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Algunas de las Galerías de Arte del distrito 28004 nos invitan a un desayuno el último sábado de cada mes. Es una bonita iniciativa conjunta para animarnos a visitarlas y conocer el arte más reciente tanto de autores emergentes como consagrados. Y una buena excusa para organizar un sugestivo recorrido por este barrio y su oferta artística, aunque por supuesto no es necesario esperar a esa fecha, cualquier día es bueno, así que hoy os propongo un paseo especial por cuatro acogedoras galerías que se pueden visitar de lunes a sábado. Los horarios se pueden consultar en sus propias páginas, que cito al final.

Este paseo es solo una de las posibilidades que nos brindan las Galerías de Madrid, una agradable ruta de las Salesas a la calle de San Lorenzo, un paseo por el arte contemporáneo y, a la vez, por la arquitectura de finales del siglo XIX, principios del XX, de este distrito del centro madrileño.

Calle General Castaños 9

Calle General Castaños 9

Comenzamos en la calle del General Castaños nº 9, bajo derecha, frente a los Jardines de las Salesas, donde se encuentra la Galería Joan Gaspar.

general castaños vista

Vista de la plaza de la Villa de París, jardines de las Salesas Reales.

Sumándose a la conmemoración del IV centenario de la muerte del Greco, nos ofrece la atractiva muestra Clavé y Picasso: Alrededor de El Greco. Antoni Clavé realizó en los años 60 del pasado siglo XX un homenaje a Domenikos Theotocopoulos. En esta galería hoy podemos ver alguna de sus pinturas sobre tela, aguafuertes, óleo sobre papel… variaciones de su visión de la obra del Greco, sobre todo su Caballero de la mano en el pecho.

A. Clavé. Hommage à Greco. 1964. Óleo sobre papel.

A. Clavé. Hommage à Greco. 1964. Óleo sobre papel. 73 x 54 cm.

También un grabado de Pablo Picasso de 1939 que fue incluido en su libro El entierro del Conde de Orgaz, poemas prologados por Rafael Alberti e ilustrados por el propio Picasso con este grabado al buril y otros doce grabados al cobre fechados entre 1966 y 1967.

Picasso. 1939.

Picasso. 1939.

Salimos y caminamos hacia la plaza de las Salesas para llegar a la calle de Santo Tomé. En el nº 6, junto al nº 8, edificio de viviendas que Santiago Castellanos construyó en 1893 para Francisco Lamarca, hallamos otro magnífico edificio de ladrillo con detalles neomudéjares. Una placa junto a la puerta de entrada nos explica que en 2006, con motivo de su 25 aniversario, la Empresa Municipal de la Vivienda concedió Premios a la Rehabilitación de edificios, entre ellos una Mención Honorífica a la propiedad de este inmueble por su esfuerzo y alcance de la rehabilitación realizada.

Calle Santo Tomé nº 6

Calle Santo Tomé nº 6

Se trata de una bonita casa con dos patios e interesantes detalles arquitectónicos.

santo tome balcones patio

Al fondo se encuentra la Galería Max Estrella.

santo tome patio

La semana pasada pudimos ver la estimulante exposición dedicada a la obra del portugués Pedro Calapez, ya clausurada. El próximo día 10 se inaugura la de Rafael Lozano-Hemmer.

Pedro Calapez. 2014.

Pedro Calapez. 2014.

Desde aquí tomamos la calle de San Lucas para llegar a la calle del Barquillo.

Calle Barquillo 44

Calle Barquillo 44

En todos estos edificios, como en otros barrios de Madrid, muchos portales son una verdadera obra de arte. Sus techos, vidrieras, puertas de madera… accesos de piedra para carruajes o escaleras de mármol, lámparas lujosas o sencillos detalles decorativos… siempre esconden la historia de los que allí viven o vivieron en el pasado.

porteria

En el nº 44, en el primer piso, encontramos una grata sorpresa. La Galería Juana de Aizpuru acoge Antígona, obra reciente de Elena Asins, Premio Nacional de Artes Plásticas, admirada artista y amiga.

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Elena Asins. Antígona. 2014.

