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Continuamos conociendo las colonias de hoteles unifamiliares y viviendas colectivas construidas en Madrid gracias a las leyes de Casas Baratas que se promulgaron en España –la primera en 1907– con el fin de asegurar unas mínimas condiciones de higiene, fomentar el crédito a la construcción, etc. en épocas difíciles.

La 2ª Ley de Casas Baratas en 1921 promovía la formación de cooperativas y surgieron una serie de ellas para la construcción de viviendas a determinados colectivos, militares, funcionarios, ferroviarios, carteros, etc.

Hace tiempo, hablando de las Colonias históricas madrileñas tuvimos ocasión de conocer la hoy llamada Colonia Martí, construida en 1927 para la Cooperativa de Funcionarios del Estado, Provincia y Municipio por Eduardo Ferrés y Puig, según la Guía de Arquitectura de Madrid del Colegio de Arquitectos.

La Real Institución Cooperativa para Funcionarios del Estado, Provincia y Municipio, sección de viviendas, construyó una serie de colonias en Madrid en las que intervinieron varios arquitectos y empresas constructoras.

Según un folleto editado por la propia Real Institución Cooperativa: los Hoteles Cruz del Rayo, entre las calles López de Hoyos y Camino Viejo de Chamartín, los Hoteles de la Colonia Manzanares (Fuente de la Teja) y las Casas colectivas de las calles Padilla y Alcántara fueron obra del arquitecto Eduardo Ferrés Puig.

Por otra parte, los Hoteles y Casas colectivas situados en las calles de Montesa, Juan Bravo, Alcántara, Padilla, Lista, Agustina de Aragón, Pasaje de Montesa y Paseo de Ronda fueron construidos por José Gómez Mesa.

Francisco Silvela, 1930 (Imágenes del Madrid Antiguo, Ed. La Librería)

Dentro de los límites del Ensanche, junto al Paseo de Ronda que vemos en la primera foto –actual calle de Francisco Silvela– se crearon dos pasajes, o calles en el interior de una manzana, alrededor de los cuales se construirían las viviendas. Son las actuales calles de Martí y de Agustina de Aragón.

Plano de Madrid, 1929 (Geoportal)

Sabemos por la prensa de la época que «el grupo de casas baratas de la calle de Montesa, con esquina al paseo de Ronda» fue inaugurado en diciembre de 1927, con la asistencia del Rey Alfonso XIII, el Jefe del Gobierno, ministros y numerosas autoridades y personalidades. También asistieron «el ingeniero director Sr. Peña Boeuf y el arquitecto de la Cooperativa Sr. Gómez Mesa». El rey fue entregando las llaves a los propietarios de los trece hoteles inaugurados ese día.

Paseo de Ronda, 1918-1936. Postal Archivo Regional Comunidad de Madrid.

Para entonces ya estaban construidos treinta y ocho. Las obras habían comenzado en febrero de ese año 27, sobre solares propiedad de la marquesa viuda de Aldama, a la espera de la construcción de nuevos hoteles hasta llegar a la cifra de cuarenta y nueve. Serán de varios tipos, algunos con torreón y otros con fachadas enlazadas.

La marquesa de Aldama, recordemos, era también la propietaria de parte de los terrenos sobre los que se construyó la iglesia de Nuestra Señora de Covadonga, en la cercana plaza de Manuel Becerra.

De las doscientas viviendas proyectadas se construyeron muy pocas, y menos se conservan: cuatro bloques en la calle Martí, como decíamos hoy conocidos como Colonia Martí. Se trata de viviendas con planta baja y tres alturas (palazzinas, según el término utilizado por Alfonso Pereira, una construcción intermedia entre el hotel unifamiliar y el bloque de viviendas).

Casa Pasaje Montesa, fachada.

 

Colonia calle Martí

Y otro, el quinto, en Agustina de Aragón, un bloque superviviente en medio de la manzana.

Casa calle Agustina de Aragón

 

En ambos casos se utilizó un estilo historicista, con elementos y adornos clásicos, como arcos, frontones, etc.

