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Una de las grandes familias de finales del siglo XV, quizá la más poderosa de Castilla, fue la de los Mendoza. Don Íñigo López de Mendoza primer marqués de Santillana creó una verdadera dinastía nobiliaria con varias ramas familiares que llegaron a ser muy influyentes. Sin ir más lejos Pedro González de Mendoza, su quinto hijo, fue el Gran Cardenal, el Cardenal Mendoza.

Nos hemos encontrado sus huellas en Buitrago, Colmenar Viejo, Alameda de Osuna, Zamora y por supuesto en Madrid, ciudad a la que se trasladaron en el siglo XVII tras la llegada de la Corte. En la Villa llegaron a ser dueños de numerosos terrenos e inmuebles sobre todo en el barrio hoy popularmente llamado de la Latina (aunque en realidad se trata del barrio de Palacio, distrito Centro). Su primera residencia, el Palacio de los Lasso en la plaza de la Paja, fue de su propiedad desde comienzos del siglo.

Pero antes de llegar a Madrid su Palacio principal estuvo en Guadalajara, ciudad de realengo y con voto en Cortes, igual que lo tenía la Villa.

En 1482 don Íñigo López de Mendoza II duque del Infantado mandó derribar las casas que allí habían ocupado sus antepasados y levantar un nuevo y ostentoso palacio. Construido al final de la época gótica, con detalles mudéjares y algunas muestras del primer Renacimiento, ofrece una maravillosa mezcla de estilos. Su autor fue el arquitecto Juan Guas. La fachada oeste o galería del estanque fue obra de Lorenzo de Trillo.

En el siglo XVI (1570-1580) el quinto duque del Infantado don Íñigo Hurtado de Mendoza lo reformó al estilo renacentista. En el siglo XVII, con el traslado a Madrid, el gran palacio quedó relegado a residencia ocasional.

Foto: Clifford. 1856 (BNE)

En 1878 fue cedido al Ministerio de Guerra para la instalación del Colegio de Huérfanos de la Guerra.

Ricardo Velázquez Bosco participó en los comienzos del siglo XX en su ampliación con la construcción de la fachada del ala este, inspirada en la reforma del siglo XVI, que fue transformada en la rehabilitación que tendría lugar en los años 60.

Los jardines frente a la fachada principal también fueron creados durante esta reforma dirigida por Velázquez Bosco.

A.Passaporte. (Achivo Loty. Foto 1927-1936) (Fototeca Patrimonio Histórico).

El 7 de diciembre de 1936 el Palacio fue bombardeado por el ejército sublevado, y gravemente dañado. Al día siguiente el diario ABC publicó la noticia, El bárbaro bombardeo de Guadalajara, que describe los efectos de las bombas sobre la ciudad. Del palacio quedaron en pie las fachadas y las galerías del Patio de los Leones y del jardín, el resto se convirtió en ruinas.

Archivo Vaamonde (1936) (Fototeca Patrimonio Histórico)

No fue restaurado hasta muchos años después, entre 1960 y 1972.

Durante tantos años de abandono se deterioró y fue expoliado; aún hoy día leemos que se siguen encontrando piezas del antiguo palacio en subastas públicas.

Vista de la entrada al Patio del Palacio, 2017

Todo el Palacio se organiza alrededor del bello Patio de los Leones, así llamado por las cuarenta y ocho figuras de leones, todas ellos diferentes, dominando la decoración de estilo gótico flamígero. El escultor fue Egas Cueman.

Junto a Guas y su colaborador Cueman en la construcción del Palacio inicialmente trabajaron artistas de gran calidad en todas las artes decorativas, ceramistas de Talavera…

… rejeros como Cristóbal de la Plaza, que por cierto era vecino de Madrid, etc.

El Palacio del Infantado desde 1973 alberga el Museo de Guadalajara que había sido fundado en 1838. Consta de una exposición permanente llamada Tránsitos que recorre la historia de la provincia de Guadalajara desde el Paleolítico hasta el siglo XX. También es un recorrido por la historia del arte.

Carreño de Miranda. “Inmaculada Concepción” (h. 1662). Escuela madrileña.

Además, la exposición permanente sobre el Palacio del Infantado. Los Mendoza y el poder en Castilla nos ofrece un paseo por las estancias del palacio en las que podemos conocer la historia de esta familia tan importante en Castilla y admirar los restos conservados. La chimenea, alguna azulejería… y sobre todo las pinturas al fresco de Rómulo Cincinato.

Cincinato nació en Florencia h. 1540 y murió en 1597 en Madrid. Formó parte del grupo de pintores que trabajaron para Felipe II en El Escorial, los palacios reales de El Pardo, Valsaín y el Alcázar de Madrid.

Las Salas del Duque son las únicas que conservan gran parte del antiguo esplendor con sus techos decorados con pinturas al fresco por este artista italiano en los años 1570. Formaron parte de las mencionadas reformas del quinto duque del Infantado. De las estancias decoradas por el pintor dos desaparecieron en el incendio de 1936 pero se conservan tres y dos saletas, una maravilla.

