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Eduardo Torroja fue un gran ingeniero, reconocido internacionalmente por su obra innovadora como proyectista, investigador y profesor. Madrileño de nacimiento, en su ciudad trabajó en numerosas obras, entre ellas la de los Nuevos Ministerios.

Una de las últimas fue la construcción del Instituto que hoy lleva su nombre, un conjunto de edificios que, como afirma la Guía del Colegio de Arquitectos es “uno de los hitos -tan singular como poco conocido- de la arquitectura española contemporánea”.

 

Eduardo Torroja

Eduardo Torroja nació en Madrid el 27 de agosto de 1899. Su padre fue arquitecto y matemático, así que de forma natural, igual que sus hermanos, se preparó para formar parte del mundo de la Ciencia. Se licenció como Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos en 1923. Tres años después se casó con Carmen Cavanillas; tuvieron cuatro hijos.

torroja

Desde sus comienzos su trabajo destacó. Montó su propia empresa de proyectos en 1927 y ese mismo año le llamaron para formar parte del Gabinete Técnico creado para la construcción de la Ciudad Universitaria de Madrid, bajo la dirección de Modesto López Otero.

Junto al propio López Otero, que fue el primer presidente, y otros arquitectos e ingenieros en 1934 fundaron el Instituto Técnico de la Construcción y la Edificación, una entidad privada cuyo objetivo era el estudio y la investigación en el campo de la construcción y los materiales.

Ese mismo año participó en la fundación de la revista Hormigón y acero.

En 1941 al integrarse en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) fundado el año anterior, recibieron una cesión de locales en la sede de la calle Medinaceli nº 4. En 1946 pasó a formar parte del Patronato Juan de la Cierva, del propio CSIC; entonces se trasladaron a su sede en Ruiz de Alarcón 25. En 1949 se fusionó con el Instituto del Cemento y pasó a ser Instituto Técnico de la Construcción y del Cemento, dirigido por Torroja. Ante la ampliación de funciones se buscaron nuevos locales más amplios, en la calle Velázquez 47, pero ante la gran importancia que iba adquiriendo se hizo necesaria la construcción de una sede propia.

 

Instituto de Ciencias de la Construcción

A partir de un primer proyecto realizado en 1950 por el propio Torroja, que contó con los arquitectos Manuel Barbero y Gonzalo Echegaray, en terrenos del antiguo pueblo Chamartín de la Rosa que había sido anexionado a Madrid dos años antes, entre 1951 y 1953 se construyó el conjunto.

Ubicado junto al arroyo Abroñigal -hoy cubierto por la M30-, el jardín era más extenso que ahora. En origen la institución ocupaba unas 5 hectáreas en la finca llamada El Bosque.

(Foto folleto inauguración “Costillares”, 1958)

(Foto folleto inauguración, 1958)

Con motivo de su inauguración en 1958 se editó un folleto que hoy es un valioso documento que nos permite comprobar cómo se conserva casi todo tal como fue ideado. Paseando en la actualidad por sus instalaciones una de las cosas que llama poderosamente la atención, tanto en el exterior como en el interior, es el cuidado en todos los detalles y la excelente conservación.

 

Conjunto de edificios actual IETcc

El propio conjunto es un ejemplo de la extraordinaria y novedosa técnica constructiva de Torroja y su cálculo de las estructuras de hormigón armado.

En cierto modo el objetivo del ingeniero fue demostrar que con el hormigón era posible crear obras bellas. Para ello había que adelgazar las piezas, construirlas lo más finas posible. Lo consiguió aumentando la proporción del acero en las piezas de hormigón; lo difícil era saber hasta qué punto se podía aumentar el acero para que la pieza fuera resistente.

cemento armado

El cálculo perfecto fue su gran logro. Aunque él afirmó que “por encima de todo cálculo está la idea, moldeadora del material…”

torroja frase

Aquí se utilizaron sobre todo elementos de hormigón, con piezas prefabricadas junto a elementos metálicos; unidos a materiales tradicionales, el ladrillo, la piedra y la madera.

El IET consta de un edificio central con varios cuerpos. En el primer cuerpo de dos plantas se situaron la dirección, sala de conferencias, etc. El segundo cuerpo o ala sur es una nave de una planta donde se ubicaron los laboratorios, rematado por una gran torre cubierta de piedra que contenía el depósito elevado de agua.

alberca deposito

Entre este ala sur y la situada al norte se encuentra la antigua alberca, hoy bonito estanque.

TORROJA ALBERCA

En un edificio anexo, actualmente sin uso, se fabricaba el cemento. Originalmente se concibió como un complejo industrial autosuficiente, se fabricaba todo lo necesario para los procesos y tareas. Disponían hasta de su propio invernadero, hoy convertido en lugar de reunión.

torroja invernadero

Hay varios elementos destacables y emblemáticos del Instituto. Uno de ellos es el comedor de empleados, circular, con una estructura en voladizo que cuando se abrían las puertas correderas de cristal el local quedaba integrado en el jardín como si fuera una terraza.

TORROJA PICNIC Y RESTAURANTE

Esta estructura fue reconstruida.

torroja restaurante int

El espectacular dodecaedro, que fue el depósito de carbón.

carbonera

Junto a él, la chimenea.

carbon y chimenea

Las formas geométricas, las rectas, las curvas se combinan a la perfección.

