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Los orígenes del Canal de Isabel II se remontan a la construcción del embalse del Pontón de la Oliva.  El día 11 de agosto de 1851 fue colocada la primera piedra de la presa de donde habían de partir las aguas que debían abastecer a Madrid.

Después de años de trabajo y muchas dificultades sufridas, por fin el 24 de junio de 1858 tuvo lugar la inauguración de la llegada del agua del río Lozoya a Madrid, desde el Pontón de la Oliva hasta el hoy llamado Primer Depósito del Campo de Guardias situado en la actual calle de Bravo Murillo. Este Canal primitivo que llevaba el agua hasta el norte de Madrid tenía un recorrido de 70 kilómetros con tramos de acueducto a cielo abierto y tramos subterráneos.

Pontón de la Oliva. Inicio Canal.

Con la traída de las aguas a Madrid fue necesaria la construcción de determinadas infraestructuras hidráulicas así como una red de instalaciones para su conducción y almacenaje. Una vez conseguida la llegada del agua había que repartirla por la ciudad para lo cual se construyó una red de conductos que llegaban a las fuentes y las casas. También se hizo necesario almacenarla. Los primeros depósitos estaban ocultos, enterrados o semi-enterrados.

Los primeros depósitos de agua del Canal forman parte de la Ruta monumental del Canal de Isabel II, formada por valiosas obras de ingeniería y arquitectónicas (acueductos, puentes, sifones… y depósitos).

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El Primer Depósito

El Primer Depósito fue construido en 1854, en las afueras de la ciudad junto a la carretera de Francia, en la zona conocida como Campo de Guardias; es la actual calle de Bravo Murillo, barrio de Vallehermoso, distrito de Chamberí.

El agua llegó el 24 de junio de 1858 en la memorable inauguración del Canal con la presencia de la reina Isabel II y otras autoridades.

Lucio del Valle, Director del Canal, dispuso que se levantasen las compuertas de la Casa-Partidor, “a los pocos instantes se precipitó el agua por la escalera de la entrada, formando una violenta cascada”. Según las reseñas publicadas en los periódicos de la época, se oyó un pavoroso estruendo.

El Museo Universal, 1858. (BNE)

El Depósito era un espacio impresionante, de planta cuadrangular, de 125 metros de largo por 86 de ancho, con 252 pilares de sección rectangular sobre los que se situaron once hileras paralelas de arcos de medio punto y bóvedas baídas de ladrillo. Fue atravesado de norte a sur por un gran muro partidor que lo dividía en cuatro cuadrantes. La cubierta fue ajardinada.

Plano de I. de Ibero (h. 1875)

En el centro de la fachada lateral este, en la calle de Bravo Murillo, se instaló la Fuente del Lozoya, diseñada por el ingeniero Juan de Ribera, con una escultura central, alegoría del río, obra del escultor Sabino Medina.

Foto: Jean Laurent, h. 1858. (BNE)

A los lados, dos esculturas representando la Agricultura y la Industria, de Andrés Rodríguez y José Pagniucci. Se trata de una fuente mural realizada en piedra y ladrillo de estilo neoclásico.

El Museo Universal, 1858 (BNE).

Pocos años después surgieron problemas; en 1867 comenzaron las filtraciones de agua. Se intentó rehabilitar pero el 30 de abril de 1894 se desaguó. Finalmente el Primer Depósito quedó fuera de servicio. Hasta 1990 en que fue rehabilitada una cuarta parte de su superficie para ser utilizada como Archivo General del Canal de Isabel II.

Archivo Central del Canal que ocupa parte de las antiguas instalaciones del Primer Depósito. (P. Candela, noviembre 2005). (En: madrimasd.org)

Con motivo del 150 aniversario del comienzo de las obras del Canal, en 2001 otra cuarta parte de este Primer Depósito albergó la exposición Agua y Ciudad: detrás del grifo.

Folleto exposición 2001

En la actualidad el depósito y la fuente, desgraciadamente sin agua, están rodeados por una valla.

Muro este

Al quedar fuera de servicio se realizaron una serie de obras que desvirtuaron el aspecto original del depósito. Se construyó un garaje, rampas para la entrada de automóviles, un edificio destinado a usos sociales… El cuadrante sureste que aloja el Archivo es el que se ha conservado perfectamente y el suroeste es el que fue utilizado para la exposición.

Muro sur

En 2001 se anunció que la sala, que se había acondicionado de forma provisional para la celebración y la exposición, sería reformada de forma definitiva para futuras muestras.

Desde entonces creo que no se ha vuelto a abrir al público, ojalá algún día se cumpla el antiguo proyecto y podamos visitarlo; además de una gran obra de ingeniería es un espacio arquitectónico fascinante, muy bello. Y ojalá que la fuente monumental vuelva a tener agua y podamos contemplarla sin vallas, es una de las más bonitas de Madrid.

Primer Depósito. Fuente del Lozoya.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

VVAA. Exposición Agua y Ciudad: detrás del grifo. Fundación Canal Isabel II, Madrid, 2001.

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La fuente de la Fama, obra de Pedro de Ribera, fue originalmente conocida como la fuente de Antón Martín debido a que esta plazuela fue su primera ubicación.

Ribera, que por entonces era Arquitecto Mayor de Obras Reales y Maestro Mayor de las Obras de Madrid, recibió el encargo de Felipe V de crear una serie de fuentes para abastecer a Madrid que a la vez sirvieran de adorno de la ciudad. La destinada a Antón Martín fue proyectada en 1716, aunque las obras comenzaron en 1731 cuando Ribera ya había alcanzado el cargo de Maestro Mayor de Obras y Fuentes de la Villa y sus Viajes de Agua.

El maestro cantero fue Pedro de la Piedra y el encargado de las esculturas, Juan Bautista.

Foto: Alfonso Begué. 1864. (Museo de Historia)

Se trata de una obra que explica perfectamente el arte del arquitecto Ribera, uno de los representantes del barroco tardío madrileño, llamado barroco castizo, junto con Ardemans y Churriguera, hoy felizmente valorado, pero no siempre fue así.

Como ya contamos a propósito de la historia del Hospicio de San Fernando hoy sede del Museo de Historia, son de sobra conocidas las críticas tan crueles a las que los cronistas madrileños del siglo XIX (Mesonero Romanos, Madoz, Monlau, Fernández de los Ríos…), defensores del neoclasicismo, sometieron a Pedro de Ribera y a la fuente.

Don Ramón de Mesonero Romanos en su paseos por El Antiguo Madrid, publicado en 1861, al hablar de la Fuente de Antón Martín se refirió a ella como caprichosa y una lastimosa aberración. Pascual Madoz por su parte calificó a los delfines grandotes, los niños que se cobijan en conchas y las hornacinas con floreros de trivialidades y ridiculeces que terminaban con la figura de una fama. No se quedó atrás Fernández de los Ríos, quien afirmó que Ribera parecía dibujar los monumentos apretando un borrón de tinta entre dos papeles. Aunque todos ellos estaban de acuerdo en que debía conservarse para la historia del arte, como ejemplo de mal gusto. Pensemos que eran cosas de la época…

En cualquier caso, aparte su probable mal estado y que debió convertirse en un estorbo para el tránsito en la plazuela, lo cierto es que en 1879 la fuente, tan denostada, fue desmontada y las piezas decorativas trasladadas a un almacén municipal hasta comienzos del siglo siguiente en que fueron recuperadas, cumpliendo los curiosos deseos de los decimonónicos cronistas, que no llegaron a verlo.

El 9 de septiembre de 1907 se presentó al Ayuntamiento una memoria de las obras de cantería precisas para montarla de nuevo. Eran necesarias sesenta y ocho piezas para lo cual se recurrió a la piedra resultante del derribo del cuartel de San Gil que se había iniciado el año anterior. Se hicieron cargo de la restauración y reconstrucción el arquitecto José Loute y el escultor Ángel García Díaz.

En 1911 la fuente fue instalada en el Parque del Oeste.

Foto: Antonio Passaporte. Archivo Loty (IPCE)

Durante la guerra volvió a desmontarse y guardarse. Después, en 1941 fue instalada en los jardines que recibieron el nombre de Jardines del Arquitecto Ribera, en honor de su autor, a espaldas del Museo Municipal, igualmente obra suya como sabemos, donde continúa.

