Emprendemos un nuevo paseo en busca de la muralla medieval, la fortificación construida desde finales del siglo XI-siglo XII tras la llegada del rey Alfonso VI a Mayrit, con el fin de actualizar la localización y estado de los restos conservados.

Recordemos que los límites del llamado segundo recinto estaban marcados por el antiguo Alcázar -ubicado aproximadamente en el lugar donde hoy se levanta el Palacio Real-, y sus cuatro puertas: La Puerta de Valnadú, la Puerta de Guadalajara, la Puerta Cerrada y la Puerta de Moros.

El Plano de Espinosa, de 1769, representa perfectamente algunos de los tramos, conocidos gracias a la Planimetría General de Madrid realizada a partir de 1750, que aún hoy nos sirve de ayuda para completar nuestro recorrido.

Segundo recinto. Plano de Espinosa (1769) (en rojo, restos actuales, aprox.)

Siguiendo el plano, de norte a sur, el paseo se puede leer/recorrer de una vez, o, si os parece muy largo, dividirlo en cuatro tramos, igual que la propia muralla. Como guste el lector/caminante.

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De la Puerta de Valnadú a la Puerta de Guadalajara

En algún sitio cercano al Alcázar, procedente del primer recinto islámico, nacía la muralla construida a lo largo del siglo XII en mampostería de sílex y piedra caliza.

Plano de Espinosa (1769). De Valnadú a Puerta de Guadalajara.

La muralla debía de recorrer los terrenos donde hoy se asienta el Teatro Real y llegar a la plazuela de los Caños del Peral, actual plaza de Isabel II. Es un tramo hipotético, pero –hay que citarlo–, en un programa de Telemadrid dedicado a los 200 años del Teatro Real, paseando a más de veinte metros bajo el suelo de Madrid por una galería perimetral, los protagonistas comentaron que ahí dicen que está la muralla cristiana.

Teatro Real (Telemadrid)

La Puerta de Valnadú es quizá la más desconocida de todas, en cuanto a ubicación y características. Una placa la recuerda en la esquina de la calle de la Unión con la de Vergara.

Desde la Puerta de Valnadú –próxima a la actual plaza de Isabel II–, en su camino hacia la Puerta de Guadalajara en la calle Mayor, la muralla discurría entre las actuales calles de la Escalinata y Mesón de Paños –ronda exterior- y del Espejo –ronda interior–.

En la plaza de Isabel II nº 3, en el sótano del restaurante Foster’s Hollywood, se hallan los restos, muy modificados, de un lienzo en su cara intramuros. En el centro existe una puerta con arco de medio punto de ladrillo, abierta en época más moderna, que comunica con el solar colindante en la calle de la Escalinata.

Plaza de Isabel II, 3.

Dicho solar, en la calle de Escalinata nº 21, tras la demolición en 1988 del edificio que lo ocupaba, ocultos durante mucho tiempo tras unos paneles, en 2012 quedaron al descubierto los vestigios de la muralla, en su cara extramuros, muy deteriorados, pidiendo a gritos desde entonces una consolidación, restauración y acondicionamiento. La puerta que vemos es la misma que pudimos ver en el interior del restaurante, en su cara exterior.

Calle Escalinata, 21.

Recientemente se ha publicado en la prensa, aquí, que el Ayuntamiento procederá a calificar este solar como zona verde de uso público. Después, lo prioritario debería ser la restauración y protección de la muralla.

Desde Escalinata se ve perfectamente el singular edificio, situado en Espejo nº 12, que fue construido adaptándose a la forma de una torre de la fortaleza defensiva, forma que ha conservado a lo largo de los siglos a pesar de las construcciones sucesivas.

Calle de la Escalinata

A sus pies hay un garaje con entrada por la calle de la Escalinata nº 13 donde además de coches se guardan los restos de la torre y un considerable tramo de la muralla.

A sus espaldas, intramuros, en el solar que corresponde al nº 14 de la calle del Espejo, cerrado desde hace mucho tiempo, también existen vestigios constatados en los años 80. Recientemente ha habido obras, al parecer se ha llevado a cabo un nuevo estudio arqueológico. Esperamos noticias.

Calle Espejo, 14 (nov. 2021)

Las obras, a fecha de hoy, de momento parece que han terminado.

