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Cuando hace pocas semanas visitamos la antigua Real Fábrica de Tapices comprobamos cómo la técnica del tapiz tradicional sigue viva y, por otra parte, cómo sus diseños se fueron adaptando a las nuevas tendencias artísticas. Vimos tapices según modelos de artistas como Joaquín Vaquero Turcios, Alberto Corazón o Guillermo Pérez Villalta.

Hace pocos días ha sido muy interesante descubrir el arte de Josep Grau-Garriga, conocido como el renovador del tapiz contemporáneo en España, que hasta el día 18 de julio podemos contemplar en la Galería Michel Soskine.

grau garriga catalogos

Josep nació en 1929 en San Cugat del Vallés, Barcelona. En los años 50 destacó como muralista; en 1956 comenzó a trabajar para la antigua Casa Aymat de Sant Cugat dedicada a la producción de alfombras.

La fábrica, que había fundado Tomás Aymat en 1920, inició una nueva etapa en 1955 cuando se hizo cargo de ella el industrial Miquel Samaranch que creó una sección de tapices, para lo cual llevó a San Cugat desde la Real Fábrica de Tapices de Madrid al maestro tapicero Vicente Pascual. Y ofreció a Grau-Garriga la dirección artística de la empresa, que organizó un taller de tapiz experimental. Después de viajar a Francia y conocer a Jean Lurçat, considerado un maestro de la tapicería moderna, su trabajo originó la llamada Escuela Catalana del Tapiz.

Trabajó para artistas como Joan Miró, Antoni Tapies y Josep María Subirachs. Su primera exposición individual tuvo lugar en 1964 en la Sala Gaspar de Barcelona. Luego, viajes, talleres y exposiciones en diversos lugares han llevado su arte a algunos importantes museos de todo el mundo.

Desde 1989 vivió en Angers, Francia, ciudad en la que murió en 2011.

Estos días podemos admirar su obra en Madrid, en la mencionada y magnífica Galería Michel Soskine, que además ofrece el aliciente de encontrarse en un lugar muy literario. En el primer piso del nº 38 de la calle de Padilla, en el que vivió el poeta Juan Ramón Jiménez con su mujer Zenobia Camprubí desde junio de 1929 hasta agosto de 1936. Fue el último domicilio del matrimonio en Madrid, tras estallar la guerra. Una lápida en la fachada lo recuerda.

juan ramon padilla lapida

Calle Padilla, 38

La casa-palacio fue construida hacia 1925, según proyecto atribuido al arquitecto Bernardo Giner de los Ríos, sobrino de Francisco Giner.

padilla 38

Zenobia y Juan Ramón vivieron al parecer primero en el entresuelo, y luego en el primer piso.

padilla 38 entrada

Traspasamos la lujosa entrada de carruajes para tomar la escalera de mármol adornada con una bella vidriera en el primer rellano, que nos lleva hasta él.

padilla escalera

Este piso Principal que ocupó el poeta hoy está dividido en dos, separados por una pared, según me cuentan en la Galería.

Desde sus balcones a la calle Padilla Juan Ramón podía ver el jardín y el edificio el Sanatorio del Rosario, situado justo enfrente, y recordar su estancia allí, en los comienzos del siglo XX, cuando, según sus propias palabras era muy “joven y muy romántico“.

galeria padilla

La luminosa Galería Michel Soskine hoy acoge la exposición dedicada a este artista, Josep Grau-Garriga, quien “más allá del uso tradicional de la urdimbre y la trama, exploró las posibilidades de la textura y el volumen, logrando un extraordinario efecto escultórico en sus tapices, experimentando con el espacio tridimensional y la monumentalidad.”

grau garriga 2

En lugar de solo pintarlas, tejió sus obras abstractas, siguiendo el arte que desarrollaban sus compañeros de generación, como lo fue Tapies, de manera original y brillante. La muestra se titula Formas tejidas.

obra grau garriga

Los pintores crean el dibujo (históricamente, recordemos los cartones o dibujos para tapices de Goya, Rubens…) y los maestros tapiceros realizan la obra textil.

Su singularidad fue que él, pintor, ejecutaba las obras que él mismo diseñaba para tapiz. Y además de los materiales tradicionales incorporó otros nuevos, a la lana y la seda añadió el cotón, el yute, rafia, el lino y fibras sintéticas.

