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La Casa de la Panadería está situada en el lado norte de la Plaza Mayor, antigua Plaza del Arrabal. Hace tiempo, con motivo de nuestra visita al Salón Real, contamos brevemente su historia. Hoy hablaremos de las pinturas que a lo largo del tiempo han adornado su fachada.

Juan de la Corte. Fiesta en la Plaza Mayor, h. 1630 (Museo de Historia)

El día 2 de agosto de 1672 hubo un gran incendio, el segundo de los tres que sufriría la plaza –el primero había tenido lugar en 1631–, en el que de la Casa de la Panadería únicamente se salvaron el sótano y la primera planta. El 7 de septiembre el Ayuntamiento aprobó la construcción de una nueva. La obra fue terminada diecisiete meses después, conservando la antigua traza de tres cuerpos con balcones y las dos torrecillas en los extremos. En el centro del primer cuerpo se situó el balcón del Salón Real.

Durante mucho tiempo algunos autores han considerado que Claudio Coello fue el autor de los frescos que la adornaron. Pero no fue así, hoy se cree que la decoración exterior es posterior al siglo XVII, como veremos.

Se sabe que en el siglo XVIII se adornó la plaza, pintándola desde los tejados hasta las basas de las columnas de azul y blanco; se colocaron azulejos entre ventana y ventana y los balcones se pintaron de negro. La fachada de la Panadería se adornó especialmente, con la pintura al fresco de medallas y festones de flores, y sus balcones pintados de verde y oro y el balcón del Rey dorado.

La imagen conocida más antigua de las pinturas podría ser el cuadro de Lorenzo de Quirós Ornato de la Plaza Mayor, con motivo de la entrada en Madrid de Carlos III, realizado hacia 1760.

Lorenzo de Quirós. Proclamación de Carlos III en la plaza Mayor, h. 1760. (Depositado por el Museo Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en el Museo de Historia)

Como decíamos, los frescos fueron atribuidos a Claudio Coello, también a José Jiménez Donoso y a Francisco Pacheco. Sin embargo estudios más recientes indican que son posteriores, obra de la segunda mitad del siglo XVIII de Luis González Velázquez (1715-1763).

Lorenzo de Quirós. Proclamación de Carlos III en la plaza Mayor, h. 1760. (Depositado por el Museo Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en el Museo de Historia) (Detalle)

Lo cierto es que ya Ceán Bermúdez así lo citó en su Diccionario histórico publicado en 1800 como autor de los “adornos y niños de claro oscuro en la fachada” de la Panadería.

También Antonio Ponz en su Viaje de España (que comenzó a publicarse en 1772) escribió al referirse a la fachada de la Panadería que “entre las ventanas hay pinturas de claro, y oscuro, en que se representan Niños, y otras figuras, que executó D. Luis Velázquez”.

El Semanario Pintoresco Español, que recogió estos datos, publicó en 1844 que “en los ángulos se levantan dos torres cuadradas , y entre las ventanas hay pinturas de claro oscuro, obra de Luis Velázquez, terminando el todo con una elegante cubierta de pizarra que da buen remate al conjunto”.

Semanario Pintoresco Español, 1844.

De estas pinturas el Museo de Historia de Madrid posee un documento impagable.

Procedente de la Biblioteca Histórica, desde 1998 el museo municipal guarda un álbum que contiene una albúmina y catorce acuarelas sobre cartulina (29×18 cm.) que reproducen algunos de estos frescos pintados sobre la fachada de la Casa de la Panadería que existieron hasta al menos 1880, creadas con el fin de que quedara constancia de ellos antes de proceder a realizar la nueva decoración.

Las acuarelas fueron realizadas en 1880 por el pintor Manuel Fernández Sanahuja siguiendo las indicaciones del informe emitido por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando a petición del Ayuntamiento de Madrid.

Una de las inscripciones del álbum dice que las catorce acuarelas que contiene este libro son copia exacta de algunos de los frescos que existen en la fachada … Dichos frescos desaparecerán dando lugar a otros, que según dictamen de la Real Academia de San Fernando serán pintados por el que sea referido en el concurso que al efecto se abrirá.

