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La oferta cultural madrileña es enorme, tenemos a nuestra disposición actividades de todo tipo. Hoy me gustaría recomendaros algo diferente a lo que es habitual en este blog, una obra de teatro, pero no de teatro convencional. El teatro gestual del grupo Tricicle.

La compañía nació en Barcelona, en 1979, año en que ingresó en el Instituto del Teatro. Pronto comenzaron a actuar en salas de su ciudad, festivales, etc. No mucho tiempo después actuaron por primera vez en Madrid, siempre y en todas partes con éxito.

La primera vez que que tuve ocasión de ver una de sus obras eran un soplo de aire fresco en la cartelera madrileña, tan divertidos como buenos actores. Conseguían la mayor expresividad sin emplear la palabra, solo el gesto, movimiento del cuerpo, ruidos y poco más.

Como tituló Eduardo Haro Tecglen en su crítica en el diario El País a una de las primeras representaciones del espectáculo Exit, estrenado en 1984 en el desaparecido Teatro Martín, son Gracia muda.

Hoy, tanto tiempo después, siguen siendo unos maestros en este género, apenas han cambiado.

La obra que acaban de estrenar en Madrid, Hits, –que dicen será la última…–, es una recopilación de sus espectáculos desde aquellos comienzos, con algunas escenas memorables, desternillantes, como la del control en el aeropuerto.

Hasta el 28 de enero del próximo 2018, en el Teatro de la Luz Philips Gran Vía, tenemos la oportunidad de reír y disfrutar.

¡Adelante! que la función va a empezar.

Hoy, como ayer, Tricicle son aire fresco. Diversión pura, con calidad y mucha creatividad.

Por: Mercedes Gómez

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Grupo Smedia

Teatro Luz Philips Gran Vía
Gran Vía, 66
Madrid

 

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Hasta el próximo 5 de noviembre podemos visitar en la Sala Alcalá 31 de la Comunidad de Madrid la exposición Manchas en el silencio, de Cristina Lucas.

Es una obra compleja, crítica, que conmueve, en el más amplio sentido de la palabra.

Se trata de una video-investigación-instalación. Tres canales simultáneos, tres pantallas ofrecen un video con una duración de casi cinco horas, El rayo que no cesa –en homenaje a Miguel Hernández–, con datos, mapas, fechas y fotografías de los bombardeos sufridos por la población civil en el mundo a lo largo de la historia.

A raíz de una invitación a participar en la conmemoración del bombardeo de Guernica, la artista se planteó: ¿desde cuando se bombardea a la población civil? La respuesta que encontró fue demoledora: prácticamente desde que es posible volar.

Otro video, Piper Prometeo, muestra un avión que transporta la fórmula física que hizo posible la aviación en los comienzos del siglo XX. El primer caso conocido de víctimas bajo un bombardeo tuvo lugar en 1912.

Piper Prometeo (2013) video 4’ (Foto Comunidad de Madrid)

Se trata de un largo relato histórico que recoge todos los bombardeos documentados sobre población civil, desde 1912 hasta la actualidad.

Aunque tristemente estamos ante una obra inacabada, lo más espeluznante es que esto no termina, continuamente se producen nuevos ataques en algún lugar del mundo.

El trabajo de la artista es un proceso de investigación histórica y de reflexión, Cristina Lucas utiliza el arte para comunicar los hechos y obligarnos a nosotros mismos a pensar. Impresiona la relación de lugares que en algún momento han sido bombardeados indiscriminadamente. Y la lista sigue creciendo.

A partir de la videoinstalación se expone la obra Tufting, una serie de lienzos bordados a máquina que representan los mapas de todo el mundo en los que manchas negras muestran esos puntos, los pueblos, las ciudades bombardeadas a lo largo de la historia.

Tufting (2017). España y Rif, 1939.

Algunas zonas llegan a estar cubiertas totalmente por manchas negras.

Tufting (2017). Balcanes, 2001.

En la planta superior de la Sala, en este edificio de Antonio Palacios, antiguo banco con una planta en cierto modo eclesial, que una vez más colabora en la transmisión del mensaje de la obra de arte, Cristina Lucas ha dispuesto la instalación Clockwise, 360 relojes que representan los 360 grados imaginarios que dividen la esfera terrestre.