Calle Espejo, 14

A continuación, en el mencionado número 12 de la calle del Espejo se conservan varios metros de restos de muro bajo un cristal. Aparecieron en 2009 durante las obras de acondicionamiento de la escuela allí alojada. El local era la sede de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País y del Centro de Estudios Jovellanos. Un letrero en la cabecera del aula recordaba a los alumnos y visitantes ocasionales, que «estos restos arqueológicos pertenecen a un lienzo del segundo recinto amurallado de Madrid (siglo XII)». Este tipo de información debería figurar junto a todos los restos conservados, y no es así.

Vendido el inmueble, en 2016 fue ocupado por la Pastelería Santa Eulalia. Las dos aulas de la anterior escuela fueron unidas en un único espacio.

Calle Espejo, 12

En el nº 2 de Espejo, antiguo taller de reparación de instrumentos musicales, también se conserva una parte del lienzo, constatado según estudio arqueológico.

Calle Espejo, 2

En otra noticia televisiva (que no tenía nada que ver con la muralla) pudimos ver hace pocos meses un muro que seguramente pertenece a ese tramo.

Calle Espejo, 2

A espaldas de la calle del Espejo, en la calle Mesón de Paños números 11-15 se constataron restos de los que al parecer no queda nada, tras la construcción de viviendas modernas a finales de los años 60 del pasado siglo.

La muralla sigue su camino hacia la calle Mayor y atraviesa la Calle de Santiago, en cuyo nº 2, tras el derribo del edificio que lo ocupaba, en 1977 durante la construcción de las nuevas viviendas se realizó una intervención arqueológica que permitió constatar la presencia de la cerca. En el garaje se guardan muestras de aquellos hallazgos.

Calle Santiago, 2

La muralla continuaba. En el subsuelo del edificio de la calle Milaneses nº 2 –que fue tapiado hace tiempo, y así continúa– también se hallaron restos arqueológicos, probablemente vestigios de la muralla.

Calle de los Milaneses

A esta altura, en la calle Mayor se encontraba la Puerta más importante de la Villa, la Puerta de Guadalajara.

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De la Puerta de Guadalajara a Puerta Cerrada

El camino de la muralla desde la Puerta de Guadalajara hasta Puerta Cerrada es conocido. La Cava de San Miguel y la calle de Cuchilleros nacieron sobre el foso, originando las manzanas 171 y 169.

Plano de Espinosa (1769). De Puerta de Guadalajara a Puerta Cerrada.

En las escasas intervenciones arqueológicas realizadas en este tramo se documentó un resto original en su cara intramuros, en la calle Gómez de Mora nº 4, planta baja.

Calle Juan Gómez de Mora, 4

Desde aquí la muralla continuaba su camino hasta la Puerta Cerrada.

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De Puerta Cerrada a Puerta de Moros

La Puerta Cerrada fue la segunda en importancia en el Madrid medieval, después de la de Guadalajara.

Plano de Espinosa (1769). De Puerta Cerrada a Puerta de Moros.

Se encontraba situada en la actual plaza del mismo nombre, entre las calles del Nuncio, Gómez de Mora, Cava Baja y Cuchilleros.

Puerta Cerrada

La muralla, que desde Puerta Cerrada se dirigía hacia Puerta de Moros, discurre por el interior de la manzana 150 que igual que muchas otras, como hemos visto, nació alrededor de la tapia.

La puerta ya no existe pero la plaza guarda aún hoy día muchas huellas del Madrid medieval. En los edificios que a ella se asoman se encuentran algunos de los vestigios más notables de muralla cristiana. En el nº 6 se conserva un lienzo completo en altura, a través de los pisos de las viviendas, visible en el sótano del bar en la planta baja.

Puerta Cerrada, 6, sótano (2006)

En dicho lienzo se apoyan los edificios del mencionado nº 6, el 5 y el colindante nº 4, una construcción muy antigua, tal vez del siglo XVIII, que en 2008 en parte se encontraba apuntalada. A pesar de su antigüedad y de tratarse de un edificio teóricamente protegido, en 2011 fue demolido.