También experimentó con el color. En algunas obras utilizó los colores puros, en otras se decidió por la gama que le ofrecían, por ejemplo los azules.

grau garriga azules

Merece la pena visitar esta exposición, interesante y bonita, en una galería preciosa, en un edificio y una calle con historia. Hay motivos…

Por : Mercedes Gómez

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Más información:

Galería Michel Soskine
Calle Padilla, 38
De martes a viernes 10:30 – 14:30 / 16:30 – 20:00
Sábados 10:30 – 14:30

Fernández Berrocal, Rocío. Guía del Madrid de Juan Ramón Jiménez. Comunidad de Madrid, 2007.

Después de la quizá irrepetible gran exposición disfrutada esta primavera en Toledo, El Griego de Toledo, y la espectacular muestra del Museo del Prado El Greco y la pintura moderna (que aún se puede visitar, finaliza el 5 de octubre), llega a Madrid la sugestiva Entre el cielo y la tierra. Doce miradas al Greco, cuatrocientos años después.

Esta nueva exposición –un paso más en la celebración del IV Centenario de la muerte del genial pintor– que se acaba de inaugurar en el Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, nos permite comprobar que el arte del Greco continúa fascinando a los creadores y es fuente de inspiración para muchos artistas contemporáneos.

Organizada por el Ministerio de Cultura dentro del programa Nuevas Miradas, procede del Museo Nacional de Escultura de Valladolid donde se pudo visitar hasta los comienzos del pasado mes de agosto. El origen del título, Doce miradas…, es que allí se expusieron las obras junto al Apostolado del Greco, pintura propiedad de ese museo. Aquí en Madrid la pintura que recibe la visita de los artistas actuales es San Jerónimo.

San Jerónimo. El Greco © Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

San Jerónimo. El Greco © Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

Han acudido a la cita, Entre el cielo y la tierra, José Manuel Broto, Jorge Galindo, Pierre Gonnord, Luis Gordillo, Secundino Hernández, Cristina Iglesias, Carlos León, Din Matamoro, Marina Núñez, Pablo Reinoso, Montserrat Soto y Darío Villalba.

La influencia no es tan evidente como apreciamos en el arte de las vanguardias pero es poderosa, los propios artistas plantean abiertamente su vínculo con el Greco.

Durante la presentación, visita guiada por la comisaria Isabel Durán, y con la presencia de algunos de los artistas, se habla de la fuerza de la pintura del Greco, del color, de trascendencia, religión, luz, la mirada, libertad, innovación…

Los colores y la fuerza del Expolio de Cristo inspiran a José Manuel Broto.

Dos de las obras más explícitas son El Griego revisitado en Borox, de Jorge Galindo. Las características manos y brazos de las figuras del pintor cretense cambian de lugar…

Las inconfundibles fotografías de Pierre Gonnord tienen en común con la pintura del Greco la facilidad, la sencillez con que son capaces de retratar el alma, el interior de los seres humanos. Una de las tres obras expuestas, Konstantina, aparte las dudas que actualmente existen sobre la autoría del Greco, recuerda, como comenta Isabel Durán, la Dama del armiño.

Luis Gordillo mediante formas abstractas en su Sagrado Corazón de Jesús en vos confío representa el espíritu religioso, qué es la religión se pregunta.

Secundino Hernández nos cuenta que cuando era un niño coleccionaba cromos, esas imágenes que “venían en sobrecitos”, –como casi todos los niños– y, por lo que fuera, siempre reunía muchos con imágenes del Greco. Aún no sabía que iba a ser pintor, pero ya le atraía. Su expresiva pintura nace del uso libre del pincel; admira al Greco y se identifica con él y su valor al arriesgarse utilizando nuevas formas de expresión.

secundino hernandez

Cristina Iglesias no podía faltar, ella “quería estar en esta exposición”, tras haber trabajado en Toledo en su proyecto Tres Aguas, nos revela Isabel Durán. La obra elegida Sin título (Berlin II), es como casi siempre en su caso un espacio que invita al espectador a participar, a situarse. Un tapiz y un cristal azul que evoca el agua debe ser mirada desde abajo hacia arriba, desde la tierra hacia el cielo.