La nueva base, al parecer diseño del arquitecto Luis Bellido, en tres de sus cuatro lados muestra un escudo con los años de creación y reubicación, 1731, 1911 y 1941. En el cuarto se encuentra el escudo de Madrid con el oso y el madroño.

En Marzo de 1995 concluyeron las obras de restauración durante las cuales se consolidó, reparó y limpió. Fue también por esa época cuando tuvo lugar el cerramiento de la histórica fuente, que se hallaba muy deteriorada por los actos de vandalismo que sufría, mediante una verja metálica sobre un poyete.

Cerrado al público durante años, este verano se ha abierto el acceso al jardín, desde el museo, de forma que después de tanto tiempo podemos volver a acercarnos al borde del pilón que es tetralobulado, dando singularidad al conjunto. En la base, cuatro delfines la custodian.

Los elementos decorativos son de piedra de Colmenar; en el segundo cuerpo hay unas hornacinas con jarrones y en cada esquina unos niños que sujetan grandes veneras.

El pilón y el resto de la fuente son de granito.

Todo el conjunto, a una altura de unos diez metros, se corona con la figura de la Fama.

Sin duda es un monumento muy bello que ha sufrido una vida azarosa, desmontajes y reformas, pero conserva la esencia del proyecto de Pedro de Ribera, una de las pocas fuentes del siglo XVIII que siguen existiendo en Madrid. El Jardín del Museo de Historia es un remanso de paz, merece la pena visitarlo, igual que por supuesto el propio museo.

Por : Mercedes Gómez

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Museo de Historia de Madrid
Calle de Fuencarral, 78
Horario: de martes a domingos de 10 a 20 horas
Acceso gratuito

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Bibliografía:

MARTÍNEZ CARBAJO, A.F. – GARCÍA GUTIERREZ, P.F. “Fuentes de Madrid”. La Librería, Madrid 2009.
RINCÓN, José. Historia de los monumentos de la Villa de Madrid. Madrid, 1909. Ed. Facsimil, Asoc. Libreros de Lance, 2011.
memoriademadrid.es

El 15 de julio de 1894 La Ilustración Española y Americana publicó un artículo dedicado al escultor Alfonso Bergaz titulado Don Alfonso Bergaz. Reparación de un injusto agravio. Lo firmaba Pedro de Madrazo. Como se desprende del título el objetivo del autor era rescatar del olvido al que él consideraba un gran artista, fallecido hacía más de ochenta años.

Opinaba Madrazo que su obra tenía tanta calidad como la de otros autores que en aquellos momentos finales del siglo XIX gozaban de gran notoriedad, Felipe de Castro, Francisco Gutiérrez, Juan Pascual de Mena o Roberto Michel, y sin embargo el nombre de Bergaz había sido eclipsado totalmente. Una primera explicación que nos da es el hecho de que el historiador Ceán Bermúdez no le había incluido en su célebre Diccionario Histórico de los más Ilustres Profesores de las Bellas Artes en España.

Alfonso Giraldo Bergaz nació en Murcia el 23 de enero de 1744 (fecha que publicó la Gaceta de Madrid a su muerte, aceptada hoy por la mayoría de autores, aunque Madrazo dijo que fue en 1745).

Su padre, también escultor, natural de Cuenca, estaba trabajando en la fachada de la Catedral de Murcia, por lo que el niño debió nacer allí de una forma accidental. Finalizada la obra la familia se trasladó a Madrid. Con solo 14 años el joven comenzó a aprender el oficio y el arte de la escultura bajo la dirección de Felipe de Castro, entonces escultor de Cámara de Carlos III y director de la Real Academia de Bellas Artes.

El rey Carlos III acababa de llegar a Madrid y se encontraba dedicado entre otras cosas a la creación de la Real Fábrica de Porcelana en el Buen Retiro. Se pidió a la Real Academia la presencia de algunos de los estudiantes más jóvenes para seleccionar a quien pudiera ocuparse de ese nuevo arte bajo la dirección de Juan Tomás Bonicelli y de varios escultores traídos de Nápoles. Mediante concurso, uno de los elegidos para trabajar en la Fábrica de la China fue Alfonso Bergaz. Estuvo allí trabajando diez años, mientras continuaba sus estudios en la Academia. Al cabo de este tiempo cayó enfermo, sugiere Madrazo que pudo deberse a la humedad que se respiraba en el Buen Retiro, dejó la Fábrica y se dedicó únicamente a perfeccionarse junto a su maestro Felipe de Castro.

En aquellos tiempos los alumnos de Bellas Artes se podían presentar a los Premios generales que se convocaban. El joven Alfonso con apenas 18 años obtuvo el primero, en 1763, y otro en 1766. Por esto y por las importantes obras que luego se le encomendaron, a pesar del olvido de Ceán, sabemos que en su época alcanzó gran prestigio.

Bergaz. “Santa Leocadia” (1763). Medalla de oro de segunda clase.

Bergaz. “Santa Leocadia” (1763). Medalla de oro de segunda clase.

En 1774 solicitó y obtuvo el título de Académico de Mérito. Nueve años después fue propuesto para el cargo de teniente director de la Real Academia y el rey se lo concedió, siendo esta la última concesión de Carlos III. En 1795, al filo de los 50 años, fue nombrado Escultor de Cámara de Carlos IV.

Alfonso Bergaz también fue Escultor oficial de la Villa y Corte debido a lo cual participó en la creación de las fuentes instaladas en el Salón del Prado, construidas a partir de los proyectos del arquitecto Ventura Rodríguez cuyos dibujos se encuentran en el Museo de Historia de Madrid.

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La Fuente de la Alcachofa, una de las más bonitas de la ciudad, en un primer momento estuvo ubicada frente a la Puerta de Atocha cerca del lugar donde hoy se encuentra el monumento a Claudio Moyano; se construyó entre 1781 y 1786.

De granito y piedra caliza, está formada por una columna en cuya parte inferior hay una nereida y un tritón de piedra que sostienen el escudo de Madrid. Sobre la columna en una taza hay varios niños y sobre ellos una alcachofa. Los niños y la alcachofa fueron realizados por el escultor Antonio Primo y los motivos mitológicos en la parte inferior por Alfonso Bergaz.

La Fuente de la Alcachofa. Foto: Begué 1864 (memoriademadrid)

La Fuente de la Alcachofa. Foto: Begué 1864 (memoriademadrid)

En 1880 fue trasladada al Retiro y situada en la plaza de Honduras junto al Estanque, donde felizmente continúa.

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En la parte posterior de la columna una inscripción indica en números romanos el año 1782.

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Desde 1986 hay una réplica en bronce cerca de su primitivo emplazamiento, en la glorieta de Atocha.

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Por la misma época se proyectaron las Cuatro Fuentes ubicadas en el Paseo del Prado a la altura de la plaza de Murillo. De las cuatro figuras que las remataban, tritones y nereidas con delfines, dos fueron obra de Roberto Michel y las otras dos de Bergaz.

Foto Antonio Passaporte (1927-1936), Archivo Loty (Mº de Cultura)

Foto Antonio Passaporte (1927-1936), Archivo Loty (Mº de Cultura)

Fueron construidas con piedra caliza de Colmenar, excepto los tritones y las nereidas que se hicieron con piedra de Redueña, muy poco resistente, de forma que el tiempo y el agua los deterioró hasta casi desaparecer; hace pocos años fueron sustituidos por réplicas. Los originales casi desfigurados se encuentran en el Patio del Museo de San Isidro.

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Otro de nuestros valiosos tesoros, aunque menos famosa que sus vecinas de Neptuno y Cibeles, y la única que podemos admirar de cerca, es la Fuente de Apolo o de las Cuatro Estaciones, proyectada por el mismo arquitecto en 1777. Fue encargada a Manuel Álvarez que realizó las figuras de las estaciones pero murió antes de terminar la estatua del dios Apolo que la corona. Lo hizo Alfonso Bergaz entre 1799 y abril de 1803.

Realizada en piedra de Redueña, aunque fue restaurada en los años 90 del pasado siglo, está muy erosionada, sobre todo las figuras de las Cuatro Estaciones que necesitan una nueva reparación. La estatua de Apolo está en mejor estado.

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También son de Bergaz los dos mascarones, los surtidores con las imágenes de Circe y Medusa.

Fuente de Apolo. Medusa.

Fuente de Apolo. Medusa.

