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Este año he viajado por primera vez a Denia, Alicante. Además de una maravillosa playa, animadas modernas calles y magníficos restaurantes, tiene una historia muy antigua que vas descubriendo mientras paseas por la ciudad y sobre todo visitando su Castillo.

Me apasiona visitar fortificaciones y recintos medievales pues nos ayudan a comprender nuestra historia y a imaginar muchos elementos desapararecidos de Madrid.

Además, la monarquía de Felipe III está muy presente en el castillo y en el centro histórico. La historia de Denia forma parte de la historia del Mediterráneo y de España.

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Las excavaciones arqueológicas han descubierto en Denia restos de culturas remotas, desde los iberos hasta los romanos, los musulmanes y los cristianos. Todos ellos dejaron sus huellas en estas hermosas tierras.

Denia

La ciudad nació a los pies del monte Montgó, donde se han encontrado los yacimientos más antiguos, restos de la época Ibérica correspondientes a los siglos V al I a. de C.

En el siglo I d. de C. fue un municipium romano que en el siglo siguiente encontró su máximo esplendor. Hasta el siglo VI fue Dianium, ciudad romana que cobró mucha relevancia estratégica y comercial debido a su situación pues se convirtió en centro de distribución de los productos que llegaban aquí desde el norte de África y desde Italia hacia el resto de la Península.

Entre los siglos VI y VIII en la época visigoda formó parte de Hispania, de la que fue población notable, hasta el punto que en el siglo VII se estableció una sede episcopal que dependía del arzobispado de Toledo.

Cuando llegó la época de dominio musulmán se convirtió en la Daniya islámica que una vez más fue un puerto de importancia que originó un gran desarrollo urbano.

Lo cierto es que esta situación privilegiada llevó a Denia a ser un lugar de importancia en todas las épocas. A mediados del siglo X fue el lugar elegido para la construcción de una de las atarazanas de la armada califal. En esa época se sitúa el origen del Castell, el Castillo situado en una colina que con el tiempo se convertiría en emblema de la localidad.

A lo largo de los siglos fue ampliándose y muchas de las construcciones corresponden a épocas posteriores. La entrada hoy día tiene lugar bajo un bello arco de época almohade. Era una de las entradas al albacar.

Portal acceso al Castillo (h. 1200)

Portal acceso al Castillo (h. 1200)

El castillo estaba dividido en dos recintos, en la parte más alta la alcazaba o palacio árabe y en la zona inferior el mencionado albacar, donde el ganado pastaba y se guardaba. Al sur creció la medina.

desde torre consell

La conquista cristiana tuvo lugar en 1244, en tiempos del rey Jaime I el Conquistador, del reino de Aragón.

Posteriormente, en 1304 ya en tiempos de Jaime II en el albacar se instaló la Vila de Dénia, de la que se conservan restos de viviendas, vestigios medievales que siempre me parecen emocionantes.

Vila de Denia (antiguo albacar)

Vila de Denia (antiguo albacar)

En la antigua alcazaba, actual Explanada del Gobernador, en ese mismo siglo XIV se construyó el Palau Vell del que también se conservan restos así como cinco torres semicirculares de esa época.

palacio XV y XVII

Del siglo XV se conservan diversas construcciones, entre ellas en lo alto de la colina un gran aljibe.

aljibe xv

Junto a la entrada contemplamos la Torre Roja, así llamada por estar construida en piedra arenisca local de color rojizo.

Torre Roja (h. 1500)

Torre Roja (h. 1500)

También del XV es la Torre del Consell donde se reunía el Consejo de la villa. Juan de Trastamara traspasó el condado de Denia a la familia castellana Sandoval y Rojas. Diego Sandoval y Rojas fue el primer marqués de Denia. Con el tiempo, como veremos, el poderoso Francisco de Sandoval y Rojas, duque de Lerma y valido de Felipe III, sería el V marqués de Denia.

torre consell

Una de las joyas del recinto es el Portal del Baluard, o baluarte defensivo que comunicaba el albacar con la alcazaba islámica, con tres maravillosos arcos de diferentes épocas. El más antiguo es el arco árabe de herradura.

Portal de el Baluard (sg. XI-XII)

Portal de el Baluard (sg. XI-XII)

 

arco1

Portal de el Baluard (sg. XI-XII) (detalle)

 

Portal de el Baluard (sg. XI-XII) Arco del portal interior.

Portal de el Baluard (sg. XI-XII) Arco del portal interior.

A finales del siglo XVI, comienzos del XVII el Duque de Lerma construyó sobre el antiguo Palau Vell su Palacio renacentista del que se conserva la escalera imperial y las estancias que hoy acogen el Museo Arqueológico.

palau vell torres

Restos Palacio duque de Lerma

Aquí, frente a la fachada principal en 1659 se erigió el pedestal y estatua del V marqués de Denia, imagen que dibujó Alexander Laborde de la que se conserva un valioso grabado.

Laborde. Vista de Denia en "Voyage pittoresque et historique de l'Espagne" París, 1811 (BNE)

Laborde. Vista de Denia en “Voyage pittoresque et historique de l’Espagne” París, 1811 (BNE)

Hoy todos los visitantes podemos contemplar la Vista que entonces solo podían ver Lerma y sus invitados, entre ellos el rey.

vista desde palacio lerma

En el palacio se aprecian también pavimentos de cantos rodados pertenecientes a un gran patio.

suelo patio y montgo

En el siglo XIX el Castillo pasó a manos privadas, y la antigua Vila Vella se dedicó al cultivo de la vid y producción de la pasa; se conservan las terrazas o bancales. En el siglo XX volvió a tener uso público.

