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JARDINES DEL PASEO DEL PRADO – RECOLETOS (V)

Retomamos los paseos por los jardines del Paseo de la Castellana, del Prado y Recoletos, un verdadero privilegio del que disfrutamos los madrileños y visitantes. Hoy os propongo una visita a los acogedores Jardines del Museo del Prado, otro de mis lugares preferidos de Madrid.

El edificio que hoy alberga el Museo del Prado, Antiguo Real Gabinete, Academia y Museo de Historia Natural, fue construido entre los años 1785 y 1808 según proyecto del gran arquitecto Juan de Villanueva. Las fotos de Jean Laurent nos muestran el lugar antes de la creación de los jardines cuyo origen se remonta al año 1860.

Foto J.Laurent (antes 1863). Museo de Historia (memoriademadrid.es)

Unos años después, en 1871, entre la fachada sur y la Puerta de entrada al Real Jardín Botánico, obra del mismo arquitecto, fue creada la Plaza de Murillo. Una vez más, gracias a las pinturas y grabados, sabemos que antes allí hubo una fuente, probablemente diseñada por el propio Juan de Villanueva. Estaba formada por un sencillo cuerpo central del que partían dos pilones semicirculares sobre los que se vertía el agua.

F.D.Marqués. "La Puerta del Jardín Botánico desde el Museo del Prado". 1870. (Museo de Historia) (memoriademadrid.es)

En el plano del General Ibáñez de Ibero se aprecia perfectamente el trazado de los nuevos jardines y la plaza.

Gral. Ibáñez Ibero (h. 1875)

En el siglo XX fueron reordenados por el paisajista Javier de Winthuysen.

Al parecer había surgido una polémica acerca de los árboles que impedían contemplar el Edificio de Villanueva desde el Paseo del Prado. Winthuysen conservó los antiguos y majestuosos cedros, que hoy día perviven, y dejó libre la puerta central, con la escultura dedicada a Velázquez mirando al paseo, obra de Aniceto Marinas, que había sido colocada en 1899.

Los terrenos quedaron ocupados por varios jardincitos, con parterres, macizos de flores, arbustos y árboles de distintas especies.

El jardín frente al Botánico mantiene su forma elíptica, con cuatro parterres organizados alrededor de la estatua del pintor Murillo, que fue instalada el mismo año de creación de la plaza. Se trata de una réplica de la escultura original que se encuentra en Sevilla, obra de Sabino de Medina (1861), realizada y ofrecida a Madrid por el propio autor.

Una espléndida Picea smithiana de más de veinte metros de altura y varios magnolios adornan este espacio hoy tan frecuentado como en el pasado.

Los Jardines del Museo del Prado están catalogados de Interés Histórico-Artístico, además forman parte del Paseo, antiguo Salón del Prado,  declarado Bien de Interés Cultural en su conjunto.

por Mercedes Gómez

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Paseo de la Castellana I.- Jardín del Museo de Ciencias Naturales.
Paseo de la Castellana II.- El Barrio de Indo.
Paseo de la Castellana III.- El Jardín del Hotel Villa Magna.

Paseo del Prado-Recoletos I.- El Jardín del Palacio de Linares.
Paseo del Prado-Recoletos II.- Paseo de Recoletos.
Paseo del Prado-Recoletos III.- Jardín del Palacio de Buenavista.
Paseo del Prado-Recoletos IV.- El Jardín del Palacio del Marqués de Salamanca.

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Bibliografía:

Teresa Sánchez-Fayos y Silvia Villacañas. “Los Jardines del Madrid Moderno”.
Ayuntamiento de Madrid. Madrid 2001.

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La Ermita de la Virgen del Puerto es uno de los edificios más bonitos de Madrid, otro de mis lugares preferidos, uno de los mejores ejemplos de la arquitectura castiza.

Todo comenzó en 1716, cuando por encargo del Municipio, Ribera proyectó y dirigió la creación del Paseo Nuevo –actual Paseo de la Virgen del Puerto-, todo un hito urbanístico en la evolución de Madrid, que fue realizado con fines funcionales (pavimentación, subsuelo, etc) pero también estéticos y paisajistas (jardines, fuentes). El objetivo era unir La Tela -terrenos actualmente ocupados por el parque de Atenas- con el Camino del Pardo y urbanizar la gran explanada existente entre el parque del Alcázar y el Río Manzanares.

