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La madrugada del día 20 de mayo del año 2004 tuvo lugar un robo sorprendente. Dos hombres entraron en la Capilla del Hospital del Niño Jesús en la madrileña avenida de Menéndez Pelayo frente al Retiro, descolgaron uno de los cuadros que adornaban sus paredes y lo robaron. Los ladrones no se entretuvieron en quitar los clavos que unían el lienzo al bastidor, lo cortaron, dañándolo gravemente y enrollado se lo llevaron. Se trataba de una valiosa pintura, la Resurrección de Santa Leocadia.

El Hospital del Niño Jesús fue fundado por doña María del Carmen Hernández y Espinosa (nacida en Motril, Granada, en 1828), recordada como duquesa de Santoña por su segundo matrimonio con don Juan Manzanedo, duque de Santoña y marqués de Manzanedo, hombre de gran fortuna, y por su lujoso palacio en la calle de las Huertas, el Palacio de Santoña, hoy propiedad de la Cámara de Comercio.

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El hospital y su iglesia fueron construidos según proyecto de 1879 del cotizado arquitecto Francisco Jareño, que ya había levantado la Biblioteca y Museo Arqueológico Nacionales y el Instituto de Enseñanza Secundaria Cervantes.

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Avenida de Menéndez Pelayo, 65

De estilo neomudéjar, según la moda dominante en aquellos años finales del siglo XIX, la iglesia en su fachada está adornada con esculturas y bellos detalles.

La iglesia en su interior, con su única nave, es sin embargo neogótica, muy sencilla, pero con obras de gran valor artístico. Óleos sobre lienzo, óleos sobre metal en el púlpito del templo, las vidrieras, obra de 1881 de la Casa Mayer y un extraordinario viacrucis.

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La duquesa era poseedora de una gran riqueza; a pesar de ello murió en 1894, a los 66 años, en Madrid, sola y arruinada, ella misma afectada por una historia azarosa. Pero era dueña de un gran patrimonio artístico, en el que destacaba su colección de pintura, que legó al Hospital.

La Colección estaba formada sobre todo por obras de temática religiosa del siglo XVII, principalmente del barroco madrileño. En la actualidad el Hospital, Bien de Interés Cultural desde 1995, cuenta con más de ciento cincuenta obras de arte de gran valor.

En 1992 comenzó la restauración de algunas pinturas, entre ellas el Descanso en la huida de Egipto y la Huida de Egipto de Antonio Castrejón que hoy día podemos admirar en uno de los muros en el interior del hospital.

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Otras obras restauradas fueron Caballero orante y Caballero de Santiago (anónimos, también del XVII) ubicadas en el Coro del templo, y Jesús ante Caifás, situada a la derecha del Altar Mayor.

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La propia Santa Leocadia, atribuida a Juan de Roelas, fue restaurada por primera vez en 1997.

Juan de Roelas fue un pintor sevillano, al menos durante mucho tiempo se ha considerado que nació en Sevilla (debido a que así lo afirmó Ceán Bermúdez) aunque de padres flamencos; ahora se cree que pudo nacer en Flandes hacia 1570, según investigación de Mª Antonia Fernández del Hoyo. En cualquier caso trabajó en Sevilla, Valladolid y Madrid.

Está documentada su estancia en Valladolid entre 1.598 y 1.603 de donde pasó a estar bajo la protección del Conde Duque de Olivares, en el pueblo de Olivares, cerca de Sevilla.

En 1614 se había convertido en clérigo y fue nombrado Capellán real. Por esto se trasladó a Madrid, con el objetivo de lograr un puesto de pintor en la Corte. Estuvo en la Villa entre 1616 y 1619, periodo en el que se cree pintó esta Resurrección de Santa Leocadia. Al no conseguir sus propósitos de convertirse en pintor del rey volvió a Olivares y desempeñó su labor religiosa como canónigo en la Colegiata. Murió en su ciudad en 1625.

Al parecer la obra le fue encargada por don Antonio de Loaisa, que vivía en Granada, pero se cree que debió de ser pintada en su etapa madrileña por dos motivos: el tema característico de la advocación toledana y su procedencia de la colección de la Duquesa de Santoña. Probablemente fue un encargo de alguna iglesia de Toledo:

Santa Leocadia resucita milagrosamente de su sepulcro en el mismo instante en que San Ildefonso corta con la daga del Rey Recesvinto un trozo de su mortaja, que el pintor imagina como un velo transparente. Alrededor de un espacio de arquitectura religiosa asisten atónitos al prodigio el pueblo de Toledo.

Resurrección de Santa Leocadia (detalle)

Resurrección de Santa Leocadia (detalle)

Tras el robo gracias a la existencia de una cámara la policía pudo localizar a los ladrones y pocos días después la pintura fue recuperada. El lienzo se encontraba en muy malas condiciones, con cortes, desgarros y dobleces que provocaron pérdida de capas de pintura. Se procedió a una delicada y minuciosa restauración.

En los comienzos del año 2006 fue expuesto en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en la exposición Huellas. Actuaciones de la Comunidad de Madrid en el Patrimonio Histórico, llena de maravillas entre las que pudimos contemplar el cuadro de Roelas.

En la actualidad felizmente podemos verla en su lugar de siempre, en la iglesia del Hospital del Niño Jesús, a la izquierda del Altar Mayor.

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Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

FERNÁNDEZ DEL HOYO, Mª Antonia. “Juan de Roelas, pintor flamenco”. Boletín del Museo Nacional de Escultura, nº 4, 2000, págs.. 25-28.

Diario El Mundo. 7 junio 2004; 8 junio 2004.