Las inscripciones, firmadas por Fernández Sanahuja, indican las figuras que copió. Eran grisallas, a las que se añadió los colores azul y dorado sobre fondo rojizo que representaban figuras al trampantojo, con efecto escultórico. Ángeles que portaban jarrones o elementos vegetales y seis medallones con las figuras de seis musas.

Las seis primeras, del piso principal, eran las que estaban mejor conservadas.

(Primer piso) (memoriademadrid.es)

El séptimo era uno de los cuatro de los costados, solo se copió uno ya que los demás eran iguales.

(Costado primer piso)

Lo mismo ocurrió en el segundo piso, cuyas pinturas estaban en bastante mal estado.

Musa (2º piso)

(Costado segundo piso)

De los del tercer piso quedaban tan escasos restos que no se pudieron copiar.

El 17 de noviembre de 1879 se había acordado no restaurar las pinturas que estaban muy deterioradas y convocar un concurso para seleccionar el pintor que realizaría las nuevas.

Al concurso se presentaron entre otros Ramón Mélida y Salvador Martínez Cubells. También Arturo Mélida presentó un proyecto al concurso para la decoración de la fachada de la Casa de la Panadería con el lema “Arquitectura y Pintura”, con cariátides clásicas y jarrones, conservado en el Museo de Historia; Mélida incluyó el busto de Juan de Villanueva, autor de la reconstrucción de la plaza tras el incendio de 1790, el tercero que sufriría.

A. Mélida. Proyecto para el concurso de la Casa Panadería, 1881 (no seleccionado) (Museo de Historia)

El concurso lo ganó el pintor Salvador Martínez Cubells, aunque Arturo Mélida consiguió un accésit con su proyecto y en 1901 llegó a participar de alguna manera en la restauración de la fachada –además de en el interior del Salón Real, como ya vimos–, considerándose este su último trabajo. Murió al año siguiente.

Por algún motivo –los retrasos parecen algo habitual en Madrid desde antiguo– los nuevos frescos en sustitución de los de Luis González Velázquez los pintó Enrique Guijo en 1914 –en enero de ese año había muerto Martínez Cubells–.

Recordemos que Enrique Guijo durante su estancia en Madrid colaboró con el Ayuntamiento junto al arquitecto municipal Luis Bellido en varios trabajos. Uno de ellos fue la realización de los nuevos frescos en la fachada de la Panadería –además participó en la restauración de los azulejos y pinturas del interior del Salón Real–.

Plaza Mayor: Casa de la Panadería (1893-1954). Archivo Moreno (IPCE)

En los años 80 del siglo XX, ante el mal estado de los frescos, nuevamente debido a la climatología, el sol y los sucesivos repintes se decidió renovar las pinturas de Guijo. En 1988, a la vez que se realizaba una nueva restauración de la Casa de la Panadería, el Ayuntamiento de Madrid convocó un nuevo concurso.

En el concurso restringido participaron los artistas Sigfrido Martín Begué, Guillermo Pérez Villalta y Carlos Franco, que fue el ganador.

Casa de la Panadería (2017)

Los motivos elegidos, que son los que podemos contemplar en la actualidad, tenían relación con la mitología y la historia madrileñas. Vemos a Cibeles, Cupido, Baco, sátiros, venus, leones, gatos, tritones, jarrones, … las figuras miden unos tres metros y medio y recuerdan las antiguas pinturas barrocas. A los colores de la carne de las figuras se suman nuevamente los azules y los dorados.

En lugar de la pintura al fresco, tan delicada, el pintor Carlos Franco utilizó pintura al silicato, más resistente.

En 2015-2016 tuvo lugar en el Palacio Real un gran ciclo de entrevistas organizado por Patrimonio Nacional, “En torno al arte contemporáneo. Conversaciones con artistas en Palacio”. Una de ellas fue la realizada por Estrella de Diego a Carlos Franco. Naturalmente hablaron de las pinturas de la Plaza Mayor.

