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Eduardo Torroja fue un gran ingeniero, reconocido internacionalmente por su obra innovadora como proyectista, investigador y profesor. Madrileño de nacimiento, en su ciudad trabajó en numerosas obras, entre ellas la de los Nuevos Ministerios.

Una de las últimas fue la construcción del Instituto que hoy lleva su nombre, un conjunto de edificios que, como afirma la Guía del Colegio de Arquitectos es “uno de los hitos -tan singular como poco conocido- de la arquitectura española contemporánea”.

 

Eduardo Torroja

Eduardo Torroja nació en Madrid el 27 de agosto de 1899. Su padre fue arquitecto y matemático, así que de forma natural, igual que sus hermanos, se preparó para formar parte del mundo de la Ciencia. Se licenció como Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos en 1923. Tres años después se casó con Carmen Cavanillas; tuvieron cuatro hijos.

torroja

Desde sus comienzos su trabajo destacó. Montó su propia empresa de proyectos en 1927 y ese mismo año le llamaron para formar parte del Gabinete Técnico creado para la construcción de la Ciudad Universitaria de Madrid, bajo la dirección de Modesto López Otero.

Junto al propio López Otero, que fue el primer presidente, y otros arquitectos e ingenieros en 1934 fundaron el Instituto Técnico de la Construcción y la Edificación, una entidad privada cuyo objetivo era el estudio y la investigación en el campo de la construcción y los materiales.

Ese mismo año participó en la fundación de la revista Hormigón y acero.

En 1941 al integrarse en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) fundado el año anterior, recibieron una cesión de locales en la sede de la calle Medinaceli nº 4. En 1946 pasó a formar parte del Patronato Juan de la Cierva, del propio CSIC; entonces se trasladaron a su sede en Ruiz de Alarcón 25. En 1949 se fusionó con el Instituto del Cemento y pasó a ser Instituto Técnico de la Construcción y del Cemento, dirigido por Torroja. Ante la ampliación de funciones se buscaron nuevos locales más amplios, en la calle Velázquez 47, pero ante la gran importancia que iba adquiriendo se hizo necesaria la construcción de una sede propia.

 

Instituto de Ciencias de la Construcción

A partir de un primer proyecto realizado en 1950 por el propio Torroja, que contó con los arquitectos Manuel Barbero y Gonzalo Echegaray, en terrenos del antiguo pueblo Chamartín de la Rosa que había sido anexionado a Madrid dos años antes, entre 1951 y 1953 se construyó el conjunto.

Ubicado junto al arroyo Abroñigal -hoy cubierto por la M30-, el jardín era más extenso que ahora. En origen la institución ocupaba unas 5 hectáreas en la finca llamada El Bosque.

(Foto folleto inauguración “Costillares”, 1958)

(Foto folleto inauguración, 1958)

Con motivo de su inauguración en 1958 se editó un folleto que hoy es un valioso documento que nos permite comprobar cómo se conserva casi todo tal como fue ideado. Paseando en la actualidad por sus instalaciones una de las cosas que llama poderosamente la atención, tanto en el exterior como en el interior, es el cuidado en todos los detalles y la excelente conservación.

 

Conjunto de edificios actual IETcc

El propio conjunto es un ejemplo de la extraordinaria y novedosa técnica constructiva de Torroja y su cálculo de las estructuras de hormigón armado.

En cierto modo el objetivo del ingeniero fue demostrar que con el hormigón era posible crear obras bellas. Para ello había que adelgazar las piezas, construirlas lo más finas posible. Lo consiguió aumentando la proporción del acero en las piezas de hormigón; lo difícil era saber hasta qué punto se podía aumentar el acero para que la pieza fuera resistente.

cemento armado

El cálculo perfecto fue su gran logro. Aunque él afirmó que “por encima de todo cálculo está la idea, moldeadora del material…”

torroja frase

Aquí se utilizaron sobre todo elementos de hormigón, con piezas prefabricadas junto a elementos metálicos; unidos a materiales tradicionales, el ladrillo, la piedra y la madera.

El IET consta de un edificio central con varios cuerpos. En el primer cuerpo de dos plantas se situaron la dirección, sala de conferencias, etc. El segundo cuerpo o ala sur es una nave de una planta donde se ubicaron los laboratorios, rematado por una gran torre cubierta de piedra que contenía el depósito elevado de agua.

alberca deposito

Entre este ala sur y la situada al norte se encuentra la antigua alberca, hoy bonito estanque.

TORROJA ALBERCA

En un edificio anexo, actualmente sin uso, se fabricaba el cemento. Originalmente se concibió como un complejo industrial autosuficiente, se fabricaba todo lo necesario para los procesos y tareas. Disponían hasta de su propio invernadero, hoy convertido en lugar de reunión.

torroja invernadero

Hay varios elementos destacables y emblemáticos del Instituto. Uno de ellos es el comedor de empleados, circular, con una estructura en voladizo que cuando se abrían las puertas correderas de cristal el local quedaba integrado en el jardín como si fuera una terraza.

