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Se ha inaugurado en el Museo de Historia de Madrid la exposición Madrid, ciudad educadora. Memoria de la Escuela pública, un recorrido histórico y afectivo por la Escuela Pública desde fin del siglo XIX hasta 1938.

Su objetivo es “recuperar la memoria y descubrir la historia de los numerosos centros escolares públicos que abrieron sus puertas en Madrid durante el primer tercio del siglo XX”.

Estas escuelas formaron parte de un intento de renovación pedagógica que durante los años 1931-36 se trató de impulsar. Ya hablamos hace tiempo sobre este tema en el artículo dedicado a las Escuelas de la República.

La historia de estas escuelas forma parte de la propia historia de Madrid y, como leemos en el folleto, historia de la que los ciudadanos deberíamos ser conscientes y sentirnos orgullosos.

Folleto “Madrid ciudad educadora (1898-1938)”

La exposición muestra mediante documentos, videos, materiales didácticos y objetos preciosos, conservados por los propios colegios, testigos de aquella enseñanza, las prácticas escolares que desarrollaban los maestros, la historia de algunos de ellos, y la vida cotidiana.

Se puede visitar hasta el 1 de septiembre:

Museo de Historia
Calle Fuencarral 78
De martes a domingos de 10 a 20 horas.
Gratuito.

Hay visitas guiadas para niños a partir de 9 años acompañados de un adulto.
Información y reservas en el tel.: 91 701 18 63 y en la web del museo.

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La última parte de la muestra, instalada en el patio de acogida del museo, no es tan bonita, es dura, pero igualmente necesaria: La Escuela Pública en un Madrid en guerra (1936-1938).

Esta parte está formada por paneles con fotografías y reportajes de los diarios publicados aquellos días, procedentes de la Hemeroteca Municipal.

Otro de los paneles exhibe dibujos de los niños, que “siguieron dibujando su realidad cotidiana”.

Por supuesto la guerra también afectó a las escuelas, las bombas no las respetaron, pero vemos cómo algunas siguieron trabajando. Entre julio y agosto de 1936 se organizaron 27 guarderías o Residencias Infantiles en algunos de los grupos escolares existentes. Leemos artículos, como el de Elena Fortún en la revista Crónica, “Los niños durante la guerra. Cómo se trabaja en los Grupos Escolares de Madrid”, etc.

La guerra y los bombardeos destrozaron las calles y las casas en muchos barrios, y afectaron a todos los madrileños que permanecieron en la ciudad, sobre todo a las personas más mayores, a las mujeres y a los niños.

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A propósito de este tema recomiendo también el extraordinario trabajo de los arquitectos Enrique Bordes y Luis de Sobrón, el Plano del Madrid bombardeado:

80 Años después del final del horror de la guerra, este plano propone una visualización del urbicidio de Madrid, consecuencia de los bombardeos masivos, aéreos y artilleros, sufridos por la ciudad durante la Guerra Civil de 1936-1939… Sirva también este trabajo de homenaje a todos los habitantes de Madrid que vivieron y sufrieron la destrucción de su ciudad”.

Sus autores están trabajando en una web en la que de momento se puede descargar el plano, aquí: Madrid bombardeado

 

Por : Mercedes Gómez

 

ACTUALIZACIÓN 24 agosto: la exposición se ha prorrogado, y se podrá visitar hasta el 6 de octubre.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Recordemos que entre 1574 y 1579 el Concejo había adquirido unas casas en la plaza de San Salvador. En ellas se reunieron hasta el año 1619; por entonces tuvieron que buscar un nuevo lugar debido a su estado ruinoso. Estas viejas casas consistoriales fueron derribadas y el solar, propiedad del Ayuntamiento de Madrid, fue el elegido para construir la Casa de la Villa. El Concejo se trasladó, de alquiler, a las casas que habían sido de don Juan de Acuña en la calle Mayor.

Por fin, en 1629, reinando Felipe IV, una Licencia Real concedió la autorización para construir la Casa Ayuntamiento de Madrid. El Concejo encargó el proyecto al arquitecto Juan Gómez de Mora, Maestro Mayor de Obras Reales y Maestro Mayor de Obras de la Villa. El primer proyecto no se conserva pero sí un dibujo posterior, el alzado del edificio que en esencia se cree mantiene la idea inicial del arquitecto. La construcción no comenzó hasta 1644.

Casa de la Villa de Madrid, alzado de la fachada a la calle Mayor, 1644 (Catálogo Juan Gómez de Mora, nº 122) (Museo de Historia)

En la edificación de la Casa de la Villa, que tardó muchos años en terminarse debido sobre todo a problemas económicos, participaron varios arquitectos. A partir del proyecto de Gómez de Mora, intervinieron José de Villarreal, Bartolomé Hurtado, José y Manuel del Olmo, Cristóbal de Aguilera y Teodoro Ardemans.

Una pintura expuesta en el Museo de Historia, realizada entre 1676-1700, muestra la Casa Consistorial en construcción.

“Milagro de la Virgen de Atocha en las obras de construcción de la Casa de la Villa”, óleo sobre lienzo, anónimo (1676-1700).

La escena representada tiene lugar en la plaza de la Villa. Además de ofrecer mucha información sobre el ambiente de la plaza en la que en esos momentos se encuentran todo tipo de personajes, “obreros, clérigos, aguadores, mujeres, niños, caballeros, mendigos, vendedores y animales” también permite observar la construcción de la sede del Concejo madrileño que se estaba llevando a cabo.