En la Sala de Atalanta Cincinato representó la historia de Hipómenes y Atalanta, muy familiar para nosotros, los madrileños. Hipómenes y Atalanta representados mediante dos leones en la fuente de Cibeles; un mito cuyo origen está en las Metamorfosis de Ovidio, quien así comienza a describirlo:

Quizás hayas oído de una mujer que en el certamen de la carrera superó a los veloces hombres…

R. Cincinato. “Revelación de la Historia de Atalanta”

Cuenta la mitología que Atalanta, bella y ágil mujer, había decidido no casarse y mantenerse siempre virgen. Para alejar a sus pretendientes les retaba a una carrera; si ellos ganaban la desposarían, pero si resultaban derrotados serían decapitados. Hipómenes quedó prendado de ella y decidió asumir el riesgo.

R. Cincinato. “Hipómenes reta a Atalanta a participar en la carrera”

La belleza y astucia de Hipómenes enamoraron a Atalanta que junto a su prometido se dirigió al templo de Cibeles a desposarse…

En el centro del fresco Cincinato representó la Revelación de la Historia de Atalanta. A su alrededor el pintor representó las diversas escenas.

R. Cincinato. “Atalanta e Hipómenes se dirigen al templo de Cibeles”

Leemos en uno de los paneles que los Mendoza estaban convencidos de que la cultura es una arma tanto o más eficaz que la propia espada

Las Saletas de los Dioses y de los Héroes, con Marte y Minerva, dioses protectores de las armas y las letras, son deliciosas.

R. Cincinato. Saleta de los Héroes.

Entre las pinturas llama la atención este trampantojo en el que el verdadero mármol se confunde con el fingido.

R. Cincinato. Saleta de los Héroes

Las pequeñas saletas se comunican con la espectacular Sala de las Batallas.

Al final del recorrido encontramos la Sala de Cronos, que en el siglo XVI fue Antecámara del resto de estancias.

Finaliza la visita en el salón de actos donde actualmente se proyecta una breve pero impactante película que muestra el bombardeo y sus ruinas.

Las imágenes impresionan. Salir y poder contemplar el Patio nuevamente es un alivio y un lujo.

No es lo único que ofrece Guadalajara (el parque de la Concordia, hermosas iglesias, el Panteón de la Condesa de Vega del Pozo, etc.).

Por todo ello y por visitar el Palacio del Infantado merece la pena tomar el tren de Cercanías de Madrid –Línea C2– y acercarse a esta ciudad.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

ABC 8 dic. 1936 pág. 5
LAYNA, Francisco. El Palacio del Infantado en Guadalajara. Aache ed. Guadalajara, ed. 1997.
eldiario.es 11 febrero 2017. “80 años del bombardeo de la seña de “identidad patrimonial” de Guadalajara”
Museo de Guadalajara. Folleto.

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En el barrio de Pacífico, calle de Granada nº 16 con vuelta calle de Narciso Serra nº 7, se encuentra el Colegio Público Francisco de Quevedo. El singular edificio que lo alberga guarda una gran historia en la que se cruzan las vidas de dos personajes notables, el fotógrafo Jean Laurent y el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco.

A pesar de la diferencia de edad –Laurent era veintisiete años mayor que Velázquez– fueron grandes amigos. Además de tener contacto debido a sus respectivas profesiones la relación personal llegó a ser estrecha; el arquitecto incluso fue el padrino de uno de los nietos del fotógrafo.

Jean Laurent, nacido en Garchizy, Francia, el 23 de julio de 1816, recordemos, llegó a Madrid en 1844 con 27 años. En 1857 se casó con Amalia Daillencq, un año menor que él. Ella era viuda con una hija fruto de su anterior matrimonio, Catalina Melina Dosch que por entonces tenía unos 15 años de edad. Catalina vivió con su madre y su padrastro hasta que tres años después se casó con el fotógrafo también francés Alfonso Roswag.

Amalia murió en 1869. Catalina y su marido, que de vez en cuando volvieron al domicilio de sus padres, se trasladaron definitivamente a vivir con Laurent, formando en 1873 la compañía “Laurent & Cía.”.

En Madrid Jean Laurent tuvo varios estudios y domicilios privados. Desde la calle del Olivo, hoy de Mesonero Romanos, en sus comienzos, hasta su famoso estudio de la Carrera de San Jerónimo.

Foto anónima, “Estudio de J. Laurent en la carrera de san Jerónimo, nº 39 (Madrid)”, Colección particular. (Imagen publicada por H. Pérez Gallardo en “Itinerario histórico…”)

Foto anónima, “Estudio de J. Laurent en la carrera de san Jerónimo, nº 39 (Madrid)”, Colección particular. (Imagen publicada por H. Pérez Gallardo en “Itinerario histórico…”)

En 1881, tenía 65 años y estaba enfermo, Laurent cedió el negocio a su hijastra Catalina y a su yerno Alfonso Roswag a cambio de una pensión, aunque por supuesto continuó ligado a él. Por entonces nació la idea de crear un estudio que a la vez sirviera de vivienda a la familia. El nuevo edificio sería proyectado por su amigo Ricardo Velázquez Bosco.

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Fototipia J. Laurent y Cía. en la calle Granada

Hacia 1875, como se aprecia en el plano del General Ibáñez de Íbero, la zona al norte de la actual Avenida Ciudad de Barcelona (entonces Carretera de Valencia) estaba apenas urbanizada, habiendo comenzado el trazado de la calle de Granada.

