Ayer el diario El País publicó la noticia, la plantilla de la Real Fábrica de Tapices lleva cuatro meses sin cobrar. Y según cuentan, el Patronato de la Fundación debe hasta el recibo de la luz.

¿Cómo es esto posible?

Es una lamentable noticia, referida a cualquier empresa y a cualquier trabajador. En este caso es especialmente triste, porque se trata de una antigua Fábrica Real, que pasó por muchos problemas hace unos años, según parece estuvo a punto de desaparecer. En 2006 fue declarada Bien de Interés Cultural y se creó la Fundación Real Fábrica de Tapices sin animo de lucro cuyos fundadores fueron el Ministerio de Educación y Cultura, La Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento de Madrid y la Fundación Caja Madrid.

Cuando el pasado mes de abril visitamos la Fábrica, en una mañana inolvidable, que contamos aquí, no podíamos imaginar lo que estaba ocurriendo.

Además de la importancia histórica, arquitectónica y artística de la Real Fábrica, creo que a todos nos admiró el trabajo, además de difícil y delicado, a veces duro –permanecen mucho tiempo de pie–, de los operarios/artistas.

tejiendo alfombras

Terminaba mi entrada entonces recordando que “en 1996 la institución fue convertida en una Fundación sin ánimo de lucro. Sus fines son el mantenimiento de los oficios artísticos ligados a la Fábrica, la 
manufactura, conservación y restauración 
del patrimonio textil del
 Estado español, el estudio y divulgación de la propia historia, así como el fomento en general de todas las actividades culturales que contribuyan a un mejor conocimiento y aprecio de la tapicería”.

bordando repostero

La Fundación está formada por ¡el Ministerio de Educación, la Comunidad, el Ayuntamiento y la Fundación Caja Madrid!

El Patronato está formado por estos organismos, además del Presidente de Patrimonio Nacional y el Director General de Patrimonio del Estado, según la web de la Real Fábrica.

Nos contaron durante la visita que, aparte posibles clientes particulares, los más importantes son organismos públicos, como Ministerios, Congreso, Senado… y Patrimonio Nacional.

¿Qué ocurre? Debe ser muy complejo el problema, pero lo que no puede ser es que se permita que la Fábrica de Tapices haya llegado a esta situación. Esperamos que se solucione pronto, y sobre todo deseamos un buen futuro a esta singular institución.

Por : Mercedes Gómez

A Juan,
por hablarme de Luis Quintanilla, y de otras cosas.

 

Luis Quintanilla nació en 1893 en Santander. Su familia pertenecía a la burguesía acomodada, conservadora. Luis fue la oveja negra, decían. Fue pintor y fresquista, también dibujante y grabador; artista importante, comprometido con la República, fue activista político, socialista. Vivió la guerra y finalmente el exilio. Fue boxeador, espía…Conoció a personajes notables, escritores, pintores… seductor… su vida fue apasionante y apasionada.

En 1912, con poco más de 18 años, como tantos artistas viajó a París donde conoció a Juan Gris, aprendió y vivió el ambiente cubista. A los tres años volvió a España, donde en Madrid participó en las tertulias de moda por entonces, nuevamente a París… Tuvo relación con grandes pintores, Chagall, Modigliani… y entabló una gran amistad con Ernest Hemingway.

(Foto: www.lqart.org)

(Foto: lqart.org)

Su interés por la técnica del fresco y una beca de la Junta de Ampliación de Estudios en 1924 le llevaron a Italia.

Dos años después regresó y expuso en el Círculo de Bellas Artes de Madrid los bocetos que había hecho en Italia, a partir de lo cual le salieron encargos de pintura mural, entre ellos, en Madrid, los frescos del Palacio de Liria (1927).

En 1929 había ingresado en el Partido Socialista. Tuvo amistad, entre otros, con Juan Negrín y Largo Caballero.

Otros encargos que recibió fueron los frescos de la Sala de Conferencias de la Casa del Pueblo (1931), el fresco Mujeres (1931) para el antiguo Museo de Arte Moderno (1931), los del Pabellón de Gobierno de la Ciudad Universitaria (1932) y los del Monumento a Pablo Iglesias, que realizó junto con el escultor Emiliano Barral (1934-1936). De todos el de Mujeres es el único que se conserva, hoy propiedad del Museo Reina Sofía.

Llegó la guerra, que vivió en primera fila, recorrió el frente, conoció el horror, lo pintó y lo dibujó.

(Foto: www.lqart.org)

(Foto: lqart.org)

Sus dibujos se expusieron en plena guerra, en 1937, en el Hotel Ritz de Barcelona.

Después, en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

Museo Reina Sofía

Museo Reina Sofía

Todo esto fue un éxito para el pintor, y fue uno de los elegidos en 1938 para representar a España en la Exposición de Nueva York -como en 1937 lo había sido Pablo Picasso, cuando creó el Guernica para la Exposición de París-.

Así, por encargo del Gobierno de la República, junto a otros artistas españoles viajó a Nueva York para decorar el Pabellón de España en la Exposición Universal de 1939. Fue uno de los muchos intelectuales que trabajaron en defensa de la República, Miguel Hernández lo llamó el batallón del talento.

(Foto: www.lqart.org)

(Foto: lqart.org)

Pero cuando finalizó los frescos terminó la guerra, y el nuevo Gobierno del General Franco anuló la muestra, España no participó en la Exposición de Nueva York.

Con su mujer, Jan Speirs (Foto: www.lqart.org)

Con su mujer, Jan Speirs (Foto: lqart.org)

Los frescos se expusieron por última vez en Nueva York en 1940, creyéndose desaparecidos desde entonces.

Luis Quintanilla llegó a ser muy famoso en Nueva York, como artista y por su compromiso con la defensa de la democracia en España. Cuando llegó el momento del exilio allí se instaló, en la calle 8, con su mujer, a la que había conocido en Madrid –se habían casado en febrero de 1939- y su hijo, que nació en enero de 1940. Vivió años de bienestar, entre 1940 y 1945, en los que entre otros trabajos realizó bocetos para películas en Hollywood, como escenógrafo, retratos a personajes famosos, Gary Cooper, John dos Passos, etc. En 1946 publicó el libro Franco’s Black Spain, la España Negra de Franco, serie de 40 dibujos realizados durante la guerra.

Padre e hijo (Foto: www.lqart.org)

Padre e hijo (Foto: lqart.org)

Su vida ha sido narrada en un magnífico y emocionante documental emitido en La 2 de TVE en 2014, titulado Los otros Guernicas. En el documental, una de las intervenciones más interesantes, emotiva, y también triste, es la de su hijo Paul, que recuerda aquella época. Cuenta que su padre entonces tenía muchos amigos, disfrutaba de una vida rica en Estados Unidos, pero que “fue muy duro para él” el estar lejos de su país.

