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El pasado mes de septiembre 2015 tuvimos ocasión de ver en la 2 de TVE un documental extraordinario titulado La Luz de Antonio. Se preparaba la exposición que actualmente ofrece el Museo Thyssen, los Realistas de Madrid.

Él, Antonio López, comienza diciendo: “Me enamoró… “. Se refiere a la pintura de su mujer María Moreno.

María nació en Madrid en 1933, tres años antes de que estallara la guerra. Muy pequeña fue a Valencia con su familia, donde, contó ella misma, tuvo gran libertad y vivió en contacto con la naturaleza, pero pronto volvió al duro Madrid de la posguerra y se convirtió en una adolescente introvertida. Dijo que la cultura le ayudaba a alejarse de la triste realidad y la pintura a expresarse.

Comenzó a estudiar en la Escuela de Artes y Oficios. En 1954 entró en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando donde conoció a los que luego serían sus amigos para toda la vida y al que sería su marido, Antonio. Todos juntos formaron el grupo hoy conocido como los Realistas de Madrid, un grupo de artistas admirables pero sobre todo amigos, como ellos mismos siempre recalcan.

grupo joven

Hemos hablado aquí de ellos y de algunas de sus obras en varios artículos. Del propio Antonio López, de Amalia Avia y Lucio Muñoz, que tomó el camino de la abstracción. Julio López Hernández, que se casó con Esperanza Parada. Su hermano Francisco López Hernández, que se unió a Isabel Quintanilla.

grupo maduro

Esperanza –que había dejado de pintar hace muchos años– y Amalia murieron en los inicios de 2011. Lucio había fallecido en 1998.

Hay que resaltar el papel de las mujeres en la Escuela de Bellas Artes, en aquel Madrid de los años 50. Eran compañeras de estudios y en la vida, aunque ellos han llegado a ser más famosos, el arte de ellas fue muy importante, felizmente hoy día ya reconocido.

María se licenció en 1960 y se convirtió en profesora de dibujo. Al año siguiente se casó con Antonio.

Cuenta Antonio en el documental que después de casarse pasaron un mes en un pueblo de Alicante, pintando. Él dice que ella era su luz. Se enamoró de ella y también de su pintura. Nos explica que ella, más que los detalles, “captaba la luz, el alma de las cosas”.

pintando juntos1 copia

María Moreno ha participado en numerosas exposiciones colectivas. La primera en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1962, en el Palacio de Velázquez del Retiro. La última, la que actualmente podemos visitar en el Museo Thyssen.

Solo en tres ocasiones ha expuesto individualmente. La primera, en 1966 en la Galería Edurne. Eran óleos con silencio dentro, leemos en el antiguo catálogo.

galeria edurne

Unos veinte cuadros mostraban los lugares solitarios pero vividos por la autora. Como ese pasillo de la casa en Tomelloso.

(Foto rtve.es)

(Foto rtve.es)

En 1973 expuso en Frankfurt, Galería Herbert Meyer-Ellinger. Y la última en 1990 en París, en la Galería de Claude Bernard.

Bernard en aquellos momentos compró toda su obra. Hoy día cuenta Antonio López que no sabe cómo el galerista francés la conoció pero que la eligió y quiso que ella expusiera en su sala en París. Cuenta el propio Bernard que “ella no quería exponer, era feliz en su mundo”. En este aspecto coinciden todos. La mayoría pintaba para los demás, todos querían mostrar su obra, pero ella nunca quiso figurar socialmente, pintaba porque le gustaba.

Su pintura es luminosa, claros colores, difuminadas formas. Reconocida maestra del realismo, sus obras sin embargo parece que forman parte del mundo de la imaginación. A pesar de que pintaba sus cosas, su calle, sus flores… su pintura tiene algo de irreal.

pintando juntos2

A veces reflejó los mismos escenarios que su marido, pero de forma distinta. Ella, más suave, cotidiana. Dice Antonio que, igual que Velázquez, Mari “empezó oscura y acabó luminosa”.

