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Este año he viajado por primera vez a Denia, Alicante. Además de una maravillosa playa, animadas modernas calles y magníficos restaurantes, tiene una historia muy antigua que vas descubriendo mientras paseas por la ciudad y sobre todo visitando su Castillo.

Me apasiona visitar fortificaciones y recintos medievales pues nos ayudan a comprender nuestra historia y a imaginar muchos elementos desapararecidos de Madrid.

Además, la monarquía de Felipe III está muy presente en el castillo y en el centro histórico. La historia de Denia forma parte de la historia del Mediterráneo y de España.

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Las excavaciones arqueológicas han descubierto en Denia restos de culturas remotas, desde los iberos hasta los romanos, los musulmanes y los cristianos. Todos ellos dejaron sus huellas en estas hermosas tierras.

Denia

La ciudad nació a los pies del monte Montgó, donde se han encontrado los yacimientos más antiguos, restos de la época Ibérica correspondientes a los siglos V al I a. de C.

En el siglo I d. de C. fue un municipium romano que en el siglo siguiente encontró su máximo esplendor. Hasta el siglo VI fue Dianium, ciudad romana que cobró mucha relevancia estratégica y comercial debido a su situación pues se convirtió en centro de distribución de los productos que llegaban aquí desde el norte de África y desde Italia hacia el resto de la Península.

Entre los siglos VI y VIII en la época visigoda formó parte de Hispania, de la que fue población notable, hasta el punto que en el siglo VII se estableció una sede episcopal que dependía del arzobispado de Toledo.

Cuando llegó la época de dominio musulmán se convirtió en la Daniya islámica que una vez más fue un puerto de importancia que originó un gran desarrollo urbano.

Lo cierto es que esta situación privilegiada llevó a Denia a ser un lugar de importancia en todas las épocas. A mediados del siglo X fue el lugar elegido para la construcción de una de las atarazanas de la armada califal. En esa época se sitúa el origen del Castell, el Castillo situado en una colina que con el tiempo se convertiría en emblema de la localidad.

A lo largo de los siglos fue ampliándose y muchas de las construcciones corresponden a épocas posteriores. La entrada hoy día tiene lugar bajo un bello arco de época almohade. Era una de las entradas al albacar.

Portal acceso al Castillo (h. 1200)

Portal acceso al Castillo (h. 1200)

El castillo estaba dividido en dos recintos, en la parte más alta la alcazaba o palacio árabe y en la zona inferior el mencionado albacar, donde el ganado pastaba y se guardaba. Al sur creció la medina.

desde torre consell

La conquista cristiana tuvo lugar en 1244, en tiempos del rey Jaime I el Conquistador, del reino de Aragón.

Posteriormente, en 1304 ya en tiempos de Jaime II en el albacar se instaló la Vila de Dénia, de la que se conservan restos de viviendas, vestigios medievales que siempre me parecen emocionantes.

Vila de Denia (antiguo albacar)

Vila de Denia (antiguo albacar)

En la antigua alcazaba, actual Explanada del Gobernador, en ese mismo siglo XIV se construyó el Palau Vell del que también se conservan restos así como cinco torres semicirculares de esa época.

palacio XV y XVII

Del siglo XV se conservan diversas construcciones, entre ellas en lo alto de la colina un gran aljibe.

aljibe xv

Junto a la entrada contemplamos la Torre Roja, así llamada por estar construida en piedra arenisca local de color rojizo.

Torre Roja (h. 1500)

Torre Roja (h. 1500)

También del XV es la Torre del Consell donde se reunía el Consejo de la villa. Juan de Trastamara traspasó el condado de Denia a la familia castellana Sandoval y Rojas. Diego Sandoval y Rojas fue el primer marqués de Denia. Con el tiempo, como veremos, el poderoso Francisco de Sandoval y Rojas, duque de Lerma y valido de Felipe III, sería el V marqués de Denia.

torre consell

Una de las joyas del recinto es el Portal del Baluard, o baluarte defensivo que comunicaba el albacar con la alcazaba islámica, con tres maravillosos arcos de diferentes épocas. El más antiguo es el arco árabe de herradura.

Portal de el Baluard (sg. XI-XII)

Portal de el Baluard (sg. XI-XII)

 

arco1

Portal de el Baluard (sg. XI-XII) (detalle)

 

Portal de el Baluard (sg. XI-XII) Arco del portal interior.