A finales de la década de los 40 la situación, la visión política americana cambió, su pintura dejó de interesar, y comenzó a escribir para poder tener ingresos.

En 1958 se marchó, abandonando a su familia. Resulta dramático escuchar a Paul Quintanilla (por entonces debía tener 18 años) hablar ahora de su padre, también triste ver su mirada : “Se fue a París para intentar revalorizar su nombre como artista, y pensamos que iba a volver, mostrar sus pinturas, venderlas… pero las cosas no funcionaron así… y mis padres se separaron”.

Luis Quintanilla vivió veinte años en París, fue una etapa en la que creó buenas pinturas pero una vez más perdió clientes y llegaron tiempos difíciles.

En su "Palomar" , el nombre que dio a su estudio en 61 Franklin D. Roosevelt Avenue en Paris. (Foto: www.lqart.org)

En su “Palomar” , el nombre que dio a su estudio en 61 Franklin D. Roosevelt Avenue en Paris. (Foto: lqart.org)

 

En 1976 volvió a España, ya mayor y con problemas de salud. Murió en Madrid a finales de 1978.

La sorpresa surgió en 1990 cuando aparecieron los frescos que se creían desaparecidos. Él contó que se habían perdido en una inundación, pero no era cierto. Los debió vender, nunca se sabrá qué ocurrió, ni por qué lo hizo. Aparecieron en los muros de un pasillo de un cine en Nueva York, y tras grandes esfuerzos y negociaciones fueron recuperados, los otros Guernica llegaron a Santander en febrero de 2007. Hoy se encuentran en el Paraninfo de la Universidad de Cantabria. Son cinco grandes paneles titulados: Dolor, Destrucción, Huida, Soldados y Hambre, agrupados bajo el nombre genérico de Ama la paz y odia la guerra.

En 2010 en la exposición dedicada a Miguel Hernández en la Biblioteca Nacional, La sombra vencida, fueron expuestos tres de ellos, Hambre, Soldados y Dolor.

Dice Paul Quintanilla, que nació y creció en Estados Unidos : “Creo que fue una gran pérdida, si no hubiera tenido que abandonar España…”, ¡cuántos grandes frescos hubiera podido pintar!

En Madrid podemos ver algunos dibujos, propiedad de Paul, que están depositados en el Museo Reina Sofía.

Museo Reina Sofía

Museo Reina Sofía

En la segunda planta, en la que el Guernica de Pablo Picasso acapara casi todas las miradas, al fondo, la última sala, la 206.09, a la que quizá no todos los visitantes lleguen, está dedicada a Luis Quintanilla.

Museo Reina Sofía. Sala 206.09

Museo Reina Sofía. Sala 206.09

En ella se encuentran sus Dibujos de la guerra, de 1937 y la España negra, de 1938.

Dibujos de la guerra. Museo Reina Sofía.

Dibujos de la guerra. Museo Reina Sofía.

Y tres bellos dibujos con grafito y acuarela, de 1942-43.

“Ruinas” 1943. Museo Reina Sofía.

“Ruinas” 1943. Museo Reina Sofía.

Todas las obras son depósito de su hijo Paul Quintanilla.

Paul también mantiene una página web, The art and world of Luis Quintanilla, El arte y el mundo de Luis Quintanilla, hermoso homenaje a su padre.

Luis Quintanilla, que en cierto modo iba a ser el pintor de la República, fue el pintor de la guerra.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Gil Orrios, Ángel: “Los frescos de Luis Quintanilla sobre la guerra Civil aparecen en un cine «porno» de Nueva York”. El País, 8.11.1990, p. 35.

López Sobrado, Esther. “Sobre la pintura mural de Luis Quintanilla”. Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, Tomo 58, 1992.

Los frescos de Luis Quintanilla sobre la guerra. Catálogo. Universidad de Cantabria. 2007.

Luis Quintanilla, testigo de guerra. Catálogo. Universidad de Cantabria, 2009.

Luis Quintanilla en el Museo Reina Sofía. Obras.

Miguel de Cervantes Saavedra nació en 1547 en Alcalá de Henares. Su vida fue bastante azarosa, una buena parte de la cual pasó en Madrid. Además de monumentos, placas y lápidas varias dedicadas al gran escritor, dos recuerdan que vivió en la Villa, aunque don Miguel tuvo aquí al menos hasta ocho domicilios distintos, que recorreremos tal vez otro día, casi todos en el mismo barrio, el hoy llamado Barrio de las Letras.

Una de esas lápidas se encuentra en su última casa alquilada en la calle de Francos, hoy de Cervantes nº 2, esquina calle del León, donde murió el 22 de abril de 1616.

Calle de Cervantes nº 2

Calle de Cervantes nº 2

Aunque no tanto como su vida terrenal, los restos de Cervantes han sufrido bastantes avatares, ligados a la historia de la iglesia del Convento de las Trinitarias.

Últimamente se ha hablado mucho de don Miguel, sobre todo de sus huesos, con motivo de su búsqueda en dicho Monasterio de San Ildefonso y San Juan de Mata de Trinitarias descalzas, en el nº 18 de la cercana calle de Lope de Vega.

Miguel de Cervantes fue enterrado en la primitiva iglesia del monasterio, tal como él mismo había solicitado. Pero con motivo de la construcción del nuevo convento y su templo -los que hoy podemos contemplar-, se desconocía el lugar exacto en que se encontraban sus restos.

Gracias a los documentos localizados por el historiador Francisco Marín Perellón se ha sabido que en algún momento fueron trasladados a la cripta, bajo el templo actual, donde se encontraron los huesos de varios cuerpos. Según han afirmado los investigadores existen “certezas históricas, documentales, arqueológicas y de arqueología forense” de que algunos de ellos, aunque no se haya podido precisar cuáles, corresponden a Cervantes y su esposa Catalina de Salazar.

El antiguo Convento de las Trinitarias descalzas de San Ildefonso fue fundado por doña Francisca Romero Gaitán en 1612.

Plano de A. Mancelli, 1623 (detalle)

Plano de A. Mancelli, 1623 (detalle)

Doña Francisca era hija del capitán Juan Romero, así consta en el plano de Pedro Texeira, que representa el Convento con el nº XLVIII.

La Comunidad de religiosas ocupó unas casas compradas por la fundadora, luego casas 11 y 12 de la que sería manzana 230, en la calle de las Huertas con vuelta a la calle de Cantarranas, actual Lope de Vega.

La primitiva iglesia, que debía ser muy modesta, se encontraba en la zona más al este de la manzana, junto a la actual Costanilla de las Trinitarias.

huertas trinitarias

Solo seis años después de la fundación, en 1618 los conflictos provocaron que doña Francisca abandonara el patronato. A partir de entonces el Convento tuvo bastantes problemas, buscó un nuevo patrono, pero no lo encontró hasta 1630. María de Villena y Melo, marquesa viuda de la Laguna, afrontó con sus rentas y bienes en Castilla y Portugal la dotación de la comunidad de Trinitarias Descalzas.