Terrazas cultivo de la pasa. Al fondo, la ciudad, antigua medina.

Terrazas cultivo de la vid. Al fondo, la ciudad, antigua medina.

De vuelta a la ciudad, contemplamos las murallas que rodean el Castillo y la antigua medina.

murallas

Felipe III, al año siguiente de ser coronado rey, el 8 de febrero de 1599 viajó a Denia junto con su hermana la infanta Isabel Clara Eugenia, soberana de los Países Bajos, camino a Valencia, donde les esperaban las bodas con Margarita de Austria y el Archiduque Alberto.

En el centro histórico, una lápida colocada en 1962, IV centenario del nacimiento de Lope de Vega, nos cuenta que “en la primavera del año 1599 estuvo en Denia el Fénix de los Ingenios Félix Lope de Vega Carpio tomando parte en las fiestas que se celebraron en esta ciudad con motivo de las bodas reales de Felipe III y de su hermana la infanta Isabel Clara Eugenia”.

Iglesia Ntra. Sra. de Loreto

Iglesia Ntra. Sra. de Loreto

Lope, que por entonces era Secretario del Marqués de Sarria, escribió su obra Fiestas de Denia al Rey Católico Felipe III que se conserva en la BNE.

Lope fiestas de Denia

Recordemos que unos años antes encontramos a Lope en Alba de Tormes, al servicio del V duque de Alba, don Antonio Álvarez de Toledo, nieto del Gran Duque como Secretario o quizá gentilhombre. Lope debió ser acompañante del Duque en calidad de poeta y animador literario en las muchas fiestas que en el palacio tuvieron lugar. Y así debió ocurrir en Denia en 1599.

En toda esta historia como ya hemos apuntado juega un papel importante el duque de Lerma, V marqués de Denia, don Francisco de Sandoval y Rojas que fue valido del rey Felipe III. Rubens lo pintó en 1603.

Museo del Prado (expuesto sala 028)

Rubens, “Retrato ecuestre del Duque de Lerma”. Museo del Prado.

El 25 de enero de 1604 el V Marqués de Denia con el apoyo del rey fundó el Convento de las Monjas Agustinas Descalzas de clausura que fue inaugurado en presencia del propio Felipe III, tras la llegada de seis monjas procedentes de Alcoy.

convento agustinas

Es en la portada de su iglesia, dedicada a Nuestra Señora de Loreto, donde se encuentra la mencionada lápida.

Todo esto ocurrió antes de que, recordemos, el Duque de Lerma fundara en Madrid dos conventos, el Convento de Trinitarios descalzos de la Encarnación el 7 de abril de 1606, así consta en el Plano de Texeira. Y en 1609 el Convento de Padres Capuchinos de San Antonio.

La villa de Denia obtuvo el Título de Ciudad, privilegio que fue dado en Madrid el 4 de abril de 1612.

El mismo Pedro Texeira dibujó en su precioso Atlas de la costa peninsular, “La descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos, la población de Denia.

P. Texeira (h. 1634) (detalle)

P. Texeira (h. 1634) (detalle)

Las antiguas embarcaciones del siglo XVII han sido sustituidas por otras modernas y lujosas pero el Castillo sigue en su lugar, vigilando y contando su historia.

Denia. Junio 2016.

Denia. Junio 2016.

 

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Gisbert, J.A. Castell de Dénia. Ayuntamiento de Denia, 2014.
Denia, patrimonio histórico y monumental. Turismo de Denia.

 

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La batalla de Mühlberg tuvo lugar el 24 de abril de 1547 en esa ciudad, a orillas del río Elba -actual estado alemán de Brandeburgo, entonces estado de Sajonia-. Peleaban las tropas de Carlos V, con el duque de Alba Fernando Álvarez de Toledo como General al mando, y los protestantes de la Liga de Smalkalda, dirigidos por Juan Federico de Sajonia, duque de Sajonia. El emperador ganó la batalla.

Al año siguiente Tiziano lo inmortalizó en su famoso cuadro, la obra maestra Carlos V en la Batalla de Mühlberg.

Carlos V en la Batalla de Mühlberg (1548) óleo sobre lienzo 335x283 cm. (Museo del Prado)

Carlos V en la Batalla de Mühlberg (1548) óleo sobre lienzo 335×283 cm. (Museo del Prado)

El retrato ecuestre del emperador Carlos V, conmemorativo de la victoria en Mühlberg, ingresó en las colecciones del Museo del Prado en 1827 donde hoy lo podemos admirar.

Para ver otra representación de la Batalla tenemos que alejarnos un poco de Madrid, pero merece la pena. En Alba de Tormes, un histórico pueblo de Salamanca, entre otras razones por ser el lugar donde murió Santa Teresa, además de otras joyas en su Castillo existen unos maravillosos frescos renacentistas que la describen.

El origen del Castillo de Alba de Tormes fue, igual que el de otros castillos medievales, entre ellos el Castillo de Madrid, un mero emplazamiento militar. Se remonta posiblemente al siglo X cuando tras la conquista el año 986 de Alba, Salamanca, Zamora y León por Almanzor, allí sobre un cerro de pizarra, en la orilla derecha del Tormes… se alzaría ya entonces una pequeña defensa que menciona el autor árabe al-Udri, nos cuenta Manuel Retuerce. Un cerro de pizarra, roca característica de estos parajes.

alba de tormes pizarra

En el siglo XII, en 1140, ya aparece una mención en el Fuero de la Villa de Alba. Con el transcurso de los años la población fue concedida a diferentes Infantes y miembros de la Nobleza. Desde 1430 el señorío de la villa perteneció a los Álvarez de Toledo; el alcázar pasó a ser su residencia. Eran los tiempos de Juan II.

