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Como vimos, Gregorio Iturbe fue el promotor de varias colonias madrileñas construidas en terrenos de su propiedad; no solo de las que llevan su nombre, construidas en los años 20 del pasado siglo por el arquitecto Enrique Pfitz, sino algunas otras que espero visitemos más adelante, edificadas en los años 30, durante la República. Sin duda fue un constructor privado de gran importancia para el urbanismo del segundo ensanche de Madrid, anterior a 1936.

Hoy os invito a conocer el edificio que fue sede de las oficinas de las varias compañías que presidía.

El inmueble de las Oficinas Iturbe fue construido entre 1933-34, cerca de la Colonia Iturbe 4. Hoy día corresponde a los números 160-164 de la calle de Serrano.

El arquitecto encargado fue Rafael Bergamín que adoptó el lenguaje de la arquitectura racionalista.

El proyecto fue paralelo al de la nueva colonia que emprendió el empresario, frente a la Colonia Iturbe 4, la Colonia El Viso, en la que también trabajó Bergamín.

De hecho, el edificio además de ser ocupado por oficinas sirvió como centro auxiliar para la obra de la nueva colonia que se estaba construyendo en las proximidades, obras que transcurrieron entre 1934 y 1936.

En este edificio, como decíamos, el arquitecto utilizó el racionalismo que ya había aplicado en la Colonia Parque-Residencia (1931-32), y que luego aplicó en las mencionadas viviendas del Viso. Una arquitectura sencilla, funcional, con superficies y volúmenes limpios, sin elementos decorativos superfluos en el exterior y todas las comodidades y gran calidad en el interior.

En la actualidad el edificio de las Oficinas Iturbe está muy modificado pues fue transformado en viviendas y los pisos bajos en locales comerciales, pero mantiene parte de la estructura exterior y algunos de sus elementos singulares que deberían ser protegidos.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

COAM. Guía de Arquitectura de Madrid. Madrid, 2003.

Madrid y sus arquitectos. 150 años de la Escuela de Arquitectura. Madrid, 1996.

Además de la Colonia Iturbe 1 , la Colonia Iturbe 2 y la Colonia Iturbe 3, el arquitecto Enrique Pfitz finalmente proyectó la Colonia Iturbe 4, para la «Propiedad Cooperativa» dirigida por Gregorio Iturbe, que recordemos impulsó la construcción de suburbios-jardín al amparo de la Ley de Casas Baratas.

Siguiendo el camino hacia el norte iniciado con las promociones anteriores, entre 1928 y 1930 la Cooperativa construyó otro conjunto de cien viviendas, en terrenos situados a continuación de lo que entonces era el final de la calle de Serrano; como las otras colonias, la Iturbe 4 se situó al otro lado del Paseo de Ronda, límite del Ensanche de Madrid.

Calle Serrano en la actualidad, barrio de El Viso.

Los hoteles se edificaron con las mismas sencillas características que las promociones anteriores del distrito de Salamanca, las de Fuente del Berro y La Guindalera.

La Colonia Iturbe 4 se encuentra entre las calles de Arga, Genil, Leizarán y Sil, junto a la Colonia de El Viso que espero visitemos en otra ocasión, en el barrio del mismo nombre, distrito de Chamartín.

Por: Mercedes Gómez

Hace unos meses, caminando por la calle de Pablo Aranda, en el barrio del Viso, distrito de Chamartín, en dirección a la de Serrano, llamaba la atención una aparatosa obra. Se adivinaba parte de un edificio de aspecto palaciego, rodeado de un gran jardín y una tapia de ladrillo.

Calle Pablo Aranda, sept. 2019.

Se trataba de Villa San José.

La finca, en la calle Pablo Aranda nº 3, desde 1928 fue propiedad de la Compañía de Jesús, hasta 2016 en que la pusieron en venta. Acogió la llamada Casa de escritores, donde hubo una gran actividad cultural, tuvieron su sede Razón y Fe y otras revistas, y la institución Fomento social, además de ser residencia de miembros de la comunidad jesuita.

Mucho han cambiado las cosas desde que hacia 1920 fue construido el edificio, en las afueras de Madrid, entonces rodeado de campo en el que los niños jugaban al fútbol. Hoy es una de las zonas más caras de la ciudad.

Villa San José, h. 1928 (foto: “Breve historia de la Villa San José”, de Pedro Miguel Lamet)

El palacete tenía dos pisos con veinticuatro habitaciones, despensa, capilla, biblioteca, etc.

