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Se ha inaugurado en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando la exposición La España de Laurent (1856-1886), un paseo fotográfico por la historia, organizada por el Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE) del Ministerio de Cultura.

Jean o Juan Laurent, como él casi siempre firmaba, fue un pionero en Europa en el arte de la fotografía; su obra constituye un documento inestimable. Como recuerda el título de la magnífica, esperada muestra, su contemplación supone un paseo por la historia de España. Más de doscientas imágenes y objetos diversos ofrecen un completo panorama de la España de la segunda mitad del siglo XIX; los fondos proceden sobre todo de la Fototeca del Patrimonio Histórico, así como de la Biblioteca Nacional de España, Patrimonio Nacional, Museo del Prado, Museo de Historia de Madrid, colecciones particulares, etc.

Recordemos que Jean Laurent y Minier nació en Garchizy, región de Borgoña, Francia, el 23 de julio de 1816. Llegó a Madrid en 1844, joven, con la intención de hacer fortuna, como tantos otros. Tenía 27 años. Después de otros trabajos y actividades –comenzó como jaspeador de papel– en 1856 abrió su estudio fotográfico en la Carrera de San Jerónimo. Pronto consiguió un gran prestigio y fama como retratista. Además tuvo una gran visión comercial y empresarial; desarrolló una gran obra que hoy es un valioso legado.

En 1857 se casó con Amalia Daillencq. Ella era viuda con una hija fruto de su anterior matrimonio, Catalina Melina Dosch que por entonces tenía unos 15 años de edad. Catalina vivió con su madre y su padrastro hasta que tres años después se casó con el fotógrafo también francés Alfonso Roswag.

Laurent, probable autorretrato. Tarjeta de visita, h.1861. / J. Laurent, Carlos Bermudo, ayudante de Laurent. (Juan Naranjo, Galería de arte)

Amalia murió en 1869. Catalina y su marido, que de vez en cuando volvieron al domicilio de sus padres, se trasladaron definitivamente a vivir con Laurent, formando en 1873 la compañía “Laurent & Cía.”.

En Madrid Jean Laurent tuvo varios estudios y domicilios privados. Desde la calle del Olivo, hoy de Mesonero Romanos, en sus comienzos, hasta su famoso estudio de la Carrera de San Jerónimo.

Entre 1861 y 1868 utilizó como reclamo comercial que era Fotógrafo de SM la Reina.

Laurent. Tarjeta de visita, h. 1867 (Museo del Prado)

En 1881, tenía 65 años y estaba enfermo, Laurent cedió el negocio a su hijastra Catalina y a su yerno Alfonso Roswag a cambio de una pensión, aunque por supuesto continuó ligado a él. Por entonces nació la idea de crear un estudio que a la vez sirviera de vivienda a la familia. El nuevo edificio sería proyectado por su amigo Ricardo Velázquez Bosco. La familia se trasladó a la calle Granada en 1886.

En esta casa murió Jean Laurent el 24 de noviembre de ese mismo año. Tenía 70 años.

Fotógrafo desconocido. Laurent y Cia. Edificio en construcción en la calle Granada de Madrid. Papel a la albúmina (Instituto Valencia de don Juan)

La exposición ofrece un emocionante recorrido por la vida y obra de Laurent. Tras un gran trabajo de investigación, se ha recreado el carruaje-laboratorio que utilizaban Laurent y Roswag.

En él preparaban y revelaban los negativos; todo el pesado equipo lo transportaban en tren hasta los diferentes destinos a fotografiar.

A lo largo de las salas conocemos a Juan Laurent, el fotógrafo, y el retrato de una época.

Son muchos los documentos que nos legó, reflejando la España artística. Laurent fotografió las obras del Museo del Prado, las colecciones reales, las pinturas negras de Francisco de Goya cuando aún se encontraban en su lugar original, en los muros de la Quinta de Goya, etc. La fotografía se convirtió en un instrumento decisivo para la documentación de la historia del arte.

Pinturas negras de Goya, 1874.

Por supuesto la España monumental.

