You are currently browsing the tag archive for the ‘Teatro Infanta Isabel’ tag.

Molière escribió su primera versión de El Tartufo, Le Tartuffe, ou l’Imposteur, en 1664. Desde el principio la obra sufrió prohibiciones y los problemas fueron numerosos; el entonces controvertido tema –la relación entre la religión y la hipocresía– le obligó a escribir distintas versiones y tardó cuatro años en poder estrenarla, hasta que obtuvo el permiso del rey. El protagonista era un hombre de gran devoción, pero solo en apariencia. Un falso devoto, hipócrita, embaucador… y ladrón.

El nombre del personaje creado en el siglo XVII, Tartufo, el protagonista de la comedia de Molière, alcanzó tanta fama que llegó a convertirse en un sustantivo que significa Hombre hipócrita y falso, así lo refleja el Diccionario de la RAE.

Desde el siglo XVII hasta hoy se ha representado en muchas ocasiones en Madrid, la obra forma parte de la memoria teatral madrileña. Una de las más recordadas es sin duda la versión de Enrique Llovet que dirigió Adolfo Marsillach estrenada en 1969 en el Teatro de la Comedia trescientos años después de su estreno en París. Cuentan las crónicas que fue un gran escándalo. El propio Marsillach con nueva adaptación de Llovet, ya en tiempos de democracia, la repuso diez años después, en 1979, interpretando él mismo en esta ocasión el papel de Tartufo.

El pasado año 2016 se presentó una nueva versión de Pedro Víllora bajo la dirección de José Gómez-Friha que ahora, hasta el próximo 1 de octubre volvemos a tener la oportunidad de disfrutar en el Teatro Infanta Isabel.

La obra, como la comedia que ideó Molière, utiliza el humor, pero adaptado a nuestros días, que divierte al público a lo largo de toda la representación, por supuesto gracias también al buen hacer de los actores.

Este Tartufo: ¿el Impostor? intenta trasladar el clásico a la actualidad y plantear situaciones que conocemos, para obligarnos a reflexionar.

Es muy interesante el uso del color en el vestuario para diferenciar los dos mundos, los tonos rojos y granate de Tartufo y el engañado Orgón, y los azules de los personajes que perciben la verdad pero no consiguen convencer.

(Foto Venezia Teatro)

 

(Foto Venezia Teatro)

La comedia original de Moliére, la versión estrenada en 1669 gracias al permiso de Luis XIV, terminaba con Tartufo preso tras la intervención del propio rey.

Este Tartufo moderno no tiene castigo.

Al final de la representación el falso devoto se deshace de sus ropajes, toma un micrófono y habla al público… entonces nosotros debemos sacar nuestras propias conclusiones.

Hasta el próximo 1 de octubre, en el Teatro Infanta Isabel.

Toda la información y compra de entradas: aquí.

Por : Mercedes Gómez

Anuncios

La comedia de Miguel Mihura Maribel y la extraña familia ayer ha celebrado las 100 funciones en el Teatro Infanta Isabel. Igual que hace cincuenta y cuatro años cuando se estrenó en el Teatro Infanta Beatriz, la obra es un éxito. Divertida, entrañable,… nos hace reír y nos hace pensar. Como escribió Alfredo Marqueríe el 30 de septiembre de 1959, el teatro de Mihura es “de fondo romántico, generoso, poético, lleno de indecible ternura…”.

Después de tanto tiempo, en 2013 se ha vuelto a estrenar en el Infanta Isabel, bajo la dirección de Gerardo Vera, que nos recuerda que” este autor soltero, perezoso y sentimental nos hace reconciliarnos a todos con el mejor teatro. Bienvenidos a este nuevo viaje de la mano del gran Miguel Mihura”.

Bienvenidos a la magia del teatro.

