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Una de las mejores exposiciones que podemos visitar esta primavera en Madrid es la dedicada a Warhol. El arte mecánico, en CaixaForum, en el Paseo del Prado 36, imprescindible para los amantes de la historia del arte y especialmente para los interesados en el siglo XX.
Se trata de una gran muestra monográfica que recorre la trayectoria del artista, nacido en 1928 en Pittsburgh, desde sus inicios en los años 50 cuando era un joven diseñador gráfico, hasta los años 80, convertido en figura mundial del arte pop. Conocido por su utilización de los iconos en los años 60 él mismo llegó a ser un mito.
Junto a la obra de Warhol se exponen retratos del artista realizados por grandes fotógrafos, que formaron parte de esta vida, como Avedon o Mapplethorpe.
En 1963 Andy Warhol creó The Factory, La Fábrica, su célebre estudio en Nueva York, por el que pasaron todos los artistas, modernos y personajes de la época; sus fiestas excesivas se hicieron famosas y forman parte de la historia de Warhol y de todo su mundo.
Mito mediático y personaje del mundo cultural neoyorquino, “actuó como enlace entre artistas e intelectuales, pero también entre aristócratas, homosexuales, celebridades de Hollywood, drogadictos, modelos, bohemios…”
Warhol, aficionado a las repeticiones, a las series, descubrió nuevas técnicas que le facilitaron la labor y le abrieron caminos. Gracias a la serigrafía, la fotografía, etc. de la forma manual pasó a realizar sus obras de una forma mecánica, mucho más sencilla que con la pintura. Fue el arte mecánico.
De esta forma, además de un arte tradicional (pintura o escultura) desarrolló su creatividad en medios diversos (cine, diseño, publicidad…)
No solo experimentó con las técnicas sino también con los materiales.
En 1968 sufrió un intento de asesinato que le llevó a un cambio en su actividad artística. Trasladó su sede de trabajo a The Office, una lugar más convencional en el que ejerció como artista-empresario. Todos los famosos demandaban su retrato y Warhol se entregó a las numerosas peticiones comerciales que recibía.
Murió en 1987 en Nueva York.
Warhol. El arte mecánico se podrá visitar hasta el 6 de mayo 2018.
Alrededor de la exposición CaixaForum Madrid ha organizado una serie de interesantes actividades (conferencias, proyecciones, visitas comentadas, visitas en familia…). Toda la información en la web de CaixaForum.
Por : Mercedes Gómez
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Bibliografía:
LEBRERO, José y otros autores. El dulce abismo del arte mecánico. CaixaForum, febrero 2018.
Ramón Casas, uno de los grandes pintores de finales del siglo XIX, principios del XX, nació en Barcelona en 1866, ciudad en la que murió sesenta y seis años después. Con motivo de la conmemoración del 150 aniversario de su nacimiento, en 2016 se celebró el Año Ramón Casas.
La Obra Social la Caixa junto con el Museo Nacional de Arte de Cataluña y Museos de Sitges organizaron la exposición Ramón Casas. La modernidad anhelada, que ahora tenemos la suerte y el placer de poder disfrutar en Madrid, en CaixaForum. Sin duda una de las más atractivas y esperadas de la temporada, define al pintor como bohemio, hedonista e inconformista, y nos propone revivir la eclosión de la modernidad en Europa de la mano de su mejor cronista.
Nos recibe uno de esos nuevos inventos que entonces representaban el progreso y que él utilizó, la bicicleta.
Ciento cuarenta y cinco obras de Casas y de otros artistas contemporáneos reivindican la obra del pintor catalán, y su significado dentro del contexto de la época.
La exposición ofrece un recorrido por la obra de Ramón Casas, indudablemente una de las grandes figuras del Modernismo, en relación a los artistas coetáneos que pudieron tener alguna influencia sobre él, Toulouse-Lautrec, John Singer Sargent, Julio Romero de Torres, Joaquín Sorolla, Joaquín Torres García, Pablo Picasso… algunos de ellos amigos suyos, como Santiago Rusiñol.
