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Como sabemos, la existencia de los baños públicos en Madrid se remonta a los orígenes de la Villa. Los musulmanes trajeron a Mayrit, como a todas las ciudades de Al Andalus, los baños o hammam.

Igual que sucedió con los viajes de agua, los baños fueron una herencia de la cultura romana. Las termas romanas eran edificios destinados al ocio, lugar de baño pero también de encuentro, lectura, ejercicio… Solían tener tres salas principales: la piscina fría (frigidarium), la tibia o templada (tepidarium) y la caliente (caldarium). De la misma forma, los baños árabes además de lugares para la higiene también lo eran para la relación social, a lo que se añadía la ablución o purificación religiosa. Heredaron esa filosofía del agua y los contrastes de la temperatura como elemento de limpieza del cuerpo y del alma. Inspirados en las termas romanas, normalmente estaban formados por tres salas abovedadas contiguas, el cuarto frío (bayt al-barid), templado (bayt al-bastani) y caliente (bayt as-sajun), además de otras estancias.

Hay constancia de los baños árabes madrileños en algunos documentos antiguos. Como ya vimos, Manuel Montero Vallejo habla en sus libros de los baños que se encontraban junto al Barranco por donde entonces fluía el Arroyo de San Pedro, hoy calle Segovia, y que continuaban existiendo en los siglos XIII y XIV. Estaban situados cerca de la iglesia de San Pedro, al norte del zoco, o azoche viejo, que visitamos hace unos días, situado en la Plaza de la Paja. Muy cerca, el profesor situó una mezquita que debía existir también aún en el siglo XV.

Recordemos que el zoco se solía improvisar en las calles, normalmente cerca de los dos centros de la vida social, la mezquita y los baños. Y que el primer zoco pudo existir en la plaza de San Salvador, hoy de la Villa, cerca de la mezquita principal, la de la Almudena, en la actual calle Mayor. Podemos imaginar que no demasiado lejos existieron unos baños. ¿Acaso algunas de las cuevas abovedadas que se conservan en las proximidades pudieron pertenecer a los baños islámicos del Mayrit más antiguo?.

Hoy día podemos revivir la experiencia de aquellos baños árabes en la calle de Atocha nº 14, en Hammam Al Andalus y, como promete su eslogan, bañarnos en la historia. Sus sótanos abovedados fueron rehabilitados en los comienzos del siglo XXI para recrear unos hammam, con toda su magia, donde descansar y aislarnos por un rato de la ajetreada vida diaria.

El edificio, uno de los más antiguos de Madrid, con trescientos años de historia, se ubica en la calle Atocha esquina Concepción Jerónima, en la antigua manzana 159 en la que se encontraba la Iglesia y Convento de Santo Tomás, derribados en 1875, sobre cuyos terrenos se levantó la actual Iglesia de Santa Cruz.

Manzana 159, Casa nº 3.

Manzana 159, Casa nº 3.

Hoy el nº 14 de la calle de Atocha corresponde a la Casa nº 3 que a mediados del siglo XVIII era propiedad del Convento, como casi toda la manzana.

atocha 14

Calle Atocha 14

Los aromas, la música suave, el agua tranquila… todo invita al descanso y a recordar el pasado madrileño nada más entrar en el recinto.

entrada al hammam

En la rehabilitación ejecutada entre 2002-2003 han cuidado hasta el último detalle conservando en la medida de lo posible los materiales originales, sobre todo el ladrillo de los muros y las bóvedas centenarias.

ladrillo y azulejos

Según cuentan en el propio establecimiento, el Hammam se halla sobre la estructura de un antiguo aljibe con bóveda de cañón, del siglo XVIII.

Foto: Hammam Al Andalus

Foto: Hammam Al Andalus

Para conseguir el mejor ambiente, en los elementos de nueva construcción, combinados con los originales, se han utilizado materiales como el mármol, la pizarra, azulejos artesanales y estuco.

piscina fria

Son muchos los detalles evocadores de aquellos años alrededor de 1700 en que en esta esquina las Casas que llaman de la Torrecilla se surtían del viaje de agua de la Fuente Castellana. Como un precioso y antiquísimo pozo hoy convertido en fuente moderna gracias al grifo del que ahora mana agua fresca.

pozo

Además de las piscinas a diferentes temperaturas, como antaño, hay una sala de vapor y otra de reposo en la que se puede disfrutar de una Fuente de té y del Rincón de los Aromas, donde se elije la esencia para el masaje, rosa, lavanda, ámbar rojo… Dedicado a Madrid, se ofrece el aceite aromático de la violeta.

Y como curiosidad, todos los años organizan un torneo de ajedrez en el agua templada, ¿os animáis?.

