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El pasado mes de noviembre durante la Semana de la Ciencia 2016 tuvimos ocasión de disfrutar de un singular, magníficamente guiado Paseo geográfico por los miradores del sureste de la ciudad de Madrid. La cita fue junto a la estación de metro de Portazgo en la avenida de la Albufera, Vallecas.

Comenzamos subiendo al parque del Cerro del Tío Pío (que ya conocimos con motivo de nuestra visita a Vallecas y el Museo de Bomberos). Luego en autobús nos dirigimos al barrio de Santa Eugenia para desde allí subir al Cerro Almodóvar.

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Además de ofrecer unas vistas espectaculares de Madrid y sus alrededores, este cerro de 726 metros de altura sobre una base de 670 m. tiene una gran historia y las explicaciones que nos dieron nos depararon unas enseñanzas muy interesantes, en parte sorprendentes.

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Junto al Patrimonio Histórico y Artístico al que nos referimos habitualmente hay otros elementos de interés que son los que corresponden al Patrimonio Natural, y dentro de él hay uno de grandísima importancia, el Patrimonio Geológico. Está formado por espacios protegidos por sus valores geológicos. Uno de ellos es el Cerro Almodóvar.

cerro-almodovar

La estructura geológica de un medio natural o de un lugar es uno de sus elementos más importantes. La superficie terrestre se asienta sobre un sustrato que proporciona los cimientos del conjunto y que además es el elemento más antiguo de dicho lugar. El sustrato está formado por diferentes tipos de rocas que a lo largo del tiempo y los procesos geológicos se han ido conformando. Así, en cierto modo las rocas son documentos que permiten reconstruir el pasado de un terreno, o sea no dejan de ser un documento histórico que nos facilita información muy valiosa.

En la Comunidad de Madrid se distinguen dos grandes conjuntos geomorfológicos o unidades de relieve, la Sierra y la Depresión.

Mapa geológico. Casiano del Prado (1864)

Mapa geológico. Casiano del Prado (1864)

La Sierra está formada por cimas, vertientes y depresiones, con sus canteras de granito y la hermosa piedra gneis que admiramos durante nuestra visita a Buitrago. Casiano del Prado la representó en su mapa con los tonos rosados.

La Depresión ocupa la zona central (que incluye la ciudad de Madrid), este y sureste. A su vez está formada por altas superficies, relieves intermedios, depresiones y valles. Entre los relieves intermedios se encuentran los cerros, generalmente coronados por un nivel duro, caliza o sílex; son llamados cerros testigo porque están aislados en una zona plana. Ese nivel duro es el que posibilitó su formación pues la piedra es resistente a la erosión que sufrieron estos terrenos hace miles de años.

Como sabemos, el sílex o pedernal y la piedra caliza, abundantes en minas antiguas, junto con el modesto ladrillo fueron materiales principales utilizados en la construcción de Madrid y sus monumentos. El sílex, importante desde la prehistoria para la construcción de herramientas, luego utilizado en la edificación de la primera muralla islámica, se convirtió en emblema de Madrid.

Casiano del Prado, ingeniero de minas y geólogo, fue uno de los pioneros en escribir sobre este tema; publicó su Descripción física y geológica de la provincia de Madrid en 1864. En su obra se refiere al Cerro de Vallecas que suele llamarse también de Almodóvar.

En el mapa del Instituto Geográfico Nacional de 1875 está representado con este nombre, Cerro Almodóvar, se cree que de origen árabe, que aparecerá en los mapas posteriores.

Mapa IGN, director Gral. I. Íbero, 1875

Mapa IGN, director Gral. I. Íbero, 1875

En ellos se aprecia cómo el límite entre ambos pueblos, hoy distritos de Madrid, atraviesa el Cerro. En la actualidad ambas Juntas de Distrito, Villa de Vallecas y Vicálvaro tienen competencias sobre él.

Describe Casiano del Prado, que lo recorrió al menos en dos ocasiones, que lo primero que se ve bajo las capas vegetales es la arcilla toda llena de guijos o fragmentos no rodados de sílex. Esto es lo que yo he visto en 1850… en los cortes que allí ofrecen las canteras en que se extrae esta piedra.

Nos cuenta también que el sílex o pedernal se encontraba con bastante abundancia en Vicálvaro y Vallecas, igual que en otros cerros como el cercano Cerro de los Ángeles en Getafe.