Mediante una espectacular escultura, pieza única de nueve piezas de acero cortén lacado en negro mate, algunos textos, música y un video, la autora utiliza el mito de Antígona para proponer una reflexión sobre la vida actual y pedir el diálogo, la comprensión y respeto del prójimo.

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Desde Barquillo salimos a la calle de Fernando VI, continuando nuestro paseo por las galerías de este barrio lleno de vida y de arte, para dirigirnos a la calle de Hortaleza. Caminando, antes de llegar a la iglesia de San Antón, tomamos la calle de San Lorenzo. En el nº 11 se encuentra la antigua casa-palacio proyectada por Antonio Ruiz de Salces en 1876.

san lorenzo patio

En el patio central del edificio decimonónico se conserva un antiguo invernadero y dos hermosos árboles, en perfecta armonía junto a una moderna escultura abstracta.

san lorenzo invernadero

Desde este bello patio se accede a la Galería Elba Benítez que nos ofrece la muestra colectiva The sky is blue in some other way.

san lorenzo expo2

Arte abstracto y conceptual del siglo XXI en el corazón de un edificio del siglo XIX. Un placer disfrutar de ambos.

por Mercedes Gómez

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Galería Joan Gaspar.
Clavé y Picasso: Alrededor de El Greco.
Hasta el 29 de mayo

Galería Max Estrella

Galería Juana de Aizpuru
Elena Asins. Antígona.
Hasta el 31 de mayo

Galería Elba Benítez
The Sky is Blue in Some Other Way: A Diagram of a Possible Misreading
Hasta 30 de junio

 

 

 

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En las primeras décadas del siglo XVIII, durante el reinado de Felipe V se produjeron grandes cambios en la sociedad española y en la vida cultural. Entre otras instituciones, se crearon las Reales Academias y se fundó la Real Biblioteca Pública, origen de la actual Biblioteca Nacional, que acaba de cumplir trescientos años.

El día 29 de diciembre de 1711 el monarca aprobó el proyecto, y el 1 de marzo de 1712 nació la Real Biblioteca que se puso a disposición de todos. Su primera sede fue el Pasadizo que unía el Alcázar con el Monasterio de la Encarnación -uno de los varios pasadizos elevados que se construyeron en el siglo XVII uniendo las plantas superiores de dos edificios-.

Planos, alzados y cortes de la Real Biblioteca sita en la calle del Tesoro de Madrid (BNE)

Con la llegada de José Bonaparte al trono en 1808 y las obras de remodelación de la plaza de Oriente, el Pasadizo desapareció y la Biblioteca fue instalada en el Convento de la Trinidad Calzada en la calle de Atocha. Tras la vuelta de Fernando VII, en 1819 fue trasladada nuevamente, al Palacio del Consejo del Almirantazgo, en la plaza de la Marina Española (antes Palacio de Godoy). En 1826 su destino fue una casa que había pertenecido al Marqués de Alcañices, en la calle de Arrieta, sobre parte del solar donde luego se levantaría la Academia de Medicina.

En 1836 pasó al Estado y adoptó el nombre de Biblioteca Nacional.

Treinta años después la Reina Isabel II colocó la primera piedra del edificio que hoy alberga la Biblioteca y el Museo Arqueológico, en el Paseo de Recoletos, el Palacio de Museos, Archivo y Biblioteca Nacionales, proyectado por el arquitecto Francisco Jareño en estilo neoclásico.

La Biblioteca Nacional en 1892 (BNE)

Finalizado, con algunas modificaciones, por Antonio Ruiz de Salces en 1892, la Biblioteca fue inaugurada el 16 de marzo de 1896.

El magnífico edificio es Monumento Nacional desde el año 1983. Destaca la fachada adornada con seis esculturas y once medallones que representan a los grandes autores de la literatura española, y el bello frontón, esculpido en mármol por Agustín Querol, que simbólicamente, dicen, nos transmite la sabiduría si nos decidimos a subir por la escalinata y entrar en la Biblioteca.

En el vestíbulo, a los pies de una monumental escalera, se encuentra la estatua dedicada a Marcelino Menéndez Pelayo, director de la Biblioteca de 1898 a 1912, obra del escultor Lorenzo Coullaut Valera.

