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Se acerca el 4 de abril, fecha en la que en 1910 dieron comienzo oficialmente las obras de construcción de la Gran Vía madrileña, con la presencia de todas las autoridades, el Alcalde, José Francos Rodríguez, el presidente del Gobierno José Canalejas, y el Rey Alfonso XIII, quien de forma simbólica inició la demolición de la llamada Casa del Cura, junto a la Iglesia de San José, golpeando la pared con una piqueta de plata.

La Gran Vía desde el Hotel Senator (Foto: Mercedes Gómez)

Este año 2010 se cumplen cien años de aquel acontecimiento y Madrid lo va a celebrar con exposiciones, cine, paseos, y todo tipo de actividades.

El Instituto de Estudios Madrileños participa organizando el Ciclo de Conferencias “Centenario de la apertura de la Gran Vía”.

El Instituto de Estudios Madrileños, quizá no demasiado conocido por la mayoría, fue fundado en 1951, y desde entonces sus miembros se han dedicado a la promoción, estudio y difusión de la cultura de Madrid y de la Comunidad, mediante publicaciones, como los Anales del IEM, y conferencias.

Serán trece charlas sobre todos los temas que hacen referencia a esta gran obra: su arquitectura, sus esculturas en fachadas e interiores, los cambios que supuso para Madrid, su conversión en la “calle del cine”, sus vecinos ilustres, su teoría y práctica urbanística, etc.

Las conferencias tendrán lugar los martes, a las 7 de la tarde, en uno de los edificios emblemáticos de esta vía, el Centro Cultural de los Ejércitos, conocido como el Casino Militar, en la Gran Vía nº 13. Serán impartidas por prestigiosos especialistas en la Historia de Madrid, todos ellos miembros del Instituto, desde el 2 de marzo hasta el 1 de junio.

El ciclo se inaugura el próximo martes 2 de marzo con el tema “El centro de Madrid antes del trazado de la Gran Vía” a cargo de Alberto Sánchez Álvarez-Insúa.

Aquí tenéis el programa completo: Ciclo Centenario Gran Via.

Mercedes

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Las Vías Pecuarias eran una red de caminos por las que transcurría el paso del ganado, caminos que albergaron la trashumancia castellana que se desarrolló a lo largo de la Edad Media. Aún existen muchos de esos caminos en nuestra Comunidad, y todavía todos los años se celebra en Madrid la bonita Fiesta de la Trashumancia, a la que acuden los pastores con sus ovejas rememorando por unas horas la ruta que en otro tiempo atravesaran de forma natural.

Las Cañadas son las vías pecuarias más anchas, con 75 m. de anchura, pero hay otro tipo de rutas: los Cordeles, de 37,5 m., las Veredas, 20 m., y las Coladas, 10 m.

También existen los Descansaderos, que eran los lugares donde el ganado y los pastores paraban a descansar, y los Abrevaderos, consistentes en pilones o arroyos que apagaban la sed de ambos.

La red de la Comunidad de Madrid tiene una longitud de 4.200 Km., siendo una de las comunidades autónomas con mayor densidad de vías pecuarias, en total 1.796 vías.

Aunque hoy día estos caminos estén más relacionados con el ocio y el disfrute de la naturaleza que con el tránsito ganadero no cabe duda de que forman parte de nuestro patrimonio histórico y debemos protegerlo.

Es la Consejería de Economía de la Comunidad de Madrid quien se ocupa de ellas. Además de una Ley Estatal existe una Ley local para la Conservación y Defensa de las Vías Pecuarias. Su Artículo 10 dice que: “Corresponde a la Comunidad de Madrid, en uso de las potestades y prerrogativas que le conceden las leyes, la recuperación, ampliación, conservación, mejora, administración, tutela y defensa de las vías pecuarias cuyo itinerario discurre por su ámbito territorial.”

