Queridos amigos:

Cuando el día 16 de enero de 2010 celebramos el primer cumpleaños de Arte en Madrid escribí que me parecía mentira… Hoy, 16 de enero de 2019 –¡qué barbaridad!–, cumplimos diez años. Esto sí que parece mentira. Hemos recorrido un largo camino 🙂

Tantos paseos, buscando los orígenes, el arte y la historia de la Villa, visitas a museos, palacios, iglesias, jardines. Búsqueda de información en bibliotecas, en las calles…, infinidad de lecturas, fotografías y hojas escritas. Lo mejor, la posibilidad que me ha brindado este blog de conocer personas estupendas, en este mundo virtual que también nos da alegrías a veces, pero sobre todo en el mundo real, algo que siempre agradeceré.

Solo puedo daros las gracias a todos, posibles lectores, desconocidos o conocidos, silenciosos o participativos, especialmente a los que, a pesar de los pesares y del paso del tiempo, os seguís asomando a esta tertulia, alguno desde los comienzos, ¡mil gracias!

Y por supuesto a los que a lo largo del último año habéis participado con vuestros comentarios ayudando a dar vida a tantos temas, muchísimas gracias:

AJC, Alberto, alejo rodríguez, Alfonso Calle, Alison, Álvaro González, Amigos Jardín El Capricho, Amparo Berlinches, ana maría rueda, Ana María, Ana, anarganda, Andrés, Ángel Alonso Sáez, Ángel Martínez, Ángel Pérez, Angélica, Antonia, Antonio González, Antonio, Armando, Arturo Ledrado, Beatriz Dutor, Begoña, Beatriz Guirao Cabrera, candelaigualador, capa212, Carlos, Carmen Albaladejo, Carmen Requejo, Carmen Ruiz, Churri, David Luigi, davidguty, degustandopormadrid, Eduardo González Menéndez, Eduardo Martín Blasco, Eduardo Valero, El Apeirón, El Reto Histórico, Elena, Emilio Guerra, Emilio, Enrique Pernia, ensondeluz, Félix, Fernando Escolano, Fernando G., Fernando, fonso10t, Francisco Acebes del Río, Francisco de la Cal, Francisco Delgado, Francisco Rodríguez, Francisco Royo Vilanova, Gustavo Vidal, Ignacio M., Ignacio, Investigart, Isabel Ana Costa, Isabel Uriarte, isabelu, Javier Benito Hdez., Javier, JC García, José Blas Molina, José Luis Díaz, jose, Juan Doe, Juan Manuel Merino, Julián, lagartijatrotamundos, Leonardo Hernández, Leonardo, Luis Manuel Domínguez, M. Zamora, M.Angels Vila, Mª Luisa de Andrés, Mª Teresa Llorente Fernández, Mª Victoria Veguín, madridconm, Magui Fernández de Lis, Manuel Fernández, Mar Martínez, Marcos de Pablo Lucas, Marcos, Marga, Margarita, María Luisa, María Paz Ramos Esteve, Mariano Rivera, Mariano Zamorano, Mariarosa, Maribel Piqueras, Matías Armas Lago, mbbymb,   melbag123, Mila Castañer, Muebles restaurados, Muelas Gil, Nictemero, Pablo Jauralde Pou, Pablo López Ibáñez, Pablo Montejo, Pablo, Pepa Bolumal, Pilar Portela Diaz, Pilar Salazar, Quique, Rafael Martín, Ramón Martín Pérez, Ramón Oria, Raquel, Raúl Martín, Rosa Pardo de Lama, Rosa, Salvador Quero, Santiago, Silvia, Tablas Derivadas, Telesforo, Victoriano Fernández.

A todos, gracias por vuestra compañía, saludos y besos

Mercedes

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Convento de los Clérigos Menores del Espíritu Santo

El Convento de los Clérigos Menores del Espíritu Santo se fundó el año 1594, así consta en el plano dibujado por Pedro Texeira unas décadas después.

Plano de Texeira (1656) (detalle)

Fue edificado en la Carrera de San Jerónimo, frente a otros dos conventos construidos por el poderoso duque de Lerma Francisco Gómez de Sandoval, ambos comunicados con su casa de recreo en el Prado de San Jerónimo por un pasadizo volado. La marquesa del Valle construyó otro pasadizo que comunicaba su Palacio con el Convento del Espíritu Santo sobre la actual calle de Fernanflor.

El convento está representado en el cuadro atribuido a Jan van Kessel III pintado hacia 1680, Vista de la Carrera de San Jerónimo y el Paseo del Prado con cortejo de carrozas, que podemos ver en el Museo Thyssen. Aún no figuran las torres, que veremos después.

Vista de la Carrera de San Jerónimo y el Paseo del Prado (detalle).

La iglesia era el edificio más valioso del conjunto, proyecto del arquitecto Pedro de Mazuecos el mozo.

En su interior había bellas obras de arte, la mayoría perdidas, como la Venida del Espíritu Santo de Vicente Carducho, que menciona Ceán Bermúdez en su Diccionario Histórico de los más ilustres profesores de las Bellas Artes en España (1800) que sitúa “en el coro, a espaldas del altar mayor”.

Pero algunas se conservan. Una obra propiedad del Museo del Prado procedente del Convento del Espíritu Santo es el Cristo yacente (1663) de Juan Antonio de Frías y Escalante.

Foto : Museo del Prado

También se conservan tres pinturas de 1738 de Pedro Rodríguez de Miranda que se encontraban en la Sacristía. De allí pasaron al Museo de la Trinidad y de ahí al Museo del Prado. Son:

Encuentro de Agustín Adorno con San Luis Beltrán en Valencia que se encuentra en depósito en el Palacio Episcopal de Lérida; la Profesión de votos de los padres Francisco Caracciolo y Agustín Adorno ante el vicario general de la diócesis de Nápoles; y la Aprobación de la regla de la Orden de los Clérigos Menores.

Rodríguez de Miranda, Aprobación de la regla de la Orden de los Clérigos Menores (1738), Foto: Museo del Prado.

El templo era de cruz latina con cuatro capillas en cada lado, una de ellas dedicada a San José con una escultura de Juan Pascual de Mena, que conocemos gracias a la estampa de Manuel Salvador Carmona, también del Museo del Prado.