“Milagro de la Virgen de Atocha en las obras de construcción de la Casa de la Villa”, óleo sobre lienzo, anónimo (1676-1700) (detalle)

Teodoro Ardemans fue el encargado de acabar las obras, lo cual ocurrió por fin en 1695, después de más de cincuenta años. Este arquitecto diseñó las dos portadas barrocas, ideó la capilla, configuró el patio, la escalera de honor y remató las torres.

Las dos entradas se deben a que en origen el edificio fue diseñado para albergar la Casa y la Cárcel de Villa. La de la izquierda era la que daba acceso a la Cárcel; la de la derecha al Ayuntamiento.

El Salón Real se creó en 1656, con el balcón que se asoma a la calle Mayor, para que la reina pudiera contemplar la procesión del Corpus en la casa nueva que se estaba edificando, en el lugar donde había estado la cárcel vieja, como vimos en el artículo anterior.

Hoy día, desde el zaguán se accede a la Escalera de Honor donde se encuentra la escultura de la famosa Mariblanca, escalera que lleva al Salón Real y a otras estancias nobles, como veremos.

Con el tiempo el Salón, desde el que las reinas contemplaban la procesión del Corpus, se convirtió en Sala de recepciones o antesala de la Alcaldía; hoy es conocido como Salón Goya por el cuadro que lo adorna; es una copia del cuadro Alegoría de la Villa de Madrid cuyo original se encuentra en el Museo de Historia.

En este salón se encuentran otras pinturas notables, como la Crucifixión de Francisco Ricci (1662) y Los enterramientos del 3 de mayo de 1808 de Vicente Palmaroli (1871). El techo fue pintado por Pedro Martín Ledesma y Juan de Villegas.

Más cambios y reformas en el siglo XVIII dieron al edificio su aspecto actual.

La columnata que da a la calle Mayor, en el balcón abierto en origen, es obra de Juan de Villanueva (1787).

Otra pintura propiedad del Museo de Historia, El coche real pasando ante el Ayuntamiento, obra de Manuel Fernández Sanahuja, representa el paso de la carroza real por la calle Mayor ante la Casa de la Villa el 29 de noviembre de 1879, día de las segundas nupcias del rey Alfonso XII con María Cristina de Habsburgo-Lorena. Sanahuja pintó la fachada del Ayuntamiento que da a la calle Mayor.

Recordemos que también es el autor de las bellas acuarelas que reproducen algunos de los frescos pintados sobre la fachada de la Casa de la Panadería, que existieron hasta al menos 1880.

M.F, Sanahuja, “El coche real pasando ante el Ayuntamiento”, óleo sobre lienzo (1879) (memoriademadrid.es)

El edificio de Gómez de Mora estaba organizado alrededor de un patio, el Patio de la Casa de la Villa, al cual se accedía directamente desde la calle por ambas portadas.

Maqueta de León Gil de Palacio (1830), Museo de Historia.

En 1896 fue cerrado, convertido en dos pisos mediante un suelo intermedio, y cubierto. Transformado en Sala de reuniones, los balcones se convirtieron en puertas. Al ser destruida una parte de la cubierta durante la guerra civil posteriormente se instaló el nuevo techo formado por magníficas vidrieras de la Casa Maumejean, que es el que actualmente se puede admirar.

Hoy día es conocido como el Patio de Cristales.

Nuevas reformas de menor importancia y restauraciones tuvieron lugar en los siglos XIX – XX.

En la buhardilla de la torre esquina con la calle Mayor, llamada la Torre del Reloj, fue instalado el reloj procedente de la derribada iglesia de San Salvador.

Casa de la Villa, 1930. (Foto memoriademadrid.es)

En la actualidad, el reloj –que no he conseguido saber si es el mismo–, está ubicado en el último cuerpo de la torre.

Casa de la Villa, 2019

Bajo esta torre, Ardemans diseñó el Oratorio, decorado con las extraordinarias pinturas de Antonio Palomino.

Durante un tiempo fue despacho del Alcalde. Hoy está felizmente libre de muebles y luce en todo su esplendor.

En la Sala de la Custodia se encuentra una de las joyas municipales, obra que realizó el platero Francisco Álvarez en 1576. En esta misma estancia hay un valioso Cristo de marfil, del siglo XVII.

Finalmente, el Salón de Plenos –las pinturas del techo también fueron obra de Palomino, al temple en este caso fue el escenario de las reuniones concejiles durante siglos.

Desde finales de 2007 la sede del Ayuntamiento madrileño es el antiguo Palacio de Comunicaciones, el Palacio de Cibeles, construido por Antonio Palacios y Joaquín Otamendi en los comienzos del siglo XX.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

NAVASCUÉS, Pedro y HURTADO, Pedro. La Casa de Ayuntamiento de Madrid. Madrid, 1985.

VARELA, Eulogio. Casa de la Villa de Madrid. Ayuntamiento de Madrid, 1951.

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Artículos anteriores:

 

 

Hace unos días tuve el placer de recibir una invitación especial, la visita al Museo de Historia de Madrid para participar en el Encuentro “Madrid, historia y futuro”. Todos los asistentes, blogueros y administradores de redes sociales, fuimos recibidos con gran hospitalidad. Fue una tarde bonita e interesante.