Plano de I. Ibero (1875)

Plano de I. Ibero (1875)

El nuevo barrio nacía entre la Ronda de Vallecas junto al Retiro (actual Avenida de Menéndez Pelayo), la mencionada carretera de Valencia y el campo.

En 1882 Catalina y su marido compraron allí un solar; poco después solicitaron el desmonte del accidentado terreno. Tras una serie de avatares en 1884 se presentó la licencia de construcción con los planos firmados por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco.

En 1885 el barrio ya estaba trazado.

Plano de José Pilar Morales (1885)

Plano de José Pilar Morales (1885)

En el plano de Facundo Cañada de finales del siglo XIX, principios del XX aparece representado el nuevo edificio junto a un almacén de maderas, en unos terrenos aún con construcciones escasas pero con gran futuro debido a la proximidad de la estación de Atocha.

Plano de Facundo Cañada (h. 1900)

Plano de Facundo Cañada (h. 1900)

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Ricardo Velázquez Bosco , como hemos visto en varios artículos en este blog, fue sin duda uno de los grandes arquitectos de Madrid.

El edificio para Laurent fue proyectado en 1884, quizá antes.

El arquitecto ya había construido en el Retiro el que luego llevaría su nombre, el Palacio de Velázquez, y estaba edificando la Escuela de Ingenieros de Minas en un estilo arquitectónico muy definido que alcanzaría su máximo esplendor con el Palacio de Fomento en Atocha. Todos ellos fueron fotografiados por la empresa de Laurent.

Laurent y Cía. Palacio de Velázquez en el Retiro (1880-1900), obra de Velázquez Bosco. Archivo Ruiz Vernacci (Fototeca Mº Cultura).

Laurent y Cía. Palacio de Velázquez en el Retiro (1880-1900), obra de Velázquez Bosco. Archivo Ruiz Vernacci (Fototeca Mº Cultura).

El propio arquitecto lo describió. La casa “destinada a habitación y talleres de estampación del establecimiento fotográfico de los Señores J. Laurent y Cía en el solar situado en la calle de Granada esquina a la de Narciso Serra, constará de piso de sótanos de 4 metros de altura, de planta baja de 4,35 m. de altura y de planta principal en la cual, según se indica en los adjuntos planos estará situada la galería y los talleres…”

Así, las tres plantas albergaron los talleres, almacén, despacho, archivo, laboratorio… y el domicilio de la familia.

Alzado calle Granada, Archivo de Villa (imagen COAM)

Alzado calle Granada, Archivo de Villa (imagen COAM)

El ala de la calle Narciso Serra contigua a la esquina en origen solo tenía dos plantas y en ella se encontraba la vivienda.

Alzado calle Narciso Serra, Archivo de Villa (imagen COAM)

Alzado calle Narciso Serra, Archivo de Villa (imagen COAM)

Se construyó, excepto el zócalo de piedra, en ladrillo visto, con decoraciones de estilo neomudéjar. Delante de la casa se creó un pequeño jardín separado de la calle por una verja de hierro.

Un letrero en la fachada indicaba: “Fototipia y fotografía de J. Laurent y Compañía”. Hoy otro rótulo nos dice que se trata del “Colegio Nacional Francisco de Quevedo”.

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Calle Granada

Un nuevo piso en la calle de Narciso Serra fue levantado en 1930 en una primera reforma y ampliación. En los años 40 fue convertido en sede escolar. Sufriría otra reforma en 1960. Otras obras de rehabilitación del colegio se acometieron en 1992 y en 2002.

Calle Narciso Serra

Calle Narciso Serra

El edificio aunque en este caso es muy sencillo recuerda las obras monumentales de Velázquez Bosco antes mencionadas, con sus dos cuerpos a modo de torreones a ambos lados del cuerpo central, tanto en su estructura como en los materiales utilizados.

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Las fachadas conservan los adornos de cerámica, probablemente procedentes de la Fábrica de Cerámica de la Moncloa, entonces dirigida por los Zuloaga, cuyo uso fue habitual en todas las construcciones del arquitecto.

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La antigua Fototipia hoy día ha quedado situada entre altos edificios, ya no hay almacenes de maderas ni campo. De aquellos tiempos únicamente pervive el gran desnivel del terreno surcado por empinadas calles.

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La familia se trasladó a la calle Granada en 1886. Cuenta Helena Pérez Gallardo que el empeño en su construcción más el posible descenso de encargos provocó su ruina, aunque la firma permaneció varios años aquí dirigida por Roswag.

En esta casa murió Jean Laurent el 24 de noviembre de ese mismo año. Tenía 70 años.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

GUTIÉRREZ, Ana. “J. Laurent, creador, innovador y maestro de la fotografía”, en Jean Laurent en el Museo Municipal de Madrid. Retratos. Tomo I. Artistas Plásticos. Museo Municipal de Madrid. Madrid, 2005.
BALDELLOU, Miguel Ángel. “El taller y estudio de Laurent”. Revista Cuaderno de Notas, nº 13. Madrid, 2010.
PÉREZ GALLARDO, Helena. “Itinerario histórico por la biblioteca fotográfica de la firma Laurent¬Cia. (1850-1900)”. Anales de Historia del Arte. Madrid, 2016.
Arquitectura de Madrid. COAM.
http://idehistoricamadrid.org
Colegio Francisco de Quevedo

Ricardo Velázquez Bosco es sin duda uno de los Arquitectos de Madrid. Es un placer ir conociendo los edificios que construyó con su estilo tan personal, siempre con la ayuda de grandes artistas, ceramistas, herreros, pintores y escultores que los decoraban de forma magistral, tanto en su interior como en su exterior. El Palacio de Velázquez y el Palacio de Cristal en El Retiro, el Palacio de Fomento… y la Escuela de Ingenieros de Minas.