Del total de vías madrileñas 232 están amojonadas, o sea, señalizadas mediante la colocación de mojones institucionales en los puntos de delimitación definidos en el deslinde. El deslinde define los límites de la vía con los terrenos colindantes.

En la calle de Alcalá perviven algunos de estos antiguos mojones de piedra como testigos de aquellos pasos de ganado que atravesaban Madrid. Hasta hace poco, en la Plaza de la Independencia había dos. Y otro en la calle de Alcalá a la altura de la calle Ayala, poco antes de llegar a la plaza de Manuel Becerra. Desconozco si existe alguno más.

Allí sigue el de la calle Ayala.

Calle de Alcalá esquina Ayala, febrero 2010

Como sabemos, la Plaza de la Independencia está nuevamente en obras, que aún no han llegado a la Puerta del Retiro, frente a la cual continúa tranquilo otro de los mojones, rodeado de césped.

Plaza de la Independencia, frente al Retiro. Febrero 2010.

En el lado contrario, hasta hace muy poco se encontraba el otro, junto a un árbol y una pequeña zona ajardinada.

septiembre 2004

Desde hace unas semanas las aceras de este lado de la plaza están siendo pavimentadas con las losetas de granito de las que tanto hemos hablado y que poco a poco van cubriendo Madrid.

Está claro que el césped y el seto verde no van a volver, al menos de momento, pero ¿qué va a ocurrir con el histórico mojón? ¿volverá a su lugar?. A lo mejor está por allí, en algún lugar que no alcancé a ver, o se lo han llevado para protegerlo de las obras durante un tiempo…

Comprendo que el invierno deja los árboles desnudos, y que en primavera todo parecerá más vivo, pero estos días, el paisaje frente a nuestra querida Puerta de Alcalá, ¿no es desolador?.

Hasta me cuesta trabajo encontrar el árbol junto al cual estaba el viejo mojón. Y es que creo que tampoco está.

febrero de 2010

Texto y fotografías: Mercedes Gómez

No era la primera vez que visitaba la nueva Plaza de Callao, estuve las pasadas Fiestas, pero entre la enorme marea humana que la recorría, el árbol de Navidad y los tenderetes, la verdad es que no pude apreciarla. Hoy he pasado allí un buen rato, de pie, y he podido observarla con comodidad.

Como pequeño espacio urbano su existencia es antigua, pero la ordenación de la plaza se produjo ya en el siglo XX, durante los años 20. Las fotografías muestran que existía una gran farola en el centro, realizada en hierro y granito.

Posteriormente, ha tenido varias reformas. La primera, después de la guerra civil. En los años 70 se colocaron dos fuentes gemelas en sus extremos.

Entre 1990 y 1995, se eliminó una de las fuentes y la otra fue restaurada, sufriendo algún cambio en su decoración y quedó instalada en un pequeño jardín en el centro de la plaza. Hasta hace unos meses, en que fue retirada para la nueva reforma.

Aunque por dentro era circular, el pilón de granito tenía una forma muy original, irregular, recto por un lado y curvo por otro. La taza también era de granito, y en el centro una cesta de frutas en piedra blanca de Colmenar, con el surtidor de hierro. Alrededor de la cesta había otros surtidores.

Estaba un tanto escondida entre autobuses y edificios y mucho trasiego de personas, con lo que quizá pasaba desapercibida y era poco valorada. Pero se trataba de una sencilla y bonita fuente, realizada por los canteros municipales.

La solución ¿era hacerla desaparecer?

El objetivo de la nueva reforma era la recuperación de la plaza para el peatón.

Me parece que el problema estaba en que yo no había comprendido bien lo que eso significaba. Había interpretado que la plaza iba a ser eso, una plaza, un lugar para disfrutar, como tradicionalmente han sido las plazas madrileñas, muchas de ellas con su fuente por cierto.

Pero hoy me he dado cuenta de que yo no había entendido nada, no era eso, efectivamente se trata de una plaza “peatonal”, se ha construido un gran paso de peatones.