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La obra de Carlos León expresa mucha fuerza. Su pintura abstracta, del mismo título de la obra del Greco –que se encuentra en el Metropolitan Museum de Nueva York–, El Cardenal don Fernando Niño de Guevara, evoca al temido personaje mediante el color púrpura, representación de la sangre y del poder.

carlos leon

Nuevamente la luz y el color, Cenital 1 y Cenital 2, de Din Matamoro, dos grandes cuadros que representan, según palabras del pintor, “nada más lo que ve en el aire: la luz y el color”, como hacía el Greco, aunque eliminando los elementos figurativos.

Marina Núñez participa con un video creado a partir de la Vista y plano de Toledo, más explícito que otras obras presentes en esta exposición, que incluye movimiento y música.

Es fantástico ir comprobando cómo la respuesta de cada artista es diferente. Pablo Reinoso reinterpreta el Laocoonte –de la National Gallery de Washington, que aún podemos ver en el Prado– mediante maderas entrelazadas.

La mirada al cielo y a la tierra de Montserrat Soto.

Y ese “gitanito” Entre dos mundos, de Darío Villalba. El arte que representa la vida.

dario villalba

Aproximadamente la mitad de las obras han sido creadas expresamente para esta exposición, otras ya existían, pero todas son un homenaje a la pintura del Greco, otras miradas, desde la abstracción o la reinterpretación. Mediante pintura, escultura, fotografía o video.

En realidad son doce artistas más uno, pues en las estancias de la Real Academia, en algunos de sus rincones, se ha situado Joan Fontcuberta con seis Caballeros de la mano en el pecho un tanto sorprendentes, seis Camuflajes que esconden un juego, al propio artista escondido en cada imagen.

Las obras están repartidas entre la sala de exposiciones temporales (atención a la recepción, en la entrada) y la sala de Calcografía, donde además del Greco, su espíritu y su arte encontramos la mirada, cuatrocientos años después, de algunos de los artistas contemporáneos actuales más importantes.

En la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, hasta el próximo 8 de noviembre.

 

Por: Mercedes Gómez

 

 

 

Hasta el próximo 12 de octubre 2014, en el Palacio de Cibeles se puede visitar una de las exposiciones de arte contemporáneo más curiosas e interesantes del momento. Se titula Cine Bogart. Imaginar un edificio, coordinada y producida por Centro Centro, del Ayuntamiento de Madrid, lugar, según ellos mismos explican, dedicado a “la reflexión y la propuesta de vanguardia en las áreas de cultura, ciudadanía y gestión creativa de espacios públicos”.

En diciembre de 2009 contamos aquí su historia, la que le llevó de Salón Madrid a Cine Bogart, que a algunos nos cautivó. Generó bastantes comentarios, correos privados, incluso una bonita conversación en torno a Un beso de cine. Se unían el ánimo de defender un edificio arquitectónicamente singular, el recuerdo de muchas personas que han pasado por sus salas cinematográficas y escenario teatral, y quizá la curiosidad que despiertan los espacios abandonados.

Nuevamente podemos evocar e imaginar el Bogart, cerrado desde 2001. En otoño de 2013, seis artistas lo visitaron. “Cada uno de ellos documentó su visita y, ahora, en esta exposición, muestran el resultado de sus interpretaciones más personales del edificio; sus espacios, sus símbolos arquitectónicos y las historias que ocurrieron dentro”.

“Arte, arquitectura y memoria; espacios urbanos en desuso que nos invitan a reflexionar sobre la ciudad, sus edificios y sus posibilidades; sobre la interminable, ardua y tan necesaria tarea de mantenerlos vivos.” Son palabras de la comisaria de la muestra, Inés Caballero (la negrita es mía).

Es una buena noticia saber que el Ayuntamiento apoya esta opinión, ya que es el promotor de la exposición; quizá a partir de ahora colabore en mayor medida para conseguir que vuelvan a la vida lugares hace años abandonados a su suerte. El Frontón Beti-Jai, el Palacio Nuevo o del Marqués de Salamanca en la Quinta de Vista Alegre… y otros.

Tras una magnífica labor de búsqueda en hemerotecas nos cuentan la historia completa del edificio, desde su apertura en 1907 como Salón Madrid hasta su situación actual. Imágenes, escenas llenas de vida y de personas, actores y público.

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También se exhiben algunos documentos históricos, como el proyecto inicial firmado en 1906 por el arquitecto Luis López y el de reforma para convertirlo en frontón unos años después.