Manuel Salvador Carmona, 1781 (Museo del Prado)

En los comienzos del siglo XIX la fachada se encontraba en muy mal estado. Fue reformada en 1816, según proyecto de Manuel de la Peña y Padura.

Se añadió una portada de orden jónico y se construyeron dos chapiteles típicamente madrileños. Una imagen incluida por Pedro Navascués en su obra El Congreso de los Diputados nos muestra el conjunto antes de 1834, cuando fue ocupado por el Estamento de Procuradores de las Cortes.

Otra bonita estampa es la de Eusebio de Lettre.

de Lettre, “Iglesia y Convento del Espíritu Santo” (1860-1864) (memoriademadrid)

En 1823 la iglesia sufrió un grave incendio y los frailes se trasladaron a otro convento, el de Portacoeli, en la calle del Desengaño. La fachada nuevamente hubo de ser reedificada, derribadas ambas torres, y entre 1826 y 1828 fueron necesarias otras obras de reparación. En resumen, la construcción estaba muy deteriorada así que se proyectaron una serie de reformas con el fin de que pudiera ser utilizado como Salón de Sesiones tras decidir que allí se instalarían los Procuradores. El arquitecto fue Tiburcio Pérez Cuervo.

La nueva fachada también se conoce por los grabados de la época. Se observa que en la entrada ya se situaron dos leones sobre pedestales, como luego se haría en el nuevo edificio, sede actual del Congreso.

 

Congreso de los Diputados

El Congreso de los Diputados en sus comienzos –Cortes Constituyentes de 1810– no tuvo sede propia, recorrió varios lugares, entre ellos este Convento del Espíritu Santo que ocupó tras las obras de acondicionamiento que tuvieron lugar durante el verano de 1834.

La imagen de la Jura de la Constitución de 1837 por la Reina Gobernadora María Cristina de Borbón permite conocer el interior de la iglesia del entonces abandonado Convento habilitado como Salón de Sesiones de las Cortes.

Pero el estado de la iglesia empeoraba; debido al deterioro de los cimientos y el efecto de las aguas subterráneas se llegó a temer por la seguridad del edificio y se tuvo que pensar en un nuevo traslado. En 1841 fue declarado en ruina, y al año siguiente derribada.

La Ilustración, 1849 (BNE)

El Convento fue derribado y convocado un concurso cuyo ganador fue el arquitecto Narciso Pascual y Colomer. La reina Isabel II puso la primera piedra el día 10 de octubre de 1843.

El nuevo edificio del Congreso de los Diputados fue inaugurado el 31 de octubre de 1850.

Laurent. Salón de Sesiones (1868-1872) (Archivo Ruiz Vernacci, IPCE)

Construido sobre el solar del antiguo convento, “la planta sótano contaba con depósitos de agua, pozos y enganches a la red de saneamiento, así como con un sofisticado sistema de caloríferos con tomas de aire que aseguraban el calor, a través de rejillas y bocas de calor a varios lugares del edificio y, muy especialmente, a los escaños de los diputados, montados escalonadamente sobre unas bóvedas anulares por las que circulaba el aire caliente, a modo de hipocausto romano. Otro sistema de chimeneas y conductos aseguraba la ventilación del gran salón en la época calurosa”, describe Pedro Navascués.

Las bóvedas anulares ya no cumplen esa función, hoy día el edificio goza de modernos sistemas de calefacción y aire acondicionado sin duda. Pero, además de ser muy bellas, las bóvedas del sótano depararían sorpresas.

Durante las obras de rehabilitación realizadas en 2009 en el sótano aparecieron restos humanos, tres cráneos y restos de huesos pertenecientes a tres adultos. Se pensó podrían proceder del osario de la antigua iglesia.

Una nueva rehabilitación iniciada el pasado verano 2018 ha convertido el sótano en una preciosa Sala de exposiciones.

 

El poder del arte

Ahora, hasta el 2 de marzo, con motivo de la celebración del 40 aniversario de la aprobación de la Constitución española se puede visitar la exposición El poder del arte. Obras de la Colección del Museo Reina Sofía, en dos sedes, el Congreso de los Diputados y el Palacio del Senado.

En el Congreso se exponen obras de la fotógrafa Colita, una escultura de Cristina Iglesias, Esther Ferrer… solo contemplar las Cinco figuras sentadas (1996) de Juan Muñoz en el Vestíbulo de la reina ya merece la pena la visita.

La sorpresa, un aliciente más, en la exposición del Congreso es que se han habilitado las salas en las hermosas bóvedas del sótano que veíamos en la primera parte del artículo.

Según nos comenta el guía de la visita probablemente se dediquen a Sala de exposiciones de forma permanente en el futuro. Una gran noticia.

En el Palacio del Senado se exponen obras de Juan Genovés, Miguel Ángel Campano, Luis Gordillo, Soledad Sevilla, etc. Me gustó mucho ver ocho dibujos de Elena Asins, artista que legó su obra al Museo Reina Sofía, en la espectacular Biblioteca construida en hierro por su bisabuelo Bernardo Asins. Desgraciadamente ella no ha podido verlo pues murió en 2015, creo que el montaje le habría emocionado.

Por : Mercedes Gómez

Nota: Actualización 6 feb. 2019, eliminadas dos fotos no propias.

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El poder del arte. Obras de la Colección del Museo Reina Sofía

Visitas guiadas hasta el 2 de marzo. Es necesaria inscripción previa:

Todos los detalles e instrucciones para la inscripción en las páginas del Congreso

y del Senado.

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Bibliografía:

CHICO, Manuel (Tutor: URREA, Jesús). Los clérigos menores en Madrid. Trabajo Universidad Valladolid 2015-16.

NAVASCUÉS, Pedro. “El Palacio” en El Congreso de los Diputados. Dic. 1998 (Archivo Digital UPM)

Catálogo “El Poder del Arte”.

 

Se ha inaugurado en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando la exposición La España de Laurent (1856-1886), un paseo fotográfico por la historia, organizada por el Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE) del Ministerio de Cultura.

