You are currently browsing the tag archive for the ‘Calle Goya’ tag.

Los ejércitos romanos llegaron a la Carpetania (donde se ubicaban los terrenos que hoy conforman la Comunidad de Madrid) a mediados del siglo II antes de C.

Durante los aproximadamente siete siglos que duró su dominio en la Península, en nuestras tierras la única gran ciudad romana de la que hay constancia fue Complutum, actual Alcalá de Henares. En lo que hoy es la ciudad de Madrid al parecer no existió un núcleo de población importante, pero sí existieron ciertos asentamientos, sobre todo rurales, dispersos, instalados en torno al río y sus arroyos.

Fueron las villae, las villas, explotaciones agrarias que podían ser pequeñas como una granja o grandes como un pueblo, y que subsistieron hasta el siglo V. Solían estar formadas por los espacios destinados a la labor agropecuaria y por la residencia del dueño.

Los habitantes hispano romanos buscaban en las cercanías del agua las tierras fértiles, para su cultivo y para los pastos de los animales. Se han localizado vestigios de villas romanas en la Casa de Campo, Vallecas, Carabanchel, Villaverde…

Los restos hallados revelan, aunque dentro de la sencillez propia de lo que eran construcciones rurales, que había un intento de dotarlas de una decoración exquisita y de comodidades a la manera de Roma. Además de piezas de arte, ornamentos y ricas vajillas, se encontraron utensilios de cocina, objetos de cuidado personal y herramientas que muestran cómo era su vida cotidiana. Una parte de estos hallazgos se pueden contemplar en el Museo de San Isidro.

La primera villa romana descubierta fue la de Carabanchel.

Carabanchel mosaico

Fragmento Mosaico Carabanchel sg. IV. Museo de San Isidro.

A la derecha, plato de terra sigillata. Carabanchel.

A la derecha, plato de terra sigillata. Carabanchel.

Los restos arquitectónicos de la villa de Villaverde, que se remonta al siglo I d. de C., fueron localizados en 1927 por unos niños a los que su profesor Fidel Fuidio había llevado a recoger sílex a las orillas del Manzanares. Los hallazgos, que fueron entregados a Pérez de Barradas entonces arqueólogo del Ayuntamiento, revelaron que se trataba de un edificio con muros de mampostería de sílex, con decoración con estucos pintados y pavimentos de mosaicos.

Las excavaciones depararon grandes hallazgos. Se descubrió que sobre una primera construcción habitada entre los siglos I y II, destruida por un incendio, en el siglo IV se levantó una nueva villa. Una galería porticada se abría hacia el río y en la parte posterior estaban las zonas dedicadas a las actividades agrícolas. En el centro se hallaba la zona más lujosa, decorada con frescos y mosaicos, donde vivía el propietario. Fue habitada hasta el siglo V.

Maqueta Villa romana. Museo de San Isidro.

Maqueta Villa romana. Museo de San Isidro.

En el Museo de San Isidro se expone una maqueta, reconstrucción hipotética de esta Villa.

Museo de San Isidro

Museo de San Isidro

Se expone también una reconstrucción del cubiculum de la villa o dormitorio, con el mosaico geométrico, extraído del yacimiento en 1928.

Mosaico geométrico del cubiculum de la villa romana de Villaverde Bajo, siglo IV.

Mosaico geométrico del cubiculum de la villa romana de Villaverde Bajo, siglo IV.

También podemos contemplar restos de diversos materiales, sobre todo relacionados con la cocina (cuchillos, cucharas…), piezas de vajilla de mesa, de la famosa cerámica romana, la terra sigillata.

Cuenco de terra sigillata. Cerámica a torno, sg. IV.

Cuenco de terra sigillata. Cerámica a torno, sg. IV.

Objetos personales o de tocador (agujas de pelo, espejos…). Un lampadario o soporte para lámparas de bronce, la cabeza del dios protector de los campos, Silvano, monedas y pinturas murales.

Más recientemente, durante las famosas obras de soterramiento de la M-30, tuvo lugar un hallazgo muy importante. Junto al Puente de Segovia, en la avenida Virgen del Puerto (a los pies del Palacio Real, terrenos donde unos siglos después, en el siglo IX, se asentaría el primer Mayrit musulmán, origen de la Villa de Madrid), aparecieron restos de un pequeño caserío.

