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La Virgen de la Almudena es la patrona de nuestra ciudad, no se sabe con certeza desde cuándo. Tampoco se conoce exactamente desde qué momento recibe el nombre de Almudena, el primer documento en el que aparece mencionado es un testamento de 1377 a favor de obras en el templo primitivo, la iglesia de Santa María.

En agosto de 1908 el Papa Pío X la declaró, mediante decreto, Patrona de Madrid y fijó la celebración de la festividad el 9 de noviembre, día en que según la tradición, en el año de 1085, se produjo el hallazgo de la imagen.

El relato sobre su origen se mueve entre la leyenda y la historia, aunque sin duda es muy antiguo, ligado al de la propia Villa de Madrid.

La leyenda cuenta que la imagen fue traída en el siglo I desde Jerusalén por el Apóstol Santiago y su discípulo San Calocero e instalada en una pequeña capilla. Algunas crónicas añaden que fue tallada por San Nicodemus y pintada por San Lucas. Es una historia similar a la de otras imágenes, como la de la Virgen de Atocha también en Madrid; en este caso se cuenta que fue el Apóstol San Pedro quien la trajo a la Villa.

Anónimo. “Intervención y milagros de Santa María de la Almudena” (h. 1640). Catedral de la Almudena (procedente de la iglesia de Santa María).

Según la tradición, ante la inminente llegada de los musulmanes, los cristianos del siglo VIII escondieron la imagen de la Virgen junto a dos cirios encendidos en un cubo de la muralla donde permaneció hasta finales del siglo XI cuando el rey Alfonso VI llegó a Madrid. La leyenda da por supuesto que la villa ya existía, que estaba habitada en el siglo IX y que estaba rodeada por una muralla, llegando algún autor a afirmar que era de origen romano, sobre cuyo reducido casco urbano los moros invasores construyeron su recinto defensivo o almudayna.

Lo cierto es que en la actualidad hay acuerdo entre todos los especialistas en que la primera muralla madrileña fue construida en el siglo IX por los propios árabes y que el primer recinto islámico, en un principio meramente militar, fue fundado por el emir Muhammad I hacia el año 865. No hay prueba ni arqueológica ni documental de que antes existiera ningún otro recinto amurallado. En torno a este primitivo asentamiento islámico a finales del siglo IX, y a lo largo del siglo X, se creó la medina de Mayrit, con el castillo, la mezquita y su caserío, que se convertiría en la pequeña Villa de Madrid. Este recinto a partir de fin del siglo XI-siglo XII, en época cristiana, se llamó almudena o ciudadela. Se acepta la teoría de Jaime Oliver Asín, según la cual el nombre proviene del árabe almudayna, que significa ciudadela, medina, ciudad. Almudena, la ciudadela que fue el primer recinto amurallado mayrití.

Continúa la tradición contando que tras la llegada del rey Alfonso VI una procesión recorrió la muralla en busca de la Virgen; al derrumbarse una de las torres cerca de la Puerta de la Vega la imagen apareció milagrosamente con las dos velas que permanecían encendidas. Esto ocurrió el 9 de noviembre de 1085, según los cronistas y poetas del siglo XVII.

Anónimo. “Procesión de Santa María de la Almudena en 1638” (h. 1640). Catedral de la Almudena (procedente de la iglesia de Santa María).

Los orígenes legendarios de la imagen de la Almudena, igual que el origen de la propia Villa, se vieron alimentados en el siglo XVII, bajo la dinastía de los Austrias, en la búsqueda de un origen cristiano, remoto. Los cronistas se remontaban a un supuesto pasado glorioso, visigodo, romano, incluso griego de forma fantasiosa. El siglo XVII, el siglo del Barroco, estilo artístico y estilo de vida, tuvo mucha influencia en Madrid debido a su condición de sede de la Corte, de la Monarquía Católica. Una de sus características era la exaltación de lo religioso, apreciable en todas las artes, en la escultura, pintura, teatro, literatura, etc. Así, el Siglo de Oro en Madrid fue el escenario de la mayor religiosidad y su representación artística y literaria. Jerónimo de la Quintana, Vera Tassis, y escritores como Lope de Vega o Calderón de la Barca contribuyeron a ensalzar ese pasado fabuloso, tanto de la primitiva iglesia de Santa María como de la imagen de la Virgen.

