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Este año 2021 Madrid celebra el Año Sabatini con motivo del nacimiento del ingeniero y arquitecto hace trescientos años. A Sabatini, como dijo Valentín de Sambricio, «en gran parte débese la transformación y embellecimiento de la villa y corte».

Año Sabatini. Arquitectura y poder en el Madrid ilustrado.

Se conoce muy bien su obra, descrita y analizada por grandes especialistas, la bibliografía es amplia, sin embargo tal vez no es tan conocida su vida ni detalles sobre su persona.

I

Francisco Sabatini nació en Palermo, Sicilia (Italia), en 1721.

Francisco Sabatini nació en 1721, pero en algunas fuentes importantes aún figura que Sabatini nació en 1722.

¿De dónde parte esta confusión?

Eugenio de Llaguno (1724-1799), contemporáneo de Sabatini, escribió las Noticias de los arquitectos y arquitectura de España desde su Restauración, aunque no fueron publicadas hasta 1829, treinta años después de su muerte, por su amigo Juan Agustín Ceán Bermúdez, a quien había legado su manuscrito y que las publicó «ilustradas y acrecentadas con notas, adiciones y documentos».

En su capítulo dedicado al año 1760 leemos que Sabatini «había nacido en Palermo el año de 1722 y estudiado en aquella ciudad las humanidades, la filosofía y las matemáticas, que le inspiraron afición a las bellas artes. Prefirió la arquitectura, que fue á estudiar á Roma, y hubo de hacer tales progresos en ella, que trasladado a Nápoles fue nombrado segundo director de la gran obra del palacio de Caserta…»

El párrafo fue repetido en otras fuentes, hasta hoy.

Sixto Mario Soto en 1903 aportó que, aunque «todos los escritos de aquel tiempo y posteriores dicen que nació en el año 1722», en su partida de bautismo figura que nació en Palermo el día 10 de marzo de 1721; y que fue «bautizado el día 19 del mismo mes en la iglesia de San Nicolás y se le pusieron los nombres de Carlos, Casimiro, Vicente y Francisco, aunque firmó toda su larga vida con el último…»

Valentín de Sambricio, cincuenta años después,  en 1953 cita también la partida bautismal en la que consta que «en el día 10 de mayo de 1721… y en la iglesia parroquial de San Nicolás de Albergaria, de la ciudad de Palermo, fue bautizado… un niño que nació el día 5 del presente, hijo de D. Erasmo Sabatini y Doña Teresa Sabatini Giuliani…  al que se le puso por nombre Carlos Casimiro Vicente Francisco…»

Aunque Soto y Sambricio citan la misma fuente, –el expediente abierto para el ingreso del arquitecto en la Orden de Santiago, que llegaría a celebrarse en la iglesia de las Comendadoras de Madrid–, las fechas de ambos no coinciden. Qué complicación, no es de extrañar que en ninguna parte figure la fecha de nacimiento de Sabatini (día y mes), y en algunas publicaciones y webs el año aún figure de forma incorrecta. Esperemos que este Año Sabatini sirva para que definitivamente se corrijan los errores.

Sambricio, en su trabajo publicado en 1953, cita todos los libros y archivos consultados, con mucho detalle, así que parece que debemos inclinarnos a considerar sus datos los correctos y aventurarnos a afirmar que:

Francisco Sabatini nació en Palermo el 5 de mayo de 1721.

II

Breves apuntes sobre su vida

Sabatini, como vimos, había trabajado con su maestro el arquitecto Luigi Vanvitelli en la construcción del Palacio Real de Caserta, encargado por el rey Carlos VII de Nápoles, futuro Carlos III.

Fue uno de los muchos colaboradores italianos que llegaron a España en 1760 para trabajar al servicio del nuevo rey, Carlos III, quien le encumbró en su carrera militar y como arquitecto, frente a los arquitectos españoles, como Ventura Rodríguez.

Cuatro años después, marzo de 1764, Francisco Sabatini pidió en matrimonio a la hija pequeña del maestro Vanvitelli, Cecilia Vanvitelli; el rey le concedió el permiso para casarse por poderes. La ceremonia tuvo lugar en noviembre, en la iglesia de San Marcos.

Cecilia, a la que Sabatini al parecer no había visto desde que era una niña de 10 años cuando aún trabajaba con su padre en Nápoles, en el momento de la boda tenía 15; Francisco Sabatini tenía casi 43. El matrimonio con la hija del maestro, unido a la protección real, facilitó su ascenso social y profesional.

El primer domicilio del artista en Madrid fue en la calle de las Rejas (actual Guillermo Roland), hacia 1790­ pasó a residir en una gran casa alquilada, en la calle Alta de Leganitos, esquina a la plazuela de los Afligidos (actual Cristino Martos), ricamente amueblada y con oratorio privado. No faltaba su colección de pinturas y grabados. De sus paredes colgaban los retratos de Sabatini y de Cecilia Vanviteli pintados al pastel por Mengs. Había cuadros de Tiépolo, Maella, Bayeu, Goya…

Sabatini era un hombre culto y así lo atestigua su biblioteca. «Sabatini vivía como un señor y como hombre de su época era un Ilustrado. Se movía entre la alta sociedad y por sus amigos y conocimientos debía de relacionarse con los círculos más cultos de Madrid».

Se conoce bien cómo era la casa, sus estancias y mobiliario, gracias al inventario de su testamento, y al interesante artículo de Ruiz Hernando, citado al final.

Cecilia y Francisco tuvieron cuatro hijos, dos niños y dos niñas, aunque solo sobrevivieron las dos hijas. Pero parece que el matrimonio no fue precisamente feliz, más bien fue un matrimonio de conveniencia, las ausencias de Cecilia del domicilio familiar durante largos periodos de tiempo así lo indican: desde 1768 a 1770 y desde 1777 a 1788 ella vivió en Nápoles.

