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La Historia de Madrid se esconde en el subsuelo. A veces es difícil descifrarla, pero siempre es bella, y emocionante. Hoy Pedro y yo queremos mostraros un lugar impensable. Puede parecer un sueño, pero el lugar existe, a casi treinta y cinco metros de profundidad.

Recordemos que en el Madrid más antiguo, abrupto y surcado por numerosos cursos de agua, uno de los arroyos más importantes era el Arroyo de las Fuentes de San Pedro, el arroyo Matrice, que bajaba hacia el Río por un enorme Barranco, entre dos colinas, la de las Vistillas y la del Alcázar. El otro era el Arroyo de Leganitos, cuyas aguas corrían por el otro costado del cerro donde los musulmanes construyeron su castillo en el siglo IX.

Cuando Felipe II y su Corte llegaron a Madrid en 1561, a los pies de los Altos del Alcázar ya existía un puente que permitía cruzar el tortuoso barranco y el arroyo, junto a unas curiosas construcciones con arcos según el dibujo de Hoefnagel.

Vista de Madrid, detalle. (Hoefnagel, h. 1562)

El Rey fue adquiriendo terrenos alrededor del Alcázar, y acometiendo reformas con el fin de mejorarlos, acomodarlos a sus gustos y también que le aislaran y protegieran de miradas indiscretas. Al oeste, los terrenos que bajaban hasta el río eran antiguas huertas que Felipe II ordenó transformar en prado y bosque, convirtiéndose con el tiempo en el Parque de Palacio, hoy día conocido como Jardines del Campo del Moro, frente a la Casa de Campo.

El Arroyo nacía al norte de la Villa, en terrenos donde aún no existían casas, solo bosques, en los alrededores de la actual calle de Fuencarral, y bajaba hacia el oeste por la calle de los Reyes hasta lo que hoy es la Plaza de España, donde debido al aumento de población y de las edificaciones, en los comienzos del XVII junto a la Fuente se construyó el Puente de Leganitos.

Allí se abría el Barranco de Leganitos, por donde el arroyo transcurría junto al Camino del Río -actual Cuesta de San Vicente-, rodeado de huertas, hasta llegar al Parque de Palacio, actuando por ese lado como una frontera y protección natural del Alcázar.

Arroyo de Leganitos. Del puente de Leganitos al Puente del Parque. (Mancelli, 1623)

En ese punto era donde uno de los dos ramales del Arroyo del Arenal, procedente de la Plazuela de los Caños del Peral, se unía al de Leganitos. El Arroyo de Leganitos entraba en el Parque de Palacio, y desde allí se dirigía al Río. Es curioso comprobar que hoy día esa zona del Campo del Moro conserva el nombre de “bosquete del barranco”.

Desconocemos en qué momento fue construido el Puente del Parque tal como se aprecia en el Plano de Texeira,  es posible que las sucesivas reformas y ampliaciones lo fueran transformando, como sucedía desde tiempos medievales con la mayoría de pontones, puentes y puentecillos que continuamente necesitaban ser reparados. Desde luego, en el siglo XVII, a juzgar por el dibujo del gran cartógrafo, debió ser muy importante. La zona continuaba libre de construcciones, pero pensemos que estamos en terrenos próximos al Alcázar, para uso por tanto del rey y su Corte.

Puente del Parque (Texeira, 1656)

El Puente del Parque, sobre el Arroyo de Leganitos y su afluente el Arroyo del Arenal, era una construcción complicada, con paredones, arcos, ojos… y dos brazos en cuya confluencia se encontraba el acceso a la Puerta del Parque, antecedente de la futura Puerta de San Vicente. Uno de los brazos del puente estaba situado sobre el Arroyo de Leganitos y cruzaba el Camino del Río, el otro se adentraba en el Parque sobre la unión de ambos arroyos.

En el siglo XVIII se llevó a cabo una gran obra urbanística y de ingeniería con el fin de suavizar el fuerte desnivel existente entre el Alcázar y el Río. Para ello se realizó un aporte de tierras allanando el terreno, creándose el Paseo de la Florida, la Cuesta de San Vicente y la calle Bailén. El arroyo y sus puentes desaparecieron.