María de Villena murió al año siguiente y los conflictos continuaban. Francisca Romero, que presentó una demanda para recuperar sus casas y, por otra parte, la sublevación de Portugal en 1640, impidieron que el dinero de su legado llegara al convento. Hasta 1668 en que se firmó la paz de Lisboa y se pudo comenzar la construcción del nuevo templo. Ese año Marcos López proyectó la iglesia que construyeron José de Arroyo y Miguel Chocarro entre 1673 y 1698.

Hacia 1694 se emprendió la construcción del convento, que se prolongó hasta 1730. Las obras fueron iniciadas por Francisco Ruiz y finalizadas por Juan Ruiz. Entonces la antigua iglesia fue demolida. Así, ambas iglesias coexistieron durante más de treinta años.

Desde el siglo XIX una lápida de mármol, obra del escultor Ponciano Ponzano, ya recordaba que allí yacía Cervantes, por última voluntad.

fachada y lapida cervantes

La entrada a la iglesia tiene lugar por un pórtico con tres arcos de medio punto, con rejas de forja de finales del XVII.

nartex trinitarias

Sobre ellos, un relieve con la Imposición de la casulla a San Ildefonso, y encima el escudo de la orden trinitaria. A ambos lados, los escudos de los marqueses de la Laguna, los segundos fundadores.

La inauguración de la nueva lápida en el interior del templo tuvo lugar el pasado día 11 de junio. El día anterior se habían depositado tres urnas con parte de los restos hallados durante las investigaciones de los cuerpos enterrados entre 1613 y 1630 en la primera iglesia de las Trinitarias, luego trasladados a la cripta, entre los cuales se encuentran los que podrían pertenecer a Cervantes. Se celebró una ceremonia de reentierro jurídico.

La lápida ha sido colocada en los pies del templo, junto a la entrada, en el lado del evangelio, a la izquierda.

lapida cervantes

La inscripción dice que “Yace aquí Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616)”, a continuación un texto, propuesto por la Real Academia Española, que procede de una de sus obras, Los trabajos de Persiles y Sigismunda (1616):

El tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y, con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir”.

lapida cervantes hoy copia

A propósito de todo esto, en el vestíbulo del Museo de Historia, en la calle de Fuencarral hasta el próximo 27 de septiembre, se puede visitar una pequeña exposición Cervantes a la luz. Imágenes del hallazgo.

expo cervantes

Museo de Historia

Pero volvamos al templo, que guarda algunas obras de gran valor artístico.

A continuación de la nueva lápida dedicada a Cervantes, la primera capilla en el lado del Evangelio exhibe un Cristo de las enagüillas, copia del Cristo de Burgos. La siguiente, una pintura del siglo XVII de Alonso del Arco, Visión de San Felipe Neri, arriba, San Ignacio de Loyola, y en el altar una bella talla de la Inmaculada, atribuida a Sebastián Herrera Barnuevo.

Inmaculada

En el crucero, frente a los retablos a ambos lados del Altar Mayor, dos lápidas recuerdan a los segundos fundadores, el marqués de la Laguna, Sancho de la Cerda, y la marquesa María de Villena.

El altar-retablo lateral, en este lado del Evangelio, del siglo XVIII y estilo churrigueresco, está dedicado al Cristo de la Piedad, obra de 1715, de la escuela castellana.

retablo cristo piedad

Dos pequeñas tallas ubicadas a ambos lados, una Magdalena y un San Pedro de Alcántara, atribuidos a Pedro de Mena.

magdalena

Llama la atención una Piedad sobre la puerta del Sagrario, bajo el Cristo, una tabla flamenca del siglo XV.

piedad xv

El Retablo Mayor dedicado a San Ildefonso, es obra de Manuel de Mesa, del siglo XVIII. Las esculturas a ambos lados, de San Juan de la Mata y San Félix de Valois, fundadores de los Trinitarios en el siglo XII, son obra de Manuel Correa (1659), escultor portugués considerado discípulo de Manuel Pereira.

Además de la que se encuentra en la fachada del convento, como vimos, y de la nueva, sobre la ventana enrejada del Coro bajo junto al altar mayor, sobre la cripta, hace tiempo que ya existía una lápida recordando que Cervantes yacía en este monasterio, junto a su esposa Catalina de Salazar, su hija Isabel y Sor Marcela de San Félix, hija natural de Lope de Vega, como lo fue la de Cervantes.

lapida cervantes antigua

En algún momento se tachó el nombre de la hija de Cervantes, y sorprendentemente, así continúa.

Al otro lado, el retablo de San Juan Bautista de la Concepción, junto a la puerta de la Sacristía. En la primera capilla de la Epístola, hallamos la Visión de San Agustín, lienzo de 1669, de Juan Espinosa de los Monteros. A continuación, en los pies, el altar de Santa Cecilia, con una pintura flamenca de Van Aken, del XVII.

El Monasterio de San Ildefonso y San Juan de Mata, situado en la Calle de Lope de Vega nº 18, con fachadas a la Costanilla de las Trinitarias y la calle Huertas, es Bien de Interés Cultural desde 1943, y la Iglesia desde 1921.

No demasiado lejos de su último domicilio, donde murió, ni del Convento de las Trinitarias, donde fue enterrado, en el Paseo del Prado en la verja del Jardín Botánico hay otra placa municipal en homenaje a Cervantes, mi preferida, en la que unas líneas de su Viaje del Parnaso dicen :

“Adiós Madrid; adiós tu Prado y fuentes
que manan néctar, llueven ambrosía…”

placa adios madrid

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

COAM. Guía de Arquitectura. Madrid, 2003.
Guerra de la Vega, Ramón. Guía para visitar las iglesias y conventos del antiguo Madrid. Madrid 2009.
García Gutiérrez, P.F. y Martínez Carbajo, A.F. Iglesias conventuales de Madrid. Ed. La Librería, Madrid 2011.
memoriademadrid
Proyecto Cervantes: búsqueda, localización y estudio osteológico de los restos mortales de Don Miguel de Cervantes. Informe ejecutivo de la segunda fase 2015. Ayuntamiento de Madrid.
Cervantes, reenterrado solemnemente”. El País, 12 de junio de 2015.

 

Hoy os animo a viajar a Ávila, una de las muchas maravillosas ciudades españolas que nos ofrece un recorrido por la historia del arte, comenzando por su imponente muralla, un auténtico tesoro.

Como sabemos, a mediados del siglo XIX o poco después, las murallas de algunas ciudades  –entre ellas la de Madrid– fueron demolidas con el fin de facilitar su expansión, esa fue la recomendación de Pascual Madoz, político que entre otras cosas fue Ministro de Hacienda en 1855, y famoso por su Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España. Felizmente, el Ayuntamiento de Ávila no siguió el consejo, la conservó y en 1884 fue declarada Monumento Nacional.

muralla de avila

Conservada a lo largo de los siglos, seguirá siéndolo, ahora con más medios a nuestro alcance.

