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Como sabemos, hasta mediado el siglo XIX en que se inauguró el Canal de Isabel II, el abastecimiento de agua en Madrid estaba a cargo de los Viajes de Agua, viajes subterráneos, grandes obras de ingeniería cuyos vestigios hoy día son un elemento histórico singular.

La zona de captación estaba a unos diez kilómetros al norte de la ciudad; desde los pozos, a través de galerías, el agua se dirigía a las puertas situadas al norte de la Villa. En el siglo XVII, –construidos debido a la necesidad de agua que provocó el crecimiento de población tras la llegada de la Corte a Madrid–, los cuatro viajes principales de aguas finas o potables eran: Alcubilla, Abroñigal Alto, Abroñigal Bajo y Castellana.

Plano de Texeira, 1656 (detalle Puerta de Santa Bárbara)

Una vez alcanzada la Cerca, el agua se vertía en un arca principal, donde se medía, y de ahí partían las galerías de conducción que, una vez en el interior, se convertían en una red intrincada de galerías y arcas de repartición. El agua era elevada mediante norias hasta las fuentes públicas o particulares.

En los comienzos del siglo XXI, en el entorno de la calle Barceló –entre las calles de Fuencarral, Barceló, Mejía Lequerica, Beneficencia y San Mateo–, aparecieron varios restos arqueológicos procedentes de antiguas estructuras hidráulicas, entre ellos varios pozos de noria y un acueducto.

Calle de Mejía Lequerica y el nuevo Mercado Barceló. A la izquierda, lugar donde se halló una noria, entre Beneficencia y San Mateo. A la derecha, tapia del Palacio de Ustáriz (2013)

Hemos hablado de algunos de estos hallazgos en este blog y solicitado información repetidamente, así que es obligado contar las conclusiones publicadas en diversas actas de reuniones arqueológicas, citadas al final. Me parece muy interesante, espero que lo sea para todos.

Noria del Museo de Historia (2002-2007)

En 2004 durante las obras de rehabilitación del Museo Municipal, hoy Museo de Historia, se halló un «complejo hidráulico del siglo XVII de gran entidad y envergadura», según se publicó en aquellos momentos. La entonces directora del museo, la arqueóloga e historiadora Carmen Priego explicó que se trataba de un «conjunto formado por el estanque de una noria de las denominadas de sangre, es decir, de tracción animal, empleada para el riego de huertos y el abastecimiento de una comunidad… Las paredes del gran vaso descubierto, en ladrillo toledano del usado en las construcciones madrileñas en el siglo XVII, constan de peldaños perfectamente trazados, pates, que descienden hasta 15 metros de profundidad, aproximadamente».

A una profundidad de unos ocho metros surgía un ramal excavado en la tierra, que Carmen Priego opinó que casi seguro “este conducto perteneció al gran viaje de agua de Alcubilla, que cruzaba diagonalmente el edificio del Museo Municipal en dirección a la calle de Fuencarral“. La idea era integrar los hallazgos en el Museo.

Pero pasaron muchos años hasta que por fin se reabrió el museo y supimos que el estanque de la noria se había conservado y quedado a la vista. El resto del hallazgo debió de ser tapado.

A pesar de que aún no forma parte del recorrido visitable del museo, al menos una parte del hallazgo allí se encuentra felizmente; fue una suerte que la estructura se encontrara en terrenos del antiguo Hospicio, parece que eso la salvó.

Se documentó un pozo de forma ovalada, en fábrica de ladrillo, y una galería identificada como perteneciente al viaje de agua de Alcubilla o el de la Fuente Castellana.

Noria Museo de Historia de Madrid. Calle Fuencarral.

El estudio arqueológico en este caso fue completado con el análisis mediante termoluminiscencia de piezas halladas en la excavación. Aparecieron, entre otras cosas, numerosos cangilones o arcaduces que demuestran la existencia de las norias movidas por animales, que recogían el agua de los pozos.

La conclusión del análisis fue que esta noria había sido construida hacia 1644-45.

Deseamos que estos restos conservados y musealizados pronto por fin se abran al público y se explique el hallazgo y su gran importancia en la Historia de Madrid.

La noria de Barceló (2005-07)

Tras el derribo del antiguo Mercado de Barceló, durante la construcción del nuevo mercado y aparcamiento, en el entorno de la plaza de Barceló se produjeron otros hallazgos importantes, entre ellos un nuevo pozo de una noria de sangre. Apareció también una galería, probablemente del ramal del viaje de agua que abastecía a la noria, en terrenos de lo que entonces pertenecía al antiguo Hospicio, hoy plaza de Barceló.

Planta de la noria de la calle de Barceló al comienzo de la excavación (Foto: Actas RAM 2016)

Noria de Mejía Lequerica (2010)

Con motivo de las obras –se iba a construir el nuevo mercado, una biblioteca y otras instalaciones–, a partir de 2008 se realizaron una serie de controles arqueológicos en la que se denominó Área de Protección Específica Barceló.