El Marqués de Vadillo, Antonio de Salcedo y Aguirre, Alcalde de Madrid, con cargo a su propio bolsillo, le encomendó incluir en el proyecto la construcción de una ermita dedicada a la Virgen del Puerto, imagen de la que era muy devoto. La ermita fue una de las primeras obras realizadas por Pedro de Ribera, comenzada ese año, quizá la primera gran obra. Y el Alcalde debió quedar muy satisfecho pues Ribera se convirtió en su arquitecto favorito y llegó a nombrarle Maestro Mayor de Obras de Madrid y de sus Fuentes y Viajes de Agua.

El edificio presenta una imaginativa y deliciosa mezcla de elementos de la arquitectura del Madrid de los Austrias, como su sencilla portada y las dos torres con sus clásicos chapiteles de pizarra, y la arquitectura barroca del siglo XVIII, sobre todo en su interior.

El 8 de septiembre de 1718 se inauguró la iglesia y dos días después se celebró una romería llevando a la Virgen en procesión desde el Colegio Imperial en la calle de Toledo hasta el nuevo templo en la que participaron las autoridades tanto religiosas como municipales.

Desde entonces ha sufrido muchos avatares, destrozos y reformas. Declarada Monumento Bien de Interés Cultural en 1945, fue posteriormente reconstruida y restaurada siguiendo las pautas de Ribera. Y allí sigue, entre el Parque de Palacio o Campo del Moro, y el Río, como si fuera una casita de cuento madrileño.

Solo la he podido visitar una vez. Parecía cerrada, pero me acerqué a la puerta, la empujé levemente, y se abrió.

No había nadie ni en el jardín, ni en el interior. Tras la puerta, el zaguán rectangular, sin luz. En el muro a la izquierda, dos lápidas, una de ellas recuerda la construcción de la ermita a cargo del arquitecto Ribera en 1718.

Y a la derecha el escudo del Marqués de Vadillo.

La espléndida reja del siglo XVIII estaba cerrada, pero permitía ver parte del templo.

El diminuto recinto es precioso. De frente, la Virgen del Puerto en el retablo mayor, dándole el pecho al Niño. Se trata de una réplica de la original del siglo XVII; el retablo también es moderno, imitación del antiguo retablo barroco.

La planta es octogonal, centralizada, prolongada en cuatro de sus lados por medias elipses, la que acoge el retablo mayor frente a la de la entrada, y dos a ambos lados, con sendas capillas.

Este fin de semana se celebran en Madrid las Fiestas de la Arganzuela, las Fiestas de la Melonera, cuyo origen se remonta a la romería que nació para celebrar la festividad de la Virgen del Puerto tras la construcción de la ermita.

La Romería de la Virgen del Puerto se convirtió en Verbena, más conocida como de “La Melonera” por la cantidad de puestos de melones y de sandías que se instalaban alrededor de la ermita.

Las mocitas madrileñas que en la primera verbena de la temporada, la de San Antonio de la Florida, le habían pedido un novio al Santo, luego, en los comienzos de septiembre, le pedían a la Virgen del Puerto que su novio fuera un buen marido. Y para que todo se cumpliera, la tradición obligaba a comprar un rico melón o una buena sandía y compartirlo con él.

Rescatada en los años 80 del pasado siglo XX, la verbena se ha convertido en una fiesta popular, la última del verano madrileño, tras las famosas San Cayetano, San Lorenzo y La Paloma. Conciertos, bailes, competiciones deportivas, juegos y actividades para los niños y para mayores, en la Arganzuela, herencia del fervor de un antiguo alcalde por la Virgen del Puerto, más conocida como La Melonera, el Marqués de Vadillo, y del arte de un gran arquitecto, Pedro de Ribera.

Texto y fotografías : Mercedes Gómez

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Más información y bibliografía en monumentamadrid.

Hoy, como casi todos los años desde que lo inauguraron, he visitado el Museo de San Isidro.

Desde aquel 15 de Mayo de 2000 me parece que el Museo no ha cambiado demasiado, aunque ahora cumple diez años, metido en obras y con un nuevo nombre, Museo de los Orígenes.

Lo que sí ha cambiado es el Patio.

El año pasado os contaba la historia del edificio y sobre todo del magnífico Patio renacentista, que aquel Día de San Isidro en que lo visité por vez primera se convirtió en uno de Mis lugares preferidos de Madrid. Y desde entonces no he querido faltar a la cita y beber mi vasito de agua. A veces alguien me decía, “¡pero si es agua del Canal!”.

