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El Buen Retiro fue creado en el siglo XVII, entre los años 1630-40, durante el reinado de Felipe IV.

Uno de los pocos elementos originales que subsisten es el Estanque Grande; se inició su construcción en 1632, dirigidas las obras por Cristóbal de Aguilera. Era el mayor depósito de agua del Real Sitio, necesaria para el riego de las numerosas plantas y árboles que adornaban los jardines, aunque pronto fue también un lugar de recreo, y escenario de espectáculos acuáticos y teatrales.

Nuestro cartógrafo Pedro Texeira lo dibujó de forma muy detallada y artística en su famoso plano, con uno de los seis pequeños edificios que lo rodeaban (nº 96), que servían para alojar a los reyes y cortesanos que iban allí a pescar, reflejado en el agua.

Además había cuatro norias, próximas a cada una de las esquinas (representadas con el nº 97).

Después de Texeira fueron muchos los artistas que representaron el bello estanque.

Grabado editado por Jacques CHÉREAU (editor, 1688-1776) (memoriademadrid)

 

Desaparecidas las pequeñas construcciones barrocas, a lo largo del tiempo en el Estanque Grande ha habido tres embarcaderos; el último, como veremos, es el que se conserva en la actualidad.

En los comienzos del siglo XIX, durante el reinado de Fernando VII, el estanque fue reformado. El arquitecto Isidro González Velázquez construyó en el lado este un embarcadero de piedra, ladrillo y madera, y cubierta de cinc y plomo, en tres cuerpos con decoración chinesca.

I. González Velázquez, 1817. (BNE)

En su interior diversas estancias acogían a la familia real para que pudieran descansar cuando acudían a los festejos que se celebraban en el Estanque.

Del edificio de González Velázquez, además de los propios dibujos del arquitecto, que guarda la Biblioteca Nacional, hay algunas buenas e interesantes representaciones. Una de ellas, una sarga anónima que se expone en el Museo de Historia de Madrid. Es un trampantojo, con su marco simulado, que además del embarcadero muestra, al sur, la antigua fábrica de porcelana del Buen Retiro.

Estanque del Retiro, 1816 (Museo de Historia)

Es el embarcadero que también pintó José Ribelles hacia 1820, desde la orilla contraria, obra propiedad del Museo del Prado.

José Ribelles, h. 1820 (Museo del Prado)

El primitivo embarcadero no solo inspiró a los pintores, también fue fotografiado por Charles Clifford.

Charles Clifford, h. 1852-1862 (BNE)

La antigua edificación de González Velázquez con el paso del tiempo se fue deteriorando; conocemos su estado en los comienzos del siglo XX gracias a la fotografía de Augusto Arcimís. Fue derribada para la construcción del gran monumento a Alfonso XII.

A. Arcimis, 1900 (IPCE, Mº de Cultura)

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Tras el derribo, en 1917 se realizó el Embarcadero nuevo, ahora en el lado norte, proyectado a modo de pérgola rematada con chapiteles.

Hauser y Menet, 1919 (memoriademadrid)

Desgraciadamente el bonito embarcadero, construido en hierro, cinc y sobre todo madera, tuvo una vida muy corta, en 1920 fue destruido por el fuego.

El incendió se inició en la madrugada del día 4 de enero; la prensa publicó que fue Cecilio Rodríguez, Jardinero mayor del Ayuntamiento, quien lo descubrió en una ronda nocturna. Los bomberos acudieron rápidamente desde el entonces cercano parque de la calle de O’Donnell, pero casi todo quedó destruido. Además de la parte conocida como El astillero ardieron barcas, lanchas, remos y salvavidas.

Foto: Salazar. Mundo Gráfico, 1920 (BNE)

Tras el desastre fue necesaria la construcción de otro que lo sustituyera.

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En 1926 el arquitecto municipal Luis Bellido edificó el, otra vez, nuevo embarcadero, inaugurado en agosto de ese año.

La Libertad (1926) (BNE)

La Libertad (1926) (BNE)

Es el embarcadero clasicista, construido en cemento y piedra, que se conserva y disfrutamos en la actualidad.

Embarcadero del Retiro, agosto 2020.

Por: Mercedes Gómez

Conocimos la pintura de Consuelo Hernández hace un tiempo gracias a su participación en una muestra colectiva, Madrid es Madrid, en la galería Jorge Alcolea. Ahora tenemos ocasión de acercarnos a su arte y al trabajo realizado a lo largo de los últimos años. Se ha inaugurado en la Sala de la Casa de Vacas del Retiro la exposición Consuelo Hernández. El mundo que habito.

Leemos en el folleto que diversos críticos de arte han enmarcado su obra dentro del denominado “realismo madrileño”, “realismo mágico y “nuevo realismo”. Lo cierto es que la artista ofrece una pintura realista muy personal, un mundo propio, como sugiere el título de la muestra.