Puerta Cerrada

Al fondo del solar se ve el muro de otro de los edificios apoyados en la muralla, el correspondiente a la Cava Baja nº 4. La buena noticia fue que quedaron a la vista nuevos restos de la cerca en su cara extramuros y de un torreón semicircular. Tras el derribo se estudiaron los hallazgos de los dos solares, el de Puerta Cerrada nº 4 y el de Cava Baja 4. En este último, el lienzo en su cara extramuros hasta el nivel de la primera planta y el impresionante torreón, que se conserva casi en su totalidad.

La torre y parte del lienzo de muralla estaban prácticamente cubiertos por un testero que fue eliminado y se procedió a su consolidación además de analizar la técnica constructiva. Los restos que quedaron a la vista en el solar de Puerta Cerrada 4 también se estudiaron y consolidaron.

Puerta Cerrada, 4

No existe nada semejante en todo Madrid. Los propietarios continúan esperando los permisos para poder convertir el local en restaurante y que todos podamos admirar la espectacular torre medieval.

Cava Baja, 4

La torre, de forma semicircular, como todas las más de cien que formaban parte de la muralla cristiana madrileña –al contrario que las construcciones militares islámicas que solían ser cuadradas–, construida en mampostería de sílex y piedra caliza, ocupa la planta baja y el primer piso del inmueble.

Se conserva una de las ventanitas o saetera, y en su interior la escalera de subida hasta ella. Es emocionante imaginar cómo sería su aspecto y recordar su función en el Madrid medieval, hace más de nueve siglos. La calle, actual Cava Baja, era la cava o foso de la muralla que no olvidemos formaba parte de la fortificación defensiva del Madrid cristiano desde finales del siglo XI.

A lo largo de la Cava Baja se localizan diversos tramos visibles desde algunas viviendas y locales comerciales.

Cava Baja

En el número 10 se encuentra uno de 7 metros de largo por entre 1 y 4 de altura, un precioso ejemplo consolidado y acondicionado mediante acristalamiento y luces que favorecen su contemplación.

Cava Baja, 10

Hace pocos años nuevos restos, unos doce metros, salieron a la luz en el nº 12, en una de las antiguas posadas de la Cava. La Posada del León conserva además del arranque del cubo que ya pudimos contemplar en el edificio del nº 10, y la mitad de otro cubo, un lienzo de unos 12 metros de largo y un metro de anchura. Este bonito hotel ha resguardado bajo cristales los restos defensivos que se pueden admirar en su restaurante, a la entrada del local.

Cava Baja, 12

La muralla continúa en el edificio contiguo, números 14-16, la Posada del Dragón y antigua jabonería La Antoñita. El acogedor bar y restaurante en la planta baja también guarda la muralla.

Cava Baja, 14

En el nº 22, otro solar durante muchos años cerrado tras una puerta de madera, como el que vimos en Espejo, guardaba más vestigios de la muralla medieval.

Durante más de treinta años el solar, de más de setecientos metros cuadrados, con entrada por la Cava Baja 22 y Almendro 3 estuvo tapiado y cerrado, excepto una época en que al parecer sirvió de aparcamiento. Solo sabíamos que allí se había constatado la existencia de restos de muralla.

En 1983 fue realizada una excavación arqueológica con el fin de localizar dichos vestigios, perfectamente documentado su paso por el lugar, y de datarlos. Aparecieron unos cuatro metros de muralla y el arranque de uno de los cubos semicirculares, y restos arquitectónicos superpuestos o adosados a ella, desde el siglo XIV al XIX; la muralla conserva solo una altura de unos dos metros. Se consideró una construcción de finales del siglo XI, comienzos del XII. Los restos del muro hallado son, según los informes entonces, de mampostería con un espesor de unos dos metros y medio.

En 2016 el Ayuntamiento de Madrid acondicionó el lugar y abrió sus puertas.

El lugar por el que discurría la muralla y el torreón, cuyos restos subsisten bajo el nivel del suelo, se marcaron en el pavimento que recrea la forma de su planta. Ahora podemos ver y comprender el camino que seguía la muralla, límite de Madrid en el siglo XII.

Cava Baja, 22 / Almendro 3

En el nº 15 de la calle del Almendro existe otro lienzo, de unos 16 metros de largo por 11 de alto, hallado tras el derribo de un edificio en 1967, que hasta hace poco nunca había sido restaurado ni objeto de estudio. Su estado, muy deteriorado por antiguas perforaciones y el paso del tiempo, era de ruina.