En algún momento, el cauce de ambos arroyos fue entubado en galerías, convertidas en colectores, que actualmente continúan en uso.

Uno de esos colectores sigue el mismo camino que seguía el antiquísimo Arroyo de Leganitos hace siglos entre árboles y cultivos, ahora bajo los edificios, desde su nacimiento hasta el Manzanares.

La pendiente, bajo la tierra, como lo era en la superficie en el pasado, es muy acusada, y el agua baja a gran velocidad, como antes lo hiciera el Arroyo de Leganitos.

Caminando por el antiguo cauce, ahora entubado, por los mismos lugares que el agua recorriera en siglos pasados, llegamos a un espectacular tramo con ciento ochenta y cinco escalones.

Al acercarnos al punto en que se encuentran los antiguos cauces de los Arroyos de Leganitos y del Arenal, a la altura del lugar donde se encontraba el Puente del Parque, antes de que acaso desapareciera bajo la tierra, a más de treinta metros de profundidad, descubrimos una serie de arcadas construidas en ladrillo sobre pilares de piedra.

Veinticinco arcos perfectos van apareciendo ante nuestros ojos uno tras otro. Su estado de conservación es bastante bueno.

Tres metros de altura por tres de ancho, bajo una estructura muy poderosa, y antigua, muy antigua. Creemos que puede pertenecer al viejo Puente del Parque que aquí existió hasta hace alrededor de trescientos años.


Traspasados los veinticinco impresionantes arcos, llegamos al lugar en que el Arroyo del Arenal llegaba a término, el fin del primitivo cauce del otro arroyo que bordeaba el Alcázar. El mismo lugar donde los brazos del Puente dibujado por Texeira se unían.

El espacio es algo sobrecogedor. Impresiona su magnitud, imaginar la época en que los arcos pudieron ser construidos, hace mucho tiempo, sobre las aguas del torrencial Arroyo de Leganitos, y pensar que milagrosamente allí continúan, a salvo, en nuestro Museo Subterráneo Matricense. Un museo virtual, pero real.

por :  Pedro Jareño y Mercedes Gómez

Localización y fotografías : Pedro Jareño

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ACTUALIZACIÓN 3 octubre 2012

Corregido error en la fecha del Plano de Antonio Mancelli, la fecha correcta es 1623.

 

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Siempre pensé que si algún día por fin podía contemplar la Fuente de los Caños del Peral me emocionaría. Pero me temo que toda mi emoción -para este tema- se gastó el día que, hace ya casi año y medio, se publicaron las fotos de los restos que habían salido a la luz.

Ya se sabía que de la fuente solo se iba a exponer una pequeña parte, no había que sorprenderse, aún así hoy no he podido evitar sentir una decepción. He escrito y hablado tanto sobre ella… que os lo tengo que contar.

Hoy han inaugurado el Museo de Los Caños del Peral en la estación de metro de Ópera, y este mediodía he ido a verlo, no he podido esperar. Algunos curiosos, cámaras de televisión y por fin, los hallazgos arqueológicos de los siglos XVI y XVII restaurados.

Aún estaban colocando letreros de señalización de la estación, indicando “Museo Caños del Peral”. Hubiera preferido leer “Hallazgos arqueológicos de los Caños del Peral”, o algo parecido. Creo que se ha desaprovechado una gran ocasión para tener un verdadero museo de una parte de la Historia de Madrid, con los restos de la Fuente, el Acueducto y la Alcantarilla del Arenal, como creo hubieran hecho en cualquier otra ciudad. Siempre es mejor un poco que nada, así que la inauguración me parece una buena noticia, pero me pregunto cuándo en Madrid vamos a considerar los hallazgos arqueológicos un tesoro digno de ser mostrado al mundo.

Se expone un precioso tramo de la Alcantarilla o canalización del Arroyo del Arenal.

Alcantarilla del Arenal

Pero de los tres impresionantes arcos encontrados del Acueducto de Amaniel, solo hay uno. El resto, tajado. Una lástima.

Acueducto de Amaniel

Acueducto de Amaniel.