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La más emblemática, la Fuente de Cibeles, realizada en mármol de Montesclaros, fue proyectada también en 1777, aunque se terminó antes que la de Apolo. Como sabemos la diosa Cibeles fue realizada por Francisco Gutiérrez y los leones fueron obra de Roberto Michel.

En 1791 fue Juan de Villanueva quien proyectó la instalación de dos grifos, un Oso y un Dragón, emblemas de la Villa, que surtieran de agua potable a los madrileños, uno de ellos, el dragón, de uso público; el oso estaba reservado a los aguadores. Siguiendo el modelo del arquitecto, los ejecutó Bergaz, igualmente en mármol. Los conocemos gracias a los grabados y alguna fotografía de la época.

Fuente de Cibeles (h. 1853) (Foto BNE)

Fuente de Cibeles (h. 1853) (Foto BNE)

Fueron retirados en 1862 cuando se decidió que la fuente dejara de dar agua potable. Tras una azarosa historia, que ya contamos aquí, reposan en el patio del Museo de San Isidro, junto a los pequeños tritones de las Cuatro Fuentes del Prado.

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Bergaz también trabajó para casas de la nobleza y personajes notables. Para el conde de Altamira, Duque de Alba, etc. En la escalera del llamado Palacio de Godoy, que visitamos hace tiempo, recordemos se hallaba un valioso friso en altorelieve. Contamos entonces que cuando el Ministerio de Marina y el Museo Naval (que estuvieron un tiempo en dicho palacio) se trasladaron al Paseo del Prado esquina calle Montalbán fue uno de los elementos trasladados a la nueva sede. Cuando escribí ese artículo desconocía que esta obra que en la actualidad adorna la espectacular escalera del Cuartel de la Armada (que por otra parte aún no había podido contemplar) era de Bergaz.

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Es un Triunfo romano, hermoso relieve inspirado en motivos clásicos.

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Bergaz trabajó también para varias iglesias madrileñas, San Francisco, Santa Cruz, Monasterio de San Martín…. Se conservan algunas de sus obras aunque lamentablemente la mayoría al parecer se han perdido.

Dos de ellas son las estatuas de mármol blanco, San Francisco de Sales y Santa Juana de Chantal, en la espléndida fachada de la iglesia de las Salesas Reales. La hoy parroquia de Santa Bárbara fue construida entre 1750 y 1758, cuando el artista era aún muy pequeño. Sin duda sus esculturas fueron colocadas posteriormente.

Santa Juana de Chantal. Foto: Jesús C.V. (2015)

Santa Juana de Chantal. Foto: Jesús C.V. (2015)

Santa Juana y San Francisco de Sales fueron los fundadores de la orden de la Visitación, la orden del Monasterio de las Salesas, por lo que ocupan un lugar preferente tanto en el exterior como interior de esta iglesia.

San Fco. de Sales (detalle). Foto: Jesús C.V. (2016)

San Fco. de Sales (detalle). Foto: Jesús C.V. (2016)

En los detalles de las formas esculpidas por Bergaz se aprecia una delicadeza y perfección extraordinarias.

San Fco. de Sales (detalle). Foto: Jesús C.V. (2016)

San Fco. de Sales (detalle). Foto: Jesús C.V. (2016)

En la actual Biblioteca de la UNED sobre el arco de medio punto de la rotonda de la que fue antigua iglesia pervive el Escudo de las Escuelas Pías de San Fernando sostenido por dos ángeles, obra de nuestro protagonista, como símbolo y recuerdo de la historia de esta institución en el barrio de Lavapiés.

escudo copia

Finalmente en la iglesia de San Ginés encontramos una imagen de madera policromada realizada en 1807, el Cristo Crucificado ubicado en una Capilla aneja, flanqueado por cuatro ángeles atribuidos a Pompei Leoni. La escultura es magnífica, producto de la madurez alcanzada por el artista.

cristo-san-gines-copia

Como hemos visto, el escultor a lo largo de su vida obtuvo casi todos los cargos importantes, llegando ese año a ser nombrado Director General de las Bellas Artes de San Fernando.

Alfonso Giraldo Bergaz murió en Madrid el 19 de noviembre de 1812. Tenía 67 años.

Por : Mercedes Gómez

Con todo mi agradecimiento a Jesús C.V. por su ayuda y la cesión de sus magníficas fotos de la iglesia de las Salesas.

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Bibliografía :

Gaceta de Madrid, nº 39 (1 dic 1812)
MADRAZO, Pedro. “Don Alfonso Bergaz. Reparación de un injusto agravio”. La Ilustración Española y Americana. Madrid, 1894.
MELENDRERAS, José Luis. “Dos escultores murcianos en la Corte: Alfonso Giraldo Bergaz y Ramón Barba Garrido”. Anales de la Universidad de Murcia. Filosofía y Letras. Murcia, 1985.
El País. “Las fuentes de Pontejos y de las Cuatro Estaciones, restauradas” El País, 17 mayo, 1994.
ALBARRÁN, Virginia. “Escultores académicos del siglo XVIII en el Diccionario de Ceán Bermúdez. Nuevas adiciones (I)”. AEA, 2005.
MARTÍNEZ CARBAJO y GARCÍA GUTIÉRREZ. Fuentes de Madrid, La Librería, 2009.

Al final de la calle del Espíritu Santo hay una larguísima tapia tras la cual se adivinan algunos árboles que si no conoces el lugar no permiten imaginar la maravilla que esconde.

espiritu santo tapia

Pertenece al Palacio de Parcent que tiene su fachada principal al doblar la esquina, en la calle de San Bernardo nº 62.

parcent

Del Palacio ya hemos hablado, cuando en septiembre de 2014 visitamos el vecino Palacio Bauer. Recordemos su evolución.

En las primeras décadas del XVII, que refleja el primer plano de Madrid obra de Antonio Mancelli, el solar ya mostraba un amplio jardín.

Plano de A.Mancelli (1623)

Plano de A.Mancelli (1623)

La otra fachada lateral del edificio corresponde a la calle de San Vicente, tramo que en el siglo XVII recibía el nombre de calle de los Siete Jardines, y no es de extrañar pues las manzanas de edificaciones a ambos lados escondían huertos y jardines, tal como dibujó Texeira.

Plano de P.Texeira (1656)

Plano de P.Texeira (1656)

Como ya vimos, el Palacio de Parcent en el siglo XVIII era la Casa nº 1 de la manzana 485, propiedad de los marqueses de Mejorada y de la Breña. La gran posesión en el XVII había estado formada por 5 solares, entre ellos uno en el que se encontraba la casa de doña Catalina Bernardo de Quirós. Sobre estas primeras construcciones se levantó el nuevo palacio.

El Palacio de Parcent fue construido en 1728 según proyecto de Gabriel Valenciano, discípulo y colaborador de Pedro de Ribera. Ha sido reformado y ampliado en varias ocasiones, sin embargo se conserva la estructura general, su planta rectangular alrededor del patio, el jardín trasero y la portada, que recuerda el estilo del maestro.

San Bernardo nº 62

San Bernardo nº 62

Una primera ampliación y reforma fue llevada a cabo en 1860 por el arquitecto Manuel Seco. La segunda solo tres años después por Pedro Vidal.

El Marqués, que lo reedificó en el siglo XIX ya que se encontraba en muy mal estado, llegó a Madrid en 1865, así nos lo cuenta Virginia Tovar en su libro sobre el Palacio de Parcent. Entonces el Palacio de la marquesa de la Breña, que fue también marquesa de Guadalcázar, pasó a ser el Palacio de Guadalcázar.

Plano del Gral I.Ibero (1875)

Plano del Gral I.Ibero (1875)

No se sabe bien porqué, después de haber realizado grandes obras, la familia de Mejorada-Guadalcázar abandonó el palacio. Don Isidro Alfonso de Sousa Portugal, marqués de Guadalcázar, fue el último propietario de este título.

En el siglo XX fue el hotel de los Iturbe-Scholtz Hermendorff, y luego de los Parcent-Hohenlohe. Finalmente el edificio pasó al Estado que sigue siendo su propietario, conservando el nombre de Parcent.

La tercera ampliación y reforma fue obra de José Monasterio Arrillaga, en 1900. La cuarta, en 1922, de Luis de Landecho.

