You are currently browsing the category archive for the ‘Escultura’ category.

El pasado viernes 20 de febrero fue inaugurada la exposición El triunfo de la imagen. Tesoros del arte sacro restaurados por la Comunidad de Madrid, que se podrá visitar en el Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando hasta el 12 de abril. La entrada es gratuita.

Son sesenta obras, sobre todo pinturas y esculturas, también orfebrería y textiles, de una inmensa calidad que, restauradas en los últimos años por la Comunidad, ahora resplandecen ante nuestros ojos. Una gran parte de ellas se exponen por primera vez, procedentes de iglesias, conventos, colegios, del Palacio arzobispal… lo más probable es que algunas de ellas no vuelvan a mostrarse, al menos durante mucho tiempo. Así que aprovechemos la ocasión y disfrutemos.

Son tantas las obras singulares, los autores representados y los lugares de los que proceden, que nos sugieren infinidad de temas, pero hoy la intención es solo dar unos breves apuntes para animar a visitar esta exposición irrepetible. Más adelante quizá volveremos para centrarnos en algunas de las obras expuestas.

El montaje en la Real Academia de Bellas Artes ofrece un recorrido por la historia del arte religioso en Madrid, que no deja de ser un recorrido por la historia del arte en general y la propia historia de la Villa, desde la Edad Media al Renacimiento del siglo XVI y la apoteosis de la Capital del Barroco.

Ejemplos del arte medieval, con imágenes en madera policromada de los siglos XIII-XIV, como la Virgen del Castillo o la Virgen del Remedio, de Montejo de la Sierra; pintura del siglo XVI, como el impactante Juicio final, anónimo, copia de Jean Cousin, una de las tres obras que veremos del Monasterio de Mercedarias de D. Juan de Alarcón. Piezas de los grandes pintores y escultores del siglo de oro… La Liberación de San Pedro de Angelo Nardi, de la iglesia de San Pedro ad Víncula de Vallecas. Carducho, Van Dyck, Alonso Cano…

Antoon van Dyck. Virgen con niño y ángeles (h.1626-1632). Monasterio de Mercedarias de D. Juan de Alarcón. Madrid.

Antoon van Dyck. Virgen con niño y ángeles (h.1626-1632). Monasterio de Mercedarias de D. Juan de Alarcón. Madrid.

Se exponen dos cuadros anónimos, óleo sobre lienzo, dos escenas madrileñas de gran interés, más por su contenido narrativo que por su valor artístico, procedentes de la antigua Iglesia de Santa María. La procesión de Santa María de la Almudena en 1638 y la Intervención y milagros de Santa María de la Almudena, ejemplos de pintura al servicio de la Iglesia católica, que más que mostrar un lugar real lo representan de forma que ilustre el contenido religioso deseado.

Anónimo. La Procesión de Santa María de la Almudena en 1638 (h. 1640). Catedral de Santa María la Real de la Almudena.

Anónimo. La Procesión de Santa María de la Almudena en 1638 (h. 1640). Catedral de Santa María la Real de la Almudena. Madrid.

El segundo cuadro muestra la imagen de la Virgen de la Almudena tras la Puerta de la Vega de la muralla ante el asedio de los musulmanes.

Anónimo. Intervención y milagros de Santa María de la Almudena (h. 1640). Catedral de Santa María la Real de la Almudena. Madrid.

Anónimo. Intervención y milagros de Santa María de la Almudena (h. 1640). Catedral de Santa María la Real de la Almudena. Madrid.

Del Convento de San Plácido destaca un delicioso San Juan Bautista Niño, anónimo andaluz o madrileño de madera policromada de la segunda mitad del XVII.

Anónimo. San Juan Bautista Niño (segunda mitad siglo XVII). Madera policromada. Monasterio de Benedictinas de San Plácido. Madrid.

Anónimo. San Juan Bautista Niño (segunda mitad siglo XVII). Madera policromada. Monasterio de Benedictinas de San Plácido. Madrid.

Asistimos al final de siglo, con Claudio Coello, Pedro de Mena, Carreño de Miranda, Luca Giordano…

Luca Giordano. Anunciación (1685-1690). Óleo sobre cobre. Tercer Monasterio de la Visitación (Salesas). Madrid.

Luca Giordano. Anunciación (1685-1690). Óleo sobre cobre. Tercer Monasterio de la Visitación (Salesas). Madrid.

El extraordinario Martirio de San Ginés (1681), de Francisco Ricci, de la Parroquia de San Ginés. Un inédito Nacimiento o Adoración de los pastores, conjunto escultórico de Luisa Roldán, La Roldana, realizado en su etapa madrileña, de terracota policromada, ejemplo de su maestría en la expresividad de los rostros, procedente del Real Monasterio de Carmelitas Descalzas de Santa Teresa de Jesús. Son varias las obras de este convento, otra es una maravillosa Inmaculada de Pedro de Mena.

Luisa Roldán. Adoración de los pastores (1689-1706). Real Monasterio de Carmelitas Descalzas de Santa Teresa de Jesús. Madrid.

Luisa Roldán. Adoración de los pastores (1689-1706). Real Monasterio de Carmelitas Descalzas de Santa Teresa de Jesús. Madrid.

Y llegamos al final del recorrido, el siglo XVIII, con varias obras magníficas, entre ellas una inquietante Santa María Magdalena de Luis Salvador Carmona.

Luis Salvador Carmona. Santa María Magdalena (h. 1745-1752). Madera policromada. Iglesia parroquial de Santa María Magdalena. Torrelaguna.

Luis Salvador Carmona. Santa María Magdalena (h. 1745-1752). Madera policromada. Iglesia parroquial de Santa María Magdalena. Torrelaguna.