Catálogo Huellas. Actuaciones de la Comunidad de Madrid en el Patrimonio Histórico. Comunidad de Madrid, 2006.

Hospital del Niño Jesús

En el barrio de Pacífico, calle de Granada nº 16 con vuelta calle de Narciso Serra nº 7, se encuentra el Colegio Público Francisco de Quevedo. El singular edificio que lo alberga guarda una gran historia en la que se cruzan las vidas de dos personajes notables, el fotógrafo Jean Laurent y el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco.

A pesar de la diferencia de edad –Laurent era veintisiete años mayor que Velázquez– fueron grandes amigos. Además de tener contacto debido a sus respectivas profesiones la relación personal llegó a ser estrecha; el arquitecto incluso fue el padrino de uno de los nietos del fotógrafo.

Jean Laurent, nacido en Garchizy, Francia, el 23 de julio de 1816, recordemos, llegó a Madrid en 1844 con 27 años. En 1857 se casó con Amalia Daillencq, un año menor que él. Ella era viuda con una hija fruto de su anterior matrimonio, Catalina Melina Dosch que por entonces tenía unos 15 años de edad. Catalina vivió con su madre y su padrastro hasta que tres años después se casó con el fotógrafo también francés Alfonso Roswag.

Amalia murió en 1869. Catalina y su marido, que de vez en cuando volvieron al domicilio de sus padres, se trasladaron definitivamente a vivir con Laurent, formando en 1873 la compañía “Laurent & Cía.”.

En Madrid Jean Laurent tuvo varios estudios y domicilios privados. Desde la calle del Olivo, hoy de Mesonero Romanos, en sus comienzos, hasta su famoso estudio de la Carrera de San Jerónimo.

Foto anónima, “Estudio de J. Laurent en la carrera de san Jerónimo, nº 39 (Madrid)”, Colección particular. (Imagen publicada por H. Pérez Gallardo en “Itinerario histórico…”)

Foto anónima, “Estudio de J. Laurent en la carrera de san Jerónimo, nº 39 (Madrid)”, Colección particular. (Imagen publicada por H. Pérez Gallardo en “Itinerario histórico…”)

En 1881, tenía 65 años y estaba enfermo, Laurent cedió el negocio a su hijastra Catalina y a su yerno Alfonso Roswag a cambio de una pensión, aunque por supuesto continuó ligado a él. Por entonces nació la idea de crear un estudio que a la vez sirviera de vivienda a la familia. El nuevo edificio sería proyectado por su amigo Ricardo Velázquez Bosco.

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Fototipia J. Laurent y Cía. en la calle Granada

Hacia 1875, como se aprecia en el plano del General Ibáñez de Íbero, la zona al norte de la actual Avenida Ciudad de Barcelona (entonces Carretera de Valencia) estaba apenas urbanizada, habiendo comenzado el trazado de la calle de Granada.

Plano de I. Ibero (1875)

Plano de I. Ibero (1875)

El nuevo barrio nacía entre la Ronda de Vallecas junto al Retiro (actual Avenida de Menéndez Pelayo), la mencionada carretera de Valencia y el campo.

En 1882 Catalina y su marido compraron allí un solar; poco después solicitaron el desmonte del accidentado terreno. Tras una serie de avatares en 1884 se presentó la licencia de construcción con los planos firmados por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco.

En 1885 el barrio ya estaba trazado.

Plano de José Pilar Morales (1885)

Plano de José Pilar Morales (1885)

En el plano de Facundo Cañada de finales del siglo XIX, principios del XX aparece representado el nuevo edificio junto a un almacén de maderas, en unos terrenos aún con construcciones escasas pero con gran futuro debido a la proximidad de la estación de Atocha.

Plano de Facundo Cañada (h. 1900)

Plano de Facundo Cañada (h. 1900)

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Ricardo Velázquez Bosco , como hemos visto en varios artículos en este blog, fue sin duda uno de los grandes arquitectos de Madrid.

El edificio para Laurent fue proyectado en 1884, quizá antes.

El arquitecto ya había construido en el Retiro el que luego llevaría su nombre, el Palacio de Velázquez, y estaba edificando la Escuela de Ingenieros de Minas en un estilo arquitectónico muy definido que alcanzaría su máximo esplendor con el Palacio de Fomento en Atocha. Todos ellos fueron fotografiados por la empresa de Laurent.

Laurent y Cía. Palacio de Velázquez en el Retiro (1880-1900), obra de Velázquez Bosco. Archivo Ruiz Vernacci (Fototeca Mº Cultura).

Laurent y Cía. Palacio de Velázquez en el Retiro (1880-1900), obra de Velázquez Bosco. Archivo Ruiz Vernacci (Fototeca Mº Cultura).

El propio arquitecto lo describió. La casa “destinada a habitación y talleres de estampación del establecimiento fotográfico de los Señores J. Laurent y Cía en el solar situado en la calle de Granada esquina a la de Narciso Serra, constará de piso de sótanos de 4 metros de altura, de planta baja de 4,35 m. de altura y de planta principal en la cual, según se indica en los adjuntos planos estará situada la galería y los talleres…”

Así, las tres plantas albergaron los talleres, almacén, despacho, archivo, laboratorio… y el domicilio de la familia.

Alzado calle Granada, Archivo de Villa (imagen COAM)

Alzado calle Granada, Archivo de Villa (imagen COAM)

El ala de la calle Narciso Serra contigua a la esquina en origen solo tenía dos plantas y en ella se encontraba la vivienda.

Alzado calle Narciso Serra, Archivo de Villa (imagen COAM)

Alzado calle Narciso Serra, Archivo de Villa (imagen COAM)

Se construyó, excepto el zócalo de piedra, en ladrillo visto, con decoraciones de estilo neomudéjar. Delante de la casa se creó un pequeño jardín separado de la calle por una verja de hierro.