TORROJA PICNIC Y RESTAURANTE

Esta estructura fue reconstruida.

torroja restaurante int

El espectacular dodecaedro, que fue el depósito de carbón.

carbonera

Junto a él, la chimenea.

carbon y chimenea

Las formas geométricas, las rectas, las curvas se combinan a la perfección.

El conjunto es conocido como Costillares por las pérgolas de hormigón que rodean el escarpado terreno sobre el que se asienta.

torroja costillares

Por donde bajaba el arroyo Abroñigal ahora discurre la ruidosa M-30 que ocupa parte del jardín original.

torroja M30

Pero el entorno de los trabajadores del centro continúa siendo acogedor y muy placentero. Pinos, madroños, moreras… protegen el jardín, piscina y la zona de deportes.

costillares pingpong

En el interior del edificio principal hay dos vestíbulos, de doble altura, el primero con una escalera curva, y el segundo con una rampa sobre la planta oval y una gran cristalera desde el suelo hasta el techo.

torroja rampa

Los muebles adoptan las mismas formas curvas. El estilo pretendía ser funcional, pero buscando la belleza y los detalles decorativos.

torroja talgo

El mobiliario, que se conserva en gran parte, fue diseñado por los propios autores, incluido Torroja.

La estantería que tenía en su despacho junto a la cual aparece en una fotografía está en uno de los vestíbulos.

foto torroja estanteria

La Capilla fue decorada por Fernando Cassinello.

TORROJA CAPILLA

Hay otra capilla en el exterior, conocida como el elefante, asombroso ejemplo de las formas creadas por Torroja con el fin de demostrar lo que pretendía, que era posible que una gran lámina de hormigón armado quedara suspendida en el aire.

TORROJA CAPILLA EXTERIOR

El complejo hoy se encuentra en el barrio de Costillares, que debe tomar el nombre de la singular construcción, al norte del distrito de Ciudad Lineal.

(Foto folleto 80 aniversario)

(Foto folleto 80 aniversario, 2014)

 

Actividad

El Instituto de la Construcción continúa perteneciendo al CSIC, área de Ciencia y Tecnología de Materiales.

Su misión principal es científica, dentro de distintas áreas temáticas: materiales, su durabilidad y control de calidad, seguridad, procesos constructivos, análisis y diagnóstico del patrimonio construido, etc. Su objetivo es la investigación pero también el apoyo tecnológico al sector. La actividad es compleja y muy amplia, abarca campos diversos, desarrollados en varios departamentos. De ingeniería estructural y mecánica de los materiales compuestos, químico-física de los materiales, sistemas constructivos de la edificación, etc.

La visita a las naves para ensayos de varios tipos, mecánicos, de elementos estructurales, componentes (ventanas, canalizaciones…), nuevos materiales, etc. y escuchar las explicaciones que nos ofrecen es fascinante. Hay dos naves, la antigua y la nueva, construida en 1968.

torroja taller1

El suelo de esta nave de ensayos es como una gran mesa construida para aguantar cargas sobre ella (tirar, girar, comprimir, retorcer) (*). Desde uno de sus extremos se aprecia muy bien como la mesa está sostenida por grandes patas de hormigón.

torroja taller2

En fin, en El Torroja no falta una unidad de documentación, publicaciones, archivo y una espléndida biblioteca, de libre acceso, que forma parte de la red de Bibliotecas del CSIC. Ni la edición de prestigiosas revistas como Informes de la Construcción, a disposición de todos.

TORROJA BIBLIOTECA copia

Torroja, don Eduardo, como le llamaban los empleados del Instituto, falleció el 15 de junio de 1961, mientras estaba trabajando, en su despacho.

Torroja busto

Desde entonces el Instituto de Ciencias de la Construcción recibe su nombre, Instituto Eduardo Torroja.

Merece la pena conocerlo. Aunque este artículo es largo, no recoge todo lo que la institución y su sede ofrecen, todo lo que hemos podido ver y escuchar, era imposible. Este mes de noviembre habrá ocasión pues el IET participa en la Semana de la Ciencia y la Tecnología 2015, con visitas guiadas y otras actividades.

 

Texto : Mercedes Gómez

Con todo mi agradecimiento a Gabriel Rentero por su invitación, la extraordinaria visita que nos regaló y toda su ayuda.

Fotografías : Armando Herrero y Mercedes Gómez

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Actualización 2 nov.2015.-

(*) Corrección: la nave está “pensada para aguantar cargas sobre ella (tirar, girar, comprimir, retorcer) no pesos”.