Son solo algunos ejemplos, hay que ir, si es posible, a contemplar de cerca las bellísimas obras de arte y dejarse llevar.

Además, una serie de videos muestran también los proyectos de restauración de algunos bienes inmuebles: la Capilla del Obispo, el convento de las Comendadoras de Santiago en Madrid, el monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias en Pelayos de la Presa y la iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora en Meco.

Un ciclo de conferencias a cargo de los arquitectos y restauradores que han participado en algunas de las actuaciones completan la oferta de la Comunidad de Madrid en colaboración con la Real Academia de Bellas Artes. La primera, Restauración del monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias, en Pelayos de la Presa, mañana martes 24 de febrero, a las 19,00 h.

Por : Mercedes Gómez

Se acerca la Navidad y, como casi todos los años, paseamos estos días por un Madrid alegre y luminoso al que aún no ha llegado el frío en busca, entre otras cosas, de los belenes instalados en iglesias, museos, tiendas… por toda la ciudad, muchos de ellos verdaderas obras de arte.

Apetece volver a ver algunos de los más antiguos y apreciados, repitiendo el recorrido que hace unos años hicimos por los belenes en Madrid: el antiguo belén barroco de la Iglesia del Convento de las Carboneras, el refinado nacimiento de marfil de la iglesia de San Andrés, etc.

O los que visitamos el año pasado. El que a partir del día 20 se podrá ver en uno de los lugares más singulares de Madrid, el Olivar de Castillejo, formado por figuritas de los años 20 del pasado siglo; el belén napolitano del siglo XVIII en el Museo de Historia… Y por supuesto el del Humilladero de la calle Fuencarral, Capilla de Nuestra Señora de la Soledad, que nuevamente abre sus puertas para mostrar el belén solidario de la Asociación Mensajeros de la Paz. El año pasado contemplamos un belén artesano traído desde Filipinas; este año viene de África, con la misma intención, recoger alimentos no perecederos para ayudar a las familias necesitadas.

Son muchas las opciones que nos ofrece la Navidad en Madrid.

Este año he visitado por primera vez el Belén del Museo de San Isidro, instalado en el Patio renacentista. Es exquisito. Las figuritas, valiosas y delicadas, están guardadas en varias urnas situadas alrededor de la fuente.

belen patio san isidro

Obra del escultor Domènec Talarn (1812-1902), especialista en imaginería religiosa, pertenece a los fondos de la Asociación de Belenistas de Madrid.

nacimiento y rey

El artista, dentro del historicismo romántico del siglo XIX, representaba los personajes vestidos no al modo campesino local de la época sino intentando reproducir una escena de Belén, como él imaginaba irían vestidos los personajes entonces.

A las figuras del Nacimiento incorporó las de los Reyes Magos de Oriente y su séquito, dando un toque exótico a las representaciones. Multitud de detalles perfectos las adornan. Los animales, ropajes, regalos.

reyes san isidro

Aunque le guiaba más un orientalismo estereotipado que una realidad. Como leemos en el panel informativo colocado en el bello Patio, “el belenismo arqueológico de Talarn era practicado con tanta buena fe como inexactitud”.

figura1

Domènec Talarn tuvo varios alumnos destacados a los que ayudó e impulsó, entre ellos Mariano Fortuny (1838-1874).

El gran pintor, que creció en una familia de artesanos, desde muy pronto mostró sus habilidades y gusto por la pintura. Tras quedar huérfano siendo muy pequeño su abuelo le llevó a Barcelona, al taller de Talarn, en el cual entró como aprendiz con tan solo doce años de edad.

figuras2

Suya es la minuciosa policromía de estas figuras que añade calidad a la magnífica obra modelada por el escultor.

Por : Mercedes Gómez

—-

Museo de San Isidro
Plaza de San Andrés, 2

Después de seis años de obras ayer día 1 de abril se inauguró el nuevo Museo Arqueológico Nacional.

Cuando lo visitamos en los comienzos de 2011 y vimos sus obras en marcha se anunciaba una apertura parcial para finales de ese año, pero se retrasó. Por fin, con una gran expectación entre la prensa y el público, ayer nos abrió sus puertas. Volveremos más adelante pues son muchas las piezas que nos esperan, y varios los aspectos que podemos comentar sobre este importantísimo museo, hoy solo quería celebrar la reapertura y contemplar una obra que hace años deseaba ver y hoy por fin ha sido posible, el Puteal de la Moncloa.

El Puteal, brocal en latín, de un pozo –puteus– es una bella pieza romana esculpida en mármol en el siglo I, inspirada en una obra griega del siglo IV antes de C., hallada en los jardines de la Moncloa a finales del siglo XIX.

puteal2

Durante un tiempo se relacionó con los perdidos relieves del frontón oriental del Partenón de Atenas, aunque hoy se sabe que no es una copia directa de la decoración del templo ateniense.

Antes de llegar al Museo Arqueológico, el antiquísimo brocal, que debió pertenecer a una casa romana, vivió una larga y azarosa historia, decorando los palacios de distintas familias reales. Su primera propietaria conocida fue la reina Cristina de Suecia. Después de su muerte en Roma en 1689 pasó por diversas manos hasta llegar a ser adquirido por el rey Felipe V que recién llegado a España en los inicios del siglo XVIII construía y decoraba el Palacio de La Granja de San Ildefonso. Allí fue a parar el puteal, hasta que Carlos III lo trasladó a Aranjuez. Hacia 1816 fue trasladado al Palacio de la Moncloa.

En 1868 Juan de Dios de la Rada, conservador del Arqueológico, lo encontró enterrado en los jardines del palacete, que ya había sido cedido al Estado por la reina Isabel II, y lo trasladó al museo.