A lo largo del siglo XV vivió varias etapas constructivas, según se fueron sucediendo los dueños. El obispo Gutierre Álvarez de Toledo, primer Señor de Alba (1376-1446), Fernán Álvarez de Toledo I conde de Alba (1398-1464), García Álvarez de Toledo, I duque de Alba (¿?-1488) y Fadrique Álvarez de Toledo, II duque de Alba (1458-1531).

Después se convirtió en un palacio adaptado a las costumbres cortesanas. Hemos visto ejemplos en Madrid, como los de los Mendoza y los Zapata en Buitrago de Lozoya y Alameda de Osuna. Los nobles construían sus palacios aprovechando antiguas fortalezas.

En este caso fue el III Duque de Alba Fernando Álvarez de Toledo -uno de los protagonistas de la batalla de Mülhberg, como hemos visto-, el llamado Gran Duque de Alba, quien lo reformó profundamente según modelos renacentistas que había conocido en sus viajes por Italia. El palacio alcanzó su mayor esplendor. El Duque amplió la torre del siglo XV con el fin de iluminar la primera planta y decorarla con frescos. En el siglo XVI algunos nobles decoraron sus palacios con pinturas históricas. Así lo haría después el rey Felipe II en la Sala de Batallas del Monasterio de El Escorial,

Es también conocido que el Castillo a lo largo del tiempo recibió visitas de personajes del Siglo de Oro, como Santa Teresa, Garcilaso o Lope de Vega.

castillo y el rio

Lope de Vega, que había sido desterrado de la Corte -cuya sede ya había sido establecida por Felipe II en Madrid-, llegó a Alba de Tormes hacia 1592. Y aquí vivió hasta que pudo volver a la añorada corte madrileña, y en 1596 instalarse en su casa en la calle de Francos, hoy calle de Cervantes.

Lope, aunque en algunos lugares se dice que fue secretario, se cree que durante su destierro fue el gentilhombre del V duque de Alba, don Antonio Álvarez de Toledo, nieto del Gran Duque. Lope debió ser acompañante del Duque en calidad de poeta y animador literario en las muchas fiestas que en el palacio tuvieron lugar.

Aunque lejos de su Madrid vivió el ambiente cortesano y de lo que no cabe duda es que vivió el gran ambiente literario que existió en la Casa del duque de Alba. Con 30 años, comenzando su gran carrera, allí escribió algunas de sus comedias que fueron estrenadas en el propio castillo.

El lujoso palacio, descrito por Ponz en su viaje en el siglo XVIII, contaba con un bello patio, una portada con similitud a las de la portada principal de la Universidad de Salamanca, la Torre Dorada con pinturas al fresco, una espaciosa Galería con columnas de mármol y la Torre de la Armería digna de verse, así por sus armas y armaduras, como por las pinturas que adornan las paredes…

Carderera, 1836 (detalle) (bibliotecadigital.jcyl.es)

Carderera, 1836 (detalle) (bibliotecadigital.jcyl.es)

Durante la Guerra de la Independencia el edificio sufrió graves daños, su ocupación por unos y otros lo fue deteriorando; al parecer las propias tropas españolas lo incendiaron para evitar que volvieran a instalarse los franceses.

P. Villaamil, 1850 (bibliotecadigital.jcyl.es)

P. Villaamil, 1850 (bibliotecadigital.jcyl.es)

El abandono y los expolios lo acabaron de arruinar.

Parcerisa, 1865 (bibliotecadigital.jcyl.es)

Parcerisa, 1865 (bibliotecadigital.jcyl.es)

En 1991 se llevaron a cabo excavaciones arqueológicas. Para entonces ya solo quedaba en pie la Torre de la Armería o Torre del Homenaje. Los cimientos aparecidos del castillo-palacio permitieron constatar que en su última etapa fue un gran edificio de planta cuadrada con seis torres.

torre armeria

El Torreón consta de tres plantas; en la planta baja, antiguo Salón de la Armería, donde los duques exhibían sus armas y trofeos, se ha instalado una Sala Museo en la que se exponen algunos de los hallazgos arqueológicos junto a paneles explicativos.

museo planta baja

Una estrecha escalera conduce a la primera planta o central en la que tenían lugar las representaciones teatrales.

subida a la torre

En ella se encuentra la gran sorpresa. Todo el espacio está decorado con pinturas al fresco, apenas una pequeña muestra del lujo y el arte que debió adornar el palacio desde los tiempos del Gran Duque.

Los frescos, ocultos bajo sucesivos encalados, fueron descubiertos a mediados del siglo XX por Luis Martínez de Irujo, que los estudió. Fueron realizados por Cristóbal Passini entre 1567 y 1571 con la ayuda del pintor Miguel Ruiz de Carvajal y tal vez su hermano Juan Bautista Passini.

Las pinturas están formadas por arquitecturas fingidas al trampantojo (columnas, frontones, suelos… seguramente obra de Carvajal) y por figuras históricas, de Passini.

pinturas arq fingidas

En las paredes, las escenas históricas consisten en tres grandes frescos que representan la batalla de Mühlberg, protagonizada entre otros, como ya dijimos, por el propio III Duque de Alba.

La primera escena describe el paso del Elba de los tercios del Gran Duque de Alba y la entrada a la ciudad de Mühlberg.