El precio de construcción de estas edificaciones para funcionarios de nivel económico medio y medio-bajo oscilaba entre las 8.000 y 49.000 pesetas, dependiendo del terreno y emplazamiento (las mencionadas colonias de Fuente de la Teja, Chamartín, o esta en el Paseo de Ronda). Estaban exentas de impuestos durante quince o treinta años, según las cantidades amortizadas, acogidas a la Ley de Casas Baratas que apoyaba las cooperativas.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Folleto Real Institución Cooperativa para Funcionarios del Estado, Provincia y Municipio, sección de Viviendas. Madrid.
La Nación, 14 dic 1927; El Liberal 15 dic 1927.
PEREIRA, Alfonso. «Grupo de viviendas para funcionarios en Montesa/Padilla», Un siglo de vivienda social 1903-2003. (Vol. 1). Ed. Nerea. Madrid, 2003.
COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003.

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Recordemos que después de la Colonia Residencia, que fue un éxito, entre 1934 y 1936 Rafael Bergamín proyectó la Colonia El Viso, que hoy da nombre a uno de los barrios del distrito de Chamartín.

La promotora fue también la Propiedad Cooperativa, acogida a la Ley de Casas Baratas y Económicas de 1925 que eximía a los propietarios de pagar impuestos durante quince años. La Cooperativa de Casas Económicas El Viso proyectada para obreros y funcionarios terminó por convertirse en una colonia ocupada por la clase media-alta; aprovechándose de una ley para vivienda obrera se construyeron hoteles de lujo. Nuevamente fue Gregorio Iturbe quien compró los terrenos.

La colonia ocupa una de las zonas más elevadas de la ciudad, el viso, sobre los 700 metros de altitud, al final de la calle Serrano, eje alrededor del que se sitúan las calles Arga, Daniel Urrabieta, Francisco Alcántara, Madre Carmen del Niño Jesús, Nervión, Sil, Tormes, y Turia, junto a la Colonia Iturbe 4, que el empresario había promovido anteriormente, entre 1928 y 1930.

Plano de la Colonia El Viso. Revista Arquitectura, 1967.

Bajo la concepción de colonia-jardín, las manzanas se ordenaron en una trama ortogonal, en bloques, con viviendas unifamiliares dotadas de jardín en la fachada principal y patio trasero. En el proyecto había varios tipos, según superficie, pero todas tenían tres plantas, semisótano, baja y primera, como las de Parque Residencia. Aunque finalmente cada una se construyó según los gustos del cliente. El proyecto constaba en su inicio de 130 hoteles pero debido a la enorme demanda se llegó a 242, aprovechando la edificabilidad al máximo.

Foto: Santos Yubero (Archivo Regional Comunidad de Madrid)

Se proyectaron cuatro tipos:

Fachadas anterior y posterior de uno de los bloques. Revista Arquitectura, 1967.

Los dos primeros, A y B, correspondían a las zonas centrales de las hileras con 200 metros cuadrados construidos; el tipo C, en los extremos, casi todas especiales, con su característica rotonda de la sala de estar en los extremos; y D, de menor superficie, 150 metros cuadrados, normalmente en el centro de la hilera.

Las casas, con fachadas muy simples que seguían las normas racionalistas, fueron pintadas de diferentes colores, para compensar la excesiva sencillez, según el propio Bergamín, de la arquitectura «muy simple, muy cúbica, … un poco seca» que esperaba compensar «con los distintos colores con que se pintaron las fachadas de los diferentes bloques y, sobre todo, pensando en la vegetación que pronto habría de crecer y romper la monotonía de aquella arquitectura repetida».

El maestro albañil fue Benito Platas, que contó con los mejores colaboradores en todas las áreas (estuco y revoco, pintura, solado, carpintería, cerrajería artística, cantería y mármoles, etc.). Algunos jardines fueron diseñados por Javier de Winthuysen.