Seis artistas, cada uno a su manera, intentan rescatar la memoria, las emociones guardadas en el interior del edificio. Leonor Serrano recurre a los objetos cinematográficos (focos, butacas…) y a la luz, creando una instalación muy sugestiva.

Leonor Serrano. "Una larga espera".

Leonor Serrano. “Una larga espera”.

Allard Van Hoorn se sirve del sonido. Nicolás Combarro también evoca elementos de un cine (el cartel, la taquilla, la butaca). Javier Peña mediante una estructura de hierro recrea los distintos espacios que fueron la suma de realidades encerrada en el Bogart.

Javier Peña. "Escena".

Javier Peña. “Escena”.

Luis Úrculo ofrece un video y algunos dibujos. Finalmente, Marlon de Azambuja juega con la luz de lámparas similares a las que aún se conservan en el interior del cine.

M. de Azambuja. "Luces de bohemia".

Marlon de Azambuja. “Luces de bohemia”.

 

Termina la exposición con otro video, Vacíos, que reproduce una y otra vez una selección de fragmentos de películas que en el pasado fueron proyectadas en este cine ahora abandonado. Se han elegido solo escenas en las que no hay personas, reclamando su presencia, pues los espacios las necesitan “para perdurar”.

La web imaginarunedificio.com presenta la exposición, cuenta la historia del edificio y muestra bellas fotografías de su estado actual. Además, piden a los visitantes que añadan otros edificios a un mapa con el fin de crear un registro documental de edificios vacíos o abandonados. Esperemos que además sirva para protegerlos y darles vida.

Por: Mercedes Gómez

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Centro Centro
5ª planta
Cine Bogart. Imaginar un edificio.
Plaza de Cibeles

La calle del Doctor Fourquet nace en la de Santa Isabel, en los antiquísimos muros del Real Monasterio de la Visitación, y llega hasta la de Valencia, cruzando la animada calle de Argumosa en el extremo sudeste del barrio de Lavapiés. En ella, al abrigo del cercano Museo Reina Sofía y de la Casa Encendida, se han instalado varias galerías de arte, conformando un interesante y singular Paseo del Arte Contemporáneo.

La pionera fue Helga de Alvear que llegó a Lavapiés en 1995. Desde entonces cerca de una decena de galeristas, algunos de ellos procedentes de otras ciudades como Barcelona o Pamplona, han trasladado sus salas a esta castiza calle. No debió ser premeditado, pero se ha convertido en una alternativa a la galería tradicional y a zonas más caras, como el barrio de Salamanca. Nueva propuesta artística a la que en el algún caso se suma un compromiso social, alejado de lo puramente comercial, como es el caso de la emblemática Helga de Alvear, además dueña de una gran Colección que ya tuvimos ocasión de conocer el año pasado gracias a la exposición en el Palacio de Cibeles El arte del presente.

Ayer jueves 27 de marzo la galerista y el artista Thomas Locher presentaron su nueva exposición Absent things, Cosas ausentes, que “indaga en la relación entre el lenguaje y la economía, así como en la influencia que ambos ejercen sobre el individuo”.

Thomas Locher nació en 1956 en Munderkingen (Alemania), vive y trabaja en Berlín y su obra pertenece a importantes colecciones de todo el mundo (Museo de Arte Moderno de Nueva York, Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, etc.). Esta es su segunda exposición en la galería madrileña.

 

Mediante materiales diversos como la madera, la pintura acrílica, la fotografía… Locher nos propone una reflexión conceptual sobre nuestro contexto económico y su repercusión en la vida cotidiana. Su postura es política, supone una protesta, necesaria en estos tiempos, como avisa la propietaria de la galería, Helga de Alvear, antes del inicio de la presentación de la muestra. Trata aspectos como el intercambio, los obsequios… que se convierten en una deuda que debe ser devuelta.

Podéis leer una buena crónica de la presentación realizada por Alicia G. Arribas de la agencia Efe, El arte conceptual de Locher denuncia el “regalo” como corrupción política.

Madrid es una ciudad llena de arte que encontramos no solo en sus calles y museos sino también en las numerosas galerías que existen por toda la ciudad y que animo a visitar. Son gratuitas y ofrecen un panorama de la actividad artística actual. De vez en cuando es una buena idea ir de galerías.