Foto A. Sánchez Jiménez (*)

Foto A. Sánchez Jiménez

La segunda muestra el combate entre las tropas del Duque y los protestantes en el bosque de Lochau.

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Foto A. Sánchez Jiménez

Y la tercera -de la que se perdió una parte-, el final de la batalla, con la entrega a Carlos V del Duque de Sajonia.

escena3

Foto A. Sánchez Jiménez

La bóveda y otros espacios están ocupados por figuras alegóricas.

figuras boveda

En el centro de la bóveda, el escudo de los Álvarez de Toledo.

frescos boveda

La ampliación realizada en el siglo XVI, recordemos para iluminar la estancia, también conserva las pinturas de sus muros donde se representan las Virtudes y las figuras de su bóveda.

boveda ventana

En su trabajo, citado más abajo, Antonio Sánchez Jiménez explica cómo los frescos, las escenas de la batalla, y la decoración de la Torre de la Armería inspiraron a Lope de Vega para componer su Arcadia, en la que incluiría referencias a los objetos y pinturas que aquí pudo contemplar.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

MARTÍNEZ DE IRUJO, Luis. La batalla de Mühlberg en las pinturas murales de Alba de Tormes. Real Academia BBAA San Fernando, Madrid, 1962.
RETUERCE VELASCO, Manuel. “El Castillo de Alba de Tormes: primeros resultados arqueológicos” en Boletín de Amigos del Museo de Salamanca, 1992.
SÁNCHEZ JIMÉNEZ, Antonio. “Furor, mecenazgo y enárgeia en la Arcadia (1598): Lope de Vega y los frescos de Cristoforo Passini para el palacio del Gran Duque de Alba”. Revista Etiópicas, nº 10, 2014.
Turismo de Salamanca. Castillo Duques de Alba. Torre del Homenaje. Salamanca, 2014.

 

 

Se acaba de inaugurar en la Biblioteca Nacional la extraordinaria exposición Vicente Carducho. Teoría y práctica del dibujo en el Siglo de Oro, que podremos visitar hasta el próximo 6 de septiembre.

La muestra es el resultado del trabajo de sus comisarios Isabel Clara García-Toraño, Álvaro Pascual Chenel y Ángel Rodríguez Rebollo. Unos días antes tuvimos la suerte y el placer de asistir a las previas Jornadas El Dibujo madrileño en el siglo XVII, organizadas por la Biblioteca junto a la Fundación Universitaria Española. Ellos fueron solo tres de los grandes especialistas que participaron y nos ofrecieron dos días magníficos, hablándonos del arte y del dibujo en el Madrid del siglo XVII.

expo carducho

Aunque históricamente su obra se ha visto eclipsada por haber sido contemporáneo del genio Diego Velázquez, Carducho fue uno de los pintores más importantes en las primeras décadas del siglo XVII. En su propia época gozó de gran prestigio y fue muy prolífico, además fundó una Academia de Dibujo y su influencia fue decisiva en lo que hoy conocemos como Escuela Madrileña. Felizmente en la actualidad se está recuperando su arte y su figura.

Vicencio (o Vicente) nació hacia 1576 en Florencia. Llegó a España siendo un niño de unos 9 años -no se sabe exactamente porqué, siendo tan pequeño-, con su hermano Bartolomé que contaba con poco más de 25, quien como otros artistas italianos se trasladó al Escorial a trabajar para el rey Felipe II en la pintura de los frescos del Monasterio, con su maestro Federico Zuccaro.

Así, acompañando a su hermano, el joven Vicente se formó en un principio en el arte italiano, en el manierismo del Escorial, para llegar al barroco español que culminarían sus discípulos, que trabajaron con él en su obrador, sobre todo Francisco Ricci (o Rizi).

Con Juan Gómez de Mora, que era su amigo además de Maestro Mayor de la Villa, trabajó en diversos proyectos. En el Palacio del Pardo, que fue reconstruido tras su incendio en 1604, en la Torre de la Parada… en Madrid en la Iglesia del Convento de la Encarnación, etc.

Además de para el rey, y para los monasterios de patronato real, trabajó para la nobleza y para casi todos los conventos madrileños. El retablo del altar mayor de San Antonio de los Portugueses (luego de los Alemanes), del que se conservan dos pinturas en la Sacristía actual, la Santa Cena del retablo mayor de la iglesia de las Carboneras, de gran valor artístico, y también histórico ya que se conserva en su lugar desde que fue inaugurado en 1625. Etc.

Era el Madrid que dibujó Antonio Mancelli, con quien Vicente Carducho tuvo mucha relación, el Madrid de Felipe III, de su arquitecto Juan Gómez de Mora, los últimos años de Cervantes, el escultor Manuel Pereira que vivía en la calle de Cantarranas, actual Lope de Vega. Los comienzos del reinado de Felipe IV, el Madrid de Félix Castello, uno de sus discípulos, que también vivía en la plazuela de Antón Martín, de Luis de Góngora, otro amigo…

Plano de A.Mancelli (1621) (detalle)

Plano de A.Mancelli (1623) (detalle)

El Madrid de Lope de Vega, otro ilustre vecino y gran amigo que le mencionó en alguna de sus obras y que le dedicó un soneto:

A Vicencio Carducho, Pintor ilustre.

soneto de lope

Era el Madrid del Siglo de Oro.

Los Carducho vivieron y trabajaron, ya para siempre, en el barrio que hoy es conocido como de Las Letras, en torno a la Iglesia de San Sebastián, en cuyos archivos figuran algunos datos que nos hablan de su vida.