Por otra parte, las viviendas disfrutaron de todos los adelantos para la época, agua corriente, teléfono… y la novedad de una gran mejora en la red eléctrica que permitió la instalación de nevera, cocina y calentador de agua en todas ellas.

En los años 50 la colonia se amplió, hacia la calle del Dr. Arce, levantándose casas de otra tipología. Aunque una parte se conserva, en general a lo largo de los últimos años la colonia ha sufrido una gran transformación, con edificios que no tienen nada que ver con la idea original.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

GARCÍA PÉREZ, J. «Cooperativa de casas económicas El Viso», El eco patronal, Madrid, sept. 1935.
Revista Arquitectura, nº 90 (1966); nº 101 (1967); nº 204 (1977).
SAN ANTONIO GÓMEZ, Carlos de. El Madrid del 27. Arquitectura y vanguardia 1918-1936. Comunidad de Madrid, 2000.
SAN ANTONIO GÓMEZ, Carlos de, “La Colonia El Viso”, en Un siglo de vivienda social: 1903-2003. Tomo I. Exposición Ministerio de Fomento, Madrid, 2003.
COAM. Guía de Arquitectura. Madrid, 2003.

 

Retomamos nuestro recorrido por las Colonias históricas, nuevamente en el barrio de El Viso, distrito de Chamartín.  

Después de visitar las cuatro Colonias Iturbe, el pasado mes de octubre 2020 nos quedamos en las Oficinas Iturbe, en el nº 160 de la calle de Serrano, sede de las compañías que presidía el constructor Gregorio Iturbe, obra de Rafael Bergamín.

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1. RAFAEL BERGAMÍN

Con anterioridad a las Oficinas Iturbe (1933-34) y a la Colonia de El Viso (1934-36), el arquitecto construyó otros edificios en los que ya utilizó el lenguaje racionalista. Recordemos: una arquitectura sencilla, funcional, con superficies y volúmenes limpios, sin elementos decorativos superfluos en el exterior y todas las comodidades y gran calidad en el interior.

Cerca, en el nº 130 de Serrano, unos años antes, entre 1927-29 había edificado la Casa del marqués de Villora, considerada obra pionera del racionalismo madrileño.

Bergamín, además de la búsqueda de la funcionalidad y la sencillez propuso una vuelta al uso del ladrillo, que se realiza en la Casa del Marqués de Villora de manera magistral. Se utiliza un «buen ladrillo cerámico madrileño».

La Casa se conserva, aunque muy transformada.

Calle Serrano, 130

Regresamos a los alrededores de la plaza de la República Argentina donde, en la calle Joaquín Costa nº 27, en 1933 Bergamín proyectó la Casa del Barco, antigua Casa Vega; su interior también fue muy modificado para albergar la Embajada de Japón; actualmente es sede de la Embajada de Tailandia.

Casa del Barco

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Aunque se apartan de nuestra ruta, no podemos dejar de mencionar dos obras de Rafael Bergamín desaparecidas, ambas construidas junto a Luis Blanco Soler, con quien trabajó en casi todos sus proyectos.

Una, de 1928, es la Residencia Fundación del Amo, en la Ciudad Universitaria, destruida durante la guerra.

Fundación del Amo (Foto «Arquitectura», 1931)

La otra es el Hotel Gaylord’s, o Gaylord’s Apartments, en la calle de Alfonso XI nº 3, finalizado en 1931. Inspirado en los apartamentos americanos, con servicios comunes, se trataba de algo similar a lo que hoy llamamos aparto-hotel.

Foto «Cortijos y Rascacielos», 1933.

El hotel fue equipado con las comodidades y adelantos más modernos para la época (aislantes para evitar ruidos, agua caliente, teléfonos…).

Foto «Cortijos y Rascacielos», 1931.

Desgraciadamente demolido,  en 1970 fue sustituido por un edificio sin valor arquitectónico. Hasta no hace mucho eran oficinas de propiedad municipal, hoy tiene el cartel de disponible.