La Escuela de Minas tuvo su origen en la Academia de Minas, fundada en 1777 durante el reinado de Carlos III en Almadén, Ciudad Real. En 1835 fue trasladada a Madrid, pasó por varios locales de alquiler hasta que cincuenta y ocho años después pudo trasladarse a su propia sede, en la calle de Ríos Rosas nº 21.

Velázquez Bosco inició la construcción del edificio en 1884, cuando ya había finalizado el pabellón para la Exposición Nacional de Minería en el Retiro, hoy llamado en su honor Palacio de Velázquez, bajo una concepción arquitectónica muy similar, que culminaría con el Palacio de Fomento en Atocha.

Escuela de Minas. Foto : Lacoste, 1906-1914 (memoriademadrid.es)

Tanto en el exterior como el interior, como en todas sus obras, destaca el uso de las artes decorativas. Hierro, madera, vidrio, piedra, los materiales se combinan de forma armónica y ofrecen una imagen bella y singular.

Los cuatro torreones en las esquinas fueron construidos unos años después, en los comienzos del siglo XX.

Foto : Márgara, 1917. (Fuente: memoriademadrid.es)

Poco después, a la par que se urbanizaba la calle, fue colocada la verja que rodea la Escuela.

Foto : Grafos, 1921-1933. (memoriademadrid.es)

Hoy día el edificio, restaurado en los años 80 del siglo XX, se conserva en todo su esplendor.

Marzo de 2012

La ornamentación escultórica de los torreones es magnífica, con estatuas de figuras mitológicas de Eduardo Barrón y de Vallcells, y los Mineros de Ángel García Díaz, que obtuvieron la 1ª Medalla en la Exposición Nacional de 1906.

El basamento del edificio es de granito, sus muros de ladrillo, y las columnas y adornos de piedra caliza.

El frontispicio es también obra de Barrón, con el escudo de España en el centro y las alegorías de la Industria y la Minería a los lados, lamentablemente hoy día casi destruido debido al efecto del tiempo y la contaminación sobre la piedra de Novelda.

En 1925 se colocaron sobre pedestales de granito las estatuas de bronce que flanquean la escalera de entrada, las figuras  de los ingenieros Luis de la Escosura a la izquierda,  y Luis Guillermo Schulz a la derecha, obra del escultor Fructuoso Orduna Lafuente.

Los detalles cerámicos y los espectaculares murales de las fachadas laterales con escenas dedicadas a la minería, metalurgia y ciencias físicas, son obra de Daniel Zuloaga realizados a partir de cartones del pintor Manuel Domínguez, el lado este, y del escultor Vicente Oms, el del lado oeste. En la decoración del edificio también participó el pintor ceramista Alfonso Romero.

Ese mismo año, a espaldas del edificio histórico, con fachada a la calle de Cristóbal Bordiú, se construyó otro pabellón según proyecto de Francisco Luque y Pérez, que en 1959 fue demolido, construyéndose uno nuevo. Se conservaron las naves industriales a los lados, y el Salón de Actos.

También los árboles que entonces se plantaron entre ambos edificios en el jardín que hoy día se utiliza como aparcamiento.

El edificio de planta rectangular que mide 48 x 33 metros está organizado alrededor de un patio central con dos pisos de arquerías sobre columnas de fundición y cubierto por un lucernario de vidrio y estructura metálica, restaurado en 2010, que proporciona luz cenital a todo el espacio.

Expominerales Marzo 2012

Las alas laterales, simétricamente, albergan, al este, la Biblioteca Histórica,

y al oeste el Museo de minerales y fósiles, desde 1988 llamado Museo Histórico Minero Don Felipe de Borbón.

Elegantes vitrinas de madera de nogal llenas de libros a un lado, y de bellos y valiosos minerales y fósiles al otro. Las paredes ciegas de ambos espacios, iluminados por sendos lucernarios, similares al patio central, corresponden a los muros laterales decorados con los grandes murales cerámicos.

Infinidad de objetos admirables, maquetas y obras de arte repartidos por todo el edificio convierten la visita en una delicia. El Museo y la réplica de una mina de carbón construida en 1963 se pueden visitar todos los primeros domingos de mes, excepto en julio y agosto. Al lado, en el nº 23 de la calle, recordemos, se encuentra el Museo Geominero.

Por Mercedes Gómez

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Fuentes:

Escuela de Minas
Calle de Ríos Rosas, 21.

Benjamín Calvo Pérez. El Museo Histórico Minero Don Felipe de Borbón y Grecia.
Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas de Madrid.

 

 

 

El Palacio de Fomento, hoy sede del Ministerio de Medio Ambiente, que se asoma a la plaza del Emperador Carlos V, más conocida como glorieta de Atocha, es uno de los edificios más monumentales y emblemáticos de Madrid.