Para eso no hacen falta fuentes, ni bancos. Como mucho, por si alguien se cansa y quiere sentarse cinco minutos, algunas sillas. Y mejor que vaya solo, porque son individuales, estos asientos no admiten compañía.

Los autobuses ya no paran aquí, y ahora existe un aparcamiento para bicicletas, una suerte para los que utilizan este medio de transporte, sin duda. Pero echo de menos algo, quizá la fuente y el jardincillo.

por Mercedes Gómez

Como continuación a la entrada anterior, y con el fin de llamar la atención de todos sobre la Gruta de Villanueva y las “nuevas riberas del Manzanares”, gracias a J.J. y a Carlos, esta es la secuencia fotográfica de la historia:

Como sabéis, nos despertó J.J. Guerra Esetena con su estupendo artículo La Gruta del Campo del Moro. Descripcion y denuncia en su blog Pasión por Madrid.

Y, como si de un rompecabezas se tratara, entre todos estamos reconstruyendo la historia, que nos ha impresionado, pues las imágenes son la evidencia de una pérdida más para Madrid, este Madrid que no acaba de comprender que para una ciudad, su pasado, su riqueza histórica y artística son tanto o más importantes que lo que se pueda construir en el presente, y que todo conforma el futuro.

La foto de Angela Souto, mostrada por Carlos Osorio en su blog Caminando por Madrid, Antes y después de Madrid-Río, es la prueba más valiosa que ilustra lo que queremos contar, cómo era la Gruta antes de las obras de soterramiento de la M-30.

Foto: Angela Souto (en Caminando por Madrid)

Comenzaron las obras, y la zona se convirtió en un infierno casi intransitable, bajo la promesa de que luega sería un paraiso.

Mientras tanto la rocalla creada por el arquitecto Enrique Repullés para adornar la Gruta en el siglo XIX era destruida sin ningún pudor. Esta foto, hecha por mí hace cuatro años, no engaña:

Febrero 2006.

Y por fin la foto de J.J. Guerra Esetena, en el artículo citado al principio, nos muestra la situación actual, más descriptiva imposible.

Foto: J.J. Guerra Esetena. En Pasión por Madrid. Enero 2010.

¿Continuará?

Mercedes Gómez

Ayer leí un artículo magnífico, que os recomiendo, La gruta del Campo del Moro: descripción y denuncia, en el nuevo blog de J.J. Guerra Esetena, en el que nos demuestra su Pasión por Madrid.

Nos cuenta J.J. la interesante historia de dicha gruta y nos muestra su lamentable situación actual.

Me sumo a su denuncia y aporto unas fotografías que hice durante las obras de soterramiento de la M-30, allá por febrero de 2006, cuando nos contaban la buena noticia de que se iban a recuperar la riberas del Manzanares para los madrileños.

Aunque lo que se podía ver por entonces era realmente alarmante, la rocalla de la antigua Gruta estaba a punto de desaparecer.

Para conocer cómo terminó la historia no tenéis más que ver las fotografías de J.J. en su estupendo post.

Impresiona compararlas con la foto que ha puesto hoy Carlos Osorio en su blog Caminando por Madrid, cuando esa zona era un parque muy agradable, antes de que lo destrozaran, mostrándonos el Antes y el después del Madrid-Río.

¿No es desolador?. ¿En esto consiste la maravillosa recuperación del Río que nos prometían?.

Mercedes

Jardines del Barrio de Salamanca (I)

Cuando se proyectó el Ensanche de Madrid, en el siglo XIX , se tuvo en cuenta la necesidad de crear espacios verdes para uso público, por primera vez. Se planificaron patios de manzana, jardines, bulevares y plazas.

Igual que a lo largo del Paseo de la Castellana y sus alrededores, algunos de los cuales ya hemos visitado, en los barrios de Chamberí y de Salamanca también se conservan vestigios de algunos jardines de aquel tiempo. Un paseo a través de la historia y los restos de los jardines de este último barrio podría comenzar en la Plaza de la Independencia, diseñada en 1869 alrededor de la Puerta de Alcalá.