Las sesenta obras expuestas están divididas en varios apartados, según la temática.

El primero, “Interiores y retratos” muestra su lado más íntimo, con imágenes de su entorno personal y familiar.

El principal, en la sala central, es el apartado dedicado a “Ciudades”. Varios cuadros representan la ciudad de Tánger donde Consuelo Hernández vivió varios años. Y, no podía ser de otra manera, en esta sección Madrid juega un papel importante, con algunas pinturas que ya pudimos ver anteriormente, como la Estación de Lago, Príncipe Pío, las dedicadas al Café Gijón

La Estación de Lago (2010)

Y otras más recientes, muy sugerentes.

Primavera en la calle Arenal (2019)

En “Ellas” Consuelo representa figuras femeninas, mujeres de su entorno o personajes a los que admira.

Y al final, el “Paisaje”. En todos los temas llama la atención el especial clima que la artista consigue crear en su pintura, siempre con la ayuda del color.

La exposición se puede visitar hasta el próximo 30 de agosto:

Parque del Retiro
Casa de Vacas
De lunes a domingo, de 10.00 a 21,30 h.
Entrada libre hasta completar aforo.

 

Por Mercedes Gómez

Ayer 26 de julio recordábamos a Antonio Machado, que nació en Sevilla ese día de 1875, pero vivió durante largo tiempo en Madrid, aquí creció, estudió, escribió, asistió a tertulias, vivió su amor secreto… Hablamos de su historia hace tiempo aquí.

Hoy he visitado una exposición en la Casa de Vacas en El Retiro en torno a ese amor, y otras muchas cosas interesantes que desconocía, “En torno a Guiomar”. Pincel y pluma en la Edad de Plata española.

La comisaria es Alicia Viladomat Martínez Valderrama, nieta de Pilar de Valderrama, Guiomar, el amor secreto de Machado.

La muestra es un homenaje de su descendiente a toda la familia y sus múltiples lazos con la cultura y personajes de la época (poesía, teatro, pintura…)

Pilar y su marido Rafael Martínez Romarate tuvieron tres hijos, Alicia, Mª Luz y Rafael. Alicia se casó con el cineasta y pintor Domingo Viladomat, padres de Alicia Viladomat. En ese árbol genealógico aparece también el artista Victorio Macho, casado con Mª Soledad Martínez Romarate, hermana de Rafael.

Rafael Martínez Romarate, recién casado con Pilar de Valderrama, 1912.

La primera parte de la exposición es la dedicada a Pilar de Valderrama (Madrid, 1889 -1979).

Guiomar y Antonio Machado (1928-1936)

El primer encuentro con Machado fue en 1928, en Segovia. En uno de los paneles leemos algunas cartas que él le envió a ella, que a mí me producen tristeza, pero sin duda son muy bellas.

De ella, un poema publicado en el diario ABC en 1970, Como si no me doliera.

La segunda parte muestra las pinturas de Domingo Viladomat (1913-1994).

Y en la tercera y última descubrimos la participación de Pilar y su marido Rafael en el mundo teatral, la creación del primer teatro de cámara, el Teatro Fantasio, en su propia casa del Paseo de Rosales, de 1929 a 1930.

Vemos también algunos de los proyectos para la escenografía de algunas obras representadas, de Viladomat.

Viladomat, Decorado para “Juan sin versos”, de Pemán.

Victorio Macho realizó los retratos de Rafael Martínez Romarate y de Pilar Valderrama. A ella la pintó con peineta y mantilla.

V. Macho. Retrato de Pilar Valderrama. 1919.

En la Casa de Vacas del Retiro. De 10 h a 21,30 h. Hasta el próximo miércoles 31 de julio.

Por: Mercedes Gómez

En el Parque del Retiro no solo se encuentran fuentes monumentales sino también otras más sencillas, pero igualmente importantes. Antiguas fuentes para beber, como la Fuente de la Salud que ya conocemos, fuentecillas que esconden su historia y muestran una cierta belleza.

Otra es la que podríamos llamar Fuente de Madrid, adornada con el escudo de la Villa, el Oso y el Madroño.

La fuente es muy sencilla, el único elemento ornamental es el precioso escudo de piedra caliza rodeado de seis estrellas (faltaría la séptima) y roleos o volutas a ambos lados. Se ha perdido la parte superior, incluida la corona.

Este escudo de Madrid, que mide 1,20 m de alto x 1,10 de ancho, se considera una obra que podría haber sido realizada hacia el año 1750.

Está colocado sobre un pilar que mide 40 cm. de alto por 30 de ancho, con un solo caño. En el suelo un sencillo vaso de granito.

De propiedad municipal, tal como nos cuenta el propio Ayuntamiento es su web monumentamadrid, fue restaurado en 1994 dentro del Plan de Actuación del Retiro bajo la dirección del arquitecto Heliodoro Martín Artola.