Y de los treinta y cuatro metros de la fuente, de los cuales una tercera parte estaba a la vista según las noticias publicadas en 2009, se muestra únicamente uno de los caños.

Uno de los caños de la Fuente de los Caños del Peral

¿Por qué? ¿es una cuestión de espacio, no había suficiente para mostrar los hallazgos completos?  ¿tan caro era restaurar los restos en lugar de partirlos?,…  ¿o es una cuestión de mentalidad?.

En fin, todo tiene su lado bueno, ya todos sabemos cómo era la Fuente de los Caños del Peral, un misterio durante tanto tiempo, y puede ser más fácil imaginarla.

El espacio del museo es bonito, con unas gradas para sentarse y ver los videos explicativos, en gran pantalla último modelo, eso sí, táctil.

Y los restos expuestos son espectaculares sin duda, pero lamentablemente, e incomprensiblemente para mí, solo nos enseñan un trocito de la histórica fuente.

Mercedes Gómez

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Fuente de los Caños del Peral. Obras plaza de Opera.
Fuente de los Caños del Peral, por fin.
La Fuente de los Caños del Peral, más cerca.

Las obras de la plaza de Isabel II llegan a su fin. Aún no se han retirado las grúas y las vallas, pero lo más importante parece que ya está hecho. El viernes pasado ofrecía este aspecto:

Más espacio para el peatón, eso es lo mejor, pero también para detenerse.

Domina el granito monocorde, como en todas las plazas recientemente reformadas, pero en cuanto al mobiliario urbano en este caso algo ha cambiado. Farolas clásicas, acordes con el lugar, y bancos para sentarse. Algún arbolito, y… fuentes. Una, para beber, de diseño moderno.

Y otra de adorno, imagino. Tardé un buen rato en comprenderlo, pero parece una recreación, un recuerdo, de la ya famosa y antiquísima Fuente de los Caños del Peral, que como sabemos se encuentra bajo la plaza.

Unas marcas de más de treinta metros de longitud en las placas de granito la atraviesan, muestran la situación de la monumental fuente al nivel actual del terreno, en relación a su ubicación real.

Esperamos con curiosidad el aspecto final de la representación de la fuente. ¿Tendrán algo que ver esas láminas que aguardan tras la valla?

Mientras, en el subsuelo, continúan las obras.

Según las noticias, de los más de treinta metros de la fuente apareció una tercera parte, junto a otros hallazgos, cuyas fotos publicadas por El País nos impresionaron hace unos meses.

Bajando por las escaleras mecánicas de la línea 2 del metro, de vuelta a casa, por las rendijas de un espacio cerrado en el que están trabajando varios operarios, asoman grandes bloques de piedra, allí está la verdadera Fuente de los Caños del Peral.

Esperamos verlo todo, por fin, con verdadera ilusión.

Texto y fotografías : Mercedes Gómez

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ACTUALIZACIÓN 27 de febrero:

Según parece, faltan pocos días para que por fin podamos contemplar los hallazgos arqueológicos de la plaza de Isabel II, antigua plazuela de los Caños del Peral.

En la superficie todo está listo. La fuente instalada en la plaza ya está a la vista de todos, anunciando lo que nos espera unos metros más abajo y lo que significa.

Nos lo muestran las fotos que amable y cariñosamente me han enviado Paco y María Rosa.

La preciosa foto de la fuente en la nueva plaza,

Foto: Francisco Posse (fotopaco.blogspot.com)

Y la foto con la inscripción explicativa en la parte trasera:

Foto: María Rosa Fernández (rutastranquilas.blogspot.com)

Gracias a los dos,

Mercedes

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Artículos anteriores:

Fuente de los Caños del Peral.

Fuente de los Caños del Peral, por fin.

La Cerca de Felipe IV, Los Caños del Peral y otras Joyas.

Hablando de los Viajes de Agua, del subsuelo madrileño y de los tesoros que esconde… por la puerta asoman.

Como sabéis los lectores más fieles, llevamos tiempo hablando en este blog de los hallazgos arqueológicos en el subsuelo madrileño, tema que nos interesa y nos preocupa. Feliz noticia, hoy publica el diario El Mundo, en su edición impresa, un completo reportaje, dos páginas a todo color, sobre el Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid, con declaraciones del Director General de Patrimonio, José Luis Martínez Almeida.

