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A los pies de la ciudad de Zamora, en la llamada Puebla del Valle, extramuros, a finales del siglo XII, principios del XIII, se levantó la iglesia de Santa Lucía, una de las veintitrés que hoy forman parte de la ruta de iglesias románicas zamoranas, perfectamente señalizada y descrita por toda la ciudad.

En su busca bajamos por la calle de los Herreros de marcado trazado medieval desde el centro hacia el río Duero.

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Ya en las afueras, caminando junto a la muralla llegamos a las espaldas de la plaza de Santa Lucía.

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Desde aquí contemplamos los pies del templo, reformado en el siglo XVII, época a la que corresponde su estructura actual. La espadaña fue reconstruida en el XVIII.

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De la iglesia primitiva apenas se conservan las huellas románicas en su muro norte.

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Frente a ella, a finales del siglo XV o comienzos del XVI, se construyó el llamado Palacio del Cordón o de Puñonrostro.

Plaza de Santa Lucía. Zamora.

Plaza de Santa Lucía. Zamora.

Así llamado por la magnífica portada enmarcada por un cordón franciscano de piedra a modo de alfiz, junto a los escudos de los propietarios, los condes de Puñonrostro.

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El primer conde de Puñonrostro fue Juan Arias Dávila, título concedido por Carlos V por luchar junto a él en la guerra de las Comunidades, firmado por Juana en 1523*. Juan Arias, notable personaje de la época, se casó con Marina de Mendoza, hija del marqués de Santillana y primer duque del Infantado. Murió en 1538.

Los restos de ambos edificios, la iglesia y el palacio, hoy forman parte del Museo de Historia de Zamora.

La iglesia es almacén visitable del museo. Del palacio se conserva la fachada principal y algunos arcos del antiguo patio hoy ubicados en el interior del nuevo edificio del museo formando parte de la Colección permanente.

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Los arquitectos madrileños Emilio Tuñón y Luis M. Mansilla construyeron la nueva sede. La obra, realizada entre 1992 y 1996, ocupa unos 3.000 metros cuadrados. Fue la primera gran obra del estudio Mansilla + Tuñón Arquitectos. Después acometieron la reforma y ampliación de la antigua Fábrica de Cervezas El Águila, que casualmente visitamos la semana pasada, recordemos actual sede de la Biblioteca y Archivos Regionales de Madrid.

El nuevo edificio del Museo de Zamora es un cubo de piedra, “un cofre que contiene la memoria de la ciudad”, según palabras de los propios autores.

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Este museo, “extramuros de la ciudad, y bajo el desplome de la muralla que mira al río Duero” es una maravilla que merecería un artículo él solo, incluso algunas de las obras allí contempladas, pero hoy vamos a continuar con nuestra historia de los condes de Puñonrostro, que nos lleva de vuelta a Madrid.

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En Madrid Juan Arias Dávila también tuvo su palacio, con su cordón de piedra en la fachada principal, aunque al contrario que en Zamora el edificio hoy ya no existe.

El Palacio del Cordón madrileño estaba situado en una de las dos vías medievales más importantes (la otra era la actual calle Mayor), la que iba de la Puerta de Santa María a Puerta Cerrada, hoy calles del Sacramento y San Justo.

Igual que en Zamora, fue construido junto a una iglesia medieval, en este caso la parroquia de San Justo, una de las más antiguas, ya citada en el Fuero de 1202. Desapareció a finales del siglo XVII. En 1739 comenzó la construcción de la actual Basílica de San Miguel.

El Palacio del Cordón probablemente fue de los primeros edificios que se construyeron en la zona, en estilo gótico tardío. Debió ser levantado en la misma época que el zamorano, a finales del siglo XV o principios del XVI, cuando –aún antes de que Felipe II trajera la Corte a Madrid– las familias castellanas más poderosas comenzaron a llegar a la Villa.

Los nobles se fueron instalando en torno a la plaza de la Villa, entonces plaza de San Salvador, recordemos embellecida y ampliada por Enrique IV. De esa época se conservan las Casas de los Lujanes. Enfrente, hasta 2002, estuvo la Casa de Iván de Vargas, hoy reconstruida, mucho más sencilla que los palacios cercanos. En la misma acera en 1537 se edificó el palacio de Jiménez de Cisneros que, aunque muy modificado, sí se conserva. El plano de Pedro Texeira una vez más nos ayuda a imaginar cómo pudo ser la plaza en el siglo XVII.

Plano de Texeira (1656)

Plano de Texeira (1656)

A ambos lados del viejo palacio que ocupaba todo el solar junto al convento de las Carboneras, las calles tomaron, igual que la plaza, el nombre de sus dueños y el detalle arquitectónico del palacio, las calles de Puñonrostro y del Cordón.

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En el siglo XVIII era la Casa nº 1 de la manzana 176. La Casa nº 2 era y sigue siendo el Convento de las Carboneras.

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El madrileño Palacio del Cordón fue derribado en la segunda mitad del siglo XIX, sobre el solar se construyeron las casas actuales, números 2 y 3 de la plaza.

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Plaza del Cordón. Madrid.

Una placa municipal en su fachada recuerda que aquí “estuvieron las Casas del Cordón donde el secretario de Felipe II Antonio Pérez vivió desde 1575 y sufrió cautiverio hasta su fuga en 1585”.

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Enfrente, nº 1 de la plaza, se encuentra la hoy llamada Casa del Cordón por el adorno de su fachada. Pero este edificio, rehabilitado para viviendas, fue construido en la segunda mitad del siglo XVIII.

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Tal vez el detalle decorativo del cordón de piedra fue colocado inspirado en el nombre de la plaza y del palacio que por entonces aún existía frente a él, pero no tiene nada que ver con el desaparecido Palacio del Cordón del Conde de Puñonrostro.

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Estamos sin duda en una de las plazuelas más bonitas de Madrid, se respira su historia. A pesar de las muchas modificaciones conserva el espíritu del pasado. Se puede derribar un edificio pero no es tan fácil hacer desaparecer la forma de las calles. ­Igual que en Zamora, se conserva su singular trazado medieval; también restos de la arquitectura del siglo XVI en la vecina Casa de Cisneros y el más puro barroco del siglo XVII, con el convento de las Carboneras a sus espaldas; la histórica Casa de Iván de Vargas… por supuesto la magnífica iglesia de San Miguel del siglo XVIII. Toda la historia de Madrid recogida en una plaza, sus edificios y las calles que a ella se asoman. Y mucha belleza.

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Por: Mercedes Gómez

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Ver:

SERRANO, Luis. Restauración del castillo de Puñonrostro en Torrejón de Velasco. Madrid 2012
Museo de Zamora
Obra de MONTERO VALLEJO, Manuel.
Tabla genealógica de Arias Dávila, señores y condes de Puñonrostro (Manuscrito). Biblioteca Digital RAH.

* Corrección 12.10.16

 

Durante más de treinta años el solar, de más de setecientos metros cuadrados, con entrada por la Cava Baja 22 y Almendro 3 ha estado tapiado y cerrado, excepto una época en que al parecer sirvió de aparcamiento. Solo sabíamos que allí se había constatado la existencia de restos de muralla.

En 1983 fue realizada una excavación arqueológica con el fin de localizar dichos vestigios de la muralla, perfectamente documentado su paso por el lugar, y de datarlos. Aún en el siglo XVII se conservaba parte del lienzo y algunas torres que dibujó nuestro cartógrafo Pedro Texeira.

Plano de P. Texeira (1656)

Plano de P. Texeira (1656)

Durante la excavación aparecieron la muralla y el arranque de uno de los cubos semicirculares, y restos arquitectónicos superpuestos o adosados a ella, desde el siglo XIV al XIX; la muralla conserva solo una altura de unos dos metros. Se consideró una construcción de finales del siglo XI, comienzos del XII, o sea de la época cristiana. Los restos del muro hallado son, según los informes entonces, de mampostería con un espesor de unos dos metros y medio.

También se encontraron numerosos vestigios de cultura material, ataifores o platos islámicos y otras cerámicas, de cronología musulmana, de los siglos X y XI, lo cual ratificaba la existencia de un arrabal islámico en la zona.

Cava Baja, 22.

Cava Baja, 22.

¡Cuántas veces hemos visto el candado en la puerta de madera en la Cava Baja y observado los muros en la calle del Almendro! solo podíamos ver los árboles que sobresalían magníficos sobre las tapias.

Ahora hace pocos días el Ayuntamiento de Madrid ha abierto sus puertas.

Calle del Almendro, 3.

Calle del Almendro, 3.