Un letrero en la fachada indicaba: “Fototipia y fotografía de J. Laurent y Compañía”. Hoy otro rótulo nos dice que se trata del “Colegio Nacional Francisco de Quevedo”.

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Calle Granada

Un nuevo piso en la calle de Narciso Serra fue levantado en 1930 en una primera reforma y ampliación. En los años 40 fue convertido en sede escolar. Sufriría otra reforma en 1960. Otras obras de rehabilitación del colegio se acometieron en 1992 y en 2002.

Calle Narciso Serra

Calle Narciso Serra

El edificio aunque en este caso es muy sencillo recuerda las obras monumentales de Velázquez Bosco antes mencionadas, con sus dos cuerpos a modo de torreones a ambos lados del cuerpo central, tanto en su estructura como en los materiales utilizados.

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Las fachadas conservan los adornos de cerámica, probablemente procedentes de la Fábrica de Cerámica de la Moncloa, entonces dirigida por los Zuloaga, cuyo uso fue habitual en todas las construcciones del arquitecto.

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La antigua Fototipia hoy día ha quedado situada entre altos edificios, ya no hay almacenes de maderas ni campo. De aquellos tiempos únicamente pervive el gran desnivel del terreno surcado por empinadas calles.

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La familia se trasladó a la calle Granada en 1886. Cuenta Helena Pérez Gallardo que el empeño en su construcción más el posible descenso de encargos provocó su ruina, aunque la firma permaneció varios años aquí dirigida por Roswag.

En esta casa murió Jean Laurent el 24 de noviembre de ese mismo año. Tenía 70 años.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

GUTIÉRREZ, Ana. “J. Laurent, creador, innovador y maestro de la fotografía”, en Jean Laurent en el Museo Municipal de Madrid. Retratos. Tomo I. Artistas Plásticos. Museo Municipal de Madrid. Madrid, 2005.
BALDELLOU, Miguel Ángel. “El taller y estudio de Laurent”. Revista Cuaderno de Notas, nº 13. Madrid, 2010.
PÉREZ GALLARDO, Helena. “Itinerario histórico por la biblioteca fotográfica de la firma Laurent¬Cia. (1850-1900)”. Anales de Historia del Arte. Madrid, 2016.
Arquitectura de Madrid. COAM.
http://idehistoricamadrid.org
Colegio Francisco de Quevedo

A lo largo de las últimas semanas estamos asistiendo a un espléndido Ciclo de charlas-visitas sobre las Fábricas Históricas Madrileñas, coordinado por Dolores Muñoz para el Aula G+I PAI Gestión e Intervención en el Patrimonio Arquitectónico e Industrial. Especialistas en cada materia nos explican la historia y funcionamiento de cada fábrica, y nos guían en las completas y enriquecedoras visitas a cada una de ellas. Un lujo.

El pasado jueves día 9 de abril de 2015 tuvo lugar la primera charla-visita, en la Real Fábrica de Tapices.

fabrica tapices

El acto de inauguración fue llevado a cabo por el Director General de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid, un representante de la UPM y la directora de la institución.

A continuación, expertos en los distintos campos nos hablaron sobre la historia, el edificio, sistema productivo y la restauración del inmueble, que ha recuperado varias construcciones del antiguo recinto y el bello jardín.

Conferencias

La charla introductoria del Ciclo fue desarrollada por Carlos Caballero, Doctor en Geografía e Historia. La segunda fue a cargo del Conservador de la Real Fábrica de Tapices, Antonio Sama García, quien luego nos guió por la fábrica-museo. El arquitecto Gregorio Marañón, encargado de la restauración del inmueble, nos mostró el Jardín y los edificios rehabilitados.

Fue muy interesante escuchar en primer lugar la importancia del proyecto general de formación de Reales Fábricas en España, más de setenta, dentro de la filosofía de la Ilustración. Se crearon fábricas de tejidos, armas, cristal, porcelana, etc. El proyecto global fracasó por motivos diversos (emplazamiento, costes de producción, malas condiciones laborales…). Así que a finales del XVIII, principios del XIX muchas desaparecieron. Entre otras cosas, lo que queda de ellas es un inmenso patrimonio arquitectónico. Como el magnífico conjunto en el que nos encontramos y que vamos a tener la suerte y el placer de conocer a fondo.

fachada fuenterrabia

El primer emplazamiento elegido por Felipe V para Fábrica de Tapices fue una Casa junto a la Puerta de Santa Bárbara, extramuros, donde estuvo hasta 1881. Entonces la Corona compró parte del antiguo Olivar del Convento de Atocha donde se construyó el edificio actual, proyectado en 1884 por el Arquitecto Mayor de Palacio José Segundo de Lema. El traslado definitivo tuvo lugar en 1889.

Como curiosidad podemos hacer un breve paréntesis y contar que los antecedentes de la Real Fábrica de Tapices se remontan a la Casa de la Tapicería de su Majestad o de Santa Isabel, que existió en la calle de este nombre a finales del siglo XVI. Después de que Antonio Pérez huyera su casa pasó a manos de la Corona y Felipe II creó allí un colegio para niños y niñas desatendidos con el fin de enseñarles los oficios. En mayo de 1596 las Cortes aceptaron la propuesta de dos de sus procuradores para que el maestro tapicero Pedro Gutiérrez se instalara junto al Colegio de Santa Isabel para enseñar a los niños su arte.

