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Hasta el próximo día 28 de febrero el Museo Reina Sofía nos ofrece Andrzej Wróblewski. Verso/Reverso. Toda una sorpresa, un artista prácticamente desconocido en España -aunque una gran figura en su país, Polonia-, que vamos descubriendo en este siempre perfecto escenario del Palacio de Velázquez del Retiro.

palacio velazquez

Su pintura y su historia son emocionantes. La exposición, aunque se centra en dos etapas de su producción, no es cronológica, pero sí permite comprender la evolución, no ya de su obra -realizada en apenas diez años- sino del artista, de la persona.

En una vitrina una serie de fotos y documentos nos ayudan a saber quién fue Andrzej Wróblewski.

Andrzej nació en 1927 en Vilna (actual Lituania, entonces pertenecía a Polonia). Vivió una época difícil, una guerra, una posguerra y un sistema político que marcaron su obra. Y su vida.

Una foto de los comienzos de la década de los 30 muestra la familia, los padres, Bronislaw y Krystyna, con sus hijos pequeños, Jerzy y Andrzej, en su casa seguramente confortable. Su madre era artista gráfica y fue ayudante de Cátedra. Su padre era catedrático de Derecho y fue rector de la universidad en Vilna; en 1941 durante un registro nazi del hogar familiar murió de un infarto, en presencia de Andrzej que aún era casi un niño.

En 1945, con apenas 18 años se trasladó a Cracovia, Polonia, comenzando a crear su obra compleja, que abarca tanto el realismo como la abstracción, siempre con un lenguaje muy personal. Dramatismo, dolor, también esperanza. Una dualidad que se encuentra en una de las singularidades del artista, su pintura por las dos caras del papel o del lienzo. Inicialmente se pudo deber a razones económicas, pero luego sin duda fue algo premeditado, una forma de expresión.

Abstracción geométrica en gris y Abstracción geométrica (1948)

Abstracción geométrica en gris y Abstracción geométrica (1948)

 

Retrato de un joven (sin fecha)

Retrato de un joven (sin fecha)

Viajó a Holanda donde conoció a Piet Mondrian que seguramente influyó en su obra. Participó en la primera exposición de Arte Moderno que hubo en Cracovia, en 1948, sobre todo de obras abstractas, aunque él expuso también su realista Pintura sobre los horrores de la guerra.

El chófer azul (1948)

El chófer azul (1948)

Siempre la dualidad, que le llevó a pintar La liquidación del gueto (1949) en el reverso de El chófer azul (1948), imagen del trabajador socialista que conduce hacia un mundo mejor, tema recurrente en su pintura.

La liquidación del gueto (1949)

La liquidación del gueto (1949)

 

Entonces cambió la abstracción por el realismo directo, el que la ideología comunista esperaba de él. Aunque su visión fue muy personal y no llegó a ser aceptada del todo.

Autorretrato, 1949

Autorretrato, 1949

Algunas de sus pinturas sobrecogen.

Ejecución con niño (1949)

Ejecución con niño (1949)

En 1950 solicitó su ingreso en el Partido Obrero Unificado Polaco. Leemos dos informes de dicho partido, uno de 1952, otro al año siguiente. La redacción del perfil del solicitante proporciona muchos datos sobre el artista, también sobre la época. No tienen desperdicio. Consideraban que tenía talento artístico pero que “persisten vestigios intelectuales de clase, aprendidos en su casa”.

Contemplamos su diploma de la Academia de Bellas Artes, departamento de Pintura, obtenido en 1952. Ese año conoció a Teresa Reutt, con quien se casó.

Vemos fotografías, simpáticos autorretratos, con su esposa hacia 1954, año en que nació su primer hijo… Ese tipo de cosas que nos cuentan quién fue una persona, qué hizo, quienes le rodeaban, que siempre resultan un tanto conmovedoras.

fotos con su esposa

En 1956 volvió a la experimentación y vivió un explosión de creatividad extraordinaria.

Junto a las escenas de índole social o colectiva utilizó las familiares. Madres, hijos, parejas, y la muerte, que representaba con el color azul.

Madre e hija, la colada (1956)

Madre e hija, la colada (1956)

En marzo de 1957, durante una excursión en soledad por la montaña, murió. Solo tenía 29 años.

Es triste contemplar su Autorretrato alegre, pintado poco antes.

1957autorretrato

Autorretrato alegre (1957)

Por : Mercedes Gómez

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Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.
Palacio de Velázquez, El Retiro.
Exposición Andrzej Wróblewski. Verso/Reverso.
Hasta 28 de febrero 2016.

Visitas comentadas : los domingos a las 12,30 h.

 

 

La iglesia de San Pedro Ad Víncula, que visitamos hace ya más de año y medio, en junio de 2014, se encuentra en el Casco Histórico de Vallecas. Recordemos que inicialmente el motivo de nuestra visita fue conocer la Capilla del Santísimo, antiguo Camarín de Nuestra Señora del Rosario, que entonces hallamos cerrada debido a las obras de restauración.

san pedro

El templo, su historia y las obras de arte que guarda fueron un inesperado premio, un gran descubrimiento, mereció la pena el paseo. Hoy volvemos a la Villa de Vallecas para admirar el valioso Camarín, una verdadera joya barroca cuyas pinturas hasta ahora solo conocíamos por las fotografías de la Junta de Incautación de Madrid que se conservan en el Ministerio de Cultura, Fototeca del Patrimonio Histórico.