Es una buena noticia. Para los vecinos, que ya han comenzado a disfrutar del espacio; para los amantes y estudiosos de las murallas de Madrid, para quienes era un lugar cerrado y misterioso que escondía sus restos, ahora abierto con la expectativa de su futura restauración; y para todos los madrileños, pues un solar cerrado y desaprovechado en pleno centro de la ciudad ahora es un lugar prometedor.

Un casi poético cartel firmado por los niños del barrio nos cuenta qué hay en este número 3 de la histórica calle.

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Es un espacio en el que se puede estar y jugar, un espacio salvajemente romántico en medio de la jungla de Madrid, leemos.

El redactor del cartel lo expresa bien, sí, es salvaje y es romántico, un espacio que se está pensando, hasta hace poco impensable, que se está construyendo, aunque hasta ahora todos esperábamos que se construyeran casas en él… Nos cuentan también los niños firmantes que el solar tiene unas reglas, el tabaco y el alcohol no son bienvenidos. El horario se decide en grupo. Es una buena idea, preservarlo de usos no deseados por todos; y que los visitantes lo mantengan, mantengamos, limpio.

Desde luego de momento esto no tiene nada que ver con un parque ni con un jardín, es un terreno silvestre, aunque parezca mentira un trocito de campo en pleno centro de Madrid.

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Pero no olvidemos que el solar estuvo ocupado casi desde los orígenes de Madrid, cuando se convirtió en uno de los arrabales del Mayrit islámico como han demostrado los hallazgos arqueológicos.

Contemplamos el solar y la puerta de madera de la Cava Baja desde dentro, por fin. Dos mamás con sus hijos pequeños se encuentran aquí tranquilas esta mañana en que yo lo he visitado, ellas charlan y ellos juegan.

Aquí, bajo la parcela cubierta de cemento, están los vestigios de la muralla.

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No hay fecha, ni quizá presupuesto, para su restauración pero esperemos que en un futuro próximo se saque a la luz. Y que se explique que por aquí pasaba la muralla medieval, un monumento de gran importancia en nuestra historia. Y que aquí vivieron nuestros antepasados desde al menos el siglo X, quedando algunos de los objetos utilizados en su vida cotidiana aquí sepultados como prueba. Colocar un cartel que lo mencionara y lo explicara también sería una buena idea.

En uno de los muros de las antiguas construcciones también hay vestigios de mampostería.

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Y aún quedan restos de las casas que en el pasado en ella se apoyaron, tal vez las últimas del siglo XIX, con sus baldosas hidráulicas.

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Junto a la entrada de la calle del Almendro hay una fuente de hierro, de 1903, con pilón de piedra, que ignoro desde cuando está aquí. ¿Volverá a proporcionar agua?

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A la salida la verdad es que resulta algo enternecedor ver tres viejos bancos de piedra, después de haber visto cómo se destruían sin misericordia en algunos lugares de Madrid, salvados, procedentes vaya usted a saber de qué almacén, colocados en la estrecha antiquísima calle del Almendro, a la entrada de un solar rodeado con una tapia pintada de colores, en el que juegan los niños y en el que hay restos de muralla y recuerdos de otros tesoros.

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Otro día volveremos a la calle del Almendro, que tanta historia guarda. Continuará.

Por : Mercedes Gómez

 

Jardines del Barrio de Salamanca (III)

Alrededor de la actual plaza del Marqués de Salamanca fue creciendo todo el distrito, uno de los que conformaron el Ensanche de Madrid en el siglo XIX, comienzos del XX, gracias al personaje que le da nombre, José de Salamanca y Mayol. En el centro una estatua le recuerda. Realizada en 1902 por Jerónimo Suñol, inicialmente fue instalada a unos metros de aquí, en la misma calle de Lista –actual José Ortega y Gasset­– en su confluencia con la de Velázquez, hasta que finalizó la urbanización de la plaza y fue trasladada.

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En los comienzos del siglo XX aún apenas había construcciones en la zona. En la plazoleta, solo la Escuela-Asilo de la Fundación Sotés que aparece representada en el plano de Facundo Cañada.

Plano de F. Cañada (h. 1900)

Plano de F. Cañada (h. 1900)

La Escuela, que había sido inaugurada en 1896 inspirada en las ideas pedagógicas de la Institución Libre de Enseñanza, tenía un carácter asistencial que daba instrucción, vestía y alimentaba a niños pobres de ambos sexos, entre 3 y 7 años, cuyos padres no podían cuidar a sus hijos en horario de trabajo. El hotel en el que se encontraba fue expropiado para completar el trazado de la plaza. La escuela se trasladó a la calle de Cristóbal Bordiú. En su lugar, actual nº 2, uno de los edificios construidos aún perdura, la Casa-palacio del vizconde Escoriaza, levantado por Enrique Pfitz pocos años después, entre 1919 y 1922.

Su primer nombre oficial fue, desde 1904, plaza de Salamanca.

Plano de Madrid L. Delage (1915)

Plano de Madrid L. Delage (1915)

También se conservan los palacetes del nº 5, obra de Joaquín Saldaña, el más antiguo, levantado entre 1911-14; y en el nº 7 el antiguo palacete del marqués de Guerra, construido por Fernando de Escondrillas en 1925. El resto de construcciones son posteriores a la guerra. Como la denominación de la plaza, que en 1944 por acuerdo municipal pasó a ser la plaza del Marqués de Salamanca. El Jardín de la glorieta entonces era circular, con la estatua del marqués en el centro.

En el actual nº 5, esquina con la calle José Ortega y Gasset 35, se conserva la mencionada casa-palacio, de más de mil metros cuadrados, construida según proyecto del arquitecto Saldaña.

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Joaquín Saldaña fue un arquitecto madrileño (1870-1939) especializado en la construcción y reforma de edificios para la clase aristocrática y más adinerada del Madrid de finales del XIX y principios del XX. Su participación en la creación del elegante barrio de Salamanca fue importante. Muy cerca, en la manzana siguiente, en la esquina de Ortega y Gasset con Castelló, proyectó el antiguo palacete de José Luis Gallo, luego de Juan March. En la esquina contraria construyó el palacete del marqués de Hijosa de Álava, hoy conocido precisamente como Palacio de Saldaña.

La entrada principal al edificio que hoy visitamos se encuentra en la propia plaza, con su fachada curva, forma que tomaron todas las construcciones para adaptarse al proyecto.

salamanca fachada nº 5

El portal y acceso está decorado emulando los tiempos más esplendorosos del palacio.

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En la actualidad lo ocupa una firma de moda. El interior completamente rehabilitado, no debe conservar nada del antiguo palacete, acaso la barandilla de la escalera, pero su decoración es un tanto palaciega, buscando la elegancia y singularidad.

salamanca escalera

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Una puerta trasera da al jardín por el que también se puede acceder al palacete.

salamanca entrada jardin

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El precioso jardín, muy cuidado, guarda dos delicadas fuentes.

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Como los otros jardines de palacios vecinos y la propia plaza, forma parte del listado de Elementos Singulares en el Catálogo de Elementos Protegidos del Plan General de Ordenación Urbana de 1997.

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La plaza en la actualidad divide el distrito de Salamanca, los barrios de Lista al este y Castellana al oeste; al sur, los de Recoletos y Goya. La zona ajardinada en el pasado de forma circular hoy está partida, atravesada por la calle Príncipe de Vergara.

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No conserva ninguna especie del jardín original pero está adornada con pinos que dan sombra al marqués, que allí continúa presidiendo su plaza.

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Por : Mercedes Gómez

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Otros artículos:

Jardines del Barrio de Salamanca (I). El Jardín de la Plaza de la Independencia.

Jardines del Barrio de Salamanca (II). Patios de manzana.

Bibliografía:

COAM. Guía de Arquitectura de Madrid. Madrid 2003.
RIVAS, P. y RAÑÉ, T. Instituto Geológico y Minero de España: historia de un edificio. IGM, Madrid 2006. (pág, 20)

 

A mis abuelos,
que vivieron aquí la mayor parte de su vida

 

La calle del Espíritu Santo nace en la Corredera Alta de San Pablo y llega hasta la calle de San Bernardo.

