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(I) Pedro de Alcántara Téllez-Girón, príncipe de Anglona

El Palacio de Anglona –situado entre la Costanilla de San Pedro, la calle Segovia, la Costanilla de San Andrés y la calle Príncipe de Anglona– ha tenido varios propietarios a lo largo de su historia, pero hoy día tanto la calle como el palacio y su jardín conservan el nombre del ilustre príncipe que lo heredó en los comienzos del siglo XIX.

No se conoce la fecha exacta ni el autor de la construcción del edificio primitivo pero se sitúa entre los años 1675 y 1690, aunque sus orígenes se remontan al siglo XVI, época de la que ya se conocen algunos datos. Entonces se trataba de un conjunto de casas ubicadas junto a la iglesia de San Pedro que pertenecían a los Vargas, que como sabemos tenían diversas propiedades en la zona; en el inicio del siglo XVII estas pasaron a ser propiedad de los Benavides.

Posteriormente, en 1637, el XI conde – VIII duque de Benavente, Antonio Alonso Pimentel, obtuvo la propiedad al casarse con Francisca de Benavides, nieta de Álvaro Benavides e hija de los marqueses de Javalquinto y Villarreal.

Los Benavente utilizaron este palacio como residencia principal.

Plano de Texeira, 1656

La Costanilla de San Pedro antes fue la calle de la Palma y la calle del Príncipe de Anglona era la calle Sin Puertas; ambas así figuran en la Planimetría General de Madrid del siglo XVIII. La calle del Príncipe de Anglona recibe este nombre desde 1889.

El jardín fue construido sobre un antiguo huerto de los Vargas, salvando el gran desnivel del terreno, por lo que en algunos lugares aparece con la denominación de jardín colgante. La entrada tiene lugar por la plaza de la Paja, y sus muros al norte se asoman a la calle Segovia, con una altura de seis metros. Tiene una superficie de aproximadamente 500 metros cuadrados.

El diseño de 1761 es de Nicolás Chalmandrier, que aparece representado en el plano de Madrid del mismo autor.

Plano de Chalmandrier, 1761

Se supone que el palacio fue reformado antes de 1771, «para su mejor y más cómoda habitación» cuando tuvo lugar la boda entre la Condesa de Benavente María Josefa Alonso Pimentel y Pedro de Alcántara de Téllez Girón. Se les destinó este palacio en la calle Segovia pero el matrimonio eligió el Palacio de los Osuna en los altos de Leganitos ‑que ya no existe‑. Don Pedro, tras la muerte de su hermano mayor, pasó a ser IX duque de Osuna.

Francisco de Goya los retrató en el gran lienzo de la familia, Los duques de Osuna y sus hijos, fechado hacia 1787, que se encuentra en el Museo del Prado.

«Los duques de Osuna y sus hijos», F. de Goya, 1787-88. Museo del Prado.

Una gran reforma del edificio tuvo lugar en 1776 a cargo de Vicente Barcenilla. A finales de siglo, en 1793, Ángel María Tadey, contratado por la duquesa de Benavente, marquesa de Peñafiel, realizó mejoras de calidad en la decoración de su interior, y en el jardín, donde instaló un puente, un cenador, una casita para las gallinas… todo al gusto de la época.

Según Ramón Guerra de la Vega, en 1800 el interior fue decorado por el francés Jean-Démosthène Dugourc, que trabajó para el rey Carlos IV y, recordemos, también decoró el palacio de Manuel Godoy en la plaza de la Marina española.

En 1802, con motivo de la boda del primogénito de la Casa de Osuna, XI marqués de Peñafiel, Francisco Borja Téllez Girón con María Francisca Beaufort y Toledo, tuvo lugar la reforma más importante del palacio, a cargo del arquitecto Antonio López Aguado que lo convirtió en un edificio de planta rectangular, con dos patios interiores.

Al ser nombrado X duque de Osuna, el heredero Francisco Borja abandonó la casa, que pasó a su hermano Pedro de Alcántara Téllez-Girón y Alonso Pimentel, príncipe de Anglona –título que heredó de su madre– y marqués de Javalquinto, hijo segundo de la Casa de Osuna.

Pedro de Alcántara Téllez-Girón y Alonso-Pimentel, príncipe de Anglona (1786- 1851), hijo menor de Pedro de Alcántara Téllez-Girón, IX duque de Osuna, y de Josefa Alonso-Pimentel, condesa-duquesa de Benavente, es el niño que Goya representó sobre un cojín, a los pies de su madre, en el retrato familiar.

«Los duques de Osuna y sus hijos», F. de Goya, 1787. Museo del Prado. (detalle)

El otro niño, que está de pie, es su hermano, el tercero y el mayor de los varones, Francisco de Borja Bruno Téllez Girón, entonces futuro X duque de Osuna.

Agustín Esteve pintó al príncipe cuando tenía unos doce años. Se desconoce donde se encuentra el cuadro en la actualidad pero felizmente en el Archivo Ruiz Vernacci del IPCE se conserva una fotografía.

Fotografía del retrato de Pedro de Alcántara Téllez-Girón, Príncipe de Anglona, pintado por Agustín Esteve. ¿José Lacoste? Albúmina, 1900-15. Archivo Ruiz Vernacci.

Otra imagen del príncipe de Anglona en la que aparece representado junto a su hermano, Francisco de Borja Téllez Girón, es la que pintó William Beeckey, «El X duque de Osuna y su hermano el principe de Anglona», de la que también se conoce una fotografía, incluida en 1925 en la exposición de Retratos de niños en España y publicada en «Retratos de la familia Téllez-Girón, novenos duques de Osuna», de Joaquín Esquerra del Bayo.

«El X duque de Osuna y su hermano el principe de Anglona», William Beeckey. Una copia de la fotografía se conserva en el Archivo del Centro de CC Humanas y Sociales del CSIC.

Se casó con María del Rosario Fernández de Santillán. Por herencia familiar el príncipe de Anglona fue militar desde niño, pero también fue amante de las letras, la historia y el arte, igualmente heredero de la ilustración de sus padres. Llegó a ser director de la Real Academia de San Fernando y desde 1820 a 1823 fue director del Museo del Prado, cuando aún se llamaba Real Museo de Pintura y Escultura.

El príncipe de Anglona murió en 1851, a la edad de 65 años.

«Príncipe de Anglona», V. Carderera, 1843. Museo del Romanticismo.

En 1872 su hijo y heredero Pedro de Alcántara Téllez Girón y Fernández de Santillán vendió la casa al marqués de la Romana.

Palacio de Anglona (Foto: Madrid a 360º)

 

(II) El Palacio y el Jardín del príncipe de Anglona

La familia de los marqueses de la Romana, que fue su propietaria durante más de un siglo, hasta 1983, fue quien en 1920 encargó la reforma del jardín a Javier de Winthuysen.

Planta del Jardín del Palacio de Anglona. Javier de Winthuysen (1920). Archivo Real Jardín Botánico.

Winthuysen incluyó en su diseño elementos del jardín clásico andaluz, con fuentes y bancos con azulejos, parterres y pilastras a lo largo del muro.

Dibujo de la fuente del palacio de Anglona. Javier de Winthuysen (1920).