Vallecas. Decoración de la bóveda de la capilla del lado de la Epístola adosada a la Mayor. Protegida por la Junta. 15 agosto 1937. Fototeca Mº Cultura.

Vallecas. Decoración de la bóveda de la capilla del lado de la Epístola adosada a la Mayor. Protegida por la Junta. 15 agosto 1937. Fototeca Mº Cultura.

La Capilla es muy bella. Situada junto al altar mayor, en el lado de la epístola, fue creada en el siglo XVII sobre una construcción anterior.

capilla

Consta de dos espacios. El principal es de planta cuadrangular.

capilla completa

Está cubierto con una bóveda semiesférica con casquete central sobre pechinas.

cupula

Bóveda del Camarín de la Virgen del Rosario, Vallecas, diciembre 2015

Y tres lunetos, todo ello decorado al temple. Dos de los lunetos tienen una ventana en el centro.

cupula 3 lunetos

El tercero está adornado con el Nacimiento de la Virgen.

luneto3

La obra pictórica tradicionalmente se consideró próxima al arte de Lucas Jordán hasta que Natividad Galindo, como ya vimos en el artículo dedicado a Juan Vicente de Ribera, la relacionó con la Capilla de las Sagradas Formas de Alcalá de Henares. Su similitud en cuanto a estilo y contenido figurativo deja casi fuera de toda duda la autoría de Ribera.

La cúpula está dividida en ocho gajos por nervios cajeados fingidos tan perfectos que parecen verdaderos, adornados con ramos de frutas. En cada uno de ellos se halla la figura de un ángel, distinto en cada caso, con motivos alegóricos; en los extremos, letras que forman la frase “Mª del Rosario”. La bóveda se remata con un óculo con nuevas figuras de ángeles.

cupula angeles

Las cuatro pechinas son falsamente cóncavas gracias a la representación de arquitecturas fingidas con las imágenes de los cuatro Evangelistas. Son numerosos los recursos al trampantojo, característicos del Barroco. Juan Vicente de Ribera fue heredero de las técnicas ilusionistas introducidas en España por Mitelli y Colonna.

pechina

El segundo espacio, más pequeño, es la antecapilla, situada tras un arco que, en lugar de un luneto, ocupa el cuarto lado de la cúpula.

antecapilla completa

El Camarín ha sido restaurado en varias ocasiones, en los años 50 del pasado siglo, entre 1996-2004 y más recientemente, entre 2012-2013, bajo la supervisión de la Comunidad de Madrid. De julio a septiembre 2012 se llevaron a cabo la limpieza y eliminación de antiguos morteros procedentes de una intervención anterior.

Igual que todo el templo, presentaba un gran deterioro debido a las humedades y a intervenciones no apropiadas. Su estado era lamentable por lo que se procedió a una restauración en profundidad. Era utilizado como almacén de forma que hubo que retirar armarios, entelados, cables, etc. para devolverle su aspecto original y recuperar elementos ocultos y dañados.

Después en esta primera fase se procedió a la consolidación y reintegración de elementos perdidos, con materiales estables, inocuos y reversibles.

En la cúpula, además de su restauración se realizaron una serie de catas en busca de las pinturas de la decoración primitiva que se suponía había bajo el temple actual sobre yeso, de las que solo se veía un pequeño fragmento en uno de los paramentos. Apareció una decoración al temple sobre cal y arena, de principios del siglo XVII.

pintura paramento

En los vanos de los huecos convertidos en armarios había decoraciones de dos épocas diferentes. Abajo, sin datar aún, al temple sobre cal y arena. Arriba, óleo sobre yeso, quizá del XVIII.

En la antecapilla aparecieron restos arquitectónicos y pinturas más antiguas, realizadas antes que las de la cúpula, muy sencillas pero de gran interés.

arco y pinturas

En los años 50 del pasado siglo XX fue cubierta por una bóveda de cañón que tapaba una anterior bóveda de arista. Se eliminó un muro ciego que dejó a la vista el arco de medio punto entre los dos espacios, con decoración vegetal de temple y oro sobre yeso.

arco y bovedas

Toda la capa pictórica fue limpiada y consolidada. En septiembre-noviembre 2013 finalizaron los trabajos en la cúpula y en el arco de encuadre entre los dos espacios, recuperándose los volúmenes y pinturas originales, las más antiguas probablemente realizadas en torno a 1650. Una de las tareas más delicadas fue la reintegración de las pinturas perdidas en la cúpula, que pudo llevarse a cabo gracias a las fotografías conservadas en los archivos del IPHE, siempre teniendo en cuenta la reversibilidad.

Finalmente, en 2014-2015 han terminado los trabajos de consolidación y restauración de la pintura, recuperada en los huecos de los vanos, la bóveda de arista y el arco de comunicación entre los dos espacios.

En la estancia más pequeña se hallaron vestigios de pintura de ángeles y flores al temple sobre yeso que corresponden al arranque de la bóveda de arista y paramentos primitivos, de una primera capilla-camarín.

Se realizó un estudio completo del estado de conservación, técnica del pintor, etc. y se descubrieron una serie de hechos importantes.

antecapilla

La capilla está realizada en fábrica de mampostería y ladrillo, con dos enlucidos de mortero, una primera capa de temple sobre cal y arena de comienzos del siglo XVII y una segunda capa de yeso de mediados del mismo siglo. Sobre esta última están las pinturas realizadas al temple de Juan Vicente de Ribera.