Jean o Juan Laurent, como él casi siempre firmaba, fue un pionero en Europa en el arte de la fotografía; su obra constituye un documento inestimable. Como recuerda el título de la magnífica, esperada muestra, su contemplación supone un paseo por la historia de España. Más de doscientas imágenes y objetos diversos ofrecen un completo panorama de la España de la segunda mitad del siglo XIX; los fondos proceden sobre todo de la Fototeca del Patrimonio Histórico, así como de la Biblioteca Nacional de España, Patrimonio Nacional, Museo del Prado, Museo de Historia de Madrid, colecciones particulares, etc.

Recordemos que Jean Laurent y Minier nació en Garchizy, región de Borgoña, Francia, el 23 de julio de 1816. Llegó a Madrid en 1844, joven, con la intención de hacer fortuna, como tantos otros. Tenía 27 años. Después de otros trabajos y actividades –comenzó como jaspeador de papel– en 1856 abrió su estudio fotográfico en la Carrera de San Jerónimo. Pronto consiguió un gran prestigio y fama como retratista. Además tuvo una gran visión comercial y empresarial; desarrolló una gran obra que hoy es un valioso legado.

En 1857 se casó con Amalia Daillencq. Ella era viuda con una hija fruto de su anterior matrimonio, Catalina Melina Dosch que por entonces tenía unos 15 años de edad. Catalina vivió con su madre y su padrastro hasta que tres años después se casó con el fotógrafo también francés Alfonso Roswag.

Laurent, probable autorretrato. Tarjeta de visita, h.1861. / J. Laurent, Carlos Bermudo, ayudante de Laurent. (Juan Naranjo, Galería de arte)

Amalia murió en 1869. Catalina y su marido, que de vez en cuando volvieron al domicilio de sus padres, se trasladaron definitivamente a vivir con Laurent, formando en 1873 la compañía “Laurent & Cía.”.

En Madrid Jean Laurent tuvo varios estudios y domicilios privados. Desde la calle del Olivo, hoy de Mesonero Romanos, en sus comienzos, hasta su famoso estudio de la Carrera de San Jerónimo.

Entre 1861 y 1868 utilizó como reclamo comercial que era Fotógrafo de SM la Reina.

Laurent. Tarjeta de visita, h. 1867 (Museo del Prado)

En 1881, tenía 65 años y estaba enfermo, Laurent cedió el negocio a su hijastra Catalina y a su yerno Alfonso Roswag a cambio de una pensión, aunque por supuesto continuó ligado a él. Por entonces nació la idea de crear un estudio que a la vez sirviera de vivienda a la familia. El nuevo edificio sería proyectado por su amigo Ricardo Velázquez Bosco. La familia se trasladó a la calle Granada en 1886.

En esta casa murió Jean Laurent el 24 de noviembre de ese mismo año. Tenía 70 años.

Fotógrafo desconocido. Laurent y Cia. Edificio en construcción en la calle Granada de Madrid. Papel a la albúmina (Instituto Valencia de don Juan)

La exposición ofrece un emocionante recorrido por la vida y obra de Laurent. Tras un gran trabajo de investigación, se ha recreado el carruaje-laboratorio que utilizaban Laurent y Roswag.

En él preparaban y revelaban los negativos; todo el pesado equipo lo transportaban en tren hasta los diferentes destinos a fotografiar.

A lo largo de las salas conocemos a Juan Laurent, el fotógrafo, y el retrato de una época.

Son muchos los documentos que nos legó, reflejando la España artística. Laurent fotografió las obras del Museo del Prado, las colecciones reales, las pinturas negras de Francisco de Goya cuando aún se encontraban en su lugar original, en los muros de la Quinta de Goya, etc. La fotografía se convirtió en un instrumento decisivo para la documentación de la historia del arte.

Pinturas negras de Goya, 1874.

Por supuesto la España monumental.

Madrid, entre calle Alcalá y Peligros. Arco triunfal levantado con motivo de la entrada de Alfonso XII, 1876. Papel a la albúmina (Museo Real Academia BBAA San Fernando)

Y la España pintoresca. Laurent no solo retrató políticos y nobles, fotografió personajes de todo tipo.

Laurent. “Granada, gitanos con burro”, transparencia sobre vidrio (Col. Fdez. Rivero)

A través de la obra del fotógrafo conocemos los museos, las infraestructuras, obras públicas, ciudades… en definitiva la evolución del país. Podemos ver documentos, facturas de su puño y letra, etc. Además, dos videos completan la extraordinaria muestra.

Prorrogada : Hasta el día 31 de marzo de 2019, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, calle de Alcalá, 13.

También podremos disfrutar de Visitas guiadas previa inscripción.

Y, durante los próximos meses de enero y febrero 2019, un Ciclo de conferencias.

Sin olvidar el espléndido, completísimo Catálogo editado para la ocasión, La España de Laurent (1856-1886), un paseo fotográfico por la historia, Ministerio de Cultura y Deporte, Madrid, 2018.

 

Por: Mercedes Gómez

 

 

 

Queridos amigos:

Os deseo unas Fiestas muy felices, y que el próximo año 2019 llegue cargado de cosas buenas para vosotros y para las personas queridas.

Juan Carreño de Miranda, “Sagrada Familia en la Tierra” (1649), Parroquia de San Ginés.

Y por supuesto, ¡un año más!, daros las gracias por vuestra compañía y decir que ojalá sigamos compartiendo nuestro interés por la historia y el arte de Madrid.

Saludos y besos

Mercedes

Hace unos meses publiqué en Twitter un breve hilo dedicado a La Mariblanca, uno de nuestros símbolos más queridos durante mucho tiempo, como después ha llegado a serlo la Cibeles.

Hace pocos días, gracias a la Jornada de Puertas Abiertas que disfrutamos en la Casa de la Villa, pudimos contemplar la escultura original y así completar la historia que hoy os invito a recordar aquí.

La estatua de la bella diosa llegó a Madrid en 1625, junto a otras esculturas que Ludovico Turqui trajo de Italia. Poco después, la venus bautizada por los madrileños como Mariblanca, fue colocada coronando la fuente –diseño de Rutilio Gaci– frente a la iglesia y hospital del Buen Suceso en la Puerta del Sol.

(2ª foto: grabado Puerta del Sol, memoriademadrid)

En el siglo XVIII La Mariblanca adornó una nueva fuente, obra de Pedro de Ribera.

