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El Buen Retiro fue creado en el siglo XVII, entre los años 1630-40, durante el reinado de Felipe IV.

Uno de los pocos elementos originales que subsisten es el Estanque Grande; se inició su construcción en 1632, dirigidas las obras por Cristóbal de Aguilera. Era el mayor depósito de agua del Real Sitio, necesaria para el riego de las numerosas plantas y árboles que adornaban los jardines, aunque pronto fue también un lugar de recreo, y escenario de espectáculos acuáticos y teatrales.

Nuestro cartógrafo Pedro Texeira lo dibujó de forma muy detallada y artística en su famoso plano, con uno de los seis pequeños edificios que lo rodeaban (nº 96), que servían para alojar a los reyes y cortesanos que iban allí a pescar, reflejado en el agua.

Además había cuatro norias, próximas a cada una de las esquinas (representadas con el nº 97).

Después de Texeira fueron muchos los artistas que representaron el bello estanque.

Grabado editado por Jacques CHÉREAU (editor, 1688-1776) (memoriademadrid)

 

Desaparecidas las pequeñas construcciones barrocas, a lo largo del tiempo en el Estanque Grande ha habido tres embarcaderos; el último, como veremos, es el que se conserva en la actualidad.

En los comienzos del siglo XIX, durante el reinado de Fernando VII, el estanque fue reformado. El arquitecto Isidro González Velázquez construyó en el lado este un embarcadero de piedra, ladrillo y madera, y cubierta de cinc y plomo, en tres cuerpos con decoración chinesca.

I. González Velázquez, 1817. (BNE)

En su interior diversas estancias acogían a la familia real para que pudieran descansar cuando acudían a los festejos que se celebraban en el Estanque.

Del edificio de González Velázquez, además de los propios dibujos del arquitecto, que guarda la Biblioteca Nacional, hay algunas buenas e interesantes representaciones. Una de ellas, una sarga anónima que se expone en el Museo de Historia de Madrid. Es un trampantojo, con su marco simulado, que además del embarcadero muestra, al sur, la antigua fábrica de porcelana del Buen Retiro.

Estanque del Retiro, 1816 (Museo de Historia)

Es el embarcadero que también pintó José Ribelles hacia 1820, desde la orilla contraria, obra propiedad del Museo del Prado.

José Ribelles, h. 1820 (Museo del Prado)

El primitivo embarcadero no solo inspiró a los pintores, también fue fotografiado por Charles Clifford.

Charles Clifford, h. 1852-1862 (BNE)

La antigua edificación de González Velázquez con el paso del tiempo se fue deteriorando; conocemos su estado en los comienzos del siglo XX gracias a la fotografía de Augusto Arcimís. Fue derribada para la construcción del gran monumento a Alfonso XII.

A. Arcimis, 1900 (IPCE, Mº de Cultura)

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Tras el derribo, en 1917 se realizó el Embarcadero nuevo, ahora en el lado norte, proyectado a modo de pérgola rematada con chapiteles.

Hauser y Menet, 1919 (memoriademadrid)

Desgraciadamente el bonito embarcadero, construido en hierro, cinc y sobre todo madera, tuvo una vida muy corta, en 1920 fue destruido por el fuego.

El incendió se inició en la madrugada del día 4 de enero; la prensa publicó que fue Cecilio Rodríguez, Jardinero mayor del Ayuntamiento, quien lo descubrió en una ronda nocturna. Los bomberos acudieron rápidamente desde el entonces cercano parque de la calle de O’Donnell, pero casi todo quedó destruido. Además de la parte conocida como El astillero ardieron barcas, lanchas, remos y salvavidas.

Foto: Salazar. Mundo Gráfico, 1920 (BNE)

Tras el desastre fue necesaria la construcción de otro que lo sustituyera.

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En 1926 el arquitecto municipal Luis Bellido edificó el, otra vez, nuevo embarcadero, inaugurado en agosto de ese año.

La Libertad (1926) (BNE)

La Libertad (1926) (BNE)

Es el embarcadero clasicista, construido en cemento y piedra, que se conserva y disfrutamos en la actualidad.

Embarcadero del Retiro, agosto 2020.