La primitiva iglesia de Santa María es una de las iglesias que figura en el Fuero de Madrid de 1202, otorgado por Alfonso VIII, considerándose la más antigua. La iglesia estaba situada en la actual calle de la Almudena frente a la calle Mayor.

Después de muchos intentos y avatares, con motivo de las obras de ampliación de las calles Mayor y Bailén, se tomó la decisión del derribo que comenzó el 27 de octubre de 1868 y finalizó el 4 de mayo de 1869.

Foto J.Laurent, archivo Ruiz Vernacci (Fototeca IPCE)

En la iglesia de Santa María se veneraba a la Virgen de la Almudena.

Nada se sabe sobre la que pudo ser la imagen primitiva; la tradición cuenta que desapareció en un incendio en el siglo XV. Dicha imagen habría sido sustituida por la imagen actual, la que hoy se venera y podemos admirar en la Catedral de Madrid en el centro de un retablo de finales del siglo XV, comienzos del XVI, con dieciocho tablas atribuidas a Juan de Borgoña.

Es una escultura de bulto redondo, tallada en madera de pino –oscurecida por el tiempo–, dorada, estofada y policromada.

La obra se ha considerado perteneciente al Renacimiento que llegó a Castilla hacia 1500-1525, con su centro en Toledo, donde trabajaron maestros tanto españoles como extranjeros. Varios autores ocupados en el Retablo mayor de la Catedral de Toledo, de estilística gótica, Petit Juan, Sebastián de Almonacid, Diego Copín de Holanda, han sido considerados probables autores de la imagen de la Almudena. Hoy se atribuye la obra a Diego Copín de Holanda, también conocido como Copín de Toledo pues en esta ciudad trabajó desde 1498 hasta 1517-18, época a la que corresponde la escultura de la Almudena.

Una talla que durante casi tres siglos se mostró vestida pero que hoy se muestra en todo su esplendor.

Por: Mercedes Gómez

NOTA:

Esta entrada es el resumen de una parte de mi trabajo «La Virgen de la Almudena. Historia, leyendas y representaciones de la imagen venerada en la Catedral de Madrid» publicado en El Mundo de las Catedrales, Colección del Instituto Escurialense de Investigaciones Históricas y Artísticas, nº 62, San Lorenzo del Escorial, 2019.

 

Tengo el placer de anunciar que en los próximos días darán comienzo dos nuevos ciclos de conferencias organizados por el Instituto de Estudios Madrileños para este último trimestre octubre-diciembre 2019.

La segunda parte del ciclo iniciado el año pasado, Madrid y la ciencia, este año dedicada al siglo XIX, tendrá lugar los jueves a las 19 h. en una sede habitual, el Museo de San Isidro, en la plaza de San Andrés nº 2.

Queda pendiente para el próximo curso la serie dedicada al siglo XX.

Expertos en este tema nos hablarán de las universidades y academias científicas, las ciencias biológicas tras Darwin, el legado naval del siglo XIX, Cajal y el Centro de Investigaciones biológicas, Torres Quevedo, etc.

La primera charla tendrá lugar el próximo jueves 3 de octubre, en el Museo de San Isidro, plaza de San Andrés nº 2, a las 19.00 h.:

Profesionales y diletantes: el interés por la ciencia en el Madrid del siglo XIX, a cargo de Antonio González Bueno.

Podéis descargar el programa aquí: Madrid y la Ciencia XIX

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Y los miércoles, también a las 19 h., disfrutaremos de un sugerente nuevo ciclo, Cultura y naturaleza en Madrid. Estrategias para un mañana, en un escenario perfecto: la Biblioteca Eugenio Trías – Casa de Fieras de El Retiro.

En este caso se hablará del patrimonio paisajístico madrileño, nuestros parques y jardines, fuentes, huertas… desde un punto de vista histórico pero también analizando la política y necesidades actuales.