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Su historia es antigua. Recordemos que a mediados del siglo XV, reinando Enrique IV, el límite norte de Madrid estaba en la plaza de Santo Domingo. Mas allá de la Puerta del mismo nombre, una de las puertas de la Cerca del Arrabal, sólo había bosques y cursos de agua que regaban los fértiles terrenos. Y así fue hasta finales del siglo XVI, cuando Felipe II estableció la Corte en la Villa y la ciudad empezó a crecer. En el siglo XVII se produjo un gran aumento de población, y bajo el reinado de Felipe IV se construyó la nueva Cerca de Felipe IV. Las Puertas de la villa por el norte pasaron a ser, la Puerta de Fuencarral, próxima a la actual glorieta de San Bernardo; la Puerta de las Maravillas, al final de la calle de San Andrés; y la Puerta de los Pozos de la Nieve cerca de la actual glorieta de Bilbao. En los terrenos intramuros, entre los caminos que surgieron en dirección a Fuencarral se crearon una serie de calles, una de ellas fue la del Espíritu Santo.

En un principio se conoció como Calle de Buenavista, que empieza desde la Calle Baja de Fuencarral y acaba en la Cruz del Espíritu Santo. Y prosigue desde la Cruz del Espíritu Santo hasta la Carrera de San Pablo. Así se menciona en el manuscrito sobre la Visita General realizada a las casas de Madrid en 1625, que describe el Madrid de las primeras décadas del siglo XVII.

En el tramo que iba del antiguo Camino de Fuencarral –hoy San Bernardo– a la Cruz del Espíritu Santo el manuscrito describe escasas construcciones, una caballeriza y cochera, una casilla que da a Fuencarral, y dos casas, una de ellas debía ser importante pues tenía once puertas que daban a las calles de las Minas, Buenavista y Pozas.

El otro tramo, desde la Cruz hasta la Carrera, hoy Corredera de San Pablo, estaba mucho más poblado. El manuscrito describe diecinueve casas cuyos propietarios tenían los más variados oficios: una tabernera de corte, un zapatero, tres cocineros, una lavandera, un carretero, dos panaderos…

En el primer plano de Madrid, el Plano de Mancelli, de 1623, no aparece el nombre de la calle pero sí está indicada con el nº 27 la Cruz del Espíritu Santo, en la esquina con la calle de San Andrés. La manzana ya muestra la forma de la esquina en la que estaba la Cruz, que siglos después los vecinos llamaron La Rinconada.

Plano de Mancelli (1623)

Plano de Mancelli (1623) (detalle)

Es en el Plano de Pedro Texeira, de 1656, cuando aparece denominada como calle del Espíritu Santo. Texeira tampoco dibujó la cruz.

La Cruz del Espíritu Santo era una de las varias cruces de índole religiosa que existían en aquella época en la Villa. Sin ir más lejos, había otra a escasos metros, en la propia Corredera, junto a la iglesia de San Ildefonso –entonces aneja a la parroquia de San Martín–, que sí dibujó Texeira.

Plano de Texeira (1656) (detalle)

Plano de Texeira (1656) (detalle)

Ha sido muy difundida la historia de que en tiempos de Felipe III “había allí unas casas habitadas por gente de mal vivir, cayó un rayo el tercer día de Pascua de Pentecostés, y produjo un incendio que destruyó unas tiendecillas de moriscos que en ella había. En memoria de este suceso se levantó en tal paraje una cruz de piedra con una paloma en medio, llamándose la Cruz del Espíritu Santo de donde le vino el nombre a la calle…”

Fue Pedro de Répide quien, a veces moviéndose entre la historia y le leyenda, escribió todo esto en uno de sus artículos –recopilados en su famoso libro Las Calles de Madrid– escritos en los años 20 del siglo pasado.

Contaba también Répide que la calle del Espíritu Santo está situada sobre antiguos terrenos del abad de Santo Domingo de Silos y del prior del Monasterio de San Martín. Lo cierto es que varias casas en el siglo XVIII eran propiedad de la Congregación del Espíritu Santo, San Martín y San Bartolomé, ubicada en la parroquia de San Martín, así consta en la Planimetría General. Aunque la verdad es que muchas casas entonces pertenecían en esta calle y en toda la villa a las órdenes religiosas.

En el siglo XVIII la calle recibía el nombre de calle de la Cruz del Espíritu Santo.

Plano de Espinosa (1769) (detalle)

Plano de Espinosa (1769) (detalle)

Finalmente Répide nos informó de que “la cruz fue quitada de ahí en 1820 por orden del corregidor Marquina, que quitó todas las cruces que había en las calles y plazas de la corte, excepto la de Puerta Cerrada”.

Desde 1835, por acuerdo municipal, es la calle del Espíritu Santo.

La Rinconada se encuentra en la plaza creada tras el derribo de las últimas casas de la manzana 473. La plaza, sin denominación oficial hasta 1969, siempre fue conocida por los vecinos como El Rastrillo, por el mercado que allí se instalaba, nombre que muchos esperamos recupere, y desaparezca el nombre actual que nada tiene que ver con la historia del barrio y de las personas que allí vivieron y viven.

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El Ayuntamiento le adjudicó el nombre de plaza de Juan Pujol en noviembre de dicho año 1969, por cierto pocos meses después de que se quemara el entrañable Cine Dos de Mayo.

En las últimas décadas la calle del Espíritu Santo ha cambiado mucho aunque continúa siendo una calle comercial y de encuentro. Tal vez herencia de la vida que aquí existió hace cuatro siglos, cuando la habitaron madrileños que desempeñaron diversos oficios, recordemos, panaderos, cocineros, zapateros… Quizá herencia del cercano mercado de San Ildefonso, cuyos puestos callejeros desde el siglo XIX hasta 1970 en que fue derribado, llegaban desde la Corredera hasta aquí.

Aún en los años 80 y primeros 90 dominaban las carnicerías, pescaderías, fruterías, tabernas, la droguería de toda la vida, la tahona del Mico…

Espíritu Santo, 4 (Foto: 2006)

Espíritu Santo, 4 (Foto: 2006)

De todo aquello apenas continúa existiendo la farmacia, la papelería –reconvertida, ofrece servicios de imprenta– el estanco, una frutería –la de Andrea, ahora bautizada como El Rincón de Andrea– y la tradicional pollería Herrero. Y se ha recuperado en cierto modo la vieja churrería, que hace muchos años vendía los churros recién hechos ensartados en un junco, ahora moderna churrería-chocolatería.

Curiosamente en algunos de los comercios que se conservan, como la carnicería en el nº 4, los bonitos letreros antiguos han sido sustituidos. Lo que no ha cambiado en diez años son las paredes pintarrajeadas. Creo que es una de las calles más pintarrajeadas de Madrid.

Espíritu Santo, 4 (Foto: 2016)

Espíritu Santo, 4 (Foto: 2016)

Sin embargo otros establecimientos que se han transformado y ahora tienen nuevos usos, sí guardan elementos antiguos. Como la antiquísima Carnicería y Salchichería en el nº 28, en la Rinconada, que hoy alberga la tienda de ropa Remember.

carniceria y salch 2016

Muchos de los elementos de la carnicería se han conservado en una buena rehabilitación del local.

ropa en la carniceria

Las vigas de madera vistas, los azulejos blancos, la puerta de la nevera, un grifo de la antigua pila, los espejos, los ganchos para colgar las carnes…

colgadores carnes

La calle del Espíritu Santo desde hace unos años está adornada con árboles.

Espíritu Santo, esquina calle de la Madera, manzana 463

Espíritu Santo, esquina calle de la Madera, manzana 463

Árboles que seguro fueron algo impensable para los vecinos en las primeras décadas del siglo XX, incluso en los años 40 y 50, cuando en muchas de las viviendas ni siquiera disfrutaban de agua, solo una pila en cada piso y una fuente en el patio para todos, hasta que poco a poco, no hace tanto tiempo, cada uno pudo ir instalando su propio aseo, muy pequeño en algunos casos, y disponer de agua en su propia vivienda.

Así sucedió en una de las casas más antiguas de la calle, la corrala del actual nº 20, antigua casa nº 13 de la manzana 452.

Calle Espíritu Santo, 20

Calle Espíritu Santo, 20

Los nuevos locales comerciales, a lo largo de todo el primer tramo de la calle, son variopintos. La Tienda de las Gorras, otra que vende ropa vintage al peso, una floristería, dos librerías. Una de las tiendas más bonitas es la librería Las tres rosas amarillas, especializada en libros pop-up, móviles o desplegables.

libro pop up

Pasada la plaza, la casa más moderna, construida en los años 70, en el nº 32 ocupa el solar del mencionado Cine Dos de Mayo. El cine de sesión continua que había sido construido en 1928 sufrió un grave incendio en julio de 1969 que lo destruyó por completo.