No es de extrañar que hace pocos años, en 2008, a pocos metros de la base del Cerro fue hallado un yacimiento paleolítico con restos de pedernal labrado por los habitantes de la época, los neandertales.

El Cerro Almodóvar forma parte de una serie de cerros testigo en los que tienen mucha importancia no solo el sílex, también la sepiolita. El Cerro de las Canteras de San Fernando al norte; al sur el Cerro de los Ángeles, Cantueña en Parla y el Cerro Batallones en Torrejón de Velasco, donde se encuentra otro yacimiento arqueológico importantísimo.

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Como decíamos, en Madrid tradicionalmente han existido y en la actualidad existen canteras y yacimientos de rocas y minerales. Arenas y gravas, arcillas, calizas, yeso, granitos, gneises, sepiolita, etc. La sepiolita se encuentra en gran cantidad en Vallecas, Vicálvaro y Barajas. Se utiliza como absorbente, aglomerante, decolorante…

Entre Coslada y Vicálvaro continúa existiendo una mina de sepiolita, actualmente a cielo abierto, una de las más importantes del mundo, que se puede ver desde aquí.

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Cerca de la mina, a los pies del cerro se encuentra la fábrica TOLSA, que procesa la sepiolita y la transforma en productos industriales y de consumo (lechos higiénicos, toallitas y alimentación para mascotas, filtros de cigarrillos…)

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En la cumbre del cerro se encuentra uno de los vértices o puntos geodésicos que forma parte de la Red Geodésica Nacional que sirve al Instituto Geográfico para elaborar sus mapas, calcular distancias, etc.

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Cumbre en la cual, aunque ya no existan canteras, aún se encuentran numerosos fragmentos del preciado sílex, testigo de la larga historia de este cerro y sus alrededores, desde la prehistoria hasta nuestros días.

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Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

PRADO, Casiano de. Descripción física y geológica de la provincia de Madrid. Madrid, 1864.

Atlas geo-científico del medio natural de la Comunidad de Madrid. Instituto Geológico y Minero de España. Madrid, 1988.

web Patrimonio Geológico-Minero del IGME

Diario El País 3 nov. 1983; 13 oct. 2008; 22 agosto 2014.

Tras la visita al Palacio de Nuevo Baztán, dentro del programa Abierto por Obras, hace unos días hemos tenido ocasión de entrar en el Castillo de los Mendoza en Buitrago.

La villa amurallada y el castillo se conservan gracias a las numerosas obras de restauración que ha tenido, calificados como Bien de Interés Cultural en la categoría de Conjunto Histórico desde 1993. En esta nueva fase acometida por la Comunidad de Madrid, con la colaboración de la Administración General del Estado y del Ayuntamiento de Buitrago, se ha procedido a la consolidación de distintos elementos.

Buitrago está situado en un pequeño promontorio rodeado por el río Lozoya, emplazamiento que seguro resultó decisivo para el nacimiento de su población y que conforma un paraje bello y singular.

rio Lozoya

El pueblo, y la muralla que lo rodea, están construidos sobre la roca granítica característica de la zona, la piedra gneis o neis, material esencial en la arquitectura de Buitrago y su fortificación. Se trata de una de las rocas geológicamente más antiguas de la Comunidad de Madrid, casi 500 millones de años. Su composición es similar a la del granito pero alterna dos tipos de minerales, de color claro y otro más oscuro que le dan su aspecto singular.

piedra neis

Estas rocas serranas sobre las que está construido el pueblo dan forma a las orillas del río y se adivina su presencia en el cauce sobre el que reposan las aguas del Lozoya, el agua de Madrid.

rio y rocas

Se habla de su origen romano y de la presencia árabe pero no hay certeza sobre quienes fueron sus primeros pobladores debido a la falta de pruebas arqueológicas.

De todas formas, aunque no hay constancia arqueológica de una población árabe, la muralla original debió ser construida por los musulmanes. Durante su rehabilitación en los años 90 del pasado siglo XX en la base de dos torres se encontraron materiales de época islámica, anteriores a 1085; el tapial hispano-árabe se conserva en el núcleo rodeado por la construcción posterior de mampostería. También apoya esta teoría el hecho de que el pueblo se encuentra situado en lo que fueran terrenos de la Marca Media andalusí en los siglos IX al XI, en la línea de las atalayas defensivas y de vigilancia.