 

gioto y el bosco

La exposición de Thomas Locher la podemos visitar hasta el 17 de mayo. En la Galería Helga de Alvear, calle Doctor Fourquet nº 12.

Por Mercedes Gómez

 

 

 

Dentro del programa Nuevas Miradas el pasado día 30 de enero fue inaugurada en el Museo Nacional de Artes Decorativas la exposición SOS. Eugenio Ampudia. La intención de este programa es establecer un diálogo entre los museos históricos y los artistas contemporáneos, “ofrecer un nuevo enfoque en la lectura de las colecciones de los museos estatales bajo el prisma de la creatividad contemporánea…” En definitiva se trata de relacionar las colecciones de nuestros museos y los edificios que las albergan con la creación actual.

En esta exposición el edificio del Museo se convierte en actor principal.

Construido en 1878 por José María Gómez para la duquesa de Santoña en terrenos que desde el siglo XVII habían pertenecido al Palacio Real del Buen Retiro, es un buen ejemplo de arquitectura clasicista. Originalmente fue uno de los varios hoteles levantados en la zona, hoy desaparecidos. Entre lo que hoy es el Retiro, la calle de Alcalá, el paseo del Prado y el Botánico se abrieron una serie de calles que conformarían el actual barrio de Los Jerónimos. La primera fue la calle Granada (actual Alfonso XII), Alfonso XI, Ruiz de Alarcón, Valenzuela, Alberto Bosch, Felipe IV… y la calle de Montalbán, que recibe este nombre desde 1865 por acuerdo municipal.

Del Buen Retiro únicamente se conservan en el interior del barrio creado en las últimas décadas del siglo XIX, el Casón, el Salón de Reinos y la iglesia de los Jerónimos.

Calle Montalbán

Calle Montalbán

En 1909 el palacete fue ocupado por la Escuela de Estudios Superiores de Magisterio, hasta 1932, tal como nos recuerda una placa en la fachada. Entonces se trasladó aquí el Museo Nacional de Artes Decorativas. A lo largo de todo este tiempo, el edificio ha tenido varias ampliaciones y remodelaciones, la última en 1991, convirtiéndose en el edificio de cinco plantas actual.

Calle Montalbán, 12.

Calle Montalbán, 12.

Del palacete original poco queda. Además de la fachada de ladrillo y granito se conserva la escalera imperial de mármol blanco, y los pavimentos de mosaico italiano realizados por Pellerin y Domenico. Son estos elementos los que interactúan con las obras de Eugenio Ampudia. Nos cuenta el propio artista durante la presentación que sus instalaciones funcionan como una llamada de auxilio y reflexión en torno a la cultura.

Eugenio Ampudia nació en 1958 en Valladolid aunque vive y trabaja en Madrid. Él mismo se define como artista multidisciplinar, trabaja con un equipo. Su objetivo es “contar cosas”, también reflexionar sobre el arte y el papel de los espectadores. Sus propuestas son conceptuales, por ejemplo su representación de una moto corriendo a gran velocidad por las galerías del Museo del Prado, símbolo de en lo que a veces se puede convertir una visita a un museo, según el artista.

El programa La Aventura del Saber en la 2 de TVE le dedicó su espacio el pasado mes de marzo 2013, Creadores: Eugenio Ampudia. A lo largo de casi media hora nos cuenta su forma de trabajar, el proceso mediante el cual llega a realizar sus creaciones, cuál es el significado de una pieza de arte para él…

Alguna de sus intervenciones en la ciudad tuvo bastante eco, como cuando organizó la Evacuación de Madrid en la Noche en blanco de 2008 invitando al público a cruzar la Puerta de Alcalá, en un intento de devolver a la puerta su sentido, el poder entrar y salir por ella. Sin duda su opinión sobre la emblemática Puerta es muy personal y radical, la considera “un monumento absolutamente obsoleto”. Para la mayoría de nosotros se trata de un monumento valioso, en mi opinión muy bello y querido, ¿puede un monumento que además de un componente arquitectónico y artístico presenta un valor histórico ser obsoleto?. En cualquier caso sin duda es interesante escuchar todo el discurso de Eugenio Ampudia y crearnos nuestra propia opinión.

En el Museo de Artes Decorativas las ideas que nos transmite no son tan tajantes, son sobre todo una petición de ayuda para la cultura, que no vive sus mejores momentos.