Ayer tuve el placer de asistir a la presentación realizada por Telefónica de una herramienta muy interesante, Smart Patrimonio, Patrimonio inteligente, una innovadora aplicación, solución tecnológica ofrecida por esta empresa para la conservación preventiva de los Bienes de Patrimonio Cultural.

episcopio

Junto con la Fundación Santa María la Real del Patrimonio Histórico, y el Ayuntamiento de Ávila, Telefónica está trabajando en un modelo de gestión del Patrimonio Cultural basado más en la prevención que en la corrección de los problemas, utilizando la buena filosofía, que ayer contaban con entusiasmo, del “más vale prevenir que curar”.

presentacion telefonica

Aunque a quienes no conocíamos esta actuación hasta ahora nos pueda parecer ciencia ficción, no lo es, es una realidad. Una red de sensores inalámbricos registran vía internet todos los parámetros de interés, y los transmiten a un servidor central, todos ellos decisivos en la conservación de nuestro Patrimonio: la temperatura, la luz, la humedad, etc. Los conservadores y especialistas los analizan y utilizan para posibles actuaciones, anticipándose a un deterioro grave.

MHS

Es el Sistema MHS (Monitoring Heritage System), monitorización de los elementos patrimoniales. Podéis encontrar buenas explicaciones en su web.

La presentación, a cargo de representantes de estas instituciones, Diana Caminero Gerente M2M Dirección Telefónica Digital España, Juan Carlos Prieto, director general de la Fundación Santa María la Real, José Luis Rivas, alcalde del Ayuntamiento de Ávila y Rosa Ruiz, arqueóloga municipal y responsable de la Unidad de Patrimonio de Ávila, tuvo lugar en un edificio perfecto para la ocasión, al que no puedo dejar de dedicar un breve espacio en esta crónica, el Episcopio, antiguo Palacio Episcopal.

episcopio avila

Es una construcción del siglo XII, actualmente de uso cultural, adosada intramuros a la muralla. Utiliza granito caleño, muy habitual en Ávila, de la cercana población de La Colilla, llamado sangrante por sus matices rojizos, en el acceso en arco de medio punto, y en las ventanas abocinadas de la fachada principal.

Tiene dos alturas, la superior hoy dedicada a Salón de actos, en la que tiene lugar la presentación a la que asistimos, con techumbre de madera, y otra inferior abovedada, dedicada a Sala de exposiciones.

boveda episcopio

Desde el Episcopio salimos a conocer la muralla. Junto a la Puerta de San Vicente, la arqueóloga municipal Rosa Ruiz nos habló del monumento y nos explicó el proceso mientras asistimos a una muestra, una simulación, de cómo se instalaron los sensores. La muralla, que goza de la máxima protección, nos recuerda que no puede ser escalada, excepto en este tipo de casos, aplicación de medidas preventivas, o de restauración, no se conceden permisos para otro tipo de acciones.

muralla sensores

La Muralla de Ávila, construida en el siglo XII, es uno de los monumentos más importantes y bellos de nuestro país, declarada Patrimonio de la Humanidad. En ella se han instalado 60 sensores que miden el efecto de varios parámetros, la luz, el viento, la lluvia…

Los datos que emiten los sensores son analizados de forma continua y en tiempo real, con lo que cualquier elemento que pueda poner en peligro el bien protegido es detectado y permite poner en marcha la prevención del mal.

Nos cuenta la conservadora que el gran problema de la muralla es la humedad. Se detecta, aunque a él no se puede acceder, que el núcleo está empapado. Se han monitorizado tramos en los que hay humedad, y otros considerados “sanos”. Los datos muestran humedad en todos los puntos. Aunque este no es un problema nuevo, sino histórico, proporciona información a los técnicos para posibilitar la prevención.

en la muralla

Ahora el estado de la Muralla de Ávila es bueno, tras una cuidadosa restauración, pero el mortero de la construcción se degrada con la humedad y hay que adelantarse a los problemas.

Esta tecnología se puede aplicar a grandes monumentos, como en este caso las Murallas, o el Real Monasterio de Santa Clara, en Tordesillas, donde también ha sido aplicada; en esculturas, pinturas, incluso en delicados documentos antiguos. Ayer descubrimos un mundo nuevo que abre posibilidades infinitas para el cuidado de nuestro patrimonio artístico.

Por : Mercedes Gómez

 

Cuando hace pocas semanas visitamos la antigua Real Fábrica de Tapices comprobamos cómo la técnica del tapiz tradicional sigue viva y, por otra parte, cómo sus diseños se fueron adaptando a las nuevas tendencias artísticas. Vimos tapices según modelos de artistas como Joaquín Vaquero Turcios, Alberto Corazón o Guillermo Pérez Villalta.

Hace pocos días ha sido muy interesante descubrir el arte de Josep Grau-Garriga, conocido como el renovador del tapiz contemporáneo en España, que hasta el día 18 de julio podemos contemplar en la Galería Michel Soskine.

grau garriga catalogos

Josep nació en 1929 en San Cugat del Vallés, Barcelona. En los años 50 destacó como muralista; en 1956 comenzó a trabajar para la antigua Casa Aymat de Sant Cugat dedicada a la producción de alfombras.

La fábrica, que había fundado Tomás Aymat en 1920, inició una nueva etapa en 1955 cuando se hizo cargo de ella el industrial Miquel Samaranch que creó una sección de tapices, para lo cual llevó a San Cugat desde la Real Fábrica de Tapices de Madrid al maestro tapicero Vicente Pascual. Y ofreció a Grau-Garriga la dirección artística de la empresa, que organizó un taller de tapiz experimental. Después de viajar a Francia y conocer a Jean Lurçat, considerado un maestro de la tapicería moderna, su trabajo originó la llamada Escuela Catalana del Tapiz.

Trabajó para artistas como Joan Miró, Antoni Tapies y Josep María Subirachs. Su primera exposición individual tuvo lugar en 1964 en la Sala Gaspar de Barcelona. Luego, viajes, talleres y exposiciones en diversos lugares han llevado su arte a algunos importantes museos de todo el mundo.

Desde 1989 vivió en Angers, Francia, ciudad en la que murió en 2011.

Estos días podemos admirar su obra en Madrid, en la mencionada y magnífica Galería Michel Soskine, que además ofrece el aliciente de encontrarse en un lugar muy literario. En el primer piso del nº 38 de la calle de Padilla, en el que vivió el poeta Juan Ramón Jiménez con su mujer Zenobia Camprubí desde junio de 1929 hasta agosto de 1936. Fue el último domicilio del matrimonio en Madrid, tras estallar la guerra. Una lápida en la fachada lo recuerda.

juan ramon padilla lapida

Calle Padilla, 38

La casa-palacio fue construida hacia 1925, según proyecto atribuido al arquitecto Bernardo Giner de los Ríos, sobrino de Francisco Giner.

padilla 38

Zenobia y Juan Ramón vivieron al parecer primero en el entresuelo, y luego en el primer piso.

padilla 38 entrada

Traspasamos la lujosa entrada de carruajes para tomar la escalera de mármol adornada con una bella vidriera en el primer rellano, que nos lleva hasta él.

padilla escalera

Este piso Principal que ocupó el poeta hoy está dividido en dos, separados por una pared, según me cuentan en la Galería.