Una vez al año al menos la Biblioteca nos abre sus puertas. Da gusto recorrer sus lujosas salas rodeadas de barandillas de hierro forjado, muebles de finas maderas, contemplar las vidrieras de sus techos… todo es precioso, pero uno de los momentos más emocionantes sucede cuando llegas a conocer sus sencillos depósitos con pasillos repletos de libros esperando ser leídos y, éstos de verdad, transmitirnos la sabiduría que encierran muchas de sus páginas.

Libros… y revistas, periódicos, grabados, planos, mapas, fotografías, vídeos… los fondos de la Biblioteca Nacional son riquísimos y abarcan todos los medios de información posibles.

Además, esta institución admirable incluye el Museo de la Biblioteca Nacional, antiguo Museo del Libro, y dos salas de exposiciones temporales.

Actualmente, una espectacular exposición celebra el aniversario mostrando algunos de sus preciados tesoros. Desde los primeros manuscritos y objetos de la Biblioteca Real hasta la actualidad. Su título: La Biblioteca Nacional, trescientos años haciendo historia.

Comienza la muestra con lienzos del pintor madrileño más importante de la época, Miguel Jacinto Meléndez, que representan al rey Felipe V y la reina Isabel de Farnesio, su segunda esposa.

A continuación, obras de artistas de todos los tiempos y estilos: Velázquez, Rembrandt, Fortuny, Picasso…

De los escasos dibujos atribuidos al gran Diego Velázquez, la Biblioteca Nacional de España conserva cuatro y en esta ocasión, un poco escondidos en una esquinita, expone dos de ellos, dos pequeñas obras maestras realizadas con lápiz de carbón.

Diego Velázquez. "Cabeza de niña" (h. 1620). (BNE)

Podemos admirar códices medievales, documentos de valor incalculable, ejemplares pertenecientes a la antigua biblioteca de la Torre Alta del Alcázar de los Austrias -que gracias a su traslado a la Biblioteca Real se salvó del incendio que destruyó el palacio real en 1734-, la biblioteca del propio Felipe V, la primera edición del Quijote en los comienzos del siglo XVII…  archivos personales y documentos originales de escritores, Lope de Vega, Ramón Gómez de la Serna, Miguel Hernández, Vicente Aleixandre, etc.

Maravillosos mapas y planos, uno de ellos es el primero que se conoce de Madrid, en su edición más antigua, que muestra la Villa y Corte de finales del reinado de Felipe III y comienzos de Felipe IV.

Asistimos al nacimiento de las técnicas al servicio de la Cultura, por ejemplo la fotozincografía o transferencia de fotografía a planchas de zinc, que por fin hizo posible la reproducción mecánica.

Sorprende la belleza de los primeros aparatos que permitieron guardar y escuchar los documentos sonoros, como el fonógrafo o el gramófono. Una de las joyas de esta biblioteca, muy emotiva, es el archivo de la palabra, que guarda las voces de los protagonistas de nuestra Historia. Leer es enriquecedor, pero quizá escuchar lo es mucho más.

Por supuesto, están presentes las modernas tecnologías, la web de la Biblioteca Nacional, que ofrece una informacion inmensa, los medios sociales, twitter, flickr, una completa y bonita aplicación para los teléfonos que se puede descargar de forma gratuita…

Ideas, palabras, dibujos, fotografías, sonidos, toda la creatividad a nuestro alcance, desde hace tres siglos.

Por Mercedes Gómez

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El Distrito de Chamberí está formado por los barrios de Gaztambide, Arapiles, Trafalgar, Almagro, Ríos Rosas y Vallehermoso.

El barrio de Almagro, situado entre la calle de Santa Engracia y el paseo de la Castellana actualmente acoge a las clases altas madrileñas, aunque también a numerosos organismos públicos o embajadas que han elegido algunos de los numerosos palacetes de la zona para instalarse. Pero a comienzos del siglo XIX, este barrio era en una gran parte propiedad de las Órdenes Religiosas.