El conjunto es conocido como Costillares por las pérgolas de hormigón que rodean el escarpado terreno sobre el que se asienta.

torroja costillares

Por donde bajaba el arroyo Abroñigal ahora discurre la ruidosa M-30 que ocupa parte del jardín original.

torroja M30

Pero el entorno de los trabajadores del centro continúa siendo acogedor y muy placentero. Pinos, madroños, moreras… protegen el jardín, piscina y la zona de deportes.

costillares pingpong

En el interior del edificio principal hay dos vestíbulos, de doble altura, el primero con una escalera curva, y el segundo con una rampa sobre la planta oval y una gran cristalera desde el suelo hasta el techo.

torroja rampa

Los muebles adoptan las mismas formas curvas. El estilo pretendía ser funcional, pero buscando la belleza y los detalles decorativos.

torroja talgo

El mobiliario, que se conserva en gran parte, fue diseñado por los propios autores, incluido Torroja.

La estantería que tenía en su despacho junto a la cual aparece en una fotografía está en uno de los vestíbulos.

foto torroja estanteria

La Capilla fue decorada por Fernando Cassinello.

TORROJA CAPILLA

Hay otra capilla en el exterior, conocida como el elefante, asombroso ejemplo de las formas creadas por Torroja con el fin de demostrar lo que pretendía, que era posible que una gran lámina de hormigón armado quedara suspendida en el aire.

TORROJA CAPILLA EXTERIOR

El complejo hoy se encuentra en el barrio de Costillares, que debe tomar el nombre de la singular construcción, al norte del distrito de Ciudad Lineal.

(Foto folleto 80 aniversario)

(Foto folleto 80 aniversario, 2014)

 

Actividad

El Instituto de la Construcción continúa perteneciendo al CSIC, área de Ciencia y Tecnología de Materiales.

Su misión principal es científica, dentro de distintas áreas temáticas: materiales, su durabilidad y control de calidad, seguridad, procesos constructivos, análisis y diagnóstico del patrimonio construido, etc. Su objetivo es la investigación pero también el apoyo tecnológico al sector. La actividad es compleja y muy amplia, abarca campos diversos, desarrollados en varios departamentos. De ingeniería estructural y mecánica de los materiales compuestos, químico-física de los materiales, sistemas constructivos de la edificación, etc.

La visita a las naves para ensayos de varios tipos, mecánicos, de elementos estructurales, componentes (ventanas, canalizaciones…), nuevos materiales, etc. y escuchar las explicaciones que nos ofrecen es fascinante. Hay dos naves, la antigua y la nueva, construida en 1968.

torroja taller1

El suelo de esta nave de ensayos es como una gran mesa construida para aguantar cargas sobre ella (tirar, girar, comprimir, retorcer) (*). Desde uno de sus extremos se aprecia muy bien como la mesa está sostenida por grandes patas de hormigón.

torroja taller2

En fin, en El Torroja no falta una unidad de documentación, publicaciones, archivo y una espléndida biblioteca, de libre acceso, que forma parte de la red de Bibliotecas del CSIC. Ni la edición de prestigiosas revistas como Informes de la Construcción, a disposición de todos.

TORROJA BIBLIOTECA copia

Torroja, don Eduardo, como le llamaban los empleados del Instituto, falleció el 15 de junio de 1961, mientras estaba trabajando, en su despacho.

Torroja busto

Desde entonces el Instituto de Ciencias de la Construcción recibe su nombre, Instituto Eduardo Torroja.

Merece la pena conocerlo. Aunque este artículo es largo, no recoge todo lo que la institución y su sede ofrecen, todo lo que hemos podido ver y escuchar, era imposible. Este mes de noviembre habrá ocasión pues el IET participa en la Semana de la Ciencia y la Tecnología 2015, con visitas guiadas y otras actividades.

 

Texto : Mercedes Gómez

Con todo mi agradecimiento a Gabriel Rentero por su invitación, la extraordinaria visita que nos regaló y toda su ayuda.

Fotografías : Armando Herrero y Mercedes Gómez

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Actualización 2 nov.2015.-

(*) Corrección: la nave está “pensada para aguantar cargas sobre ella (tirar, girar, comprimir, retorcer) no pesos”.

 

Ayer una vez más volví al querido Jardín Botánico para visitar a Pantalones, el viejo olmo, preguntarle qué tal está, y comprobar que sigue bien, al menos que sigue luchando por vivir. Felizmente, como esperábamos, las flores de marzo se han transformado en hojas que presagian el verano. A estas alturas del mes de junio he tenido el placer de poder añadir dos fotografías del entrañable árbol –plantado en febrero de 1781– y sus nuevas hojas verdes -nacidas en la primavera de 2015- en la entrada publicada hace tres meses. Si os apetece, podéis ver la actualización del artículo y sus fotos aquí.

Pero hoy además quería hablar de otra faceta del Botánico, su papel como fuente de conocimiento, de información del mundo de las flores, las plantas, hierbas, los viajes de los sabios e investigadores…

El Real Jardín Botánico tiene, entre otras, una misión científica: descubrir la diversidad actual de las plantas y hongos, comprender cómo dicha diversidad se ha generado y promover su conservación. Para lograrlo realiza una labor de investigación, en la que se sirve de distintas herramientas, con la ayuda de su Archivo histórico y su hermosa Biblioteca.

La entrada al Centro de Investigación, donde está la Biblioteca, se encuentra en la Cuesta de Moyano, en su punto más alto, frente al Retiro.

entrada biblioteca botanico

El origen de la Biblioteca del Real Jardín Botánico se remonta al siglo XVIII, cuando el jardín -que había sido creado durante el reinado de Fernando VI- fue trasladado a estos terrenos del antiguo Prado de Atocha. Por entonces fue plantado Pantalones. Eran los tiempos del reinado de Carlos III.

biblioteca botanico

La biblioteca conserva desde valiosísimos incunables del siglo XV al XVIII hasta las más modernas publicaciones sobre Botánica y Horticultura.

laminas botanico

Mapas, láminas, etc. Un rico fondo documental a disposición de todas las personas interesadas.