La Real Fábrica de Tapices como tal fue fundada por Felipe V en 1721. El rey nombró director a Jacobo Vandergoten, maestro tapicero procedente de Amberes. Su principal objetivo era surtir a los Reales Sitios. En un principio los tapices fueron elaborados a partir de cartones flamencos pero la pérdida de las posesiones de los Países Bajos obligaron a la creación de una producción nacional. Poco a poco comenzaron a utilizarse los elaborados por los pintores del rey, entre los que pronto destacó don Francisco de Goya.

Entre 1775 y 1793 Goya pintó los cartones para tapices para los Reales Sitios de San Lorenzo de El Escorial y de El Pardo, bajo la dirección de Anton Raphael Mengs, pintor de cámara y director artístico de la Real Fábrica de Tapices. En relación a este tema, recordemos que hasta el próximo 7 de junio podemos visitar en el Museo del Prado la exposición Goya en Madrid.

Visita a la Fábrica-Museo

En la Fábrica se realizan, conservan y restauran Tapices, Alfombras y Reposteros.

Desde la Edad Media el tapiz fue muy valorado, más caro incluso que los cuadros. El arte de la Tapicería era considerado superior a la Pintura. A lo largo de la visita vemos cómo se realizan los tapices en los antiguos telares.

tapiz en el telar

El trabajo se realiza por la parte posterior, un espejo ayuda a ver lo que se va creando.

tapiz y espejo

Nos explican las distintas técnicas, de bajo lizo o alto lizo, manuales, para tapices más artísticos. Admiramos las canillas de infinitos colores…

canillas

Es un espectáculo ver la cantidad de madejas de lanas y sedas almacenadas por tonalidades de colores, aquí los verdes, allá los azules, precioso… podría compararse con la mezcla de colores de la paleta del pintor.

madejas colores

Nos muestran cómo realizan el nudo turco o el español de las alfombras. El nudo español es más sencillo, pero más laborioso pues hay dos filas de hilos, se hace primero una fila, y luego la otra, lo que significa el doble de tiempo, mientras que en el nudo turco se cogen las dos filas de hilo a la vez, el nudo es doble, por eso es más complicado, pero más rápido.

tejiendo alfombras

Es admirable la destreza manual de estos artistas.

alfombra dos hilos

Finalmente admiramos el bordado de los reposteros, llevado a cabo con gran maestría y delicadeza.

bordando repostero

Además de un lugar vivo, en el que se trabaja, la Real Fábrica es un museo. Guarda antigua maquinaria, herramientas, un Libro de Jornales de 1793 a 1797 que muestra el detalle de los jornales de los obreros, retupidores, alfombristas…

El pasillo del edificio principal está decorado con tapices de los siglos XVI al XVIII, grandes obras de arte.

tapices pasillo

En los siglos XIX y XX el prestigio de la Fábrica fue creciendo, de forma que sus tapices y alfombras decoran teatros, hoteles y palacios de todo el mundo.

Por otra parte, sus diseños se fueron adaptando a las nuevas tendencias artísticas. Hay tapices según modelos de artistas como Alberto Corazón, Joaquín Vaquero Turcios o Guillermo Pérez Villalta.

Modelo de G. Pérez Villalta

Modelo de G. Pérez Villalta

Edificios

La Real Fábrica ocupa la manzana entre las calles de Fuenterrabía 2, Andrés Torrejón 7, Vandergoten 1 y Julián Gayarre 4 y 6.

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Una placa del Colegio de Arquitectos de Madrid junto a la entrada nos recuerda que “La Real Fábrica de Tapices fue establecida por Felipe V a principios del XVIII con artesanos flamencos dirigidos por Jacobo Vandergoten. En 1889 se traslada a este lugar sobre el olivar y huerta del Convento de Atocha. Conjunto formado por un edificio representativo de tres plantas y a cada lado en L se sitúan los edificios puramente industriales. Destacan la gran chimenea y la decoración de las fachadas dentro de la estética neomudéjar.”

El conjunto está formado por dicho edificio principal con fachada a Fuenterrabía y los mencionados cuerpos laterales; en el ala esquina a Andrés Torrejón se encuentra el antiguo Obrador, hoy sala de eventos y exposiciones.

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Los espectaculares muros son de mampostería y ladrillo.

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El conjunto se completa con otras edificaciones auxiliares de ladrillo situadas en el lado sur, además de su chimenea, como sabemos una de las pocas que se conservan en la ciudad.

chimenea

Igual que en el edificio principal, están adornados por sencillos motivos neomudéjares.

edificio auxiliar

Finalmente visitamos el taller de restauración donde tapices y alfombras procedentes de muchos lugares son reparados y limpiados.

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Jardín

Hoy la entrada principal a la Real Fábrica es la de la calle Fuenterrabía pero en origen era la de la esquina de Vandergoten con Julián Gayarre, por donde se accede al Jardín, que se halla en el centro del recinto.

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El proyecto para la restauración y ordenamiento de los jardines y espacios públicos del conjunto monumental de la Real Fábrica de Tapices fue realizado en 2008 por el arquitecto Gregorio Marañón, nos recuerda una pequeña placa a los pies de la escalera.

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De una pequeña plazoleta frente a la puerta que da acceso al edificio principal parten caminitos rodeados de hermosa vegetación.

construccion en el jardin

El Jardín histórico, de 100 metros cuadrados, además de algunos árboles, conserva elementos originales, como el pavimento empedrado.

pavimento y muro

También el viejo lavadero y los secaderos de las alfombras.

secaderos

En 1996 la institución fue convertida en una Fundación sin ánimo de lucro. Sus fines son el “mantenimiento de los oficios artísticos ligados a la Fábrica, la 
manufactura, conservación y 
restauración 
del patrimonio textil del
 Estado español, el estudio y divulgación de la propia historia, así como el fomento en general de todas las actividades culturales que contribuyan a un mejor conocimiento y aprecio de la tapicería”.