Se cree que esta pieza, procedente de un almacén, pudo estar en la fachada de algún edificio municipal desaparecido, siendo colocada en la fuente como adorno, o tal vez haber pertenecido a algún otro elemento escultórico. En cualquier caso su antigüedad, considerada de mediados del siglo XVIII como vimos, le otorga un valor histórico y artístico.

La fuente está situada junto al Paseo de Bolivia del Parque del Retiro, cerca de un pequeño estanque, a espaldas del monumento a los Hermanos Álvarez Quintero.

Por: Mercedes Gómez

Hasta el próximo 10 de marzo, en la Biblioteca Eugenio Trías – Casa de Fieras del Retiro, se puede visitar la exposición Ciencia e innovación en las aulas. Centenario del Instituto-Escuela (1918-1939). Organizada por el Instituto de Enseñanza Secundaria Isabel la Católica, es un interesante y bonito homenaje a la antigua institución, y un canto al valor y la importancia de la Educación no solo para la formación de la persona sino para la sociedad.

Entrada al Retiro. Puerta Sainz de Baranda.

El Instituto-Escuela fue creado en 1918, dentro de un ambicioso plan que pretendía la renovación del sistema educativo, empezando por la Enseñanza Primaria y Secundaria, de forma experimental, para ir ampliando a todas las etapas, basándose en las ideas de la Institución Libre de Enseñanza, de la que he hablado ya muchas veces en este blog.

José Castillejo, que era el Secretario de la Junta para Ampliación de Estudios, se hizo cargo del Instituto-Escuela. La Junta había sido fundada con el fin de promover la investigación científica, heredera de Giner de los Ríos y Cossío, impulsores de la mencionada Institución Libre de Enseñanza. Recordemos que también fue él quien compró el Olivar de Chamartín donde vivieron él mismo, Ramón Menéndez Pidal y otros protagonistas del mundo cultural y científico en aquellos comienzos del siglo XX.

El objetivo de la Junta, presidida en un primer momento por Santiago Ramón y Cajal, era desarrollar los ideales de la ILE.

En la exposición en el Retiro, una serie de paneles nos cuentan la historia de la Escuela desde su nacimiento en 1918 hasta su desaparición en 1936.­

El Instituto tuvo varias sedes.

En los llamados Altos del Hipódromo se levantaron una serie de edificaciones rodeadas de jardines, terrenos a los que Juan Ramón Jiménez dio un nuevo nombre, Colina de los Chopos, que también hemos visitado. En la zona norte de la colina entre 1931 y 1933 Carlos Arniches y Martín Domínguez construyeron la nueva sede, edificio que hoy acoge el Instituto Ramiro de Maeztu.

Sedes del Instituto-Escuela.

Se impartía Enseñanza Primaria (8 a 10 años), dirigida por María de Maeztu, que dirigía también la Residencia de Señoritas, y Secundaria (11-17); después se añadió la Sección de Párvulos.

Se daba importancia a la formación integral, el diálogo profesor-alumno, el aprendizaje activo, visitas a museos y fábricas, paseos urbanos y excursiones al campo, estudio de las ciencias, evaluación continua, etc.

Cuaderno de Física y Química de J.Mª Subirana corregido por Miguel A. Catalán, 2º grado. Curso 1923-1924 (Biblioteca Histórica Inst. Isabel la Católica)

Varias vitrinas muestran objetos y material de laboratorio, cuadernos, libros, trabajos de los alumnos, crónicas de las excursiones que realizaban como parte fundamental de su formación…

Cuaderno de excursión a Ávila de Antonio Bermejo.

Las piezas expuestas pertenecen al Instituto-Escuela Sección Retiro conservado en el Instituto Isabel la Católica, que está llevando a cabo un trabajo magnífico en la recuperación y difusión de este patrimonio histórico.

Exposición Ciencia e innovación en las aulas. Centenario del Instituto-Escuela (1918-1939).

Biblioteca Eugenio Trías – Casa de Fieras, en El Retiro
Paseo Fernán Núñez, 24 (entrada por Puerta de Sainz de Baranda)

Más información en la web del Instituto Isabel la Católica.

 

Por : Mercedes Gómez

Recordemos que finalizada la guerra de la Independencia, tras la ocupación francesa y la destrucción de edificios por parte del ejército inglés, los Jardines del Buen Retiro se encontraban en ruinas; Fernando VII promovió su recuperación. El rey mantuvo la apertura al público de casi todo el recinto pero destinó los terrenos situados en la esquina noreste para su uso personal. Encargó a su arquitecto Isidro González Velázquez la creación de sus Jardines Reservados cuyas obras se iniciaron en 1817. Además de la creación de los jardines se construyeron varios caprichos románticos, edificios de tipo recreativo reservados al disfrute de la familia real. La mayoría desaparecidos, se conservan algunos, uno de ellos es la Montaña Artificial que ya visitamos. Muy cerca, a sus pies, se construyó la Casita del Pescador. En las fotos más antiguas tras la casita aún se puede ver el templete que coronaba la Montaña, hoy desaparecido.

