You are currently browsing the tag archive for the ‘Fuentes’ tag.

Como vimos hace unos días hablando de la fuente de Puerta Cerrada, en la segunda mitad del siglo XIX se construyeron algunos caños de vecindad, fuentes destinadas al uso público, de los cuales se conservan muy pocos.

La más antigua, la mencionada de Puerta Cerrada; otra es la fuente de los Delfines de la plaza de San Ildefonso, una obra de arte en hierro fundido, de finales del XIX o comienzos del XX. La actual fuente de Santa Isabel, datada hacia 1900. Más modernas, de los años 30 del siglo XX, se conservan las de la Cuesta de los Ciegos y de Cabestreros. Y casi tan antigua como la de Puerta Cerrada, la fuente de la plaza de las Peñuelas.

Esta plaza era el centro del barrio de las Peñuelas. Situado en las afueras del Portillo de Embajadores, al principio estaba poco poblado. Hoy la plaza, rodeada de edificios modernos, junto al Pasillo Verde Ferroviario, está ocupada por un pequeño parque.

Plaza de Peñuelas, plano 1866, y actualmente, agosto 2019.

 

El 13 de agosto de 1860 el diario La Correspondencia de España publicó que “Por una real orden reciente, ha sido autorizado el ayuntamiento de esta capital, para ejecutar las obras necesarias, a fin de establecer en el barrio de las Peñuelas, afueras del portillo de Embajadores, la fuente de la Dorotea que estuvo situada en el paseo de Recoletos, de donde se quitó al propio tiempo que la puerta de dicho nombre”.

Es posible que la fuente de la Dorotea, muy sencilla, de un caño, fuera trasladada a este barrio, pero no parece que se trate de la fuente que actualmente se encuentra en la plaza de las Peñuelas; tal vez estuvo en otro lugar del barrio, o pronto fue sustituida por esta, con dos caños.

Cuenta José del Corral que la fuente de la Dorotea consistía en un pilón semicircular adosado a un muro de donde salía el caño de agua –este tipo de fuentes fue muy habitual por entonces–.

A mediados de siglo sabemos que siendo alcalde don José de Osorio y Silva, duque de Sexto, se instalaron varias nuevas fuentes que fueron fotografiadas por Alfonso Begué que quedaron reflejadas en el “Álbum fotográfico de varias fuentes vecinales y de ornato existentes en la Villa de Madrid” que se conserva en el Museo de Historia.

Una de ellas, como la de Puerta Cerrada, fue la fuente de las Peñuelas, construida hacia 1860.

Fuente de Peñuelas. Foto: Begué, 1864 (foto: memoriademadrid)

En algún momento del siglo XX fue retirada y guardada en un almacén municipal. Hasta que en los años 80, durante la alcaldía de Enrique Tierno Galván, fue restaurada y reinstalada en su lugar. La pieza que la remataba casi se perdió, solo queda una parte de lo que debieron ser flores o formas vegetales.

Plaza de las Peñuelas, años 80 (foto: monumentamadrid)

El vaso o pilón circular, hoy día prácticamente oculto por los setos y la verja que la rodean, es de granito.

Agosto 2019

El pilar central, de planta cuadrada, es de piedra caliza. De dos de sus lados parten los caños de los que cae el agua.

Está formado por tres cuerpos distintos y con decoración tallada. En uno de los lados, bajo el remate, hay una inscripción con la fecha.

Por: Mercedes Gómez

——-  

Bibliografía:

MARTÍNEZ CARBAJO, A.F. – GARCÍA GUTIERREZ, P.F. “Fuentes de Madrid”. La Librería, Madrid 2009.
DEL CORRAL, José. Sucedió en Madrid. La Librería, 2007.
La Correspondecia de España,13 agosto 1860 (Hemeroteca BNE).
monumentamadrid

 

 

 

Anuncios

Hoy el acceso al parque de la Fuente del Berro al final de la calle de los Peñascales estaba en obras. Y la puerta de entrada, junto a la fuente, estaba cerrada.

Detrás de un camión algunas personas estaban trabajando en torno a un gran agujero cuadrado excavado en el lugar donde se encuentra el acceso al viaje de agua Fuente del Berro, a espaldas de la fuente.

Fuente del Berro, 2013

Allí se conservaba la tapa de entrada al pozo del viaje, imagino que estará a buen recaudo, con la inscripción Viaje antiguo de agua Ayuntamiento de Madrid.

Las obras consisten, según me dicen, en su acondicionamiento para hacerlo visitable.

La persona que vigilaba y no permitía acercarse mucho me ha dicho que en breve se publicará una “nota de prensa”, y que pronto se podrá visitar.

Nosotros hace unos años ya contamos la historia del Viaje de Agua Fuente del Berro y tuvimos la suerte de saber cómo es su interior aquí.

Viaje de la Fuente del Berro, 2010 (Foto: Pedro Jareño)

Ahora parece que podremos entrar, recorrer una parte y conocerlo mejor. A veces, incluso en agosto, llegan buenas noticias.

Los viajes de agua son parte importantísima de la historia de Madrid, construcciones hidráulicas singulares características de nuestra ciudad. Es una alegría ver que estos últimos años el Ayuntamiento madrileño les ha dado un cierto valor. Antes que la Fuente del Berro se recuperó un tramo del Viaje de Amaniel, el primero visitable.

Esperemos que continúe esta política… y el próximo sea el posible viaje de la plaza de los Carros.

Son muchos los artículos dedicados a este tema en Arte en Madrid, si os interesa este es el enlace: Viajes de agua

Por: Mercedes Gómez

Desde su origen en la Villa de Madrid hubo pozos y fuentes que proporcionaban agua a los habitantes. Estas comenzarían siendo simples pilones, para ir tomando importancia como elementos de adorno, sobre todo a partir del siglo XVI.

Dentro del plan para solucionar las necesidades de agua en Madrid tras el aumento de población que provocó la llegada de la Corte en 1561, en los comienzos del siglo siguiente se construyeron viajes de agua y se instalaron numerosas fuentes públicas. La mayor parte eran muy sencillas, pero también se crearon algunas fuentes ornamentales con el fin de decorar el paseo del Prado primero, y las plazas más notables de la ciudad después. Una de ellas fue la Fuente de Diana en Puerta Cerrada que existió desde comienzos del siglo XVII hasta mediados del XIX.