Museo Municipal, calle Fuencarral 78.

En primer lugar, en la Sala de maquetas, la Directora nos dio la bienvenida y nos explicó el motivo del encuentro. Tan sencillo y tan agradable como simplemente conocernos y ver en qué podemos ayudarnos mutuamente pues tenemos un objetivo común: difundir la historia de nuestra ciudad.

El museo, por si fuera poco el maravilloso contenido que ofrece en sus salas, a disposición de todos, nos puede ayudar en nuestras tareas a la hora de elaborar artículos o emprender trabajos de investigación. Facilitarnos el acceso a imágenes o fotografías antiguas, bibliografía, etc.

Después de la directora intervino uno de los responsables de la extraordinaria e impagable web Memoria de Madrid. Otros miembros del personal del museo nos contaron sus actividades, proyectos, etc. Damos las gracias a todos.

En la breve charla y posterior participación de algunos asistentes se planteó un tema importante: debemos citar siempre la fuente del material que utilicemos. Quién es el autor de una fotografía, a quién pertenece, si procede del archivo del museo o de la web municipal, o de cualquier otro archivo, revista o diario, un blog … citemos por favor.

Hay que citar las fuentes, por honestidad y respeto a los propietarios de los contenidos, y, esta es mi opinión personal, por dar credibilidad a nuestras publicaciones sea en el soporte que sea.

Después se cumplió el sueño de todos los enamorados de un museo, nos mostraron sus almacenes, algunas de las estancias normalmente cerradas al público.

Primero, el Gabinete de Estampas y Dibujos que también almacena cuidadosamente fotografías, grabados, etc.

¡Cuántos tesoros, entre finos papeles protectores, se conservan en esos cajones!

Luego visitamos un precioso y sugerente almacén abuhardillado.

Allí se encuentran algunas de las maquetas procedentes del desaparecido Museo de la Ciudad, esculturas, carteles de antiguas fiestas de San Isidro… y unas cajas bien embaladas, gran noticia, que guardan objetos y muebles en espera de su traslado al Museo de la duquesa de Osuna en los Jardines del Capricho, prevista su inauguración para el año que viene.

Según nos cuentan, este espacio está destinado a formar parte del recorrido expositivo. En un futuro próximo albergará piezas correspondientes al siglo XX, época que, como ya se publicó en la prensa hace unos meses, pasará a formar parte de la Colección permanente.

En otra sala unas vitrinas guardan diversos objetos, esculturas y porcelanas procedentes de la Real Fábrica del Buen Retiro. Comprobamos cómo las piezas son ordenadas y catalogadas a la espera de poder ser expuestas en algún momento.

Finalmente en otro almacén algunas pinturas y planos se ordenan en varios peines. Aquí se encuentra también una bella escultura, San Marcos, recientemente restaurada, como el San Joaquín que pudimos admirar hace unos días.

Merece la pena visitar el Museo de Historia de Madrid, y si ya lo conocemos, hay que volver, siempre depara sorpresas y nos enseña cosas nuevas. La Colección permanente es magnífica, y por supuesto hay que ver el Jardín con la Fuente de la Fama y la Capilla. Por supuesto admirar el edificio con su portada de Pedro de Ribera.

Además el museo municipal es gratuito, un privilegio que debemos aprovechar.

En la Calle Fuencarral nº 78.

Para terminar, os animo a visitar su web, que proporciona mucha información valiosa, y su cuenta de la red social Facebook en la que nos hablan de sus actividades, fondos, adquisiciones y curiosidades.

Por : Mercedes Gómez

Hace pocos días se han presentado en el Museo de Historia de Madrid varias obras recientemente restauradas. Una pintura de Ángel Lizcano, titulada Agua, azucarillos y aguardiente, óleo sobre lienzo, de 1897, mobiliario de los siglos XVIII y XIX y dos esculturas en las que vamos a detenernos hoy.

Son dos obras muy distintas, una representa dos figuras de la religión cristiana, la otra una escena de la mitología. La primera es una talla realizada en madera de cedro, la imagen de San Joaquín y la niña María, y la segunda un conjunto de terracota que representa el mito de Diana o Selene y Endimión en su sueño eterno. Las obras tienen en común que ambas fueron realizadas en el siglo XVIII.

En la Sala de cartografía y maquetas, en el sótano, se expone San Joaquín con la Virgen niña en brazos, talla anónima realizada en madera policromada y estofada que pertenece a los fondos fundacionales del museo pues ingresó en 1927. Un panel junto a la escultura explica el complicado proceso de limpieza y restauración a que ha sido sometida.

Nos comentan en el museo que existe una pareja de esta escultura, Santa Ana, que aún está a la espera de restauración.

En la misma sala se pueden ver algunas piezas del mobiliario restaurado. Las obras permanecerán expuestas, de 12 a 14 horas, de martes a domingo. El museo justifica la reducción de horario para su conservación.

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En el Patio de acogida del Museo se encuentra el grupo escultórico de René Michel o Michel Ange Slodtz, Diana y Endimión, realizado en terracota en el año 1738.

El escultor francés Slodtz trabajó en Italia y es autor de grandes obras, entre ellas el San Bruno que se encuentra en la Basílica de San Pedro en el Vaticano.