Hammam

Foto: Hammam Al Andalus

Como ellos mismos explican, lógicamente ahora el Hammam no tiene funciones higiénicas ni religiosas, pero sí aporta beneficios al cuerpo y a la mente, momentos de descanso, de relajación… tan necesarios, en un espacio que nos traslada a otra época, que nos hace recordar el Madrid más antiguo.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:
Montero Vallejo, M. Origen de las calles de Madrid. Ed. Lavapiés. Madrid 1995.
Planimetría General de Madrid.
Aznar de Polanco, J.C. Tratado de los Cuatro elementos. Origen y nacimiento de las aguas y fuentes de Madrid. Madrid 1717. (Ed. facsimil E. y P. Libros antiguos, Madrid 1992).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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La existencia de baños públicos se remonta a los orígenes de Madrid, al Mayrit árabe. Quizá existieron antes, gracias a los romanos, pero al menos de momento no se ha podido comprobar, o no tenemos noticias.

Sí hay constancia de los baños árabes en algunos documentos antiguos. Manuel Montero Vallejo habla en sus libros de los baños que se encontraban junto al Barranco por donde entonces fluía el Arroyo de San Pedro, hoy calle Segovia, y que continuaban existiendo en los siglos XIII y XIV. Estaban situados cerca de la iglesia de San Pedro, aproximadamente a la altura de la Fuente de San Pedro o de los Caños Viejos, donde hoy se encuentra la Fuente de Diana.

Barranco de San Pedro fin sg. XV, por M. Montero Vallejo, que sitúa en su dibujo los baños con el nº 3.

Con la llegada de los cristianos en el siglo XI, el baño dejó de estar bien visto, dicen que Alfonso VI, el rey conquistador, no era partidario, y que prohibió construir nuevos establecimientos.

Pero también se cuenta que siguieron funcionando regentados por mujeres mudéjares, y que a ellos acudían en buena armonía cristianos, musulmanes y judíos. Montero cuenta que esos mismos baños que aún existían a finales del siglo XIV los tenía arrendados una tal doña Xançi.

Otro de los baños medievales se encontraba en la plazuela de los Caños del Peral, hoy plaza de Isabel II, cerca de la Puerta de Valnadú, una de las puertas de la muralla cristiana.

Gracias a los literatos del Siglo de Oro sabemos que en el siglo XVII los madrileños eran muy aficionados a bañarse en el río, y parece ser que a orillas del Manzanares se organizaban fiestas algo subidas de tono. Hemos leído mucho sobre las romerías a orillas del río en tiempos de Felipe IV, pero nunca habíamos visto sus imágenes, hasta que llegó este cuadro de Félix Castello al Museo Municipal.

F.Castello. “Baños en el Manzanares en el paraje del Molino Quemado”

La escena, un verdadero “jardín de las delicias” madrileño, representa los baños en el Manzanares, frente a la Casa de Campo, en el Camino del Pardo, junto al llamado Molino Quemado, que también Texeira representó en su plano.

Pero en invierno hacía mucho frío, y había que buscar otras soluciones. La primera Casa de Baños de la que se tiene noticias es una en la calle Jardines, abierta en 1628. Solicitó licencia de apertura un italiano llegado a la capital, argumentando que el agua era necesaria para la salud, todo el año, no únicamente en el verano.

Se le concedió, pero para acudir era necesario llevar la “receta” del médico. Además, los baños de las mujeres estaban prohibidos en la misma casa que los de los hombres, y mientras ellas se bañaban ellos no podían entrar, aunque fuese su marido.

Cuentan los cronistas que, mediado el siglo XIX, existían en Madrid diecinueve Casas de Baños, aunque algunas solo abrían en verano. Las pilas eran de piedra blanca de Colmenar, o de mármol. Además de los baños normales, estaban disponibles también baños de “salvado, aromáticos, emolientes y minerales artificiales”.

Uno de los más concurridos eran los Baños de Oriente, de nombre evocador, en la plaza de Isabel II, abiertos en 1830, acaso herederos de los viejos baños de los Caños del Peral.

Y llegamos al siglo XX. No hace tanto tiempo, en 1928, aún no era tan fácil el tener acceso a un baño o ducha en la propia casa. Existían varias casas de baños, pero eran demasiado caras para la mayoría. Se inauguró la primera casa municipal, en el Portillo de Embajadores, obra del arquitecto municipal José Lorite. Tenía una planta con azotea, en el zaguán dos taquillas, una para las señoras y otra para los caballeros, y dos salas de espera, igualmente separadas.

