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La Junta de Ampliación de Estudios en 1910 creó la Residencia de Estudiantes, inspirada en las ideas de la Institución Libre de Enseñanza –que, como hemos comentado en otros artículos, había sido impulsada por Francisco Giner de los Ríos–.

Después se fundó el grupo femenino, la Residencia de Señoritas, que abrió sus puertas en octubre de 1915 bajo la dirección de María de Maeztu.

Sus antecedentes se encuentran en la Asociación para la Enseñanza de la Mujer fundada por Fernando de Castro, pero se puede considerar que la Residencia de Señoritas fue el primer centro español creado con el objetivo principal de fomentar la educación superior femenina, con el deseo de dar paso a la igualdad y a la emancipación de la mujer.

 

Calle Fortuny

La Residencia de Señoritas fue inaugurada en un pequeño hotel con capacidad para treinta estudiantes en la calle Fortuny nº 14 (luego nº 30) cuando el grupo masculino que lo ocupaba se trasladó a su nueva sede en la Colina de los Chopos.

Calle Fortuny 14 (luego nº 30) (Foto: Residencia de Estudiantes, residencia.csic.es)

Quince años después de su fundación, en 1930, la Residencia de Señoritas estaba instalada en diez hoteles con jardín en la calle Fortuny números 30 y 53. Llegó a ocupar doce edificios con una capacidad para trescientas plazas. Los hotelitos se encontraban entre las calles de Fortuny y Rafael Calvo.

Jardines Pabellones Fortuny-Rafael Calvo (Foto Fundación Ortega y Gasset)

La Residencia de Señoritas no alcanzó tanta fama como la de Estudiantes varones pero sí todo el prestigio y riqueza cultural. En 1931 allí se alojó la investigadora Marie Curie cuando visitó Madrid para impartir dos conferencias, una de ellas en la propia Residencia. Y es solo un ejemplo. Importantes figuras de la cultura la visitaron y de sus aulas salieron profesionales con una gran formación que llegaron a tener una importancia decisiva en la renovación del papel de la mujer, su incorporación al estudio y al trabajo, y para la sociedad en general. Investigadoras, escritoras, pintoras…

Varios grupos de residentes se instalaron en un palacete en el nº 53 de la calle Fortuny.

Fortuny, 53 (1930) (Revista Crónica, BNE)

El palacete, pabellón original que se conserva en el interior de la parcela, data de 1900. También la bonita fuente de hierro coronada por una piña que aparece en la foto antigua.

Fortuny, 53 (2017)

El mirador, habitación conocida en el pasado como La Rotonda, igualmente aún se asoma al bello jardín.

La Rotonda. Nuevo Mundo (1923) (BNE)

Pabellón Fortuny (2017)

El edificio fue reformado por Carlos Arniches en 1932 –que por entonces como veremos construyó un nuevo pabellón en la esquina con la calle Miguel Ángel–.

Pabellón Fortuny 53 (2017)

 

 

Instituto Internacional de Señoritas

La Residencia desde sus comienzos contó con la ayuda del Instituto Internacional de Señoritas de España, institución norteamericana dedicada a la educación femenina que había sido fundada unos años antes y cuya sede se encontraba en la misma manzana, en la calle Miguel Ángel nº 8.

Instituto Internacional de Señoritas (h. 1910) (Foto: Residencia de Estudiantes)

 

Instituto Internacional, calle Miguel Ángel, 8 (2017)

El edificio, de estilo historicista, fue proyectado en 1904-06 por Joaquín Saldaña para la filial española de la institución fundada por Alice Gordon Gulick, el International Institute for Girls in Spain.

Instituto de Señoritas, 12 marzo 1936 (Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, Fondo M. Santos Yubero)

En ese proyecto participaron mujeres admirables como María Goyri, investigadora y filóloga –una de las primeras mujeres que estudió Filosofía y Letras­–, casada con Ramón Menendez Pidal; y la escritora Zenobia Camprubí, casada con Juan Ramón Jiménez. Todos ellos, hombres y mujeres, comprometidos con la cultura.

En su interior destacan algunos elementos arquitectónicos y decorativos, sobre todo el vestíbulo, sus columnas de hierro fundido y la escalera.

La Residencia organizó una extraordinaria biblioteca, de catorce mil volúmenes, la mitad cedidos por el Instituto Internacional; ambas bibliotecas se habían fusionado en 1928.

Biblioteca, calle Miguel Ángel 8, h. 1930 (Archivo International Institute in Spain)

La hermosa y rica biblioteca sigue existiendo.

La institución continúa su labor como Instituto Internacional, Centro Cultural norteamericano en Madrid.

