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Jardines del Barrio de Salamanca (III)

Alrededor de la actual plaza del Marqués de Salamanca fue creciendo todo el distrito, uno de los que conformaron el Ensanche de Madrid en el siglo XIX, comienzos del XX, gracias al personaje que le da nombre, José de Salamanca y Mayol. En el centro una estatua le recuerda. Realizada en 1902 por Jerónimo Suñol, inicialmente fue instalada a unos metros de aquí, en la misma calle de Lista –actual José Ortega y Gasset­– en su confluencia con la de Velázquez, hasta que finalizó la urbanización de la plaza y fue trasladada.

marques de salamanca2

En los comienzos del siglo XX aún apenas había construcciones en la zona. En la plazoleta, solo la Escuela-Asilo de la Fundación Sotés que aparece representada en el plano de Facundo Cañada.

Plano de F. Cañada (h. 1900)

Plano de F. Cañada (h. 1900)

La Escuela, que había sido inaugurada en 1896 inspirada en las ideas pedagógicas de la Institución Libre de Enseñanza, tenía un carácter asistencial que daba instrucción, vestía y alimentaba a niños pobres de ambos sexos, entre 3 y 7 años, cuyos padres no podían cuidar a sus hijos en horario de trabajo. El hotel en el que se encontraba fue expropiado para completar el trazado de la plaza. La escuela se trasladó a la calle de Cristóbal Bordiú. En su lugar, actual nº 2, uno de los edificios construidos aún perdura, la Casa-palacio del vizconde Escoriaza, levantado por Enrique Pfitz pocos años después, entre 1919 y 1922.

Su primer nombre oficial fue, desde 1904, plaza de Salamanca.

Plano de Madrid L. Delage (1915)

Plano de Madrid L. Delage (1915)

También se conservan los palacetes del nº 5, obra de Joaquín Saldaña, el más antiguo, levantado entre 1911-14; y en el nº 7 el antiguo palacete del marqués de Guerra, construido por Fernando de Escondrillas en 1925. El resto de construcciones son posteriores a la guerra. Como la denominación de la plaza, que en 1944 por acuerdo municipal pasó a ser la plaza del Marqués de Salamanca. El Jardín de la glorieta entonces era circular, con la estatua del marqués en el centro.

En el actual nº 5, esquina con la calle José Ortega y Gasset 35, se conserva la mencionada casa-palacio, de más de mil metros cuadrados, construida según proyecto del arquitecto Saldaña.

salamanca 5 palacete

Joaquín Saldaña fue un arquitecto madrileño (1870-1939) especializado en la construcción y reforma de edificios para la clase aristocrática y más adinerada del Madrid de finales del XIX y principios del XX. Su participación en la creación del elegante barrio de Salamanca fue importante. Muy cerca, en la manzana siguiente, en la esquina de Ortega y Gasset con Castelló, proyectó el antiguo palacete de José Luis Gallo, luego de Juan March. En la esquina contraria construyó el palacete del marqués de Hijosa de Álava, hoy conocido precisamente como Palacio de Saldaña.

La entrada principal al edificio que hoy visitamos se encuentra en la propia plaza, con su fachada curva, forma que tomaron todas las construcciones para adaptarse al proyecto.

salamanca fachada nº 5

El portal y acceso está decorado emulando los tiempos más esplendorosos del palacio.

salamanca lampara portal

En la actualidad lo ocupa una firma de moda. El interior completamente rehabilitado, no debe conservar nada del antiguo palacete, acaso la barandilla de la escalera, pero su decoración es un tanto palaciega, buscando la elegancia y singularidad.

salamanca escalera

salamanca5 escalera

Una puerta trasera da al jardín por el que también se puede acceder al palacete.

salamanca entrada jardin

salamanca entrada jardin2

El precioso jardín, muy cuidado, guarda dos delicadas fuentes.

fuentes jardin salamanca

Como los otros jardines de palacios vecinos y la propia plaza, forma parte del listado de Elementos Singulares en el Catálogo de Elementos Protegidos del Plan General de Ordenación Urbana de 1997.

fuente2 salamanca

La plaza en la actualidad divide el distrito de Salamanca, los barrios de Lista al este y Castellana al oeste; al sur, los de Recoletos y Goya. La zona ajardinada en el pasado de forma circular hoy está partida, atravesada por la calle Príncipe de Vergara.

salamanca glorieta partida

No conserva ninguna especie del jardín original pero está adornada con pinos que dan sombra al marqués, que allí continúa presidiendo su plaza.

salamanca pinos

Por : Mercedes Gómez

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Otros artículos:

Jardines del Barrio de Salamanca (I). El Jardín de la Plaza de la Independencia.

Jardines del Barrio de Salamanca (II). Patios de manzana.

Bibliografía:

COAM. Guía de Arquitectura de Madrid. Madrid 2003.
RIVAS, P. y RAÑÉ, T. Instituto Geológico y Minero de España: historia de un edificio. IGM, Madrid 2006. (pág, 20)

 

La plaza de Manuel Becerra está situada en el distrito de Salamanca; a ella se asoman cuatro de sus barrios, el de Lista, Goya, Fuente del Berro y la Guindalera. La calle de Alcalá la cruza, y en ella convergen las de Francisco Silvela, del Doctor Esquerdo (antiguos Paseo de Ronda y Foso de Circunvalación) y la calle de don Ramón de la Cruz.

Recordemos que el barrio de Salamanca fue proyectado en 1860 por Carlos María de Castro dentro del plan de Ensanche de Madrid. Hacia 1866 estaba trazado pero apenas había comenzado su construcción; ya existían las primeras manzanas junto a la Puerta de Alcalá y la calle de Serrano pero poco más. Mas allá casi todo era campo y la futura plaza de Manuel Becerra estaba en el límite este del proyectado Ensanche. Los terrenos entre el antiguo Camino de la Fuente del Berro al sur (aproximadamente en el lugar donde hoy discurre la entonces incipiente calle de Goya), y la Vereda de la Guindalera al norte, eran sobre todo huertas y campo.

En los comienzos del siglo XX la plaza recibía el nombre de Glorieta de la Alegría, dicen que debido a una venta o ventorro situado en las proximidades. Otros cronistas hablan de los comentarios más o menos ingeniosos o irónicos que provocaba el nombre debido a que por allí había que pasar para dirigirse al Cementerio del Este, hoy de la Almudena.

Plano de Facundo Cañada (1900)

Plano de Facundo Cañada (1900)

Lo cierto es que, según el plano del Madrid de 1900, había un merendero llamado la Alegría, pero a algo más de un kilómetro de distancia de la glorieta, al otro lado del arroyo Abroñigal (actual M-30), junto a su afluente, el arroyo Calero.

Plano de F.Cañada (a900) Merendero de la Alegría

Plano de F.Cañada (1900) Merendero de la Alegría

Estaba en lo que hoy es aproximadamente la calle Elfo números 13-15. Es curioso comprobar que la calle de Alcalá, al otro lado del Puente de Ventas, cerca de la cual se encontraba el merendero, entonces (según el plano) se llamaba calle de Vista Alegre.