Vicente se casó con Francisca de Benavides el día 3 de febrero de 1608, siendo su hermano Bartolomé uno de los testigos.

Bartolomé Carducho tuvo su casa en la actual calle de Atocha 54, en Antón Martín, donde una placa municipal lo recuerda. Murió solo nueve meses después, en noviembre de ese mismo año 1608, con solo 48 años. Al año siguiente Vicente heredó el cargo de Pintor del rey Felipe III que antes había logrado su hermano.

Vicente Carducho tuvo tres casas-taller, cercanas entre sí:

En 1611 vivía en la esquina de las calles de Huertas y Echegaray.

echegaray huertas

En 1614, en la calle del Prado actual nº 4, donde una placa también lo recuerda.

placa calle prado

Finalmente, entre 1626 y 1628, en la calle de Atocha, junto a la iglesia de San Sebastián –manzana 235, casas 9 y 10, de su propiedad–.

Calle de Atocha

Calle de Atocha

Viviendo ya en la calle de Atocha, por los documentos de la parroquia se sabe que Vicente Carducho estaba casado con Francisca Astete, que también murió, en noviembre de 1630.

Durante las Jornadas, Ángel Aterido comenzó su conferencia dedicada al Dibujo madrileño en la segunda mitad del siglo XVII, con el Plano de Pedro Texeira de fondo, diciendo que en esos momentos Madrid era “una de las ciudades mejor dibujadas de Europa”.

En la exposición se muestra una reproducción del plano de Texeira en el que se han marcado los lugares en los que trabajó Carducho. El Alcázar, el Palacio del Buen Retiro, y… hasta veintinueve conventos. Todo ello lo llevó a cabo en sus tres casas-obrador.

mirando el texeira

Hoy Madrid ha cambiado mucho, apenas quedan construcciones de la época, pero el recorrido por este barrio, la calle del Prado, Echegaray, Huertas, hasta Atocha, es muy evocador, es de los pocos que conservan las huellas del siglo XVII.

La época más activa del pintor fue entre los años 1626 y 1634, en que realizó entre otras su gran obra, las cincuenta y cuatro pinturas de gran tamaño –de las que se conservan cincuenta y dos– más dos pequeñas que representaban los escudos del rey y de la Orden cartuja, perdidos, para el Claustro del Monasterio de Santa María del Paular, que después de su dispersión han sido restauradas y han vuelto a su lugar de origen.

Fueron realizadas a lo largo de seis años en su taller de la calle Atocha, con la ayuda de sus discípulos, entre ellos Félix Castello. En la exposición, en la que se muestra alguno de los dibujos preparatorios, se recrea el alzado del Claustro de la Cartuja del Paular con todas las pinturas.

el paular

Los dibujos en el siglo XVII tenían distintos objetivos, dentro de la idea pictórica del momento servían de patrón y modelo para los discípulos en el taller. Así ocurrió con la gran obra del Paular.

La exposición es espléndida. Observar de cerca las bellísimas obras permite admirar la gran meticulosidad y perfección en los detalles del artista. Son una maravilla.

Una de las características de los dibujos de Carducho es el uso del albayalde, pigmento blanco que utilizó con maestría. Hay varios ejemplos en la exposición de la Biblioteca Nacional, algunos sobre papel azul. Como este dibujo sobre papel azul grisáceo verjurado realizado con lápiz negro, pincel, aguada parda y realces de albayalde.

Aparición del padre Basilio de Borgoña a San Hugo de Lincoln (1632) (BNE) Preparatorio para la pintura (El Paular)

Aparición del padre Basilio de Borgoña a San Hugo de Lincoln (1632) (BNE) Preparatorio para la pintura (El Paular)

Clara de la Peña, otra de las personas participantes en las Jornadas, en su interesante conferencia sobre la Disponibilidad y uso del papel en el dibujo madrileño del siglo XVII, utilizó una frase que Carducho había escrito en su Tratado: “Los rasguños, esquicios y dibujos se hacen sobre papel blanco…”

Había papel blanco de baja y de alta calidad. El de mayor calidad se importaba de Flandes, Francia, incluso Italia, y era caro; el papel de estraza y el papel azul, más bastos, se fabricaban en España y eran más baratos.

Además de una gran conocimiento de la técnica del dibujo, Carducho dominaba el uso del papel y de los colores.

Demonio huyendo, lápiz negro sobre papel blanco de baja calidad (243 mm x 180 mm)

Demonio huyendo, lápiz negro sobre papel blanco  (243 mm x 180 mm). Museo del Prado.

Un ejemplo en papel blanco de calidad es el dibujo Expulsión de los moriscos con el que en 1627 participó en el certamen que ganaría Velázquez. Ninguno de los cuadros se conserva, perdidos en el incendio del Alcázar, pero sí el dibujo de Carducho.

Expulsión de los moriscos. 1627. Museo del Prado.

Expulsión de los moriscos. 1627. Museo del Prado.

Carducho fue un hombre culto, de formación intelectual sólida, pintor y dibujante, también teórico del arte. Su biblioteca era una de las más importantes de un pintor en el siglo XVII en la que abundaban los tratados de arquitectura. Además de por sus pinturas y sus dibujos fue conocido por su tratado Diálogos de la Pintura (1633). Se pintó a sí mismo escribiéndolo.

