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José Benito de Churriguera nació en Madrid el 21 de marzo de 1665. Una placa en la calle Mesón de Paredes nº 2 lo recuerda.

José Benito se convirtió en uno de los grandes arquitectos de Madrid, valorado en su época. Su estilo de gran barroquismo, sobre todo como decorador, está representado en el monumental retablo realizado en 1720 que se conserva en la iglesia de las Calatravas.

Iglesia de las Calatravas

Iglesia de las Calatravas

Pero en la segunda mitad del siglo XVIII fue denostado por los artistas neoclásicos, incluso su apellido llegó a ser utilizado como sinónimo de lo excesivo, de lo feo, fue lo churrigueresco. Luego los cronistas matritenses del XIX (Monlau, Fernández de los Ríos, Mesonero Romanos…) abundaron en esta corriente de moda entonces, calificando sus obras (y las de otros autores, como Pedro de Ribera) de ridículas, extravagantes y mezquinas. Felizmente estas opiniones decimonónicas pasaron a mejor vida y hoy día Churriguera es valorado como merece.

Junto con Pedro de Ribera y Teodoro Ardemans fueron los creadores de lo que se conoce como barroco castizo.

Para su amigo Juan de Goyeneche construyó dos obras muy importantes, el pueblo de Nuevo Baztán y su residencia en Madrid, el Palacio de Goyeneche, actual sede de la Real Academia y Museo de Bellas Artes de San Fernando en la calle de Alcalá nº 13.

El proyecto del palacio está fechado alrededor de 1715. José Benito murió en 1725, antes de terminarlo, de forma que sus hijos finalizaron la obra.

En 1773 el edificio fue adquirido para sede de la Real Academia de San Fernando y reformado por Diego de Villanueva (hermano de Juan) que suprimió todos los detalles barrocos aunque gran parte de la estructura ideada por Churriguera se conserva.

Un dibujo propiedad de la Real Academia muestra el proyecto de Diego de Villanueva para “depurar” la fachada, con el diseño original a la izquierda y a la derecha el proyecto de modificación.

Diego de Villanueva. Dibujo de la fachada modificada de la Real Academia de BBAA de San Fernando (1773)

Diego de Villanueva. Dibujo de la fachada modificada de la Real Academia de BBAA de San Fernando (1773)

La fachada de Churriguera fue sustituida por la actual.

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Aparte este dibujo, hasta hace pocos años se desconocían los detalles de la portada original creada por José de Churriguera. El hallazgo de otro precioso dibujo, de propiedad particular, desveló gran parte del misterio. Se trata del “Proyecto de fachada”, tinta y aguadas sobre papel, obra de 1724-25.

B. de Churriguera, Palacio de Goyeneche, “Proyecto de fachada” (1724-1725). 24,3x30,8 cm. Propiedad particular.

B. de Churriguera, Palacio de Goyeneche, “Proyecto de fachada” (1724-1725). 24,3×30,8 cm. Propiedad particular.

El dibujo fue restaurado en 2007 y se pudo contemplar tres años después en la Real Academia de San Fernando en la exposición Restauramos.

Su formato es pequeño, 24,3 x 30,8 cm., debió ser un primer boceto para presentar a Goyeneche, pero permitió conocer los restos del diseño original de la portada de Churriguera así como algunos elementos conservados detrás de la puerta.

B. de Churriguera, Palacio de Goyeneche, “Proyecto de fachada” (detalle)

B. de Churriguera, Palacio de Goyeneche, “Proyecto de fachada” (detalle)

Después de esta y otras reformas efectuadas a lo largo de más de dos siglos se considera que de la obra original de Churriguera y sus hijos solo se conserva, como explica Alfonso Rodríguez G. de Ceballos, “una mínima parte de la fachada principal a la calle de Alcalá, el vestíbulo que le sigue, el corredor que lleva al patio principal y la magnífica escalera que conduce a la planta noble, además de sótanos y escaleras de caracol de entrada a ellos. Posiblemente el patio principal ha llegado hasta nosotros en buena parte inalterado así como, en la planta noble, la crujía transversal donde se sitúa la pequeña capilla cupulada.”