Continuamos caminando por el segundo tramo de la calle. En la esquina con la de Santa Lucía recordemos existió una tienda de Comestibles, quesos y ultramarinos decorada por Enrique Guijo de cuya cerámica lamentablemente quedan escasas huellas, apenas el escudo.

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Al final, en la acera de la derecha hay una larga tapia, que siempre me pregunté qué escondía… se trata del jardín del Palacio de Parcent que por fin pude conocer y visitaremos en un próximo artículo.

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La proximidad de la calle de San Bernardo y sus palacios da a la calle un aire más tranquilo y en cierto modo elegante. Tanto en el siglo XVII como en el XX, incluso en la actualidad, Espíritu Santo siempre fue distinta en sus dos tramos.

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El Palacio de Parcent fue levantado entre 1728-30, antes que la mayoría de edificios existentes hoy día en este barrio, que fueron construidos en la segunda mitad del siglo XIX.

Espíritu Santo 35, casa de 1863

Espíritu Santo 35, casa de 1863

Junto a los muros laterales del Palacio, hoy sede de oficinas del Ministerio de Justicia, finaliza la histórica calle del Espíritu Santo y nuestro paseo.

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Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Visita realizada a las casas de Madrid en 1625. Manuscrito 5.918 de la Biblioteca Nacional de España.
Planimetría General de Madrid.
APARISI LAPORTA, L.M. Toponimia madrileña: proceso evolutivo, Madrid, Gerencia Municipal de Urbanismo, 2001.
RÉPIDE, Pedro de. Las calles de Madrid. Ed. La Librería, Madrid 2002.
ABC 4 julio 1969,
El País 25 julio 1994

Como vimos cuando visitamos el Castillo de la Alameda de Osuna la historia del actual distrito de Barajas es muy antigua. Por otra parte sabemos que las obras de ampliación del Aeropuerto permitieron hace pocos años el hallazgo de importantes yacimientos prehistóricos y romanos. Sin duda se trata de unas tierras de gran interés en la historia de Madrid.

Barajas. Mapa geológico-hidrográfico de 1906

Barajas. Mapa geológico-hidrográfico de 1906

Barajas fue uno de los pueblos, villas históricas, como Chamartín, Vallecas, los Carabancheles… próximos a Madrid, que a mediados del pasado siglo XX se integraron en el término municipal de la capital.

Barajas, 1926

Barajas, 1926

Entonces el municipio era poco más de lo que hoy se conoce como Casco Histórico de Barajas, uno de los barrios del actual distrito, junto con el de Corralejos –con el parque Juan Carlos I–, Timón, Aeropuerto y Alameda de Osuna –con su Castillo y el bello Jardín del Capricho–.

Barajas, h. 1950

Barajas, h. 1950

Merece la pena visitar Barajas y conocer, además de los lugares mencionados tan emblemáticos, este barrio del Casco Antiguo en el que se encuentran algunas joyas. Pocos minutos antes de llegar al centro, la hermosa ermita de Nuestra Señora de la Soledad del siglo XVII, restaurada y reabierta en 2003.

barajas ermita

En el corazón del centro histórico, la iglesia de San Pedro de Antioquía fundada a mediados del siglo XVI, actual parroquia de San Pedro Apóstol. La torre y gran parte de la construcción tal como hoy se muestra se trazó en el siglo XVII.

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La iglesia que ha sufrido incendios, reformas y muchos avatares a lo largo de los siglos fue reconstruida en 1954.

barajas iglesia int

Muy cerca se encuentra la Plaza Mayor que empezó a configurarse a partir de la construcción del Palacio Nuevo que Don Francisco Zapata, I Conde de Barajas ordenó levantar en la villa a partir de 1572 cuando Felipe II le otorgó ese título.

La Plaza Mayor de la antigua Villa de Barajas ha tenido, con los vaivenes de la historia, distintos nombres. La llamada Plaza de Barajas recibió el nombre de Plaza de España por acuerdo municipal de 14 de julio de 1950. Modificado en 1959, se le asignó la denominación actual, plaza de Hermanos Falcó y Álvarez de Toledo, en memoria de Manuel Falcó duque de Fernán Núñez y Tristán Falcó conde de Barajas.

Remodelada en los años 90, hoy está ocupada por una zona ajardinada, arbolado y una fuente en el centro.

barajas plaza fuente

De planta rectangular, empezó a configurarse en el último cuarto del siglo XVI para consolidarse definitivamente en 1616; tres de sus cuatro lados están rodeados por soportales con construcciones y elementos de distintas épocas.

barajas porticada tahona

Llaman la atención sus columnas de piedra, muchas de ellas originales, y los dinteles de madera.

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Para conocer bien su historia, desarrollo urbano y características os recomiendo la lectura del blog de la Asociación Cultural Barajas, distrito BIC.

Y por supuesto asistir a los actos programados que se desarrollarán a partir del 18 de Abril en el centro cultural “Villa de Barajas”, hasta el día 29, con el lema Recuperar el pasado para ganar el futuro. El Centro Cultural, en la calle Botica nº 10, ocupa por cierto otro de los edificios de interés, rehabilitado a finales de los años 80.

La Asociación, con el apoyo de la Junta Municipal de distrito y la colaboración de la Universidad Alfonso X el Sabio, ha organizado las actividades de celebración del IV Centenario de la Plaza Mayor de Barajas. En paralelo a la conmemoración, la entidad pretende dar un impulso al proyecto de peatonalización de la plaza que presentó al Ayuntamiento de Madrid en enero de 2014. Otra de las buenas propuestas es que la plaza recupere su nombre histórico.

El próximo día 18 de abril a las 19,00 h. se celebrará una mesa redonda, y desde ese día hasta el 29 podremos visitar una exposición con los trabajos teóricos sobre la Plaza realizados por alumnos de la mencionada Universidad y fotografías cedidas por los vecinos.

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Por : Mercedes Gómez

 

Como contó Jaime Oliver Asín, Val o valle es término habitual utilizado para denominar pueblos, barrios o calles. En Madrid, Valverde, Vallehermoso, Valdezarza, topónimos como Valnegral (hoy Abroñigal), Valnadú…

Valnadú era el nombre -quizá de origen musulmán- de una de las puertas de la muralla cristiana, la más próxima al Real Alcázar. Y el valle de Valnadú debía ser el de la calle del Arenal que en la Edad Media estaba surcada por un arroyo rodeado por terrenos elevados, el arroyo del Arenal de San Ginés.

arenal placa2

“El profundo arenal que dio caminos
al agua, y dio llanura que no había,
tragando en sí los cerros convecinos.”

Estos versos de Nicolás Fernández de Moratín, padre de Leandro, hacen referencia al relleno del cauce del arroyo que tuvo lugar después de la llegada de la Corte a Madrid en 1561.

Antes de las reformas de Felipe II la topografía de la zona era muy accidentada. Arenal, Santa Catalina, Valnadú, Arrieta…. todo eran barrancos. Y la zona estaba surcada por numerosos arroyuelos. El más importante era el mencionado Arroyo del Arenal.

Felipe II terraplenó los barrancos de Valnadú, ordenó derribos y creó muros de contención dando lugar a la plazuela de los Caños del Peral, hoy plaza de Isabel II.

plaza opera

Recordemos que los límites del llamado segundo recinto o Madrid cristiano estaban marcados por el antiguo Alcázar -ubicado en el mismo lugar donde hoy admiramos el Palacio Real-, y las cuatro puertas: la Puerta de Moros, Puerta Cerrada, la de Guadalajara y la Puerta de Valnadú.

La de Valnadú es quizá la más desconocida de todas ellas en cuanto a ubicación y características. Incluso su grafía presenta dudas, en algunos lugares se encuentra escrita con “B”. Respecto a esto, además del aspecto etimológico explicado por Oliver Asín –val, de valle-, lo correcto es con “V”. En las Actas de Acuerdos del Concejo siempre aparece escrito Valnadú.

Antes de continuar debemos decir que se cree que existieron dos puertas de Valnadú. La primera, más al sur, de ser cierta la teoría según la cual en origen la muralla procedente de la Puerta de Guadalajara en la calle Mayor giraba hacia el oeste por la calle del Espejo; en algún momento, debido a la expansión de la villa, fue desplazada hacia el norte, hacia el barranco del arenal de San Ginés.