____________________________________________________________________________

——–

El centenario Teatro Infanta Isabel, en la Calle Barquillo 24, es uno de los más antiguos de Madrid. Su origen se remonta al año 1906 cuando el arquitecto Eladio Laredo Carranza recibió el encargo de proyectar uno de los primeros cinematógrafos madrileños. Era la época en que los primeros cines nacidos a finales del siglo XIX principios del XX, ubicados normalmente en barracones efímeros de madera en los que a veces se alternaban las películas con espectáculos de variedades, ante el creciente éxito obtenido comenzaron a ser sustituidos por construcciones más sólidas y seguras, de ladrillo. Eran los pabellones de proyecciones.

En aquellos momentos la calle del Barquillo, que en el siglo XVIII fue calle Real del Barquillo por ser el camino que llevaba desde la calle de Alcalá hasta el Monasterio de las Salesas fundado por la reina Bárbara de Braganza, era una vía de importancia y por tanto también lo fue el nuevo local, de grandes dimensiones; el vestíbulo medía más de 11 metros de ancho por 8 de profundidad.

Fue inaugurado en 1907 –lo recuerda la inscripción en números romanos en la parte superior de la fachada– como Antiguo Cinematógrafo Nacional, luego llamado Cine Petit Palais. Era un edificio sencillo, de una planta, en el que –como era habitual en ese tipo de establecimientos– lo único que llamaba la atención por su decoración era la fachada, que se utilizaba como reclamo.

Le Petit Palais (boceto de Antonio del Castillo) madridteatro.net

Le Petit Palais (boceto de Antonio del Castillo) madridteatro.net

El único piso además del gran vestíbulo estaba formado por dos zonas de planta cuadrada, una para las localidades de general y otra para las de preferencia.

Cinco años después, en 1912 con el fin de transformarlo en teatro se inició la primera reforma de la fachada, realizada por Luciano Delage Villegas. Al año siguiente, ahora hace cien años, recibió el nombre de Teatro Infanta Isabel, en honor a la primogénita de la reina Isabel II, La Chata.

En 1914 el mismo arquitecto reforzó la estructura primitiva con pilares de hierro y creó un segundo piso. A lo largo de los tres años siguientes José Espelius Anduaga amplió los palcos y el escenario. El edificio actual, resultado de las sucesivas reformas, es quizá el único que se conserva de aquellos antiguos cinematógrafos.

fachada sup

Destaca la fachada con elementos modernistas, decoraciones geométricas, bandas, adornos vegetales, etc. El acceso principal está adornado por unas magníficas vidrieras de la Casa Maumejean.

fachada inf

La promesa de una buena obra en un bonito lugar nos anima: hoy vamos al teatro.

taquilla

Su interior conserva todo el sabor del teatro tradicional.

vidrieras vestibulo

Algunos cuadros adornan las paredes del vestíbulo, también del acogedor bar en el primer piso. Desde la platea admiramos los palcos con sus balconadas de hierro forjado con minuciosos dibujos.

palcos

Nos vamos acomodando en las antiguas butacas rojas…

platea

… shhhh! La función va a empezar… si es posible, no os la perdáis.

Por Mercedes Gómez

—-

Bibliografía:

Ana Suárez. El Teatro en Madrid: siglos XVII-XX (Guía histórica). La Librería 2003.
Oscar da Rocha Aranda-Ricardo Muñoz Fajardo. Madrid modernista. Guía de arquitectura. Ed. Tébar. Madrid 2007.
Oscar da Rocha. El modernismo en la arquitectura madrileña: génesis y desarrollo de una opción ecléctica. CSIC 2009.
Dº ABC, 30 sept. 1959

correo-e

artedemadrid@gmail.com

Contenido del blog

Los textos y fotografías publicados en este blog están a disposición de todos aquellos a quienes puedan interesar.
Pueden ser utilizados, citando su procedencia y a su autor.
No deben ser utilizados sin autorización en ninguna publicación con ánimo de lucro.

Contenido protegido por el Registro de la Propiedad Intelectual de la Comunidad de Madrid.

© Mercedes Gómez

Intoduce tu dirección de correo-e para seguir este blog y recibir notificación de nuevas entradas

Archivos

Estadísticas del blog

  • 2,430,597 Visitas totales

Sígueme en Twitter

@ArteEnMadrid