You are currently browsing the category archive for the ‘Arquitectura’ category.

Don Buenaventura Rodríguez Tizón, conocido como Ventura Rodríguez, nació el 14 de julio de 1717 en Ciempozuelos, Madrid. Celebramos por tanto el tercer centenario de su nacimiento por cuyo motivo se han organizado dos exposiciones, una en Boadilla del Monte, Ventura Rodríguez en Palacio, hasta el 2 de julio. Y otra en el Centro Cultural Conde Duque, Ventura Rodríguez y Madrid en las colecciones municipales hasta el 23.

Es Ventura Rodríguez sin duda uno de los grandes arquitectos de Madrid, sin embargo no son muchos los recuerdos que le dedica la que fue su ciudad. Nació en Ciempozuelos pero llegó a la villa muy joven, aquí vivió, trabajó, ocupó cargos reales y municipales, y murió.

Una calle lleva su nombre, y una estación de metro. A él fue dedicado uno de los medallones que adornan la fachada del Museo del Prado. Y apenas una placa municipal mal ubicada, como veremos más adelante.

Pero sus huellas en la ciudad son numerosas e importantes. No se refieren únicamente a los edificios que construyó sino también al urbanismo en el que don Ventura jugó un gran papel desde su cargo de Maestro y Fontanero Mayor de las Obras de Madrid. Por eso no es fácil proponer una sola ruta para conocer sus pasos por Madrid pues se encuentran por toda la ciudad. Edificios proyectados no construidos, construidos pero desaparecidos, y los conservados; alineaciones de calles, reformas; y su gran legado, el Paseo del Prado y sus bellas fuentes. Todo ello se puede ver en las dos exposiciones mencionadas.

Como pequeño homenaje hoy propongo centrarnos en la historia más personal de Ventura Rodríguez, en el Madrid de sus inicios y de su final. Caminar por el entorno del Palacio Real y la iglesia de San Marcos hasta su casa de la calle de Leganitos donde murió.

Plano de Espinosa, 1769 (detalle) Iglesia de San Marcos y Casa nº 13 de la manzana 522

El joven Ventura con apenas 18 años comenzó a trabajar como dibujante para Filippo Juvarra que había llegado a Madrid en 1735 para trabajar en el proyecto del futuro Palacio Real Nuevo. Juvarra se convirtió en su primer maestro pero murió inesperadamente al año siguiente con 57 años. Le sucedió su discípulo y colaborador en Turín Juan Bautista Sachetti quien mantuvo a Ventura Rodríguez en su puesto, y le fue concediendo cargos que le convirtieron en uno de los grandes arquitectos de la Corte. Sin duda ambos maestros valoraron el gran talento del madrileño.

Su primer gran encargo particular, cuando tenía poco más de 30 años, fue la construcción de la iglesia de San Marcos en la calle de San Leonardo.

Juvarra, Sachetti y el haber trabajado durante veinticinco años en la construcción del Palacio Real marcaron su vida artística y su futuro.

En 1760 Sachetti fue destituido –y con él Ventura Rodríguez– del servicio a la Corona por orden de Carlos III y sustituido por Francisco Sabatini, aunque siguió ocupando su cargo de Maestro Mayor de Obras de Madrid. Nuestro protagonista continuó trabajando con él en las obras madrileñas, y a su muerte le sucedió en el cargo de Maestro Mayor de Obras de Madrid y de sus Fuentes y Viajes de Agua que ocupó desde 1764, tenía 47 años, hasta el fin de sus días.

——–

Don Ventura se casó tres veces y las tres enviudó, curiosamente como su padre, aunque en su caso no tuvo hijos; fue su sobrino Manuel Martín Rodríguez quien se convirtió en su principal discípulo y finalizó las obras que quedaron inacabadas tras su muerte.

Tuvo varios domicilios. Con su primera esposa Josefa Flores vivió en la calle de Segovia; ella murió el 20 de agosto de 1749 y fue enterrada en la cripta de la Capilla de la Real Congregación de Arquitectos, en la iglesia de San Sebastián. Después se casó con Antonia Rojo, que murió muy pronto, el 10 de agosto de 1750, por lo que este segundo matrimonio fue muy breve. Vivieron en la calle de Santa María y ella fue enterrada en la iglesia de San Luis.

Finalmente por tercera vez se casó con Micaela Cayón, que murió en enero de 1776 siendo enterrada en la iglesia que había proyectado su marido, San Marcos.

Francis de Blas, Retrato de Ventura Rodríguez realizado a partir del pintado por Francisco de Goya en 1784 y conservado en el Museo de Estocolmo, 2015 (Exposición Palacio de Boadilla)

Vivían en la calle de Leganitos, donde el arquitecto continuó hasta su propia muerte el 26 de agosto de 1785, solo un año después de que Goya le retratara.

Fue enterrado en San Marcos, tal como él deseaba, junto a su tercera esposa.

Aunque sus restos no permanecieron allí. En 1869 fueron trasladados a San Francisco el Grande donde se había proyectado la creación de un gran Panteón Nacional. En vista de que nunca llegó a realizarse, la Congregación de Arquitectos reclamó los cuerpos de Ventura Rodríguez y de Juan de Villanueva.

Allí –donde recordemos había sido enterrada su primera mujer– fueron trasladados ambos arquitectos y allí continúan sus féretros, compartiendo lápida.

Cripta en la Iglesia de San Sebastián, calle de Atocha.

——–

Creada sobre antiguas huertas en torno al arroyo y las fuentes de la zona, la calle de Leganitos nace en la plaza de Santo Domingo. Cercana al Palacio Real, fue un buen lugar para acoger el último domicilio de don Ventura. Muy próxima también a la iglesia de San Marcos.

El caserío y el urbanismo de la zona fueron modificándose, y a mediados del siglo XX en la plaza de España emergió la Torre de Madrid, pero la histórica calle siempre conservó su trazado en este primer tramo.

Calle de Leganitos, foto: Urech (1960)

Hoy día varios de los edificios son modernos.

En 1991 el Ayuntamiento de Madrid instaló una placa en recuerdo de Ventura Rodríguez, en el actual nº 13 de la calle.

Efectivamente esta fue la calle en la que vivió y murió el arquitecto pero la placa no está situada en el lugar donde estuvo la casa en la que vivió.

Como nos desvelan los autores Francisco José Marín y Javier Ortega (*) su partida de defunción conservada en la parroquia de San Martín, de la que dependía San Marcos, indicaba que don Ventura vivió en la calle de Leganitos nº 13.

Sí, pero esto no se puede tomar al pie de la letra. Como ya vimos hace tiempo en un artículo sobre los rótulos de las calles de Madrid, en el siglo XVIII la numeración de las casas era muy diferente a la actual.

Recurriendo una vez más a la Planimetría General de Madrid, vemos que la calle de Leganitos a la izquierda, acera de los impares, corresponde a la antigua manzana 551; y la de la derecha, los pares, a la manzana 522. Cada una de ellas contaba con un nº 13. Ventura Rodríguez vivió en la segunda, en una casa que era propiedad del Monasterio de los Padres Mostenses. Así nos lo muestra un plano Huellas de Ventura Rodríguez en la ciudad de Madrid en la exposición en Conde Duque.

La casa que fue el nº 13 de la manzana 522 en el siglo XVIII cuando vivió en ella Ventura Rodríguez corresponde en la actualidad al nº 20 de la calle y parte del 18. La planimetría de la manzana, la distribución de los solares ha cambiado bastante en la actualidad respecto a la del siglo XVIII y por supuesto la numeración.

A la derecha, calle de Leganitos, 18 y 20

No sería muy costoso cambiar la placa de sitio, trasladarla al lugar donde realmente se encontraba la vivienda de nuestro arquitecto.

Y poder recordar así el camino por donde discurrieron los últimos pasos de don Ventura Rodríguez que tantas brillantes huellas ha dejado en nuestra ciudad, Madrid.

Por : Mercedes Gómez

——–

(*) MARÍN, J.F. y ORTEGA, J. Huellas de Ventura Rodríguez en la ciudad de Madrid (1735-1785), en:

Catálogo Ventura Rodríguez y Madrid en las colecciones municipales. Madrid, 2017.

 

Hace unos días tuvimos ocasión de disfrutar de una nueva jornada del espléndido ciclo Es Patrimonio Descúbrelo dirigido por Dolores Muñoz.

Tras las visitas dedicadas a la arquitectura industrial –hemos hablado de algunas de ellas–, esta primavera se ha iniciado la segunda parte dedicada a las grandes infraestructuras hidráulicas.

En esta primera cita hemos visitado y conocido la historia del Primer Depósito Elevado del Canal de Isabel II guiados por los arquitectos restauradores Javier Alau y Antonio Lopera. Un lujo.

———–

A mediados del siglo XIX con la traída de las aguas a Madrid fue necesaria la construcción de determinadas infraestructuras hidráulicas así como una red de instalaciones para su almacenaje y conducción. Y una vez conseguida la llegada del agua había que repartirla por la ciudad.