Anónimo. “F. Sabatini” (1790)

Sabatini casó a sus dos hijas con aristócratas que le facilitaron la relación con la nobleza madrileña y por tanto el ascenso social una vez más.

Apunta Sambricio que en el Archivo de la iglesia de San Martín, donde fue sepultado, se conserva la partida de defunción, «acaecida en su domicilio de la Plazuela de los Afligidos» el día 19 de diciembre de 1797 a la edad de 76 años.

Cecilia aún no había cumplido los 50. Y no estaba de acuerdo con el testamento que había dejado establecido su esposo…

Tras la muerte de Sabatini, que había logrado una notable fortuna –invertida en la banca veneciana y en otros países–, la viuda emprendió un largo pleito con sus hijas a causa de la herencia. Sabatini había introducido una mejora a su favor pero a ella no le pareció suficiente ni estaba en absoluto de acuerdo con los mayorazgos que había dispuesto para las hijas.

Tras un juicio en el que el abogado de la viuda intentó no dejar a Francisco Sabatini en muy buen lugar, el 20 de agosto de 1800 la sentencia dictada fue favorable a Cecilia Vanvitelli.

III

Sabatini en Madrid

Sabatini entre otras cosas –su carrera como ingeniero militar fue muy importante pues alcanzó todos los cargos imaginables– llegó a ser Maestro Mayor de las Obras Reales. Como es sabido, fue el autor de numerosas construcciones, incluidas algunas puertas de entrada a la ciudad. Como ingeniero y como arquitecto real proyectó obras nuevas y participó sobre todo en ampliaciones y reformas de edificios ya existentes.

Recién llegado, diseñó los monumentos funerarios del rey Fernando VI y de Bárbara de Braganza en la iglesia de las Salesas Reales, por encargo de Carlos III, hermanastro y sucesor de Fernando.

Uno de sus primeros proyectos, de gran importancia para la ciudad, iniciado en 1761, fue la Instrucción para el nuevo Empedrado, y Limpieza de las Calles de Madrid.

Ese mismo año trazó la antigua Real Casa de la Aduana, edificada en 1769. Hoy son oficinas de Ministerio de Hacienda.

Calle Alcalá 5-7

Como sabemos, en 1769, el día 18 de mayo, Carlos III eligió el diseño que finalmente se iba a ejecutar de la Puerta de Alcalá cuyo autor fue Sabatini, hoy convertida en uno de los emblemas de Madrid.

Fue autor del segundo proyecto (1769) del antiguo Hospital San Carlos (actual Museo Reina Sofía y Conservatorio).

Suya fue la traza primitiva y la Puerta Real del Jardín Botánico (1774).

La zona actualmente está en obras para la recuperación del segundo tramo de la bancada original que forma parte del diseño de Sabatini.

En 1775 finalizaron las obras de la nueva Puerta de San Vicente –existió una anterior, de Pedro de Ribera–. La actual es una reconstrucción, como vimos aquí. Parte de sus restos sobreviven sorprendentemente en el Taller de Cantería, almacén municipal, en la Casa de Campo.

Taller de Cantería, Casa de Campo, 2019.

En 1776 proyectó el Palacio de los Secretarios de Estado, hoy conocido como Palacio de Godoy.

Sabatini intervino en la ampliación y reformas de diversos edificios: San Francisco el Grande (1761-1784); el Palacio del Pardo (1772); Palacio de los Vargas y sus Jardines en la Casa de Campo (1773); participó en la segunda reforma del Palacio de Uceda o de los Consejos (1778-1783), etc.

Destacable fue su trabajo en la ampliación y primera reforma (1778) del Palacio Real de Madrid.

Fachada del Palacio Real, reformada por Sabatini.

El Año Sabatini. Arquitectura y poder en el Madrid ilustrado ha sido organizado por la Dirección General de Patrimonio Cultural del Ayuntamiento de Madrid. Esperaremos al otoño para asistir a un ciclo de conferencias y una exposición sobre Sabatini y la ciudad de Madrid que tendrá lugar en el Centro Cultural de la Villa. La web sabatini.2021 ofrece toda la información.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

LLAGUNO, Eugenio. Noticias de los arquitectos y arquitectura de España desde su Restauración, por Juan Agustín Ceán Bermúdez, tomo 4, Madrid, 1829.

SOTO, Sixto Mario. Sabatini. Estudio biográfico. Valladolid, 1903.

SAMBRICIO, Valentín de. “La patria de Sabatini”, Archivo Español de Arte, vol. 26 (104), 1953.

AA. VV. Francisco Sabatini 1721-1797. La arquitectura como metáfora de poder. Catálogo exposición. Comunidad de Madrid; Fundación Caja Madrid, Madrid, 1993.

RUIZ HERNANDO, José Antonio. “La testamentaría de Francisco Sabatini”, en Francisco Sabatini 1721-1797. La arquitectura como metáfora de poder. Madrid, 1993.

Retomamos nuestro recorrido por las Colonias históricas, nuevamente en el barrio de El Viso, distrito de Chamartín.  

Después de visitar las cuatro Colonias Iturbe, el pasado mes de octubre 2020 nos quedamos en las Oficinas Iturbe, en el nº 160 de la calle de Serrano, sede de las compañías que presidía el constructor Gregorio Iturbe, obra de Rafael Bergamín.

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1. RAFAEL BERGAMÍN

Con anterioridad a las Oficinas Iturbe (1933-34) y a la Colonia de El Viso (1934-36), el arquitecto construyó otros edificios en los que ya utilizó el lenguaje racionalista. Recordemos: una arquitectura sencilla, funcional, con superficies y volúmenes limpios, sin elementos decorativos superfluos en el exterior y todas las comodidades y gran calidad en el interior.