Dibujo J. Lewis (1833)

En el siglo XIX sufrió un nuevo cambio, fue instalada en otra fuente, esta vez muy sencilla, en la plaza de las Descalzas, que fotografió Alfonso Begué.

Alfonso Begué, 1864 (memoriademadrid)

A finales de siglo la estatua de La Mariblanca pasó de las Descalzas a un almacén municipal, luego al parque del Retiro. En 1921 se encontraba en una sala del Museo de la Casa de la Panadería.

Los traslados continuaron. En 1969 fue instalada en el paseo de Recoletos, donde lamentablemente en 1984 fue destrozada por unos vándalos.

Pº Recoletos (Foto: Revista Villa de Madrid)

Fue restaurada y trasladada a la Casa de la Villa. Era una joya, obra del siglo XVII, que necesitaba protección.

Una réplica de piedra fue instalada en la Puerta del Sol, primero en el lugar donde estuvo la fuente primitiva, entre Alcalá y la Carrera de San Jerónimo. Durante la última reforma de la plaza en 2009 fue cambiada de lugar; desde entonces se encuentra junto al inicio de la calle del Arenal.

Otra copia, realizada en resina, podemos verla en el Museo de Historia de Madrid, seguramente procedente del desaparecido Museo de la Ciudad.

Y finalmente, hay una tercera Mariblanca en el jardín de un restaurante en el antiguo Recinto Ferial de la Casa de Campo. Esta no he podido verla de momento. Según la web del Ayuntamiento de Madrid es una reproducción realizada en 1956 para el Pabellón de la Masía Catalana en la II Feria del Campo. Hoy día es el restaurante La Masía de José Luis. Es de piedra caliza.

(Foto: monumentamadrid)

La verdadera Mariblanca, la estatua original, es de mármol.

Desde 1985, en que fue restaurada como vimos, majestuosa, preside el vestíbulo de honor de la Casa de la Villa.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

GÓMEZ, Fernando. “La Mariblanca”, en Fiestas de San Isidro 2018. Asociación Casa de Madrid en Barcelona, mayo 2018.

memoriademadrid
monumentamadrid

Con motivo del 40 cumpleaños que acaba de celebrar la Constitución española, el Ministerio de Fomento ha organizado una magnífica exposición, Tierra, agua y aire, dedicada a las infraestructuras y medios de transporte en España desde 1978 hasta hoy.

Solo hasta el 14 de diciembre, en La Arquería de Nuevos Ministerios.

La propia Sala, de la que hace tiempo conté su historia, forma parte de la muestra.

La exposición comienza con un recuerdo a nuestra sociedad, cómo éramos hace cuarenta años. El año en que se firmó la Constitución, 1978, aún no había ordenadores, internet ni teléfonos inteligentes, los medios y las costumbres eran otros. En muchos hogares había teléfonos góndola y tocadiscos, y en las oficinas lo más moderno eran las máquinas de escribir electrónicas. Mientras, las infraestructuras comenzaban un desarrollo imparable en todo el país, que hoy continúa.

Se exponen algunas obras de la Colección de Arte Contemporáneo Enaire (antes Fundación Aena), entre ellas las tres maquetas de trabajo de Manolo Valdés para su Diálogo de Damas (La soñadora, la coqueta y la realista), de 2004, cuyas esculturas originales fueron encargadas para la inauguración de la T4 del Aeropuerto de Madrid-Barajas.

M. Valdés (2004), Diálogo de Damas, La coqueta.

Los elementos naturales, tres de ellos, sirven de marco a los distintas áreas que abarca la exposición: Tierra para las carreteras, ferrocarriles y vivienda. Agua para Puertos del Estado y Salvamento marítimo, y Aire para las infraestructuras aeronáuticas.

En la sala dedicada al Aire, nos reciben cuatro de las letras del antiguo rótulo del Aeropuerto de Madrid-Barajas, de una Colección particular. Videos, maquetas, fotografías y obras de arte nos invitan a conocer las infraestructuras aéreas y su evolución.

En la zona dedicada al Agua hay piezas preciosas, maquetas de Faros, como el de la Torre de Hércules, etc. además de información sobre este área, tal vez la más desconocida.

Óptica de horizonte para Faro de 4º orden (h. 1850)

La tercera y última parte, Tierra, se expone en la Sala bajo la espectacular bóveda de hormigón del antiguo túnel.

De acuerdo con la tradición de la Sala, normalmente dedicada a la ingeniería, la arquitectura y el urbanismo, aquí encontramos todo lo relacionado con estas áreas y el Patrimonio.

Entre otras cosas, vemos ejemplos de la gran Colección de Maquetas de Historia de Obras Públicas, de la que por cierto existe un interesante museo virtual.

De Madrid se exponen maquetas del Hipódromo de la Zarzuela, la T4, Madrid Río… y no podía faltar el Real Observatorio, obra de Juan de Villanueva de finales del siglo XVIII, que continúa su labor de investigación dentro del Instituto Geográfico Nacional.

Por: Mercedes Gómez

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Ministerio de Fomento
Tierra, agua, aire. Cuarenta años de infraestructuras, transporte y vivienda al servicio de la sociedad española.

Arquería Nuevos Ministerios
Pº de la Castellana, 67
Hasta el 14 de diciembre 2018.
Martes a sábados: de 11:00 a 20:00 horas
Domingos y festivos: de 11:00 a 14:00 horas

El próximo viernes 7 de diciembre celebramos el Día del #OrgulloBarroco cuyo Manifiesto, en el que tuve el placer de participar gracias a la invitación del equipo de Investigart, fue publicado el año pasado en su blog.

Con este motivo emprendemos un paseo por la Villa que vivieron los artistas barrocos madrileños. Hoy os invito, más que a contemplar sus obras, como solemos hacer, a buscar las huellas que dejaron en las calles que tantas veces debieron recorrer. A caminar por el antiguo Madrid recordando que en el siglo XVII por allí anduvieron Antonio Mancelli, Juan Gómez de Mora, Pedro Texeira, Diego Velázquez, Pedro Calderón de la Barca, Francisco de Quevedo, Lope de Vega… los protagonistas del #MadridBarroco, el Madrid del Siglo de Oro, los grandes autores de la literatura, el teatro, la escultura, pintura, arquitectura… El Barroco, un estilo artístico pero también un estilo de vida, el reflejo de una época.