Los primeros depósitos estaban ocultos. El Primer Depósito fue construido entre las calles de Bravo Murillo y Santa Engracia; se llenó en 1858 en la inauguración del Canal con la presencia de la reina Isabel II.

Primer Depósito enterrado. Fuente del Lozoya, fachada calle de Bravo Murillo.

La ciudad crecía con rapidez, sobre todo por el norte, y los edificios eran cada vez más altos, por lo que el agua no llegaba a todas las casas fácilmente por gravedad; surgió la necesidad de crear centrales de bombeo y depósitos elevados.

Entre 1907 y 1911 se levantó un cuarto depósito, el Primer Depósito Elevado, entre la calle de Santa Engracia y el Depósito Mayor. El objetivo fue solucionar los problemas de abastecimiento de la zona norte del Ensanche y alimentar las conducciones de Cuatro Caminos, Chamberí y Salamanca.

El proyecto fue obra del ingeniero Diego Martín Montalvo, realizado por los ingenieros Luis Moya Idígoras y Ramón de Aguinaga. Una gran estructura de ladrillo sobre una base de granito sostenía una gran cuba de acero a 36 metros de altura con 1.500 metros cúbicos de capacidad rematada por una cubierta de zinc.

La Construcción Moderna, 15 mayo 1914.

Este Depósito Elevado nº 1 dejó de funcionar en 1952, sustituido por otro más al norte, en la plaza de Castilla. Al quedar fuera de uso todo se desmanteló para venderlo por lo que muchos elementos se perdieron. Quedó convertido en un almacén o trastero. Estuvo treinta años cerrado.

Al acometer su rehabilitación se habló de crear un Museo del Agua –que ojalá algún día tengamos en Madrid– y otros posibles usos; al final se convirtió en una singular Sala de Exposiciones. Fue restaurado por los mencionados Javier Alau y Antonio Lopera en 1986.

Nos cuentan los arquitectos que en aquellos momentos no se encontró ninguna patología grave en el edificio, solo algunas grietas, nada importante en cuanto a su consolidación. La primera tarea fue limpiarlo y reparar las 22.000 piezas de ladrillo que lo componen. Algunas hubo que reponerlas y se escogieron diferentes para diferenciarlas de las originales.

La rehabilitación conllevó el cegado de las aberturas ya que para una sala de exposiciones se necesitan muros donde colocar los paneles, pero este hecho es reversible si en un futuro así se decidiera.

Además de ser importante por su uso, sala de arte, el Depósito merece ser contemplado en sí mismo por su belleza. Y no solo por su valor arquitectónico sino también por la composición del espacio. Es un lugar único, un tanto mágico.

Existe una maqueta, que estuvo en el desaparecido Museo de la Ciudad, que muestra todos los elementos que la integraban. Según nos contaron durante la visita, podremos verla en una exposición que se va a inaugurar próximamente en el Centro Cultural Conde Duque sobre maquetas.

El agua, procedente de la sierra mediante tuberías, era almacenada en el depósito subterráneo, desde el cual era bombeado por nuevas tuberías que subían hasta la cuba donde era almacenada. Desde la cuba el agua bajaba y era dirigida hasta las casas.

La cuba, la cubierta, las tuberías de impulsión y desagüe… bajo el depósito se conservan algunos de estos elementos, piezas originales de la antigua central elevadora que en un principio iban a formar parte de la zona visitable, pero que lamentablemente no se acondicionó. Permanecen, ocultas, bajo el depósito y el pavimento que lo rodea.

Ojalá algún día se integren y podamos acceder a ellas. La escalera de bajada ahí sigue, prometedora.

Otra escalera sí permite el acceso a la espectacular cuba.

El cerramiento de la cuba que se puede contemplar desde unos cómodos bancos en los que nos recostamos para observarlo bien es de estructura radial en rueda de bicicleta.

—————

El Primer Depósito Elevado hoy es la Sala Canal de Isabel II de la Comunidad de Madrid dedicada a la Fotografía, que programa siempre exposiciones de gran calidad. Recordemos la dedicada a Javier Campano hace pocos meses.

Estos días, hasta el 23 de julio, acoge la recomendable muestra Un cierto panorama. reciente fotografía de autor en España.

La exposición es magnífica, ofrece una visión general de las principales líneas de trabajo de la creación fotográfica actual. Nada más y nada menos. Se puede descargar el folleto aquí.

Sin duda son muchos los alicientes para visitar este antiguo depósito de agua, hoy sala de arte, en la calle de Santa Engracia nº 125. Patrimonio histórico y artístico de Madrid.

Por : Mercedes Gómez

Recordemos que la muralla que rodeaba el segundo recinto cristiano construida en el siglo XII tenía cuatro puertas: La Puerta de Valnadú –en la actual Plaza de Isabel II–, la Puerta de Guadalajara –en la calle Mayor, a la altura del Mercado de San Miguel–, Puerta Cerrada y la Puerta de Moros.

La Puerta Cerrada fue la segunda en importancia en el Madrid medieval, después de la de Guadalajara. Los encargados de la muralla y de guardar sus llaves solían ser personajes notables, miembros de las familias más poderosas que habían llegado a la Villa; en la primera mitad del siglo XV el Guarda de la Puerta Cerrada y de los lienzos de la muralla hasta la Puerta de Moros era Pedro de Luján, camarero de Juan II.

Pero tanto las construcciones que pronto comenzaron a proliferar junto a la puerta como la creación de la cercana plaza del Arrabal anularon su importancia como lugar de mercado y los caminos que de ella partían, uno de ellos origen del Camino de Atocha.

Ya hablamos aquí, a propósito de los restos de muralla en la plaza de los Carros, de cómo la cerca medieval madrileña fue utilizada en la construcción de viviendas e incluso habitada. Aquí tenemos otro ejemplo:

El 7 de febrero de 1498 las actas municipales recogen que los presentes “…dieron lugar al dicho pregonero para que en lo hueco de la bóveda de una torre a la Puerta Cerrada pueda hacer una casa”. Se trataría probablemente de una de las torres más próximas a la puerta que aparecen representadas en el plano de Espinosa. Una de las torres semicirculares que jalonaban el recorrido de la muralla cristiana.

Plano de Espinosa (1769)

La muralla, que desde la Puerta de Guadalajara se dirigía hacia la de Moros, discurría entre la manzana 150 y la 169 que igual que muchas otras, como hemos contado aquí repetidamente, nacieron alrededor de la tapia, y ambas conservan restos como si de una espina dorsal se tratara.

La Puerta Cerrada se encontraba situada en la actual plaza del mismo nombre, entre las calles del Nuncio, Gómez de Mora, Cava Baja y Cuchilleros.

Juan López de Hoyos que vivió entre 1511 y 1583, y por tanto pudo ver la puerta, dijo que antes se llamó Puerta de la Culebra por tener esculpida en la piedra la mencionada figura hasta el mes de junio de 1569 en que fue derribada para ensanchar el paso.

Lo cuenta Jerónimo de la Quintana, Clérigo, Presbítero, Notario del Santo Oficio de la Inquisición y Rector del Hospital de La Latina, en su libro A la muy antigua, noble y coronada Villa de Madrid (1629), quien añade que este Dragón estaba esculpido en la Puerta Cerrada para que no se perdiera la memoria del que él consideraba un pasado glorioso y muy antiguo de Madrid.

También cuenta Quintana (que nació siete años después de que la Puerta fuera derribada) que se llamaba Cerrada porque era muy estrecha y con varias revueltas por lo que de noche se escondían allí los ladrones y robaban a los que entraban y salían por ella. Por eso la cerraron, siempre según el cronista, hasta que se pobló el arrabal y se abrió de nuevo para que se pudiera comunicar con la Villa.

Otros autores cuentan algo parecido, que recibió ese nombre porque era tan peligrosa que al fin se optó por su cierre, aunque esto no parece que sea del todo cierto. Como siempre, además de la arqueología los documentos son los que aclaran muchas dudas. Hubo épocas en las que estuvo cerrada efectivamente pero también otros periodos de tiempo permaneció abierta.

Sabemos por los Libros de Acuerdos, las Actas del Concejo, que al menos en la década de 1480 ya recibía este nombre de Puerta Cerrada, y bastante tiempo después estaba abierta. Como nos cuenta Manuel Montero Vallejo estos cierres temporales se debieron a una serie de motivos distintos.

Para empezar, todas las puertas de la Villa, no solo esta, en ocasiones permanecían cerradas por razones militares. Y la zona era tan abrupta que ocasionaba muchos problemas. Las aguas de lluvia y la que bajaba de la cava se estancaban y deterioraban la puerta. En las afueras de la puerta hacia el sur, entre la muralla y la calle de Toledo, había una laguna o muladar, la laguna de Puerta Cerrada, adonde iban a parar aguas y basuras. Recordemos que una laguna en la edad media era un descampado utilizado como estercolero.