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Traspasado el patio, al fondo, un gran trampantojo evoca la puerta original.

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Pero el trabajo de los expertos nos depara más sorpresas.

Galería de Esculturas (2008)

Galería de Esculturas (2008)

Este año 2016, durante unas obras en la Galería de Esculturas de la Real Academia, apareció un arco de piedra que en un principio se pensó pertenecía a la obra de Villanueva.

Durante una espléndida visita disfrutada hace pocos días, con motivo de la Semana de la Ciencia, la arqueóloga Carmen Alonso nos explicó, con un gran entusiasmo que compartimos, que se cree que muy probablemente sea un resto de la construcción original de Churriguera.

Galería de Esculturas (2016)

Galería de Esculturas (2016)

 

Galería de Esculturas (2016). Detalle.

Galería de Esculturas (2016). Detalle.

El gran arquitecto, tan maltratado en el pasado, hoy día goza de toda nuestra admiración, y alegra y emociona descubrir nuevos datos sobre su obra.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

BLASCO ESQUIVIAS, Beatriz. “Ni fatuos ni delirantes. José Benito de Churriguera y el esplendor del barroco español”. Lexicon nº 2, 2006.

Restauramos. Catálogo exposición en Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, 2010. Ed. Ayuntamiento de Madrid, 2010.

RODRÍGUEZ G. DDE CEBALLOS, Alfonso. “José de Churriguera, Juan de Goyeneche y la sede de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando”. Academia. Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. 1º y 2º semestres de 2011, nº 112-113. Madrid, 2011.

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Nuevo Baztán es uno de los pueblos más singulares de Madrid. Se comenzó a construir en 1709 según el diseño del arquitecto José de Churriguera, por encargo de Juan de Goyeneche, con el fin de aplicar las teorías económicas del colbertismo francés. Goyeneche nació en 1656 en el Valle del Baztán, en Navarra, pero vivió desde muy joven en Madrid donde estudió e hizo carrera como escritor, editor y político.

Alrededor de la Iglesia y del Palacio, destinado a vivienda del impulsor, se construyó el complejo que, aunque desgraciadamente tuvo una corta vida, fue un gran ejemplo de este tipo de proyectos industriales, poblados de nueva planta, que nacieron en el siglo XVIII. Perdió su esplendor con la muerte de Goyeneche en 1735.

Sus fábricas fueron en cierto modo precursoras de las Fábricas Reales que se desarrollarían a lo largo del siglo, durante el reinado de los Borbones. El Nuevo Baztán contó con una Fábrica de Sombreros, Medias de Seda y Paños; de Jabón y de Cristales. Bodega, un Olivar, Huertas… todo lo necesario para la vida del poblado.

El conjunto barroco fue construido en piedra berroqueña caliza. La Iglesia y el Palacio aunque diferentes forman una única construcción, unidos y comunicados ambos inmuebles por una de las torres. En torno a ellos se situaron las plazas, las calles alineadas en un diseño ortogonal y el resto de edificios.

palacio 07

Más allá de la Plaza de la Iglesia, al norte, las primeras viviendas levantadas fueron las destinadas a los administradores de la hacienda de Palacio, luego las de los operarios; al final, en la Plaza de la Cebada o Corralón, las de los labradores.

calle del palacio

Y en las afueras, en el Arrabal del Conjuro, las de los pastores y ganaderos. A continuación se ubicaron las explotaciones agrícolas.

Frente a la fachada principal se abrió la Plaza Mayor o del Jardín.

plaza mayor

En el centro se situó la bonita Fuente de los Tritones, probablemente obra también de Churriguera.

fuente

La Iglesia, que visitaremos más adelante, fue dedicada a San Francisco Javier.

El Palacio de dos plantas fue construido para albergar la residencia del promotor, Juan de Goyeneche. Ocupa la parte izquierda del frente, en el extremo un torreón cuadrado coronado con balaustres y bolas, diferente a las torres de la iglesia y a la que separa los dos inmuebles. En la portada un león sujeta el escudo ajedrezado del Valle del Baztán, recuerdo del ilustre inquilino.

entrada

Desde 1986 la Dirección General de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid está restaurando el complejo. El Palacio y gran parte de las Casas de Oficios se han consolidado estructuralmente y se está procediendo a la restauración y reconstrucción de las carpinterías exteriores.