Portal de el Baluard (sg. XI-XII) Arco del portal interior.

A finales del siglo XVI, comienzos del XVII el Duque de Lerma construyó sobre el antiguo Palau Vell su Palacio renacentista del que se conserva la escalera imperial y las estancias que hoy acogen el Museo Arqueológico.

palau vell torres

Restos Palacio duque de Lerma

Aquí, frente a la fachada principal en 1659 se erigió el pedestal y estatua del V marqués de Denia, imagen que dibujó Alexander Laborde de la que se conserva un valioso grabado.

Laborde. Vista de Denia en "Voyage pittoresque et historique de l'Espagne" París, 1811 (BNE)

Laborde. Vista de Denia en “Voyage pittoresque et historique de l’Espagne” París, 1811 (BNE)

Hoy todos los visitantes podemos contemplar la Vista que entonces solo podían ver Lerma y sus invitados, entre ellos el rey.

vista desde palacio lerma

En el palacio se aprecian también pavimentos de cantos rodados pertenecientes a un gran patio.

suelo patio y montgo

En el siglo XIX el Castillo pasó a manos privadas, y la antigua Vila Vella se dedicó al cultivo de la vid y producción de la pasa; se conservan las terrazas o bancales. En el siglo XX volvió a tener uso público.

Terrazas cultivo de la pasa. Al fondo, la ciudad, antigua medina.

Terrazas cultivo de la vid. Al fondo, la ciudad, antigua medina.

De vuelta a la ciudad, contemplamos las murallas que rodean el Castillo y la antigua medina.

murallas

Felipe III, al año siguiente de ser coronado rey, el 8 de febrero de 1599 viajó a Denia junto con su hermana la infanta Isabel Clara Eugenia, soberana de los Países Bajos, camino a Valencia, donde les esperaban las bodas con Margarita de Austria y el Archiduque Alberto.

En el centro histórico, una lápida colocada en 1962, IV centenario del nacimiento de Lope de Vega, nos cuenta que “en la primavera del año 1599 estuvo en Denia el Fénix de los Ingenios Félix Lope de Vega Carpio tomando parte en las fiestas que se celebraron en esta ciudad con motivo de las bodas reales de Felipe III y de su hermana la infanta Isabel Clara Eugenia”.

Iglesia Ntra. Sra. de Loreto

Iglesia Ntra. Sra. de Loreto

Lope, que por entonces era Secretario del Marqués de Sarria, escribió su obra Fiestas de Denia al Rey Católico Felipe III que se conserva en la BNE.

Lope fiestas de Denia

Recordemos que unos años antes encontramos a Lope en Alba de Tormes, al servicio del V duque de Alba, don Antonio Álvarez de Toledo, nieto del Gran Duque como Secretario o quizá gentilhombre. Lope debió ser acompañante del Duque en calidad de poeta y animador literario en las muchas fiestas que en el palacio tuvieron lugar. Y así debió ocurrir en Denia en 1599.

En toda esta historia como ya hemos apuntado juega un papel importante el duque de Lerma, V marqués de Denia, don Francisco de Sandoval y Rojas que fue valido del rey Felipe III. Rubens lo pintó en 1603.

Museo del Prado (expuesto sala 028)

Rubens, “Retrato ecuestre del Duque de Lerma”. Museo del Prado.

El 25 de enero de 1604 el V Marqués de Denia con el apoyo del rey fundó el Convento de las Monjas Agustinas Descalzas de clausura que fue inaugurado en presencia del propio Felipe III, tras la llegada de seis monjas procedentes de Alcoy.

convento agustinas

Es en la portada de su iglesia, dedicada a Nuestra Señora de Loreto, donde se encuentra la mencionada lápida.

Todo esto ocurrió antes de que, recordemos, el Duque de Lerma fundara en Madrid dos conventos, el Convento de Trinitarios descalzos de la Encarnación el 7 de abril de 1606, así consta en el Plano de Texeira. Y en 1609 el Convento de Padres Capuchinos de San Antonio.

La villa de Denia obtuvo el Título de Ciudad, privilegio que fue dado en Madrid el 4 de abril de 1612.

El mismo Pedro Texeira dibujó en su precioso Atlas de la costa peninsular, “La descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos, la población de Denia.