Zona en la que estaba la “laguna” de Puerta Cerrada, hoy calle de la Cava Baja.

En las actas municipales a finales del siglo XV la Puerta Cerrada aparece mencionada varias veces aludiendo a la necesidad de reparaciones, tanto de la propia puerta como de su entorno. El 3 de septiembre de 1492 uno de los acuerdos municipales fue finalizar el empedrado de dos calles desde Puerta Cerrada.

El Concejo proyectó una construcción con el fin de remediarlo pero no debió tener mucho éxito. En los comienzos del año 1494, imaginamos que ante el imparable deterioro de la puerta, se decidió que el alarife de la Villa maestre Abrahán de San Salvador construyera un edificio para que el agua del arrabal y de la cava no entraran en la villa por la Puerta Cerrada.

Pocos meses después, el 14 de agosto de 1494, se acordó que el mayordomo debía hacer una pared de dos tapias en alto desde la esquina de la Puerta Cerrada hasta la chorrera –o desagüe– que había hecho el alarife maestre Abrahán para que no entrara el agua de lluvia en la Villa y evitar el muladar.

A finales de 1515 aún persistía el problema. El 18 de noviembre el Concejo acordó que el mayordomo hiciera abrir un albañal o conducto para que el agua sucia fuera a la laguna de la cava y no entrara en la villa.

La Puerta Cerrada fue finalmente demolida en 1569.

————–

Aparte realidades y fantasías de los cronistas, lo cierto es que la única imagen que nosotros conocemos de la Puerta Cerrada es su cara intramuros dibujada por Wyngaerde y por Hoefnagel en sus Vistas de Madrid.

Debido a las mencionadas descripciones del XVI-XVII se especuló con el hecho de que se trataba de una puerta con planta de doble eje acodado, pero documentos relativos a una reforma ejecutada en 1534 demuestran que su acceso era de un solo eje entre dos torres semicirculares.

La puerta ya no existe pero la plaza de Puerta Cerrada guarda aún hoy día muchas huellas del Madrid medieval. En los edificios que a ella se asoman se encuentran algunos de los restos más importantes de muralla cristiana que se conservan. Como sabemos, en el nº 6 de la plaza se esconde un lienzo completo en altura, a través de los pisos de las viviendas, visible en el sótano del bar La Escondía que ya hemos mostrado en artículos anteriores.

En dicho lienzo se apoyan los edificios del mencionado nº 6, el 5 y el colindante nº 4, una construcción muy antigua, tal vez del siglo XVIII, que en 2008 en parte se encontraba apuntalada.

Puerta Cerrada 4, 5 y 6 (2008)

A pesar de su antigüedad y de tratarse de un edificio teóricamente protegido, en 2011 fue demolido.

Solar de Puerta Cerrada, 4 (2017)

Al fondo del solar se ve el muro de otro de los edificios apoyados en la muralla, el correspondiente a la Cava Baja nº 4.

Vista general del torreón y lienzo de la muralla en Puerta Cerrada 4.

La buena noticia fue que quedaron a la vista nuevos restos de la cerca en su cara extramuros y de un torreón semicircular. Se trataba de la torre dibujada por Espinosa en su plano al sur de la Puerta.

Tras el derribo se estudiaron los hallazgos de los dos solares, el de Puerta Cerrada nº 4 y el de Cava Baja 4. En este último, el lienzo en su cara extramuros hasta el nivel de la primera planta y el impresionante torreón, que se conserva casi en su totalidad.

La torre y parte del lienzo de muralla estaban prácticamente cubiertos por un testero que fue eliminado y se procedió a su consolidación además de analizar la técnica constructiva.

Vista del alzado del torreón y lienzo de muralla en Cava Baja 4 (Comunidad de Madrid)

Los restos que quedaron a la vista en el solar de Puerta Cerrada 4 también se estudiaron y consolidaron.

No existe nada semejante en todo Madrid, un torreón casi completo de la muralla medieval.

Comprendo que se encuentra en el interior de un edificio de viviendas, pero, una vez derribada la casa colindante de la plaza, ¿habría alguna posibilidad de acondicionar esos valiosos, únicos restos de la fortificación del Madrid del siglo XII para que los pudiéramos contemplar? ¡Ojalá! Esta torre además de espectacular sí que es un tesoro escondido.

Por : Mercedes Gómez

——–

Bibliografía:

OÑATE, Pilar; CABALLERO, Carlos; BUCETA, Gonzalo; SANGUINO, Juan. “Intervenciones en el segundo recinto de la Villa de Madrid: Puerta Cerrada 4 y Cava Baja 4”, en Actas de las décimas Jornadas de Patrimonio Arqueológico en la Comunidad de Madrid. Madrid, 2013, pp. 443-450.
VVAA. Las murallas de Madrid. Arqueología medieval urbana. Ed Doce Calles, Comunidad de Madrid. Madrid, 2003.
MONTERO VALLEJO, Manuel. Obra completa.
QUINTANA, Jerónimo. A la muy antigua, noble y coronada Villa de Madrid. Madrid 1629.
Libros de Acuerdos del Concejo madrileño (1464-1515, cinco vol.). Ayuntamiento de Madrid, 1932-1987.

Una de las grandes familias de finales del siglo XV, quizá la más poderosa de Castilla, fue la de los Mendoza. Don Íñigo López de Mendoza primer marqués de Santillana creó una verdadera dinastía nobiliaria con varias ramas familiares que llegaron a ser muy influyentes. Sin ir más lejos Pedro González de Mendoza, su quinto hijo, fue el Gran Cardenal, el Cardenal Mendoza.

Nos hemos encontrado sus huellas en Buitrago, Colmenar Viejo, Alameda de Osuna, Zamora y por supuesto en Madrid, ciudad a la que se trasladaron en el siglo XVII tras la llegada de la Corte. En la Villa llegaron a ser dueños de numerosos terrenos e inmuebles sobre todo en el barrio hoy popularmente llamado de la Latina (aunque en realidad se trata del barrio de Palacio, distrito Centro). Su primera residencia, el Palacio de los Lasso en la plaza de la Paja, fue de su propiedad desde comienzos del siglo.

Pero antes de llegar a Madrid su Palacio principal estuvo en Guadalajara, ciudad de realengo y con voto en Cortes, igual que lo tenía la Villa.

En 1482 don Íñigo López de Mendoza II duque del Infantado mandó derribar las casas que allí habían ocupado sus antepasados y levantar un nuevo y ostentoso palacio. Construido al final de la época gótica, con detalles mudéjares y algunas muestras del primer Renacimiento, ofrece una maravillosa mezcla de estilos. Su autor fue el arquitecto Juan Guas. La fachada oeste o galería del estanque fue obra de Lorenzo de Trillo.

En el siglo XVI (1570-1580) el quinto duque del Infantado don Íñigo Hurtado de Mendoza lo reformó al estilo renacentista. En el siglo XVII, con el traslado a Madrid, el gran palacio quedó relegado a residencia ocasional.

Foto: Clifford. 1856 (BNE)

En 1878 fue cedido al Ministerio de Guerra para la instalación del Colegio de Huérfanos de la Guerra.

Ricardo Velázquez Bosco participó en los comienzos del siglo XX en su ampliación con la construcción de la fachada del ala este, inspirada en la reforma del siglo XVI, que fue transformada en la rehabilitación que tendría lugar en los años 60.

Los jardines frente a la fachada principal también fueron creados durante esta reforma dirigida por Velázquez Bosco.

A.Passaporte. (Achivo Loty. Foto 1927-1936) (Fototeca Patrimonio Histórico).

El 7 de diciembre de 1936 el Palacio fue bombardeado por el ejército sublevado, y gravemente dañado. Al día siguiente el diario ABC publicó la noticia, El bárbaro bombardeo de Guadalajara, que describe los efectos de las bombas sobre la ciudad. Del palacio quedaron en pie las fachadas y las galerías del Patio de los Leones y del jardín, el resto se convirtió en ruinas.

Archivo Vaamonde (1936) (Fototeca Patrimonio Histórico)

No fue restaurado hasta muchos años después, entre 1960 y 1972.

Durante tantos años de abandono se deterioró y fue expoliado; aún hoy día leemos que se siguen encontrando piezas del antiguo palacio en subastas públicas.

Vista de la entrada al Patio del Palacio, 2017

Todo el Palacio se organiza alrededor del bello Patio de los Leones, así llamado por las cuarenta y ocho figuras de leones, todas ellos diferentes, dominando la decoración de estilo gótico flamígero. El escultor fue Egas Cueman.

Junto a Guas y su colaborador Cueman en la construcción del Palacio inicialmente trabajaron artistas de gran calidad en todas las artes decorativas, ceramistas de Talavera…

… rejeros como Cristóbal de la Plaza, que por cierto era vecino de Madrid, etc.