Obras junto Puente de Segovia, año 2005.

Obras junto Puente de Segovia, año 2005.

Eran estructuras de edificación de los siglos I – II, que ya estaban documentados, al menos desde 1995. Se hallaron suelos empedrados, fragmentos de pinturas murales, zócalos, y una estructura hidráulica.

Foto Ayuntamiento de Madrid

Foto Ayuntamiento de Madrid

Es una pena que unos restos tan importantes y únicos en nuestra ciudad no fueran dejados al descubierto y acondicionados para su visita o mostrados de alguna manera. No hemos encontrado nada expuesto ni en el Museo de San Isidro ni en el Museo Arqueológico Regional de Alcalá.

En el centro de Madrid también se han encontrado restos de esta época histórica, básicamente cerámicas, en la Plaza de Oriente, plaza de los Carros, Mercado Puerta de Toledo y la calle Goya, aunque se cree que en estos casos los hallazgos se deban probablemente a traslados de los materiales desde las zonas próximas al Manzanares más que a asentamientos de población.

Paseo de la Castellana esquina Goya

Paseo de la Castellana esquina Goya

De todas formas, teniendo en cuenta que la distribución de los yacimientos localizados sigue principalmente los cursos fluviales, sobre todo el Manzanares, pero también sus afluentes, los arroyos de Cantarranas, Meaques, Castellana, Abroñigal … no se puede descartar que en aquellos tiempos tan lejanos, cuando por el Paseo de la Castellana aún lo único que circulaba era un arroyo, junto a él haya existido alguna quizá pequeña villa romana. Quién sabe.

Por : Mercedes Gómez

——

Bibliografía:

A. Pérez Madariaga. “La región de Madrid en época romana”. Catálogo exposición Madrid del siglo IX al XI. Real Academia BBAA de San Fernando. Comunidad de Madrid, 1990.

Ayuntamiento de Madrid. Catálogo exposición Las villas romanas de Madrid. Madrid en época romana. Madrid, 1995.

Museo de San Isidro. Exposición M-30 Un viaje al pasado. Madrid, 2007.

Anuncios

En las afueras de la Puerta de Alcalá, frente al Retiro, a mediados del siglo XIX apenas había construcciones, la única de importancia era la Plaza de Toros. Existía sobre todo una gran extensión de terreno sin edificar, la construcción del Barrio de Salamanca aún no había comenzado. Solo unos Paradores donde las diligencias paraban a repostar, como el de San José, al borde de la carretera de Aragón, hoy calle de Alcalá, y poco más.

Coello y Madoz (1849)

Coello y Madoz (1849)

El barrio fue proyectado en 1860 por Carlos María de Castro dentro del proyecto de Ensanche de Madrid. Sin embargo en 1864 se construyeron los Jardines llamados de los Campos Elíseos, que ocuparon los terrenos entre las actuales calles de Velázquez, Alcalá, Castelló y Goya. El gran parque de recreo contaba con atracciones como una montaña rusa, tío vivo… café, restaurante, salón de baile, un teatro, una ría navegable, casa de baños… incluso una pequeña plaza de toros. El parque aparece representado en el Plano de Madrid de 1866 junto con las primeras manzanas edificadas y el trazado de las proyectadas.

J.Merlo, F.Gutiérrez y J. de Rivera (1866)

J.Merlo, F.Gutiérrez y J. de Rivera (1866)

Los madrileños Campos Elíseos fueron inaugurados en junio y los periódicos de la época publicaron la crónica del acontecimiento y alguno de ellos incluyó bonitos dibujos del lugar.

La ría (El Museo Universal, 1864)

Vista de la ría (El Museo Universal, 1864)

Tras la demolición de la Cerca que rodeaba Madrid desde el siglo XVII y la apertura del Retiro que había pasado a manos municipales en 1868, y sobre todo tras el avance de la construcción del barrio de Salamanca, en la década de los 70 comenzó la destrucción de los Campos Elíseos.

Llegaron a ser el centro de recreo más importante del Madrid de Isabel II, aunque por poco tiempo. No se comprende cómo un proyecto tan ambicioso se llevó a cabo en unos terrenos destinados a la creación de un nuevo barrio. Como era de prever, a medida que se iban levantando nuevas manzanas los jardines fueron desapareciendo.