Volviendo a la glorieta, en los terrenos al otro lado del paseo del Ensanche las construcciones eran escasas. En la esquina entre el paseo y la calle de Alcalá se encontraba la Quinta de los Leones o Quinta de Nogueras, así llamada por su primer propietario Francisco Noguera.

Junto a la extensa Quinta también había algunas villas o casas de campo, Villa Amalia, Villa Luisa… y ya se habían construido las primeras fases de la Colonia del Madrid Moderno. Frente a ella, al otro lado de la calle de Alcalá, se hallaba la Estación del Tranvía del Este (donde hoy se encuentra el Parque de Bomberos). El Tranvía unía las Ventas del Espíritu Santo con la plaza de Cibeles, y un ramal llevaba a los aficionados hasta la Plaza de Toros, entonces situada donde hoy se encuentra el Palacio de los Deportes en la calle Goya.

En el centro de la plaza estaba el Fielato de consumos, donde se cobraban las tasas municipales que se aplicaban al tráfico de mercancías en esta salida de Madrid.

En el plano de Facundo Cañada todas estas edificaciones están representadas en color rojo.

Plano de Facundo Cañada (1900)

Plano de Facundo Cañada (1900)

En 1905 por acuerdo municipal se cambió su denominación por la de plaza de Manuel Becerra, en honor al político que fue diputado y Ministro de Ultramar y Fomento en diferentes periodos entre los años 1868 y 1894. Becerra, nacido en 1823 en Lugo, había muerto en Madrid en 1896.

Plano de Núñez Granés (1910)

Plano de Núñez Granés (1910)

En 1914 en el centro de la plaza ajardinada fue instalado el llamado Obelisco de la Fuente Castellana, procedente del paseo de la Castellana. La fuente, que contaba con dos esfinges-surtidores de bronce, había sido construida por encargo de Fernando VII para celebrar el nacimiento de su hija, futura Isabel II. En 1869 el pilón había sido eliminado ajardinándose la zona alrededor del obelisco, y las esfinges trasladadas al parque del Retiro. Con su ubicación en la plaza de Manuel Becerra recuperó la condición de fuente y las esfinges.

Por esa misma época en la esquina con Francisco Silvela fue levantada la iglesia de Nuestra Señora de Covadonga, sobre terrenos de la antigua Quinta cedidos por algunos miembros de la aristocracia que habían pasado a ser sus propietarios (marquesas de Aldama y de Ortueta) y una parte adquirida por el prelado de la diócesis.

Conocemos cómo era la plaza en aquellos momentos gracias a una valiosa postal del Archivo Regional de la Comunidad de Madrid.

Manuel Becerra antigua

La primera piedra de la iglesia había sido colocada el 26 de marzo de 1913. El proyecto inicial, realizado en 1911, fue obra de Joaquín María Fernández y Menéndez-Valdés aunque tras su fallecimiento la obra fue llevada a cabo por Diego de Orbe. Su estilo era neorománico, diseñado dentro del historicismo que imperaba en la época. Fue inaugurada en junio de 1915.

Manuel Becerra antigua copia

Muy dañada durante la guerra, fue reconstruida.

En 1952 el arquitecto Manuel Muñoz Monasterio además de edificar la casa parroquial alargó la nave central y construyó una nueva fachada.

iglesia fachada

La torre del campanario con su antiguo chapitel desapareció, y fue sustituida por un nuevo campanario de ladrillo. El aspecto del templo se transformó completamente.

En 1961 el Consistorio volvió a cambiar la denominación, pasando a ser la plaza de Roma. Unos años después, en 1969 el Obelisco se desmontó nuevamente para construir el paso subterráneo bajo la plaza por el que hoy continúan circulando los automóviles; el pobre monumento, que no encontraba descanso, fue entonces situado en el parque de la Arganzuela junto al río Manzanares. Recientemente, tras las obras de soterramiento de la M-30 ha vuelto a su lugar junto al río, pero una vez más ha perdido su carácter de fuente.

La antigua Quinta de los Leones, dividida en tres fincas a mediados del siglo XX, fue convertida en el parque de Eva Perón y se abrió la calle del Doctor Gómez Ulla.

parque eva peron

La iglesia parroquial de Nuestra Señora de Covadonga tiene tres naves, sin crucero. Las pilastras imitan mármoles.

iglesia nave central

Las pinturas del ábside fueron realizadas en 1947 por Pedro de Varzi Roa.

La mayor parte de las imágenes son modernas, posteriores a la guerra, pues todo lo anterior fue destruido o desapareció. Excepto un Cristo de la Humildad del siglo XVIII (según García Gutiérrez y Martínez Carbajo, autores del libro Iglesias de Madrid) que se encuentra a los pies de la Epístola, junto a un Cristo nazareno, en una hornacina barroca un poco escondida, difícil de contemplar.

Y la imagen de la Virgen de Covadonga situada en el Altar Mayor, en un camarín en forma de hornacina con dos columnas a cada lado, que según afirman en la propia parroquia, procede del histórico Convento de San Plácido.

virgen1

La actual plaza de Manuel Becerra, que recuperó su anterior nombre en 1980, es sin duda muy distinta a aquellos comienzos del siglo XX en que era el límite de un nuevo Madrid, con el jardín y el Obelisco en el centro, y la coqueta iglesia. La postal ha cambiado.

manuel becerra 2014

Ya no pasa el tranvía sino demasiados automóviles, hay una estación de metro y paradas de autobuses que te llevan a casi todas partes. No hay merenderos pero sí bares con numerosas terrazas, churrerías, quioscos de prensa… el Antiguo Universal Cinema construido en los años 40, hoy vaciado y convertido en gimnasio… hasta un puesto de flores, y muchos bancos, donde los vecinos se sientan a charlar o pasar el rato como antaño. Ha cambiado mucho pero sigue siendo una plaza viva, no solo un lugar de paso, sino un lugar de encuentro.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía y otras fuentes:

ABC 25 marzo 1913
ABC 15 junio 1915
La Construcción moderna. 30 jun 1915.
COAM. Arquitectura de Madrid. Madrid 2003.
P. García Gutiérrez y A.F. Martínez Carbajo. Iglesias de Madrid. Ed. La Librería, Madrid 2009.
Parroquia de Covadonga
IDE histórica de la ciudad de Madrid

Jardines del Barrio de Salamanca (II)

Retomamos nuestro recorrido por los Jardines del Barrio de Salamanca, que iniciamos hace tiempo en la Plaza de la Independencia, con un paseo en busca de los jardines en patios de manzana o de vivienda, algunos de los cuales están considerados Jardines de Interés Histórico. La búsqueda no es fácil porque en la mayoría de los casos se trata de propiedades privadas y lógicamente no se puede acceder, pero esperamos que la caminata resulte bonita y fructífera.

Recordemos que cuando en 1860 se proyectó el nuevo barrio de Salamanca, dentro del Plan de Ensanche de Madrid realizado por Carlos Mª de Castro, uno de los elementos previstos en la construcción de los edificios de viviendas fue el del Patio de Manzana, con funciones de jardín interior, con fines higiénicos y también estéticos y de disfrute.