El Camarín es una joya que merece la pena contemplar, lleno de detalles pictóricos y arquitectónicos, pero también toda la iglesia. Sus muros, la bóveda gótica… eliminados los daños por la humedad, ahora lucen en todo su esplendor.

Antes de abandonar el histórico templo, no hay que olvidar tampoco admirar la pintura La Liberación de San Pedro de Angelo Nardi, igualmente restaurada por la Comunidad de Madrid, que pudimos ver de cerca en la exposición El triunfo de la imagen, uno de los cuadros situados en el altar mayor, a la izquierda de La liberación de San Pedro de Ricci, ubicada en el muro exterior del Camarín.

Mucho arte para disfrutar.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

GALINDO, Natividad. El pintor madrileño Juan Vicente de Ribera. Boletín del Museo del Prado. Vol XV, nº 33, Madrid 1994.
GARCÍA GUTIÉRREZ, P.F. y MARTÍNEZ CARBAJO, A.F. Iglesias de Madrid. Ed. La Librería 2006.
LÓPEZ FERNÁNDEZ, Yolanda. “Iglesia de San Pedro Ad Vincula de Vallecas (Madrid). Restauración de la capilla de la Virgen del Rosario”, en Pintura mural de la Comunidad de Madrid. Comunidad de Madrid, 2015.

 

 

La batalla de Mühlberg tuvo lugar el 24 de abril de 1547 en esa ciudad, a orillas del río Elba -actual estado alemán de Brandeburgo, entonces estado de Sajonia-. Peleaban las tropas de Carlos V, con el duque de Alba Fernando Álvarez de Toledo como General al mando, y los protestantes de la Liga de Smalkalda, dirigidos por Juan Federico de Sajonia, duque de Sajonia. El emperador ganó la batalla.

Al año siguiente Tiziano lo inmortalizó en su famoso cuadro, la obra maestra Carlos V en la Batalla de Mühlberg.

Carlos V en la Batalla de Mühlberg (1548) óleo sobre lienzo 335x283 cm. (Museo del Prado)

Carlos V en la Batalla de Mühlberg (1548) óleo sobre lienzo 335×283 cm. (Museo del Prado)

El retrato ecuestre del emperador Carlos V, conmemorativo de la victoria en Mühlberg, ingresó en las colecciones del Museo del Prado en 1827 donde hoy lo podemos admirar.

Para ver otra representación de la Batalla tenemos que alejarnos un poco de Madrid, pero merece la pena. En Alba de Tormes, un histórico pueblo de Salamanca, entre otras razones por ser el lugar donde murió Santa Teresa, además de otras joyas en su Castillo existen unos maravillosos frescos renacentistas que la describen.

El origen del Castillo de Alba de Tormes fue, igual que el de otros castillos medievales, entre ellos el Castillo de Madrid, un mero emplazamiento militar. Se remonta posiblemente al siglo X cuando tras la conquista el año 986 de Alba, Salamanca, Zamora y León por Almanzor, allí sobre un cerro de pizarra, en la orilla derecha del Tormes… se alzaría ya entonces una pequeña defensa que menciona el autor árabe al-Udri, nos cuenta Manuel Retuerce. Un cerro de pizarra, roca característica de estos parajes.

alba de tormes pizarra

En el siglo XII, en 1140, ya aparece una mención en el Fuero de la Villa de Alba. Con el transcurso de los años la población fue concedida a diferentes Infantes y miembros de la Nobleza. Desde 1430 el señorío de la villa perteneció a los Álvarez de Toledo; el alcázar pasó a ser su residencia. Eran los tiempos de Juan II.

A lo largo del siglo XV vivió varias etapas constructivas, según se fueron sucediendo los dueños. El obispo Gutierre Álvarez de Toledo, primer Señor de Alba (1376-1446), Fernán Álvarez de Toledo I conde de Alba (1398-1464), García Álvarez de Toledo, I duque de Alba (¿?-1488) y Fadrique Álvarez de Toledo, II duque de Alba (1458-1531).

Después se convirtió en un palacio adaptado a las costumbres cortesanas. Hemos visto ejemplos en Madrid, como los de los Mendoza y los Zapata en Buitrago de Lozoya y Alameda de Osuna. Los nobles construían sus palacios aprovechando antiguas fortalezas.

En este caso fue el III Duque de Alba Fernando Álvarez de Toledo -uno de los protagonistas de la batalla de Mülhberg, como hemos visto-, el llamado Gran Duque de Alba, quien lo reformó profundamente según modelos renacentistas que había conocido en sus viajes por Italia. El palacio alcanzó su mayor esplendor. El Duque amplió la torre del siglo XV con el fin de iluminar la primera planta y decorarla con frescos. En el siglo XVI algunos nobles decoraron sus palacios con pinturas históricas. Así lo haría después el rey Felipe II en la Sala de Batallas del Monasterio de El Escorial,

Es también conocido que el Castillo a lo largo del tiempo recibió visitas de personajes del Siglo de Oro, como Santa Teresa, Garcilaso o Lope de Vega.

castillo y el rio

Lope de Vega, que había sido desterrado de la Corte -cuya sede ya había sido establecida por Felipe II en Madrid-, llegó a Alba de Tormes hacia 1592. Y aquí vivió hasta que pudo volver a la añorada corte madrileña, y en 1596 instalarse en su casa en la calle de Francos, hoy calle de Cervantes.

Lope, aunque en algunos lugares se dice que fue secretario, se cree que durante su destierro fue el gentilhombre del V duque de Alba, don Antonio Álvarez de Toledo, nieto del Gran Duque. Lope debió ser acompañante del Duque en calidad de poeta y animador literario en las muchas fiestas que en el palacio tuvieron lugar.