Firmado por Esther Alvarado, se titula “Las joyas mejor guardadas”, y el mensaje básico es que “la Comunidad de Madrid lleva 25 años protegiendo los tesoros arqueológicos y culturales de la región”. Dice Martínez Almeida que lo que ha sucedido es que ha cambiado el concepto, que “antes, cuando se encontraban algo, metían la piqueta y tiraban el asunto. Era arqueología de urgencia. La mentalidad ahora es totalmente al contrario”.

Cuenta el Director de nuestro Patrimonio que ahora se hace Arqueología preventiva, puesto que “la Comunidad de Madrid tiene un subsuelo tan sorprendente como la superficie y prácticamente igual de bien localizado” gracias al mapa arqueológico de la región, y añade que siempre que se proyecta una obra saben lo que se van a encontrar.

Hacen un detallado y bonito recorrido por algunas de las “joyas” recuperadas, la Sacristía de los Caballeros en las Comendadoras de Santiago, la muralla de Buitrago, la apertura de un Museo Arqueológico Regional, los yacimientos visitables…

Y nos dan una gratísima sorpresa : al explicar en qué consiste esto de la Arqueología preventiva, el ejemplo utilizado es la famosa Cerca de Felipe IV encontrada durante la construcción del aparcamiento bajo la calle de Serrano, “donde hubo que modificar el proyecto porque encontraron la cerca de Felipe IV. La empresa constructora se ha encargado de musealizar la cerca dentro del parking.

¡Y nosotros preguntándonos dónde estaban los restos de la Cerca de Felipe IV, hace ya unos meses, y temiendo lo peor!… aunque en nuestro descargo alegamos las confusas noticias que nos llegaban y que nos llevaron a pensar tan mal.

Hoy me he llevado una alegría, agradezco infinitamente al Director de Patrimonio Histórico que nos lo haya contado y aclarado.

Para abundar en su explicación, dice que los ejemplos en este sentido son varios, y elige uno más, el de la Fuente de los Caños del Peral, para la cual están estudiando “cómo adaptar la musealización”. Parece que por fin, tras varios años de espera, vamos a poder ver la monumental y antiquísima fuente.

Un reportaje estupendo, con buenísimas noticias, ¿no os parece?

Además de pedir protección para nuestro patrimonio (por cierto, seguimos sin noticias sobre la protección como Bien de Interés Cultural para la Quinta de Vista Alegre, sus palacios y sus jardines), he opinado varias veces en este blog, modestamente, igual que el Sr. Martínez Almeida, ahora las cosas funcionan mejor, o deberían, por suerte existe un organismo dedicado exclusivamente a ello, a defender nuestras “joyas”.

Mercedes Gómez

Por fin, después de tantos años preguntándonos qué había tras la pared de un andén de la Línea 2 del Metro, qué era exactamente lo que quedaba de la antiquísima Fuente de los Caños del Peral, cómo serían esos restos, si algún día sería posible contemplarlos… hoy el diario El País publica dos fotografías ilustrando un reportaje de Rafael Fraguas titulado “Con ustedes, la fuente de Siete Caños”.

No son cuatro piedras, y no se trata únicamente de los restos de una sencilla fuente. Rafael Fraguas hace una presentación en toda regla, destacando en su titular la importancia de lo que va a mostrarnos. Qué emocionante.

Se trata, como se suponía, de una fuente monumental, del siglo XVII, en gran parte muy bien conservada. Mide 34 metros de longitud por tres metros de altura, de los cuales ahora una tercera parte están al descubierto.

Diario El País 16 octubre 2009

Diario El País 16 octubre 2009

Los arqueólogos continúan trabajando. Además de la impresionante fuente, se estudian los posibles restos de muralla medieval, y otros hallazgos, como los espectaculares arcos de un acueducto, así como nuevos vestigios de conducciones de agua que presumiblemente surtían a la Fuente de los Caños del Peral y otros lugares.