La Plaza figura en el Catálogo de Parques Históricos y Jardines de Interés del Ayuntamiento de Madrid, por su interés histórico. Son de Interés Histórico los jardines que han perdido su trazado total o parcialmente, pero conservan elementos o restos que permiten aún considerarlos como testimonio de una época.

Antes de convertirse en uno de los monumentos más emblemáticos de Madrid, la Puerta de Alcalá era una las puertas de entrada y salida de la villa, construida por Sabatini en 1778 dentro de las reformas acometidas durante el reinado de Carlos III, para sustituir otra puerta más antigua.

Era una de la puertas de la Cerca que rodeaba Madrid y que no sería derribada, como sabemos, hasta 1868.

Tras el derribo, se proyectó crear una plaza alrededor de la Puerta, y se hizo, según el modelo del Ensanche, creando aceras de diecisiete metros de anchura y una triple alineación de árboles, siguiendo el Plan de Ángel Fernández de los Ríos del año 1869. Era un intento de modernización de Madrid, inspirado en la plaza de L’Etoile en París.

En un principio el jardín reflejaba el estilo  paisajista y romántico de moda en el siglo XIX, como se aprecia en los planos e imágenes de aquellos años, jardín por el que los madrileños por entonces podían transitar.

En el siglo XX, con la llegada de los tranvías, los coches y el nuevo urbanismo, el jardín desapareció, convirtiéndose en una mera zona ajardinada de adorno en torno a la Puerta. Zona que actualmente sin duda también sirve para alejar a los coches y los peatones del monumento.

Enero 2010

Estos días las obras y las máquinas invaden el jardín y se aproximan a la Puerta de Alcalá de una forma un tanto inquietante.

Enero 2010

A las obras de construcción del aparcamiento bajo la calle Serrano debemos sumar la complicada construcción de un nuevo túnel para el AVE que unirá Atocha con Chamartín, aún en fase preparatoria.

Una tuneladora excavará el subsuelo madrileño desde la glorieta del Emperador Carlos V, siguiendo un camino próximo al que antaño recorriera la Cerca de Felipe IV, bajo las calles de Alfonso XII y de Serrano. No podemos dejar de preguntarnos ¿qué encontrará a su paso?.

De allí continuará hasta la plaza de la República Argentina, la calle de Mateo Inurria, hasta la estación de Chamartín.

La máquina pasará cerca de los cimientos de más de cuatrocientos cincuenta edificios y monumentos, como la Puerta de Alcalá, que al parecer serán revisados antes de las obras.

Ojalá que la Puerta de Alcalá y su jardín no sufran demasiado y pronto recuperen la tranquilidad.

Por Mercedes Gómez

Desde el siglo XVI, los Paseos del Prado Viejo de San Jerónimo, de Recoletos y de Atocha han sido importantes en la vida de Madrid y de los madrileños. Lugar de reunión, convertido por Carlos III en el Salón del Prado, en la actualidad reciben el nombre de Paseo de Recoletos y del Prado, este último llamado también “Paseo del Arte”, quizá algo único en el mundo, desde hace años sometidos a una remodelación conocida como Plan Especial Recoletos Prado.

Después de un primer intento en que el concurso convocado por el Ayuntamiento quedó desierto, en junio de 2001 se presentaron ocho proyectos realizados por los arquitectos más reconocidos internacionalmente. En ellos hubo propuestas de todo tipo, excavar un túnel para el tráfico, talar árboles, plantar árboles, recuperar el tranvía…

En los comienzos de 2002 fue seleccionado por unanimidad el proyecto diseñado por el arquitecto portugués Alvaro Siza.

Desde entonces ya se han llevado a cabo algunas de las ideas aprobadas, como la creación de la Oficina de Turismo en la plaza de Colón y la peatonalización de la Cuesta de Moyano.