Este conjunto barroco representa el tema de la mitología griega en que Endimión, condenado por Júpiter a dormir eternamente a cambio de la juventud y la belleza eterna, era visitado cada noche por la diosa Diana. Otros personajes y numerosos detalles completan el grupo.

La firma del artista y la fecha 1738 en la base ha llevado a pensar que se trata del modelo del conjunto realizado en mármol en 1740 que se conserva en una colección particular en Ginebra.

La escultura se encontraba en el Palacio de la Quinta de Torre Arias, bastante deteriorada por el paso del tiempo y el abandono. Se procedió a la limpieza de las capas de suciedad que tenía y así se pudo conocer la naturaleza de la obra.

El modelo fue realizado por piezas, algunas de ellas perdidas, en arcilla hueca y cocida. Los elementos desaparecidos no se han reproducido con el fin de respetar la obra y no crear un falso histórico.

Muestra una capa de engobe rosada que no se sabe si es original o añadida posteriormente, según leemos en el panel explicativo expuesto junto a la obra.

Las obras se podrán contemplar en su emplazamiento actual durante unas semanas, posiblemente al menos hasta después de las Navidades.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Museo de Historia
Calle Fuencarral, 78

TELLERÍA, Alberto. Una escultura ignorada de Michel-Ange Slodtz en Madrid. Madrid, Ciudadanía y Patrimonio, 2015.

Volvemos al Jardín Reservado de Felipe II en la Casa de Campo. Después de nuestra visita a las Grutas el pasado mes de junio, hace unos días hemos tenido ocasión de conocer el Vivero municipal.

El Vivero de la Casa de Campo desde el siglo XIX está ubicado en terrenos del antiguo Reservado. Es uno de los tres viveros municipales, junto al Vivero de Estufas del Retiro y el de Migas Calientes. En la actualidad es un lugar importante por la función que cumple –producción de árboles y arbustos destinados a las calles y parques madrileños–, por su belleza y por su valor histórico pues guarda las huellas del antiguo trazado.

El pintor Félix Castello lo representó en un extraordinario cuadro que podemos contemplar en el Museo de Historia de Madrid. En él vemos el palacete que fuera de los Vargas y el jardín renacentista creado por Felipe II.

Félix Castello. “La Casa de Campo” (1615-1651), óleo sobre lienzo, Museo Arqueológico Nacional (depósito en Museo de Historia)

Frente al palacete desde los inicios del siglo XVII, alineadas frente a la fachada principal, se situaban la estatua ecuestre de Felipe III, obra de Juan de Bolonia y Pietro Tacca, trasladada en tiempos de Isabel II a la plaza Mayor y la Fuente del Águila, que estuvo aquí hasta 1890.

F. Castello. “La Casa de Campo” (detalle)

A la derecha de la lonja de las Grutas se encontraba la Fuente de Neptuno o Fuente Rústica, que también se aprecia en la pintura de Castello.

F. Castello. “La Casa de Campo” (detalle)

De ella actualmente se conserva la hornacina, como vimos.

La Fuente del Águila era la más importante del jardín, pero no era la única, había varias fuentes más sencillas adornando los parterres, que también representó Castello.

Castello. “La Casa de Campo” (detalle)

Hoy día, ausentes la estatua ecuestre y la fuente, en el paseo frente a la fachada principal del palacio se encuentra el camino de entrada al vivero.

Lugar donde estuvo situada la estatua de Felipe III frente al palacete.

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Espero que hablemos del vivero más adelante, hoy vamos a detenernos en una singular fuente que se encuentra en el recinto, la Fuente de la Concha.

Es una fuente muy humilde, pero adornada por un antiguo elemento escultórico, probable vestigio de aquella época en la que estos terrenos estaban ocupados por los jardines renacentistas de Felipe II. Se trata de una concha de piedra identificada con la imagen del Nacimiento de Venus, representado por Botticelli.

A principios del año 2004 el jardinero Luciano Labajos la descubrió, escondida entre arbustos desde hacía al menos cincuenta años. Se conocía su existencia porque figuraba en la relación de fuentes descritas después de que la Casa de Campo pasara a manos municipales, en 1931. La memoria municipal de 1933 la incluía, mencionando su situación en los terrenos que fueran del Reservado de Felipe II. Pero durante la guerra debió sufrir desperfectos, posiblemente trasladada desde otro lugar, abandonada poco a poco fue cubriéndose de zarzas.

Se trata de una modesta construcción de ladrillo, con el frente de piedra, que acaso surtía el agua de un manantial. Actualmente el caño está seco.

En la parte superior se adorna con la mencionada concha de piedra.

Luis de Vicente, estudioso de la Casa de Campo, junto a Labajos consideraron que la concha exquisitamente labrada era un elemento del siglo XVI o XVII que debió pertenecer a algún conjunto escultórico de una de las fuentes del Reservado chico, aquel que representó Félix Castello.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

LABAJOS, Luciano y RAMÓN-LACA, Luis. Jardinería tradicional en Madrid. Ed. La Librería 2007.

El País, 18 enero 2004.

La fuente de la Fama, obra de Pedro de Ribera, fue originalmente conocida como la fuente de Antón Martín debido a que esta plazuela fue su primera ubicación.

Ribera, que por entonces era Arquitecto Mayor de Obras Reales y Maestro Mayor de las Obras de Madrid, recibió el encargo de Felipe V de crear una serie de fuentes para abastecer a Madrid que a la vez sirvieran de adorno de la ciudad. La destinada a Antón Martín fue proyectada en 1716, aunque las obras comenzaron en 1731 cuando Ribera ya había alcanzado el cargo de Maestro Mayor de Obras y Fuentes de la Villa y sus Viajes de Agua.