Carducho. Autorretrato (1633-1638)

Carducho. Autorretrato (1633-1638) (Glasgow, Pollock House)

Vicente Carducho murió en Madrid, la ciudad a la que llegó siendo un niño, en la que creció, estudió, creó una Academia de Dibujo, vivió, escribió, se casó, tuvo amigos, dibujó, pintó… en 1638, a la edad de 62 años.

Por : Mercedes Gómez

Fuentes y bibliografía:

Museo del Prado. Vicente Carducho.
Vicente Carducho en la Biblioteca Nacional.
Planimetría General de Madrid.
Fernández, Matías. Parroquia madrileña de San Sebastián: algunos personajes de su archivo. Caparrós ed. 1995.
Muñoz de la Nava Chacón, J.M. “Antonio Mancelli: corógrafo, iluminador, pintor y mercader de libros en el Madrid de Cervantes (I)”. Revista Torre de los Lujanes, Nº 57 (2005).

Hasta el próximo 30 de abril La Joven Compañía representa en el Teatro del Centro Cultural Conde Duque una nueva versión, realizada por el dramaturgo Juan Mayorga, de la famosa obra de Lope de Vega, Fuente Ovejuna.

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Foto : Arte en Madrid

La Joven Compañía, dirigida por José Luis Arellano, está formada por más de cuarenta jóvenes entre 18 y 25 años. Se trata de una experiencia que merece nuestro apoyo, por una parte abre un mundo de oportunidades a los actores que participan en ella, actuando como lugar de formación y a la vez plataforma laboral; y por otra, acerca al público joven una de las más Bellas Artes, el Teatro. Y por supuesto enriquece el panorama teatral madrileño.

Fuente Ovejuna, del gran Lope, representada innumerables veces, no pierde nunca su interés ni su vigencia. Además, demuestra hasta qué punto el teatro Clásico, en este caso la reacción de un pueblo ante el abuso de poder, puede interesar y servir de excusa para la reflexión y el debate.

Aunque Mayorga ha eliminado algunos fragmentos, el extraordinario verso de Lope se mantiene. El montaje sin embargo da prioridad a la espectacularidad frente al texto.

El escenario es un espacio único, en el que los diez actores que intervienen están siempre presentes, con gran fuerza plástica. Arena y agua, a veces manchada del color de la sangre, son los elementos naturales utilizados junto a la música, el ruido y la luz y, sobre todo, la expresión corporal de los actores. El dramatismo se expresa más con la agresividad escénica que con la palabra.

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Foto : Arte en Madrid

La obra se enmarca dentro del Proyecto Teatro Joven, cuyo principal objetivo es atraer al público más joven. Profesionales de la enseñanza y del teatro se han puesto de acuerdo para llevarlo a cabo. Pero no es solo un teatro para estudiantes, es universal, para todos, bajo una visión contemporánea que merece la pena conocer.

Fuente Ovejuna se representa para el público general los jueves, viernes y sábados a las 20 horas.

Las funciones matinales, para alumnos de Secundaria y Bachillerato de la Comunidad de Madrid, se representan de martes a viernes a las 10 y 12:30 h.

Más detalles: en la página de Conde Duque Madrid.

Por : Mercedes Gómez

La Visita General realizada a partir de 1750 fue el primer Catastro realmente importante, llevado a cabo para cumplir con las Ordenanzas promulgadas el año anterior para la administración, cobranza y distribución del Aposentamiento de Corte. Su objetivo fue numerar las manzanas y las casas de Madrid, ambicioso trabajo que dio origen a la Planimetría General, a la que nos hemos referido aquí en muchas ocasiones y nos ha servido de gran ayuda.

Pero anteriormente, en el siglo XVII, se realizaron otras Visitas a las Casas, durante los reinados de Felipe III y Felipe IV; una en 1606, otra comenzó el 11 de diciembre de 1625, y tuvo lugar entre los años 1626-1632.

Originalmente, la Regalía de Aposento fue creada debido al aumento de población y la escasez de vivienda que ocasionó la llegada de la Corte a Madrid en 1561 con Felipe II. Los propietarios debían ceder la mitad de su casa para alojar a alguno de los muchos cortesanos o funcionarios que fueron llegando a la Villa. Como esto no siempre era posible debido al tamaño o mala distribución de las estancias, la carga de aposento adoptó diversas formas, como veremos. La situación llegó a ser muy compleja, alejándose del propósito inicial, y los intentos de fraude muy numerosos.

Desde 1618 el cargo de Visitador de Aposento lo ocupó el Licenciado don Diego del Corral y Arellano, Consejero de Cámara de su Majestad, que quedó inmortalizado por el gran Diego Velázquez.

Don Diego del Corral y Arellano. Velázquez (h. 1632) óleo 215 cm x 110 cm. Museo del Prado (sala 11)

Velázquez. “Don Diego del Corral y Arellano” (h. 1632) óleo 215 cm x 110 cm. Museo del Prado (sala 11)

Hacia los comienzos de 1621, Diego del Corral planteó una serie de reformas en el sistema de la Visita de Aposento que ocasionaron unas nuevas Ordenanzas promulgadas el 18 de junio de ese año. La institución encargada se denominó Junta de Aposento.

Madrid hacia 1614-1622 (detalle Plano de Mancelli, 1623)

Madrid h. 1614-22 (detalle Plano de Mancelli, 1623)

Como decíamos, la carga de aposento dependía del tipo de casas, que fueran materiales o no materiales.

Las casas materiales eran las que rendían el tributo original, o sea, cedían la mitad de la edificación útil y alojaban un huésped.