Clase del Instituto Internacional al aire libre hacia 1911 (Fototeca del IPCE)

Tanto el edificio como su jardín fueron restaurados en 1990.

 

Pabellón Arniches

Como decíamos, en 1932 La Junta construyó un nuevo pabellón para la Residencia de Señoritas en la esquina del paseo General Martínez Campos con la calle Miguel Ángel, el Pabellón Arniches, así llamado por ser obra del arquitecto Carlos Arniches.

Se trata de uno de los edificios más singulares del racionalismo madrileño.

Pabellón Calle Fortuny 53 y Pabellón Arniches (Fototeca IPCE, Mº Cultura)

El arquitecto diseñó todos los elementos, incluido el mobiliario. Básicamente el nuevo edificio se dedicó a dormitorios; los salones, comedor, el laboratorio, etc. continuaron en el palacete.

Recordemos que por esa misma época Carlos Arniches y Martín Domínguez construyeron el Instituto-Escuela y el Auditórium en la Colina de los Chopos.

El conjunto del Pabellón de Fortuny 53, su jardín y el Pabellón Arniches son hoy la sede de la Fundación Ortega y Gasset inaugurada en 1983.

Una placa en la esquina del paseo General Martínez Campos y la calle Miguel Ángel recuerda a sus antiguas inquilinas, a la Residencia de Señoritas que aquí tuvo su sede desde 1917 a 1936, dirigida por María de Maeztu que trabajó por elevar la formación de la mujer en España.

Merece la pena dar una vuelta a la manzana y evocar su historia.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Exposición Mujeres en vanguardia. La Residencia de Señoritas en su centenario (1915-2015).

COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003.

El Parque Móvil de los Ministerios Civiles, Vigilancia y Seguridad fue creado según Decreto del Consejo de Ministros, de 28 de septiembre de 1935. Va a cumplir por tanto 80 años, que celebra con una exposición que nos cuenta su larga historia, desde su origen en la República, su desarrollo a lo largo de la Dictadura, y situación actual bajo la Monarquía Parlamentaria. Y nos invita a conocer una parte de sus instalaciones.

Calle Cea Bermúdez, 1-5

Calle Cea Bermúdez, 1-5

Situado en la calle Cea Bermúdez nº 5 -el conjunto arquitectónico ocupa casi toda la manzana entre esta calle y las de Bravo Murillo y Donoso Cortés-, el antiguo organismo ha abierto sus puertas a los ciudadanos.

panel

Según la Guía del Colegio de Arquitectos de Madrid, en 1944 terminaron las obras de construcción de la primera fase de las viviendas del Poblado del Parque Móvil San Cristóbal, según proyecto del arquitecto José Fonseca Llamedo. La 2ª fase se construyó entre 1948 y 1952. Hacia 1950 Antonio Arroyo edificó los garajes y talleres. También se creó una capilla (h. 1950) y una escuela (1955).

Esa era su singularidad, que después de la guerra el Parque fue planificado como una ciudad autosuficiente, con todos los servicios que sus habitantes pudieran necesitar. Es un importante ejemplo del llamado “paternalismo industrial consistente en la construcción de poblados para los trabajadores en torno a las instalaciones fabriles o mineras donde prestaban sus servicios”.

Por una parte la muestra nos narra esta historia de 80 años de servicio público a través de la movilidad, por otra es un recorrido por la sociedad española a lo largo de todo ese tiempo.

La primera parte nos cuenta la historia y evolución mediante paneles y fotografías. Luego vemos una recreación de un antiguo despacho y algunos objetos, entre ellos un album fotográfico.

oficina

Oficina

Las oficinas han cambiado mucho…

maquina Mercedes2

Máquina de escribir “Mercedes”

A continuación accedemos al espectacular Taller en el que continúan trabajando algunas personas mientras los visitantes contemplamos todos los objetos, recreaciones de los diferentes lugares que componían el Parque, automóviles antiguos y modernos, etc.

Exterior del Taller, desde el inicio de la calle Joaquín María López

El Taller, desde el inicio de la calle Joaquín María López

El Taller es un espléndido ejemplo de arquitectura industrial, una gran nave de una sola planta con techo en forma de dientes de serrucho, estilo que permitía crear grandes espacios y una mayor entrada de luz en los talleres o fábricas.

taller 1

La exposición nos muestra cómo era el Gabinete médico, que se cree existió desde el principio, la Peluquería, el Economato…

economato

Y no olvidaban el aspecto de ocio, había sesiones de cine y teatro para los trabajadores en el Salón de Actos. El Parque contaba con su propia Imprenta, Residencia de conductores, etc.

automoviles

Hasta los años 70 del pasado siglo XX funcionó una Escuela de aprendices, donde aprendían los oficios, chapistas, pintores, mecánicos.