Decorado con relieves que representan el nacimiento de Atenea, tiene un diámetro de 84 cm. y una altura de 99,50. cm.

“En el centro aparece Zeus, sentado de perfil en un trono, y a su derecha la diosa Atenea, que ha surgido de su cabeza ya totalmente desarrollada y revestida con todas sus armas. Entre ellos, Nike, la Victoria alada, vuela para coronar a Atenea. Detras de Zeus, Hefesto, que con su hacha de doble filo ha proporcionado el golpe decisivo para facilitar el parto, se retira asombrado ante la terrible aparición de la diosa. En la parte posterior tres mujeres llevan en sus manos diversos instrumentos: son las moiras, divinidades del destino, que tejen el hilo de la vida de los recién nacidos.”

Ahora, tras la remodelación, continúa expuesto, esplendoroso, aunque es una pena que no lo hayan colocado de forma que se pueda rodear y contemplar todas las figuras.

puteal1

Está ubicado en uno de los espacios dedicados a Grecia, el de los dioses del Olimpo nacidos por la relación que Eros creó entre las fuerzas de la Tierra, el Océano y el Cielo. Zeus, Afrodita, Apolo, Atenea, Hermes…

Además de tratarse de una pieza valiosa, una más a admirar en el Museo, podemos sumarla a nuestro recuerdo de la diosa griega, otra representación de Atenea en Madrid.

por : Mercedes Gómez

 

 

 

 

En Madrid en Navidad podemos contemplar bellos belenes, unos de gran valor histórico y artístico, otros más modernos y sencillos, pero todos bonitos. Hace dos años admiramos el de la iglesia de Las Carboneras, uno de los más antiguos, las delicadas figuras de marfil del de San Andrés… y otros a los que siempre apetece volver.

Este año quizá la estrella es el de Francisco Salzillo, formado por las extraordinarias esculturas realizadas por el artista barroco en el siglo XVIII, procedente del Museo Salzillo de Murcia. Se expone en el Palacio de Cibeles, sede del Ayuntamiento.

Otra novedad es el belén popular tradicional instalado en el Olivar de Chamartín cuya historia conocimos hace pocas semanas, cuando visitamos la Casa de Ramón Menéndez Pidal. El resto del antiguo olivar conservado, la mayor parte (casi una hectárea), pertenece a la familia Castillejo, herederos del primer propietario de todos los terrenos, José Castillejo. Recordemos que la entrada se encuentra en la calle de Menéndez Pidal nº 3.

Actualmente alberga la Fundación Olivar de Castillejo creada por sus hijos en 1985 con el fin promover la cultura y la educación en nuestro país, preservar importantes documentos de la época y por supuesto, mantener el entorno natural y los olivos.

camino del olivar

Es un lugar encantador. Se conserva la sencilla casa donde vivieron José y su mujer Irene Claremont junto a sus cuatro hijos, todos ellos ligados al mundo de la cultura y de la ciencia.

casa castillejo

Y la de su hermana Mariana, casada con el médico Juan López Suárez.

casa hermana portal

Los fines de semana ofrecen música, recitales de poesía… bar, restaurante y un ambiente delicioso para pasear entre más de cien olivos centenarios, además de algún lilo, membrillo… y, no podía faltar, un madroño.

Estas Fiestas han ampliado su horario con la novedad del belén que podemos visitar hasta el 6 de enero. En su web se pueden consultar los horarios y toda la programación navideña, además de conocer la historia y detalles de la Fundación.

belen castillejo

Las casitas blancas de Belén, los ajimeces o ventanas voladas…

belen voladizos

… escenas cotidianas de la vida del pueblo…

belen fuente

… y por supuesto, el nacimiento.

nacimiento

Y finalizamos nuestro paseo por los belenes madrileños volviendo al centro de Madrid. En el Museo de Historia, que sigue cerrado –excepto la sala en la que se expone la Maqueta o Modelo de Madrid, construida en 1830 bajo la dirección de León Gil de Palacio–, junto al patio han instalado un belén napolitano del siglo XVIII, excelente conjunto escultórico propiedad del museo, formado por más de cincuenta figuras articuladas que ejemplifican el espíritu cortesano de la cultura barroca.

escena copia

Su estilo naturalista, con sus figuras policromadas, adornos, los vestidos, describen la sociedad napolitana de la época, tanto la de las clases nobles como las más modestas, los campesinos, pastores, los distintos oficios, etc. Aunque habitualmente no se conoce el autor de este tipo de obras, son sin duda pequeñas joyas creadas por los mejores escultores del barroco, sobre todo los que desarrollaron su arte durante el reinado de Carlos III.

Por Mercedes Gómez

La Ermita, la Fuente de San Isidro y sus alrededores, y por supuesto la Colegiata en la calle de Toledo, son sin duda los lugares donde la presencia del Patrón de Madrid es más importante, pero no los únicos.

La escultura quizá más antigua del Santo está situada junto a la de su esposa Santa María de la Cabeza en el Puente de Toledo. Ambas son obra de Juan Alonso Villabrille quien las proyectó en 1722 por encargo del arquitecto Pedro de Ribera para adornar el puente. Las figuras son de piedra caliza, miden 1,60 m. y están instaladas en dos bellos templetes barrocos. La figura de San Isidro representa la tradicional escena del milagro del pozo cuando el santo salvó a su hijo Illán de morir ahogado.

san isidro puente toledo

Las estatuas, al aire libre desde hace casi tres siglos, han sufrido el efecto del paso del tiempo y la erosión. Han sido objeto de varias restauraciones, en 1998 se realizaron moldes así como algunas reproducciones.