Contó Carlos Franco cómo acometió este encargo público tan importante, con la colaboración de ocho pintores, pero siempre siendo él responsable de cada detalle y del resultado final que debía ser unitario; cómo se enfrentó a la técnica de la pintura mural recurriendo al Libro del arte de Cennino Cennini, las dificultades con los colores al trasladarlos del papel al muro…

Piensa el artista que, entre los grandes pintores que concursaron, él fue elegido por ser su propuesta la más barroca. Cuenta que en aquellos momentos se debatía si debía considerarse a la Panadería una obra de Juan de Villanueva que recordemos reconstruyó y reformó la plaza a finales del siglo XVIII, o si era una obra del Barroco madrileño. Felizmente predominó esta última idea, de acuerdo con el origen de la plaza y el edificio. El proyecto de Carlos Franco, totalmente barroco –como lo habían sido las figuras de Guijo–, fue el ganador.

La obra duró entre seis y siete meses de trabajo efectivo, pero se alargó en el tiempo tres años debido a los muchos problemas que surgieron y al cambio de alcalde, que se produjo hasta en tres ocasiones. Con dos años de retraso, las pinturas se dieron por finalizadas en 1992.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Dibujos en el Museo de Historia de Madrid: Arquitectura madrileña de los siglos XIX y XX. Museo de Historia de Madrid, 2010.
SÁNCHEZ-CABEZUDO, Ángel. “Enrique Guijo, artista esencial en el historicismo cerámico de Talavera”. En Renacimientos: la cerámica española en tiempos de Ruiz de Luna. Universidad Castilla-La Mancha. Cuenca 2010.
GUERRA, Esperanza. “La Casa de Panadería”, Revista de la biblioteca, archivo y museo. Ayuntamiento de Madrid, oct. 1931.
Conde de POLENTINOS. “La Plaza Mayor y la Real Casa Panadería”. Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, Madrid, 1er. trimestre, 1913.
“La Casa Real de la Panadería en la Plaza Mayor de Madrid”, Semanario Pintoresco Español, 22 dic., 1844
Ayuntamiento de Madrid
Los frescos de la Plaza Mayor, memoriademadrid, 25 enero 2012.

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Continuando con el ciclo Es Patrimonio Descúbrelo hace unos días hemos viajado al valle del Jarama para conocer el Pontón de la Oliva –para mí un antiguo deseo por fin cumplido– y la pequeña Central Hidroeléctrica de Torrelaguna. Arquitectura industrial, patrimonio hidráulico, historia, bellos paisajes…

La cita era en el Ayuntamiento de Torremocha de Jarama donde a modo de introducción la arquitecta Victoria Monserrat –como siempre, toda la jornada organizada por Dolores Muñoz– nos ofreció una interesante conferencia sobre Los orígenes del Canal de Isabel II. Un relato sin duda apasionante sobre cómo allá por el siglo XIX los Viajes de Agua fueron dejando paso al Canal, cómo el agua pudo por fin llegar a Madrid procedente del río Lozoya. Pero de todo esto hablaremos dentro de unos días… hoy me gustaría contar nuestra breve estancia en el delicioso pueblo Torremocha de Jarama.

Eran las 9,30 de la mañana, esperábamos que comenzara la charla y la llegada de todos los asistentes, la tranquilidad era absoluta, solo se oían nuestras conversaciones y el ruido del agua de la fuente en la plaza Mayor frente al Ayuntamiento. Mientras, pudimos dar un pequeño paseo.

Es un pueblo pequeño, muy limpio y cuidado que en su centro urbano aún conserva edificaciones del caserío tradicional. De los 268 habitantes a mediados del siglo XIX su población ha pasado a alrededor de 900 en la actualidad.

Una de esas construcciones muestra un cartel que explica cómo eran las casas en la Torremocha de la posguerra en el XX, el sistema socio-económico que dominaba, la alimentación y el modo de vida de los vecinos.

El ganado ovino era fundamental, todas las casas tenían olivar, cocedero donde se elaboraba el vino, etc.

Muy cerca de la plaza Mayor se encuentra la iglesia de San Pedro Apóstol.

La cabecera formaba parte de la ermita primitiva construida a finales del siglo XII comienzos del XIII en estilo románico, ampliada a mediados del siglo XV.