Por entonces esta zona del Ensanche, al norte de Madrid, atrajo a la Iglesia, debido entre otras cosas a la cantidad de suelo disponible. Su presencia fue disminuyendo durante la primera mitad del siglo debido sobre todo a las leyes de desamortización de Mendizábal, aunque después de la restauración de la monarquía en el año 1874, la iglesia volvió a ser la gran propietaria del barrio, no solo en forma de conventos sino también de asilos o colegios, algunos de los cuales aún perviven.

Hoy os invito a conocer cuatro de estos edificios, de marcado carácter historicista, situados entre la calle de Almagro y Santa Engracia en su primer tramo.

Comenzamos por el antiguo Asilo de las Hermanitas de los Pobres, con entrada por la calle Almagro nº 9.

De estilo neomudéjar, fue construido por Antonio Ruiz de Salces en 1875, ampliado en una planta en 1927 y rehabilitado en 1983. Hoy convertido en Residencia privada, es un monumento BIC desde 1996. La Capilla es de influencia gótica.

Todo el conjunto se ordena alrededor de un jardín con arquerías.

Allí sigue el pozo de piedra que en otro tiempo debió proporcionar el agua tan necesaria.

El Patronato de Enfermos, asociación fundada a principios del siglo XX para socorrer a enfermos pobres, encargó la creación de este hospital a Luis Ferrero, la cual comenzó en 1921. En el número 11 de Santa Engracia, llama la atención su construcción mezcla de ladrillo y piedra, y su decoración con azulejos, firmados por José Navarro, de cerámica valenciana.


El Convento e Iglesia de San José de la Montaña, en la calle Fernández de la Hoz, esquina Españoleto, de finales del siglo XIX:


 

Para terminar, por hoy, entramos en el Monasterio de la Visitación o Salesas Reales.

La Iglesia y Convento de las Salesas de Nuestra Señora de la Visitación, conjunto proyectado en 1880 por el arquitecto Francisco de Cubas, Marqués de Cubas, se encuentra en la calle de Santa Engracia nº 18.

La bella construcción ocupa toda la manzana, entre las calles de Caracas, Fernández de la Hoz, Zurbarán y la propia Santa Engracia, y fue declarada Bien de Interés Cultural en 1977.

Este monasterio constituye una de las mayores edificaciones religiosas de Chamberí, y fue levantado en sustitución del primer edificio incautado en 1870 por el Estado para Palacio de Justicia, actual Tribunal Supremo. Finalizado en 1881, la planta del conjunto es casi cuadrada.

La iglesia, de estilo neogótico, se alza orgullosa al inicio de la calle, con su única torre.

Su planta es de cruz latina con capillas laterales, sobre las cuales se hallan las tribunas.

Antes de trasladarse aquí, tras la exclaustración, mientras se construía el nuevo convento, las religiosas se establecieron durante unos años en el Monasterio de las Salesas Nuevas en la calle San Bernardo 72, hasta que pudieron trasladarse a su nuevo edificio de Santa Engracia, en el que continúan.

por Mercedes Gómez


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Bibliografía:

COAM. “Arquitectura de Madrid”, Madrid 2003.

JIMÉNEZ BLASCO, B.C. “La ocupación del suelo por parte de las órdenes religiosas en el sector oriental de Chamberí” . Anales de Geografía de la Universidad Complutense, Madrid 2002.

El Museo Arqueológico, en obras desde 2008, además de la exposición Tesoros, continúa ofreciendo una serie de actividades y visitas guiadas, actualmente realiza un “itinerario extraordinario” bajo el título de “El Museo Arqueológico Nacional: obras en marcha”.

Según explican en su web, “finalizada la primera fase de la obra de renovación arquitectónica del Museo y recién iniciada la segunda, se ofrece la oportunidad de disfrutar de visitas guiadas para conocer los espacios en los que se está interviniendo y que representan un vínculo entre el pasado, el presente y el futuro del Museo”.

El Museo Arqueológico Nacional fue fundado en el año 1867 durante el reinado de Isabel II. En un primer momento fue instalado en el palacete del Casino de la Reina, hasta que fue trasladado al gran edificio neoclásico proyectado por Francisco Jareño en 1865, para Palacio de Museos, Biblioteca Nacional y Archivo Histórico, edificado en la manzana entre las calles de Villanueva, Serrano, Jorge Juan y Paseo de Recoletos.