El pozo de noria, hallado en enero de 2010 en la calle Mejía Lequerica, entre las calles de Beneficiencia y San Mateo, al excavar la salida del aparcamiento, era similar al mencionado de la calle Barceló y al del Museo de Historia, de ladrillo y mortero de cal y arena.

Pozo de noria de la calle Mejía Lequerica (Foto: Actas RAM 2016)

El pozo fue documentado y desmontado.

Acueducto (2011)

Durante la misma excavación de la rampa del aparcamiento, en marzo de 2011, en la calle Mejía Lequerica, apareció una espectacular nueva estructura de ladrillo y mortero de cal y arena, que en su momento pudimos ver, en uno de sus dos tramos descubiertos, que probablemente continúa hacia la calle Sagasta.

Calle Mejía Lequerica, agosto 2011

El País publicó la noticia del hallazgo de un muro de sesenta metros de largo por uno y medio de ancho que recorre el último tramo de la calle. Aunque el titular era «Un gran muro del XVIII paraliza las obras en Mejía Lequerica» el reportaje planteaba dudas sobre si pertenecía a un antiguo cuartel o a una estructura hidráulica, quizá al antiguo Viaje de Agua de la Castellana.

Nosotros en esos momentos pensamos que podía tratarse de una estructura perteneciente al Viaje de Agua de la Castellana. En septiembre del mismo año se apreciaban perfectamente los arcos de la construcción que finalmente fue catalogada como acueducto y datado entre los siglos XVI y XVIII.

Calle Mejía Lequerica, sept. 2011

Una foto de las actas publicadas, con la imagen de una persona trabajando, nos permite hacernos una idea de la magnitud del acueducto:

Acueducto. Labores de engasado. (Foto: Actas Jornadas Arq. 2012)

Según leemos en las actas, los restos fueron consolidados, desmontados los arcos y los pilares mediante cortes con hilo de diamante y, una parte, trasladada y almacenada. La construcción de la rampa del aparcamiento continuó.

Calle Mejía Lequerica, sept. 2013

Según se publicó, la Dirección General de Patrimonio Histórico notificó que la pieza iba a ser desmontada para ser posteriormente musealizada, no en el mismo lugar, sino en otro cercano. Afirmaron que su intención era exhibir una parte del acueducto al aire libre, cerca del lugar de origen, la calle de Mejía Lequerica, «para no alejarlo de su lugar natural y para el disfrute de la ciudadanía». Eso mismo se puede leer en las actas. Aunque nunca se ha vuelto a hablar del tema, las piezas salvadas deben de continuar en el almacén municipal, la Casilla de la Casa de Campo, adonde fueron trasladadas a la espera de determinar su ubicación con el fin de dar a conocer y explicar el antiguo sistema de abastecimiento de agua a la ciudad de Madrid.

Noria, calle de San Mateo 3 (2015)

En la calle de San Mateo nº 3, en 2015, se halló un nuevo pozo de noria, en mal estado de conservación. Destaca que en el relleno del pozo se hallaron cerámicas, entre ellas azulejos datados a partir del siglo XVI, época en la que se construyeron algunos de los primeros edificios que conformaron la zona.

Noria del Palacio de Ustáriz (2015)

Otra noria fue localizada durante las obras de rehabilitación del Palacio de Ustáriz, al retirar uno de los árboles del jardín.

Viaje de Agua en la calle Fuencarral (2018)

Más recientemente, en el verano de 2018, nuevamente durante unas obras se encontraron unas galerías que enseguida se identificaron como probables restos del siglo XVII.

Por su ubicación en esos momentos vimos que podría tratarse de vestigios del Viaje de la Alcubilla. En Fuencarral, en el cruce con las calles de San Mateo y San Joaquín, se sabe que discurría uno de los ramales del viaje.

Calle Fuencarral, agosto, 2018

En ese punto hubo un arca de repartición del agua, el “arca que está debaxo de tierra en calle alta de Fuencarral, frente de la de San Mateo”, como describió Aznar de Polanco, y recordamos entonces.

Calle Fuencarral, sept. 2018.

Sin duda fue un hallazgo muy importante. Es bonito saber que la descripción en el artículo de las actas RAM así se titula: «La arca treinta esta debaxo de tierra en la calle alta de Foncarral, frente de la de San Matheo», trabajo que incluye fotografías de las galerías y esquemas muy interesantes.

Por: Mercedes Gómez

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Ver Actas Reuniones Arqueología:

RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ, Antonio. «Resultados del seguimiento arqueológico intensivo de los movimientos de tierra de las obras del Área de Protección Específica 01.03 “Barceló” (Madrid)», Actas de las Octavas Jornadas de Patrimonio Arqueológico en la Comunidad de Madrid, 2011, pp. 431-440.

RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ, Antonio. «Consolidación, conservación preventiva, desmontaje, traslado y almacenamiento de parte del acueducto hallado durante el seguimiento arqueológico de los movimientos de tierra de las obras del nuevo Centro Polivalente Barceló», Actas de las Novenas Jornadas de Patrimonio Arqueológico en la Comunidad de Madrid, 2012, pp. 417-421.

CABALLERO, Carlos; GÓMEZ HERNANZ, Juan; HERRERA Teresa; MENDUIÑA, Roberto C.; PETRI, Aldo; RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ, Antonio; VEGA, Jorge J. y VILLANOVA, Luis. «Estructuras hidráulicas en el entrono de la plaza de Barceló (Madrid)», Actas Reunión de Arqueología Madrileña, 2016, pp. 212-220.

SILVESTRE, Manuel; FERRER, Genaro y NUÑO, Antonio. «La arca treinta esta debaxo de tierra en la calle alta de Foncarral, frente de la de San Matheo», Actas Reunión de Arqueología Madrileña, 2019, pp. 179-189.

Durante el mes de agosto del año 2019 supimos que se estaban acometiendo obras en el Viaje de agua de la Fuente del Berro para su restauración y acondicionamiento con el fin de hacerlo visitable.

Fuente del Berro, agosto 2019

En enero de 2020, finalizadas las obras, el alcalde visitó las galerías, noticia que conocimos gracias a las notas de prensa y a las cámaras que dejaron constancia del evento; en esos momentos parece que las visitas previstas en el proyecto inicial quedaron descartadas.

La noticia municipal anunciaba aquí la creación de «material audiovisual con el objetivo de difundir la historia de los viajes de agua y, especialmente, la rehabilitación del de Fuente del Berro; además de dos paneles explicativos en las zonas exteriores; un tríptico promocional; un recorrido de realidad virtual con código QR y un espacio web en la página del Ayuntamiento de Madrid.»

Los paneles explicativos en el exterior fueron instalados.

Fuente del Berro, enero 2020

Casi un año después, en diciembre, según indica la fecha en youtube, por fin se publicó el video Viaje de agua de la Fuente del Berro:

 

En la misma página del Ayuntamiento se puede descargar el anunciado tríptico, planos, información histórica, fotografías y todos los detalles de la rehabilitación, aquí.

Tríptico Viaje de agua Fuente del Berro

También se han publicado –buena noticia– las conclusiones del estudio arqueológico, llevado a cabo por Mónica Major, Áurea Izquierdo y Eduardo Penedo,El Viaje de Agua de la Fuente del Berro: proyecto de rehabilitación de un bien patrimonial histórico”, en Actas de la Reunión de Arqueología madrileña 2019. Madrid, 2021.

Foto: Ayuntamiento de Madrid.

Por: Mercedes Gómez

 

Volvemos a hablar del Viaje de agua de la Fuente del Berro, aunque desgraciadamente no para anunciar su esperada apertura al público.

El pasado mes de agosto supimos que se estaban acometiendo obras en el Viaje de agua de la Fuente del Berro para su restauración y acondicionamiento para hacerlo visitable.

El primer tramo que iba a ser restaurado era el pozo y la cámara de acceso.

El acceso hasta entonces se realizaba a través de un pozo, que vemos en la foto anterior, con su antigua tapa, similar a los de la red de alcantarillado, junto al cual se excavó una cámara de entrada con el fin de instalar una escalera de pasos alternados de unos 49 grados de pendiente.

La nota de prensa municipal nos informaba de que la obra finalizaría a mediados de octubre, aunque no volvimos a tener noticias hasta hoy, si no estoy equivocada.

Las obras felizmente ya han terminado.

La antigua tapa ha sido sustituida por una entrada cubierta por varias trampillas por donde se debe acceder a las suponemos nuevas escaleras.

Hemos leído hoy en la página del Ayuntamiento de Madrid que el Alcalde lo ha visitado, y que aboga por la recuperación del patrimonio histórico de la ciudad para hacerlo accesible a los madrileños. Para ello, han diseñado visitas virtuales y hemos establecido paneles informativos con código QR para que la ciudadanía pueda conocer la historia de este tipo de canalizaciones…

Este material aún no he sido capaz de localizarlo, pero seguro que será interesante.

Por el momento han colocado el panel informativo en el exterior con el recorrido del viaje, algunos datos sobre la Fuente del Berro y los Viajes de Agua en general.

Lo de las visitas guiadas al interior lo están estudiando.

Uno de los textos del panel se refiere a los Viajes como “Patrimonio cultural olvidado”.

Estos últimos años, además del Viaje de la Fuente del Berro, el anterior Ayuntamiento restauró y habilitó un tramo del Viaje de Amaniel. A ver si se continúa con esta buena intención de no olvidar los Viajes de agua, singular patrimonio histórico madrileño.