P. Texeira (h. 1634) (detalle)

P. Texeira (h. 1634) (detalle)

Las antiguas embarcaciones del siglo XVII han sido sustituidas por otras modernas y lujosas pero el Castillo sigue en su lugar, vigilando y contando su historia.

Denia. Junio 2016.

Denia. Junio 2016.

 

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Gisbert, J.A. Castell de Dénia. Ayuntamiento de Denia, 2014.
Denia, patrimonio histórico y monumental. Turismo de Denia.

 

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La batalla de Mühlberg tuvo lugar el 24 de abril de 1547 en esa ciudad, a orillas del río Elba -actual estado alemán de Brandeburgo, entonces estado de Sajonia-. Peleaban las tropas de Carlos V, con el duque de Alba Fernando Álvarez de Toledo como General al mando, y los protestantes de la Liga de Smalkalda, dirigidos por Juan Federico de Sajonia, duque de Sajonia. El emperador ganó la batalla.

Al año siguiente Tiziano lo inmortalizó en su famoso cuadro, la obra maestra Carlos V en la Batalla de Mühlberg.

Carlos V en la Batalla de Mühlberg (1548) óleo sobre lienzo 335x283 cm. (Museo del Prado)

Carlos V en la Batalla de Mühlberg (1548) óleo sobre lienzo 335×283 cm. (Museo del Prado)

El retrato ecuestre del emperador Carlos V, conmemorativo de la victoria en Mühlberg, ingresó en las colecciones del Museo del Prado en 1827 donde hoy lo podemos admirar.

Para ver otra representación de la Batalla tenemos que alejarnos un poco de Madrid, pero merece la pena. En Alba de Tormes, un histórico pueblo de Salamanca, entre otras razones por ser el lugar donde murió Santa Teresa, además de otras joyas en su Castillo existen unos maravillosos frescos renacentistas que la describen.

El origen del Castillo de Alba de Tormes fue, igual que el de otros castillos medievales, entre ellos el Castillo de Madrid, un mero emplazamiento militar. Se remonta posiblemente al siglo X cuando tras la conquista el año 986 de Alba, Salamanca, Zamora y León por Almanzor, allí sobre un cerro de pizarra, en la orilla derecha del Tormes… se alzaría ya entonces una pequeña defensa que menciona el autor árabe al-Udri, nos cuenta Manuel Retuerce. Un cerro de pizarra, roca característica de estos parajes.

alba de tormes pizarra

En el siglo XII, en 1140, ya aparece una mención en el Fuero de la Villa de Alba. Con el transcurso de los años la población fue concedida a diferentes Infantes y miembros de la Nobleza. Desde 1430 el señorío de la villa perteneció a los Álvarez de Toledo; el alcázar pasó a ser su residencia. Eran los tiempos de Juan II.

A lo largo del siglo XV vivió varias etapas constructivas, según se fueron sucediendo los dueños. El obispo Gutierre Álvarez de Toledo, primer Señor de Alba (1376-1446), Fernán Álvarez de Toledo I conde de Alba (1398-1464), García Álvarez de Toledo, I duque de Alba (¿?-1488) y Fadrique Álvarez de Toledo, II duque de Alba (1458-1531).

Después se convirtió en un palacio adaptado a las costumbres cortesanas. Hemos visto ejemplos en Madrid, como los de los Mendoza y los Zapata en Buitrago de Lozoya y Alameda de Osuna. Los nobles construían sus palacios aprovechando antiguas fortalezas.

En este caso fue el III Duque de Alba Fernando Álvarez de Toledo -uno de los protagonistas de la batalla de Mülhberg, como hemos visto-, el llamado Gran Duque de Alba, quien lo reformó profundamente según modelos renacentistas que había conocido en sus viajes por Italia. El palacio alcanzó su mayor esplendor. El Duque amplió la torre del siglo XV con el fin de iluminar la primera planta y decorarla con frescos. En el siglo XVI algunos nobles decoraron sus palacios con pinturas históricas. Así lo haría después el rey Felipe II en la Sala de Batallas del Monasterio de El Escorial,

Es también conocido que el Castillo a lo largo del tiempo recibió visitas de personajes del Siglo de Oro, como Santa Teresa, Garcilaso o Lope de Vega.

castillo y el rio

Lope de Vega, que había sido desterrado de la Corte -cuya sede ya había sido establecida por Felipe II en Madrid-, llegó a Alba de Tormes hacia 1592. Y aquí vivió hasta que pudo volver a la añorada corte madrileña, y en 1596 instalarse en su casa en la calle de Francos, hoy calle de Cervantes.