En 2006 fue declarada Bien de Interés Cultural.

La Real Fábrica de Tapices puede visitarse de lunes a viernes (no festivos) de 10.00 a 14.00 h. Hay visitas guiadas cada 30 min (última a las 13.30 h).

Aún tenemos ocasión de asistir a una nueva charla-visita, el próximo viernes día 8 a Nuevo Baztán. Además de otras interesantes actividades del Aula G+I PAI, que podéis consultar en su web.

Por : Mercedes Gómez

Según recoge la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos publicada en enero de 1900, en la escritura del Patronato del Real Convento de religiosas Carmelitas descalzas de Santa Teresa consta que “fundaron este convento en el año 1683 don Nicolás Gaspar Felipe de Guzmán, Príncipe de Astillano, y su mujer doña María Álvarez de Toledo en unos terrenos que habían comprado al efecto en el titulado Jardín del Príncipe de Parma, calle del Barquillo, junto al Convento de Mercedarios descalzos de Santa Bárbara, trasladando a aquel la comunidad que antes residía en Ocaña.”

Plano de Texeira, 1656 (detalle)

Plano de Texeira, 1656 (detalle)

Bajo la dirección de la Madre María Francisca de los Ángeles, impulsora de la creación del convento en Madrid, ocho monjas fundadoras salieron de Ocaña el 8 de septiembre de 1684.

Cuenta Álvarez y Baena en su Compendio histórico de las grandezas de la Coronada Villa de Madrid­ que las religiosas entraron en el convento -que fue fundado contando con el apoyo de la reina doña María Luisa, esposa de Carlos II-, tomando posesión el 9 de septiembre de 1684, al anochecer.

Solo cinco años después, en 1689 falleció el patrono-fundador legando obras de arte muy valiosas. Alhajas y objetos litúrgicos; una tapicería “bordada de realce, de oro y plata”; una Inmaculada de Pedro de Mena; y preciosas pinturas.

El Príncipe de Astillano también legó a las Carmelitas los terrenos donde se había construido el convento y la huerta que habían sido de su propiedad; el cenobio pasó a estar bajo patronazgo del rey Carlos II, el que le admitió con singular gusto año de 1689, y desde entonces con el favor de sus Majestades fue uno de los principales Monasterios de la Corte.

Ya en tiempos de Felipe V, en los comienzos del siglo XVIII la iglesia fue derribada y en 1719 se construyó una nueva.

Era la gran manzana 280, situada junto a la Cerca entre la Puerta de Santa Bárbara y la de Recoletos, ocupada por los Conventos de Santa Bárbara de padres mercedarios descalzos, que había sido fundado en 1606; el de las Salesas, de 1748; y el de Santa Teresa, que ocupaba la casa nº 5 que, recuerda la Planimetría General, fue terreno del Príncipe de Astillano, quien hizo donación de el para la fundación del convento de religiosas de Santa Teresa.

Plano de Espinosa, 1769 (detalle)

Plano de Espinosa, 1769 (detalle)

La manzana correspondía a los terrenos que hoy delimitan las calles Génova, Recoletos, Fernando VI y Santa Bárbara.

No hay muchos datos sobre la iglesia, pero se sabe que era de cruz latina, y, según Álvarez y Baena, que era capaz y hermosa. Sí se conocen algunas obras que hubo en su interior.

Convento de Santa Teresa (Foto Museo de Historia , memoriademadrid.es)

(Foto Museo de Historia , memoriademadrid.es)

El rey Felipe V donó el Retablo mayor en cuyo camarín central se situó la Transverberación de Santa Teresa. La Biblioteca Nacional guarda un dibujo sobre papel del proyecto del retablo.

Anónimo (1700-1730) (BNE)

Anónimo (1700-1730) (BNE)

Sobre él se situó la pintura Transfiguración del Señor, copia de la obra de Rafael, un gran cuadro de altar del maestro italiano, que había sido adquirido por Ramiro Núñez de Guzmán y cedido por su hijo Nicolás a las Carmelitas de Santa Teresa.

En 1868, tras la revolución y caída de la reina Isabel II, las monjas fueron obligadas a abandonar el Convento, pudiendo llevarse escasas pertenencias al parecer. Se refugiaron en el vecino Monasterio de las Salesas, del que se conserva su iglesia, actual Parroquia de Santa Bárbara. Ambas comunidades fueron expulsadas y trasladadas al Convento de Concepcionistas de El Pardo.

En 1869 el Convento de Santa Teresa de Madrid fue derribado. En su lugar fueron abiertas las calles de Argensola, Campoamor, Justiniano y Santa Teresa, esta última único recuerdo del antiguo monasterio.

En el Pardo estuvieron las Carmelitas hasta 1894 en que se trasladaron a su nuevo Convento levantado en la calle de Ponzano, distrito de Chamberí, donde continúan. Igual que en el siglo XVII el convento se había situado en los límites de la villa, junto a la Cerca, nuevamente a finales del siglo XIX el edificio fue construido en las afueras, en lo que entonces eran los límites de la ciudad, en una zona aún con escasas edificaciones junto al foso del Ensanche.

Por la misma época sus antiguas vecinas, las Salesas Reales, se trasladaron también a su nuevo convento de la calle de Santa Engracia.

Comenzó la construcción del nuevo Convento de Santa Teresa y su iglesia hacia 1870, finalizando en 1893, fecha que figura en la entrada. Situado en la calle de Ponzano 79 esquina María de Guzmán 26, su exterior de ladrillo es de estilo neomudéjar.