Cerca, en el nº 130 de Serrano, unos años antes, entre 1927-29 había edificado la Casa del marqués de Villora, considerada obra pionera del racionalismo madrileño.

Bergamín, además de la búsqueda de la funcionalidad y la sencillez propuso una vuelta al uso del ladrillo, que se realiza en la Casa del Marqués de Villora de manera magistral. Se utiliza un «buen ladrillo cerámico madrileño».

La Casa se conserva, aunque muy transformada.

Calle Serrano, 130

Regresamos a los alrededores de la plaza de la República Argentina donde, en la calle Joaquín Costa nº 27, en 1933 Bergamín proyectó la Casa del Barco, antigua Casa Vega; su interior también fue muy modificado para albergar la Embajada de Japón; actualmente es sede de la Embajada de Tailandia.

Casa del Barco

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Aunque se apartan de nuestra ruta, no podemos dejar de mencionar dos obras de Rafael Bergamín desaparecidas, ambas construidas junto a Luis Blanco Soler, con quien trabajó en casi todos sus proyectos.

Una, de 1928, es la Residencia Fundación del Amo, en la Ciudad Universitaria, destruida durante la guerra.

Fundación del Amo (Foto “Arquitectura”, 1931)

La otra es el Hotel Gaylord’s, o Gaylord’s Apartments, en la calle de Alfonso XI nº 3, finalizado en 1931. Inspirado en los apartamentos americanos, con servicios comunes, se trataba de algo similar a lo que hoy llamamos aparto-hotel.

Foto “Cortijos y Rascacielos”, 1933.

El hotel fue equipado con las comodidades y adelantos más modernos para la época (aislantes para evitar ruidos, agua caliente, teléfonos…).

Foto “Cortijos y Rascacielos”, 1931.

Desgraciadamente demolido,  en 1970 fue sustituido por un edificio sin valor arquitectónico. Hasta no hace mucho eran oficinas de propiedad municipal, hoy tiene el cartel de disponible.

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2. COOPERATIVA COLONIA PARQUE-RESIDENCIA

Como vimos hace ya tiempo hablando de las Colonias históricas, el origen de la promoción de casas baratas para las clases más modestas y de las cooperativas se remonta a finales del siglo XIX, aunque ambas cobraron más importancia en las primeras décadas del siglo XX. En 1907 fue creado el Instituto de Reformas Sociales que cuatro años después promulgó la 1ª Ley de Casas Baratas, con varios objetivos, asegurar unas mínimas condiciones de higiene en las viviendas, fomentar el crédito a la construcción, etc. La 2ª Ley de Casas Baratas en 1921 promovía la formación de cooperativas.

Entre 1931-32 Rafael Bergamín trabajó en el proyecto de la Colonia Parque-Residencia nuevamente con Luis Blanco Soler y con la colaboración del ingeniero Javier Gómez de la Serna.

Los terrenos eran una vez más propiedad de Gregorio Iturbe. Bergamín, Blanco y de la Serna, amparándose en la mencionada Ley de Casas Baratas y Económicas, crearon la Cooperativa de Casas Económicas Residencia en los Altos del Hipódromo. Los cooperativistas, profesionales liberales en su mayoría, no se ajustaban realmente a esa Ley, pero según Bergamín para ser beneficiario de una «Casa Económica» solo había que acreditar no poseer otras propiedades y vivir de su trabajo.

También fue conocida como Colonia de los Arquitectos ya que varios profesionales vivieron allí.

La Colonia se encuentra entre el paseo de la Castellana, la calle Vitruvio y Joaquín Costa.

En aquellos momentos se estaba proyectando la Ordenación para la prolongación de la Castellana y la construcción de los edificios hoy conocidos como Nuevos Ministerios.

Inicio de la calle Jorge Manrique (al fondo, Nuevos Ministerios)

En la calle Jorge Manrique, junto a la Castellana, unos de los primeros hoteles de la colonia eran las viviendas del propio arquitecto Rafael Bergamín, el nº 3, y del ingeniero Javier Gómez de la Serna el nº 5.

Calle Jorge Manrique, 3
Calle Jorge Manrique, 5

Otra edificación firmada por Bergamín y Blanco Soler es la de la calle Belalcázar nº 4.

Calle Belalcázar, 4

Además de Bergamín y Blanco Soler, autores del proyecto general y el urbanismo de la colonia, varios arquitectos proyectaron las viviendas: Miguel Durán Salgado, Fernando García Mercadal, Santiago Esteban de la Mora y Anca, Fernando Cánovas del Castillo y de Ibarrola y Fernando Salvador Carreras.

Tres casas en la calle Carbonero y Sol 22-28 fueron obra de Fernando García Mercadal, una de ellas su propia vivienda. También proyectó la casa del nº 10 de la calle Jorge Manrique, hoy con sus singulares fachadas curvas tapadas por las plantas.

Calle Jorge Manrique, 10.

Después del éxito de esta Colonia Residencia, entre 1934 y 1936 Rafael Bergamín proyectó la Colonia de El Viso, que visitaremos más adelante.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Guía de Arquitectura. COAM. Madrid, 2003.

SAN ANTONIO GÓMEZ, Carlos de. El Madrid del 27. Arquitectura y vanguardia: 1918-1936. Comunidad de Madrid, 1998.

“Gaylord’s Apartments”. Cortijos y Rascacielos, nº 13, Madrid, 1933.

“Colonia Residencia. Tres casas medianeras”, Revista de Arquitectura, nº 14, Madrid, 1933.

“Residencia del Amo (Madrid). Revista de Arquitectura, nº 145, Madrid, 1931.