Lope, aunque en algunos lugares se dice que fue secretario, se cree que durante su destierro fue el gentilhombre del V duque de Alba, don Antonio Álvarez de Toledo, nieto del Gran Duque. Lope debió ser acompañante del Duque en calidad de poeta y animador literario en las muchas fiestas que en el palacio tuvieron lugar.

Aunque lejos de su Madrid vivió el ambiente cortesano y de lo que no cabe duda es que vivió el gran ambiente literario que existió en la Casa del duque de Alba. Con 30 años, comenzando su gran carrera, allí escribió algunas de sus comedias que fueron estrenadas en el propio castillo.

El lujoso palacio, descrito por Ponz en su viaje en el siglo XVIII, contaba con un bello patio, una portada con similitud a las de la portada principal de la Universidad de Salamanca, la Torre Dorada con pinturas al fresco, una espaciosa Galería con columnas de mármol y la Torre de la Armería digna de verse, así por sus armas y armaduras, como por las pinturas que adornan las paredes…

Carderera, 1836 (detalle) (bibliotecadigital.jcyl.es)

Carderera, 1836 (detalle) (bibliotecadigital.jcyl.es)

Durante la Guerra de la Independencia el edificio sufrió graves daños, su ocupación por unos y otros lo fue deteriorando; al parecer las propias tropas españolas lo incendiaron para evitar que volvieran a instalarse los franceses.

P. Villaamil, 1850 (bibliotecadigital.jcyl.es)

P. Villaamil, 1850 (bibliotecadigital.jcyl.es)

El abandono y los expolios lo acabaron de arruinar.

Parcerisa, 1865 (bibliotecadigital.jcyl.es)

Parcerisa, 1865 (bibliotecadigital.jcyl.es)

En 1991 se llevaron a cabo excavaciones arqueológicas. Para entonces ya solo quedaba en pie la Torre de la Armería o Torre del Homenaje. Los cimientos aparecidos del castillo-palacio permitieron constatar que en su última etapa fue un gran edificio de planta cuadrada con seis torres.

torre armeria

El Torreón consta de tres plantas; en la planta baja, antiguo Salón de la Armería, donde los duques exhibían sus armas y trofeos, se ha instalado una Sala Museo en la que se exponen algunos de los hallazgos arqueológicos junto a paneles explicativos.

museo planta baja

Una estrecha escalera conduce a la primera planta o central en la que tenían lugar las representaciones teatrales.

subida a la torre

En ella se encuentra la gran sorpresa. Todo el espacio está decorado con pinturas al fresco, apenas una pequeña muestra del lujo y el arte que debió adornar el palacio desde los tiempos del Gran Duque.

Los frescos, ocultos bajo sucesivos encalados, fueron descubiertos a mediados del siglo XX por Luis Martínez de Irujo, que los estudió. Fueron realizados por Cristóbal Passini entre 1567 y 1571 con la ayuda del pintor Miguel Ruiz de Carvajal y tal vez su hermano Juan Bautista Passini.

Las pinturas están formadas por arquitecturas fingidas al trampantojo (columnas, frontones, suelos… seguramente obra de Carvajal) y por figuras históricas, de Passini.

pinturas arq fingidas

En las paredes, las escenas históricas consisten en tres grandes frescos que representan la batalla de Mühlberg, protagonizada entre otros, como ya dijimos, por el propio III Duque de Alba.

La primera escena describe el paso del Elba de los tercios del Gran Duque de Alba y la entrada a la ciudad de Mühlberg.

Foto A. Sánchez Jiménez (*)

Foto A. Sánchez Jiménez

La segunda muestra el combate entre las tropas del Duque y los protestantes en el bosque de Lochau.