El maestro cantero fue Pedro de la Piedra y el encargado de las esculturas, Juan Bautista.

Foto: Alfonso Begué. 1864. (Museo de Historia)

Se trata de una obra que explica perfectamente el arte del arquitecto Ribera, uno de los representantes del barroco tardío madrileño, llamado barroco castizo, junto con Ardemans y Churriguera, hoy felizmente valorado, pero no siempre fue así.

Como ya contamos a propósito de la historia del Hospicio de San Fernando hoy sede del Museo de Historia, son de sobra conocidas las críticas tan crueles a las que los cronistas madrileños del siglo XIX (Mesonero Romanos, Madoz, Monlau, Fernández de los Ríos…), defensores del neoclasicismo, sometieron a Pedro de Ribera y a la fuente.

Don Ramón de Mesonero Romanos en su paseos por El Antiguo Madrid, publicado en 1861, al hablar de la Fuente de Antón Martín se refirió a ella como caprichosa y una lastimosa aberración. Pascual Madoz por su parte calificó a los delfines grandotes, los niños que se cobijan en conchas y las hornacinas con floreros de trivialidades y ridiculeces que terminaban con la figura de una fama. No se quedó atrás Fernández de los Ríos, quien afirmó que Ribera parecía dibujar los monumentos apretando un borrón de tinta entre dos papeles. Aunque todos ellos estaban de acuerdo en que debía conservarse para la historia del arte, como ejemplo de mal gusto. Pensemos que eran cosas de la época…

En cualquier caso, aparte su probable mal estado y que debió convertirse en un estorbo para el tránsito en la plazuela, lo cierto es que en 1879 la fuente, tan denostada, fue desmontada y las piezas decorativas trasladadas a un almacén municipal hasta comienzos del siglo siguiente en que fueron recuperadas, cumpliendo los curiosos deseos de los decimonónicos cronistas, que no llegaron a verlo.

El 9 de septiembre de 1907 se presentó al Ayuntamiento una memoria de las obras de cantería precisas para montarla de nuevo. Eran necesarias sesenta y ocho piezas para lo cual se recurrió a la piedra resultante del derribo del cuartel de San Gil que se había iniciado el año anterior. Se hicieron cargo de la restauración y reconstrucción el arquitecto José Loute y el escultor Ángel García Díaz.

En 1911 la fuente fue instalada en el Parque del Oeste.

Foto: Antonio Passaporte. Archivo Loty (IPCE)

Durante la guerra volvió a desmontarse y guardarse. Después, en 1941 fue instalada en los jardines que recibieron el nombre de Jardines del Arquitecto Ribera, en honor de su autor, a espaldas del Museo Municipal, igualmente obra suya como sabemos, donde continúa.

La nueva base, al parecer diseño del arquitecto Luis Bellido, en tres de sus cuatro lados muestra un escudo con los años de creación y reubicación, 1731, 1911 y 1941. En el cuarto se encuentra el escudo de Madrid con el oso y el madroño.

En Marzo de 1995 concluyeron las obras de restauración durante las cuales se consolidó, reparó y limpió. Fue también por esa época cuando tuvo lugar el cerramiento de la histórica fuente, que se hallaba muy deteriorada por los actos de vandalismo que sufría, mediante una verja metálica sobre un poyete.

Cerrado al público durante años, este verano se ha abierto el acceso al jardín, desde el museo, de forma que después de tanto tiempo podemos volver a acercarnos al borde del pilón que es tetralobulado, dando singularidad al conjunto. En la base, cuatro delfines la custodian.

Los elementos decorativos son de piedra de Colmenar; en el segundo cuerpo hay unas hornacinas con jarrones y en cada esquina unos niños que sujetan grandes veneras.

El pilón y el resto de la fuente son de granito.

Todo el conjunto, a una altura de unos diez metros, se corona con la figura de la Fama.

Sin duda es un monumento muy bello que ha sufrido una vida azarosa, desmontajes y reformas, pero conserva la esencia del proyecto de Pedro de Ribera, una de las pocas fuentes del siglo XVIII que siguen existiendo en Madrid. El Jardín del Museo de Historia es un remanso de paz, merece la pena visitarlo, igual que por supuesto el propio museo.

Por : Mercedes Gómez

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Museo de Historia de Madrid
Calle de Fuencarral, 78
Horario: de martes a domingos de 10 a 20 horas
Acceso gratuito

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Bibliografía:

MARTÍNEZ CARBAJO, A.F. – GARCÍA GUTIERREZ, P.F. “Fuentes de Madrid”. La Librería, Madrid 2009.
RINCÓN, José. Historia de los monumentos de la Villa de Madrid. Madrid, 1909. Ed. Facsimil, Asoc. Libreros de Lance, 2011.
memoriademadrid.es

Nuestro querido Museo municipal, el Museo de Historia de Madrid, acaba de inaugurar su cuenta en la red social Facebook.

Su objetivo es informarnos de sus actividades, fondos, adquisiciones y curiosidades. ¡Tienen muchas cosas que contarnos!

