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En 1881 en los llamados Altos del Hipódromo, en el Paseo de la Castellana, comenzó la construcción del edificio destinado a albergar el Palacio de las Artes y la Industria. El autor del proyecto fue Fernando de la Torriente, finalizado por Emilio Boix Merino, su colaborador, debido a la muerte inesperada del primero.

Se trata de un gran edificio con estructura de hierro y elementos de cristal y ladrillo, uno de los más singulares de Madrid, Bien de Interés Cultural desde 1962.

Fue inaugurado en mayo de 1887 para la celebración de la Exposición Nacional de Bellas Artes.

La Ilustración Española y Americana el día 22 de mayo reflejaba en sus páginas la inauguración del Palacio que había tenido lugar la tarde anterior, con la presencia de S.M. la Reina Regente doña María Cristina, y lo describía con todo detalle. Ya entonces se hicieron obras importantes, siendo preciso romper y variar la techumbre de varias salas, con el fin de que los cuadros recibieran la luz cenital.

La publicación incluía un bello grabado realizado según una foto de Laurent.

La Ilustración Española y Americana, 22 mayo 1887.

La Ilustración Española y Americana, 1887 (BNE)

La fachada principal consta de un cuerpo arquitectónico con galería de veintiséis arcos de medio punto, dos pabellones en los extremos y en el centro una gran arcada de entrada coronada por una figura escultórica flanqueada por dos medallones y dos pares de columnas; estos elementos son todos de piedra, como las cornisas. La construcción es de ladrillo de varios colores que forman dibujos, sobre zócalo de cantería.

ingenieros medallon

Originalmente, frente a ella había un delicioso square o plaza ajardinada en cuyo centro había una cascada que surgía de peñascos y descendía sobre un pequeño lago.

La cascada desapareció pero se conserva el trazado del Jardín, de estilo paisajista, diseñado ese mismo año 1887 por Celedonio Rodrigáñez, entonces Director de Parques y Jardines del Ayuntamiento. Situado en pendiente, está formado por caminos de arena y superficies de césped de trazado curvilíneo, recordando el primitivo.

ingenieros cupula

Tras la entrada y el gran vestíbulo, una sala central rectangular se coronó con una gran cúpula octogonal de 42 metros de altura flanqueada por dos patios.

La cúpula y la fachada principal fueron restauradas en 1979 según proyecto de Amparo Berlinches, que recuperó el lucernario.

ingenieros fachada

Su interior ha sufrido varias reformas debido a los cambios de uso, sobre todo en los inicios del siglo XX; en 1906 se instaló el Museo de Ciencias Naturales, y en 1907 la Escuela de Ingenieros Industriales. Lamentablemente, las reformas para Escuela ocasionaron la pérdida de muchos elementos originales, entre ellos las columnas de hierro.

Ambas instituciones allí continúan. La inscripción central Palacio de la Industria y de las Artes fue sustituida por la de Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales.

La Escuela ocupa esta zona central y gran parte del ala sur del edificio, además de otras edificaciones levantadas posteriormente.

En la entrada un relieve con escudos de piedra conmemora la fundación del Real Instituto Industrial en 1850, precursor de la Escuela de Ingenieros, que estaba situado en el antiguo Convento de la Trinidad en la calle de Atocha, donde entonces también se encontraba el Ministerio de Fomento. En el vestíbulo una serie de relieves escultóricos muestran los diferentes oficios y ramas de la industria.

Dicho vestíbulo o patio con cubierta acristalada bajo el cielo de Madrid es conocido como la Sala de La Máquina.

techo maquina

El nombre se debe a la máquina de vapor construida en 1859, de las primeras que hubo en España, donada e instalada aquí en 1910; había estado en uso hasta finales del siglo XIX, accionando las prensas de acuñación de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre.

la maquina

En la misma sala hay otros elementos de interés, como la sección longitudinal de una locomotora de la serie 1700 donada en 1948 por Renfe.

Actualmente en esta Sala se puede visitar, en su vuelta a Madrid, la exposición itinerante que tuvimos ocasión de ver hace casi cuatro años en la Real Fábrica de Tapices, “100 elementos del patrimonio industrial en España”.

Como contamos entonces, la muestra consiste en cien paneles correspondientes a otros tantos ejemplos del Patrimonio Industrial español, procedentes de las diferentes Comunidades Autónomas, que nos invitan a conocer antiguas fábricas, puentes, paisajes mineros, estaciones, depósitos, salinas…

paneles patrimonio

Recordemos que la Comunidad de Madrid está representada por seis elementos, el Conjunto urbano-industrial de Nuevo Baztán; el Lagar y bodegas del Real Cortijo de San Isidro en Aranjuez; el Conjunto hidráulico del Canal de Isabel II; y en la ciudad, Metro de Madrid, la antigua Fábrica de Cervezas El Águila, y la Real Fábrica de Tapices.

En el interior de la Escuela, en uno de los patios, se conserva un elemento que también forma parte de ese patrimonio industrial, la chimenea de la que tuvimos noticia en uno de los interesantes comentarios que animaron y enriquecieron la entrada dedicada a la chimenea de la Fábrica de Vidrios.

chimenea1

La exposición se puede visitar hasta el próximo día 27 de febrero.

Comité Internacional para la conservación y defensa del Patrimonio Industrial
Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales
Calle de José Gutiérrez Abascal nº 2

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

“Madrid. Exposición Nacional de Bellas Artes”. La Ilustración Española y Americana. Madrid, 22 Mayo 1887.

TICCIH. Cien elementos del patrimonio industrial en España.

El Instituto de Enseñanza Secundaria Cervantes tiene mucha historia. O quizá muchas historias, que se entrecruzan.

La historia de su origen como instituto femenino cuando las mujeres aún tenían dificultades para acceder a la educación. La de las diferentes sedes ocupadas, desde la calle Zurbano hasta Embajadores. La del edificio actual, construido en el siglo XIX por el arquitecto Francisco Jareño para Escuela de Veterinaria en terrenos del antiguo Casino de la Reina. Hasta Manuel Godoy y el mismísimo Marqués de Salamanca juegan un pequeño papel. Y por supuesto la historia de los alumnos y profesores que le han dado vida a lo largo del tiempo, y continúan haciéndolo, verdaderos protagonistas.

 

Origen del Instituto Cervantes

El Cervantes es uno de los institutos de Enseñanza Media más antiguos de Madrid, ha cumplido 85 años de vida.

Los dos primeros, el Instituto de San Isidro y el Instituto del Noviciado, luego llamado del Cardenal Cisneros, fueron creados dentro del nuevo Plan de Estudios de 1845. Eran centros destinados a alumnado masculino. En teoría no estaba prohibida la asistencia de las chicas, pero en parte por la mentalidad de la época y en parte por la dificultad que ponían los centros para poder matricularlas, la asistencia era solo de chicos. En el siglo XIX la mujer sufría una gran discriminación social y de todo tipo; entre otras cuestiones, se creía que su capacidad intelectual era inferior a la del hombre. Si no podía acudir a la Universidad, ¿para qué necesitaba estudiar el bachillerato?

Felizmente, y poco a poco, en el siglo XX la situación comenzó a cambiar. En 1910 se equipararon las condiciones de matriculación para las alumnas, las demandas crecieron y ante la necesidad de plazas se fueron creando nuevos centros.

En 1929 se creó el Instituto Local Infanta Beatriz, instalado en régimen de alquiler en un palacete entonces propiedad de Ana de Osma, viuda de Alcalá Galiano, en la calle Zurbano nº 14, edificio levantado hacia 1880 que sigue en pie.

Calle Zurbano, esquina Fernando el Santo.

Calle Zurbano, esquina Fernando el Santo.

Dentro de la política de la época de separación de sexos, era un instituto exclusivamente femenino. Al año siguiente fue transformado en Instituto de Bachillerato Nacional, siendo ministro de Instrucción Pública Elías Tormo.

Su vida fue corta ya que la República, a favor de la coeducación, en 1931 clausuró este tipo de centros, convirtiendo el Infanta Beatriz en el Instituto Nacional de Enseñanza Media Cervantes, mixto; aplicando el principio de la coeducación, igual que otros institutos pasaron a admitir alumnos sin distinción de sexo. Además de una cuestión ideológica a favor de la coeducación se argumentó la falta de plazas y la necesidad de dar acceso a todos a la enseñanza.

En 1934 fue trasladado a la calle Prim nº 3, a otro palacete que ya no existe; fue derribado en 1962, actualmente el solar lo ocupa la ONCE.