 

Los protagonistas del Madrid Barroco fueron los cartógrafos, pintores, escultores, escritores, arquitectos… Unos nacieron en Madrid, otros llegaron siendo casi unos niños o jóvenes en busca de un lugar en la Villa y Corte. Algunos se conocieron entre sí, incluso fueron amigos, entre otros hubo conflictos, y otros seguramente se cruzaron sin llegar nunca a entablar conversación. Lo que tienen en común todos ellos es que aquí vivieron, trabajaron, crearon, caminaron por nuestras calles, aquí murieron y hoy ocupan un lugar en la Historia del Arte.

Muchos de ellos se instalaron en las proximidades del Real Alcázar, en busca de trabajo y sobre todo de un cargo estable al abrigo de la Corte que les proporcionara una vida segura, algo que no siempre todos llegaron a conseguir.

Uno de aquellos primeros visitantes, uno de los artistas que llegó a Madrid hacia 1612 para instalarse muy cerca del Alcázar, fue Antonio Mancelli, autor del primer plano que se conserva de Madrid.

Mancelli se casó con Bernardina de Riaza tal vez poco después de llegar a la Villa. Antonio y Bernardina vivieron en la calle de la Puebla, hoy calle de Fomento. Era aún el Madrid de Felipe III, de su arquitecto Juan Gómez de Mora, de pintores como Vicente Carducho con quien tuvo mucha relación, los últimos años de Miguel de Cervantes… el Madrid que representa su plano es el Madrid que todos ellos vivieron.

Aunque el Alcázar desapareció tras el gran incendio que sufrió en 1734, hoy día paseando por los alrededores del Palacio Real construido en su lugar, no resulta difícil volver al pasado. Estamos en el Barrio de Palacio, corazón de Madrid, entonces y ahora.

Quedan pocas huellas del barrio, tal como era cuando allí vivía Mancelli, pero aún se conservan algunas construcciones –además de las iglesias, como la del Monasterio de la Encarnación–, que ayudan a respirar un cierto ambiente evocador de tiempos pasados. Es un placer pasear por las calles de Fomento, la Bola, del Reloj, la calle del Río…

Plano de Mancelli, 1623.

Calle de la Bola

Una de las personas que tuvo mucha relación con Antonio Mancelli fue el pintor Vicente Carducho.

Carducho nació hacia 1576 en Florencia. Llegó a España siendo un niño de unos 9 años con su hermano Bartolomé que contaba con poco más de 25, quien como otros artistas italianos se trasladó al Escorial a trabajar para el rey Felipe II en la pintura de los frescos del Monasterio. Así, acompañando a su hermano, el joven Vicente se formó en un principio en el arte italiano, en el manierismo del Escorial, para llegar al barroco español que culminarían sus discípulos, que trabajaron con él, sobre todo Francisco Ricci.

Vicente Carducho tuvo tres casas-taller, cercanas entre sí. En 1611 vivió en la esquina de las calles de Huertas y Echegaray. En 1614, en la calle del Prado actual nº 4, donde una placa lo recuerda. Finalmente, entre 1626 y 1628, en la calle de Atocha, junto a la iglesia de San Sebastián, donde se había casado con Francisca de Benavides.

Con Gómez de Mora, que además de Maestro Mayor de la Villa era su amigo, trabajó en diversos proyectos.

El propio Juan Gómez de Mora vivió junto a Palacio, en la Casa de las Matemáticas que le ofreció el rey cuando consiguió el cargo de Maestro Mayor Real, frente a la Casa del Tesoro en lo que hoy es la Plaza de Oriente.

Gómez de Mora, el arquitecto responsable de la imagen del Madrid más antiguo y más valioso. El lugar eminentemente barroco que conserva su esencia y por donde seguro transitaron todos nuestros personajes es la Plaza Mayor y sus alrededores, que pocos años después tan bien representó Pedro Texeira.

Plano de Texeira, 1656

Cava de San Miguel

Como Carducho, muchos de nuestros artistas vivieron en el hoy conocido como Barrio de las Letras.

Félix Castello, uno de sus discípulos, descendiente de padre italiano –otro de los artistas que llegaron a trabajar en la construcción del Monasterio del Escorial–, nació en Madrid en 1595 y fue bautizado en la iglesia de San Sebastián. Castello fue uno de los pintores que nos legó impagables imágenes que nos ayudan a conocer el Madrid del siglo XVII. Vivió en la plazuela de Antón Martín.

La iglesia de San Sebastián guarda infinidad de recuerdos del Siglo de Oro. No solo Carducho, allí se casaron también Juan de la Cuesta y María Quiñones; Claudio Coello y Bernarda de las Torres. Y se firmó la defunción de Miguel de Cervantes, Félix Lope de Vega y Carpio, Luis Vélez de Guevara…

Lope de Vega fue otro vecino de Carducho y gran amigo, que le mencionó en alguna de sus obras y que le dedicó un soneto. Lope fue bautizado en San Miguel de los Octoes, cerca de la Calle Mayor –donde vivió Calderón–, tuvo una vida azarosa hasta llegar a tener su propia casa en la calle de Francos, actual calle de Cervantes, hoy felizmente convertida en Casa Museo, un lugar único, ejemplo de vivienda del siglo XVII, que recrea perfectamente la que fuera casa del Fénix de los Ingenios.

Casa-Museo de Lope de Vega

El gran escultor Manuel Pereira que vivía en la calle de Cantarranas, actual Lope de Vega, fue otro de los artistas que se instaló en Madrid en los comienzos del siglo. Su vivienda estaba en la casa contigua a la que Francisco de Quevedo había comprado en la entonces llamada calle del Niño, esquina con la de Cantarranas (como ahora nos recuerda una lápida dedicada al literato, en la calle que ahora lleva su nombre, Quevedo esquina Lope de Vega), en la que por cierto antes había vivido Luis de Góngora durante más de diez años. Al parecer Quevedo nunca vivió en ella, pero frecuentaba las tabernas, casas de juego y mancebías del barrio, que en la zona convivían con las iglesias y conventos.