Los nuevos dueños también fueron dignos inquilinos del palacio, amantes del arte, como demuestra la colección que atesoraron.

El 11 de abril de 1926 los socios de la Sociedad española de excursiones lo visitaron. En su crónica se describe el interior y las valiosas obras de arte que allí pudieron contemplar. Tras la escalera y el vestíbulo, una antesala decorada con un tapiz flamenco y otros objetos, el salón verde con pinturas notables…

… y una sala llamada de los Goyas, con nueve cuadritos del pintor, entre ellos La Maja y el Petimetre. El Salón de baile, el comedor, etc. todo ello descrito con admiración.

«La Maja y el Petimetre». Goya. Colección del marqués de la Romana.

Posteriormente, entre los años 1942 y 1978 lo alquilaron al Ayuntamiento de Madrid, que instaló allí unas oficinas.

El Ayuntamiento abandonó el edificio en 1978, debido a su mal estado, pero inició los trámites de expropiación del jardín para convertirlo en zona verde.

Cuando en 1983 la empresa Anglona S.A. compró el palacio para su transformación en viviendas aún pertenecía a los marqueses de la Romana. La empresa se comprometió con el Ayuntamiento a reformar también el jardín, obra que inició la paisajista Lucía Serredi, quien dijo que «…bajo 40 centímetros de tierra y hojas secas, encontramos unos caminos de ladrillos bordeados por setos de boj ya totalmente secos, formando un parterre que muy bien podía corresponder al original del siglo XVIII».

En 1987 estas obras se interrumpieron por falta de presupuesto, según se publicó. Las viviendas de lujo ya estaban todas vendidas.

La rehabilitación del antiguo Palacio de Anglona para viviendas obtuvo uno de los doce Premios de Urbanismo y Arquitectura del Ayuntamiento de Madrid, que no se entregaban desde antes de la Guerra Civil y que se recuperaron en 1986.

Foto: Informes de la Construcción, 1986

 

Foto: Informes de la Construcción, 1986

La rehabilitación integral del edificio fue realizada por Ignacio Blanco Lecroisey y Jaime Martínez de Ubago y de Liñán; la obra se llevó a cabo en 1984-1986. Carlos Boyer Monsalve continuó la obra entre 1986-1987. Los autores de una segunda rehabilitación fueron José Ángel Rodrigo García y Jaime Castañón Fariña.

Vestíbulo de entrada al palacio de Anglona. Foto : Madrid a 360º

 

Los jardines, que mantuvieron la propiedad municipal, y por tanto eran públicos, estaban cerrados, los vecinos de las dieciséis viviendas de lujo tenían la llave y no dejaban entrar a nadie, al parecer con el consentimiento del Ayuntamiento. No se abrieron hasta el año 2002.

Conservan algunos elementos, como es su tapia, con paños de tapial de adobe y albardillas de losetas cerámicas, uno de los elementos usualmente utilizados por la jardinería tradicional en Madrid, de las que quedan pocos ejemplos.

Aunque se mantiene el antiguo trazado y el solado original de ladrillo, otros elementos singulares han desaparecido. Se conserva el pavimento de los paseos y algunos dibujos de la plazoleta central formados por ladrillos colocados creando un dibujo de espina de pez.

Antigua fuente de taza baja construida en mármol blanco

Como elementos singulares, además de las fuentes destacan un cenador y dos pérgolas. Durante la reforma, en el centro se instaló una pequeña fuente de piedra.

Su trazado, que originalmente fue neoclásico, presenta dos caminos geométricos de ladrillo aparejados a sardinel, y con un bordillo de granito. Dichos caminos se cruzan perpendicularmente, dando lugar a cuatro cuadrantes conformados por setos de boj.

Palacio y Jardín del Príncipe de  Anglona, 2023. Foto: Vicente Benítez Blanco

 

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

PEÑUELAS, José. «Visita al palacio de los marqueses de la Romana» en Boletín de la Sociedad española de excursiones, dic. 1926.
Catálogo Javier de Winthuysen. Jardinero. Andalucía. Sevilla, Córdoba 1989-1990.
GUERRA DE LA VEGA, Ramón. Palacios de Madrid. Madrid, 1999.
COAM. Guía de Arquitectura, Madrid 2003.
MARTÍNEZ, África. Palacios madrileños del siglo XVIII, Ed, La Librería, Madrid 2003.
LABAJOS, Luciano y RAMON-LACA, Luis. Jardinería tradicional en Madrid. Ed. La Librería, Madrid, 2007.

El País, 28 mayo 1986, 20 jul 1987, 26 mayo 1992, 14 mayo 2005.

Madrid a 360º

 

 

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No son muchos los ejemplos de arquitectura industrial que se conservan en la ciudad de Madrid, y menos en el barrio de Salamanca. Esas construcciones, protagonistas de la historia de las ciudades y de la vida de sus habitantes, han ido desapareciendo. Entre las elegantes calles de Goya, Castelló y Jorge Juan algunos recuerdos de ese pasado, pocos, subsisten discretamente.

El barrio de Salamanca fue proyectado en 1860 por Carlos María de Castro dentro del proyecto de Ensanche de Madrid. Junto a palacios y casas destinadas a viviendas se construyeron otros edificios o locales de tipo industrial, más de lo que podemos imaginar hoy día: el de Salamanca, como los demás distritos, necesitaba una serie de servicios para su vida cotidiana. Llama la atención que en 1950 había 80 industrias en el distrito de Salamanca, el 13,7% del total de Madrid, solo superado por las de Centro (99) y Arganzuela (95); el cuarto puesto lo ocupaba Chamberí (75).

En el nº 18 de la calle Castelló, en el interior de la manzana, casi se esconde una antigua nave de la Fábrica de Platería Espuñes, de Gonzalo Aguado (1905-10), una nave de ladrillo, único recuerdo de la antigua fábrica que se construyó a finales del siglo XIX. Hoy, perfectamente rehabilitada, es sede de la Fundación Botín.

Fundación Botín

En la misma calle, casi enfrente, en el nº 21, entre 1924 y 1925 Antonio Palacios construyó la antigua Subestación Eléctrica de la Compañía Metropolitana, una de las subestaciones eléctricas creadas para el Metro, la del barrio de Salamanca –otra fue la del barrio de Chamberí–.

Subestación eléctrica Metro de Madrid

Muy cerca, en la calle Jorge Juan 48, hay otro edificio interesante, antiguo parque de limpiezas municipal, que hoy pertenece al área de Medio Ambiente del Ayuntamiento. Debió de ser construido en las primeras décadas del siglo XX (por los planos, hacia 1900 parece que aún no existía).

Antiguo parque municipal de limpiezas

Es muy sencillo, pero con detalles decorativos. Además del antiguo escudo de Madrid en el exterior, en el interior destacan sus bonitos zócalos de cerámica, suelos hidráulicos y barandillas de hierro.

En este paseo industrial merece la pena que visitemos otro edificio cercano, en la calle Goya 52 con vuelta a General Pardiñas 14. Esta es una buena ocasión para recordar el abandono que sufre el conjunto del Antiguo Dispensario Antituberculoso, construido entre los años 1926 y 1928 por el arquitecto Amós Salvador Carreras, y pedir una vez más su rehabilitación.