Calle Prim, 3

Calle Prim, 3

En ese palacete, frente al Palacio de Buenavista, impartió sus clases Antonio Machado que consiguió la Cátedra de Francés en 1935. Este fue su último trabajo antes del viaje a Francia y su muerte.

De 1936 a 1939 el centro no tuvo actividad docente. Después de la guerra, dentro de la recuperada política educativa de separación de sexos, desaparecieron los centros mixtos, quedando el Cervantes destinado al alumnado masculino.

Uno de los sucesos más tristes entonces fue que Machado, cuando ya hacía dos años que había muerto, en 1941 fue expulsado del Cuerpo de Catedráticos por la Comisión de Expedientes de Depuración.

En 1950 el colegio se trasladó a un edificio mayor, propiedad del Estado, que había sido la sede del Colegio Alemán, como ya vimos cuando visitamos la Embajada de Alemania, en la calle Zurbarán, muy cerca por cierto de su primera sede en Zurbano. Hoy es el Instituto Goethe.

Calle Zurbarán, 21

Calle Zurbarán, 21

De esa estancia el actual Instituto conserva interesantes materiales científicos como veremos, y la maqueta de un barco acorazado alemán que se expone en el vestíbulo.

En 1960, después de una gran reforma del espacio interior, el Instituto Cervantes se instaló en un edificio de la glorieta de Embajadores, antigua Escuela de Veterinaria.

 

Antigua Escuela de Veterinaria

Una de las caras quizá menos conocidas del poderoso valido del rey Carlos IV Manuel Godoy es su contribución al mundo cultural y científico. Entre otras instituciones en 1793 creó la primera Escuela de Veterinaria. Escribió Godoy:

Cuando el rey comenzó a dispensarme su estimación y confianza, le hablé yo muchas veces de este ramo importantísimo. Cuanto iba al bien de sus súbditos lo acogía siempre Carlos IV. Mi proyecto de una Escuela fundamental y normal de Veterinaria, en toda la extensión de esta ciencia y este arte, mereció el real aprecio, y decretada que hubo sido la fundación de esta enseñanza…”

Se situó en el Paseo de Recoletos, en unas casas junto a la Puerta de Recoletos, lo cuenta el propio Godoy en sus Memorias. En el solar en que posteriormente se construiría el Museo Arqueológico y la Biblioteca Nacional según proyecto del arquitecto del Ministerio de Fomento Francisco Jareño y Alarcón. Fundado en 1867, el Museo Arqueológico en un primer momento fue instalado en el Casino de la Reina.

Diez años después el mismo Jareño construyó el edificio de la Escuela de Veterinaria en los Jardines del Casino. En estilo neomudéjar, ocupó los terrenos donde se encontraba la ría artificial y el dique, construcción circular con arquerías donde se guardaban las falúas que circulaban por la ría.

Grabado2

Casino de la Reina

La nueva sede de la Escuela fue inaugurada en 1881.

(Foto Museo Veterinario Complutense)

Escuela de Veterinaria (Foto Museo Veterinario Complutense)

El gran edificio de ladrillo visto tiene una planta rectangular construida en torno a un patio cuadrado ajardinado.

El arquitecto creó dos pabellones a modo de anfiteatros de forma octogonal en sus lados norte y sur, y una pequeña construcción en el lado oeste que albergó la Capilla. En el centro del patio había otro pequeño pabellón, antigua forja y herradero.

Plano (COAM)

Plano Escuela de Veterinaria (COAM)

El plano firmado por el arquitecto nos muestra donde estaban situadas las estancias de la Escuela, la Sala de reconocimientos y curaciones de animales, Gabinete quirúrgico, Farmacia, Sala de profesores, etc.

 

Instituto Cervantes

La Escuela de Veterinaria se trasladó, según sus propios deseos, a la Ciudad Universitaria y el edificio de Embajadores fue cedido y remodelado para el Instituto (entre 1958-60) siendo inaugurado en 1960.

No recuperó su condición de centro mixto hasta el curso 1981-82, a petición del Claustro de profesores. En 1981 se conmemoraba su Cincuentenario como “Instituto Cervantes”. A finales de ese año tuvo lugar otra importante solicitud del Claustro, la rehabilitación de Antonio Machado como Catedrático, que fue concedida.

Entre 1989 y 1990 el edificio fue nuevamente rehabilitado según proyecto de Ignacio Prieto Revenga, arquitecto del Equipo Técnico de la Delegación Provincial del Ministerio de Educación, recuperándose la arquitectura original que había sido alterada en el interior en algunas zonas.

Glorieta de Embajadores

Glorieta de Embajadores

 

El IES Cervantes hoy día

La entrada al hoy Instituto Bilingüe Cervantes tiene lugar por la calle de Embajadores nº 70, frente a otro de los edificios emblemáticos del barrio, la Fábrica de Tabacos.

Calle Embajadores, 70.

Calle Embajadores, 70.

Un espacioso vestíbulo abovedado da acceso a la Galería de la planta baja, al patio y a la escalera que dirige a la planta superior.

vestibulo

Lo primero que se puede observar es la luminosidad del lugar, tras el sobrio ladrillo de las fachadas, gracias al patio y los grandes ventanales.

pasillo

En el patio fue reconstruido el pequeño pabellón, antigua forja.

patio

En la escalera principal una emotiva lápida recuerda a Antonio Machado y su paso por el instituto, instalada tras su rehabilitación como catedrático y anulación del expediente de depuración.

Machado lapida

Una vitrina guarda documentos y libros del poeta, así como otros objetos valiosos testigos de la historia del Centro.

Otra de las grandes y gratas sorpresas de la visita es que parte del mobiliario del Palacio del Marqués de Salamanca en la Quinta de Vista Alegre, tras el traslado del Centro de Educación Especial María Soriano y cierre del palacio, se encuentra aquí, en el despacho de la Directora, a salvo y bien cuidado. La mesa, sillas y un bello armario del siglo XIX.

mueble Salamanca

Pero este despacho aún nos depara otra sorpresa, y un misterio en cierto modo:

Otro pequeño mueble, que llama nuestra atención, más antiguo, al parecer perteneció a Manuel Godoy.

mueble de godoy

Procede de otro pequeño despacho situado en la primera planta, desde siempre aquí conocido como el despacho de Godoy, no hemos podido saber porqué.

Godoy había muerto en 1851, treinta años antes de que se inaugurara la nueva sede de la Escuela de Veterinaria en la que parece que tanto se implicó, pero ¿es posible que estos muebles fueran trasladados desde la primera sede en Recoletos cuando el ministro la fundó?

Los pabellones octogonales laterales hoy están ocupados por el Aula Magna y el Salón de Actos en la planta baja, y sobre ellos en la primera planta los Laboratorios de Ciencias Naturales y de Física, con sus espléndidos techos de madera.

pabellon laboratorio

El patrimonio, los equipos y materiales de ambos Gabinetes son muy importantes. Láminas de arquitectura, botánica… colecciones de zoología, modelos de anatomía… instrumentos de física y química, etc. procedentes del Colegio Alemán, la antigua Escuela de Veterinaria, del Museo de Ciencias Naturales y del Jardín Botánico entre otros lugares.

laboratorio minerales

La antigua Capilla hoy es la Biblioteca que acoge notables fondos, algunos del siglo XIX.

Biblioteca en la antigua Capilla

Biblioteca en la antigua Capilla

capilla 2

Paseando por las instalaciones se descubren las huellas de algunos profesores ilustres que han pasado por aquí además de Machado, Rafael de Penagos, María Zambrano…

La completa remodelación que incluyó trabajos de consolidación llevada a cabo hace unos veinticinco años recuperó la arquitectura original. Entre otros elementos, bajo la cubierta se reconstruyó en madera la estructura de la techumbre.

cubierta3

Bajo ella queda un espacio espectacular, de igual tamaño que la superficie total de la planta del edificio que permite apreciar la extraordinaria estructura arquitectónica del edificio de Francisco Jareño.

cubierta2

De vuelta a la calle Embajadores decidimos dar un paseo rodeando el edificio, caminando por el parque del Casino de la Reina hasta volver a la glorieta, y recordar su historia y la del lugar en el que se encuentra. Larga y rica historia.

entrada fachada

Por : Mercedes Gómez

Con todo mi agradecimiento a Julia Pérez, Directora del IES Cervantes, por su hospitalidad y ayuda.

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Bibliografía:

Natividad Araque. “El Instituto Femenino Infanta Beatriz y la inserción de las mujeres en los institutos de Enseñanza Secundaria de Madrid (1900-1930)”. Revista Complutense de Educación. Vol. 12 nº 2 (2001).