En esos tiempos, en el siglo XIX, las fuentes estaban asignadas a los aguadores, que tenían licencia para recoger y vender el agua. También se construyeron algunas destinadas únicamente a los vecinos; fueron los llamados caños de vecindad.

Se conservan muy pocos; de todos ellos, el más antiguo es el de Puerta Cerrada, que data de 1850, instalado en el mismo lugar donde estuvo la mencionada fuente de Diana.

Ese año el arquitecto fontanero de la Villa era Martín López Aguado que realizó varios traslados y reformas de las fuentes madrileñas con el fin de mejorar la mala situación, ruinosa y poco higiénica de algunas de ellas. El objetivo, leemos en la revista La Ilustración, era “retirar de los puntos más frecuentados el obstáculo material que oponían a la circulación, y el repugnante espectáculo de los aguadores, con su innumerable escuadrón de cubetas, sus voces, riñas y cantinelas”. No todo debía ser tan idílico como a veces puede parecer según las crónicas castizas en ese Madrid de mediados del siglo XIX.

La antigua fuente de Puerta Cerrada fue demolida (la escultura de Diana que la coronaba fue trasladada a la nueva fuente de la calle de Segovia, donde continúa). En su lugar, entre las calles de Segovia y del Sacramento, se creó el sencillo caño de vecindad.

La fuente vecinal fue rematada con un farol, lo cual en ese momento era una novedad. También lo era el sistema de grifos, que permitían la interrupción del flujo del agua.

La nueva fuente de Puerta Cerrada consistía “… en un basamento de piedra berroqueña y de poca altura, con dos piloncillos de buen perfil: encima hay un pedestal de buen dibujo y proporciones, con su zócalo y corona de formas sencillas, que sostiene una elegante columna de hierro fundido, coronada por una hermosa farola para alumbrar aquel espacio…” .

La Ilustración, 1850 (Prensa Histórica Mº Cultura)

Unos años después fue fotografiada por Alfonso Begué, imagen que forma parte del “Álbum fotográfico de varias fuentes vecinales y de ornato existentes en la Villa de Madrid” que se conserva en el Museo de Historia.

Begué, 1864 (memoriademadrid)

A lo largo de los años la fuentecilla ha sufrido muchas modificaciones, lo cual es comprensible, dada su antigüedad, función y características.

En algún momento, posterior a 1864 como indica la foto de Begué, la modesta farola original fue cambiada por otra de cuatro brazos, con cinco luminarias, una en cada brazo y otra en el centro. Así aparecía en 1930.

La Esfera, 1930 (Prensa Histórica Mº Cultura)

Entre otros cambios, los pilones primitivos fueron sustituidos por otros semicirculares.

Nuevamente en muy mal estado, en 1995 el Ayuntamiento se encargó de su limpieza y algunas piezas fueron sustituidas.

Puerta Cerrada, 2004

Los pilones y el cuerpo central son de granito, y el pedestal de piedra caliza y granito.

Está adornada por rosetas de hierro forjado y placas de caliza blanca. De hierro es también la tapa de acceso al interior de la fuente.

No se exactamente desde cuando, pero hace muchos meses que la farola desapareció. ¿Dónde se encuentra?, ¿es recuperable? No he conseguido datos “oficiales” sobre su suerte.

Puerta Cerrada, julio 2019

Es seguro que la luz de la farola que era necesaria en 1850 ya no lo es, las calles madrileñas están muy bien iluminadas. Y probablemente el hierro forjado estaría deteriorado.

Pero se trata (¿o trataba?) de una de las pocas farolas de estilo fernandino auténticas que se conservan, aunque no de la época del reinado de Fernando VII. La farola de cinco brazos es posterior a 1864 al menos, como vimos, a no ser que fuera instalada procedente de otro lugar…

En cualquier caso, su valor histórico y artístico es indudable.

Lo cierto es que figura en el último Inventario municipal de Bienes muebles de carácter histórico o artístico de 2018 como “Fuente de Puerta Cerrada , fuente con remate de farol de cinco brazos”, catalogada como fuente ornamental con el número de archivo 90101.

Mientras, sigue cumpliendo su función, la de un caño de vecindad, el más antiguo de la villa.

Por: Mercedes Gómez

 

ACTUALIZACIÓN: 27 AGOSTO 2019

Decíamos que no se sabía exactamente desde cuando ni el motivo por el que había desaparecido la farola decimonónica que había adornado la fuente de Puerta Cerrada.

Hace unas semanas, ante la pregunta en Twitter de Eduardo de Madrid @demadrideduardo preguntando ¿alguien sabe qué fue de la farola de la fuente de Puerta Cerrada?, nos respondió Mar Espinar, concejal portavoz de Cultura del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid, con la promesa de indagar sobre el tema.

Hoy nos ha enviado el informe que explica todo lo ocurrido. El mal estado de la farola, anclaje y falta de estabilidad, junto a una antigua y peligrosa instalación eléctrica, llevaron al desmontaje.

 

Muchas gracias a Mar Espinar por ayudarnos a conocer el penúltimo capítulo de esta histórica fuente.

——–

Bibliografía:

MARTÍNEZ CARBAJO, A.F. – GARCÍA GUTIERREZ, P.F. “Fuentes de Madrid”. La Librería, Madrid 2009.

monumentamadrid

En el Parque del Retiro no solo se encuentran fuentes monumentales sino también otras más sencillas, pero igualmente importantes. Antiguas fuentes para beber, como la Fuente de la Salud que ya conocemos, fuentecillas que esconden su historia y muestran una cierta belleza.

Otra es la que podríamos llamar Fuente de Madrid, adornada con el escudo de la Villa, el Oso y el Madroño.

La fuente es muy sencilla, el único elemento ornamental es el precioso escudo de piedra caliza rodeado de seis estrellas (faltaría la séptima) y roleos o volutas a ambos lados. Se ha perdido la parte superior, incluida la corona.