Es muy gratificante la visita a la Biblioteca, llena de libros maravillosos, con sus ventanas que se asoman al Jardín, pero si no podemos acercarnos, el Botánico también nos ofrece una Biblioteca digital.

lamina mutis

Y otros recursos online, como los Anales del Jardín Botánico de Madrid, los bellos dibujos de la Real Expedición Botánica dirigida por don José Celestino Mutis… Y no podía faltar, en estos tiempos, una aplicación gratuita para los teléfonos móviles, la arbolapp, para identificar árboles.

Son muchas las oportunidades para conocer el inmenso Patrimonio vegetal madrileño, su origen y su significado.

En fin, por si fuera de vuestro interés, os traslado la noticia que me ha llegado de un Curso de Verano muy tentador, organizado por la UNED, que se va a celebrar en Aranjuez, los próximos días 6, 7 y 8 de julio: El Mundo Vegetal en el Real Sitio de Aranjuez: la Botánica del poder.

Aranjuez es uno de los Reales Sitios, escenarios de esa “botánica del poder” a la que se refiere el título del curso. Hace un mes visitamos el Real Cortijo de San Isidro, un ejemplo de lo que supuso la llegada de Carlos III a esta localidad.

“La monarquía española observó los beneficios de este paisaje y lo habitó enmarcándolo en grandes y complejos proyectos cinegéticos, agrícolas y de jardinería: este Mundo Vegetal resultó en una variadísima y vasta superficie verde y acuática”. Mundo que es el objeto de este curso que incluye ponencias en aulas y paseos por los jardines históricos. Serán muchos los temas apasionantes que se abordarán, el nacimiento del propio Real Sitio, las mencionadas expediciones científicas a través de los océanos, el agua de riego, la filosofía del jardín… a cargo de importantes especialistas.

Cartel Curso UNED_El Mundo Vegetal en el Rel Sitio de Aranjuez

Podéis encontrar todos los datos, el programa, precios de matrícula y detalles en la web de la UNED, aquí.

Por : Mercedes Gómez

 

Desde su creación en el siglo XVII en los jardines del Palacio del Buen Retiro hubo construcciones dedicadas a albergar colecciones de animales, una leonera y una pajarera. La leonera era una edificación semicircular, situada en el Patio llamado de la Leonera, adosada a uno de los muros del patio principal, que dibujó Texeira. Fue la primera casa de fieras del Retiro, en esos momentos solo para disfrute del rey, su familia y sus invitados; su emplazamiento junto a Palacio indica la importancia que tenía.

Plano de Texeira (1656). La Leonera.

Plano de Texeira (1656). La Leonera.

En la esquina sureste del Jardín Ochavado, que hemos visitado hace pocos días, se encontraba la pajarera o Jaula de las Aves. Era un elemento más del espacio de juego y diversión de aquel jardín barroco.

Plano de Texeira (1656). Jaula de Aves en el Jardín Ochavado.

Plano de Texeira (1656). Jaula de Aves en el Jardín Ochavado.

Siguiendo esa tradición, al parecer sobre una pequeña ya existente, en el siglo XIX en tiempos del rey Fernando VII, su Arquitecto Mayor Isidro González Velázquez construyó la Casa de Fieras en el Buen Retiro. Fue uno de los caprichos románticos creados para el Reservado del monarca. El edificio principal, de dos plantas, conocido una vez más como la Leonera, aún se conserva.

Al pasar el Retiro a manos municipales en 1868 la Casa de Fieras fue destinada a Departamento Zoológico y se abrió al público.

Casa de fieras. Tarjeta postal, foto de Jean Laurent (anterior a 1903) (Museo de Historia, memoriademadrid.es)

Casa de fieras. Tarjeta postal, foto de Jean Laurent (anterior a 1903) (Museo de Historia, memoriademadrid.es)

En 1918 el Jardinero Mayor Cecilio Rodríguez proyectó una gran reforma de las instalaciones. Se construyeron las jaulas de rejas convexas que sustituyeron las estrechas estancias que al parecer existían. También se creó entonces la plazoleta semicircular con tres escaleras, bancos y faroles de cerámica. La nueva Casa de Fieras fue inaugurada en 1921.

Tarjeta postal. Entrada a la Casa de Fieras, entre 1921-1933 (Museo de Historia, memoriademadrid.es)

Tarjeta postal. Entrada a la Casa de Fieras, entre 1921-1933 (Museo de Historia, memoriademadrid.es)

Otras obras de ampliación, también diseñadas por Cecilio Rodríguez, tuvieron lugar en 1929. Clausurada en 1969, fue trasladada a su nuevo emplazamiento en la Casa de Campo. El nuevo Zoo fue inaugurado en 1972.

Las jaulas fueron desmontadas y el edificio pasó a ser ocupado en su totalidad, pues ya tenía sus oficinas en una parte, por el Departamento de Parques y Jardines del Ayuntamiento. En 1976 hubo una nueva reforma a cargo de Manuel Herrero Palacios. Los jardines de la Casa de Fieras llevan su nombre desde 1981, son los Jardines del Arquitecto Herrero Palacios, en agradecimiento a los servicios prestados al Ayuntamiento para la mejora y embellecimiento de la Villa, como recuerda una lápida instalada en la entrada.

Entrada a los Jardines de Herrero Palacios (mayo 2015)

Entrada a los Jardines de Herrero Palacios

En 1985 en el edificio de dos plantas se instaló la Junta Municipal de Retiro.