Clockwise (2016)

La investigación comenzó en 2012, a los 75 años del bombardeo sobre Guernica, con la intención de centrar el interés en los otros Guernica, los numerosos ataques sufridos por civiles, personas indefensas.

Este año se ha conmemorado el 80 aniversario del horror vivido en esa localidad, pero lo más grave es que no es el único y que la tragedia continúa.

El título puede hacer referencia a las manchas que se amontonan en los mapas, los puntos sobre los que en algún momento se ha bombardeado a la población civil en todo el mundo. Aunque en la sala el silencio no es absoluto, sin descanso se oye el ruido de los aviones volando sobre nosotros, amenazando.

Por: Mercedes Gómez

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Sala Alcalá 31
Manchas en el silencio, de Cristina Lucas
C/ Alcalá, 31
Horario:
De martes a sábados: 11.00 a 20.30 h
Domingos y festivos: 11.00 a 14.00 h
Entrada gratuita

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Bibliografía:

Catálogo Wavelength, Longitud de onda. Cristina Lucas. Ed Turner. Comunidad de Madrid. 2017.

El Palacio de Fernán Núñez está situado en la calle de Santa Isabel nº 44, con vuelta a San Cosme y San Damián nº 1. Como ocurre en otros palacios decimonónicos, su exterior no permite imaginar el lujo y riqueza que alberga en su interior.

La entrada a la zona noble suele tener lugar por la escalera principal.

Pero hoy os invito a acceder por la bella escalera privada de sus antiguos inquilinos para conocer su jardín, gracias a las visitas organizadas por Open House Madrid el pasado sábado 30 de septiembre.

Antes conozcamos su historia.

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Los orígenes del palacio se remontan a finales del siglo XVIII cuando estos terrenos estaban ocupados por modestas casas de vecindad con huertas que pertenecían a diferentes propietarios. Era la manzana 18 que casi en su totalidad era propiedad del cercano Convento de Santa Isabel, aunque desde 1618 las monjas habían ido vendiendo solares. El monasterio ocupaba la gran casa nº 10, así aparece reflejado en la Planimetría General.

Planimetría General de Madrid. Manzana 18.

Blas Jover, Secretario de Consejos de Fernando VI, compró algunos solares, comenzando por el sitio nº 7 situado en la esquina entre Santa Isabel y la calle de San Cosme, hoy San Cosme y San Damián, y allí construyó su casa.

Dicha casa nº 7 en 1769 fue adquirida por Miguel José María de la Cueva Velasco, XIII duque de Alburquerque y conde de Fernán Núñez, quien contrató al arquitecto Antonio López Aguado para que la reformara y transformara en un palacio.

León Gil de Palacio. Modelo de Madrid (1830). Manzana 18.

En esta época, entre 1796-1849, ya existía un patio-jardín del cual tenemos información gracias a la extraordinaria maqueta, el Modelo de Madrid (1830) de León Gil de Palacio, que se puede admirar en el Museo de Historia de Madrid.

León Gil de Palacio. Modelo de Madrid (1830). Detalle manzana 18.

Posteriormente, a mediados del siglo XIX, Felipe María Osorio y Castelví, duque de Fernán Núñez y conde de Cervellón, adquirió la casa nº 8 y la huerta colindante con el Colegio de Santa Isabel. El palacio primitivo fue reformado y ampliado, y su interior fue distribuido irregularmente en torno a varios patios; se construyó una nueva fachada, la que hoy día contemplamos, y el jardín modificó su aspecto y uso. La obra se atribuye a Martín López Aguado, hijo de Antonio.

Entre 1860 y 1870 junto al jardín se construyó la estufa o serre –así aparece nombrada en las revistas y diarios de la época–, un precioso invernadero que se convertiría en protagonista de la vida social del palacio como atestiguan las numerosas crónicas.

El Madrid de los años 70 del siglo XIX está representado en el plano de Ibáñez de Íbero en el que el palacio y sus patios están bien detallados. El invernadero aparece dibujado junto al jardín.