El Ministerio de Fomento, creado en 1856, fue instalado en el antiguo Convento de la Trinidad, en la calle de Atocha, hasta que en 1879 se decidió construir una sede propia ya que el viejo convento no reunía las condiciones necesarias para un organismo de este tipo.  El terreno finalmente elegido pertenecía al Real Jardín Botánico. Con el fin de separar el nuevo edificio del Jardín se abrió una nueva calle, la de Claudio Moyano.

Tras unos inicios llenos de avatares y cambios –de arquitectos, ministros del ramo, usos…- se hizo cargo del proyecto Ricardo Velázquez Bosco, quien para entonces ya había construido el Palacio de Velázquez, así llamado hoy en su honor, y el maravilloso Palacio de Cristal en el Retiro.

R. Velázquez Bosco (La Ilustración Española y Americana 8 oct. 1897) (BNE)

Dieciocho años después, las obras finalizaron; en 1897 comenzaron a trasladarse las oficinas ministeriales, aunque gran parte de la decoración fue realizada posteriormente.

Foto: J.Laurent (1903). Museo de Historia (memoriademadrid.es).

El gran conjunto escultórico obra de Agustín Querol, sobre el ático, no quedó instalado hasta 1905, a la par que finalizaba el cerramiento del solar con la verja de hierro fundido con columnas corintias y fustes rematados por bustos de la diosa Minerva. Como ya sabemos, gracias a nuestro paseo hace ya más de dos años en busca de La Gloria y los Caballos Alados originales, estas gigantescas esculturas de mármol han vivido una historia muy azarosa desde que fueron sustituidas por una copia en bronce que es la que actualmente corona el edificio.

La situación de los caballos alados o Pegasos no ha cambiado en este tiempo, el que se encuentra en el almacén de la calle del Áncora continúa al descubierto y muestra sus heridas, aunque me ha gustado comprobar que sigue ahí, mirando el cielo, cerca de nosotros.

Calle Ancora, noviembre 2011.

El de Legazpi, más amenazado por el tráfico a su alrededor, ha sido envuelto con empeño protector y muestra un extraño aspecto.

Legazpi, noviembre 2011

Volviendo a nuestro edificio protagonista, su planta es rectangular, con cuatro cuerpos de esquinas levemente salientes rematadas por cúpulas de pizarra, larga fachada y gran pórtico, características del gusto del arquitecto, ya utilizadas en el Pabellón de Velázquez.

Al igual que en todas sus obras, Velázquez Bosco cuidó hasta el último detalle, contando con los mejores artistas. La cerámica de Daniel Zuloaga, las esculturas de Querol, Ricardo Bellver, Ángel García Díaz, … Las estrellas de la decoración del edificio son sin duda la escultura, y el color proporcionado por el ladrillo de diferentes tonalidades, y sobre todo por la cerámica.

A ambos lados de la puerta se instalaron dos majestuosas Cariátides, obra de José Alcoverro, que representan a la Industria y al Comercio, y que sustentan el balcón. Sobre ella, ocho columnas y un escudo de mármol esculpido por Bellver.

A principios del siglo XX las obras continuaban… Hubo que construir una chimenea para la salida de humos de la calefacción, y el arquitecto la diseñó y realizó en ladrillo con gran diversidad de bellos elementos decorativos.

Las cornisas, repisas, impostas y pilastras de la fachada se construyeron en piedra de Novelda, muy poco resistente a algunas agresiones. Entonces aún circulaban los carros por las calles madrileñas, y nadie pudo imaginar hasta qué punto la contaminación que se avecinaba podría destruir esta delicada piedra blanca con el paso de los años. Las columnas tuvieron que ser sustituidas, y las primitivas se encuentran en otros lugares de la ciudad, por ejemplo en el Jardín del Palacio de Buenavista hay dos de ellas.

Jardín del Palacio de Buenavista

El pasado doce de octubre, en una festiva Jornada de Puertas Abiertas en muchos edificios y museos de Madrid, por fin traspasamos la espléndida puerta de entrada, que conserva el sello de su constructor, Gabriel Asins, y pudimos acceder al lujoso zaguán, antesala de la bellísima escalera construida en mármol italiano, excepto el zócalo que procede de las canteras del pueblo madrileño de Robledo de Chavela.

Llega únicamente hasta la planta principal y desgraciadamente hoy día no recibe la luz suficiente para apreciar toda su belleza, ya que sus ventanales fueron cegados al construirse nuevos despachos por necesidades de espacio, aún así su contemplación, deslumbra.

Fue diseñada por el propio arquitecto y decorada con pinturas de los artistas madrileños Alejandro Ferrant y Manuel Domínguez, igualmente terminadas en 1905. Ferrant pintó la bóveda y Domínguez las lunetas. Las enjutas de los arcos están formadas por esculturas de García Díaz.

Frente al acceso a la planta principal se encuentra el que fuera  el Gran Salón de Recepciones, decorado en origen de forma muy suntuosa. En los años 50 del pasado siglo XX fue muy transformado, hoy día únicamente conserva algunos restos de las columnas primitivas, recibe el nombre de Sala de Micrófonos y se utiliza como Sala de Juntas. Sus balcones se asoman a la glorieta de Atocha.

La escalera imperial está situada entre los dos patios o lucernarios con cubiertas de hierro y cristal en torno a los cuales se ordena el edificio.