Era un forma de proteger e incentivar al trabajador cualificado, también sin duda una forma de control.

autos

La exposición es muy interesante, por su contenido y por la posibilidad de acceder al taller, además es una ocasión única de ver el mural de Germán Calvo, Los oficios del automóvil, pintado en 1951.

mural parque movil

Mide 26 metros de largo por 1,6 de alto, y representa las distintas escenas de los oficios, Tapicería, Carpintería –antiguamente los vehículos eran de madera-, Construcción del parque móvil, el Estudio del arquitecto, la Soldadura y la Pintura.

Este mural es “posiblemente la única réplica en contenido y tamaño de los célebres murales industriales que Diego Rivera pintó a principios de los años treinta en las factorías automovilísticas de Ford y General Motors, en la ciudad norteamericana de Detroit”, como recuerdan en la propia Nota de prensa del Ministerio de Hacienda en la inauguración de la muestra, en referencia al gran muralista mexicano.

mural carpinteria

La exposición permanecerá abierta al público, en el Parque Móvil del Estado, desde el 10 de julio al 30 de septiembre (agosto cerrado), en horario de 9,30 a 13,30 horas.

Por : Mercedes Gómez

 

 

Según recoge la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos publicada en enero de 1900, en la escritura del Patronato del Real Convento de religiosas Carmelitas descalzas de Santa Teresa consta que “fundaron este convento en el año 1683 don Nicolás Gaspar Felipe de Guzmán, Príncipe de Astillano, y su mujer doña María Álvarez de Toledo en unos terrenos que habían comprado al efecto en el titulado Jardín del Príncipe de Parma, calle del Barquillo, junto al Convento de Mercedarios descalzos de Santa Bárbara, trasladando a aquel la comunidad que antes residía en Ocaña.”

Plano de Texeira, 1656 (detalle)

Plano de Texeira, 1656 (detalle)

Bajo la dirección de la Madre María Francisca de los Ángeles, impulsora de la creación del convento en Madrid, ocho monjas fundadoras salieron de Ocaña el 8 de septiembre de 1684.

Cuenta Álvarez y Baena en su Compendio histórico de las grandezas de la Coronada Villa de Madrid­ que las religiosas entraron en el convento -que fue fundado contando con el apoyo de la reina doña María Luisa, esposa de Carlos II-, tomando posesión el 9 de septiembre de 1684, al anochecer.

Solo cinco años después, en 1689 falleció el patrono-fundador legando obras de arte muy valiosas. Alhajas y objetos litúrgicos; una tapicería “bordada de realce, de oro y plata”; una Inmaculada de Pedro de Mena; y preciosas pinturas.

El Príncipe de Astillano también legó a las Carmelitas los terrenos donde se había construido el convento y la huerta que habían sido de su propiedad; el cenobio pasó a estar bajo patronazgo del rey Carlos II, el que le admitió con singular gusto año de 1689, y desde entonces con el favor de sus Majestades fue uno de los principales Monasterios de la Corte.

Ya en tiempos de Felipe V, en los comienzos del siglo XVIII la iglesia fue derribada y en 1719 se construyó una nueva.

Era la gran manzana 280, situada junto a la Cerca entre la Puerta de Santa Bárbara y la de Recoletos, ocupada por los Conventos de Santa Bárbara de padres mercedarios descalzos, que había sido fundado en 1606; el de las Salesas, de 1748; y el de Santa Teresa, que ocupaba la casa nº 5 que, recuerda la Planimetría General, fue terreno del Príncipe de Astillano, quien hizo donación de el para la fundación del convento de religiosas de Santa Teresa.

Plano de Espinosa, 1769 (detalle)

Plano de Espinosa, 1769 (detalle)

La manzana correspondía a los terrenos que hoy delimitan las calles Génova, Recoletos, Fernando VI y Santa Bárbara.

No hay muchos datos sobre la iglesia, pero se sabe que era de cruz latina, y, según Álvarez y Baena, que era capaz y hermosa. Sí se conocen algunas obras que hubo en su interior.

Convento de Santa Teresa (Foto Museo de Historia , memoriademadrid.es)

(Foto Museo de Historia , memoriademadrid.es)

El rey Felipe V donó el Retablo mayor en cuyo camarín central se situó la Transverberación de Santa Teresa. La Biblioteca Nacional guarda un dibujo sobre papel del proyecto del retablo.