El día 9 lo abrirá Luis Miguel Aparisi Laporta con Calles, plazas y plazuelas, escenografías del pasado y encuentro social contemporáneo.

Aquí se puede descargar el cartel: Cultura y naturaleza en Madrid

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En ambos casos, como siempre, la entrada es libre y gratuita, hasta completar aforo.

Espero que sea de vuestro interés.

Mercedes Gómez

Gracias a la invitación de mi querido amigo El Sereno de Madrid, he estado durante toda la jornada de este día 8 de marzo recordando a algunas mujeres que, a nuestro juicio, debían ser recordadas y que nacieron, vivieron o desarrollaron su carrera en Madrid. El relato nos ha llevado a trazar una historia de mujeres desde el siglo XV hasta el siglo XXI.

Para ello hemos optado por un hilo en la red social Twitter bajo la etiqueta #MadridConMdeMujer

Como sabemos que no todo el mundo está en esa red social, hemos decidido reunir también en nuestros blogs los tuits que hemos dedicado a estas grandes mujeres, artistas, lavanderas, reinas, planchadoras, escritoras o modistas.

 

Ha sido un día intenso y feliz. Ambos, El Sereno de Madrid y yo, esperamos que os haya gustado.

Mercedes

Como vimos en el artículo anterior, el Concejo o Ayuntamiento de Madrid tardó mucho tiempo en tener una sede de reunión fija. Las reuniones concejiles desde sus comienzos en la Edad Media casi siempre tuvieron lugar en la plazuela de San Salvador, luego plaza de la Villa, sobre todo en la iglesia de San Salvador la cual recordemos que a finales del siglo XVI los regidores se vieron obligados a abandonar.

Entre 1574 y 1579 el Concejo había adquirido unas casas en la propia plaza. En ellas se reunieron hasta el año 1619; por entonces tuvieron que buscar un nuevo lugar debido a su estado ruinoso.

Las viejas casas consistoriales fueron derribadas y el solar, ya que era propiedad del Ayuntamiento de Madrid, sería el elegido unos años después para construir la Casa de la Villa, como veremos.

De momento, el Concejo se trasladó, de alquiler, a las casas que habían sido de don Juan de Acuña, uno de los muchos nobles, familias poderosas y cortesanos que se habían instalado en las proximidades de la plaza. Estas se encontraban en la calle Mayor, en la esquina contraria a la iglesia de San Salvador.

Plano de Mancelli, 1623 (detalle). Casas de Juan de Acuña (amarillo) y Casas consisitoriales (naranja).

Juan de Acuña, conde de Buendía, fue un personaje importante de la época. Entre otros títulos y cargos, fue presidente de Hacienda para Felipe III y presidente del Consejo de Castilla. Había nacido en Valladolid en 1543, murió en Madrid en 1615.

Plano de Texeira (1656) (detalle casas que fueron de Juan de Acuña)

El Concejo pagaba una cantidad anual considerable por el alquiler, 800 ducados, lo cual empeoraba la ya maltrecha situación económica madrileña.

Por fin, en 1629, reinando Felipe IV, una Licencia Real concedió la autorización para construir la Casa Ayuntamiento de Madrid. Como vimos, se decidió utilizar el terreno de las casas que había adquirido el Concejo en la plaza junto a la cárcel vieja –que Texeira dibujó en su plano con el nº 25–.

La construcción de la Casa de la Villa, que ocuparía toda la manzana, no comenzó hasta 1644.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Planimetría General de Madrid.

VARELA, Eulogio. Casa de la Villa de Madrid. Ayuntamiento de Madrid, 1951.

Hasta el próximo 10 de marzo, en la Biblioteca Eugenio Trías – Casa de Fieras del Retiro, se puede visitar la exposición Ciencia e innovación en las aulas. Centenario del Instituto-Escuela (1918-1939). Organizada por el Instituto de Enseñanza Secundaria Isabel la Católica, es un interesante y bonito homenaje a la antigua institución, y un canto al valor y la importancia de la Educación no solo para la formación de la persona sino para la sociedad.