Por entonces, en 1619, llegó Pedro Texeira a la Villa con su hermano Joao procedentes de Lisboa. Aún no tenía 20 años. Al poco tiempo de llegar a Madrid, Pedro contrajo matrimonio con Eugenia de Salazar, en la iglesia de San Martín, una de las iglesias madrileñas más antiguas y que desgraciadamente fue derribada por los franceses hacia 1810. Pedro y Eugenia estuvieron vinculados a esta iglesia y al barrio de San Martín durante toda su vida.

Vista de la iglesia de San Martín ( Diego de Villanueva y Juan Minguet, 1758) (memoriademadrid)

La primera casa madrileña en la que residió Texeira fue una casa alquilada en la calle de Jácome Trenzo, hoy Jacometrezo , muy cerca de la plazuela de Santo Domingo. Era una pequeña casa de dos plantas, con jardincito en su interior. Murió en Madrid en 1662, el 13 de abril, en su casa de la calle del Pardo, cerca de los que hoy es la plaza de España. Fue enterrado en la misma iglesia en la que se había casado, San Martín.

Diego Velázquez viajó a Madrid en 1622; hacía un año que reinaba Felipe IV. Se instaló con su familia en una casa de la calle Convalecientes, perteneciente también al barrio de San Martín, y cercana al domicilio de Pedro Texeira. Recibió del rey su casa de aposento, situada en la calle de la Concepción Jerónima, en la parroquia de Santa Cruz, aunque se cree que nunca llegó a vivir en ella.

En 1629 Velázquez recibió licencia real para viajar a Italia. Volvió a Madrid en enero de 1631 y a finales de año se mudó a otra casa, en la calle Señores de Luzón, más cerca del Alcázar. La casa de aposento de Concepción Jerónima se la cedió a su hija y a su yerno Juan Martínez del Mazo.

Velázquez finalmente, desde 1652 hasta su muerte en 1660, vivió en la Casa del Tesoro, junto al Alcázar donde tenía su obrador y donde pintó su obra maestra, La familia de Felipe IV o Las Meninas.

Otro importante pintor, Claudio Coello, nació en Madrid en 1642, en las cercanías de Puerta Cerrada.

Plano de Texeira, 1656.

Puerta Cerrada

A la edad de 35 años adquirió una casa en la calle Calatrava, entre las calles de San Bernabé y del Águila. En ella tuvo algunos inquilinos, entre ellos la familia de Teodoro Ardemans; allí vivió hasta su muerte en 1693.

Juan Carreño de Miranda, que llegó en 1625, formó parte de una generación posterior a la de Velázquez, la de Francisco Ricci y Antonio de Pereda entre otros, grupo de pintores del último barroco madrileño, que, como dice Javier Portús, reflejaron aquel Madrid cosmopolita de la segunda mitad del Siglo de Oro. Estos artistas tuvieron acceso a las grandes obras de las colecciones reales, a la escuela veneciana y flamenca, al naturalismo de Caravaggio… y crearon un nuevo lenguaje, el de la escuela barroca madrileña de la que Carreño y Ricci fueron unos de sus más importantes representantes.

En 1651 Texeira terminó su famoso plano, la Topographia de la Villa de Madrid, aunque no vio la luz hasta 1656, curiosamente el mismo año en que Velázquez pintó Las Meninas.

Teodoro Ardemans nació en Madrid, en 1661. Aún reinaba Felipe IV, pero su juventud y etapa de aprendizaje transcurrió durante el reinado de Carlos II. Aunque ha pasado a la historia sobre todo como arquitecto, aprendió el oficio de pintor en el taller de Antonio de Pereda. Así, vivió una época difícil de grandes cambios políticos, culturales y artísticos. Ardemans fue uno de los artistas que vivió el fin del Barroco, el cambio del siglo XVII al XVIII, y el paso de la dinastía de los Austrias a los Borbones. Su domicilio principal estuvo en la calle del Humilladero.

Y ya en el siglo XVIII vivieron nuestros arquitectos castizos, cuyas huellas subsisten en diversos lugares. En la calle Mesón de Paredes, en el nº 2 nació y vivió José Benito de Churriguera, vecino de Pedro de Ribera que nació el día 4 de agosto de 1681, en la calle del Oso, donde vivían sus padres.

Recorrer este barrio de Embajadores es evocar la vida y la obra de Ribera y el barroco castizo.

Plano de Texeira, 1656.

Calle de Embajadores, 26

Por supuesto hubo muchos otros protagonistas en ese Madrid de Oro. Por no alargar demasiado este recorrido, hoy solo me queda animaros a pasear y buscar las huellas del Madrid Barroco en las plazas, calles, iglesias, placas y lápidas que tantas cosas nos cuentan. Y a participar el próximo día 7, día del cumpleaños del gran Gian Lorenzo Bernini; en Twitter vamos a celebrar el día del #OrgulloBarroco o #BaroquePride, una gran Fiesta barroca con muchas sorpresas.

Espero que os guste y disfrutéis. Gracias a todos.

Por: Mercedes Gómez

Hace unos días tuve el placer de recibir una invitación especial, la visita al Museo de Historia de Madrid para participar en el Encuentro “Madrid, historia y futuro”. Todos los asistentes, blogueros y administradores de redes sociales, fuimos recibidos con gran hospitalidad. Fue una tarde bonita e interesante.

Museo Municipal, calle Fuencarral 78.

En primer lugar, en la Sala de maquetas, la Directora nos dio la bienvenida y nos explicó el motivo del encuentro. Tan sencillo y tan agradable como simplemente conocernos y ver en qué podemos ayudarnos mutuamente pues tenemos un objetivo común: difundir la historia de nuestra ciudad.

El museo, por si fuera poco el maravilloso contenido que ofrece en sus salas, a disposición de todos, nos puede ayudar en nuestras tareas a la hora de elaborar artículos o emprender trabajos de investigación. Facilitarnos el acceso a imágenes o fotografías antiguas, bibliografía, etc.

Después de la directora intervino uno de los responsables de la extraordinaria e impagable web Memoria de Madrid. Otros miembros del personal del museo nos contaron sus actividades, proyectos, etc. Damos las gracias a todos.