Galería de Retratos

Como casi todos los elementos de hierro, las cubiertas fueron realizadas en los Altos Hornos de Bilbao y montadas en los talleres madrileños de Industrias González.

Sus fachadas, al igual que las galerías, presentan la misma decoración que la fachada exterior. Todo en este edificio es armónico, tanto en su exterior como  interior.

Existen otras dos escaleras de servicio general, construidas en hierro y madera, muy bonitas. Las piezas de fundición fueron realizadas en Industrias González.

Finalizado el edificio, se construyó un bello Jardín a su alrededor, que aún se conserva, siendo de interés histórico-artístico.

por Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Juan Carlos Arbex. El Palacio de Fomento. Mº de Agricultura, Pesca y Alimentación. Madrid 1988.

Ricardo Velázquez Bosco

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Como contábamos al hablar de la Forja industrial madrileña, durante la época de esplendor de las Fundiciones en el siglo XIX, el hierro se convirtió en protagonista de la ciudad, material característico que daría una nueva imagen a Madrid. Material decorativo por excelencia, utilizado en la construcción de los elementos urbanos, rejas, bancos, farolas, quioscos,… también propició el nacimiento de una Arquitectura del Hierro.

A imitación de otros países europeos, se levantaron grandes construcciones, como el primer Viaducto -inaugurado en 1874- estaciones, mercados –todos desaparecidos excepto el de San Miguel-, invernaderos…, y pabellones para la celebración de exposiciones. En algunos edificios se utilizó para construir únicamente algunos de los elementos, como galerías, cubiertas de patios, bibliotecas, cúpulas, etc. Este es el caso del Palacio de Velázquez.

Obra del arquitecto Ricardo Velázquez Bosco, fue construido en el Parque del Retiro en 1883 para la Exposición Nacional de Minería, Artes Metalúrgicas, Cerámica, Cristalería y Aguas Minerales.

La Ilustración Española y Americana, 8 junio 1883

El exterior muestra una gran nave central con bóveda de cañón y cuatro torreones en las esquinas, unidos por galerías. Las fachadas de fábrica de ladrillo en dos colores están decoradas con figuras escultóricas y cerámica. La armadura, la cubierta y los marcos de los huecos son de hierro, cinc y cristal.

Igual que en otras ocasiones, como poco después para la construcción del maravilloso Palacio de Cristal, Vélazquez Bosco trabajó con el ingeniero Alberto de Palacio, quien calculó toda la estructura, y con el constructor del hierro Bernardo Asins, que la montó. La preciosa azulejería de cerámica es obra de Daniel Zuloaga.

Entre todos estos grandes artistas y profesionales crearon uno de los edificios más singulares de Madrid.

Tras la inauguración la prensa alababa el hecho de que todos los materiales empleados provenían de la industria española, el ladrillo de Zaragoza, los adornos realizados en barro cocido de la madrileña casa de Santigosa y Cia., los azulejos de la Real Fábrica de la Moncloa, el mármol de varias de las casas participantes en la Exposición, las columnas de la Fundición Sanford…

A los lados del pórtico de entrada existen dos discretos bajorrelieves, a la izquierda uno dedicado a las Bellas Artes y a la derecha otro dedicado a la Minería. Este último inspiraría la magnífica obra “La Minería” realizada diez años después por Ángel García Díaz para el Ministerio de Fomento en Atocha, obra del mismo arquitecto Velázquez Bosco, que se caracterizó por reutilizar en sus construcciones modelos escultóricos de edificios anteriores, este es un ejemplo.

En el centro una escalera de delicado mármol blanco de quince metros de longitud nos conduce hasta la entrada, a continuación un pórtico con tres arcos de medio punto sobre columnas jónicas.

Sin embargo el interior de planta rectangular es prácticamente un único espacio sin divisiones, sólo las que corresponden a los cuatro torreones.

En la galería central de dieciocho metros de altura, las cubiertas y las columnas de hierro son las únicas protagonistas.

Como el cercano Palacio de Cristal construido para la Exposición de Filipinas, el Palacio de Velázquez -así llamado en honor al arquitecto- acoge las exposiciones temporales del Museo Reina Sofía. Después de cinco años cerrado para su rehabilitación, el pasado 23 de junio reabrió sus puertas. Las obras han consistido en la sustitución de la cubierta y las bóvedas, utilizando juntas de cinc como las originales. Los adornos cerámicos han sido tratados con el fin de protegerlos y evitar el deterioro que produce el paso del tiempo.

Hasta el próximo 11 de octubre podemos visitar una interesante y curiosa exposición de Antoni Miralda, y disfrutar del bello edificio, que felizmente ha perdurado hasta nuestros días.

Texto y fotografías por: Mercedes Gómez


Miralda. De gustibus non disputandum

Palacio de Velázquez
Parque de El Retiro
Horario de abril a septiembre:
Todos los días de 11:00 – 20:00 h
Martes cerrado

Bibliografía:
Exposición de Minería. Pabellón Central. La Ilustración Española y Americana, 8 junio 1883, nº XXI, pp. 346-347.
COAM. Arquitectura de Madrid. Madrid 2003.
El País
, 24 junio 2010

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Ángel García Díaz fue en su tiempo un artista reconocido y considerado por la prensa un “insigne” y laureado escultor, pero por varias razones cayó en el olvido y hoy día es prácticamente un desconocido.