Madrid, entre calle Alcalá y Peligros. Arco triunfal levantado con motivo de la entrada de Alfonso XII, 1876. Papel a la albúmina (Museo Real Academia BBAA San Fernando)

Y la España pintoresca. Laurent no solo retrató políticos y nobles, fotografió personajes de todo tipo.

Laurent. “Granada, gitanos con burro”, transparencia sobre vidrio (Col. Fdez. Rivero)

A través de la obra del fotógrafo conocemos los museos, las infraestructuras, obras públicas, ciudades… en definitiva la evolución del país. Podemos ver documentos, facturas de su puño y letra, etc. Además, dos videos completan la extraordinaria muestra.

Prorrogada : Hasta el día 31 de marzo de 2019, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, calle de Alcalá, 13.

También podremos disfrutar de Visitas guiadas previa inscripción.

Y, durante los próximos meses de enero y febrero 2019, un Ciclo de conferencias.

Sin olvidar el espléndido, completísimo Catálogo editado para la ocasión, La España de Laurent (1856-1886), un paseo fotográfico por la historia, Ministerio de Cultura y Deporte, Madrid, 2018.

 

Por: Mercedes Gómez

 

 

 

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Queridos amigos:

Os deseo unas Fiestas muy felices, y que el próximo año 2019 llegue cargado de cosas buenas para vosotros y para las personas queridas.

Juan Carreño de Miranda, “Sagrada Familia en la Tierra” (1649), Parroquia de San Ginés.

Y por supuesto, ¡un año más!, daros las gracias por vuestra compañía y decir que ojalá sigamos compartiendo nuestro interés por la historia y el arte de Madrid.

Saludos y besos

Mercedes

Hace unos meses publiqué en Twitter un breve hilo dedicado a La Mariblanca, uno de nuestros símbolos más queridos durante mucho tiempo, como después ha llegado a serlo la Cibeles.

Hace pocos días, gracias a la Jornada de Puertas Abiertas que disfrutamos en la Casa de la Villa, pudimos contemplar la escultura original y así completar la historia que hoy os invito a recordar aquí.

La estatua de la bella diosa llegó a Madrid en 1625, junto a otras esculturas que Ludovico Turqui trajo de Italia. Poco después, la venus bautizada por los madrileños como Mariblanca, fue colocada coronando la fuente –diseño de Rutilio Gaci– frente a la iglesia y hospital del Buen Suceso en la Puerta del Sol.

(2ª foto: grabado Puerta del Sol, memoriademadrid)

En el siglo XVIII La Mariblanca adornó una nueva fuente, obra de Pedro de Ribera.

Dibujo J. Lewis (1833)

En el siglo XIX sufrió un nuevo cambio, fue instalada en otra fuente, esta vez muy sencilla, en la plaza de las Descalzas, que fotografió Alfonso Begué.

Alfonso Begué, 1864 (memoriademadrid)

A finales de siglo la estatua de La Mariblanca pasó de las Descalzas a un almacén municipal, luego al parque del Retiro. En 1921 se encontraba en una sala del Museo de la Casa de la Panadería.

Los traslados continuaron. En 1969 fue instalada en el paseo de Recoletos, donde lamentablemente en 1984 fue destrozada por unos vándalos.

Pº Recoletos (Foto: Revista Villa de Madrid)

Fue restaurada y trasladada a la Casa de la Villa. Era una joya, obra del siglo XVII, que necesitaba protección.

Una réplica de piedra fue instalada en la Puerta del Sol, primero en el lugar donde estuvo la fuente primitiva, entre Alcalá y la Carrera de San Jerónimo. Durante la última reforma de la plaza en 2009 fue cambiada de lugar; desde entonces se encuentra junto al inicio de la calle del Arenal.

Otra copia, realizada en resina, podemos verla en el Museo de Historia de Madrid, seguramente procedente del desaparecido Museo de la Ciudad.