Dentro del Plan se contemplaba la demolición de la Cerca que rodeaba Madrid desde que en 1625 el rey Felipe IV mandó levantarla. En 1866, aún faltaban dos años para su derribo, ya se había explanado el perímetro del proyecto de Ensanche, así está representado en el plano de esa fecha. En esos momentos solo se habían construido las primeras manzanas de Serrano, y poco más. Aún existía la plaza de toros junto a la Puerta de Alcalá y los jardines de los Campos Elíseos frente al Retiro.

Plano de Madrid, 1866 (detalle)

Plano de Madrid, 1866 (detalle)

Desde la Puerta de Alcalá la Cerca discurría por la actual calle de Serrano para bajar por lo que luego sería la calle de Jorge Juan hasta la zona que hoy conocemos como plaza de Colón.

Puerta de Alcalá en la plaza de la Independencia (2014)

Puerta de Alcalá en la plaza de la Independencia (2014)

Su derribo en 1868 facilitó por fin la construcción del Ensanche, que incluía el futuro barrio de Salamanca, que comenzó precisamente por esta calle de Serrano, entonces Paseo de Ronda.

Debido a los intereses económicos y problemas diversos que alteraron los planes iniciales, la realidad fue que en la mayor parte de manzanas no llegaron a crearse los patios, y apenas se conservan algunos. Otros fueron ocupados por otro tipo de construcciones, recordemos la antigua Platería Espuñes en la calle de Castelló.

Caminando por Serrano, dejamos atrás la calle de Villanueva donde se encuentra el único palacete obra de Cristóbal Lecumberri que ha sobrevivido a la piqueta de los diez construidos por el Marqués de Salamanca a finales del siglo XIX en la zona cercana a la Puerta de Alcalá, que conserva su espléndido jardín.

Lecumberri fue también el autor del segundo proyecto de las primeras manzanas de viviendas levantadas en el naciente barrio, entre 1864 y 1872, en la calle de Serrano nº 16 a 102, Lagasca 32-42 y Claudio Coello 14-28. Las obras fueron llevadas a cabo por Elías Rogent y el maestro de obras Luis Ruiz Álvarez. Eran las manzanas 208 a la 216.

Barrio de Salamanca 1875 (Imagen: COAM)

Barrio de Salamanca, proyecto 1875 (Imagen: Guía COAM)

Solo las dos primeras, 208 y 209, entre Villanueva y Goya conservan la idea original de gran patio de manzana ajardinado.

Calle Serrano esquina Goya

Calle Serrano esquina Goya

El de la manzana 209, entre Serrano, Goya, Claudio Coello y Jorge Juan, se puede ver tras una puerta de cristal desde una de las cafeterías del centro comercial El Jardín de Serrano, de revelador nombre. Son más de dos mil metros cuadrados de vegetación exuberante y bien cuidada. Castaños, alguna palmera, laurel, el árbol del amor…

goya 6 jardin

… y, por supuesto, no podía faltar la fuentecita de piedra en el centro. Estos patios fueron públicos hasta el año 1885 en que fueron privatizados.

goya 6 fuente

Continuamos caminando por la calle Serrano hacia la de Hermosilla, contemplando magníficos edificios.

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Calle Hermosilla 26

En el nº 26 encontramos un jardín encantador, un pequeño patio hoy ocupado por bonitas tiendas que en el pasado perteneció al patio de la manzana.

hermosilla26 patio

Plátanos de sombra, hiedra y boj adornan el lugar.

hermosilla26 entrada

Seguimos por Hermosilla y al llegar a la calle de Castelló, casi en la esquina, en el nº 43, se encuentra el Palacete de don Luis Redonet López-Dóriga construido en 1910 por Joaquín Saldaña. En el interior de la manzana se encuentra el bello jardín trasero de esta vivienda palaciega. Pude contemplarlo, gracias a su amable propietaria, pero no hacer fotografías. Se trata de un jardín muy bello, situado hoy día entre las medianerías de las viviendas colindantes, con árboles centenarios, parterres curvos rodeados de setos, muros de cerámica y una bonita fuente con la figura de niño realizada en hierro fundido, que ya no funciona. Igual que los patios de las manzanas en la calle Serrano, goza del máximo Nivel 1 de protección.

Calle Castelló 43

Calle Castelló 43

Finalmente, aunque no forma parte del Catálogo de espacios protegidos, en la calle de Padilla, entre los números 1 y 3 descubrimos un pequeño jardín, una delicia entre dos edificios pertenecientes a una de las últimas manzanas proyectadas por Lecumberri, la 215, entre Serrano, Padilla, Claudio Coello y Juan Bravo.

Calle Padilla 1-3

Calle Padilla 1-3

padilla 1

El acogedor jardincillo hoy sirve de acceso a una galería de arte y a un restaurante.

padilla1 terraza

 

Por : Mercedes Gómez

Fuentes:

COAM. Guía de Arquitectura de Madrid. Madrid 2003.

Ayuntamiento de Madrid

 

En las afueras de la Puerta de Alcalá, frente al Retiro, a mediados del siglo XIX apenas había construcciones, la única de importancia era la Plaza de Toros. Existía sobre todo una gran extensión de terreno sin edificar, la construcción del Barrio de Salamanca aún no había comenzado. Solo unos Paradores donde las diligencias paraban a repostar, como el de San José, al borde de la carretera de Aragón, hoy calle de Alcalá, y poco más.

Coello y Madoz (1849)

Coello y Madoz (1849)

El barrio fue proyectado en 1860 por Carlos María de Castro dentro del proyecto de Ensanche de Madrid. Sin embargo en 1864 se construyeron los Jardines llamados de los Campos Elíseos, que ocuparon los terrenos entre las actuales calles de Velázquez, Alcalá, Castelló y Goya. El gran parque de recreo contaba con atracciones como una montaña rusa, tío vivo… café, restaurante, salón de baile, un teatro, una ría navegable, casa de baños… incluso una pequeña plaza de toros. El parque aparece representado en el Plano de Madrid de 1866 junto con las primeras manzanas edificadas y el trazado de las proyectadas.

J.Merlo, F.Gutiérrez y J. de Rivera (1866)

J.Merlo, F.Gutiérrez y J. de Rivera (1866)

Los madrileños Campos Elíseos fueron inaugurados en junio y los periódicos de la época publicaron la crónica del acontecimiento y alguno de ellos incluyó bonitos dibujos del lugar.

La ría (El Museo Universal, 1864)

Vista de la ría (El Museo Universal, 1864)

Tras la demolición de la Cerca que rodeaba Madrid desde el siglo XVII y la apertura del Retiro que había pasado a manos municipales en 1868, y sobre todo tras el avance de la construcción del barrio de Salamanca, en la década de los 70 comenzó la destrucción de los Campos Elíseos.

Llegaron a ser el centro de recreo más importante del Madrid de Isabel II, aunque por poco tiempo. No se comprende cómo un proyecto tan ambicioso se llevó a cabo en unos terrenos destinados a la creación de un nuevo barrio. Como era de prever, a medida que se iban levantando nuevas manzanas los jardines fueron desapareciendo.