El Palacio del Infantado desde 1973 alberga el Museo de Guadalajara que había sido fundado en 1838. Consta de una exposición permanente llamada Tránsitos que recorre la historia de la provincia de Guadalajara desde el Paleolítico hasta el siglo XX. También es un recorrido por la historia del arte.

Carreño de Miranda. “Inmaculada Concepción” (h. 1662). Escuela madrileña.

Además, la exposición permanente sobre el Palacio del Infantado. Los Mendoza y el poder en Castilla nos ofrece un paseo por las estancias del palacio en las que podemos conocer la historia de esta familia tan importante en Castilla y admirar los restos conservados. La chimenea, alguna azulejería… y sobre todo las pinturas al fresco de Rómulo Cincinato.

Cincinato nació en Florencia h. 1540 y murió en 1597 en Madrid. Formó parte del grupo de pintores que trabajaron para Felipe II en El Escorial, los palacios reales de El Pardo, Valsaín y el Alcázar de Madrid.

Las Salas del Duque son las únicas que conservan gran parte del antiguo esplendor con sus techos decorados con pinturas al fresco por este artista italiano en los años 1570. Formaron parte de las mencionadas reformas del quinto duque del Infantado. De las estancias decoradas por el pintor dos desaparecieron en el incendio de 1936 pero se conservan tres y dos saletas, una maravilla.

En la Sala de Atalanta Cincinato representó la historia de Hipómenes y Atalanta, muy familiar para nosotros, los madrileños. Hipómenes y Atalanta representados mediante dos leones en la fuente de Cibeles; un mito cuyo origen está en las Metamorfosis de Ovidio, quien así comienza a describirlo:

Quizás hayas oído de una mujer que en el certamen de la carrera superó a los veloces hombres…

R. Cincinato. “Revelación de la Historia de Atalanta”

Cuenta la mitología que Atalanta, bella y ágil mujer, había decidido no casarse y mantenerse siempre virgen. Para alejar a sus pretendientes les retaba a una carrera; si ellos ganaban la desposarían, pero si resultaban derrotados serían decapitados. Hipómenes quedó prendado de ella y decidió asumir el riesgo.

R. Cincinato. “Hipómenes reta a Atalanta a participar en la carrera”

La belleza y astucia de Hipómenes enamoraron a Atalanta que junto a su prometido se dirigió al templo de Cibeles a desposarse…

En el centro del fresco Cincinato representó la Revelación de la Historia de Atalanta. A su alrededor el pintor representó las diversas escenas.

R. Cincinato. “Atalanta e Hipómenes se dirigen al templo de Cibeles”

Leemos en uno de los paneles que los Mendoza estaban convencidos de que la cultura es una arma tanto o más eficaz que la propia espada

Las Saletas de los Dioses y de los Héroes, con Marte y Minerva, dioses protectores de las armas y las letras, son deliciosas.

R. Cincinato. Saleta de los Héroes.

Entre las pinturas llama la atención este trampantojo en el que el verdadero mármol se confunde con el fingido.

R. Cincinato. Saleta de los Héroes

Las pequeñas saletas se comunican con la espectacular Sala de las Batallas.

Al final del recorrido encontramos la Sala de Cronos, que en el siglo XVI fue Antecámara del resto de estancias.

Finaliza la visita en el salón de actos donde actualmente se proyecta una breve pero impactante película que muestra el bombardeo y sus ruinas.

Las imágenes impresionan. Salir y poder contemplar el Patio nuevamente es un alivio y un lujo.

No es lo único que ofrece Guadalajara (el parque de la Concordia, hermosas iglesias, el Panteón de la Condesa de Vega del Pozo, etc.).

Por todo ello y por visitar el Palacio del Infantado merece la pena tomar el tren de Cercanías de Madrid –Línea C2– y acercarse a esta ciudad.

Por : Mercedes Gómez

———-

Bibliografía:

ABC 8 dic. 1936 pág. 5
LAYNA, Francisco. El Palacio del Infantado en Guadalajara. Aache ed. Guadalajara, ed. 1997.
eldiario.es 11 febrero 2017. “80 años del bombardeo de la seña de “identidad patrimonial” de Guadalajara”
Museo de Guadalajara. Folleto.

Hace unos días me hicieron una pregunta curiosa sobre la Puerta de Alcalá, tal vez nuestro monumento más emblemático y uno de los más bellos.

Mi interlocutor quería saber mi opinión sobre algo que había leído: si era cierto que las dos caras de la Puerta de Alcalá eran distintas porque Francisco Sabatini había presentado dos proyectos a Carlos III y que, como al rey le gustaron los dos o que como era muy despistado, olvidó decirle cual era su preferido. O algo así. Por eso el arquitecto, para no incomodar al monarca, decidió construir ambos, uno en cada cara.

Aunque en efecto también me resultaba familiar la historia, una de tantas leyendas y cosas de esas que se dice, se cuenta… y se repiten sin contrastar, mi primera respuesta fue que no, que eso no era cierto. No podía ser así, qué absurdo.

La verdad es que Sabatini no presentó dos proyectos sino que llegó a realizar cuatro, siendo elegido por el rey el último tras un concurso por él mismo convocado, mucho más complejo que lo que esa supuesta anécdota puede hacer creer.

—————-

Carlos III llegó a Madrid para suceder a su hermano Fernando VI procedente de Nápoles donde reinó durante veinticinco años, desde 1734 hasta 1759.

Diez años después, derribada la anterior, ordenó construir una nueva Puerta de Alcalá, una nueva entrada a la ciudad en el camino principal de Madrid, el Camino de Alcalá, relacionado con el Salón del Prado que había ideado José Hermosilla y que fue finalizado por Ventura Rodríguez, para lo cual se convocó un concurso. Todo ello formaba parte de un gran proyecto que debía modernizar Madrid y darle una nueva imagen.

Se sabe que José Hermosilla presentó una propuesta, de la que no se conocen datos, y que Ventura Rodríguez firmó cinco proyectos que sí se conocen y guarda el Museo de Historia de Madrid. Las primeras ideas de Francisco Sabatini datan de 1769.

Fuente: Aitor Goitia

Sabatini había llegado a Madrid en 1759-60 para trabajar al servicio del nuevo rey; entre otras cosas llegó a ser Maestro Mayor de las Obras Reales. Como es sabido fue el autor de numerosas construcciones, incluidas algunas puertas de entrada a la ciudad.

Francisco Sabatini es el autor del diseño no solo de la Puerta de Alcalá sino de otras puertas, entre ellas la de San Vicente, de gran importancia para él pues formaba parte de su propio plan de mejora en torno al Palacio Real.

En resumen, Sabatini proyectó varias puertas, con diferentes propuestas previas, cinco para la Puerta de San Vicente, una para la Puerta de Toledo, cuatro para la Puerta de San Bernardino y cuatro para la Puerta de Alcalá.

La única que queda en pie es la de Alcalá; la Puerta de San Vicente fue reconstruida. De todas ellas se conservan dibujos.

Los dibujos de Sabatini para la Puerta de Alcalá, las tres primeras propuestas, fueron propiedad de la colección particular de Mariano Marín, subastados en 2003 en la Sala Fernando Durán y finalmente adquiridos en 2006 por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. La propuesta definitiva se conserva en París, en el llamado Álbum de París.

Fernando Chueca Goitia, Carlos Sambricio y más recientemente Aitor Goitia los han estudiado y mostrado.

Diseños de Sabatini para la Puerta de Alcalá (Fuente: Aitor Goitia)

El tercer diseño reunía características de los dos primeros pero tampoco fue el definitivo. Sabatini unió en un cuarto diseño, a partir del tercero, las virtudes de los anteriores, esforzándose en encontrar un equilibrio en las proporciones entre las partes y el conjunto.

Sabatini buscaba un equilibrio entre lo puramente arquitectónico y lo simbólico. Los especialistas creen que quizá la cercanía de Sabatini al monarca y por tanto su mejor conocimiento de lo que este deseaba pudieron beneficiarle, pero no cabe duda de que la propuesta final del arquitecto fue extraordinaria.

Este proyecto final, con cinco huecos, los tres centrales de medio punto y los dos extremos adintelados, comenzó a hacerse realidad en los comienzos del año 1770.

Puerta de Alcalá. Planta y alzado exterior. Dibujo de Aitor Goitia.

El diseño, como dice Aitor Goitia, que sabiamente conciliaba los extremos encomendados, acabó por seducir a Carlos III, quien resuelve personalmente el disputado concurso entre Hermosilla, Ventura Rodríguez y Sabatini en mayo de 1769.

Por supuesto fue Carlos III quien eligió, el día 18 mayo de 1769, el proyecto que se iba a ejecutar.

Francisco Sabatini, autor del proyecto elegido, y director de la obra, pocos días después convocó el concurso y estableció las condiciones de la obra para su adjudicación. Las bases de licitación estaban también firmadas por él. Sabatini seleccionó a Francisco de la Fuente entre las seis ofertas presentadas. Las obras fueron largas, tuvieron lugar desde principios de 1770 hasta 1778, fecha que figura en la inscripción, en ambos lados.