En los años 80 pasó a depender del Ministerio de Justicia y una vez más fue restaurado, en este caso según proyecto de Ángel Esteve; algunas oficinas de este ministerio lo ocupan desde 1985. Merece la pena conocer el interior del edificio y el patio reformado con su galería de hierro; diversas estancias conservan la lujosa y elegante decoración barroca, casi rococó en algún caso, del pasado. Pero hoy nos vamos a detener en el jardín.

Se habla a menudo de jardines secretos que no son tal pues son jardines públicos que muchos conocemos, pero en este caso sí que estamos en uno poco conocido pues no es fácil acceder a él. De titularidad pública, sería deseable que se permitiera visitarlo más fácilmente.

Gracias a las visitas Bienvenidos a Palacio organizadas por la Comunidad de Madrid por fin pudimos conocer qué había al otro lado de la misteriosa tapia, el bellísimo Jardín del Palacio de Parcent.

parcent-otro-lado-tapia

Son 1.200 metros cuadrados (de los 3.286 totales de la parcela) que gozan de la máxima protección como Jardín de Interés Histórico y Artístico.

Situado a espaldas del edificio, entre la calle de San Vicente y la de Espíritu Santo como dijimos, es espectacular, inesperado en pleno centro de Madrid.

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Al fondo se encuentra el invernadero de hierro y cristal construido en la reforma de José Monasterio a comienzos del siglo XX.

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Como explica Virginia Tovar, el jardín creado alrededor de un eje, con el invernadero a modo de tribuna, recuerda las técnicas escenográficas barrocas, efecto conservado a pesar de las múltiples reformas.

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Entre las dos naves laterales abovedadas del invernadero, bajo una exedra central había una fuente de piedra en cascada, hoy sin uso, coronada por el dios Neptuno.

parcent-neptuno

Contemplamos castaños de Indias, algún olivo, aligustres, adelfas, rosales, preciosas plantas trepadoras, enredaderas… sobre un cuidado césped.

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El jardín y el invernadero fueron rehabilitados por el Ministerio de Justicia entre los años 2011 y 2012.

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La fachada que da al jardín por cuya puerta hemos accedido y volveremos sobre nuestros pasos para terminar la visita corresponde a la reforma de José Monasterio realizada en 1900.

parcent-fachada-jardin

Aunque al jardín se podría acceder, si así se decidiera, directamente por la puerta lateral, sin necesidad de cruzar las estancias palaciegas, hoy ministeriales. Ojalá algún día se abra al público.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

TOVAR, Virginia. El Palacio de Parcent, Sede del Ministerio de Justicia e Interior. Ministerio de Justicia e Interior, Madrid, 1995.
COAM. Guía de Arquitectura de Madrid. 2003.
Palacio de Parcent. Bienvenidos a Palacio. Comunidad de Madrid, 2016.

 

 

 

 

 

Jardines del Barrio de Salamanca (III)

Alrededor de la actual plaza del Marqués de Salamanca fue creciendo todo el distrito, uno de los que conformaron el Ensanche de Madrid en el siglo XIX, comienzos del XX, gracias al personaje que le da nombre, José de Salamanca y Mayol. En el centro una estatua le recuerda. Realizada en 1902 por Jerónimo Suñol, inicialmente fue instalada a unos metros de aquí, en la misma calle de Lista –actual José Ortega y Gasset­– en su confluencia con la de Velázquez, hasta que finalizó la urbanización de la plaza y fue trasladada.

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En los comienzos del siglo XX aún apenas había construcciones en la zona. En la plazoleta, solo la Escuela-Asilo de la Fundación Sotés que aparece representada en el plano de Facundo Cañada.

Plano de F. Cañada (h. 1900)

Plano de F. Cañada (h. 1900)

La Escuela, que había sido inaugurada en 1896 inspirada en las ideas pedagógicas de la Institución Libre de Enseñanza, tenía un carácter asistencial que daba instrucción, vestía y alimentaba a niños pobres de ambos sexos, entre 3 y 7 años, cuyos padres no podían cuidar a sus hijos en horario de trabajo. El hotel en el que se encontraba fue expropiado para completar el trazado de la plaza. La escuela se trasladó a la calle de Cristóbal Bordiú. En su lugar, actual nº 2, uno de los edificios construidos aún perdura, la Casa-palacio del vizconde Escoriaza, levantado por Enrique Pfitz pocos años después, entre 1919 y 1922.

Su primer nombre oficial fue, desde 1904, plaza de Salamanca.

Plano de Madrid L. Delage (1915)

Plano de Madrid L. Delage (1915)

También se conservan los palacetes del nº 5, obra de Joaquín Saldaña, el más antiguo, levantado entre 1911-14; y en el nº 7 el antiguo palacete del marqués de Guerra, construido por Fernando de Escondrillas en 1925. El resto de construcciones son posteriores a la guerra. Como la denominación de la plaza, que en 1944 por acuerdo municipal pasó a ser la plaza del Marqués de Salamanca. El Jardín de la glorieta entonces era circular, con la estatua del marqués en el centro.

En el actual nº 5, esquina con la calle José Ortega y Gasset 35, se conserva la mencionada casa-palacio, de más de mil metros cuadrados, construida según proyecto del arquitecto Saldaña.

salamanca 5 palacete

Joaquín Saldaña fue un arquitecto madrileño (1870-1939) especializado en la construcción y reforma de edificios para la clase aristocrática y más adinerada del Madrid de finales del XIX y principios del XX. Su participación en la creación del elegante barrio de Salamanca fue importante. Muy cerca, en la manzana siguiente, en la esquina de Ortega y Gasset con Castelló, proyectó el antiguo palacete de José Luis Gallo, luego de Juan March. En la esquina contraria construyó el palacete del marqués de Hijosa de Álava, hoy conocido precisamente como Palacio de Saldaña.

La entrada principal al edificio que hoy visitamos se encuentra en la propia plaza, con su fachada curva, forma que tomaron todas las construcciones para adaptarse al proyecto.

salamanca fachada nº 5

El portal y acceso está decorado emulando los tiempos más esplendorosos del palacio.

salamanca lampara portal

En la actualidad lo ocupa una firma de moda. El interior completamente rehabilitado, no debe conservar nada del antiguo palacete, acaso la barandilla de la escalera, pero su decoración es un tanto palaciega, buscando la elegancia y singularidad.

salamanca escalera

salamanca5 escalera

Una puerta trasera da al jardín por el que también se puede acceder al palacete.

salamanca entrada jardin

salamanca entrada jardin2

El precioso jardín, muy cuidado, guarda dos delicadas fuentes.

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Como los otros jardines de palacios vecinos y la propia plaza, forma parte del listado de Elementos Singulares en el Catálogo de Elementos Protegidos del Plan General de Ordenación Urbana de 1997.

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La plaza en la actualidad divide el distrito de Salamanca, los barrios de Lista al este y Castellana al oeste; al sur, los de Recoletos y Goya. La zona ajardinada en el pasado de forma circular hoy está partida, atravesada por la calle Príncipe de Vergara.

salamanca glorieta partida

No conserva ninguna especie del jardín original pero está adornada con pinos que dan sombra al marqués, que allí continúa presidiendo su plaza.

salamanca pinos

Por : Mercedes Gómez

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Otros artículos:

Jardines del Barrio de Salamanca (I). El Jardín de la Plaza de la Independencia.

Jardines del Barrio de Salamanca (II). Patios de manzana.

Bibliografía:

COAM. Guía de Arquitectura de Madrid. Madrid 2003.
RIVAS, P. y RAÑÉ, T. Instituto Geológico y Minero de España: historia de un edificio. IGM, Madrid 2006. (pág, 20)

 

El pasado mes de octubre de 2014 tuvimos ocasión de visitar por primera vez la Quinta de Torre Arias y conocer un poco su historia y la de la condesa doña Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno. Este año, el pasado mes de marzo, con motivo de las Jornadas que celebra todos los años La Casa Encendida sobre Viejos jardines, nuevos parques hemos podido volver a visitarla y comprobar los cambios tras un gran trabajo de limpieza, inicio de recuperación. Entre las buenas noticias que nos dieron estaba la de que no se iba a derribar ninguna construcción antigua, lo cual sí estaba previsto en el proyecto del anterior Consistorio. Pocos días después esta decisión fue reforzada por la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) que anuló de forma definitiva el Plan Especial de Protección y Ordenación de la finca de Torre Arias, aprobado por el Ayuntamiento de Madrid el 30 de julio de 2014 y que contemplaba la demolición de varios inmuebles incluidos en la finca.