Por: Mercedes Gómez

Después de la Colonia Iturbe 1 y la Colonia Iturbe 2, en 1927, una nueva Colonia Cooperativa de Casas Baratas y Económicas, la Iturbe 3, fue proyectada por el mismo arquitecto, Enrique Pfitz, para la «Propiedad Cooperativa» dirigida por Gregorio Iturbe.

En esta ocasión abandonamos el barrio de la Fuente del Berro para trasladarnos al de la Guindalera, dentro del mismo distrito de Salamanca.

(Plano Colonia Iturbe 3, COAM)

Los nuevos hoteles se construyeron entre la avenida de los Toreros y la calle Rafaela Bonilla; las obras se desarrollaron entre 1929 y 1931.

Entrada Colonia Iturbe 3. Av. de los Toreros

En esta promoción se construyeron menos viviendas unifamiliares que en las dos anteriores, pero tenían más metros cuadrados, más de cien, lo cual no ocurría en las colonias I y II, aunque las características eran muy similares.

Hoy día, igual que en la Fuente del Berro, la revalorizada colonia de la Guindalera ha sido muy alterada en cuanto a fachadas, revocos, huecos, decoraciones, etc.

Pero también igualmente conserva todo su encanto.

Por: Mercedes Gómez

 

Hace ya casi siete años que contamos aquí la historia de los Palacios de Ustáriz y de Villagonzalo.

Incluso antes, en 2011, durante un paseo por la calle de Mejía Lequerica, nos paramos a contemplarlos.

Calle Mejía Lequerica. Palacio de Ustáriz, 2011

 

Palacio de Ustáriz, 2011

Recordemos que el espacio ocupado por ambos palacios, separados por la calle de San Mateo, corresponde a las antiguas manzanas 330 y 336.

Como vimos, en la segunda mitad del siglo XVIII gran parte de esos terrenos eran propiedad de la señora viuda del marqués de Ustáriz y herederos. La manzana número 336, entre San Mateo y la calle de la Florida (actual Mejía Lequerica), San Benito (actual Beneficencia) y de San Opropio (hoy Serrano Anguita) estaba formada por una sola casa propiedad de la marquesa, ocupada por el Palacio del Marqués de Ustáriz que había sido construido en 1748 por el arquitecto José Pérez.

En 2013 el edificio se encontraba en muy mal estado.

Palacio de Ustáriz, 2013

En 2014 se publicó que –tras haber sido propiedad de Juan Antonio Roca, que acabó en prisión por la famosa operación Malaya– el palacio había sido vendido a la familia Botín.

Foto 2014

Comenzó la «Rehabilitación Integral del Jardín y Edificio con Restauración de Salas de Interés y ejecución de Aparcamiento bajo rasante» a cargo del estudio Prado y Somosierra.

Palacio de Ustáriz, 2015

Las obras continuaron.

Palacio de Ustáriz, enero 2019

A comienzos de marzo pasado la noticia fue que su destino era acoger la sede de la empresa de Javier Botín, el menor de esta familia de banqueros.

Gracias a la colaboración de un generoso lector del blog, Pablo Montejo, que me ha enviado unas fotografías estupendas, podemos actualizar la información y conocer la situación actual del palacio.

Las siguientes imágenes son recientes, del pasado mes de agosto 2020. Parece que las obras de rehabilitación han acabado y el aspecto general del exterior del edificio es magnífico.

Foto: P. Montejo, agosto 2020

 

Foto: P.Montejo, agosto 2020

La hermosa portada de piedra y su escudo han sido restaurados.

Foto: P. Montejo, agosto 2020

Según el proyecto anunciado, se han conservado también elementos valiosos en su interior; esperemos que así sea y poder visitarlo algún día.

Por: Mercedes Gómez

 

En los terrenos situados al norte de la Colonia Iturbe I, junto al Barrio del Porvenir del Artesano, el mismo arquitecto Enrique Pfitz en 1926 proyectó la Colonia Iturbe 2, nuevamente con la colaboración del ingeniero José Urroz. Las obras tuvieron lugar a lo largo de los tres años siguientes. Fue una nueva promoción de la “Propiedad Cooperativa” dirigida por Gregorio Iturbe, ubicada entre las calles Diego Bahamonde, Dolores Romero, Paseo Marqués de Zafra, Gabriel Abreu y Doctor Oloriz.

(Plano Colonia Iturbe 2. COAM)

El límite al norte, adonde se asoman las espaldas de los primeros hoteles que se construyeron, es la calle Diego Bahamonde, que en un tramo aún parece la callejuela de una población antigua.