Como es habitual en las puertas de entrada a una ciudad, las dos caras son distintas en cuanto a su decoración, generalmente más adornada la exterior (*). La imagen de las entradas a Madrid eran la imagen de la Corte y por tanto se consideraba que era de gran importancia lo que se mostraba.

La elección de ornamentación de cada lado del proyecto elegido estuvo condicionado por esa doble mirada, la de la ciudad o la del exterior.

La decoración escultórica de la nueva Puerta de Alcalá fue obra de Roberto Michel –lado oeste, el que mira al centro de la ciudad– y de Francisco Gutiérrez –lado este, que mira hacia el exterior–.

Para la cara interior Roberto Michel creó diversas figuras ensalzando los triunfos del rey. Trofeos militares de gran tamaño, sobre la cornisa, que el propio Michel denomina torsos.

Otros detalles ornamentales son las tres cabezas de león en las claves de los tres arcos centrales, las cornucopias sobre las dos laterales y las guirnaldas de flores y frutas sobre los dinteles.

Francisco Gutiérrez colaboró con Sabatini en varias ocasiones, aquí realizó las esculturas del lado exterior.

En las claves de los arcos, tres mascarones que representan cabezas de sátiros. Junto a las decoraciones en los tableros con motivos frutales representan la fertilidad.

El resto de esculturas, mediante figuras de niños, que se recortan contra el cielo y dan a la Puerta su aspecto tan característico, representan las cuatro virtudes cardinales, Prudencia, Justicia, Templanza y Fortaleza, según Mª Luisa Tárraga aplicables a la persona de Carlos III.

La Fortaleza

Corona el conjunto el escudo real sostenido por dos figuras, una Fama y un niño.

Aunque pueda no parecerlo por la distancia, las esculturas son de gran tamaño. Por ejemplo la Fama y el escudo miden casi 4 metros y medio de alto.

La Puerta es de granito mientras que las esculturas son de piedra blanca de Colmenar. Digamos como dato final que la obra escultórica fue costeada por la Tesorería de la Villa de Madrid.

Por : Mercedes Gómez

———

(*) NOTA:

En relación a este tema, recordemos que la reconstrucción de la Puerta de San Vicente está situada al revés, la cara exterior original hoy mira hacia el interior de la ciudad. Se justificó el hecho debido a que en la actualidad ha perdido su función, ser la imagen de la ciudad, y la parte más ornamentada se contempla desde el interior, en su momento se pensó que era la mejor vista para la ciudad. Aún así, es cierto que debería haber conservado su situación original, tal como fue pensada.

———–

Bibliografía:

CHUECA GOITIA, Fernando. “Francisco Sabatini y la Puerta de Alcalá”, Villa de Madrid, nº 60, Madrid 1978, pp. 25-31.
TÁRRAGA, Mª Luisa. “Esculturas y escultores de la Puerta de Alcalá”. IV Jornadas de Arte: El arte en tiempos de Carlos III. Madrid 1989.
GOITIA, Aitor. “Diseños de Sabatini para las Puertas de Madrid”, en Anales del Instituto de Estudios Madrileños, XLVI, Madrid 2006, pp. 195-228.
GOITIA, Aitor. “El concurso de 1769 para la Puerta de Alcalá de Madrid. Las propuestas de Francisco Sabatini y Ventura Rodríguez”. Concursos de Arquitectura. Universidad de Valladolid, 2012.

 

Continuamos disfrutando del magnífico Programa Es Patrimonio Descúbrelo organizado por Dolores Muñoz, Un recorrido por el Patrimonio Industrial de la Comunidad de Madrid, que recordemos fue inaugurado el pasado mes de octubre en la antigua Fábrica de Cervezas El Águila, actual sede de la Biblioteca y Archivo Regionales.

Tras varias visitas a edificios importantes de nuestro patrimonio industrial (Serrerías Belgas, Instituto Torroja, etc.) el pasado día 23 de febrero visitamos una de las construcciones más notables de la arquitectura española contemporánea, el Centro de Estudios Hidrográficos, de Miguel Fisac.

Vamos conociendo poco a poco la obra de este arquitecto, en este blog el pasado mes hemos tenido ocasión de descubrir sus edificaciones para el CSIC y la iglesia del Espíritu Santo en la antigua Colina de los Chopos. Hace más tiempo, con motivo de la exposición Miguel Fisac y Alejandro de la Sota: miradas en paralelo organizada por el Museo ICO en 2013 conocimos algo mejor a la persona y su obra, y entramos en la iglesia de Santa Ana en Moratalaz, obra de 1965.

Viga-hueso (en la exposición Museo ICO, 2013)

Anterior es el Centro de Estudios Hidrográficos, construido entre 1960-1961 e inaugurado en 1963. El conjunto constaba de dos edificios debido a que, en origen, fueron dos los organismos que participaban, el Centro de Estudios Hidrográficos y el Laboratorio de Hidráulica.

Dijo Miguel Fisac que siempre le hacía ilusión recibir un encargo profesional, grande o pequeño, pero la petición del proyecto para un Centro de Estudios Hidrográficos y un Laboratorio de Hidráulica representó para él una proposición llena de posibilidades por su programa singular, sus exigencias técnicas, su emplazamiento, al borde del río Manzanares, junto al Puente de Segovia.

Fue uno de los primeros edificios en que el material principal utilizado fue el hormigón armado, en este caso acompañado de hierro laminado y aluminio en las ventanas y puertas.

Y fue el primero en que se consiguió construir un espacio adintelado con vigas de hormigón pretensado con una luz de nada menos que 22 metros, como veremos.

Trabajó con el ingeniero José María Pliego y, para la realización de las famosas vigas postensadas con anclajes para la cubierta del espectacular Laboratorio, con Ricardo Barredo.

Además de las vigas, otro elemento prefabricado llama la atención nada más entrar en el edificio, los peldaños empotrados en el muro de hormigón visto que configuran sus escaleras voladas.

Fisac siempre quiso demostrar que el hormigón bien tratado también podía ser bello (igual que hizo Eduardo Torroja). Hay en este edificio muros de hormigón visto que parecen madera.

Igual que en otros edificios, como los del CSIC (recordemos la Librería Científica), Fisac diseñó techos, suelos, los muebles… y todos los detalles, cada uno cumpliendo una función.

Salón de actos

Su objetivo además de la belleza era lograr el máximo confort y funcionalidad. Por ejemplo, que la forma de los techos de escayola favoreciera la mejor acústica.

Las formas curvas y la madera además de decorativas eran funcionales. Las utilizó aquí y en el mobiliario en otros edificios, bajo la influencia de la arquitectura nórdica.

Los muebles, aunque algunos han sido cedidos a museos otros se conservan aquí, en el lugar para el que fueron ideados.

Todo lo que no diseñó personalmente lo encargó a artistas de primer nivel. Hay algún sillón de Mies Van der Rohe y una placa de bronce del escultor Pablo Serrano creada para la inauguración, actualmente en el interior del Centro, en el vestíbulo.

Sin duda, la parte más espectacular del CEH es la llamada Nave de Modelos, una obra extraordinaria.

Se trataba de crear un espacio rectangular de 80 por 22 metros con una iluminación de bóveda celeste uniforme, sin ningún punto de apoyo.

Las vigas hueso, así llamadas por Fisac por su parecido con los huesos de los animales fueron un hallazgo para conseguir que la gran nave aprovechara lo mejor posible la luz natural.

El paso del tiempo provocó un cierto deterioro en las vigas que fueron sustituidas, no son por tanto las originales, pero las nuevas sí fueron realizadas con el molde original, que se conserva.

En 1969 la nave fue ampliada por José Antonio Torroja, hijo de Eduardo Torroja. La nueva construcción, a continuación de la nave de Fisac, paralela al río, es triangular, en forma de sierra.

Se mantuvo el uso de los mismos materiales, aunque es una obra muy diferente a la estructura innovadora de Fisac.

Finalmente visitamos la Cafetería, otra muestra de cómo Fisac cuidó la decoración de todos los rincones del Centro. En ella se conservan murales de pintura y cerámica obra de Juan Ignacio Cárdenas.

Cárdenas, hijo del arquitecto que conocemos por ser el autor del gran edificio de la Telefónica, Ignacio Cárdenas, de quien también hablamos aquí, estudió arquitectura, como su padre, pero se convirtió en pintor, grabador y ceramista. Fue un artista muy valorado en los años 60 y 70, pero nunca llegó a ser reconocido tanto como quizá hubiera merecido.

Como pudimos comprobar, este CEH es sorprendente por su arquitectura, también por su interior cuidado, y por las obras de artistas, alguno ya conocido en este blog como Pablo Serrano, pero otros que fueron un descubrimiento, como el pintor Juan Ignacio Cárdenas.