Anónimo (1700-1730) (BNE)

Anónimo (1700-1730) (BNE)

Sobre él se situó la pintura Transfiguración del Señor, copia de la obra de Rafael, un gran cuadro de altar del maestro italiano, que había sido adquirido por Ramiro Núñez de Guzmán y cedido por su hijo Nicolás a las Carmelitas de Santa Teresa.

En 1868, tras la revolución y caída de la reina Isabel II, las monjas fueron obligadas a abandonar el Convento, pudiendo llevarse escasas pertenencias al parecer. Se refugiaron en el vecino Monasterio de las Salesas, del que se conserva su iglesia, actual Parroquia de Santa Bárbara. Ambas comunidades fueron expulsadas y trasladadas al Convento de Concepcionistas de El Pardo.

En 1869 el Convento de Santa Teresa de Madrid fue derribado. En su lugar fueron abiertas las calles de Argensola, Campoamor, Justiniano y Santa Teresa, esta última único recuerdo del antiguo monasterio.

En el Pardo estuvieron las Carmelitas hasta 1894 en que se trasladaron a su nuevo Convento levantado en la calle de Ponzano, distrito de Chamberí, donde continúan. Igual que en el siglo XVII el convento se había situado en los límites de la villa, junto a la Cerca, nuevamente a finales del siglo XIX el edificio fue construido en las afueras, en lo que entonces eran los límites de la ciudad, en una zona aún con escasas edificaciones junto al foso del Ensanche.

Por la misma época sus antiguas vecinas, las Salesas Reales, se trasladaron también a su nuevo convento de la calle de Santa Engracia.

Comenzó la construcción del nuevo Convento de Santa Teresa y su iglesia hacia 1870, finalizando en 1893, fecha que figura en la entrada. Situado en la calle de Ponzano 79 esquina María de Guzmán 26, su exterior de ladrillo es de estilo neomudéjar.

Calle Ponzano, 79

Calle Ponzano, 79

Sobre el arco de medio punto de la entrada en el interior de una espadaña hay una escultura de piedra de Santa Teresa. Otra espadaña en la fachada a María de Guzmán aporta un cierto equilibrio al sobrio conjunto. La cúpula está cubierta por tejado de pizarra, con ventanas con arcos de medio punto, rematada por las tradicionales bola, veleta y cruz de forja.

espadaña santa teresa

El interior del templo, de una sola nave, es neobarroco, rememorando las históricas iglesias barrocas madrileñas.

nave iglesia teresa

Las pinturas de las pechinas de la cúpula son de comienzos del XIX, del mismo autor que el cuadro situado en la parte superior del altar mayor. Debajo, una Transverberación de Santa Teresa de cartón piedra, del siglo XX, imitando los modelos barrocos. Y en la zona inferior, a ambos lados del sagrario, hay dos esculturas, una Santa Teresita de los talleres de Olot y un San Juan de la Cruz del siglo XVII, una de las escasas obras procedentes del antiguo convento.

san juan de la cruz

Otra es la imagen de Nuestra Señora de Europa, escultura de vestir del siglo XVIII, que se encuentra en un retablo en el lado del Evangelio. El Niño es moderno pues el original se perdió durante la guerra civil.

virgen de europa

Por otra parte, en la exposición recientemente visitada en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, El triunfo de la imagen, con obras restauradas por la Comunidad de Madrid, cinco de ellas pertenecen a este convento, alguna quizá también procedente del histórico monasterio.

La obra más antigua, una delicada y tierna Virgen con el Niño, anónimo flamenco del Taller de la ciudad de Malinas, antigua capital de los Países Bajos. Realizada a finales del siglo XV en madera dorada, esgrafiada y policromada.

Un Manuscrito apógrafo de Santa Teresa de Jesús : Camino de Perfección, anónimo español del siglo XVI con anotaciones de la propia Santa Teresa. Las cubiertas de plata son de 1755. Se trata de una de las tres copias del texto original autógrafo de Santa Teresa, la llamada copia de Madrid, una de las tres más importantes por tener anotaciones de la autora, junto con la de Salamanca y la de Toledo. Se cree debió llegar al Monasterio de la mano de la Madre María de San Jerónimo que en 1591 fue desde el Convento de San José de Ávila al de Santa Ana de Madrid y en 1595 a la fundación de Ocaña. Desde aquí las Carmelitas descalzas llevaron esta y otras reliquias de la santa al convento madrileño.

La Inmaculada Concepción de Pedro de Mena, 1686, en madera policromada (124 x 40 x 20). Igual que la Virgen y el Niño medieval, es la primera vez que se expone en España.

pedro de mena2

P. de Mena. Inmaculada (1686).

Como la Adoración de los pastores (Nacimiento) de Luisa Roldán, La Roldana, realizada en terracota policromada durante su etapa madrileña. La última obra es la Transverberación de Santa Teresa de Jesús, de 1725, creada por Nicola Fumo en madera policromada (104 x 70 x 30), igualmente expuesta por vez primera.

santa teresa

N.Fumo. Transverberación de Santa Teresa de Jesús (1725).