En los inicios del siglo XVI fue convertida en la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol y por iniciativa del Cardenal Cisneros nuevamente ampliada con una nave y un atrio porticado de estilo renacentista.

El atrio tiene cuatro arcos por cada lado apoyados en columnas sobre una basamento de piedra. Entre dos de dichos arcos se observa el escudo del Cardenal.

Escudo del Cardenal Cisneros entre dos arcos del atrio de la iglesia.

La portada del XVI está coronada por un frontón con una hornacina en el centro que guarda la estatua del patrón San Pedro.

El cerramiento del atrio es muy posterior, obra de 1865.

Tras la restauración finalizada en 1992 se han recuperado las pinturas de la primitiva ermita que habían sido descubiertas en 1986, en los muros y bóveda del presbiterio y ábside originales.

Vista general ábside y presbiterio (Foto: ML, en “Pintura mural Comunidad de Madrid”)

Se trata de uno de los ejemplos de pinturas murales restauradas por la Comunidad de Madrid a lo largo de los últimos años. Recordemos las de la Capilla del Espíritu Santo en la calle Serrano, las de la Basílica de Colmenar Viejo, Santo Domingo de Silos en Pinto y las de Santa María la Antigua en Carabanchel de las que esperamos noticias.

Las pinturas están realizadas con una técnica mixta al mezzo fresco, fresco con retoque en seco. Técnica muy delicada ante las filtraciones por lo que a lo largo del tiempo se fueron deteriorando y se conservan solo parcialmente.

Ábside, San Pedro y San Pablo (Foto: ML, en “Pintura mural Comunidad de Madrid”)

Una inscripción en tardías letras góticas hispánicas indica que los frescos fueron creados en la primera mitad del siglo XV, dentro del estilo gótico internacional castellano.

“El conjunto pictórico mural de Torremocha constituye una de las escasas muestras murales conservadas del estilo internacional en Castilla y es un caso excepcional en la Comunidad de Madrid”.

Detalles pictóricos (Fotos: ML, en “Pintura mural Comunidad de Madrid”)

Sin duda hay que volver a Torremocha para conocerlo un poco mejor y contemplar estas valiosas pinturas.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Pintura mural de la Comunidad de Madrid. Comunidad de Madrid, 2015.

Arquitectura y desarrollo urbano en la Comunidad de Madrid. Zona Norte. Tomo III. COAM, Fundación Cajamadrid y Comunidad de Madrid, 1991.

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Nota actualización 5 junio 17:

Por su fuera de vuestro interés: el próximo jueves día 8 de junio tendrá lugar la última visita del Programa Es Patrimonio Descúbrelo que hemos disfrutado a lo largo del curso 2016-17. La cita será en el Museo del Agua en El Berrueco para luego trasladarse a las presas de El Villar y El Atazar. Todos los detalles y correo para la inscripción, en el cartel a continuación:

Clic en la imagen para ampliar

 

La Capilla del Espíritu Santo, como ya vimos en los dos artículos anteriores dedicados a la Colina de los Chopos y al antiguo Auditorio de la Residencia de Estudiantes sobre el cual se construyó, fue encargada a Miguel Fisac en 1942.

Recordemos que, como explica la placa en su fachada, muestra influencia de la arquitectura de Asplund, el arquitecto sueco cuya obra conoció Fisac en su viaje por Europa, pero también elementos tradicionales de la arquitectura española como el gran óculo, los arquillos ciegos y el tambor cilíndrico con cúpula de media naranja.

iglesia-espitiru-santo

Se trata sin duda de una iglesia singular, pero no solo por su arquitectura sino también por la pintura y escultura que alberga en su interior.

El hecho de que el arquitecto se vio condicionado por la necesidad de respetar la planta y en la medida de lo posible los muros del antiguo auditorio, unido a su afán innovador a lo largo de toda su carrera, marcaron la creación de este templo.