El Palacio de Fernán Núñez en el plano del Gral. I. Íbero (h. 1875)

Era una galería abovedada de hierro y cristal, con tres puertas en una de sus fachadas que se comunicaban con el jardín.

Una vez más las fotografías de Jean Laurent conservadas en el Archivo Ruiz Vernacci, realizadas por esas mismas fechas, alrededor de 1875, nos muestran cómo era la galería, adornada con todo tipo de árboles y plantas. Palmeras, plátanos… hortensias… En su interior también había una fuente con una figura de mármol.

Laurent “Palacio de Fernán Núñez. La galería”. (1860-1886). Archivo Ruiz Vernacci. Fototeca del Patrimonio Histórico (IPCE).

El invernadero recibía, además de la luz del sol, el calor que le proporcionaba un calorífero, el agua caliente que circulaba bajo el pavimento, bajo unas glorias o rejillas metálicas, que se aprecian perfectamente en las fotografías de Laurent y que se conservan, como veremos.

Recibía el nombre de Galería de Otelo porque entre otras cosas allí había una escultura de mármol que representaba este personaje.

Laurent “Palacio de Fernán Núñez. La galería de Otelo”. (1860-1886). Archivo Ruiz Vernacci. Fototeca del Patrimonio Histórico (IPCE).

Como decíamos, las revistas de la época dejaron constancia de los encuentros sociales y las fiestas que allí tuvieron lugar. En 1884 se celebró en el palacio un baile que la Ilustración Española y Americana describió e ilustró con uno de sus famosos grabados.

El baile en casa de los duques de Fernán Núñez. Aspecto de la “serre” donde se sirvió el “buffet”. La Ilustración Española y Americana 15 marzo 1884 (BNE)

A comienzos del siglo XX se produjo una nueva reforma, obra de Valentín Roca y Carbonell, nuevo arquitecto de la casa ducal.

El Jardín fue rediseñado y se añadió una terraza de mármol con escaleras, que sigue existiendo; nuevas losas cubrieron todos los elementos decorativos. El estanque de la fuente fue realizado con el mismo material.

Pérez Rioja. “Jardín del palacio de Fernán Núñez” (1937), Junta del Tesoro (IPCE).

Después de la guerra tras ser adquirido el edificio por la Compañía de Ferrocarriles, luego Renfe, fue restaurado. Nuevas reformas tuvieron lugar en 1973.

(Foto 2007)

A estas últimas obras se cree que se debe la configuración actual del jardín.

(Foto 2017)

El invernadero desapareció, aunque su estructura se mantuvo. Los muros de cristal fueron sustituidos por muros de fábrica con tres grandes ventanales.

Hoy es un moderno Salón de Actos.

En el suelo, como comentábamos, aún se conservan las glorias, las mismas que aparecen en las fotografías de Laurent.

La fuente que estaba en el interior también desapareció; la figura de mármol que la adornaba –que también vimos en la primera foto de Laurent– fue trasladada al jardín, donde continúa.

Las especies arbóreas que hoy existen, como el hermoso magnolio central, debieron ser plantadas en dicha reforma de los años 70.

La última restauración del jardín tuvo lugar en 2002 a cargo del arquitecto Javier Contreras.

El Palacio, propiedad de Adif y Renfe, desde 1985 es la sede de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles. Se puede solicitar la visita en grupos. En su web se encuentra toda la información.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

MARTÍN BLANCO, Paulino. “El Jardín central del Palacio de Fernán Núñez”, Anales de Historia del Arte nº 13, 2003.

BUELGA LASTRA, Luz. “Casa-mansión de los Duques de Alburquerque y de los Duques de Fernán-Núñez: Historia y evolución”. Espacio, Tiempo y Forma, Hist. del Arte, t. V, 1992.

 

El Museo ICO ha inaugurado la exposición Arniches y Domínguez. La Arquitectura y la Vida, un paso más en la magnífica labor que lleva a cabo esta institución en la investigación y divulgación de la mejor arquitectura de los siglos XX y XXI.

Tuve la suerte y el placer de asistir a la presentación el pasado día 4 y a la visita guiada que nos regalaron los comisarios, Pablo Rabasco y Martín Domínguez Ruz, hijo de Martín Domínguez. Fue muy interesante, enriquecedora, bonita y emotiva.