Mientras tanto, una vez más os invito a visitar los varios artículos dedicados a este tema en Arte en Madrid, si os interesa este es el enlace: Viajes de agua

Por: Mercedes Gómez

 

 

Como contamos hace unos días, se están realizando obras de restauración y acondicionamiento del Viaje de agua de la Fuente del Berro para que una parte pueda ser visitable.

Algunos medios ya han publicado la noticia, tal como avanzamos. El propio Ayuntamiento ayer publicó la nota de prensa en su web.

Es interesante conocer que la obra tiene un coste de 320.778,85 euros, impuestos incluidos, a cargo de las Inversiones Financieramente Sostenibles, relativas a Medio Ambiente, de las cuales encontramos información también aquí.

La rehabilitación consistirá en la limpieza y reconstrucción de varios tramos del viaje de agua.

El primer tramo que se restaurará, obras que ya están en marcha, es el pozo y la cámara de acceso.

El acceso actual se realiza a través de un pozo, que vemos en la foto anterior, con su antigua tapa, similar a los de la red de alcantarillado, junto al cual se excava una cámara de entrada y se instalará una escalera de pasos alternados de unos 49 grados de pendiente.

Nos informa también la nota de que la obra finalizará a mediados de octubre.

Además se creará una página web específica para dar a conocer la historia de los viajes, un tríptico promocional y se instalarán paneles explicativos en el exterior.

Sea todo ello muy bienvenido.

Por Mercedes Gómez

Hoy el acceso al parque de la Fuente del Berro al final de la calle de los Peñascales estaba en obras. Y la puerta de entrada, junto a la fuente, estaba cerrada.

Detrás de un camión algunas personas estaban trabajando en torno a un gran agujero cuadrado excavado en el lugar donde se encuentra el acceso al viaje de agua Fuente del Berro, a espaldas de la fuente.

Fuente del Berro, 2013

Allí se conservaba la tapa de entrada al pozo del viaje, imagino que estará a buen recaudo, con la inscripción Viaje antiguo de agua Ayuntamiento de Madrid.

Las obras consisten, según me dicen, en su acondicionamiento para hacerlo visitable.

La persona que vigilaba y no permitía acercarse mucho me ha dicho que en breve se publicará una “nota de prensa”, y que pronto se podrá visitar.

Nosotros hace unos años ya contamos la historia del Viaje de Agua Fuente del Berro y tuvimos la suerte de saber cómo es su interior aquí.

Viaje de la Fuente del Berro, 2010 (Foto: Pedro Jareño)

Ahora parece que podremos entrar, recorrer una parte y conocerlo mejor. A veces, incluso en agosto, llegan buenas noticias.

Los viajes de agua son parte importantísima de la historia de Madrid, construcciones hidráulicas singulares características de nuestra ciudad. Es una alegría ver que estos últimos años el Ayuntamiento madrileño les ha dado un cierto valor. Antes que la Fuente del Berro se recuperó un tramo del Viaje de Amaniel, el primero visitable.

Esperemos que continúe esta política… y el próximo sea el posible viaje de la plaza de los Carros.

Son muchos los artículos dedicados a este tema en Arte en Madrid, si os interesa este es el enlace: Viajes de agua

Por: Mercedes Gómez

Hace pocos días hablábamos de los vestigios de un viaje de agua hallados en la calle Fuencarral, unas galerías que, según la propia Comunidad de Madrid en un principio, podrían corresponder a una construcción del siglo XVII. A propósito de esta noticia, escribí que podría tratarse de vestigios del Viaje de Agua de la Alcubilla. Y es que, como comentaba, se sabe que uno de sus ramales bajaba por allí. En este barrio se han encontrado varios restos importantes (galerías, norias…) en diferentes obras en la zona.

A través del diario ABC y de TVE, el pasado día 30 de agosto la Dirección de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid confirmó que se trata de un importante y hermoso tramo de un viaje de agua y pudimos ver imágenes del interior de la galería.

Aunque ya conocemos la historia básicamente, creo que el gran hallazgo merece una breve actualización del post.

Según las noticias los técnicos de la Dirección General de Patrimonio afirman que se trata de un viaje de agua del siglo XVII, procedente de los de Fuente Castellana y La Alcubilla.

Recordemos que el Viaje de la Alcubilla y el Viaje de Contreras, a su llegada a Madrid, se unían al de la Fuente Castellana que se comenzó a construir en 1612 y finalizó en 1619, aunque las reparaciones y obras de mejoras fueron numerosas a lo largo de todo el siglo XVII, como en todos los viajes. Ya en el interior de la villa el Viaje de la Castellana se extendía en un complicado entramado de galerías.

Según las mencionadas noticias, este tramo, de unos 180 metros, fue construido en 1632.

Como vimos, también se sabe que en ese punto, a la altura de las calles de San Mateo y San Joaquín, hubo un arca de repartición del agua, el “arca que está debaxo de tierra en calle alta de Fuencarral, frente de la de San Mateo”, como describió Aznar de Polanco.