A pesar de los planes iniciales los muros del auditorio no pudieron aprovecharse pues eran demasiado delgados para sostener el peso de las bóvedas proyectadas por Fisac. Se levantaron unos pilares nuevos, aunque se conservaron los muros del auditorio rebajados rodeando la capilla, quedando entre ambos unos pasillos que veremos más adelante.

La iglesia carece de los elementos tradicionales, la planta de cruz latina, crucero con cúpula, etc. El propio Fisac explicó que se había inspirado en algunos templos mozárabes en los que no existe crucero y la bóveda o la cúpula se alza sobre el presbiterio en cuyo centro se sitúa el altar.

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La única nave mide 21 metros de largo por 14 de ancho. En el interior dominan los tonos ocres, tanto en los mármoles como en la pintura de las paredes. El pavimento es de mármol color gris oscuro. Las hornacinas situadas en los arcos ciegos son de ágata de Conil, Málaga. Los materiales elegidos fueron todos de gran calidad.

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La cubierta está dividida en tres tramos separada por arcos fajones con bóvedas vaídas decoradas con pinturas al fresco.

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Los hermosos frescos son obra del pintor Ramón Stolz Viciano. Tuvimos ocasión de conocer a este pintor en nuestra visita al Real Cortijo de San isidro en Aranjuez en cuya ermita pudimos contemplar obras suyas.

Las pinturas en la bóveda del Espíritu Santo representan escenas bíblicas con personajes que encarnan las virtudes teologales, la Fe, la Esperanza y la Caridad.

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El bautismo del etíope, la presentación del Niño Jesús en el Templo, el buen samaritano, la Magdalena perdonada por Jesús, etc.

Stolz. Presentación del Niño Jesús en el Templo.

Stolz. Presentación del Niño Jesús en el Templo.

El ábside fue construido en ladrillo; mide 14 metros de diámetro y está cubierto por una cúpula sin linterna. Su altura total interior es de 31 metros. Aquí los colores son más cálidos, gracias a los mármoles empleados, de tonos rojos.

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El altar carece de retablo que fue sustituido por un fresco igualmente pintado por Stolz que representa la venida del Espíritu Santo sobre la Virgen y los Apóstoles el día de Pentecostés.

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Stolz es también autor de los frescos del Coro y las figuras del arco que une la nave con el presbiterio, así como de los cartones para las vidrieras situadas bajo las pinturas de las bóvedas.

Los frescos han sido restaurados por la Comunidad de Madrid.

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Bajo la pintura se ubicaron unos magníficos relieves, de piedra blanca, obra del escultor Juan Adsuara.

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El relieve central representa la Creación, a los lados la Anunciación y el Bautismo de Jesús.

Adsuara es también autor del frontal de bronce dorado en el altar de mármol, la puerta del Sagrario, el púlpito en madera y relieves sobre los confesionarios. Finalmente le encargaron la realización de las esculturas situadas en las hornacinas, San Isidoro y San Alberto Magno.

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Al presbiterio se abren dos puertas que permiten el acceso a los dos pasillos a los que nos referíamos al principio. La de la izquierda comunica con la sacristía y otras dependencias que dan a un pasillo desde el cual ya contemplamos el Claustro que se conserva del antiguo auditorio de la Residencia de Estudiantes.

A la derecha se construyó una pequeña Capilla de la Virgen que nos sorprende pues muestra un retablo barroco inesperado, obra de inicios del siglo XVIII.

La capillita tiene 13 metros de longitud por 3 de ancho, una pequeña cúpula con linterna y un presbiterio con el mencionado retablo.

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La imagen es la Virgen del Rosario, una preciosa talla del siglo XVII o de la misma época del retablo, principios del XVIII.

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Una vidriera realizada por la Casa Maumejean cubre uno de los ventanales que se abren a la fachada norte y, junto a la pequeña cúpula, da luz a la capilla con una espléndida imagen que representa la Inmaculada de Murillo.

espiritu-santo-vidriera

Estos son solo unos breves apuntes sobre la gran riqueza artística que esconde esta bella Capilla del Espíritu Santo que merece la pena descubrir.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía :

GARCÍA CUÉLLAR, Fidel. La obra artística de Fisac, Adsuara y Stolz en la iglesia del Espíritu Santo. CSIC, Madrid 2007.