Foto Archivo Regional. Comunidad de Madrid.

La Casita del Pescador, situada en el centro de un pequeño estanque, es una construcción modesta, encantadora, cubierta con un chapitel de zinc tradicional de la arquitectura madrileña, rematada con un pomo o bola de metal. A principios del siglo XX estaba rodeada por una valla de madera.

Lacoste, 1903 (foto memoriademadrid)

Después de la guerra la valla fue sustituida por una verja de hierro.

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Construida como capricho, posteriormente ha tenido diversos usos, alternados con épocas de cierre e incluso de abandono. Entre los variopintos destinos que ha tenido la diminuta casita en 1904 el Ayuntamiento acordó cederla, junto a la Montaña Artificial, a la Real Sociedad Colombófila de Madrid para que instalara en ellas su estación central de palomas mensajeras.

O. Wunderlich, 1917-19. Foto IPCE.

A lo largo del tiempo ha sido restaurada en varias ocasiones. A finales de 1928 se anunció su reforma, así como la de la Montaña Artificial y la Casa del Rico y el Pobre, que aún no había sido derribada.

A. Passaporte, 1927-1936. Archivo Loty. IPCE.

En 1959, recién desaparecida esta última, se anunciaron novedades para el Retiro. La Casita fue restaurada, así como todo el entorno arbolado, y se proyectaba la instalación de una biblioteca con libros y revistas de jardinería en su interior.

Lo cierto es que pocos años después, en 1965, la Casita del Pescador debía estar en mal estado. Por esas fechas el arquitecto Carlos de Miguel envió una carta abierta al Concejal Delegado de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Madrid, publicada en la revista Arquitectura del Colegio de Arquitectos de Madrid, respecto a la necesaria restauración de esta pequeña construcción, que “por su emplazamiento, por el ambiente que la rodea y por su elegante arquitectura, constituye una auténtica pieza de arte”. Proponía una suscripción de particulares que él abría con la aportación de mil pesetas, una buena cantidad para la época. Confiaba en las aportaciones del vecindario madrileño.

Dos meses después la misma revista publicó que la iniciativa no había tenido éxito; si no se completaba devolverían la aportación a las pocas personas que habían respondido. Uno de los participantes había sido Manuel Herrero Palacios, entonces jefe de Parques y Jardines del Ayuntamiento.

Al cabo de un año el Consistorio se hizo cargo del asunto. El propio Herrero Palacios fue el autor del proyecto que pretendía salvar el edificio y convertirlo en Biblioteca infantil. Herrero pidió la realización de una colección de fotografías de las pinturas que adornaban la casita con el fin de que fueran fielmente reproducidas. Restaurada, en mayo de 1968, durante las fiestas de San Isidro con motivo de la Feria de la Flor y de la Planta, fue abierta al público.

No he conseguido saber si alguno de esos proyectos de biblioteca, de jardinería o infantil, llegó a ser realidad. En 1995 su destino fue el de dispensario para curar a los animales del parque que pudieran resultar heridos, inaugurado en mayo nuevamente. Ardillas, patos… atendidos por estudiantes de la Facultad de Veterinaria.

Una vez más, en 2003, muy deteriorada debido al maltrato de okupas y grafiteros, y al abandono, la Casita fue andamiada y sometida a un gran proceso de limpieza y restauración.

En 2005, totalmente recuperada, fue una de las sedes de una iniciativa magnífica, fue Oficina de información del Retiro, de sus actividades, historia, botánica, etc. Había una preciosa pequeña biblioteca a disposición de los visitantes, con libros, documentos, folletos… y la atención de personal especializado. Desgraciadamente pocos años después la cerraron.

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La Casita del Pescador consta de dos habitaciones, ambas de planta rectangular, una muy pequeña en el lado norte, y otra, la principal a la que se accede por la pasarela o puentecillo sobre el estanque. Manuel Herrero Palacios, en los planos que levantó en 1950, las denominó el gabinete y el salón.

Tanto en su interior como exterior la casita fue decorada con pinturas inspiradas en el estilo pompeyano –las que recordemos Herrero Palacios encargó fotografiar para ser reconstruidas fielmente– y hornacinas que en origen debieron alojar esculturas.

Las pinturas restauradas continúan adornando la preciosa casita.

En su interior, el techo y los muros muestran delicadas figuras.

Se utilizó el recurso del trampantojo, en sus molduras fingidas y en bonitos dibujos.

Felizmente la Casita del Pescador vuelve a tener uso, la mejor manera de conservarla y valorarla. Como escribió Carlos de Miguel, es una auténtica pieza de arte.