Este escudo de Madrid, que mide 1,20 m de alto x 1,10 de ancho, se considera una obra que podría haber sido realizada hacia el año 1750.

Está colocado sobre un pilar que mide 40 cm. de alto por 30 de ancho, con un solo caño. En el suelo un sencillo vaso de granito.

De propiedad municipal, tal como nos cuenta el propio Ayuntamiento es su web monumentamadrid, fue restaurado en 1994 dentro del Plan de Actuación del Retiro bajo la dirección del arquitecto Heliodoro Martín Artola.

Se cree que esta pieza, procedente de un almacén, pudo estar en la fachada de algún edificio municipal desaparecido, siendo colocada en la fuente como adorno, o tal vez haber pertenecido a algún otro elemento escultórico. En cualquier caso su antigüedad, considerada de mediados del siglo XVIII como vimos, le otorga un valor histórico y artístico.

La fuente está situada junto al Paseo de Bolivia del Parque del Retiro, cerca de un pequeño estanque, a espaldas del monumento a los Hermanos Álvarez Quintero.

Por: Mercedes Gómez

Hace unos meses publiqué en Twitter un breve hilo dedicado a La Mariblanca, uno de nuestros símbolos más queridos durante mucho tiempo, como después ha llegado a serlo la Cibeles.

Hace pocos días, gracias a la Jornada de Puertas Abiertas que disfrutamos en la Casa de la Villa, pudimos contemplar la escultura original y así completar la historia que hoy os invito a recordar aquí.

La estatua de la bella diosa llegó a Madrid en 1625, junto a otras esculturas que Ludovico Turqui trajo de Italia. Poco después, la venus bautizada por los madrileños como Mariblanca, fue colocada coronando la fuente –diseño de Rutilio Gaci– frente a la iglesia y hospital del Buen Suceso en la Puerta del Sol.

(2ª foto: grabado Puerta del Sol, memoriademadrid)

En el siglo XVIII La Mariblanca adornó una nueva fuente, obra de Pedro de Ribera.

Dibujo J. Lewis (1833)

En el siglo XIX sufrió un nuevo cambio, fue instalada en otra fuente, esta vez muy sencilla, en la plaza de las Descalzas, que fotografió Alfonso Begué.

Alfonso Begué, 1864 (memoriademadrid)

A finales de siglo la estatua de La Mariblanca pasó de las Descalzas a un almacén municipal, luego al parque del Retiro. En 1921 se encontraba en una sala del Museo de la Casa de la Panadería.

Los traslados continuaron. En 1969 fue instalada en el paseo de Recoletos, donde lamentablemente en 1984 fue destrozada por unos vándalos.

Pº Recoletos (Foto: Revista Villa de Madrid)

Fue restaurada y trasladada a la Casa de la Villa. Era una joya, obra del siglo XVII, que necesitaba protección.

Una réplica de piedra fue instalada en la Puerta del Sol, primero en el lugar donde estuvo la fuente primitiva, entre Alcalá y la Carrera de San Jerónimo. Durante la última reforma de la plaza en 2009 fue cambiada de lugar; desde entonces se encuentra junto al inicio de la calle del Arenal.

Otra copia, realizada en resina, podemos verla en el Museo de Historia de Madrid, seguramente procedente del desaparecido Museo de la Ciudad.

Y finalmente, hay una tercera Mariblanca en el jardín de un restaurante en el antiguo Recinto Ferial de la Casa de Campo. Esta no he podido verla de momento. Según la web del Ayuntamiento de Madrid es una reproducción realizada en 1956 para el Pabellón de la Masía Catalana en la II Feria del Campo. Hoy día es el restaurante La Masía de José Luis. Es de piedra caliza.

(Foto: monumentamadrid)

La verdadera Mariblanca, la estatua original, es de mármol.

Desde 1985, en que fue restaurada como vimos, majestuosa, preside el vestíbulo de honor de la Casa de la Villa.

Por: Mercedes Gómez

——–

Bibliografía:

GÓMEZ, Fernando. “La Mariblanca”, en Fiestas de San Isidro 2018. Asociación Casa de Madrid en Barcelona, mayo 2018.

memoriademadrid
monumentamadrid

Volvemos al Jardín Reservado de Felipe II en la Casa de Campo. Después de nuestra visita a las Grutas el pasado mes de junio, hace unos días hemos tenido ocasión de conocer el Vivero municipal.

El Vivero de la Casa de Campo desde el siglo XIX está ubicado en terrenos del antiguo Reservado. Es uno de los tres viveros municipales, junto al Vivero de Estufas del Retiro y el de Migas Calientes. En la actualidad es un lugar importante por la función que cumple –producción de árboles y arbustos destinados a las calles y parques madrileños–, por su belleza y por su valor histórico pues guarda las huellas del antiguo trazado.

El pintor Félix Castello lo representó en un extraordinario cuadro que podemos contemplar en el Museo de Historia de Madrid. En él vemos el palacete que fuera de los Vargas y el jardín renacentista creado por Felipe II.

Félix Castello. “La Casa de Campo” (1615-1651), óleo sobre lienzo, Museo Arqueológico Nacional (depósito en Museo de Historia)

Frente al palacete desde los inicios del siglo XVII, alineadas frente a la fachada principal, se situaban la estatua ecuestre de Felipe III, obra de Juan de Bolonia y Pietro Tacca, trasladada en tiempos de Isabel II a la plaza Mayor y la Fuente del Águila, que estuvo aquí hasta 1890.

F. Castello. “La Casa de Campo” (detalle)

A la derecha de la lonja de las Grutas se encontraba la Fuente de Neptuno o Fuente Rústica, que también se aprecia en la pintura de Castello.

F. Castello. “La Casa de Campo” (detalle)

De ella actualmente se conserva la hornacina, como vimos.

La Fuente del Águila era la más importante del jardín, pero no era la única, había varias fuentes más sencillas adornando los parterres, que también representó Castello.

Castello. “La Casa de Campo” (detalle)

Hoy día, ausentes la estatua ecuestre y la fuente, en el paseo frente a la fachada principal del palacio se encuentra el camino de entrada al vivero.

Lugar donde estuvo situada la estatua de Felipe III frente al palacete.