Pintura mural de la Comunidad de Madrid. Comunidad de Madrid, 2015, pp. 526-528.

 

Colmenar Viejo es uno de los pueblos que formó parte del territorio conocido como Real de Manzanares, junto a Soto del Real, Hoyo de Manzanares, Miraflores… que fueron objeto de pleitos entre Segovia y Madrid durante toda la Edad Media. Juan I de Castilla los adjudicó a Pedro González de Mendoza (1340-1385); Íñigo López de Mendoza (1398-1458) fue el I Conde del Real de Manzanares.

Bajo el patronazgo de los Mendoza, propietarios del Real de Manzanares, se levantó a finales del siglo XV la iglesia.

En 1504 el rey Fernando el Católico concedió a Colmenar la categoría de villa.

Basílica de la Asunción de Nuestra Señora

La Basílica de la Asunción es uno de los templos más importantes y bellos de la Comunidad de Madrid, construido sobre la antigua parroquia de Santa María, iniciado hacia 1480-90 y finalizado en la década de 1540. Su estilo es gótico tardío, con algunos elementos renacentistas.

iglesia colmenar norte

Las obras comenzaron por los pies, al parecer para que pudiera continuar el culto en la primitiva iglesia mientras se edificaba la nueva. En esta primera etapa se construyeron los tres primeros tramos bajo la dirección de Juan Guas que diseñó también las portadas.

Cerca de 1500 comenzó la segunda etapa constructiva –Juan Guas había muerto en 1496– a cargo de Hannequin de Cuéllar, hijo de Hannequin de Bruselas. En esta época se construyó el presbiterio y la magnífica torre.

La iglesia es de fábrica de granito, excepto sus tres puertas de acceso que fueron construidas en piedra caliza. Las más ricas en ornamentación son las de las fachadas norte y oeste, según modelo de Juan Guas inspirado en el arte mudéjar, con varios arcos, alfiz y moldura alrededor de todo el conjunto.

Portada norte

Portada norte

Los escudos que las adornan son -ya del siglo XVI- los del III Duque del Infantado, don Diego Hurtado de Mendoza, casado con doña María Alonso de Pimentel, hija del Conde de Benavente.

Portada oeste

Portada oeste

La portada sur o Puerta del Sol es más sencilla, cubierta con un pórtico de madera sobre tres columnas dórico-toscanas, añadido a finales del siglo XVII.

Portada sur

Portada sur

En el interior la imponente iglesia tiene planta basilical con tres naves, crucero y ábside ochavado.

iglesia naves

El altar mayor fue decorado con un pequeño retablo mural gótico de tracería estucada. La pintura fue descubierta en 1981 y limpiada en 1993.

La Misa de San Gregorio (h. 1500)

La Misa de San Gregorio (h. 1500) (Foto: “Pintura mural Comunidad de Madrid”)

Se cree que pudo formar parte del sepulcro de Benito López, sacerdote de Collado Mediano que murió en 1500 y fue allí enterrado.

El mural representa La Misa de San Gregorio, símbolo funerario frecuentemente utilizado en la Edad Media, bajo un calvario con la calavera de Adán.

La Misa de San Gregorio (h. 1500) (detalle)

La Misa de San Gregorio (h. 1500) (detalle) (Foto: “Pintura mural Comunidad de Madrid”)

Lo cierto es que es imposible contemplar el mural, se encuentra oculto detrás del extraordinario retablo plateresco que pasó a presidir el altar mayor, considerado de la escuela toledana. Nos cuentan que está situado a la altura del extremo inferior izquierdo del retablo actual.

Hacia 1540 se inició el último periodo de construcción de la iglesia durante el cual se incorporó la sacristía y el coro con su monumental escalera, a cargo de Rodrigo Gil de Hontañón o su escuela.

El retablo fue realizado entre 1560 y 1583. Sus 12,5 m. de altura por 11,60 de anchura exponen con gran riqueza iconográfica las figuras y escenas del Antiguo y Nuevo Testamento.

retablo colmenar

En su ejecución intervinieron varios artistas. En la traza, ensamblaje y parte de la decoración de su arquitectura, los escultores Juan de Tovar y Francisco de Linares. El dorado y estofado fue posiblemente obra de los pintores Rodrigo de Vivar y Jerónimo Rodríguez.