Se cree que también procede del primitivo convento de la calle del Barquillo.

Otra de las joyas que se conservan es parte de la tapicería o Colgaduras bordadas en sedas y oro que mencionamos al principio, que habían pertenecido a la Princesa de Astillano, madre del fundador. El Museo Arqueológico Nacional guarda nueve piezas, en cada una de las cuales se representa una galería con sus balaustres, cubierta por un emparrado que está sostenido por cuatro columnas salomónicas.

Paño de las Colgaduras del Convento de Santa Teresa (4,70 x 4,75) (MAN) (Foto Revista de Archivos)

Paño de las Colgaduras del Convento de Santa Teresa (4,70 x 4,75) (MAN) (Foto Revista de Archivos)

La extraordinaria pintura la Transfiguración del Señor, después de la revolución de 1868 pasó al Museo de la Trinidad, y de ahí al Museo del Prado donde hoy se puede contemplar.

G. Penni (taller de G. Romano) (1520-28) (396 x 263 cm) (Foto Museo del Prado)

G. Penni (taller de G. Romano) (1520-28) (396 x 263 cm) (Foto Museo del Prado)

El cuadro de grandes dimensiones preside la gran Sala 49 dedicada a la pintura italiana, junto a otras pinturas del propio Rafael.

Este año en el que se conmemora el nacimiento de Teresa de Cepeda y Ahumada, Santa Teresa de Jesús, que tuvo lugar en 1515 en Ávila, reformadora de la orden carmelitana y escritora mística, que nunca pudo fundar un convento en Madrid, merece la pena conocer la historia del Real Monasterio de Carmelitas descalzas madrileño y las riquezas artísticas que atesora; visitar el Museo del Prado, la exposición en la Real Academia de Bellas Artes ya recomendada y, por supuesto, la bella Iglesia de Santa Teresa en la calle de Ponzano, heredera del Barroco madrileño.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

J.A. Álvarez y Baena. Compendio histórico de las grandezas de la coronada villa de Madrid, Corte de la Monarquía de España. Madrid, 1786. pp. 176-77.
V. Vignau. “La Colgadura del Convento de las Carmelitas Descalzas de Santa Teresa de Madrid”, en Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, Madrid, tomo IV, año 1900, nº 1. pp 31-48.
J. Sánchez Amores. “Las colgaduras bordadas del convento de Santa Teresa de Jesús, de Madrid, en el Museo Arqueológico Nacional”. Boletín del Museo Arqueológico Nacional, 3, nº 2, 01-feb-1985, pp. 177-193.
P.F. García Gutiérrez y A.F. Martínez Carbajo. Iglesias conventuales de Madrid. Ed. La Librería, Madrid 2011.
Catálogo exposición Real Academia de BBAA de San Fernando, El triunfo de la imagen. Tesoros del arte sacro restaurados por la Comunidad de Madrid. Madrid 2015.

El Distrito de Chamberí está formado por los barrios de Gaztambide, Arapiles, Trafalgar, Almagro, Ríos Rosas y Vallehermoso.

El barrio de Almagro, situado entre la calle de Santa Engracia y el paseo de la Castellana actualmente acoge a las clases altas madrileñas, aunque también a numerosos organismos públicos o embajadas que han elegido algunos de los numerosos palacetes de la zona para instalarse. Pero a comienzos del siglo XIX, este barrio era en una gran parte propiedad de las Órdenes Religiosas.

Por entonces esta zona del Ensanche, al norte de Madrid, atrajo a la Iglesia, debido entre otras cosas a la cantidad de suelo disponible. Su presencia fue disminuyendo durante la primera mitad del siglo debido sobre todo a las leyes de desamortización de Mendizábal, aunque después de la restauración de la monarquía en el año 1874, la iglesia volvió a ser la gran propietaria del barrio, no solo en forma de conventos sino también de asilos o colegios, algunos de los cuales aún perviven.

Hoy os invito a conocer cuatro de estos edificios, de marcado carácter historicista, situados entre la calle de Almagro y Santa Engracia en su primer tramo.

Comenzamos por el antiguo Asilo de las Hermanitas de los Pobres, con entrada por la calle Almagro nº 9.

De estilo neomudéjar, fue construido por Antonio Ruiz de Salces en 1875, ampliado en una planta en 1927 y rehabilitado en 1983. Hoy convertido en Residencia privada, es un monumento BIC desde 1996. La Capilla es de influencia gótica.