Varios autores. Instituto de Bachillerato Cervantes. Miscelánea en su Cincuentenario 1931-1981. Ministerio de Educación y Ciencia, Madrid 1982.

Manuel Godoy – Carlos Seco Serrano. Memorias del Príncipe de la Paz. Madrid Atlas, 1956. (BDH de la Biblioteca Nacional)

COAM. Guía de arquitectura. Madrid 2003.

Museo Veterinario Complutense
Programa CEIMES

 

 

Los ejércitos romanos llegaron a la Carpetania (donde se ubicaban los terrenos que hoy conforman la Comunidad de Madrid) a mediados del siglo II antes de C.

Durante los aproximadamente siete siglos que duró su dominio en la Península, en nuestras tierras la única gran ciudad romana de la que hay constancia fue Complutum, actual Alcalá de Henares. En lo que hoy es la ciudad de Madrid al parecer no existió un núcleo de población importante, pero sí existieron ciertos asentamientos, sobre todo rurales, dispersos, instalados en torno al río y sus arroyos.

Fueron las villae, las villas, explotaciones agrarias que podían ser pequeñas como una granja o grandes como un pueblo, y que subsistieron hasta el siglo V. Solían estar formadas por los espacios destinados a la labor agropecuaria y por la residencia del dueño.

Los habitantes hispano romanos buscaban en las cercanías del agua las tierras fértiles, para su cultivo y para los pastos de los animales. Se han localizado vestigios de villas romanas en la Casa de Campo, Vallecas, Carabanchel, Villaverde…

Los restos hallados revelan, aunque dentro de la sencillez propia de lo que eran construcciones rurales, que había un intento de dotarlas de una decoración exquisita y de comodidades a la manera de Roma. Además de piezas de arte, ornamentos y ricas vajillas, se encontraron utensilios de cocina, objetos de cuidado personal y herramientas que muestran cómo era su vida cotidiana. Una parte de estos hallazgos se pueden contemplar en el Museo de San Isidro.

La primera villa romana descubierta fue la de Carabanchel.

Carabanchel mosaico

Fragmento Mosaico Carabanchel sg. IV. Museo de San Isidro.

A la derecha, plato de terra sigillata. Carabanchel.

A la derecha, plato de terra sigillata. Carabanchel.

Los restos arquitectónicos de la villa de Villaverde, que se remonta al siglo I d. de C., fueron localizados en 1927 por unos niños a los que su profesor Fidel Fuidio había llevado a recoger sílex a las orillas del Manzanares. Los hallazgos, que fueron entregados a Pérez de Barradas entonces arqueólogo del Ayuntamiento, revelaron que se trataba de un edificio con muros de mampostería de sílex, con decoración con estucos pintados y pavimentos de mosaicos.

Las excavaciones depararon grandes hallazgos. Se descubrió que sobre una primera construcción habitada entre los siglos I y II, destruida por un incendio, en el siglo IV se levantó una nueva villa. Una galería porticada se abría hacia el río y en la parte posterior estaban las zonas dedicadas a las actividades agrícolas. En el centro se hallaba la zona más lujosa, decorada con frescos y mosaicos, donde vivía el propietario. Fue habitada hasta el siglo V.

Maqueta Villa romana. Museo de San Isidro.

Maqueta Villa romana. Museo de San Isidro.

En el Museo de San Isidro se expone una maqueta, reconstrucción hipotética de esta Villa.

Museo de San Isidro

Museo de San Isidro

Se expone también una reconstrucción del cubiculum de la villa o dormitorio, con el mosaico geométrico, extraído del yacimiento en 1928.

Mosaico geométrico del cubiculum de la villa romana de Villaverde Bajo, siglo IV.

Mosaico geométrico del cubiculum de la villa romana de Villaverde Bajo, siglo IV.

También podemos contemplar restos de diversos materiales, sobre todo relacionados con la cocina (cuchillos, cucharas…), piezas de vajilla de mesa, de la famosa cerámica romana, la terra sigillata.

Cuenco de terra sigillata. Cerámica a torno, sg. IV.

Cuenco de terra sigillata. Cerámica a torno, sg. IV.

Objetos personales o de tocador (agujas de pelo, espejos…). Un lampadario o soporte para lámparas de bronce, la cabeza del dios protector de los campos, Silvano, monedas y pinturas murales.

Más recientemente, durante las famosas obras de soterramiento de la M-30, tuvo lugar un hallazgo muy importante. Junto al Puente de Segovia, en la avenida Virgen del Puerto (a los pies del Palacio Real, terrenos donde unos siglos después, en el siglo IX, se asentaría el primer Mayrit musulmán, origen de la Villa de Madrid), aparecieron restos de un pequeño caserío.

Obras junto Puente de Segovia, año 2005.

Obras junto Puente de Segovia, año 2005.

Eran estructuras de edificación de los siglos I – II, que ya estaban documentados, al menos desde 1995. Se hallaron suelos empedrados, fragmentos de pinturas murales, zócalos, y una estructura hidráulica.

Foto Ayuntamiento de Madrid

Foto Ayuntamiento de Madrid

Es una pena que unos restos tan importantes y únicos en nuestra ciudad no fueran dejados al descubierto y acondicionados para su visita o mostrados de alguna manera. No hemos encontrado nada expuesto ni en el Museo de San Isidro ni en el Museo Arqueológico Regional de Alcalá.

En el centro de Madrid también se han encontrado restos de esta época histórica, básicamente cerámicas, en la Plaza de Oriente, plaza de los Carros, Mercado Puerta de Toledo y la calle Goya, aunque se cree que en estos casos los hallazgos se deban probablemente a traslados de los materiales desde las zonas próximas al Manzanares más que a asentamientos de población.

Paseo de la Castellana esquina Goya

Paseo de la Castellana esquina Goya

De todas formas, teniendo en cuenta que la distribución de los yacimientos localizados sigue principalmente los cursos fluviales, sobre todo el Manzanares, pero también sus afluentes, los arroyos de Cantarranas, Meaques, Castellana, Abroñigal … no se puede descartar que en aquellos tiempos tan lejanos, cuando por el Paseo de la Castellana aún lo único que circulaba era un arroyo, junto a él haya existido alguna quizá pequeña villa romana. Quién sabe.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

A. Pérez Madariaga. “La región de Madrid en época romana”. Catálogo exposición Madrid del siglo IX al XI. Real Academia BBAA de San Fernando. Comunidad de Madrid, 1990.

Ayuntamiento de Madrid. Catálogo exposición Las villas romanas de Madrid. Madrid en época romana. Madrid, 1995.

Museo de San Isidro. Exposición M-30 Un viaje al pasado. Madrid, 2007.

Los terrenos junto a la plaza de Legazpi, entre el paseo de la Chopera y el río, hacia 1900 eran una zona arbolada, parte de la antigua dehesa de la Arganzuela. Los alrededores eran sobre todo huertos y las construcciones eran escasas.

Plano de Facundo Cañada, h. 1900 (detalle).

Plano de Facundo Cañada, h. 1900 (detalle).

Pocos años después se construyó el nuevo Matadero y Mercado de Ganados. Las obras comenzaron en 1910, según proyecto del arquitecto Luis Bellido. Alrededor la zona se fue urbanizando.

Lógicamente para el nuevo Matadero el suministro de agua era un elemento de gran importancia. En la memoria redactada por Bellido en 1910 figuraban cinco depósitos que finalmente no fueron construidos.

Plano de Madrid. L. Delage, 1915 (detalle).

Plano de Madrid. L. Delage, 1915 (detalle).

La memoria de 1918 refleja que el arquitecto había calculado que se necesitaban unos 1.200 metros cúbicos diarios por lo cual había proyectado un depósito de reserva, de hormigón armado, de 750 metros con el fin de solventar los posibles problemas que pudieran surgir.

Después de una serie de cambios en los proyectos se construyó un depósito que acumulaba agua durante la noche. Su volumen era de 800 metros cúbicos y su altura suficiente para garantizar la presión necesaria.

Hauser y Menet, 1916 (memoriademadrid.es)

Hauser y Menet, 1916 (memoriademadrid.es)

El Depósito elevado, construido entre 1916 y 1917, estuvo en uso desde 1924 hasta 1996.

Hoy es un elemento importante del Centro Cultural Matadero, símbolo y recuerdo de aquel tiempo en que fue creado y de una arquitectura industrial, que forma parte del perfil de la plaza de Legazpi.

deposito lejos

Sus casi 25 metros de altura están formados por tres partes. Una base de forma octogonal de mampostería de piedra de 2 metros de altura; la estructura de hormigón, de 15 metros, y la cuba, de 5,5 m. con un diámetro interior de 14 m., ambas de hormigón armado.