Villa San José. El comedor y el hall contiguo donde tenían lugar las “charlas amigables” (foto: “Breve historia de la Villa San José”, de Pedro Miguel Lamet)

Su historia, como la de toda la ciudad, ha sido azarosa. Incautado en 1932, en un primer momento el edificio fue ocupado por una escuela dirigida por Castillejo. Al año siguiente la nueva calle recibió el nombre del arquitecto Pablo Aranda.

Después de la guerra los jesuitas lo recuperaron y volvieron a ocuparlo.

Villa San José, 1939 (foto: “Breve historia de la Villa San José”, de Pedro Miguel Lamet)

Una zona de la finca fue expropiada para el trazado la calle; fue entonces cuando se levantó la tapia de ladrillo que sigue existiendo. A esas alturas Villa San José ya no se encontraba en el extrarradio sino junto a los límites del moderno barrio de Salamanca.

En 1956 se construyó un nuevo pabellón de ladrillo junto al chalet original como ampliación de las instalaciones.

Foto: Ayuntamiento de Madrid

Después de muchos avatares, reformas y proyectos, vendida la finca, la comunidad fue clausurada el 31 de julio de 2016.

Villa San José ocupa más de 3.000 m2, de los cuales casi la mitad –al menos hasta hace poco– pertenecen al jardín, con árboles de varias especies, algunos muy antiguos, entre ellos algunas palmeras, poco habituales en Madrid.

En la actualidad se están construyendo ocho viviendas de gran lujo. Tres en el antiguo Palacete y cinco en un nuevo Pabellón que se está levantando en lugar del antiguo de los años 50.

Villa San José, enero 2020

Por: Mercedes Gómez

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Fuentes:

Pedro Miguel Lamet, Breve historia de “Villa San José” (Casa de escritores). 1928-2016.

El Confidencial

Los terrenos situados entre el paseo de la Castellana y el final de la calle de Serrano en el siglo XIX, aún sin urbanizar, eran conocidos como el Cerro del Viento.

A partir de 1878, momento en que se inauguró el Hipódromo construido a sus pies (donde actualmente se ubican los Nuevos Ministerios), la zona pasó a ser conocida como los Altos del Hipódromo y a formar parte de los planes de urbanización del Ensanche de Madrid.

En 1887 fue inaugurado el nuevo Palacio de las Artes y la Industria, construido para la celebración de la Exposición Nacional de Bellas Artes, que hoy alberga el Museo de Ciencias Naturales y la Escuela de Ingenieros.

Plano de F. Cañada, h. 1900

Plano de F. Cañada, h. 1900

En 1911 el Ministerio de Instrucción Pública donó estos terrenos a la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas que hacía solo cuatro años había sido creada con el fin de promover la investigación científica, heredera de Francisco Giner de los Ríos y Manuel Bartolomé Cossío, impulsores de la Institución Libre de Enseñanza. El objetivo de la Junta, presidida en un primer momento por Santiago Ramón y Cajal, era desarrollar los ideales de la ILE. Allí en los llamados Altos del Hipódromo se levantaron una serie de edificaciones rodeadas de jardines diseñados por Javier de Winthuysen.

Juan Ramón Jiménez dió un nuevo nombre a los Altos, Colina de los Chopos, debido a los más de tres mil árboles de esta especie que al parecer él mismo ayudó a plantar, título que utilizó también para uno de sus poéticos textos.

Este Cerro del Viento, cuando eran solo aquí viento y cerro, esta hoy Colina de los Chopos (que paran el viento con su nutrido oasis y nos lo entretienen humanamente ya)…

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La Residencia de Estudiantes se comenzó a construir a espaldas del Palacio de las Artes en 1913 según proyecto de Antonio Flórez, autor como sabemos de varios centros escolares en Madrid, igualmente inspirados en la ILE. Suyos son los pabellones gemelos y el llamado transatlántico. En 1916 se construyó el pabellón central, proyectado por Francisco Javier de Luque.

El recinto, que se encontraba muy deteriorado, fue restaurado a finales de los años 90 del pasado siglo. En la actualidad conserva todo su encanto y actividad cultural y da gusto visitarlo.

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Los dos pabellones gemelos continúan albergando habitaciones para los residentes, separados por el antiguo Jardín de las Adelfas, creado también por el poeta Juan Ramón Jiménez. En uno de ellos se ha instalado una recreación de lo que pudo ser una habitación como las que ocuparon Lorca, Dalí o cualquier otro estudiante que se puede contemplar a través de un cristal.