 

A lo largo de las últimas semanas estamos asistiendo a un espléndido Ciclo de charlas-visitas sobre las Fábricas Históricas Madrileñas, coordinado por Dolores Muñoz para el Aula G+I PAI Gestión e Intervención en el Patrimonio Arquitectónico e Industrial. Especialistas en cada materia nos explican la historia y funcionamiento de cada fábrica, y nos guían en las completas y enriquecedoras visitas a cada una de ellas. Un lujo.

El pasado jueves día 9 de abril de 2015 tuvo lugar la primera charla-visita, en la Real Fábrica de Tapices.

fabrica tapices

El acto de inauguración fue llevado a cabo por el Director General de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid, un representante de la UPM y la directora de la institución.

A continuación, expertos en los distintos campos nos hablaron sobre la historia, el edificio, sistema productivo y la restauración del inmueble, que ha recuperado varias construcciones del antiguo recinto y el bello jardín.

Conferencias

La charla introductoria del Ciclo fue desarrollada por Carlos Caballero, Doctor en Geografía e Historia. La segunda fue a cargo del Conservador de la Real Fábrica de Tapices, Antonio Sama García, quien luego nos guió por la fábrica-museo. El arquitecto Gregorio Marañón, encargado de la restauración del inmueble, nos mostró el Jardín y los edificios rehabilitados.

Fue muy interesante escuchar en primer lugar la importancia del proyecto general de formación de Reales Fábricas en España, más de setenta, dentro de la filosofía de la Ilustración. Se crearon fábricas de tejidos, armas, cristal, porcelana, etc. El proyecto global fracasó por motivos diversos (emplazamiento, costes de producción, malas condiciones laborales…). Así que a finales del XVIII, principios del XIX muchas desaparecieron. Entre otras cosas, lo que queda de ellas es un inmenso patrimonio arquitectónico. Como el magnífico conjunto en el que nos encontramos y que vamos a tener la suerte y el placer de conocer a fondo.

fachada fuenterrabia

El primer emplazamiento elegido por Felipe V para Fábrica de Tapices fue una Casa junto a la Puerta de Santa Bárbara, extramuros, donde estuvo hasta 1881. Entonces la Corona compró parte del antiguo Olivar del Convento de Atocha donde se construyó el edificio actual, proyectado en 1884 por el Arquitecto Mayor de Palacio José Segundo de Lema. El traslado definitivo tuvo lugar en 1889.

Como curiosidad podemos hacer un breve paréntesis y contar que los antecedentes de la Real Fábrica de Tapices se remontan a la Casa de la Tapicería de su Majestad o de Santa Isabel, que existió en la calle de este nombre a finales del siglo XVI. Después de que Antonio Pérez huyera su casa pasó a manos de la Corona y Felipe II creó allí un colegio para niños y niñas desatendidos con el fin de enseñarles los oficios. En mayo de 1596 las Cortes aceptaron la propuesta de dos de sus procuradores para que el maestro tapicero Pedro Gutiérrez se instalara junto al Colegio de Santa Isabel para enseñar a los niños su arte.

La Real Fábrica de Tapices como tal fue fundada por Felipe V en 1721. El rey nombró director a Jacobo Vandergoten, maestro tapicero procedente de Amberes. Su principal objetivo era surtir a los Reales Sitios. En un principio los tapices fueron elaborados a partir de cartones flamencos pero la pérdida de las posesiones de los Países Bajos obligaron a la creación de una producción nacional. Poco a poco comenzaron a utilizarse los elaborados por los pintores del rey, entre los que pronto destacó don Francisco de Goya.

Entre 1775 y 1793 Goya pintó los cartones para tapices para los Reales Sitios de San Lorenzo de El Escorial y de El Pardo, bajo la dirección de Anton Raphael Mengs, pintor de cámara y director artístico de la Real Fábrica de Tapices. En relación a este tema, recordemos que hasta el próximo 7 de junio podemos visitar en el Museo del Prado la exposición Goya en Madrid.

Visita a la Fábrica-Museo

En la Fábrica se realizan, conservan y restauran Tapices, Alfombras y Reposteros.

Desde la Edad Media el tapiz fue muy valorado, más caro incluso que los cuadros. El arte de la Tapicería era considerado superior a la Pintura. A lo largo de la visita vemos cómo se realizan los tapices en los antiguos telares.

tapiz en el telar

El trabajo se realiza por la parte posterior, un espejo ayuda a ver lo que se va creando.

tapiz y espejo

Nos explican las distintas técnicas, de bajo lizo o alto lizo, manuales, para tapices más artísticos. Admiramos las canillas de infinitos colores…

canillas

Es un espectáculo ver la cantidad de madejas de lanas y sedas almacenadas por tonalidades de colores, aquí los verdes, allá los azules, precioso… podría compararse con la mezcla de colores de la paleta del pintor.