Casa de Baños de Embajadores (Foto madridhistorico.com)

En la República, dentro de una política de higiene pública que había comenzado en la década anterior, además de los de Embajadores se construyeron otros Baños en  la avenida de los Toreros y en Bravo Murillo, bajo las ideas del Racionalismo, tal como estaba ocurriendo en la construcción de Dispensarios antituberculosos.

Con la mejora de las condiciones en la vivienda la situación fue cambiando. En 1974 seguían existiendo los Baños de Oriente. A la vez las Guías de la ciudad anunciaban saunas finlandesas, suecas y baños turcos, situados en los barrios más acomodados. Además, por entonces seguían existiendo tres establecimientos de Baños Municipales, en la Glorieta de Embajadores 1, Bravo Murillo 133, y avenida de los Toreros 3-5.

En el barrio de la Latina, en la plaza de la Cebada, junto al mercado, existía otra Casa de Baños.

El edificio de la avenida de los Toreros, también obra de José Lorite, estuvo a punto de ser derribado debido a su estado ruinoso, pero se salvó de la piqueta y hoy día alberga el Centro Cultural de Buenavista, tras la reforma de Salvador Pérez Arroyo en 1982. Una singularidad del edificio son sus pabellones laterales, antiguas piscinas, hoy convertidas en la biblioteca y el salón de actos.

Avenida de los Toreros, 3 (2010)

Hasta hace poco tiempo aún funcionaban las otras tres Casas de Baños en Madrid:

La de la Plaza de la Cebada, que aunque en la web del Ayuntamiento figura como cerrada por obras, la realidad es que el edificio en el que se encontraba fue derribado, y ahora hay un solar.

Derribo Casa de Baños La Latina (Foto: recuerdosaolvidar.blogspot.com)

La de Bravo Murillo fue cerrada a principios de este año para su reforma integral. Según las noticias publicadas entonces, se preve su reapertura para mediados de 2011.

Bravo Murillo 133 (foto: Street View Google Maps)

El domingo pasado fuí hasta allí para hacer una fotografía al edificio, sin saber lo que iba a encontrar. Llegué tarde, la vieja construcción ya no existe, la reforma es integral en verdad. El Ayuntamiento, con cargo al fondo estatal para el empleo, está construyendo un Centro de Atención Social de Atención Social a mujeres, inmigrantes y personas sin hogar, según explica el cartel en la propia obra, lo cual es sin duda una buena noticia.

Bravo Murillo, 133 (diciembre 2010)

Poco antes de que cerraran esta Casa de Baños tuve ocasión de hablar con una de las personas que la atendían, y me contó muchas cosas interesantes del edificio, que desde 1932 no había tenido ninguna restauración. Habló con cariño y cierto orgullo de un lugar en el que debía llevar mucho tiempo trabajando. Se decía que en el edificio vivía un duende. Derribada la casa, se ignora si se ha trasladado o continúa por allí…

Aunque los días de más visitas eran los lunes y los viernes, la mayoría, muchos inmigrantes, acudían todos los días a lavarse. Veinte minutos de agua caliente por quince céntimos.

Los usuarios, en su mayor parte personas sin hogar, le contaban que preferían ir  a Bravo Murillo en lugar de a Embajadores porque aquí conservaban los dos grifos de agua caliente y agua fría, que ellos mismos podían regular. En las modernas instalaciones de Embajadores hay grifo a presión, con duración limitada, pero según comentaba mi interlocutor, esto quizá no ahorre agua, porque al no poder mezclarla, o se queman o se hielan, y pulsan el grifo demasiadas veces.

El edificio de la glorieta de Embajadores, aunque había sido reformado hacía pocos años, fue derribado en 2001 para construir el actual, de tres plantas, con mayor número de duchas y seguramente más comodidades, a pesar del grifo a presión, siendo inaugurado cuatro años después.

Glorieta de Embajadores (2010)

Hoy día están de moda los spas, balnearios, y baños árabes, más relacionados con el ocio y el bienestar que con la mera higiene, ya que en este siglo XXI casi todas las viviendas tienen cuarto de baño, o ducha.

Pero algunas personas simplemente no tienen casa. Y acuden a la única Casa de Baños actualmente en funcionamiento en la capital, la Casa de Baños de Embajadores, muchos casi todos los días.

Texto y fotografías : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

M. Montero Vallejo. Origen de las calles de Madrid. Ed. Avapiés. Madrid 1995.
Museo de Historia de Madrid. Adquisiciones 2003-2006. Madrid 2007.
Mª C. Simón Palmer. Casas de Baños en Madrid. Anales del Instituto de Estudios Madrileños. 1975.
Estampa
. 20 marzo 1928.

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