Felizmente, también se han encontrado restos de esta construcción.

El arqueólogo, Manuel Silvestre, explica que el hallazgo, muy bien conservado, tiene una gran valor arqueológico.

Hallazgo que nos permite conocer un nuevo tramo de una galería de conducción que trasladaba el agua desde el norte de Madrid a las casas próximas a este lugar, desde el siglo XVII hasta mediado el siglo XIX. Y conocer un poco mejor cómo eran los viajes de agua, patrimonio singular madrileño.

Por : Mercedes Gómez

Nota: Actualizado a fecha 6 febrero 2019, eliminadas dos fotos que no eran de “Arte en Madrid”.

 

La semana pasada supimos por las noticias de Telemadrid que se habían paralizado unas obras en la calle Fuencarral al encontrase unas galerías que podrían tener valor histórico.

El día 8 las autoridades de la Comunidad de Madrid notificaron que estaban estudiando los hallazgos y confirmaron que parte de los restos podrían ser galerías del siglo XVII.

Noticia Telemadrid 8 agosto 2018

Después varios diarios han publicado la noticia con las explicaciones de la Comunidad. Lo más importante de la nota de prensa es que se confirmaba que una parte de los restos serían una construcción original del siglo XVII, a la espera del informe arqueológico solicitado por la Dirección de Patrimonio.

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Podría tratarse de vestigios del Viaje de Agua de la Alcubilla.

El antiquísimo viaje de la Alcubilla, recordemos, se comenzó a construir en 1399. Nacía en la Dehesa de Chamartín en el valle de la Alcubilla, a 18 metros de profundidad, y llegaba a Madrid a través de una serie de pozos.

Por el Camino de Fuencarral, hoy Bravo Murillo, llegaba hasta la actual Glorieta de Cuatro Caminos, donde se dividía en dos ramales, uno por la calle de Santa Engracia hasta la plaza de Santa Bárbara, donde comenzaba la distribución de las aguas. El otro se dirigía a la glorieta de Quevedo, donde a su vez se dividía en dos ramales, uno bajaba por San Bernardo y otro por Fuencarral, en dirección a la ciudad.

Calle de Fuencarral

Por aquí, en el cruce con las calles de San Mateo y San Joaquín, se sabe que discurría el viaje y que en el siglo XVIII se encontraba un arca de distribución del agua.

Lo poco que he podido ver hoy desde la acera en las obras que ocupan la vía es la sección de una bonita galería.

Y en su entrada, debajo, adivinar otra galería o arco, perpendicular, en la dirección de la calle Fuencarral, típico de los viajes de agua.

Entre otras cosas, el vicepresidente y portavoz del gobierno de la Comunidad de Madrid, Pedro Rollán, ha dicho en las declaraciones publicadas que no existe ninguna calle en Madrid en la que no aparezcan elementos históricos en los trabajos que ejecutan el Canal de Isabel II, Metro o compañías de servicios.

Qué drástico. Si es así, nos gustaría tener más noticias. Y comprendemos que no todo se puede convertir en un museo y mostrar al público indefinidamente, pero sería deseable una mayor información, más transparencia, y de vez en cuando, conservar, explicar y mostrar, no solo documentar para uso interno y tapar.

Los Viajes de Agua de Madrid forman parte de un patrimonio histórico único.

Por Mercedes Gómez

Origen de los viajes de agua madrileños

Como hemos visto en artículos anteriores, el emir Mohamed I fundó Mayrit hacia el año 865 en un lugar privilegiado, rodeado de agua y de defensas naturales, el arroyo de Leganitos (actual Cuesta de San Vicente), el arroyo de las Fuentes de San Pedro (calle de Segovia) y el río hoy llamado Manzanares.

El cerro de las Vistillas desde el cerro de Palacio separados por la calle Segovia, antiguo arroyo de San Pedro.

Probablemente por entonces ya vivían en la zona algunos grupos de población musulmana pero fue en la segunda mitad del siglo IX cuando los árabes se establecieron de forma organizada, primero con un objetivo meramente militar, y construyeron la primera muralla. Con el tiempo los mayritíes desarrollaron una rica vida cultural y científica, como demuestran, además de las fuentes escritas, los objetos de su vida cotidiana encontrados en diversas excavaciones.

Así, en este primer Madrid, el primitivo Mayrit de los siglos IX al XI, abundaba el agua. Además de los mencionados, otros arroyos surcaban sus terrenos. Y las aguas subterráneas eran captadas mediante pozos y norias.

Arcaduz de una noria sg. X-XI (Casa de San Isidro, plaza de San Andrés junto a la plaza de los Carros) (Museo Arqueológico Regional)

En lo que se refiere a los viajes de agua parece que hay acuerdo entre los historiadores e investigadores en cuanto al hecho de que fueron los musulmanes los que los trajeron a la Península Ibérica. Aunque hablando de Madrid, admitido el origen islámico de la técnica de los viajes, no tenemos pruebas documentales ni arqueológicas –al menos de forma unánime– definitivas.