En 1885 se hizo cargo de su construcción el arquitecto Antonio Ruiz de Salces, quien hizo algunos cambios en el proyecto original.

En la parte que da al Paseo de Recoletos se ubicó la Biblioteca, y en la parte con fachada a Serrano el Museo Arqueológico.

A lo largo de su historia, el Museo ha sido objeto de varias reformas, en alguna de las cuales, como veremos después, ha perdido elementos importantes, como las cubiertas de los patios, que fueron ejemplos magníficos de la arquitectura del hierro.

Comienza la visita en el vestíbulo, frente a la monumental escalera.

Tras los saludos y breve introducción, nuestro guía lo primero que nos cuenta es que cuando se reabra el museo, esta entrada quedará clausurada y únicamente se utilizará en ocasiones especiales. La verdad, la noticia me produce una cierta decepción.

Antes de salir a la calle para dirigirnos a lo que en el próximo futuro será la entrada al museo, uno de los asistentes pregunta sobre la reproducción de las Pinturas de la Cueva de Altamira, visitable hasta hace unos años,  y nos cuentan que no se sabe si se conservará, y que aún “se está debatiendo” si se mantendrá o se eliminará.

A través de la obra, caminamos hacia el pabellón sur, donde va a transcurrir la visita. Por cierto, frente a la fachada esperan los ya parece que inevitables bloques de losetas de granito. Calles, plazas, arquitectos distintos, un museo municipal, un museo nacional… y las mismas losetas.

Desgraciadamente, no nos permiten hacer fotografías (esperemos que las cosas no cambien a partir de ahora, en este museo siempre se ha podido hacer fotos, sin flash por supuesto).

Tras cruzar la puerta nos encontramos en un gran espacio donde se situará la nueva Recepción de visitantes. Aquí, como en todos los espacios reformados se han utilizado dos materiales, la madera de merbau y el travertino, que proporcionan un ambiente moderno y luminoso.

El patio se convertirá también en espacio expositivo. En origen era conocido como el Patio Árabe. Estaba decorado con una reproducción de la Fuente de los Leones (el alhambrismo, una vez más). La cubierta de hierro del XIX fue desmontada en los años 70 del siglo XX, al parecer debido a su gran deterioro. En esta nueva reforma, se ha vuelto a cubrir, ahora el techo está construido en acero y cristal “inteligente”.

Desde el centro del patio vemos la nueva construcción de una cuarta planta, que no se ve desde el exterior -protegido-, y que albergará las oficinas de Dirección, el Patronato, etc.

Con motivo de las obras han aparecido algunos elementos originales, por ejemplo la cornisa del patio primitivo.

Nos muestran algunas dependencias especiales, uno de los nuevos Almacenes, y el Archivo, construido entre las cerchas o armazón de la cubierta de hierro que se conserva, con un resultado además de práctico, ya que se ha aprovechado el espacio, muy bonito.

La visita resulta muy interesante. En El País sí podemos ver algunas fotos.

Finalmente nos anuncian que el próximo mes de noviembre tendrá lugar una inauguración parcial del nuevo Museo Arqueológico.

Por Mercedes Gómez

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Museo Arqueológico
Serrano, 13
Información Visita “Obras en marcha” en la web del museo.

Hace unos días tuve la inmensa suerte de visitar un lugar especial, uno de los conjuntos arquitectónicos más notables de Madrid, el formado por la Iglesia de San Antonio de los Alemanes, la Santa y Pontificia Real Hermandad del Refugio y Piedad de Madrid, y el Colegio de la Purísima Concepción.

Una visita guiada por Carlos Osorio, autor del blog Caminando por Madrid, que una vez más nos regaló una mañana deliciosa, a través de las estancias y de la historia de una de las instituciones más antiguas y más desconocidas de Madrid, la Santa Hermandad del Refugio, y su iglesia, San Antonio de los Portugueses, hoy llamada de los Alemanes.