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2. COOPERATIVA COLONIA PARQUE-RESIDENCIA

Como vimos hace ya tiempo hablando de las Colonias históricas, el origen de la promoción de casas baratas para las clases más modestas y de las cooperativas se remonta a finales del siglo XIX, aunque ambas cobraron más importancia en las primeras décadas del siglo XX. En 1907 fue creado el Instituto de Reformas Sociales que cuatro años después promulgó la 1ª Ley de Casas Baratas, con varios objetivos, asegurar unas mínimas condiciones de higiene en las viviendas, fomentar el crédito a la construcción, etc. La 2ª Ley de Casas Baratas en 1921 promovía la formación de cooperativas.

Entre 1931-32 Rafael Bergamín trabajó en el proyecto de la Colonia Parque-Residencia nuevamente con Luis Blanco Soler y con la colaboración del ingeniero Javier Gómez de la Serna.

Los terrenos eran una vez más propiedad de Gregorio Iturbe. Bergamín, Blanco y de la Serna, amparándose en la mencionada Ley de Casas Baratas y Económicas, crearon la Cooperativa de Casas Económicas Residencia en los Altos del Hipódromo. Los cooperativistas, profesionales liberales en su mayoría, no se ajustaban realmente a esa Ley, pero según Bergamín para ser beneficiario de una «Casa Económica» solo había que acreditar no poseer otras propiedades y vivir de su trabajo.

También fue conocida como Colonia de los Arquitectos ya que varios profesionales vivieron allí.

La Colonia se encuentra entre el paseo de la Castellana, la calle Vitruvio y Joaquín Costa.

En aquellos momentos se estaba proyectando la Ordenación para la prolongación de la Castellana y la construcción de los edificios hoy conocidos como Nuevos Ministerios.

Inicio de la calle Jorge Manrique (al fondo, Nuevos Ministerios)

En la calle Jorge Manrique, junto a la Castellana, unos de los primeros hoteles de la colonia eran las viviendas del propio arquitecto Rafael Bergamín, el nº 3, y del ingeniero Javier Gómez de la Serna el nº 5.

Calle Jorge Manrique, 3
Calle Jorge Manrique, 5

Otra edificación firmada por Bergamín y Blanco Soler es la de la calle Belalcázar nº 4.

Calle Belalcázar, 4

Además de Bergamín y Blanco Soler, autores del proyecto general y el urbanismo de la colonia, varios arquitectos proyectaron las viviendas: Miguel Durán Salgado, Fernando García Mercadal, Santiago Esteban de la Mora y Anca, Fernando Cánovas del Castillo y de Ibarrola y Fernando Salvador Carreras.

Tres casas en la calle Carbonero y Sol 22-28 fueron obra de Fernando García Mercadal, una de ellas su propia vivienda. También proyectó la casa del nº 10 de la calle Jorge Manrique, hoy con sus singulares fachadas curvas tapadas por las plantas.

Calle Jorge Manrique, 10.

Después del éxito de esta Colonia Residencia, entre 1934 y 1936 Rafael Bergamín proyectó la Colonia de El Viso, que visitaremos más adelante.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Guía de Arquitectura. COAM. Madrid, 2003.

SAN ANTONIO GÓMEZ, Carlos de. El Madrid del 27. Arquitectura y vanguardia: 1918-1936. Comunidad de Madrid, 1998.

“Gaylord’s Apartments”. Cortijos y Rascacielos, nº 13, Madrid, 1933.

“Colonia Residencia. Tres casas medianeras”, Revista de Arquitectura, nº 14, Madrid, 1933.

“Residencia del Amo (Madrid). Revista de Arquitectura, nº 145, Madrid, 1931.

BERGAMÍN, Rafael. “Casa del marqués de Villora en Madrid”. Revista de Arquitectura, nº 113, Madrid, 1928.

Después de la Colonia Iturbe 1 y la Colonia Iturbe 2, en 1927, una nueva Colonia Cooperativa de Casas Baratas y Económicas, la Iturbe 3, fue proyectada por el mismo arquitecto, Enrique Pfitz, para la «Propiedad Cooperativa» dirigida por Gregorio Iturbe.