Otro día tal vez hablaremos de estas construcciones, de gran interés. Hoy hablaremos del Agua.

boca de riego

En ambas visitas hemos podido comprobar la gran importancia del agua para el mantenimiento de la Quinta, sus jardines, arbolado y campo de labor a lo largo de los siglos. Hay fuentes de todo tipo, de las que fueron ornamentales, como la que subsiste a duras penas frente al palacio, o muy rudimentarias, con la única función de proporcionar el agua necesaria.

Casita junto a la entrada Quinta Torre Arias

Casita junto a la entrada de la Quinta

 

fuente entrada

Dos Viajes de Agua surtían fuentes de todo tipo. De adorno, como la del cenador junto al palacio…

fuente cenador

… o rústicas, como alguna situada junto a los edificios destinados a los animales.

fuente piedra

Grandes o pequeñas, de piedra o de hierro.

fuente hierro

En esta segunda ocasión fue una alegría y una delicia observar y escuchar el agua que ha vuelto a fluir por algunas de las canalizaciones antes secas.

Año 2014

Otcubre 2014

 

Marzo 2016

Marzo 2016

La revista de agricultura y jardinería El Campo nº 20 de 16 septiembre de 1877 hablaba de la Quinta entonces propiedad del marqués de Bedmar. El autor se refería a las norias, los pozos artesianos, cauces y acequias, un lavadero provisto de calderas alguna de ellas de vapor… y hablaba de las dos fuentes, la de la Isabela y la de la Minaya que derraman sus ricas y abundantes aguas y con ellas se riegan la huerta y los jardines.

arroyuelo

En nuestro segundo paseo pudimos ver ambas fuentes, surtidas por los dos Viajes de Agua de la Quinta, el de la Isabela y el de la Minaya. Y otros elementos importantes en la vida de Torre Arias.

En la zona de las Caballerizas una gran alberca y el Baño de los caballos.

caballeriza

La espléndida noria conservada…

noria

Recordemos que el arroyo, el Arroyo de la Quinta que la cruzaba de oeste a este, en cierto modo separaba la ciudad de la zona del palacio.

Cauce, a un lado la fuente de la Minaya, al otro la alberca.

Cauce, a un lado la fuente de la Minaya, al otro la alberca.

El puente de la Alcantarilla, al este. Etc.

Los dos Viajes de Agua que discurrían por su subsuelo surtían la Quinta de Torre Arias.

El Viaje de la Isabela actualmente no tiene agua.

Fuente de La Isabela

Fuente de La Isabela

 

fuente isabela2

Fuente de la Isabela (detalle)

Sí el Viaje de la Minaya.

Fuente de La Minaya

Fuente de La Minaya

Por sus preciosas galerías aún fluye el agua.

galeria minaya

 

Por : Mercedes Gómez

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NOTA:

La casualidad ha querido que mientras preparaba este breve artículo llegara la grata información por parte del Instituto de Estudios Madrileños de la próxima celebración de un nuevo Ciclo de conferencias sobre las Quintas de Recreo madrileñas en la sede de la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno. Como os anunciaba el sábado pasado, el ciclo comienza hoy con Un recorrido por las quintas de recreo de la aristocracia en la Comunidad de Madrid, a cargo de Miguel Lasso de la Vega.

La segunda, por José Ramón Salgado, el próximo día 26 tratará sobre La evolución histórica de la Quinta de Torre Arias.

 

 

El vestíbulo de entrada al Museo de Historia de Madrid está adornado por dos esculturas antiguas. Son dos joyas históricas y artísticas, propiedad del Museo Arqueológico Nacional, conservadas en depósito en nuestro querido museo municipal.

Son las figuras de la Abundancia y de Endimión. Según consta en las cartelas, ambas coronaban dos fuentes monumentales en el siglo XVII madrileño.

entrada estatuas2

Dentro del plan para solucionar las necesidades de agua en Madrid tras el aumento de población que provocó la llegada de la Corte en 1561, en los comienzos del siglo siguiente se construyeron viajes de agua (Abroñigal, Castellana…) y se instalaron numerosas fuentes públicas. La mayor parte eran muy sencillas, modestos caños de vecindad, pero también se crearon algunas fuentes monumentales con el fin de decorar las plazas más notables de la Villa.

Una de las primeras fue la de la plaza de la Cebada, encargada en 1617 al arquitecto Juan Gómez de Mora. Otras, entre ellas la cercana Fuente del Humilladero de San Francisco, al año siguiente fueron diseñadas por el escultor Rutilio Gaci. Ambas aparecen dibujadas por Pedro Texeira en su plano realizado unos años después, en 1656.

Con la leyenda nº 46, la Fuente de la plaza de la Cebada que se encontraba en un lateral de la gran plaza dedicada a mercado. Suministraba agua procedente del Viaje del Alto Abroñigal.

texeira cebada

Fue realizada por el alarife Pedro de Pedrosa y el maestro de cantería Martín de Gortairi. Se coronó con una figura mitológica.

Según indica el letrero del museo, la estatua de mármol de la Abundancia sosteniendo un niño, realizada hacia 1650, formó parte del remate escultórico.

la abundancia

La Abundancia (h. 1650)

En el interior del museo podemos ver dos pinturas del siglo XVIII que representan la importante plaza.

La Procesión de la Virgen de Gracia en la Plaza de la Cebada (1741) de Manuel de Chozas.

Procesión de la Virgen de Gracia en la Plaza de la Cebada (1741) M. de Chozas

Procesión de la Virgen de Gracia en la Plaza de la Cebada (1741) M. de Chozas

En la esquina a nuestra izquierda aparece la fuente. En el conjunto escultórico hay otro niño a los pies de la figura principal.

fuente procesion cebada

Procesión de la Virgen de Gracia en la Plaza de la Cebada (1741) M. de Chozas (detalle)

Y la Feria de Madrid en la plaza de la Cebada (1770-1780), de Manuel de la Cruz, perteneciente al Museo del Prado.

Feria de Madrid en la plaza de la Cebada (1770-1780), M. de la Cruz

Feria de Madrid en la plaza de la Cebada (1770-1780), M. de la Cruz

En esta pintura ya no aparece el niño en la base.

abundancia feria cebada

Feria de Madrid en la plaza de la Cebada (1770-1780), M. de la Cruz (detalle)

La fuente sufrió varias obras y reformas en los siglos XVII y XVIII; muy deteriorada, fue demolida en 1840. No he conseguido información sobre los posibles cambios en el remate escultórico y si la estatua fue sustituida por otra en algún momento.

Con el nº 50 Texeira dibujó la Fuente del Humilladero de San Francisco, de Puerta de Moros o de Endimión; en este caso se surtía del Viaje del Bajo Abroñigal.

texeira endimion

Se cree que fue obra de Rutilio Gaci y el mismo Martín Gortairi; se construyó entre 1620 y 1638. La obra de cantería fue encargada al maestro Miguel de Collado.

Fue rematada por la figura de Endimión, igualmente de mármol, obra reformada y limpiada por el escultor Manuel Pereira, trabajo tasado en 1640.

A mediados del siglo XIX la escultura fue trasladada a la fuente de la plaza de Lavapiés.

Foto Revista Villa de Madrid

Foto Revista Villa de Madrid nº 53

Fuente que también desapareció, pero la escultura felizmente se conserva.

Endimión (h. 1620)

Endimión (h. 1620)

Endimión y la Abundancia nos reciben cuando llegamos al Museo de Historia de Madrid, en la calle de Fuencarral nº 78. Merece la pena detenerse unos minutos, contemplarlas y recordar su larga historia y los misterios que las envuelven.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

MOLINA CAMPUZANO, Miguel. Fuentes artísticas madrileñas del siglo XVII. Ayuntamiento de Madrid – IEM 1970.
DÍAZ y DÍAZ, Mª del Sol. “Fuentes públicas monumentales del Madrid del siglo XVII” Revista Villa de Madrid nº 53. Madrid, 1976.

La Casa de Campo es el gran parque de Madrid con más de mil setecientas hectáreas sobre todo de bosque; pinos, encinas, fresnos, robles, cedros… muchos de ellos centenarios y singulares. Doscientas ochenta y cuatro no son de libre acceso (Club de Campo, Zoo, etc.)

Hoy, aunque en un largo paseo, vamos a recorrer un pequeña parte, la zona de El Zarzón, que recibe este nombre por la abundancia de zarzas o zarzamoras que crecen en las orillas del arroyo Meaques, uno de los que surcan el Real Bosque y desembocan en el Manzanares.