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En aquellos comienzos se crearon varias instituciones siempre dentro del ámbito de la investigación científica que perseguía la Junta.

Entre 1913 y 1927 se fundó el Instituto Nacional de Física y Química. El edificio fue costeado por la Fundación Rockefeller; ganaron el concurso los arquitectos Manuel Sánchez Arcas y Luis Lacasa Navarro. Es el actual Instituto de Física y Química Roca Solano.

En la zona norte de la colina entre 1931 y 1933 Carlos Arniches y Martín Domínguez construyeron el Instituto-Escuela y el Auditórium, con biblioteca, salas de conferencias, etc.

Después de la guerra, a partir de 1940 como sabemos las orientaciones pedagógicas cambiaron, también las arquitectónicas. Se construyeron nuevos edificios que se ordenaron alrededor de una gran plaza junto a los que ya existían a modo de campus. La Colina de los Chopos pasó a estar ocupada por lo que hoy es el recinto del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que fue el organismo heredero que se hizo cargo desde entonces.

El edificio central del CSIC en 1942 fue encargado a Ricardo Fernández Vallespín; fue proyectado por Miguel Fisac. En esta obra el gran arquitecto, en su primera etapa profesional, aún utilizó elementos clasicistas. Hoy es el lado oeste del conjunto.

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Ese mismo año el en esos momentos denominado Ministerio de Educación Nacional decidió construir una Capilla para atender las necesidades espirituales, tanto de los investigadores como de los alumnos del cercano instituto de Enseñanza Media.

Se hizo sobre el Auditórium existente, y se encargó el proyecto al propio Fisac. Junto al auditórium recordemos se encontraba el Instituto-Escuela que se convirtió en el Instituto de Enseñanza Media Ramiro de Maeztu.

Las dependencias del Servicio Central del Rectorado del CSIC, proyectado asimismo por Miguel Fisac en 1944 para Instituto de Edafología y Fisiología Vegetal, son hoy la fachada principal del conjunto, en su lado este, a la altura del nº 115 de la calle Serrano.

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Como nos cuenta la placa del Colegio de Arquitectos en la fachada, son dos pabellones de ladrillo independientes que delimitan un patio interior abierto al que se accede mediante una escalinata con cuatro pilares graníticos simulando un propileo monumental.

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El 15 de enero de 2007 con motivo de la celebración del Centenario de la creación de la Junta para la Ampliación de Estudios fueron inauguradas las dos esculturas con las figuras de Santiago Ramón y Cajal y Severo Ochoa, obra del artista Víctor Ochoa, situadas tras la puerta de entrada al recinto.

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En el lado sur se halla el edificio que alberga el Archivo Histórico Nacional, obra de Manuel Martínez Chumillas (1944), arquitecto racionalista que perteneció al GATEPAC y sin embargo al parecer se vio obligado a levantar un edificio historicista.

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Enfrente, en el lado norte, el Instituto de Óptica Daza de Valdés, actual Centro de Física Miguel A. Catalán integrado por varios institutos (Estructura de la materia, Óptica y Física Fundamental). Proyecto de Fisac, fue construido hacia 1950.

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Nueve años después se levantó el antiguo Centro de Investigaciones Geológicas, actual Centro de Ciencias Medioambientales del CSIC. Nuevamente obra de Fisac, tiene algunas de las características que desarrolló el arquitecto con el tiempo, novedosa en cuanto al uso del hormigón armado. La obra de diez plantas contrasta enormemente con los sencillos pabellones de la Residencia construidos en los comienzos del siglo y de la actividad de la Junta.

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Recorrer la antigua Colina de los Chopos es muy agradable y bonito, en cierto modo es un paseo por nuestra historia. Llegar hasta la Residencia de Estudiantes, al final de la calle del Pinar, admirar sus jardines y contemplar a lo lejos, más allá de la cúpula del Museo de Ciencias Naturales, los rascacielos del nuevo Madrid, impensables entonces.

Después conocer los edificios del CSIC en la calle de Serrano, desde el nº 113 al 127, con el Instituto Ramiro de Maeztu situado en el punto más alto del antiguo cerro junto a la Capilla construida en 1942 antes mencionada, la Capilla del Espíritu Santo a cuyas puertas hoy nos detenemos.

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La visitaremos en el próximo artículo.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

COAM. Guía de Arquitectura de Madrid. 2003.
FERNÁNDEZ, Rocío. Guía del Madrid de Juan Ramón Jiménez. Comunidad de Madrid, 2007.
Residencia de Estudiantes

 

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