En los poquitos días que llevan participando ya nos han revelado alguna novedad. Acaba de tener lugar en la bella Capilla del Museo la presentación del próximo Ciclo de Música Sacra en iglesias y parroquias de nuestra ciudad para celebrar la Semana Santa. Desde el 31 de marzo hasta el 16 de abril grupos musicales y corales ofrecerán una muestra de la música religiosa cristiana desde la Edad Media hasta la actualidad. Una de las novedades de este año serán las actuaciones de saetas flamencas en la Plaza Mayor y en la Plaza de la Villa.

Todos los detalles los podéis encontrar en su dirección:

https://www.facebook.com/museohistoriamadrid/

Os animo a seguirles con toda la ilusión, la misma con la que seguro el propio Museo ha iniciado esta nueva faceta en su deseo de comunicación con todos nosotros.

Muchas gracias.

Mercedes

Con motivo de la celebración del III Centenario del nacimiento de Carlos III en los próximos días se van a inaugurar en Madrid varias exposiciones, además de ciclos de conferencias y otras actividades como visitas guiadas.

Celebramos la vuelta del que dicen fue el mejor Alcalde de Madrid.

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Lo cierto es que bajo su reinado se desarrollaron en la Villa grandes proyectos urbanísticos y de embellecimiento de la ciudad. Todo ello podremos conocerlo gracias a este merecido homenaje conjunto de algunos de nuestros museos e instituciones al rey ilustrado, que en cierto modo es también un homenaje a Madrid.

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La semana que viene, el martes 6 de diciembre, Día de la Constitución, se inaugura la primera exposición, Carlos III. Majestad y Ornato en los Escenarios del Rey Ilustrado, en el mejor escenario posible, el Palacio Real. Se podrá visitar hasta el 31 de marzo de 2017.

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El Museo de Historia de Madrid se suma al recuerdo del rey con la muestra Carlos III y el Madrid de las Luces que podremos visitar desde el día 13 de diciembre hasta el 29 de abril. Casi doscientas piezas procedentes de varios museos nos ayudaran a conocer el Madrid de la época y el progreso conseguido durante su reinado.

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El museo además ha inaugurado un ciclo de conferencias III Centenario del nacimiento de Carlos III, que se prolongará hasta el próximo mes de mayo. Organizado por el Instituto de Estudios Madrileños y el Ayuntamiento de Madrid se trata de resaltar y explicar el gran papel del monarca. Una oportunidad única para conocer en profundidad todos los aspectos que explican el reinado de Carlos III y su influencia en nuestra ciudad.

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Desde el día 15 y hasta el 16 de marzo podremos visitar en el Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando la muestra Carlos III y la difusión de la antigüedad. Nápoles, Madrid, México.

Programada por la Real Academia junto con el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles y la Escuela de Bellas de Artes de la Universidad Nacional Autónoma de México, se celebrará simultáneamente en las tres ciudades relacionadas con la actividad arqueológica del monarca: Nápoles, Madrid y México DF.

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Su objetivo principal es resaltar el papel del rey en la difusión de los descubrimientos arqueológicos que tuvieron lugar en Herculano y el impulso que dio al conocimiento de las antigüedades a través de las Academias de Madrid y de Nueva España.

En la misma sede de la Real Academia desde el día 21 veremos la exposición Una corte para el rey. Carlos III y los Sitios Reales organizada por la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid, en colaboración con la Academia y Patrimonio Nacional. Su objetivo es dar a conocer la influencia del monarca en la innovación y adecuación arquitectónica y urbanística de la Villa y de los Sitios Reales.

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Se complementará con un programa de visitas guiadas que requerirán inscripción previa y que de momento no conocemos fechas. También con un ciclo de conferencias.

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Desde el viernes 16 de diciembre, el Museo Arqueológico Nacional nos ofrecerá la exposición Carlos III, proyección exterior y científica de un reinado ilustrado.

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En este caso su objetivo es valorar dos aspectos muy importantes del reinado de Carlos III: la política exterior y la aportación científico-cultural española, así como el papel desempeñado por la Corona en la promoción del conocimiento. Se expondrán unas cien piezas procedentes de diversas instituciones.

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Preparemos las agendas porque el programa es amplio, interesante y muy bonito. Muchas actividades para disfrutar este otoño-invierno en Madrid, con Carlos III.

Por : Mercedes Gómez

Jean Laurent y Minier nació en Garchizy, región de Borgoña, Francia, el 23 de julio de 1816. El próximo sábado se cumplirán 200 años.

Llegó a Madrid en 1844, joven, con la intención de hacer fortuna, como tantos otros. Tenía 27 años.

Después de otros trabajos y actividades –comenzó como jaspeador de papel– en 1856 abrió su estudio fotográfico en la Carrera de San Jerónimo. Pronto consiguió un gran prestigio y fama como retratista. Además tuvo una gran visión comercial y empresarial; desarrolló una gran obra que hoy es un valioso legado, sus fotografías son documentos inestimables.

Castañeras en la feria de San Andrés (1901) (Museo de Historia)

Castañeras en la feria de San Andrés (tarjeta postal, 1901) (Museo de Historia)

Entre 1861 y 1868 utilizó como reclamo comercial que era Fotógrafo de SM la Reina. De esa época son algunos de los Retratos, que tan importante papel juegan en su obra.