(Foto rtve.es)

(Foto rtve.es)

En 1993 produjo El Sol del membrillo, dirigida por Víctor Erice, gracias a ella fue posible el rodaje de una película tan especial y difícil. Antonio López quería pintar el sol… y ella hizo todo lo posible por ayudarle a lograrlo.

pintar el sol

María, Mari, como la conocen su familia y sus amigos, siempre ha acompañado a Antonio. Recuerdo las fotografías publicadas del pintor visitando las salas antes de la inauguración junto a ella cuando en 2011 se anunciaba su esperada y memorable exposición Antonio López en el mismo Museo Thyssen.

expo 2011

Luego, cuando en 2014 se presentó la obra La Familia Real para Patrimonio Nacional, por primera vez María no estaba junto a Antonio en el acto social. Pero mientras él pinta en su estudio ella aún le acompaña y expresa la misma sensibilidad.

No hace mucho tiempo Claude Bernard quiso organizar otra exposición dedicada a la pintura de María Moreno, pero ya no ha sido posible. Ya no pinta.

Su obra está en gran parte en manos de colecciones privadas fuera de España, en Alemania, Francia e Italia. Cuenta su hija María López que hay muchas obras perdidas, o en lugar desconocido, sobre todo de la etapa en que la artista expuso en Alemania… Ella, comisaria de la exposición actual junto al director artístico del museo Guillermo Solana, ahora está buscando, con el objetivo de un día poder dedicar una exposición a la obra de su madre. Ojalá pronto podamos ver esa muestra por la que trabajan sus hijas, ahora de momento podemos admirar catorce obras en la exposición los Realistas de Madrid en el Museo Thyssen. Lo cierto es que es una ocasión única para conocer su pintura.

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(Foto: rtve.es)

El documental se puede ver en la web de rtve, La luz de Antonio. Si no lo habéis visto, no os lo perdáis, es maravilloso, es enternecedor, y enriquecedor, escuchar a Antonio López, a sus hijas y otras personas que la conocen a ella y a su arte.

Al final, la familia celebra el 82 cumpleaños de María, en el mismo jardín que ella tantas veces pintó y las bellas flores que ahora decoran una tarta alrededor de la cual se reúnen todos.

(Foto: rtve.es)

(Foto: rtve.es)

Hasta el próximo 22 de mayo podemos ver la exposición Realistas de Madrid, en el Museo Thyssen, donde los amigos se han vuelto a reunir y María Moreno brilla con luz propia. La luz de María Moreno, la luz de Antonio.

Hace pocas semanas hemos tenido ocasión de escuchar a Antonio López en su Conversación en el Palacio Real con Julio López y Francisco Calvo Serraller, una delicia. Salí enamorada de la sabiduría de Antonio López, de su pintura ya lo estaba…

Si os apetece completar esta historia En torno al arte contemporáneo, Antonio López y Julio López Hernández, se puede ver aquí.

Por : Mercedes Gómez

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En la calle El Greco nº 4, en la Ciudad Universitaria, se encuentra uno de los edificios más espectaculares de Madrid. De perfil inconfundible visto desde lejos, de cerca impresiona. Por su forma, estructura y tamaño.

Proyectado para Centro de Restauraciones Artísticas, luego Instituto de Conservación y Restauración de Bienes Culturales y antiguo Instituto del Patrimonio Histórico Español, hoy es la sede del Instituto del Patrimonio Cultural de España. Obra de los arquitectos madrileños Fernando Higueras (1930-2008) y Antonio Miró (1931-2011), dos artistas que persiguieron crear nuevas formas dando vida al hormigón.

Las obras comenzaron en 1967. Dos años después Antonio López lo dibujó, a lápiz.

Pudimos ver el extraordinario cuadro en la exposición Coleccionismo al cuadrado, la Colección de Leandro Navarro en el Museo Lázaro Galdiano.

Antonio López. “Centro de Restauración” (1969-70) Lápiz sobre papel 84x100 cm.

Antonio López. “Centro de Restauración” (1969-70) Lápiz sobre papel 84 x 100 cm.

El 23 de noviembre de 1970 el famoso noticiero cinematográfico, el No-Do, nos lo mostraba.

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Se destacaba la atención prestada al “problema de la iluminación” y se comentaban sus “lucernarios puntiagudos” que recogerían un máximo de horas de sol por los 40 y 60 “gajos” o elementos constructivos correspondientes al interior y exterior.