En realidad no se sabe cuándo se construyó el primer viaje, en qué momento llegó a ser necesario. Se cree que la primera galería subterránea pudo ser la que discurría bajo la actual calle de Segovia, camino por el que bajaba el antiguo arroyo de las Fuentes de San Pedro desde Puerta Cerrada hacia el río. Esa galería existía en la Edad Media y ha sido identificada, primero por Jaime Oliver Asín, luego por otros autores, entre ellos Manuel Montero Vallejo, como la que se cita en el Fuero de 1202, en su Rúbrica LXXXII, pero no hay certeza sobre la fecha de su construcción.

“Quien lavara tripas desde la alcantarilla de San Pedro hacia arriba pague una ochava de maravedí a los fiadores.”

Algunas galerías que se conservan bajo la calle de Segovia son construcciones muy antiguas, alguna de ellas sin servicio en la actualidad. Aún su investigación podría deparar muchas sorpresas.

 

Plaza de los Carros

En 1983 durante las obras de remodelación de la plaza de los Carros se realizaron una serie de excavaciones arqueológicas en las que uno de los hallazgos más notables fue lo que se consideró un viaje de agua de época islámica.

Manuel Retuerce, uno de los prestigiosos arqueólogos participantes, explicó que solo se pudo estudiar un tramo de unos diez metros, que describió con todo detalle: el viaje es de sección rectangular, con andén lateral, piedras en su fondo sin cubierta aparente, o sea, a cielo abierto, y pequeñas presillas de piedra de trecho en trecho. La excavación permitió saber que la topografía original del terreno era la de un barranco con pendiente hacia el sur. Fue utilizado para verter escombros y, siempre según Retuerce, en la misma época islámica se abrió el viaje. En los escombros se halló material cerámico musulmán.

(Foto funci.org)

Retuerce y los demás arqueólogos directores de la excavación, Carmen Priego y Luis Caballero, opinan que se trata de un viaje de agua de época omeya, único en Madrid y en la Península. La datación se basó sobre todo en la cerámica hallada en su interior, decorada con la técnica “verde y manganeso”.

Actualmente no todos los autores están de acuerdo. Fernando Valdés aduce que la cerámica podría pertenecer a un amplio espacio de tiempo, desde la segunda mitad del siglo X hasta el siglo XII, lo cual, según él, no asegura que corresponda a la época musulmana.

Plaza de los Carros

Los restos se conservan bajo la plaza y son accesibles a través de una trampilla. El hallazgo arqueológico no volvió a ser rellenado por lo que se podría visitar, como dijo Manuel Retuerce, si las autoridades municipales así se lo propusieran.

 

Visita a las estructuras subterráneas de la Plaza de los Carros por la Fundación de Cultura Islámica

Hace pocos días, casualmente, durante una visita guiada por la Fundación de Cultura Islámica en el Parque del Emir Mohamed I junto a la muralla árabe, conocí la buena noticia.

Antes de continuar debo decir que tenía mucho interés en esa visita, desde que la pasada primavera visitamos la exposición El Jardín andalusí. Almunias, vergeles y patios en el Huerto del Retiro. La Fundación en colaboración con el Ayuntamiento de Madrid está trabajando en la creación de un jardín de inspiración andalusí, con la plantación de muchas de las especies botánicas cultivadas en la España musulmana del siglo VIII al XVI. Cada árbol y cada planta se explican gracias a los letreros que se han instalado junto a ellos. Es un proyecto muy bonito, merece la pena conocerlo.

Como decía, durante el paseo supimos que el pasado 25 de octubre algunos miembros del Centro de Estudios de Madrid Islámico (CEMI), de la Fundación, acompañados precisamente por el arqueólogo Manuel Retuerce, realizaron una inspección ocular de las estructuras patrimoniales andalusíes ocultas bajo la madrileña plaza de los Carros: un qanat, o canalización de agua, y una cueva excavada en la roca.

(Foto funci.org)

La visita fue posible, nos cuentan, gracias a la Dirección General del Agua y Zonas Verdes del Ayuntamiento, que ha autorizado y acompañado al CEMI en esta pequeña aventura.

(Foto funci.org)

Junto a algunas fotos la web de la Fundación nos muestra un video:

La buena noticia, además de haber sacado a la luz este tema tan importante en nuestra historia y nuestro patrimonio, olvidado durante años, es que la intención del CEMI es proponer un proyecto de recuperación y valorización de estos restos arqueológicos para disfrute de madrileños y visitantes.

Ojalá este proyecto se convierta en una realidad. Es una oportunidad única. De valorar y recuperar unos restos importantes, y también de explicarlos.