La calle de Castelló nació en 1880. El día 14 de junio le fue asignado este nombre por acuerdo municipal, en homenaje a don Pedro Castelló, que había sido médico de cámara de Fernando VII. Desde las calles de Villanueva y Alcalá, hacia el norte, atravesaba los terrenos donde antes estuvieron los Jardines.

En su inicio, en el nº 5 actual, se conserva uno de los edificios más antiguos, levantado por Valentín Roca Carbonell en 1892. En su planta baja aún existe “desde que se hizo la casa”, una Fábrica de churros, patatas fritas y frutos secos.

Castelló nº 5

Castelló nº 5

Junto a las casas destinadas a viviendas se construyeron otros edificios de tipo industrial, más de lo que podíamos imaginar al comenzar nuestro paseo por esta elegante calle, una de las más representativas del barrio de Salamanca.

En el nº 18 C, en el interior de la manzana, se conserva una nave de ladrillo, ejemplo de arquitectura industrial, único recuerdo de la antigua fábrica que se construyó a finales del siglo XIX, la Fábrica de Platería Espuñes.

nave copia

En los comienzos del XX, esta manzana, entre Jorge Juan y Goya, aún estaba ocupada por un jardín, el Jardín de la Rosa. Solo la esquina de Castelló con Goya estaba ocupada por la fábrica.

Plano de Facundo Cañada (h. 1900)

Plano de Facundo Cañada (h. 1900)

Había sido fundada en 1840 por Ramón Espuñes, quien se estableció en la calle del León, cerca de la Real Fabrica en la que había comenzado a trabajar, la Platería Martínez. Después se trasladó a la calle del Doctor Fourquet, y en 1871 a la Ronda de Atocha.

Don Ramón murió en 1884, su hijo Luis pasó a dirigir la fábrica que construyó en la calle Goya y que la prensa calificaba de suntuosa y grandiosa, con una superficie de unos 30.000 pies. En 1897 trabajaban en ella ochenta operarios que creaban objetos de todo tipo, desde sencillas cuberterías hasta grandes obras de arte. Un gran salón de máquinas, fundición, magníficos talleres de bruñidores y estuchistas, y una chimenea de 25 metros de altura conformaban la Platería.

La Ilustración Española y Americana (15 nov. 1907)

La Ilustración Española y Americana (15 nov. 1907)

La nave a espaldas de la calle Goya fue construida en 1920 según proyecto del arquitecto Gonzalo Aguado.

En 1999 fue rehabilitada por Enrique Bardají para albergar la tienda de diseño Vinçon, que al no obtener el éxito esperado vendió el local. El pasado año 2012 fue adquirida por la Fundación Botín. Nuevas obras la acondicionaron para acoger su sede madrileña.

(El País 28 ene. 2012)

(El País 28 ene. 2012)

Como vemos en el plano de Facundo Cañada, la otra manzana frente a la nave estaba ocupada por el Lavadero de Jorge Juan.

Sobre el antiguo Lavadero, entre 1924 y 1925 Antonio Palacios construyó la Subestación Eléctrica de la Compañía Metropolitana que ya visitamos en abril de 2011. Entonces estaba en obras, ahora su fachada luce resplandeciente.

Castelló  21

Castelló 21

Nos acercamos a la calle Goya en cuya esquina de los números pares donde hace años estaba la Platería ahora hay un edificio moderno.

Enfrente, en la esquina de los impares, con entrada por Goya 32, junto al solar del Lavadero, entre 1907 y 1909 se levantó el edificio de José Espelius promovido por su hermana Mª Ángeles, de decoración exterior monumental, en la que llaman la atención las ménsulas en forma de cabeza de elefante que sostienen los balcones.

elefantes

Al otro lado de Goya, la calle de Castelló sigue su camino. Por hoy nos detenemos ante la singular fachada de madera de un viejo taller de zapatería.

castello zapateria

Es otro de los establecimientos tradicionales del barrio, como la fábrica de patatas fritas que encontramos en el comienzo del paseo, que conviven con elegantes tiendas de moda y modernos supermercados, bares y restaurantes.