En los comienzos del año 2005 en la entrada, en el lado norte había un muro con doble escalera de acceso en el que existía una pila o fuente, entonces sin agua -ignoro en qué momento fue construido este acceso-. En la foto que conservo de aquellos días se aprecia que la pared de ladrillo de la antigua construcción estaba decorada por un cuadro de cerámica en honor a San Fiacre, patrón de los Jardineros.

Junta Municipal de Retiro (enero, 2005)

Junta Municipal de Retiro (enero, 2005)

Los arquitectos Jaime Nadal y Sebastián Araujo fueron los elegidos para realizar la restauración y rehabilitación del viejo edificio. En la primavera de 2008 habían comenzado las obras para la construcción de una Biblioteca pública, el muro y las escaleras habían desaparecido.

En su lugar, un gran muro de cristal, se convirtió en un espejo en el que se reflejan los jardines, y que envuelve la antigua leonera de Fernando VII.

muro de cristal

El muro, que se integra en el jardín maravillosamente, es la fachada norte de la nueva biblioteca tras la cual permanece el edificio de ladrillo.

biblioteca pasillo

Y es una agradable sorpresa comprobar que continúan en su sitio -ahora haciendo compañía a los visitantes acomodados en la zona de acceso a internet gratuito, la zona wi-fi-, los azulejos dedicados al sorprendente San Fiacre, obra de la sevillana fábrica de cerámica Ramos Rejano.

San Fiacre, patrón de los Jardineros.

San Fiacre, patrón de los Jardineros.

En la más famosa fachada sur, pues es donde se ubicaban los animales, las jaulas han sido convertidas en cubículos de cristal destinados a la lectura, remansos de paz que se asoman a los jardines.

jaulas hoy

La Biblioteca del Retiro, que recibe el nombre del filósofo Eugenio Trías, la Biblioteca Eugenio Trías. Casa de Fieras, es luminosa, alegre… y muy acogedora.

sala biblioteca

Además de las salas de consulta o lectura, ofrece diversos espacios, todos muy solicitados, incluso en domingo. Una sala de juegos o bebeteca, biblioteca infantil, cuentacuentos, talleres para adultos, etc. Las sillas y cómodos silloncitos en la zona wi-fi o en la zona de lectura suelen estar ocupados, y es que aparte el servicio que ofrece la biblioteca, allí dentro se está muy a gusto. Por si todo esto fuera poco, si levantas la vista te das cuenta de que estás en el Retiro…

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Junto a la entrada una mesa muestra una iniciativa preciosa: varios álbumes registran, Cuentan, el paso de escritores por la biblioteca, de vecinos que han dejado sus fotos y sus palabras, y dedicatorias de todo tipo de visitantes. Lo cierto es que el Retiro, el Reti, forma parte de la vida de muchos de nosotros.

"Cuéntame" en la Casa de Fieras del Retiro.

“Cuéntame” en la Casa de Fieras del Retiro.

Paseando por los Jardines, descubrimos que esta biblioteca no es el único punto de lectura de la antigua Casa de Fieras, que parece siempre estuvo ligada a los libros. Allí se encontraba una de las Bibliotecas Populares, unas pequeñas bibliotecas ubicadas en sencillas construcciones de ladrillo y cerámica que contaban solo con tres o cuatro estantes de libros, que se instalaron en algunos jardines madrileños entre 1919 y 1936.

biblioteca popular detalle

Solo se conservan dos, ambas en el Retiro, restauradas en 1994 por la Feria del Libro de Madrid; una de ellas aquí, en los Jardines de Herrero Palacios, antes Casa de Fieras. La otra, la Biblioteca Popular Pérez Galdós, se encuentra cerca de la fuente del Ángel Caído.

biblioteca popular

A pesar de que a pocos pasos hay una Biblioteca municipal bien equipada, con libros, revistas, películas…, algunas personas prefieren elegir entre las revistas antiguas que alguien ha dejado en esta entrañable biblioteca popular y sentarse en los bancos cercanos a leerlas.

Por : Mercedes Gómez

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Fuentes:
Memoria de Madrid. Historias de la Casa de Fieras (I)
Memoria de Madrid. Historias de la Casa de Fieras (II)

En la calle El Greco nº 4, en la Ciudad Universitaria, se encuentra uno de los edificios más espectaculares de Madrid. De perfil inconfundible visto desde lejos, de cerca impresiona. Por su forma, estructura y tamaño.

Proyectado para Centro de Restauraciones Artísticas, luego Instituto de Conservación y Restauración de Bienes Culturales y antiguo Instituto del Patrimonio Histórico Español, hoy es la sede del Instituto del Patrimonio Cultural de España. Obra de los arquitectos madrileños Fernando Higueras (1930-2008) y Antonio Miró (1931-2011), dos artistas que persiguieron crear nuevas formas dando vida al hormigón.

Las obras comenzaron en 1967. Dos años después Antonio López lo dibujó, a lápiz.

Pudimos ver el extraordinario cuadro en la exposición Coleccionismo al cuadrado, la Colección de Leandro Navarro en el Museo Lázaro Galdiano.

Antonio López. “Centro de Restauración” (1969-70) Lápiz sobre papel 84x100 cm.

Antonio López. “Centro de Restauración” (1969-70) Lápiz sobre papel 84 x 100 cm.

El 23 de noviembre de 1970 el famoso noticiero cinematográfico, el No-Do, nos lo mostraba.

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Se destacaba la atención prestada al “problema de la iluminación” y se comentaban sus “lucernarios puntiagudos” que recogerían un máximo de horas de sol por los 40 y 60 “gajos” o elementos constructivos correspondientes al interior y exterior.