En la actualidad acoge el Centro de información sobre adopción de animales de compañía. La oficina abre los fines de semana, toda la información aquí.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

DURÁN, Consuelo. Jardines del Buen Retiro. Ed. Doce Calles. Madrid 2002.
Diario El País, 15 mayo 1995; 12 enero 2003. Hoja del Lunes 13 mayo 1968. Diario ABC 17 sept. 1966.
COAM. Revista Arquitectura nº 76 y 78 (1965)
CASTÁN, Fernando. “Hoy y el mañana del Retiro” Revista Villa de Madrid. nº 24. Madrid 1959.

El gran escultor Victorio Macho nació en Palencia el 23 de diciembre de 1887. Muy joven, con 16 años, gracias a una beca se trasladó a Madrid, a estudiar en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando.

Autorretrato, 1915. Museo Victorio Macho.

Vivió en nuestra ciudad hasta que llegó la guerra y el exilio. En los años 50 volvió a España para instalarse en Toledo, donde se encuentra su museo, el Museo Victorio Macho.

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Victorio Macho consiguió prestigio y fama tras la creación en 1919 de su primer monumento a Benito Pérez Galdós, una de las tres obras de este artista que se encuentran en el Parque del Retiro de Madrid.

En el Museo Victorio Macho se expone un boceto de esta escultura en terracota de 48 x 24 x 55 cm. creado en 1917.

Pérez Galdós, 1917. Museo Victorio Macho.

El monumento fue realizado por suscripción popular, para costear el gasto de los materiales pues la obra fue un regalo del artista. Entonces se hablaba de él en la prensa como de un joven escultor de la renovación que trabajaba en su estudio de las Vistillas, alejado de salones y círculos.

La escultura es de piedra caliza, situada sobre un pedestal de granito. El monumento fue inaugurado el 20 de enero de 1919 en el Parque del Retiro, como recuerdan las conocidas fotos publicadas en la época, con la presencia del escritor que en ese momento ya estaba ciego y muy debilitado –murió al año siguiente–.

Mundo Gráfico, 22 enero 1919 (BNE)

Monumento a Galdós. El Retiro. Junio 2018.

Por entonces, como vimos, Victorio vivía en una casa-estudio en Las Vistillas –donde luego viviría Ignacio Zuloaga–. Después se trasladó al Paseo de Rosales, donde residió entre 1920 y 1937.

En 1926 realizó el monumento a Santiago Ramón y Cajal. Fue el ganador del concurso convocado por la Academia de Medicina. El monumento en el Retiro se inauguró ese mismo año.

Monumento a Cajal, El Retiro.

En el centro del conjunto se sitúa la figura de Cajal. A ambos lados, dos fuentes murales, la Fuente de la Vida y la Fuente de la Muerte. Las figuras son de piedra caliza y los muros de granito.

Ramón y Cajal (detalle) Fons Vitae, Fuente de la Vida.

En el jardín de su casa toledana se encuentra el boceto de la cabeza de una de las figuras del relieve de la Fons Vitae.

Relieve de la Fons Vitae de la Fuente de Ramón y Cajal, 1926, piedra caliza. Jardín del Museo Victorio Macho.

Con la llegada de la guerra comenzó su exilio voluntario, de Madrid a Valencia, Barcelona, Francia… hasta establecerse en Lima.

Victorio Macho regresó a España en 1952 aunque no a Madrid sino a Toledo, donde al año siguiente su amigo el arquitecto Secundino Zuazo construyó su casa-taller en la llamada Roca Tarpeya sobre el río Tajo.

Foto: J.M. Pando (1961) (Fototeca IPCE)

Casa Victorio Macho, junio 2018.

Por entonces ya padecía la enfermedad que lo llevaría a la muerte, la silicosis, a causa del polvo del mármol que se desprendía cuando él lo modelaba con su cincel que respiró durante años y destrozó sus pulmones.

En 1962 Macho realizó el monumento a Jacinto Benavente. En el Museo también se conserva un boceto en yeso patinado de 127 x 51,5 x 51 cm.

Monumento a Benavente. Museo Victorio Macho.

El monumento, homenaje al dramaturgo, pero también al Teatro, se encuentra en el centro del Jardín del Parterre en el Retiro. La figura es de bronce y el pedestal de granito.

Monumento a Jacinto Benavente, El Retiro.

Victorio Macho murió en Roca Tarpeya el día 13 de julio de 1966.

El artista legó al Estado español su casa y una gran parte de su obra. Se creó la Fundación y el Museo Victorio Macho.

No-do 1968

Tras una etapa de abandono y dificultades el museo fue reinaugurado en 1999. Hoy día el edificio y su jardín que se asoman al río Tajo y ofrecen unas vistas espectaculares, las mismas que contemplara el escultor, acogen la sede de la Real Fundación de Toledo que lo gestiona.

El Museo Victorio Macho, que incluye la cripta y el jardín, expone una buena selección de obras del artista, además de las tres del Retiro que hoy hemos recordado. Su autorretrato en bronce, los bustos de Unamuno, el Doctor Marañón, Ramón Menéndez Pidal… las figuras de su madre y de su hermano, la Pasionaria, un boceto de la escultura dedicada a Alonso Berruguete, etc. Y, además de sus esculturas, dibujos extraordinarios, muestra de su arte.