BERGAMÍN, Rafael. “Casa del marqués de Villora en Madrid”. Revista de Arquitectura, nº 113, Madrid, 1928.

El pasado domingo 17 de enero por la noche pudimos ver, en el gran programa Imprescindibles en la 2 de Televisión Española, el documental «Recordando a Coderch», de Poldo Pomés; si os interesa y no pudisteis verlo en su estreno, está disponible en la web de RTVE, en A la Carta, hasta el 1 de febrero, aquí.

Coderch es uno de los grandes arquitectos del siglo XX. No vamos a hablar de su figura ni de su importante obra, ya lo hace estupendamente el documental que os recomiendo, pero sí me gustaría llamar la atención sobre su presencia, escasa y tal vez no muy conocida, en Madrid, y su importancia en lo que significa la arquitectura moderna.

José Antonio Coderch de Sentmenat nació en Barcelona en 1913; en 1940 obtuvo el título de arquitecto por la Escuela Superior de Arquitectura de su ciudad. Entonces se trasladó a vivir a Madrid para trabajar en la Dirección General de Arquitectura; trabajó, cuentan en el documental, en el organismo recién creado, tras la guerra, Obra Sindical del Hogar.

Solo dos años después volvió a Barcelona y se estableció con Manuel Valls en su Estudio Coderch y Valls. Hasta su muerte en 1984.

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Como decía, su obra en Madrid es escasa pero valiosa desde el punto de vista arquitectónico e histórico.

1

En 1956 proyectó, junto a Manuel Valls, para el jurista Juan Vallet de Goytisolo, una vivienda situada en la calle Belisana 5, en Ciudad Lineal, conocida como Casa Vallet.

Según noticias publicadas en 2018, los propietarios solicitaron licencia para su derribo. Digamos que están en su derecho a solicitarlo, pero hay que decir también que desde hace años mantienen el edificio en estado de abandono, ocasionando un gran deterioro, lo cual no debería permitirse.

Se ha pedido su protección desde diversos medios pero de momento no se ha conseguido.

Casa Vallet. Revista Nacional de Arquitectura, 1958

2

En 1965 proyectó otra vivienda de lujo, en La Moraleja, para José María Entrecanales, la hoy conocida como Casa Entrecanales. Situada en Paseo de los Gaitanes 42, en Alcobendas.

Casa Entrecanales. Foto: Catalá Roca.

3

Su obra más conocida en Madrid, proyectada una vez más junto a Manuel Valls, es el Edificio Girasol, situado en la calle José Ortega y Gasset 23, con vuelta a Lagasca 90, en pleno barrio de Salamanca.

Son viviendas de lujo, levantadas entre 1964-66, encargo de la inmobiliaria FINCOSA, promotores que, según contó el propio arquitecto, le dieron total libertad permitiendo la construcción de un edificio singular en el centro de Madrid. La constructora fue Entrecanales y Tavora.

El Girasol fue construido en un solar antes ocupado por un palacete.

En el elegante palacete, de 1898, situado en la entonces denominada calle de Lista esquina Lagasca, vivió el político y escritor Francisco Silvela (Madrid, 1845*-1905) y allí murió el 29 de mayo de 1905, tal como recoge la prensa de la época. Una placa lo recuerda en la fachada de la hoy calle de José Ortega y Gasset.

(Foto memoriademadrid.es) (*)

No he encontrado una foto de este palacio, pero podemos imaginar que sería similar a otros construidos en la misma época en el Ensanche, a finales del siglo XIX, comienzos del XX. Era el Madrid que había creado el marqués de Salamanca, que dio nombre al barrio. Financiero y empresario de azarosa vida, José Salamanca representa esa época, y la de otros nobles, políticos y clases adineradas en general que allí se fueron estableciendo y levantaron sus lujosos palacios.

Pueden servirnos de ejemplo –a riesgo de equivocarme– unos palacetes cercanos, situados en la calle Diego de León, entre la propia calle de Lagasca y la de Velázquez. Propiedad de tres hermanas y sus consortes, la duquesa de la Seo de Urgel, la marquesa de Donadío, y Mª Concepción de la Viesa, primera marquesa de Santa María de Silvela, casada en 1886 con Francisco Agustín Silvela Casado (1860-1924), sobrino de Francisco Silvela y de la Vielleuze. Tío y sobrino debieron de ser casi vecinos un tiempo.

(Postal Hauser y Menet. memoriademadrid.es)

Ninguno de estos palacetes existe, y no deja de ser lamentable. Pero todo esto sugiere una evidencia: el Madrid de los palacetes y personajes decimonónicos dio paso a un nuevo Madrid, a las nuevas clases de la alta burguesía del siglo XX y a las grandes empresas.

Algunos otros siguen existiendo, en la actualidad son sede de embajadas u otro tipo de organismos oficiales; hoy día debe de ser muy difícil mantener una casa de estas características.

Las viviendas de lujo, unifamiliares o no, ahora son muy diferentes.

En cierto modo, y lógicamente salvando las distancias, la imagen del Edificio Girasol me ha recordado la de los tres antiguos palacios de Diego de León.

Edificio Girasol. Calle Lagasca 90.

Aparte polémicas, gustos y otras cuestiones, el Edificio Girasol en sí mismo es considerado una de las obras maestras de Coderch y de la arquitectura del siglo XX en general.

Otra placa, en este caso del Colegio de Arquitectos de Madrid, recuerda «la solución innovadora en su planta, alejándose de las tipologías residenciales propias del Ensanche del Barrio de Salamanca. Las viviendas con entradas individuales tienen una disposición en diagonal en las que se consiguió que todas las dependencias fuesen exteriores dando a un patio terraza…»

El nombre Girasol proviene de la intención de buscar el sol en su mejor orientación para todos los pisos que debían ser exteriores, sin patios interiores. Pensaba que todas las habitaciones de una casa «tienen derecho a estar en la fachada» y recibir luz natural.