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Se describía el proyecto como una “estructura ideada radialmente en torno a un claustro central de circulaciones lo suficientemente amplio para los distintos usos a que haya de adaptarse”.

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El edificio estaba en avanzado estado de construcción, como muestran las imágenes. Pero por diversos motivos las obras se detuvieron, y no se reanudaron hasta trece años después, en 1983.

Finalizaron en 1988. Popularmente es conocido con el nombre de la “corona de espinas”.

Octubre 2014

Octubre 2014

Su planta es un círculo, con un radio de aproximadamente 40 metros, subdividido en 30 gajos, en el exterior cada uno de ellos dividido en dos, mostrándose 56, pues el espacio de cuatro de ellos está ocupado por la escalera de entrada.

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La escultura junto a la puerta de acceso, que representa la figura de un hombre de tamaño natural, evidencia la monumentalidad del edificio.

instituto patrimonio entrada

Es obra de Francisco López Hernández, hermano de Julio López Hernández, compañeros de generación y amigos de Antonio López, Lucio Muñoz… Fernando Higueras y Antonio Miró, entre otras casas creadas para artistas, construyeron la casa de Lucio Muñoz y Amalia Avia. Todos ellos habían nacido alrededor de 1930.

instituto patrimonio escultura

La totalidad del edificio muestra el hormigón armado visto, tanto en su exterior como interior, mediante anillos concéntricos que permiten la comunicación entre las diferentes zonas.

instituto patrimonio vestibulo

Son cuatro plantas circulares conectadas por escaleras y ascensores.

escalera

Calificado su estilo como arquitectura organicista, en alguna ocasión la singular construcción ha sido comparada de forma simbólica con una Catedral de reminiscencias góticas, destinada a la protección del Patrimonio Histórico y Artístico.

cubierta

En 2001, siendo sede del Instituto de Patrimonio Histórico Español, el edificio fue declarado Bien de Interés Cultural en su categoría de Monumento.

terraza

Los mismos autores lo restauraron y rehabilitaron en 2002.

El actual Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE) es un organismo dependiente del Ministerio de Educación y Cultura, dedicado a la investigación, conservación y restauración de los bienes que conforman nuestro Patrimonio Cultural.

sala restauracion

Además de sus labores de conservación y restauración, el IPCE ofrece una serie de valiosos servicios a investigadores, profesionales y a todos los ciudadanos interesados.

La Biblioteca, especializada en Patrimonio Histórico, es muy importante en su contenido y en su forma. Fue diseñada, incluyendo el mobiliario, por los propios arquitectos Higueras y Miró, ocupando el espacio circular bajo el cilindro de hormigón que soporta el patio central.

biblioteca

Las valiosísimas Planoteca y Fototeca, diversas Publicaciones… Previa petición, ofrecen visitas guiadas. Todo ello se puede consultar en su web.

Por : Mercedes Gómez

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Fuentes y bibliografía:

RTVE y Filmoteca Española.
Pedro Montoliú. “El Centro de Restauraciones, en la Ciudad Universitaria, continúa cerrado y abandonado después de once años”. El País 3 sept. 1981
Pedro Montoliú. “La ‘corona de espinas’ será utilizada tras 16 años de abandono“. El País. 8 sept. 1986
BOE nº 287, 30 noviembre 2001.
COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003.
Casa de Lucio Muñoz, por Higueras-Miró.

 

En la calle Mayor nº 86, entre la calle del Factor y la calle de la Almudena, sobre un solar de historia muy antigua, se encuentra el Palacio de Abrantes, sede del Instituto Italiano de Cultura.

En la primera mitad del siglo XVI, antes del establecimiento de la capitalidad en la Villa, se produjo un pleito entre unos vecinos de algunas casas aquí ubicadas a causa del cual en 1549 Cristóbal de Villarreal dibujó un precioso plano, conservado en el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid, en Planos y dibujos, desglosados, 199, la planta de varios edificios situados entre la calle de los Palominos (calle del Factor) y la Iglesia de Nuestra Señora de la Almudena de Madrid que nos proporciona una información muy valiosa.

Croquis de Villarreal. 1549. (Real Chancillería de Valladolid. M. de Cultura)

Croquis de Villarreal. 1549. (Real Chancillería de Valladolid. Ministerio de Cultura)

El autor, además de dibujar las casas, patios, puertas, cuadras, una noria, albercas… incluso un árbol en casa “de doña Luisa”, e indicar todos los propietarios, representó la Puerta o Arco de Santa María –que durante la época musulmana fue Puerta de la Almudena–, un cubo de la muralla, y la propia muralla atravesando los edificios situados entre la calle del Factor –aquí denominada calle de Los Palominos– y la iglesia.

En la parte superior del croquis aparece el ábside de la iglesia de Nuestra Señora de la Almudena, primera parroquia de la Villa, que antes fue mezquita, lamentablemente derribada en 1868. En la breve calle de la Almudena, junto al Palacio, bajo un cristal se conservan los restos hallados en 1998.

Croquis de Villarreal. 1549 (detalle). M. de Cultura.

Croquis de Villarreal. 1549 (detalle). M. de Cultura.

muralla Abrantes2

Calle Mayor 86, esquina calle Factor 1.

Recordemos que la muralla árabe venía desde la Cuesta de la Vega, atravesaba el Palacio de Uceda (hoy Capitanía General) y subía atravesando los abruptos terrenos sobre los cuales con el tiempo se construiría la manzana 440.