Y finalmente, hay una tercera Mariblanca en el jardín de un restaurante en el antiguo Recinto Ferial de la Casa de Campo. Esta no he podido verla de momento. Según la web del Ayuntamiento de Madrid es una reproducción realizada en 1956 para el Pabellón de la Masía Catalana en la II Feria del Campo. Hoy día es el restaurante La Masía de José Luis. Es de piedra caliza.

(Foto: monumentamadrid)

La verdadera Mariblanca, la estatua original, es de mármol.

Desde 1985, en que fue restaurada como vimos, majestuosa, preside el vestíbulo de honor de la Casa de la Villa.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

GÓMEZ, Fernando. “La Mariblanca”, en Fiestas de San Isidro 2018. Asociación Casa de Madrid en Barcelona, mayo 2018.

memoriademadrid
monumentamadrid

Con motivo del 40 cumpleaños que acaba de celebrar la Constitución española, el Ministerio de Fomento ha organizado una magnífica exposición, Tierra, agua y aire, dedicada a las infraestructuras y medios de transporte en España desde 1978 hasta hoy.

Solo hasta el 14 de diciembre, en La Arquería de Nuevos Ministerios.

La propia Sala, de la que hace tiempo conté su historia, forma parte de la muestra.

La exposición comienza con un recuerdo a nuestra sociedad, cómo éramos hace cuarenta años. El año en que se firmó la Constitución, 1978, aún no había ordenadores, internet ni teléfonos inteligentes, los medios y las costumbres eran otros. En muchos hogares había teléfonos góndola y tocadiscos, y en las oficinas lo más moderno eran las máquinas de escribir electrónicas. Mientras, las infraestructuras comenzaban un desarrollo imparable en todo el país, que hoy continúa.

Se exponen algunas obras de la Colección de Arte Contemporáneo Enaire (antes Fundación Aena), entre ellas las tres maquetas de trabajo de Manolo Valdés para su Diálogo de Damas (La soñadora, la coqueta y la realista), de 2004, cuyas esculturas originales fueron encargadas para la inauguración de la T4 del Aeropuerto de Madrid-Barajas.

M. Valdés (2004), Diálogo de Damas, La coqueta.

Los elementos naturales, tres de ellos, sirven de marco a los distintas áreas que abarca la exposición: Tierra para las carreteras, ferrocarriles y vivienda. Agua para Puertos del Estado y Salvamento marítimo, y Aire para las infraestructuras aeronáuticas.

En la sala dedicada al Aire, nos reciben cuatro de las letras del antiguo rótulo del Aeropuerto de Madrid-Barajas, de una Colección particular. Videos, maquetas, fotografías y obras de arte nos invitan a conocer las infraestructuras aéreas y su evolución.

En la zona dedicada al Agua hay piezas preciosas, maquetas de Faros, como el de la Torre de Hércules, etc. además de información sobre este área, tal vez la más desconocida.

Óptica de horizonte para Faro de 4º orden (h. 1850)

La tercera y última parte, Tierra, se expone en la Sala bajo la espectacular bóveda de hormigón del antiguo túnel.

De acuerdo con la tradición de la Sala, normalmente dedicada a la ingeniería, la arquitectura y el urbanismo, aquí encontramos todo lo relacionado con estas áreas y el Patrimonio.

Entre otras cosas, vemos ejemplos de la gran Colección de Maquetas de Historia de Obras Públicas, de la que por cierto existe un interesante museo virtual.

De Madrid se exponen maquetas del Hipódromo de la Zarzuela, la T4, Madrid Río… y no podía faltar el Real Observatorio, obra de Juan de Villanueva de finales del siglo XVIII, que continúa su labor de investigación dentro del Instituto Geográfico Nacional.

Por: Mercedes Gómez

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Ministerio de Fomento
Tierra, agua, aire. Cuarenta años de infraestructuras, transporte y vivienda al servicio de la sociedad española.

Arquería Nuevos Ministerios
Pº de la Castellana, 67
Hasta el 14 de diciembre 2018.
Martes a sábados: de 11:00 a 20:00 horas
Domingos y festivos: de 11:00 a 14:00 horas

El próximo viernes 7 de diciembre celebramos el Día del #OrgulloBarroco cuyo Manifiesto, en el que tuve el placer de participar gracias a la invitación del equipo de Investigart, fue publicado el año pasado en su blog.