Por supuesto es también muy interesante conocer la actividad del actual Centro de Estudios Hidrográficos del CEDEX (Centro de Estudios y Experimentación Obras Públicas) y los numerosos proyectos que se muestran en la Nave de Modelos, algunos impactantes. Son “modelos”, reproducciones a pequeña escala de grandes obras hidráulicas.

El edificio suele abrir sus puertas en diferentes ocasiones (durante la Semana de la Arquitectura, etc.). También se puede solicitar una visita siguiendo las indicaciones en su web.

Por : Mercedes Gómez

———

Bibliografía:

FISAC, M. “Centro de Estudios Hidrográficos”. Informes de la Construcción, nº 157, 1964.
MENDILUCE, E. y ARQUÉS, F. Centro de Estudios Hidrográficos del CEDEX (separata del libro conmemorativo de los 40 años del edificio)
Centro de Estudios Hidrográficos

 

El Museo ICO ha inaugurado Cámara y modelo. Fotografía de maquetas de arquitectura en España. 1925-1970.  Organizada por el Ministerio de Fomento, con el apoyo de la Fundación ICO y de PhotoEspaña, es una brillante exposición que, para delicia de los amantes de la arquitectura, une dos modos de representación de los edificios, dos visiones posibles, la fotografía y las maquetas.

Más de cien imágenes, la mayoría originales, de treinta y cinco fotógrafos, maestros como Francesc Català-Roca, Pando, Francisco Gómez, Masats… o de los propios arquitectos, como de la Sota, Higueras, etc. ofrecen un panorama único de la arquitectura moderna española.

Tuve la suerte y el placer de asistir a la presentación de la muestra con intervención del Comisario Iñaki Bergera que transmitió un gran entusiasmo y la emoción de lograr completar una exposición como esta, fruto de mucho trabajo de documentación e investigación por parte de un gran equipo de personas.

Sert, Fisac, Asís Cabrero, Carvajal, de la Sota, Fernando Higueras… todos los grandes arquitectos de la época están presentes. Destaca el montaje de la sala central, un espacio convertido en un pequeño laberinto mediante paneles azules y espejos. Es en cierto modo un juego que invita a perderse recorriendo la historia de la arquitectura moderna.

exposicion-ico

Junto a las fotografías se exponen algunas maquetas, además de por su evidente interés, como propuesta de otro juego, en este caso que el espectador, nosotros mismos realicemos nuestras propias fotos e investiguemos. Como nos cuenta el comisario, es muy difícil hacer una sola fotografía de un edificio o de una maqueta, que muestre cómo es en realidad. ¿Qué encuadre, qué punto de vista describe con justicia la obra arquitectónica?

 Foto: Fernando Higueras. Casa Lucio, Madrid 1962, F. Higueras.

Foto Fernando Higueras. Casa Lucio, Madrid 1962, F. Higueras.

 

Maqueta Casa de Lucio, Fernando Higueras.

Maqueta Casa de Lucio, Fernando Higueras.

En este blog hemos dedicado algún artículo a las maquetas. Son muy sugerentes, y además, a pesar de los cambios que ha provocado el uso de la tecnología, a los arquitectos les siguen siendo muy útiles, el propio Museo ICO lo ha demostrado en otras ocasiones, como en la exposición dedicada a David Chipperfield no hace mucho tiempo.

Nos cuenta Iñaki Bergera que cada maqueta representa un sueño, aunque unos se cumplen y otros no…

Vemos algunos edificios presentados a concursos que no ganaron, por tanto el sueño no se cumplió. Pero podemos llegar a conocerlos, gracias a su maqueta y a la fotografía que hacen realidad los sueños de los arquitectos.

Francisco Fernández-Longoria. Concurso para el Teatro Nacional de la Ópera. Madrid 1963.

Francisco Fernández-Longoria. Concurso para el Teatro Nacional de la Ópera. Madrid 1963.

Otros sueños sí se cumplieron pero, lamentablemente, algunos de ellos han sido destruidos, como la famosa obra de Fisac, La Pagoda.

Foto: C. Jiménez. Sede de los Laboratorios Jorba, Madrid 1965, Miguel Fisac.

Foto: C. Jiménez. Laboratorios Jorba, Madrid 1965, Miguel Fisac.

Satisface escucharle también hablar de la necesidad de proteger y salvar la arquitectura moderna, pues también forma parte de nuestro patrimonio, a propósito del reciente y triste derribo de la Casa Guzmán de Alejando de la Sota.

Además, entre otros materiales, se exponen veinte revistas especializadas, documentos valiosísimos, para arquitectos, estudiosos y amantes del arte en general.

Finalmente, un documental con imágenes del No-Do completa el homenaje a esta singular visión de la obra arquitectónica española del siglo XX.

Hasta el 14 de Mayo, en la calle Zorrilla nº 3.
De martes a sábado 11:00 – 20:00h.
Domingo y festivos 10:00 – 14:00h.
Entrada gratuita.

Por : Mercedes Gómez

Como vimos en el artículo anterior en nuestro recorrido por la Colina de los Chopos una de las partes importantes de la Residencia de Estudiantes fue el Auditórium.

El edificio fue construido por los arquitectos Carlos Arniches y Martín Domínguez entre 1931 y 1933. Estos dos arquitectos influidos por las ideas de la Institución Libre de Enseñanza trabajaron juntos hasta la llegada de la guerra. Una buena noticia es que el próximo otoño el Museo ICO les va a dedicar una exposición con el fin de recuperar su memoria.

El auditorio estaba formado por un salón de actos, sala de conferencias, biblioteca, salas de lectura y aulas especiales, ordenado el conjunto en torno a un patio-claustro con una fuente en el centro, representado en el plano que se conserva.

Era una construcción muy sencilla basada en las ideas racionalistas, de superficies y volúmenes limpios, edificada en ladrillo visto. Bajo este punto de vista práctico, funcional, libre de elementos decorativos superfluos, el Auditórium fue inaugurado en abril de 1933 y llegó a tener una rica vida cultural.

Antiguo Auditorio (fachada calle Serrano) Foto: madrimasd.org

Antiguo Auditorio (fachada calle Serrano) Foto: madrimasd.org

Después de la guerra, desaparecida la Junta de Ampliación de Estudios y la Residencia de Estudiantes como instituciones, y creado el nuevo Centro Superior de Investigaciones Científicas, el auditorio perdió su función cultural. Y como sabemos fue destinado a ser convertido en una iglesia, la Capilla del Espíritu Santo.

La memoria para el proyecto de adaptación del auditorio para capilla la firmó Miguel Fisac con fecha noviembre de 1942.

La biblioteca y el salón de actos estaban separados por el mencionado claustro.

Sección transversal Biblioteca y Auditorio (en Tiempos de investigación: JAE-CSIC, cien años de ciencia en España. CSIC, Madrid 2007)

Sección transversal Biblioteca y Auditorio (en “Tiempos de investigación: JAE-CSIC, cien años de ciencia en España”. CSIC, Madrid 2007)

Recordemos que Miguel Fisac, como vimos en el artículo Del Palacio de Hielo a la Librería Científica, entró en contacto con el CSIC cuando siendo aún estudiante trabajó en el estudio de Ricardo Fernández Vallespín. Con su maestro colaboró en la construcción del salón de actos del centro de la calle del Duque de Medinaceli, otro edificio, el antiguo Palacio de Hielo, adquirido en 1940 por el recién creado CSIC en este caso para acoger el Centro de Estudios Históricos.

Ante el encargo de construcción de la capilla, el arquitecto se encontró con un problema, debía aprovechar todo lo posible el anterior edificio, los muros, la fachada y la nave.

Cuenta el propio Fisac en su artículo Viejos recuerdos en torno a la construcción del Instituto Cajal que en el Auditorio de la antigua Residencia de Estudiantes existía un salón de actos de planta rectangular, de paredes y techos enyesados y pintados al temple liso que le indicaron podría ser el lugar perfecto para la iglesia. Visitó el edificio y cuenta que no le pareció que tuviera un gran valor arquitectónico. Sin embargo, junto a él había un claustro que junto a su sencillez le pareció precioso, realizado con gran sabiduría por el arquitecto Arniches.

Le contestaron que podía hacer un anteproyecto sin tocar para nada el claustro. Así lo hizo.

Claustro (1950) (en Tiempos de investigación: JAE-CSIC, cien años de ciencia en España. CSIC, Madrid 2007)

Claustro (1950) (en “Tiempos de investigación: JAE-CSIC, cien años de ciencia en España”. CSIC, Madrid 2007)

El claustro se abría por un patio descubierto a la calle de Serrano; a su alrededor se ubicaba la antigua biblioteca. Sobre ella se levantó una nueva planta y los espacios interiores fueron objeto de una nueva distribución. Allí se instaló la biblioteca de la Sociedad Hispano-Alemana Goerres.

Tal como estaba previsto el salón de actos desapareció, convertido en iglesia. Las obras terminaron en octubre de 1946.