En la breve charla y posterior participación de algunos asistentes se planteó un tema importante: debemos citar siempre la fuente del material que utilicemos. Quién es el autor de una fotografía, a quién pertenece, si procede del archivo del museo o de la web municipal, o de cualquier otro archivo, revista o diario, un blog … citemos por favor.

Hay que citar las fuentes, por honestidad y respeto a los propietarios de los contenidos, y, esta es mi opinión personal, por dar credibilidad a nuestras publicaciones sea en el soporte que sea.

Después se cumplió el sueño de todos los enamorados de un museo, nos mostraron sus almacenes, algunas de las estancias normalmente cerradas al público.

Primero, el Gabinete de Estampas y Dibujos que también almacena cuidadosamente fotografías, grabados, etc.

¡Cuántos tesoros, entre finos papeles protectores, se conservan en esos cajones!

Luego visitamos un precioso y sugerente almacén abuhardillado.

Allí se encuentran algunas de las maquetas procedentes del desaparecido Museo de la Ciudad, esculturas, carteles de antiguas fiestas de San Isidro… y unas cajas bien embaladas, gran noticia, que guardan objetos y muebles en espera de su traslado al Museo de la duquesa de Osuna en los Jardines del Capricho, prevista su inauguración para el año que viene.

Según nos cuentan, este espacio está destinado a formar parte del recorrido expositivo. En un futuro próximo albergará piezas correspondientes al siglo XX, época que, como ya se publicó en la prensa hace unos meses, pasará a formar parte de la Colección permanente.

En otra sala unas vitrinas guardan diversos objetos, esculturas y porcelanas procedentes de la Real Fábrica del Buen Retiro. Comprobamos cómo las piezas son ordenadas y catalogadas a la espera de poder ser expuestas en algún momento.

Finalmente en otro almacén algunas pinturas y planos se ordenan en varios peines. Aquí se encuentra también una bella escultura, San Marcos, recientemente restaurada, como el San Joaquín que pudimos admirar hace unos días.

Merece la pena visitar el Museo de Historia de Madrid, y si ya lo conocemos, hay que volver, siempre depara sorpresas y nos enseña cosas nuevas. La Colección permanente es magnífica, y por supuesto hay que ver el Jardín con la Fuente de la Fama y la Capilla. Por supuesto admirar el edificio con su portada de Pedro de Ribera.

Además el museo municipal es gratuito, un privilegio que debemos aprovechar.

En la Calle Fuencarral nº 78.

Para terminar, os animo a visitar su web, que proporciona mucha información valiosa, y su cuenta de la red social Facebook en la que nos hablan de sus actividades, fondos, adquisiciones y curiosidades.

Por : Mercedes Gómez

Afirmaba el cronista Antonio Velasco Zazo en los años 50 del pasado siglo, en su libro dedicado a los recintos sagrados de Madrid, que la iglesia del pueblo de Canillejas, Nuestra Señora de la Blanca, muy antigua, carecía de importancia.

Desde luego es una construcción muy sencilla, de aparejo toledano, de ladrillo y cajas de mampostería de piedra y sílex. Y en su interior las imágenes son modernas debido a que durante la guerra fue asaltada, resultó muy afectada y todos sus retablos se perdieron. Pero lo cierto es que la parroquia de Santa María la Blanca es uno de los templos más antiguos de Madrid, con su valor histórico y artístico.

En 1950 el municipio acababa de ser anexionado a Madrid. Igual que ocurrió con otros pueblos que hemos visitado, como Carabanchel, donde se encuentra la iglesia de Santa María la Antigua; Barajas, cuyo Casco Histórico ha celebrado su IV Centenario; o Vallecas y la extraordinaria iglesia de San Pedro Ad Víncula con su Camarín de la Virgen del Rosario.

Canillejas fue una pequeña villa, documentada su existencia desde época medieval, que pertenecía a uno de los sexmos –división administrativa– de Madrid, el Sexmo de Vallecas, que se encontraban bajo la jurisdicción del Concejo de Madrid. Como tal, a veces, a finales del siglo XV aparece mencionada en los Libros de Acuerdos, casi siempre por motivos de donación de solares o huertas y pagos de tributos o pechos. Los sexmeros, vecinos que representaban a los pecheros de la villa –los menos privilegiados–, asistían en esas ocasiones a las reuniones del Concejo.

De esa época es la parte más antigua conservada, probablemente del templo primitivo, el ábside.

Como ocurre en tantas otras iglesias, incluidas las que hemos mencionado al principio, la actual es el resultado de sucesivas reformas y ampliaciones. El cuerpo central, que corresponde a la única nave, fue construido en el siglo XVI.

Así lo indica la inscripción en las dovelas del arco de que da entrada a la iglesia por el lado de la epístola, Año de 1552 Mayordomo Andrés de Reyas.

El bello arco, de medio punto, es de piedra caliza.

Por el lado del evangelio, tras pasar por un pequeño atrio con un jardín, hay otro acceso, igualmente bajo un arco de medio punto; esta zona con revoco en los muros.

La torre, de tres cuerpos, se cree debió ser construida después, tal vez en el siglo XVII.

En su interior, a los pies de la nave se encuentra el coro alto.

El presbiterio, ubicado en la parte más antigua, en principio datada en el siglo XV como vimos, ahora está tapado debido a las obras. Hace pocos días la noticia ha sido divulgada por la Comunidad de Madrid: se están realizando trabajos de restauración de la carpintería aparecida bajo el falso techo de yeso. Es una gran noticia sin duda.

La armadura de la cubierta, explican, se convertirá en el ejemplo de carpintería de lazo más relevante de la ciudad de Madrid.

Foto: Comunidad de Madrid

Esperamos volver pronto a visitar la parroquia de Santa María la Blanca y poder admirar su artesonado y decoración restaurados, que como nos cuentan promete ser un ejemplo único de arte madrileño.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

GARCÍA GUTIÉRREZ, P.F – MARTÍNEZ CARBAJO, A.F. Iglesias de Madrid. La Librería, Madrid, 2006.

Comunidad de Madrid

El País, 3 nov. 2018

Enrique NUERE. La carpintería de lazo.

 

 

En el Parque de la Fuente del Berro hay un hermoso monumento dedicado a Gustavo Adolfo Bécquer.