madejas colores

Nos muestran cómo realizan el nudo turco o el español de las alfombras. El nudo español es más sencillo, pero más laborioso pues hay dos filas de hilos, se hace primero una fila, y luego la otra, lo que significa el doble de tiempo, mientras que en el nudo turco se cogen las dos filas de hilo a la vez, el nudo es doble, por eso es más complicado, pero más rápido.

tejiendo alfombras

Es admirable la destreza manual de estos artistas.

alfombra dos hilos

Finalmente admiramos el bordado de los reposteros, llevado a cabo con gran maestría y delicadeza.

bordando repostero

Además de un lugar vivo, en el que se trabaja, la Real Fábrica es un museo. Guarda antigua maquinaria, herramientas, un Libro de Jornales de 1793 a 1797 que muestra el detalle de los jornales de los obreros, retupidores, alfombristas…

El pasillo del edificio principal está decorado con tapices de los siglos XVI al XVIII, grandes obras de arte.

tapices pasillo

En los siglos XIX y XX el prestigio de la Fábrica fue creciendo, de forma que sus tapices y alfombras decoran teatros, hoteles y palacios de todo el mundo.

Por otra parte, sus diseños se fueron adaptando a las nuevas tendencias artísticas. Hay tapices según modelos de artistas como Alberto Corazón, Joaquín Vaquero Turcios o Guillermo Pérez Villalta.

Modelo de G. Pérez Villalta

Modelo de G. Pérez Villalta

Edificios

La Real Fábrica ocupa la manzana entre las calles de Fuenterrabía 2, Andrés Torrejón 7, Vandergoten 1 y Julián Gayarre 4 y 6.

tapices fuenterrabia

Una placa del Colegio de Arquitectos de Madrid junto a la entrada nos recuerda que “La Real Fábrica de Tapices fue establecida por Felipe V a principios del XVIII con artesanos flamencos dirigidos por Jacobo Vandergoten. En 1889 se traslada a este lugar sobre el olivar y huerta del Convento de Atocha. Conjunto formado por un edificio representativo de tres plantas y a cada lado en L se sitúan los edificios puramente industriales. Destacan la gran chimenea y la decoración de las fachadas dentro de la estética neomudéjar.”

El conjunto está formado por dicho edificio principal con fachada a Fuenterrabía y los mencionados cuerpos laterales; en el ala esquina a Andrés Torrejón se encuentra el antiguo Obrador, hoy sala de eventos y exposiciones.

obrador

Los espectaculares muros son de mampostería y ladrillo.

obrador muros

El conjunto se completa con otras edificaciones auxiliares de ladrillo situadas en el lado sur, además de su chimenea, como sabemos una de las pocas que se conservan en la ciudad.

chimenea

Igual que en el edificio principal, están adornados por sencillos motivos neomudéjares.

edificio auxiliar

Finalmente visitamos el taller de restauración donde tapices y alfombras procedentes de muchos lugares son reparados y limpiados.

nave taller

Jardín

Hoy la entrada principal a la Real Fábrica es la de la calle Fuenterrabía pero en origen era la de la esquina de Vandergoten con Julián Gayarre, por donde se accede al Jardín, que se halla en el centro del recinto.

jardin calle

El proyecto para la restauración y ordenamiento de los jardines y espacios públicos del conjunto monumental de la Real Fábrica de Tapices fue realizado en 2008 por el arquitecto Gregorio Marañón, nos recuerda una pequeña placa a los pies de la escalera.

jardin

De una pequeña plazoleta frente a la puerta que da acceso al edificio principal parten caminitos rodeados de hermosa vegetación.

construccion en el jardin

El Jardín histórico, de 100 metros cuadrados, además de algunos árboles, conserva elementos originales, como el pavimento empedrado.

pavimento y muro

También el viejo lavadero y los secaderos de las alfombras.

secaderos

En 1996 la institución fue convertida en una Fundación sin ánimo de lucro. Sus fines son el “mantenimiento de los oficios artísticos ligados a la Fábrica, la 
manufactura, conservación y 
restauración 
del patrimonio textil del
 Estado español, el estudio y divulgación de la propia historia, así como el fomento en general de todas las actividades culturales que contribuyan a un mejor conocimiento y aprecio de la tapicería”.

En 2006 fue declarada Bien de Interés Cultural.

La Real Fábrica de Tapices puede visitarse de lunes a viernes (no festivos) de 10.00 a 14.00 h. Hay visitas guiadas cada 30 min (última a las 13.30 h).

Aún tenemos ocasión de asistir a una nueva charla-visita, el próximo viernes día 8 a Nuevo Baztán. Además de otras interesantes actividades del Aula G+I PAI, que podéis consultar en su web.

Por : Mercedes Gómez

En 1881 en los llamados Altos del Hipódromo, en el Paseo de la Castellana, comenzó la construcción del edificio destinado a albergar el Palacio de las Artes y la Industria. El autor del proyecto fue Fernando de la Torriente, finalizado por Emilio Boix Merino, su colaborador, debido a la muerte inesperada del primero.