Los materiales elegidos y elementos eran todos de primera calidad. La estructura metálica, las carpinterías, las persianas de lamas de madera, la cerámica de las fachadas, moquetas en el interior, calefacción, ascensores, etc.

Revista de Arquitectura, 1967

Las viviendas forman parte de una serie de bloques adosados, independientes entre sí, inspiradas en las construcciones unifamiliares, mediterráneas, que el arquitecto construyó a lo largo de su vida en diversos lugares, dos de ellas en Madrid como hemos visto.

Cada vivienda se organiza alrededor de una terraza, cumpliendo la función de jardín que separa el salón de la calle –como en una casa palacio–, aunque en la actualidad la mayoría están cerradas, perdiendo el sentido inicial.

A su vez, la primera planta, acceso común a los ascensores, es una terraza a modo de jardín.

El exterior revestido de plaqueta cerámica ha sido restaurado recientemente.

Coderch también fue diseñador y fotógrafo, de cuyas actividades nos ha legado igualmente obras de calidad, como sus famosas lámparas.

Uno de sus amigos fue Francesc Catalá Roca, que realizó muchas fotografías de la obra del arquitecto.

Lámpara Coderch. Foto: Catalá Roca. (Revista de Arquitectura, 1967)

En cualquier caso, la sociedad fue cambiando, y con ella el urbanismo y la arquitectura. Estos cambios –y la especulación del suelo sin duda–, provocaron destrucción de patrimonio y su sustitución a menudo por edificios sin valor, muy negativos para el paisaje urbano. Pero el siglo XX también nos ha legado obras de gran valor arquitectónico. Igual que un día debimos proteger los palacetes hoy deberíamos proteger la buena arquitectura moderna (como la Casa Vallet).

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

GARCÍA LEÓN, José. Tres Coderch en Madrid: sobre la conservación del patrimonio moderno. Trabajo fin de grado, UPM. Madrid, 2017.
COAM, Guía de Arquitectura, Madrid 2003
Revista de Arquitectura, nº 107. Madrid, 1967.
Revista Nacional de Arquitectura, nº 202. Madrid, 1958

Web José Antonio Coderch de Sentmenat 1913-1984

(*) Según la placa municipal Silvela nació en 1843 aunque, como indica el Diccionario biográfico español de la Real Academia de la Historia, Francisco Silvela de la Vielleuze nació el 15 de diciembre de 1845.

 

Como vimos, Gregorio Iturbe fue el promotor de varias colonias madrileñas construidas en terrenos de su propiedad; no solo de las que llevan su nombre, construidas en los años 20 del pasado siglo por el arquitecto Enrique Pfitz, sino algunas otras que espero visitemos más adelante, edificadas en los años 30, durante la República. Sin duda fue un constructor privado de gran importancia para el urbanismo del segundo ensanche de Madrid, anterior a 1936.

Hoy os invito a conocer el edificio que fue sede de las oficinas de las varias compañías que presidía.

El inmueble de las Oficinas Iturbe fue construido entre 1933-34, cerca de la Colonia Iturbe 4. Hoy día corresponde a los números 160-164 de la calle de Serrano.

El arquitecto encargado fue Rafael Bergamín que adoptó el lenguaje de la arquitectura racionalista.

El proyecto fue paralelo al de la nueva colonia que emprendió el empresario, frente a la Colonia Iturbe 4, la Colonia El Viso, en la que también trabajó Bergamín.

De hecho, el edificio además de ser ocupado por oficinas sirvió como centro auxiliar para la obra de la nueva colonia que se estaba construyendo en las proximidades, obras que transcurrieron entre 1934 y 1936.

En este edificio, como decíamos, el arquitecto utilizó el racionalismo que ya había aplicado en la Colonia Parque-Residencia (1931-32), y que luego aplicó en las mencionadas viviendas del Viso. Una arquitectura sencilla, funcional, con superficies y volúmenes limpios, sin elementos decorativos superfluos en el exterior y todas las comodidades y gran calidad en el interior.

En la actualidad el edificio de las Oficinas Iturbe está muy modificado pues fue transformado en viviendas y los pisos bajos en locales comerciales, pero mantiene parte de la estructura exterior y algunos de sus elementos singulares que deberían ser protegidos.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

COAM. Guía de Arquitectura de Madrid. Madrid, 2003.

Madrid y sus arquitectos. 150 años de la Escuela de Arquitectura. Madrid, 1996.

El Buen Retiro fue creado en el siglo XVII, entre los años 1630-40, durante el reinado de Felipe IV.

Uno de los pocos elementos originales que subsisten es el Estanque Grande; se inició su construcción en 1632, dirigidas las obras por Cristóbal de Aguilera. Era el mayor depósito de agua del Real Sitio, necesaria para el riego de las numerosas plantas y árboles que adornaban los jardines, aunque pronto fue también un lugar de recreo, y escenario de espectáculos acuáticos y teatrales.

Nuestro cartógrafo Pedro Texeira lo dibujó de forma muy detallada y artística en su famoso plano, con uno de los seis pequeños edificios que lo rodeaban (nº 96), que servían para alojar a los reyes y cortesanos que iban allí a pescar, reflejado en el agua.

Además había cuatro norias, próximas a cada una de las esquinas (representadas con el nº 97).

Después de Texeira fueron muchos los artistas que representaron el bello estanque.