Como en el primer caso, estaba formada por 184 viviendas.

Esta segunda colonia tenía una tipología urbanística y características arquitectónicas similares a la primera; la única diferencia fue que se añadió a las viviendas un tercer nivel, un sótano.

Caminando por sus calles vemos que los hoteles de esta segunda fase han sufrido más modificaciones que la anterior, en cuanto a fachadas, y algunos sobre todo en altura.

Las Colonias Iturbe 1 y 2 forman lo que actualmente conocemos como Colonia de la Fuente del Berro, unidas de sur a norte por la calle Ambros, junto al histórico parque.

Por: Mercedes Gómez

 

 

Como vimos hace tiempo en un primer trabajo sobre las Colonias históricas madrileñas, el origen de la promoción de casas baratas para las clases más modestas y de las cooperativas se remonta a finales del siglo XIX, aunque cobraron más importancia en las primeras décadas del siglo XX.

Recordemos la Sociedad cooperativa El Porvenir del Artesano que en 1879 había adquirido terrenos cerca de la Fuente del Berro para la construcción de casas para obreros. En 1907 fue creado el Instituto de Reformas Sociales que cuatro años después promulgó la 1ª Ley de Casas Baratas, con varios objetivos, asegurar unas mínimas condiciones de higiene en las viviendas, fomentar el crédito a la construcción, etc.

En 1912 se formó La Propiedad Cooperativa que proyectaba la construcción de suburbios-jardín, dirigida por Gregorio Iturbe, que daría nombre a varias Colonias. La Sociedad en esos momentos estaba formada por unos 400 socios.

En años siguientes, 1921, 1922 y 1925, hubo nuevas leyes, intentando mejorar las condiciones, permitir la cesión de terrenos por parte del Estado y organismos locales, premiar la construcción… Aunque estas iniciativas no tuvieron mucho éxito por distintos motivos, entre ellos la especulación del suelo, se construyeron varias colonias, algunas desaparecidas, y otras supervivientes, hoy día sin duda revalorizadas, convertidas en viviendas de lujo, en un entorno muy agradable, como las que se conservan junto al Parque de la Fuente del Berro.

La 1ª Colonia Iturbe se situó al sur del Barrio del Porvenir del Artesano, entre la Quinta de la Fuente del Berro al este y el Antiguo Asilo en el Paseo de Ronda –hoy Residencia de Personas Mayores de las Hermanitas de los Pobres. Mi casa, en la calle de Doctor Esquerdo, construido en 1910, al oeste.

Plano de Núñez Granés (1910) (detalle)

Alrededor de la actual calle de Mercedes Fórmica –por ahí discurría el antiguo Camino de La Elipa– se construyeron dos grupos de hoteles, representados en el plano general firmado por el arquitecto Enrique Pfitz, según proyecto de 1925, con la colaboración del ingeniero José Urroz.

La Construcción Moderna , 30 mayo 1926 (Hemeroteca BNE)

Los hoteles de la Colonia Iturbe 1 estaban separados por unos terrenos propiedad de la Fundación Vedia, ocupados por el Colegio de la Sagrada Familia en la calle de Jorge Juan y otra pequeña Colonia de viviendas, de las que algunas se conservan, hoy cerrada como propiedad particular.

Colonia Vedia

En mayo de 1926 se publicó que había sido inaugurada en Madrid una barriada de viviendas higiénicas de La Propiedad Cooperativa.

Se inauguraron 21 de los 184 hoteles proyectados de la nueva colonia o suburbio-jardín.

Los hoteles, en grupos de dos, tres o cuatro, tenían la misma superficie y distribución interior, cuarto de baño, WC y servicio de agua fría y caliente, y su pequeño jardín. El presupuesto de cada uno iba de las 25.000 a las 30.000 pesetas.

La construcción representó una novedad para la época pues se utilizó el hormigón –cemento Portland– en los muros de carga en lugar de ladrillo y hormigón armado en los forjados.

Casa tipo A (dos hoteles adosados) (Hemeroteca BNE)

Dentro de la sencillez se buscó la decoración, con detalles de cerámica y aleros de madera. En la actualidad, tras numerosas obras y reformas, la uniformidad ha desaparecido. Muchos han sido modificados, en fachadas, huecos, aleros, incluso en altura.