Desde sus balcones a la calle Padilla Juan Ramón podía ver el jardín y el edificio el Sanatorio del Rosario, situado justo enfrente, y recordar su estancia allí, en los comienzos del siglo XX, cuando, según sus propias palabras era muy “joven y muy romántico“.

galeria padilla

La luminosa Galería Michel Soskine hoy acoge la exposición dedicada a este artista, Josep Grau-Garriga, quien “más allá del uso tradicional de la urdimbre y la trama, exploró las posibilidades de la textura y el volumen, logrando un extraordinario efecto escultórico en sus tapices, experimentando con el espacio tridimensional y la monumentalidad.”

grau garriga 2

En lugar de solo pintarlas, tejió sus obras abstractas, siguiendo el arte que desarrollaban sus compañeros de generación, como lo fue Tapies, de manera original y brillante. La muestra se titula Formas tejidas.

obra grau garriga

Los pintores crean el dibujo (históricamente, recordemos los cartones o dibujos para tapices de Goya, Rubens…) y los maestros tapiceros realizan la obra textil.

Su singularidad fue que él, pintor, ejecutaba las obras que él mismo diseñaba para tapiz. Y además de los materiales tradicionales incorporó otros nuevos, a la lana y la seda añadió el cotón, el yute, rafia, el lino y fibras sintéticas.

También experimentó con el color. En algunas obras utilizó los colores puros, en otras se decidió por la gama que le ofrecían, por ejemplo los azules.

grau garriga azules

Merece la pena visitar esta exposición, interesante y bonita, en una galería preciosa, en un edificio y una calle con historia. Hay motivos…

Por : Mercedes Gómez

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Más información:

Galería Michel Soskine
Calle Padilla, 38
De martes a viernes 10:30 – 14:30 / 16:30 – 20:00
Sábados 10:30 – 14:30

Fernández Berrocal, Rocío. Guía del Madrid de Juan Ramón Jiménez. Comunidad de Madrid, 2007.

Ayer una vez más volví al querido Jardín Botánico para visitar a Pantalones, el viejo olmo, preguntarle qué tal está, y comprobar que sigue bien, al menos que sigue luchando por vivir. Felizmente, como esperábamos, las flores de marzo se han transformado en hojas que presagian el verano. A estas alturas del mes de junio he tenido el placer de poder añadir dos fotografías del entrañable árbol –plantado en febrero de 1781– y sus nuevas hojas verdes -nacidas en la primavera de 2015- en la entrada publicada hace tres meses. Si os apetece, podéis ver la actualización del artículo y sus fotos aquí.

Pero hoy además quería hablar de otra faceta del Botánico, su papel como fuente de conocimiento, de información del mundo de las flores, las plantas, hierbas, los viajes de los sabios e investigadores…

El Real Jardín Botánico tiene, entre otras, una misión científica: descubrir la diversidad actual de las plantas y hongos, comprender cómo dicha diversidad se ha generado y promover su conservación. Para lograrlo realiza una labor de investigación, en la que se sirve de distintas herramientas, con la ayuda de su Archivo histórico y su hermosa Biblioteca.

La entrada al Centro de Investigación, donde está la Biblioteca, se encuentra en la Cuesta de Moyano, en su punto más alto, frente al Retiro.

entrada biblioteca botanico

El origen de la Biblioteca del Real Jardín Botánico se remonta al siglo XVIII, cuando el jardín -que había sido creado durante el reinado de Fernando VI- fue trasladado a estos terrenos del antiguo Prado de Atocha. Por entonces fue plantado Pantalones. Eran los tiempos del reinado de Carlos III.

biblioteca botanico

La biblioteca conserva desde valiosísimos incunables del siglo XV al XVIII hasta las más modernas publicaciones sobre Botánica y Horticultura.

laminas botanico

Mapas, láminas, etc. Un rico fondo documental a disposición de todas las personas interesadas.

Es muy gratificante la visita a la Biblioteca, llena de libros maravillosos, con sus ventanas que se asoman al Jardín, pero si no podemos acercarnos, el Botánico también nos ofrece una Biblioteca digital.

lamina mutis

Y otros recursos online, como los Anales del Jardín Botánico de Madrid, los bellos dibujos de la Real Expedición Botánica dirigida por don José Celestino Mutis… Y no podía faltar, en estos tiempos, una aplicación gratuita para los teléfonos móviles, la arbolapp, para identificar árboles.

Son muchas las oportunidades para conocer el inmenso Patrimonio vegetal madrileño, su origen y su significado.

En fin, por si fuera de vuestro interés, os traslado la noticia que me ha llegado de un Curso de Verano muy tentador, organizado por la UNED, que se va a celebrar en Aranjuez, los próximos días 6, 7 y 8 de julio: El Mundo Vegetal en el Real Sitio de Aranjuez: la Botánica del poder.

Aranjuez es uno de los Reales Sitios, escenarios de esa “botánica del poder” a la que se refiere el título del curso. Hace un mes visitamos el Real Cortijo de San Isidro, un ejemplo de lo que supuso la llegada de Carlos III a esta localidad.

“La monarquía española observó los beneficios de este paisaje y lo habitó enmarcándolo en grandes y complejos proyectos cinegéticos, agrícolas y de jardinería: este Mundo Vegetal resultó en una variadísima y vasta superficie verde y acuática”. Mundo que es el objeto de este curso que incluye ponencias en aulas y paseos por los jardines históricos. Serán muchos los temas apasionantes que se abordarán, el nacimiento del propio Real Sitio, las mencionadas expediciones científicas a través de los océanos, el agua de riego, la filosofía del jardín… a cargo de importantes especialistas.

Cartel Curso UNED_El Mundo Vegetal en el Rel Sitio de Aranjuez

Podéis encontrar todos los datos, el programa, precios de matrícula y detalles en la web de la UNED, aquí.

Por : Mercedes Gómez

 

Hace unos meses conocimos la historia del Real Monasterio de Santa Teresa y pudimos contemplar algunas deslumbrantes obras de arte, sobre todo de pintura y escultura, que guardan su iglesia y su convento de la calle de Ponzano. También tuvimos noticia de una de las obras más valiosas que habían pertenecido a las carmelitas casi desde su fundación, una “tapicería bordada de realce, de oro y plata” que había sido legada a las monjas por el patrono-fundador don Nicolás Gaspar Felipe de Guzmán Príncipe de Astillano, Duque de Sanlúcar la Mayor y de Medina de las Torres, poco antes de su muerte en 1689, actualmente propiedad del Museo Arqueológico Nacional.