Hoy, gracias al programa de la Comunidad de Madrid, Abierto por Obras, visitamos el Palacio.

El año pasado 2013 se acondicionó la planta baja y los zaguanes de acceso al Patio y a la Plaza de Fiestas para que pudieran ser visitados.

zaguan

El zaguán de entrada da paso a la escalera principal.

escalera

Desde aquí accedemos al patio interior jalonado por arcos de medio punto, con su pozo.

patio y pozo

Tras el zaguán posterior llegamos a la Plaza de Fiestas, rodeada de una bella balconada con barandillas de hierro. En ella se situaron los talleres y viviendas del personal del Palacio, y también se dedicó a la celebración de festejos y corridas de toros.

Plaza de Fiestas (2007)

Plaza de Fiestas (2007)

Plaza de Fiestas (2014)

Plaza de Fiestas (2014)

Tras la cuidadosa restauración, se aprecian perfectamente los elementos originales, que siempre deben diferenciarse de los nuevos reconstruidos, como nos explica la Guía, una de las Restauradoras que participan en estos trabajos. Además de comtemplar el hermoso lugar merece la pena escucharla porque además de los aspectos históricos nos da un enfoque muy interesante como profesional de la Restauración.

balconada detalle

Se han reparado las fachadas, excepto la del ala sur, antiguas caballerizas, que lo será en un futuro.

caballerizas casa de distincion

El arco que comunica la Plaza de Fiestas con la del Mercado o Plaza de los Secretos ha sido igualmente restaurado.

Puerta del Secreto, cara exterior (2007)

Puerta del Secreto, cara exterior (2007)

Puerta del Secreto, cara interior (2014)

Puerta del Secreto, cara interior (2014)

También el acceso junto a la antigua Bodega, hoy convertida en Centro de Interpretación.

goyeneche

Monumento a Juan de Goyeneche

El conjunto de Nuevo Baztán, Monumento Artístico desde 1941, en 2000 fue declarado Bien de Interés Cultural.

Este verano, además de las visitas, acoge una exposición Nuevo Baztán de Cine, una delicia que nos muestra las muchas ocasiones en que el pueblo ha servido como escenario de películas, cómo Nuevo Baztán es Un lugar de Cine.

Además de las obras del Palacio de Nuevo Baztán, durante este mes de agosto y el próximo mes de septiembre la Comunidad de Madrid nos ofrece todos los fines de semana la posibilidad de conocer las obras que se están llevando a cabo en el Castillo de Buitrago de Lozoya, que esperamos visitar también.

Si os apetece, las inscripciones para las visitas guiadas a ambos monumentos las podéis realizar en su web: Abierto por Obras.

Por : Mercedes Gómez

 

 

 

Pedro de Ribera fue un arquitecto y un hombre singular. Un arquitecto madrileño que contribuyó en gran medida a construir la imagen de un nuevo Madrid, y sin duda uno de los más brillantes e imaginativos. Quedan como recuerdo sus construcciones, y sobre todo sus inconfundibles portadas, pero además Ribera participó en las mejoras urbanísticas de Madrid del siglo XVIII con obras de gran envergadura. Ya conocemos alguna de sus primeras obras, la ermita de la Virgen del Puerto, y el Cuartel del Conde Duque, más adelante quizá visitemos otras, hoy de momento os invito a conocer un poquito su vida y recorrer las calles del barrio donde siempre vivió, Lavapiés.

Nació en Madrid, el día 4 de agosto de 1681, en la calle del Oso, donde vivían sus padres, Juan de Ribera y Josefa Pérez.

Plano de Texeira, 1656. Calle del Oso.

Su padre era aragonés y se había trasladado a la capital con la intención de desempeñar su profesión de carpintero ensamblador. Así, el niño Pedro creció en un ambiente humilde pero relacionado con el mundo de la arquitectura, por lo que aprendió pronto el oficio y estuvo en contacto desde pequeño con maestros de obras y arquitectos, gracias a lo cual empezó a formarse en esta disciplina de forma natural.

