Esta mañana, por casualidad, he visitado una exposición que no estaba prevista, La Caballería Roja, en La Casa Encendida.

Ha sido una gratísima sorpresa, un complemento inesperado a la visita de ayer a la exposición El Hermitage en el Prado. Ha sido como asistir a un asombroso “capítulo siguiente”. Tras contemplar la inmensa riqueza de los Zares, aquí podemos vivir el proceso de revolución social y cultural que tuvo lugar en la Rusia de 1917, y su gran repercusión, en todo el mundo, en la vida y en el arte.

La pequeña muestra, -nada que ver con el lujo, el oro y las joyas que podemos admirar en el Prado-, entre otras cosas nos propone una interesante reflexión sobre el papel del arte en la sociedad, en todas sus formas, pintura, literatura, cine, música, teatro… y la postura que pueden adoptar los artistas ante una situación de cambio radical.

La exposición narra la época que transcurre desde la marcha de la primera Caballería Roja en la Guerra Civil rusa tras las Revolución bolchevique hasta su intervención en la Segunda Guerra Mundial en los años 40. El título también se debe a dos obras, el libro de relatos de Isaak Bábel y una pintura de Kazemir Malévich, que nos recibe.

La Caballería Roja. Malévich, 1930 (Museo Estatal Ruso)

El relato, que cambió la historia, es duro,  “…las balas baten la tierra…”, dice Bábel, pero también bello, y muy interesante.

La primera gran sorpresa, al fondo de la sala, es un precioso dibujo de uno de los famosos Violinistas de mi admirado Marc Chagall, en este caso realizado sobre una sencilla página de cuaderno, a lápiz, gouache y acuarela, en ese dramático año de 1917.

El Violinista. Marc Chagall, 1917.

Comentaba ayer que una de las pinturas más atractivas en la exposición del Hermitage en el Prado era una obra de Kandinsky, un espectacular óleo sobre lienzo de 1,94 x 3 metros, pintada por el gran artista en 1913, cuatro años antes de la revolución. Su título: Composición VI.

Foto: El País

Junto al dibujo de Chagall, en la pequeña sala de la Casa Encendida, hay no una sino dos sugerentes pinturas de este artista. La primera obra, Del sur, también de 1917, llegada desde la Galería estatal de Pintura de Astraján, P.M. Dogadin. Y los Círculos sobre negro, pintados en 1921, obra procedente del Museo Guggenheim de Nueva York.

Círculos sobre negro. Kandinsky, 1921.

Una hojita informativa que recogemos a la entrada nos plantea: qué vemos, qué sentimos, de qué podría estar hablando Kandinsky…

Vasily Kandinsky, como únicamente pueden lograr los genios, creó un nuevo lenguaje pictórico, experimentando con las formas y los colores. Investigó, y escribió sobre la teoría del arte, es sin duda uno de los grandes. Ahora tres cuadros nuevos en Madrid, nos ofrecen la posibilidad de ver, sentir y escuchar su arte abstracto. Solo hay que dejarse llevar.

Por Mercedes Gómez

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La Caballería Roja. Creación y poder en la Rusia soviética de 1917 a 1945
La Casa Encendida
Ronda de Valencia,2
Hasta el 15 de enero de 2012.

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