La obra escultórica se atribuye a Francisco Giralte, autor entre obras del retablo de la madrileña Capilla del Obispo.

La pintura, de gran valor, fue realizada por artistas toledanos y de la escuela madrileña. Son seis tablas que representan escenas del Nuevo Testamento. La Anunciación, situada en el cuerpo inferior a la izquierda –tras ella se encuentra la pintura de San Gregorio– se cree es obra de Diego de Urbina, discípulo de Alonso Sánchez Coello, pintor de Cámara del rey Felipe II. Dos tablas se han atribuido al propio Sánchez Coello, El Nacimiento y La Adoración de los Magos. Otras pinturas fueron obra de Hernando de Ávila.

En las dos naves laterales hay cinco retablos. Junto al altar mayor en el lado de la epístola, el retablo barroco de la Virgen del Rosario, con una imagen del siglo XVI procedente de una ermita desaparecida; en el lado del Evangelio, el de la Inmaculada Concepción. Otros son los de la Encarnación, de Santa Ana y el de San Juan Nepomuceno.

Todos los espacios están cubiertos por hermosas bóvedas de arista con terceletes.

terceletes

Museo de Arte Sacro

Desde el verano de 2009 la Basílica acoge un interesante Museo de Arte Sacro.

escalera2

Las piezas se distribuyen entre el coro y los cuartos de la torre.

museo en el coro

En el coro contemplamos la caja del órgano del siglo XVII, imágenes religiosas de varias épocas, libros de coro de los siglos XVI y XVII, piezas y ornamentos litúrgicos, y otros objetos, testigos de la larga historia de Colmenar Viejo.

Ajuar funerario (siglos VI-VII)

Ajuar funerario (siglos VI-VII)

Desde el coro iniciamos la subida a la torre, un verdadero viaje al siglo XVI.

inicio escalera torre

En el primer cuarto hay valiosas esculturas. Una de las joyas que admiramos es una Virgen con Niño realizada en alabastro hacia 1530, relacionada con el taller de Diego de Siloé.

Virgen con Niño (h. 1530)

Virgen con Niño (h. 1530)

En el segundo rellano, algunas piezas de retablos. También se exhiben pinturas del siglo XVIII. Además de las piezas del museo, algunas fotografías nos muestran cómo era la iglesia a principios del siglo XX y un detalle del mural de La Misa de San Gregorio.

La Torre-Campanario

La torre se levanta majestuosa a los pies de la iglesia, en el lado sur. Como dice Áurea de la Morena, es “una de las más importantes de Castilla por su tamaño, categoría artística y singularidad”. Coronada por el chapitel, es cuadrangular, con 8,80 m. cada lado, y una altura de 50,12 hasta la cúspide.

torre colmenar

En el exterior, del piso superior salen unas gárgolas, con forma de dragón en las esquinas y de león en los lados.

El chapitel se adorna con pináculos en las esquinas y centro de cada lado, y las aristas están adornadas por leones, dragones y grifos. Una balaustrada completa la rica ornamentación. Aunque por la altura no se puede apreciar, las esculturas son muy detalladas. Se cree pudieron ser obra de Francisco y Simón Colonia.

chapitel torre

Las escaleras de caracol por las que vamos subiendo están divididas en tramos que se corresponden con cada cuerpo de la torre, ubicados en diferentes esquinas con el fin de equilibrar los pesos en cada uno de dichos tramos.

torre dos esquinas

Durante el ascenso sorprende la belleza de las formas de los elementos arquitectónicos, los detalles, la magnífica piedra de granito local.

Quitamiedos en la escalera de caracol

Quitamiedos en la escalera de caracol

Y llegamos al precioso campanario en cada uno de cuyos lados se abren dos ventanas alargadas rematadas con un arco de medio punto.

campanario ventanas

Desde aquí podemos oír las sonoras campanadas y ¡qué maravilla ver el interior del chapitel!