La calle de Castelló nació en 1880. El día 14 de junio le fue asignado este nombre por acuerdo municipal, en homenaje a don Pedro Castelló, que había sido médico de cámara de Fernando VII. Desde las calles de Villanueva y Alcalá, hacia el norte, atravesaba los terrenos donde antes estuvieron los Jardines.

En su inicio, en el nº 5 actual, se conserva uno de los edificios más antiguos, levantado por Valentín Roca Carbonell en 1892. En su planta baja aún existe “desde que se hizo la casa”, una Fábrica de churros, patatas fritas y frutos secos.

Castelló nº 5

Castelló nº 5

Junto a las casas destinadas a viviendas se construyeron otros edificios de tipo industrial, más de lo que podíamos imaginar al comenzar nuestro paseo por esta elegante calle, una de las más representativas del barrio de Salamanca.

En el nº 18 C, en el interior de la manzana, se conserva una nave de ladrillo, ejemplo de arquitectura industrial, único recuerdo de la antigua fábrica que se construyó a finales del siglo XIX, la Fábrica de Platería Espuñes.

nave copia

En los comienzos del XX, esta manzana, entre Jorge Juan y Goya, aún estaba ocupada por un jardín, el Jardín de la Rosa. Solo la esquina de Castelló con Goya estaba ocupada por la fábrica.

Plano de Facundo Cañada (h. 1900)

Plano de Facundo Cañada (h. 1900)

Había sido fundada en 1840 por Ramón Espuñes, quien se estableció en la calle del León, cerca de la Real Fabrica en la que había comenzado a trabajar, la Platería Martínez. Después se trasladó a la calle del Doctor Fourquet, y en 1871 a la Ronda de Atocha.

Don Ramón murió en 1884, su hijo Luis pasó a dirigir la fábrica que construyó en la calle Goya y que la prensa calificaba de suntuosa y grandiosa, con una superficie de unos 30.000 pies. En 1897 trabajaban en ella ochenta operarios que creaban objetos de todo tipo, desde sencillas cuberterías hasta grandes obras de arte. Un gran salón de máquinas, fundición, magníficos talleres de bruñidores y estuchistas, y una chimenea de 25 metros de altura conformaban la Platería.

La Ilustración Española y Americana (15 nov. 1907)

La Ilustración Española y Americana (15 nov. 1907)

La nave a espaldas de la calle Goya fue construida en 1920 según proyecto del arquitecto Gonzalo Aguado.

En 1999 fue rehabilitada por Enrique Bardají para albergar la tienda de diseño Vinçon, que al no obtener el éxito esperado vendió el local. El pasado año 2012 fue adquirida por la Fundación Botín. Nuevas obras la acondicionaron para acoger su sede madrileña.

(El País 28 ene. 2012)

(El País 28 ene. 2012)

Como vemos en el plano de Facundo Cañada, la otra manzana frente a la nave estaba ocupada por el Lavadero de Jorge Juan.

Sobre el antiguo Lavadero, entre 1924 y 1925 Antonio Palacios construyó la Subestación Eléctrica de la Compañía Metropolitana que ya visitamos en abril de 2011. Entonces estaba en obras, ahora su fachada luce resplandeciente.

Castelló  21

Castelló 21

Nos acercamos a la calle Goya en cuya esquina de los números pares donde hace años estaba la Platería ahora hay un edificio moderno.

Enfrente, en la esquina de los impares, con entrada por Goya 32, junto al solar del Lavadero, entre 1907 y 1909 se levantó el edificio de José Espelius promovido por su hermana Mª Ángeles, de decoración exterior monumental, en la que llaman la atención las ménsulas en forma de cabeza de elefante que sostienen los balcones.

elefantes

Al otro lado de Goya, la calle de Castelló sigue su camino. Por hoy nos detenemos ante la singular fachada de madera de un viejo taller de zapatería.

castello zapateria

Es otro de los establecimientos tradicionales del barrio, como la fábrica de patatas fritas que encontramos en el comienzo del paseo, que conviven con elegantes tiendas de moda y modernos supermercados, bares y restaurantes.

Por Mercedes Gómez

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Bibliografía:

COAM. Arquitectura de Madrid. Madrid 2003.

El Distrito de Chamberí está formado por los barrios de Gaztambide, Arapiles, Trafalgar, Almagro, Ríos Rosas y Vallehermoso.

El barrio de Almagro, situado entre la calle de Santa Engracia y el paseo de la Castellana actualmente acoge a las clases altas madrileñas, aunque también a numerosos organismos públicos o embajadas que han elegido algunos de los numerosos palacetes de la zona para instalarse. Pero a comienzos del siglo XIX, este barrio era en una gran parte propiedad de las Órdenes Religiosas.

Por entonces esta zona del Ensanche, al norte de Madrid, atrajo a la Iglesia, debido entre otras cosas a la cantidad de suelo disponible. Su presencia fue disminuyendo durante la primera mitad del siglo debido sobre todo a las leyes de desamortización de Mendizábal, aunque después de la restauración de la monarquía en el año 1874, la iglesia volvió a ser la gran propietaria del barrio, no solo en forma de conventos sino también de asilos o colegios, algunos de los cuales aún perviven.

Hoy os invito a conocer cuatro de estos edificios, de marcado carácter historicista, situados entre la calle de Almagro y Santa Engracia en su primer tramo.

Comenzamos por el antiguo Asilo de las Hermanitas de los Pobres, con entrada por la calle Almagro nº 9.

De estilo neomudéjar, fue construido por Antonio Ruiz de Salces en 1875, ampliado en una planta en 1927 y rehabilitado en 1983. Hoy convertido en Residencia privada, es un monumento BIC desde 1996. La Capilla es de influencia gótica.

Todo el conjunto se ordena alrededor de un jardín con arquerías.

Allí sigue el pozo de piedra que en otro tiempo debió proporcionar el agua tan necesaria.

El Patronato de Enfermos, asociación fundada a principios del siglo XX para socorrer a enfermos pobres, encargó la creación de este hospital a Luis Ferrero, la cual comenzó en 1921. En el número 11 de Santa Engracia, llama la atención su construcción mezcla de ladrillo y piedra, y su decoración con azulejos, firmados por José Navarro, de cerámica valenciana.


El Convento e Iglesia de San José de la Montaña, en la calle Fernández de la Hoz, esquina Españoleto, de finales del siglo XIX:


 

Para terminar, por hoy, entramos en el Monasterio de la Visitación o Salesas Reales.

La Iglesia y Convento de las Salesas de Nuestra Señora de la Visitación, conjunto proyectado en 1880 por el arquitecto Francisco de Cubas, Marqués de Cubas, se encuentra en la calle de Santa Engracia nº 18.

La bella construcción ocupa toda la manzana, entre las calles de Caracas, Fernández de la Hoz, Zurbarán y la propia Santa Engracia, y fue declarada Bien de Interés Cultural en 1977.

Este monasterio constituye una de las mayores edificaciones religiosas de Chamberí, y fue levantado en sustitución del primer edificio incautado en 1870 por el Estado para Palacio de Justicia, actual Tribunal Supremo. Finalizado en 1881, la planta del conjunto es casi cuadrada.