Desde que muy pronto, suponemos, se construyeron las primeras casas arrimadas a la muralla, probablemente primero intramuros, luego extramuros, en este tramo junto a la Puerta de Santa María y la iglesia, se sucedieron los propietarios cuyos nombres conocemos gracias a los documentos. El Croquis de Villarreal, la Visita General de mediados del siglo XVII y la Planimetría del XVIII trazan la historia de este lugar.

Sobre esas casas entre 1653 y 1655 se construyó el Palacio primitivo firmado por Juan Maza, al parecer con dos torres con chapiteles característicos del Madrid de los Austrias. Texeira debió dibujarlo cuando aún no estaba terminado; en su plano aparece con una torrecilla en la esquina de la calle Factor, curiosamente en el lugar donde Villarreal había situado un cubo.

Texeira (1656)

Texeira (1656)

Según la Planimetría, en el siglo XVIII el palacio ocupaba una parte de la Casa nº 1 de la manzana, que el siglo anterior había estado formada por ocho sitios o inmuebles colindantes. Su propietaria era doña Mª Teresa Pacheco de la Cueva.

Plano de Espinosa (1769)

Plano de Espinosa (1769) (en rojo, restos de la muralla)

En 1842 el edificio pasó a manos de José María Carvajal Téllez Girón duque de Abrantes cuyo nombre aún conserva el palacio.

Fue reformado por Aníbal Álvarez Bouquel, discípulo de Isidro González Velázquez, y arquitecto de la aristocracia isabelina. Bouquel lo transformó en un elegante y lujoso palacio conservando las torres.

Treinta y dos años después el duque lo vendió al senador Manuel María de Santa Ana que instaló la sede del diario La Correspondencia de España, hasta 1887 en que el nuevo dueño del periódico lo vendió al Gobierno italiano para albergar su Embajada. Al año siguiente comenzaron las obras proyectadas por el arquitecto Luis Sanz. Las torres fueron demolidas. Los decoradores italianos Grandi-Passeti realizaron las singulares pinturas al fresco bajo el gran alero de madera.

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De la reforma de Bouquel solo se conservó la escalera imperial.

escalera

Desde 1939 es la sede del Instituto Italiano de Cultura.

El cambio de uso provocó nuevas reformas en el interior del edificio. Las galerías del patio se cerraron y se creó una nueva acristalada en el piso superior.

patio pavimento

patio cielo

Desde los ventanales de la fachada trasera del Palacio de Abrantes que se asoman al Palacio Real y a los Altos de Rebeque, punto más alto de la antigua manzana, rememoramos la muralla del siglo IX.

desde el palacio

En la esquina sur este del Palacio, donde Villarreal dibujó el arranque de la “cerca principal” y un cubo, hoy se encuentra la Biblioteca del Instituto Italiano.

Como ya contamos durante nuestro paseo en busca de la muralla árabe, en su interior, moderno y cómodo, admiramos un muro de piedra caliza y pedernal de unos cinco metros que discurre paralelo a la calle Mayor, perpendicular a la del Factor. Debe corresponder al comienzo del lienzo y el cubo que Villarreal dibujó en el siglo XVI.

muralla cerca

Entonces la muralla atravesaba las casas, a ella arrimadas, del licenciado Garcés, del procurador Salazar, de Gaspar de Oviedo… actualmente es uno de los muros de la biblioteca y, al menos de momento o que sepamos, el único resto conservado en el interior de la importante y aún enigmática manzana 440, de la muralla que cerraba el primer recinto mayrití .

muralla Abrantes

A pesar del tiempo transcurrido y de las dificultades, ha subsistido como fragmento vivo del Madrid más antiguo. Ahora, en el siglo XXI, bien cuidada, ella custodia solo libros.

por Mercedes Gómez

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Bibliografía:

COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003.
Guerra de la Vega, Ramón. Palacios de Madrid. ed. del autor. Madrid, 2001. (tomo 1)

En las primeras décadas del siglo XVIII, durante el reinado de Felipe V se produjeron grandes cambios en la sociedad española y en la vida cultural. Entre otras instituciones, se crearon las Reales Academias y se fundó la Real Biblioteca Pública, origen de la actual Biblioteca Nacional, que acaba de cumplir trescientos años.

El día 29 de diciembre de 1711 el monarca aprobó el proyecto, y el 1 de marzo de 1712 nació la Real Biblioteca que se puso a disposición de todos. Su primera sede fue el Pasadizo que unía el Alcázar con el Monasterio de la Encarnación -uno de los varios pasadizos elevados que se construyeron en el siglo XVII uniendo las plantas superiores de dos edificios-.

Planos, alzados y cortes de la Real Biblioteca sita en la calle del Tesoro de Madrid (BNE)

Con la llegada de José Bonaparte al trono en 1808 y las obras de remodelación de la plaza de Oriente, el Pasadizo desapareció y la Biblioteca fue instalada en el Convento de la Trinidad Calzada en la calle de Atocha. Tras la vuelta de Fernando VII, en 1819 fue trasladada nuevamente, al Palacio del Consejo del Almirantazgo, en la plaza de la Marina Española (antes Palacio de Godoy). En 1826 su destino fue una casa que había pertenecido al Marqués de Alcañices, en la calle de Arrieta, sobre parte del solar donde luego se levantaría la Academia de Medicina.

En 1836 pasó al Estado y adoptó el nombre de Biblioteca Nacional.

Treinta años después la Reina Isabel II colocó la primera piedra del edificio que hoy alberga la Biblioteca y el Museo Arqueológico, en el Paseo de Recoletos, el Palacio de Museos, Archivo y Biblioteca Nacionales, proyectado por el arquitecto Francisco Jareño en estilo neoclásico.

La Biblioteca Nacional en 1892 (BNE)

Finalizado, con algunas modificaciones, por Antonio Ruiz de Salces en 1892, la Biblioteca fue inaugurada el 16 de marzo de 1896.