Calle Ponzano, 79

Calle Ponzano, 79

Sobre el arco de medio punto de la entrada en el interior de una espadaña hay una escultura de piedra de Santa Teresa. Otra espadaña en la fachada a María de Guzmán aporta un cierto equilibrio al sobrio conjunto. La cúpula está cubierta por tejado de pizarra, con ventanas con arcos de medio punto, rematada por las tradicionales bola, veleta y cruz de forja.

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El interior del templo, de una sola nave, es neobarroco, rememorando las históricas iglesias barrocas madrileñas.

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Las pinturas de las pechinas de la cúpula son de comienzos del XIX, del mismo autor que el cuadro situado en la parte superior del altar mayor. Debajo, una Transverberación de Santa Teresa de cartón piedra, del siglo XX, imitando los modelos barrocos. Y en la zona inferior, a ambos lados del sagrario, hay dos esculturas, una Santa Teresita de los talleres de Olot y un San Juan de la Cruz del siglo XVII, una de las escasas obras procedentes del antiguo convento.

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Otra es la imagen de Nuestra Señora de Europa, escultura de vestir del siglo XVIII, que se encuentra en un retablo en el lado del Evangelio. El Niño es moderno pues el original se perdió durante la guerra civil.

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Por otra parte, en la exposición recientemente visitada en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, El triunfo de la imagen, con obras restauradas por la Comunidad de Madrid, cinco de ellas pertenecen a este convento, alguna quizá también procedente del histórico monasterio.

La obra más antigua, una delicada y tierna Virgen con el Niño, anónimo flamenco del Taller de la ciudad de Malinas, antigua capital de los Países Bajos. Realizada a finales del siglo XV en madera dorada, esgrafiada y policromada.

Un Manuscrito apógrafo de Santa Teresa de Jesús : Camino de Perfección, anónimo español del siglo XVI con anotaciones de la propia Santa Teresa. Las cubiertas de plata son de 1755. Se trata de una de las tres copias del texto original autógrafo de Santa Teresa, la llamada copia de Madrid, una de las tres más importantes por tener anotaciones de la autora, junto con la de Salamanca y la de Toledo. Se cree debió llegar al Monasterio de la mano de la Madre María de San Jerónimo que en 1591 fue desde el Convento de San José de Ávila al de Santa Ana de Madrid y en 1595 a la fundación de Ocaña. Desde aquí las Carmelitas descalzas llevaron esta y otras reliquias de la santa al convento madrileño.

La Inmaculada Concepción de Pedro de Mena, 1686, en madera policromada (124 x 40 x 20). Igual que la Virgen y el Niño medieval, es la primera vez que se expone en España.

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P. de Mena. Inmaculada (1686).

Como la Adoración de los pastores (Nacimiento) de Luisa Roldán, La Roldana, realizada en terracota policromada durante su etapa madrileña. La última obra es la Transverberación de Santa Teresa de Jesús, de 1725, creada por Nicola Fumo en madera policromada (104 x 70 x 30), igualmente expuesta por vez primera.

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N.Fumo. Transverberación de Santa Teresa de Jesús (1725).

Se cree que también procede del primitivo convento de la calle del Barquillo.

Otra de las joyas que se conservan es parte de la tapicería o Colgaduras bordadas en sedas y oro que mencionamos al principio, que habían pertenecido a la Princesa de Astillano, madre del fundador. El Museo Arqueológico Nacional guarda nueve piezas, en cada una de las cuales se representa una galería con sus balaustres, cubierta por un emparrado que está sostenido por cuatro columnas salomónicas.

Paño de las Colgaduras del Convento de Santa Teresa (4,70 x 4,75) (MAN) (Foto Revista de Archivos)

Paño de las Colgaduras del Convento de Santa Teresa (4,70 x 4,75) (MAN) (Foto Revista de Archivos)

La extraordinaria pintura la Transfiguración del Señor, después de la revolución de 1868 pasó al Museo de la Trinidad, y de ahí al Museo del Prado donde hoy se puede contemplar.

G. Penni (taller de G. Romano) (1520-28) (396 x 263 cm) (Foto Museo del Prado)

G. Penni (taller de G. Romano) (1520-28) (396 x 263 cm) (Foto Museo del Prado)

El cuadro de grandes dimensiones preside la gran Sala 49 dedicada a la pintura italiana, junto a otras pinturas del propio Rafael.

Este año en el que se conmemora el nacimiento de Teresa de Cepeda y Ahumada, Santa Teresa de Jesús, que tuvo lugar en 1515 en Ávila, reformadora de la orden carmelitana y escritora mística, que nunca pudo fundar un convento en Madrid, merece la pena conocer la historia del Real Monasterio de Carmelitas descalzas madrileño y las riquezas artísticas que atesora; visitar el Museo del Prado, la exposición en la Real Academia de Bellas Artes ya recomendada y, por supuesto, la bella Iglesia de Santa Teresa en la calle de Ponzano, heredera del Barroco madrileño.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

J.A. Álvarez y Baena. Compendio histórico de las grandezas de la coronada villa de Madrid, Corte de la Monarquía de España. Madrid, 1786. pp. 176-77.
V. Vignau. “La Colgadura del Convento de las Carmelitas Descalzas de Santa Teresa de Madrid”, en Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, Madrid, tomo IV, año 1900, nº 1. pp 31-48.
J. Sánchez Amores. “Las colgaduras bordadas del convento de Santa Teresa de Jesús, de Madrid, en el Museo Arqueológico Nacional”. Boletín del Museo Arqueológico Nacional, 3, nº 2, 01-feb-1985, pp. 177-193.
P.F. García Gutiérrez y A.F. Martínez Carbajo. Iglesias conventuales de Madrid. Ed. La Librería, Madrid 2011.
Catálogo exposición Real Academia de BBAA de San Fernando, El triunfo de la imagen. Tesoros del arte sacro restaurados por la Comunidad de Madrid. Madrid 2015.