La iglesia, de estilo neogótico, se alza orgullosa al inicio de la calle, con su única torre.

Su planta es de cruz latina con capillas laterales, sobre las cuales se hallan las tribunas.

Antes de trasladarse aquí, tras la exclaustración, mientras se construía el nuevo convento, las religiosas se establecieron durante unos años en el Monasterio de las Salesas Nuevas en la calle San Bernardo 72, hasta que pudieron trasladarse a su nuevo edificio de Santa Engracia, en el que continúan.

por Mercedes Gómez


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Bibliografía:

COAM. “Arquitectura de Madrid”, Madrid 2003.

JIMÉNEZ BLASCO, B.C. “La ocupación del suelo por parte de las órdenes religiosas en el sector oriental de Chamberí” . Anales de Geografía de la Universidad Complutense, Madrid 2002.

Colonias históricas madrileñas I.- Cooperativas 1920-30.

El origen de la promoción de casas baratas para las clases más modestas y de las cooperativas se remonta a finales del siglos XIX, aunque ambas cobraron más importancia en las primeras décadas del siglo XX. En 1907 fue creado el Instituto de Reformas Sociales que cuatro años después promulgó la 1ª Ley de Casas Baratas, con varios objetivos, asegurar unas mínimas condiciones de higiene en las viviendas, fomentar el crédito a la construcción, etc.

En años siguientes 1921, 1922 y 1925, hubo nuevas leyes, intentando mejorar las condiciones, permitir la cesión de terrenos por parte del Estado y organismos locales, premiar la construcción… Aunque estas iniciativas no tuvieron mucho éxito por distintos motivos, entre ellos la especulación del suelo, se construyeron varias colonias, algunas desaparecidas, y otras supervivientes, hoy día sin duda revalorizadas.

La 2ª Ley de Casas Baratas en 1921 promovía la formación de cooperativas y surgieron una serie de ellas para la construcción de viviendas a determinados colectivos, militares, funcionarios, ferroviarios, periodistas, carteros, etc.

En el barrio de la Guindalera, la zona cercana al Arroyo Abroñigal, actualmente cubierto por la M-30, a principios del siglo estaba formada por huertas, la Huerta de Flores, de Ochoa, del Rubio, etc. Sobre la Huerta del Catalán, se construyó la Colonia de los Carteros, proyecto de Enrique Martí Perla de 1920, formada por 120 viviendas unifamiliares rodeadas de un jardincito, promovidas  a lo largo de toda la década por la Sociedad Cooperativa de Casas Baratas para Carteros. Actualmente está enclavada entre las calles de Martínez Izquierdo, Orcasitas, Brescia y Avenida de Brasilia.

Hoy día parece que estás en un pequeño y alegre pueblo. Estas ahora plácidas calles no fueron pavimentadas hasta los años de la República, y recibieron nombres llenos de buenos deseos, como las calles de la Belleza y de la Bondad, que figuran en el callejero madrileño desde 1934.

Calle de la Belleza

Cerca de la antigua Estación de Delicias, actualmente sede del Museo del Ferrocarril, en la calle de Tomás Bretón con vuelta a Alonso Martos, existen unas casas o antiguos hotelitos que llaman la atención. Se trata de la Colonia Casas de Ferroviarios, construida entre los años 1923 y 1926 por Francisco Alonso Martos, arquitecto y urbanista que da nombre a la segunda calle.

Calle de Tomás Bretón

Son casas unifamiliares con fachada continua a la calle, y pequeños jardines interiores. Se construyeron para la Cooperativa de Casas Baratas de la Asociación General de Empleados y Obreros de los Ferrocarriles de España.

A la vez, este mismo arquitecto construyó otra Colonia, el Hogar del Ferroviario, sobre la antigua Huerta de Zabala, al otro lado del Arroyo Abroñigal, zona también formada por huertas, en terrenos que pertenecían al pueblo de Vicálvaro. Se proyectaron 51 viviendas con amplio jardín en cada una de ellas. Hoy día pertenecen a Madrid, calle de Manuel María Arrillaga, del barrio de Moratalaz.

Otro ejemplo lo hallamos en el barrio de Goya, entonces Ensanche de Madrid. En la calle de Montesa se encuentra la Colonia Martí, construida en 1927 por Eduardo Ferrés y Puig, para la Cooperativa de Funcionarios del Estado, Provincia y Municipio. En este caso se trata de viviendas con planta baja y tres alturas.

Calle de Martí, esquina calle de Montesa

Este arquitecto hacia la misma época proyectó otras dos Colonias para la misma Cooperativa, como arquitecto de dicha institución, la Colonia Cruz del Rayo, en el barrio de El Viso, y la Colonia del Manzanares o de los Infantes, entre el Río y la Casa de Campo.

Texto y fotografías por : Mercedes Gómez

El Real Colegio de Nuestra Señora de Loreto es una de las instituciones más antiguas de Madrid. Su origen se remonta al año 1585 cuando Felipe II fundó el Convento de Nuestra Señora de Loreto, para Amparo de las niñas huérfanas.

El Rey compró unas Casas que debían ser muy modestas, en la Plazuela de Antón Martín, actual calle de Atocha esquina a la plaza de Matute.

Resulta muy difícil imaginar cómo sería Madrid entonces. En aquellos momentos sus límites por el Sureste se encontraban precisamente en este lugar, donde se levantaba la Puerta de Antón Martín, una de las puertas de la Cerca que pocos años antes, 1566, el monarca que convirtió a Madrid en capital de España, había ordenado construir, la Cerca de Felipe II, de la que al parecer no quedan vestigios, aunque nuestro admirado Profesor Montero Vallejo creía que los restos de tapia junto al Senado pertenecían a esta Cerca del siglo XVI.

En fin, que en el momento de su fundación el Colegio estaba casi en las afueras de Madrid.

Al año siguiente, el rey mandó traer desde Roma la imagen que dio nombre al Colegio, la Milagrosísima Imagen de Nuestra Señora de Loreto, obra de Giovanni Battista Montano (1531-1621), arquitecto, escultor, grabador y entallador italiano.

Texeira, 1656.

El convento se fue ampliando con la adquisición de casas cercanas, y la Iglesia fue construida ya bajo el reinado de Felipe IV según proyecto de su arquitecto Juan Gómez de Mora. La obra fue finalizada por Pedro Lázaro Goiti en 1654.

Tenía dos torres rematadas con chapiteles, típicos del Madrid de los Austrias, y una sencilla portada con frontón triangular. En su interior la planta era de cruz latina con una sola nave y tres retablos barrocos. En la cabecera se encontraba el retablo mayor donde se hallaba el camarín de la Virgen de Loreto, y en el ático un cuadro de José Donoso, La Asunción de la Virgen. En uno de los dos retablos laterales había una pintura de Antonio de Pereda, San José con el Niño, firmado el mismo año en que se terminó de construir la iglesia, 1654.

Chalmandrier la dibuja en su plano:

Chalmandrier, 1761.