En esta ocasión abandonamos el barrio de la Fuente del Berro para trasladarnos al de la Guindalera, dentro del mismo distrito de Salamanca.

(Plano Colonia Iturbe 3, COAM)

Los nuevos hoteles se construyeron entre la avenida de los Toreros y la calle Rafaela Bonilla; las obras se desarrollaron entre 1929 y 1931.

Entrada Colonia Iturbe 3. Av. de los Toreros

En esta promoción se construyeron menos viviendas unifamiliares que en las dos anteriores, pero tenían más metros cuadrados, más de cien, lo cual no ocurría en las colonias I y II, aunque las características eran muy similares.

Hoy día, igual que en la Fuente del Berro, la revalorizada colonia de la Guindalera ha sido muy alterada en cuanto a fachadas, revocos, huecos, decoraciones, etc.

Pero también igualmente conserva todo su encanto.

Por: Mercedes Gómez

 

En los terrenos situados al norte de la Colonia Iturbe I, junto al Barrio del Porvenir del Artesano, el mismo arquitecto Enrique Pfitz en 1926 proyectó la Colonia Iturbe 2, nuevamente con la colaboración del ingeniero José Urroz. Las obras tuvieron lugar a lo largo de los tres años siguientes. Fue una nueva promoción de la “Propiedad Cooperativa” dirigida por Gregorio Iturbe, ubicada entre las calles Diego Bahamonde, Dolores Romero, Paseo Marqués de Zafra, Gabriel Abreu y Doctor Oloriz.

(Plano Colonia Iturbe 2. COAM)

El límite al norte, adonde se asoman las espaldas de los primeros hoteles que se construyeron, es la calle Diego Bahamonde, que en un tramo aún parece la callejuela de una población antigua.

Como en el primer caso, estaba formada por 184 viviendas.

Esta segunda colonia tenía una tipología urbanística y características arquitectónicas similares a la primera; la única diferencia fue que se añadió a las viviendas un tercer nivel, un sótano.

Caminando por sus calles vemos que los hoteles de esta segunda fase han sufrido más modificaciones que la anterior, en cuanto a fachadas, y algunos sobre todo en altura.

Las Colonias Iturbe 1 y 2 forman lo que actualmente conocemos como Colonia de la Fuente del Berro, unidas de sur a norte por la calle Ambros, junto al histórico parque.

Por: Mercedes Gómez

 

 

Como vimos hace tiempo en un primer trabajo sobre las Colonias históricas madrileñas, el origen de la promoción de casas baratas para las clases más modestas y de las cooperativas se remonta a finales del siglo XIX, aunque cobraron más importancia en las primeras décadas del siglo XX.

Recordemos la Sociedad cooperativa El Porvenir del Artesano que en 1879 había adquirido terrenos cerca de la Fuente del Berro para la construcción de casas para obreros. En 1907 fue creado el Instituto de Reformas Sociales que cuatro años después promulgó la 1ª Ley de Casas Baratas, con varios objetivos, asegurar unas mínimas condiciones de higiene en las viviendas, fomentar el crédito a la construcción, etc.

En 1912 se formó La Propiedad Cooperativa que proyectaba la construcción de suburbios-jardín, dirigida por Gregorio Iturbe, que daría nombre a varias Colonias. La Sociedad en esos momentos estaba formada por unos 400 socios.

En años siguientes, 1921, 1922 y 1925, hubo nuevas leyes, intentando mejorar las condiciones, permitir la cesión de terrenos por parte del Estado y organismos locales, premiar la construcción… Aunque estas iniciativas no tuvieron mucho éxito por distintos motivos, entre ellos la especulación del suelo, se construyeron varias colonias, algunas desaparecidas, y otras supervivientes, hoy día sin duda revalorizadas, convertidas en viviendas de lujo, en un entorno muy agradable, como las que se conservan junto al Parque de la Fuente del Berro.