Como leemos en la placa en su fachada, muestra influencia de la arquitectura de Asplund, el arquitecto sueco cuya obra conoció Fisac en su viaje por Europa, pero también elementos tradicionales de la arquitectura española como el gran óculo, los arquillos ciegos y el tambor cilíndrico con una hermosa cúpula de media naranja cuyo interior espero veamos por fin en el tercer capítulo de esta serie dedicada a la Colina de los Chopos.

iglesia-espitiru-santo

Calle de Serrano

Así, el bello claustro rodeado por una arquería de ladrillo con una fuente en el centro se conservó. Hoy día pertenece al instituto colindante a la Capilla del Espíritu Santo. Es el actual Centro de Física Miguel Antonio Catalán.

Pero, en el interior de la Capilla, desde un pasillo lateral donde se encuentran las dependencias anejas de la iglesia, tras una cristalera, se puede contemplar.

auditorio-claustro2

Como afirmó el propio Fisac, que lo quiso salvar –seguramente le gustó su aire conventual–, es precioso.

auditorio-claustro1

Por: Mercedes Gómez

——

Bibliografía:

FISAC, Miguel. Viejos recuerdos en torno a la construcción del Instituto Cajal y de Microbiología en 1959. Arbor, CSIC, jul-agosto 1998.

COAM. Guía de Arquitectura. Madrid, 2003.

Tiempos de investigación: JAE-CSIC, cien años de ciencia en España. CSIC, Madrid 2007.

GARCÍA CUÉLLAR, Fidel. La obra artística de Fisac, Adsuara y Stolz en la iglesia del Espíritu Santo. CSIC, Madrid 2007.

 

Los terrenos situados entre el paseo de la Castellana y el final de la calle de Serrano en el siglo XIX, aún sin urbanizar, eran conocidos como el Cerro del Viento.

A partir de 1878, momento en que se inauguró el Hipódromo construido a sus pies (donde actualmente se ubican los Nuevos Ministerios), la zona pasó a ser conocida como los Altos del Hipódromo y a formar parte de los planes de urbanización del Ensanche de Madrid.

En 1887 fue inaugurado el nuevo Palacio de las Artes y la Industria, construido para la celebración de la Exposición Nacional de Bellas Artes, que hoy alberga el Museo de Ciencias Naturales y la Escuela de Ingenieros.

Plano de F. Cañada, h. 1900

Plano de F. Cañada, h. 1900

En 1911 el Ministerio de Instrucción Pública donó estos terrenos a la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas que hacía solo cuatro años había sido creada con el fin de promover la investigación científica, heredera de Francisco Giner de los Ríos y Manuel Bartolomé Cossío, impulsores de la Institución Libre de Enseñanza. El objetivo de la Junta, presidida en un primer momento por Santiago Ramón y Cajal, era desarrollar los ideales de la ILE. Allí en los llamados Altos del Hipódromo se levantaron una serie de edificaciones rodeadas de jardines diseñados por Javier de Winthuysen.

Juan Ramón Jiménez dió un nuevo nombre a los Altos, Colina de los Chopos, debido a los más de tres mil árboles de esta especie que al parecer él mismo ayudó a plantar, título que utilizó también para uno de sus poéticos textos.

Este Cerro del Viento, cuando eran solo aquí viento y cerro, esta hoy Colina de los Chopos (que paran el viento con su nutrido oasis y nos lo entretienen humanamente ya)…

colina-y-canalillo

La Residencia de Estudiantes se comenzó a construir a espaldas del Palacio de las Artes en 1913 según proyecto de Antonio Flórez, autor como sabemos de varios centros escolares en Madrid, igualmente inspirados en la ILE. Suyos son los pabellones gemelos y el llamado transatlántico. En 1916 se construyó el pabellón central, proyectado por Francisco Javier de Luque.

El recinto, que se encontraba muy deteriorado, fue restaurado a finales de los años 90 del pasado siglo. En la actualidad conserva todo su encanto y actividad cultural y da gusto visitarlo.

residencia-estudiantes2

Los dos pabellones gemelos continúan albergando habitaciones para los residentes, separados por el antiguo Jardín de las Adelfas, creado también por el poeta Juan Ramón Jiménez. En uno de ellos se ha instalado una recreación de lo que pudo ser una habitación como las que ocuparon Lorca, Dalí o cualquier otro estudiante que se puede contemplar a través de un cristal.

residencia-habitacion

En aquellos comienzos se crearon varias instituciones siempre dentro del ámbito de la investigación científica que perseguía la Junta.

Entre 1913 y 1927 se fundó el Instituto Nacional de Física y Química. El edificio fue costeado por la Fundación Rockefeller; ganaron el concurso los arquitectos Manuel Sánchez Arcas y Luis Lacasa Navarro. Es el actual Instituto de Física y Química Roca Solano.

En la zona norte de la colina entre 1931 y 1933 Carlos Arniches y Martín Domínguez construyeron el Instituto-Escuela y el Auditórium, con biblioteca, salas de conferencias, etc.

Después de la guerra, a partir de 1940 como sabemos las orientaciones pedagógicas cambiaron, también las arquitectónicas. Se construyeron nuevos edificios que se ordenaron alrededor de una gran plaza junto a los que ya existían a modo de campus. La Colina de los Chopos pasó a estar ocupada por lo que hoy es el recinto del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que fue el organismo heredero que se hizo cargo desde entonces.

El edificio central del CSIC en 1942 fue encargado a Ricardo Fernández Vallespín; fue proyectado por Miguel Fisac. En esta obra el gran arquitecto, en su primera etapa profesional, aún utilizó elementos clasicistas. Hoy es el lado oeste del conjunto.

csic-central

Ese mismo año el en esos momentos denominado Ministerio de Educación Nacional decidió construir una Capilla para atender las necesidades espirituales, tanto de los investigadores como de los alumnos del cercano instituto de Enseñanza Media.

Se hizo sobre el Auditórium existente, y se encargó el proyecto al propio Fisac. Junto al auditórium recordemos se encontraba el Instituto-Escuela que se convirtió en el Instituto de Enseñanza Media Ramiro de Maeztu.

Las dependencias del Servicio Central del Rectorado del CSIC, proyectado asimismo por Miguel Fisac en 1944 para Instituto de Edafología y Fisiología Vegetal, son hoy la fachada principal del conjunto, en su lado este, a la altura del nº 115 de la calle Serrano.

csic-fachada

Como nos cuenta la placa del Colegio de Arquitectos en la fachada, son dos pabellones de ladrillo independientes que delimitan un patio interior abierto al que se accede mediante una escalinata con cuatro pilares graníticos simulando un propileo monumental.

csic-entrada-columnas

El 15 de enero de 2007 con motivo de la celebración del Centenario de la creación de la Junta para la Ampliación de Estudios fueron inauguradas las dos esculturas con las figuras de Santiago Ramón y Cajal y Severo Ochoa, obra del artista Víctor Ochoa, situadas tras la puerta de entrada al recinto.

csic-ramon-y-cajal

En el lado sur se halla el edificio que alberga el Archivo Histórico Nacional, obra de Manuel Martínez Chumillas (1944), arquitecto racionalista que perteneció al GATEPAC y sin embargo al parecer se vio obligado a levantar un edificio historicista.

csic-archivo-historico

Enfrente, en el lado norte, el Instituto de Óptica Daza de Valdés, actual Centro de Física Miguel A. Catalán integrado por varios institutos (Estructura de la materia, Óptica y Física Fundamental). Proyecto de Fisac, fue construido hacia 1950.

csic-optica

Nueve años después se levantó el antiguo Centro de Investigaciones Geológicas, actual Centro de Ciencias Medioambientales del CSIC. Nuevamente obra de Fisac, tiene algunas de las características que desarrolló el arquitecto con el tiempo, novedosa en cuanto al uso del hormigón armado. La obra de diez plantas contrasta enormemente con los sencillos pabellones de la Residencia construidos en los comienzos del siglo y de la actividad de la Junta.

residencia-y-edificio-fisac

Recorrer la antigua Colina de los Chopos es muy agradable y bonito, en cierto modo es un paseo por nuestra historia. Llegar hasta la Residencia de Estudiantes, al final de la calle del Pinar, admirar sus jardines y contemplar a lo lejos, más allá de la cúpula del Museo de Ciencias Naturales, los rascacielos del nuevo Madrid, impensables entonces.

Después conocer los edificios del CSIC en la calle de Serrano, desde el nº 113 al 127, con el Instituto Ramiro de Maeztu situado en el punto más alto del antiguo cerro junto a la Capilla construida en 1942 antes mencionada, la Capilla del Espíritu Santo a cuyas puertas hoy nos detenemos.

iglesia-espiritu-santo

La visitaremos en el próximo artículo.