“¡Ya se que es agua del Canal, hombre!”. Y no es que crea mucho en los milagros, ni siquiera soy muy tradicional, pero me gusta beberme ese vasito de agua por San Isidro, el Día de Madrid.

El Patio era precioso.

claustro2

Año 2006

Hace varios años, uno de esos años en que el calor apretaba ya en Mayo, pusieron unos toldos amarillos para proteger del sol a los visitantes.

El año pasado la novedad fue que habían acristalado uno de los lados del piso superior, el lado oeste, con el objetivo de ganar espacio, dijeron.

patio cerrado

15 de mayo de 2009

Este año la noticia es que han cubierto el maravilloso Patio renacentista.

San Isidro y Santa María de la Cabeza han abandonado su lugar junto al Oso y el Dragón, cerca de los visitantes, y han subido al primer piso del lado Norte.

15 de Mayo de 2010

El motivo alegado para justificar el cerramiento es la protección de la vieja piedra, quizá la necesite, no lo se, pero ¡qué pena!, el Patio ya no es el mismo.

Y ¿por qué al menos no quitarán esos toldos?

Feliz San Isidro.

Texto y fotografías: Mercedes Gómez

Nuestros lugares preferidos de Madrid son dignos de ser visitados cualquier día de la semana y en cualquier estación de año, pero algunos de nosotros tenemos más tiempo para “perdernos” cuando llega el esperado fin de semana. Para mí, uno de esos lugares es la plaza del Conde de Miranda, en el corazón del Madrid de los Austrias, donde se encuentran la Iglesia y el Convento de las Carboneras. Además, los domingos, en la vecina plaza del Conde de Barajas, los pintores muestran sus obras, y en las cercanías no faltan las tabernas o bares donde tomar el aperitivo que tanto nos gusta. El paseo por estas plazuelas nunca defrauda.

fachada

Ahora la fachada de la iglesia está cubierta, debido a las obras; el año pasado se descubrieron algunos graves problemas bajo sus bonitos suelos, que podían amenazar su estabilidad, de forma que se acometieron las reparaciones de urgencia.

El Convento, una de las joyas de la arquitectura y del arte barroco madrileños, ya ha cumplido sus cuatrocientos años de vida.

El Monasterio del Corpus Christi, más conocido como Las Carboneras, está habitado por las monjas jerónimas desde 1605. Su fundadora fue Beatriz Ramírez de Mendoza, bisnieta de Beatriz Galindo “La Latina” y de Francisco Ramírez el Artillero.

En el prólogo de un libro editado con motivo de la celebración de su IV Centenario, Las Carboneras IV Centenario (1605-2005), de Vicente Benítez Blanco, dice la Priora que cuando por obligación tienen que salir a la calle, el ruido les aturde, no están muy acostumbradas, pero cuentan que les gusta darse a conocer y que comprendamos cómo es su vida. La iglesia suele estar abierta, no hay ningún impedimento para poder visitarla, como ocurre con algunas otras en Madrid, y está llena de obras de arte, destacando el Retablo Mayor, que incluye la magnífica “Santa Cena” de Vicente Carducho, pintor de la Corte de Felipe III. Este retablo tiene un gran valor artístico, y también histórico ya que se conserva en su lugar desde que fue inaugurado en 1625.

Las hermanas se ayudan económicamente con la venta de dulces. Y dulce resulta el simple hecho de comprarles una bandejita de pastas, os lo aseguro.

Después de llamar al portero automático, una amable monja te abre y después de traspasar la rotunda puerta junto a la iglesia accedes a un precioso zaguán que en otro tiempo fueron las caballerizas.

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He visitado este zaguán tres o cuatro veces, siempre me admira la escalera con la balaustrada de madera, los techos con vigas del mismo material, el banquito de cerámica… todo.

4patio2

Para llegar al torno hay que pasar dos patios pequeñitos, deliciosos y acogedores, con sus ventanitas, rejas, una campanita, la pila. ..Y junto a la puerta reglar, está el torno. Tras él, la voz de una hermana a la que no puedes ver, te atiende siempre con amabilidad.

El torno

El torno

8hacia salida

El convento tras sus rejas y blancos visillos también esconde numerosas obras de arte, normalmente vedadas ya que se trata de un monasterio de clausura, aunque en raras ocasiones algunas se han podido admirar en exposiciones, gracias a las hermanas que de vez en cuando gustan de comunicarse con el exterior, mostrando sus tesoros artísticos, o dando a probar sus dulces.