En Retratándose contemplamos una pintura especial, la única firmada por ambos, en la que se retratan el uno al otro como símbolo de su amistad.
El recorrido se plantea como un juego de espejos, un camino de doble sentido que permite visualizar las influencias, analogías e intereses comunes que existieron entre Casas y otros autores contemporáneos.
El primer ámbito de la muestra nos cuenta cómo fueron los comienzos, como se llevó a cabo la construcción de una identidad artística.
Casas nació en Barcelona pero muy joven, con apenas 15 años, fue a estudiar a París, primer viaje a la ciudad que marcaría toda su vida.
París era entonces el centro del arte europeo, allí, como tantos otros artistas, conoció las diferentes tendencias y lenguajes pictóricos que serían un gran aprendizaje para él en los comienzos de su carrera. Volvió varias veces.
En 1890 realizó su tercer viaje a París, en esta ocasión permaneció dos años. Fue una época enriquecedora en la que su obra se transformó. Representaba personas anónimas de la vida bohemia parisina, vivió la pulsión bohemia.
En enero de 1897 en Barcelona abrió la famosa cervecería Els Quatre Gats, que se convirtió en un gran centro de la cultura alternativa a la imperante en aquellos momentos, con el objetivo de estimular la creatividad. Aunque no supuso ningún cambio radical al arte existente, durante seis años albergó al grupo bohemio encabezado por Casas, Romeu y Rusiñol. Ramón Casas creó la imagen publicitaria del local.
Siguiendo el modelo de los azulejos catalanes de oficios del siglo XVIII diseñó un conjunto de 25 azulejos que mostraban la nueva Cataluña del siglo XIX.
La exposición también reflexiona sobre la paradoja del artista moderno.
Es curioso comprobar cómo a Casas, tan cosmopolita, le interesaron los temas populares, destacando sus majas y toreros.
Hacia 1894 comenzó una serie en la que abordaba la crónica social, el pintor incorporó un elemento nuevo en su obra: la multitud anónima, representó la poética de la multitud.
Además de pintor fue un gran dibujante y creador de carteles.
En el último ámbito temático, las identidades ambivalentes, la exposición muestra su habilidad para el retrato, sobre todo femenino. Mujeres sofisticadas y elegantes, atrevidos desnudos, y también modelos de mujer emancipada.
En definitiva, es una exposición magnífica, con una propuesta interesante, y pinturas muy bellas. Para disfrutar en:
CaixaForum Madrid
Ramon Casas. La modernidad anhelada
Hasta el 11 de Junio de 2017
Toda la información, precios y actividades relacionadas: aquí
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Por : Mercedes Gómez
Una de las mejores exposiciones inauguradas el pasado mes de octubre en Madrid, es Los pilares de Europa. La Edad Media en el British Museum, que podremos visitar y disfrutar en CaixaForum hasta el día 5 de febrero de 2017. Imprescindible para todo amante del arte y de la historia.
La muestra nos describe, mediante un gran montaje en el que se consigue el clima que evoca muy bien la época que rememoramos, cómo se forjaron los pilares de la futura Europa.
La Edad Media es un periodo histórico, entre los siglos V y XV, muy largo, complejo y sin duda apasionante que la exposición nos muestra a través de varias capítulos. Asistimos al relato de cómo, a partir de aproximadamente el año 400, tras la decadencia del Imperio romano, se fue produciendo La formación de Europa. A lo largo de más de mil años los cambios fueron enormes, las fronteras y la forma de vida fueron transformándose hasta llegar a la llamada Edad Moderna.
A través de más de doscientos sesenta objetos, tesoros en su mayor parte procedentes del British Museum, conocemos la historia que nos llevó hasta la Europa actual.
La idea no es únicamente contar la historia de los reinos, de las grandes tradiciones culturales y de las identidades nacionales, sino ir más allá… intentar mostrar la cultura material de todas las clases sociales.