A la cuba se accede por una escalera de hierro y se cubre con una bóveda rebajada.

En contraste con el estilo neomudéjar del conjunto y otros depósitos construidos en ladrillo (el bello Depósito del Canal de Isabel II, el primero elevado, hoy sala de exposiciones en la calle de Santa Engracia, se había levantado entre 1907 y 1911) se optó por el hormigón y la funcionalidad absoluta.

Los adornos son mínimos. Detalles de piedra artificial en la base de la cuba y cerámica sevillana en el canto del forjado superior.

cuba adornos

Originalmente el depósito estaba rodeado por pabellones destinados a los trabajadores del Matadero y parcelas donde las plantas y los arbustos crecían espontáneamente, sobre un terreno fértil, o eran plantados por sus inquilinos.

Tras la rehabilitación del espacio como centro cultural y otros usos, la zona del depósito pasó a cobrar una gran importancia, como lugar de entrada al complejo desde la plaza de Legazpi, vestíbulo de acceso a la calle principal, convertido en una zona terrosa y algo abandonada. Se quiso transformar el emblemático depósito en un lugar, no en un objeto, darle vida.

Entonces se decidió convertir la base en un jardín, recuperando las especies que allí crecían en el pasado. Se creó el Depósito de Especies.

Obra de los arquitectos María Langarita y Víctor Navarro, a quienes conocemos por su rehabilitación de las Serrerías Belgas, fue inaugurado en 2011.

El Jardín combina árboles, arbustos y plantas trepadoras.

plantas1

Árboles de pequeño porte como el ciruelo de hojas púrpura y la higuera, Prunus pisardi, Ficus carica, …

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… Rhus typhina, Parthenocissus tricuspidata, Lonicera caprifolium o madreselva, Aloysia triphylla, hierba luisa, Pergonium crispum, Cinerária, Cornus sanguínea, Garrya elliptica, Fragaria y Vitis vinífera.

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Son muchos los alicientes para visitar Matadero Madrid, centro de creación contemporánea: exposiciones, talleres, teatro, cineteca, incluso la cantina… y este pequeño y curioso jardín, que nos da la bienvenida al recinto.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Ayuntamiento de Madrid. El nuevo Matadero y Mercado de Ganados. Memoria explicativa. Madrid 1918.
COAM. Memoria histórica para la rehabilitación del antiguo Matadero municipal de Madrid. Madrid 2005.
Langarita-Navarro. Depósito de las especies. 2011.

En la calle El Greco nº 4, en la Ciudad Universitaria, se encuentra uno de los edificios más espectaculares de Madrid. De perfil inconfundible visto desde lejos, de cerca impresiona. Por su forma, estructura y tamaño.

Proyectado para Centro de Restauraciones Artísticas, luego Instituto de Conservación y Restauración de Bienes Culturales y antiguo Instituto del Patrimonio Histórico Español, hoy es la sede del Instituto del Patrimonio Cultural de España. Obra de los arquitectos madrileños Fernando Higueras (1930-2008) y Antonio Miró (1931-2011), dos artistas que persiguieron crear nuevas formas dando vida al hormigón.

Las obras comenzaron en 1967. Dos años después Antonio López lo dibujó, a lápiz.

Pudimos ver el extraordinario cuadro en la exposición Coleccionismo al cuadrado, la Colección de Leandro Navarro en el Museo Lázaro Galdiano.

Antonio López. “Centro de Restauración” (1969-70) Lápiz sobre papel 84x100 cm.

Antonio López. “Centro de Restauración” (1969-70) Lápiz sobre papel 84 x 100 cm.

El 23 de noviembre de 1970 el famoso noticiero cinematográfico, el No-Do, nos lo mostraba.

1970 1

Se destacaba la atención prestada al “problema de la iluminación” y se comentaban sus “lucernarios puntiagudos” que recogerían un máximo de horas de sol por los 40 y 60 “gajos” o elementos constructivos correspondientes al interior y exterior.

1970 2

Se describía el proyecto como una “estructura ideada radialmente en torno a un claustro central de circulaciones lo suficientemente amplio para los distintos usos a que haya de adaptarse”.

1970 3

El edificio estaba en avanzado estado de construcción, como muestran las imágenes. Pero por diversos motivos las obras se detuvieron, y no se reanudaron hasta trece años después, en 1983.

Finalizaron en 1988. Popularmente es conocido con el nombre de la “corona de espinas”.

Octubre 2014

Octubre 2014

Su planta es un círculo, con un radio de aproximadamente 40 metros, subdividido en 30 gajos, en el exterior cada uno de ellos dividido en dos, mostrándose 56, pues el espacio de cuatro de ellos está ocupado por la escalera de entrada.

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La escultura junto a la puerta de acceso, que representa la figura de un hombre de tamaño natural, evidencia la monumentalidad del edificio.

instituto patrimonio entrada

Es obra de Francisco López Hernández, hermano de Julio López Hernández, compañeros de generación y amigos de Antonio López, Lucio Muñoz… Fernando Higueras y Antonio Miró, entre otras casas creadas para artistas, construyeron la casa de Lucio Muñoz y Amalia Avia. Todos ellos habían nacido alrededor de 1930.

instituto patrimonio escultura

La totalidad del edificio muestra el hormigón armado visto, tanto en su exterior como interior, mediante anillos concéntricos que permiten la comunicación entre las diferentes zonas.

instituto patrimonio vestibulo

Son cuatro plantas circulares conectadas por escaleras y ascensores.

escalera

Calificado su estilo como arquitectura organicista, en alguna ocasión la singular construcción ha sido comparada de forma simbólica con una Catedral de reminiscencias góticas, destinada a la protección del Patrimonio Histórico y Artístico.

cubierta

En 2001, siendo sede del Instituto de Patrimonio Histórico Español, el edificio fue declarado Bien de Interés Cultural en su categoría de Monumento.

terraza

Los mismos autores lo restauraron y rehabilitaron en 2002.

El actual Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE) es un organismo dependiente del Ministerio de Educación y Cultura, dedicado a la investigación, conservación y restauración de los bienes que conforman nuestro Patrimonio Cultural.

sala restauracion

Además de sus labores de conservación y restauración, el IPCE ofrece una serie de valiosos servicios a investigadores, profesionales y a todos los ciudadanos interesados.

La Biblioteca, especializada en Patrimonio Histórico, es muy importante en su contenido y en su forma. Fue diseñada, incluyendo el mobiliario, por los propios arquitectos Higueras y Miró, ocupando el espacio circular bajo el cilindro de hormigón que soporta el patio central.

biblioteca

Las valiosísimas Planoteca y Fototeca, diversas Publicaciones… Previa petición, ofrecen visitas guiadas. Todo ello se puede consultar en su web.

Por : Mercedes Gómez

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Fuentes y bibliografía:

RTVE y Filmoteca Española.
Pedro Montoliú. “El Centro de Restauraciones, en la Ciudad Universitaria, continúa cerrado y abandonado después de once años”. El País 3 sept. 1981
Pedro Montoliú. “La ‘corona de espinas’ será utilizada tras 16 años de abandono“. El País. 8 sept. 1986
BOE nº 287, 30 noviembre 2001.
COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003.
Casa de Lucio Muñoz, por Higueras-Miró.

 

Continuamos conociendo la historia de los terrenos situados entre el paseo de la Castellana, la calle de Zurbarán y Fortuny. Como vimos, el palacio de la antigua Quinta de la Chilena, luego Villa Olea y finalmente residencia de los duques de Santa Elena, que había albergado fiestas lujosas, durante la guerra fue ocupado como cuartel, bombardeado y finalmente derribado.

Foto Archivo Rojo.

Foto Archivo Rojo. Mº Cultura.

A finales de 1941 el solar fue adquirido por la Asociación del Colegio Alemán de Madrid para la construcción de un nuevo colegio.

El Colegio Alemán desde 1909 hasta 1936 había estado ubicado en la misma calle Zurbarán, actual nº 21, en un edificio hoy sede del Instituto Goethe. Durante la guerra también había sido ocupado por el ejército republicano, tras la cual fue devuelto al Colegio.

Pero, finalizada la Segunda Guerra Mundial, en 1945 Alemania sufrió la expropiación de todos sus inmuebles que pasaron a poder del Estado español, entre ellos el edificio donde en aquellos momentos se hallaba la Embajada, en el Paseo de la Castellana nº 4 y su Capilla aneja, el Colegio y los terrenos del Palacio de Santa Elena en la Castellana.

En el edificio del Colegio Alemán hacia 1950 se instaló el Instituto de Bachillerato Cervantes (hasta 1960 en que se trasladó a su ubicación actual en Embajadores).