Por: Mercedes Gómez

 

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Bibliografía:

monumentamadrid.es
Fernández-Santos, Elsa. “La casa del escultor Victorio Macho renace como museo de la Real Fundación de Toledo”. El País., 27 oct. 1999
Antolín, E. “La viuda de Victorio Macio demanda atención estatal para la casa-museo del escultor en Toledo”. El País, 24 sept. 1981.
Victorio Macho. Revista Imágenes rtve.es 1968.
Mundo Gráfico 22 enero 1919 (BNE)
La Nación 11 enero 1918 (BNE)

 

Las salas de exposiciones en el Parque del Retiro son una maravilla, tienen doble aliciente, por supuesto el arte que muestran, en edificios singulares (el Palacio de Cristal, de Velázquez …) y el propio parque del Retiro. Solo llegar hasta ellas, paseando, es una delicia. Os animo a visitarlas todas, siempre.

Entre ellas hay una cita anual ineludible, el Salón de Otoño de la Asociación Española de Pintores y Escultores, en la Casa de Vacas, frente al Estanque.

Este año se celebra el 84 Salón de Otoño.

Sesenta y tres obras magníficas, entre las seleccionadas y las premiadas, ofrecen un gran panorama del arte que están realizando actualmente los artistas españoles dentro de los diferentes estilos y técnicas, abstractas, figurativas… La exposición es preciosa, hay muchas obras destacables.

Pero me voy a permitir detenerme en una, La florista de Cuzco, una extraordinaria acuarela sobre papel (130 x 90) que ha recibido el Premio de la Agrupación Española de Acuarelistas. El detalle, colorido y la ternura de la historia que esconde son admirables y… conocemos a su autor, Alfonso Calle.

Pudimos admirar su obra hace más de dos años en la Exposición de Acuarelas Madrid-Chile, artículo del blog que os invito a leer si no tuvisteis ocasión entonces, y así conocer mejor su trabajo.

Además el cuadro esconde una bonita historia. Alfonso por motivos personales viajó a la ciudad de Cuzco y allí una mañana, en el mercado, vio a la joven vendedora rodeada de flores y le pidió permiso para pintarla. Ella, aunque un poco incrédula ante el interés que despertaba, dijo que sí.

El resultado, que ojalá ella pueda ver, está expuesto en la Casa de Vacas.

Hasta el próximo 26 de noviembre.

Por : Mercedes Gómez

 

Finalizada la guerra de la Independencia, tras la ocupación francesa y la destrucción de edificios por parte del ejército inglés, los Jardines del Buen Retiro se encontraban en ruinas; Fernando VII promovió su recuperación. El rey mantuvo la apertura al público de casi todo el recinto pero destinó los terrenos situados en la esquina noreste para su uso personal. Encargó a su arquitecto Isidro González Velázquez la creación de sus Jardines Reservados cuyas obras se iniciaron en 1817, ahora se cumplen los doscientos años.

Además de la creación de los jardines se construyeron varios caprichos románticos, edificios de tipo recreativo reservados al disfrute de la familia real. La mayoría desaparecidos, se conservan algunos, uno de ellos es la Montaña Artificial o Montaña Rusa, así aparece mencionada en los planos del siglo XIX, quizá por los empinados caminos que la surcan. Otros nombres populares fueron el Tintero y la Escribanía, por la forma del templete. Después, en una época de abandono, fue conocida como la Montaña de los gatos.

Plano de Madrid (1866) (detalle)

La montaña está levantada sobre unas bóvedas de ladrillo y mampostería, de planta circular. En su interior se encontraba la noria que surtía el agua de la ría que la rodeaba y adornaba. La entrada en la base tenía aspecto de castillo como se aprecia en un grabado fechado antes de 1841 titulado Permiso de entrada a la casa reservada del rey, del grabador Blas Ametller según dibujo del pintor Fernando Brambila, que guarda el Museo de Historia de Madrid.

Casa Reservada de S.M. (anterior a 1841) Blas Ametller y Fernando Brambila (memoriademadrid.es)

En la cumbre se construyó un templete, desaparecido, que era utilizado como observatorio. Tenía tres torres, una central de planta octogonal flanqueada por otras dos más pequeñas cilíndricas unidas por una arquería.

El Museo Universal, 1858 (BNE)

En la actualidad se accede a la Montaña Artificial por la Puerta de O’Donnell, en la esquina de esta calle y la avenida de Menéndez Pelayo, abierta en 1968.

Una curiosidad, como ya vimos, es que la puerta de hierro procede del Palacio de Anglada, luego Palacio de Larios, que se encontraba en el Paseo de la Castellana, rescatada por el Ayuntamiento tras el derribo del edificio.