Fue uno de los escultores más importantes del Madrid del siglo XX, responsable de la nueva imagen de la ciudad en los comienzos del siglo junto al arquitecto Antonio Palacios. Sus obras se encuentran en muchos y muy notables edificios del centro de Madrid, pues trabajó con los arquitectos más significativos, no únicamente para Palacios, aunque con él, además de lograr un buen entendimiento personal, llegó a formar el equipo más fructífero.

En el mes de abril de 1910 Ángel García Díaz y Antonio Palacios fueron fundadores, junto a los más destacados artistas del momento, de la Asociación de Pintores y Escultores, hecho que estos días se conmemora con una magnífica exposición en la Casa de la Moneda, Cien años de la Asociación Española de Pintores y Escultores. Un siglo de arte en España.

No hay muchos datos sobre su biografía por varios motivos. Al parecer firmó muy pocas obras, huía de la prensa, y fue más un bohemio que una persona ambiciosa. Por todo esto, merece ser dado a conocer, sirva este breve escrito como reconocimiento a su vida y a su obra.

Ángel García Díaz nació en Madrid el 19 de diciembre de 1873, en la calle de la Madera número 14. Muy joven, gracias a una beca, viajó a Roma y París. Su talento y creatividad fueron evidentes desde muy pronto.

Entre 1889 y 1895 estudió Escultura en la Academia de San Fernando, a la par que acudía como aprendiz al taller del también escultor madrileño Ricardo Bellver, autor entre otras obras del famoso Ángel Caído en El Retiro, quien influiría bastante en sus primeros trabajos.

Igualmente desde muy joven obtuvo premios, el primero en 1888, con tan solo 15 años, en la Exposición Universal de Barcelona. Luego llegarían la Exposición Internacional de 1892, y las Nacionales de 1895 y 1897.

Por esta época realizó su primer gran trabajo en Madrid, en el Ministerio de Fomento, en Atocha, luego Ministerio de Agricultura, actualmente de Medio Ambiente, para el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco.

Antiguo Ministerio de Fomento en Atocha.

Suyas son todas las piezas exteriores que el gran ceramista Daniel Zuloaga pasó a porcelana. En las fachadas laterales creó dos relieves, La Minería y La Industria.

Antiguo Ministerio de Fomento en Atocha. La Minería.

También son obra de García Díaz las figuras en la bóveda de la escalera en el interior del edificio.

Fueron estos años muy importantes en la vida de Ángel García Díaz, pues poco después, hacia 1898, a la edad de 25 años, se casó con Julia Morales Atienza con quien tuvo ocho hijos.

Otros trabajos para Velázquez Bosco fueron el Escudo en la fachada de la Escuela del Ejército, en el Paseo de la Castellana 71, y los Mineros en los torreones de la Escuela de Minas en Ríos Rosas 21, que obtuvieron la 1ª Medalla en la Exposición Nacional de 1906.

Escuela de Minas, Ríos Rosas.

Con el arquitecto Julio Martínez Zapata trabajó también en diversas ocasiones. En el Instituto del Pilar para la Educación de la Mujer, en el Paseo de las Delicias 67, inaugurado el 11 de septiembre de 1902 como escuela de niñas pobres huérfanas hijas de Madrid. García Díaz realizó las imágenes de mármol de la Capilla. Hoy día es el Colegio de Nuestra Señora de las Delicias.

También con Martínez Zapata trabajó en el Puente de la Reina Victoria, frente a la ermita de San Antonio de la Florida, inaugurado en 1909, realizando los osos de las farolas, símbolo de Madrid. Por la misma época y con el mismo arquitecto participó en la construcción de la Casa de Socorro Municipal del Distrito Centro, en la calle de las Navas de Tolosa 3 esquina Ternera nº 2. García Díaz realizó el relieve alegórico de la fachada en memoria de la promotora del centro, doña Josefa Claudia Artieda, terminado en 1913.

El artista también recibió otros encargos municipales, como la restauración de la Fuente de la Fama, de Pedro de Ribera, en 1911 cuando iba a ser trasladada al Parque del Oeste y que actualmente se encuentra en los Jardines del Arquitecto Ribera en la calle de Barceló.

Durante estos años de los comienzos del siglo XX, también trabajó para Fernando Arbós en la iglesia de San Manuel y San Benito, en la calle de Alcalá, frente al Retiro. Suyas son las estatuas del interior, incluido el Jesús Salvador del Altar Mayor.

San Manuel y San Benito

En 1909 construyó su propia vivienda y taller, según proyecto de su amigo Palacios, en la esquina de Ríos Rosas con Alonso Cano, derribado después de la guerra. Este taller sería uno de los más grandes de un escultor en Madrid, junto con el de Mariano Benlliure.

Por esta época realizó una de sus obras más espectaculares, la escalera del Casino de Madrid, en Alcalá nº 15, para José López Sallaberry. Suyos son todos los relieves escultóricos realizados en escayola.

Casino de Madrid

Casino de Madrid

El primer proyecto para el Banco Río de la Plata, actualmente sede del Instituto Cervantes, con Antonio Palacios, data de 1910, edificio con una de las fachadas más impresionantes de Madrid, cuyas esculturas, las esplendorosas Cariátides, y los Capiteles son obra de este escultor, como ya vimos.