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Se describía el proyecto como una “estructura ideada radialmente en torno a un claustro central de circulaciones lo suficientemente amplio para los distintos usos a que haya de adaptarse”.

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El edificio estaba en avanzado estado de construcción, como muestran las imágenes. Pero por diversos motivos las obras se detuvieron, y no se reanudaron hasta trece años después, en 1983.

Finalizaron en 1988. Popularmente es conocido con el nombre de la “corona de espinas”.

Octubre 2014

Octubre 2014

Su planta es un círculo, con un radio de aproximadamente 40 metros, subdividido en 30 gajos, en el exterior cada uno de ellos dividido en dos, mostrándose 56, pues el espacio de cuatro de ellos está ocupado por la escalera de entrada.

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La escultura junto a la puerta de acceso, que representa la figura de un hombre de tamaño natural, evidencia la monumentalidad del edificio.

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Es obra de Francisco López Hernández, hermano de Julio López Hernández, compañeros de generación y amigos de Antonio López, Lucio Muñoz… Fernando Higueras y Antonio Miró, entre otras casas creadas para artistas, construyeron la casa de Lucio Muñoz y Amalia Avia. Todos ellos habían nacido alrededor de 1930.

instituto patrimonio escultura

La totalidad del edificio muestra el hormigón armado visto, tanto en su exterior como interior, mediante anillos concéntricos que permiten la comunicación entre las diferentes zonas.

instituto patrimonio vestibulo

Son cuatro plantas circulares conectadas por escaleras y ascensores.

escalera

Calificado su estilo como arquitectura organicista, en alguna ocasión la singular construcción ha sido comparada de forma simbólica con una Catedral de reminiscencias góticas, destinada a la protección del Patrimonio Histórico y Artístico.

cubierta

En 2001, siendo sede del Instituto de Patrimonio Histórico Español, el edificio fue declarado Bien de Interés Cultural en su categoría de Monumento.

terraza

Los mismos autores lo restauraron y rehabilitaron en 2002.

El actual Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE) es un organismo dependiente del Ministerio de Educación y Cultura, dedicado a la investigación, conservación y restauración de los bienes que conforman nuestro Patrimonio Cultural.

sala restauracion

Además de sus labores de conservación y restauración, el IPCE ofrece una serie de valiosos servicios a investigadores, profesionales y a todos los ciudadanos interesados.

La Biblioteca, especializada en Patrimonio Histórico, es muy importante en su contenido y en su forma. Fue diseñada, incluyendo el mobiliario, por los propios arquitectos Higueras y Miró, ocupando el espacio circular bajo el cilindro de hormigón que soporta el patio central.

biblioteca

Las valiosísimas Planoteca y Fototeca, diversas Publicaciones… Previa petición, ofrecen visitas guiadas. Todo ello se puede consultar en su web.

Por : Mercedes Gómez

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Fuentes y bibliografía:

RTVE y Filmoteca Española.
Pedro Montoliú. “El Centro de Restauraciones, en la Ciudad Universitaria, continúa cerrado y abandonado después de once años”. El País 3 sept. 1981
Pedro Montoliú. “La ‘corona de espinas’ será utilizada tras 16 años de abandono“. El País. 8 sept. 1986
BOE nº 287, 30 noviembre 2001.
COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003.
Casa de Lucio Muñoz, por Higueras-Miró.

 

El año pasado, recordando a Julio López Hernández, evocamos el grupo de jóvenes, Escuela del Realismo madrileño, que en la década de los años 50 del pasado siglo XX compartieron el arte y la vida, grandes artistas que además fueron amigos, algunos de ellos incluso se enamoraron y se casaron. Antonio López, que se casó con la pintora madrileña María Moreno; el hermano de Julio, Francisco López Hernández, con Isabel Quintanilla; y otra memorable pareja, la que formaron Amalia Avia y Lucio Muñoz.

Lucio Muñoz nació en Madrid el 27 de diciembre de 1929. Una placa del Círculo de Bellas Artes A la memoria del pintor Lucio Muñoz situada en la plaza del Carmen recuerda que allí vivió el artista.