Es un conjunto escultórico situado en un estanque, obra de Santiago de Santiago, inaugurado el 8 de octubre de 1974. La figura del poeta, de bronce, sobre un pedestal, está acompañada de otros personajes construidos en piedra arenisca rosa. Una mujer a su izquierda personifica sus Rimas y a la derecha una pareja representa una escena de sus Leyendas.

Parque de la Fuente del Berro

Un bloque de granito muestra la inscripción Madrid a Bécquer.

Gustavo Adolfo Bécquer y su hermano Valeriano Domínguez Bécquer vivieron muy cerca, en este barrio de la Fuente del Berro, lamentablemente por poco tiempo como veremos.

Gustavo nació en Sevilla el 17 de febrero de 1836, dos años después que su hermano. En 1854, con apenas 18 años, viajó a Madrid en busca de oportunidades para hacerse con un lugar en el mundo literario y cumplir sus sueños. En esos momentos se instaló en una pensión en la calle de Hortaleza a la que sucedieron otras pensiones y varios domicilios. Excepto breves periodos de tiempo Bécquer vivió en nuestra ciudad hasta su muerte.

Trabajó como periodista y escritor, fue director de El Museo Universal, censor de novelas… vivió épocas buenas y otras malas, o muy malas. Tuvo poca fortuna en el amor, siempre enamorado de Julia Espín… fracasó su matrimonio con Casta Esteban, que le fue infiel, tuvo problemas de salud y económicos. En fin, su vida fue azarosa, llena de dificultades.

Tras una corta ausencia, en los inicios de 1870 volvió a Madrid acompañado de su hermano que también se había separado de su mujer, y ambos, el escritor y el pintor, comenzaron a colaborar en La Ilustración de Madrid. La revista nació ese año, dirigida por Eduardo Gasset. Gustavo fue el director literario y Valeriano el dibujante. El primer número fue publicado el 12 de enero.

Conocemos la que en esa época fue casa de los Bécquer en el hoy barrio de la Fuente del Berro gracias a Pedro de Répide que en 1922 escribió en la revista La Esfera un emotivo reportaje sobre los hermanos y su casa, que visitó acompañado de Julia Domínguez, hija de Valeriano, por tanto sobrina de Gustavo.

Era un pequeño hotel en la calle de Valencia –calle de Pedro Heredia desde 1903–, cerca del puente de Ventas, en la antigua colonia construida antes de 1868 –aún existía la Cerca que rodeaba Madrid–, que en aquellos años 20 del siglo pasado cuando Répide escribió su crónica aún se conservaba. La colonia, llamada Quinta del Espíritu Santo, fue promovida por Pascual Madoz a través de la empresa La Peninsular sobre unos terrenos adquiridos junto al arroyo Abroñigal, parajes poco atrayentes en aquellos momentos además de alejados de la ciudad, por lo cual el negocio no prosperó. Aunque los hotelitos con sus jardines debían ser muy bonitos.

Cuenta el cronista madrileño que el barrio llegó a tener un prestigio poético, no solo por su aspecto sino por la calidad de sus habitantes. En otro de los hoteles vivía Blanca, hija de Espronceda y de Teresa Mancha. Y otro poeta, gran amigo, Augusto Ferrán.

Y allí vivieron los Bécquer, uno pintaba, el otro escribía, disfrutaban junto a los niños y cuidaban del huerto y del jardín. Pero la tranquilidad duró poco, en el mes de septiembre de ese mismo año 1870 en esta casa murió Valeriano.

Cuenta Répide, describiéndola, que en el antiguo hotelito de los Bécquer, nº 6 de la calle, había sido instalado el Hospital Evangélico –y así consta en la lista de establecimientos de la beneficencia particular en la memoria municipal de 1929–.

En la actualidad el nº 6 lo ostenta la única construcción de una planta que queda en la calle Pedro Heredia que hoy no tiene nada que ver con lo que debió ser a finales del siglo XIX y comienzos del XX.

Calle Pedro Heredia, 6

Junto a los únicos hotelitos que subsisten, uno de ellos con su pequeño jardín, en los números 12 y 14, que permiten imaginar lo que pudo ser ese barrio.

Calle Pedro Heredia

Tras la muerte de su hermano, Gustavo abandonó la casa y se trasladó a otro domicilio, con sus dos hijos y sus dos sobrinos, al entonces naciente barrio de Salamanca, calle de Claudio Coello.

Calle Claudio Coello, 25

Aún en las afueras de Madrid, a la salida de la Puerta de Alcalá, pero más cerca de sus amigos y de la plaza de Matute donde se imprimía La Ilustración de Madrid. Su mujer volvió a vivir con él.

Desgraciadamente solo tres meses después, el 10 de diciembre de 1870, enfermó y pocos días después murió. Aún no había cumplido los 35 años.

Una placa de cerámica en el hoy nº 25 de la calle de Claudio Coello lo recuerda.

En esta casa murió el día 22 de diciembre de 1870 Gustavo Adolfo Bécquer. El poeta del amor y del dolor.

Pedro de Répide contó que ya entonces existía el propósito de levantar un monumento a los hermanos Bécquer en Madrid, y él proponía que fuera en ese barrio de la Colonia La Peninsular, entre los jardines de las casitas, cerca de la que ellos habitaron. Pero no fue hasta 1970, ya no existía la colonia, cuando se presentaron proyectos reales, aunque dedicados únicamente al poeta, olvidando a Valeriano. Al final, como decíamos al principio, fue inaugurado en 1974, en los cercanos jardines de la Fuente del Berro.

Añado (*) a modo de homenaje el Retrato de Gustavo Adolfo Becquer, basado en la pintura al óleo que realizó su hermano Valeriano en 1862 y que se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. Es una acuarela obra de Vicente Benítez Blanco.

Vicente Benítez Blanco, “Retrato de G.A. Becquer” (2019)

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

RÉPIDE, Pedro de. “La Casa de los Bécquer”, La Esfera. Madrid, 19 agosto 1922.
QUIRÓS, Francisco. “Colonias suburbanas en Madrid y Sevilla hacia 1860”, Revista Ería, 1995.

cervantesvirtual
monumentamadrid.es

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(*) Actualización 2 febrero 2019

 

 

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