————

 

Espero que hablemos del vivero más adelante, hoy vamos a detenernos en una singular fuente que se encuentra en el recinto, la Fuente de la Concha.

Es una fuente muy humilde, pero adornada por un antiguo elemento escultórico, probable vestigio de aquella época en la que estos terrenos estaban ocupados por los jardines renacentistas de Felipe II. Se trata de una concha de piedra identificada con la imagen del Nacimiento de Venus, representado por Botticelli.

A principios del año 2004 el jardinero Luciano Labajos la descubrió, escondida entre arbustos desde hacía al menos cincuenta años. Se conocía su existencia porque figuraba en la relación de fuentes descritas después de que la Casa de Campo pasara a manos municipales, en 1931. La memoria municipal de 1933 la incluía, mencionando su situación en los terrenos que fueran del Reservado de Felipe II. Pero durante la guerra debió sufrir desperfectos, posiblemente trasladada desde otro lugar, abandonada poco a poco fue cubriéndose de zarzas.

Se trata de una modesta construcción de ladrillo, con el frente de piedra, que acaso surtía el agua de un manantial. Actualmente el caño está seco.

En la parte superior se adorna con la mencionada concha de piedra.

Luis de Vicente, estudioso de la Casa de Campo, junto a Labajos consideraron que la concha exquisitamente labrada era un elemento del siglo XVI o XVII que debió pertenecer a algún conjunto escultórico de una de las fuentes del Reservado chico, aquel que representó Félix Castello.

Por: Mercedes Gómez

——–

Bibliografía:

LABAJOS, Luciano y RAMÓN-LACA, Luis. Jardinería tradicional en Madrid. Ed. La Librería 2007.

El País, 18 enero 2004.

Los orígenes del Canal de Isabel II se remontan a la construcción del embalse del Pontón de la Oliva.  El día 11 de agosto de 1851 fue colocada la primera piedra de la presa de donde habían de partir las aguas que debían abastecer a Madrid.

Después de años de trabajo y muchas dificultades sufridas, por fin el 24 de junio de 1858 tuvo lugar la inauguración de la llegada del agua del río Lozoya a Madrid, desde el Pontón de la Oliva hasta el hoy llamado Primer Depósito del Campo de Guardias situado en la actual calle de Bravo Murillo. Este Canal primitivo que llevaba el agua hasta el norte de Madrid tenía un recorrido de 70 kilómetros con tramos de acueducto a cielo abierto y tramos subterráneos.

Pontón de la Oliva. Inicio Canal.

Con la traída de las aguas a Madrid fue necesaria la construcción de determinadas infraestructuras hidráulicas así como una red de instalaciones para su conducción y almacenaje. Una vez conseguida la llegada del agua había que repartirla por la ciudad para lo cual se construyó una red de conductos que llegaban a las fuentes y las casas. También se hizo necesario almacenarla. Los primeros depósitos estaban ocultos, enterrados o semi-enterrados.

Los primeros depósitos de agua del Canal forman parte de la Ruta monumental del Canal de Isabel II, formada por valiosas obras de ingeniería y arquitectónicas (acueductos, puentes, sifones… y depósitos).

———

El Primer Depósito

El Primer Depósito fue construido en 1854, en las afueras de la ciudad junto a la carretera de Francia, en la zona conocida como Campo de Guardias; es la actual calle de Bravo Murillo, barrio de Vallehermoso, distrito de Chamberí.

El agua llegó el 24 de junio de 1858 en la memorable inauguración del Canal con la presencia de la reina Isabel II y otras autoridades.

Lucio del Valle, Director del Canal, dispuso que se levantasen las compuertas de la Casa-Partidor, “a los pocos instantes se precipitó el agua por la escalera de la entrada, formando una violenta cascada”. Según las reseñas publicadas en los periódicos de la época, se oyó un pavoroso estruendo.

El Museo Universal, 1858. (BNE)

El Depósito era un espacio impresionante, de planta cuadrangular, de 125 metros de largo por 86 de ancho, con 252 pilares de sección rectangular sobre los que se situaron once hileras paralelas de arcos de medio punto y bóvedas baídas de ladrillo. Fue atravesado de norte a sur por un gran muro partidor que lo dividía en cuatro cuadrantes. La cubierta fue ajardinada.

Plano de I. de Ibero (h. 1875)

En el centro de la fachada lateral este, en la calle de Bravo Murillo, se instaló la Fuente del Lozoya, diseñada por el ingeniero Juan de Ribera, con una escultura central, alegoría del río, obra del escultor Sabino Medina.

Foto: Jean Laurent, h. 1858. (BNE)

A los lados, dos esculturas representando la Agricultura y la Industria, de Andrés Rodríguez y José Pagniucci. Se trata de una fuente mural realizada en piedra y ladrillo de estilo neoclásico.

El Museo Universal, 1858 (BNE).

Pocos años después surgieron problemas; en 1867 comenzaron las filtraciones de agua. Se intentó rehabilitar pero el 30 de abril de 1894 se desaguó. Finalmente el Primer Depósito quedó fuera de servicio. Hasta 1990 en que fue rehabilitada una cuarta parte de su superficie para ser utilizada como Archivo General del Canal de Isabel II.

Archivo Central del Canal que ocupa parte de las antiguas instalaciones del Primer Depósito. (P. Candela, noviembre 2005). (En: madrimasd.org)

Con motivo del 150 aniversario del comienzo de las obras del Canal, en 2001 otra cuarta parte de este Primer Depósito albergó la exposición Agua y Ciudad: detrás del grifo.

Folleto exposición 2001

En la actualidad el depósito y la fuente, desgraciadamente sin agua, están rodeados por una valla.

Muro este

Al quedar fuera de servicio se realizaron una serie de obras que desvirtuaron el aspecto original del depósito. Se construyó un garaje, rampas para la entrada de automóviles, un edificio destinado a usos sociales… El cuadrante sureste que aloja el Archivo es el que se ha conservado perfectamente y el suroeste es el que fue utilizado para la exposición.

Muro sur

En 2001 se anunció que la sala, que se había acondicionado de forma provisional para la celebración y la exposición, sería reformada de forma definitiva para futuras muestras.