El General Carlos Ibáñez e Ibáñez de Íbero nació en Barcelona en 1825. Ingeniero, geógrafo y primer marqués de Mulhacén, desempeñó numerosas actividades. Fue miembro de la Comisión del Mapa de España, miembro numerario de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, presidente de la Asociación Geodésica Internacional… En 1870 fundó el Instituto Geográfico y Estadístico, antecedente del Instituto Geográfico Nacional.

El militar da nombre al extraordinario plano al que hemos recurrido tantas veces, el Plano de Ibáñez de Íbero. Aunque, como nos explica el historiador Francisco José Marín Perellón, apenas tuvo que ver en su “génesis, formación y materialización”.

Era el director del Instituto Geográfico que había sido fundado con los objetivos de “determinación de la forma y dimensiones de la Tierra, triangulaciones geodésicas de diversos órdenes, nivelaciones de precisión, triangulación topográfica, topografía del mapa y del catastro, y determinación y conservación de los tipos internacionales de pesas y medidas”.

Entre otras cosas, allí, bajo su dirección, se realizó el famoso plano, que tanta información nos aporta para conocer el Madrid de los años 60-70 del siglo XIX.

plano parcelario

La primera sede del Instituto Geográfico estuvo en la calle de Jorge Juan nº 8 donde una lápida instalada por el Ayuntamiento de Madrid en 1921 con motivo del cincuentenario de la creación de la institución recuerda con letras de bronce “Al General Ibáñez de Íbero que en este edificio estableció por primera vez en España el Instituto Geográfico y Estadístico”.

Calle Jorge Juan, 8

Calle Jorge Juan, 8

Obra del arquitecto José Carnicero, fue realizada en piedra caliza y mide 0,90 x 0,45 cm.

lapida cerca

El Instituto, después de haber pasado un tiempo en dependencias del Ministerio de Fomento, se trasladó al edificio que Jerónimo Pedro Mathet proyectó para Instituto Geográfico y Catastral.

El proyecto inicial, dentro del estilo neomudéjar, estaba adornado por elementos historicistas. A lo largo de la obra fue muy modificado.

La Construcción Moderna, 1992.

Proyecto Inst. Geográfico (La Construcción Moderna, 1922)

Construido en ladrillo visto mantuvo las reminiscencias neomudéjares, aunque muy simplificado, alejándose del historicismo que había dominado hasta entonces y acercándose al pre-racionalismo que se consolidaría en los años 30.

Calle General Ibáñez de Ibero, 3.

Calle General Ibáñez de Íbero, 3.

El edificio después de un largo periodo de obras, entre 1923 y 1929, fue inaugurado en 1930, en el nº 3 de la calle desde entonces dedicada al General Ibáñez de Íbero.

Al edificio principal se añadirían otros auxiliares, destinados a las diversas actividades y talleres.

edificios auxiliares

Paseando por el interior del conjunto contemplamos los majestuosos árboles que lo adornan.

arboles2

El Instituto Geográfico cumple una serie de funciones muy importantes y también ofrece al público servicios de gran valor. Es interesantísimo conocer el proceso de levantamiento de los mapas. Visitamos primero el Servicio de Documentación Geográfica. Su Archivo, Biblioteca y Cartoteca están a nuestra disposición.

mapas

También la web del Instituto Geográfico es un lugar inmenso a explorar que nos brinda gran cantidad de información.

Otra de las áreas más interesantes es la dedicada al estudio y vigilancia de los movimientos sísmicos. Durante las veinticuatro horas del día, 365 días al año, los especialistas vigilan y registran los terremotos que se producen en España, muchos más de los que podemos imaginar.

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Los talleres cartográficos albergan las salas en las que se llevan a cabo las diferentes fases de impresión, cortado, plegado… de los mapas y folletos editados por el laborioso IGN.

talleres

talleres plegado

En 1975 Antonio Fernández Alba fue el autor de la ampliación del edificio primitivo que hoy ocupa el Centro Nacional de Documentación e Información Geográfica o Casa del Mapa. Utilizando los mismos materiales y esquemas, pero simplificando aún más las líneas, el arquitecto creó un edificio complementario, acorde a los nuevos tiempos pero manteniendo un absoluto respeto al edificio antiguo.

casa del mapa2

Vamos recorriendo los diferentes departamentos, descubriendo un mundo fascinante. La visita es todo un hallazgo, conocemos el servicio de Fotografía aérea, Documentación digital, Cartografía histórica, la Librería…

Libreria

Finalmente, el IGN ha abierto una pequeña Sala de Exposiciones con el fin de dar a conocer su trabajo, archivos, instrumentos, etc., abierta de lunes a viernes, de 12 h. a 14 h.

Actualmente se expone la Cartografía en los comienzos del Instituto Geográfico Nacional.

La exposición nos explica el trabajo desarrollado desde los mapas de Tomás López en el siglo XVIII, la necesidad de mayor precisión y los cambios tecnológicos que propician la creación de la Comisión del Mapa de España, la Ley de Medición del Territorio… hasta 1870 en que se crea el Instituto Geográfico que se encargaría de levantar el Mapa Topográfico de España.