Posteriormente, tras la conquista cristiana, se construyó gran parte de la fortificación que continúa en pie. La muralla fue construida entre los siglos XI y XIV.

La población fue adquiriendo relevancia y a partir del siglo XV se levantaron sus cuatro iglesias, de las que solo se conserva una, la parroquia de Santa María, y el Hospital de San Salvador, fundado por el marqués de Santillana, don Íñigo López de Mendoza, frente al Castillo. Del hospital se conserva una hermosa portada, antiguo acceso a la iglesia, y su Retablo de los Gozos de Santa María, encargado por el marqués al pintor flamenco Jorge Inglés que se puede admirar en el Museo del Prado.

Buitrago adquirió el título de Villa, y como Comunidad de Villa y Tierra de Buitrago fue cabeza jurisdiccional y administrativa de más de treinta concejos.

Junto al río, al este, adaptándose a su forma se conserva el muro levantado en el siglo XII con su adarve almenado, no demasiado alto ni grueso, no debía ser necesario más, el escarpado terreno era una gran defensa natural.

adarve

Al sur se hallan los elementos defensivos más rotundos, una gruesa y elevada muralla con doce torres. En el centro, la Puerta del Reloj, que era el único acceso entonces, presenta doble arco de medio punto en su pórtico intramuros. Al añadirse la torre pentagonal, de construcción más tardía (siglo XII-IV), la Puerta se convirtió en acodada.

puerta codo

A su derecha, contemplándolas intramuros, las más antiguas, las cinco primeras, del siglo XI; dos de ellas, a las que nos referíamos más arriba, revelaron materiales constructivos islámicos.

muralla sur

A la izquierda, las más modernas, de finales siglo XI-principios del XII; solo se conservan dos, el resto están muy reformadas y alguna reconstruida.

La guía nos explica, como ocurrió en la visita a Nuevo Baztán, que siempre se debe dejar clara la diferencia entre los elementos originales y los reconstruidos. En el caso de la torre ubicada en el extremo sureste, junto al arco de entrada a la calle de la Coracha, una franja de metal marca la línea entre ambos.

torre reconstruida

En esta esquina sureste se conserva uno de los elementos más interesantes de la fortaleza, la coracha, una prolongación de la muralla creada para la obtención de agua y también como protección del puente que existía a esa altura, al parecer de origen romano, actualmente bajo el agua embalsada.

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La Coracha

Desde la calle de la Coracha volvemos a entrar en el recinto amurallado y llegamos al Castillo levantado por los Mendoza para convertirlo en su residencia en los siglos XIV-XV en estilo mudéjar, se supone que sobre una antigua fortaleza árabe.

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Su planta cuadrada, de 45 metros de lado, está rodeada de torres, de las que subsisten siete de forma rectangular, excepto una pentagonal.

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Exterior del Castillo de los Mendoza

Después de admirar su exterior traspasamos el bello arco ojival de entrada y nos hallamos bajo una bóveda impresionante, desde donde accedemos a la antigua Plaza de Armas.

boveda entrada castillo

A su alrededor, convertida en patio del castillo-palacio, los Mendoza construyeron sus estancias. En un primer nivel situaron las habitaciones de servicio, cocinas… y en el segundo los salones y zonas nobles. Desaparecieron cuando en el siglo XX fue transformada en plaza de toros. Mediante pruebas de termoluminiscencia, nos explica la guía, se intenta datar los diferentes elementos del castillo construidos a lo largo de varios siglos. Se han hallado restos, por ejemplo chimeneas que se aprecian muy bien insertadas en el muro, de las desaparecidas estancias del siglo XV.

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Interior del Castillo de los Mendoza

La desaparición de las gradas de la plaza de toros, a raíz de las actuales obras, ha sacado a la luz material del antiguo alcázar utilizado para su construcción.

plaza toros

Se proyectó abrir una puerta de emergencia en el extremo sureste, pero durante las obras apareció un pozo de nieve que está en vías de restauración dada su importancia, con el propósito de mostrarlo al público en un futuro. Este tipo de pozos se excavaban y se cubrían de piedra para almacenar la nieve que, prensada, se convertía en hielo con el fin de conservar los alimentos. Este pozo fue excavado en la propia roca en el siglo XVII.