A lo largo de los siglos se construyeron grandes edificios, símbolo y expresión de poder, como castillos, palacios y templos; y las ciudades crecieron. La labor de los artesanos fue destacada, creando joyas y objetos preciosos. Pero también había una pobreza extrema, la desigualdad era muy grande.
Se sabe que los ricos decoraban todos los elementos de sus construcciones incluidos los suelos.
Una de las figuras medievales sin duda emblemáticas era la del Caballero que se entrenaba en el arte de la guerra desde la infancia para servir a los gobernantes más poderosos y proteger sus propiedades.
El Poder Real era absoluto, y era en la Corte, centro de administración del reino, en el que las personas que rodeaban al monarca vivían en medio del lujo, donde nacía el arte.

Cabeza de una reina, 1275-1325, Inglaterra (se cree que esta talla de piedra representa a Leonor de Castilla, esposa de Eduardo I de Inglaterra)
Un interesante apartado es el que se refiere a la Moda. En realidad hay muy pocas prendas de vestir medievales que hayan llegado hasta nuestros días, básicamente se conocen gracias a los manuscritos iluminados, algunas descripciones escritas y a las tumbas.
También sirven en este sentido las piezas de joyería y accesorios que sí se han conservado, sobre todo, lógicamente, de las clases pudientes.
Otras piezas expuestas nos ilustran sobre costumbres y comportamientos sociales. Los aguamaniles se utilizaban para lavarse las manos antes y después de las comidas, también en las ceremonias religiosas.
Los tesoros celestiales representan el poder de la iglesia, no solo sobre la vida espiritual de los ciudadanos, sobre la devoción personal, sino también como institución terrateniente que era.
Otro apartado describe la vida urbana en las ciudades y casas medievales.
Como decíamos al principio, los interiores de las casas de las clases adineradas estaban ricamente decorados. También hay referencias a la comida y a la bebida, que igualmente reflejaban las diferencias sociales.
En fin, gracias a esta muestra singular comprendemos la importancia del legado medieval, que aunque oficialmente terminó hacia el año 1500, continúa vigente.
Toda la información, precios, horarios y actividades relacionadas, en la web de CaixaForum Madrid.
Por : Mercedes Gómez
Otra de las sugerentes exposiciones recientemente inauguradas en Madrid, recomendable a todo amante y estudioso del arte, es Miró y el objeto, en CaixaForum, que nos ofrece, además de una selección de obras extraordinarias, una nueva visión del arte del genio.
Joan Miró, uno de los grandes artistas del siglo XX, ha ejercido sin duda una gran influencia en el desarrollo del arte contemporáneo. La exposición, con un montaje brillante, se centra en uno de los aspectos más desconocidos de la obra y la personalidad de Miró, su relación con los objetos y el papel que estos jugaron en la evolución de su obra.
Desde el principio, cuando tenía poco más de veinte años, pintó naturalezas muertas, bodegones en los que a menudo los protagonistas eran objetos domésticos, tal vez un preludio de su intención de acercarse a la pintura en tanto que objeto que habita el mundo real, no como ilusión.
En una carta escrita en 1922 Miró afirmó que buscaba los objetos humildes, y que para darles emoción a estas cosas había que amarlas enormemente.
La exposición nos invita a adentrarnos en este mundo de objetos. Objetos de todo tipo que él encontraba y guardaba, que fue coleccionando a lo largo de toda su vida, muchos de ellos utilizados o convertidos en esculturas.
Hacia 1927 proclamó su deseo de asesinar la pintura y poco después dicen que afirmó que la pintura estaba en decadencia desde la edad de las cavernas.
Por esa época Miró comenzó a elaborar collages en los que utilizaba materiales ajenos al arte convencional, no pictóricos, en formatos no habituales. Como el alquitrán sobre el óleo, caseína, arena… comenzó a pintar sobre conglomerado, sobre madera…
El uso de esta técnica le abrió un mundo de enormes posibilidades en su intento de llegar a esa pintura-objeto que él pretendía lograr. Del collage llegó a la escultura.
