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La historia de la Parroquia de San Andrés de Madrid es muy antigua, su origen se remonta a la Edad Media. En el siglo XVI se adosó la Capilla del Obispo y en el XVII la Capilla de San Isidro.

Un primer proyecto de la Capilla dedicada al Santo tras su canonización en 1622 fue encargado a Juan Gómez de Mora, que no se realizó. El Archivo municipal conserva el Pliego de condiciones para construir la Capilla de San Isidro en la Iglesia de San Andrés de 1629, rubricado en 1630. En 1642 se convocó un concurso que ganó Pedro de la Torre. Este proyecto inicial fue modificado por José de Villarreal que llevó a cabo las obras de 1657 a 1669, las cuales fueron largas y estuvieron llenas de dificultades.

Por fin, el 15 de mayo de dicho año 1669 fue colocado el cuerpo de San Isidro en su nueva sepultura. Estuvo también en la Capilla del Obispo, pero volvió a San Andrés hasta que fue trasladado a la iglesia del Colegio Imperial, hoy Colegiata de San Isidro en la calle Toledo, donde continúa.

Iglesia de San Andrés. Casa Moreno. Archivo de Arte Español (1893-1953) (IPCE)

La Capilla tenía cuatro puertas, dos a cada lado, una más sencilla y otra monumental; y la iglesia tenía su propia portada haciendo esquina con la fachada este de la capilla. Sobre ella se encontraba la estatua de San Andrés, titular de la parroquia.

A.Passaporte, “Portadas de la iglesia de San Andrés” (1927-1936). Archivo Loty (IPCE)

La estatua, de la que hablaremos más adelante, la conocemos gracias a las fotografías antiguas, como la que vemos más arriba. Y ha inspirado hermosos dibujos, como este de Vicente Benítez.

Vicente Benítez Blanco, “San Andrés”, (carboncillo, 2019).

En cuanto a la Capilla, sobre la puerta oeste, en la Costanilla de San Andrés, se situó la imagen de la Virgen y el Niño, y sobre la puerta este, la imagen de San Isidro.

Las tres esculturas tradicionalmente se han atribuido al escultor Manuel Pereira (1588-1683).

Como escribió Enrique Serrano Fatigati, Pereira había nacido en Portugal, pero de tal modo llenó de santos de piedra las portadas de las iglesias y de imágenes de madera los altares de Madrid, que bien puede considerársele como un escultor de esta región artística.

Antonio Palomino, que había nacido en 1655 conoció a los artistas barrocos madrileños, ciudad a la que llegó en 1678, con apenas 23 años. Pereira entonces ya era un hombre muy mayor, pero –y aunque en sus últimos años trabajó poco debido a su problemas de visión y su edad– sin duda Palomino pudo conocerlo. En su Parnaso español pintoresco laureado, publicado en Madrid en 1724, en el capítulo sobre Manuel Pereyra, insigne escultor, enumerando las muchas estatuas que tiene en esta Corte, Palomino menciona el San Isidro de piedra que está sobre la puerta de su Capilla, y el San Andrés que está en la parroquia de dicho santo. Y una imagen de Nuestra Señora, en la otra puerta de dicha Capilla.

A partir de aquí fueron muchos los autores que recogieron la información. Ponz en 1776 menciona la estatua de San Andrés, obra de Manuel Pereyra, que estaba sobre la puerta de la Parroquia. En 1800 Ceán Bermúdez recoge ambas, la del santo apóstol encima de la puerta de la iglesia; y otra de la Virgen sobre una de las puertas de la capilla de San Isidro.

En la actualidad, según Rubén Sánchez Guzmán, en su investigación sobre Manuel Pereira citada aquí al final en la bibliografía, la autoría de Pereira no ofrecería ninguna duda en las dos esculturas realizadas para la Capilla, la de la Virgen y la de San Isidro. El autor cita un documento por el cual el 8 de mayo de 1666 don Antonio de Contreras otorgó libranza de 2.000 reales a favor del escultor a cuenta de las siete estatuas del retablo y otras dos de piedra que estaba haciendo para la capilla, a “quenta de lo que montaren nueve estatuas las siete de madera y las dos de piedra que ha de hacer para la dha capilla”.

En 1936 –excepto la Capilla del Obispo, felizmente– el conjunto quedó prácticamente destruido por un incendio, solo se salvó la estructura exterior. Una foto de Vicente Moreno muestra el estado de la portada de la capilla de San Isidro y de la iglesia de San Andrés después del incendio sufrido por ambos edificios el día 19 de julio de 1936.

Portada de la capilla de San Isidro (a la izq.) y de la iglesia de San Andrés (dcha.). Foto V.Moreno 7 agosto 1937 (IPCE)

Después de la guerra, la Capilla fue reconstruida, la iglesia derribada y el conjunto transformado completamente. En el solar de la iglesia se construyó la casa parroquial.

Al desaparecer la antigua iglesia de San Andrés desapareció la portada en cuya hornacina se encontraba la estatua de San Andrés. La escultura fue colocada en una de las portadas principales de la Capilla, donde antes estuvo San Isidro.

Las cuatro puertas se conservan. Situadas a ambos lados, las dos más pequeñas, adinteladas, dan acceso a la antecapilla. Están rematadas por unas sirenas que sujetan unos cesto y unos jarrones con frutas.

La que da al jardín es la entrada que se utiliza actualmente para entrar en la iglesia, y necesita ser restaurada, como lo ha sido la situada en la Costanilla.

Costanilla de San Andrés, 2019.

Las dos portadas monumentales son las otras dos, la de la Costanilla de San Andrés y la que corresponde a terrenos del antiguo cementerio, hoy zona ajardinada a la que se accede por una verja, desde donde se accede al templo.

Son dos puertas formadas por un vano de forma pentagonal, en cuyo lado superior hay un relieve escultórico, flanqueado por dos columnas a cada lado que sustentan una cornisa volada. Sobre la cornisa una hornacina aloja sendas estatuas.

Los dos relieves representan escenas de los Milagros de San Isidro. El Milagro de la Fuente en la portada oeste y el Milagro del Pozo en la portada este.