Este año 2009, a cuenta del Fondo de Inversión Local, conocido como Plan E o Plan Zapatero, se han acometido las reformas de la plaza de Colón, el paseo de Recoletos y la glorieta de Atocha.

El traslado de la estatua de Cristóbal Colón al centro de la plaza es quizá el cambio más llamativo del nuevo Eje Prado-Recoletos, pero no el único.

Ya se pueden ver algunos de los nuevos elementos de mobiliario urbano, diseñados por el propio Siza, o su estudio. Las marquesinas de autobús son transparentes, y los clásicos bancos de piedra han sido sustituídos por otros de forma cuadrada, haciendo juego con las nuevas losetas del pavimento.

La Glorieta de Atocha en obras. Mayo 2009. Un antiguo banco a punto de desaparecer.

Agosto 2009. El nuevo pavimento casi instalado.

El mobiliario urbano es, o debe ser, un elemento importantísimo de la ciudad, que cumple dos funciones: estética y práctica, y desde ambos criterios debe ser juzgado. En cuanto al primer aspecto, en mi opinión, Madrid está lleno de elementos que afean sus calles (marquesinas, chirimbolos, contenedores de basura…). No cabe duda de que en este caso los diseñadores han buscado una línea moderna, y parece buena idea que las marquesinas sean discretas. Pero…

Diciembre 2009

En algunos casos se trata de elementos que además de útiles son ornamentales, al menos antes lo eran, como los bancos que sirven de asiento y ocasional reposo al paseante.

Los viejos bancos de piedra poco a poco van desapareciendo, y pronto solo va a ser posible verlos en algunos jardines históricos.

Queda pendiente el tramo más importante, el histórico Paseo del Prado, calificado en su conjunto como Bien de Interés Cultural, en cuyo desarrollo existen algunas discrepancias entre el Ayuntamiento y la Dirección General de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid.

Dice el Ayuntamiento en su Plan Especial que “las intervenciones a realizar se van a parecer más bien a un minucioso trabajo de restauración de una enorme obra de arte”.

A ver si es verdad.

¿Van a desaparecer también los bancos de piedra del Paseo del Prado?

Paseo del Prado 2009

Deseemos un feliz año al Paseo del Prado y a Madrid,

y a todos. ¡Feliz 2010!

Mercedes

Después de más de treinta años viviendo en uno de los extremos de los Jardines del Descubrimiento, y más de tres meses tapado por lonas de color verde, Cristóbal Colón ha vuelto al centro de la plaza a la que da nombre. Tras una necesaria restauración, durante una noche de mediados de diciembre, sin avisar, la estatua fue trasladada a su nueva ubicación, desde donde el Descubridor mira nuevamente hacia el Sur.

Dicen que fue apartada debido al intenso tráfico del Madrid de 1977, que podía dañar el mármol. Ignoro el efecto que ahora preven los expertos respecto al tráfico que rodeará a Colón en 2010, pero lo cierto es que la escultura ha vuelto a sus orígenes, al lugar en que fue instalada en 1885.

Aunque entonces estaba rodeada de una pequeña zona ajardinada, algo habitual en las plazas madrileñas del XIX, ahora ha sido instalada en una isleta rodeada de agua, piedra y cemento, habituales en las plazas madrileñas del XXI.

Destapada la recuperada estatua el pasado día 22 y la nueva plaza inaugurada, las obras por fin, o de momento, han abandonado el Paseo de Recoletos. Queda bonita, pero desde luego la magnífica estatua con su artístico pedestal ahora está muy lejos del peatón o curioso observador.

Muy cerca, paseando por las nuevas aceras del paseo llegamos a las puertas de la Biblioteca Nacional a cuya sala de exposiciones ha vuelto Larra, escritor romántico, máximo ejemplo del espíritu del siglo XIX.