Se trata de un gran edificio con estructura de hierro y elementos de cristal y ladrillo, uno de los más singulares de Madrid, Bien de Interés Cultural desde 1962.

Fue inaugurado en mayo de 1887 para la celebración de la Exposición Nacional de Bellas Artes.

La Ilustración Española y Americana el día 22 de mayo reflejaba en sus páginas la inauguración del Palacio que había tenido lugar la tarde anterior, con la presencia de S.M. la Reina Regente doña María Cristina, y lo describía con todo detalle. Ya entonces se hicieron obras importantes, siendo preciso romper y variar la techumbre de varias salas, con el fin de que los cuadros recibieran la luz cenital.

La publicación incluía un bello grabado realizado según una foto de Laurent.

La Ilustración Española y Americana, 22 mayo 1887.

La Ilustración Española y Americana, 1887 (BNE)

La fachada principal consta de un cuerpo arquitectónico con galería de veintiséis arcos de medio punto, dos pabellones en los extremos y en el centro una gran arcada de entrada coronada por una figura escultórica flanqueada por dos medallones y dos pares de columnas; estos elementos son todos de piedra, como las cornisas. La construcción es de ladrillo de varios colores que forman dibujos, sobre zócalo de cantería.

ingenieros medallon

Originalmente, frente a ella había un delicioso square o plaza ajardinada en cuyo centro había una cascada que surgía de peñascos y descendía sobre un pequeño lago.

La cascada desapareció pero se conserva el trazado del Jardín, de estilo paisajista, diseñado ese mismo año 1887 por Celedonio Rodrigáñez, entonces Director de Parques y Jardines del Ayuntamiento. Situado en pendiente, está formado por caminos de arena y superficies de césped de trazado curvilíneo, recordando el primitivo.

ingenieros cupula

Tras la entrada y el gran vestíbulo, una sala central rectangular se coronó con una gran cúpula octogonal de 42 metros de altura flanqueada por dos patios.

La cúpula y la fachada principal fueron restauradas en 1979 según proyecto de Amparo Berlinches, que recuperó el lucernario.

ingenieros fachada

Su interior ha sufrido varias reformas debido a los cambios de uso, sobre todo en los inicios del siglo XX; en 1906 se instaló el Museo de Ciencias Naturales, y en 1907 la Escuela de Ingenieros Industriales. Lamentablemente, las reformas para Escuela ocasionaron la pérdida de muchos elementos originales, entre ellos las columnas de hierro.

Ambas instituciones allí continúan. La inscripción central Palacio de la Industria y de las Artes fue sustituida por la de Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales.

La Escuela ocupa esta zona central y gran parte del ala sur del edificio, además de otras edificaciones levantadas posteriormente.

En la entrada un relieve con escudos de piedra conmemora la fundación del Real Instituto Industrial en 1850, precursor de la Escuela de Ingenieros, que estaba situado en el antiguo Convento de la Trinidad en la calle de Atocha, donde entonces también se encontraba el Ministerio de Fomento. En el vestíbulo una serie de relieves escultóricos muestran los diferentes oficios y ramas de la industria.

Dicho vestíbulo o patio con cubierta acristalada bajo el cielo de Madrid es conocido como la Sala de La Máquina.

techo maquina

El nombre se debe a la máquina de vapor construida en 1859, de las primeras que hubo en España, donada e instalada aquí en 1910; había estado en uso hasta finales del siglo XIX, accionando las prensas de acuñación de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre.

la maquina

En la misma sala hay otros elementos de interés, como la sección longitudinal de una locomotora de la serie 1700 donada en 1948 por Renfe.

Actualmente en esta Sala se puede visitar, en su vuelta a Madrid, la exposición itinerante que tuvimos ocasión de ver hace casi cuatro años en la Real Fábrica de Tapices, “100 elementos del patrimonio industrial en España”.

Como contamos entonces, la muestra consiste en cien paneles correspondientes a otros tantos ejemplos del Patrimonio Industrial español, procedentes de las diferentes Comunidades Autónomas, que nos invitan a conocer antiguas fábricas, puentes, paisajes mineros, estaciones, depósitos, salinas…

paneles patrimonio

Recordemos que la Comunidad de Madrid está representada por seis elementos, el Conjunto urbano-industrial de Nuevo Baztán; el Lagar y bodegas del Real Cortijo de San Isidro en Aranjuez; el Conjunto hidráulico del Canal de Isabel II; y en la ciudad, Metro de Madrid, la antigua Fábrica de Cervezas El Águila, y la Real Fábrica de Tapices.

En el interior de la Escuela, en uno de los patios, se conserva un elemento que también forma parte de ese patrimonio industrial, la chimenea de la que tuvimos noticia en uno de los interesantes comentarios que animaron y enriquecieron la entrada dedicada a la chimenea de la Fábrica de Vidrios.

chimenea1

La exposición se puede visitar hasta el próximo día 27 de febrero.