Retrato del Marqués de Salamanca (anterior a 1863) Tarjeta de visita 9x6 cm. (memoriademadrid)

Retrato del Marqués de Salamanca (anterior a 1863) Tarjeta de visita 9×6 cm. (memoriademadrid)

Laurent no solo fotografió a la reina Isabel II, sino también a aristócratas y a muchos de los personajes más notables del siglo XIX.

General Prim (J.Laurent), entre 1865-1870. Carte de visite, papel a la albúmina sepia. 10x6 cm (Album muestrario del estudio fotográfico de J. Laurent N.2) (memoriademadrid)

General Prim (entre 1865-1870). Carte de visite, papel a la albúmina sepia. 10×6 cm (Album muestrario del estudio fotográfico de J. Laurent N.2) (memoriademadrid)

Además, Laurent, con la ayuda de sus colaboradores, recogió todos los sucesos decisivos, la llegada del ferrocarril, la traída de las aguas del Canal… y las transformaciones de la ciudad, como la de la Puerta del Sol, que fotografió antes y después de la reforma. Reflejó momentos importantes de la historia de Madrid, sus cambios urbanísticos y su vida cotidiana. Su obra es imprescindible para el estudio y comprensión de la sociedad madrileña y española de la época.

Vista general de la Puerta del Sol (1870) (Museo de Historia)

Vista general de la Puerta del Sol (1870) (Museo de Historia)

En la famosa exposición dedicada al Antiguo Madrid en 1926 en el edificio del Hospicio se expusieron varias fotografías de Laurent. Algunas de ellas pasaron a formar parte del Museo Municipal que poco después fue allí instalado.

placa museo municipal

El Museo Municipal, hoy llamado Museo de Historia, posee una gran colección de fotografías históricas –positivos en papel, positivos en formato tarjeta de visita, negativos de vidrio y postales–, más de 26.000, de las cuales 5.011 son obra de Laurent. Al museo llegaron por diversas vías, adquisiciones, donaciones…

Actualmente en la 2ª planta dedicada al siglo XIX, al Sueño de una ciudad nueva, se exponen algunas de sus fotos, como las que hemos visto más arriba de las Castañeras y la de la Puerta del Sol, o la que vemos a continuación del Estanque del Retiro. Pocas.

En el estanque del Retiro (1901)

En el estanque del Retiro (1901)

Pero en la web municipal memoriademadrid podemos admirar un gran número de ellas. Desde las fotografías más antiguas anteriores a 1863 a las tarjetas postales de comienzos del siglo XX. También se conservan algunas estampas realizadas a partir de fotografías suyas, muchas de ellas publicadas en La Ilustración Española y Americana.

Hace más de diez años el Museo Municipal acometió el proyecto de publicar el Catálogo de la obra del fotógrafo francés, acompañado de una gran tarea de investigación. En 2005 se publicó el primer tomo de retratos dedicado a los Artistas plásticos. Posteriormente se publicaron otros tres, el segundo tomo, Artistas de la escena; el tercero, Escritores, músicos, artistas de circo, toreros; y el cuarto (en dos volúmenes) dedicado a los Políticos. Faltan otros dos volúmenes para completar el plan.

libro portada

Laurent fotografió la vida en Madrid y sus edificios, por supuesto la fachada del viejo Hospicio, que con el tiempo albergaría el Museo Municipal.

Fachada del Hospicio. Calle Fuencarral. Papel fotográfico sepia. 23x16 cm. (memoriademadrid)

Fachada del Hospicio. Calle Fuencarral. Papel fotográfico sepia. 23×16 cm. (memoriademadrid)

Curiosamente siempre firmaba como J. Laurent o Juan Laurent, nunca Jean, a pesar de ser francés y no dejar en ningún momento de ser súbdito de su país de origen. Incluso en el acta de defunción del Registro Civil se le designa como Juan Laurent.

Murió en Madrid el 24 de noviembre de 1886, fecha desconocida hasta que la descubrió Ana Gutiérrez durante su investigación incluida en la publicación del mencionado primer tomo de Jean Laurent en el Museo Municipal de Madrid.

Laurent fue enterrado en el Cementerio de la Almudena. La lápida, que al menos en 2005 (de esa fecha es la foto que se incluye en este primer tomo publicado por el Museo Municipal) estaba en muy mal estado y no permitía leer bien su nombre pues faltaban las dos primeras letras: “….AN” ¿Juan o Jean?

Foto: Ana Gutiérrez

Foto: Ana Gutiérrez

Esta es la preciosa nota que la autora Ana Gutiérrez escribió en su artículo J. Laurent, creador, innovador y maestro de la fotografía:

“Desde aquí requiero al Instituto del Patrimonio Histórico Español, que custodia y conserva sus negativos, para que restaure esta lápida, y al Ayuntamiento de Madrid, por ser la ciudad en la que este fotógrafo francés eligió vivir y en la que desarrolló su importante labor profesional para la difusión de la cultura española en Europa y por conservar en su Museo Municipal también una parte importante de su obra… para que lo permita, colabore y cuide de ella una vez restaurada…”

La foto y el texto son de 2005, en estos momentos desconozco si la lápida sigue en el mismo lamentable estado. Ojalá no –intentaremos recabar nueva información–, pero si así fuera, nos sumamos a la petición de la autora, Madrid se lo debe a J. Laurent.