“Milagro de la Fuente”. Portada Costanilla de San Andrés.

En cuanto a las estatuas, se conserva en su lugar, en la Costanilla de San Andrés, la Virgen y el Niño, una de las obras realizadas por Pereira hacia 1666, según el documento mencionado.

Manuel Pereira. La Virgen y el Niño (h. 1666)

En la puerta este, en el Jardín, la escultura de San Andrés. Esta última es la que se encontraba en la puerta de la iglesia, como vimos. Sustituyó a la figura de San Isidro, desaparecida, también datada hacia 1666.

La imagen de San Andrés con el tiempo sufrió un gran deterioro, perdió la cabeza, la mano izquierda y el brazo derecho. Durante un tiempo estuvo en el Jardín. Fue restaurada en 2004 y, reintegradas las partes que le faltaban, volvió a la hornacina de la Capilla, donde hoy se encuentra.

M. Pereira. San Andrés.

 

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía

SÁNCHEZ GUZMÁN, Rubén. El escultor Manuel Pereira (1588-1683). Cuadernos de arte e iconografía, nº 33, Madrid, 2008.
GARCÍA GUTIÉRREZ, P.F – MARTÍNEZ CARBAJO, A.F. Iglesias de Madrid. La Librería, Madrid, 2006.
COAM. Arquitectura de Madrid. 2003.

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Tradicionalmente, hace unos años, cada 15 de mayo día de San Isidro, patrón de Madrid, comenzamos a recorrer la Ruta del Santo. El Museo de San Isidro, la iglesia de San Andrés, el solar de la Casa de Iván de Vargas en la calle del doctor Letamendi, la Cuadra de San Isidro en la calle del Pretil de Santisteban, que únicamente abre ese día, y la Colegiata por supuesto. Después, la Ermita y la Pradera.

Nuestro paseo comenzaba en la calle del Águila nº 1 donde, según la tradición, nació Isidro y pasó sus primeros años. Pero ese lugar siempre estaba cerrado… era un misterio qué habría tras esa puerta; lo intentábamos, pero nunca conseguimos información.

Lo cierto es que la capilla ha estado cerrada durante más de treinta años. Felizmente, desde hace unos meses, cuidadosamente restaurada, cada día 4 abre sus puertas.

Se desconoce la fecha exacta en que nació San Isidro, pero se cree que pudo ser el 4 de abril del año 1082. Ese es el motivo por el que se ha elegido ese día para la apertura mensual de la capilla.

Calle del Águila nº 1

El edificio actual es de 1896 y la propia capilla ha sido reformada en varias ocasiones, la última el pasado año 2018, pero, según nos cuenta en su web la propia Real y Pontificia Archicofradía de San Pedro, San Andrés y San Isidro, en 1673 ya era propietaria del edificio que se encontraba en este mismo lugar, donde tenía su sede. Entonces ya existía un Oratorio dedicado al santo.

Se conserva una fotografía, al parecer la única, que muestra cómo era la capilla antes de la guerra, que, como en tantos otros lugares, ocasionó la triste pérdida de numerosos elementos. Entonces, en el desaparecido retablo del altar mayor, que se adivina en la foto, se encontraba una imagen del Santo.

Imagen que sí se salvó. Se trata de una valiosa talla de madera policromada, del siglo XVIII, de la que se desconoce su autor. Recientemente ha sido restaurada por la Archicofradía y su limpieza ha permitido recuperar los colores originales perdidos.

Actualmente un cuadro preside el altar, el Cristo crucificado, de Rafael Tegeo (1798-1856).

La pintura está firmada por el artista con fecha 1854, solo dos años antes de su muerte en Madrid.

El pintor está de actualidad gracias a la magnífica y merecida exposición que le dedica el Museo del Romanticismo, “Rafael Tegeo (1798-1856)” , que se puede visitar hasta el próximo domingo 17 de marzo.

Dos tapices adornan las paredes laterales de la pequeña capilla.

Son obra de la Real Fábrica de Tapices.

El día del cumpleaños de San Isidro, el próximo 4 de abril, a las 6 de la tarde, tendrá lugar un acto de presentación de los niños al Santo.

Toda la información y confirmación de fecha y hora de apertura se podrá consultar en la web de la Sacramental de San Isidro.

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Actualización 24 marzo 19:

El próximo día 4 de abril la capilla permanecerá abierta, al igual que todos los días 4 de cada mes desde las 10:00 h. hasta las 14:00 h.

Además a las 17:00 h. se abrirá de nuevo el oratorio para continuar con la tradición iniciada en 2018 de presentación de los niños al Santo Patrón.

Por: Mercedes Gómez

 

Mañana es 15 de mayo, día de San Isidro Labrador, patrón de Madrid. El año pasado conocimos la preciosa ermita de San Isidro de Alcalá de Henares, este año para celebrarlo viajamos a un pueblecito singular, el Real Cortijo de San Isidro. Lo he podido conocer gracias a una de las visitas a las fábricas históricas que hemos disfrutado el mes pasado, como os conté a propósito de la Real Fábrica de Tapices, y resultó ser un lugar lleno de sorpresas.

Llegada a la Plaza Mayor del Real Cortijo de San Isidro

Llegada a la Plaza Mayor del Real Cortijo

El Real Cortijo de San Isidro cuyo origen se remonta al siglo XVIII es una pedanía de Aranjuez. Se fundó el 24 de diciembre de 1766 por Real Decreto de Carlos III.

El rey demostró su interés por la actividad agropecuaria, implantando un nuevo modelo de producción, a la vez que, instalado en el Palacio Real de Aranjuez, creaba otra posibilidad de estancia cómoda para los momentos en que él mismo visitara los campos. Un gobernador y su personal de guardia custodiaban la propiedad en aquellos momentos rodeada por una tapia. Era una pequeña ciudad, junto a Palacio, al servicio del rey.

Entre 1783 y 1795, bajo los reinados de Carlos III y Carlos IV, el Cortijo entre otras cosas sirvió vino y aceite a la Casa Real.