Plaza del Carmen

Plaza del Carmen

La placa está en un lugar un tanto extraño, en la medianería del edificio que da a la plaza esquina a la calle de las Tres Cruces, junto a un feo manojo de cables y tubos. Merecería algo mejor.

Plaza del Carmen (2012)

Plaza del Carmen (2012)

Lucio, que como la mayoría del grupo estudió en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, comenzó pintando al óleo en estilo realista. Una de sus primeras obras figurativas fue el retrato de su mujer, el Retrato de Amalia (1958). Junto a la pintura ambos posaron en la terraza de la casa del barrio de Argüelles en la que él tenía su estudio.

en la terraza

Acaso la misma que pintaría Antonio López entre 1962, cuando aún la debía habitar el pintor amigo, y 1990, ya ocupada la casa por otras personas que al parecer le permitieron subir y continuar la pintura inacabada.

A. López, “Terraza de Lucio” (1962-1990)

Antonio López, “Terraza de Lucio” (1962-1990).

En 1956 gracias a una beca del gobierno francés, Lucio Muñoz fue a París, viaje que cambió su vida y su arte para siempre. Allí conoció a Amalia, según contó ella misma en una bonita entrevista. Y allí, tras conocer en directo la obra de Klee, Dubuffet, Tapies… y otros creadores, realizó otro “viaje”, el que le llevaría del realismo a la abstracción.

El joven Lucio descubrió la madera con la que creó sus obras más singulares y que le identifican. Manejaba con maestría las herramientas de carpintero con las que labraba y modelaba las superficies. Su gran amigo Antonio López dijo: “La figuración era algo común y decisivo para él hasta que encontró su voz y su material, la madera. Así llegó a la abstracción con una naturalidad asombrosa”.

Calificado de informalista, su obra se encuentra en importantes museos como el Reina Sofía, y en Colecciones tanto públicas (Aena, Ayuntamiento, Congreso de los Diputados…) como privadas, y no solo en Madrid. Entre otros premios, en 1983 obtuvo el Nacional de las Artes Plásticas.

Durante los dos últimos años de su vida realizó el gran mural que ocupa una de las paredes del hemiciclo de la Asamblea de Madrid en Vallecas, de 12 m. x 11,5, un gran rompecabezas de 44 piezas de cedro, roble y fresno, labradas y pintadas con pasión hasta pocos días antes de su muerte a los 68 años en Madrid, el 24 de mayo de 1998. A la obra, que el autor no pudo ver instalada, se le dió el nombre de La ciudad inacabada.

Amalia Avia nació el 23 de abril de 1930 en Santa Cruz de la Zarza, provincia de Toledo, pero ha sido una de las grandes pintoras de Madrid, ciudad a la que amaba y en la que vivió casi toda su vida. Son inconfundibles sus imágenes de las calles, comercios, puertas… En la misma entrevista antes mencionada dijo que “pintaba cosas tan viejas y poco monumentales que todo lo iban tirando. Donde pongo la brocha, pongo la pica”. Con cierta ironía y mucho acierto definía su pintura, testigo de ese Madrid que ha ido desapareciendo.

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“Benito García, fontanero”. 1988.

En 2004 publicó sus memorias con el significativo título De puertas adentro. Murió en Madrid el 30 de marzo de 2011.

Amalia y Lucio se habían casado en 1960. Tuvieron cuatro hijos, Lucio, Nicolás, Diego y Rodrigo, que mantienen vivo el recuerdo y el arte de sus padres.

El Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, en el Centro Cultural Conde Duque, que lamentablemente continúa cerrado, posee obras de ambos artistas. El Museo Reina Sofía tiene once pinturas de Lucio Muñoz, realizadas entre 1960 y 1993. Actualmente solo se expone una, Abimelech, de su época más temprana, en la Sala 417 dedicada a La pintura española en el desarrollismo.

L. Muñoz. Abimelech (1961)

L. Muñoz. Abimelech (1961)

En cuanto a Amalia Avia, estos días, hasta el próximo 10 de noviembre en el Museo de Bellas Artes de San Fernando, tenemos la oportunidad de visitar una pequeña y deliciosa exposición El Madrid de Amalia Avia, de Falla y Bretón.