El magnífico edificio es Monumento Nacional desde el año 1983. Destaca la fachada adornada con seis esculturas y once medallones que representan a los grandes autores de la literatura española, y el bello frontón, esculpido en mármol por Agustín Querol, que simbólicamente, dicen, nos transmite la sabiduría si nos decidimos a subir por la escalinata y entrar en la Biblioteca.

En el vestíbulo, a los pies de una monumental escalera, se encuentra la estatua dedicada a Marcelino Menéndez Pelayo, director de la Biblioteca de 1898 a 1912, obra del escultor Lorenzo Coullaut Valera.

Una vez al año al menos la Biblioteca nos abre sus puertas. Da gusto recorrer sus lujosas salas rodeadas de barandillas de hierro forjado, muebles de finas maderas, contemplar las vidrieras de sus techos… todo es precioso, pero uno de los momentos más emocionantes sucede cuando llegas a conocer sus sencillos depósitos con pasillos repletos de libros esperando ser leídos y, éstos de verdad, transmitirnos la sabiduría que encierran muchas de sus páginas.

Libros… y revistas, periódicos, grabados, planos, mapas, fotografías, vídeos… los fondos de la Biblioteca Nacional son riquísimos y abarcan todos los medios de información posibles.

Además, esta institución admirable incluye el Museo de la Biblioteca Nacional, antiguo Museo del Libro, y dos salas de exposiciones temporales.

Actualmente, una espectacular exposición celebra el aniversario mostrando algunos de sus preciados tesoros. Desde los primeros manuscritos y objetos de la Biblioteca Real hasta la actualidad. Su título: La Biblioteca Nacional, trescientos años haciendo historia.

Comienza la muestra con lienzos del pintor madrileño más importante de la época, Miguel Jacinto Meléndez, que representan al rey Felipe V y la reina Isabel de Farnesio, su segunda esposa.

A continuación, obras de artistas de todos los tiempos y estilos: Velázquez, Rembrandt, Fortuny, Picasso…

De los escasos dibujos atribuidos al gran Diego Velázquez, la Biblioteca Nacional de España conserva cuatro y en esta ocasión, un poco escondidos en una esquinita, expone dos de ellos, dos pequeñas obras maestras realizadas con lápiz de carbón.

Diego Velázquez. "Cabeza de niña" (h. 1620). (BNE)

Podemos admirar códices medievales, documentos de valor incalculable, ejemplares pertenecientes a la antigua biblioteca de la Torre Alta del Alcázar de los Austrias -que gracias a su traslado a la Biblioteca Real se salvó del incendio que destruyó el palacio real en 1734-, la biblioteca del propio Felipe V, la primera edición del Quijote en los comienzos del siglo XVII…  archivos personales y documentos originales de escritores, Lope de Vega, Ramón Gómez de la Serna, Miguel Hernández, Vicente Aleixandre, etc.

Maravillosos mapas y planos, uno de ellos es el primero que se conoce de Madrid, en su edición más antigua, que muestra la Villa y Corte de finales del reinado de Felipe III y comienzos de Felipe IV.

Asistimos al nacimiento de las técnicas al servicio de la Cultura, por ejemplo la fotozincografía o transferencia de fotografía a planchas de zinc, que por fin hizo posible la reproducción mecánica.

Sorprende la belleza de los primeros aparatos que permitieron guardar y escuchar los documentos sonoros, como el fonógrafo o el gramófono. Una de las joyas de esta biblioteca, muy emotiva, es el archivo de la palabra, que guarda las voces de los protagonistas de nuestra Historia. Leer es enriquecedor, pero quizá escuchar lo es mucho más.

Por supuesto, están presentes las modernas tecnologías, la web de la Biblioteca Nacional, que ofrece una informacion inmensa, los medios sociales, twitter, flickr, una completa y bonita aplicación para los teléfonos que se puede descargar de forma gratuita…

Ideas, palabras, dibujos, fotografías, sonidos, toda la creatividad a nuestro alcance, desde hace tres siglos.

Por Mercedes Gómez

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Continuando con nuestras visitas a las Reales Academias, hoy tengo el placer de invitaros a conocer la Real Academia Nacional de Medicina, muy importante sin duda, ya que vela por una de las ciencias que más influyen en nuestra calidad de vida.

Agradezco a la institución y sobre todo a Almudena Ramírez, de la Fundación Real Academia de Medicina, su amabilidad y el entusiasmo con que me guió, explicó la historia y me dio a conocer los detalles del precioso edificio que les aloja.

Fue una mañana enriquecedora, resumida en este reportaje que espero os guste y os anime a visitar esta acogedora sede.

Mercedes

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Los orígenes de la Real Academia de Medicina se remontan al siglo XVIII, cuando, al igual que ocurrió en el ámbito de otras disciplinas, surgió una tertulia de médicos y farmacéuticos, que se reunían en la rebotica de José Ortega, en la calle de la Montera nº 10.

En 1733 esta tertulia se transformó en una agrupación profesional, la Tertulia Médica Matritense, que al año siguiente a su vez se convirtió en Academia por Real Decreto de Felipe V, con el objetivo de “fomentar el progreso de la medicina española, publicar su historia bibliográfica, formar la geografía médica del país y un diccionario tecnológico de la Medicina”.

Las reuniones continuaban en la farmacia de José Ortega. En el Archivo Municipal se conserva un plano de esta Casa firmado por el arquitecto Diego de Villanueva.