Como ya vimos aquí al hablar de las murallas y los Altos de Rebeque, recordemos que algunos autores creen que la muralla cristiana en un primer momento discurría en pronunciada curva por la calle del Espejo (que se aprecia en los planos antiguos) y continuaba por la calle de Requena hasta unirse al primer recinto. Según esta teoría la cerca fue reconstruida posteriormente un poco más al norte (algunos de cuyos tramos subsisten como sabemos), llegando hasta la plaza de Isabel II y cerrando por la plaza de Oriente. Así la segunda Puerta se situó en las cercanías de la actual plaza.

plaza opera puerta

Una placa la recuerda en la esquina de la calle de la Unión con la de Vergara.

valnadu placa

Escribió Jerónimo de la Quintana en su obra A la muy antigua, noble y coronada Villa de Madrid, publicada en 1629, que la muralla acababa en la Puerta de Valnadú, junto a la Casa del Tesoro, cerca de Palacio. Y afirmaba que las cuatro puertas eran de pasadizo acodado, entrábase con revuelta y por ambages o caminos laberínticos.

Según el Profesor Montero Vallejo este lugar correspondería aproximadamente a la parte meridional del actual Teatro Real.

Calle Carlos III, al fondo la Plaza de Oriente y el Palacio Real

Calle Carlos III, al fondo la Plaza de Oriente.

Aquí, en la parte sur de la actual plaza de Isabel II y parte del inicio de la calle de Carlos III también situó la Puerta Elías Tormo.

La Puerta de Valnadú fue la menos comunicada con el exterior de la Villa debido precisamente a lo abrupto del lugar. Es difícil saber cómo eran estos terrenos, sobre todo extramuros. Las Actas municipales nos dan noticias que pueden ayudarnos a imaginar.

Al menos desde el siglo XV fueron numerosas las obras en torno a la Puerta, detalladas en las reuniones del Concejo; también nos cuentan que allí se situó una Carnicería, y además de los arroyos había fuentes, pilones, puentecillos y una pequeña presa, la presa de Valnadú que al parecer entorpecía la llegada del agua a las fuentes de arriba.

En la Edad Media era habitual la actividad comercial en torno a las Puertas del recinto amurallado. El Concejo arrendaba las carnicerías de la villa y sus arrabales, y regía todo, incluidos los precios de venta. La Carnicería de Valnadú tenía dos tablas o puestos, uno de vaca y otro de carnero.

A pocos metros de la muralla se encontraba la Fuente de Valnadú, o de los Caños del Peral, antes de las Hontanillas.

Como ya vimos durante nuestro paseo por la Cerca del Arrabal del siglo XV, una alusión importante a las puertas y a cual era el límite de Madrid a finales del siglo XV la tenemos en los datos que nos aporta la sesión dedicada el 2 de marzo de 1496 a la limpieza y salud de la Villa en la que los presentes tomaron varios acuerdos. Que no hubiese puercos en ella, ni en los arrabales, ni en las casas… que no se echara basura en las calles, ni agua sucia, ni gallinas muertas. La basura solo se podía llevar a los muladares o basureros señalados por la dicha Villa. En esa época también hay noticias de que en Valnadú existía un muladar o basurero, como en otras puertas, siempre en las afueras de la Villa.

Por eso los alrededores no debían estar muy limpios; el 21 de marzo de 1494 se mandó limpiar la Puerta y el muladar y que Bartolomé Sánchez, empedrador, empedrara la calle desde Valnadú hasta la pontecilla. Además, el muladar estaba provocando el deterioro de un trozo de muro que amenazaba con caerse.

Para complicar aún más las cosas, había nueve tenerías, lugar donde se curtían las pieles que generaban aguas sucias entre otras molestias probablemente. Recordemos que la calle de la Escalinata antes se denominó de los Tintes o de los Tintoreros.

En 1522 se mandó empedrar la calle del Arenal.

El 7 febrero 1567 “el señor Corregidor dijo que su Majestad es servido que se derribe la Puerta de Valnadú y se haga una puerta llana en ella”, o sea sin recovecos.

El 1 de agosto del mismo año en el Concejo se propuso, por orden de Su Majestad, que se derribase la Puerta y Torre de Valnadú y se hiciesen dos paredones, y que también se derribase la Torre de Alzapierna –una torre albarrana o separada del muro– y se allanase la plaza frente a la Puerta.

placa puerta valnadu

Por estas fechas debió cambiar mucho el paisaje, también se allanó el camino que baja a la Priora con el fin de crear una plaza. La fuente de la Priora debía estar próxima a lo que hoy es la Plaza de Oriente.

Hoy día todo es muy diferente pero, si nos fijamos bien, aún quedan rastros de lo que pudo ser. Caminando por la calle de la Escalinata, viendo los vestigios de la muralla podemos imaginar la Puerta medieval con sus torres.

Escalinata 13.

Escalinata 13.

Paseando por los alrededores de la plaza observamos la forma de sus calles, el camino que seguía la muralla, las pendientes, caminos que subían a Santo Domingo, antiguos cursos de agua… y por un momento parece que imaginamos cómo pudo ser Valnadú hace siglos.

muralla hacia oriente

Recorrer el Madrid medieval es una de las mejores maneras de conocerlo.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía

Gómez Iglesias, Agustín. “Introducción” en Libros de Acuerdos, Tomo II. Ayuntamiento de Madrid, 1970.
Fdez. de Moratín, Nicolás. “Elegía” en Semanario pintoresco español. 1842, tomo IV, pág. 284-287.
Oliver Asín, Jaime. Historia del nombre “Madrid”. AECI Madrid 1991.
Montero Vallejo, Manuel. El Madrid Medieval. Ed. La Librería, 2003.

 

De forma natural, de las Puertas de las murallas que rodearon Madrid desde el siglo IX, partían caminos que se convirtieron en calles, que casi nunca tenían nombre, y después en vías principales de los sucesivos ensanches de la villa; su trazado aún se conserva en algunos casos. Una de las más importantes, una vía regis o vía real cuyo origen se remonta al primer Mayrit, que luego tendría distintas denominaciones en sus diferentes tramos, hoy es la calle Mayor.

Con el crecimiento de la villa hacia el este, el camino que partía de la Puerta de la Almudena se convirtió en calle de la Almudena, donde luego se ubicaría, a la altura de la actual calle de los Milaneses, la Puerta de Guadalajara, de la muralla cristiana.

La prolongación de la calle desde la Puerta de Guadalajara hasta una nueva Puerta, llamada del Sol, a finales del siglo XV recibía el nombre de calle grande de la Puerta del Sol.

Calle Mayor, antigua calle de la Puerta del Sol

Calle Mayor

Alrededor del antiguo camino creció la villa de Madrid. Igual que había ocurrido en el Madrid islámico entre los siglos IX y XI, después de la construcción de la nueva muralla cristiana en el siglo XII, la población fue creciendo en un arrabal alrededor de las iglesias de San Martín, San Ginés y Santa Cruz que fue rodeado por una nueva tapia, la Cerca del Arrabal, cuyo posible trazado ya recorrimos aquí.

Recordemos que fue levantada hacia 1438 con fines fundamentalmente administrativos e higiénicos, debido a una gran epidemia de peste, una de las muchas desgracias que asolaron Madrid a lo largo del siglo XV como hemos visto en anteriores entradas.

Por esas mismas fechas, y por el mismo motivo, se fundó la Ermita de San Andrés y un hospitalillo, que debieron quedar en las afueras de la Puerta del Sol, con el fin de atender a los numerosos enfermos, origen del Hospital y de la Iglesia del Buen Suceso, que también hemos visitado.

Maqueta Murallas de Madrid (Museo de San Isidro)

Maqueta Murallas de Madrid (Museo de San Isidro)

La Puerta del Sol era una de las puertas de la Cerca. Aunque se dice que el nombre puede deberse a que hubo una figura de un sol sobre ella, este hecho no está documentado, se debe a que la puerta estaba orientada al este.

Aproximadamente desde 1440 el caserío fue aumentando a ambos lados del camino que partía de la Puerta de Guadalajara.

El rey Trastamara Enrique IV (1454-1475) contribuyó en gran medida a la expansión de Madrid, concediendo mercados, convocando Cortes y ordenando mejoras, así lo reconoce y agradece una placa municipal en la cercana plaza de la Villa.

Durante su reinado en las cercanías de la Puerta de Guadalajara se establecieron vecinos ilustres, como los Lujanes; recordemos que la Casa y su Torre fueron construidas a partir de 1460. Antes, hacia 1430 Ruy Sánchez Zapata había edificado su palacio. También en este tiempo se produjo un aumento de la población en general que alcanzó la Puerta del Sol. Incluso conocemos a algunos de sus vecinos más modestos. Sabemos que a 18 de julio de 1478 Juan de Madrid allí tenía su casa. El 14 de abril de 1488 en las Actas de Acuerdos del Concejo se habla del Licenciado de Rojas y su casa con su palomar ubicada en la Puerta del Sol.