Todo el conjunto se ordena alrededor de un jardín con arquerías.

Allí sigue el pozo de piedra que en otro tiempo debió proporcionar el agua tan necesaria.

El Patronato de Enfermos, asociación fundada a principios del siglo XX para socorrer a enfermos pobres, encargó la creación de este hospital a Luis Ferrero, la cual comenzó en 1921. En el número 11 de Santa Engracia, llama la atención su construcción mezcla de ladrillo y piedra, y su decoración con azulejos, firmados por José Navarro, de cerámica valenciana.


El Convento e Iglesia de San José de la Montaña, en la calle Fernández de la Hoz, esquina Españoleto, de finales del siglo XIX:


 

Para terminar, por hoy, entramos en el Monasterio de la Visitación o Salesas Reales.

La Iglesia y Convento de las Salesas de Nuestra Señora de la Visitación, conjunto proyectado en 1880 por el arquitecto Francisco de Cubas, Marqués de Cubas, se encuentra en la calle de Santa Engracia nº 18.

La bella construcción ocupa toda la manzana, entre las calles de Caracas, Fernández de la Hoz, Zurbarán y la propia Santa Engracia, y fue declarada Bien de Interés Cultural en 1977.

Este monasterio constituye una de las mayores edificaciones religiosas de Chamberí, y fue levantado en sustitución del primer edificio incautado en 1870 por el Estado para Palacio de Justicia, actual Tribunal Supremo. Finalizado en 1881, la planta del conjunto es casi cuadrada.

La iglesia, de estilo neogótico, se alza orgullosa al inicio de la calle, con su única torre.

Su planta es de cruz latina con capillas laterales, sobre las cuales se hallan las tribunas.

Antes de trasladarse aquí, tras la exclaustración, mientras se construía el nuevo convento, las religiosas se establecieron durante unos años en el Monasterio de las Salesas Nuevas en la calle San Bernardo 72, hasta que pudieron trasladarse a su nuevo edificio de Santa Engracia, en el que continúan.

por Mercedes Gómez


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Bibliografía:

COAM. “Arquitectura de Madrid”, Madrid 2003.

JIMÉNEZ BLASCO, B.C. “La ocupación del suelo por parte de las órdenes religiosas en el sector oriental de Chamberí” . Anales de Geografía de la Universidad Complutense, Madrid 2002.

El Museo o Centro de Interpretación del Metro de Madrid Andén Cero, tiene dos sedes, la Estación de Chamberí y la Nave de Motores de Pacífico. Quizá la más conocida es la antigua estación “fantasma”, la Estación de Chamberí perteneciente a la Línea 1 Cuatro Caminos-Vallecas, que fue clausurada en 1966. La estación permaneció abandonada tal como estaba el día que la cerraron, cuentan que hasta los billetes usados y tirados al suelo allí continuaron durante años. Ahora magníficamente restaurada, ofrece una especie de viaje en el tiempo, maravilloso. Las antiguas taquillas, los pasillos de azulejos, los anuncios de cerámica…  toda la decoración encantadora, con el sello de Antonio Palacios.

La otra es la Nave de Motores, cuya visita complementa perfectamente ese viaje que decíamos nos traslada a aquellos primeros tiempos del metro, y a otro Madrid, al Madrid de la primera mitad del siglo XX.

La primera línea del metropolitano fue inaugurada en 1919 y por aquellos años la Compañía eléctrica madrileña no garantizaba el suministro continuo. La Central Eléctrica de Pacífico se comenzó a construir en 1923 en una gran parcela propiedad de la Compañía, entonces a las afueras de Madrid, entre las calles de Cavanilles, Sánchez Barcaiztegui y Valderribas, para mejorar el funcionamiento de la red de Metro, solucionando dichas posibles faltas de suministro eléctrico.

Construcción de la Central en 1923

abril 2011

La obra fue dirigida por el Ingeniero Jefe del Metro, Carlos Lafitte, y el proyecto arquitectónico fue obra de Antonio Palacios, Arquitecto de la Compañía del Ferrocarril Metropolitano.

El conjunto estaba formado por una gran nave destinada a albergar la central eléctrica y varios edificios auxiliares para talleres, oficinas, etc., alguno de ellos desaparecido.

Tres motores diesel de 1.500 c.v. cada uno, fueron instalados en la nave. La gran potencia de esta central llegó a proporcionar energía a otras subestaciones e incluso a la ciudad. Durante la guerra suministró luz a la población madrileña.