Por : Mercedes Gómez

———-

Bibliografía:

COAM. Guía de Arquitectura de Madrid. 2003.
FERNÁNDEZ, Rocío. Guía del Madrid de Juan Ramón Jiménez. Comunidad de Madrid, 2007.
Residencia de Estudiantes

 

En el barrio de Pacífico, calle de Granada nº 16 con vuelta calle de Narciso Serra nº 7, se encuentra el Colegio Público Francisco de Quevedo. El singular edificio que lo alberga guarda una gran historia en la que se cruzan las vidas de dos personajes notables, el fotógrafo Jean Laurent y el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco.

A pesar de la diferencia de edad –Laurent era veintisiete años mayor que Velázquez– fueron grandes amigos. Además de tener contacto debido a sus respectivas profesiones la relación personal llegó a ser estrecha; el arquitecto incluso fue el padrino de uno de los nietos del fotógrafo.

Jean Laurent, nacido en Garchizy, Francia, el 23 de julio de 1816, recordemos, llegó a Madrid en 1844 con 27 años. En 1857 se casó con Amalia Daillencq, un año menor que él. Ella era viuda con una hija fruto de su anterior matrimonio, Catalina Melina Dosch que por entonces tenía unos 15 años de edad. Catalina vivió con su madre y su padrastro hasta que tres años después se casó con el fotógrafo también francés Alfonso Roswag.

Amalia murió en 1869. Catalina y su marido, que de vez en cuando volvieron al domicilio de sus padres, se trasladaron definitivamente a vivir con Laurent, formando en 1873 la compañía “Laurent & Cía.”.

En Madrid Jean Laurent tuvo varios estudios y domicilios privados. Desde la calle del Olivo, hoy de Mesonero Romanos, en sus comienzos, hasta su famoso estudio de la Carrera de San Jerónimo.

Foto anónima, “Estudio de J. Laurent en la carrera de san Jerónimo, nº 39 (Madrid)”, Colección particular. (Imagen publicada por H. Pérez Gallardo en “Itinerario histórico…”)

Foto anónima, “Estudio de J. Laurent en la carrera de san Jerónimo, nº 39 (Madrid)”, Colección particular. (Imagen publicada por H. Pérez Gallardo en “Itinerario histórico…”)

En 1881, tenía 65 años y estaba enfermo, Laurent cedió el negocio a su hijastra Catalina y a su yerno Alfonso Roswag a cambio de una pensión, aunque por supuesto continuó ligado a él. Por entonces nació la idea de crear un estudio que a la vez sirviera de vivienda a la familia. El nuevo edificio sería proyectado por su amigo Ricardo Velázquez Bosco.

——

Fototipia J. Laurent y Cía. en la calle Granada

Hacia 1875, como se aprecia en el plano del General Ibáñez de Íbero, la zona al norte de la actual Avenida Ciudad de Barcelona (entonces Carretera de Valencia) estaba apenas urbanizada, habiendo comenzado el trazado de la calle de Granada.

Plano de I. Ibero (1875)

Plano de I. Ibero (1875)

El nuevo barrio nacía entre la Ronda de Vallecas junto al Retiro (actual Avenida de Menéndez Pelayo), la mencionada carretera de Valencia y el campo.

En 1882 Catalina y su marido compraron allí un solar; poco después solicitaron el desmonte del accidentado terreno. Tras una serie de avatares en 1884 se presentó la licencia de construcción con los planos firmados por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco.

En 1885 el barrio ya estaba trazado.

Plano de José Pilar Morales (1885)

Plano de José Pilar Morales (1885)

En el plano de Facundo Cañada de finales del siglo XIX, principios del XX aparece representado el nuevo edificio junto a un almacén de maderas, en unos terrenos aún con construcciones escasas pero con gran futuro debido a la proximidad de la estación de Atocha.

Plano de Facundo Cañada (h. 1900)

Plano de Facundo Cañada (h. 1900)

——-

Ricardo Velázquez Bosco , como hemos visto en varios artículos en este blog, fue sin duda uno de los grandes arquitectos de Madrid.

El edificio para Laurent fue proyectado en 1884, quizá antes.

El arquitecto ya había construido en el Retiro el que luego llevaría su nombre, el Palacio de Velázquez, y estaba edificando la Escuela de Ingenieros de Minas en un estilo arquitectónico muy definido que alcanzaría su máximo esplendor con el Palacio de Fomento en Atocha. Todos ellos fueron fotografiados por la empresa de Laurent.

Laurent y Cía. Palacio de Velázquez en el Retiro (1880-1900), obra de Velázquez Bosco. Archivo Ruiz Vernacci (Fototeca Mº Cultura).

Laurent y Cía. Palacio de Velázquez en el Retiro (1880-1900), obra de Velázquez Bosco. Archivo Ruiz Vernacci (Fototeca Mº Cultura).

El propio arquitecto lo describió. La casa “destinada a habitación y talleres de estampación del establecimiento fotográfico de los Señores J. Laurent y Cía en el solar situado en la calle de Granada esquina a la de Narciso Serra, constará de piso de sótanos de 4 metros de altura, de planta baja de 4,35 m. de altura y de planta principal en la cual, según se indica en los adjuntos planos estará situada la galería y los talleres…”

Así, las tres plantas albergaron los talleres, almacén, despacho, archivo, laboratorio… y el domicilio de la familia.

Alzado calle Granada, Archivo de Villa (imagen COAM)

Alzado calle Granada, Archivo de Villa (imagen COAM)

El ala de la calle Narciso Serra contigua a la esquina en origen solo tenía dos plantas y en ella se encontraba la vivienda.

Alzado calle Narciso Serra, Archivo de Villa (imagen COAM)

Alzado calle Narciso Serra, Archivo de Villa (imagen COAM)

Se construyó, excepto el zócalo de piedra, en ladrillo visto, con decoraciones de estilo neomudéjar. Delante de la casa se creó un pequeño jardín separado de la calle por una verja de hierro.

Un letrero en la fachada indicaba: “Fototipia y fotografía de J. Laurent y Compañía”. Hoy otro rótulo nos dice que se trata del “Colegio Nacional Francisco de Quevedo”.

estudio-laurent-granada

Calle Granada

Un nuevo piso en la calle de Narciso Serra fue levantado en 1930 en una primera reforma y ampliación. En los años 40 fue convertido en sede escolar. Sufriría otra reforma en 1960. Otras obras de rehabilitación del colegio se acometieron en 1992 y en 2002.

Calle Narciso Serra

Calle Narciso Serra

El edificio aunque en este caso es muy sencillo recuerda las obras monumentales de Velázquez Bosco antes mencionadas, con sus dos cuerpos a modo de torreones a ambos lados del cuerpo central, tanto en su estructura como en los materiales utilizados.

estudio-laurent-detalle

Las fachadas conservan los adornos de cerámica, probablemente procedentes de la Fábrica de Cerámica de la Moncloa, entonces dirigida por los Zuloaga, cuyo uso fue habitual en todas las construcciones del arquitecto.

estudio-laurent-torreon

La antigua Fototipia hoy día ha quedado situada entre altos edificios, ya no hay almacenes de maderas ni campo. De aquellos tiempos únicamente pervive el gran desnivel del terreno surcado por empinadas calles.

estudio-laurent

La familia se trasladó a la calle Granada en 1886. Cuenta Helena Pérez Gallardo que el empeño en su construcción más el posible descenso de encargos provocó su ruina, aunque la firma permaneció varios años aquí dirigida por Roswag.

En esta casa murió Jean Laurent el 24 de noviembre de ese mismo año. Tenía 70 años.

Por : Mercedes Gómez

———-

Bibliografía:

GUTIÉRREZ, Ana. “J. Laurent, creador, innovador y maestro de la fotografía”, en Jean Laurent en el Museo Municipal de Madrid. Retratos. Tomo I. Artistas Plásticos. Museo Municipal de Madrid. Madrid, 2005.
BALDELLOU, Miguel Ángel. “El taller y estudio de Laurent”. Revista Cuaderno de Notas, nº 13. Madrid, 2010.
PÉREZ GALLARDO, Helena. “Itinerario histórico por la biblioteca fotográfica de la firma Laurent¬Cia. (1850-1900)”. Anales de Historia del Arte. Madrid, 2016.
Arquitectura de Madrid. COAM.
http://idehistoricamadrid.org
Colegio Francisco de Quevedo

correo-e

artedemadrid@gmail.com

Contenido del blog

Los textos y fotografías publicados en este blog están a disposición de todos aquellos a quienes puedan interesar.
Pueden ser utilizados, citando su procedencia y a su autor.
No deben ser utilizados sin autorización en ninguna publicación con ánimo de lucro.

Contenido protegido por el Registro de la Propiedad Intelectual de la Comunidad de Madrid.

© Mercedes Gómez

Intoduce tu dirección de correo-e para seguir este blog y recibir notificación de nuevas entradas

Archivos

Estadísticas del blog

  • 2,325,737 Visitas totales

Sígueme en Twitter

@ArteEnMadrid