Cubierto por una lona verde desde hace años, está abandonado a su suerte. Su arquitectura racionalista es un tanto industrial. Propiedad de la Comunidad de Madrid, sigue a la espera de recibir atención y cuidado –a lo que por cierto están, estamos obligados todos los propietarios de edificios o locales en Madrid–, cada día más deteriorado.

A sus espaldas, en la calle General Pardiñas, están los primeros pabellones neomudéjares del antiguo dispensario, y su jardín.

Recordamos estos escasos ejemplos de la historia del barrio de Salamanca a propósito de la reciente y lamentable desaparición de un edificio singular, la primera estación telefónica, la más antigua que se conservaba en España, en la calle Hermosilla 47, esquina Núñez de Balboa.

Fue construida en 1916. El arquitecto fue Enrique Martí Perla.

Foto: Ragel (1926) Fundación Telefónica.

Foto: Alfonso (1926) Fundación Telefónica.

Había sufrido reformas, perdido decoración exterior y ya no estaba en uso debido a los cambios tecnológicos, pero la construcción continuaba en pie hasta hace pocas semanas. Su interesante historia se puede conocer con detalle en el blog Historia de la Telefonía, aquí.

Julio, 2022

Julio, 2022

Ya no queda nada.

Noviembre, 2022

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

COAM. Guía de Arquitectura. Madrid, 2003.
Carlos J. Pardo Abad. Vaciado industrial y nuevo paisaje urbano en Madrid. Ed. La Librería, Madrid, 2004.
Fundación Botín

Continuamos conociendo las colonias de hoteles unifamiliares y viviendas colectivas construidas en Madrid gracias a las leyes de Casas Baratas que se promulgaron en España –la primera en 1907– con el fin de asegurar unas mínimas condiciones de higiene, fomentar el crédito a la construcción, etc. en épocas difíciles.

La 2ª Ley de Casas Baratas en 1921 promovía la formación de cooperativas y surgieron una serie de ellas para la construcción de viviendas a determinados colectivos, militares, funcionarios, ferroviarios, carteros, etc.

Hace tiempo, hablando de las Colonias históricas madrileñas tuvimos ocasión de conocer la hoy llamada Colonia Martí, construida en 1927 para la Cooperativa de Funcionarios del Estado, Provincia y Municipio por Eduardo Ferrés y Puig, según la Guía de Arquitectura de Madrid del Colegio de Arquitectos.

La Real Institución Cooperativa para Funcionarios del Estado, Provincia y Municipio, sección de viviendas, construyó una serie de colonias en Madrid en las que intervinieron varios arquitectos y empresas constructoras.

Según un folleto editado por la propia Real Institución Cooperativa: los Hoteles Cruz del Rayo, entre las calles López de Hoyos y Camino Viejo de Chamartín, los Hoteles de la Colonia Manzanares (Fuente de la Teja) y las Casas colectivas de las calles Padilla y Alcántara fueron obra del arquitecto Eduardo Ferrés Puig.

Por otra parte, los Hoteles y Casas colectivas situados en las calles de Montesa, Juan Bravo, Alcántara, Padilla, Lista, Agustina de Aragón, Pasaje de Montesa y Paseo de Ronda fueron construidos por José Gómez Mesa.

Francisco Silvela, 1930 (Imágenes del Madrid Antiguo, Ed. La Librería)

Dentro de los límites del Ensanche, junto al Paseo de Ronda que vemos en la primera foto –actual calle de Francisco Silvela– se crearon dos pasajes, o calles en el interior de una manzana, alrededor de los cuales se construirían las viviendas. Son las actuales calles de Martí y de Agustina de Aragón.

Plano de Madrid, 1929 (Geoportal)

Sabemos por la prensa de la época que «el grupo de casas baratas de la calle de Montesa, con esquina al paseo de Ronda» fue inaugurado en diciembre de 1927, con la asistencia del Rey Alfonso XIII, el Jefe del Gobierno, ministros y numerosas autoridades y personalidades. También asistieron «el ingeniero director Sr. Peña Boeuf y el arquitecto de la Cooperativa Sr. Gómez Mesa». El rey fue entregando las llaves a los propietarios de los trece hoteles inaugurados ese día.

Paseo de Ronda, 1918-1936. Postal Archivo Regional Comunidad de Madrid.

Para entonces ya estaban construidos treinta y ocho. Las obras habían comenzado en febrero de ese año 27, sobre solares propiedad de la marquesa viuda de Aldama, a la espera de la construcción de nuevos hoteles hasta llegar a la cifra de cuarenta y nueve. Serán de varios tipos, algunos con torreón y otros con fachadas enlazadas.

La marquesa de Aldama, recordemos, era también la propietaria de parte de los terrenos sobre los que se construyó la iglesia de Nuestra Señora de Covadonga, en la cercana plaza de Manuel Becerra.

De las doscientas viviendas proyectadas se construyeron muy pocas, y menos se conservan: cuatro bloques en la calle Martí, como decíamos hoy conocidos como Colonia Martí. Se trata de viviendas con planta baja y tres alturas (palazzinas, según el término utilizado por Alfonso Pereira, una construcción intermedia entre el hotel unifamiliar y el bloque de viviendas).

Casa Pasaje Montesa, fachada.

 

Colonia calle Martí

Y otro, el quinto, en Agustina de Aragón, un bloque superviviente en medio de la manzana.

Casa calle Agustina de Aragón

 

En ambos casos se utilizó un estilo historicista, con elementos y adornos clásicos, como arcos, frontones, etc.

El precio de construcción de estas edificaciones para funcionarios de nivel económico medio y medio-bajo oscilaba entre las 8.000 y 49.000 pesetas, dependiendo del terreno y emplazamiento (las mencionadas colonias de Fuente de la Teja, Chamartín, o esta en el Paseo de Ronda). Estaban exentas de impuestos durante quince o treinta años, según las cantidades amortizadas, acogidas a la Ley de Casas Baratas que apoyaba las cooperativas.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Folleto Real Institución Cooperativa para Funcionarios del Estado, Provincia y Municipio, sección de Viviendas. Madrid.
La Nación, 14 dic 1927; El Liberal 15 dic 1927.
PEREIRA, Alfonso. «Grupo de viviendas para funcionarios en Montesa/Padilla», Un siglo de vivienda social 1903-2003. (Vol. 1). Ed. Nerea. Madrid, 2003.
COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003.

El año pasado publiqué aquí el artículo sobre La arquitectura de José Antonio Coderch en Madrid. Además de comentar que Coderch fue fotógrafo y diseñador de muebles, me centré en las tres únicas construcciones que el arquitecto proyectó en Madrid. Casa Vallet de Goytisolo, en la calle Belisana; Casa Entrecanales (en Alcobendas); y, sobre todo, en el Edificio Girasol, en la calle Lagasca.

Desde hace unos días está recibiendo bastantes visitas, tal vez debido a que se vuelve a hablar de la Casa Vallet, un gran ejemplo de arquitectura contemporánea que se encuentra bajo la amenaza del derribo desde hace tiempo.

Ayer fui hasta la calle Belisana, que no recorrí entonces, para ver la casa, con el fin de actualizar mi anterior trabajo.