Puerta del Sol

Puerta del Sol

A finales de siglo son varias las reformas aprobadas para mejorar la calle de la Puerta del Sol. El 17 de marzo de 1497 entre otros acuerdos municipales se decidió que, con el fin de que se ennobleciera, en la calle de la Puerta del Sol se hicieran portales huecos. Al año siguiente se mandó empedrar.

En numerosas visitas al Museo de San Isidro, también al Museo Arqueológico Regional en Alcalá de Henares, hemos podido contemplar los hallazgos arqueológicos que reconstruyen nuestra historia, las huellas del primer Mayrit árabe, los restos de los arrabales islámicos, el Madrid cristiano… En la exposición actual sobre Las Murallas de Madrid se muestran dos tinajas y una cantimplora de los siglos XIV-XV procedentes de las excavaciones de la Cuesta de la Vega y de la Plaza de Oriente, que tantos hallazgos han deparado, y otros cacharros de la Casa de Iván de Vargas, plaza del Rollo y del Palacio de los Condes de Paredes, zonas pertenecientes al recinto cristiano.

Pero no es fácil ver restos del Madrid de esta época hallados en terrenos del Arrabal medieval, en este caso en la Puerta del Sol.

En la exposición del Museo Municipal inaugurada a finales de 1979 que mencionamos en la entrada anterior, Madrid hasta 1875 : testimonios de su historia, se expusieron unos objetos domésticos, muy sencillos, y sin embargo muy importantes.

Catálogo

Piezas cerámicas Puerta del Sol (Catálogo Museo Municipal, 1979)

Tres escudillas, dos platos, una vasija y una taza de barro cocido, datados en el siglo XIV-XV. Gracias al Catálogo sabemos que pertenecen al Museo Arqueológico Nacional y que aparecieron de forma fortuita durante las obras en la Puerta del Sol, en algún momento anterior a dicho año 1979.

Puerta del Sol (2014)

Puerta del Sol (2014)

Es una grata sorpresa descubrir que existen algunos de los objetos acaso utilizados por Juan de Madrid, el Licenciado Rojas, o alguno de sus vecinos o antepasados. Recuerdos de la vida cotidiana y testigos de otra etapa importante en la historia de Madrid.

Por : Mercedes Gómez

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Libros de Acuerdos del Concejo madrileño (1464-1515, cinco vol.). Ayuntamiento de Madrid, 1932-1987.

Catálogo exposición Museo Municipal, Madrid hasta 1875 : testimonios de su historia. Ayuntamiento de Madrid, 1979.

La plaza de Manuel Becerra está situada en el distrito de Salamanca; a ella se asoman cuatro de sus barrios, el de Lista, Goya, Fuente del Berro y la Guindalera. La calle de Alcalá la cruza, y en ella convergen las de Francisco Silvela, del Doctor Esquerdo (antiguos Paseo de Ronda y Foso de Circunvalación) y la calle de don Ramón de la Cruz.

Recordemos que el barrio de Salamanca fue proyectado en 1860 por Carlos María de Castro dentro del plan de Ensanche de Madrid. Hacia 1866 estaba trazado pero apenas había comenzado su construcción; ya existían las primeras manzanas junto a la Puerta de Alcalá y la calle de Serrano pero poco más. Mas allá casi todo era campo y la futura plaza de Manuel Becerra estaba en el límite este del proyectado Ensanche. Los terrenos entre el antiguo Camino de la Fuente del Berro al sur (aproximadamente en el lugar donde hoy discurre la entonces incipiente calle de Goya), y la Vereda de la Guindalera al norte, eran sobre todo huertas y campo.

En los comienzos del siglo XX la plaza recibía el nombre de Glorieta de la Alegría, dicen que debido a una venta o ventorro situado en las proximidades. Otros cronistas hablan de los comentarios más o menos ingeniosos o irónicos que provocaba el nombre debido a que por allí había que pasar para dirigirse al Cementerio del Este, hoy de la Almudena.

Plano de Facundo Cañada (1900)

Plano de Facundo Cañada (1900)

Lo cierto es que, según el plano del Madrid de 1900, había un merendero llamado la Alegría, pero a algo más de un kilómetro de distancia de la glorieta, al otro lado del arroyo Abroñigal (actual M-30), junto a su afluente, el arroyo Calero.

Plano de F.Cañada (a900) Merendero de la Alegría

Plano de F.Cañada (1900) Merendero de la Alegría

Estaba en lo que hoy es aproximadamente la calle Elfo números 13-15. Es curioso comprobar que la calle de Alcalá, al otro lado del Puente de Ventas, cerca de la cual se encontraba el merendero, entonces (según el plano) se llamaba calle de Vista Alegre.

Volviendo a la glorieta, en los terrenos al otro lado del paseo del Ensanche las construcciones eran escasas. En la esquina entre el paseo y la calle de Alcalá se encontraba la Quinta de los Leones o Quinta de Nogueras, así llamada por su primer propietario Francisco Noguera.

Junto a la extensa Quinta también había algunas villas o casas de campo, Villa Amalia, Villa Luisa… y ya se habían construido las primeras fases de la Colonia del Madrid Moderno. Frente a ella, al otro lado de la calle de Alcalá, se hallaba la Estación del Tranvía del Este (donde hoy se encuentra el Parque de Bomberos). El Tranvía unía las Ventas del Espíritu Santo con la plaza de Cibeles, y un ramal llevaba a los aficionados hasta la Plaza de Toros, entonces situada donde hoy se encuentra el Palacio de los Deportes en la calle Goya.

En el centro de la plaza estaba el Fielato de consumos, donde se cobraban las tasas municipales que se aplicaban al tráfico de mercancías en esta salida de Madrid.

En el plano de Facundo Cañada todas estas edificaciones están representadas en color rojo.

Plano de Facundo Cañada (1900)

Plano de Facundo Cañada (1900)

En 1905 por acuerdo municipal se cambió su denominación por la de plaza de Manuel Becerra, en honor al político que fue diputado y Ministro de Ultramar y Fomento en diferentes periodos entre los años 1868 y 1894. Becerra, nacido en 1823 en Lugo, había muerto en Madrid en 1896.

Plano de Núñez Granés (1910)

Plano de Núñez Granés (1910)

En 1914 en el centro de la plaza ajardinada fue instalado el llamado Obelisco de la Fuente Castellana, procedente del paseo de la Castellana. La fuente, que contaba con dos esfinges-surtidores de bronce, había sido construida por encargo de Fernando VII para celebrar el nacimiento de su hija, futura Isabel II. En 1869 el pilón había sido eliminado ajardinándose la zona alrededor del obelisco, y las esfinges trasladadas al parque del Retiro. Con su ubicación en la plaza de Manuel Becerra recuperó la condición de fuente y las esfinges.

Por esa misma época en la esquina con Francisco Silvela fue levantada la iglesia de Nuestra Señora de Covadonga, sobre terrenos de la antigua Quinta cedidos por algunos miembros de la aristocracia que habían pasado a ser sus propietarios (marquesas de Aldama y de Ortueta) y una parte adquirida por el prelado de la diócesis.

Conocemos cómo era la plaza en aquellos momentos gracias a una valiosa postal del Archivo Regional de la Comunidad de Madrid.

Manuel Becerra antigua

La primera piedra de la iglesia había sido colocada el 26 de marzo de 1913. El proyecto inicial, realizado en 1911, fue obra de Joaquín María Fernández y Menéndez-Valdés aunque tras su fallecimiento la obra fue llevada a cabo por Diego de Orbe. Su estilo era neorománico, diseñado dentro del historicismo que imperaba en la época. Fue inaugurada en junio de 1915.

Manuel Becerra antigua copia

Muy dañada durante la guerra, fue reconstruida.

En 1952 el arquitecto Manuel Muñoz Monasterio además de edificar la casa parroquial alargó la nave central y construyó una nueva fachada.

iglesia fachada

La torre del campanario con su antiguo chapitel desapareció, y fue sustituida por un nuevo campanario de ladrillo. El aspecto del templo se transformó completamente.

En 1961 el Consistorio volvió a cambiar la denominación, pasando a ser la plaza de Roma. Unos años después, en 1969 el Obelisco se desmontó nuevamente para construir el paso subterráneo bajo la plaza por el que hoy continúan circulando los automóviles; el pobre monumento, que no encontraba descanso, fue entonces situado en el parque de la Arganzuela junto al río Manzanares. Recientemente, tras las obras de soterramiento de la M-30 ha vuelto a su lugar junto al río, pero una vez más ha perdido su carácter de fuente.