En el Museo de los Orígenes, Casa de San Isidro, hay una de ellas. Como vimos, en un principio estuvo situada en el Patio porticado renacentista, bajo el ala oeste.

Museo san-isidro

Tras las reformas en las que el ala oeste en su segundo piso fue cerrada, y el patio cubierto, las estatuas de los santos fueron situadas en el ala norte del segundo piso, más alejadas de la vista de los visitantes.

Museo Origenes

Había otra réplica en el Museo de la Ciudad, hasta el pasado verano en que éste fue cerrado.

Museo de la Ciudad

Fuera del recinto urbano, en la Venta del Batán en la Casa de Campo, inaugurada en 1950, hay una copia al parecer bastante aproximada, algo más pequeña que la original del Puente de Toledo.

Existe otra bonita figura del Santo, obra de Santiago Costa i Vaqué. Se trata de uno de los cuatro grupos escultóricos que adornaban la Fuente dedicada a Juan de Villanueva, proyectada en 1943 por el arquitecto Víctor D’Ors, e instalada en la glorieta de San Vicente en 1952.

Cuando en 1994 se construyó la réplica de la Puerta de San Vicente, la monumental fuente fue trasladada al Paseo de Camoens, en el Parque del Oeste, donde continúa, aunque sin las esculturas, que se encontraban en muy mal estado. La que representaba a San Isidro fue restaurada y emplazada en el Jardín de la Dalieda, inaugurado en 2007 sobre los terrenos del antiguo Convento de San Francisco, junto a la Real Basílica, desde donde podemos contemplar unas espléndidas vistas de Madrid.

san isidro dalieda

Realizado en piedra caliza el conjunto está formado por un ángel alado con forma femenina, y la figura sedente de San Isidro dormido. Representa otra de las famosas escenas atribuidas a la vida del Patrón, según la cual mientras él dormía los ángeles araban la tierra en su lugar.

En el patio del edificio construido en 1956 para Ministerio de la Vivienda en el Paseo de la Castellana 112, se instaló otra imagen de San Isidro. Realizada en granito, es obra del escultor Antonio Cano Correa.

san isidro ministerio

Recientemente el Ayuntamiento ha presentado el Plan Monumenta Madrid 2013, Plan de Monumentos, Arte Público y Colaboración ciudadana, que incluye entre otras actuaciones el históricamente tradicional baile de estatuas al que tan acostumbrados estamos los madrileños, también proyectos positivos, como es la restauración y recuperación de obras en mal estado o por diversos motivos escondidas en los almacenes municipales.

En el marco de este Plan ha sido colocada una de las reproducciones de la escultura de San Isidro en el propio Ayuntamiento, en la entrada a la Galería de Cristales del Palacio de Cibeles de la calle de Alcalá.

san isidro cibeles

Es probable que se trate del ejemplar que se encontraba en el Museo de la Ciudad.

Por Mercedes Gómez

——

Bibliografía:

Monumentamadrid

Otra de las excelentes exposiciones inauguradas la semana pasada en Madrid es la dedicada a Cristina Iglesias en el Museo Reina Sofía.

Hace mucho tiempo que hablamos aquí de esta artista, así que parece un buen momento para recuperar los artículos publicados: en abril de 2009 conocimos La escultura de Cristina Iglesias en Madrid. Recordábamos su exposición en 1998 en el Palacio de Velázquez donde por primera vez algunos pudimos admirar sus espléndidas esculturas, su Premio Nacional de Artes Plásticas al año siguiente. Y sus obras, sobre todo la majestuosa Puerta de la Ampliación del Museo del Prado. Poco después mostrábamos su presencia en la Colección Permanente del Museo Reina Sofía, tratando de ver a Cristina Iglesias, más cerca.

Estos días se están publicando muchas noticias, reportajes y entrevistas a la artista, muy interesantes, poco podemos añadir aquí. Solo recomendar la visita a su primera gran retrospectiva: es sencillamente espectacular.

Desde el inicio, tras pasar bajo el enorme Techo suspendido inclinado (1997), se percibe que nos adentramos en un territorio personal, fascinante, en el que cada uno de nosotros se podrá mover guiado por sus propias sensaciones. Son espacios, habitaciones, laberintos… que la escultora nos ofrece para que nos impliquemos libremente.

El edificio Sabatini actúa como el mejor aliado de la artista. Las ventanas de la primera planta que se asoman al Jardín dejan pasar la luz que se convierte en uno de los elementos fundamentales del magnífico montaje.

Sin título (1989)

Sin título (1989)

Es curioso observar las reacciones de los visitantes. Algunas personas miran los resquicios, se asoman por los rincones…

Habitación de alabastro (1993)

Habitación de alabastro (1993)

Otras no se deciden a entrar en sus habitaciones vegetales y descubrir dónde y cómo terminan, dudan y se dan la vuelta. A la mayoría sin embargo nos puede la curiosidad y el deseo de experimentar.

Habitación vegetal III (2005)

Habitación vegetal III (2005)

Como ya comentamos, las creaciones de Cristina Iglesias tienen mucho que ver con la arquitectura, con el espacio, más que con la forma o el volumen. Ella misma ha dicho que no da mensajes, crea lugares. Quizá por eso sus esculturas, como sus Celosías, tienen algo que invita a involucrarse, sugieren, animan a imaginar, también son algo misteriosas.

Impresiones de África II (2002)

Impresiones de África II (2002)

Hay que deambular, perderse bajo sus Corredores suspendidos de hierro dulce.

Corredor Suspendido (2006)

Corredor Suspendido (2006)

Otro elemento, que ha introducido últimamente, es el agua y su sonido. Asombra contemplar y escuchar sus Pozos, como ese inquietante Hacia el fondo en el que un mecanismo hidráulico mueve el agua sobre las hojas de madera, hierro, resina y polvo de bronce.