Desde entonces creo que no se ha vuelto a abrir al público, ojalá algún día se cumpla el antiguo proyecto y podamos visitarlo; además de una gran obra de ingeniería es un espacio arquitectónico fascinante, muy bello. Y ojalá que la fuente monumental vuelva a tener agua y podamos contemplarla sin vallas, es una de las más bonitas de Madrid.

Primer Depósito. Fuente del Lozoya.

Por: Mercedes Gómez

———–  

Bibliografía:

VVAA. Exposición Agua y Ciudad: detrás del grifo. Fundación Canal Isabel II, Madrid, 2001.

La fuente de la Fama, obra de Pedro de Ribera, fue originalmente conocida como la fuente de Antón Martín debido a que esta plazuela fue su primera ubicación.

Ribera, que por entonces era Arquitecto Mayor de Obras Reales y Maestro Mayor de las Obras de Madrid, recibió el encargo de Felipe V de crear una serie de fuentes para abastecer a Madrid que a la vez sirvieran de adorno de la ciudad. La destinada a Antón Martín fue proyectada en 1716, aunque las obras comenzaron en 1731 cuando Ribera ya había alcanzado el cargo de Maestro Mayor de Obras y Fuentes de la Villa y sus Viajes de Agua.

El maestro cantero fue Pedro de la Piedra y el encargado de las esculturas, Juan Bautista.

Foto: Alfonso Begué. 1864. (Museo de Historia)

Se trata de una obra que explica perfectamente el arte del arquitecto Ribera, uno de los representantes del barroco tardío madrileño, llamado barroco castizo, junto con Ardemans y Churriguera, hoy felizmente valorado, pero no siempre fue así.

Como ya contamos a propósito de la historia del Hospicio de San Fernando hoy sede del Museo de Historia, son de sobra conocidas las críticas tan crueles a las que los cronistas madrileños del siglo XIX (Mesonero Romanos, Madoz, Monlau, Fernández de los Ríos…), defensores del neoclasicismo, sometieron a Pedro de Ribera y a la fuente.

Don Ramón de Mesonero Romanos en su paseos por El Antiguo Madrid, publicado en 1861, al hablar de la Fuente de Antón Martín se refirió a ella como caprichosa y una lastimosa aberración. Pascual Madoz por su parte calificó a los delfines grandotes, los niños que se cobijan en conchas y las hornacinas con floreros de trivialidades y ridiculeces que terminaban con la figura de una fama. No se quedó atrás Fernández de los Ríos, quien afirmó que Ribera parecía dibujar los monumentos apretando un borrón de tinta entre dos papeles. Aunque todos ellos estaban de acuerdo en que debía conservarse para la historia del arte, como ejemplo de mal gusto. Pensemos que eran cosas de la época…

En cualquier caso, aparte su probable mal estado y que debió convertirse en un estorbo para el tránsito en la plazuela, lo cierto es que en 1879 la fuente, tan denostada, fue desmontada y las piezas decorativas trasladadas a un almacén municipal hasta comienzos del siglo siguiente en que fueron recuperadas, cumpliendo los curiosos deseos de los decimonónicos cronistas, que no llegaron a verlo.

El 9 de septiembre de 1907 se presentó al Ayuntamiento una memoria de las obras de cantería precisas para montarla de nuevo. Eran necesarias sesenta y ocho piezas para lo cual se recurrió a la piedra resultante del derribo del cuartel de San Gil que se había iniciado el año anterior. Se hicieron cargo de la restauración y reconstrucción el arquitecto José Loute y el escultor Ángel García Díaz.

En 1911 la fuente fue instalada en el Parque del Oeste.

Foto: Antonio Passaporte. Archivo Loty (IPCE)

Durante la guerra volvió a desmontarse y guardarse. Después, en 1941 fue instalada en los jardines que recibieron el nombre de Jardines del Arquitecto Ribera, en honor de su autor, a espaldas del Museo Municipal, igualmente obra suya como sabemos, donde continúa.

La nueva base, al parecer diseño del arquitecto Luis Bellido, en tres de sus cuatro lados muestra un escudo con los años de creación y reubicación, 1731, 1911 y 1941. En el cuarto se encuentra el escudo de Madrid con el oso y el madroño.

En Marzo de 1995 concluyeron las obras de restauración durante las cuales se consolidó, reparó y limpió. Fue también por esa época cuando tuvo lugar el cerramiento de la histórica fuente, que se hallaba muy deteriorada por los actos de vandalismo que sufría, mediante una verja metálica sobre un poyete.

Cerrado al público durante años, este verano se ha abierto el acceso al jardín, desde el museo, de forma que después de tanto tiempo podemos volver a acercarnos al borde del pilón que es tetralobulado, dando singularidad al conjunto. En la base, cuatro delfines la custodian.

Los elementos decorativos son de piedra de Colmenar; en el segundo cuerpo hay unas hornacinas con jarrones y en cada esquina unos niños que sujetan grandes veneras.

El pilón y el resto de la fuente son de granito.

Todo el conjunto, a una altura de unos diez metros, se corona con la figura de la Fama.

Sin duda es un monumento muy bello que ha sufrido una vida azarosa, desmontajes y reformas, pero conserva la esencia del proyecto de Pedro de Ribera, una de las pocas fuentes del siglo XVIII que siguen existiendo en Madrid. El Jardín del Museo de Historia es un remanso de paz, merece la pena visitarlo, igual que por supuesto el propio museo.

Por : Mercedes Gómez

——-

Museo de Historia de Madrid
Calle de Fuencarral, 78
Horario: de martes a domingos de 10 a 20 horas
Acceso gratuito

———-

Bibliografía:

MARTÍNEZ CARBAJO, A.F. – GARCÍA GUTIERREZ, P.F. “Fuentes de Madrid”. La Librería, Madrid 2009.
RINCÓN, José. Historia de los monumentos de la Villa de Madrid. Madrid, 1909. Ed. Facsimil, Asoc. Libreros de Lance, 2011.
memoriademadrid.es

El 15 de julio de 1894 La Ilustración Española y Americana publicó un artículo dedicado al escultor Alfonso Bergaz titulado Don Alfonso Bergaz. Reparación de un injusto agravio. Lo firmaba Pedro de Madrazo. Como se desprende del título el objetivo del autor era rescatar del olvido al que él consideraba un gran artista, fallecido hacía más de ochenta años.