En 1795 la Corona lo cedió a Manuel Godoy, valido de Carlos IV, a cambio de las Huertas de la Moncloa. Godoy intentó rentabilizarlo, montó una destilería, pero no resultó, así que se deshizo de ello, cambiándolo nuevamente. La Casa Real lo recuperó, luego lo arrendó a diferentes personas y sociedades. En 1868 la propiedad pasó a manos del General de Prim que intentó llevar el ferrocarril hasta el Cortijo. Otros propietarios se sucedieron… hasta llegar al siglo XX en que durante la guerra se convirtió en centro de operaciones de la Junta Militar Republicana.

Después, el Instituto Nacional de Colonización, dependiente del Ministerio de Agricultura, que había sido creado en 1939, compró los terrenos creando un nuevo “asentamiento agropecuario”. En 1957 el pueblo se convirtió en Entidad Local Menor, ámbito territorial inferior al municipio pero con su propio ayuntamiento. Actualmente, nos comentan, pueden llegar a vivir aquí unos 1.000 vecinos, aunque según el Instituto Nacional de Estadística, hay censados menos de 600 personas.

El INC fue creado después de la guerra “para efectuar la reforma económica y social de la tierra”, sustituyendo a la reforma agraria que había intentado la 2ª República en 1932. Luego cambió su nombre por el de Instituto de Reforma y Desarrollo Agrario (IRYDA).

Los nuevos colonos pagaban un canon por la cesión, a cambio obtenían los beneficios de las cosechas. Se construyeron viviendas para los colonos, escuelas y viviendas para maestros, conservando el estilo de las antiguas construcciones del siglo XVIII que perviven, la Casa Grande, la Bodega, el Lagar y la Ermita o Capilla de San Isidro.

La Casa Grande se construyó para albergue del monarca, su Corte y los responsables de la finca. Hace unos años se proyectó su rehabilitación y se destinó a la creación de un prometedor Centro de Estudios del Paisaje. Comenzó la intervención, pero los trabajos están paralizados desde 2009.

La Ermita de San Isidro fue construida en estilo neoclásico por el arquitecto francés Jacques o Jaime Marquet que trabajó para Carlos III en distintos proyectos, algunos de ellos en Aranjuez. El más famoso fue la construcción de la Real Casa de Correos en la Puerta del Sol de Madrid.

Ermita de San Isidro

Ermita de San Isidro

En el interior, los frescos del pintor Ramón Stolz Viciano son obra de 1949. Son tres pinturas murales de 4,20 x 5,00 metros relativas a la vida de San Isidro y sus milagros.

La decoración de la capilla formó parte del plan del programa de rehabilitación del poblado por el mencionado Instituto de Colonización.

El fresco frontal, en el altar, representa a San Isidro con un ramo de espigas de trigo en la mano, rodeado de tres ángeles, a los pies figuras de campesinos; no se sabe por qué no llegó a realizarse ninguno de los dos bocetos presentados por el autor al concurso convocado, entre ellos la “Aparición gloriosa al Rey Alfonso VIII en la batalla de las Navas de Tolosa del Santo Madrileño”.

Altar de la ermita

Altar de la ermita

En el lado izquierdo, se encuentra la pintura “Imán del cielo, su vida floreció en milagros”, que representa hechos milagrosos del Santo.

fresco san isidro1

Y en el derecho, el mural titulado “Puso en amar a sus hermanos escuela de caridad”.

fresco san isidro2

El Jardín al parecer aún guarda algunos de los árboles y viñas que trajo Carlos III desde Nápoles a modo de “granja-estudio” de plantas. En él se encuentra la entrada a la Bodega. La puerta monumental neoclásica, edificada en piedra caliza de Colmenar, fue también diseñada por Marquet.

entrada bodega1

La entrada serliana, que consiste en un arco de medio punto central y dos arcos menores laterales adintelados, está situada en el centro de un muro de piedra y ladrillo de planta curva frente al cual hay un pequeño jardín de estilo francés.

entrada bodega2

La Bodega, junto con el Lagar, fue construida en 1782 por Manuel Serrano.

Está formada por una espectacular galería subterránea abovedada en ladrillo visto, de 385 metros de longitud y 4,50 metros de anchura. En su interior durante todo el año la temperatura es de 12 º C y la humedad del 85 %.

bodega

Galería del vino

Los ladrillos adoptan formas realmente artísticas, en forma de espiga en algunas zonas.

bodega ladrillos

Sigue existiendo un pozo que surtía el agua necesaria. La gran red de acequias en Aranjuez tuvo una gran importancia pues permitían el funcionamiento del Cortijo (Canal de la Cola Alta, Canal Cola Baja, Caz Chico, Caz de la Azuda…)

pozo

Un segundo ramal, de 115 metros, se utilizaba para almacenar el aceite.

Ramal del aceite

Ramal del aceite

A lo largo de la galería principal, la del vino, hay dos “plazas”, la primera es la llamada Bóveda del Rey donde se alojaba una gran tinaja propiedad del monarca, y otra llamada Bóveda de la Reina. Las tinajas que guardaban el vino y el aceite también eran de piedra de Colmenar. Una serie de óculos y tragaluces sirven de respiraderos.

boveda reina

Durante la guerra civil la zona cercana a la entrada se convirtió en un bunker que alojó un centro de transmisiones republicano.

En el extremo contrario, el Lagar es una gran construcción que comunicaba con la bodega, de 70 metros de largo por 12 de ancho con 14 pórticos transversales; y dos filas de columnas de fábrica de ladrillo de sección cuadrada donde descansan catorce grandes bóvedas tabicadas que cubren la nave central.

lagar

Desde al año 2000 la Bodega pertenece a una empresa privada que le ha devuelto su función original, la “elaboración y crianza de vinos”. Además se celebran eventos, degustación y visitas guiadas. Detalles, horarios y precio, en su web.

Y por supuesto en el Real Cortijo se celebran las Fiestas Patronales de San Isidro, hasta el domingo 17.