Estos días celebramos el bicentenario de su nacimiento recordando su vida y su obra, de una importancia extraordinaria para nosotros. Gracias, J. Laurent.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Museo Municipal de Madrid. Jean Laurent en el Museo Municipal de Madrid. Retratos. Tomo I. Artistas Plásticos. Madrid, 2005.

Web Ayuntamiento de Madrid

Museo del Prado

Y para conocer en profundidad la vida y la obra del gran fotógrafo no dejéis de leer los magníficos artículos ya publicados en esta Semana Jean Laurent, Jean Laurent, un fotógrafo francés en la Villa y Corte, por los Laberintos del Arte; y Jean Laurent, una mirada del ayer para comprender el hoy por Investigart. Y los próximos, a los que estaremos atentos…

Y por supuesto seguidnos en Twitter con #200Laurent

¡De parte de todos, muchas gracias por vuestra participación!

 

El vestíbulo de entrada al Museo de Historia de Madrid está adornado por dos esculturas antiguas. Son dos joyas históricas y artísticas, propiedad del Museo Arqueológico Nacional, conservadas en depósito en nuestro querido museo municipal.

Son las figuras de la Abundancia y de Endimión. Según consta en las cartelas, ambas coronaban dos fuentes monumentales en el siglo XVII madrileño.

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Dentro del plan para solucionar las necesidades de agua en Madrid tras el aumento de población que provocó la llegada de la Corte en 1561, en los comienzos del siglo siguiente se construyeron viajes de agua (Abroñigal, Castellana…) y se instalaron numerosas fuentes públicas. La mayor parte eran muy sencillas, modestos caños de vecindad, pero también se crearon algunas fuentes monumentales con el fin de decorar las plazas más notables de la Villa.

Una de las primeras fue la de la plaza de la Cebada, encargada en 1617 al arquitecto Juan Gómez de Mora. Otras, entre ellas la cercana Fuente del Humilladero de San Francisco, al año siguiente fueron diseñadas por el escultor Rutilio Gaci. Ambas aparecen dibujadas por Pedro Texeira en su plano realizado unos años después, en 1656.

Con la leyenda nº 46, la Fuente de la plaza de la Cebada que se encontraba en un lateral de la gran plaza dedicada a mercado. Suministraba agua procedente del Viaje del Alto Abroñigal.

texeira cebada

Fue realizada por el alarife Pedro de Pedrosa y el maestro de cantería Martín de Gortairi. Se coronó con una figura mitológica.

Según indica el letrero del museo, la estatua de mármol de la Abundancia sosteniendo un niño, realizada hacia 1650, formó parte del remate escultórico.

la abundancia

La Abundancia (h. 1650)

En el interior del museo podemos ver dos pinturas del siglo XVIII que representan la importante plaza.

La Procesión de la Virgen de Gracia en la Plaza de la Cebada (1741) de Manuel de Chozas.

Procesión de la Virgen de Gracia en la Plaza de la Cebada (1741) M. de Chozas

Procesión de la Virgen de Gracia en la Plaza de la Cebada (1741) M. de Chozas

En la esquina a nuestra izquierda aparece la fuente. En el conjunto escultórico hay otro niño a los pies de la figura principal.

fuente procesion cebada

Procesión de la Virgen de Gracia en la Plaza de la Cebada (1741) M. de Chozas (detalle)

Y la Feria de Madrid en la plaza de la Cebada (1770-1780), de Manuel de la Cruz, perteneciente al Museo del Prado.

Feria de Madrid en la plaza de la Cebada (1770-1780), M. de la Cruz

Feria de Madrid en la plaza de la Cebada (1770-1780), M. de la Cruz

En esta pintura ya no aparece el niño en la base.

abundancia feria cebada

Feria de Madrid en la plaza de la Cebada (1770-1780), M. de la Cruz (detalle)

La fuente sufrió varias obras y reformas en los siglos XVII y XVIII; muy deteriorada, fue demolida en 1840. No he conseguido información sobre los posibles cambios en el remate escultórico y si la estatua fue sustituida por otra en algún momento.

Con el nº 50 Texeira dibujó la Fuente del Humilladero de San Francisco, de Puerta de Moros o de Endimión; en este caso se surtía del Viaje del Bajo Abroñigal.

texeira endimion

Se cree que fue obra de Rutilio Gaci y el mismo Martín Gortairi; se construyó entre 1620 y 1638. La obra de cantería fue encargada al maestro Miguel de Collado.

Fue rematada por la figura de Endimión, igualmente de mármol, obra reformada y limpiada por el escultor Manuel Pereira, trabajo tasado en 1640.

A mediados del siglo XIX la escultura fue trasladada a la fuente de la plaza de Lavapiés.

Foto Revista Villa de Madrid

Foto Revista Villa de Madrid nº 53

Fuente que también desapareció, pero la escultura felizmente se conserva.

Endimión (h. 1620)

Endimión (h. 1620)

Endimión y la Abundancia nos reciben cuando llegamos al Museo de Historia de Madrid, en la calle de Fuencarral nº 78. Merece la pena detenerse unos minutos, contemplarlas y recordar su larga historia y los misterios que las envuelven.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

MOLINA CAMPUZANO, Miguel. Fuentes artísticas madrileñas del siglo XVII. Ayuntamiento de Madrid – IEM 1970.
DÍAZ y DÍAZ, Mª del Sol. “Fuentes públicas monumentales del Madrid del siglo XVII” Revista Villa de Madrid nº 53. Madrid, 1976.

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