Diario El País 16 octubre 2009

Diario El País 16 octubre 2009

Según se desprende del artículo de R. Fraguas, los responsables piensan que pudieran pertenecer al Viaje de Agua de Amaniel. Dicho Viaje fue construido en tiempos de Felipe III, en los comienzos del siglo XVII, para abastecer de agua al Real Alcázar. Parece ser que debido a la buena calidad del agua y a su cantidad, el rey fue generoso y permitió abastecer a algunos particulares y a algunas fuentes públicas.

Según El País, dicen en la Dirección General de Patrimonio Histórico, de la Comunidad de Madrid, que no se sabrá qué ocurrirá con los restos hasta que “no se documente plenamente el volumen y la importancia de lo hallado”.

Parece lógico y razonable. Pero en cualquier caso los descubrimientos son demasiado importantes como para, a estas alturas, no conservarlos o no mostrarlos al público, debemos ser optimistas y seguir esperando buenas noticias.

Creo que los madrileños tenemos derecho a conocer nuestro patrimonio y para eso existe un organismo competente. Ninguna ciudad desaprovecharía una ocasión como ésta para mostrar su historia.

Parece un regalo de las entrañas del Metro, en la víspera de su cumpleaños, a Madrid. Una maravilla.

Texto por Mercedes Gómez

El pasado año 2008 comenzaron las obras de remodelación de la Plaza de Isabel II, más conocida como Ópera, así como de la estación del Metro; en noviembre se publicó que se habían hallado importantes restos arqueológicos.

El Ayuntamiento anunció que se habían encontrado “restos de una muralla cristiana de los siglos XI y XII que, como la Fuente histórica de Caños del Peral, se pondrán a disposición del público cuando la Dirección General sepa cómo hacerlo”, pero que de momento estaban perfectamente controlados.

No es nada extraño que hayan encontrado restos de la muralla cristiana, que pasaba por allí. Y la Fuente, ya se sabía hace tiempo, se encuentra detrás de una de las paredes de los andenes de la estación. Durante las obras de remodelación en 1990 apareció, entre otras cosas, una estructura de granito que fue identificada como la antiquísima Fuente de los Caños del Peral.

El pasado miércoles noche Telemadrid comenzó a dar noticias, las obras no terminarán hasta dentro de un año, en julio 2010.

¿Habrá llegado el momento de saber cuándo por fin podremos contemplar la histórica fuente?

Pues bien, parece que no han llegado a saber “cómo hacerlo”, al menos de momento, pues el ABC publicaba ayer que “los responsables han declarado que NO van a descubrir los restos” y que el caso está siendo estudiado en la actualidad por Patrimonio.

¿Por qué?

Sería una lástima desaprovechar esta nueva ocasión, ahora que la estación está siendo remodelada completamente, ¿por qué no sacar a la luz la que quizá sea la fuente más antigua de Madrid y por tanto un elemento singular del patrimonio histórico madrileño?

Esperemos mejores noticias en breve.


Imaginar cómo era la plaza de Isabel II, más conocida como Ópera, hace quinientos años no resulta fácil. Aunque si la recorremos con calma y observamos con detenimiento, aún podemos advertir alguna señal del pasado que nos puede ayudar a situarnos en los antiguos arrabales, fuera del recinto amurallado de la villa, en las proximidades de la Puerta de Valnadú, una de las puertas de la antigua muralla medieval.

Allá por los siglos XV y XVI, era zona de abundantes aguas por la que pasaban varios arroyos. El más importante era el Arroyo del Arenal de San Ginés que discurría a lo largo de la actual calle del Arenal, paralelo a la muralla, para después bifurcarse en dos ramas que continuaban hacia el río Manzanares rodeando el antiguo Alcázar, situado aproximadamente donde hoy se encuentra el Palacio Real. Las cercanas calles de Santo Domingo, Escalinata, -entonces calle de los Tintes-, o Arrieta, eran barrancos quizá formados por estos cursos de agua.