Opinaba Madrazo que su obra tenía tanta calidad como la de otros autores que en aquellos momentos finales del siglo XIX gozaban de gran notoriedad, Felipe de Castro, Francisco Gutiérrez, Juan Pascual de Mena o Roberto Michel, y sin embargo el nombre de Bergaz había sido eclipsado totalmente. Una primera explicación que nos da es el hecho de que el historiador Ceán Bermúdez no le había incluido en su célebre Diccionario Histórico de los más Ilustres Profesores de las Bellas Artes en España.

Alfonso Giraldo Bergaz nació en Murcia el 23 de enero de 1744 (fecha que publicó la Gaceta de Madrid a su muerte, aceptada hoy por la mayoría de autores, aunque Madrazo dijo que fue en 1745).

Su padre, también escultor, natural de Cuenca, estaba trabajando en la fachada de la Catedral de Murcia, por lo que el niño debió nacer allí de una forma accidental. Finalizada la obra la familia se trasladó a Madrid. Con solo 14 años el joven comenzó a aprender el oficio y el arte de la escultura bajo la dirección de Felipe de Castro, entonces escultor de Cámara de Carlos III y director de la Real Academia de Bellas Artes.

El rey Carlos III acababa de llegar a Madrid y se encontraba dedicado entre otras cosas a la creación de la Real Fábrica de Porcelana en el Buen Retiro. Se pidió a la Real Academia la presencia de algunos de los estudiantes más jóvenes para seleccionar a quien pudiera ocuparse de ese nuevo arte bajo la dirección de Juan Tomás Bonicelli y de varios escultores traídos de Nápoles. Mediante concurso, uno de los elegidos para trabajar en la Fábrica de la China fue Alfonso Bergaz. Estuvo allí trabajando diez años, mientras continuaba sus estudios en la Academia. Al cabo de este tiempo cayó enfermo, sugiere Madrazo que pudo deberse a la humedad que se respiraba en el Buen Retiro, dejó la Fábrica y se dedicó únicamente a perfeccionarse junto a su maestro Felipe de Castro.

En aquellos tiempos los alumnos de Bellas Artes se podían presentar a los Premios generales que se convocaban. El joven Alfonso con apenas 18 años obtuvo el primero, en 1763, y otro en 1766. Por esto y por las importantes obras que luego se le encomendaron, a pesar del olvido de Ceán, sabemos que en su época alcanzó gran prestigio.

Bergaz. “Santa Leocadia” (1763). Medalla de oro de segunda clase.

Bergaz. “Santa Leocadia” (1763). Medalla de oro de segunda clase.

En 1774 solicitó y obtuvo el título de Académico de Mérito. Nueve años después fue propuesto para el cargo de teniente director de la Real Academia y el rey se lo concedió, siendo esta la última concesión de Carlos III. En 1795, al filo de los 50 años, fue nombrado Escultor de Cámara de Carlos IV.

Alfonso Bergaz también fue Escultor oficial de la Villa y Corte debido a lo cual participó en la creación de las fuentes instaladas en el Salón del Prado, construidas a partir de los proyectos del arquitecto Ventura Rodríguez cuyos dibujos se encuentran en el Museo de Historia de Madrid.

——

La Fuente de la Alcachofa, una de las más bonitas de la ciudad, en un primer momento estuvo ubicada frente a la Puerta de Atocha cerca del lugar donde hoy se encuentra el monumento a Claudio Moyano; se construyó entre 1781 y 1786.

De granito y piedra caliza, está formada por una columna en cuya parte inferior hay una nereida y un tritón de piedra que sostienen el escudo de Madrid. Sobre la columna en una taza hay varios niños y sobre ellos una alcachofa. Los niños y la alcachofa fueron realizados por el escultor Antonio Primo y los motivos mitológicos en la parte inferior por Alfonso Bergaz.

La Fuente de la Alcachofa. Foto: Begué 1864 (memoriademadrid)

La Fuente de la Alcachofa. Foto: Begué 1864 (memoriademadrid)

En 1880 fue trasladada al Retiro y situada en la plaza de Honduras junto al Estanque, donde felizmente continúa.

alcachofa

En la parte posterior de la columna una inscripción indica en números romanos el año 1782.

alcachofa-post

Desde 1986 hay una réplica en bronce cerca de su primitivo emplazamiento, en la glorieta de Atocha.

——

Por la misma época se proyectaron las Cuatro Fuentes ubicadas en el Paseo del Prado a la altura de la plaza de Murillo. De las cuatro figuras que las remataban, tritones y nereidas con delfines, dos fueron obra de Roberto Michel y las otras dos de Bergaz.

Foto Antonio Passaporte (1927-1936), Archivo Loty (Mº de Cultura)

Foto Antonio Passaporte (1927-1936), Archivo Loty (Mº de Cultura)

Fueron construidas con piedra caliza de Colmenar, excepto los tritones y las nereidas que se hicieron con piedra de Redueña, muy poco resistente, de forma que el tiempo y el agua los deterioró hasta casi desaparecer; hace pocos años fueron sustituidos por réplicas. Los originales casi desfigurados se encuentran en el Patio del Museo de San Isidro.

bergaz-triton

——

Otro de nuestros valiosos tesoros, aunque menos famosa que sus vecinas de Neptuno y Cibeles, y la única que podemos admirar de cerca, es la Fuente de Apolo o de las Cuatro Estaciones, proyectada por el mismo arquitecto en 1777. Fue encargada a Manuel Álvarez que realizó las figuras de las estaciones pero murió antes de terminar la estatua del dios Apolo que la corona. Lo hizo Alfonso Bergaz entre 1799 y abril de 1803.

Realizada en piedra de Redueña, aunque fue restaurada en los años 90 del pasado siglo, está muy erosionada, sobre todo las figuras de las Cuatro Estaciones que necesitan una nueva reparación. La estatua de Apolo está en mejor estado.

bergaz-apolo

También son de Bergaz los dos mascarones, los surtidores con las imágenes de Circe y Medusa.