Texto y fotografías: Mercedes Gómez

Antes de abandonar el parque de El Retiro -al que seguramente volveremos alguna otra vez-, me gustaría invitaros a un paseo por el increíble Palacio de Cristal y sus alrededores.

El palacio, perfectamente restaurado, se conserva tal como fuera ideado en 1886, aunque sí se han perdido algunos elementos del conjunto, como el puente de cañas construido frente a la entrada con el fin de permitir cruzar la ría que entonces se unía al lago:

Dibujo del natural, La Ilustración Española y Americana, 22 agosto 1887 (por Riudavets)

Dibujo del natural, La Ilustración Española y Americana, 22 agosto 1887.

El edificio fue proyectado por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco como Pabellón Estufa para la Exposición de Filipinas de 1887, con la idea de que perdurara en el tiempo. Felizmente así ha sido, y aunque ya ha perdido su función como invernadero podemos disfrutarlo como sala de exposiciones de arte contemporáneo, sala perteneciente al Museo Reina Sofía.

Su imponente estructura de hierro y cristal fue adornada con la cerámica de Daniel Zuloaga. Únicamente el pórtico de entrada con sus columnas jónicas y la escalera de acceso fueron realizados en piedra.

1exterior

La ría fue cegada en los comienzos del siglo XX. Actualmente frente al palacio unas escaleras se adentran en el estanque. Nos encanta sentarnos en ellas a charlar, o simplemente contemplar el paisaje, los sorprendentes árboles que se encuentran dentro del agua, y el espectacular surtidor. A la derecha, existe una gruta artificial, que no podía faltar en un perfecto jardín romántico.

2surtidor

Su interior nos recuerda la planta de una iglesia gótica, pero luminosa y transparente, cuyos pilares son de hierro y no de piedra. Las paredes y techos, de cristal. Tras ellos, el cielo de Madrid. ¿No parece increíble?.

3interior

Texto y fotografías: Mercedes Gómez

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Palacio de Cristal
Paseo Duque de Fernán Núñez, s/n (Parque del Retiro).

Todos los datos en monumentamadrid.es:

Palacio de Cristal
Estanque

Después de un largo y más que cálido verano, el otoño ha llegado a Madrid, bonito y suave, como casi siempre. Para este fin de semana, el primero del mes de octubre, nos anuncian buen tiempo, lo cual significa sol y temperaturas agradables.

Buen tiempo para disfrutar de nuestros lugares preferidos. No siempre hace falta irse lejos, o conocer sitios nuevos, a veces es suficiente con volver a recorrer aquellas calles, barrios o jardines que descubrimos hace tiempo. De vez en cuando me gustaría hablar de ellos, de “mis lugares” de Madrid. Y, si os apetece, y contáis los vuestros, podamos hacer una lista con “nuestros lugares” preferidos de Madrid.

Comienzo hoy por El Retiro, ese maravilloso parque en pleno centro de la ciudad, el Parque de Madrid, que causa la admiración de todos los que nos visitan. Para mí es un lujo, un privilegio, tenerlo cerca.

El Retiro está lleno de obras de arte, fuentes, estatuas, grandes monumentos, paseos, jardines… y también de deliciosos rincones, o recoletas placitas, una de ellas es la Plaza de Mármol.

La Plaza de Mármol, a pesar de hallarse a un paso del bullicio del Paseo de Coches y de la entrada a los Jardines de Herrero Palacios, antigua Casa de Fieras, suele ser un lugar tranquilo en el que uno se puede cobijar.

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La plaza, de estilo Clásico, fue creada por Cecilio Rodríguez en 1941 y debía ser muy bella. La fuente de doble taza, realizada en mármol, entonces estaba rodeada de pilares coronados con una serie de figuras mitológicas. Hoy día únicamente se conserva la fuente central, y los pilares sin las figuras.

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El pavimento original era de mosaico greco-romano, que en algún momento fue sustituido por adoquinado de piedra.

Pero continúa siendo una plaza preciosa, allí sigue el sonido del agua y el largo banco de piedra blanca en el que podemos sentarnos un ratito y disfrutar del ambiente. A estas alturas del siglo XXI, con tantas plazas dominadas por el cemento, este viejo suelo empedrado me parece que tiene encanto.

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Observad los árboles, los colores del otoño comienzan a teñir sus hojas, todo un espectáculo. Y gratis.

Mercedes

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