Por Mercedes Gómez

————–

Bibliografía:

COAM. Arquitectura de Madrid. Madrid 2003.

Subiendo por la calle de Goya desde la plaza de Colón, a la derecha, en el número 52, hay un edificio de solo dos plantas que llama la atención, sobre todo porque es distinto a la mayor parte de los que le rodean.

Está bastante deteriorado, parece abandonado, y desentona con los dos edificios de viviendas entre los que se encuentra, mucho más altos, con sus balcones y fachadas decoradas, más típicos del Barrio de Salamanca. Es una construcción de líneas muy simples, carente de ornamentación, algo “industrial”.

Se sabe que se trata de un Antiguo Dispensario Antituberculoso de la Seguridad Social, construido entre los años 1926 y 1928 por el arquitecto Amós Salvador Carreras. Y poco más. Pero sí hemos podido descubrir que la historia del solar y del dispensario es más antigua, se remonta al menos a los años finales del siglo XIX.

En el plano de Facundo Cañada, que representa el Madrid de 1900, la manzana -entre las calles de Alcalá, General Pardiñas, Goya y Francisca Moreno-, ya estaba construida (en color rojo), excepto tres de sus esquinas. En la de Alcalá había un jardín, y en las de Goya un solar (en color anaranjado).

Plano de Facundo Cañada (h. 1900)

La propiedad que nos ocupa tenía doble entrada, por la calle de Goya, y por la calle del General Pardiñas, por donde se accedía al jardín, también representado en el plano.

Por esa época, en la calle de Goya, y en todo el Barrio de Salamanca, aún había muchos solares disponibles, la zona urbanizada era sobre todo la zona próxima al Paseo de la Castellana.

En 1901 el doctor Verdes Montenegro fundó en Madrid el primer dispensario antituberculoso de España, en un “hotel” en la calle del General Pardiñas, 4. Fue el Dispensario Antituberculoso de Madrid, inaugurado por la reina Regente, doña María Cristina, y por el Ministro de la Gobernación, don Antonio Maura, que en 1908 fue cedido al Estado, reformado y ampliado, convirtiéndose en el Real Dispensario Antituberculoso María Cristina, inaugurado el 28 de diciembre de 1908 en la calle Goya, por el rey Alfonso XIII, acompañado de las reinas Victoria Eugenia, su esposa, y María Cristina, su madre. Su padre, Alfonso XII, había muerto de tuberculosis por cierto. Esta enfermedad atacó sobre todo a los pobres, pero no únicamente.

La prensa de la época publicó imágenes de la familia real durante la inauguración, y fotos del interior. Además de las consultas, contaba con sala de espera, sala de lectura, comedor…

Salas interior del dispensario (Nuevo Mundo 28 enero 1909)

Este lugar tuvo su importancia en la historia de Madrid, la sanidad y la educación, pues además de servicios de consulta diaria para los enfermos sirvió como centro de enseñanza, impartiendo durante una época clases a los futuros médicos, siendo el germen de la futura Escuela de Tisiología.

Ante la gravedad que supuso la expansión de la tuberculosis o tisis por las ciudades, en 1924 se creó el Real Patronato Antituberculoso de España para el cual se construyeron una serie de sanatorios y dispensarios en todo el país, también en Madrid.

Por otra parte, en la década de los años 20 en Madrid, junto a la arquitectura tradicional e historicista, surgió una nueva corriente, la Arquitectura Racionalista, seguidora de un movimiento europeo, que llegó a España gracias a Fernando García Mercadal. Consistía básicamente en la edificación desde un punto de vista práctico, funcional, libre de elementos decorativos superfluos.

Bajo estas nuevas ideas fueron construidas viviendas, cines, mercados y varios edificios destinados a la asistencia sanitaria, incluidos algunos nuevos dispensarios antituberculosos, como este de la calle de Goya.


Para entonces la calle ya mostraba la imagen elegante y lujosa que hoy mantiene en gran parte, como una de las vías principales del Ensanche. Ya existían muchos de sus edificios más señoriales, a la altura de Velázquez, Castelló, Príncipe de Vergara, y la propia General Pardiñas. Antonio Palacios ya había construido su obra en el número 41, y ya existía la Iglesia de la Concepción en la esquina con Núñez de Balboa.