Fuente de Apolo. Medusa.

Fuente de Apolo. Medusa.

——

La más emblemática, la Fuente de Cibeles, realizada en mármol de Montesclaros, fue proyectada también en 1777, aunque se terminó antes que la de Apolo. Como sabemos la diosa Cibeles fue realizada por Francisco Gutiérrez y los leones fueron obra de Roberto Michel.

En 1791 fue Juan de Villanueva quien proyectó la instalación de dos grifos, un Oso y un Dragón, emblemas de la Villa, que surtieran de agua potable a los madrileños, uno de ellos, el dragón, de uso público; el oso estaba reservado a los aguadores. Siguiendo el modelo del arquitecto, los ejecutó Bergaz, igualmente en mármol. Los conocemos gracias a los grabados y alguna fotografía de la época.

Fuente de Cibeles (h. 1853) (Foto BNE)

Fuente de Cibeles (h. 1853) (Foto BNE)

Fueron retirados en 1862 cuando se decidió que la fuente dejara de dar agua potable. Tras una azarosa historia, que ya contamos aquí, reposan en el patio del Museo de San Isidro, junto a los pequeños tritones de las Cuatro Fuentes del Prado.

dragon-copia

oso-copia

——

Bergaz también trabajó para casas de la nobleza y personajes notables. Para el conde de Altamira, Duque de Alba, etc. En la escalera del llamado Palacio de Godoy, que visitamos hace tiempo, recordemos se hallaba un valioso friso en altorelieve. Contamos entonces que cuando el Ministerio de Marina y el Museo Naval (que estuvieron un tiempo en dicho palacio) se trasladaron al Paseo del Prado esquina calle Montalbán fue uno de los elementos trasladados a la nueva sede. Cuando escribí ese artículo desconocía que esta obra que en la actualidad adorna la espectacular escalera del Cuartel de la Armada (que por otra parte aún no había podido contemplar) era de Bergaz.

escalera-naval2

Es un Triunfo romano, hermoso relieve inspirado en motivos clásicos.

friso-triunfo-romano

——

Bergaz trabajó también para varias iglesias madrileñas, San Francisco, Santa Cruz, Monasterio de San Martín…. Se conservan algunas de sus obras aunque lamentablemente la mayoría al parecer se han perdido.

Dos de ellas son las estatuas de mármol blanco, San Francisco de Sales y Santa Juana de Chantal, en la espléndida fachada de la iglesia de las Salesas Reales. La hoy parroquia de Santa Bárbara fue construida entre 1750 y 1758, cuando el artista era aún muy pequeño. Sin duda sus esculturas fueron colocadas posteriormente.

Santa Juana de Chantal. Foto: Jesús C.V. (2015)

Santa Juana de Chantal. Foto: Jesús C.V. (2015)

Santa Juana y San Francisco de Sales fueron los fundadores de la orden de la Visitación, la orden del Monasterio de las Salesas, por lo que ocupan un lugar preferente tanto en el exterior como interior de esta iglesia.

San Fco. de Sales (detalle). Foto: Jesús C.V. (2016)

San Fco. de Sales (detalle). Foto: Jesús C.V. (2016)

En los detalles de las formas esculpidas por Bergaz se aprecia una delicadeza y perfección extraordinarias.

San Fco. de Sales (detalle). Foto: Jesús C.V. (2016)

San Fco. de Sales (detalle). Foto: Jesús C.V. (2016)

En la actual Biblioteca de la UNED sobre el arco de medio punto de la rotonda de la que fue antigua iglesia pervive el Escudo de las Escuelas Pías de San Fernando sostenido por dos ángeles, obra de nuestro protagonista, como símbolo y recuerdo de la historia de esta institución en el barrio de Lavapiés.

escudo copia

Finalmente en la iglesia de San Ginés encontramos una imagen de madera policromada realizada en 1807, el Cristo Crucificado ubicado en una Capilla aneja, flanqueado por cuatro ángeles atribuidos a Pompei Leoni. La escultura es magnífica, producto de la madurez alcanzada por el artista.

cristo-san-gines-copia

Como hemos visto, el escultor a lo largo de su vida obtuvo casi todos los cargos importantes, llegando ese año a ser nombrado Director General de las Bellas Artes de San Fernando.

Alfonso Giraldo Bergaz murió en Madrid el 19 de noviembre de 1812. Tenía 67 años.

Por : Mercedes Gómez

Con todo mi agradecimiento a Jesús C.V. por su ayuda y la cesión de sus magníficas fotos de la iglesia de las Salesas.

——-

Bibliografía :

Gaceta de Madrid, nº 39 (1 dic 1812)
MADRAZO, Pedro. “Don Alfonso Bergaz. Reparación de un injusto agravio”. La Ilustración Española y Americana. Madrid, 1894.
MELENDRERAS, José Luis. “Dos escultores murcianos en la Corte: Alfonso Giraldo Bergaz y Ramón Barba Garrido”. Anales de la Universidad de Murcia. Filosofía y Letras. Murcia, 1985.
El País. “Las fuentes de Pontejos y de las Cuatro Estaciones, restauradas” El País, 17 mayo, 1994.
ALBARRÁN, Virginia. “Escultores académicos del siglo XVIII en el Diccionario de Ceán Bermúdez. Nuevas adiciones (I)”. AEA, 2005.
MARTÍNEZ CARBAJO y GARCÍA GUTIÉRREZ. Fuentes de Madrid, La Librería, 2009.

Al final de la calle del Espíritu Santo hay una larguísima tapia tras la cual se adivinan algunos árboles que si no conoces el lugar no permiten imaginar la maravilla que esconde.

espiritu santo tapia

Pertenece al Palacio de Parcent que tiene su fachada principal al doblar la esquina, en la calle de San Bernardo nº 62.

parcent

Del Palacio ya hemos hablado, cuando en septiembre de 2014 visitamos el vecino Palacio Bauer. Recordemos su evolución.

En las primeras décadas del XVII, que refleja el primer plano de Madrid obra de Antonio Mancelli, el solar ya mostraba un amplio jardín.