La primera intervención está en el exterior del edificio. Un juego de luces que piden auxilio en el lenguaje morse, un SOS universal, tres puntos cortos, tres puntos largos, otros tres cortos…

ext noche

Ya en el interior, en el vestíbulo, sobre el suelo de cerámica y bajo la lámpara decimonónica, un Acumulador formado por libros iluminados. La luz de los libros que iluminan la cultura y por tanto a las personas. Se agradece que hoy día –que tanto se habla de la “muerte del papel”– un artista recuerde el valor de los libros como garantía de una sociedad culta. ¿Recordáis la película de François Truffaut, Fahrenheit 451?

Acumulador (2014)

Acumulador (2014)

Nuevamente los libros son los protagonistas de la siguiente video instalación, Las palabras son demasiado concretas.

Eugenio Ampudia y "Las palabras son demasiado concretas" (2013-2014)

Eugenio Ampudia y “Las palabras son demasiado concretas” (2013-2014)

Entre los libros de una biblioteca, doce proyectores que han sido instalados en doce libros-caja para contar cosas… y que sirven al artista para hacer algunos guiños literarios y cinéfilos. Él mismo nos muestra uno de estos artilugios.

libro interior

La Habitación de lluvia (2010) y Tiempo (2008) son las otras obras expuestas.

En esta última, una vez más, el movimiento y el paso del tiempo. Los trozos de hierro van girando hasta conformar la palabra tiempo sobre las pequeñas piezas de cerámica del antiguo pavimento del palacete.

tiempo

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por Mercedes Gómez

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Museo Nacional de Artes Decorativas
Calle Montalbán, 12.
Hasta el día 27 de abril.

En el Palacio de Velázquez hasta el próximo 18 de mayo de 2014 podemos visitar la exposición Idea: Pintura Fuerza. En el gozne de los años 70 y 80. Se muestran obras de cinco artistas cuyo nexo en común es el momento en que fueron realizadas, entre los años 1978 y 1984, época de grandes cambios sociales que afectó a todos los ámbitos.

Los artistas representados son Juan Navarro Baldeweg, Alfonso Albacete, Ferrán García Sevilla, Miguel Ángel Campano y Manolo Quejido. Todos son muy interesantes, la exposición es espléndida; hoy vamos a dedicar la entrada a uno de ellos, Campano, uno de nuestros artistas contemporáneos más importantes, nacional e internacionalmente.

Miguel Ángel Campano nació en 1948 en Madrid. En los años 70 se trasladó a París gracias a una beca; el año previsto se convirtió en una estancia de más de diez, allí vivió y desarrolló su brillante carrera pictórica. Luego fue a vivir a Mallorca.

campano y chica

Mistral I, 1982 (Col. Fundación La Caixa)

En 1980 formó parte de la muestra Madrid DF, en el Museo Municipal de Madrid, junto a varios artistas entre los que se encontraban los mismos que hoy –excepto García Sevilla– le acompañan en el Palacio de Velázquez. Cinco años después fue seleccionado junto a otros compañeros de generación, entonces todos jóvenes pintores, como Miquel Barceló, que ya era una figura destacada, y José María Sicilia, para una exposición colectiva en Nueva York.

Mistral I, 1982 (Col. Fundación La Caixa)

Mistral I, 1982 (detalle)

En 1996 obtuvo el Premio Nacional de Artes Plásticas. Acababa de sufrir un grave derrame cerebral y ser operado en Madrid. Esto le obligó a pasar varios meses sin pintar. Después pintó “solo en negro”, color muy simbólico según sus propias palabras. Tres años después el Museo Reina Sofía organizó en este mismo Palacio de Velázquez una exposición dedicada a su obra reciente entonces, la de los años 90. Fue del negro al blanco y… al final de la década llegó la recuperación del amado color.

Para Campano la Pintura es un lenguaje y una expresión plástica pura. Ante la evidencia de que los jóvenes artistas comenzaron a trabajar con cualquier cosa que no fuera pintura (video, materiales industriales…) en 2002 dijo durante una entrevista:

“¡Es que la pintura no se explica, se pinta y se mira…! Quiero decir que hablamos mucho de pintura, pero lo importante no son las palabras. Las palabras nunca lograrán agarrar ni explicar las imágenes. Lo importante es la pintura. Cada vez me parece más inadecuado el lenguaje verbal relacionado con ella, con algo tan dirigido a la percepción visual. La pintura no tiene realidad hasta que uno está frente a ella y la recibe.”