Desde la Edad Media las piezas textiles fueron muy valoradas. Los tapices y alfombras, las sargas o telas pintadas, las colgaduras bordadas… De origen utilitario, proteger del frío o del calor, servir de cortinas, incluso de elemento decorativo, llegaron a convertirse en objetos de gran valor artístico y en cierto modo de ostentación social y símbolo del lujo.

Las colgaduras son paños de seda bordados que solían ser utilizados, como los tapices, para cubrir las paredes de las estancias. Aunque, al contrario que los tapices que servían para abrigar en invierno, las colgaduras eran utilizadas sobre todo en verano, y eran mucho más delicadas.

Las Colgaduras del Convento de Santa Teresa habían pertenecido a la Princesa de Astillano, madre del fundador.

Según algunos autores fue considerada una obra milanesa o flamenca. Recientemente, Juan María Cruz Yabar, Conservador del Museo Arqueológico Nacional del Departamento de Edad Moderna, ha estudiado los documentos existentes y ha llegado a la conclusión de que fue realizada en Nápoles entre 1640 y 1644.

Fue adquirida por el Museo en 1877, donde se conservan nueve piezas, siete de 4,75 m. de alto por 4,70 de ancho, y dos de la misma altura por 2,31 de ancho. Son paños bordados en relieve con hilos de seda, oro y plata, en cada uno de las cuales se representa una galería con sus balaustres, cubierta por un emparrado que está sostenido por cuatro columnas salomónicas. Hojas, flores y pájaros componen el dibujo; en el centro de los balaustres se representan animales.

Paño del lebrel

Paño del lebrel

A los paños napolitanos se había añadido una nueva pieza con función de dosel, hoy perdida, compuesta del respaldo, cielo y cuatro frisos, que debió ser obra madrileña realizada entre 1655 y 1660.

En cada una de las piezas hay un escudo de armas. Estos escudos, según Cruz Yabar, también fueron añadidos después de su llegada a Madrid. Eran los escudos de Guzmanes y Caraffas, los del Príncipe de Astillano.

Durante un tiempo se consideró que las piezas habían pertenecido al Conde Duque de Olivares, pero ahora se sabe que pertenecieron a la Princesa de Astillano, que las heredó de su madre, así figura en los documentos.

En la actualidad las Colgaduras no están expuestas en la Colección Permanente del Museo Arqueológico pero sus bellísimos relieves sí se pueden contemplar ocasionalmente, y merece la pena.

colgaduras sala noble

Son nueve paños magníficos, colgados en las paredes de las Salas Nobles, en las que se organizan conferencias y conciertos, con acceso público por tanto.

El Paño del oso y el perro, el del leopardo, del león con bola, del león erguido, del lebrel, del ciervo, carnero, perrillo y del mono.

Paño del leopardo

Paño del leopardo

De Nápoles al Real Monasterio de Santa Teresa de Madrid, hasta llegar al Museo Arqueológico Nacional, las colgaduras han tenido una vida azarosa. Con el paso del tiempo, cambios de ubicación, revoluciones, guerras… los paños se deterioraron, recientemente han sido restaurados y sobre todo sometidos a una limpieza, y hoy lucen esplendorosos.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

VIGNAU, Vicente. “La Colgadura del Convento de las Carmelitas Descalzas de Santa Teresa de Madrid”, en Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, Madrid, tomo IV, año 1900, nº 1. pp 31-48.

CRUZ YÁBAR, Juan María. “De Nápoles a Madrid: la colgadura de los animales del Duque de Medina de las Torres”, en Espacio, Tiempo y Forma, Serie VII-Historia del Arte (nueva época), nº 2, 2014. UNED, Madrid, 2014.

Queridos amigos:

El próximo jueves día 11 de junio, en el Casino de Madrid en la calle de Alcalá nº 15, a las 7 de la tarde, tenemos una cita. Alfredo Alvar Ezquerra, Profesor de Investigación del CSIC, nos invita a conocer por dónde anduvo arrastrando Cervantes sus huesos desde su nacimiento en 1547 hasta su muerte en 1616.

Como sabemos, el próximo año se celebrarán los 400 años de su fallecimiento en Madrid y desde hace unos meses se han buscado sus restos en el Convento de las Trinitarias donde fue enterrado. Finalmente, entre otros huesos, se han encontrado algunos que, tras un largo trabajo de investigación, se cree podrían pertenecer a don Miguel. Esperemos que todo ello sirva para dar a conocer al gran literato, la ciudad en la que vivió y murió, Madrid, y sobre todo su obra.

Pero hasta ese mes de abril de 1616, hasta su muerte en la calle del León y enterramiento en el convento, la vida de Miguel de Cervantes fue muy azarosa. ¿Por dónde anduvo arrastrando Cervantes sus huesos?

Sugestivo y prometedor título de la conferencia que nos ofrecerá el Profesor Alvar.

Convocatoria Casino 11 de junio 2015

Espero que sea de vuestro interés y la disfrutéis. Podéis descargar la invitación aquí.

Mercedes

Otra de las exposiciones recientemente inauguradas y llena de alicientes que podremos visitar a lo largo del verano, hasta el próximo día 6 de septiembre, es Construyendo mundos. Fotografía y arquitectura en la era moderna, en el Museo ICO. Formando parte del Festival PhotoEspaña 2015, llega a Madrid procedente de Estocolmo, ciudad a la que había viajado desde Londres, organizada por el Barbican Centre.

Nos propone un paseo por la arquitectura desde los años 30 del siglo XX hasta la actualidad por más de más de veinte países. Y también por la historia de la fotografía pues participan dieciocho de los más selectos fotógrafos del mundo que a lo largo de casi cien años han ido observando los paisajes y sus edificios como reflejo de los cambios sufridos a lo largo del tiempo y de su significado social. Son dieciocho visiones distintas de la arquitectura y de la fotografía, como documento y como arte.

La arquitectura, como nos recuerdan los comisarios Alona Pardo y Elías Redstone, fue el mejor colaborador de la fotografía desde su nacimiento. En aquellos inicios era necesario un largo tiempo de exposición ante la cámara, que resultaba incómodo para las personas, pero los edificios allí estaban, dispuestos a esperar lo que fuera necesario. Fue el comienzo de una estrecha relación que aún continúa. La Fotografía y la Arquitectura.

El recorrido comienza en la planta superior del museo, viajando a Estados Unidos, con la obra de una fotógrafa que había nacido a finales del siglo XIX, Berenice Abbott, que al llegar a Nueva York desde el París de los años 30, donde había aprendido el arte de la fotografía de vanguardia junto a Man Ray, se sintió fascinada por los nacientes rascacielos.