Larra. Fígaro de vuelta 1809-2009” conmemora el bicentenario de su nacimiento. Un recorrido que comienza situándonos en el momento histórico en que nació Larra, en plena guerra de la Independencia, continúa con su biografía, el periodista político y el analista de la literatura y la sociedad.

Una serie de pinturas, la mayoría procedentes del Museo de Historia, que por si solas ya merecen una visita, ilustran las explicaciones situándonos en el Madrid de Larra, el Madrid del siglo XIX.

Texto y fotografías por: Mercedes Gómez

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Biblioteca Nacional
Paseo de Recoletos, 20
Larra. Fígaro de vuelta. 1809-2009
17 de diciembre 209 – 14 de febrero 2010

La Plaza de Olavide se encuentra en el barrio de Trafalgar, distrito de Chamberí. Es una plaza especial, con encanto, amplia, redonda y abierta, como Madrid. Espacio abierto a todos, podría representar lo que significa nuestra ciudad. En Olavide confluyen ocho bocacalles, y no únicamente los vecinos gustan de cobijarse en ella, de día o de noche, porque con su ambiente un tanto familiar pero cosmopolita, la plaza, igual que Madrid, te recibe hospitalaria.

No deja de ser una de las muchas plazas madrileñas que se ha visto modificada y condicionada por la construcción de un aparcamiento, pero quizá su historia es singular. A diferencia de otras plazas ajardinadas a lo largo de los siglos XIX y XX creadas sobre los terrenos antaño ocupados por conventos, iglesias o mercados, que en las últimas décadas han cambiado árboles, fuentes o flores por árido cemento, Olavide siempre fue plaza, centro de naciente población.

Hoy lugar de encuentro y esparcimiento, su historia no ha sido sencilla hasta llegar hasta aquí, ha sufrido muchos cambios, desde sus principios, cuando su función era otra muy distinta. En sus orígenes tuvo una fuente, luego albergó un famoso mercado y ahora nuevamente una fuente, aunque muy diferente.

La alegre fuente situada en el centro de la plaza que disfrutan ahora los vecinos es muy joven, fue instalada hace unos siete años y es un mero adorno. Mucho antes, quizá a finales del siglo XVIII, fue instalada otra Fuente de Olavide, en este caso con el fin de proporcionar el agua necesaria a los nuevos habitantes que iban poblando la zona, y también a los animales, pues como tantas en esa época servía como abrevadero.

Olavide, antes que un barrio fue un modesto arrabal nacido a las afueras de la cerca que rodeaba Madrid desde el siglo XVII, construida en tiempos del rey Felipe IV, y que impedía su expansión. Estos terrenos al norte de Madrid se convirtieron en un precedente del futuro Ensanche.

Antes del derribo de la cerca, que no tuvo lugar hasta 1868, se fueron instalando muchas de las personas que llegaban a la capital en busca de trabajo y futuro, y que no hallaban lugar en la villa, fundamentalmente por que no tenían suficiente dinero para ello. Así, de forma espontánea, hacia 1860 se fue formando un núcleo pequeño de población concentrado la mayoría en torno a la futura plaza de Olavide.

Las viviendas primitivas de este arrabal que en un primer momento se llamó de Los Tejares, por los numerosos hornos fabricantes de tejas y ladrillos que existían en los alrededores, entre las calles de Santa Engracia, Luchana y Sagasta, y que después se llamó Chamberí, eran casas bajitas, con piso bajo y principal, y una buhardilla como mucho. En la foto de la primitiva fuente de la plaza de Olavide se aprecian las casas modestas de entonces, que en su mayor parte estaban rodeadas de huertas.

Hacia 1875 únicamente existían en la plaza dos o tres construcciones, pero el barrio continuó creciendo, y a finales del siglo XIX o principios del XX la zona ya estaba urbanizada. A esa época pertenecen la mayor parte de los edificios que actualmente rodean la plaza, junto a algunos más recientes.