Grabado editado por Jacques CHÉREAU (editor, 1688-1776) (memoriademadrid)

 

Desaparecidas las pequeñas construcciones barrocas, a lo largo del tiempo en el Estanque Grande ha habido tres embarcaderos; el último, como veremos, es el que se conserva en la actualidad.

En los comienzos del siglo XIX, durante el reinado de Fernando VII, el estanque fue reformado. El arquitecto Isidro González Velázquez construyó en el lado este un embarcadero de piedra, ladrillo y madera, y cubierta de cinc y plomo, en tres cuerpos con decoración chinesca.

I. González Velázquez, 1817. (BNE)

En su interior diversas estancias acogían a la familia real para que pudieran descansar cuando acudían a los festejos que se celebraban en el Estanque.

Del edificio de González Velázquez, además de los propios dibujos del arquitecto, que guarda la Biblioteca Nacional, hay algunas buenas e interesantes representaciones. Una de ellas, una sarga anónima que se expone en el Museo de Historia de Madrid. Es un trampantojo, con su marco simulado, que además del embarcadero muestra, al sur, la antigua fábrica de porcelana del Buen Retiro.

Estanque del Retiro, 1816 (Museo de Historia)

Es el embarcadero que también pintó José Ribelles hacia 1820, desde la orilla contraria, obra propiedad del Museo del Prado.

José Ribelles, h. 1820 (Museo del Prado)

El primitivo embarcadero no solo inspiró a los pintores, también fue fotografiado por Charles Clifford.

Charles Clifford, h. 1852-1862 (BNE)

La antigua edificación de González Velázquez con el paso del tiempo se fue deteriorando; conocemos su estado en los comienzos del siglo XX gracias a la fotografía de Augusto Arcimís. Fue derribada para la construcción del gran monumento a Alfonso XII.

A. Arcimis, 1900 (IPCE, Mº de Cultura)

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Tras el derribo, en 1917 se realizó el Embarcadero nuevo, ahora en el lado norte, proyectado a modo de pérgola rematada con chapiteles.

Hauser y Menet, 1919 (memoriademadrid)

Desgraciadamente el bonito embarcadero, construido en hierro, cinc y sobre todo madera, tuvo una vida muy corta, en 1920 fue destruido por el fuego.

El incendió se inició en la madrugada del día 4 de enero; la prensa publicó que fue Cecilio Rodríguez, Jardinero mayor del Ayuntamiento, quien lo descubrió en una ronda nocturna. Los bomberos acudieron rápidamente desde el entonces cercano parque de la calle de O’Donnell, pero casi todo quedó destruido. Además de la parte conocida como El astillero ardieron barcas, lanchas, remos y salvavidas.

Foto: Salazar. Mundo Gráfico, 1920 (BNE)

Tras el desastre fue necesaria la construcción de otro que lo sustituyera.

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En 1926 el arquitecto municipal Luis Bellido edificó el, otra vez, nuevo embarcadero, inaugurado en agosto de ese año.

La Libertad (1926) (BNE)

La Libertad (1926) (BNE)

Es el embarcadero clasicista, construido en cemento y piedra, que se conserva y disfrutamos en la actualidad.

Embarcadero del Retiro, agosto 2020.

Por: Mercedes Gómez

Después de la Colonia Iturbe 1 y la Colonia Iturbe 2, en 1927, una nueva Colonia Cooperativa de Casas Baratas y Económicas, la Iturbe 3, fue proyectada por el mismo arquitecto, Enrique Pfitz, para la «Propiedad Cooperativa» dirigida por Gregorio Iturbe.

En esta ocasión abandonamos el barrio de la Fuente del Berro para trasladarnos al de la Guindalera, dentro del mismo distrito de Salamanca.

(Plano Colonia Iturbe 3, COAM)

Los nuevos hoteles se construyeron entre la avenida de los Toreros y la calle Rafaela Bonilla; las obras se desarrollaron entre 1929 y 1931.

Entrada Colonia Iturbe 3. Av. de los Toreros

En esta promoción se construyeron menos viviendas unifamiliares que en las dos anteriores, pero tenían más metros cuadrados, más de cien, lo cual no ocurría en las colonias I y II, aunque las características eran muy similares.

Hoy día, igual que en la Fuente del Berro, la revalorizada colonia de la Guindalera ha sido muy alterada en cuanto a fachadas, revocos, huecos, decoraciones, etc.

Pero también igualmente conserva todo su encanto.

Por: Mercedes Gómez

 

Hace ya casi siete años que contamos aquí la historia de los Palacios de Ustáriz y de Villagonzalo.

Incluso antes, en 2011, durante un paseo por la calle de Mejía Lequerica, nos paramos a contemplarlos.

Calle Mejía Lequerica. Palacio de Ustáriz, 2011

 

Palacio de Ustáriz, 2011

Recordemos que el espacio ocupado por ambos palacios, separados por la calle de San Mateo, corresponde a las antiguas manzanas 330 y 336.

Como vimos, en la segunda mitad del siglo XVIII gran parte de esos terrenos eran propiedad de la señora viuda del marqués de Ustáriz y herederos. La manzana número 336, entre San Mateo y la calle de la Florida (actual Mejía Lequerica), San Benito (actual Beneficencia) y de San Opropio (hoy Serrano Anguita) estaba formada por una sola casa propiedad de la marquesa, ocupada por el Palacio del Marqués de Ustáriz que había sido construido en 1748 por el arquitecto José Pérez.

En 2013 el edificio se encontraba en muy mal estado.

Palacio de Ustáriz, 2013

En 2014 se publicó que –tras haber sido propiedad de Juan Antonio Roca, que acabó en prisión por la famosa operación Malaya– el palacio había sido vendido a la familia Botín.

Foto 2014

Comenzó la «Rehabilitación Integral del Jardín y Edificio con Restauración de Salas de Interés y ejecución de Aparcamiento bajo rasante» a cargo del estudio Prado y Somosierra.