Nave de motores

Poco después Palacios también construyó otras dos subestaciones eléctricas para el Metro, en los barrios de Salamanca y Chamberí. Dos edificios fabriles que se conservan en pleno centro de Madrid, el primero en la calle de Castelló nº 21, a un paso del Retiro.

Castelló, 21.

Actualmente una parte del edificio se encuentra cubierto por lonas de obra, pero se pueden apreciar los detalles en hierro de la puerta de entrada.

Detalle de la puerta. Castelló, 21.

Y el otro en la calle de Olid 9, cerca de la glorieta de Quevedo. Estos edificios, como toda la red, conservan el famoso logotipo del Metro también creado por el arquitecto.

Calle de Olid, 9.

En la Nave de Motores, como en todas sus obras, Palacios cuidó hasta el mínimo detalle, utilizando siempre los mejores materiales y colaborando con los mejores artistas.

Nave de motores. Detalle del suelo.

Nave de motores. Detalle muros.

En toda la red de metro, hoy día prácticamente desaparecidos, utilizó los azulejos blancos biselados y el cordón cerámico de reflejos metálicos, que aquí se conservan.

Detalle cerámica.

Con fachada a la calle de Valderribas números 40 y 42 se construyó otro edificio actualmente ocupado por el Ministerio de Defensa, que sirve, según me cuentan en el museo, de almacén.

Calle de Valderribas 40-42.

Enfrente se levantó el hotel destinado a vivienda del ingeniero de la Central, al parecer también hoy día destinado a almacén del metro.

Calle de Valderribas

En el exterior, además de otras instalaciones, se ubicaron cuatro depósitos de agua.

Con el tiempo, regularizado el suministro por parte de las compañías eléctricas, la central dejó de ser necesaria y en la década de los 50 cesó la producción de energía. En 1972 quedó clausurada.

En 1994 se ajardinaron los depósitos y algunas dependencias del conjunto fueron reconvertidas.

Entre los años 2006 y 2008 la maquinaria, así como la nave fueron restauradas. Desde entonces forma parte del Museo del Metro de Madrid.

La puerta de entrada se encuentra en la esquina de las calles de Valderribas y Sánchez Barcaiztegui, y lo primero que vemos es el Jardín, espléndido, cubierto de césped, flores y árboles de distintas especies. La visita a la Nave de Motores es además de interesante, muy bonita.

Texto y fotografías por : Mercedes Gómez

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Andén Cero

Estación de Chamberí
Plaza de Chamberí s/n
Nave de Motores

Calle de Valderribas, 49 (esquina c/Sánchez Barcaiztegui)

Horario de visita
De martes a viernes de 11 a 19h
Sábado, domingo y festivos de 11 a 15h
Lunes cerrado

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Bibliografía:

Colegio de Ingenieros Industriales de Madrid COIIM. Revista nº 49. 2010

COAM Guía de Arquitectura. Madrid 2003.

La Plaza de Olavide se encuentra en el barrio de Trafalgar, distrito de Chamberí. Es una plaza especial, con encanto, amplia, redonda y abierta, como Madrid. Espacio abierto a todos, podría representar lo que significa nuestra ciudad. En Olavide confluyen ocho bocacalles, y no únicamente los vecinos gustan de cobijarse en ella, de día o de noche, porque con su ambiente un tanto familiar pero cosmopolita, la plaza, igual que Madrid, te recibe hospitalaria.

No deja de ser una de las muchas plazas madrileñas que se ha visto modificada y condicionada por la construcción de un aparcamiento, pero quizá su historia es singular. A diferencia de otras plazas ajardinadas a lo largo de los siglos XIX y XX creadas sobre los terrenos antaño ocupados por conventos, iglesias o mercados, que en las últimas décadas han cambiado árboles, fuentes o flores por árido cemento, Olavide siempre fue plaza, centro de naciente población.

Hoy lugar de encuentro y esparcimiento, su historia no ha sido sencilla hasta llegar hasta aquí, ha sufrido muchos cambios, desde sus principios, cuando su función era otra muy distinta. En sus orígenes tuvo una fuente, luego albergó un famoso mercado y ahora nuevamente una fuente, aunque muy diferente.

La alegre fuente situada en el centro de la plaza que disfrutan ahora los vecinos es muy joven, fue instalada hace unos siete años y es un mero adorno. Mucho antes, quizá a finales del siglo XVIII, fue instalada otra Fuente de Olavide, en este caso con el fin de proporcionar el agua necesaria a los nuevos habitantes que iban poblando la zona, y también a los animales, pues como tantas en esa época servía como abrevadero.

Olavide, antes que un barrio fue un modesto arrabal nacido a las afueras de la cerca que rodeaba Madrid desde el siglo XVII, construida en tiempos del rey Felipe IV, y que impedía su expansión. Estos terrenos al norte de Madrid se convirtieron en un precedente del futuro Ensanche.