La cita fue en la esquina de la Corredera Baja de San Pablo con la calle de la Puebla, frente a la iglesia, construida entre 1624 y 1630.

Plano de Texeira. 1656.

El conjunto es de planta triangular, como la manzana que ocupa, entre la Corredera Baja, y las calles de la Puebla y Ballesta.

El Refugio. Corredera esquina a la calle de la Ballesta

Tras contemplar la espléndida fachada de la iglesia barroca, de Juan Gómez de Mora (aunque reformada), con la imagen de San Antonio, obra del gran escultor portugués Manuel Pereira, accedemos al edificio anejo, en la calle de la Puebla, construido en 1886 por Antonio Ruiz de Salces, y comienza la visita, a la que os invitamos a acompañarnos. Merece la pena.

San Antonio de Padua, obra de Manuel Pereira.

En la entrada, antiguo zaguán, Carlos comienza a explicarnos la rica y larga historia de estos edificios y la institución que alberga. Nos recuerda que antes de que en estos terrenos se construyera un Hospital para los Portugueses que vivían en Madrid, en lo que entonces eran las afueras, eran solo campo, escarpado y habitado por jabalíes y otros animales.

El hospital fue construido en 1606, nada más volver Felipe III a establecer la capitalidad en Madrid, y funcionó hasta el año 1689, ya en época de Felipe IV, en que Portugal se separó de la Corona Española, y el hospital, y su iglesia, fueron entregados a los Alemanes, nombre que conserva el templo.

Felipe V, en 1702, fue quien destinó las instalaciones a la Real Hermandad del Refugio.

Dejamos atrás la puerta de entrada a la Sacristía de la iglesia, a la que volveremos más tarde, y la entrada al Colegio, adornada con una fuentecilla.

Entrada al Colegio

Tras otra puerta, una escalera nos lleva hasta la sede de la Hermandad del Refugio.

Entrada a la sede de la Hermandad del Refugio

La Santa y Pontificia Real Hermandad del Refugio y Piedad de Madrid fue fundada en 1615 con el fin de dar de comer a los necesitados y ayudar a los numerosos enfermos que por entonces penaban por las calles madrileñas.

Todo comenzó durante las reuniones que mantenían tres vecinos del barrio. Don Pedro Lasso de la Vega que tenía su palacio en la esquina de San Bernardo con la calle del Pez, frente al Noviciado de los Jesuitas, donde se alojaba el Padre Bernardo de Antequera. El otro contertulio era don Juan Jerónimo Serra que vivía en la actual Travesía de Parada nº 6, antes calle de En mala hora vayas.

Poco a poco otros hermanos se fueron uniendo a la Congregación, salían de noche en busca de los necesitados, a los enfermos los acogían y los llevaban a algún hospital, y a los hambrientos les daban pan y dos huevos cocidos, de ahí el nombre de la ronda nocturna, la Ronda de Pan y Huevo.

Un criado llevaba un farol para alumbrar la búsqueda, y la cesta con los alimentos. Los hermanos se turnaban recorriendo cada noche las calles de la Villa. Hasta 1833 en que, con la llegada de la policía urbana, se suspendió la ronda, pero se abrió una Hospedería donde se proporcionaba cena y cama a los más necesitados, que existió hasta 1936. Actualmente continúa funcionando un Albergue en el que se dan cenas, y si quedan personas sin sitio en el comedor se les ofrece un bocadillo y leche caliente.

Donativos para el "Pan de los Pobres".

Pero no era esta la única actividad caritativa de la Hermandad, hasta 1890 realizaron la Visita, que consistía en repartir limosna a aquellos que lo habían solicitado con anterioridad. También proporcionaban Socorro secreto a personas de alta clase social pero que habían llegado a vivir en situación de pobreza; Aires y Baños termales a los enfermos y convalecientes; y vestido a los que apenas tenían ropa con que cubrirse. Hoy día continúa funcionando un Ropero del que se encargan algunas vecinas del barrio una vez a la semana.