Casa Vallet fue proyectada por José Antonio Coderch en 1956, junto a Manuel Valls, para el jurista Juan Vallet de Goytisolo. La vivienda está situada en la calle Belisana nº 5, en Ciudad Lineal.

Recordemos que, según noticias publicadas en 2018, los propietarios solicitaron licencia para su derribo, concesión que sigue pendiente. Como decía entonces, los propietarios están en su derecho a solicitarlo, pero hay que decir también que desde hace años mantienen el edificio en estado de abandono, ocasionando un gran deterioro, lo cual no debería permitirse. Se ha pedido su protección desde diversos medios, sin éxito de momento.

Casa Vallet. Revista Nacional de Arquitectura, 1958

Lógicamente solo se puede contemplar la fachada que da a esta calle –con el cartel que anuncia los futuros pisos de superlujo–.

Calle Belisana, 5.

Esta fachada a la calle es básicamente de ladrillo.

Aunque en una parte se utilizaron las persianas de lamas blancas mediterráneas utilizadas en otras casas de Coderch, que permitían la entrada de la luz.

 

Planta baja. J. A. Coderch, 1956. Revista Nacional de Arquitectura, 1958 (En Guía COAM)

Nos asomamos a lo que fue la entrada al jardín alrededor del cual se organiza y se abre la casa.

Lo que vemos se encuentra muy deteriorado.

Por supuesto el único edificio que está pintarrajeado en esta lujosa calle es Casa Vallet.

Por: Mercedes Gómez

 

Recordemos que después de la Colonia Residencia, que fue un éxito, entre 1934 y 1936 Rafael Bergamín proyectó la Colonia El Viso, que hoy da nombre a uno de los barrios del distrito de Chamartín.

La promotora fue también la Propiedad Cooperativa, acogida a la Ley de Casas Baratas y Económicas de 1925 que eximía a los propietarios de pagar impuestos durante quince años. La Cooperativa de Casas Económicas El Viso proyectada para obreros y funcionarios terminó por convertirse en una colonia ocupada por la clase media-alta; aprovechándose de una ley para vivienda obrera se construyeron hoteles de lujo. Nuevamente fue Gregorio Iturbe quien compró los terrenos.

La colonia ocupa una de las zonas más elevadas de la ciudad, el viso, sobre los 700 metros de altitud, al final de la calle Serrano, eje alrededor del que se sitúan las calles Arga, Daniel Urrabieta, Francisco Alcántara, Madre Carmen del Niño Jesús, Nervión, Sil, Tormes, y Turia, junto a la Colonia Iturbe 4, que el empresario había promovido anteriormente, entre 1928 y 1930.

Plano de la Colonia El Viso. Revista Arquitectura, 1967.

Bajo la concepción de colonia-jardín, las manzanas se ordenaron en una trama ortogonal, en bloques, con viviendas unifamiliares dotadas de jardín en la fachada principal y patio trasero. En el proyecto había varios tipos, según superficie, pero todas tenían tres plantas, semisótano, baja y primera, como las de Parque Residencia. Aunque finalmente cada una se construyó según los gustos del cliente. El proyecto constaba en su inicio de 130 hoteles pero debido a la enorme demanda se llegó a 242, aprovechando la edificabilidad al máximo.

Foto: Santos Yubero (Archivo Regional Comunidad de Madrid)

Se proyectaron cuatro tipos:

Fachadas anterior y posterior de uno de los bloques. Revista Arquitectura, 1967.

Los dos primeros, A y B, correspondían a las zonas centrales de las hileras con 200 metros cuadrados construidos; el tipo C, en los extremos, casi todas especiales, con su característica rotonda de la sala de estar en los extremos; y D, de menor superficie, 150 metros cuadrados, normalmente en el centro de la hilera.

Las casas, con fachadas muy simples que seguían las normas racionalistas, fueron pintadas de diferentes colores, para compensar la excesiva sencillez, según el propio Bergamín, de la arquitectura «muy simple, muy cúbica, … un poco seca» que esperaba compensar «con los distintos colores con que se pintaron las fachadas de los diferentes bloques y, sobre todo, pensando en la vegetación que pronto habría de crecer y romper la monotonía de aquella arquitectura repetida».

El maestro albañil fue Benito Platas, que contó con los mejores colaboradores en todas las áreas (estuco y revoco, pintura, solado, carpintería, cerrajería artística, cantería y mármoles, etc.). Algunos jardines fueron diseñados por Javier de Winthuysen.

Por otra parte, las viviendas disfrutaron de todos los adelantos para la época, agua corriente, teléfono… y la novedad de una gran mejora en la red eléctrica que permitió la instalación de nevera, cocina y calentador de agua en todas ellas.

En los años 50 la colonia se amplió, hacia la calle del Dr. Arce, levantándose casas de otra tipología. Aunque una parte se conserva, en general a lo largo de los últimos años la colonia ha sufrido una gran transformación, con edificios que no tienen nada que ver con la idea original.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

GARCÍA PÉREZ, J. «Cooperativa de casas económicas El Viso», El eco patronal, Madrid, sept. 1935.
Revista Arquitectura, nº 90 (1966); nº 101 (1967); nº 204 (1977).
SAN ANTONIO GÓMEZ, Carlos de. El Madrid del 27. Arquitectura y vanguardia 1918-1936. Comunidad de Madrid, 2000.
SAN ANTONIO GÓMEZ, Carlos de, “La Colonia El Viso”, en Un siglo de vivienda social: 1903-2003. Tomo I. Exposición Ministerio de Fomento, Madrid, 2003.
COAM. Guía de Arquitectura. Madrid, 2003.

 

Son muchos los arquitectos que a lo largo de los siglos han trabajado para el Ayuntamiento de Madrid, hemos hablado de algunos de ellos; recientemente de Luis Bellido, a propósito de la exposición en el Centro Cultural Conde Duque. Algunos han sido muy importantes para la configuración de la Villa, como Pedro de Ribera, Ventura Rodríguez, etc., pero hay muchos otros, cuya labor es menos conocida y su obra menos influyente en la imagen de la ciudad, pero que trabajaron durante muchos años para Madrid, que también dejaron sus huellas y merecen nuestra atención. Como Felipe Trigo Seco de Herrera (1892- Madrid, 1951).

Felipe Trigo obtuvo el título de arquitectura en 1920. En 1924, tras la marcha de Emilio Vargas, fue nombrado arquitecto de la Compañía Madrileña de Urbanización (C.M.U.), fundadora de la Ciudad Lineal; junto a Agustín Enrile y José González Edo, fueron los nuevos arquitectos y nuevos funcionarios de la C.M.U.

En 1932 se presentó –junto a otros diecisiete arquitectos– a un concurso para una plaza en la Sección de Construcciones y Propiedades del Ayuntamiento de Madrid, la cual ganó, convirtiéndose desde entonces en arquitecto municipal. Trabajó en esa sección junto a Adolfo Blanco Pérez del Camino, Francisco García Nava, Bernardo Giner de los Ríos y Francisco Javier Ferrero.

En 1939 proyectó la segunda reforma de la Casa de Cisneros –la primera, recordemos, fue obra de Luis Bellido en 1909–. En esta ocasión se reformó el interior de las salas de recepción en la segunda planta con el fin de embellecerlas.