Decoraba las pinturas con signos caligráficos que recordaban los dibujos infantiles y las pinturas rupestres que había conocido en 1957 en Altamira. Joan Miró en realidad creó un lenguaje propio y único.
A finales de los años 40, principios de los 50 comenzó a utilizar materiales como el hierro, bronce, y sobre todo la cerámica, a veces mezclando todos ellos.
El artista llegó a la cerámica por ese deseo de destruir el lienzo con marcas o signos. Poco a poco fue abandonando prácticamente la pintura para dedicarse a la escultura. Él mismo escribió que su pretensión era que el objeto en sí mismo dejara de existir y se transformara en una escultura. Hacia 1960 se inclinó cada vez más por el bronce.
Y así, en contra de las ideas convencionales o tradicionales, llegó a su antipintura o segundo asesinato de la pintura. En los comienzos de los años 70 rajó, cortó, incluso quemó la superficie de los cuadros, invitando a mirar y convencer de que la pintura era algo real, no una ilusión.
A la vez se dedicó a la creación de los cuadros-objeto.
Como él mismo había dicho en sus comienzos, para comunicar había que amar los objetos que se representaba. Y él lo demostró. Consiguió trasmitir una nueva forma de expresar y también percibir el arte.
CaixaForum nos propone además una serie de actividades en torno a la muestra muy interesantes, como las visitas comentadas los fines de semana. Toda la información, horarios y precios, en su web.
Por : Mercedes Gómez
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Miró y el objeto
CaixaForum
Paseo del Prado 36
Hasta el 22 de mayo
Mujeres de Roma, seductoras, maternales, excesivas, es sin duda una de las exposiciones imprescindibles de la temporada. Piezas procedentes de las Colecciones del Museo del Louvre, expuestas hasta el próximo 14 de febrero de 2016 en CaixaForum Madrid, conforman una bella e interesante muestra. Una mirada al mundo femenino en la antigua Roma.
Una mirada al mundo femenino desde todos los puntos de vista, la vida doméstica o mítica, personajes históricos o imaginados. Emperatrices, madres, sacerdotisas o prostitutas, todas ellas formaban parte del mundo de la mujer romana representado en esculturas, pinturas, joyas, etc.
La mujer en la civilización romana era considerada un ser inferior, dependía del padre, luego del esposo, si se casaba. Pero a pesar de la limitación en su papel legal en la sociedad, las mujeres en la vida cotidiana adquirieron un gran protagonismo en ciertas esferas y fueron representadas en multitud de obras, muchas veces de contenido mitológico, pero no únicamente.
Comienza la exposición con los Retratos de mujeres. Curiosamente, el peinado es el principal criterio de datación pues muestra las modas que imperaron en cada época.
También admiramos retratos en miniatura y retratos pintados sobre madera aparecidos sobre todo en necrópolis.
Junto a imágenes de la mujer ideal, esposa y madre, la representación de las fuerzas naturales (las estaciones, los vientos…) adquieren formas femeninas.
La seducción del espíritu, representada por las Musas, y la seducción física, representada por las Diosas.
Los rostros de la sensual Venus frente a las divinidades castas y feroces de Juno, Minerva y Diana. El mundo dionisiaco, mujeres y monstruos, como el inquietante Hermafrodito… todas las representaciones están presentes en la extraordinaria exposición.
En la última sala la escultura de Polimnia, Musa de los mitos, resume la hermosa historia de la mujer romana.
Copia de un original griego, la parte inferior representa el mundo antiguo, la superior fue realizada en el siglo XVIII por el escultor italiano Agostino Penna al gusto neoclásico. Es en cierto modo un resumen de la fascinante historia de la Mujer en Roma.
Por : Mercedes Gómez
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