Calle del Almendro, 15

Volvemos al exterior de la Villa, a la Cava Baja. En el nº 30 se conserva un largo lienzo de muralla muy antiguo, al parecer el único de construcción altomedieval, es decir, del siglo XI ó XII, pues la mayoría presentan intervenciones de siglos posteriores; mide 19 m de largo por 11,5 de alto.

Cava Baja, 30

Esto significa que, después de la muralla árabe en la Cuesta de la Vega construida en el siglo IX, y la impresionante torre mudéjar de la iglesia de San Nicolás de los Servitas del siglo XII, estamos ante una de las construcciones más antiguas de Madrid.

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De Puerta de Moros a la Puerta de la Vega

Al final de la Cava, llegamos a la plaza del Humilladero donde se encontraba la Puerta de Moros.

Plano de Espinosa (1769). De Puerta de Moros a la Puerta de la Vega.

Desde aquí, la muralla se dirigía hacia el Barranco, actual calle de Segovia.

Los restos conservados en el número 3 de la plaza de los Carros, planta baja y sótano, permiten apreciar el modo en que la cerca medieval madrileña fue utilizada en la construcción de viviendas e incluso habitada.

Plaza de los Carros

Tal como explicaba la investigadora Mercedes Agulló «… los habitantes madrileños de la muralla no sólo la habían utilizado como morada, sino que la habían adaptado a sus necesidades y caprichos abriendo puertas y ventanas, ocupando las torres y torreones, agregando a las casas que estaban arrimadas a ella parte de la propia muralla de Madrid o derribando y deshaciendo lo que les estorbaba.»

Como hemos repetido tantas veces, desde el siglo XV, y sobre todo en el siglo XVI, las manzanas se formaron alrededor de la muralla, utilizando lo que convenía, destruyendo o modificando lo que no. Así ocurrió con la entonces futura manzana 126 cuyas casas darían lugar a las calles de Don Pedro y de Los Mancebos.

Tuvimos noticias del lienzo a finales de 2003, con la apertura del primer local abierto. Mide unos 6 metros de largo por 2,80 de alto. Cerrado el primer restaurante, el local ha sido ocupado por sucesivos bares, el último hace pocos meses.

En la Calle Mancebos 3 se encuentra otro de los lienzos conservados en su cara intramuros.

Es incomprensible el estado en el que se encuentra en la actualidad, literalmente cayéndose a trozos, uno de nuestros monumentos más antiguos, bien de interés cultural, de protección obligada. Esperemos que forme parte del plan de mejora que afecta al solar de la calle de la Escalinata y, suponemos, al de la calle del Espejo.

Mancebos, 3

Este tramo, que bajaba desde la Puerta de Moros entre las actuales calles de don Pedro y de los Mancebos, continuaba por la de los Yeseros y Angosta de los Mancebos.

Volvemos por un momento al exterior del recinto amurallado. En la calle de Don Pedro 8, 10 y 12, en el interior del antiguo Palacio del marqués de Villafranca, hay un lienzo espectacular.

La zona del palacio que hoy corresponde al nº 8 son viviendas.

Calle Don Pedro, 8

Después de la rehabilitación, el edificio hoy día está ocupado por modernos apartamentos en alquiler en los que en algunas de las habitaciones se mantiene la muralla a la vista, los conocemos por sus anuncios, bautizados como La Muralla, utilizada como reclamo.

Foto Apartamentos Don Pedro

En los números 10 a 12, se conserva un lienzo espectacular, bien restaurado y cuidado, de unos 30 metros, en el sótano del antiguo palacio, actual sede de la Real Academia de Ingeniería. Un tesoro.

Desde aquí la muralla descendía hacia la calle de Bailén, continuaba paralela a la Cuesta de los Ciegos y después atravesaba el antiguo Arroyo de San Pedro, hoy Calle Segovia, para llegar hasta la Cuesta de la Vega donde se unía a la primera muralla, construida en el siglo IX, probablemente a la altura del tercer cubo desde la Puerta de la Vega.

Por: Mercedes Gómez

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NOTA: Esta entrada es una actualización de nuestros paseos en busca de la muralla medieval, en los enlaces a los varios artículos anteriores se puede encontrar bibliografía.

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