El chapitel o aguja octogonal, hueca, es de piedra caliza.

chapitel int

Es muy emocionante estar en el campanario, admirar el chapitel desde aquí, y contemplar la histórica villa de Colmenar Viejo y las montañas a lo lejos.

Colmenar

Por : Mercedes Gómez

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Basílica de la Asunción
Calle de Isabel la Católica, 2 – Colmenar Viejo
Museo de Arte Sacro, lunes a viernes de 11 a 13 h. Entrada: 3 euros.

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Bibliografía:

VVAA. Madrid, Villa, Tierra y Fuero. Ed. Avapiés. Madrid, 1989.
DE LA MORENA, Áurea. “La torre campanario de la iglesia parroquial de Colmenar Viejo (Madrid) en Anales de Historia del Arte, nº1, Madrid 1989.
Pintura mural de la Comunidad de Madrid. Comunidad de Madrid, 2015.

Desde el pasado día 7 de octubre estamos asistiendo al espléndido ciclo Al fresco. Un recorrido por la pintura mural de Madrid, que continuará a lo largo de todo el trimestre.

El ciclo, iniciativa de la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid, es un lujo para profesionales, aficionados y estudiosos de la historia del arte madrileño. Consta de una serie de conferencias, un recorrido cronológico, desde el arte rupestre prehistórico hasta la pintura mural contemporánea, complementadas por visitas guiadas a algunos de los lugares en los que podemos admirar las obras; iglesias, algunas de las más bellas de Madrid, y edificios singulares como la Casa de la Panadería o la Bolsa. Además se ha editado un magnífico libro que recoge la historia de la pintura al fresco en Madrid y todas las intervenciones de restauración.

Las conferencias, que tienen lugar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, fueron inauguradas presentando un panorama de la pintura mural en la Comunidad de Madrid. El primer día se mostró un resumen de las intervenciones que han tenido lugar, que vamos a ir viendo con detalle en las charlas sucesivas. También se hizo referencia a los principales futuros proyectos de restauración. Entre las previsiones en la ciudad de Madrid se encuentran la Colegiata de San Isidro del siglo XVII, las iglesias de Santa Bárbara y de San José del XVIII, la de Santiago del XIX… y la ermita mudéjar del siglo XIII Nuestra Señora Santa María la Antigua en Carabanchel.

Junto al cuadro de la Virgen de Lis, ubicado en la Cripta de la Catedral de Santa María la Real de la Almudena, las pinturas de Carabanchel son los únicos ejemplos conservados de pintura medieval en la ciudad de Madrid.

Cuando en enero de 2014 visitamos la iglesia aquí en el blog, ya hicimos referencia a las pinturas encontradas en el ábside semicircular y en una hornacina en la epístola junto al altar. Aparecieron durante la restauración del templo llevada a cabo por la Comunidad entre 2000 y 2002. Los escasos vestigios no permiten apreciar los temas representados. Tampoco se conoce la fecha de su realización pero se cree que pertenecen a dos momentos distintos de la época gótica. Se espera que en una futura intervención se pueda estudiar y conocer tanto los motivos representados como la fecha de creación.

En el ábside se aprecia parte de una mandorla.

abside1

Y una figura enmarcada con motivos geométricos.

abside2

En el muro del fondo de la mencionada hornacina hay otra figura.

hornacina

Igualmente apareció durante las obras de restauración acometidas en 2000 oculta bajo decoraciones posteriores.

hornacina2

El pasado miércoles día 21 tras la conferencia dedicada a la Pintura mural medieval y del primer Renacimiento a cargo de Santiago Manzarbeitia, por parte de la Comunidad nos comunicaron que las pinturas de Santa María la Antigua están en peligro debido al mal estado de los muros en el ábside. Como mejor solución en este caso, los frescos van a ser retirados y trasladados a un lugar adecuado para su restauración. Luego volverán a su lugar.

Tanto la ermita como sus pinturas son joyas madrileñas únicas, de gran valor, es una gran noticia que se proceda a su estudio y restauración.

Por : Mercedes Gómez

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