El país germano recuperó sus propiedades en 1959. Entonces su Gobierno, mediante la Dirección Federal de Construcciones, decidió construir en estos terrenos entre la calle Fortuny y la Castellana, entonces avenida del Generalísimo, la nueva Embajada.

La nueva Embajada de la República Federal de Alemania fue construida en 1966 por los arquitectos alemanes Guillermo Schoebel, Alexander von Branca y Máximo Bobran, junto con el ingeniero Gerhard Maasberg.

fachada

Ese mismo año 1966 fue derribada la antigua sede, el palacete de la Castellana nº 4. En su lugar Miguel Fisac construyó un edificio de oficinas, que allí continúa. Solo se conservó la Capilla de la Embajada, la Iglesia Evangélica alemana, hoy nº 6 del paseo.

Actualmente la entrada a la Embajada de Alemania en España tiene lugar por la calle de Fortuny nº 8.

fachada y verja

Son dos edificios exentos, la Cancillería u oficinas y la Residencia del Embajador, rodeados de un gran jardín, que mantienen el uso de zona residencial de lujo, como lo fuera en el pasado.

dos edificios

Aunque su arquitectura es muy distinta, expresión de una época nueva.

Los arquitectos trabajaron bajo la influencia de la escuela alemana de la Bauhaus, en la que predominaba la simplicidad de las formas, en busca de la funcionalidad. A la vez, se buscó la máxima calidad en los materiales y en los detalles. El diseño, tanto de los edificios como de los espacios interiores, fue muy cuidado.

Obra de arquitectos alemanes, sin embargo en ambos edificios se utilizaron algunos de los materiales tradicionalmente madrileños, quizá a modo de guiño a la arquitectura local.

residencia2

Residencia del Embajador

Granito de la sierra de Guadarrama, el ladrillo en el suelo de los interiores, la cerámica vidriada en la celosía de la Cancillería…

El Jardín, obra del arquitecto paisajista Alfred Reich ocupa mas de 3.000 metros cuadrados, de los más de 8.500 de la parcela. Adornado con plátanos de sombra, palmeras, sóforas, el árbol del amor… césped, hiedra, setos…

jardin2

La escultura allí ubicada es obra de Fritz Koenig, artista alemán famoso por ser el autor de The Sphere, la Esfera, que estuvo situada en el centro del World Trade Centre hasta los graves atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York.

fachada jardin escultura

Cancillería

Como vimos al final del artículo anterior, el único elemento conservado del decimonónico palacete es el pequeño pabellón en la esquina del paseo de la Castellana con la calle Zurbarán.

Decorado con cenefas florales y una pequeña cúpula, se accede a él por una doble escalerita de piedra. Actualmente no tiene uso, pero lo tuvo, debajo se conserva una pequeña cocina. Existe el proyecto de restaurarlo para pequeños eventos pues solo permite la estancia de unas veinte personas.

jardin pabellon

Y así terminamos, regresando a los comienzos de la historia.

En el plano del General Ibáñez de Íbero, realizado hacia 1875 ­–unos años después de que doña Dolores Quesada y su marido don Andrés Arango convirtieran parte de la Huerta de Loinaz en su quinta de recreo, La Chilena–, el pequeño templete ya aparece representado.

Plano I. Ibero (h.1875)

Plano I. Ibero (h.1875)

El pabellón del siglo XIX, entonces capricho de un jardín romántico, hoy extraño testigo del pasado en el nuevo jardín, que observa a prudente distancia a sus actuales compañeros, dos edificios de la vanguardia del pasado siglo XX.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía y fuentes:

Edificio de nueva planta para sede de la representación diplomática en Madrid de la República Federal Alemana, en el Paseo de la Castellana número 25. Cuadernos de arquitectura, nº 67, Colegio Arquitectos Cataluña 1967.

COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003.

Visita a la Embajada de Alemania. Semana de la Arquitectura 2014.

En el siglo XIX, comienzos del XX, junto a lo que hoy es el paseo de la Castellana sobre antiguas huertas (la de Loinaz, la de España…) se construyeron numerosos palacetes, muchos de ellos desaparecidos.

Sobre parte de la Huerta de Loinaz se creó la Quinta de La Chilena.

En 1842 el solar (actual manzana entre las calles de Zurbarán, Fortuny, Marqués de Riscal y Paseo de la Castellana) fue adquirido por doña Dolores Quesada, esposa de don Andrés Arango. Él era cubano, coronel de artillería que ostentó varios cargos, entre ellos en 1859 fue senador del reino. Ella había nacido en Chile, seguramente de ahí provenga el nombre de la finca. La antigua huerta fue transformada en una quinta de recreo.

En 1893 sus herederos vendieron el solar que quedó dividido en dos propiedades. En la zona norte, esquina a Marqués de Riscal, se construiría el Palacio del marqués de la Eliseda, que se conserva, hoy sede del Injuve. En la parcela sur, esquina Zurbarán –actualmente ocupada por la Embajada de Alemania–, la casa pasó a llamarse Villa Olea, por su nuevo propietario Eduardo Olea.

Plano de Facundo Cañada (h. 1900)

Plano de Facundo Cañada (h. 1900)

Don Eduardo Olea fue uno de esos personajes pertenecientes a la alta sociedad financiera de principios del siglo XX, simpático, generoso y con numerosos amigos, bien relacionado con la realeza. Nacido en el seno de una familia de banqueros, fue empresario, ganadero… y dueño de una de las residencias más famosas entre la aristocracia madrileña de la época.

El día 28 de mayo de 1914 el diario ABC anunciaba la fiesta benéfica que iba a tener lugar allí, en el entonces nº 21 del Paseo, con asistencia de Personas Reales. Estas fiestas consistían en la representación de cuadros vivos por señoritas de la alta sociedad, y tenían como fin el mejoramiento moral y material de la clase obrera.

Dos días después se publicó en portada una foto de los participantes, en la escalera del pórtico de entrada al palacio, incluidas S.M la Reina doña María Cristina, madre de Alfonso XIII, y las Infantas doña Isabel (la Chata) y doña Beatriz, una de las hijas del rey.

Dº ABC 30 mayo 1914

Dº ABC 30 mayo 1914

En esta foto, aunque muy valiosa, de Villa Olea apenas podemos ver la escalera, un trocito del muro y dos columnas… por las crónicas sabemos que el palacio y su gran jardín debían ser muy bellos.

En febrero de 1915 Eduardo Olea se hizo con la gestión del Teatro Real. Pero el fracaso de esta empresa y otras inversiones le llevaron a la ruina. Tuvo que vender la casa. Murió poco después, el 17 de enero de 1916, con solo 45 años de edad.

A finales de 1915 Villa Olea había sido adquirida por dos millones de pesetas por la marquesa viuda de la Viesca, quien, según informaba la prensa, se proponía residir en ella después de realizar importantes reformas.

La marquesa doña Clotilde Gallo Ruiz y Díaz de Bustamante, que había estado casada con José María de la Viesca y Roiz de la Parra, marqués de Viesca, se casó en segundas nupcias con el marqués don Alberto de Borbón y Castellví, luego duque de Santa Elena, quien también se casaba por segunda vez. El matrimonio se instaló en su nuevo palacio.

Sobre el Palacio del duque de Santa Elena algunos datos son confusos. Los autores del libro Los palacetes de la Castellana, Encarnación Casas y Carlos Aguilar afirman que fue construido en 1916 por el arquitecto Enrique Yort. Probablemente el apellido “Yort” es un error tipográfico.

En el completísimo Los Palacios de la Castellana, de Ignacio González-Varas, leemos que “el proyecto se vincula al arquitecto Enrique Fort y Guyenet pero por las fechas de construcción (entre 1916 y 1918) es más probable que lo realizara Francisco de Asís Fort y Coghen… madrileño muy vinculado con la nobleza por su matrimonio con doña Mª Concepción Bernar, hija de los condes de Bernar”.

En cualquier caso parece que más que la construcción de un edificio de nueva planta se debieron acometer reformas de la antigua Villa Olea.

Ocupado durante la guerra como cuartel republicano, el palacio fue bombardeado y destruido en gran parte.

Archivo Rojo. Mº de Cultura.

Palacio de Santa Elena. Archivo Rojo. Mº de Cultura.

Gracias a las fotos del inestimable Archivo Rojo conocemos cómo era el edificio.

palacio santa elena 1

Balcones con balaustradas de piedra, frontones, jarrones, la escalera bajo el pórtico, sus columnas… las dramáticas fotos nos muestran detalles del palacio.

palacio santa elena 3

La duquesa de Santa Elena murió en diciembre de 1936, tres años antes que el duque.