Entrada al Retiro. Puerta Sainz de Baranda.

El Instituto-Escuela fue creado en 1918, dentro de un ambicioso plan que pretendía la renovación del sistema educativo, empezando por la Enseñanza Primaria y Secundaria, de forma experimental, para ir ampliando a todas las etapas, basándose en las ideas de la Institución Libre de Enseñanza, de la que he hablado ya muchas veces en este blog.

José Castillejo, que era el Secretario de la Junta para Ampliación de Estudios, se hizo cargo del Instituto-Escuela. La Junta había sido fundada con el fin de promover la investigación científica, heredera de Giner de los Ríos y Cossío, impulsores de la mencionada Institución Libre de Enseñanza. Recordemos que también fue él quien compró el Olivar de Chamartín donde vivieron él mismo, Ramón Menéndez Pidal y otros protagonistas del mundo cultural y científico en aquellos comienzos del siglo XX.

El objetivo de la Junta, presidida en un primer momento por Santiago Ramón y Cajal, era desarrollar los ideales de la ILE.

En la exposición en el Retiro, una serie de paneles nos cuentan la historia de la Escuela desde su nacimiento en 1918 hasta su desaparición en 1936.­

El Instituto tuvo varias sedes.

En los llamados Altos del Hipódromo se levantaron una serie de edificaciones rodeadas de jardines, terrenos a los que Juan Ramón Jiménez dio un nuevo nombre, Colina de los Chopos, que también hemos visitado. En la zona norte de la colina entre 1931 y 1933 Carlos Arniches y Martín Domínguez construyeron la nueva sede, edificio que hoy acoge el Instituto Ramiro de Maeztu.

Sedes del Instituto-Escuela.

Se impartía Enseñanza Primaria (8 a 10 años), dirigida por María de Maeztu, que dirigía también la Residencia de Señoritas, y Secundaria (11-17); después se añadió la Sección de Párvulos.

Se daba importancia a la formación integral, el diálogo profesor-alumno, el aprendizaje activo, visitas a museos y fábricas, paseos urbanos y excursiones al campo, estudio de las ciencias, evaluación continua, etc.

Cuaderno de Física y Química de J.Mª Subirana corregido por Miguel A. Catalán, 2º grado. Curso 1923-1924 (Biblioteca Histórica Inst. Isabel la Católica)

Varias vitrinas muestran objetos y material de laboratorio, cuadernos, libros, trabajos de los alumnos, crónicas de las excursiones que realizaban como parte fundamental de su formación…

Cuaderno de excursión a Ávila de Antonio Bermejo.

Las piezas expuestas pertenecen al Instituto-Escuela Sección Retiro conservado en el Instituto Isabel la Católica, que está llevando a cabo un trabajo magnífico en la recuperación y difusión de este patrimonio histórico.

Exposición Ciencia e innovación en las aulas. Centenario del Instituto-Escuela (1918-1939).

Biblioteca Eugenio Trías – Casa de Fieras, en El Retiro
Paseo Fernán Núñez, 24 (entrada por Puerta de Sainz de Baranda)

Más información en la web del Instituto Isabel la Católica.

 

Por : Mercedes Gómez

Queridos amigos:

El ciclo de conferencias organizado por el Instituto de Estudios Madrileños que os anunciaba hace pocos días “La creación del Gran Madrid. Anexión de municipios limítrofes” ha cambiado su sede de celebración.

Las charlas serán impartidas en la Capilla del Museo de Historia de Madrid, en la calle de Fuencarral 78. Por favor, tomad nota.

El programa no sufre ningún cambio. Podéis descargarlo aquí.

La próxima cita es el martes 9 de octubre:

“El proceso de anexión de los pueblos limítrofes”, a cargo de Mª Teresa Fernández Talaya.

Museo de Historia
calle Fuencarral, 78

19,00 h.

Como siempre, la entrada es libre hasta completar aforo.