Plano de A.Mancelli (1623)

Plano de A.Mancelli (1623)

La otra fachada lateral del edificio corresponde a la calle de San Vicente, tramo que en el siglo XVII recibía el nombre de calle de los Siete Jardines, y no es de extrañar pues las manzanas de edificaciones a ambos lados escondían huertos y jardines, tal como dibujó Texeira.

Plano de P.Texeira (1656)

Plano de P.Texeira (1656)

Como ya vimos, el Palacio de Parcent en el siglo XVIII era la Casa nº 1 de la manzana 485, propiedad de los marqueses de Mejorada y de la Breña. La gran posesión en el XVII había estado formada por 5 solares, entre ellos uno en el que se encontraba la casa de doña Catalina Bernardo de Quirós. Sobre estas primeras construcciones se levantó el nuevo palacio.

El Palacio de Parcent fue construido en 1728 según proyecto de Gabriel Valenciano, discípulo y colaborador de Pedro de Ribera. Ha sido reformado y ampliado en varias ocasiones, sin embargo se conserva la estructura general, su planta rectangular alrededor del patio, el jardín trasero y la portada, que recuerda el estilo del maestro.

San Bernardo nº 62

San Bernardo nº 62

Una primera ampliación y reforma fue llevada a cabo en 1860 por el arquitecto Manuel Seco. La segunda solo tres años después por Pedro Vidal.

El Marqués, que lo reedificó en el siglo XIX ya que se encontraba en muy mal estado, llegó a Madrid en 1865, así nos lo cuenta Virginia Tovar en su libro sobre el Palacio de Parcent. Entonces el Palacio de la marquesa de la Breña, que fue también marquesa de Guadalcázar, pasó a ser el Palacio de Guadalcázar.

Plano del Gral I.Ibero (1875)

Plano del Gral I.Ibero (1875)

No se sabe bien porqué, después de haber realizado grandes obras, la familia de Mejorada-Guadalcázar abandonó el palacio. Don Isidro Alfonso de Sousa Portugal, marqués de Guadalcázar, fue el último propietario de este título.

En el siglo XX fue el hotel de los Iturbe-Scholtz Hermendorff, y luego de los Parcent-Hohenlohe. Finalmente el edificio pasó al Estado que sigue siendo su propietario, conservando el nombre de Parcent.

La tercera ampliación y reforma fue obra de José Monasterio Arrillaga, en 1900. La cuarta, en 1922, de Luis de Landecho.

En los años 80 pasó a depender del Ministerio de Justicia y una vez más fue restaurado, en este caso según proyecto de Ángel Esteve; algunas oficinas de este ministerio lo ocupan desde 1985. Merece la pena conocer el interior del edificio y el patio reformado con su galería de hierro; diversas estancias conservan la lujosa y elegante decoración barroca, casi rococó en algún caso, del pasado. Pero hoy nos vamos a detener en el jardín.

Se habla a menudo de jardines secretos que no son tal pues son jardines públicos que muchos conocemos, pero en este caso sí que estamos en uno poco conocido pues no es fácil acceder a él. De titularidad pública, sería deseable que se permitiera visitarlo más fácilmente.

Gracias a las visitas Bienvenidos a Palacio organizadas por la Comunidad de Madrid por fin pudimos conocer qué había al otro lado de la misteriosa tapia, el bellísimo Jardín del Palacio de Parcent.

parcent-otro-lado-tapia

Son 1.200 metros cuadrados (de los 3.286 totales de la parcela) que gozan de la máxima protección como Jardín de Interés Histórico y Artístico.

Situado a espaldas del edificio, entre la calle de San Vicente y la de Espíritu Santo como dijimos, es espectacular, inesperado en pleno centro de Madrid.

parcent-arbolado

Al fondo se encuentra el invernadero de hierro y cristal construido en la reforma de José Monasterio a comienzos del siglo XX.

parcent-fuente

Como explica Virginia Tovar, el jardín creado alrededor de un eje, con el invernadero a modo de tribuna, recuerda las técnicas escenográficas barrocas, efecto conservado a pesar de las múltiples reformas.

parcent-invernadero

Entre las dos naves laterales abovedadas del invernadero, bajo una exedra central había una fuente de piedra en cascada, hoy sin uso, coronada por el dios Neptuno.

parcent-neptuno

Contemplamos castaños de Indias, algún olivo, aligustres, adelfas, rosales, preciosas plantas trepadoras, enredaderas… sobre un cuidado césped.

parcent-arboles-invernadero

El jardín y el invernadero fueron rehabilitados por el Ministerio de Justicia entre los años 2011 y 2012.

parcent-olivo

La fachada que da al jardín por cuya puerta hemos accedido y volveremos sobre nuestros pasos para terminar la visita corresponde a la reforma de José Monasterio realizada en 1900.

parcent-fachada-jardin

Aunque al jardín se podría acceder, si así se decidiera, directamente por la puerta lateral, sin necesidad de cruzar las estancias palaciegas, hoy ministeriales. Ojalá algún día se abra al público.

Por : Mercedes Gómez

——-

Bibliografía:

TOVAR, Virginia. El Palacio de Parcent, Sede del Ministerio de Justicia e Interior. Ministerio de Justicia e Interior, Madrid, 1995.
COAM. Guía de Arquitectura de Madrid. 2003.
Palacio de Parcent. Bienvenidos a Palacio. Comunidad de Madrid, 2016.

 

 

 

 

 

Contacto

artedemadrid@gmail.com

Política de privacidad

Lee nuestra Política de Privacidad antes de introducir tu dirección de correo-e para recibir notificación de nuevas entradas

Contenido del blog

Los textos y fotografías publicados en este blog están a disposición de todos aquellos a quienes puedan interesar.
Pueden ser utilizados, citando su procedencia y a su autor.
No deben ser utilizados sin autorización en ninguna publicación con ánimo de lucro.

Contenido protegido por el Registro de la Propiedad Intelectual de la Comunidad de Madrid.

© Mercedes Gómez

Archivos

Estadísticas del blog

  • 2.976.227 Visitas totales

Sígueme en Twitter

@ArteEnMadrid

Anuncios