El desnivel del terreno por toda la zona era enorme. El barrio que en el siglo XVII recibiera el nombre de Los Caños del Peral, estaba situado en una hondonada, las antiguas “Hontanillas”. Actualmente el nivel de la plaza está elevado artificialmente, a base de grandes rellenos de tierras. Fijémonos en las cuestas que la rodean, como la de Santo Domingo, o la de la propia calle de los Caños del Peral, y fijémonos también en el muro al inicio de la calle de la Escalinata, muro necesario para salvar el desnivel ocasionado por el allanamiento. Esto nos ayudará a imaginar cómo donde ahora hay calles y edificios, hace varios siglos había barrancos, arroyuelos, huertas. Huertas como la de Santo Domingo, don Bernardino, o la de la Priora –hoy, plaza de Oriente-. Había por supuesto un estanque para el riego de las huertas. Pilares que eran abrevaderos para los animales, lavaderos. Puentecillos para salvar los cursos de agua. Y fuentes.

Plano de Texeira 1656

Plano de Texeira 1656

La fuente de los Caños del Peral se encontraba en la zona más oriental, aproximadamente en la actual esquina de la plaza con la calle Arenal, en el extremo sudeste.

2009

2009 (Live search maps)

En el siglo XV debía ser muy simple, pero ya importante, la prueba es que en terreno tan escarpado existía un camino que iba desde la Puerta de Valnadú hasta los Caños, y en verdad que no eran fáciles los caminos en los arrabales medievales madrileños.

En 1565, época en la que debido a la llegada de la Corte a Madrid se efectuaron diversas reformas en la Villa, era una fuente muy sencilla, con un caño y su pileta. Posteriormente, y debido a las necesidades que aumentaban con la población, se realizaron otras reformas, como la del año 1569 según diseño del gran arquitecto de Felipe II, Juan Bautista de Toledo. En un principio se añadió otro caño y otra pileta, así como una mayor que recogía el agua de las dos piletas superiores. En 1625 se cubrió la fachada de granito, se sustituyeron las piletas individuales por una única, y se aumentaron los caños a siete, adquiriendo la fuente un aspecto más monumental.

Los restos conservados parecen ser los de la fuente posterior a esta reforma.

Reconstrucción, imagen según M.A.López Marcos.

Recreación, imagen según M.A.López Marcos.

A partir de 1809 toda la zona sufrió grandes transformaciones. Lo que fue el cauce del Arenal fue rellenado con tierras. Todo, absolutamente todo, quedó enterrado por la plaza y el Teatro Real, que fue construido en 1850. Y la fuente de los Caños del Peral quedó tras una de las paredes del andén de la línea 2 del metro, en la estación de Ópera.

Pero ¿qué es exactamente lo que hay, aproximadamente a entre seis y nueve metros de profundidad por debajo del nivel actual del suelo, en el ángulo sudeste de la misma?.

Sección hallazgo 1990

Sección hallazgo 1990, en FDEZ UGALDE, A. y SERRANO, E. “Las murallas de Madrid”.

En 1990, durante las obras de remodelación de dicha estación de metro, aparecieron una serie de estructuras que motivaron una intervención arqueológica de urgencia en junio de ese año. Los sillares de granito descubiertos resultaron pertenecer a una “gran estructura destinada al abastecimiento de agua”, la fuente de los Caños del Peral, concretamente a una parte de su fachada monumental, además de las arcas de distribución interior del agua.

Pero la fuente desenterrada permanece escondida en las instalaciones de la Compañía del Metro de Madrid. ¿No sería posible habilitar la zona de forma que pudiera ser visitable?

Ojalá los madrileños podamos contemplar dentro de poco tiempo los restos de la que posiblemente sea la fuente más antigua de Madrid, La Fuente de Los Caños del Peral.

por Mercedes Gómez

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Nota.
Este texto es un resumen de mi propio escrito “Un tesoro escondido: La Plazuela y la Fuente de los Caños del Peral”.
publicado en la Revista Amigos del Foro nº 2, primavera del año 2006.

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Fuentes:

FERNANDEZ UGALDE, A. y SERRANO, E. “Las murallas de Madrid”, en Estudios de Prehistoria y Arqueología madrileñas. Museo de San Isidro. Ayuntamiento de Madrid 1992.

MARIN PERELLÓN, F.J.-ORTEGA VIDAL , J. “La Forma de la Villa”. Ayuntamiento de Madrid. 2004

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