Felipe V redactó nuevas normas y objetivos del Colegio, las Constituciones de 1738, que es el documento más antiguo que se conserva. Se establecía el número de niñas que podían ser admitidas, requisitos de entrada, vida diaria, comportamiento exigido… Las niñas no podían leer novelas, debían rezar dos veces al día… Leyendo dichas normas, hoy día la institución nos parecería más un Convento que un Colegio. En realidad nos dice mucho acerca de cómo era la educación femenina en aquellos tiempos.

Este patronazgo real se mantuvo durante todo el siglo XVIII, hasta la Guerra de la Independencia, en los comienzos del XIX. Existe un curioso documento en el que consta que José Bonaparte solicitó un informe de los bienes artísticos conservados en el Colegio. Se ignora si el informe fue enviado y, en cualquier caso, qué ocurrió después con las obras de arte del colegio.

En 1882 comenzó el derribo del antiguo Colegio y su iglesia barroca.

Sobre su solar, que corresponde al actual número 55 de la calle de Atocha, hoy se levanta un edificio de viviendas en el que hace unos años, el 24 de enero de 1977, en el segundo piso, tuvo lugar la matanza de varios abogados laboralistas que lamentablemente muchos recordaremos. Por entonces la prensa publicó  que a raíz del suceso se descubrió un paso subterráneo bajo el edificio.

Calle de Atocha, Plaza de Antón Martín, enero 2011.

No es de extrañar, los pasadizos eran al parecer habituales bajo las iglesias, conventos y palacios, quizá el pasadizo hallado perteneció al desaparecido Convento de Loreto, aunque también pudiera pertenecer a alguna de las galerías por las que llegaba el agua desde el Viaje de la Fuente Castellana que el Ayuntamiento de Madrid les concedió en 1637.

Tras el derribo, el Colegio fue trasladado, como antaño, a las afueras de Madrid, en la calle de O’Donnell, que aún a principios del siglo XX era una zona en desarrollo, con escasas construcciones. La calle de O’Donnell, el Paseo de Ronda -actual Doctor Esquerdo- y la calle del Duque de Sexto delimitaban el Real Colegio.

Ntra. Sra. de Loreto (Facundo Cañada, h. 1900)

Un inciso. No debemos confundir el Real Colegio fundado por Felipe II en Madrid en el siglo XVI, con el famoso Colegio de Nuestra Señora de Loreto, de Madres Ursulinas, ubicado en la calle del Príncipe de Vergara, cuya institución religiosa fue fundada en Francia en 1820 y no llegó a España hasta unos años después. En algunas publicaciones se puede leer que este colegio es el fundado por Felipe II, pero es una gran confusión, únicamente tienen en común el nombre de la virgen a la que veneran.

El nuevo conjunto del Real Colegio e Iglesia de Loreto en la calle de O’Donnell fue obra del Arquitecto Mayor de Palacio, José Segundo de Lema. Para la ejecución contó con su auxiliar Enrique Repullés Segarra.

En la sobria fachada de ladrillo aún puede leerse, en una lápida de piedra sobre la entrada, la inscripción “REAL COLEGIO”.

Comenzó su construcción en 1894, año en que la reina regente María Cristina, madre de Alfonso XIII, confió por 25 años a la Comunidad de Religiosas Agustinas de la Asunción la dirección y cuidado de este establecimiento.

El antiguo Centro de beneficencia se convirtió en un colegio religioso más, reservando 20 plazas para las alumnas que llamaban de gracia, generalmente huérfanas, el resto eran externas de pago. Hoy día es un colegio concertado que atiende 806 alumnos.

Los enseres y obras de arte conservados del antiguo centro en la calle de Atocha debieron ser trasladados al nuevo en la calle de O’Donnell. Pero los avatares del siglo XX produjeron algunos cambios en la institución. Durante la República pasó a depender del Ministerio de Instrucción Pública, luego llegó la guerra… Algunos de los muebles u objetos se conservan, pero la mayor parte se perdió.

Junto al Colegio, con fachada a O’Donnell, existió la Casa de Capellanes y otras dependencias, derribadas después de la guerra. En su lugar se construyó un edificio de viviendas que hoy ocupa la esquina con la calle del Doctor Esquerdo.

A continuación, a espaldas del centro escolar, con fachada a la calle Duque de Sexto se encuentra la Iglesia, construida en ladrillo igual que el colegio, con adornos de estilo mudéjar.

La puerta de entrada está normalmente cerrada, pero accedemos a ella desde el Colegio, tras cruzar la Sacristía.

En su interior de tres naves separadas por arcos, hay una mezcla de elementos de distintos estilos que conforman un templo bello y acogedor.

Capillas laterales

Ecos medievales, artesonados mudéjares, rejerías…

Respecto a las obras de la iglesia anterior, se ignora donde se encuentra el cuadro de Donoso, pero, aunque no está expuesto, el Museo del Prado posee un dibujo con el mismo tema que se cree puede ser el dibujo preparatorio de dicha pintura.

José Donoso, Asunción de la Virgen. Dibujo a pluma y aguada sepia. Museo del Prado.

Según leo, la obra de Pereda se encuentra en el Palacio Real.

La sorpresa más grata la hallamos en la actual iglesia, detrás del altar, subiendo por unas escaleras hacia el pequeño camarín donde se encuentra la Virgen de Loreto.

Al parecer, durante la guerra las hermanas la ocultaron en un piso y después la trasladaron a su nuevo colegio en la calle de Velázquez. En 1939 pasaron a hacerse cargo del colegio de Loreto las Esclavas del Divino Corazón, quienes reclamaron la vuelta de la estatua, la virgen que les había acompañado desde la fundación. Pero las hermanas de la Asunción, que se consideraban sus salvadoras, querían conservarla. No fue hasta 1942 o 1943 cuando la imagen donada por Felipe II pudo volver a su lugar, al Real Colegio de Nuestra Señora de Loreto.

En la peana aún se puede leer la inscripción con el nombre del artista y la fecha, el año de 1586, bajo el manto azul de la valiosa y antiquísima figura policromada, MCCCCCLXXXVI.

por: Mercedes Gómez

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Fuentes:

COAM. Arquitectura de Madrid. 2003

J.M. Quesada. Hª del Real Colegio de Nuestra Señora de Loreto.

Subiendo por la calle de Goya desde la plaza de Colón, a la derecha, en el número 52, hay un edificio de solo dos plantas que llama la atención, sobre todo porque es distinto a la mayor parte de los que le rodean.

Está bastante deteriorado, parece abandonado, y desentona con los dos edificios de viviendas entre los que se encuentra, mucho más altos, con sus balcones y fachadas decoradas, más típicos del Barrio de Salamanca. Es una construcción de líneas muy simples, carente de ornamentación, algo “industrial”.

Se sabe que se trata de un Antiguo Dispensario Antituberculoso de la Seguridad Social, construido entre los años 1926 y 1928 por el arquitecto Amós Salvador Carreras. Y poco más. Pero sí hemos podido descubrir que la historia del solar y del dispensario es más antigua, se remonta al menos a los años finales del siglo XIX.