Muchas gracias

Mercedes

Además del ciclo dedicado a Madrid y la Ciencia que anunciaba hace unos días, el Instituto de Estudios Madrileños, en colaboración con el Ayuntamiento de Madrid y el Centro Sefarad-Israel, ha organizado otro ciclo de conferencias para este próximo trimestre. En esta ocasión el curso tendrá lugar en la sede de esta última institución, el Palacio de Cañete.

El tema es novedoso y muy interesante, “La creación del Gran Madrid. Anexión de municipios limítrofes”.

Se abordarán todos los temas relacionados con el importante y complejo proceso de anexión de los pueblos limítrofes a Madrid en la posguerra. Su historia general y detallada, Vallecas, los Carabancheles, Villaverde, Barajas, etc.

La primera charla será impartida mañana martes día 2 de octubre, La periferia de Madrid hasta la posguerra, a cargo de Carmen Cayetano, a las 19 h. en:

Centro Sefarad-Israel
Palacio de Cañete
calle Mayor, 69.

Otra buena noticia es que las conferencias serán publicadas.

Podéis descargar el folleto con toda la información y el programa aquí.

Mercedes Gómez

Es para mí un placer anunciar un nuevo ciclo de conferencias organizado por el Instituto de Estudios Madrileños que tendrá lugar a lo largo del próximo otoño: “Madrid y la Ciencia. Un paseo a través de la historia (I): siglos XVI-XVIII”.

Será la primera parte de una interesantísima serie dedicada a la Ciencia en Madrid durante los siglos XVI al XVIII; el próximo curso será dedicado a los siglos XIX y XX.

Como siempre, algunos de los mejores especialistas abordarán el estudio de todos los aspectos relacionados con este tema. Los jardines como espacio para la Ciencia, el Colegio Imperial, la Real Academia de Matemáticas, el Real Jardín Botánico del Prado, el Real Gabinete de Historia Natural, las instituciones científicas en el Madrid de la Ilustración, etc.

Las charlas serán impartidas en la sala de conferencias de nuestro querido Museo de San Isidro, en la plaza de San Andrés nº 2, a las 19.00 h.

La primera tendrá lugar el próximo jueves día 27 de septiembre, Una descripción humanista inédita de Alcalá de Henares en el siglo XVI, a cargo de José María Sanz Hermida.

Espero que sea de vuestro interés. Podéis descargar el programa completo aquí: Madrid y la ciencia.

Mercedes Gómez

En la calle Segovia nº 8, frente al Palacio de Anglona y la iglesia de San Pedro, una placa municipal, instalada en 2016, indica que en este lugar estaban las Casas de los Vargas, residencia de los embajadores de Alemania entre 1561 y 1616.

Estas casas solo fueron unas de las varias que la poderosa familia llegó a poseer a lo largo de los siglos en Madrid, sobre todo en los alrededores de la plaza de la Paja.

La genealogía de los Vargas desde la llegada del primer Vargas, tras la ocupación de la villa islámica por población castellana a partir de 1080-1085, hasta el siglo XVII es compleja. El linaje llegó a tener varias ramas.

El primer Iván o Juan de Vargas se cree que se estableció en un solar que el nuevo rey cristiano Alfonso VI le concedió –como fue habitual conceder a los castellanos que llegaron con su ejército– en la calle de San Justo. Fue la conocida como Casa de Iván de Vargas, en cuyos terrenos hoy se levanta la Biblioteca del mismo nombre.

Iván de Vargas tuvo tres hijos. El tercero de ellos, también Iván, fue quien según la tradición luego sería patrón de San Isidro. Esta no fue la rama principal pero sí el origen de los Señores de la Casa de Iván de Vargas de Madrid.

La rama principal –descendientes del hijo mayor, Fernán– vivió siempre en la parroquia de San Pedro. En ella, a lo largo de la Edad Media, se sucedieron los Diegos y Franciscos. Uno de sus descendientes fue Diego de Vargas Vivero.

Recordemos que cuando en 1561 Felipe II trasladó la Corte a Madrid surgió la necesidad de alojar a los numerosos nobles y cortesanos que llegaron a la Villa. Aplicando la Regalía de Aposento la casa de Diego de Vargas fue la elegida para servir de residencia a los embajadores alemanes.