Sin olvidar lo que nos ofrece nuestra Villa de Madrid en las Fiestas de San Isidro 2015, merece la pena acercarse a este precioso e interesante pueblo.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Quindós, J.A. Descripción histórica del Real Bosque y Casa de Aranjuez. Madrid 1804.
Instituto Nacional de Colonización.
Enjuto, Esther. El pintor Stolz Viciano. Universidad de Valencia, 2003.
Segovia, Alfonso. “Real Cortijo de San Isidro, en Aranjuez. Del soberano del pueblo al pueblo soberano”, en XXXIII Reunión para la defensa del Patrimonio cultural y su entorno. Hispania Nostra, Granada, junio 2014.

 

Hoy día 15 de mayo celebramos la fiesta de nuestro patrón San Isidro Labrador, la fiesta de Madrid. Todos los años nos gusta visitar alguno de los lugares del Santo y conocer algo nuevo; este año os invito a salir de la Villa para visitar una preciosa ermita en Alcalá de Henares.

Alcalá, aparte su condición de sede universitaria, era una ciudad agrícola, por lo que de forma natural a mediados del siglo XVII se levantó este templo dedicado al patrón de los labradores en lo que entonces eran tierras de labranza.

En 1629 catorce labradores alcalaínos, entre ellos Diego de Portillo, fundaron la Cofradía y Hermandad del Señor San Isidro. Unos años después, en 1650 por encargo de Juan Castillejo, cumpliendo el testamento del mencionado don Diego comenzó la construcción de la ermita. Esta zona extramuros situada al norte de la Vía Complutense a partir de entonces fue conocida como las Eras de San Isidro. Rodeada por un prado, atraía fiestas, romerías… En 1814 se disolvió la Cofradía y se creó la Hermandad del Glorioso San Isidro que pasó a cuidarla.

En los años 60 del siglo XX se construyeron los bloques de viviendas que la rodean desde entonces. En 1967, por iniciativa de la Hermandad, fue convertida en parroquia.

san isidro frente

La modesta ermita es un buen ejemplo de arquitectura barroca. Su exterior es de ladrillo visto, cajones de tapial y zócalo de piedra. La cubierta de tejas árabes sobre un alero de madera conforma uno de los detalles característicos de esta sencilla pero valiosa iglesia.

san isidro fronton

El pórtico de acceso y la estancia que acoge la sacristía en la parte posterior fueron añadidas en el siglo XIX. Aún así el juego de volúmenes es rotundo y armonioso.

La verja de entrada procede de una de las capillas de la antigua iglesia del Colegio Máximo de los Jesuitas.

san isidro trasera

La planta es de cruz griega, con bóveda de cañón sobre los brazos, cúpula y linterna que junto a tres ventanales ilumina el interior ordenado por una serie de columnas de estilo toscano.

El altar está adornado por un gran retablo fingido realizado en 1885 para sustituir el primitivo retablo barroco que había sido destruido durante la guerra de la Independencia. Un falso templete o baldaquino con la imagen de la Inmaculada Concepción en el centro, Santa Bárbara y San Antonio Abad a los lados, rodean la figura de San Isidro, que sí es real, aunque podamos dudar debido a la perfección del mural. La escultura, talla de los años 40 en sustitución de la original, se encuentra en la base en una pequeña hornacina.

san isidro altar

El espectacular trampantojo es obra de Manuel Laredo que como sabemos además de gran coleccionista y amante del arte fue arquitecto, restaurador y pintor.

Recordemos que hacia 1872 Laredo comenzó a trabajar como restaurador en Alcalá y poco a poco fue integrándose en la vida de esta ciudad, participando en la creación de muchas de las obras de su época más floreciente. En 1881, para construir su casa, con una gran visión de futuro eligió unos terrenos entonces rodeados por huertas, las mencionadas Eras de San Isidro, que se convertirían en el “ensanche” de Alcalá.

La pintura, que fue realizada al temple con retoques al óleo, imita muy bien los imaginarios mármoles, el bronce dorado… y los efectos de la luz que entra por una de las ventanas y crea falsas sombras que parecen verdaderas.

trampantojo

Deteriorado durante la guerra civil, en 1942 fue restaurado por M. Hijazo. Ambas fechas y nombres figuran en los ángulos inferiores de la pintura.

san isidro laredo

Muy dañada por el paso del tiempo y los sucesivos avatares, en los años 90 se acometieron obras de reforma y restauración que hoy día nos permiten admirar esta pequeña pero singular obra barroca y el magnífico trampantojo pintado por Manuel Laredo.

Alrededor de la ermita se creó un jardín que rememora el viejo prado escenario de paseos y juegos. Frente a la esquina de las calles de Manuel Azaña y del Pintor Juan de Arellano una escultura que sirve de entrada al recinto recuerda el milagro de los bueyes arando con ayuda de un ángel.

san isidro escultura

Frente a la entrada de la ermita se conserva una pequeña construcción que servía de cuadra y granero del Gremio de Labradores.

casita de labradores

En este lugar, con algunos paréntesis, desde el siglo XIX todos los días 15 de mayo se celebra una romería.

¡Feliz San Isidro a todos!

Por : Mercedes Gómez

Con agradecimiento a mi querida amiga María Rosa que una vez más me guió por Alcalá mostrándome lugares bonitos y desconocidos, y con mucha ilusión me llevó a ver el espléndido trampantojo de San Isidro. Por cierto, no dejéis de leer la última entrada de su blog también dedicada a Alcalá, a su Jardín Botánico.

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Bibliografía:

Varios autores. Libro-guía del visitante de la Ermita-Parroquia de San Isidro Labrador. Obispado y Ayuntamiento de Alcalá de Henares 1994.

 

 

 

Hace unos días, visitando la nueva Sala Várez Fisa del Museo del Prado que contiene las doce espléndidas obras de arte español del Románico al Renacimiento donadas por esta familia, pensaba que era una suerte que el museo reciba este tipo de legados que nos brindan la oportunidad de admirar el arte medieval del cual desgraciadamente subsisten escasos ejemplos en Madrid. Una de ellas es un espectacular artesonado de madera tallada y policromada procedente del sotacoro de la iglesia de Santa Marina de Valencia de Don Juan (León). Es una obra anónima realizada hacia 1400 en un taller leonés. Mide 11,4 metros de largo por 6,05 de ancho; representa numerosas figuras profanas y religiosas además de escudos familiares y el escudo de Castilla y León.