Omphalos I, 1984 (Col. Meana-Larrucea)

Omphalos I, 1984 (Col. Meana-Larrucea)

En las páginas de internet, libros de arte y folletos de exposiciones se habla de su informalismo, expresionismo abstracto, abstracción geométrica… de la influencia de artistas contemporáneos. Pero él, en otra entrevista en 2010, afirmó que ya no tiene influencias de nadie, quizá algo de su maestro José Guerrero, pero que lo que hace es un no estilo.

Después de nuevos problemas de salud decidió abandonar París y trasladarse a vivir a Madrid. Mantiene a pesar de todo su gusto por la pintura, su amor al color, y su interés en transmitir a las generaciones nuevas el veneno de la pintura.

Ahora el Museo Reina Sofía nuevamente en su sede del Retiro muestra seis cuadros de aquella época, esplendorosos.

Naufragio, 1983 (detalle) Col. particular

Naufragio, 1983 (detalle) Col. particular

Como él mismo dijo: las palabras no explican las imágenes… lo importante es la pintura.

Pero a veces las palabras sí sirven, y explican muchas cosas. Merece la pena leer el artículo de la Revista Laboratorio de Arte nº 25, 2013, Epistolario de Miguel Ángel Campano, de Clara Zamora, gracias al cual conocemos un poco mejor a este gran artista, hombre culto y sensible, que a pesar de ahora encontrarse limitado por su enfermedad y no poder pintar en gran formato como solía, sigue amando la pintura. Termina el texto con una carta de su hijo de 15 años, la mejor semblanza del artista, según él mismo reconoce. No os lo perdáis, ni por supuesto su pintura, la de aquellos años 80, en el Palacio de Velázquez.

Por: Mercedes Gómez

La exposición El Arte del presente está formada por una selección de obras de la Colección Helga de Alvear, la famosa galerista que además de ser una de las personas más importantes en el mundo del mercado del arte es una gran coleccionista, y mecenas en su decidido apoyo a los artistas emergentes.

Desde el pasado mes de mayo en el Palacio de Cibeles se exponen alrededor de cien obras pertenecientes a su colección privada, de su Fundación, en Cáceres, en la que están presentes sus artistas preferidos pertenecientes a disciplinas diversas y de todos los estilos. La pintura abstracta, instalaciones, video, escultura, fotografía… obras de autores de diferentes países y tendencias que van pasando ante nuestro ojos; a la vez, nosotros mismos nos movemos por el espacio de cada sala entre los cuadros y objetos, y lo que cada uno nos sugiere. También las obras se relacionan entre ellas.

Dos figuras de mi admirado Juan Muñoz, frente a un espejo, componen uno de sus personales y enigmáticos conjuntos escultóricos.

J. Muñoz (Two figures, one pushed into the wall, 1997)

Juan Muñoz (Two figures, one pushed into the wall, 1997)

Notables artistas de las dos últimas décadas, protagonistas de la vanguardia, están representados. La videoinstalación del artista chino Ai Weiwei, una Familia (2003) de Louise Bourgeois… La interesante y algo inquietante fotografía del americano James Casebere; este singular artista construye maquetas que representan espacios abandonados e inundados que luego fotografía.

J. Casebere, Monticello (2001)

J. Casebere, Monticello (2001)

Del madrileño Santiago Sierra se expone un video en blanco y negro (24’ 31”) Palabra quemada, filmación de su obra Future montada en un solar de El Cabanyal en Valencia, un barrio valenciano amenazado por los derribos en el que se prendió fuego una pieza de madera de 17 metros como acto simbólico.

En fin, la muestra, un tanto laberíntica, va deparando sorpresas según pasamos de una sala a otra.

He llegado un poco tarde, solo quedan tres días; se puede visitar hasta el próximo domingo 3 de noviembre. Si no la habéis visto, os gusta el arte contemporáneo, os interesa saber cómo es el arte más actual, y no os vais de puente… no os la perdáis; estas últimas jornadas la entrada es gratuita.

Por Mercedes Gómez

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CentroCentro – Palacio de Cibeles
1ª planta
El Arte del presente. Colección Helga de Alvear.
Hasta el 3 de noviembre
Horario: Martes a domingo: de 10.00 a 20.00 h.