En algún momento, los dos solares vacíos en 1900, fueron ocupados por las viviendas que hoy flanquean y encajonan el antiguo edificio racionalista.

En la calle de Andrés Mellado el mismo arquitecto construyó, en las mismas fechas, el Dispensario Victoria Eugenia, cuyo origen también se remonta a los primeros años del siglo. Otro fue construido en la calle de la Cabeza. Constaban de salas para consultas, y estaban dotados con modernas instalaciones de calefacción, agua caliente, desinfección, rayos X, etc. Tengamos en cuenta que en el siglo XIX la salud de los madrileños dependía de los establecimientos de la Beneficiencia, que en el siglo XX fue transformándose en Previsión y Seguridad Social.

En la República nuestro dispensario volvió a cambiar de nombre, cada uno recibió el nombre del barrio al que atendía. El de la calle Cabeza 4, se convirtió en Dispensario del Distrito del Hospital. Se conserva, y hoy alberga los Servicios de Salud Mental del Distrito Centro. El de la calle de Andrés Mellado 37 fue el Dispensario del Distrito de Universidad, actualmente es la Sede Regional de Prevención y Mantenimiento de la Consejería de Salud de la Comunidad de Madrid.

El de la calle Goya recibió el nombre de Dispensario del Distrito de Buenavista, sin uso al parecer desde hace mucho tiempo.

Vecinos de la zona cuentan que hace un par de años fue ocupado, y tuvo que ser desalojado y vigilado durante un tiempo. Tuvieron ocasión de entrar y dicen que su interior está en muy mal estado, las paredes de ladrillo sin la capa de yeso, y sin tabiques.

Ignoro en qué situación se encontrará el proyecto pero, por entonces, en 2008, el edificio figuraba en la lista de inmuebles propiedad de la Comunidad de Madrid que podrían ser rehabilitados, en este caso para centro de salud.

Esquina calles de Goya y General Pardiñas

El primitivo jardín sigue existiendo, tras un muro y una verja, en el actual nº 14 de la calle del General Pardiñas.

En su interior la gran altura de los árboles delata su antigüedad. A la izquierda, tras el edificio de la calle Goya, pervive una construcción de ladrillo visto, quizá restos del antiguo dispensario.

De frente, otra, muy curiosa, cuyas puertas y ventanas muestran bonitos arcos de estilo neomudéjar.

También me cuentan que hace aproximadamente un año la tapia fue reconstruida. Antes entraba y salía gente, algún organismo sanitario tenía aquí su sede.

Acaso como herencia del pasado, aquí estuvo la Oficina Regional de Coordinación de Acciones frente al Sida, la enfermedad infecciosa más grave de finales del siglo XX y comienzos del XXI, como antes lo fue la tuberculosis.

Ahora todo parece desocupado, en espera de destino.

El jardín hoy día no posee un césped cuidado, ni flores, pero allí se asoman varios edificios de viviendas, y allí continúan los árboles, tras las puertas de hierro perfectamente pintadas.

Un jardín desconocido, casi escondido, con más de cien años de historia.

Texto y fotografías: Mercedes Gómez

——–

Fuentes:

COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003.

Blanco y Negro 2 enero 1909. Nuevo Mundo 28 enero 1909. Blanco y Negro 27 enero 1935. (Hemeroteca ABC y BNE).

Diario Sesiones Asamblea de Madrid, nº 241, 10 jun 2008.

——–



Contacto

artedemadrid@gmail.com

Política de privacidad

Lee nuestra Política de Privacidad antes de introducir tu dirección de correo-e para recibir notificación de nuevas entradas

Contenido del blog

Los textos y fotografías publicados en este blog están a disposición de todos aquellos a quienes puedan interesar.
Pueden ser utilizados, citando su procedencia y a su autor.
No deben ser utilizados sin autorización en ninguna publicación con ánimo de lucro.

Contenido protegido por el Registro de la Propiedad Intelectual de la Comunidad de Madrid.

© Mercedes Gómez

Archivos

Estadísticas del blog

  • 2.959.158 Visitas totales

Sígueme en Twitter

@ArteEnMadrid

Anuncios