Aunque lejos de su Madrid vivió el ambiente cortesano y de lo que no cabe duda es que vivió el gran ambiente literario que existió en la Casa del duque de Alba. Con 30 años, comenzando su gran carrera, allí escribió algunas de sus comedias que fueron estrenadas en el propio castillo.

El lujoso palacio, descrito por Ponz en su viaje en el siglo XVIII, contaba con un bello patio, una portada con similitud a las de la portada principal de la Universidad de Salamanca, la Torre Dorada con pinturas al fresco, una espaciosa Galería con columnas de mármol y la Torre de la Armería digna de verse, así por sus armas y armaduras, como por las pinturas que adornan las paredes…

Carderera, 1836 (detalle) (bibliotecadigital.jcyl.es)

Carderera, 1836 (detalle) (bibliotecadigital.jcyl.es)

Durante la Guerra de la Independencia el edificio sufrió graves daños, su ocupación por unos y otros lo fue deteriorando; al parecer las propias tropas españolas lo incendiaron para evitar que volvieran a instalarse los franceses.

P. Villaamil, 1850 (bibliotecadigital.jcyl.es)

P. Villaamil, 1850 (bibliotecadigital.jcyl.es)

El abandono y los expolios lo acabaron de arruinar.

Parcerisa, 1865 (bibliotecadigital.jcyl.es)

Parcerisa, 1865 (bibliotecadigital.jcyl.es)

En 1991 se llevaron a cabo excavaciones arqueológicas. Para entonces ya solo quedaba en pie la Torre de la Armería o Torre del Homenaje. Los cimientos aparecidos del castillo-palacio permitieron constatar que en su última etapa fue un gran edificio de planta cuadrada con seis torres.

torre armeria

El Torreón consta de tres plantas; en la planta baja, antiguo Salón de la Armería, donde los duques exhibían sus armas y trofeos, se ha instalado una Sala Museo en la que se exponen algunos de los hallazgos arqueológicos junto a paneles explicativos.

museo planta baja

Una estrecha escalera conduce a la primera planta o central en la que tenían lugar las representaciones teatrales.

subida a la torre

En ella se encuentra la gran sorpresa. Todo el espacio está decorado con pinturas al fresco, apenas una pequeña muestra del lujo y el arte que debió adornar el palacio desde los tiempos del Gran Duque.

Los frescos, ocultos bajo sucesivos encalados, fueron descubiertos a mediados del siglo XX por Luis Martínez de Irujo, que los estudió. Fueron realizados por Cristóbal Passini entre 1567 y 1571 con la ayuda del pintor Miguel Ruiz de Carvajal y tal vez su hermano Juan Bautista Passini.

Las pinturas están formadas por arquitecturas fingidas al trampantojo (columnas, frontones, suelos… seguramente obra de Carvajal) y por figuras históricas, de Passini.

pinturas arq fingidas

En las paredes, las escenas históricas consisten en tres grandes frescos que representan la batalla de Mühlberg, protagonizada entre otros, como ya dijimos, por el propio III Duque de Alba.

La primera escena describe el paso del Elba de los tercios del Gran Duque de Alba y la entrada a la ciudad de Mühlberg.

Foto A. Sánchez Jiménez (*)

Foto A. Sánchez Jiménez

La segunda muestra el combate entre las tropas del Duque y los protestantes en el bosque de Lochau.

escena2

Foto A. Sánchez Jiménez

Y la tercera -de la que se perdió una parte-, el final de la batalla, con la entrega a Carlos V del Duque de Sajonia.

escena3

Foto A. Sánchez Jiménez

La bóveda y otros espacios están ocupados por figuras alegóricas.

figuras boveda

En el centro de la bóveda, el escudo de los Álvarez de Toledo.

frescos boveda

La ampliación realizada en el siglo XVI, recordemos para iluminar la estancia, también conserva las pinturas de sus muros donde se representan las Virtudes y las figuras de su bóveda.

boveda ventana

En su trabajo, citado más abajo, Antonio Sánchez Jiménez explica cómo los frescos, las escenas de la batalla, y la decoración de la Torre de la Armería inspiraron a Lope de Vega para componer su Arcadia, en la que incluiría referencias a los objetos y pinturas que aquí pudo contemplar.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

MARTÍNEZ DE IRUJO, Luis. La batalla de Mühlberg en las pinturas murales de Alba de Tormes. Real Academia BBAA San Fernando, Madrid, 1962.
RETUERCE VELASCO, Manuel. “El Castillo de Alba de Tormes: primeros resultados arqueológicos” en Boletín de Amigos del Museo de Salamanca, 1992.
SÁNCHEZ JIMÉNEZ, Antonio. “Furor, mecenazgo y enárgeia en la Arcadia (1598): Lope de Vega y los frescos de Cristoforo Passini para el palacio del Gran Duque de Alba”. Revista Etiópicas, nº 10, 2014.
Turismo de Salamanca. Castillo Duques de Alba. Torre del Homenaje. Salamanca, 2014.

 

 

Felipe Neri nació en Florencia el 21 de julio de 1515. En mayo de 1551, contaba 36 años, fue ordenado sacerdote; poco después fundó la Congregación del Oratorio, una sencilla comunidad de sacerdotes cuna de la futura Congregación canónica. Murió en Roma en 1595, el 26 de mayo, día en que se celebra su fiesta. Conocido como el Apóstol de Roma fue canonizado en 1622.