Palacio de Ustáriz, 2015

Las obras continuaron.

Palacio de Ustáriz, enero 2019

A comienzos de marzo pasado la noticia fue que su destino era acoger la sede de la empresa de Javier Botín, el menor de esta familia de banqueros.

Gracias a la colaboración de un generoso lector del blog, Pablo Montejo, que me ha enviado unas fotografías estupendas, podemos actualizar la información y conocer la situación actual del palacio.

Las siguientes imágenes son recientes, del pasado mes de agosto 2020. Parece que las obras de rehabilitación han acabado y el aspecto general del exterior del edificio es magnífico.

Foto: P. Montejo, agosto 2020

 

Foto: P.Montejo, agosto 2020

La hermosa portada de piedra y su escudo han sido restaurados.

Foto: P. Montejo, agosto 2020

Según el proyecto anunciado, se han conservado también elementos valiosos en su interior; esperemos que así sea y poder visitarlo algún día.

Por: Mercedes Gómez

 

En los terrenos situados al norte de la Colonia Iturbe I, junto al Barrio del Porvenir del Artesano, el mismo arquitecto Enrique Pfitz en 1926 proyectó la Colonia Iturbe 2, nuevamente con la colaboración del ingeniero José Urroz. Las obras tuvieron lugar a lo largo de los tres años siguientes. Fue una nueva promoción de la “Propiedad Cooperativa” dirigida por Gregorio Iturbe, ubicada entre las calles Diego Bahamonde, Dolores Romero, Paseo Marqués de Zafra, Gabriel Abreu y Doctor Oloriz.

(Plano Colonia Iturbe 2. COAM)

El límite al norte, adonde se asoman las espaldas de los primeros hoteles que se construyeron, es la calle Diego Bahamonde, que en un tramo aún parece la callejuela de una población antigua.

Como en el primer caso, estaba formada por 184 viviendas.

Esta segunda colonia tenía una tipología urbanística y características arquitectónicas similares a la primera; la única diferencia fue que se añadió a las viviendas un tercer nivel, un sótano.

Caminando por sus calles vemos que los hoteles de esta segunda fase han sufrido más modificaciones que la anterior, en cuanto a fachadas, y algunos sobre todo en altura.

Las Colonias Iturbe 1 y 2 forman lo que actualmente conocemos como Colonia de la Fuente del Berro, unidas de sur a norte por la calle Ambros, junto al histórico parque.

Por: Mercedes Gómez

 

 

Como vimos hace tiempo en un primer trabajo sobre las Colonias históricas madrileñas, el origen de la promoción de casas baratas para las clases más modestas y de las cooperativas se remonta a finales del siglo XIX, aunque cobraron más importancia en las primeras décadas del siglo XX.

Recordemos la Sociedad cooperativa El Porvenir del Artesano que en 1879 había adquirido terrenos cerca de la Fuente del Berro para la construcción de casas para obreros. En 1907 fue creado el Instituto de Reformas Sociales que cuatro años después promulgó la 1ª Ley de Casas Baratas, con varios objetivos, asegurar unas mínimas condiciones de higiene en las viviendas, fomentar el crédito a la construcción, etc.

En 1912 se formó La Propiedad Cooperativa que proyectaba la construcción de suburbios-jardín, dirigida por Gregorio Iturbe, que daría nombre a varias Colonias. La Sociedad en esos momentos estaba formada por unos 400 socios.

En años siguientes, 1921, 1922 y 1925, hubo nuevas leyes, intentando mejorar las condiciones, permitir la cesión de terrenos por parte del Estado y organismos locales, premiar la construcción… Aunque estas iniciativas no tuvieron mucho éxito por distintos motivos, entre ellos la especulación del suelo, se construyeron varias colonias, algunas desaparecidas, y otras supervivientes, hoy día sin duda revalorizadas, convertidas en viviendas de lujo, en un entorno muy agradable, como las que se conservan junto al Parque de la Fuente del Berro.

La 1ª Colonia Iturbe se situó al sur del Barrio del Porvenir del Artesano, entre la Quinta de la Fuente del Berro al este y el Antiguo Asilo en el Paseo de Ronda –hoy Residencia de Personas Mayores de las Hermanitas de los Pobres. Mi casa, en la calle de Doctor Esquerdo, construido en 1910, al oeste.

Plano de Núñez Granés (1910) (detalle)

Alrededor de la actual calle de Mercedes Fórmica –por ahí discurría el antiguo Camino de La Elipa– se construyeron dos grupos de hoteles, representados en el plano general firmado por el arquitecto Enrique Pfitz, según proyecto de 1925, con la colaboración del ingeniero José Urroz.

La Construcción Moderna , 30 mayo 1926 (Hemeroteca BNE)

Los hoteles de la Colonia Iturbe 1 estaban separados por unos terrenos propiedad de la Fundación Vedia, ocupados por el Colegio de la Sagrada Familia en la calle de Jorge Juan y otra pequeña Colonia de viviendas, de las que algunas se conservan, hoy cerrada como propiedad particular.

Colonia Vedia

En mayo de 1926 se publicó que había sido inaugurada en Madrid una barriada de viviendas higiénicas de La Propiedad Cooperativa.

Se inauguraron 21 de los 184 hoteles proyectados de la nueva colonia o suburbio-jardín.

Los hoteles, en grupos de dos, tres o cuatro, tenían la misma superficie y distribución interior, cuarto de baño, WC y servicio de agua fría y caliente, y su pequeño jardín. El presupuesto de cada uno iba de las 25.000 a las 30.000 pesetas.