En la planta baja del museo se explica la vida de ambos arquitectos Carlos Arniches y Martín Domínguez y su valor como retrato de una época y expresión de un momento social y creativo; su relación pues eran amigos además de colegas, posterior separación debido a la guerra y finalmente el exilio.

La bienvenida nos la dan dos butacas, diseño de los propios arquitectos para los albergues de carretera del Patronato Nacional de Turismo en 1931, utilizadas dos años después en el nuevo pabellón de la Residencia de Señoritas, obra que como vimos Arniches construyó para la Junta de Ampliación de Estudios.

Dos butacas vacías, diseñadas por ambos en los años 20, simbolizan el trabajo en equipo, la amistad y también la ausencia”.

Carlos Arniches nació en Madrid en 1895, Martín Domínguez dos años después en San Sebastián, aunque se trasladó muy joven a la capital y vivió en la Residencia de Estudiantes; ambos estudiaron en la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid.

Una foto impagable, hecha por Martín Domínguez, con la Cibeles de fondo, quedó para la posteridad como testigo de una excursión que en marzo de 1921 realizó la Residencia al Museo del Prado.

Excursión Museo del Prado, Residencia de Estudiantes, 21 marzo 1921. Presentes: F. García Lorca y Luis Buñuel entre otros. Foto: Martín Domínguez Esteban.

Arniches y Domínguez formaban parte de la llamada generación del 25 que recibió esa denominación por la admiración que el grupo sintió hacia algunas de las obras expuestas en la Exposición Internacional de Artes Decorativas e Industriales ese año en París. Los dos vivieron el ambiente intelectual madrileño de los años 20 y 30 y las tertulias en los cafés. Incluso crearon alguno, o lo reformaron. Una de sus primeras obras fue el Bar del Palace, hotel en el que tuvieron su estudio, en la planta baja.

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El título, La Arquitectura y la Vida, no es nuevo, ya fue utilizado entre 1926 y 1928, era el de una sección del Diario El Sol en la que ambos arquitectos escribían sobre arquitectura para el gran público.

Lo primero que podemos admirar al entrar en la primera Sala es la extraordinaria maqueta de la Colina de los Chopos, lugar que tantas veces hemos recorrido en este blog y en la que trabajaron nuestros protagonistas.

Maqueta de la Colina de los Chopos en 1936 (R. Guldris y D. Pérez, 1981, CSIC)

Arniches y Domínguez, sus nombres aparecen casi siempre unidos al hablar de la historia de la arquitectura española. Trabajaron juntos en muchos proyectos, desde 1924 hasta 1936, cuando la guerra truncó todo.

Sin embargo su historia va mucho más allá, y ese es uno de los grandes descubrimientos que nos brinda esta muestra.

Desgraciadamente nunca sabremos hasta donde habrían llegado de haber podido continuar su vida y su obra juntos, en Madrid y en España. Sí conocemos que a partir de entonces tuvieron que separarse y vivir el exilio. Arniches, el tristemente llamado exilio interior, y Domínguez dos exilios, primero en Cuba –país que en 1960 tras la Revolución tuvo que abandonar después de haber vivido y trabajado durante 23 años allí–, luego en Estados Unidos, donde trabajó como profesor en la Universidad de Cornell hasta su muerte en 1970.

Arniches había muerto mucho antes, en 1958, en su Madrid natal.

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En la primera planta, en la siempre sorprendente Sala de las Columnas, un atractivo montaje muestra una selección de sus obras, las primeras en común y las que luego realizaron por separado.

Los primeros encargos que recibieron consistieron en la creación de ambientes en los que dieron mucha importancia al mobiliario, iluminación, etc., fueron sus Primeras obras, la definición de un camino (1924-1933). La Granja El Henar, Bar Hotel Palace, Tienda Regent, etc.

Sin duda eran dos grandes artistas, de talento individual, pero lo más importante en aquellos momentos fue el camino que abrieron, el trabajo en equipo que originó obras irrepetibles, hitos arquitectónicos, el camino a la modernidad.