La Casa de Campo está dividida en cuarteles, al suroeste está el Cuartel de Rodajos, en la zona baja del parque, que incluye el Zarzón.

casa de campo sierra

La historia del Real Bosque, primer Real Sitio, es muy antigua. En las proximidades del arroyo Meaques, igual que del río Manzanares, hubo asentamientos humanos desde el Paleolítico.

ribera Meaques

Ya en la Edad Moderna, recordemos que aquí frente al Alcázar en el siglo XVI Felipe II, después de traer la Corte a la Villa, construyó su Jardín Reservado con sus Grutas renacentistas. En los terrenos que el rey había ordenado comprar, con huertas y arbolado se hallaba la finca de los Vargas, con su casa-palacio, que luego fueron ampliados con otras tierras.

En el siglo XVII, en época de Felipe IV la posesión fue en gran medida abandonada, pues casi todos los cuidados iban destinados al nuevo Palacio del Buen Retiro. Pero el siglo XVIII supuso la llegada de una época de esplendor. Tanto el primer monarca borbón Felipe V como su hijo Fernando VI aumentaron su superficie con adquisiciones de nuevos terrenos, y sobre todo Carlos III, que aunque no debió frecuentarla mucho en realidad, realizó diversas mejoras, siempre dirigidas por su arquitecto e ingeniero Francisco Sabatini, con la colaboración del arquitecto José de la Ballina.

Se reforzó su carácter de reservado real. Las edificaciones fueron escasas, solo las estrictamente necesarias, pues fue considerado un Real Bosque, no una residencia real, como sí lo fueron Aranjuez, el Pardo o el propio Palacio Real de Madrid. El carácter lúdico-recreativo que tuvo el Jardín para Felipe II se transformó en productivo (agrícola y ganadero), en línea con el pensamiento más racionalista de la Ilustración.

Como iremos viendo, se reconstruyó la tapia, se crearon puentes, rejas de los arroyos, etc. Y, entre otras cosas, se construyó un sistema de distribución del agua. En 1768 Sabatini acometió un proceso de canalización de las aguas del Real Sitio, un complejo sistema hidráulico para evitar los desbordamientos. En la Cerca instaló una serie de pasos con rejas que permitían el paso del agua pero no de las personas, y la protegían de las riadas.

Lo primero que realizó fueron las Rejas. Las riadas causaban mucho daño, incluso la Cerca estaba muy deteriorada debido a la fuerza de las aguas desbordadas. Sabatini la reconstruyó entre 1768-1779. Los materiales empleados fueron el ladrillo y el pedernal, cubierto el muro por una albardilla de piedra berroqueña.

Eran numerosos los arroyos que iban a desembocar en el río Manzanares, el Meaques era el más importante. Sobre el Meaques se construyeron varios Puentes.

En julio de 1782 Carlos III encargó a Sabatini la creación de cinco puentes con albardilla de piedra, pues los que ya existían eran todos de madera, por tanto muy frágiles. Constan en el expediente los de la Agachadiza, del Álamo Negro, del Batán y el Puente Estrecho o de la Culebra; el quinto o no lo nombran, o no se ejecutó.

Caminamos próximos a la ribera del arroyo Meaques. Primero vemos el puente de Hierro, moderno. El segundo puente con el que nos topamos es el del Álamo Negro. La calle de los Álamos Negros y el puente del Álamo Negro, próximo a uno de los árboles de esta especie, son citados ya en el siglo XVI al hablar del Real Bosque.

puente alamo negro2

Contaba con tres ojos, dos laterales con arcos rebajados y uno central con arco de medio punto. Dos tajamares curvos por un lado, y por el otro otros dos en ángulo. Su perímetro era de fábrica de ladrillo y las albardillas de piedra berroqueña. En la actualidad está cubierto por una capa de cemento y alguno de sus ojos está cegado.

puente alamo negro1

Los demás puentes eran similares a este. Todos fueron terminados en marzo de 1783.

Llegamos a la laguna o charca de El Zarzón, con su puentecito de madera, que llega hasta el puente de la Culebra. El paisaje es precioso.

meaques laguna

El puente de la Culebra, o puente estrecho, así figura en los documentos antiguos, es el de mayor valor artístico. Consta de cuatro ojos con arcos de medio punto y un pretil de piedra berroqueña con albardilla curva que le confiere su forma especial.

puente culebra1

El pavimento está formado por losas de piedra. El sinuoso puente es muy bello.

puente culebra floron

Una banda de piedra separa esta zona superior de la inferior formada por los pilares, arcos, bóvedas y tajamares de ladrillo.

puente culebra ext

El pedernal está presente en todas las construcciones.

puente culebra pedernal

Tras cruzarlo, muy cerca, se halla la fuente del Zarzón, anterior a la época de la República en que el parque se abrió al público y se construyeron varias fuentes. Aparece mencionada en documentos al menos desde 1898.

fuente del zarzon

Las fuentes, tanto ornamentales como utilitarias, fueron muy importantes en el Real Sitio desde muy antiguo. De las primeras, aunque no en su ubicación original, se conserva la Fuente del Águila.

Seguimos nuestro camino, ahora paralelo a la Cerca, que en algunos tramos conserva la construcción del siglo XVIII, espléndida, de ladrillo, granito y pedernal.

Casi oculta entre la vegetación se encuentra la reja del arroyo del Espinillo.

cerca y reja

Bajo el camino observamos el cauce del arroyo que desemboca en el del Prado del Rey.

arroyo espinillo

Igual que los puentes, las rejas en algunos casos constaban de tajamares situados frente a la corriente. La mayoría se conserva, las dos de Antequina, la de la Zorra, Meaques y la del arroyo de Prado del Rey, a su vez afluente del Meaques, con cinco arcos escarzanos.

rejas prado del rey

Desde las rejas de Prado del Rey seguimos caminando, ahora junto a la ribera de este arroyo y escondida entre los árboles y arbustos hallamos la Fuente de Rodajos, también anterior a la República.

fuente de rodajos

En la ribera del arroyo, cerca de la fuente, hay una alberca, ahora sin agua.

casa de campo alberca

En el siglo XIX se realizaron nuevas obras de canalización, muchos metros de acequias de las que subsisten numerosos vestigios.

acueducto pequeño

En 1845 a la entrada del arroyo Meaques, con el fin de aumentar el caudal se realizaron obras en la más pura tradición de los antiguos viajes de agua.

acequias

Es un placer pasear por la Casa de Campo, uno de los tesoros madrileños, privilegio de esta gran ciudad, e ir descubriendo admirados sus elementos históricos.

Por : Mercedes Gómez

Con todo mi agradecimiento a Armando Herrero que preparó el recorrido con esmero y me guió en este maravilloso paseo.

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Bibliografía:
TEJERO, Beatriz. Casa de Campo. Fund. Cajamadrid-Doce Calles, Madrid 2001.
VVAA. La Casa de Campo. Más de un millón de años de historia. Lundwerg- Ayuntamiento de Madrid, Madrid, 2003.
APARISI LAPORTA, Luis Miguel. La Casa de Campo. Historia documental. Lundwerg-Ayuntamiento de Madrid, Madrid, 2003.

Hace más de seis años visitamos las Grutas del Jardín de Felipe II en la Casa de Campo. Contamos entonces que Felipe II fue el rey más poderoso, también el rey jardinero. Esta es quizá una de sus facetas más desconocidas, aunque es sabido que tuvo un gran interés por el arte.

Enamorado de las plantas, y conocedor de los jardines italianos, franceses y flamencos, transformó el jardín español, hasta entonces encerrado en los claustros de los conventos y palacios medievales. El Reservado de Felipe II fue uno de los lugares más refinados y sofisticados de aquella época; arquitectos reales, los más reputados maestros flamencos en hidráulica, los mejores escultores y decoradores italianos, los más exquisitos jardineros españoles… todos participaron en su creación.

El Reservado de la Casa de Campo -junto con el Jardín de la Isla en Aranjuez- fue el más claro ejemplo de jardín del gusto de Felipe II, trazado por Juan Bautista de Toledo, su primer arquitecto, dentro de la rehabilitación de la antigua Casa de los Vargas.