Y las casas no materiales cuya carga consistía en un canon monetario anual, variable en función de un porcentaje aplicado sobre la tasación de la vivienda. Muchas de ellas fueron las casas de tercia, o tercera parte, de incómoda repartición o a la malicia.

Se habla a menudo de la picaresca, la malicia… de los madrileños, pues algunas de las viviendas se construían con ese objetivo, resultar de incómoda repartición. De esa forma los dueños eludían tener que hospedar a un miembro de la Corte, aunque a cambio, en principio, había que pagar por ello.

Tradicionalmente se entiende que una casa a la malicia era la que tenía dos plantas, pero la fachada a la calle solo mostraba una y así los propietarios “engañaban” a los visitadores. El ejemplo más recordado, de los pocos que quedan, si es que realmente fue una casa construida con esa intención, es el de la casa de la calle de la Redondilla nº 10, esquina calle de los Mancebos. Sin duda había casos de este tipo, pero no todas eran así.

Calle Redondilla esquina calle de los Mancebos

Calle Redondilla esquina calle de los Mancebos

De lo que se trataba era de comprobar si realmente eran de incómoda repartición, o sea, si no era posible dividirla en dos partes independientes para el dueño y el huésped. Las casas debían ser visitadas, inspeccionadas y medidas. Al menos esa era la teoría, pero el control resultaba muy difícil. Además, seguro que había componendas y tratos de favor.

La Visita General se debería realizar cada seis años, pero tras la muerte de don Diego del Corral en 1632 quedaron interrumpidas, entre otras cosas por motivos económicos, la Hacienda Real no pasaba por sus mejores momentos.

Las casas a la malicia eran casas privilegiadas, que se libraban de la carga material a cambio de un canon monetario anual y fijo, mientras durara el privilegio, que podía ser temporal o perpetuo y en cualquier caso podía ser de dos tipos: el mencionado, con carga monetaria, o sin ella. Estos últimos no pagaban ni un real, como “premio por los servicios prestados a la Corona”.

Para completar y complicar el panorama, digamos que existían las casas no privilegiadas. En este caso obtenían la exención de aposento material a cambio de comprometerse en reformar la casa y aumentar su espacio construido, cosa que solo podían hacer los más adinerados. El objetivo era mejorar la calidad de las construcciones de la Villa.

En fin, la exención de la obligación de alojar un huésped era la llamada Composición de Aposento. Ante cada solicitud de Composición de la casa se abría un Expediente que obligaba a una serie de pasos, entre ellos la visita de un alarife y un escribano que inspeccionaban y medían la casa o solar. La tasación, que dependía de la calidad de la construcción y de la situación del inmueble, la efectuaba el Contador de Aposento.

Si la Composición era concedida se emitía una carta de pago (según la tasación) y de exención de Aposento. Las casas compuestas con carga pagaban lo estipulado y se libraban del huésped. Los que mejor librados salían eran los que obtenían la composición sin carga monetaria.

Así que, en definitiva, el tributo recaía básicamente sobre las casas materiales, que alojaban al huésped de turno, y las casas de tercia parte o a la malicia que pagaban su canon anual revisable.

Veamos solo un ejemplo, el de la Casa de Lope de Vega. Don Félix Lope de Vega Carpio nació en Madrid en 1562. Desde 1610 fue dueño de una casa, en la que murió en 1635, en la calle de Francos (actual calle de Cervantes, nº 11). Una buena casa, representativa del Madrid de la época, que aún hoy tenemos la suerte de poder visitar convertida en museo. Gracias a los valiosos documentos, sabemos que antes había pertenecido al Capitán Juan de Villegas y su mujer María de Ayala. Sus herederos la vendieron; fue un mercader de lanas, Juan Ambrosio Leva, quien se la vendió a Lope. Entonces debía tratarse de una casa material, con la servidumbre de alojar un huésped de aposento de corte.

Seguramente desde los primeros momentos el escritor intentó liberarse de esta obligatoriedad, cosa que logró en 1613. El día 14 de febrero de ese año privilegió la casa, con carga de “4.500 maravedíes de tercia parte en cada año”, con exención perpetua, por privilegio concedido por el rey don Felipe III. La casa, tasada en 36 ducados, en el Libro de la Visita de 1625 figura como compuesta.

A mediados del siglo XVIII la propietaria era doña Manuela de Alcázar y Zúñiga que continuaba pagando la carga de 4.500 maravedíes.

Estas casas de tercia parte, que pagaban un tercio de su valor de tasación, son las que se registraron durante la Visita de 1606. La Visita de 1625 se dedicó a todas las casas, aunque de momento el único documento que ha llegado hasta nosotros es el Índice de las Calles y Casas de Madrid, Corte de España, registro de casas de tercia parte elaborado a partir de dicha Visita.

Es el Libro de los nombres y calles de Madrid sobre que se paga incómodas y tercias partes, Manuscrito conservado en la Biblioteca Nacional con el nº 5918.

libro calles y casas BNE

Aunque la Visita se realizó alrededor de 1630 como ya comentamos, no fue publicado hasta 1658.

El Libro se limita a un registro alfabético de calles, casas (solo las de incómoda partición, tercia parte o a la malicia) y sus propietarios, pero hoy día es de gran valor. Además de las calles de la época y sus casas nos permite conocer los propietarios en aquellos momentos, sus oficios en muchos casos, y los propietarios anteriores, todo lo cual, junto a la posterior Planimetría, nos proporciona una información impagable sobre nuestra ciudad desde el siglo XVI hasta mediados del XVIII.

Es el Madrid que había dibujado Antonio Mancelli en el primer plano de la Villa, y unos años después lo haría Pedro Texeira.