Contemplando esta impresionante techumbre plana que cubre toda la sala y las demás obras de pintura románica que se exponen en el Prado recordé una de nuestras joyas, la ermita de Santa María de la Antigua en Carabanchel, en cuyo interior se conserva un sencillo pero igualmente bello techo mudéjar.

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La ermita, antigua iglesia parroquial de la Magdalena, está en la calle de Monseñor Oscar Romero junto al Cementerio de Carabanchel al que desde el siglo XVII sirve como Capilla.

Detalle mudéjar junto al cementerio cristiano

Detalle mudéjar junto al Cementerio.

La torre de la iglesia de San Nicolás del siglo XII, Santa María la Antigua del XIII, la torre de la iglesia de San Pedro del siglo XIV y la Torre y la Casa de los Lujanes del XV, ­–en este caso un edificio civil–, son los recuerdos del pasado árabe madrileño y ejemplos del arte que los alarifes mudéjares realizaron en nuestra ciudad y sus aledaños tras la conquista de los cristianos a finales del siglo XI.

Santa María de la Antigua es la única iglesia mudéjar enteramente conservada en Madrid, además de la más antigua. No se conoce a ciencia cierta el momento de su construcción; según el Colegio de Arquitectos, la restauración y las recientes excavaciones han constatado que el ábside, los pilares y la portada sur datan de la primera mitad del siglo XIII. En cualquier caso, la historia de sus orígenes y la de los terrenos donde se asienta es antiquísima.

Los hallazgos arqueológicos a lo largo de los últimos siglos han revelado que en este cerro del histórico pueblo de Carabanchel, que a pesar de la cercanía de las zonas urbanas continúa ofreciendo un aspecto rural, existió población desde tiempos remotos, incluso anteriores a la llegada de los romanos.

El pasado romano de estos parajes se conoce desde el siglo XVIII cuando en sus proximidades fue descubierto el famoso Mosaico de Carabanchel, que hoy podemos contemplar en el Museo de San Isidro.

En los comienzos del siglo XX, cuando los Carabancheles aún no pertenecían a Madrid –fueron anexionados en 1948–, en los alrededores de la ermita se encontraron nuevos restos arqueológicos de población romana.

Más de noventa años después, en el verano de 1999 durante las obras de ampliación de la línea 5 del metro, actual estación Eugenia de Montijo, apareció un yacimiento de extraordinaria importancia. Restos pre-romanos y numerosas estructuras y materiales que demuestran la existencia de una gran Villa romana en los siglos I-II.

Sobre parte de este antiguo poblado, en el siglo XI-XII los mudéjares construyeron una iglesia, nombrada en el Códice de Juan Diácono (sg. XIII), que según dicen fue visitada por San Isidro, y así lo recuerda una placa municipal en el exterior.

placa San isidro

La modesta ermita actual es un valioso ejemplo de arquitectura mudéjar. Sus muros son de mampostería con verdugadas de ladrillo.

puerta

Destacan la preciosa portada de ladrillo con tres arcos rehundidos enmarcados en un alfiz y la singular torre maciza excepto en la zona del campanario; ésta mide 20 metros y es de planta rectangular. Junto al templo se encuentra la Sacristía, construida en el siglo XVII. Un elemento moderno es la escalera de metal adosada a la torre.

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Su interior guarda algunos tesoros. En 1995 aparecieron fragmentos de pinturas medievales y un pozo.

pozo

El pozo, probablemente del siglo XII, perteneció a la iglesia anterior, aunque quizá su origen se remonte a la época romana; unos años después fue hallado muy cerca un horno romano.

Ante los hallazgos en su entorno se sospechó la existencia de importantes restos bajo la ermita. Prácticamente todo el interior de la iglesia fue excavado.

Según publicó la prensa por entonces, uno de los descubrimientos más importantes fue un muro de grandes dimensiones perteneciente al templo primitivo, el que se supone acogió al Santo Patrón madrileño. También se hallaron cerámicas, entre ellas objetos domésticos carpetanos, de época pre-romana, pavimentos romanos y el citado horno –indica que quizá en este lugar estaban las casas de los trabajadores de la villa romana–, elementos mudéjares y sepulturas del siglo XVII; toda la historia de Madrid bajo el suelo de esta ermita.

Entre los años 2000 y 2002 se llevó a cabo su restauración y rehabilitación a cargo del arquitecto Pedro Iglesias.

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Detrás del retablo barroco que adorna el altar con algunas pinturas de la Escuela madrileña y una imagen moderna de Nuestra Señora de la Antigua, en el ábside semicircular aparecieron restos de pinturas románicas.

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Lamentablemente no se pueden apreciar los temas representados pues la mayor parte ha desaparecido, pero ayudan a imaginar cómo debió ser este pequeño templo en el siglo XIII.

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En la Epístola, junto al Altar, tras el retablo que la cubrió durante mucho tiempo apareció una hornacina con más restos de pinturas.

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A los pies se encuentra el sencillo Coro.

detalle viga

Ubicado sobre vigas de madera decoradas con pinturas.

techos

Como en el caso de los frescos de los muros, la mayor parte se ha perdido pero se conservan algunas escenas dedicadas a San Isidro y castillos y leones del Escudo de Castilla, como en el bellísimo artesonado de la iglesia leonesa que ahora podemos admirar en el Museo del Prado.

detalle pintura

Por: Mercedes Gómez

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Museo del Prado
Sala Várez-Fisa: Edificio Villanueva, Sala 52 A, planta baja.

Ermita de Santa María la Antigua
Calle Monseñor Oscar Romero 92.
Metro: Eugenia de Montijo.
Según nos informa María Rosa en su post dedicado a San Isidro en la Ermita de Santa María de la Antigua, la iglesia se puede visitar los sábados a las 11 h. de la mañana.