Con este motivo emprendemos un paseo por la Villa que vivieron los artistas barrocos madrileños. Hoy os invito, más que a contemplar sus obras, como solemos hacer, a buscar las huellas que dejaron en las calles que tantas veces debieron recorrer. A caminar por el antiguo Madrid recordando que en el siglo XVII por allí anduvieron Antonio Mancelli, Juan Gómez de Mora, Pedro Texeira, Diego Velázquez, Pedro Calderón de la Barca, Francisco de Quevedo, Lope de Vega… los protagonistas del #MadridBarroco, el Madrid del Siglo de Oro, los grandes autores de la literatura, el teatro, la escultura, pintura, arquitectura… El Barroco, un estilo artístico pero también un estilo de vida, el reflejo de una época.

 

Los protagonistas del Madrid Barroco fueron los cartógrafos, pintores, escultores, escritores, arquitectos… Unos nacieron en Madrid, otros llegaron siendo casi unos niños o jóvenes en busca de un lugar en la Villa y Corte. Algunos se conocieron entre sí, incluso fueron amigos, entre otros hubo conflictos, y otros seguramente se cruzaron sin llegar nunca a entablar conversación. Lo que tienen en común todos ellos es que aquí vivieron, trabajaron, crearon, caminaron por nuestras calles, aquí murieron y hoy ocupan un lugar en la Historia del Arte.

Muchos de ellos se instalaron en las proximidades del Real Alcázar, en busca de trabajo y sobre todo de un cargo estable al abrigo de la Corte que les proporcionara una vida segura, algo que no siempre todos llegaron a conseguir.

Uno de aquellos primeros visitantes, uno de los artistas que llegó a Madrid hacia 1612 para instalarse muy cerca del Alcázar, fue Antonio Mancelli, autor del primer plano que se conserva de Madrid.

Mancelli se casó con Bernardina de Riaza tal vez poco después de llegar a la Villa. Antonio y Bernardina vivieron en la calle de la Puebla, hoy calle de Fomento. Era aún el Madrid de Felipe III, de su arquitecto Juan Gómez de Mora, de pintores como Vicente Carducho con quien tuvo mucha relación, los últimos años de Miguel de Cervantes… el Madrid que representa su plano es el Madrid que todos ellos vivieron.

Aunque el Alcázar desapareció tras el gran incendio que sufrió en 1734, hoy día paseando por los alrededores del Palacio Real construido en su lugar, no resulta difícil volver al pasado. Estamos en el Barrio de Palacio, corazón de Madrid, entonces y ahora.

Quedan pocas huellas del barrio, tal como era cuando allí vivía Mancelli, pero aún se conservan algunas construcciones –además de las iglesias, como la del Monasterio de la Encarnación–, que ayudan a respirar un cierto ambiente evocador de tiempos pasados. Es un placer pasear por las calles de Fomento, la Bola, del Reloj, la calle del Río…

Plano de Mancelli, 1623.

Calle de la Bola

Una de las personas que tuvo mucha relación con Antonio Mancelli fue el pintor Vicente Carducho.

Carducho nació hacia 1576 en Florencia. Llegó a España siendo un niño de unos 9 años con su hermano Bartolomé que contaba con poco más de 25, quien como otros artistas italianos se trasladó al Escorial a trabajar para el rey Felipe II en la pintura de los frescos del Monasterio. Así, acompañando a su hermano, el joven Vicente se formó en un principio en el arte italiano, en el manierismo del Escorial, para llegar al barroco español que culminarían sus discípulos, que trabajaron con él, sobre todo Francisco Ricci.

Vicente Carducho tuvo tres casas-taller, cercanas entre sí. En 1611 vivió en la esquina de las calles de Huertas y Echegaray. En 1614, en la calle del Prado actual nº 4, donde una placa lo recuerda. Finalmente, entre 1626 y 1628, en la calle de Atocha, junto a la iglesia de San Sebastián, donde se había casado con Francisca de Benavides.