En segundo lugar se expone Arquitectura y Turismo. Los albergues de carretera, considerados la arquitectura del primer desarrollo turístico español (1928-1935).

Otro apartado importantísimo es la aquí llamada Arquitectura para una nueva educación.

Recordemos que en la zona norte de la Colina de los Chopos entre 1931 y 1933 Carlos Arniches y Martín Domínguez construyeron el Instituto-Escuela –hoy Ramiro de Maeztu– y el mítico Auditórium del cual únicamente se conserva el claustro. Como sabemos en su lugar Miguel Fisac construyó la Capilla del Espíritu Santo para el CSIC.

Maqueta de la Colina de los Chopos en 1936 (R. Guldris y D. Pérez, 1981, CSIC) (detalle)

Ya habían edificado el Instituto-Escuela en 1931 cuando en 1933, aunque no se conozca este hecho lo suficiente, colaboraron con Secundino Zuazo en la construcción de los Nuevos Ministerios. Domínguez trabajaba por la mañana en el estudio de Zuazo y Arniches en la Junta de Ampliación de Estudios. Por las tardes, ambos trabajaban en su despacho en el Hotel Palace y ambos colaboraron con Zuazo en esta gran obra, y otras, por ejemplo el Café Zahara y el Bar Miami.

Bar Miami. S.Zuazo, C.Arniches y M.Domínguez. Madrid, 1930

Como remate a su trabajo conjunto, encontramos la obra cumbre, culminación de sus ideas, y última en colaboración, el Hipódromo de la Zarzuela, ambos arquitectos nuevamente con el ingeniero Eduardo Torroja.

Hipódromo de la Zarzuela. Arniches, Domínguez y Torroja. CSIC Informes de la Construcción, vol. 14, 137, 1962.

Después llegó la guerra, la depuración y los exilios.

El exilio interior de Carlos Arniches. Tras cinco duros años en que no pudo ejercer, en el Madrid de los años 40 obtuvo algún trabajo como arquitecto independiente, por ejemplo el Café de la Elipa, la reforma del Café Gijón y la construcción de la Farmacia en la calle de Goya, desaparecida.

Después consiguió trabajos para el Instituto Nacional de Colonización. Se exponen aquí sus interesantes Poblados de colonización realizados en los años 50 en Córdoba y Badajoz.

En el caso de Domínguez la prohibición de ejercer fue declarada a perpetuidad por lo que se vio obligado a abandonar España.

Así, finalmente conocemos la gran obra de Martín Domínguez en el exilio. Primero en Cuba, los edificios y viviendas sociales (1945-1959). Además allí el arquitecto continuó el trabajo que había desarrollado con Arniches en el Diario El Sol, escribiendo artículos divulgativos en el cubano Diario de la Marina.

Y luego en Estados Unidos. Como nos cuenta su hijo, el comisario y también arquitecto Martín Domínguez Ruz, uno de los objetivos de la muestra es rescatar la historia. A veces, el tiempo y el desconocimiento van sembrando dudas. Cuando uno se va los vientos del olvido y las narrativas interesadas borran las huellas del pasado.

Seguro que esta exposición y el magnífico Catálogo ayudarán a evitarlo y dar a conocer la verdad sobre el gran trabajo de estos dos arquitectos cuyo primer objetivo era el servicio a la sociedad, la arquitectura como escenario de la vida.

Cerremos el artículo volviendo a su última obra conjunta, el Hipódromo. Al término de la guerra a Arniches no se le permitió finalizar lo que había proyectado con Domínguez y Torroja. Y las tribunas de esta singular construcción fueron atribuidas al ingeniero en exclusiva cuando en realidad fueron obra de los tres.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía

VVAA. Catálogo Arniches y Domínguez. RABASCO, Pablo y DOMÍNGUEZ RUZ, Martín (eds.). Museo ICO y Ed. Akal, Madrid 2017.

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Museo ICO
Calle Zorrilla, 3
Arniches y Domínguez. La arquitectura y la vida.

Del 4 de octubre al 21 de enero de 2018
Horario: de martes a sábado, de 11 a 20 h.; domingo y festivos, de 10 a 14 h.
Entrada gratuita.

 

 

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