A continuación, la obra de Walker Evans que, en cambio, fotografió el mundo rural estadounidense en la época de la Gran Depresión.

Walker Evans, Atlanta, Georgia. Casas de madera y una valla publicitaria, 1936 © Walker Evans Archive, The Metropolitan Museum of Art

Walker Evans, Atlanta, Georgia. Casas de madera y una valla publicitaria, 1936 © Walker Evans Archive, The Metropolitan Museum of Art

Ya en la década de los años 50, encontramos a Julius Shulman. Después, Lucien Hervé, fotógrafo de Le Corbusier, muestra la singular ciudad construida por este arquitecto en la India, Chandigarth. Luego viajamos a Los Ángeles, ciudad fotografiada por Ed Ruscha en los años 60.

El matrimonio formado por Bernd y Hilla Becher interesados en la arquitectura industrial y preocupados por su futuro, se dedicaron a documentarla. Entre otras construcciones fotografiaron los depósitos de agua de varias ciudades de Alemania, Francia, Bélgica…

Alona Pardo y Elías Redstone, comisarios de la exposición,  junto a las fotografías de Bernd y Hilla Becher.

Luego contemplamos las Avenidas de Stephen Shore, los Lugares inconscientes de Thomas Struth…

struth copia

Son muy sugerentes las imágenes tomadas por Luisa Lambri en el interior de viviendas creadas por los grandes arquitectos, pero no buscando sus más o menos famosas fachadas sino los detalles poco habituales, como ventanas, puertas o pasillos, los detalles íntimos de las obras arquitectónicas.

Hiroshi Sugimoto, Luigi Ghirri, Hélène Binet, Simon Norfolk. Los grandes cambios vividos por China a lo largo de las riberas del gran río Yangtsé los expone Nadav Kander. Guy Tillim nos muestra sus fotos realizadas en Angola, El Congo y Mozambique, que se nos aparecen cargadas de significados.

Ayuntamiento, Lubumbashi, República Democrática del Congo, 2007.

Guy Tillim. Ayuntamiento, Lubumbashi, República Democrática del Congo, 2007.

Hay algunas imágenes impactantes, como la de Mokattam, el barrio en las afueras de El Cairo, que vive de la basura, su recogida y reciclaje, tomada por Bas Princen.

“Colina de Mokattam” (la ciudad del reciclaje de basura), El Cairo, 2009.

Bas Princen. “Colina de Mokattam” (la ciudad del reciclaje de basura), El Cairo, 2009 (detalle).

Encontramos un documento excepcional en las fotos de Iwan Baan, con su serie de la Torre de David creada en 2011. Lo que iba a ser un gran Centro Financiero, un conjunto de cinco edificios, entre ellos un rascacielos de hormigón, acero y cristal en el centro de Caracas, fue abandonado, detenida su construcción a mediados de los años 90 por falta de dinero.

Serie "Torre de David", 2011.

Iwan Baan. Serie “Torre de David”, 2011 (detalle).

Ocupado por más de tres mil inquilinos las fotos de Baan muestran una cotidianeidad asombrosa en el edificio inacabado. El pasado verano de 2014 fue desocupado.

Serie "Torre de David", 2011.

Iwan Baan. Serie “Torre de David”, 2011.

Finaliza la interesante visita frente a la gran y algo inquietante fotografía de Andreas Gursky, Sao Paulo, Sé (2002), de una estación de metro brasileña. en portugués significa Catedral.

Cada fotógrafo nos muestra mundos distintos, o los construye con su mirada y su técnica, como sugiere el título. Hay que ir a la siempre interesante Sala de exposiciones del Museo ICO para descubrirlos.

Por: Mercedes Gómez

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Museo ICO

Construyendo mundos. Fotografía y arquitectura en la era moderna

Calle Zorrilla, 3
De martes a domingo: 11:00 – 20:00 h.
Festivos: 10:00 – 14:00 h.

Se acaba de inaugurar en la Biblioteca Nacional la extraordinaria exposición Vicente Carducho. Teoría y práctica del dibujo en el Siglo de Oro, que podremos visitar hasta el próximo 6 de septiembre.

La muestra es el resultado del trabajo de sus comisarios Isabel Clara García-Toraño, Álvaro Pascual Chenel y Ángel Rodríguez Rebollo. Unos días antes tuvimos la suerte y el placer de asistir a las previas Jornadas El Dibujo madrileño en el siglo XVII, organizadas por la Biblioteca junto a la Fundación Universitaria Española. Ellos fueron solo tres de los grandes especialistas que participaron y nos ofrecieron dos días magníficos, hablándonos del arte y del dibujo en el Madrid del siglo XVII.

expo carducho

Aunque históricamente su obra se ha visto eclipsada por haber sido contemporáneo del genio Diego Velázquez, Carducho fue uno de los pintores más importantes en las primeras décadas del siglo XVII. En su propia época gozó de gran prestigio y fue muy prolífico, además fundó una Academia de Dibujo y su influencia fue decisiva en lo que hoy conocemos como Escuela Madrileña. Felizmente en la actualidad se está recuperando su arte y su figura.

Vicencio (o Vicente) nació hacia 1576 en Florencia. Llegó a España siendo un niño de unos 9 años -no se sabe exactamente porqué, siendo tan pequeño-, con su hermano Bartolomé que contaba con poco más de 25, quien como otros artistas italianos se trasladó al Escorial a trabajar para el rey Felipe II en la pintura de los frescos del Monasterio, con su maestro Federico Zuccaro.

Así, acompañando a su hermano, el joven Vicente se formó en un principio en el arte italiano, en el manierismo del Escorial, para llegar al barroco español que culminarían sus discípulos, que trabajaron con él en su obrador, sobre todo Francisco Ricci (o Rizi).

Con Juan Gómez de Mora, que era su amigo además de Maestro Mayor de la Villa, trabajó en diversos proyectos. En el Palacio del Pardo, que fue reconstruido tras su incendio en 1604, en la Torre de la Parada… en Madrid en la Iglesia del Convento de la Encarnación, etc.

Además de para el rey, y para los monasterios de patronato real, trabajó para la nobleza y para casi todos los conventos madrileños. El retablo del altar mayor de San Antonio de los Portugueses (luego de los Alemanes), del que se conservan dos pinturas en la Sacristía actual, la Santa Cena del retablo mayor de la iglesia de las Carboneras, de gran valor artístico, y también histórico ya que se conserva en su lugar desde que fue inaugurado en 1625. Etc.