Ladrillo visto, revocos de colores, blanco, lila, azul…

Ese mismo año 1926 Pfitz proyectó la segunda fase de la Colonia junto a la Fuente del Berro, la Colonia Iturbe 2, que se construiría a lo largo de los tres años siguientes.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

La Construcción Moderna, nº 10, 30 mayo 1926.

COAM. Guía de Arquitectura de Madrid. Madrid, 2003.

 

Hoy 30 de mayo celebramos el Día de San Fernando. Felicitamos a todos los Fernandos recordando algunos de los lugares en los que su figura está presente en Madrid.

Fernando III fue rey de Castilla y de León en el siglo XIII. Durante su reinado, entre otras campañas, fueron conquistadas Jaén, Córdoba y Sevilla. Llamado el Santo, fue canonizado en 1671, durante el reinado de Carlos II. Es patrón de diversos lugares e instituciones, algunas de ellas en Madrid.

 

El Antiguo Hospicio de San Fernando fue fundado en 1668, aunque no fue hasta el siglo XVIII cuando fue construido el edificio de la calle Fuencarral, durante el reinado de Felipe V, entre los años 1721 y 1726 por el arquitecto Pedro de Ribera.

El edificio fue dedicado a San Fernando, cuya escultura se encuentra en una hornacina en el centro de la extraordinaria portada barroca.

En la Capilla del Antiguo Hospicio, actual Museo de Historia, se encuentra el cuadro San Fernando ante la Virgen (1700-1705), obra de Luca Giordano.

La pintura «representa al rey Fernando III, arrodillado entre nubes y rodeado de ángeles, ante la figura de la Virgen con el Niño, quien se dispone a atravesar con una cruz en forma de lanza a un dragón. El monarca les ofrece la toma de la ciudad de Sevilla, cuyas murallas, rodeadas por sus tropas, señala con la mano izquierda, mientras con la derecha levanta una espada».

Capilla Antiguo Hospicio. Museo de Historia.

En 1729 se fundaron las Escuelas Pías de San Fernando, el primer colegio perteneciente a la Orden de los Padres Escolapios creado en Madrid. El Convento y Colegio de San Fernando se instaló en la calle del Mesón de Paredes, en el barrio de Lavapiés. En 1734 Francisco Ruiz proyectó la planta del Colegio, del Convento y su Iglesia, y tres años después comenzó su construcción.

Ruinas Escuelas Pías. Tambor de la cúpula (2012)

En la actualidad las ruinas de la iglesia están ocupadas por la Biblioteca de la UNED.

Francisco Ruiz vivió en la calle de la Encomienda. Casi de la misma edad que Ribera, quien recordemos nació y vivió en este barrio, fueron vecinos y probablemente se conocieron. Sin duda, el barroco, primero de Teodoro Ardemans y luego de Ribera, influyó en él.

El otro maestro de Ribera, además de Ardemans, José Benito de Churriguera, curiosamente, quince años antes también había nacido en la calle Mesón de Paredes, en el nº 2, como nos recuerda una placa.

Comprobamos con interés que directa o indirectamente la imagen de San Fernando en Madrid está muy ligada a los arquitectos del barroco madrileño, los barrocos castizos.

Churriguera, para su amigo Juan de Goyeneche, construyó su residencia en la calle de Alcalá de Madrid, el Palacio de Goyeneche. El proyecto del palacio está fechado alrededor de 1715. En 1773 el edificio fue adquirido para sede de la Real Academia de San Fernando y reformado por Diego de Villanueva (hermano de Juan) que suprimió todos los detalles barrocos aunque gran parte de la estructura ideada por Churriguera se conserva.

Hoy alberga la Real Academia y Museo de Bellas Artes de San Fernando.

Continuamos en el siglo XVIII, aunque en las afueras de la Villa, camino de El Pardo.

En 1750, durante el reinado de Fernando VI se construyó sobre el río Manzanares el hoy conocido como Puente de San Fernando debido a las dos estatuas de San Fernando y Santa Bárbara, que adornan, en honor a los reyes Fernando y Bárbara de Braganza, el pretil a ambos lados del puente.

Las actuales son copias; las esculturas originales al parecer se conservan en los jardines del Palacio de El Pardo (una visita que queda pendiente).

El puente y el paisaje que lo rodean también puede inspirar a los artistas (*).