Se muestra la Regla de medir bases geodésicas, diseñada por Ibáñez en 1860, para elaborar el mapa topográfico, a partir de otra creada en 1853 por el propio Ibáñez y Frutos Saavedra que se encuentra en el Real Observatorio de Madrid.

aparato Ibañez

También se expone el Plano Parcelario de Madrid al que nos referíamos al principio, plano de la población de Madrid en 16 hojas, a partir de las hojas kilométricas realizadas por la Junta General de Estadística una década antes, litografiado y publicado en 1875 por el Instituto Geográfico siendo su director Carlos Ibáñez e Ibáñez de Íbero.

Al final de la calle, en la esquina con San Francisco de Sales hallamos otro monumento conmemorativo en recuerdo del General, inaugurado en 1957, obra del escultor señor Navas y del arquitecto señor Fuentes, según publicó la prensa a propósito de la inauguración del monumento.

lapida ibañez ibero

lapida texto

Don Carlos Ibáñez murió en Niza en 1890 en la casa número 19 del boulevard Dubouchage en cuya fachada también existe una placa recordando su figura.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

“La Compañía Urbanizadora Metropolitana, la transformación de Madrid. “, La Construcción Moderna, . nº 11, 15-VI-1922, pp. 161-163; nº 12, 30-VI-1922, pp. 173-175.
ABC 4.4.1957, pp. 19-20.
COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003.
F.J. Marín Perellón. “El plano parcelario de Carlos Ibáñez e Ibáñez de Íbero (1870)”, Ilustración de Madrid, nº 11, primavera 2009.
monumentamadrid.es

 

 

La fábrica y taller de carruajes Hermanos Francisco y Joaquín Lamarca fue fundada en 1840 en Madrid. A finales del siglo XIX tenían su sede en la calle del Barquillo, esquina a la de Fernando VI.

barquillo

Por entonces sin duda este barrio próximo a las Salesas Reales era el barrio de los Lamarca. En 1893 en el número 8 de la cercana calle de Santo Tomé, el arquitecto Santiago Castellanos Urízar construyó un edificio de viviendas para Francisco, de vistosa fachada en estilo neomudéjar con ladrillos y cerámica de colores.

Calle Santo Tomé, 8.

Calle Santo Tomé, 8.

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A pocos pasos del almacén de la calle Barquillo y de la casa de Santo Tomé, en 1902 el mismo arquitecto Santiago Castellanos construyó en la calle de Fernando VI números 10-12, con vuelta a las calles Belén y Regueros, el Edificio Lamarca Hermanos.

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La empresa tenía un gran prestigio. La familia Lamarca fabricaba todo tipo de vehículos, coches de paseo para los aristócratas, de gala para la Comisión de Gobierno del Congreso de los Diputados y carrozas para la Casa Real. Tal como publicó La Ilustración Nacional en 1897, ese año presentaron “tres elegantísimos carruajes” en la Exposición Nacional de Industria y de las Artes que tuvo lugar en el Palacio de Exposiciones construido en los Altos del Hipódromo ­–hoy sede del Museo de Ciencias Naturales–.

Por esas mismas fechas, pues ya aparece representado en el Plano de Facundo Cañada de comienzos del siglo XX, los hermanos instalaron las oficinas y abrieron un gran Taller de Carruajes Lamarca en el paseo del General Martínez Campos 39, entonces aún llamado paseo del Obelisco, entre las calles de Zurbano y Miguel Ángel –junto al solar donde poco después Joaquín Sorolla construyó su casa–. Hoy día ya no existe.

Lamarca plano F.Cañada

Plano F. Cañada (h. 1900) (detalle)

Sin embargo el edificio de Fernando VI sigue en pie y constituye un bonito ejemplo de arquitectura industrial conservado en el centro de Madrid. Tiene un cuerpo central de dos plantas, la planta baja era la destinada a los talleres, y dos pabellones en las esquinas ocupados por viviendas. Restaurado hace pocos años mezcla elementos clasicistas, como los frontones o algunas decoraciones escultóricas, con otros que anuncian el modernismo, como el letrero de la fachada.

lamarca cartel

La planta baja, además de algunas tiendas, acoge los antiguos talleres a los que llegamos tras atravesar el amplio zaguán y el patio que aún muestran su pavimento de piedra. Sorprende gratamente encontrar la construcción centenaria conservada también en su interior.

Vestíbulo calle Fernando VI, nº 10

Vestíbulo calle Fernando VI, nº 10

patio

Junto al ladrillo y los detalles de hierro forjado, como la puerta de entrada y las columnas…

ladrillos y columna

… entre los materiales utilizados predomina la madera de las techumbres, vigas, puertas, ventanas y aleros.

ladrillo hierro madera

En algunos lugares se han dejado a la vista las vigas de la cubierta.

vigas techo

Desde los talleres se podía subir a la primera planta cuya escalera también se conserva.

techo y escalera

En el siglo XXI los coches son mucho más numerosos y potentes que a finales del XIX y comienzos del XX, y la calle de Fernando VI se ha convertido en una de las más vivas de la ciudad, con modernos y acogedores locales comerciales y de ocio, pero en ella siguen existiendo los mismos edificios singulares.

Calle Fernando VI (h. 1930)

Calle Fernando VI (h. 1930) (www.viejo-madrid.es)

En 2010 se proyectó convertir la vieja fábrica de carruajes en hotel. No sabemos qué le deparará el futuro.

fernando VI

Calle de Fernando VI (enero 2014)

De momento, el antiguo taller, que se alquila, aún de vez en cuando abre sus puertas para algún evento o tienda efímera y nos permite contemplar la histórica construcción y recordar su pasado.

Por Mercedes Gómez

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BIbliografía:

La Época. 20 oct 1895.
Informaciones de Madrid. 3 marzo 1921
La Correspondencia de España. 10 marzo 1921
COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003.
Proyecto Hotel en Edificio Lamarca
El País. 6 jun 2011.

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