Antes del derribo de la cerca, que no tuvo lugar hasta 1868, se fueron instalando muchas de las personas que llegaban a la capital en busca de trabajo y futuro, y que no hallaban lugar en la villa, fundamentalmente por que no tenían suficiente dinero para ello. Así, de forma espontánea, hacia 1860 se fue formando un núcleo pequeño de población concentrado la mayoría en torno a la futura plaza de Olavide.

Las viviendas primitivas de este arrabal que en un primer momento se llamó de Los Tejares, por los numerosos hornos fabricantes de tejas y ladrillos que existían en los alrededores, entre las calles de Santa Engracia, Luchana y Sagasta, y que después se llamó Chamberí, eran casas bajitas, con piso bajo y principal, y una buhardilla como mucho. En la foto de la primitiva fuente de la plaza de Olavide se aprecian las casas modestas de entonces, que en su mayor parte estaban rodeadas de huertas.

Hacia 1875 únicamente existían en la plaza dos o tres construcciones, pero el barrio continuó creciendo, y a finales del siglo XIX o principios del XX la zona ya estaba urbanizada. A esa época pertenecen la mayor parte de los edificios que actualmente rodean la plaza, junto a algunos más recientes.

Olavide 1913

Asfaltado de la Plaza de Olavide, 1913. (www.memoriademadrid.es)

Desde muy pronto existió un mercado que surtía al barrio, al aire libre, como en otros lugares madrileños. Fue durante la República cuando por encargo del Ayuntamiento se construyó el bonito edificio con planta octogonal de hierro y hormigón, obra del arquitecto municipal Francisco Javier Ferrero, dentro del Plan General de Mercados. Este arquitecto fue también el autor de los mercados de Frutas y Verduras en Legazpi, o el de Pescados de Puerta de Toledo, así como del edificio de la imprenta municipal en la calle Concepción Jerónima, y del Viaducto de la calle de Bailén.

En medio de una gran polémica que todavía se recuerda, el mercado fue cerrado en agosto de 1974, y volado en el mes de noviembre, también por orden municipal, bajo la promesa de que sería sustituido por zonas verdes para los vecinos, y con el objetivo de la construcción de un aparcamiento bajo la plaza. Las obras se prolongaron durante casi tres años. La inauguración por fin tuvo lugar en el verano de 1977.

La plaza mostraba entonces un paseo recto que dividía el círculo central en dos zonas semicirculares con césped y árboles, bancos y juegos para niños.

En 1998 se acometió otra reforma que levantó muchas protestas. El centro de la plaza estaba ocupado por los accesos de los aparcamientos, un espacio desmesurado dedicado a los perros, y los árboles desaparecieron, resultando inhóspita para la mayoría, no así para los canes que al parecer acudían de todas partes a esparcirse. De forma que a finales de 1999 se decidió una nueva reforma.

Quizá para agradar a los vecinos después de todos los problemas vividos los años anteriores, esta vez la inauguración fue sonada y todos recibieron un obsequio, una vaso conmemorando el evento, lo cuenta una de las vecinas más veteranas, que parece muy contenta con el resultado. Y es que en verdad la plaza resulta acogedora.

plaza

Con sus arbolitos, sus bancos, sus tiendas, sus bares, sus terrazas y su fuente, invita a quedarse un rato paseando, sentarse a reposar, o tomar el aperitivo en cualquiera de los sugerentes establecimientos que la rodean, alguno moderno pero otros más antiguos que guardan en su memoria y entre sus paredes toda la historia vivida.

tienda

Los jardines han quedado reducidos a una franja ajardinada en la que se han plantado coníferas, cedros, arbustos y algunos setos con flores, pero parece suficiente para sentirse a gusto, continúan las zonas infantiles y los bancos.

La fuente ha regresado a la plaza, aunque en esta ocasión su función es meramente ornamental.

El pilón circular es de granito y está adornado con una albardilla o borde de hojas talladas en el mismo material. Un surtidor central alegra la vista general de la plaza. Y el sonido del agua, inconfundible, nos acompaña.

por Mercedes Gómez

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Bibliografía:

PALLOL TRIGUEROS, Rubén. Chamberí, ¿un nuevo Madrid? El primer desarrollo del Ensanche Norte madrileño, 1860-1880”. Cuadernos de Historia Contemporánea. UCM 2004, nº 24.

DEL HOYO, José María. “Fuentes públicas de Madrid”. Bernardo Fernández, Madrid 1997, facsimil 1ª edición, Madrid 1925.

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