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Hoy día 24 de noviembre hace un año que falleció en Madrid Matilde Ucelay, la primera mujer que obtuvo el título de Arquitectura en España, en el año 1936.

Damos la bienvenida de nuevo a Celia, que ejerce la misma profesión que Matilde, y que nos ofrece un estupendo artículo recordando la vida y la obra de este personaje singular, importante para Madrid y para la historia de la Arquitectura española.

Mercedes
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El edificio de viviendas Castaño, bien conocido por todos los madrileños, se asienta en un solar de ángulo muy agudo resultante de la confluencia de la diagonal de la calle Alcalá con la trama ortogonal del ensanche de la calles Goya y Conde de Peñalver.

Está resuelto mediante una solución formal conocida como de “proa de barco” y se comenzó a construir en 1930 según proyecto de Jesús Martí Martín y Miguel García-Lomas Somoano. Constituye un notable ejemplo de concepción racionalista en un barrio en el que se sitúan numerosos edificios realizados en las décadas de 1930 y 1940. La composición de sus fachadas a las calles Goya y Alcalá, donde los cuerpos volados y los grandes huecos corridos acentúan su horizontalidad simplificando los característicos y tradicionales miradores de esquina, muestra evidentes analogías con el edificio Capitol, de Luís Martínez-Feducchi Ruiz y Vicente Eced Eced.

Las plantas tipo del edificio Castaño, con entrada desde la calle Alcalá 96, tienen dos viviendas de gran tamaño en torno a las escaleras principal y de servicio y tres patios de luces, el más próximo a la esquina de forma triangular. En la planta séptima y última hay un solo ático que la pasada primavera tuve ocasión de visitar. Se trata de la vivienda-estudio que durante muchos años ocupó Matilde Ucelay Maortúa, primera mujer arquitecta de España, de cuyo fallecimiento hoy se cumple el primer aniversario.

Perteneció a una generación de mujeres a la que correspondió “romper tabúes” -no hay que olvidar que entre sus compañeros varones compartió también aulas y clases con otra mujer, Rita Fernández Queimadelos- y resulta apasionante conocer el ambiente intelectual en que creció y el momento histórico que le tocó vivir.

Nació en 1912 en una familia liberal interesada por la literatura, las bellas artes y el teatro. Creció con el referente de una madre nada convencional ya que Pura Maortúa era directora de un grupo independiente de teatro -Anfistora- y Matilde conoció a Federico García Lorca en la terraza de su casa en la calle Libertad 20 donde se realizaban lecturas y ensayos.

Edificio de viviendas en la calle Libertad 20, donde creció Matilde Ucelay

La mayor de cuatro hermanas, estudió bachillerato en el Instituto Escuela -continuador del Instituto Libre de Enseñanza-, institución liberal de enseñanza mixta en la que las mujeres participaban no sólo en el estudio sino también en el deporte, hasta entonces vedado al “sexo débil”.

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Institución Libre de Enseñanza, en el Paseo del General Martínez Campos 14

Su formación se desarrolló en un espacio en el que se concedían las mismas oportunidades a todos los estudiantes. Obtuvo brillantes calificaciones y cuando al acabar el bachillerato expresó su deseo de estudiar arquitectura en su casa la animaron a hacerlo. En 1931 con tan solo 19 años ingresó en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, carrera que simultaneó con los estudios de piano y que finalizó un año antes de lo previsto, ya que con su compañero Fernando Chueca Goitia realizó dos cursos en uno. Coincidió con Félix Candela, a quién le uniría una amistad de por vida, y se tituló el 15 de julio de 1936, tres días antes de que Franco diera el golpe de estado.

Matilde rodeada por algunos de sus compañeros de clase, poco antes de graduarse. A la derecha, ya finalizados sus estudios, tomando notas para desarrollar uno de sus proyectos.

Su marido, Javier Ruiz-Castillo, con quién se casó en Valencia en 1937, fue un importante editor vinculado a la Revista de Occidente, el primero que editó a Freud en español y quien le puso en contacto con él. También fue editor de las generaciones del 98 y del 27, por lo que el matrimonio tuvo un trato casi familiar con José Ortega y Gasset, Pío Baroja y otros intelectuales de la época.

Durante la posguerra fue apartada del ejercicio profesional -se le condenó a cinco años sin ejercer su profesión y se le inhabilitó para ocupar cargos públicos- ya que, aunque no participó activamente en política, era conocida su afiliación republicana y que había viajado a la Unión Soviética.

Matilde Ucelay en su juventud

A pesar de todas las prohibiciones y dificultades mantuvo una actividad profesional continuada durante más de cuarenta años, construyendo edificios para clientes privados, algunos extranjeros, más abiertos a trabajar con una mujer. Sus proyectos los firmaron, al principio de su trayectoria, otros compañeros, ya que contaba con la complicidad de un gran círculo de amigos. Desarrolló a lo largo de su vida más de 120 proyectos, colaboró con otros profesionales y con su hijo José, también arquitecto, realizó bóvedas laminares semejantes a las que Feliz Candela había desarrollado en México, pero jamás recibió un encargo público.