Madrid hacia 1648-1656 (detalle Plano de Texeira, 1656)

Madrid h. 1648-1656 (detalle Plano de Texeira, 1656)

El profesor Dr. Roberto Castilla transcribió el Manuscrito que ahora tenemos la suerte de poder consultar libremente en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Es el autor de la edición literaria del manuscrito 5.918 de la Biblioteca Nacional de España sobre la visita realizada a las casas de Madrid en 1625. Se puede descargar aquí.

Muchas gracias a Roberto Castilla por su inapreciable trabajo y su ayuda.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía :

J. del Corral. Las composiciones de aposento y las casas a la malicia. Instituto de Estudios Madrileños 1982.

F.J. Marín Perellón. “Planimetría General de Madrid y Regalía de Aposento” en Planimetría General de Madrid. Ed. Tabapress. Madrid, 1988.

La Casa-Museo de Lope de Vega, en la calle de Cervantes número 11, en pleno Barrio de las Letras, es, en mi opinión, uno de los lugares más bonitos de Madrid, y quizá uno de los museos más desconocidos.

Dentro de pocos días hará un año en que se anunció su rehabilitación.

exterior1

El Museo fue cedido por la Real Academia de la Historia, propietaria de la casa desde que en 1935 se hiciera cargo de su restauración, a la Comunidad de Madrid, con el fin de que ésta se haga cargo de su gestión, la potencie como museo y centro cultural para la ciudad, y le de todo el valor que se merece como Casa que fue de uno de los grandes escritores de todos los tiempos.

Hoy tenemos una buena noticia: se anuncia la inauguración del renovado Museo.

Además de la aplicación de medidas de conservación a todo el edificio y acondicionamiento, básicamente las obras han consistido en la rehabilitación de la planta baja con el fin de que pueda acoger diversas actividades de índole cultural (conferencias, talleres literarios, recitales de poesía, etc.) sobre todo encaminadas a dar a conocer el Siglo de Oro español, cuyo principal escenario no olvidemos fue la Villa de Madrid. Vecinos de Lope fueron Cervantes y Quevedo, entre otros.

La Casa conserva todo el encanto que le otorga el ser un fiel reflejo de lo que podía ser una casa común del siglo XVII en Madrid y que reconstruye con bastante fidelidad la casa en la que vivió el autor desde que la compró en 1610 hasta su muerte en 1635.

El ambiente recreado es perfecto. Libros de la época -gracias a la Biblioteca Nacional-, pinturas magníficas como las que pudieron adornar las estancias cuando el autor las habitaba -cedidas por el Museo del Prado y el cercano Convento de las Trinitarias-, o mobiliario procedente del Museo de Artes Decorativas, permiten al visitante realizar un verdadero viaje a otra época e imaginarse al dramaturgo en su huerto o subiendo por las escaleras de madera hacia los aposentos de la casa.

En la planta baja, tras atravesar el zaguán, se accede al pequeño jardín, con su palomar, sus árboles frutales y el pozo, que es el original, no así el brocal que fue reconstruído. Aunque parezca mentira, pues nos encontramos en el centro de Madrid, el único sonido que percibimos es el canto de los pájaros.

jardin1

pozo1

palomar1

Visitamos el Oratorio, donde el propio Lope, sacerdote desde 1614, oficiaría la misa. Una figura de San Isidro, del siglo XVII, preside el altar. Las alcobas; la habitación destinada a los huéspedes, en la que el Capitán Contreras tantas veces se alojó, que allí, sobre un sofá junto a la cama, descansa una espada en su recuerdo. El comedor, la cocina…

escalera

comedor

El estudio de Lope, y junto a él, el estrado, la habitación más curiosa para nosotros, lugar de reunión donde las damas solían recibir a las visitas, mientras quizá los hombres mantenían su tertulia en el estudio. Los estrados consistían en una tarima de madera o corcho sobre la que se colocaban alfombras y grandes almohadones, los cuales hacían las veces de sillas para las señoras que allí podían dedicarse a charlar. En estas estancias también había sillas, donde se sentaban los personajes importantes, o banquetas, lugar común donde se sentaban los hombres, al contrario que las mujeres que se sentaban sobre sus piernas cruzadas. Como vemos, las diferencias entre los hombres y las mujeres eran entonces abismales, afectando incluso a la forma de sentarse.

estrado

estudio

Lope de Vega dejó una gran obra y vivió una vida azarosa. Nació en Madrid, y aquí murió; tuvo varias mujeres, hijos, y también amantes aún después de ser ordenado sacerdote -con aparente especial predilección por las actrices de su teatro-. Como buen personaje del siglo XVII, conoció la cárcel y el destierro, al parecer también la guerra como voluntario de la Armada Invencible, los conflictos con sus colegas,… y la gloria como dramaturgo.

A partir de hoy será más fácil visitar la que fuera Casa del gran maestro del Siglo de Oro, pues estará abierta incluso los domingos, y tal vez animarnos a conocer un poco mejor a don Félix Lope de Vega y Carpio, Fénix de los Ingenios.

Casa-Museo Lope de Vega. Cervantes, 11. Martes a domingo, de 10.00 a 15.00. Entrada gratuita. Lunes cerrado

Fuentes:
González Martel, J.Manuel. “Casa Museo de Lope de Vega. Guía y Catálogo“. Madrid 1993.
DocuMadrid. “El Madrid de Velázquez”. Madrid 1999

Texto y fotografías por:  Mercedes Gómez

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