Las fuentes monumentales llegaron a desempeñar un papel de primer orden en estos jardines; las más notables llegaron desde Italia a Aranjuez y a la Casa de Campo. Eran fuentes clasicistas que se situaban en los lugares de reposo a lo largo del recorrido de los recintos ajardinados. También eran punto de referencia de los ejes del trazado.

El Jardín geométrico frente al Palacete se conformó mediante dos ejes, uno norte-sur, en el que se encontraba la fuente, y otro este-oeste. Más adelante, en el siglo XVII, en el centro se situó la estatua ecuestre de bronce de Felipe III obra de Juan de Bolonia y Pietro Tacca, que actualmente está en la Plaza Mayor.

Pasado

La Fuente del Águila era el elemento decorativo más importante del Jardín, donde se encontraba instalada al menos desde 1584.

Tenía un pilón ochavado con cabezas de león en las esquinas y tres grupos escultóricos superpuestos. Como remate, un águila de dos cabezas, lo cual hizo pensar que fue realizada en tiempos de Carlos V, pero últimos estudios indican que fue construida durante el reinado de Felipe II y que fue obra de autores italianos.

Además de los planos –incluido el de Pedro Texeira-, en el Museo de Historia contemplamos dos pinturas que la reflejan.

Museo de Historia

Museo de Historia de Madrid

Félix Castello la pintó en su cuadro La Casa de Campo (1615-1651), ubicada frente al Palacete de los Vargas.

F.Castello.

F.Castello. “La Casa de Campo”.

“… en la misma calle del Caballo se levanta una magnífica y hermosa fuente de mármol, y consta de cuatro tazas unas sobre otras…” (A. Ponz).

F. Castello.

F. Castello. “La Casa de Campo” (detalle).

En la misma Sala la vemos representada en la Vista de los jardines de la Casa de Campo (1601-1650), anónimo madrileño, propiedad del Museo del Prado, hoy en depósito en el Museo de Historia.

Anónimo Madrileño, h. 1634. Vista de los jardines de la Casa de Campo.

Anónimo Madrileño, h. 1634. Vista de los jardines de la Casa de Campo (Foto: Museo del Prado)

Anónimo Madrileño, h. 1634. Vista de los jardines de la Casa de Campo (detalle).

Anónimo Madrileño, h. 1634. Vista de los jardines de la Casa de Campo (detalle). (Foto: Museo del Prado)

En 1895 el cuerpo central de la fuente fue trasladado al Escorial e instalado en el patio principal de la Casa de la Compaña, que formaba parte del conjunto del Monasterio, actualmente sede del Real Centro Universitario Escorial-María Cristina, adscrito a la Universidad Complutense de Madrid.

Real Centro Universitario Escorial-María Cristina

Real Centro Universitario Escorial-María Cristina

Real Centro Universitario Escorial-María Cristina. Claustro principal.

Real Centro Universitario Escorial-María Cristina. Claustro principal.

En 1998 se celebró el IV Centenario de la muerte de Felipe II, ocurrida el 13 de septiembre de 1598, con una exposición memorable en El Escorial; y otra en Aranjuez, con la intención de mostrar esta faceta del rey jardinero y defensor de los bosques, comisariada por Carmen Añón, Felipe II, el rey íntimo. Jardín y naturaleza en el siglo XVI.

El jardín privado de Felipe II, en el palacio real de Aranjuez, también obra de Juan Bautista de Toledo, formó parte del recorrido de la exposición. Allí se instaló la Fuente del Águila con las piezas que se encontraban en el propio Palacio y las procedentes del Escorial, del patio de María Cristina; faltaba el águila bicéfala, desaparecida.

La Sociedad Estatal para la conmemoración de los Centenarios de Felipe II y Carlos V financió la restauración y reproducción completa de esta fuente.

Presente

En septiembre del año 2000, la reproducción se instaló en el Jardín del Claustro del Centro Universitario María Cristina, en el mismo lugar donde antes estuvo la fuente original. Como antaño en la Casa de Campo, la fuente se encuentra en el centro de una plazuela, remanso de descanso en un delicioso jardín formado por caminitos rodeados de bancos, parterres y flores.

patio desde arriba escorial

Durante un tiempo se atribuyó la autoría de la fuente al escultor Juan Antonio Sormano, hoy se cree que debió ser realizada en Italia por Giovanni Angelo Montorsoli.

fuente del aguila

Así consta en la placa colocada al pie de la fuente.

Casi todos los autores reproducen el texto de Antonio Ponz, el historiador viajero que pudo verla en el siglo XVIII, por ser la mejor descripción. Esta es la transcripción:

La fuente del Águila «… consta de cuatro tazas, unas sobre otras. La mayor y más baja es de figura octogonal, puesta sobre tres gradas: en cada ángulo hay una cabeza de león, haciendo pie en la parte inferior una garra del mismo animal; en los espacios intermedios alternan águilas de dos cabezas y máscaras, formando con el collar del Toysón una especie de festón, que pende de las cabezas de leones, de las máscaras y de las águilas.

fuente aguila pilon

En las molduras de dicha taza hay diferentes labores de conchas, delfines, hojas, etcétera.

fuente aguila primer plato

Para sostener la segunda taza hay tres figuras de tritones agrupadas a una columna, ejecutadas con mucha inteligencia y grandioso carácter, y en el reverso tiene labores de delfines, conchas y otras cosas.

fuente del aguila hombres

La tercer taza está sostenida por otras tres figuras más pequeñas que las de abajo, esto es, menores que el natural; no tienen representación determinada, y son desnudos de hombres hechos con gran inteligencia. Su relieve es casi entero y están arrimadas a la columna que sostiene dicha taza, en la que hay tres mascarones para echar el agua.

fuente del aguila sup

La taza cuarta se sostiene por tres niños enteramente relevados y una columnita en el medio. Las manos y brazos de todas estas figuras se unen mutuamente, y las actitudes tienen contraste y variedad.

fuente aguila plato 3

Es una bellísima réplica de la Fuente del Águila, que desde la Casa de Campo viajó hasta este patio en el siglo XIX y desde aquí a Aranjuez para ser restaurada en 1998.

Pero entonces… ¿dónde se encuentra la Fuente del Águila original, la fuente del jardín renacentista de Felipe II?

Según me cuentan en el propio Centro, permanece guardada en Aranjuez, desmontada, desde 1998.

¿Futuro?

La Fuente del Águila es la fuente monumental más antigua de Madrid -aún más que la Fuente de los Tritones-, una verdadera joya artística e histórica. Ya que fue restaurada debería ser expuesta al público, ojalá vuelva a Madrid y podamos contemplarla.

Como vimos en el artículo mencionado al principio dedicado a las Grutas, en junio de 2009 el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid publicó el Acuerdo por el que se incoaba el expediente para la Declaración de Bien de Interés Cultural, en la categoría de Sitio Histórico, a favor de la Casa de Campo.

Se anunciaba que el antiguo Palacete o Casa de los Vargas y las Grutas Renacentistas tendrían “un uso característico cultural-museológico, ligado preferentemente a hechos o actividades relacionados con el Sitio Histórico”.

En el apartado dedicado a los Edificios históricos se afirmaba que se recuperaría la antigua Casa de Campo de los Vargas, eliminando los añadidos recientes que falsean su apariencia. Esto se ha cumplido, la Casa ha sido restaurada.

También se establecía como objetivo “la recuperación de los elementos arquitectónicos trasladados o perdidos a lo largo del tiempo, que puedan documentarse con fidelidad, en especial la Fuente del Águila, instalada en 1890 en el Colegio Universitario Reina Cristina de San Lorenzo de El Escorial…”

Según Decreto de 15 de julio de 2010 la Casa de Campo de Madrid se declaró Bien de Interés Cultural, en la categoría de Sitio Histórico.

Desde 2010 hemos vivido tiempos difíciles, de todo esto poco se ha convertido en realidad, ¿qué ocurrirá en un futuro próximo?

Ojalá por fin se recupere el Jardín renacentista de Felipe II. Ojalá las Grutas, restos de un conjunto arquitectónico único en nuestra ciudad, construido en la segunda mitad del siglo XVI, y único vestigio de un jardín del Renacimiento madrileño, y uno de los pocos ejemplos en España, sean restauradas y rehabilitadas. Y ojalá la Fuente del Águila vuelva a su lugar.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Tejero Villarreal, Beatriz. “Las fuentes genovesas en los jardines de Felipe II”, en Felipe II, el rey íntimo. Jardín y naturaleza en el siglo XVI. Sociedad Estatal para la conmemoración de los centenarios de Felipe II y Carlos V, 1998, pp. 399-420.