Hacia el fondo (2009)

Hacia el fondo (2009)

Cristina Iglesias. Metonimia. Una exposición para recorrer sin prisa y disfrutar.

Por Mercedes Gómez

———

Museo Reina Sofía

Edificio Sabatini, Planta 1
Hasta 13 de mayo de 2013

La fundición de escultura en bronce es una técnica muy antigua y uno de los trabajos artesanales quizá más desconocidos. El bronce, material artístico por excelencia, llamado a perdurar gracias a su resistencia, está presente en infinidad de obras en los museos y calles madrileñas. Su propia historia es apasionante. Es una aleación metálica compuesta de cobre y, en pequeña proporción, estaño, y fue la primera de importancia descubierta por el hombre, tanta que dio nombre a un periodo de nuestra prehistoria, la Edad del Bronce. Nuestros antepasados mezclaron los minerales en hornos de carbón vegetal, en un principio para la realización de armas y otros utensilios, y descubrieron un arte que se convertiría en milenario.

Entre los procedimientos empleados desde los tiempos más remotos se encuentra la fundición a la cera perdida. El camino es largo y laborioso, desde que el artista esculpe el original en barro hasta llegar a la obra definitiva en bronce. El fundidor hace realidad la idea del escultor. Para comprender el valor y complejidad del proceso os recomiendo leer el artículo de Ramón Puig en su blog ensondeluz.

Son varias las empresas que se dedican a esta tarea en Madrid. Arte 6, nacida en 1994, creadora de obras emblemáticas como El Abrazo, de Juan Genovés, ubicada en la plaza de Antón Martín. Capa Escultura, empresa familiar, fundada en 1958 por Eduardo Capa. Por citar una de sus obras recientes, de sus hornos salió la espectacular Puerta de la Ampliación del Prado, de Cristina Iglesias. Ambas fundiciones se encuentran en Arganda del Rey. La más antigua es la Fundición Codina. Ha cumplido 120 años.

La historia de cinco generaciones de esta familia es la historia de nuestro patrimonio escultórico. Su origen se remonta a la actividad de Federico Masriera y Francesc Vidal en la Barcelona modernista del siglo XIX. En 1891 Federico abrió su propia fundición artística, junto a su sobrino, a la que llamarían Masriera y Campins, en la que recuperaron la técnica de la cera perdida. Al cabo de un tiempo Masriera abandonó la empresa y Campins se asoció con Benito de Codina. Poco después se trasladaron a Madrid y fueron el germen de la actual Fundición Codina Hermanos, cuyos hornos desde la calle Cartagena a la de Albarracín hasta llegar al emplazamiento actual en Paracuellos del Jarama han dado forma a las obras de más de 750 escultores utilizando 12.000 toneladas de bronce fundido.

codina hnos

Con motivo de este aniversario se ha presentado en la Fundación Diario Madrid una maravillosa exposición: Fundición Codina, 120 aniversario. El bronce desde 1892.

La visita es una delicia, por varios motivos, da gusto recorrer la calle de Larra, entrar en el edificio que alberga la Fundación, y por supuesto detenerse en cada detalle de la propia muestra.

La calle de Larra va desde la calle de Barceló, frente al Museo Municipal, hasta la de Sagasta. Los edificios son notables, en el nº 2 se encuentra el antiguo Cine Barceló, obra racionalista de 1930 de Luis Gutiérrez Soto; en la acera de los impares, nº 11 a 21, los bonitos edificios de viviendas proyectados en 1928 por Luciano Delage Villegas para don Juan Castro. Y en el 12 la sede de la Fundación, que hoy día comparte con el Instituto Europeo de Diseño.

Antiguo edificio, talleres y almacén de la revista Nuevo Mundo, su construcción inicial se remonta a los comienzos del siglo XX, proyecto de 1906 de Jesús Carrasco-Muñoz Encina. Como leemos en la placa instalada por el Colegio de Arquitectos de Madrid, “el edificio actual es el resultado de una serie de ampliaciones y reformas de un primer inmueble proyectado para el semanario Nuevo Mundo. En diversas épocas también sirvió de sede a los diarios La Voz, El Sol, Arriba y Marca”. Está adornado con detalles modernistas y cerámicas de Daniel Zuloaga. Su planta rectangular se organiza alrededor de un patio cubierto, hoy convertido en sala de exposiciones. Hasta el próximo día 31 de enero este patio, bajo su bella cubierta de vidriera policromada, acoge una selección de obras de la Fundición, un auténtico lujo. Medallas, esculturas y fotografías nos muestran la historia de los talleres, el proceso artístico, y casi una Historia de la Escultura de los últimos cien años.

patio Diario Madrid

Julio López Hernández, escultor del que hemos hablado aquí hace poco y gran impulsor de esta exposición, es el autor de las medallas que se entregan a los escritores galardonados con el Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes todos los 23 de abril, así como del retrato de cada autor premiado. Se exponen aquí treinta y dos modelos de escayola utilizados para su fundición en bronce, cuya colección completa se encuentra en la Universidad de Alcalá.

retratos Cervantes

En la recepción de la sede han situado el boceto original en escayola del monumento a Indalecio Prieto, de Pablo Serrano, gran escultor al que tanto hemos admirado en este blog. Ya en el interior del patio, perfectamente iluminado, contemplamos bocetos en bronce de grandes obras, como la de Don Quijote y Sancho del monumento a Cervantes en la plaza de España, realizada por Federico Coullaut Valera, hijo de Lorenzo. Asombra la perfección que puede alcanzar en el detalle un material de tanta dureza.