El heredero fue don Alberto Mª de Borbón y d’Ast, hijo del duque y de su primera esposa, doña Marguerite d’Ast.

Tras la guerra el palacio estaba en muy mal estado y en algún momento fue derribado. Únicamente subsistió un pequeño pabellón situado en la esquina de la calle Zurbarán con el paseo de la Castellana.

templete2

Continuará…

 

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

ABC. 28 y 30 mayo 1914. El Imparcial. 23 dic 1915. El Siglo futuro. 6 oct 1925
Encarnación Casas y Carlos Aguilar. Los palacetes de la Castellana. COAM, Madrid 1999.
Ignacio González-Varas. Los Palacios de la Castellana. Historia, arquitectura y sociedad. Turner 2010.
José Luis Quintana. “Ganadería de toros bravos Eduardo Olea”, Revista de Hª de las Vegas Altas. jun 2012 nº 2, pp. 34-50.
Hospital Santa Clotilde
Archivo Rojo. Ministerio de Cultura.

 

A propósito de la Chimenea de Torre Arias, en el verano de 2011 recordábamos lo que significaron en la historia de Madrid esos terrenos situados en el antiguo Camino de Alcalá. Contamos que una vez establecida la capitalidad en Madrid en 1561 la nobleza se fue instalando en la villa, y pronto comenzaron a construir sus quintas de recreo en las afueras. Una de las zonas elegidas fue la que se encontraba en los alrededores del pueblo de Canillejas –anexionado a Madrid en 1949-.

En los comienzos del siglo XX el antiguo Camino, hoy calle de Alcalá, tras cruzar el Arroyo Abroñigal, recibía el nombre de Carretera de Aragón. Por entonces aún existían numerosas villas y quintas, como la de los Ángeles, la de Lourdes, la de Salazar… y la gran Quinta de Canillejas, actualmente llamada Quinta de Torre Arias.

Su historia es larga, su origen se remonta a los últimos años del siglo XVI. Sucesivos propietarios y obras de rehabilitación la fueron configurando. La última reforma fue realizada hacia 1850, recién adquirida por el X marqués de Bedmar, que le dio el aspecto que más o menos ha llegado hasta nuestros días.

Restitución de la planta del conjunto hacia 1860. M. Lasso de la Vega, 1999

Restitución de la planta del conjunto hacia 1860. Miguel Lasso de la Vega, 1999

Desaparecidas prácticamente todas las quintas de recreo, o muy transformadas, como las de Vista Alegre y Campo Alange en Carabanchel, la de Torre Arias ha subsistido casi en toda su extensión (más de 16 hectáreas) y hasta hace poco ha mantenido el uso residencial gracias a su última dueña, doña Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno y Seebacher VIII Condesa de Torre Arias con Grandeza de España, XI Marquesa de Santa Marta y Marquesa de la Torre de Esteban Hambrán.

Tatiana nació en San Sebastián el 26 de octubre de 1923, ciudad en la que sus padres pasaban una parte del año. Pero residió toda su vida en Madrid y dicen que se consideraba muy madrileña. Nacida en el seno de una familia de las de más rancio abolengo de España, creció en un ambiente propio de la nobleza de pasado más ilustre. Su madre, nacida en Alemania, organizó su educación, que tenía lugar en su casa. Aprendió francés, inglés y alemán, sin embargo, cuentan, no le gustaba salir de casa y, incluso ya mayor, continuaba aprendiendo de sus libros y revistas.

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Foto: Fundación T.P. de Guzmán el Bueno

En 1949 se casó con el Físico Julio Peláez Avendaño, quien le transmitió el amor a la ciencia y a la investigación. No tuvieron hijos.

Tras la muerte de su madre Ana Juliana Seebacher y Muller en 1953, se instaló con su marido en la Quinta y allí ambos vivieron toda su vida. A la muerte de su padre, Alfonso Pérez de Guzmán el Bueno y Salabert en 1977, heredó los títulos y el patrimonio familiar.

En 1985, en tiempos del Alcalde Enrique Tierno Galván, a raíz de la recalificación urbanística de algunos terrenos de su propiedad que les permitieron una serie de actuaciones, llegaron a un acuerdo con el Ayuntamiento. A cambio de las ventajas obtenidas los condes cedieron a la ciudad la propiedad de la Quinta, con la condición de que ambos continuarían allí viviendo hasta su muerte. Su voluntad fue que, después, pudiera abrirse para disfrute de todos los madrileños.

Su marido murió en 2003; ella continuó su vida discreta dedicada a su amor a la naturaleza, las plantas y su interés por la ciencia.

El 9 de abril de 2012 creó una Fundación, de la que fue la primera presidenta, con la misión de gestionar su patrimonio con una finalidad de servicio a la sociedad, mediante el desarrollo de acciones concretas en los campos de la formación de la juventud, la investigación científica y el medio ambiente.

Hasta poco antes de morir doña Tatiana vivió en la Quinta, y aún visitaba los invernaderos para cuidar sus plantas como había hecho desde muy joven.

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Foto: El Confidencial 1 junio 2013

La condesa falleció el 1 de octubre de 2012, faltando pocos días para cumplir 89 años.

Hasta entonces doña Tatiana había sido una gran desconocida. En ese momento las noticias acerca de la gran herencia que dejaba (al parecer más de 500 millones de euros, y otras propiedades), la dieron a conocer y pusieron de manifiesto que fue una persona inquieta, llena de intereses y con las ideas muy claras, una mujer admirable, que a su vez admiraba a las mujeres que destacaban en la ciencia. Y generosa.

Tras la muerte de la condesa el Ayuntamiento de Madrid, la ciudad de Madrid, heredó la Quinta, que debía convertirse en parque público y sede de servicios para los madrileños.

Desde los comienzos de este mes de octubre se están realizando una serie de visitas guiadas, por una zona del recinto, a una de las cuales he tenido el placer de poder asistir. Se aprecia que los campos y construcciones necesitan un gran trabajo de limpieza, cuidado y restauración, que ya ha comenzado. Pero el lugar es una maravilla.

arbolado

La visita es muy interesante y los rincones bonitos poco a poco van apareciendo antes nuestros ojos.

caseta guarda

Cerca de la entrada, donde se encuentra la caseta del guarda, hay dos invernaderos (los que visitaba doña Tatiana para cuidar sus flores) que van a ser restaurados y recuperados.

invernadero hierro

Lógicamente, el agua era muy importante para el mantenimiento de los campos, arbolado y jardines. Los terrenos, como se puede ver en el plano en el comienzo de esta entrada, estaban atravesados de oeste a este por el Arroyo de la Quinta.

arroyo

Se conservan dos de los puentes que lo cruzaban sobre su cauce hoy seco, que aún muestra vestigios de una antigua canalización de ladrillo en los laterales.

puente

Además, dos Viajes de Agua discurrían por su subsuelo, el de Minaya y el de la Isabela.

Caminando llegamos a otra casita, en muy mal estado por lo que no podemos entrar, pero importante pues en su interior aún guarda el Pozo.

casa del pozo

Muy cerca, una gran Alberca junto a la cual estaba el Lavadero.

alberca

Son muchos los detalles que llaman nuestra atención. El hierro juega un papel destacado; fue utilizado en elementos como bancos, farolas, pararrayos… además de la utilidad se buscaba la belleza.

farola

En la casa-palacio, igual que en otras construcciones de la quinta, el principal material utilizado es el ladrillo.

palacio1

El edificio construido en estilo ecléctico destaca por su torreón y otros detalles medievalistas así como elementos neomudéjares.

palacio3

Uno de los árboles singulares es un cedro espectacular, situado frente al palacio.

cedro frente a palacio

Bajo sus ramas, frente a la entrada principal, hay una fuente en muy mal estado, que ojalá sea recuperada.

fuente

Las dudas y la polémica surgen en cuanto al futuro uso del Palacio.

El Ayuntamiento ha aprobado un Plan Especial de Protección y Ordenación para la finca “Torre Arias”, sita en calle Alcalá, número 551, Distrito de San Blas-Canillejas, publicado en el Boletín de la Comunidad de Madrid el 22 de agosto de 2014. En él se detallan los niveles de protección de los elementos en grado singular Nivel 1 (el palacio, las caballerizas y la casa del guarda), los elementos singulares según niveles de protección. Histórico-artística (puente principal sobre el arroyo de la Quinta, estanque…); histórica (invernadero, alberca…); y referencial. Así como algunos de los árboles calificados como singulares.