Salón de Fiestas, Casa de Cisneros, 1951 Foto: en “Casa de la Villa de Madrid” (*)

En 1984-86 el arquitecto Joaquín Roldán llevó a cabo una nueva rehabilitación de la zona del alcalde y los salones. En el Salón de Fiestas se conserva no solo el gran tapiz Tideo y Polinices (siglo XV), el más antiguo de la colección, sino también, como se aprecia en las fotografías, algunos cuadros colocados en el mismo lugar y las lámparas, manteniendo en gran medida la decoración que diseñó Felipe Trigo.

Salón de Fiestas, Casa de Cisneros, 2019

En los años 40 Trigo fue Jefe de la mencionada Sección de Construcciones, época en la que trabajó en varias promociones de viviendas municipales. Sucesor de José Lorite como director del Patronato Municipal de Vivienda, después de la guerra reconstruyó las colonias que su antecesor había proyectado entre 1928 y 1931: la hoy conocida como Colonia Moscardó y las Colonias municipales de casas ultrabaratas y baratas Salud y Ahorro, en el distrito de Usera, y la 1ª fase de la Colonia Cerro Bermejo en el distrito de Latina.

En el Archivo de Villa se conservan varios planos firmados por el arquitecto, en algún caso como director del mencionado Patronato Municipal de Vivienda.

Proyecto de viviendas económicas en la Colonia «General Moscardó» (plano GM-7), 1945. (Archivo digital memoriademadrid)

Felipe Trigo compaginó su actividad profesional con su afición a la pintura, llegando a ser un acuarelista apreciado; en 1945 fue el primer vicepresidente de la Agrupación española de acuarelistas que se había constituido como resultado de las reuniones que tuvieron lugar en el famoso café El gato negro, en la calle del Príncipe.

También fue Secretario del Círculo de Bellas Artes de Madrid.

En 1949 proyectó el Grupo de Viviendas protegidas Florestán Aguilar para funcionarios municipales, construido entre 1949 y 1950 por Adolfo Blanco Pérez. Los bloques de la colonia se sitúan en la calle Cartagena nº 2 y calle de Florestán Aguilar 1-13, con vuelta a Doctor Gómez Ulla.

Sería su última obra.

Calle de Florestán Aguilar

Repentinamente, a la edad de 58 años, el 22 de enero de 1951, tal como reflejó la prensa, el arquitecto municipal y acuarelista Felipe Trigo murió, en plena madurez y actividad profesional.

El proyecto consistía en la construcción de 116 viviendas, englobado en el Plan Municipal de viviendas del Ayuntamiento del alcalde José Moreno Torres, conde de Santa Marta de Babío, que fue ingeniero además de político.

La colonia fue un gran proyecto urbano creado junto al paseo de ronda –hoy calle de Francisco Silvela–, límite del Ensanche de Madrid.

En el Boletín del Ayuntamiento de Madrid de 2 de abril de 1951 se publicó, hablando de la construcción de colonias para la solución del problema de la vivienda modesta, que se habían construido viviendas de clase media con fines además urbanísticos en la calle de Florestán Aguilar, donde también en cuanto al tema benéfico-sanitario se creó un Centro Asistencial inaugurado el mes anterior.

Se lee con dificultad, pero se conservan las marcas del antiguo letrero:

CENTRO MUNICIPAL

ASISTENCIAL

PROTECCIÓN CIVIL?

Se conserva también el escudo de Madrid con el dragón, el oso y el madroño y la corona cívica –en vigor hasta 1967–.

Ese mismo año de 1951, entre la plaza de Manuel Becerra y la colonia, en junio se inauguraron los Jardines Eva Duarte de Perón.

En cuanto a su faceta de acuarelista, el Museo de Historia guarda cinco vistas de Madrid, la serie Rincones de Madrid (1934-42). Pertenecen al conjunto de veinte obras expuesto en la exposición Rincones de Madrid, presentada por el arquitecto en la Casa de Cisneros en 1944; el Ayuntamiento compró estas cinco obras, tres de ellas de la Iglesia de San Sebastián y dos de Calles de Madrid.

F. Trigo. “Calle de Madrid”, h. 1942. Acuarela sobre papel pegado a cartón (30 x 21,5 cm).

Como reconocimiento a su labor en la consecución de los Salones de la acuarela –el primer Salón tuvo lugar en 1946–, se instituyó el premio patrocinado por el Ayuntamiento de Madrid que lleva su nombre, la Medalla Felipe Trigo.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Diario ABC, 23 enero 1951.
VARELA, Eulogio. Casa de la Villa de Madrid. Madrid 1951. Fotografías (*) : Casariego, Moreno y Muro.
VILARROIG, Pedro. “Los Salones de Estampas de Madrid y la Medalla Felipe Trigo”. Revista Villa de Madrid, nº 53, 1976.
COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003.
JIMÉNEZ DE TEJADA, César.; HURTADO DE MENDOZA, María. “Un juego perverso: viviendas municipales Florestán Aguilar”, en Un siglo de vivienda social 1903-2003. (Vol. 1). Ed. Nerea. Madrid, 2003.
Museo de Historia. Dibujos en el Museo de Historia de Madrid. Madrid, 2011.

 

En el Centro Cultural Conde Duque se ha inaugurado la exposición, que podremos visitar hasta el próximo 6 de marzo de 2022, Luis Bellido. Arquitecto municipal de Madrid (1905-1939), dedicada a uno de los arquitectos más importantes del Madrid de la primera mitad del siglo XX.

Luis Bellido y González nació en Logroño en 1869; llegó a Madrid en enero de 1905 donde ejerció como arquitecto municipal, primero como Arquitecto de Propiedades y después como Director de Arquitectura. Su obra abarcó diversas facetas, arquitectura religiosa, residencial, escuelas, mercados… y numerosas obras de restauración. Como responsable municipal igualmente trabajó en tareas de urbanismo.

Bellido, que construyó y reformó muchos edificios en nuestra ciudad, dejó una gran obra en la Villa que esta muestra nos invita a conocer a través de un recorrido completo, con espléndido material (fotografías, planos, y documentos).

La exposición está dividida en cinco partes: el matadero y los mercados municipales; edificios asistenciales y docentes; parques y jardines; intervención en el patrimonio; y ejercicio libre de la profesión.

En este blog hemos hablado de la importancia de su obra en varias ocasiones. Visitamos el edificio de la calle de Almagro n º 2, la Imprenta municipal, el Embarcadero de El Retiro, hemos conocido la planificación de los Mercados bajo su dirección, etc. Aquí podemos recordar los artículos dedicados a Luis Bellido o que mencionan sus trabajos.

Además de animaros a visitar la exposición, os invito a leer la ficha sobre Luis Bellido que tuve el placer de elaborar para la Guía de Artífices de Madrid del Instituto de Estudios Madrileños, la Guía de arquitectos, ingenieros, paisajistas, alarifes y maestros de obras, que si aún no conocéis aprovecho para recomendaros. La valiosa guía, que se va ampliando poco a poco, se puede consultar en la web del IEM.

En dicha ficha –como en todas– se incluye, además de un breve biografía y toda su obra, una completa bibliografía tanto general como específica de cada proyecto llevado a cabo por el arquitecto, a la que habrá que añadir el Catálogo editado con motivo de esta oportuna exposición.