Las Cariátides

Capiteles de Las Cariátides

Angel García Díaz conoció a Palacios gracias a su maestro Velázquez Bosco, y su colaboración con el gran arquitecto fue donde su arte encontró la mejor expresión de la unión entre la escultura y la arquitectura. El edificio del Palacio de Comunicaciones en Cibeles, hoy sede del Ayuntamiento, que ambos construyeron, es casi una gran escultura modelada cuidadosamente pieza a pieza.

Antiguo Palacio de Comunicaciones

En el Patio de Carterías fue instalado, en un barracón, un gran taller de escultura donde se desarrollaron todas las ornamentaciones a partir de dibujos de Palacios y de Ángel García Díaz, que éste convertía en figuras de yeso. Al parecer llegó a haber ciento treinta operarios que transformaban la obra en piedra caliza de Colmenar y Petrel.

Detalle fachada

En 1927 realizó el Escudo en mármol para la sede del Colegio Notarial de Madrid, situada en la esquina de las calles Juan de Mena y Ruiz de Alarcón.

Colegio Notarial

Otras obras de Ángel García Díaz son las del Colegio del Pilar, en la calle de Castelló (suyos son los ángeles de las fachadas laterales, las figuras del pabellón acceso y la fachada de la iglesia en la calle Príncipe de Vergara), y la ornamentación del Edificio Adriática, en Callao.

Edificio Adriática

En 1929 llegaron malos tiempos para el artista. Murió su esposa, y los encargos escaseaban. Se dio una circunstancia especial en su vida, por una parte consiguió un gran prestigio entre los arquitectos, de hecho ya hemos visto que trabajó con los más notables, pero al parecer eso provocó una cierta desconsideración por parte de sus compañeros escultores.

Hasta que cuatro años después consiguió la cátedra de Escultura decorativa en la Escuela Superior de Pintura, Escultura y Grabado, en la que disfrutó orgulloso mostrando a sus alumnos lo que significaba la ornamentación escultórica en la arquitectura mediante las obras en las que había participado.

Pero la guerra llegó para trastocarlo todo. Se vio obligado a vender su gran taller en Ríos Rosas, perdiéndose desgraciadamente casi todas sus maquetas y documentos. Se trasladó a uno más pequeño, allí cerca, en la calle de Modesto Lafuente, pero poco después, en 1937, fue apartado de su puesto de profesor en la Escuela. Pasada la guerra pudo volver durante un año, pero ahí terminó casi todo.

Antonio Palacios murió en 1945, lo que contribuyó a su tristeza. En sus últimos años no tuvo apenas trabajo y sí muchos problemas económicos.

La nueva arquitectura ya no necesitaba de su escultura, los tiempos estaban cambiando.

Murió en 1954, en su último taller del número 47 de la calle de Lope de Vega.

Texto y fotografías: Mercedes Gómez

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Fuentes:

Diario ABC, 4 oct. 1917
Juan Manuel Arévalo. Un escultor para arquitectos. La obra de Angel García. Revista Goya. Nº 301-302, Museo Lázaro Galdiano, Jul.-Oct. 2004.
VVAA. Antonio Palacios. Constructor de Madrid. Catálogo Exposición Círculo de Bellas Artes, nov.2001-ene.2002.

Antes de abandonar el parque de El Retiro -al que seguramente volveremos alguna otra vez-, me gustaría invitaros a un paseo por el increíble Palacio de Cristal y sus alrededores.

El palacio, perfectamente restaurado, se conserva tal como fuera ideado en 1886, aunque sí se han perdido algunos elementos del conjunto, como el puente de cañas construido frente a la entrada con el fin de permitir cruzar la ría que entonces se unía al lago:

Dibujo del natural, La Ilustración Española y Americana, 22 agosto 1887 (por Riudavets)

Dibujo del natural, La Ilustración Española y Americana, 22 agosto 1887.

El edificio fue proyectado por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco como Pabellón Estufa para la Exposición de Filipinas de 1887, con la idea de que perdurara en el tiempo. Felizmente así ha sido, y aunque ya ha perdido su función como invernadero podemos disfrutarlo como sala de exposiciones de arte contemporáneo, sala perteneciente al Museo Reina Sofía.

Su imponente estructura de hierro y cristal fue adornada con la cerámica de Daniel Zuloaga. Únicamente el pórtico de entrada con sus columnas jónicas y la escalera de acceso fueron realizados en piedra.

1exterior

La ría fue cegada en los comienzos del siglo XX. Actualmente frente al palacio unas escaleras se adentran en el estanque. Nos encanta sentarnos en ellas a charlar, o simplemente contemplar el paisaje, los sorprendentes árboles que se encuentran dentro del agua, y el espectacular surtidor. A la derecha, existe una gruta artificial, que no podía faltar en un perfecto jardín romántico.

2surtidor

Su interior nos recuerda la planta de una iglesia gótica, pero luminosa y transparente, cuyos pilares son de hierro y no de piedra. Las paredes y techos, de cristal. Tras ellos, el cielo de Madrid. ¿No parece increíble?.

3interior

Texto y fotografías: Mercedes Gómez

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Palacio de Cristal
Paseo Duque de Fernán Núñez, s/n (Parque del Retiro).

Todos los datos en monumentamadrid.es:

Palacio de Cristal
Estanque

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