A lo largo de su vida Ribera se casó tres veces y tuvo nueve hijos.

En 1702 -entonces vivía en la cercana calle de San Cayetano-, con 21 años se casó con Juana Verdugo, realizando lo que podríamos llamar un buen matrimonio, sin tener aún una profesión definida. En esta situación, se enroló en el ejército de Felipe V como jornalero en las Obras Reales. Su trabajo fue de carpintero encargado de levantar las tiendas de madera en el frente en la frontera con Portugal. Y así obtuvo el cargo de Maestro de Tiendas de Madera de Campaña de la Real Caballeriza.

Aunque nació unos años después y se le considera discípulo y continuador de Teodoro Ardemans (Madrid, 1661-1726) y José Benito de Churriguera (Madrid, 1665-1725), los tres forman el grupo de arquitectos representantes del llamado Barroco Castizo. Este término fue empleado durante mucho tiempo de forma peyorativa, refiriéndose a la arquitectura barroca desarrollada por los arquitectos madrileños cuando ya se estaba introduciendo el clasicismo importado del extranjero, sobre todo Italia y Francia.

El rey francés, el primer borbón llegado a España con el inicio del siglo XVIII, relegó a  los artistas locales y apoyó la renovación que anulara la herencia tradicional. Es cierto que Felipe V sentó las bases para la modernización de Madrid, pero también que cerró las puertas a una serie de artistas locales que sin duda podían ofrecer mucho a la arquitectura y a la historia del arte madrileños.

En 1711, contando treinta años, se casó por segunda vez, con Juana Ursula Voiturier. Como en el matrimonio anterior, él poco pudo aportar a la buena dote de ella. Según consta en los documentos, ambas mujeres debían tener buen gusto, y aportaron además de joyas, cucharas de plata, y ropa de vestir para la casa muy elegante, encajes, colchas blancas… así como exquisitos muebles de madera y utensilios de cocina.

En esta ocasión, vivieron en la calle de Mesón de Paredes, frente a la Fuente de Cabestreros.

Tenía ya 34 años cuando Ribera por fin consiguió el titulo de Alarife de la Villa que le permitió además de tener un sueldo fijo desarrollar la profesión de arquitecto. Así que a partir de los 35 años creó sus obras más importantes y su prestigio fue creciendo, gracias sobre todo al apoyo del alcalde. En 1715 don Francisco de Salcedo y Aguirre, Marqués de Vadillo, fue nombrado corregidor de Madrid por Felipe V, y enseguida supo valorar el arte de Ribera, con quien además parece ser entabló una relación amistosa, y le encomendó obras arquitectónicas o urbanísticas que resultarían importantísimas para la ciudad. Su colaboración se mantuvo hasta la muerte del Marqués -en 1729-, quien fue enterrado en la ermita de la Virgen del Puerto, en el sepulcro obra de su amigo.

En los dos años siguientes participó en dos obras muy importantes, que felizmente aún podemos disfrutar: el Cuartel de los Guardias de Corps o Cuartel del Conde Duque, y el Puente de Toledo. Fue por entonces cuando consiguió el cargo de Teniente del Maestro Mayor.

Estos años fueron de gran importancia en la trayectoria de Ribera. Hacia 1722 se encargó de continuar las obras que estaban a cargo de José Benito de Churriguera en la Iglesia de San Cayetano, en la calle de Embajadores. La Iglesia de Nuestra Señora del Favor, parroquia de San Millán desde 1869, hoy más conocida como San Cayetano, fue sin duda uno de los edificios barrocos más monumentales de Madrid.

A pesar de lo que se pensó durante mucho tiempo, la construcción de San Cayetano comenzó en el siglo XVII, no en el XVIII, y terminó en 1761, época en las que las huellas de Ribera debían ser mucho más notorias que en la actualidad. La iglesia sufrió un grave incendio en el siglo XIX y durante la guerra civil fue prácticamente destruida y luego reconstruida. Por unos dibujos encontrados en 1928 se sabe que el proyecto de Ribera nunca llegó a realizarse tal como el arquitecto lo había diseñado, sino que tanto la cúpula como la ornamentación de la fachada e interior fueron muy simplificadas.