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Bibliografía:

Florit, José Mª. “Restos de población romana en los Carabancheles (Madrid)”. Boletín de la Real Academia de la Historia. Madrid 1907.
Navascués, Pedro J. La ermita de Santa María la Antigua en Carabanchel (Madrid). revista Al-Andalus  (CSIC) nº 26. 1961.
Diario El País 25 agosto1999, 2 sept. 1999, 27 dic. 2005.
Diario El Mundo 21 sept. 1999.
C. Caballero, F.J. Faucha, I. M. Fernández, J.Mª Sánchez Molledo. Materiales Arqueológicos Inéditos Procedentes del cementerio parroquial de Carabanchel Bajo (Madrid). Estudios de Prehistoria y Arqueología Madrileñas, nº 12, 2002.
COAM. Guía de Arquitectura. Tomo II. Madrid 2003.

Blogs:
Guerra Esetena. Pasión por Madrid. Santa María la Antigua.

La Ermita, la Fuente de San Isidro y sus alrededores, y por supuesto la Colegiata en la calle de Toledo, son sin duda los lugares donde la presencia del Patrón de Madrid es más importante, pero no los únicos.

La escultura quizá más antigua del Santo está situada junto a la de su esposa Santa María de la Cabeza en el Puente de Toledo. Ambas son obra de Juan Alonso Villabrille quien las proyectó en 1722 por encargo del arquitecto Pedro de Ribera para adornar el puente. Las figuras son de piedra caliza, miden 1,60 m. y están instaladas en dos bellos templetes barrocos. La figura de San Isidro representa la tradicional escena del milagro del pozo cuando el santo salvó a su hijo Illán de morir ahogado.

san isidro puente toledo

Las estatuas, al aire libre desde hace casi tres siglos, han sufrido el efecto del paso del tiempo y la erosión. Han sido objeto de varias restauraciones, en 1998 se realizaron moldes así como algunas reproducciones.

En el Museo de los Orígenes, Casa de San Isidro, hay una de ellas. Como vimos, en un principio estuvo situada en el Patio porticado renacentista, bajo el ala oeste.

Museo san-isidro

Tras las reformas en las que el ala oeste en su segundo piso fue cerrada, y el patio cubierto, las estatuas de los santos fueron situadas en el ala norte del segundo piso, más alejadas de la vista de los visitantes.

Museo Origenes

Había otra réplica en el Museo de la Ciudad, hasta el pasado verano en que éste fue cerrado.

Museo de la Ciudad

Fuera del recinto urbano, en la Venta del Batán en la Casa de Campo, inaugurada en 1950, hay una copia al parecer bastante aproximada, algo más pequeña que la original del Puente de Toledo.

Existe otra bonita figura del Santo, obra de Santiago Costa i Vaqué. Se trata de uno de los cuatro grupos escultóricos que adornaban la Fuente dedicada a Juan de Villanueva, proyectada en 1943 por el arquitecto Víctor D’Ors, e instalada en la glorieta de San Vicente en 1952.

Cuando en 1994 se construyó la réplica de la Puerta de San Vicente, la monumental fuente fue trasladada al Paseo de Camoens, en el Parque del Oeste, donde continúa, aunque sin las esculturas, que se encontraban en muy mal estado. La que representaba a San Isidro fue restaurada y emplazada en el Jardín de la Dalieda, inaugurado en 2007 sobre los terrenos del antiguo Convento de San Francisco, junto a la Real Basílica, desde donde podemos contemplar unas espléndidas vistas de Madrid.

san isidro dalieda

Realizado en piedra caliza el conjunto está formado por un ángel alado con forma femenina, y la figura sedente de San Isidro dormido. Representa otra de las famosas escenas atribuidas a la vida del Patrón, según la cual mientras él dormía los ángeles araban la tierra en su lugar.

En el patio del edificio construido en 1956 para Ministerio de la Vivienda en el Paseo de la Castellana 112, se instaló otra imagen de San Isidro. Realizada en granito, es obra del escultor Antonio Cano Correa.

san isidro ministerio

Recientemente el Ayuntamiento ha presentado el Plan Monumenta Madrid 2013, Plan de Monumentos, Arte Público y Colaboración ciudadana, que incluye entre otras actuaciones el históricamente tradicional baile de estatuas al que tan acostumbrados estamos los madrileños, también proyectos positivos, como es la restauración y recuperación de obras en mal estado o por diversos motivos escondidas en los almacenes municipales.

En el marco de este Plan ha sido colocada una de las reproducciones de la escultura de San Isidro en el propio Ayuntamiento, en la entrada a la Galería de Cristales del Palacio de Cibeles de la calle de Alcalá.

san isidro cibeles

Es probable que se trate del ejemplar que se encontraba en el Museo de la Ciudad.

Por Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Monumentamadrid

Hoy tengo el placer de recomendaros la lectura de un artículo maravilloso e invitaros a conocer una imagen desconocida del Alcázar de Madrid que se encuentra en la Colegiata de Pastrana, Guadalajara. Su autor es David Gutiérrez Pulido.

David es Historiador del Arte. Y me atrevo a decir que el arte, además de su profesión es su afición, por eso cuenta las cosas, por escrito o de palabra, con mucho rigor pero también con pasión y de forma amena, doy fe.

David, querido amigo, se nos ha ido a vivir a Londres, pero desde allí sigue contándonos muchas cosas interesantes gracias al blog que hace pocos meses decidió abrir, un blog sobre la Historia del Arte, el arte español en Londres, y muchas cosas más.

Su último post, al que me refería al principio, es un estudio completo sobre una pintura que descubrió hace unos años durante uno de sus viajes a lo largo y ancho de este mundo, esta vez en Pastrana, que representa los Milagros de San Isidro. Análisis exhaustivo de la composición del cuadro, técnica pictórica… y encantadora descripción del paisaje madrileño, el Alcázar, la puente Segoviana… y los personajes, San Isidro, su mujer Santa María de la Cabeza, el patrón Iván de Vargas y su lacayo… sus atuendos…

“En la localidad de Pastrana (Guadalajara), en el interior de la Colegiata de la Asunción de la Virgen, se halla entre sus muros una obra pictórica anónima que representa los milagros de San Isidro Labrador. Al fondo, y como paisaje integrador de la escena, aparece una imagen del antiguo Alcázar de Madrid, quizás algo imaginativo pero basado enteramente en la realidad.