Bajo su advocación el Oratorio de Alcalá de Henares fue fundado por don Martín de Bonilla que consiguió la Licencia del Cardenal en 1694.

Un primer Oratorio provisional se encontraba en el lugar donde hoy se sitúa la Sacristía. Cuatro años después se decidió construir una nueva iglesia que no fue terminada hasta 1714. Su fachada de ladrillo conserva rasgos del barroco madrileño. El maestro de obras fue Bartolomé Oñoro, que dirigió la construcción con la colaboración de Pedro Crespo, quien se encargó de acabarla tras la muerte de Oñoro. Precisamente en la Sacristía, donde se originó, se halla una bonita maqueta de madera del conjunto actual, obra de Pablo Barrio, vecino de Alcalá.

san felipe neri maqueta

Plaza Padre Lecanda, 4

El Oratorio guarda en su interior valiosas obras de arte; hoy vamos a centrarnos en tres de ellas, tres pinturas que representan a San Felipe Neri.

Hasta 1811 el Oratorio conservó su decoración original. Se sabe que el retablo de la iglesia era obra de Tomás de Busto y que en él se encontraba una Apoteosis de San Felipe Neri, al parecer obra de Teodoro Ardemans; no se conserva, fue destruido por los franceses en la guerra de la Independencia.

El templo fue restaurado en 1854 durante el reinado de Isabel II. El retablo perdido fue sustituido por uno fingido, atribuido a Manuel Laredo, artista muy ligado a Alcalá, donde construyó su palacio, el Palacio de Laredo, incluso llegó a ser su Alcalde; fue gran coleccionista, restaurador y pintor. Otro espectacular trampantojo, también obra suya, es el de la Ermita de San Isidro.

A pesar de que este retablo de Laredo existió hasta hace relativamente poco tiempo (comienzos de los años 70 del siglo XX), solo tenemos una imagen, una postal del año 1920. Aunque no se aprecia el detalle de las pinturas ya que se trata de una vista general, se sabe que las esculturas que adornaban el altar eran San Felipe y Santa Teresa, donativos del fundador, que hoy continúan en el mismo lugar.

San Felipe, Anónimo del siglo XVII ; y Santa Teresa, una copia, también del siglo XVII, de la obra de Gregorio Fernández que se encuentra en el Museo Nacional de Valladolid.

Postal 1920

Tarjeta Postal, 1920 (ed. P.Lecanda)

El actual retablo es también fingido, un gran trampantojo, al parecer sin pretenderlo similar al anterior. Este es obra de Chordi Cortés.

san felipe neri nave

En la actualidad en la parte superior de la calle central hay un Calvario de Salvador Maella. Debajo, desde 2005 en que fue restaurado, en el centro se encuentra la Apoteosis de San Felipe Neri de Juan Vicente de Ribera, custodiada por las dos esculturas ya mencionadas, San Felipe a su derecha, Santa Teresa a la izquierda, en la misma posición que antaño.

retablo mayor

El retablo simula una construcción neoclásica, con columnas, sus capiteles y frontones.

retablo esculturas

La pintura de Ribera describe una escena situada en un jardín, en una terraza de baldosas rojas y blancas, en la que a la izquierda se adivina una balaustrada y una columna a la derecha. Es un escenario barroco en el que San Felipe se representa sobre una nube sostenida por ángeles. A la izquierda otros ángeles juegan con el bonete del santo en referencia a la dignidad cardenalicia que rechazó en varias ocasiones.

vicente de ribera

Juan Vicente de Ribera (1704)

Obra firmada y fechada, de 1704, como comentábamos en el artículo aquí dedicado al artista, probablemente le fue encargada por los propios Padres Filipenses, dadas las relaciones que con esta Congregación parece que mantuvo el pintor, según se desprende de las cláusulas de su testamento.

Del mismo tema es otra Apoteosis de san Felipe Neri atribuida a Teodoro Ardemans, dada a conocer por Elías Tormo en 1931 en su Guía de Alcalá de Henares.

Archivo Moreno Fototeca Patrimonio Histórico.

Archivo Moreno Fototeca Patrimonio Histórico.

Es una de las obras que figura en el inventario de la Colección Oratorio de San Felipe Neri fotografiada por Moreno, hoy conservada en la Fototeca del Patrimonio Histórico. En la ficha de la foto, anterior a 1938, figura catalogada como obra del siglo XVII. Hoy día su autoría no está demostrada, en el propio Oratorio está catalogado como Anónimo del siglo XVIII, mide 80 x 60 cm.

Se considera un boceto de la pintura que se encontraba en el retablo mayor, del mismo tema, destruido durante la Guerra de la Independencia como ya comentamos.

ardemans?

Representa al santo vestido de sacerdote contemplando a Cristo y la Virgen, sentados entre las nubes, sostenido por ángeles. Otro grupo de angelitos juegan en primer plano a la izquierda. Básicamente, es la misma representación del cuadro de Ribera.

Se encuentra en una capilla nueva, antiguo pasillo a la derecha del altar, hoy dedicada a San Felipe Neri. En este mismo lugar podemos admirar la tercera obra.

capilla copia reni

Anónimo de finales del siglo XVII, copia de la famosa pintura de Guido Reni, San Felipe Neri y la Virgen con el Niño, que está en Roma, en la iglesia de Santa María en Vallicella.

copia guido reni

Desde el pasado mes de mayo 2015 hasta el próximo de 2016 se celebra el V Centenario del nacimiento de San Felipe Neri. Una ocasión excelente para visitar el Oratorio y la bella Alcalá de Henares.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía

Jakubczyk, Bolek P. El Oratorio de San Felipe Neri de Alcalá de Henares. Madrid 2008.