Con el fin de acoger a las numerosas niñas huérfanas que los hermanos encontraban durante su ronda, en 1651 se fundó el Colegio de la Inmaculada Concepción, hoy llamado de la Purísima Concepción. Debido a los numerosos intentos de engaños para poder ingresar a niñas que no eran huérfanas, se establecieron una serie de requisitos: debían ser por supuesto huérfanas de padre y madre, y pobres. También se tenía en cuenta que fueran nobles o limpias de sangre, instrucción musical o buena voz, y que tuvieran entre 7 y 14 años.

Ahora es un centro concertado de la Comunidad de Madrid, para niños y niñas.

En fin, ya en nuestra época se creó una Residencia de ancianos, que tiene su sede en la calle del Pez esquina Corredera, casi frente a la iglesia.

Además de las limosnas, los títulos que le concedió la Corona fueron suponiendo una importante ayuda económica para los hermanos. La actividad de la Hermandad ha sido tan importante desde que se fundó que acabó dando su nombre al barrio, hoy conocido como el Barrio del Refugio.

Pero volvamos a nuestro recorrido. Tras la puerta, la primera salita que hallamos está llena de tesoros, solo ella ya bastaría para asombrarnos, pero resultaría ser solo un anticipo a todo lo que nos esperaba.

Sobre un mueble, junto a otros objetos valiosos, se conserva la urna de las votaciones, del siglo XVII, que los hermanos utilizaban para decidir la admisión de un nuevo miembro en la Real Hermandad, bolitas blancas para el sí, negras para el no.

Urna de votaciones. Siglo XVII.

También admiramos algunos de los faroles que utilizaban para alumbrarse durante la ronda nocturna.

En una esquina, una de las varias sillas de mano que se conservan, en las que transportaban a los enfermos que recogían por las calles, a los hospitales.

Silla de mano. Siglo XVIII.

A continuación entramos en la Sala de Juntas, donde, como a lo largo de toda la visita, veremos magníficas pinturas, la mayoría de ellas sin catalogar por falta de medios, según nos cuentan. Presiden la sala los retratos de los fundadores. En un lateral, el de Pedro Poveda, antiguo miembro de la Hermandad, que fue canonizado en 2003, de quien conoceremos más cosas cuando lleguemos a la cripta de la iglesia.

Sala de Juntas

Una vitrina con antiguas casullas, otra silla del siglo XVIII… La Sala es otro pequeño museo lleno de recuerdos y obras fascinantes.

En cada nueva estancia nos aguardan sorpresas. Pasamos a otra habitación donde alrededor de una mesita y un brasero, se guardan varios de los objetos más importantes en la historia del Refugio: la tablilla o escantillón, que servía para medir los huevos que se compraban para luego repartirlos a los necesitados, para saber si tenían el tamaño suficiente para satisfacer su hambre y precaria salud, de ahí la famosa frase que nos recuerda Carlos, “Si pasa, no pasa y si no pasa, pasa”.

Tablilla de medida de los huevos. (Foto: Carlos Osorio)

Otra silla de mano, más pinturas, esculturas… y la cuna de madera donde recogían a los niños que sus madres no podían hacerse cargo, con dos carteles sin desperdicio:

“No se admiten criaturas mayores de cinco años”

“Las personas que aqui espongan criaturas lo podran hacer con la seguridad de que nadie de la casa les molestara con pretesto alguno”.


Desde aquí accedemos a un pasillo en el que otra vitrina muestra infinidad de objetos que describen la historia del Refugio. Los “bombos” de lotería donde por ejemplo en 1927 se sorteaban las prebendas o dotes de mil pesetas a las “huérfanas pobres y honestas residentes en Madrid”.

Volvemos al pasillo y bajamos las escaleras de vuelta al zaguán…

Entrada a la Sacristía

… donde nos espera la espectacular iglesia y su cripta.

Continuará…

por Mercedes Gómez

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Bibliografía:

COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003.

José del Corral. “La ronda de pan y huevo. Cuatrocientos años de vida”. Revista Madrid Histórico. Nº 7, ene-feb. 2007.

Angel Lera de Isla. Cuando Madrid se hizo Corte. La famosa Ronda de Pan y Huevo”. En Revista de Folklore nº 19, Fundación Joaquín Díaz, 1982.

Colegio de la Purísima Concepción.

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