La muestra se ha organizado con motivo de la representación de Los amores de la Inés de Manuel de Falla, y La verbena de la Paloma de Tomás Bretón, en el Teatro de la Zarzuela. La escenografía está inspirada en su pintura.

En la sala 30 de la 2ª planta se expone una fotografía del decorado realizado y siete cuadros con algunos de sus temas más característicos.

“La Bobia”, 1963.

“La Bobia”, 1963.

La pintura de Amalia Avia trasmite emoción, el sentimiento de lo vivido, incluso cuando no hay personas representadas se siente su presencia.

“Tienda de máquinas”, 1987.

“Tienda de máquinas”, 1987.

Lo cuenta su hijo Rodrigo Muñoz Avia en el cartel explicativo en la sala del museo, “no había nacido en Madrid pero se sentía madrileña… amaba la ciudad en la que vivía… y no se cansaba nunca de defender, con argumentos, y con su propia pintura, la singular belleza que encerraban sus calles y sus edificios”.

Tanto en la pintura de Amalia Avia como en la de Lucio Muñoz hay mucha belleza. Cada uno siguió su camino, ella el del realismo, él el de la abstracción; los dos, cada uno en su estilo, nos legaron una visión poética de la ciudad.

por Mercedes Gómez

El Parque de Bomberos de Vallecas se encuentra en la calle de Pío Felipe.

El Tío Pío o Tío Felipe al parecer vivía en Vallecas antes de que en 1950 el pueblo fuera anexionado a Madrid. Como sucedió con otros personajes habitantes de estos barrios, generalmente propietarios de terrenos en aquella época, dio nombre a una carretera. Allí tenía su corral donde acumulaba los objetos, las chatarras que iba recogiendo entre las basuras y que luego vendía. La calle, que ya figuraba en el callejero madrileño de 1958, actualmente está rodeada de alegres jardines.

Pío Felipe, el Tío Pío, dio nombre también a uno de los cerros de este barrio hoy convertido en un bonito parque. Desde allí se contempla todo Madrid.

vista de Madrid

Frente al Cerro del Tío Pío se encuentra el parque de bomberos.

torre bomberos

Son tan bellas las vistas desde aquí que fue el lugar elegido por el pintor Antonio López para realizar su cuadro encargado por la Comunidad de Madrid destinado a adornar el edificio de la Asamblea o parlamento autonómico ubicado en tierras vallecanas. Desde 1990 a 2006 en que fue instalado, allí acudía muchos días el artista, a pintar Madrid desde la Torre de los Bomberos de Vallecas.

El cuadro que está en la Asamblea ha viajado en varias ocasiones a otras ciudades, y hace dos veranos pudimos contemplarlo en la exposición del Museo Thyssen.      

Madrid desde la torre de bomberos de Vallecas, 1990-2006. Óleo sobre lienzo. 250 x 406 cm.

A. López. Madrid desde la torre de bomberos de Vallecas, 1990-2006. Óleo sobre lienzo. 250 x 406 cm.

La extraordinaria pintura de Antonio López nos muestra Madrid bajo un sol abrasador, visto desde un lugar distinto al habitual, una imagen dura en cierto modo. Él mismo ha dicho que es “su versión más crítica de la ciudad”.

Ese Madrid afectado por los incendios desde los tiempos más antiguos, ya en la Edad Media eran frecuentes. Al principio el agua de los pilones de las fuentes era el único remedio que había para apagarlos; luego se instalaron aljibes en algunas zonas, los primeros en la Plaza Mayor. En el siglo XVI se intentó buscar una solución al grave problema creando el primer cuerpo de bomberos y adquiriendo materiales útiles, como cubetas de cuero, aguatochos o jeringas grandes, escaleras largas, etc. Las campanas de las iglesias avisaban a los carpinteros y alarifes para que acudieran cuando el incendio se producía.

A los pies de la Torre, con entrada por la calle Boada, se encuentra el pequeño y curioso Museo municipal de Bomberos, abierto al público en 1982.