Antiguas caballerizas

Antiguas caballerizas

Algunas construcciones no han sido catalogadas y serán derribadas. Según nos cuentan durante la visita solo se van a derribar elementos cuyo estado de ruina hace muy difícil su rehabilitación, pero estos casos no pudimos verlos.

Los últimos meses han aparecido en la prensa noticias según las cuales el palacio podría destinarse a campus de una universidad privada, la Universidad de Navarra, interesada en el edificio. La realidad es que aún se desconoce el uso futuro del palacio.

La condesa deseaba que tras su fallecimiento su dinero y sus posesiones continuaran fomentando sus grandes aficiones: el estudio y cuidado de la naturaleza, la investigación científica, con especial atención a la labor de las mujeres, y la ayuda a los jóvenes, favoreciendo su formación. Para ello creó la Fundación. En cuanto a la Quinta, la legó a la ciudad de Madrid.

E imaginamos que querría que continuara siendo un conjunto unitario, como lo ha sido a lo largo de más de cuatro siglos. Y eso esperamos.

Por : Mercedes Gómez

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Fuentes y bibliografía:

Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno.
COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003.
Miguel Lasso de la Vega. Quintas de recreo y casas de campo aristocráticas alrededor de Madrid. Tomo I. Ayuntamiento de Madrid, 2006.
Alberto Tellería. Informe Torre Arias. Madrid Ciudadanía y Patrimonio, julio 2014.

 

Como ya hemos comentado alguna vez, Madrid hasta el siglo XVI, cuando Felipe II estableció la capitalidad en la Villa, uno de sus límites al norte estaba en la plaza de Santo Domingo. Mas allá de la Puerta del mismo nombre sólo había bosques y cursos de agua que regaban los fértiles terrenos. Por entonces comenzaron a aparecer pequeños núcleos de edificaciones fuera de la cerca, llamados pueblas, pero no fue hasta el siglo XVII cuando se produjo un gran crecimiento de población, y bajo el reinado de Felipe IV se construyó una nueva Cerca y se llevó a cabo la urbanización de toda esta zona.

La Puerta de salida de la villa por el norte pasó a situarse en la actual glorieta de San Bernardo, era la Puerta de Fuencarral. Entre ambas puertas, sobre el antiguo camino, surgió la calle de los Convalecientes de San Bernardo, luego calle Ancha de San Bernardo, actual calle de San Bernardo.

san bernardo gran via

En el siglo XVIII la zona, a ambos lados de la vía, fue elegida por numerosos nobles o personajes adinerados para instalar su palacio, de los que se conservan algunos. El paseo merece la pena. Además de otros edificios singulares de diferentes épocas, encontramos el antiguo Palacio de la marquesa de Sonora hoy Ministerio de Justicia en el 45, La Casa-palacio de don Antonio Barradas en el nº 63…

Y el Palacio Bauer en el nº 44, que se ha podido visitar a lo largo de este mes de septiembre gracias al programa de la Comunidad de Madrid Bienvenidos a palacio.

Comienza la explicación de nuestra guía, Elena, con una importante aclaración, que agradecemos:

En algunas publicaciones, en internet o impresas (incluido el folleto oficial que nos entrega antes de la visita), aparece que el Palacio Bauer fue construido en el siglo XVIII “para los marqueses de Guadalcázar”, pero este dato es erróneo. Y aprovecha para recordarnos algo que olvidamos demasiado a menudo: no se deben copiar las informaciones ajenas sin intentar contrastarlas pues a veces ocurre lo que en este caso, un autor copia a otro, éste a otro… y así un error se va transmitiendo infinitamente.

La verdad es que el Palacio que fue propiedad de los marqueses de Guadalcázar no es el que perteneció a los Bauer, en el nº 44, sino el hoy llamado Palacio de Parcent, ubicado en la misma calle de San Bernardo, en el nº 72.

Recurriendo una vez más a la Planimetría General de Madrid, podemos comprobar que el Palacio de Parcent, actualmente ocupado por dependencias del Ministerio de Justicia, en el siglo XVIII era la Casa nº 1 de la manzana 485, propiedad de los marqueses de Mejorada y de la Breña. La marquesa de la Breña fue también marquesa de Guadalcázar, así el palacio pasó a manos de los marqueses de Guadalcázar.

El Marqués que lo reedificó en el siglo XIX ya que se encontraba en muy mal estado, llegó a Madrid en 1865, así nos lo cuenta Virginia Tovar en su libro sobre el Palacio de Parcent. Entonces el Palacio de la marquesa de la Breña pasó a ser el Palacio de Guadalcázar.

No se sabe bien porqué, después de haber realizado grandes obras, la familia de Mejorada-Guadalcázar abandonó el palacio. Don Isidro Alfonso de Sousa Portugal, marqués de Guadalcázar, fue el último propietario de este título.

En el siglo XX fue el hotel de los Iturbe-Scholtz Hermendorff, y luego de los Parcent-Hohenlohe. Finalmente el edificio pasó al Estado, conservando el nombre de Parcent.

noviciado

En cuanto al Palacio Bauer, era la antigua Casa nº 4 de la manzana 490, actual nº 44 de la calle de San Bernardo, que a mediados del siglo XVIII era propiedad de la Casa Noviciado de la Compañía de Jesús.

En el siglo XIX fue adquirida por el banquero Ignacio Bauer; hacia 1870 su hijo Gustavo Bauer encargó su reforma a Arturo Mélida.

La huella de Arturo Mélida Alinari, gran y polifacético artista, arquitecto, escultor, pintor y decorador, permanece en el magnífico Palacio que fue de los Bauer.

palacio bauer

Calle San Bernardo, 44

El sencillo exterior no permite imaginar la barroca y lujosa decoración que se esconde en su interior, apenas un recuerdo de lo que debió ser el palacio en su época de esplendor.

Después de varias reformas, cambios de dueños y usos, el palacio está muy transformado aunque conserva las trazas y gran parte de la decoración realizada por Arturo Mélida. Lógicamente cuando los Bauer dejaron de ser sus propietarios se llevaron todo el mobiliario y obras de arte de su propiedad, como nos cuenta nuestra guía, pero se conservan los techos, artesonados o yesos, pinturas al fresco y vidrieras originales del siglo XIX.

El edificio está formado por dos cuerpos, el que da a San Bernardo, esquina calle del Pez, y otro, junto al jardín, a la calle Pozas.

Calle de Pozas

Calle de Pozas

Mélida los reorganizó y comunicó, creó nuevas estancias, entre ellas el espectacular y neo-barroco Salón de Baile, decorado con mármoles, esculturas de bronce, hornacinas de cerámica vidriada y pinturas al fresco.

salon techo y barandillas

El arquitecto también creó el saloncito Bauer decorado con bellísimas obras de Mariano Benlliure. Algunas de ellas, pertenecientes a una Colección particular, el Busto de Ignacio Bauer (1895) y el Idilio (1896) pudimos verlas el año pasado 2013 en la exposición celebrada en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Otra, que formaba pareja con el Idilio, el Canto de amor (1897), se puede admirar en el Museo del Prado, en la Sala 63. Una maravilla.

En el siglo XX el palacio fue reformado en varias ocasiones. En 1924-25, según proyecto de Pedro Muguruza; poco después la quiebra de los Bauer provocó su abandono del edificio.

Durante la guerra fue ocupado por los milicianos, siendo adquirido y reformado en los años 40 por el Ministerio de Educación Nacional para Real Conservatorio de Música y posteriormente para Escuela de Arte Dramático y Danza. Cuando estos organismos se trasladaron al Teatro Real, en 1970 José Manuel González Valcárcel lo reformó para acoger la Escuela Superior de Canto, que allí continúa. Fue entonces cuando el Salón de Baile fue convertido en Teatro.

salon de baile

En 1972 el antiguo Palacio de los Bauer fue declarado Monumento histórico-artístico.

Durante la visita conocemos algunos de los antiguos salones, el de Tapices, el Salón de los Cueros…

Antiguo Salón de Tapices

Antiguo Salón de Tapices

… que solo conservan los techos y el suelo originales. Las pinturas que hoy adornan sus paredes pertenecen al Museo del Prado.

Antiguo Salón de Cueros

Antiguo Salón de Cueros

Aunque ya no existen, el palacio, como era usual en el Madrid decimonónico, tenía su Salón árabe y su Salón de fumar.

Otra de las joyas que sí se mantiene es el pequeño Salón de las Cuatro Estaciones, así llamado por las pinturas que lo adornan; en este caso no son frescos, son telas enmarcadas por molduras.