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Foto A. Sánchez Jiménez

Y la tercera -de la que se perdió una parte-, el final de la batalla, con la entrega a Carlos V del Duque de Sajonia.

escena3

Foto A. Sánchez Jiménez

La bóveda y otros espacios están ocupados por figuras alegóricas.

figuras boveda

En el centro de la bóveda, el escudo de los Álvarez de Toledo.

frescos boveda

La ampliación realizada en el siglo XVI, recordemos para iluminar la estancia, también conserva las pinturas de sus muros donde se representan las Virtudes y las figuras de su bóveda.

boveda ventana

En su trabajo, citado más abajo, Antonio Sánchez Jiménez explica cómo los frescos, las escenas de la batalla, y la decoración de la Torre de la Armería inspiraron a Lope de Vega para componer su Arcadia, en la que incluiría referencias a los objetos y pinturas que aquí pudo contemplar.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

MARTÍNEZ DE IRUJO, Luis. La batalla de Mühlberg en las pinturas murales de Alba de Tormes. Real Academia BBAA San Fernando, Madrid, 1962.
RETUERCE VELASCO, Manuel. “El Castillo de Alba de Tormes: primeros resultados arqueológicos” en Boletín de Amigos del Museo de Salamanca, 1992.
SÁNCHEZ JIMÉNEZ, Antonio. “Furor, mecenazgo y enárgeia en la Arcadia (1598): Lope de Vega y los frescos de Cristoforo Passini para el palacio del Gran Duque de Alba”. Revista Etiópicas, nº 10, 2014.
Turismo de Salamanca. Castillo Duques de Alba. Torre del Homenaje. Salamanca, 2014.

 

 

Al-Razi, cronista árabe del siglo X, contó que en el término de Guadalajara se encontraban castillos y villas, de los que uno era el castillo de Madrid.

El geógrafo Al-Himyari, recogiendo la información de fuentes anteriores, en el siglo XV, refiriéndose a Madrid “pequeña ciudad y plaza fuerte bien defendida”, escribió:

“… el castillo de Madrid es una de las mejores obras defensivas que existen. Fue construido por el emir Muhammad ben Abd al-Rahman…”

No sabemos cómo sería la fortificación árabe levantada por el emir Muhammad en el siglo IX, ni siquiera estamos seguros de si en verdad estaba situado en el mismo lugar donde luego se situaría el castillo ocupado por los reyes cristianos tras su conquista de Madrid a finales del siglo XI.

El viajero Al-Idrisi, en el siglo XII, dijo que “…. al pie de las montañas está Madrid, pequeña villa bien poblada y castillo fuerte…”

Tampoco sabemos cómo era ese castillo medieval construido en el lugar donde hoy se encuentra el Palacio Real, residencia de los monarcas castellanos, de la Casa Trastámara, quienes ya efectuaron diversas obras y ampliaciones en los siglos XIV-XV. Fue Enrique III quien construyó las torres del Homenaje y del Bastimento. Luego, en el XVI Carlos V acometió grandes reformas, que continuarían en siglos posteriores, y lo convirtió en el Alcázar de los Austrias hasta su desaparición por un incendio en la Nochebuena del año 1734.

La primera imagen que conocemos del “Chateau de Madrid”, Castillo de Madrid, representadas las mencionadas torres, fue realizada en 1534 por el pintor flamenco Jan Cornelisz Vermeyen, pintor de Carlos V. Es un grabado que se encuentra en el Metropolitan Museum de Nueva York, al parecer no expuesto.

Vermeyen MM NY

Pero antes, ¿cómo sería ese castillo al que se refería al-Himyari en el siglo XV?

Palacio Real desde la Casa de Campo

Palacio Real desde la Casa de Campo

Debía ser más pequeño que el actual Palacio y sus alrededores mucho más abruptos, pero las vistas desde sus torres…

torre interior

… debían ser tan extraordinarias como lo son hoy desde la plaza de la Armería del Palacio Real, donde merece la pena asomarse.

Vista desde el Palacio Real

Vista desde el Palacio Real

Los castillos surgieron en una época marcada por las guerras, las ansias de conquistar territorios y la necesidad de defender las posesiones. La arquitectura creada para la guerra no buscaba la belleza, cada elemento tenía una razón de ser, aunque hoy su contemplación sí nos parezca admirable desde el punto de vista histórico y arquitectónico.

La existencia de otros castillos nos permite conocer cómo eran, sus elementos, estancias… y cómo era la vida en ellos.

El Castillo de Peñaranda de Duero, al sur de la provincia de Burgos, cerca de Aranda, a unos 183 km. de Madrid, es un precioso ejemplo que nos brinda una magnífica lección de arquitectura militar y de historia. Su hermosa Torre del Homenaje, donde residía el señor del castillo, actualmente acoge el Centro de Interpretación de los Castillos.