La 1ª Colonia Iturbe se situó al sur del Barrio del Porvenir del Artesano, entre la Quinta de la Fuente del Berro al este y el Antiguo Asilo en el Paseo de Ronda –hoy Residencia de Personas Mayores de las Hermanitas de los Pobres. Mi casa, en la calle de Doctor Esquerdo, construido en 1910, al oeste.

Plano de Núñez Granés (1910) (detalle)

Alrededor de la actual calle de Mercedes Fórmica –por ahí discurría el antiguo Camino de La Elipa– se construyeron dos grupos de hoteles, representados en el plano general firmado por el arquitecto Enrique Pfitz, según proyecto de 1925, con la colaboración del ingeniero José Urroz.

La Construcción Moderna , 30 mayo 1926 (Hemeroteca BNE)

Los hoteles de la Colonia Iturbe 1 estaban separados por unos terrenos propiedad de la Fundación Vedia, ocupados por el Colegio de la Sagrada Familia en la calle de Jorge Juan y otra pequeña Colonia de viviendas, de las que algunas se conservan, hoy cerrada como propiedad particular.

Colonia Vedia

En mayo de 1926 se publicó que había sido inaugurada en Madrid una barriada de viviendas higiénicas de La Propiedad Cooperativa.

Se inauguraron 21 de los 184 hoteles proyectados de la nueva colonia o suburbio-jardín.

Los hoteles, en grupos de dos, tres o cuatro, tenían la misma superficie y distribución interior, cuarto de baño, WC y servicio de agua fría y caliente, y su pequeño jardín. El presupuesto de cada uno iba de las 25.000 a las 30.000 pesetas.

La construcción representó una novedad para la época pues se utilizó el hormigón –cemento Portland– en los muros de carga en lugar de ladrillo y hormigón armado en los forjados.

Casa tipo A (dos hoteles adosados) (Hemeroteca BNE)

Dentro de la sencillez se buscó la decoración, con detalles de cerámica y aleros de madera. En la actualidad, tras numerosas obras y reformas, la uniformidad ha desaparecido. Muchos han sido modificados, en fachadas, huecos, aleros, incluso en altura.

Ladrillo visto, revocos de colores, blanco, lila, azul…

Ese mismo año 1926 Pfitz proyectó la segunda fase de la Colonia junto a la Fuente del Berro, la Colonia Iturbe 2, que se construiría a lo largo de los tres años siguientes.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

La Construcción Moderna, nº 10, 30 mayo 1926.

COAM. Guía de Arquitectura de Madrid. Madrid, 2003.

 

La calle de Peñascales, en el actual barrio de la Fuente del Berro, distrito de Salamanca, es un ejemplo de calle nacida siguiendo los accidentes del terreno, en este caso un antiguo camino, el Camino de la Fuente del Berro.

A finales del siglo XIX el camino bajaba desde la plaza de toros –actualmente en su lugar se encuentra el Palacio de los Deportes–, cruzaba la ronda o foso del Ensanche –hoy calle del Doctor Esquerdo– y llegaba hasta la Quinta de la Fuente del Berro.

Plano de F. Cañada (h. 1900)

Junto al Camino, antes de llegar a la Quinta, se encontraba la Fábrica de Relojes de J. G. Girod que había sido fundada en 1860.

Nuevo Mundo, 1910 (Ayuntamiento de Madrid)

La Casa Girod era una de las industrias más importantes de Madrid. Sin embargo la barriada en la que se hallaba la fábrica no disfrutaba de buenas condiciones pues aún se encontraba sin urbanizar como se aprecia en la fotografía.

La empresa de Jorge Guillermo Girod construía relojes elegantísimos de alta precisión que ya se anunciaban en la prensa de comienzos de siglo, relojes de pared para viviendas o despachos, en los que trabajaban además de técnicos relojeros los mejores artistas ebanistas, y relojes de torre.