La antigua Quinta de los Leones, dividida en tres fincas a mediados del siglo XX, fue convertida en el parque de Eva Perón y se abrió la calle del Doctor Gómez Ulla.

parque eva peron

La iglesia parroquial de Nuestra Señora de Covadonga tiene tres naves, sin crucero. Las pilastras imitan mármoles.

iglesia nave central

Las pinturas del ábside fueron realizadas en 1947 por Pedro de Varzi Roa.

La mayor parte de las imágenes son modernas, posteriores a la guerra, pues todo lo anterior fue destruido o desapareció. Excepto un Cristo de la Humildad del siglo XVIII (según García Gutiérrez y Martínez Carbajo, autores del libro Iglesias de Madrid) que se encuentra a los pies de la Epístola, junto a un Cristo nazareno, en una hornacina barroca un poco escondida, difícil de contemplar.

Y la imagen de la Virgen de Covadonga situada en el Altar Mayor, en un camarín en forma de hornacina con dos columnas a cada lado, que según afirman en la propia parroquia, procede del histórico Convento de San Plácido.

virgen1

La actual plaza de Manuel Becerra, que recuperó su anterior nombre en 1980, es sin duda muy distinta a aquellos comienzos del siglo XX en que era el límite de un nuevo Madrid, con el jardín y el Obelisco en el centro, y la coqueta iglesia. La postal ha cambiado.

manuel becerra 2014

Ya no pasa el tranvía sino demasiados automóviles, hay una estación de metro y paradas de autobuses que te llevan a casi todas partes. No hay merenderos pero sí bares con numerosas terrazas, churrerías, quioscos de prensa… el Antiguo Universal Cinema construido en los años 40, hoy vaciado y convertido en gimnasio… hasta un puesto de flores, y muchos bancos, donde los vecinos se sientan a charlar o pasar el rato como antaño. Ha cambiado mucho pero sigue siendo una plaza viva, no solo un lugar de paso, sino un lugar de encuentro.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía y otras fuentes:

ABC 25 marzo 1913
ABC 15 junio 1915
La Construcción moderna. 30 jun 1915.
COAM. Arquitectura de Madrid. Madrid 2003.
P. García Gutiérrez y A.F. Martínez Carbajo. Iglesias de Madrid. Ed. La Librería, Madrid 2009.
Parroquia de Covadonga
IDE histórica de la ciudad de Madrid

Hay calles en que su forma esconde toda su historia, son las calles que nacieron a partir de los accidentes del terreno, antiguos caminos, o arrimadas a las murallas. La Cava Baja -su nombre ya nos cuenta su origen medieval-, antigua cava o foso de la muralla cristiana, es una de ellas.

Cava Baja

Cava Baja

Aunque su historia es más antigua. Como sabemos gracias a la arqueología (hallazgos de silos, restos de un muro de época islámica, materiales domésticos…), los terrenos entre Puerta de Moros y Puerta Cerrada se fueron poblando, conformando el llamado arrabal de la Cava Baja, uno de los arrabales musulmanes que existieron entre los siglos IX al XI, donde luego los cristianos levantaron uno de los tramos de su muralla.

Una vez más el libro La Forma de la Villa nos ofrece información valiosa. Uno de los importantes sondeos realizados en los años 80 del pasado siglo, el del misterioso solar, tantos años cerrado, ubicado en el nº 22, además de constatar la presencia de un lienzo de muralla de cuatro metros y un cubo semicircular, “la estratigrafía del terreno deparó el hallazgo de una serie de estructuras constructivas interpretadas por los directores de la excavación (Luis Caballero y Araceli Turina) como un probable arrabal de época islámica”.

cava baja 22 2

Cava Baja 22, a la izquierda

Las excavaciones en otros inmuebles, números 30 y 32, también ofrecieron información sobre el pasado árabe de la zona.

En los inicios del siglo XVI, construyendo en estos solares arrimados a la antigua tapia, se creó la manzana 150. Originalmente comenzaba a numerarse en Puerta Cerrada, seguía por la Cava Baja de San Francisco, hoy Cava Baja, volvía por la calle del Almendro, y por la calle del Nuncio llegaba nuevamente a Puerta Cerrada.

En los comienzos del siglo XVII Antonio Mancelli dibujó la manzana con el lienzo completo de la muralla y sus torres. Es un dibujo precioso, se observa todo el tramo que aún entonces debía estar a la vista.

Plano de Antonio Mancelli (detalle), 1625.

Plano de Antonio Mancelli (detalle), 1623.

Unos años después Pedro Texeira también la dibujó, detallando extraordinariamente alguno de los lienzos, el resto quizá ya ocultos por los inmuebles que los habían utilizado como muro.

Plano de Pedro Texeira (detalle), 1656.

Plano de Pedro Texeira (detalle), 1656.

Por entonces en la Cava Baja se ubicaban varias dependencias del Pósito, almacén de trigo o granero municipal. El Peso de la Harina, que estaba enfrente, en la Casa nº 4 de la manzana 148, representada en el plano de Texeira con el número 27. El edificio después se convertiría en la primera Posada madrileña, actualmente restaurante La Posada de la Villa, en el número 9 de la calle.

Posada de la Villa (2010), antiguo Peso de la Harina

Posada de la Villa, antiguo Peso de la Harina

El Alholí de la Villa ocupaba un gran solar en la manzana a que nos referimos, la 150; tenía dos puertas, la llamada Puerta Falsa que daba a la calle del Almendro (Casa 40), y la principal a la Cava (Casa 13).

Entre otras dependencias, allí existían también dos mesones. Uno de ellos, junto al Alholí, era el Mesón del Dragón.

Esta Casa del Alholí de la Villa de Madrid, Alhóndiga o primer Pósito municipal, del que ya conocimos su historia, cuyo origen se remonta a la época de los Reyes Católicos, había sido construido en los comienzos del siglo XVI sobre la muralla del siglo XII. Entre 1664 y 1665 se realizaron obras para la instalación de cuatro muelas para la tahona, proyecto del maestro de obras Juan de Lobera. Como sabemos, en 1666 el Pósito se trasladó a las afueras de la villa, junto a la Puerta de Alcalá. En 1745 el antiguo Alholí fue transformado en depósito de pan y de aceite.

El conjunto fue demolido a mediados del siglo XIX cuando el Ayuntamiento procedió a la prolongación de la calle del Almendro hasta la Cava, atravesando la manzana que quedó partida en dos, por la casa nº 13 que -según la Planimetría- en el siglo XVIII pertenecía al Real Pósito de la Villa y antes fue del Alholí. Eran del Pósito estas casas mencionadas, la nº 13 y la colindante nº 40.

Calle del Almendro

Calle del Almendro

Como tuvimos ocasión de comprobar durante nuestro último paseo en busca de la muralla cristiana, la Cava Baja ofrece algunos de los tramos mejor conservados.

Un nuevo paseo nos permite contemplar detenidamente otros vestigios, cuidados y conservados con cariño, en los inmuebles construidos sobre una parte del antiguo Alholí y mesones, en los primeros números pares de la calle, en la luego denominada manzana 150 “duplicado”, cimentados sobre la muralla.

Posada del León de Oro, Cava Baja 12

Posada del León de Oro, Cava Baja 12

En los actuales números 12 y 14 se encuentran la Posada del León de Oro y la Posada del Dragón, que guardan los vestigios de la muralla y de la historia de Madrid. Durante las obras de rehabilitación para convertirlas en hoteles modernos se realizaron las correspondientes sondeos arqueológicos. Se documentaron los lienzos extramuros al recinto fortificado del siglo XII y el foso de la muralla, además de los mencionados hallazgos anteriores a la ocupación cristiana, y se conservaron los tramos sacados a la luz, hoy día a la vista del público.

La Posada del León conserva además del arranque del cubo que ya pudimos contemplar en el edificio contiguo -en el nº 10-, y la mitad de otro cubo, un lienzo de unos 12 metros de largo y un metro de anchura.

posada del leon muralla1

Este bonito hotel ha resguardado bajo cristales los restos defensivos que se pueden admirar en su restaurante, a la entrada del local.

posada del leon muralla2

En el edificio contiguo, en el nº 14, se encuentra la Posada del Dragón.

Posada del Dragón, Cava Baja mº 14.

Posada del Dragón, Cava Baja mº 14.