“Puente de San Fernando”, por Vicente Benítez Blanco (acuarela, 2020)

El Puente de San Fernando es uno de los puentes históricos que se conservan en Madrid.

Un precioso remanso de paz que ha quedado encajonado entre autopistas.

El río Manzanares a su paso bajo el Puente de San Fernando

Ya en época moderna, mencionemos que en parte del solar de las antiguas Escuelas Pías, con fachada a la calle de Embajadores, en los años 40 del pasado siglo XX se construyó el Mercado de San Fernando, obra de Casto Fernández-Shaw.

En el distrito de Chamartín existen los Jardines y la Parroquia de San Fernando (construida en los comienzos de los años 70) que no conozco. Espero poder visitarlos cuando la situación mejore. Queda también pendiente.

Feliz Día de San Fernando a todos.

Por: Mercedes Gómez

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(*) He actualizado la entrada hoy 10 de junio con la bonita acuarela que me envía Vicente Benítez con su visión del Puente de San Fernando.

 

 

El Colegio Santamarca celebra su Semana Cultural, entre el 17 y el 21 de febrero próximos, centrada especialmente en la figura y el patrimonio de su fundadora.

El colegio debe su origen a la condesa de Santamarca, viuda del duque de Nájera desde 1910. Dueña de una gran fortuna y sin hijos, decidió la fundación de un colegio-asilo para niños huérfanos y pobres de Madrid. Su historia y la de su sede se puede leer en su web.

El conjunto arquitectónico es obra de Manuel Ortiz de Villajos. Está situado en la calle Marcenado, 50, en el distrito de Chamartín, en terrenos donados por la condesa. Se trata, como otros edificios de la época (1921-1927), de una construcción neomudéjar con elementos neogóticos.

Además de conocer el edificio, esta Semana Cultural nos ofrece la oportunidad de contemplar una selección de pinturas de la Colección de Arte Santamarca, expuestas en la iglesia del conjunto.

Entre otras obras podremos ver una serie de cartones para tapices, Juegos de niños (h. 1785-1786), seis óleos sobre lienzo de Francisco de Goya; Cesto de flores (1660-1670), de Juan de Arellano; retratos de la propia Condesa, uno de José Moreno Carbonero, de 1908, ya adulta, el otro, obra de Bernardo López Piquer, Carlota de Santamarca y Donato, a la edad de dieciséis años, de 1865.

Además, podremos admirar la propia iglesia, y las dos obras que presiden la cabecera, del pintor barroco Luca Giordano.

La exposición podrá visitarse los días 18, 19 y 20. También se impartirá una conferencia y habrá un Concierto. Todas las actividades son gratuitas, pero es necesario inscribirse, aquí:

Exposición de obras seleccionadas de la Colección Santamarca: De Luca Giordano a Goya

Conferencia “La historia y legado de Carlota de Santamarca: el arte al servicio de la enseñanza” ofrecida por D. Wifredo Rincón

Concierto de cuerda y de canto popular

 

Muchas gracias a la Fundación Santamarca por dar a conocer su Colección de arte y abrirnos sus puertas.

Por: Mercedes Gómez

 

 

El Museo ICO ha inaugurado la exposición Sáenz de Oíza. Artes y oficios, que se podrá visitar hasta el próximo 26 de abril (*).

La muestra ofrece un personal recorrido, no cronológico, por la vida y la obra del arquitecto Francisco Javier Sáenz de Oíza (Cáseda, Navarra, 1918 – Madrid, 2000), mediante planos, libros, revistas, fotografías y objetos personales; la singularidad es que no se limita a este aspecto sino que se establece un sugerente y maravilloso diálogo con obras de una serie de artistas con los que en algún momento colaboró o tuvo relación: Eduardo Chillida, Jorge Oteiza, Lucio Muñoz, Pablo Palazuelo, Antonio López…

El espacio del museo se ha dividido en cinco salas, cinco oficios, a su vez relacionados con cinco formas de arte.

El oficio de aprender / el arte de enseñar. Aquí conocemos al joven arquitecto, sus orígenes y su aventura americana. Sus diferentes influencias, su admiración a la vez por el mundo clásico y por maestros como Le Corbusier, y su labor como profesor.