Castillo, desde la plaza de los Condes de Miranda, en Peñaranda de Duero.

Castillo, desde la plaza de los Condes de Miranda, en Peñaranda de Duero.

La muralla, de la que se conservan algunos tramos, defendía el castillo y el pueblo a sus pies.

desde la torre peñaranda

Al principio, como decíamos, los castillos eran levantados como defensa del territorio. El emplazamiento era importante.

desde la torre peñaranda2

Los castillos más antiguos, de los siglos IX-X, eran fortalezas a veces situadas en lugares altos, rodeados de defensas naturales, barrancos, agua … como sucedió en Madrid.

Luego, en los siglos XIV-XV su objetivo era reforzar el poder de los señores. En el siglo XVI los nobles los convirtieron en sus castillos-palacio. Así ocurrió en Buitrago de Lozoya y en la Alameda de Osuna.

En la construcción intervenían diferentes oficios, el maestro cantero, que supervisaba la obra, el cantero experto, que cortaba la piedra, el herrero, el aserradero y artesanos que construían las herramientas. Muchas construcciones medievales muestran señales misteriosas, son las marcas de los canteros, algunas hechas con fin utilitario, para que los sillares fueran colocados en la posición prevista.

Un panel a la entrada del Castillo de Peñaranda nos informa de que el origen del castillo primitivo se cree que se remonta a los comienzos del siglo X, pero la primera referencia documental corresponde al siglo XI. Fue construido cuando el río Duero se convirtió en frontera entre los musulmanes y los cristianos. La mayor parte de lo conservado data del siglo XV, cuando era propiedad del Conde de Miranda.

entrada castillo

Se conservan restos del adarve o paso de ronda almenado, cubos con sus aspilleras y troneras desde las que disparaban al enemigo, las almenas de las torres o cubos… podemos contemplar todas las partes de que estaba compuesto un castillo. Los lienzos y cubos son de mampostería y sillares de piedra que arrancan de la propia roca del cerro. Pequeñas placas explicativas acompañan todos los elementos.

torre castillo

El recinto tiene una curiosa forma alargada pues se adapta al cerro sobre el que se construyó. La gran Torre del Homenaje, de planta cuadrada, consta de un sótano, planta baja, tres pisos, y el almenado, hoy convertido en espectacular mirador. Solía ser la más inexpugnable y aunque era construida pensando sobre todo en la protección solía reunir todo lo necesario para vivir cómodamente.

torre homenaje

En el sótano se guardaban los alimentos, bebidas y municiones, y si era posible se excavaba un pozo o un aljibe; también podía servir como mazmorra.

El pequeño museo nos explica, además de los aspectos de la guerra, las armas … los temas cotidianos, la vida en su interior y las costumbres medievales. La escritura o la medicina, que estaban en manos de los sacerdotes.

Instrumentos médicos medievales.

Instrumentos médicos medievales.

Cuáles eran las costumbres en cuanto al aseo y la belleza. Incentivar la belleza femenina era pecaminoso, el embellecimiento y la higiene decayeron (el baño no estaba bien visto en la Edad Media cristiana) que volverían gracias al Renacimiento y el regreso al gusto por la belleza y los placeres.

El vestido según las clases sociales. El color también cambiaba según las modas (hasta el siglo XIII predominaba el rojo, luego los azules y verdes), los más pobres vestían prendas de color oscuro. Los vestidos de las mujeres eran largos, los de los hombres cortos.

La alimentación y la mesa, con los utensilios más habituales…

Utensilios de mesa

Utensilios de mesa

Un castillo era una pequeña ciudad, autosuficiente, además de las estancias para el señor, familia, vasallos… había edificios anejos, una fragua, herrería, etc.

castillo ventanas

En un castillo vivían muchas personas, era un gran espacio de convivencia y en cierto modo un reflejo de la sociedad medieval. Así debió ocurrir también en el castillo-alcázar de Madrid.

Por : Mercedes Gómez

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Fuentes:

Carmen Martínez. “Fuentes escritas sobre el Madrid árabe”. Mayrit. Estudios de arqueología medieval madrileña. Ed. Polifemo, Madrid, 1992.

Centro de Interpretación de los Castillos. Peñaranda de Duero.

 

 

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