Con Gómez de Mora, que además de Maestro Mayor de la Villa era su amigo, trabajó en diversos proyectos.

El propio Juan Gómez de Mora vivió junto a Palacio, en la Casa de las Matemáticas que le ofreció el rey cuando consiguió el cargo de Maestro Mayor Real, frente a la Casa del Tesoro en lo que hoy es la Plaza de Oriente.

Gómez de Mora, el arquitecto responsable de la imagen del Madrid más antiguo y más valioso. El lugar eminentemente barroco que conserva su esencia y por donde seguro transitaron todos nuestros personajes es la Plaza Mayor y sus alrededores, que pocos años después tan bien representó Pedro Texeira.

Plano de Texeira, 1656

Cava de San Miguel

Como Carducho, muchos de nuestros artistas vivieron en el hoy conocido como Barrio de las Letras.

Félix Castello, uno de sus discípulos, descendiente de padre italiano –otro de los artistas que llegaron a trabajar en la construcción del Monasterio del Escorial–, nació en Madrid en 1595 y fue bautizado en la iglesia de San Sebastián. Castello fue uno de los pintores que nos legó impagables imágenes que nos ayudan a conocer el Madrid del siglo XVII. Vivió en la plazuela de Antón Martín.

La iglesia de San Sebastián guarda infinidad de recuerdos del Siglo de Oro. No solo Carducho, allí se casaron también Juan de la Cuesta y María Quiñones; Claudio Coello y Bernarda de las Torres. Y se firmó la defunción de Miguel de Cervantes, Félix Lope de Vega y Carpio, Luis Vélez de Guevara…

Lope de Vega fue otro vecino de Carducho y gran amigo, que le mencionó en alguna de sus obras y que le dedicó un soneto. Lope fue bautizado en San Miguel de los Octoes, cerca de la Calle Mayor –donde vivió Calderón–, tuvo una vida azarosa hasta llegar a tener su propia casa en la calle de Francos, actual calle de Cervantes, hoy felizmente convertida en Casa Museo, un lugar único, ejemplo de vivienda del siglo XVII, que recrea perfectamente la que fuera casa del Fénix de los Ingenios.

Casa-Museo de Lope de Vega

El gran escultor Manuel Pereira que vivía en la calle de Cantarranas, actual Lope de Vega, fue otro de los artistas que se instaló en Madrid en los comienzos del siglo. Su vivienda estaba en la casa contigua a la que Francisco de Quevedo había comprado en la entonces llamada calle del Niño, esquina con la de Cantarranas (como ahora nos recuerda una lápida dedicada al literato, en la calle que ahora lleva su nombre, Quevedo esquina Lope de Vega), en la que por cierto antes había vivido Luis de Góngora durante más de diez años. Al parecer Quevedo nunca vivió en ella, pero frecuentaba las tabernas, casas de juego y mancebías del barrio, que en la zona convivían con las iglesias y conventos.

Por entonces, en 1619, llegó Pedro Texeira a la Villa con su hermano Joao procedentes de Lisboa. Aún no tenía 20 años. Al poco tiempo de llegar a Madrid, Pedro contrajo matrimonio con Eugenia de Salazar, en la iglesia de San Martín, una de las iglesias madrileñas más antiguas y que desgraciadamente fue derribada por los franceses hacia 1810. Pedro y Eugenia estuvieron vinculados a esta iglesia y al barrio de San Martín durante toda su vida.

Vista de la iglesia de San Martín ( Diego de Villanueva y Juan Minguet, 1758) (memoriademadrid)

La primera casa madrileña en la que residió Texeira fue una casa alquilada en la calle de Jácome Trenzo, hoy Jacometrezo , muy cerca de la plazuela de Santo Domingo. Era una pequeña casa de dos plantas, con jardincito en su interior. Murió en Madrid en 1662, el 13 de abril, en su casa de la calle del Pardo, cerca de los que hoy es la plaza de España. Fue enterrado en la misma iglesia en la que se había casado, San Martín.