Fco. Javier Sáenz de Oíza. Composición Homenaje a Le Corbusier (Col. particular)

El oficio de habitar / el arte de construir. Sáenz de Oíza consideraba que el papel principal del arquitecto era construir “La Casa”. La casa, que no es solo el lugar donde vivir, es un espacio íntimo, protector.

Además de otros proyectos, en los años 50 construyó viviendas sociales en Madrid (Entrevías, Fuencarral, Batán…).

El tercer espacio, El oficio del alma / el arte de evocar, está dedicado a la Basílica de Aránzazu.

En ella trabajaron, además de él mismo junto con el arquitecto Luis Laorga, escultores como Eduardo Chillida y Jorge Oteiza, y pintores como Lucio Muñoz, que creó el espectacular retablo. También Antonio López fue a la Basílica, a ayudar a su amigo Lucio a terminar el gigantesco mural.

Mural de Lucio Muñoz en la Basílica de Aranzazu.

En El oficio de creer / el arte del mecenazgo se exponen algunas de las obras de los años 60-70, entre ellas el emblemático edificio madrileño de Torres Blancas.

Maqueta Torres Blancas (Col. particular)

El propio arquitecto vivió allí; y su amigo Antonio López pintó Madrid desde una de sus terrazas.

Foto Luis Pérez Mínguez. Antonio López pintando desde Torres Blancas. (Estudio A.López)

En esta época trabajó y llegó a ser gran amigo de artistas como Pablo Palazuelo, el mencionado Jorge Oteiza, etc. La exposición incluye magníficas obras de todos ellos que explican y enriquecen el universo del arquitecto a lo largo de su vida.

Finalmente, El oficio de competir / el arte de representar cuenta algunos de los concursos de ideas o proyectos arquitectónicos en los que participó. En lo que se refiere a Madrid, aquí se incluye la Torre BBVA.

Maqueta de la estructura de la Torre BBVA (Col. particular)

Un placer escuchar a los comisarios de la muestra, tres de sus hijos, Javier, Vicente y Marisa Sáenz Guerra, que transmiten entusiasmo, admiración y amor por la labor de su padre –ellos a su vez son arquitectos–. En la presentación nos cuentan que él nunca dejó de querer aprender y hacer cosas, lo cual han intentado transmitir en esta exposición a todos nosotros, los visitantes, y animarnos no solo a ver cosas sino a imaginar y a crear.


Museo ICO

Calle Zorrilla, 3

Sáenz de Oíza. Artes y oficios
De martes a sábados: 11 a 20 h.
Domingos y festivos: 10 a 14 h.
Hay visitas guiadas gratuitas y actividades educativas. Toda la información en su web

(*) Prorrogada hasta el día 23 de agosto 2020

Por: Mercedes Gómez

 

Hace unos meses, caminando por la calle de Pablo Aranda, en el barrio del Viso, distrito de Chamartín, en dirección a la de Serrano, llamaba la atención una aparatosa obra. Se adivinaba parte de un edificio de aspecto palaciego, rodeado de un gran jardín y una tapia de ladrillo.

Calle Pablo Aranda, sept. 2019.

Se trataba de Villa San José.

La finca, en la calle Pablo Aranda nº 3, desde 1928 fue propiedad de la Compañía de Jesús, hasta 2016 en que la pusieron en venta. Acogió la llamada Casa de escritores, donde hubo una gran actividad cultural, tuvieron su sede Razón y Fe y otras revistas, y la institución Fomento social, además de ser residencia de miembros de la comunidad jesuita.

Mucho han cambiado las cosas desde que hacia 1920 fue construido el edificio, en las afueras de Madrid, entonces rodeado de campo en el que los niños jugaban al fútbol. Hoy es una de las zonas más caras de la ciudad.

Villa San José, h. 1928 (foto: “Breve historia de la Villa San José”, de Pedro Miguel Lamet)

El palacete tenía dos pisos con veinticuatro habitaciones, despensa, capilla, biblioteca, etc.

Villa San José. El comedor y el hall contiguo donde tenían lugar las “charlas amigables” (foto: “Breve historia de la Villa San José”, de Pedro Miguel Lamet)

Su historia, como la de toda la ciudad, ha sido azarosa. Incautado en 1932, en un primer momento el edificio fue ocupado por una escuela dirigida por Castillejo. Al año siguiente la nueva calle recibió el nombre del arquitecto Pablo Aranda.

Después de la guerra los jesuitas lo recuperaron y volvieron a ocuparlo.