Luis Bellido vivió en Madrid en la calle del Conde Xiquena nº 12, muy cerca de las Salesas, y allí murió, el 15 de diciembre de 1955. Una placa municipal lo recuerda.

Por: Mercedes Gómez

Recordemos que finalizada la guerra de la Independencia, tras la ocupación francesa y la destrucción de edificios por parte del ejército inglés, los Jardines del Buen Retiro se encontraban en ruinas; Fernando VII promovió su recuperación. El rey mantuvo la apertura al público de casi todo el recinto pero destinó los terrenos situados en la esquina noreste para su uso personal. Encargó a su arquitecto Isidro González Velázquez la creación de sus Jardines Reservados cuyas obras se iniciaron en 1817.

Además de la creación de los jardines se construyeron varios caprichos románticos, edificios de tipo recreativo reservados al disfrute de la familia real. La mayoría desaparecidos, se conservan algunos, como la Montaña Artificial , y muy cerca, a sus pies, la Casita del Pescador.

Otro capricho fue la Casa del Contrabandista, la Noria titulada del Contrabandista, tal como aparece mencionada en el dibujo del arquitecto, González Velázquez.

Noria titulada del Contrabandista. AGP (En: Consuelo Durán, “Jardines del Buen Retiro”)

La construcción consta de una estancia principal, la Sala, circular en su interior, octogonal en su exterior de ladrillo y mampostería, cubierta con una cúpula con linterna central y pequeñas buhardillas, y a continuación una parte alargada, rectangular, formada por tres gabinetes.

En el dibujo conservado en el Archivo General del Palacio Real aparece el edificio de la noria hidráulica junto al del Embarcadero del Estanque Grande, que también había construido González Velázquez.

AGP, Planos, nº 4.449 (En “Isidro Velázquez, arquitecto…”)

Arriba, a la derecha, el arquitecto representó la planta de la Noria del Contrabandista, la cual dibujó en su interior.

Planta de la noria (AGP detalle)

El título del dibujo indicaba que cubría una noria, más antigua que el edificio, como veremos.

Al parecer el nombre proviene de que su interior estaba decorado con referencias a la Fábrica de Porcelana y con una serie de muñecos autómatas entre los que se encontraba la figura de un contrabandista.

La Casa del Contrabandista, después de ser uno de los caprichos en los que los reyes pasaban sus ratos de ocio, ha tenido usos diversos; en 1890 se convirtió en establecimiento de venta de aguas oxigenadas; en el siglo XX, hacia 1923, fue Viena Park; y después, hacia 1945, se convirtió en la famosa Florida Park.

Debido a todo esto, la construcción original está muy transformada, rodeada de nuevas edificaciones que forman el conjunto hostelero de la nueva Florida Retiro.

Como decíamos, el nombre indicado en el plano por el arquitecto hacía suponer que albergaba una noria, como así se demostró.

En 2015, durante las obras de reforma/reconstrucción de Florida Park, aparecieron los restos de una noria perteneciente a un complejo hidráulico del siglo XVII, época de creación del Buen Retiro.

Restos de la noria descubierta (Rafael Fraguas, El País)

La noria, de tracción animal, seguramente formaba parte de la red hidráulica del Buen Retiro.

Los vestigios de la noria del Contrabandista, en el interior de la estancia circular del capricho, fueron restaurados y se cubrieron con un cristal.

La Sala (floridapark.es)

Desgraciadamente, según me contaron en el local, el cristal se rompió y el suelo de La Sala fue cubierto con moqueta.

La Sala, Florida Retiro. 2018.

Aunque tapados, ahí continúan los restos de la noria que en el siglo XVII surtía de agua a algunas zonas o instalación del Buen Retiro, acaso el Estanque.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

DURÁN, Consuelo. Jardines del Buen Retiro. Ed. Doce Calles. Madrid 2002.
ORTEGA VIDAL, J. – MARÍN PERELLÓN, F.J. “Al este del Prado” en Isidro Velázquez (1765-1840). Arquitecto del Madrid fernandino. Ayuntamiento de Madrid, 2009.
FRAGUAS, Rafael. “Descubierta una noria del siglo XVII bajo el Florida Park”, El País, 25 julio 2015.

Ver: Un viaje de agua, cinco pozos de noria y un acueducto en Barceló

En la calle Mayor nº 16 de Madrid se encuentra el antiguo edificio de la Compañía Colonial, de gran valor histórico y artístico.

La fábrica de chocolates La Colonial, fundada en 1854 por Jaime Méric, tuvo su primera sede en la plaza de la Lealtad, junto al paseo del Prado, donde hoy se levanta el Hotel Ritz; al año siguiente la empresa abrió una tienda en la calle de la Montera. En 1866 la fábrica se trasladó al pueblo de Pinto.

El Pensamiento español (1869)

La fábrica de Pinto llegó a ser muy importante; allí, desde 1888, la Plaza de Jaime Meric recuerda al fundador. De la antigua empresa se conservan pocos elementos, uno de ellos la chimenea.

Pero Méric estableció la sede de las oficinas y el almacén en la calle Mayor nº 18, actual nº 16, en Madrid.

Nuevo Mundo (1903)
(Foto: sweetpress)

En 1906 los arquitectos Miguel Mathet y Coloma y su hijo Pedro Mathet y Rodríguez  proyectaron la reforma del edificio.

La obra se desarrolló entre los años 1907-1909 y sus autores convirtieron la fachada en uno de los pocos ejemplos de modernismo en Madrid, con ricos detalles escultóricos, cerámicos y de hierro forjado. La adornaron con figuras alegóricas, entre las que destaca el dios Mercurio, protector del comercio, en la entrada principal.

En la portada aparece la fecha de 1909, pero en 1908 ya debía de estar terminada la obra pues el Ayuntamiento le concedió el Primer Premio en el concurso municipal al mejor edificio construido ese año.

Varios paneles de azulejos decoran el último piso con las flores del Te, del Cacao y del Café, imágenes relativas al comercio realizadas en el taller de Daniel Zuloaga, encargadas en 1908 por el arquitecto Mathet y Coloma para La Colonial.

Sabemos por las crónicas de la época que el 15 de noviembre de 1909 tuvo lugar la inauguración del nuevo, lujoso palacio. Ese día, el propietario, Edmundo Meric, hijo del fundador, a cargo de la empresa desde 1887, ofreció un espléndido banquete a sus numerosos amigos, entre los que se contaban distinguidas personalidades en la banca, la industria y el comercio.

La construcción originalmente de viviendas destinó las plantas inferiores a la Compañía Colonial, letrero que entonces adornaba la fachada. Después de que la fábrica de chocolates abandonara la calle Mayor, durante un tiempo fue conocido como edificio Conrado Martín, así lo indicaba el nuevo letrero –por la sucursal de la cadena de perfumerías que lo ocupó hasta hace unos años–.

Mayor, 16 (Foto: Real Liga Naval Española)

Hoy día, tanto en su exterior como en su interior, el edificio felizmente conserva el estilo exquisito con el que fue diseñado.  En el portal se mantienen las magníficas vidrieras, con motivos florales y cintas típicas del art nouveau imperante en aquellos momentos.