Salón de las Cuatro Estaciones

Salón de las Cuatro Estaciones

Era como una rotonda del palacio, con cuatro puertas, que comunicaba distintas estancias. Igual que el techo, las puertas de madera en su cara interior, pintadas en la exterior, son una obra de arte.

cuatro estaciones puerta madera

Una última reforma del edificio fue proyectada por Mª Dolores Artigas, Vicente Patón y Rafael Pina en 1989. Además de las cubiertas y espacios interiores se restauró el Jardín con su fuente central, espacio que originalmente estuvo ocupado por un estanque, del que parten ocho callecitas. El pavimento es moderno, debe ser de esta época.

jardin fuente

Aunque actualmente cegado, sí se conserva el antiguo pozo que surtía el agua necesaria, testigo del pasado.

jardin pozo

En el teatro, antiguo Salón de Baile, de la hoy Escuela Superior de Canto de vez en cuando se celebran conciertos gratuitos, hasta completar el aforo. Una gran ocasión para escuchar buena música y conocer un bello e histórico palacio. Se puede obtener información en la propia Escuela.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Planimetría General de Madrid.
BOE. 21 marzo 1972
África Martínez. Palacios madrileños del siglo XVIII. La Librería 2003.
COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003.
Virgina Tovar y Cristóbal Marín Tovar. Palacio de Parcent. Madrid, 2009.
Bienvenidos a palacio. Palacio Bauer. Comunidad de Madrid 2014.

Al-Razi, cronista árabe del siglo X, contó que en el término de Guadalajara se encontraban castillos y villas, de los que uno era el castillo de Madrid.

El geógrafo Al-Himyari, recogiendo la información de fuentes anteriores, en el siglo XV, refiriéndose a Madrid “pequeña ciudad y plaza fuerte bien defendida”, escribió:

“… el castillo de Madrid es una de las mejores obras defensivas que existen. Fue construido por el emir Muhammad ben Abd al-Rahman…”

No sabemos cómo sería la fortificación árabe levantada por el emir Muhammad en el siglo IX, ni siquiera estamos seguros de si en verdad estaba situado en el mismo lugar donde luego se situaría el castillo ocupado por los reyes cristianos tras su conquista de Madrid a finales del siglo XI.

El viajero Al-Idrisi, en el siglo XII, dijo que “…. al pie de las montañas está Madrid, pequeña villa bien poblada y castillo fuerte…”

Tampoco sabemos cómo era ese castillo medieval construido en el lugar donde hoy se encuentra el Palacio Real, residencia de los monarcas castellanos, de la Casa Trastámara, quienes ya efectuaron diversas obras y ampliaciones en los siglos XIV-XV. Fue Enrique III quien construyó las torres del Homenaje y del Bastimento. Luego, en el XVI Carlos V acometió grandes reformas, que continuarían en siglos posteriores, y lo convirtió en el Alcázar de los Austrias hasta su desaparición por un incendio en la Nochebuena del año 1734.

La primera imagen que conocemos del “Chateau de Madrid”, Castillo de Madrid, representadas las mencionadas torres, fue realizada en 1534 por el pintor flamenco Jan Cornelisz Vermeyen, pintor de Carlos V. Es un grabado que se encuentra en el Metropolitan Museum de Nueva York, al parecer no expuesto.

Vermeyen MM NY

Pero antes, ¿cómo sería ese castillo al que se refería al-Himyari en el siglo XV?

Palacio Real desde la Casa de Campo

Palacio Real desde la Casa de Campo

Debía ser más pequeño que el actual Palacio y sus alrededores mucho más abruptos, pero las vistas desde sus torres…

torre interior

… debían ser tan extraordinarias como lo son hoy desde la plaza de la Armería del Palacio Real, donde merece la pena asomarse.

Vista desde el Palacio Real

Vista desde el Palacio Real

Los castillos surgieron en una época marcada por las guerras, las ansias de conquistar territorios y la necesidad de defender las posesiones. La arquitectura creada para la guerra no buscaba la belleza, cada elemento tenía una razón de ser, aunque hoy su contemplación sí nos parezca admirable desde el punto de vista histórico y arquitectónico.

La existencia de otros castillos nos permite conocer cómo eran, sus elementos, estancias… y cómo era la vida en ellos.

El Castillo de Peñaranda de Duero, al sur de la provincia de Burgos, cerca de Aranda, a unos 183 km. de Madrid, es un precioso ejemplo que nos brinda una magnífica lección de arquitectura militar y de historia. Su hermosa Torre del Homenaje, donde residía el señor del castillo, actualmente acoge el Centro de Interpretación de los Castillos.

Castillo, desde la plaza de los Condes de Miranda, en Peñaranda de Duero.

Castillo, desde la plaza de los Condes de Miranda, en Peñaranda de Duero.

La muralla, de la que se conservan algunos tramos, defendía el castillo y el pueblo a sus pies.

desde la torre peñaranda

Al principio, como decíamos, los castillos eran levantados como defensa del territorio. El emplazamiento era importante.

desde la torre peñaranda2

Los castillos más antiguos, de los siglos IX-X, eran fortalezas a veces situadas en lugares altos, rodeados de defensas naturales, barrancos, agua … como sucedió en Madrid.

Luego, en los siglos XIV-XV su objetivo era reforzar el poder de los señores. En el siglo XVI los nobles los convirtieron en sus castillos-palacio. Así ocurrió en Buitrago de Lozoya y en la Alameda de Osuna.

En la construcción intervenían diferentes oficios, el maestro cantero, que supervisaba la obra, el cantero experto, que cortaba la piedra, el herrero, el aserradero y artesanos que construían las herramientas. Muchas construcciones medievales muestran señales misteriosas, son las marcas de los canteros, algunas hechas con fin utilitario, para que los sillares fueran colocados en la posición prevista.

Un panel a la entrada del Castillo de Peñaranda nos informa de que el origen del castillo primitivo se cree que se remonta a los comienzos del siglo X, pero la primera referencia documental corresponde al siglo XI. Fue construido cuando el río Duero se convirtió en frontera entre los musulmanes y los cristianos. La mayor parte de lo conservado data del siglo XV, cuando era propiedad del Conde de Miranda.

entrada castillo

Se conservan restos del adarve o paso de ronda almenado, cubos con sus aspilleras y troneras desde las que disparaban al enemigo, las almenas de las torres o cubos… podemos contemplar todas las partes de que estaba compuesto un castillo. Los lienzos y cubos son de mampostería y sillares de piedra que arrancan de la propia roca del cerro. Pequeñas placas explicativas acompañan todos los elementos.

torre castillo

El recinto tiene una curiosa forma alargada pues se adapta al cerro sobre el que se construyó. La gran Torre del Homenaje, de planta cuadrada, consta de un sótano, planta baja, tres pisos, y el almenado, hoy convertido en espectacular mirador. Solía ser la más inexpugnable y aunque era construida pensando sobre todo en la protección solía reunir todo lo necesario para vivir cómodamente.

torre homenaje

En el sótano se guardaban los alimentos, bebidas y municiones, y si era posible se excavaba un pozo o un aljibe; también podía servir como mazmorra.

El pequeño museo nos explica, además de los aspectos de la guerra, las armas … los temas cotidianos, la vida en su interior y las costumbres medievales. La escritura o la medicina, que estaban en manos de los sacerdotes.

Instrumentos médicos medievales.

Instrumentos médicos medievales.

Cuáles eran las costumbres en cuanto al aseo y la belleza. Incentivar la belleza femenina era pecaminoso, el embellecimiento y la higiene decayeron (el baño no estaba bien visto en la Edad Media cristiana) que volverían gracias al Renacimiento y el regreso al gusto por la belleza y los placeres.

El vestido según las clases sociales. El color también cambiaba según las modas (hasta el siglo XIII predominaba el rojo, luego los azules y verdes), los más pobres vestían prendas de color oscuro. Los vestidos de las mujeres eran largos, los de los hombres cortos.

La alimentación y la mesa, con los utensilios más habituales…

Utensilios de mesa

Utensilios de mesa

Un castillo era una pequeña ciudad, autosuficiente, además de las estancias para el señor, familia, vasallos… había edificios anejos, una fragua, herrería, etc.

castillo ventanas

En un castillo vivían muchas personas, era un gran espacio de convivencia y en cierto modo un reflejo de la sociedad medieval. Así debió ocurrir también en el castillo-alcázar de Madrid.

Por : Mercedes Gómez

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Fuentes:

Carmen Martínez. “Fuentes escritas sobre el Madrid árabe”. Mayrit. Estudios de arqueología medieval madrileña. Ed. Polifemo, Madrid, 1992.

Centro de Interpretación de los Castillos. Peñaranda de Duero.

 

 

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