Proyectos y obras de Matilde Ucelay

Se retiró en 1981 y en 2004 le fue otorgado por el Ministerio de Vivienda el Premio Nacional de Arquitectura como reconocimiento a su excepcional trayectoria profesional. En el momento de mi visita la que fue su vivienda-estudio recibía la luz del atardecer. Desde el vestíbulo un amplio pasillo, con magníficas estanterías repletas de libros, que deja a la izquierda el patio triangular del edificio y a la derecha los ventanales a la terraza privada a la calle Alcalá, nos conduce en primer lugar a su pequeño estudio, en el que trabajó durante más de cuarenta años. Allí aún permanecen su mesa de dibujo y silla de madera, construidas artesanalmente, conforme fue su manera de trabajar, tan ajena a los ordenadores y grandes impresoras que hoy se utilizan en el mundo de la arquitectura y la construcción. La mesa de un tamaño pequeño, yo diría casi femenino; la silla con un bello dibujo decorativo.

El pasillo desemboca en un distribuidor de forma triangular con más estanterías especialmente diseñadas para este espacio y muchos libros de arquitectura, construcción y paisajismo que tanto llamaron mi atención, algunos extranjeros, y que en mi opinión merecerían ser donados junto con parte del mobiliario a una institución de prestigio. El distribuidor tiene a la derecha una puerta que da al comedor, con ventana a la calle Alcalá, y contiguo a él está el salón en el vértice del edificio desde el que se disfruta de magníficas vistas. Dos puertas a la izquierda del distribuidor conducen a sendos dormitorios con vistas a la calle Goya.

En la parte superior de la fotografía la terraza privada de la vivienda con vistas a la calle Alcalá. A la derecha la ventana de su estudio y a continuación la del comedor seguida de las del salón que vuelven hacia la calle Goya.

La cocina, el oficio y el dormitorio de servicio se organizan en la parte trasera del edificio y se puede acceder a ellos desde el vestíbulo de la vivienda o desde la terraza comunitaria de la calle Goya, a la que se llega por la escalera de servicio del edificio.

El espacio que visité me impresionó incluso antes de haber leído sobre Matilde Ucelay. Ahora creo que las notas características de su vida y personalidad aún permanecen allí.

Matilde Ucelay en los años 50

por: Celia Vinuesa. Arquitecto.

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ENLACES.-

Instituto Libre de Enseñanza

Félix Candela

Revista de Occidente

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El Sanatorio de Nuestra Señora del Rosario, que ocupa la manzana entre las calles Juan Bravo, Castelló, Padilla y Príncipe de Vergara, con fachada principal en el número 53 de esta última, es un hospital centenario. Está dirigido por la Congregación de Hermanas de la Caridad de Santa Ana, que a finales del siglo XIX compraron una casa en lo que por entonces eran las afueras de Madrid, una zona prácticamente sin construcciones, que se convertiría en la actual calle Castelló, donde acogían a los convalecientes que salían del hospital y no tenían quien les atendiese.

El hospital fue inaugurado el 22 de Marzo de 1.889, entonces bajo el nombre de Casa de Salud y Convalecientes. A principios del siglo XX se convirtió en un sanatorio o lugar de reposo para personas acomodadas. En 1958 se inauguró el nuevo edificio anexo destinado a maternidad, que llegaría a adquirir mucha fama, que aún mantiene.

Durante sus más de cien años de vida este centro ha acogido muchos pacientes, algunos de ellos ilustres. Fue durante mucho tiempo el domicilio de Juan Ramón Jiménez, uno de los varios que tuvo el poeta en nuestra ciudad.

Juan Ramón llegó a Madrid muy joven, con 19 años. Era el año 1900.

Muy pronto sufrió su primera crisis depresiva, y después de un año en un hospital francés, que tuvo que abandonar por sus amoríos con algunas enfermeras, ingresó en el del Rosario, donde vivió tres años, aunque él decía que se trasladó allí “no porque estuviera enfermo sino porque necesitaba vivir entre árboles”.

Entrada al jardín

Entrada al jardín

Interior del jardín

Interior del jardín

Allí organizó tertulias, a las que asistían los hermanos Machado y Valle Inclán entre otros, se enamoró de alguna monja, escribió y fue feliz. Es curioso comprobar que la mayoría de los domicilios posteriores de Juan Ramón siempre fueron próximos al Sanatorio. Desde el último, en la calle de Padilla -donde se encuentra la lápida que le recuerda- se veía el jardín

Ventana de su habitación

Ventana de su habitación

Desde su ventana en el segundo piso, ahora con un aparato de aire acondicionado, el poeta divisaba el jardín en el que pasó tantas tardes. Allí continúa la palmera que, según nos cuentan, ha cumplido 108 años.