Allí leemos el Acta de creación del Cuerpo de Bomberos del Ayuntamiento en 1577, y conocemos su historia en la lucha contra el fuego. Desde los primeros carpinteros nombrados Matafuegos en los comienzos del siglo XVII hasta la creación del cargo de Maestro bombero en el XVIII. Recordamos los incendios más antiguos y los más recientes, en los que algunos profesionales perdieron la vida intentando salvar la de los demás, como la tragedia de los Almacenes Arias en 1987 en la calle de la Montera.

campanita

Fotografías, medios de extinción de todas las épocas, comunicaciones, uniformes, cascos, hasta algunos juguetes… todos los aspectos del servicio de bomberos están presentes. Una de las secciones más vistosas, que gusta mucho a los niños, es la de Vehículos. El más antiguo es de finales del siglo XIX.

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Gracias a las matrículas de los automóviles comprobamos la evolución de los “coches de bomberos”.

años 50

años 60

Como indica el cartel de la entrada, el Museo de Bomberos –igual que la pintura de Antonio López–, nos cuenta Otra historia de Madrid que merece la pena conocer.

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Por Mercedes Gómez

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Museo de Bomberos

Calle Boada, 4.

Julio López Hernández nació en Madrid en 1930. Su familia era propietaria de una orfebrería, Talleres López, donde trabajaron su abuelo y su padre, de forma que tanto él mismo como su hermano Francisco, nacido dos años después, se inclinaron hacia el mundo del arte y ambos eligieron el oficio de escultor.

Estudiaron en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Allí, desde 1952 formaron parte de un grupo de jóvenes que compartían el gusto por el arte y la literatura, se hicieron amigos, algunos de ellos incluso se enamoraron y se casaron, y entre todos formaron la Escuela del llamado Realismo Madrileño.

Entre ellos, el famoso pintor y escultor Antonio López que aunque nació en Tomelloso, Ciudad Real, en 1949 llegó a Madrid con solo trece años de edad y desde entonces su vida ha estado ligada a nuestra ciudad. Antonio López se casó con la también pintora madrileña María Moreno. El resto del grupo estaba formado por Amalia Avia, casada con el abstracto Lucio Muñoz, que llegaría a ser una de las pintoras realistas más importantes. Su hermano Francisco López Hernández se unió a Isabel Quintanilla. Y el propio Julio López que casó con otra artista del grupo, Esperanza Parada. Esperanza –que había dejado de pintar hace muchos años- y Amalia murieron en los inicios del pasado año 2011.

Julio López Hernández en sus comienzos se dedicó a la escultura religiosa, aunque pronto se especializó en la llamada nueva figuración.

Refiriéndose a aquellos tiempos, él mismo ha contado: “Fue como una toma de conciencia… En un momento dado dejó de interesarme la forma y la búsqueda de soluciones puramente plásticas y decidí, influenciado por la lectura de Baroja y Machado, hacer realismo. Y esa ha sido mi pretensión desde entonces“.

“Habitación en Joaquín Costa” (1970). Colección ICO, exposición 2010.

Su obra se encuentra en diferentes museos y colecciones privadas. El Museo Reina Sofía parece ser que posee alguna, pero debe estar en los almacenes.

Hace pocos días pudimos ver la escultura de bronce Jacobo I, primer ejemplar de una edición de cuatro, en un balcón del Museo Lázaro Galdiano, dar la bienvenida a la exposición Coleccionismo al cuadrado. La Colección de Leandro Navarro. La obra, de 1975, procede de la Galería Claude Bernard de París.

Entre otros importantes premios, en 1982 Julio López obtuvo el Premio Nacional de Artes Plásticas “por su sentido original de la escultura realista fuera de los cánones académicos y su revitalización del espíritu clasicista”.

En 1986 fue nombrado académico de número de la Real Academia de San Fernando de Madrid, ocupando la plaza que el año anterior había dejado vacante el escultor Pablo Serrano.

La relación con su amigo Antonio López ha continuado a lo largo de los años. Juntos han impartido cursos y talleres, y realizado algunas obras, en las que también ha participado su hermano Francisco.