Comité Internacional para la conservación y defensa del Patrimonio Industrial
Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales
Calle de José Gutiérrez Abascal nº 2

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

“Madrid. Exposición Nacional de Bellas Artes”. La Ilustración Española y Americana. Madrid, 22 Mayo 1887.

TICCIH. Cien elementos del patrimonio industrial en España.

Volvemos a la bellísima Alcalá de Henares, en un ya “clásico” paseo veraniego guiado por mi querida amiga María Rosa, también amiga de este blog y como sabéis, maestra en el arte de viajar tranquilamente. Más adelante espero hablaros de un pintor que descubrimos en el interior de una de las iglesias alcalaínas, desconocido para nosotras. Antes, hoy os invito a visitar un bonito parque creado sobre los terrenos de una antigua fábrica de tejas y ladrillos. Alcalá, que guarda joyas de todas las épocas de su historia, también ha sabido valorar la más reciente.

Al sur del Centro histórico, en el paseo de Pastrana esquina calle de la Ronda Fiscal, en 2005 fue inaugurado el nuevo jardín en torno a las ruinas de la Antigua Fábrica de Cerámica Cermag.

horno

Dedicada sobre todo a la creación de tejas y ladrillos, materiales de construcción típicos de la arquitectura madrileña, fue una de las varias fábricas de este tipo que en la segunda mitad del siglo XX representaron una importante actividad industrial en Alcalá. Cermag, Cuatro Caminos, Estela, Unión Cerámica Española, García Arévalo, Cerámica Pinilla…

En ello tuvieron mucho que ver las aguas del río Henares y la calidad de las arcillas de los cercanos cerros, que facilitaron el establecimiento de las factorías de cerámica que se convirtieron en una de las características de la ciudad, desde época romana y medieval hasta finales del siglo XX. Al principio las tejas y los ladrillos se moldeaban a mano, se secaban al sol y se cocían en pequeños hornos. Después nació la producción industrial, decisiva en la reconstrucción de Madrid y de todo el país después de la guerra, y luego en el desarrollo de las ciudades que tuvo lugar a partir de los años 50.

En los comienzos del siglo XXI de la fábrica Cermag solo quedaban sus ruinas, pero su horno, un Horno Hoffman, uno de los muchos que funcionaron en Alcalá y otros pueblos de la Comunidad hasta los años 70, fue restaurado.

horno camaras

Estos hornos así llamados en honor a su inventor, el ingeniero alemán Friedrich Hoffman, revolucionaron la producción de cerámica. Consistían en una gran galería abovedada dividida en diversas cámaras que permitían una cocción continua, no se apagaban nunca. En cada una de ellas tenía lugar una fase del proceso, mejorando así el resultado y los costes.

horno int

Ahora, rodeado de árboles, bancos y un estanque, nos muestra cómo era y la importancia que tuvo en una época de la historia.

Cerca del parque se encuentra el único recuerdo de otra de las fábricas, Cerámica Pinilla: su gran chimenea de ladrillo, magnífica, que sumamos a nuestra “colección” de chimeneas de fábricas antiguas.

chimenea

chimenea flores

La chimenea ya no expulsa los humos generados por el horno, hoy está rodeada de flores y coronada por un nido de cigüeñas.

cigueña

Entre ambas fábricas no podía faltar la fuente-lavadero.

fuente1

Ahí está, desde 1895, testigo de la evolución de la actividad fabril de la zona hasta su desaparición y posterior recuperación, formando parte de un buen ejemplo de Arqueología industrial.

Por Mercedes Gómez

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Más información en:

Fabricando Tejas y Ladrillos: la Memoria del Barro en Madrid
Horno Hoffman

El artículo de hoy está dedicado a Doña Umé, amable lectora de este blog. Ella es la dueña de la idea, y quien nos contó los detalles que han permitido escribirlo. Si recordáis, el día que hablamos de la Chimenea de la Fábrica de Vidrios, y de alguna otra, todas ellas recuerdos de antiguas fábricas madrileñas, nos dio la pista: en los comienzos de la antigua carretera de Vicálvaro, actual avenida de Canillejas a Vicálvaro, existe una muy bonita, ubicada en unos terrenos con historia.

Una vez establecida la Corte en Madrid en 1561, la nobleza se fue instalando en la villa, y pronto comenzaron a construir sus quintas de recreo en las afueras. Una de las zonas elegidas fue la que se encontraba en el antiguo Camino de Alcalá, en los alrededores del pueblo de Canillejas –anexionado a Madrid en 1949-, sobre unos terrenos escarpados y surcados por arroyos.