En el plano de Facundo Cañada, que representa el Madrid de 1900, la manzana -entre las calles de Alcalá, General Pardiñas, Goya y Francisca Moreno-, ya estaba construida (en color rojo), excepto tres de sus esquinas. En la de Alcalá había un jardín, y en las de Goya un solar (en color anaranjado).

Plano de Facundo Cañada (h. 1900)

La propiedad que nos ocupa tenía doble entrada, por la calle de Goya, y por la calle del General Pardiñas, por donde se accedía al jardín, también representado en el plano.

Por esa época, en la calle de Goya, y en todo el Barrio de Salamanca, aún había muchos solares disponibles, la zona urbanizada era sobre todo la zona próxima al Paseo de la Castellana.

En 1901 el doctor Verdes Montenegro fundó en Madrid el primer dispensario antituberculoso de España, en un “hotel” en la calle del General Pardiñas, 4. Fue el Dispensario Antituberculoso de Madrid, inaugurado por la reina Regente, doña María Cristina, y por el Ministro de la Gobernación, don Antonio Maura, que en 1908 fue cedido al Estado, reformado y ampliado, convirtiéndose en el Real Dispensario Antituberculoso María Cristina, inaugurado el 28 de diciembre de 1908 en la calle Goya, por el rey Alfonso XIII, acompañado de las reinas Victoria Eugenia, su esposa, y María Cristina, su madre. Su padre, Alfonso XII, había muerto de tuberculosis por cierto. Esta enfermedad atacó sobre todo a los pobres, pero no únicamente.

La prensa de la época publicó imágenes de la familia real durante la inauguración, y fotos del interior. Además de las consultas, contaba con sala de espera, sala de lectura, comedor…

Salas interior del dispensario (Nuevo Mundo 28 enero 1909)

Este lugar tuvo su importancia en la historia de Madrid, la sanidad y la educación, pues además de servicios de consulta diaria para los enfermos sirvió como centro de enseñanza, impartiendo durante una época clases a los futuros médicos, siendo el germen de la futura Escuela de Tisiología.

Ante la gravedad que supuso la expansión de la tuberculosis o tisis por las ciudades, en 1924 se creó el Real Patronato Antituberculoso de España para el cual se construyeron una serie de sanatorios y dispensarios en todo el país, también en Madrid.

Por otra parte, en la década de los años 20 en Madrid, junto a la arquitectura tradicional e historicista, surgió una nueva corriente, la Arquitectura Racionalista, seguidora de un movimiento europeo, que llegó a España gracias a Fernando García Mercadal. Consistía básicamente en la edificación desde un punto de vista práctico, funcional, libre de elementos decorativos superfluos.

Bajo estas nuevas ideas fueron construidas viviendas, cines, mercados y varios edificios destinados a la asistencia sanitaria, incluidos algunos nuevos dispensarios antituberculosos, como este de la calle de Goya.


Para entonces la calle ya mostraba la imagen elegante y lujosa que hoy mantiene en gran parte, como una de las vías principales del Ensanche. Ya existían muchos de sus edificios más señoriales, a la altura de Velázquez, Castelló, Príncipe de Vergara, y la propia General Pardiñas. Antonio Palacios ya había construido su obra en el número 41, y ya existía la Iglesia de la Concepción en la esquina con Núñez de Balboa.

En algún momento, los dos solares vacíos en 1900, fueron ocupados por las viviendas que hoy flanquean y encajonan el antiguo edificio racionalista.

En la calle de Andrés Mellado el mismo arquitecto construyó, en las mismas fechas, el Dispensario Victoria Eugenia, cuyo origen también se remonta a los primeros años del siglo. Otro fue construido en la calle de la Cabeza. Constaban de salas para consultas, y estaban dotados con modernas instalaciones de calefacción, agua caliente, desinfección, rayos X, etc. Tengamos en cuenta que en el siglo XIX la salud de los madrileños dependía de los establecimientos de la Beneficiencia, que en el siglo XX fue transformándose en Previsión y Seguridad Social.

En la República nuestro dispensario volvió a cambiar de nombre, cada uno recibió el nombre del barrio al que atendía. El de la calle Cabeza 4, se convirtió en Dispensario del Distrito del Hospital. Se conserva, y hoy alberga los Servicios de Salud Mental del Distrito Centro. El de la calle de Andrés Mellado 37 fue el Dispensario del Distrito de Universidad, actualmente es la Sede Regional de Prevención y Mantenimiento de la Consejería de Salud de la Comunidad de Madrid.

El de la calle Goya recibió el nombre de Dispensario del Distrito de Buenavista, sin uso al parecer desde hace mucho tiempo.

Vecinos de la zona cuentan que hace un par de años fue ocupado, y tuvo que ser desalojado y vigilado durante un tiempo. Tuvieron ocasión de entrar y dicen que su interior está en muy mal estado, las paredes de ladrillo sin la capa de yeso, y sin tabiques.

Ignoro en qué situación se encontrará el proyecto pero, por entonces, en 2008, el edificio figuraba en la lista de inmuebles propiedad de la Comunidad de Madrid que podrían ser rehabilitados, en este caso para centro de salud.

Esquina calles de Goya y General Pardiñas

El primitivo jardín sigue existiendo, tras un muro y una verja, en el actual nº 14 de la calle del General Pardiñas.

En su interior la gran altura de los árboles delata su antigüedad. A la izquierda, tras el edificio de la calle Goya, pervive una construcción de ladrillo visto, quizá restos del antiguo dispensario.

De frente, otra, muy curiosa, cuyas puertas y ventanas muestran bonitos arcos de estilo neomudéjar.

También me cuentan que hace aproximadamente un año la tapia fue reconstruida. Antes entraba y salía gente, algún organismo sanitario tenía aquí su sede.

Acaso como herencia del pasado, aquí estuvo la Oficina Regional de Coordinación de Acciones frente al Sida, la enfermedad infecciosa más grave de finales del siglo XX y comienzos del XXI, como antes lo fue la tuberculosis.

Ahora todo parece desocupado, en espera de destino.

El jardín hoy día no posee un césped cuidado, ni flores, pero allí se asoman varios edificios de viviendas, y allí continúan los árboles, tras las puertas de hierro perfectamente pintadas.

Un jardín desconocido, casi escondido, con más de cien años de historia.

Texto y fotografías: Mercedes Gómez

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Fuentes:

COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003.

Blanco y Negro 2 enero 1909. Nuevo Mundo 28 enero 1909. Blanco y Negro 27 enero 1935. (Hemeroteca ABC y BNE).

Diario Sesiones Asamblea de Madrid, nº 241, 10 jun 2008.

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Jardines del Barrio de Salamanca (I)

Cuando se proyectó el Ensanche de Madrid, en el siglo XIX , se tuvo en cuenta la necesidad de crear espacios verdes para uso público, por primera vez. Se planificaron patios de manzana, jardines, bulevares y plazas.

Igual que a lo largo del Paseo de la Castellana y sus alrededores, algunos de los cuales ya hemos visitado, en los barrios de Chamberí y de Salamanca también se conservan vestigios de algunos jardines de aquel tiempo. Un paseo a través de la historia y los restos de los jardines de este último barrio podría comenzar en la Plaza de la Independencia, diseñada en 1869 alrededor de la Puerta de Alcalá.