En Madrid podemos contemplar varias obras suyas, esculturas fundidas en bronce. En la plaza de Santa Ana, mirando hacia el Teatro Español, se halla la figura del poeta Federico García Lorca finalizada en 1986, aunque debió esperar diez años en el Cuartel del Conde Duque a que acabaran las obras de la plaza y poder ser instalada. Fue solicitada al Ayuntamiento por el entonces director del Teatro, Miguel Narros, al celebrarse el cincuenta cumpleaños del estreno de Yerma. Se trata de una figura de tamaño natural que representa al poeta de pie, con una alondra en las manos.

Una lápida de piedra caliza muestra la inscripción “Madrid, a Federico García Lorca”, sobre el pedestal de granito.

En 1989 la Fundación Juan March donó al Museo del Prado la obra Un pintor en el Prado, instalada en los jardines al pie de la Iglesia de los Jerónimos. Representa un joven que lleva todos los materiales necesarios para emprender una pintura al aire libre. La obra muestra un gran realismo y detalle.

Frente a ella, en el interior del Museo del Prado, a cuyo Patronato pertenece el artista, se halla un gran medallón fundido en bronce en 1983 del Retrato de Juan de Villanueva pintado por Goya hacia 1800, guardado en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Actualmente el medallón se encuentra en la Sala de las Musas, en la pared de estuco rojo pompeyano frente a los mostradores de información, sobre la puerta que comunica con la zona de acceso de la Puerta de Velázquez, puerta central del museo.

Muy cerca, en el Real Jardín Botánico, en una pequeña glorieta dedicada a los Jardines por la Paz existe una estatua realizada en 1991, titulada La niña.

Una de sus dos hijas, Marcela, sirvió de modelo hace más de veinte años. El nombre que dio el escultor a su obra entonces fue Hizo de su amor simetría, ya que la protagonista tiene entre sus manos una dalia, “quizás la flor que mejor representa la proporción áurea, la simetría del arte de la naturaleza”.

En el jardín frente a la Casa de Cantabria, en la calle de Pío Baroja, muy cerca del Retiro, podemos ver la estatua de otro poeta, un busto de bronce “de Madrid a Gerardo Diego” que fue instalado en 2003.

Finalmente, la obra pública más moderna esculpida por Julio López para Madrid es una escultura del año 1999, la figura del rey Juan Carlos I, situada a la entrada del edificio de la Asamblea de Madrid, en Vallecas.

Por Mercedes Gómez

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Fuentes:

monumentamadrid
El País
Colección ICO. Exposición Escultura con Dibujo. Octubre 2010.

Ayer fue inaugurada la segunda ampliación de la Estación Puerta de Atocha, proyectada, igual que la primera hace dieciocho años, por Rafael Moneo. Esta primera fase de las nuevas obras ha consistido en la separación de la zona de Salidas y las Llegadas, en previsión del gran tráfico que van a tener en el futuro las Líneas de Alta Velocidad, el AVE.

A pesar de la niebla de la mañana y el ambiente gris, una primera mirada al exterior de la nueva Terminal de Llegadas de Atocha sugiere luminosidad y amplitud. Construida en acero, aluminio y cristal, domina el color blanco y los espacios limpios.

Hace unos meses, en el artículo dedicado a las Esculturas de Antonio López en Atocha, visitamos las monumentales figuras, Día y Noche, que entonces se encontraban en el vestíbulo de llegadas. Tras la remodelación, han abandonado el interior de la estación y han salido a la calle.

Este mediodía aún trabajaban algunos encargados en la colocación de las obras, la estación no será inaugurada de verdad hasta el próximo domingo cuando entre en funcionamiento la nueva terminal y los viajeros comiencen a llegar y sean recibidos por estas magníficas esculturas.

Hoy aún no se podía acceder a la pequeña plaza donde se han instalado, creada a modo de sala de espera al aire libre, pero ya se pueden admirar perfectamente. Son esculturas de gran tamaño que necesitan espacio a su alrededor, y no cabe duda de que aquí lucen en todo su esplendor.

Desde ahora van a estar más cerca del público, y a la vista de todos, ya no será necesario entrar en la estación para contemplarlas, aunque también estarán más desprotegidas. Esperemos disfruten de una feliz nueva vida.

por Mercedes Gómez

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