Oratorio San Felipe Neri

 

Desde el pasado día 7 de octubre estamos asistiendo al espléndido ciclo Al fresco. Un recorrido por la pintura mural de Madrid, que continuará a lo largo de todo el trimestre.

El ciclo, iniciativa de la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid, es un lujo para profesionales, aficionados y estudiosos de la historia del arte madrileño. Consta de una serie de conferencias, un recorrido cronológico, desde el arte rupestre prehistórico hasta la pintura mural contemporánea, complementadas por visitas guiadas a algunos de los lugares en los que podemos admirar las obras; iglesias, algunas de las más bellas de Madrid, y edificios singulares como la Casa de la Panadería o la Bolsa. Además se ha editado un magnífico libro que recoge la historia de la pintura al fresco en Madrid y todas las intervenciones de restauración.

Las conferencias, que tienen lugar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, fueron inauguradas presentando un panorama de la pintura mural en la Comunidad de Madrid. El primer día se mostró un resumen de las intervenciones que han tenido lugar, que vamos a ir viendo con detalle en las charlas sucesivas. También se hizo referencia a los principales futuros proyectos de restauración. Entre las previsiones en la ciudad de Madrid se encuentran la Colegiata de San Isidro del siglo XVII, las iglesias de Santa Bárbara y de San José del XVIII, la de Santiago del XIX… y la ermita mudéjar del siglo XIII Nuestra Señora Santa María la Antigua en Carabanchel.

Junto al cuadro de la Virgen de Lis, ubicado en la Cripta de la Catedral de Santa María la Real de la Almudena, las pinturas de Carabanchel son los únicos ejemplos conservados de pintura medieval en la ciudad de Madrid.

Cuando en enero de 2014 visitamos la iglesia aquí en el blog, ya hicimos referencia a las pinturas encontradas en el ábside semicircular y en una hornacina en la epístola junto al altar. Aparecieron durante la restauración del templo llevada a cabo por la Comunidad entre 2000 y 2002. Los escasos vestigios no permiten apreciar los temas representados. Tampoco se conoce la fecha de su realización pero se cree que pertenecen a dos momentos distintos de la época gótica. Se espera que en una futura intervención se pueda estudiar y conocer tanto los motivos representados como la fecha de creación.

En el ábside se aprecia parte de una mandorla.

abside1

Y una figura enmarcada con motivos geométricos.

abside2

En el muro del fondo de la mencionada hornacina hay otra figura.

hornacina

Igualmente apareció durante las obras de restauración acometidas en 2000 oculta bajo decoraciones posteriores.

hornacina2

El pasado miércoles día 21 tras la conferencia dedicada a la Pintura mural medieval y del primer Renacimiento a cargo de Santiago Manzarbeitia, por parte de la Comunidad nos comunicaron que las pinturas de Santa María la Antigua están en peligro debido al mal estado de los muros en el ábside. Como mejor solución en este caso, los frescos van a ser retirados y trasladados a un lugar adecuado para su restauración. Luego volverán a su lugar.

Tanto la ermita como sus pinturas son joyas madrileñas únicas, de gran valor, es una gran noticia que se proceda a su estudio y restauración.

Por : Mercedes Gómez

Madrid es Madrid, es el título de la magnífica y sugestiva exposición que podemos visitar, hasta el próximo día 19 de octubre, en la galería Jorge Alcolea, en la calle de Claudio Coello, 28.

expo jorge alcolea

Cuatro pintores, Consuelo Hernández, Tomás Guzmán, Josefa Medina y J.M. Bernardo Bueno, unidos gracias a Madrid, como ellos mismos afirman. Según cuentan en la introducción al catálogo, se encontraron gracias a internet, una de tantas buenas amistades iniciadas gracias a las redes sociales. Poco a poco fueron debatiendo, conociéndose, hasta llegar a colgar sus cuadros, su diferente visión de la ciudad, en la misma galería. Llegaron a conocerse en un terreno más personal, además del artístico o profesional, y ahora comparten un espacio mostrando su pintura.

Consuelo Hernández observa escenas cotidianas, en una estación de metro, en los cafés… el Gijón, el recientemente cerrado Café Comercial… según ella misma cuenta no se trataba de pintar anécdotas sino captar el alma del lugar, el interior de estos cafés. Su pintura, evocadora, nos hace revivir los momentos allí disfrutados.

C. Hernández, Café Comercial, 2015. Óleo, tabla 120x90 cm.

C. Hernández, “Café Comercial”, 2015. Óleo sobre tabla 120×90 cm.

Tomás Guzmán se recrea en los bellos jardines madrileños, el Retiro, el Botánico, el Capricho… los traslada al lienzo y su pintura nos invita a pasear por ellos.

T. Guzmán, "Palacio de Osuna", óleo sobre lienzo 91x116 cm.

T. Guzmán, “Palacio de Osuna”, óleo sobre lienzo 91×116 cm.

Josefa Medina, más allá del realismo que todos comparten roza un hiperrealismo, y nos regala unas esculturas espectaculares, monumentos madrileños pintados.

J.Medina, "Cibeles", 2015. Óleo sobre lienzo 120x90 cm.

J.Medina, “Cibeles”, 2015. Óleo sobre lienzo 120×90 cm.