Uno de los relojes más famosos de la prestigiosa fábrica Girod que se conservan es el de la Casa Encendida, que fue la segunda sucursal de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid. El reloj de la torre fue sustituido por uno moderno pero la maquinaria original restaurada se guarda en una vitrina y se puede admirar en uno de los descansillos de la escalera que lleva a la azotea.

La sede central estaba en la calle Postas y tenían sucursal en Barcelona y en Suiza, desde donde se importaban relojes.

Nuevo Mundo, 1910 (Ayuntamiento de Madrid)

Allí donde estaba la fábrica, al norte del Camino, tal como vemos en los planos de la época, se creó el barrio del Porvenir del Artesano.

El Porvenir del Artesano era una Sociedad cooperativa que a finales de 1879 había adquirido terrenos cerca de la Fuente del Berro para la construcción de casas para obreros. Se construirían aproximadamente cincuenta viviendas para los miembros de la asociación que pagaban una pequeña cuota semanal. La asociación ya tenía por entonces una primera sección en la Moncloa; esta era la segunda, fundada en 1873, posteriormente se fundaría alguna otra. Cada sección estaba formada por cincuenta socios.

Aunque con muchas dificultades la cooperativa salió adelante y la primera casa se comenzó a construir en septiembre de 1881.

Plano Núñez Granés, 1910 (idehistoricamadrid.org)

La fábrica en 1910 tenía unos doscientos empleados muchos de los cuales eran vecinos del barrio.

Nuevo Mundo, 1910 (Ayuntamiento de Madrid)

En 1912 la fábrica Girod sufrió un grave incendio que la dejó prácticamente destruida. Para los trabajadores fue un drama pues perdían el empleo.

Foto: Alfonso (El Liberal, 1912) (BNE)

Pero fue reconstruida y aún tendría una larga vida en este barrio.

El antiguo Camino de la Fuente del Berro recibe el nombre oficial de calle de los Peñascales desde el 28 de diciembre de 1944. Para entonces la Casa Girod había abierto otra sucursal, una tienda con artículos de regalo, en el inicio de la calle Goya, en pleno barrio de Salamanca.

En la actualidad la calle Peñascales nace en la calle del Doctor Esquerdo. El gran desnivel del terreno sigue existiendo, hoy salvado por unas escaleras. Tras llegar a la Iglesia Parroquial de la Sagrada Familia, levantada en 1946, la rodea y continúa, adaptándose a las curvas del camino como antaño, hasta llegar a la Quinta, donde finaliza.

En el solar donde se encontraba la fábrica se levantó un gran edificio de viviendas.

Aún hoy algunos vecinos del barrio recuerdan la fábrica y a personas que en ella trabajaron, incluso los más jóvenes saben que ahí donde viven antes existió una fábrica de relojes. Según me cuentan algunos inquilinos del edificio actual, comenzó a ser derribada a finales de los años 60, comienzos de los 70 del pasado siglo XX.

Aunque al menos en 1972 seguía existiendo pues leemos en un anuncio de prensa que ese año la empresa buscaba un “cronometrador” y se indicaba que las solicitudes debían ser enviadas a J.G. Girod, S.A., calle Porvenir número 13.

Derribada la fábrica, durante un tiempo la manzana solo fue una gran descampado. En la década de los años 70 tuvo lugar la construcción del edificio actual que ocupa toda la manzana, entre las calles de Porvenir, Peñascales, Lanuza y Fundadores. En 1979-1980 ya vivían en él algunos de los primeros ocupantes.

Del Porvenir del Artesano únicamente subsiste como recuerdo la pequeña calle, la calle del Porvenir.

El nombre fue asignado por acuerdo municipal en 1887 aunque anteriormente ya se utilizaba de forma extra-oficial pues desde que nació esta calle fue el centro del antiguo barrio del Artesano y de la vida alrededor de la fábrica de relojes.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

La Unión, 6 nov 1879; El Globo 27 oct. 1879; La Iberia, 29 oct. 1879; Nuevo Mundo 21 abr. 1910; El Liberal, 16 agosto 1912.

 

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