Palmera centenaria

Palmera centenaria

También la bonita fuente bajo el emparrado y la pérgola, lugar al que al parecer el poeta bajaba a sentarse todas las tardes

Fuente Sanatorio del Rosario

Fuente Sanatorio del Rosario

La Pérgola

La Pérgola

Texto y fotografías: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Rocío Fernández Berrocal. “Guía del Madrid de Juan Ramón Jiménez”, Guías culturales Comunidad de Madrid. Madrid 2007.

y gracias al Sanatorio Ntra. Sra. del Rosario que amablemente mostraron su jardín.

En el número 18 de la calle Villanueva se encuentra el único palacete que ha sobrevivido a la piqueta de los diez construidos por el Marqués de Salamanca a finales del siglo XIX en la zona cercana a la Puerta de Alcalá.

Por entonces Madrid aún estaba rodeada por la cerca construida por Felipe IV en el siglo XVII, y a esas alturas ya le costaba acoger a toda la población que crecía sin tregua, impidiendo la expansión de la ciudad.

La cerca, que rodeaba el Retiro, desde la calle de Alcalá se dirigía a la actual calle de Serrano para bajar por lo que luego sería la calle de Jorge Juan hasta la zona que hoy conocemos como plaza de Colón. Su derribo en 1868 facilitó por fin la construcción del Ensanche, los futuros barrios de Chamberí y de Salamanca.

José de Salamanca y Mayol, Marqués de Salamanca, que con el tiempo daría nombre al barrio y a todo un distrito, compró unos terrenos con el fin de construir viviendas, que serían de dos tipos, los pisos en manzana cerrada, para las clases medias y acomodadas, y los palacetes, que serían ocupados por las clases más altas y los aristócratas.

A falta de fotografías, la mejor manera de ver cómo era Madrid hace mucho tiempo, es observar los planos antiguos. Mediado el siglo XIX, en el solar que existía entre las actuales calle de Serrano y Alcalá, la única construcción era la antigua Plaza de Toros, frente a la Puerta de Alcalá, como hoy nos recuerda una placa en la esquina con Claudio Coello. La calle Serrano y la calle de Alcalá eran todavía el Paseo de la Ronda.

Coello y Madoz

Coello y Madoz (1849)

Poco después, aparece la calle de Villanueva. Aún no hay edificaciones en ese tramo de la actual acera de los pares, pero si se ha construido ya un edificio enfrente, en la esquina con Serrano.

Plano de J. Merlo

Plano de Juan Merlo, F. Gutiérrez y Juan de Rivera (1866)

Hacia 1875 está representado nuestro protagonista, flanqueado por los otros dos palacetes construidos en la misma calle y que ya no existen. El de la derecha, sobre el actual nº 20 de la calle, se convirtió en colegio, hasta que hará unos cuarenta años fue derribado.

General

General Ibáñez de Ibero (1875)

Este, único superviviente, fue construido por Cristóbal Lecumberri entre 1865 y 1870. El edificio de tres plantas más semisótano está rodeado por un jardín, y

“ tiene planta rectangular, con acceso principal en su frente a poniente, mediante una escalinata y pórtico, coronado por una amplia terraza cerrada con balaustrada de piedra, existiendo otra semejante, pero menor, sobre columnas de orden dórico, en su fachada Norte. Contaba con un gran vestíbulo de doble altura, recorrido por una galería perimetral en el piso superior, la cual se alcanzaba con la escalera principal de dos tramos. En este nivel se disponían , adosados unos a otros, los cuartos privados de los señores, dormitorios, tocador, gabinete o retrete, en el inferior el comedor, salón, despacho, billar, mientras que el segundo se reservaba para los criados y el sótano para la cocina, bodega, despensa, plancha, lavadero, etc. Su imagen exterior es de gran austeridad, de espíritu clasicista, como los edificios de pisos, con revoco en los paramentos, cantería en jambas, alféizares, impostas, balcones y encadenados, y madera en el alero, de notable vuelo y mayor riqueza ornamental” (Arquitectura de Madrid. COAM)

En el plano de 1896 ya no aparece representada la Plaza de Toros que había sido derribada en 1874, y se habían abierto las calles de Columela y Conde de Aranda.

Plano topográfico 1896

Plano topográfico 1896

La casa actualmente pertenece a una conocida fotógrafa, descendiente, según me cuentan vecinos de la zona, de un “empresario catalán” y de la marquesa de Villalonga.

live-search-maps

2009 (Live search maps)

El palacete, que necesita una restauración, podría parecer abandonado, pero no lo está. Dicen que acuden todos los días a encender las luces y cuidarlo.

Y su futuro está ya previsto: ser convertido en un “showroom”, o lugar de exposición, en este caso de firmas de moda de lujo. Los planos al parecer ya son realidad. El proyecto, que quizá incluya un restaurante, está en marcha.

Fachada Norte a la calle de Villanueva, abril 2009.

Fachada Norte a la calle de Villanueva, abril 2009.

por Mercedes Gómez

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