Ribera y sus padres pertenecían a la Congregación de Nuestra Señora de la  Pureza  y el Santo Cristo de la Divina Providencia, grupo que jugó un papel importante en la construcción del nuevo templo. El arquitecto participó además de en la construcción, económicamente, tanto de forma directa, como con la aportación que tuvo que hacer al profesar dos de sus hijos.

Y es que la iglesia y el barrio en que está enclavada significó mucho en la vida de Ribera y de su familia. Allí cerca nació, en la calle del Oso, y allí vivió. Tras varias casas en las que vivió de alquiler, siempre en el barrrio, Pedro de Ribera llegó a ser el dueño de varios edificios en Madrid, pero su casa principal la construyó en la calle Embajadores nº 26, frente al templo.

Calle de Embajadores 26

Una placa junto a la puerta adintelada dice que el edificio fue propiedad y residencia del Arquitecto y Maestro Mayor del Ayuntamiento Pedro de Ribera.

En San Cayetano tomaron el hábito religioso tres de sus hijos, fueron enterrados sus padres, su hermana Matea, sus dos últimas esposas y él mismo.

Primero alarife municipal, luego Teniente, y por fin Maestro Mayor de las Obras de Madrid. En poco espacio de tiempo murieron, primero Churriguera y luego Ardemans, cuyo cargo heredó Ribera.

El máximo cargo municipal Maestro Mayor de Obras y Fuentes de la Villa y sus Viajes de Agua  lo alcanzó en 1726, con 45 años y viudo nuevamente. Ocho años después, a la edad de 53 años, esta vez sí ya en una buena posición, se volvió a casar con Francisca Vallejo.

Entre 1722 y 1726, en todo su apogeo creativo, se produjo la reedificación del Antiguo Hospicio de San Fernando, uno de los edificios más representativos de su estilo y emblemático de Madrid, en la calle Fuencarral nº 76; la Iglesia de San José, los Palacios de los duques de Santoña, Marqués de Perales, Miraflores…

Los cronistas del siglo XIX fueron implacables con Ribera. Fernández de los Ríos, por ejemplo hablando de Fuente de la Fama afirma que Ribera, discípulo de la escuela churrigueresca, “parecía dibujar los monumentos apretando un borrón de tinta entre dos papeles…”

Pedro de Ribera fue un arquitecto autodidacta, que consiguió crear un lenguaje propio, distinto, quizá lo máximo a que puede aspirar un artista. Inimitable y genial, consiguió con el tiempo ser reconocido y su arquitectura formar parte de la imagen de Madrid.

Gracias a su tesón y talento hoy día gozamos de algunas de las mejores obras del barroco del siglo XVIII, heredero del mejor barroco madrileño del siglo XVII. Pedro de Ribera, incansable en su trabajo hasta el final, murió el 19 de octubre de 1742, en Madrid. Tenía 61 años.

Fue enterrado en San Cayetano, su iglesia, junto a la calle en la que nació y la casa en la que vivió, y desde entonces allí descansa.

por Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Catálogo Exposición  El arte en la corte de Felipe V. Madrid 2003.

Verdú Ruiz, Matilde. La obra municipal de Pedro de Ribera. Ayuntamiento de Madrid. Madrid, 1988

Verdú Ruiz, Matilde. Intervención de Pedro de Ribera en la Iglesia y Convento de San Cayetano en Madrid. Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
Segundo semestre de 1993. Número 77.

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ACTUALIZACIÓN 9 ENERO 2014

En algunos lugares aparece como fecha del nacimiento de Teodoro Ardemans el año 1664. Es la que dio Ceán Bermudez en su Diccionario Histórico, pero gracias a las investigaciones de Ciriaco Pérez Bustamante publicadas en su trabajo “Claudio Coello. Noticias biográficas desconocidas”. Boletín de la Sociedad Española de Excursiones. 1918, 3er. trimestre se sabe que Teodoro nació en Madrid el 30 de junio de 1661.

Corregido queda pues el año de 1661 es la fecha aceptada por la mayoría de especialistas.

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