Las vidrieras están firmadas por La Vidriería Artística de Madrid. Se trata de una de las firmas de los muchos talleres con diversos nombres que tuvieron los Maumejean en Madrid y otras ciudades antes de 1923 cuando pasaron a ser S.A. Maumejean Hermanos, su firma definitiva.

Sobre vidrio incoloro, la decoración se realizó usando una amplia gama de colores, verdes, rosas, amarillos, morados… La técnica utilizada, propia del modernismo y poco habitual en las vidrieras madrileñas, es el cloisonné, antigua forma de esmalte vidriado.

La decoración modernista se encuentra también en las vidrieras y barandillas de la escalera.

También se conserva el ascensor, uno de los más antiguos de Madrid, obra del ingeniero Jacobo Schneider.

Los locales comerciales en la actualidad están ocupados por una oficina bancaria –en la que se conservan las columnas de hierro forjado– y la mayor parte del edificio continúa albergando viviendas; excepto la primera planta, que es la sede de la Real Liga Naval Española.

La Real Liga Naval Española es una asociación centenaria de carácter privado que aglutina las aspiraciones y anhelos de las cuatro marinas: Armada, Mercante, Pesca y Deportiva.

Su historia comenzó con una reunión previa en el Ateneo de Madrid, convocada el 6 junio de 1900 por Adolfo Navarrete; fue fundada el 16 de diciembre de ese mismo año como Liga Marítima Española, en los salones del Ministerio de Agricultura, Industria y Comercio, siendo su primer Presidente Antonio Maura y su primer Secretario Adolfo Navarrete. Sus fines son la promoción y defensa de los intereses marítimos de España en todos sus aspectos.

Hoy día, el elegante salón, que se asoma a la calle Mayor, guarda el espíritu original del singular edificio, con sus columnas de hierro forjado. Sin embargo, el pasillo, camino a las otras estancias (biblioteca, sala de conferencias, despachos, etc.), parece que ha adoptado plenamente su papel como escenario naval y nos recuerda el corredor de un barco que da acceso a los camarotes y distintas dependencias.

En el antiguo palacio de La Colonial, en la sede de la Real Liga Naval, se respira el pasado, su propia historia y la del edificio que la acoge; también se vive un presente pleno de actividades relacionadas con el mundo de la mar, deportivas, culturales, archivo y biblioteca… y el prometedor futuro de la entidad, que forma parte activa del sector marítimo español. Como dice su propio lema: «si amas el mar, esta es tu asociación». Si os apetece conocerla, os animo a visitar su web, aquí.

Por: Mercedes Gómez

 

NOTA:

Este artículo fue escrito para la revista de la Real Liga Naval Española, Proa a la mar, en cuyo nº 180 fue publicado, gracias a la amable invitación de esta centenaria asociación.

Esta entrada es una versión brevemente ampliada; merece la pena conocer uno de los edificios más bellos de Madrid, en el que la Real Liga Naval tiene su sede. Espero que os haya gustado, gracias a todos.

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Bibliografía:

Blanco y Negro, 20 nov. 1909
Nuevo Mundo, 25 nov. 1909.
NAVASCUÉS, Pedro. “Los premios de arquitectura del ayuntamiento de Madrid (1901-1918)”, Villa de Madrid, nº 52, Madrid 1976.
NAVASCUÉS PALACIO, Pedro. «Opciones modernistas en la arquitectura madrileña», Pro-Arte, 1976.
NIETO, Víctor; AZNAR, Sagrario; SOTO, Victoria. Vidrieras de Madrid. Del Modernismo al Art Déco. Comunidad de Madrid, 1996.
Arquitectura de Madrid. Vol. 2, Fundación COAM, Madrid, 2003.
CASTRILLO, Elena. «La luz oculta de Madrid. Estudio de las vidrieras en edificios civiles madrileños (1874-1950)». TFG, ETSAM 2020.

 

Este año 2021 Madrid celebra el Año Sabatini con motivo del nacimiento del ingeniero y arquitecto hace trescientos años. A Sabatini, como dijo Valentín de Sambricio, «en gran parte débese la transformación y embellecimiento de la villa y corte».

Año Sabatini. Arquitectura y poder en el Madrid ilustrado.

Se conoce muy bien su obra, descrita y analizada por grandes especialistas, la bibliografía es amplia, sin embargo tal vez no es tan conocida su vida ni detalles sobre su persona.

 

I

Francisco Sabatini nació en Palermo, Sicilia (Italia), en 1721.

 

Francisco Sabatini nació en 1721, pero en algunas fuentes importantes aún figura que Sabatini nació en 1722.

¿De dónde parte esta confusión?

Eugenio de Llaguno (1724-1799), contemporáneo de Sabatini, escribió las Noticias de los arquitectos y arquitectura de España desde su Restauración, aunque no fueron publicadas hasta 1829, treinta años después de su muerte, por su amigo Juan Agustín Ceán Bermúdez, a quien había legado su manuscrito y que las publicó «ilustradas y acrecentadas con notas, adiciones y documentos».

En su capítulo dedicado al año 1760 leemos que Sabatini «había nacido en Palermo el año de 1722 y estudiado en aquella ciudad las humanidades, la filosofía y las matemáticas, que le inspiraron afición a las bellas artes. Prefirió la arquitectura, que fue á estudiar á Roma, y hubo de hacer tales progresos en ella, que trasladado a Nápoles fue nombrado segundo director de la gran obra del palacio de Caserta…»

El párrafo fue repetido en otras fuentes, hasta hoy.

Sixto Mario Soto en 1903 aportó que, aunque «todos los escritos de aquel tiempo y posteriores dicen que nació en el año 1722», en su partida de bautismo figura que nació en Palermo el día 10 de marzo de 1721; y que fue «bautizado el día 19 del mismo mes en la iglesia de San Nicolás y se le pusieron los nombres de Carlos, Casimiro, Vicente y Francisco, aunque firmó toda su larga vida con el último…»

Valentín de Sambricio, cincuenta años después,  en 1953 cita también la partida bautismal en la que consta que «en el día 10 de mayo de 1721… y en la iglesia parroquial de San Nicolás de Albergaria, de la ciudad de Palermo, fue bautizado… un niño que nació el día 5 del presente, hijo de D. Erasmo Sabatini y Doña Teresa Sabatini Giuliani…  al que se le puso por nombre Carlos Casimiro Vicente Francisco…»

Aunque Soto y Sambricio citan la misma fuente, –el expediente abierto para el ingreso del arquitecto en la Orden de Santiago, que llegaría a celebrarse en la iglesia de las Comendadoras de Madrid–, las fechas de ambos no coinciden. Qué complicación, no es de extrañar que en ninguna parte figure la fecha de nacimiento de Sabatini (día y mes), y en algunas publicaciones y webs el año aún figure de forma incorrecta. Esperemos que este Año Sabatini sirva para que definitivamente se corrijan los errores.

Sambricio, en su trabajo publicado en 1953, cita todos los libros y archivos consultados, con mucho detalle, así que parece que debemos inclinarnos a considerar sus datos los correctos y aventurarnos a afirmar que:

Francisco Sabatini nació en Palermo el 5 de mayo de 1721.

 

II

Breves apuntes sobre su vida

Sabatini, como vimos, había trabajado con su maestro el arquitecto Luigi Vanvitelli en la construcción del Palacio Real de Caserta, encargado por el rey Carlos VII de Nápoles, futuro Carlos III.