Bernardo Bueno es además de pintor, arquitecto. Quizá eso le ha llevado a la pintura de paisajes urbanos, casi exclusivamente desde 2013, como él mismo explica.

J.M. Bernardo, "Gran Vïa al amanecer", óleo sobre lienzo 65x92 cm.

J.M. Bernardo, “Gran Vïa al amanecer”, óleo sobre lienzo 65×92 cm.

Son cuatro pintores realistas, aunque diferentes, cada uno con personalidad propia. Cuatro miradas sobre Madrid que buscan la nuestra.

Por : Mercedes Gómez

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Galería Jorge Alcolea
Madrid es Madrid
Claudio Coello, 28

Seguimos en San Lorenzo del Escorial. Hoy, en silencio, y con una cierta emoción, nos dirigimos hacia la Sacristía del Monasterio, situada junto a la Basílica, por los majestuosos pasillos del Claustro Mayor.

escorial claustro

Primero accedemos a la antesacristía, un gran vestíbulo cubierto por una magnífica bóveda de grutescos pompeyanos o figuras caprichosas, obra de Nicola Granello, que recordemos también trabajó en la Sala de Batallas. En el centro se representa un ángel con una vasija y una toalla, referencias al agua purificadora con la que los sacerdotes se lavan las manos antes de entrar en la Sacristía.

boveda antesacristia

Con ese fin, en uno de los muros hay una bella fuente o lavatorio realizado en mármol, jaspe y bronce.

lavatorio antesacristia

Lavatorio antesacristía

 

Lavatorio antesacristía (detalle grifo)

Lavatorio antesacristía (detalle)

Y por fin entramos en la Sacristía. Treinta asombrosos metros de largo por nueve de ancho y once de altura sobre un suelo de mármol blanco y gris se presentan ante nuestros ojos.

sacristia escorial

En el lado izquierdo nueve ventanas que se asoman a los jardines del Monasterio iluminan la estancia.

ventana sacristia

La bóveda está igualmente decorada con grutescos, pintados al fresco por el mismo artista, Granello, y su hermanastro Fabricio Castello.

boveda sacristia

Son muchos los elementos valiosos que vamos descubriendo admirados. Las pinturas de Tiziano, Ribera, Lucas Jordán… Un espejo de cristal de roca regalo de la reina Mariana de Austria, madre de Carlos II… Muebles de fina madera con grandes cajoneras que guardan las casullas y otras prendas utilizadas en las celebraciones litúrgicas sin necesidad de doblarlas…

tiziano y espejo sacristia

Y la gran joya, situada al fondo, el suntuoso retablo barroco realizado entre 1685 y 1690, el retablo de la Sagrada Forma.

sagrada forma

El diseño y ejecución artística fue obra de José del Olmo, Maestro Mayor de Obras Reales. La riqueza de los materiales empleados impresiona. Bronce, madera y adornos de concha en las dos puertas a los lados que dan acceso al Camarín. Sobre ellas dos nichos y dos medallones de mármol blanco enmarcados en jaspe, representando historias relacionadas con la profanación de las Formas consagradas en la iglesia de Gorkum, Holanda, y la Forma considerada milagrosa, entregada a Felipe II.

sagrada forma1

En el centro, La Sagrada Forma, la extraordinaria pintura de Claudio Coello, cuya vida y obra ya conocimos aquí.

El cuadro, de tres por cinco metros, encargado por Carlos II, reproduce la escena, a modo de espejo, que tuvo lugar en la propia Sacristía, cuando en 1684 se trasladó la Sagrada Forma desde el altar de reliquias en la basílica hasta aquí.

Coello terminó la pintura en 1690, tres años antes de su muerte, y casi poco antes del fin del Barroco madrileño.

cuadro coello

Numerosos personajes asisten a la ceremonia. El P. Francisco de los Santos que se dispone para la bendición. Frente a él, a la derecha, arrodillado, el monarca Carlos II; detrás, los nobles. A la izquierda en el extremo inferior varios personajes aparecen como espectadores, entre ellos el propio Coello. Al fondo los niños cantores y los religiosos Jerónimos… En la parte superior tres figuras alegóricas, en relación a las figuras representadas debajo: el amor divino, la religión y la monarquía. La pintura está llena de símbolos.

La Forma quedó instalada en el camarín detrás del cuadro, oculta.

desde el camarin

La reliquia se guarda en un templete neogótico diseñado por el pintor Vicente López en el siglo XIX situado bajo dos ángeles y el Cristo crucificado de bronce dorado obra del escultor Pietro Tacca.

camarin

El Cristo es una de las joyas escultóricas del Monasterio, donde ya se encontraba al menos desde 1648. Realizado en el taller florentino de Tacca su primer destino fue el Panteón.

Desde aquí, en el interior del camarín, únicamente vemos la parte posterior del crucifijo de madera al que se encuentra unido el Cristo cuya figura solo adivinamos pues mira hacia la Sacristía.

cristo pietro tacca

Solo una vez al año, el último domingo de septiembre, el cuadro de Claudio Coello es bajado mediante poleas, de forma que no se dobla, y todo queda a la vista.

Así el próximo día 27 habrá ocasión de visitar la Sacristía y contemplar el Cristo de Pietro Tacca y el templete con la Sagrada Forma en su Custodia, de 10 a 13 h.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Portela Sandoval, Francisco José. “Varia sculptorica escurialensia”. Actas del simposium La escultura en el Monasterio del Escorial, 1994, pp. 215-254.

