A mediados del mes de marzo pasado recibí un bonito correo hablándome de uno de mis temas preferidos, las fuentes y caños de vecindad. Me escribía Milton Valenzuela, arquitecto urbanista, desde la ciudad de Cochabamba en Bolivia.

Milton ha investigado la historia y paradero de una fuente donada en 1786 por el rey Carlos III al Pueblo de Cochabamba, antigua Villa de Oropeza, “por su lealtad con la corona ante unos levantamientos indígenas que sucedieron en esa época”.

Su investigación le ha permitido localizar la fuente, que durante mucho tiempo se creyó desmantelada y perdida, y encontrarla, al menos lo que pervive de ella, transformada, como es habitual en muchos casos; así ha ocurrido en Madrid a menudo, como sabemos. Fue una alegría saber que mis trabajos sobre algunas de las fuentes madrileñas le han servido de ayuda en su estudio.

Hoy, en estos tiempos de confinamiento y graves problemas que vivimos en todo el mundo, incluidas las ciudades de Cochabamba y de Madrid, os invito a viajar virtualmente a Bolivia, y conocer la fuente que Carlos III regaló a Oropeza en el siglo XVIII.

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Corría el año 1786, cuando “a su magnificencia el Rey de España don Carlos III, le hizo gracia donar 10.000 pesos de las arcas reales para la construcción de una Fuente al centro de la Plaza Principal de regular y abundante agua”, como reconocimiento del Rey a la Villa de Oropeza.

La antigua Plaza Principal es la actual Plaza 14 de septiembre. Se creía que la fuente había desaparecido por completo, demolida en 1850, sustituida por el actual monumento Columna de los Héroes, pero no fue así, como veremos.

Columna de los Héroes, plaza 14 de sept., Cochabamba (Bolivia), febrero 2020. Foto: M.Valenzuela.

La historia de nuestra fuente comienza con la necesidad de la Villa de Oropeza, en 1619, de contar con una fuente de agua en su Plaza Principal, solicitada en aquella época a España por el Procurador Martin Salazar, aunque entonces la petición fue ignorada. No fue hasta 1786 cuando el rey Carlos III donó 10.000 pesos para la construcción de la fuente.

Hay pocas referencias a la desconocida pila. El Gobernador Viedma en 1788, hablando de la plaza dice: “hay una fuente en medio, de regular y abundante agua costeada por la magnificencia del Señor D. Carlos III…

La única descripción escrita acerca de la forma que tenía, realizada por Francisco Viedma y por Federico Blanco en su obra “Diccionario Geográfico del Departamento de Cochabamba” a finales del XIX es la siguiente:

“…La columna del centro estaba rodeada hasta hace poco de una verja de piedra y cuatro piletas, cuyo conjunto formaba la pila principal, la misma que desde 1786 ha tomado distintas formas…”.

En busca de información sobre su morfología, Milton Valenzuela estudió la de otras fuentes, tres fuentes madrileñas, como la Fuente de Peñuelas, de 1860, que nosotros conocemos bien, y otras, como las de Pontejos y la de Puerta Cerrada que, igual que la de Cochabamba, fueron tomando distintas formas a lo largo del tiempo.

En esta etapa de la investigación, el autor pensó que era muy posible que hubiera sido muy parecida a la Fuente de Peñuelas, “donde sobresalía solo una columna central, que posiblemente también tendría decoración tallada”.

Madrid. Fuente de Peñuelas. Begué, 1864

Una fotografía publicada en el libro “Cochabamba siglo XIX” resultó definitiva, con detalles fascinantes que le dieron la clave.

La foto muestra la Columna de los Héroes, aún rodeada por una balaustrada de piedra y cuatro piletas, una en cada uno de los lados del cuadrado que forma.

Foto: “Cochabamba siglo XIX”, Registro Fotográfico de la Cooperativa San Pedro.

La foto del monumento a los Héroes, que aún no tenía el aspecto actual, ofrece detalles reveladores. En el centro, la columna, seguramente perteneciente a la fuente original, que habría sufrido diversas transformaciones.

Foto: “Cochabamba siglo XIX”, Registro Fotográfico de la Cooperativa San Pedro (detalle).

La imagen ayudó a concluir que la forma cuadrangular del pilón que circunda la base de la columna, rodeada por una baranda con balaustres de piedra, delatan que el basamento en el que descansa la actual Columna de los Héroes, es en realidad la original fuente de Carlos III.

Base Columna de los Héroes (Foto: M.Valenzuela)

Los cuatro surtidores y la balaustrada de piedra que rodeaba la fuente fueron eliminados y la columna central como vemos fue reutilizada como base del monumento actual, hoy rodeado por una lámina de agua.

(Foto: M.Valenzuela)

Y no todo se perdió. Parte de la balaustrada de piedra acabó coronando la fachada del Teatro Achá.

Teatro Achá. (Foto: M.Valenzuela)

Explica el arquitecto que la fachada presenta la misma cantidad de balaustres separados entre muretes (7 en total), por lo que podemos deducir que fue utilizada la mitad de la verja .

Teatro Achá, detalle balaustrada. (Foto: M.Valenzuela)

Como en Madrid, y en tantos otros lugares, en Cochabamba el patrimonio histórico y artístico sufre agresiones y deterioros que deberían ser evitados y restaurados.

Detalle monumento Columna de los Héroes. (Foto: M.Valenzuela)

“La fuente de Carlos III es un patrimonio cochabambino de incalculable valor histórico, testigo mudo de las transformaciones de la ciudad y todas las reivindicaciones sociales, revueltas, golpes de estado, arte, arquitectura, política y cómo no también testigo de innumerables encuentros, es parte también de nuestra historia personal, motivo por el cual debemos preservar este monumento que ya bastantes agresiones sufrió durante su historia”, escribe Milton Valenzuela.

No dejéis de visitar su blog La Cueva del Milo y sus Lecturas para la cuarentena para conocer su trabajo completo, que está publicando en varias partes. La historia de una fuente que llegó a la Plaza Principal de Oropeza, Cochabamba, gracias a Carlos III.

Por: Mercedes Gómez