Villa San José, 1939 (foto: “Breve historia de la Villa San José”, de Pedro Miguel Lamet)

Una zona de la finca fue expropiada para el trazado la calle; fue entonces cuando se levantó la tapia de ladrillo que sigue existiendo. A esas alturas Villa San José ya no se encontraba en el extrarradio sino junto a los límites del moderno barrio de Salamanca.

En 1956 se construyó un nuevo pabellón de ladrillo junto al chalet original como ampliación de las instalaciones.

Foto: Ayuntamiento de Madrid

Después de muchos avatares, reformas y proyectos, vendida la finca, la comunidad fue clausurada el 31 de julio de 2016.

Villa San José ocupa más de 3.000 m2, de los cuales casi la mitad –al menos hasta hace poco– pertenecen al jardín, con árboles de varias especies, algunos muy antiguos, entre ellos algunas palmeras, poco habituales en Madrid.

En la actualidad se están construyendo ocho viviendas de gran lujo. Tres en el antiguo Palacete y cinco en un nuevo Pabellón que se está levantando en lugar del antiguo de los años 50.

Villa San José, enero 2020

Por: Mercedes Gómez

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Fuentes:

Pedro Miguel Lamet, Breve historia de “Villa San José” (Casa de escritores). 1928-2016.

El Confidencial

Hace casi nueve años que publiqué el artículo contando la historia del antiguo Dispensario de la calle Goya.

El edificio racionalista, construido entre los años 1926 y 1928 por el arquitecto Amós Salvador Carreras, era el Antiguo Dispensario Antituberculoso. Pero su historia y la del solar resultó ser mucho más antigua, se remontaba al menos a los años finales del siglo XIX, como vimos. Tenía doble entrada, por la calle de Goya 52, y por la del General Pardiñas, por donde se accedía al jardín y a los antiguos pabellones con elementos de estilo neomudéjar, que continúan existiendo tras un muro y una verja, en el actual nº 14 de dicha calle.

Contaba entonces que el edificio figuraba en la lista de inmuebles propiedad de la Comunidad de Madrid que iban a ser rehabilitados, en este caso para centro de salud.

Han pasado los años y el conjunto continúa sin ser restaurado ni rehabilitado. Hace tiempo, no recuerdo cuánto, una lona de obra fue colocada en la fachada de la calle Goya.

Recientemente he recibido un correo de un lector del blog hablándome del Dispensario. Se trata de una persona que vivió en el barrio hace unos años y que guarda un buen recuerdo y cariño por el conjunto, lo visita a menudo y se interesa por sus avatares. De vez en cuando habla con los vecinos de la zona que siguen el día a día y conocen la situación.

Me cuenta que al parecer existe el proyecto de construir un nuevo edificio de viviendas en la calle del General Pardiñas 14, ocupando una parte del jardín, a partir del lugar donde está la tapia entre las medianerías de los edificios colindantes. El espacio sería cedido por la Comunidad de Madrid; a cambio la Consejería de Sanidad utilizaría dos plantas de la nueva construcción, según parece para un Centro de Atención Primaria.

No podemos asegurar que todo esto sea cierto. En cualquier caso hay que recordar que según el Plan General de Ordenación Urbana del Ayuntamiento de Madrid la parcela y sus edificios continúan ostentando la calificación de equipamiento básico, con uso específico de equipamiento de salud, no residencial.

Pero si el proyecto fuera cierto, teniendo en cuenta que además de equipamiento básico se trata de patrimonio público, con valor histórico y artístico, nos preguntamos:

¿Qué pasa con las edificaciones que llevan años esperando cuidados? ¿El antiguo dispensario racionalista de los años 20 será por fin restaurado…? ¿No son suficientes para instalar un centro de salud bien acondicionado como desde hace unos años estaba previsto?

Si se llevara a cabo ese supuesto proyecto, el antiguo y bonito pabellón neomudéjar ¿quedaría oculto en el patio resultante tras el nuevo edificio?

Sería deseable que las construcciones del antiguo Dispensario y su Jardín fueran recuperados y el pabellón neomudéjar, que forma parte de la historia de Madrid y la del distrito de Salamanca, quedara a la vista de todos.

Esperamos poder recabar noticias más claras. Cualquier información será bienvenida. Gracias.

Por: Mercedes Gómez

 

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