Aparte teorías, opiniones –no siempre aclarando en qué se basan–, dataciones más o menos exactas, etc. hay algunos hechos indiscutibles. La zona en la que se encuentra, la colina de las Vistillas o de San Andrés, fue el arrabal más antiguo del Madrid islámico. Nadie puede poner en duda que estos terrenos fueron habitados desde tiempos muy remotos, incluida la época de la fundación de Mayrit.

La conclusión del CEMI, de acuerdo con Manuel Retuerce, es que originalmente parece que se trata de una estructura hidráulica que discurría a cielo abierto y que pudo tener relación con el mencionado arroyo de las Fuentes de San Pedro, que nacía en la plaza de Puerta Cerrada. Su datación la sitúan entre los siglos IX y XI.

En la web de la Fundación de Cultura Islámica podéis ver todo el magnífico trabajo que realizan, proyectos, visitas guiadas, etc.

 

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

CABALLERO ZOREDA, Luis. “Madrid medieval y moderno. Excavaciones en la plaza de los Carros”. Revista de Arqueología, año V, nº 34, pp. 54-65.

RETUERCE VELASCO, Manuel. “Testimonios materiales del Madrid andalusí” en Testimonio del Madrid. Medieval. El Madrid Musulmán. Museo de San Isidro, Madrid 2004, pág. 103.

VALDÉS, Fernando. “El Madrid islámico. Notas para una discusión arqueológica”, en Mayrit. Estudios de arqueología medieval madrileña. Ed. Polifemo, Madrid 1992, pp. 158-159.

 

El pasado mes de octubre de 2014 tuvimos ocasión de visitar por primera vez la Quinta de Torre Arias y conocer un poco su historia y la de la condesa doña Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno. Este año, el pasado mes de marzo, con motivo de las Jornadas que celebra todos los años La Casa Encendida sobre Viejos jardines, nuevos parques hemos podido volver a visitarla y comprobar los cambios tras un gran trabajo de limpieza, inicio de recuperación. Entre las buenas noticias que nos dieron estaba la de que no se iba a derribar ninguna construcción antigua, lo cual sí estaba previsto en el proyecto del anterior Consistorio. Pocos días después esta decisión fue reforzada por la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) que anuló de forma definitiva el Plan Especial de Protección y Ordenación de la finca de Torre Arias, aprobado por el Ayuntamiento de Madrid el 30 de julio de 2014 y que contemplaba la demolición de varios inmuebles incluidos en la finca.

Otro día tal vez hablaremos de estas construcciones, de gran interés. Hoy hablaremos del Agua.

boca de riego

En ambas visitas hemos podido comprobar la gran importancia del agua para el mantenimiento de la Quinta, sus jardines, arbolado y campo de labor a lo largo de los siglos. Hay fuentes de todo tipo, de las que fueron ornamentales, como la que subsiste a duras penas frente al palacio, o muy rudimentarias, con la única función de proporcionar el agua necesaria.

Casita junto a la entrada Quinta Torre Arias

Casita junto a la entrada de la Quinta

 

fuente entrada

Dos Viajes de Agua surtían fuentes de todo tipo. De adorno, como la del cenador junto al palacio…

fuente cenador

… o rústicas, como alguna situada junto a los edificios destinados a los animales.

fuente piedra

Grandes o pequeñas, de piedra o de hierro.

fuente hierro

En esta segunda ocasión fue una alegría y una delicia observar y escuchar el agua que ha vuelto a fluir por algunas de las canalizaciones antes secas.

Año 2014

Otcubre 2014

 

Marzo 2016

Marzo 2016

La revista de agricultura y jardinería El Campo nº 20 de 16 septiembre de 1877 hablaba de la Quinta entonces propiedad del marqués de Bedmar. El autor se refería a las norias, los pozos artesianos, cauces y acequias, un lavadero provisto de calderas alguna de ellas de vapor… y hablaba de las dos fuentes, la de la Isabela y la de la Minaya que derraman sus ricas y abundantes aguas y con ellas se riegan la huerta y los jardines.

arroyuelo

En nuestro segundo paseo pudimos ver ambas fuentes, surtidas por los dos Viajes de Agua de la Quinta, el de la Isabela y el de la Minaya. Y otros elementos importantes en la vida de Torre Arias.

En la zona de las Caballerizas una gran alberca y el Baño de los caballos.

caballeriza

La espléndida noria conservada…

noria

Recordemos que el arroyo, el Arroyo de la Quinta que la cruzaba de oeste a este, en cierto modo separaba la ciudad de la zona del palacio.

Cauce, a un lado la fuente de la Minaya, al otro la alberca.

Cauce, a un lado la fuente de la Minaya, al otro la alberca.

El puente de la Alcantarilla, al este. Etc.

Los dos Viajes de Agua que discurrían por su subsuelo surtían la Quinta de Torre Arias.

El Viaje de la Isabela actualmente no tiene agua.