En su blog podéis leer el artículo completo, merece la pena: Imagen del Alcázar de Madrid en la Colegiata de Pastrana (Guadalajara).

Gracias a todos, espero que os guste.

Y gracias a tí David, por (aunque ahora un poquito más lejos) estar siempre ahí,

¡te damos la bienvenida!.

Mercedes

Se acerca el 15 de mayo, día de San Isidro, patrón de Madrid, que como siempre nos propone festejos diversos, la visita a la Ermita, la merienda en La Pradera, el baile en las Vistillas… y, cumpliendo con mi tradición particular, la visita a la Casa-Museo del Santo, hoy llamado Museo de los Orígenes.

Como tal vez recordéis, a primeros de año el museo reabrió parte de la Colección Permanente, cerrada por obras de remodelación durante un largo tiempo. La visita por entonces nos deparó la sorpresa de encontrar Los sepulcros de Beatriz Galindo “La Latina” y Francisco Ramírez “El Artillero. Seguramente habrá finalizado su restauración, hay que ir sin falta a admirarlos de cerca. Además, la visita ofrece otros nuevos alicientes.

El Almacén, lleno de valiosos elementos que explican la evolución de la Comunidad madrileña desde la Prehistoria, vuelve a ser visitable. Da gusto recorrerlo y entretenerse con tantos detalles… Aunque por otra parte echamos de menos algunos de los poquitos restos arqueológicos de la ciudad aparecidos los últimos años, en la plaza de Ramales, obras de soterramiento de la M-30, etc. Sería deseable que las escasísimas huellas del pasado de Madrid se pudieran contemplar reunidas en su propio museo, nuestro museo, este Museo de los Orígenes.

Aquí se exponen hallazgos paleontológicos que muestran la fauna prehistórica que habitaba las terrazas de los ríos, y tesoros arqueológicos que nos cuentan nuestra evolución. Millones de años de la vida en el valle del Manzanares y en las riberas del Jarama resumidos en unas cuantas vitrinas y carteles explicativos.

Los mastodontes y tortugas gigantes del Terciario madrileño, restos de los poblados del Neolítico de cabañas construidas con ramas y barro, la cerámica de la Edad del Bronce…

… hasta la época romana, la medieval… huellas de toda la historia madrileña y la vida que transcurría junto a los cursos de agua.

Siempre que contemplo estos objetos no puedo dejar de pensar que son muy importantes porque hace cientos de años, en algún lugar, fueron utilizados por personas que vivían en sencillas casas o cabañas, para comer, beber, o conservar sus alimentos. Son el recuerdo de la vida cotidiana de nuestros antepasados.

También se ha recuperado el  Jardín Arqueobotánico, una selección de árboles y plantas en el corazón del Madrid medieval, entre la Iglesia de San Andrés y la Capilla del Obispo, una idea preciosa y un lugar encantador.

Hiedra, salvia, el majuelo, cuyo jarabe elaborado a partir de sus frutos en la Edad Media era considerado un buen remedio contra el envejecimiento, el olivo y el madroño por supuesto, la presencia de ambos ya está documentada en el Mayrit musulmán, el romero… y otros árboles y arbustos cuya hojas, frutos o madera eran utilizados para diversos usos, medicinales, ornamentales y como combustible. Más datos que nos permiten viajar al pasado con la imaginación.

Y finalmente, no puede faltar, la visita al bello Patio renacentista donde beberemos un vasito de agua de la fuente, como todos los años, aunque no sea agua del Pozo sino agua normal “del grifo”, del Canal de Isabel II, y creamos poco en los milagros.

Feliz San Isidro a todos.

por Mercedes Gómez

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Museo de los Orígenes. Casa de San Isidro.
Plaza de San Andrés, 2.

Hoy, como casi todos los años desde que lo inauguraron, he visitado el Museo de San Isidro.

Desde aquel 15 de Mayo de 2000 me parece que el Museo no ha cambiado demasiado, aunque ahora cumple diez años, metido en obras y con un nuevo nombre, Museo de los Orígenes.

Lo que sí ha cambiado es el Patio.

El año pasado os contaba la historia del edificio y sobre todo del magnífico Patio renacentista, que aquel Día de San Isidro en que lo visité por vez primera se convirtió en uno de Mis lugares preferidos de Madrid. Y desde entonces no he querido faltar a la cita y beber mi vasito de agua. A veces alguien me decía, “¡pero si es agua del Canal!”.

“¡Ya se que es agua del Canal, hombre!”. Y no es que crea mucho en los milagros, ni siquiera soy muy tradicional, pero me gusta beberme ese vasito de agua por San Isidro, el Día de Madrid.

El Patio era precioso.

claustro2

Año 2006

Hace varios años, uno de esos años en que el calor apretaba ya en Mayo, pusieron unos toldos amarillos para proteger del sol a los visitantes.

El año pasado la novedad fue que habían acristalado uno de los lados del piso superior, el lado oeste, con el objetivo de ganar espacio, dijeron.

patio cerrado

15 de mayo de 2009

Este año la noticia es que han cubierto el maravilloso Patio renacentista.

San Isidro y Santa María de la Cabeza han abandonado su lugar junto al Oso y el Dragón, cerca de los visitantes, y han subido al primer piso del lado Norte.

15 de Mayo de 2010

El motivo alegado para justificar el cerramiento es la protección de la vieja piedra, quizá la necesite, no lo se, pero ¡qué pena!, el Patio ya no es el mismo.

Y ¿por qué al menos no quitarán esos toldos?

Feliz San Isidro.

Texto y fotografías: Mercedes Gómez

El antiguo Museo de San Isidro, hoy llamado Museo de los Orígenes, se encuentra en una de las plazas más recoletas y sugerentes de Madrid, la plaza de San Andrés, alrededor de cuya iglesia a lo largo de la Edad Media las casas señoriales se fueron instalando. Una de estas casas fue el Palacio de los Condes de Paredes, aunque su denominación ha ido cambiando en función de los dueños que se han ido sucediendo.