Las vigas de madera de la antigua corrala que aloja las habitaciones están decoradas con frases que cuentan la historia de Madrid.

posada dragon corrala

Es un lugar encantador que ha conservado varios elementos de la antigua posada del siglo XX, como el viejo pilón de piedra en el patio.

posada dragon pilon

Han recuperado también la contigua tienda de Jabones La Antoñita manteniendo los letreros históricos de su fachada y su bañera de mármol, donde se elaboraba el jabón, que se ha instalado en los lavabos, junto a una reproducción del primer plano de Madrid, el de Mancelli, adornando sus paredes.

antoñita bañera

Y por supuesto el acogedor bar y restaurante en la planta baja también guarda la muralla.

posada del dragon muralla1

El antiguo Mesón del Dragón junto al Alholí de la Villa, luego Posada, hoy es un Hotel que ha sabido salvar su historia.

Por : Mercedes Gómez

Bibliografía:

Planimetría General de Madrid.

Pérez Vicente, Daniel. “Excavaciones arqueológicas en el Madrid islámico”, en Testimonios del Madrid Medieval. Madrid musulmán. Museo de San Isidro, Madrid 2004.

Ortega Vidal, Javier y Marín Perellón, Francisco José : La Forma de la Villa. Comunidad de Madrid. 2004.

Oñate, Pilar y Sanguino Juan. “Intervención arqueológica previa al proyecto de rehabilitación del inmueble ubicado calle Cava Baja nº 12 de Madrid., en IV Jornadas de Patrimonio Arqueológico en la Comunidad de Madrid. Museo Arqueológico Regional, Alcalá de Henares 2007.

 

 

La calle Murcia nace en el Paseo de Santa María de la Cabeza, cruza el Paseo de las Delicias y muere en la calle de Méndez Álvaro, frente a la Estación de Atocha. Es una calle breve, situada en el vértice norte del barrio que surgió en el triángulo creado en el siglo XVIII sobre las Delicias, surcado por los paseos que iban desde la Puerta de Atocha hasta el Río.

Hacia 1900 aún eran escasas las construcciones, casi nulas en el segundo tramo. El barrio había comenzado a crecer hacía pocos años, alrededor de las estaciones de Delicias y Mediodía (actual Atocha).

Plano de F. Cañada (h. 1900)

Plano de Facundo Cañada (h. 1900)

De aquellas primeras edificaciones no queda recuerdo.

Calle Murcia

Calle Murcia

Hoy es una de tantas calles arboladas y acogedoras de Madrid, secundaria y discreta, que quizá solo conocen bien los vecinos del barrio (oficialmente, barrio de Palos de Moguer), pero que como todas las calles aunque no sean famosas tiene su historia. El edificio más antiguo que se conserva precisamente en ese primer tramo, entonces aún un solar, es el nº 3, de 1909.

Calle Murcia, 3

Calle Murcia, 3

Hace diez años fue noticia por su estado ruinoso y falto de higiene. Actualmente la fachada centenaria se encuentra cubierta por una lona y las únicas ventanas que quedan a la vista están tapiadas, como en 2004. Enfrente un edificio de solo dos plantas, debe ser también de esa época.

Calle Murcia, 4

Calle Murcia, 6

En el nº 10 se encontraba el edificio de Transportes Fluiters, construido por Augusto Sanz Marcos entre 1927-1928 para guardamuebles, naves y oficinas de don Pedro Fluiters. Fue demolido en 1984, pero se conservó la fachada como ejemplo de construcción industrial.

Calle Murcia, 10

Calle Murcia, 10

Resulta un tanto extraña pues ha quedado aislada del moderno edificio de viviendas levantado tras ella, pero conserva algunos detalles del art-déco que la adornaba y es un testigo de los tiempos pasados en que la industria crecía en la zona.

Calle Murcia, 10 (detalle)

Calle Murcia, 10 (detalle)

En esta misma acera de los números pares, esquina al Paseo de las Delicias 26 (antiguo 28) el 12 de septiembre de 1959, tal como publicó la prensa de la época, se inauguró el Hotel Carlton, con “aire acondicionado, radio, cuartos de baño y teléfono en todas las habitaciones”, novedades propias de un local de primera categoría.

Hotel Carlton

Hotel Carlton

La fachada cóncava de la esquina fue decorada por el ceramista Santiago Padrós con un mosaico dedicado a las Ciudades españolas monumentales.

En la esquina contraria, donde ahora se encuentran las oficinas de una entidad bancaria, estaban las Bodegas Villa, cervecería muy frecuentada por los vecinos del barrio en los años 50-60.

Al otro lado del paseo, en el nº 14, esquina Paseo de las Delicias 19, un edificio de viviendas con sus rejas onduladas construido hacia 1930.

Calle Murcia, 14

Calle Murcia, 14

En la planta baja, en la esquina, había una tienda, entonces se llamaban de ultramarinos, la tienda de Peñalver, que algunos vecinos seguro recuerdan. Ahora hay una tienda de chinos.

Calle Murcia, 14 (1ª foto : COAM)

Calle Murcia, 14 (1ª foto : COAM)

Seguimos en la acera de los pares. En el nº 16, hay una casa sencilla y cuidada, con preciosos balcones de forja.

Calle Murcia, 16

Calle Murcia, 16

Enfrente estaba el Mercado Atocha, cuyo acceso principal estaba en el Pasaje Tortosa, un callejón sin salida que parte de la calle Tortosa; sin embargo entonces había una entrada por la calle Murcia. Tras una pérdida de clientela, desaparición de puestos y un grave deterioro, cerró definitivamente en 2006, siendo convertido en Escuela Municipal de Música.

Son muy bonitas las casas que se conservan anteriores a los años 70 del pasado siglo XX, en que muchas fueron derribadas.

Calle Murcia, 18

Calle Murcia, 18

A continuación, en el lugar del edificio moderno que hoy ocupa el solar del nº 20, había una Fábrica de Hielo, una de las que existían en Madrid (otra, recordemos, estaba en la calle de San Andrés). No sabemos en qué año exactamente sería derribada, pero en 1973 la prensa anunciaba los nuevos pisos y animaban a comprobar la calidad de su construcción.

En el nº 22 se hallan las viviendas para don Andrés Palomeque, proyecto de José María Rodríguez Gómez de 1930. En los impares, las viviendas del nº 17 muestra una sencilla y elegante decoración clásica, con dos pequeños torreones.

Calle Murcia, 17

Calle Murcia, 17

Y llegamos al final de la calle. Además de un mercado y la fábrica de hielo, otro servicio fundamental para el vecindario se instaló en la calle Murcia. En el nº 21 sigue en pie el Colegio Público Menéndez y Pelayo, una de las escuelas creadas por Antonio Flórez Urdapilleta, Jefe de la Oficina Técnica para Construcciones Escolares del Ministerio de Instrucción Pública, como ya comentamos aquí.

Esta escuela, frente al racionalismo dominante en construcciones posteriores, dentro de su sencillez y búsqueda de la funcionalidad, aún muestra ciertos elementos historicistas, sobre todo en las portadas.

El Grupo Escolar inicialmente llamado de Méndez Álvaro fue uno de los seis cuyo proyecto fue aprobado y publicado en la Gaceta de Madrid en 1923, gracias a la colaboración entre el Ayuntamiento y el Estado. En un principio los planos fueron obra del arquitecto municipal Pablo Aranda Sánchez, aunque fueron modificados por Flórez. El colegio fue construido entre los años 1923-1928. El edificio con su entrada principal en Méndez Álvaro 16, se asoma a la calle Rafael de Riego 1 y Murcia 21.

Calle Méndez Álvaro

Calle Méndez Álvaro, 16

Construido en ladrillo y con aleros de madera, sus fachadas son muy armónicas.

colegio torres

Fue reformado y ampliado por el propio Flórez y Bernardo Giner de los Ríos en 1932.

colegio caseta

Una segunda ampliación a cargo del arquitecto Joaquín Roldán tuvo lugar en 1970. Fue en 1932 cuando se construyó la caseta para servicios médicos y para el guarda en la esquina de Méndez Álvaro con la calle Murcia, donde finaliza nuestra calle y nuestro paseo por hoy.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Guía-Callejero de Madrid 1970.
ABC, 31 octubre 1973
ABC 2 marzo 2004, pág 41
ABC 6 junio 2006, pág, 40
COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003
F.J. Rodríguez. Plan de construcciones escolares de 1922 para Madrid. El caso del Grupo Menéndez Pelayo”. III Foro Ibérico de Museísmo Pedagógico – V Jornadas Científicas. Murcia 2012.

Y sobre todo, los recuerdos de Fernando, antiguo vecino de la calle, a quien dedico el artículo y envío muchos besos.

 

 

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