Lógicamente en origen los jardines estaban rodeados por una tapia que no permitía contemplarlos desde el exterior. La verja actual que da a la avenida Menéndez Pelayo fue instalada en 1974, una parte nueva y otra procedente de la que antiguamente separaba la Casa de Fieras del Paseo de Coches.

La montaña tiene una altura de unos 15 metros por 20 de ancho y 20 de fondo.

Del capricho que coronaba la montaña apenas queda nada. Solo un muro de piedra que rodea una construcción cilíndrica que tal vez servía de base al templete.

Reformada en 1986, su interior fue convertido en Sala de exposiciones. La entrada acastillada que se aprecia en los grabados fue convertida en una entrada con tres puertas de hierro y decorada con cerámica.

Los azulejos fueron realizados en 1989.

La sala está formada por unos corredores cubiertos por bóvedas de cañón que parten del punto central, al parecer cubierto por una bonita bóveda semiesférica de ladrillo.

Foto: C. Ariza “Jardines del Buen Retiro”, tomada de la web “El Retiro y yo” (elretiroyyo.com)

La Sala de Exposiciones fue cerrada hace años debido a los problemas que causaba la humedad. Aunque la ría y el estanque seguían existiendo, al menos en 2008.

La Montaña Artificial en 2008

Hace unos años, no recuerdo cuántos, volvieron las obras y la zona fue cerrada. Hoy día no tienen agua. Un cartel indica que la instalación está en proceso de rehabilitación.

La Montaña Artificial en 2017

Esperemos que algún día se solucionen los problemas, vuelva el agua a la ría, sus cascadas y por fin se pueda abrir la Sala de Exposiciones.

Junto a la Montaña se construyó la deliciosa Casita del Pescador, que también se conserva y que espero visitemos próximamente.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

DURÁN, Consuelo. Jardines del Buen Retiro. Ed. Doce Calles. Madrid 2002.
ARIZA, Carmen. Buen Retiro. Ed. Doce Calles. Madrid 2001.
ARIZA, Carmen. Los Jardines de Madrid en el siglo XIX, Ed. Avapiés, Madrid, 1988.
El País, 28 nov. 1986
ABC, 9 feb. 1974

El Real Sitio del Buen Retiro fue construido entre los años 1630-40 durante el reinado de Felipe IV como sabemos. En su calidad de sitio real era por tanto propiedad de la Corona y aunque anteriormente se había permitido la entrada al público ocasionalmente o a determinadas zonas, no fue hasta el siglo XIX cuando el Retiro pasó a ser propiedad municipal y el Real Sitio se convirtió en el Parque de Madrid. Tras la apertura al público proliferaron una serie de nuevas construcciones de diversa índole. A los caprichos creados en la época de Fernando VII en el llamado Reservado se sumaron otros edificios, recreativos, hoteleros, artísticos… incluso científicos.

En este último caso se encontraba el hoy llamado Castillo del Retiro.

En algunas publicaciones y blogs se puede leer que este fue uno de los caprichos de Fernando VII obra de su arquitecto Isidro González Velázquez, pero no parece que así fuera. El Castillo fue construido con fines nada caprichosos como veremos, algunos años después de que ambos, tanto el rey –en 1833– como el arquitecto –en 1840– murieran. Su función fue albergar el telégrafo óptico, formando parte de la red de telegrafía que se estaba creando en España. Añadiremos que Consuelo Durán en su libro Jardines del Buen Retiro cuenta que, aunque fuera del Reservado, el telégrafo fue levantado sobre una construcción anterior de tiempos de Fernando VII (*).

Las torres telegráficas, además de importantes elementos de comunicación a distancia eran fortines con una función defensiva debido a los problemas que por entonces sufría nuestro país. Aunque, a pesar del aspecto de gran fortaleza que adoptó, precisamente la del Retiro era la menos expuesta a cualquier ataque por su situación en el interior del parque.

Normalmente fueron situadas en cerros para facilitar la comunicación; el castillo fue situado en la parte más alta del parque.

El Castillo del Retiro está situado en el paseo de Coches, frente a la Rosaleda; hoy día un cartel en la fachada cuenta brevemente su historia. En él podemos leer que se construyó en la década de 1840, momento en que las líneas del telégrafo óptico se levantaron a lo largo del país, incluida la Comunidad de Madrid.

Fue Pascual Madoz quien describió en su Diccionario Geográfico publicado en 1848 en qué consistía y cómo funcionaba el Telégrafo. Enumeraba también las torres que había en Madrid; la estación central se había colocado en origen en la torre del antiguo cuartel de Conde Duque, aunque por entonces se acababa de construir otra en la Casa de Correos en la Puerta del Sol. No nombra la del Retiro.

Lo cierto es que parece ser que la construcción de la Torre del Buen Retiro fue aprobada en 1850 para ser creada como cabecera de la línea Valencia-Barcelona. Todo indica que ese año se estaba construyendo, como se puede leer en la prensa de la época.