Fue uno de los muchos colaboradores italianos que llegaron a España en 1760 para trabajar al servicio del nuevo rey, Carlos III, quien le encumbró en su carrera militar y como arquitecto, frente a los arquitectos españoles, como Ventura Rodríguez.

Cuatro años después, marzo de 1764, Francisco Sabatini pidió en matrimonio a la hija pequeña del maestro Vanvitelli, Cecilia Vanvitelli; el rey le concedió el permiso para casarse por poderes. La ceremonia tuvo lugar en noviembre, en la iglesia de San Marcos.

Cecilia, a la que Sabatini al parecer no había visto desde que era una niña de 10 años cuando aún trabajaba con su padre en Nápoles, en el momento de la boda tenía 15; Francisco Sabatini tenía casi 43. El matrimonio con la hija del maestro, unido a la protección real, facilitó su ascenso social y profesional.

El primer domicilio del artista en Madrid fue en la calle de las Rejas (actual Guillermo Roland), hacia 1790­ pasó a residir en una gran casa alquilada, en la calle Alta de Leganitos, esquina a la plazuela de los Afligidos (actual Cristino Martos), ricamente amueblada y con oratorio privado. No faltaba su colección de pinturas y grabados. De sus paredes colgaban los retratos de Sabatini y de Cecilia Vanviteli pintados al pastel por Mengs. Había cuadros de Tiépolo, Maella, Bayeu, Goya…

Sabatini era un hombre culto y así lo atestigua su biblioteca. «Sabatini vivía como un señor y como hombre de su época era un Ilustrado. Se movía entre la alta sociedad y por sus amigos y conocimientos debía de relacionarse con los círculos más cultos de Madrid».

Se conoce bien cómo era la casa, sus estancias y mobiliario, gracias al inventario de su testamento, y al interesante artículo de Ruiz Hernando, citado al final.

Cecilia y Francisco tuvieron cuatro hijos, dos niños y dos niñas, aunque solo sobrevivieron las dos hijas. Pero parece que el matrimonio no fue precisamente feliz, más bien fue un matrimonio de conveniencia, las ausencias de Cecilia del domicilio familiar durante largos periodos de tiempo así lo indican: desde 1768 a 1770 y desde 1777 a 1788 ella vivió en Nápoles.

Anónimo. “F. Sabatini” (1790)

Sabatini casó a sus dos hijas con aristócratas que le facilitaron la relación con la nobleza madrileña y por tanto el ascenso social una vez más.

Apunta Sambricio que en el Archivo de la iglesia de San Martín, donde fue sepultado, se conserva la partida de defunción, «acaecida en su domicilio de la Plazuela de los Afligidos» el día 19 de diciembre de 1797 a la edad de 76 años.

Cecilia aún no había cumplido los 50. Y no estaba de acuerdo con el testamento que había dejado establecido su esposo…

Tras la muerte de Sabatini, que había logrado una notable fortuna –invertida en la banca veneciana y en otros países–, la viuda emprendió un largo pleito con sus hijas a causa de la herencia. Sabatini había introducido una mejora a su favor pero a ella no le pareció suficiente ni estaba en absoluto de acuerdo con los mayorazgos que había dispuesto para las hijas.

Tras un juicio en el que el abogado de la viuda intentó no dejar a Francisco Sabatini en muy buen lugar, el 20 de agosto de 1800 la sentencia dictada fue favorable a Cecilia Vanvitelli.

 

III

Sabatini en Madrid

Sabatini entre otras cosas –su carrera como ingeniero militar fue muy importante pues alcanzó todos los cargos imaginables– llegó a ser Maestro Mayor de las Obras Reales. Como es sabido, fue el autor de numerosas construcciones, incluidas algunas puertas de entrada a la ciudad. Como ingeniero y como arquitecto real proyectó obras nuevas y participó sobre todo en ampliaciones y reformas de edificios ya existentes.

Recién llegado, diseñó los monumentos funerarios del rey Fernando VI y de Bárbara de Braganza en la iglesia de las Salesas Reales, por encargo de Carlos III, hermanastro y sucesor de Fernando.

Uno de sus primeros proyectos, de gran importancia para la ciudad, iniciado en 1761, fue la Instrucción para el nuevo Empedrado, y Limpieza de las Calles de Madrid.

Ese mismo año trazó la antigua Real Casa de la Aduana, edificada en 1769. Hoy son oficinas de Ministerio de Hacienda.

Calle Alcalá 5-7

Como sabemos, en 1769, el día 18 de mayo, Carlos III eligió el diseño que finalmente se iba a ejecutar de la Puerta de Alcalá cuyo autor fue Sabatini, hoy convertida en uno de los emblemas de Madrid.

Fue autor del segundo proyecto (1769) del antiguo Hospital San Carlos (actual Museo Reina Sofía y Conservatorio).

Suya fue la traza primitiva y la Puerta Real del Jardín Botánico (1774).

La zona actualmente está en obras para la recuperación del segundo tramo de la bancada original que forma parte del diseño de Sabatini.

 

En 1775 finalizaron las obras de la nueva Puerta de San Vicente –existió una anterior, de Pedro de Ribera–. La actual es una reconstrucción, como vimos aquí. Parte de sus restos sobreviven sorprendentemente en el Taller de Cantería, almacén municipal, en la Casa de Campo.

Taller de Cantería, Casa de Campo, 2019.

 

En 1776 proyectó el Palacio de los Secretarios de Estado, hoy conocido como Palacio de Godoy.

Sabatini intervino en la ampliación y reformas de diversos edificios: San Francisco el Grande (1761-1784); el Palacio del Pardo (1772); Palacio de los Vargas y sus Jardines en la Casa de Campo (1773); participó en la segunda reforma del Palacio de Uceda o de los Consejos (1778-1783), etc.

Destacable fue su trabajo en la ampliación y primera reforma (1778) del Palacio Real de Madrid.

Fachada del Palacio Real, reformada por Sabatini.

 

El Año Sabatini. Arquitectura y poder en el Madrid ilustrado ha sido organizado por la Dirección General de Patrimonio Cultural del Ayuntamiento de Madrid. Esperaremos al otoño para asistir a un ciclo de conferencias y una exposición sobre Sabatini y la ciudad de Madrid que tendrá lugar en el Centro Cultural de la Villa. La web sabatini.2021 ofrece toda la información.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

LLAGUNO, Eugenio. Noticias de los arquitectos y arquitectura de España desde su Restauración, por Juan Agustín Ceán Bermúdez, tomo 4, Madrid, 1829.

SOTO, Sixto Mario. Sabatini. Estudio biográfico. Valladolid, 1903.

SAMBRICIO, Valentín de. “La patria de Sabatini”, Archivo Español de Arte, vol. 26 (104), 1953.

AA. VV. Francisco Sabatini 1721-1797. La arquitectura como metáfora de poder. Catálogo exposición. Comunidad de Madrid; Fundación Caja Madrid, Madrid, 1993.

RUIZ HERNANDO, José Antonio. “La testamentaría de Francisco Sabatini”, en Francisco Sabatini 1721-1797. La arquitectura como metáfora de poder. Madrid, 1993.

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