Era el Madrid que dibujó Antonio Mancelli, con quien Vicente Carducho tuvo mucha relación, el Madrid de Felipe III, de su arquitecto Juan Gómez de Mora, los últimos años de Cervantes, el escultor Manuel Pereira que vivía en la calle de Cantarranas, actual Lope de Vega. Los comienzos del reinado de Felipe IV, el Madrid de Félix Castello, uno de sus discípulos, que también vivía en la plazuela de Antón Martín, de Luis de Góngora, otro amigo…

Plano de A.Mancelli (1621) (detalle)

Plano de A.Mancelli (1623) (detalle)

El Madrid de Lope de Vega, otro ilustre vecino y gran amigo que le mencionó en alguna de sus obras y que le dedicó un soneto:

A Vicencio Carducho, Pintor ilustre.

soneto de lope

Era el Madrid del Siglo de Oro.

Los Carducho vivieron y trabajaron, ya para siempre, en el barrio que hoy es conocido como de Las Letras, en torno a la Iglesia de San Sebastián, en cuyos archivos figuran algunos datos que nos hablan de su vida.

Vicente se casó con Francisca de Benavides el día 3 de febrero de 1608, siendo su hermano Bartolomé uno de los testigos.

Bartolomé Carducho tuvo su casa en la actual calle de Atocha 54, en Antón Martín, donde una placa municipal lo recuerda. Murió solo nueve meses después, en noviembre de ese mismo año 1608, con solo 48 años. Al año siguiente Vicente heredó el cargo de Pintor del rey Felipe III que antes había logrado su hermano.

Vicente Carducho tuvo tres casas-taller, cercanas entre sí:

En 1611 vivía en la esquina de las calles de Huertas y Echegaray.

echegaray huertas

En 1614, en la calle del Prado actual nº 4, donde una placa también lo recuerda.

placa calle prado

Finalmente, entre 1626 y 1628, en la calle de Atocha, junto a la iglesia de San Sebastián –manzana 235, casas 9 y 10, de su propiedad–.

Calle de Atocha

Calle de Atocha

Viviendo ya en la calle de Atocha, por los documentos de la parroquia se sabe que Vicente Carducho estaba casado con Francisca Astete, que también murió, en noviembre de 1630.

Durante las Jornadas, Ángel Aterido comenzó su conferencia dedicada al Dibujo madrileño en la segunda mitad del siglo XVII, con el Plano de Pedro Texeira de fondo, diciendo que en esos momentos Madrid era “una de las ciudades mejor dibujadas de Europa”.

En la exposición se muestra una reproducción del plano de Texeira en el que se han marcado los lugares en los que trabajó Carducho. El Alcázar, el Palacio del Buen Retiro, y… hasta veintinueve conventos. Todo ello lo llevó a cabo en sus tres casas-obrador.

mirando el texeira

Hoy Madrid ha cambiado mucho, apenas quedan construcciones de la época, pero el recorrido por este barrio, la calle del Prado, Echegaray, Huertas, hasta Atocha, es muy evocador, es de los pocos que conservan las huellas del siglo XVII.

La época más activa del pintor fue entre los años 1626 y 1634, en que realizó entre otras su gran obra, las cincuenta y cuatro pinturas de gran tamaño –de las que se conservan cincuenta y dos– más dos pequeñas que representaban los escudos del rey y de la Orden cartuja, perdidos, para el Claustro del Monasterio de Santa María del Paular, que después de su dispersión han sido restauradas y han vuelto a su lugar de origen.

Fueron realizadas a lo largo de seis años en su taller de la calle Atocha, con la ayuda de sus discípulos, entre ellos Félix Castello. En la exposición, en la que se muestra alguno de los dibujos preparatorios, se recrea el alzado del Claustro de la Cartuja del Paular con todas las pinturas.

el paular

Los dibujos en el siglo XVII tenían distintos objetivos, dentro de la idea pictórica del momento servían de patrón y modelo para los discípulos en el taller. Así ocurrió con la gran obra del Paular.

La exposición es espléndida. Observar de cerca las bellísimas obras permite admirar la gran meticulosidad y perfección en los detalles del artista. Son una maravilla.

Una de las características de los dibujos de Carducho es el uso del albayalde, pigmento blanco que utilizó con maestría. Hay varios ejemplos en la exposición de la Biblioteca Nacional, algunos sobre papel azul. Como este dibujo sobre papel azul grisáceo verjurado realizado con lápiz negro, pincel, aguada parda y realces de albayalde.

Aparición del padre Basilio de Borgoña a San Hugo de Lincoln (1632) (BNE) Preparatorio para la pintura (El Paular)

Aparición del padre Basilio de Borgoña a San Hugo de Lincoln (1632) (BNE) Preparatorio para la pintura (El Paular)

Clara de la Peña, otra de las personas participantes en las Jornadas, en su interesante conferencia sobre la Disponibilidad y uso del papel en el dibujo madrileño del siglo XVII, utilizó una frase que Carducho había escrito en su Tratado: “Los rasguños, esquicios y dibujos se hacen sobre papel blanco…”

Había papel blanco de baja y de alta calidad. El de mayor calidad se importaba de Flandes, Francia, incluso Italia, y era caro; el papel de estraza y el papel azul, más bastos, se fabricaban en España y eran más baratos.

Además de una gran conocimiento de la técnica del dibujo, Carducho dominaba el uso del papel y de los colores.

Demonio huyendo, lápiz negro sobre papel blanco de baja calidad (243 mm x 180 mm)

Demonio huyendo, lápiz negro sobre papel blanco  (243 mm x 180 mm). Museo del Prado.

Un ejemplo en papel blanco de calidad es el dibujo Expulsión de los moriscos con el que en 1627 participó en el certamen que ganaría Velázquez. Ninguno de los cuadros se conserva, perdidos en el incendio del Alcázar, pero sí el dibujo de Carducho.

Expulsión de los moriscos. 1627. Museo del Prado.

Expulsión de los moriscos. 1627. Museo del Prado.

Carducho fue un hombre culto, de formación intelectual sólida, pintor y dibujante, también teórico del arte. Su biblioteca era una de las más importantes de un pintor en el siglo XVII en la que abundaban los tratados de arquitectura. Además de por sus pinturas y sus dibujos fue conocido por su tratado Diálogos de la Pintura (1633). Se pintó a sí mismo escribiéndolo.

Carducho. Autorretrato (1633-1638)

Carducho. Autorretrato (1633-1638) (Glasgow, Pollock House)

Vicente Carducho murió en Madrid, la ciudad a la que llegó siendo un niño, en la que creció, estudió, creó una Academia de Dibujo, vivió, escribió, se casó, tuvo amigos, dibujó, pintó… en 1638, a la edad de 62 años.

Por : Mercedes Gómez

Fuentes y bibliografía:

Museo del Prado. Vicente Carducho.
Vicente Carducho en la Biblioteca Nacional.
Planimetría General de Madrid.
Fernández, Matías. Parroquia madrileña de San Sebastián: algunos personajes de su archivo. Caparrós ed. 1995.
Muñoz de la Nava Chacón, J.M. “Antonio Mancelli: corógrafo, iluminador, pintor y mercader de libros en el Madrid de Cervantes (I)”. Revista Torre de los Lujanes, Nº 57 (2005).

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