Se muestran algunas joyas, como el monumento a Antonio Machado de Julio López Hernández, formado por un relieve y una escultura, nunca llevado a término, al menos de momento.

Una de las obras más atractivas es el boceto del Ángel de Madrid nuevamente de Federico Coullaut Valera, obra que corona el emblemático Edificio Metrópolis, fundido en bronce recientemente pues el original en yeso tan delicado estaba en peligro.

angel de madrid

Asombra poder contemplar de cerca el molde en resina de poliéster y escayola de la cabeza del caballo del General Martínez Campos, gran obra de Mariano Benlliure instalada en el Retiro en 1907.

caballo Benlliure

Curiosidades como los “monumentos que nunca llegaron a erigirse”, dedicados a Felipe V y Fernando VI. Documentos fotográficos de gran interés, como la carta manuscrita de Pablo Serrano en relación a su Cabeza de Machado enviada al MOMA de Nueva York. Etc. La exposición es un homenaje al arte de la escultura y la fundición, también una llamada para que no se pierda este oficio.

Además de admirar obras de arte hemos aprendido mucho acerca de esta actividad artesanal. El hermoso trabajo desde que el escultor creó el primer modelo, la intervención de vaciadores, moldeadores y fundidores. El horno de cocción es la mufla, donde las obras permanecen entre tres y ocho días a altísimas temperaturas hasta que por fin, el milagro, se produce el vaciado en bronce. La obra resultante aún debe ser cincelada y finalmente, aplicada la pátina, que dará a la escultura su aspecto definitivo.

Por : Mercedes Gómez

——

Bibliografía:

Catálogo exposición Fundición Codina, 120 aniversario. El bronce desde 1892.
Fundación Diario Madrid, 2012.

De vez en cuando me gusta volver a visitar las salas dedicadas a la escultura clásica en el Museo del Prado, y moverme despacio entre las figuras llenas de significados y simbolismos que nos trasladan al mundo Antiguo. Sobre todo de noche, con la luz artificial (Ariadna dormida reflejándose en los cristales que dan al patio, aún más esplendorosa), parece que cobran vida.

En la planta baja, junto a la sala 73 dedicada a la escultura clásica griega se encuentran la sala 74 y la sala 72, ambas con obras realizadas en talleres romanos.

La sala 72 está dedicada a la escultura mitológica romana en la que se exhiben reproducciones de obras griegas, generalmente perdidas. No solo son en cierto modo recuperaciones de las grandes obras del arte griego y sus dioses (Zeus, Heracles, Dioniso y Afrodita) sino que además son testigos del arte y del gusto clásico romano. En ella, entre otras figuras, encontramos las de cuatro deidades adoradas en Roma:

El gran Júpiter, la máxima divinidad y protector del Imperio romano; Hércules, héroe y hombre modélico; Baco, dios del vino, del bienestar y la diversión; y Venus, diosa del amor y de las mujeres.

En una de las esquinas vemos una gran figura de mármol, mide 1,84 m. Es conocida como la Venus de Madrid.

Venus de Madrid

Venus de Madrid. Museo del Prado.

Según el letrero junto a la estatua, se trata de una  variación de una Afrodita procedente de la acrópolis griega de Corinto fechada entre los años 320-300 a. C. En el original la diosa tenía el torso desnudo, aquí, como en otras réplicas, está vestida con un chitón o túnica fina.

Fue realizada hacia el año 150, hace casi mil novecientos años. A lo largo de todo este tiempo ha debido vivir muchas aventuras, algunas buenas, seguro, otras no tanto. Ya en el siglo XVIII llegó al Palacio Real de La Granja en Segovia, luego Carlos IV la llevó a Aranjuez. Por fin, procedente de la colección real, llegó al Prado.

En algún momento perdió los brazos y la cabeza, ¡ay!, pero hoy continúa en pie, discreta, resguardada en un rinconcito en el extremo sur de la planta baja del Museo, esta monumental y bella Venus de Madrid.

Por Mercedes Gómez

—–

Otros artículos:

Flora y Hércules.
Mitos griegos.
La diosa Atenea en Madrid.

Julio López Hernández nació en Madrid en 1930. Su familia era propietaria de una orfebrería, Talleres López, donde trabajaron su abuelo y su padre, de forma que tanto él mismo como su hermano Francisco, nacido dos años después, se inclinaron hacia el mundo del arte y ambos eligieron el oficio de escultor.

Estudiaron en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Allí, desde 1952 formaron parte de un grupo de jóvenes que compartían el gusto por el arte y la literatura, se hicieron amigos, algunos de ellos incluso se enamoraron y se casaron, y entre todos formaron la Escuela del llamado Realismo Madrileño.

Entre ellos, el famoso pintor y escultor Antonio López que aunque nació en Tomelloso, Ciudad Real, en 1949 llegó a Madrid con solo trece años de edad y desde entonces su vida ha estado ligada a nuestra ciudad. Antonio López se casó con la también pintora madrileña María Moreno. El resto del grupo estaba formado por Amalia Avia, casada con el abstracto Lucio Muñoz, que llegaría a ser una de las pintoras realistas más importantes. Su hermano Francisco López Hernández se unió a Isabel Quintanilla. Y el propio Julio López que casó con otra artista del grupo, Esperanza Parada. Esperanza –que había dejado de pintar hace muchos años- y Amalia murieron en los inicios del pasado año 2011.

Julio López Hernández en sus comienzos se dedicó a la escultura religiosa, aunque pronto se especializó en la llamada nueva figuración.