Allí se alojaron, desde 1561 hasta 1600, cuando la Corte se trasladó a Valladolid. Y desde 1606, tras la vuelta a Madrid, hasta 1616.

En 1616, el día 8 de septiembre, se resolvió en la Cámara de su Majestad la petición presentada por Diego de Vargas Vivero, Caballero del Hábito de Calatrava, de gozar de libertad de huéspedes de aposento de corte. Expuso don Diego que su casa situada en la Parroquia de San Pedro debía ser reedificada y reparada por lo que solicitaba dicha libertad de aposento.

Los aposentadores informaron a favor del solicitante y la Cámara dijo que se le podía conceder dicha libertad por cuarenta años de acuerdo a la traza de obras presentada. El Rey lo concedió.

A mediados del siglo Texeira dibujó la construcción tal como debía ser entonces.

Los actuales números 8 y 10 de la calle de Segovia se construyeron en gran parte sobre el solar nº 1 de la manzana 179, el que fuera propiedad de Diego de Vargas, al que se refiere la placa, y luego del Conde de Miranda. Así figura en la Planimetría de Madrid realizada en el siglo XVIII.

Plano de Espinosa (1769)

Calle de Segovia, 8-10. (2018)

Es curioso el resto de muro de piedra conservado en la esquina, junto al cual se ha ubicado la placa.

Acaso el único vestigio que recuerda que los edificios actuales, nº 8 y 10 de la calle, forman parte de un mismo pasado, que allí se levantaban las casas de Diego de Vargas que en el siglo XVI y comienzos del XVII alojaron al embajador de Alemania.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Planimetría General de Madrid. Ed. Tabapress. Madrid, 1988.

Biblioteca digital memoriademadrid

El pasado jueves 19 de abril tuve el placer de disfrutar de un recorrido por algunos de los bellos lugares que ofrece la ciudad de Guadalajara. La Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Guadalajara, bajo el acertado lema Guadalajara, mucho por descubrir, nos invitó a conocer la ciudad en compañía de algunas entidades y asociaciones culturales, guías turísticos y otros amigos blogueros de Madrid.

Lo primero debo dar las gracias por la invitación, fue una mañana preciosa en la que creo todos disfrutamos con el paseo, las buenas explicaciones de nuestro guía, y la amabilidad de nuestros anfitriones. Muchísimas gracias.

Tras nuestra llegada a la ciudad comenzó el itinerario frente al espectacular Panteón de la duquesa de Sevillano y condesa de la Vega del Pozo.

Construido por Ricardo Velázquez Bosco formando parte de un conjunto de edificios que la condesa destinó a establecimientos benéficos. Sus grandes dimensiones, a primera vista, impactan, y las obras de arte que guarda en su interior son magníficas, destacando la obra escultórica de Ángel García Díaz, que recordemos trabajó en repetidas ocasiones con este arquitecto.

Guadalajara, además de monumental, es una ciudad con grandes zonas verdes por la que da gusto pasear.

Desde el Panteón nos dirigimos a otro complejo arquitectónico, el interesante antiguo monasterio o Fuerte de San Francisco. Fundado como convento, desde 1808 fue utilizado como fuerte militar; además del antiguo convento el fuerte está formado por antiguos edificios militares, fábricas –incluso contaban con una forja– y la colonia de viviendas.

En el año 2000 el Ministerio de Defensa lo cedió al Ayuntamiento de Guadalajara. Desde entonces el complejo está siendo restaurado.

La historia del convento es muy antigua. Durante la restauración de la iglesia en 2011 se realizaron excavaciones arqueológicas y aparecieron los restos de un ábside de cal y canto perteneciente a la iglesia primitiva. El templo gótico sufrió un grave incendio a finales del siglo XIV sobre el que se construyó la actual Iglesia de San Francisco, de traza gótica, atribuida a Juan Guas –autor también del Palacio del Infantado–.

En esta iglesia se encuentra la Cripta de los duques del Infantado, mandada construir por el X duque a finales del siglo XVII, inspirada nada más y nada menos que en el Panteón de los Reyes del Monasterio del Escorial. El descenso por la escalera de mármoles de colores impresiona.