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Pozo de nieve

Los trabajos continúan y hasta finales de septiembre podemos conocer el castillo, “abierto por obras”. La visita guiada, como sucedió en Nuevo Baztán, es muy interesante, las explicaciones de las guías son claras y amenas, nos sitúan históricamente y describen los procesos de restauración. Merece la pena.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía :

Mª Paloma López y Mª Jesús Rubio. “Las murallas de Buitrago de Lozoya”. Mayrit. Estudios de arqueología medieval madrileña. Ed. Polifemo, Madrid, 1992.

Documadrid. Tierras de Buitrago. Biblioteca madrileña de bolsillo, Comunidad de Madrid, 1999.

 

 

El Instituto Geológico y Minero de España se encuentra en la calle de Ríos Rosas nº 23. El edificio, de apariencia exterior sencilla, fue construido por Francisco Javier de Luque entre los años 1925 y 1927, junto a la Escuela de Ingenieros de Minas, obra de Ricardo Velázquez Bosco, quien al parecer inspiró algunos de los elementos del proyecto de Luque. Este arquitecto es autor de otros importantes edificios en Madrid, por ejemplo el Cuartel General de la Armada y Museo Naval, en la calle Montalbán.

Sin embargo, su interior, donde se encuentra instalado el Museo Geominero, uno de los más singulares y quizá desconocidos de Madrid, es de una riqueza decorativa impactante. La entrada al museo tiene lugar por una monumental escalera de mármol de Macael, con rotundas columnas de piedra artificial que sujetan una bóveda con vidrieras artísticas realizadas por la Casa Maumejean el taller La Veneciana de Madrid.

Una vez en la primera planta, atravesamos un pasillo donde, como en todo el museo, se conservan los muebles originales. Un gran mapa geológico de España recuerda el origen de esta institución, cuando en 1849 se iniciaron los trabajos de la “Comisión para formar la Carta Geológica de Madrid y la general del Reino”, creada por Isabel II, comisión que ha cambiado varias veces de nombre a lo largo de la historia, actualmente es el Instituto Geológico y Minero de España. También tuvo varias sedes, hasta la construcción de este magnífico y lujoso edificio.

El museo se haya situado en una gran nave de forma rectangular, de 19 metros de altura, culminada por otra espectacular vidriera policromada a modo de falso techo y varias vidrieras laterales.

El espacio, formado por la primera planta y tres pisos en forma de corredores con bellas balconadas de hierro forjado, impresiona al visitante.

Subimos a los pisos superiores a través de una de las estrechas escaleras de caracol situadas en las esquinas del recinto.

La construcción mezcla la madera, el cristal y el hierro de forma magistral.


Las colecciones de este museo son muy importantes, en España y en el mundo. Ciento cuarenta y una vitrinas de cristal y madera labrada guardan fósiles, minerales y rocas de todos los tipos. En la segunda planta están representadas las comunidades autónomas. La vitrina dedicada a la Comunidad de Madrid muestra las distintas clases de yacimientos minerales de nuestra región. Cuarzo de El Berrueco, Ópalo de Valdemanco, Fluorita de Colmenar del Arroyo…


En esta planta se encuentran también los restos de una cabra madrileña, el esqueleto completo de una cabra montés, hallado en 1967 por un grupo de espeleólogos madrileños en la Cueva del Reguerillo, cerca de Patones, junto al Río Lozoya, en el Norte de Madrid.

El Yacimiento de las Cabras pertenece al Pleistoceno superior, hace aproximadamente 40.000 años. Consta de más de ocho kilómetros de intrincadas galerías, algunas de ellas ya conocidas en el siglo XIX, aunque a mediados del XX fueron exploradas en profundidad, descubriéndose nuevos restos de animales de la prehistoria madrileña.

En general, la visita resulta muy grata, es de esos lugares en que te sientes a gusto, incluso unos cómodos sillones invitan a sentarse y contemplar el espacio tranquilamente, algo difícil de encontrar en museos y salas de exposiciones hoy día. Es de esos museos en que es tan importante el contenido como el continente. Rico patrimonio geológico, mineral y paleontológico, en un edificio bellísimo.

Texto y fotografías por : Mercedes Gómez

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Museo Geominero
Calle de Ríos Rosas 23
Horario: 9 a 14 h
De lunes a domingos y festivos
Entrada gratuita

correo-e

artedemadrid@gmail.com

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