En los comienzos del siglo XX, el antiguo Camino, hoy calle de Alcalá, tras cruzar el Arroyo Abroñigal, recibía el nombre de Carretera de Aragón. Por entonces, en el margen izquierdo de la vía, aún existían numerosas villas y quintas, como la de los Ángeles, la de Lourdes, la de Salazar… y la gran quinta hoy llamada de Torre Arias, como se aprecia en el plano de Facundo Cañada, con el nombre de Quinta de Canillejas.

Detalle plano de F. Cañada (h. 1900)

En el margen derecho, frente a esta posesión, nacía la mencionada Carretera de Vicálvaro que atravesaba unas tierras aún sin edificar, en su mayoría huertas y tierras de labor.

La actualmente llamada Quinta de Torre Arias, cuyo origen se remonta al siglo XVI, creada por los condes de Aguilar, sorprendentemente pervive en toda su extensión y mantiene el uso residencial.

(Bing Maps) 2011

A lo largo de más de cuatro siglos ha tenido diversos propietarios, hasta llegar a la actual dueña, la marquesa de Torre Arias, que al parecer continúa habitándola.

Tapia de la Quinta de Torre Arias

La marquesa fue, quizá sigue siendo, la dueña de otros terrenos en los alrededores, entre ellos los que se encuentran frente a la Quinta, al otro lado de la calle de Alcalá. Se trata de aquellas tierras de labor, que en el siglo XX se transformaron en zona industrial.

Carretera de Vicálvaro frente a la Quinta de Torre Arias

Sobre uno de los solares, actual nº 6 de la Avenida de Canillejas a Vicálvaro, existió una fábrica de ladrillos con su clásica chimenea en ladrillo cocido, que hacia el año 1970, o quizá algo después, según me cuenta un vecino del barrio, se convirtió en una fábrica de quesos, la Central Quesera (era famoso el queso Carvel).

Fue derribada en los años 80, incluido el muro que la rodeaba, salvándose únicamente la chimenea, de foma poligonal.

El lugar, un descampado entre viviendas y modernas oficinas, se convirtió en algo parecido a un basurero. El pasado año la concejala del distrito de San Blas informó de que la Junta Municipal había acometido “por ejecución subsidiaria” la limpieza y cerramiento de la parcela, una vieja demanda de los vecinos. El coste, que ascendió a 57.000 euros, afirmó sería reclamado a la propiedad. Ignoro si esta propietaria es la marquesa de Torre Arias, o el solar pertenece a alguna empresa.

Solar de la antigua fábrica en 2010 (Foto : Gacetas Locales)

Nos contaba Doña Umé algo muy bonito, que la parte superior de la chimenea parece un encaje de ladrillos, y así es.

Otra curiosidad es que, durante la Guerra Civil, el comandante en jefe de las tropas defensoras de Madrid, el general José Miaja, vivió en una casita situada junto al solar de la fábrica.

Y no debería extrañarnos, teniendo en cuenta que el militar tenía su despacho en el cercano parque de El Capricho, en la que fuera finca de los duques de Osuna, donde a 15 metros de profundidad se encontraba el centro de mando del Ejército Republicano. Hace unos años fueron descubiertos mil quinientos metros cuadrados de túneles abovedados con zócalos de cerámica en sus muros y sólidas puertas de madera dotadas de seguros cerrojos, construidos cerca de uno de los Viajes de Agua que atraviesan el histórico Jardín. Bajo el despacho, instalado en el palacio de Osuna, otro laberíntico túnel le llevaría hacia algún lugar.

La zona ha cambiado mucho, desaparecieron los arroyos y las tierras de labor, pero allí sigue la gran Quinta de Torre Arias, y junto a su tapia hoy día existe un magnífico jardín público. Las antiguas fábricas se transformaron en modernas industrias y oficinas… pero allí continúa la bonita chimenea.

por Mercedes Gómez

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Fuentes:

Gacetas Locales, 25 marzo 2010.
Asociación de Vecinos de Canillejas
El País

 

Son pocas las viejas chimeneas que perviven, como testigos de otro tiempo y de otro Madrid. Son chimeneas de antiguas fábricas, construidas en el siglo XIX o comienzos del XX, en ladrillo cocido y de forma y altura características, elementos de la arquitectura industrial prácticamente desaparecidos en nuestra ciudad.

Ayer descubrí una para mí desconocida, algo escondida entre modernos bloques de viviendas, protegida tras una reja y cámaras de video, en una arbolada calle del barrio de Pacífico, la de Juan de Urbieta.

Se trata del único resto de la Fábrica de Vidrios de Artigas y Cia., construida por los ingenieros Luis Maura y M. de Artigas en 1915, unos años antes por cierto que la cercana Nave de Motores del Metro, cuando la calle de Valderribas, antiguo Camino, y sus alrededores eran muy distintos a la actualidad.

Esta fábrica, que ocupaba parte de la manzana entre las calles de Juan de Urbieta 13 y 15, y la calle de Valderribas 18, fue derribada en los años 90 del siglo XX, pero la chimenea se conservó. Existe una placa en la base ajardinada, aunque no pude acceder para leer el texto.