Refiriéndose a aquellos tiempos, él mismo ha contado: “Fue como una toma de conciencia… En un momento dado dejó de interesarme la forma y la búsqueda de soluciones puramente plásticas y decidí, influenciado por la lectura de Baroja y Machado, hacer realismo. Y esa ha sido mi pretensión desde entonces“.

“Habitación en Joaquín Costa” (1970). Colección ICO, exposición 2010.

Su obra se encuentra en diferentes museos y colecciones privadas. El Museo Reina Sofía parece ser que posee alguna, pero debe estar en los almacenes.

Hace pocos días pudimos ver la escultura de bronce Jacobo I, primer ejemplar de una edición de cuatro, en un balcón del Museo Lázaro Galdiano, dar la bienvenida a la exposición Coleccionismo al cuadrado. La Colección de Leandro Navarro. La obra, de 1975, procede de la Galería Claude Bernard de París.

Entre otros importantes premios, en 1982 Julio López obtuvo el Premio Nacional de Artes Plásticas “por su sentido original de la escultura realista fuera de los cánones académicos y su revitalización del espíritu clasicista”.

En 1986 fue nombrado académico de número de la Real Academia de San Fernando de Madrid, ocupando la plaza que el año anterior había dejado vacante el escultor Pablo Serrano.

La relación con su amigo Antonio López ha continuado a lo largo de los años. Juntos han impartido cursos y talleres, y realizado algunas obras, en las que también ha participado su hermano Francisco.

En Madrid podemos contemplar varias obras suyas, esculturas fundidas en bronce. En la plaza de Santa Ana, mirando hacia el Teatro Español, se halla la figura del poeta Federico García Lorca finalizada en 1986, aunque debió esperar diez años en el Cuartel del Conde Duque a que acabaran las obras de la plaza y poder ser instalada. Fue solicitada al Ayuntamiento por el entonces director del Teatro, Miguel Narros, al celebrarse el cincuenta cumpleaños del estreno de Yerma. Se trata de una figura de tamaño natural que representa al poeta de pie, con una alondra en las manos.

Una lápida de piedra caliza muestra la inscripción “Madrid, a Federico García Lorca”, sobre el pedestal de granito.

En 1989 la Fundación Juan March donó al Museo del Prado la obra Un pintor en el Prado, instalada en los jardines al pie de la Iglesia de los Jerónimos. Representa un joven que lleva todos los materiales necesarios para emprender una pintura al aire libre. La obra muestra un gran realismo y detalle.

Frente a ella, en el interior del Museo del Prado, a cuyo Patronato pertenece el artista, se halla un gran medallón fundido en bronce en 1983 del Retrato de Juan de Villanueva pintado por Goya hacia 1800, guardado en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Actualmente el medallón se encuentra en la Sala de las Musas, en la pared de estuco rojo pompeyano frente a los mostradores de información, sobre la puerta que comunica con la zona de acceso de la Puerta de Velázquez, puerta central del museo.

Muy cerca, en el Real Jardín Botánico, en una pequeña glorieta dedicada a los Jardines por la Paz existe una estatua realizada en 1991, titulada La niña.

Una de sus dos hijas, Marcela, sirvió de modelo hace más de veinte años. El nombre que dio el escultor a su obra entonces fue Hizo de su amor simetría, ya que la protagonista tiene entre sus manos una dalia, “quizás la flor que mejor representa la proporción áurea, la simetría del arte de la naturaleza”.

En el jardín frente a la Casa de Cantabria, en la calle de Pío Baroja, muy cerca del Retiro, podemos ver la estatua de otro poeta, un busto de bronce “de Madrid a Gerardo Diego” que fue instalado en 2003.

Finalmente, la obra pública más moderna esculpida por Julio López para Madrid es una escultura del año 1999, la figura del rey Juan Carlos I, situada a la entrada del edificio de la Asamblea de Madrid, en Vallecas.

Por Mercedes Gómez

—-

Fuentes:

monumentamadrid
El País
Colección ICO. Exposición Escultura con Dibujo. Octubre 2010.

La Casa Encendida es uno de los centros culturales más singulares y vivos de Madrid. Se encuentra en la Ronda de Valencia nº 2 en un edificio construido en 1910 para albergar la segunda sucursal de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid, inaugurada en 1913.

El arquitecto encargado fue Fernando Arbós y Tremanti, que antes había proyectado la sede principal de la Caja de Ahorros y la Casa de las Alhajas en la plaza de San Martín, hoy dedicada a Sala de Exposiciones. A este arquitecto también le debemos los únicos ejemplos de arte neobizantino de la capital: el Panteón de Hombres Ilustres y la Iglesia de San Manuel y San Benito.

Se trata de un edificio de estilo neomudéjar, de ladrillo bicolor, con dos torreones en las esquinas, y en el centro sobre la cornisa un pequeño frontón con reloj.

Organizado alrededor de un gran patio, durante unos años fue conocido como Casa de Empeños debido a que fue utilizado como almacén del Monte de Piedad. Allí se amontonaban los objetos que los madrileños depositaban a cambio de un préstamo.

Tras una primera rehabilitación en 1989 a cargo de Guillermo Escribano, entre los años 2000 y 2002 fue nuevamente reformado por Carlos Manzano, y ampliado con el fin de acoger el Centro Cultural de Caja Madrid que recibió el sugerente nombre de Casa Encendida. Fue elegido como director José Guirao, hasta entonces director del Museo Reina Sofía. Abrió sus puertas el 9 de octubre de 2002.

La Casa Encendida fue creada con la pretensión de ser un lugar abierto, “siempre dispuesto a acoger actividades y recibir visitantes”, como por entonces afirmó su director, y parece que lo ha conseguido. Pintura, música, teatro, cine, talleres y cursos, hemeroteca, salas para conectarse a internet, laboratorios de radio o fotografía … casi todos los días del año, de lunes a domingo, desde las 10 de la mañana a las 10 de la noche. Actividades tan diversas, sus bancos para tomar asiento un rato, la cafetería, … reúnen un numeroso y variopinto público.