Diego Velázquez viajó a Madrid en 1622; hacía un año que reinaba Felipe IV. Se instaló con su familia en una casa de la calle Convalecientes, perteneciente también al barrio de San Martín, y cercana al domicilio de Pedro Texeira. Recibió del rey su casa de aposento, situada en la calle de la Concepción Jerónima, en la parroquia de Santa Cruz, aunque se cree que nunca llegó a vivir en ella.

En 1629 Velázquez recibió licencia real para viajar a Italia. Volvió a Madrid en enero de 1631 y a finales de año se mudó a otra casa, en la calle Señores de Luzón, más cerca del Alcázar. La casa de aposento de Concepción Jerónima se la cedió a su hija y a su yerno Juan Martínez del Mazo.

Velázquez finalmente, desde 1652 hasta su muerte en 1660, vivió en la Casa del Tesoro, junto al Alcázar donde tenía su obrador y donde pintó su obra maestra, La familia de Felipe IV o Las Meninas.

Otro importante pintor, Claudio Coello, nació en Madrid en 1642, en las cercanías de Puerta Cerrada.

Plano de Texeira, 1656.

Puerta Cerrada

A la edad de 35 años adquirió una casa en la calle Calatrava, entre las calles de San Bernabé y del Águila. En ella tuvo algunos inquilinos, entre ellos la familia de Teodoro Ardemans; allí vivió hasta su muerte en 1693.

Juan Carreño de Miranda, que llegó en 1625, formó parte de una generación posterior a la de Velázquez, la de Francisco Ricci y Antonio de Pereda entre otros, grupo de pintores del último barroco madrileño, que, como dice Javier Portús, reflejaron aquel Madrid cosmopolita de la segunda mitad del Siglo de Oro. Estos artistas tuvieron acceso a las grandes obras de las colecciones reales, a la escuela veneciana y flamenca, al naturalismo de Caravaggio… y crearon un nuevo lenguaje, el de la escuela barroca madrileña de la que Carreño y Ricci fueron unos de sus más importantes representantes.

En 1651 Texeira terminó su famoso plano, la Topographia de la Villa de Madrid, aunque no vio la luz hasta 1656, curiosamente el mismo año en que Velázquez pintó Las Meninas.

Teodoro Ardemans nació en Madrid, en 1661. Aún reinaba Felipe IV, pero su juventud y etapa de aprendizaje transcurrió durante el reinado de Carlos II. Aunque ha pasado a la historia sobre todo como arquitecto, aprendió el oficio de pintor en el taller de Antonio de Pereda. Así, vivió una época difícil de grandes cambios políticos, culturales y artísticos. Ardemans fue uno de los artistas que vivió el fin del Barroco, el cambio del siglo XVII al XVIII, y el paso de la dinastía de los Austrias a los Borbones. Su domicilio principal estuvo en la calle del Humilladero.

Y ya en el siglo XVIII vivieron nuestros arquitectos castizos, cuyas huellas subsisten en diversos lugares. En la calle Mesón de Paredes, en el nº 2 nació y vivió José Benito de Churriguera, vecino de Pedro de Ribera que nació el día 4 de agosto de 1681, en la calle del Oso, donde vivían sus padres.

Recorrer este barrio de Embajadores es evocar la vida y la obra de Ribera y el barroco castizo.

Plano de Texeira, 1656.

Calle de Embajadores, 26

Por supuesto hubo muchos otros protagonistas en ese Madrid de Oro. Por no alargar demasiado este recorrido, hoy solo me queda animaros a pasear y buscar las huellas del Madrid Barroco en las plazas, calles, iglesias, placas y lápidas que tantas cosas nos cuentan. Y a participar el próximo día 7, día del cumpleaños del gran Gian Lorenzo Bernini; en Twitter vamos a celebrar el día del #OrgulloBarroco o #BaroquePride, una gran Fiesta barroca con muchas sorpresas.

Espero que os guste y disfrutéis. Gracias a todos.

Por: Mercedes Gómez

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