Fuente de La Isabela

Fuente de La Isabela

 

fuente isabela2

Fuente de la Isabela (detalle)

Sí el Viaje de la Minaya.

Fuente de La Minaya

Fuente de La Minaya

Por sus preciosas galerías aún fluye el agua.

galeria minaya

 

Por : Mercedes Gómez

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NOTA:

La casualidad ha querido que mientras preparaba este breve artículo llegara la grata información por parte del Instituto de Estudios Madrileños de la próxima celebración de un nuevo Ciclo de conferencias sobre las Quintas de Recreo madrileñas en la sede de la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno. Como os anunciaba el sábado pasado, el ciclo comienza hoy con Un recorrido por las quintas de recreo de la aristocracia en la Comunidad de Madrid, a cargo de Miguel Lasso de la Vega.

La segunda, por José Ramón Salgado, el próximo día 26 tratará sobre La evolución histórica de la Quinta de Torre Arias.

 

 

Además de los Viajes de Agua principales -Alcubilla, Abroñigal Alto, Bajo y Castellana-, que nacían al norte de la ciudad cercada y tras atravesar las Puertas de entrada llegaban hasta el centro mediante una intrincada red de galerías, existieron otros que surtían las fuentes y regaban las huertas de las afueras de la Villa. En el este, el Viaje de la Fuente del Berro. En el suroeste, en la salida de Madrid hacia Toledo, se construyeron dos Viajes, el de la Fuente de San Isidro y el de San Dámaso o Butarque.

Del Viaje de San Dámaso no tenemos datos precisos acerca de la fecha de su construcción, aunque algunas fuentes dicen que su origen se remonta al año 1407.

Nacía en el Cerro Negro, en Carabanchel Bajo, y discurría paralelo al Arroyo de San Dámaso o de Caño Roto. La mina tenía unos 2,5 kilómetros de longitud.

Al contrario que los demás Viajes de Agua de los que hemos hablado aquí, de los cuales se conservan tramos que ojalá algún día puedan ser restaurados y visitados, el Viaje de San Dámaso ha desaparecido. Aunque no completamente.

Es asombroso comprobar cómo, a pesar de que no podamos descifrarlo todo, el subsuelo refleja los cambios que se fueron produciendo en la zona a lo largo de los años.

El curso del antiguo arroyo, junto al cual fluía el Viaje, permanece enterrado, hoy día convertido en un colector del alcantarillado de Madrid, bajo la calle del Arroyo de Valdecelada.

Mediado el siglo XIX, en el lugar, al amparo del agua, abundaban los tejares y existía alguna fábrica de curtidos. A principios del XX, entre el cementerio de Santa María y la carretera de Carabanchel (hoy General Ricardos), se formaron algunas calles y surgieron construcciones.

La calle de los Comuneros de Castilla, Comandante Cirujeda (hoy de los Tejares), la desaparecida Perico el Gordo, que mereció una calle con su nombre por ser el propietario de varias casas…

… y la calle del Arroyo Seco… que no hemos podido localizar en los planos o callejeros, pero sí comprobar cómo pervive su recuerdo bajo tierra.

En algún momento, la inscripción manual dio paso a un letrero municipal.

El barrio, antes de que se levantaran las edificaciones actuales, estaba ocupado por chabolas, tal vez una de sus callejuelas recibiera ese nombre. El tramo de galería, que probablemente actuaba como alcantarillado, hoy día está condenado.

El Arroyo y el Viaje llegaban a las huertas de San Dámaso, a la salida del Puente de Toledo, donde nacía la Carretera de Toledo (hoy calle de Antonio Leyva).

El día 24 de agosto de 2006, durante las obras de construcción del subterráneo que comunica el túnel de la M‐30 con la carretera de Toledo apareció una galería de captación que posiblemente pertenezca al Viaje de San Dámaso.

La pena es que los muros de pantalla del túnel cerraron el acceso y la mina se perderá en el tiempo.

La mina de San Dámaso, que discurre por una zona arcillosa denominada arcilla de Peñuela, no está revestida en ninguno de los tramos que pudimos recorrer. Es una auténtica galería en lomo de caballo, tallada a mano.

Como se puede apreciar en las fotos realizadas en 2006, la galería seguía captando agua.

Algún día podría dar la cara por medio de filtraciones en el túnel.

Si así ocurriera, recordaremos que allí sigue escondido el Viaje de Agua de San Dámaso.

…..

Por : Pedro Jareño y Mercedes Gómez

Localización : Pedro Jareño

 

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Fuentes:
Aparisi Laporta, L.M. Toponimia Madrileña. Ayuntamiento de Madrid. 2001.
Mª Teresa Solesio de la Presa. “Los Viajes de Agua madrileños”. En: “Mayrit. Estudios de arqueología medieval madrileña.” Ed. Polifemo. Madrid 1992.
VVAA. Los Viajes de Agua. Revista Obras Públicas. Nov. 1999.

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