Justo hace diez años un titular del diario El País lo definía como “un edificio para perderse y divertirse en Lavapiés”. Y así es, se puede deambular por las salas, pasillos y recovecos e ir encontrando a cada paso cosas que nos sorprenden.

En uno de los descansillos de la escalera que nos lleva a la azotea una vitrina guarda la antigua maquinaria del reloj de la torre, con sonería de horas y cuartos, fabricado por la casa J.G. Girod a finales del siglo XIX.

El reloj fue restaurado por el Servicio Técnico de Unión Relojera Suiza en 2002.

La azotea, convertida en terraza, es un lugar encantador, con sus plantas y arbolitos, los torreones y la casita del reloj.

Estos días de otoño los madroños están madurando, aquí y en todo Madrid, cambiando el color amarillo por el rojo, y la Casa Encendida cumple diez años (el edificio ha cumplido cien).

Y lo hace a lo grande, con la exposición dedicada a Louise Bourgeois.

Algunos de nosotros aún recordamos la muestra que le dedicó el Museo Reina Sofía a finales de 1999, siendo aún su director precisamente José Guirao. Por esto, además de porque se trata de una de las artistas más importantes del siglo XX, la vuelta de Louise Bourgeois a Madrid es un acontecimiento, positiva o negativamente no es fácil que la contemplación de sus obras deje a nadie indiferente.

El mismo director, Guirao, la misma comisaria, Danielle Tilkin.

No fue casualidad que la primera exposición en el Reina Sofía se titulara Memoria y Arquitectura, Louise afirmaba que la memoria es una forma de arquitectura. Su obra la fue construyendo con sus vivencias durante sus casi cien años de vida, con su memoria.

Nació en París el 25 de diciembre de 1911. Se casó con un historiador y profesor de arte (ella contaba que entre conversación y conversación sobre surrealismo él se declaró) y con él fue a vivir a su ciudad, Nueva York, y se convirtió según sus propias palabras en una artista americana, no francesa. Una mujer artista en un mundo entonces exclusivamente habitado por hombres.

Aunque creció en un ambiente artístico y ella misma fue artista y expuso muy pronto, no saltó a la fama hasta 1982 cuando el Museo de Arte Moderno de Nueva York le dedicó su gran retrospectiva, la primera dedicada a una mujer. Tenía 70 años. En el año 2000 la Tate Modern londinense inauguró su Sala de Turbinas con su obra. Fue la consagración. Tenía casi 90 años. Y siguió trabajando.

Estos días las obras de Louise Bourgeois, las realizadas durante los últimos diez años de su vida, inundan la Casa Encendida y su rostro de mujer mayor con mirada de niña traviesa nos observa. No podía faltar la famosa y provocativa fotografía que le hizo Robert Mapplethorpe poco después de la exposición en el MOMA con su escultura Fillette bajo el brazo.

L.Bourgeois, por R.Mapplethorpe (1982)

Esta vez la exposición ha sido titulada Honni soit qui mal pense (mal haya quien mal piense), utilizando un frase escrita en uno de los cuadros de la artista. Ella, desinhibida y divertida, advierte a los “malpensados”.

Honni soit qui mal pense, I see you! (mal haya quien mal piense, ¡te veo!), 2009.

Transgresora, atrevida, compleja… exhibía sus miedos, sus necesidades… a menudo utilizando el color rojo.

10 a.m. is when you come to me (las 10, es cuando vienes a mí), 2007.

Muchas de sus obras son inquietantes, duras, otras expresan debilidad, afecto, incluso una cierta ternura. En una de las salas se exponen sus singulares relojes que marcan las horas, en las que pasa (o no pasa) algo, en las que espera, pide, anhela, se angustia, ama…como durante toda su vida en la realidad. Todo tiene su porqué, nada parece casual en la obra de Louise Bourgeois. Decía que su vida era una sucesión de cuartos de hora que pasaba en una sucesión de metros cuadrados.

La casa, el espacio, fue muy importante en su obra.

Sus temas, sus obsesiones, fueron la madre, el padre (con diez años descubrió que su padre era el amante de su institutriz, y ese hecho marcó su vida), ser mujer, la maternidad, los símbolos masculinos, el sexo…

Utilizó todo tipo de materiales para expresarlos, papel, ásperas telas, suaves paños bordados, cuentas de cristal, madera, bronce, mármol, etc. incluso las palabras habladas o escritas. Y el color.

The couple (La pareja), 2002.

Louise trabajó hasta el final de sus días. Murió el 31 de mayo de 2010. Tenía 98 años.

Por Mercedes Gómez

—-

Bibliografía:

COAM. Arquitectura de Madrid. 2003.
La Casa Encendida
Diario ABC, 26 oct.2001
Diario El País 23 oct. 2002
Diario El País 22 oct. 2012.
Julia Luzán. Madre araña. El País Semanal 7 oct. 2012.

 

artedemadrid@gmail.com
Los artículos y fotografías publicados en este blog están a disposición de todos aquellos a quienes puedan interesar. Pueden ser utilizados, citando su procedencia y a su autor. En ese caso, te agradecería me lo comuniques por correo-e. No deben ser utilizados sin autorización en ninguna publicación con ánimo de lucro. © Arte en Madrid

Intoduce tu dirección de correo-e para seguir este blog y recibir notificación de nuevas entradas

Estadísticas del blog

  • 1,555,742 Visitas totales
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 847 seguidores