Hemos visitado en este blog la de la Real Fábrica de Tapices, y la de la Antigua Fábrica de Cervezas Mahou en la calle de Amaniel, recuerdo la de la Fábrica de Cerámica de la Moncloa y la del Gasómetro en la Ronda de Toledo..  ¿conocéis alguna chimenea más en Madrid?.

por Mercedes Gómez

ACTUALIZACIÓN 21 junio de 2011

Como nos cuenta Armando Herrero en su comentario, estas son las fotos que realizó en 1998 justo antes de que derribaran un chalet que existió en la parte posterior hacia la calle Granada.

Foto : Armando Herrero (1998)

Foto : Armando Herrero (1998)

¡Muchas gracias, Armando! Resulta muy interesante y curioso ver cómo era el patio hace trece años, y poder contemplar la chimenea mucho mejor.

Mercedes

Hubo un tiempo en que las fábricas estaban en el interior de la ciudad, hasta que comenzó el llamado “vaciado” industrial, y fueron desapareciendo o instalando en el extrarradio.

En Madrid, por varios motivos, uno de ellos nuestra escasa afición a conservar el patrimonio histórico, quedan muy pocos restos de esta arquitectura industrial de mediados o finales del siglo XIX.

Unos de los más importantes son los restos de la antigua Fábrica de Cervezas Mahou, construida en 1894 por Francisco Andrés Octavio, en la calle Amaniel, frente al Convento de las Comendadoras de Santiago, con fachadas a la calle Montserrat y del Limón. Este complejo industrial llegó a ser muy importante, siendo ampliado en numerosas ocasiones. Desde muy pronto, apenas cinco años después de su nacimiento, comenzaron las obras de reforma que a lo largo de más de un siglo han ido transformando la construcción original.

La primera ampliación fue llevada a cabo por José López Sallaberry entre 1899 y 1900. El propio Andrés Octavio realizó la segunda, siendo reformado el edificio entre los años 1901-1907. Entre 1916 y 1930 Lorenzo Gallego Llausas se encargó de la tercera rehabilitación. Como vemos, las obras eran prácticamente eternas.

La construcción que se conserva, de ladrillo visto con adornos de inspiración neomudéjar, consta de cuatro plantas más tres sótanos. En la calle Amaniel existía un cuerpo bajo o galería con grandes ventanales y cornisa.

Con el traslado de la fábrica al Paseo Imperial, en el año 1962 llegó una época de abandono, incluso derribos, construyéndose varias viviendas en terrenos de la antigua fábrica.

En la década de los 90, el edificio fue nuevamente reformado por Salvador Pérez Arroyo para alojar el Archivo Regional madrileño, centro creado en 1993. La galería fue utilizada como taller de restauración y los sótanos fueron depósitos de documentos. El resto del edificio se dedicó a oficinas y otros servicios.

En la calle del Limón se construyeron viviendas, conservándose parte de la fachada de ladrillo.

En 2003 el Archivo fue trasladado a la nueva sede en la calle Ramírez de Prado, curiosamente otra antigua fábrica de cerveza, El Aguila. La antigua Fábrica de Cervezas El Aguila representa un magnífico ejemplo de arquitectura industrial de comienzos del siglo XX rehabilitada y ampliada por los arquitectos Luis Moreno García-Mansilla y Emilio Tuñón Álvarez que aloja además del Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, la Biblioteca Regional.

Finalmente, al menos de momento, la antigua fábrica de Mahou ha sido reformada por los arquitectos Mª José Aranguren y José González Gallegos para albergar el Nuevo Museo ABC de Dibujo e Ilustración, inaugurado hace pocos días.

La vieja galería ha desaparecido, en su lugar se ha construido una nueva a modo de mirador y lugar de descanso. Es una gran viga de vidrio translúcido, según los autores, que actúa como dintel del hueco de paso hacia el patio interior.

El patio se ha recuperado como lugar público, como “atrio” o vestíbulo del museo, con acceso por ambas calles, Amaniel y Limón.

Tanto el suelo, con zonas de vidrio que se iluminan, como la fachada del patio, se han construido en acero pavonado en tonos grises, con formas triangulares, obteniendo un resultado muy vistoso, moderno y acogedor.

De la fábrica va quedando poco, en cada reforma algo desaparece.

Pero ahí sigue, como testigo de otro tiempo, parece que vigilándolo todo, entre los tejados de las viviendas, la antigua chimenea de “la Mahou”.

La chimenea, desde la plaza de las Comendadoras

por Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Carlos J. Pardo Abad. Vaciado industrial y nuevo paisaje urbano en Madrid. La Librería, Madrid 2004.

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Museo ABC de Dibujo e Ilustración
Calle Amaniel 29

 

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