La torre telegráfica que se está construyendo en el Retiro, además de servir para las líneas de Andalucía y Valencia, puede considerarse como un objeto de adorno. Toda ella será de una arquitectura elegante, y en el primer cuerpo, que es acastillado con tambores en los cuatro extremos, habrá un lujoso gabinete para SS.MM.” (El Católico, 1850)

Por ser cabecera de línea era mayor que otras torres. Su planta era cuadrada con un torreón cilíndrico en cada esquina. Fue representada en La Ilustración en 1851.

El telégrafo óptico del Retiro no aparece en el plano de Coello y Madoz de 1849, sí en el plano de José Pilar de 1866.

1866 (Plano de José Pilar)

El uso de la telegrafía óptica duró muy poco, fue pronto sustituida por la eléctrica, pero se conservan algunas torres en España, entre ellas esta en la ciudad de Madrid, en el parque del Retiro, conocida como el Castillo o castillete.

Entonces el edificio fue destinado a escuela de la nueva telegrafía eléctrica. En 1888 fue cedido por el Ayuntamiento de Madrid para albergar el Instituto Meteorológico.

A. Arcimis. Instituto Meteorológico 1902-04. (IPCE, Mº Cultura)

Conocemos muy bien el edificio en esta época gracias al Archivo fotográfico Arcimis propiedad de la Fundación Duques de Soria de Ciencia y Cultura Hispánica, depositado en el Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE). Este archivo tiene una gran valor pues además de su interés científico (historia de la meteorología, aeronáutica, etc) es un gran documento histórico que describe algunas ciudades, entre ellas Madrid, y cuenta la historia del Retiro, del Castillo y del propio Arcimis y su ambiente profesional y familiar.

Arcimis trabajando (h. 1900) (IPCE, Mº Cultura)

El archivo consta de 835 placas de vidrio conservadas en 49 cajas y un visor estereoscópico que pertenecieron a Augusto Arcimis (1844-1910), astrónomo y meteorólogo, importante miembro de la Institución Libre de Enseñanza, que fue el primer director del Instituto Central Meteorológico, actual Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), que tuvo su primera sede aquí en el Castillo del Retiro tras su cesión municipal.

Arcimis. Decoración interior Inst. Meteorológico (h. 1900) (IPCE, Mº Cultura)

Posteriormente se añadieron otras edificaciones.

(Pulsar para ampliar)

Un nuevo edificio (“A”) fue construido en 1913 al norte del castillete. El organismo había pasado a llamarse Observatorio Central Meteorológico. El conjunto fue su sede hasta 1963 en que se trasladó a la Ciudad Universitaria.

Edificio “A”. Centro meteorológico AEMET.

Dos más pequeños, uno en 1954 (edificio “C”) y otro en los años 60 (edificio “B”) fueron añadidos al complejo.

El Castillo del Retiro (foto 1910-50). Archivo Ruiz Vernacci (IPCE, Mº Cultura)

Hoy día el Castillo ha perdido todos sus elementos decorativos, las almenas, ventanas ojivales…

Julio 2017

El conjunto, los cuatro pabellones rodeados de un jardín, continúa adscrito a la Aemet. Otro cartel en la fachada muestra el “Proyecto de ejecución del Complejo integrado de Meteorología y Climatología para la Comunidad de Madrid”. Según el texto el proyecto inicial es de 2002. El torreón fue destinado a albergar un Museo de Meteorología y sala de conferencias.

Estamos ante una de tantas historias madrileñas que parecen no terminar nunca. Comenzadas las obras, en 2011 la empresa encargada quebró. En 2014 fueron finalizadas las reformas de uno de los edificios. Ahora continúa esperando la restauración y rehabilitación del Castillo, la antigua torre del telégrafo óptico que esperamos algún día recupere sus elementos originales.

A finales de dicho año 2014 el Ministerio de Medio Ambiente convocó un concurso para la contratación de un “Servicio para la redacción de proyecto de remodelación del edificio “D” (Castillo) de la Delegación Territorial de AEMET en el Parque del Retiro de Madrid”, así consta en el BOE.

Han pasado casi tres años… Parece que hay obras… ¿se va a retomar el proyecto? Los carteles no indican fechas ni plazos.

Por : Mercedes Gómez

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(*) Actualización 2 nov. 2018

Bibliografía:

Diario El Mundo 29 marzo 2017
BOE 17 nov. 2014 nº 278.
SCHNELL, Pablo. “Torres fortificadas del telégrafo óptico en la Comunidad de Madrid”, en Revista Castillos de España, Madrid 2005.
ARIZA, Carmen. Los Jardines de Madrid en el siglo XIX, Ed. Avapiés, Madrid, 1988.
“Los Telégrafos en España”. La Ilustración, 3 mayo 1851.
Diario El Católico, 7 agosto 1850.

 

 

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