A finales del siglo, hacia 1790, se trasladaron a la calle del Tesoro, hasta 1809, en que un incendio obligó a su demolición, y a buscar otra sede. Comenzó entonces un largo peregrinaje en busca de una casa adecuada.

Tras numerosos avatares, paralelos a los de la propia historia de España, en 1861, durante el reinado de Isabel II, la institución pasó a llamarse Real Academia Nacional de Medicina.

Hubo varios domicilios nuevos y consiguientes traslados. San Bernardo, calle de Santiago, Convento de San Martín, la Facultad de Medicina, la calle de Cedaceros, la calle de la Greda en 1885… siempre con el sueño de lograr algún día una sede definitiva.

En 1892 se decidió buscar un local amplio y se alquiló el piso bajo de la casa-palacio de los condes de Oñate, en la calle Mayor nº 6, y allí vivieron hasta 1912 en que fue derribada. Entonces alquilaron un “cuarto principal” del palacio de Pinohermoso, en la calle de don Pedro.

Tantos cambios y domicilios provisionales ocasionaban muchas molestias, pérdidas de actas… la Real Academia de Medicina no lograría su Casa propia hasta los comienzos del siglo XX cuando, por real decreto, se aprobó la construcción del edificio actual, en la calle de Arrieta, antes llamada de la Biblioteca por encontrarse allí la Biblioteca Nacional. El solar fue cedido por el Estado.

Por fin, la primera piedra fue colocada en el mes de febrero de 1911, hace ahora 100 años, finalizando las obras en 1914. Su arquitecto fue Luis María Cabello Lapiedra.

El edificio presenta una fachada de estilo neoclásico construida en piedra caliza, con dos atlantes o figuras masculinas a modo de columnas que sujetan el balcón principal y flanquean la entrada.

El edificio, en el actual nº 12 de la calle, consta de 3 pisos más sótano. Nos disponemos a visitar la planta baja y primera, donde se encuentran las estancias más nobles y de mayor valor artístico. Tras cruzar la puerta, mientras aguardo breves instantes en el lujoso vestíbulo, me sorprende gratamente la presencia de un gran Plano de Pedro Texeira en una de las paredes.

Como en otras Reales Academias, las lámparas proceden de la Real Fábrica de Cristales de La Granja y algunas de sus alfombras de la Real Fábrica de Tapices.

Desde el vestíbulo ya se vislumbra el Patio de Honor, y las vidrieras del techo.

Tras el Patio se encuentra la puerta de entrada a una de las joyas de esta Real Academia, el Salón de Actos, delicioso, construido con detalles modernistas, también cubierto por vidrieras y presidido, como es de rigor, por un retrato del rey Felipe V.

A los lados se encuentran los cincuenta sillones de los académicos, cada uno representa una especialidad médica.

De aquí pasamos al Salón Amarillo, en realidad antesala del Salón de Actos destinada a los señores académicos, decorada con preciosos muebles y retratos de notables médicos, como el de Celestino Mutis. También se encuentra en este salón un busto de don Santiago Ramón y Cajal, obra del escultor Victorio Macho.

En el Salón Azul, llaman la atención sobre todo dos cosas: el suelo primitivo de azulejos, descubierto bajo una moqueta azul (de ahí el nombre de la estancia los últimos tiempos), y una pintura, óleo sobre lienzo, cedido por el Museo del Prado, titulada Centro de Vacunación, obra del pintor sevillano Manuel González Santos.

También poseen un cuadro realizado por Joaquín Sorolla, retrato del académico Amalio Jimeno, actualmente en restauración.

Subimos a la primera planta, en la que se encuentra el Salón de Gobierno donde los académicos tienen su lugar de trabajo.

Y la Biblioteca, una de las más bonitas que he tenido ocasión de conocer, realizada en hierro -como la ya visitada del Casino de Madrid en la calle de Alcalá-.

La Academia también posee una espléndida colección de relojes.

En una dependencia cercana a la sala de consulta se encuentran los tesoros bibliográficos, los libros más antiguos que encierran toda la sabiduría de los médicos desde el siglo XVI.

Y finalmente, otra sala alberga la biblioteca legada por un antiguo académico, el Doctor Cabello, junto con algunas de sus pertenencias.

Entre otros proyectos, actualmente en la Real Academia se dedican a la edición del Diccionario de Términos Médicos, a la informatización de sus fondos bibliográficos, etc.

La Real Academia Nacional de Medicina ofrece un viaje por la Historia de la Medicina, pero también por la Historia de España, en sus sillones se han sentado todos los médicos ilustres que ha dado nuestro país, don Gregorio Marañón, don Santiago Ramón y Cajal…

En la actualidad se celebran Sesiones Científicas públicas todos los martes, abiertas por tanto a todas aquellas personas interesadas, en las que los Académicos exponen temas de interés médico y científico, en un marco tan hermoso como es el Salón de Actos.

El Patio de Honor actualmente acoge una exposición muy interesante incluso para profanos en la materia, La Lente que cambió el mundo, dedicada a la historia del telescopio, microscopio e instrumentos “que ampliaron de modo insospechado el horizonte de nuestro universo”. Se puede visitar hasta el 1 de marzo, la entrada es libre. En la web de la Academia se puede descargar el Folleto.

La Academia también organiza visitas guiadas, sin fecha fija, dependiendo de las solicitudes. Os aseguro que merece la pena.

Texto y fotografías por : Mercedes Gómez

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Real Academia Nacional de Medicina

Calle Arrieta, 12.
Teléfono: 91 547 03 18.

Bibliografia:

V. MATILLA. Historia de la Real Academia Nacional de Medicina. Madrid 1984.

Otras Reales Academias:

Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.
Real Academia de Farmacia.
Real Academia de Ingeniería
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