Olavide 1913

Asfaltado de la Plaza de Olavide, 1913. (www.memoriademadrid.es)

Desde muy pronto existió un mercado que surtía al barrio, al aire libre, como en otros lugares madrileños. Fue durante la República cuando por encargo del Ayuntamiento se construyó el bonito edificio con planta octogonal de hierro y hormigón, obra del arquitecto municipal Francisco Javier Ferrero, dentro del Plan General de Mercados. Este arquitecto fue también el autor de los mercados de Frutas y Verduras en Legazpi, o el de Pescados de Puerta de Toledo, así como del edificio de la imprenta municipal en la calle Concepción Jerónima, y del Viaducto de la calle de Bailén.

En medio de una gran polémica que todavía se recuerda, el mercado fue cerrado en agosto de 1974, y volado en el mes de noviembre, también por orden municipal, bajo la promesa de que sería sustituido por zonas verdes para los vecinos, y con el objetivo de la construcción de un aparcamiento bajo la plaza. Las obras se prolongaron durante casi tres años. La inauguración por fin tuvo lugar en el verano de 1977.

La plaza mostraba entonces un paseo recto que dividía el círculo central en dos zonas semicirculares con césped y árboles, bancos y juegos para niños.

En 1998 se acometió otra reforma que levantó muchas protestas. El centro de la plaza estaba ocupado por los accesos de los aparcamientos, un espacio desmesurado dedicado a los perros, y los árboles desaparecieron, resultando inhóspita para la mayoría, no así para los canes que al parecer acudían de todas partes a esparcirse. De forma que a finales de 1999 se decidió una nueva reforma.

Quizá para agradar a los vecinos después de todos los problemas vividos los años anteriores, esta vez la inauguración fue sonada y todos recibieron un obsequio, una vaso conmemorando el evento, lo cuenta una de las vecinas más veteranas, que parece muy contenta con el resultado. Y es que en verdad la plaza resulta acogedora.

plaza

Con sus arbolitos, sus bancos, sus tiendas, sus bares, sus terrazas y su fuente, invita a quedarse un rato paseando, sentarse a reposar, o tomar el aperitivo en cualquiera de los sugerentes establecimientos que la rodean, alguno moderno pero otros más antiguos que guardan en su memoria y entre sus paredes toda la historia vivida.

tienda

Los jardines han quedado reducidos a una franja ajardinada en la que se han plantado coníferas, cedros, arbustos y algunos setos con flores, pero parece suficiente para sentirse a gusto, continúan las zonas infantiles y los bancos.

La fuente ha regresado a la plaza, aunque en esta ocasión su función es meramente ornamental.

El pilón circular es de granito y está adornado con una albardilla o borde de hojas talladas en el mismo material. Un surtidor central alegra la vista general de la plaza. Y el sonido del agua, inconfundible, nos acompaña.

por Mercedes Gómez

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Bibliografía:

PALLOL TRIGUEROS, Rubén. Chamberí, ¿un nuevo Madrid? El primer desarrollo del Ensanche Norte madrileño, 1860-1880”. Cuadernos de Historia Contemporánea. UCM 2004, nº 24.

DEL HOYO, José María. “Fuentes públicas de Madrid”. Bernardo Fernández, Madrid 1997, facsimil 1ª edición, Madrid 1925.

La plaza de Santa Bárbara es una plaza especial, por su forma alargada más podría parecer un paseo o pequeño bulevar, pero la historia quiso convertirla en un lugar de encuentro.

Texeira

Plano de Texeira, 1656

En el siglo XVII era un camino empinado que se dirigía a la puerta de salida de la Villa hacia el norte. Allí se encontraba el Convento de Santa Bárbara de padres mercedarios descalzos, que había sido fundado en 1606, que prestaría su nombre a la Puerta y al Camino. Frente al convento, en el siglo XVIII, en tiempos de Carlos III, Ventura Rodríguez construyó “El Saladero”, matadero y saladero de cerdos, edificio que en el siglo XIX fue utilizado como cárcel.