A pesar de que no existe certeza documental, tradicionalmente se cree que en el siglo XII, en este lugar estuvo enclavada la casa de los Vargas en la que vivió y murió San Isidro, por lo cual el edificio también es conocido como Casa de San Isidro. El palacio fue construido en la primera mitad del siglo XVI por los Señores de Luján, antes de que el rey Felipe II trajera la Corte a Madrid en el año 1561; posteriormente pasaría a manos de los Condes de Paredes.

El Palacio de los Señores de Luján o de los Condes de Paredes fue derribado en 1974, y durante años el solar permaneció abandonado y rodeado de vallas. Era propiedad del Ayuntamiento desde 1986 que tres años después propuso la construcción de un Museo dedicado a San Isidro. El actual edificio es un magnífico ejemplo de cómo lo viejo y lo nuevo pueden no solo convivir sino beneficiarse mutuamente. Un edificio histórico, que incorpora al pasado elementos arquitectónicos modernos adaptándose al entorno del barrio.

Gracias a su reconstrucción, hoy día podemos admirar el que quizá fue uno de los palacios renacentistas más notables de la época. Del edificio original únicamente se conservan el pozo, conocido como Pozo del Milagro, la Capilla dedicada al Santo, que permaneció protegida por una caja de ladrillo cuando el edificio fue demolido. Y el Patio.

El patio plateresco es sin duda alguna la joya más valiosa que alberga el palacio. Remanso de paz, arte y tradición, se trata de un espacio rectangular porticado y adintelado, que únicamente conserva sus alas norte y oeste. Su configuración nos recuerda al Patio de la Reina del Antiguo Alcázar de los Austrias, construido bajo los mismos criterios de patio porticado de tipo palaciego, habitual en esa primera mitad del siglo XVI.

claustro2

Año 2006

Durante la excavación arqueológica previa a la reconstrucción, en el propio solar aguardaron pacientes sus elementos arquitectónicos, los dinteles y las columnas trabajadas en granito, con capiteles vegetales, el escudo de los Lujanes, o las zapatas con rosetas tallados en la piedra, así como las vigas de madera del techo decoradas igualmente con las mismas rosetas. Hasta que todo recuperó lugar.

capitel

Por fin en su interior, en cierto modo emprendemos un viaje al pasado, aún pervive la huella de los Lujanes en la imagen de la muralla tallada en el escudo de los capiteles, en recuerdo del título de don Pedro de Luján que en el siglo XV además de Camarero del rey Juan II fue Guarda de la Puerta Cerrada y de los lienzos de la muralla hasta la Puerta de Moros.

Recientemente el segundo piso ha sido cerrado, con el fin de ampliar las dependencias del museo.

patio cerrado

15 de mayo de 2009

El mágico patio renacentista, con sus elementos conservados desde el siglo XVI, es tan acogedor, que allí reposan varias esculturas cargadas de historia.

Como el Oso y el Dragón, antaño en la Cibeles, obras de Alfonso Bergaz, de las que en otro tiempo manara el agua potable cuando la fuente de la Diosa no era únicamente un motivo ornamental sino que también proporcionaba agua para beber a los madrileños. Se retiraron de la fuente en 1862, comenzando así su peregrinaje por diversos lugares, para al fin encontrar refugio bajo una de las zonas porticadas. Antes de llegar aquí, el Dragón, aunque al aire libre, durante un buen periodo de tiempo estuvo resguardado en el jardín de la Casa de Cisneros.

El Dragón

El Dragón de la Cibeles, hasta 1862.

El Oso vivió un ambiente más bullicioso; después de otros avatares, estuvo en la antigua Casa de Fieras del parque de El Retiro, a la vista de todos los visitantes y recibiendo amablemente a todo aquel que se le acercaba, incluso al parecer los niños jugaban sobre sus lomos.

El oso que estuvo en la Cibeles hasta

El Oso

También los pequeños Tritones de Las Cuatro Fuentes del Paseo del Prado, diseñadas por Ventura Rodríguez en el siglo XVIII, muy desgastados por el tiempo y el agua, reposan junto a ellos. Una réplica adorna ahora las fuentes frente al Botánico y el Museo del Prado.

Uno de los tritones

Uno de los tritones de las Fuentes del Prado

Sin embargo las imágenes de San Isidro y de Santa María de la Cabeza son reproducciones de las esculturas originales, a las que si nos acercamos a ver al Puente de Toledo, comprobaremos que también están bastante deterioradas. Quien sabe si en un futuro se acercarán a descansar en la que es su Casa.

San Isidro

San Isidro

Santa María de la Cebeza

Santa María de la Cabeza

Por supuesto no podía faltar la fuentecilla en el centro, aunque se trate de una fuente moderna, realizada para el Museo por los canteros municipales.

Fuente

La tradición a veces tiene mucha más fuerza que la realidad, y muchos vecinos echaban de menos la visita al pozo para beber el agua del santo, que se había interrumpido durante años. Ahora, un tanto inocentemente, todos los quince de mayo, día del patrón, como hoy, nos acercamos a la pequeña pila instalada en el patio, hacemos cola y nos miramos unos a otros sonrientes, y bebemos un vasito de agua, aunque sabemos que es un rito, una tradición y nada más, quizá alguien piense que el agua es milagrosa, y eso le ayude, y a la mayoría nos traslada a ese mundo imaginado que fue real, la historia de siglos pasados, nuestra historia.

Pila

Texto y fotografías por: Mercedes Gómez


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Fuentes:

Olga VALLESPIN. “Excavaciones arqueológicas en la Casa de San Isidro“, en “Testimonios del Madrid Medieval”, Museo de San Isidro, Madrid 2002.

y el propio Museo.

Museo de los Orígenes. Casa de San Isidro.
Plaza de San Andrés 2


Nota: Este artículo es una revisión y actualización del publicado en la Revista “Amigos del Foro” nº 3, Invierno 2007.

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