Samaniego, F. “El palacio de Aranjuez ofrece una visión de Felipe II como rey jardinero”. El País. 23 sept. 1998.

Luengo Añón, Ana. Aranjuez, utopía y realidad: la construcción de un paisaje. IEM, CSIC y Ed. Doce Calles. Madrid 2008.

Hace tiempo, en octubre de 2010, contamos la historia del Estanque de las Campanillas, antiguo Estanque Ochavado, que por entonces se encontraba en obras. Como vimos, aunque muy transformado este estanque es uno de los pocos elementos originales del primitivo Real Sitio del Buen Retiro creado en el siglo XVII.

Gracias a la Asociación Madrid Ciudadanía y Patrimonio hemos conocido los resultados preliminares de la Intervención arqueológica en la Fuente de las Campanillas, en el Parque del Retiro, publicados en las Actas de las X Jornadas Arqueológicas de la Comunidad de Madrid, celebradas el pasado año 2014. Por ello, recordamos la historia y actualizamos el artículo.

Como explicamos entonces, el Jardín Ochavado fue uno de los Jardines del Real Sitio creados para el rey Felipe IV, que se encontraba entre el Palacio y el Estanque Grande.

El Jardín Ochavado en el plano de Texeira, 1656.

El Jardín Ochavado en el plano de Texeira, 1656.

Era un jardín formado por ocho paseos que se unían en una pequeña plaza central. Una estructura de madera adornada con enredaderas formaba ocho túneles de frondosa vegetación. Unos huecos o ventanas permitían contemplar los árboles y los espacios entre los paseos.

En la esquina noreste, al final de una de las calles, en el punto más alto, se formó una glorieta, también rodeada de madera, donde se instaló un Estanque Pequeño, el Estanque Ochavado, así llamado por su forma polilobulada. Ocho lados semicirculares que constituían el vaso del estanque en el que nadaban patos y otras aves acuáticas y alrededor del cual paseaban el rey, su familia y sus invitados. El Jardín Ochavado era un ejemplo perfecto de jardín barroco de la época de los Austrias en los que se combinaba la jardinería, el agua, la arquitectura, los juegos y la escenografía.

Pedro Texeira, en su plano realizado unos años después que los propios jardines del Buen Retiro, detalla perfectamente los paseos de madera y los árboles entre ellos, así como la torrecilla en el centro del estanque de ocho lados y su puentecillo de acceso.

Estanque de las Campanillas, Texeira 1656.

Estanque de las Campanillas, Texeira 1656.

El jardín mostraba una gran pendiente natural, que en el siglo XVIII fue allanada para la formación del nuevo jardín al estilo francés, el Parterre.

La torrecilla desapareció y en el siglo XIX, en tiempos de Fernando VII, el arquitecto real Isidro González Velázquez en el centro de la fuente instaló un pequeño pabellón o templete chinesco del que colgaban una serie de campanillas que sonaban con la ayuda del viento. Este templete también desapareció en la siguiente gran reforma, siendo instalada en 1911 la rocalla que aún hoy día podemos contemplar.

La necesidad de realizar unas obras de impermeabilización del vaso de la fuente para resolver los problemas de fugas de agua que se habían detectado motivó las obras y la actuación arqueológica.

2 de octubre 2010

2 de octubre 2010

La hoy llamada Fuente de las Campanillas, como después han confirmado los restos arqueológicos, era en origen un estanque utilizado para el riego de los jardines situados al sur y oeste del mismo.

En una primera fase se realizaron tres sondeos, dos de ellos en el interior del vaso. Uno de los principales objetivos fue documentar la estructura del vaso original.

Después se realizó una zanja perimetral, con el fin de controlar el movimiento de tierras, en la que se documentaron numerosos restos asociados a la fuente de diferentes etapas históricas. Arquetas, canalizaciones, una galería y un pozo de ladrillo. Aún a la espera de un estudio de los materiales, según las autoras, una de las principales conclusiones es que se han hallado elementos de una de las construcciones más antiguas de los Jardines del Palacio del Buen Retiro.

Se trata de vestigios de las tres fases constructivas, la primitiva del siglo XVII, las reformas del siglo XIX, ­cuando se sustituyó la torre por el remate chinesco, y la última gran reforma en el siglo XX, momento en que se colocó la rocalla que hoy vemos. Estas conclusiones preliminares se basan en los diferentes tipos de ladrillo y argamasa utilizados.

A una primera fase, la época más antigua, corresponde el muro perimetral exterior del vaso y una de las arquetas, de planta rectangular.

Planta del muro perimetral (M.L.García y A.B.Martínez. Actas X Jornadas Patrimonio Arqueológico)

Planta del muro perimetral (M.L.García y A.B.Martínez. Actas X Jornadas Patrimonio Arqueológico)

Arqueta 2 (M.L.García y A.B.Martínez. Actas X Jornadas Patrimonio Arqueológico)

Arqueta 2 (M.L.García y A.B.Martínez. Actas X Jornadas Patrimonio Arqueológico)

A través de las arquetas se distribuía el agua del estanque hacia los jardines. La torrecilla central y la pasarela han desaparecido.

En el siglo XIX, segunda fase, se reforzó el interior del vaso adosando un nuevo muro al antiguo, se sustituyó la antigua arqueta por otra y se construyó una nueva pasarela hacia la figura chinesca.

En el siglo XX se rellenó el vaso, aumentando la cota del suelo; fue entonces cuando el estanque se convirtió en una fuente, se construyó la rocalla y se eliminó la pasarela.

Las tres etapas se aprecian en todos los aspectos. Las tuberías más antiguas son de cerámica, que después fueron sustituidas por otras de hormigón y finalmente por otras de hierro.

Tuberías de alimentación de agua de cerámica (M.L.García y A.B.Martínez. Actas X Jornadas Patrimonio Arqueológico)

Tuberías de alimentación de agua de cerámica (M.L.García y A.B.Martínez. Actas X Jornadas Patrimonio Arqueológico)

A finales de 2013 las obras habían terminado. Los machones o pilares de piedra y la verja habían vuelto a su lugar.

Fuente de las Campanillas (noviembre 2013)

Fuente de las Campanillas (noviembre 2013)

El año pasado 2014, en junio, fue reinaugurada.

Junio 2014

Fuente de las Campanillas (junio 2014)

Hoy estaba vacía, los encargados de su cuidado la estaban limpiando, lo cual hacen cada tres o cuatro meses según me cuentan. Mañana o pasado habrá vuelto el agua a la fuente.

mascaron

5 mayo 2015

Según el informe arqueológico, “estas primeras conclusiones serán ampliadas o modificadas al término del estudio que se está llevando a cabo en relación al sistema de canalizaciones, galerías y otros elementos ornamentales de la fuente, como mascarones, machones y barandilla, que, junto con el estudio de materiales completarán los datos”.

Los hallazgos arqueológicos son muy importantes pues, como decíamos al principio, una parte corresponde a la época más antigua del Buen Retiro, datada en 1632. Y los informes técnicos son muy valiosos y agradecemos a Patrimonio Histórico que la versión digital de estas Actas esté disponible para todos. Esperamos con gran interés las anunciadas conclusiones y datos definitivos.

Pero lamentamos una vez más que los hallazgos sean documentados y luego “tapados”, ¿no merecían ser mostrados de alguna manera y explicados a todos los madrileños? El Retiro es uno de nuestros mayores tesoros patrimoniales, no solo un bello jardín al que acudir a pasear y tomar el sol, y el Estanque Ochavado, luego Fuente de las Campanillas, uno de los pocos recuerdos de aquella época de esplendor del Jardín en el siglo XVII.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

ARIZA, Carmen. Buen Retiro. Ed. Doce Calles. Madrid 2001.
DURÁN, Consuelo. Jardines del Buen Retiro. Ed. Doce Calles. Madrid 2002.
GARCÍA GARCÍA-SAAVEDRA, Mª Luisa; MARTÍNEZ GRANERO, Ana Belén. “Intervención arqueológica en la Fuente de las Campanillas, Parque del Retiro, Madrid. Resultados preliminares.” Actas X Jornadas de Patrimonio Arqueológico en la Comunidad de Madrid. Madrid, 2014. Pág. 229-238.

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