El Convento desapareció en 1836 con la Desamortización eclesiástica, sobre su solar se abrió la calle de Orellana; el Saladero fue demolido a principios del siglo XX y en su lugar se construyó el Palacio de los Condes de Guevara, actualmente transformado en una sede bancaria, siendo sin duda uno de los edificios que dan belleza al entorno.

El antiguo camino se convirtió en un breve paseo arbolado, que en el siglo XIX tomaría el nombre de Plazuela de Santa Bárbara, y que con el tiempo llegaría a convertirse en una plaza de las más vivas y animadas de Madrid.

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Subida a la Glorieta de Alonso Martínez, donde estuvo la Puerta de Santa Bárbara

Sobre terrenos del antiguo convento, en los años 40 del siglo XX se abrió la famosa Cervecería de Santa Bárbara, que desde entonces ha contribuido a dar sabor y vida a la plaza.

Por esos mismos años, en el centro, el Ayuntamiento construyó un quiosco de piedra con el fin de albergar dos servicios bien distintos, pero ambos muy bien acogidos por los ciudadanos, unos aseos públicos y una librería.

Fue construido según el proyecto del arquitecto Manuel Valcorba. En su fachada sur se hallaba la entrada a los aseos subterráneos que fueron clausurados en los comienzos de la década de los 90. En su fachada norte, de cara a la plaza de Alonso Martínez, se encontraba la librería de lance, desde el principio muy frecuentada por estudiantes, abogados y curiosos en general.

El templete tiene su propia historia. El mes de noviembre de 1969 fue protagonista de la sección de sucesos de los periódicos, cuando el entonces encargado de la librería fue encontrado apuñalado, en un charco de sangre en el escaso metro cuadrado del quiosco, rodeado por los libros y periódicos viejos que vendía.

El misterioso crimen parecía querer recordar el pasado más truculento de la plaza, cuando, según cuentan, bajo ella existía un túnel que servía para trasladar a los presos desde la cercana cárcel hasta el patíbulo.

2009. La Plaza de Santa Bárbara antes de las obras.

2009. La plaza antes de las obras.

Recientemente, con motivo de las obras de “mejora, adecuación y reordenación de este espacio singular” el templete ha sido demolido.

Rafael Fraguas lo describe en El País: el templete, tetrástilo dórico cuadrado, de 2,5 metros de altura por 5,50 metros de lado, en piedra de Colmenar y granito del Guadarrama, era el único en su estilo y función que quedaba en el centro de Madrid. Lo circundaba un embolado de piedra.

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Foto diario El País 27 octubre 2009

También ha desaparecido el antiguo quiosco-bar que desde su posición privilegiada en la parte más alta de la plaza era una referencia para todos los que hacíamos aquí un alto en el camino, y antes de continuar quizá tomar un café y echar un vistazo a los libros de viejo.

Obras en el centro de la plaza, al fondo el antiguo Palacio.

Obras en el centro de la plaza, 31 octubre 09, desaparecido el templete. Al fondo, el Palacio de los Condes de Guevara.

Según el proyecto ganador del concurso convocado por el Ayuntamiento para la reforma de la plaza, habrá más espacio para los peatones y más árboles, un nuevo quiosco al que volverá el librero con sus viejos libros, que tendrá forma poligonal, la misma que los varios parterres que ya se pueden ver en medio del laberinto de las obras.

Por suerte allí seguirá la acogedora Cervecería de Santa Bárbara, producto de una de las primeras fábricas de cerveza de Madrid; se supone volverá uno de los mejores quioscos de prensa, donde siempre se podían encontrar todos los periódicos nacionales y extranjeros, para todos los gustos e intereses. Pero, el último quiosco de piedra que quedaba en Madrid ha desparecido para siempre.

El templete, además de un cierto interés arquitectónico, tenía un indudable valor histórico, y romántico. Varias generaciones de madrileños lo vamos a echar de menos.

Mercedes

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