La cripta fue saqueada, profanada y destrozada por el ejército francés durante la guerra de la Independencia. Los huesos quedaron mezclados y esparcidos por el suelo.

Hasta su apertura al público en 2011 tras la restauración, estuvo en ruinas, ahora luce en todo su esplendor.

Los restos de toda la familia Mendoza fueron trasladados a Pastrana. Aquí se han conservado los féretros tal como quedaron, varios de ellos rotos a manos de los franceses, como testigos de la historia.

Abandonamos el Fuerte y caminando hacia nuestra próxima visita nos detuvimos unos momentos a contemplar la Iglesia de Santa María, hoy Concatedral, el Convento de las Carmelitas de San José y la Puerta de Bejanque, uno de los escasos restos de las murallas que rodearon Guadalajara en la edad media.

Puerta de Bejanque. Guadalajara.

Poco después llegamos a las puertas de una de las joyas de la ciudad, la Capilla de Luis de Lucena, construida en ladrillo, único vestigio de la primitiva iglesia de San Miguel, derribada en el siglo XIX.

Capilla Luis de Lucena

La Capilla, del siglo XVI, conserva en su interior los hermosos frescos de la bóveda, atribuidos al pintor florentino Rómulo Cincinato –de quien luego admiraremos sus pinturas en el Palacio del Infantado–. La capilla en la actualidad alberga un pequeño y valioso museo.

Desde aquí nos dirigimos al Palacio de la Cotilla, hoy Taller Escuela de arte, donde además de un descanso acompañado de buen café y dulces alcarreños, nos aguardaban el Salón Chino y un inesperado museo dedicado al dramaturgo Antonio Buero Vallejo.

Nos contó nuestro guía que la Cotilla no se refiere a ninguna señora curiosa sino que se trata de una deformación que el tiempo dio a la palabra Costanilla.

El edificio fue construido en el siglo XVII, alrededor de un patio.

Palacio de la Cotilla

A finales del XIX fue propiedad de los marqueses de Villamejor de cuya época –recordemos el gusto de los aristócratas de entonces por los salones de inspiración oriental– se conserva el Salón Chino, una estancia deliciosa creada para disfrutar de representaciones teatrales y conciertos.

Salón Chino Palacio de la Cotilla

Está decorada con papel de arroz pintado representando escenas y leyendas de la vida feudal en la China imperial, durante la Dinastía Qing. El detallado dibujo a tinta y su delicada coloración ofrecen un resultado exquisito.

Salón Chino Palacio de la Cotilla (detalle)

Las Salas dedicadas a Buero Vallejo son una grata sorpresa. En ellas se exponen objetos (caja de pinturas, pinceles…), algún autorretrato y cuadros firmados por él, pues recordemos que además de dedicarse al teatro fue pintor y apasionado del dibujo. También se ha instalado, con gran fidelidad a cómo estaba distribuido en su casa, el que fue su despacho en Madrid.

Tras una breve parada en el conjunto formado por el Palacio renacentista de Antonio de Mendoza y la Iglesia plateresca de la Piedad, actual instituto de enseñanza, llegamos a nuestra última parada, el imponente Palacio del Infantado, del que ya contamos su historia aquí.

Todo esto son solo unos apuntes de la gran cantidad de lugares que hemos podido conocer en esta agradable jornada. Hay mucho más que contar, y monumentos y calles que recorrer, volveremos pronto a la hospitalaria Guadalajara. Historia, arte, jardines, gastronomía…

En la web del Ayuntamiento podéis encontrar información, horarios, visitas guiadas, etc.

También en la app turística descargable en el teléfono móvil, donde entre otras sugerencias todas muy apetecibles encontramos el apartado Descubrir experiencias, una guía con las mejores rutas: ruta de Murallas y fortificaciones, Leyendas, ruta del Cine, de Arquitectura, del Romanticismo, ruta del Mudéjar…

Os animo a todos a visitar Guadalajara, donde sin duda hay mucho por descubrir.

Por: Mercedes Gómez

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