La Plaza figura en el Catálogo de Parques Históricos y Jardines de Interés del Ayuntamiento de Madrid, por su interés histórico. Son de Interés Histórico los jardines que han perdido su trazado total o parcialmente, pero conservan elementos o restos que permiten aún considerarlos como testimonio de una época.

Antes de convertirse en uno de los monumentos más emblemáticos de Madrid, la Puerta de Alcalá era una las puertas de entrada y salida de la villa, construida por Sabatini en 1778 dentro de las reformas acometidas durante el reinado de Carlos III, para sustituir otra puerta más antigua.

Era una de la puertas de la Cerca que rodeaba Madrid y que no sería derribada, como sabemos, hasta 1868.

Tras el derribo, se proyectó crear una plaza alrededor de la Puerta, y se hizo, según el modelo del Ensanche, creando aceras de diecisiete metros de anchura y una triple alineación de árboles, siguiendo el Plan de Ángel Fernández de los Ríos del año 1869. Era un intento de modernización de Madrid, inspirado en la plaza de L’Etoile en París.

En un principio el jardín reflejaba el estilo  paisajista y romántico de moda en el siglo XIX, como se aprecia en los planos e imágenes de aquellos años, jardín por el que los madrileños por entonces podían transitar.

En el siglo XX, con la llegada de los tranvías, los coches y el nuevo urbanismo, el jardín desapareció, convirtiéndose en una mera zona ajardinada de adorno en torno a la Puerta. Zona que actualmente sin duda también sirve para alejar a los coches y los peatones del monumento.

Enero 2010

Estos días las obras y las máquinas invaden el jardín y se aproximan a la Puerta de Alcalá de una forma un tanto inquietante.

Enero 2010

A las obras de construcción del aparcamiento bajo la calle Serrano debemos sumar la complicada construcción de un nuevo túnel para el AVE que unirá Atocha con Chamartín, aún en fase preparatoria.

Una tuneladora excavará el subsuelo madrileño desde la glorieta del Emperador Carlos V, siguiendo un camino próximo al que antaño recorriera la Cerca de Felipe IV, bajo las calles de Alfonso XII y de Serrano. No podemos dejar de preguntarnos ¿qué encontrará a su paso?.

De allí continuará hasta la plaza de la República Argentina, la calle de Mateo Inurria, hasta la estación de Chamartín.

La máquina pasará cerca de los cimientos de más de cuatrocientos cincuenta edificios y monumentos, como la Puerta de Alcalá, que al parecer serán revisados antes de las obras.

Ojalá que la Puerta de Alcalá y su jardín no sufran demasiado y pronto recuperen la tranquilidad.

Por Mercedes Gómez

En el número 18 de la calle Villanueva se encuentra el único palacete que ha sobrevivido a la piqueta de los diez construidos por el Marqués de Salamanca a finales del siglo XIX en la zona cercana a la Puerta de Alcalá.

Por entonces Madrid aún estaba rodeada por la cerca construida por Felipe IV en el siglo XVII, y a esas alturas ya le costaba acoger a toda la población que crecía sin tregua, impidiendo la expansión de la ciudad.

La cerca, que rodeaba el Retiro, desde la calle de Alcalá se dirigía a la actual calle de Serrano para bajar por lo que luego sería la calle de Jorge Juan hasta la zona que hoy conocemos como plaza de Colón. Su derribo en 1868 facilitó por fin la construcción del Ensanche, los futuros barrios de Chamberí y de Salamanca.

José de Salamanca y Mayol, Marqués de Salamanca, que con el tiempo daría nombre al barrio y a todo un distrito, compró unos terrenos con el fin de construir viviendas, que serían de dos tipos, los pisos en manzana cerrada, para las clases medias y acomodadas, y los palacetes, que serían ocupados por las clases más altas y los aristócratas.

A falta de fotografías, la mejor manera de ver cómo era Madrid hace mucho tiempo, es observar los planos antiguos. Mediado el siglo XIX, en el solar que existía entre las actuales calle de Serrano y Alcalá, la única construcción era la antigua Plaza de Toros, frente a la Puerta de Alcalá, como hoy nos recuerda una placa en la esquina con Claudio Coello. La calle Serrano y la calle de Alcalá eran todavía el Paseo de la Ronda.

Coello y Madoz

Coello y Madoz (1849)

Poco después, aparece la calle de Villanueva. Aún no hay edificaciones en ese tramo de la actual acera de los pares, pero si se ha construido ya un edificio enfrente, en la esquina con Serrano.

Plano de J. Merlo

Plano de Juan Merlo, F. Gutiérrez y Juan de Rivera (1866)

Hacia 1875 está representado nuestro protagonista, flanqueado por los otros dos palacetes construidos en la misma calle y que ya no existen. El de la derecha, sobre el actual nº 20 de la calle, se convirtió en colegio, hasta que hará unos cuarenta años fue derribado.

General

General Ibáñez de Ibero (1875)

Este, único superviviente, fue construido por Cristóbal Lecumberri entre 1865 y 1870. El edificio de tres plantas más semisótano está rodeado por un jardín, y

“ tiene planta rectangular, con acceso principal en su frente a poniente, mediante una escalinata y pórtico, coronado por una amplia terraza cerrada con balaustrada de piedra, existiendo otra semejante, pero menor, sobre columnas de orden dórico, en su fachada Norte. Contaba con un gran vestíbulo de doble altura, recorrido por una galería perimetral en el piso superior, la cual se alcanzaba con la escalera principal de dos tramos. En este nivel se disponían , adosados unos a otros, los cuartos privados de los señores, dormitorios, tocador, gabinete o retrete, en el inferior el comedor, salón, despacho, billar, mientras que el segundo se reservaba para los criados y el sótano para la cocina, bodega, despensa, plancha, lavadero, etc. Su imagen exterior es de gran austeridad, de espíritu clasicista, como los edificios de pisos, con revoco en los paramentos, cantería en jambas, alféizares, impostas, balcones y encadenados, y madera en el alero, de notable vuelo y mayor riqueza ornamental” (Arquitectura de Madrid. COAM)

En el plano de 1896 ya no aparece representada la Plaza de Toros que había sido derribada en 1874, y se habían abierto las calles de Columela y Conde de Aranda.

Plano topográfico 1896

Plano topográfico 1896

La casa actualmente pertenece a una conocida fotógrafa, descendiente, según me cuentan vecinos de la zona, de un “empresario catalán” y de la marquesa de Villalonga.

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2009 (Live search maps)

El palacete, que necesita una restauración, podría parecer abandonado, pero no lo está. Dicen que acuden todos los días a encender las luces y cuidarlo.

Y su futuro está ya previsto: ser convertido en un “showroom”, o lugar de exposición, en este caso de firmas de moda de lujo. Los planos al parecer ya son realidad. El proyecto, que quizá incluya un restaurante, está en marcha.

Fachada Norte a la calle de Villanueva, abril 2009.

Fachada Norte a la calle de Villanueva, abril 2009.

por Mercedes Gómez

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