El sábado pasado volví a atravesar “el pasadizo”, desde la Corredera hasta Fuencarral, casi como cuando era pequeña, encontrando cosas sorprendentes.

Cuando en junio de 2009 lo visité después de bastantes años y escribí un breve artículo sobre este lugar, recuerdo de infancia, casi vacío y olvidado, el Pasaje Mutualidad, el “Pasadizo”, no pude imaginar que cuatro años después abriría sus puertas al arte.

Aquella otra mañana de sábado aún continuaban abiertas las tiendas de bolsos y maletas, al principio, y de ropa, al final, llegando a Fuencarral. Ambas cerraron poco después. En la actualidad solo subsiste la relojería. Pero ya entonces el aspecto del pasaje era triste, un poco fantasmal, con las paredes pintarrajeadas y sin apenas visitantes.

Hoy día el barrio continúa con su actividad habitual pero el Pasaje Mutualidad ha cambiado, aunque solo sea durante un mes ha recobrado la vida, la alegría de ver pasar, pasear, a los vecinos y curiosos en general. Hasta el próximo 20 de octubre acoge una muestra de arte contemporáneo, organizada entre otros organismos por la Embajada alemana en Madrid, se titula Espacio + Identidad.

El filósofo alemán Walter Benjamin está presente a lo largo de todo el recorrido, con sus pensamientos y frases de su Libro de los pasajes.

Los pasajes son cruceros no solo de transeúntes y cosas sino de pensamientos y voluntades… Y eso es lo que encontramos con sorpresa, personas paseando, pensando, escuchando, hablando de arte… observando obras de todo tipo, instalaciones, videos, fotografía, pintura… leyendo textos que invitan a la reflexión… y todo lo que uno quiera encontrar.

La desaparecida tienda de bolsos, de la que solo subsisten sus letreros dorados y azules, está ocupada por cerámicas, y sus antiguas vitrinas por diversas obras de arte conceptual y libros de artista.

pasaje vitrinas

Además, las actividades programadas (talleres, conferencias…) convierten al pasadizo en lugar de encuentro e intercambio.

La plaza central hoy muestra un aspecto mucho más alegre y limpio que hace cuatro años.

plaza pasadizo hoy

Cada local ofrece algo distinto. La Peluquería, la Óptica… En el antiguo Hogar Canario las fotografías de las cocinas de La Laboral de Gijón (orfanato minero hoy convertido en centro de arte, inaugurado en los años 50 igual que nuestro Pasadizo) crean un nuevo e inquietante espacio; la mezcla de las verdaderas paredes y escaleras con las fotografiadas convierten el lugar en un inmenso trampantojo por el que es posible deambular.

Bettina Geisselmann “DesEspaciados”. 2013.

Bettina Geisselmann “DesEspaciados”. 2013.

Los artistas no solo nos proponen atravesar el pasaje sino detenernos en cada recoveco, entrar en los locales, … el espacio, el edificio, juega un papel importante, se convierte en parte de las obras expuestas.

mirando una obra

Las flechas nos invitan a continuar, entrar en lugares inesperados y no pasar de largo.

sigue

Así el edificio se convierte en otro protagonista, nos permite asomarnos a los patios y bajar a sus sótanos.

video

Otro de los textos más sugerentes es el elegido por la artista Antonia Valero para presentar su Cantata silenciosa:

cantata silenciosa

“Es posible que el paseo sea la forma más pobre de viaje, el más modesto de los viajes. Y sin embargo, es uno de los que más decididamente implica las potencias de la atención y la memoria, así como las ensoñaciones de la imaginación …l”. (Miguel Morey, Kantspromenade. Una invitación a la lectura de Walter Benjamin).

Después de ver obras muy diferentes entre sí volvemos a la animación del pasaje central.

dolorosa

A cada uno de nosotros unas propuestas nos pueden gustar, otras no, algunas nos pueden sugerir cosas, o no, todo es posible. Pero de lo que no cabe duda es que, como leemos en el folleto, no se trata de objetos decorativos sino que tratan de hacernos ver que “ocupar el espacio y la vida de otra manera es todavía posible”. Y que el pasadizo ha salido del olvido.

Por Mercedes Gómez

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Espacio + Identidad
Hasta el 20 de octubre
Horario: J-D 11-14 h. y 17,21 h.

correo-e

artedemadrid@gmail.com

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