La construcción representó una novedad para la época pues se utilizó el hormigón –cemento Portland– en los muros de carga en lugar de ladrillo y hormigón armado en los forjados.

Casa tipo A (dos hoteles adosados) (Hemeroteca BNE)

Dentro de la sencillez se buscó la decoración, con detalles de cerámica y aleros de madera. En la actualidad, tras numerosas obras y reformas, la uniformidad ha desaparecido. Muchos han sido modificados, en fachadas, huecos, aleros, incluso en altura.

Ladrillo visto, revocos de colores, blanco, lila, azul…

Ese mismo año 1926 Pfitz proyectó la segunda fase de la Colonia junto a la Fuente del Berro, la Colonia Iturbe 2, que se construiría a lo largo de los tres años siguientes.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

La Construcción Moderna, nº 10, 30 mayo 1926.

COAM. Guía de Arquitectura de Madrid. Madrid, 2003.

 

Hoy 30 de mayo celebramos el Día de San Fernando. Felicitamos a todos los Fernandos recordando algunos de los lugares en los que su figura está presente en Madrid.

Fernando III fue rey de Castilla y de León en el siglo XIII. Durante su reinado, entre otras campañas, fueron conquistadas Jaén, Córdoba y Sevilla. Llamado el Santo, fue canonizado en 1671, durante el reinado de Carlos II. Es patrón de diversos lugares e instituciones, algunas de ellas en Madrid.

 

El Antiguo Hospicio de San Fernando fue fundado en 1668, aunque no fue hasta el siglo XVIII cuando fue construido el edificio de la calle Fuencarral, durante el reinado de Felipe V, entre los años 1721 y 1726 por el arquitecto Pedro de Ribera.

El edificio fue dedicado a San Fernando, cuya escultura se encuentra en una hornacina en el centro de la extraordinaria portada barroca.

En la Capilla del Antiguo Hospicio, actual Museo de Historia, se encuentra el cuadro San Fernando ante la Virgen (1700-1705), obra de Luca Giordano.

La pintura «representa al rey Fernando III, arrodillado entre nubes y rodeado de ángeles, ante la figura de la Virgen con el Niño, quien se dispone a atravesar con una cruz en forma de lanza a un dragón. El monarca les ofrece la toma de la ciudad de Sevilla, cuyas murallas, rodeadas por sus tropas, señala con la mano izquierda, mientras con la derecha levanta una espada».

Capilla Antiguo Hospicio. Museo de Historia.

En 1729 se fundaron las Escuelas Pías de San Fernando, el primer colegio perteneciente a la Orden de los Padres Escolapios creado en Madrid. El Convento y Colegio de San Fernando se instaló en la calle del Mesón de Paredes, en el barrio de Lavapiés. En 1734 Francisco Ruiz proyectó la planta del Colegio, del Convento y su Iglesia, y tres años después comenzó su construcción.

Ruinas Escuelas Pías. Tambor de la cúpula (2012)

En la actualidad las ruinas de la iglesia están ocupadas por la Biblioteca de la UNED.

Francisco Ruiz vivió en la calle de la Encomienda. Casi de la misma edad que Ribera, quien recordemos nació y vivió en este barrio, fueron vecinos y probablemente se conocieron. Sin duda, el barroco, primero de Teodoro Ardemans y luego de Ribera, influyó en él.

El otro maestro de Ribera, además de Ardemans, José Benito de Churriguera, curiosamente, quince años antes también había nacido en la calle Mesón de Paredes, en el nº 2, como nos recuerda una placa.

Comprobamos con interés que directa o indirectamente la imagen de San Fernando en Madrid está muy ligada a los arquitectos del barroco madrileño, los barrocos castizos.

Churriguera, para su amigo Juan de Goyeneche, construyó su residencia en la calle de Alcalá de Madrid, el Palacio de Goyeneche. El proyecto del palacio está fechado alrededor de 1715. En 1773 el edificio fue adquirido para sede de la Real Academia de San Fernando y reformado por Diego de Villanueva (hermano de Juan) que suprimió todos los detalles barrocos aunque gran parte de la estructura ideada por Churriguera se conserva.

Hoy alberga la Real Academia y Museo de Bellas Artes de San Fernando.

Continuamos en el siglo XVIII, aunque en las afueras de la Villa, camino de El Pardo.

En 1750, durante el reinado de Fernando VI se construyó sobre el río Manzanares el hoy conocido como Puente de San Fernando debido a las dos estatuas de San Fernando y Santa Bárbara, que adornan, en honor a los reyes Fernando y Bárbara de Braganza, el pretil a ambos lados del puente.

Las actuales son copias; las esculturas originales al parecer se conservan en los jardines del Palacio de El Pardo (una visita que queda pendiente).

El puente y el paisaje que lo rodean también puede inspirar a los artistas (*).

“Puente de San Fernando”, por Vicente Benítez Blanco (acuarela, 2020)

El Puente de San Fernando es uno de los puentes históricos que se conservan en Madrid.

Un precioso remanso de paz que ha quedado encajonado entre autopistas.

El río Manzanares a su paso bajo el Puente de San Fernando

Ya en época moderna, mencionemos que en parte del solar de las antiguas Escuelas Pías, con fachada a la calle de Embajadores, en los años 40 del pasado siglo XX se construyó el Mercado de San Fernando, obra de Casto Fernández-Shaw.

En el distrito de Chamartín existen los Jardines y la Parroquia de San Fernando (construida en los comienzos de los años 70) que no conozco. Espero poder visitarlos cuando la situación mejore. Queda también pendiente.

Feliz Día de San Fernando a todos.

Por: Mercedes Gómez

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(*) He actualizado la entrada hoy 10 de junio con la bonita acuarela que me envía Vicente Benítez con su visión del Puente de San Fernando.

 

 

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