“Sacristía y Panteones”, Tesoros artísticos en el Monasterio del Escorial nº 11. Real Monasterio del Escorial 2013.

Fernández Peña, María Rosa. Blog Viajando tranquilamente por España, Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

monasteriodelescorial.com

 

Luis de Morales, gran pintor español, probablemente nació en Badajoz hacia 1510 y murió en la misma ciudad en 1586. Son varias las investigaciones realizadas acerca de su vida y su obra, y poco a poco se han ido descubriendo nuevos datos, aunque aún hoy su biografía continúa siendo un misterio en muchos aspectos.

Cuando Antonio Palomino habló de él en el siglo XVII en su libro “Las vidas de los pintores…” todavía ni se conocía su nombre, se le llamaba El Divino Morales, “porque todo lo que pintó fueron cosas sagradas, como porque hizo cabezas de Cristo, con tan gran primor y sutileza en los cabellos, que daban ganas de soplar para que se movieran…”

Según este autor fue alumno del pintor flamenco Pedro de Campaña en Sevilla, ciudad en la que pasó algún tiempo, “y dejó allí muchas pinturas de su mano, especialmente en algunas capillas antiguas.”

Se habla de su técnica flamenca muy trabajada, también de sus características italianizantes leonardescas, aparte de todo lo cierto es que se trata de un pintor con personalidad marcada, una figura del Renacimiento español al que se le reconoció su estilo propio. Fue famoso en su tiempo, tuvo su taller en el que trabajaron tres de sus hijos y su yerno entre otros colaboradores, y fue uno de los primeros pintores españoles muy repetidos (se realizaban copias, modellinos, en su obrador), quizá solo superado después por el Greco. Su éxito fue indiscutible. Se han perdido muchas de sus obras pero se conserva un buen número de ellas, en distintas ciudades españolas y otros lugares.

No fue casualidad que las tres primeras muestras organizadas en el Museo del Prado a partir de 1900 fueron las dedicadas al Greco, Goya y a Luis de Morales.

La exposición de Obras del Divino Morales se celebró durante el mes de mayo de 1917. Una de las obras expuestas fue la Virgen del Pajarito que en aquellos momentos, así consta en el Catálogo, era propiedad de doña María Moret, de Madrid, procedente de la Iglesia de la Concepción de Badajoz. Es una pintura realizada en 1546, quizá la más antigua conocida del autor.

L. de Morales "Virgen del Pajarito". Museo del Prado 1917.

L. de Morales “Virgen del Pajarito”, 1546 (2,10 x 1,58). Museo del Prado 1917.

Hoy se encuentra en Madrid, en la Parroquia de San Agustín, en la calle de Joaquín Costa nº 10, barrio de El Viso, distrito de Chamartín. Se trata de una de las iglesias construidas en la posguerra, obra de Luis Moya entre 1946-1950. A pesar de ser moderno el templo guarda varias obras de gran valor histórico y artístico desde los siglos XVI al XVIII, entre ellas la espléndida pintura de Luis de Morales.

L. de Morales. "Virgen del Pajarito". Iglesia de San Agustín.

L. de Morales. “Virgen del Pajarito”. Iglesia de San Agustín.

Al final del lado de la Epístola, antes de llegar al altar mayor, se encuentra el cuadro, pintura traspasada de tabla a lienzo, firmada por el pintor.

L. de Morales. "Virgen del Pajarito" (detalle). Iglesia de San Agustín.

L. de Morales. “Virgen del Pajarito” (detalle). Iglesia de San Agustín.

Ahora en 2015 el Museo del Prado prepara una nueva exposición, con el mismo título que hace casi cien años, El Divino Morales, que será inaugurada el próximo mes de octubre con el fin de reivindicar “el trabajo y la figura de Luis de Morales, prácticamente un siglo después de que presentara en sus salas la primera exposición monográfica dedicada al artista”.

El pintor utilizaba tablas de maderas muy nobles que han asegurado la conservación de la pintura. El Prado posee más de 20 obras suyas y su taller, de las cuales actualmente, en la sala 52c dedicada a la Pintura española del siglo XVI, se exponen ocho.

Una de ellas, muy bella, es La Virgen y el Niño, representativa de su estilo, expresión de la religiosidad de la época, con melancólica dulzura, como lo ha definido con acierto y encanto Leticia Ruiz.

L. de Morales "La Virgen y el Niño" (h.1565) (84 cm x 64 cm). Museo del Prado.

L. de Morales “La Virgen y el Niño” (h.1565) (84 cm x 64 cm). Foto: Museo del Prado.

También pintó con gran maestría retratos, como el de Juan de Ribera (1564), que fue Obispo de Badajoz entre 1562 y 1569, para quien trabajó Morales, se dice que como pintor de cámara.

L. de Morales. "Juan de Ribera", 1564 (40 cm x 28 cm)

L. de Morales. “Juan de Ribera”, 1564 (40 cm x 28 cm). Foto: Museo del Prado.

Son ocho pinturas realizadas entre 1560-75, la mejor época del pintor. A lo largo de este periodo creó grandes obras para retablos y otras aisladas para oratorios o casas particulares.

En algunos casos incorporó paisajes, uno de los más detallados y cuidados es el de La Oración en el Huerto, una magnífica obra de reciente exposición pues fue adquirida en 2013.

L. de Morales "Oración en el Huerto (1560-1570) (85 cm x 65,5 cm)

L. de Morales “Oración en el Huerto (1560-1570) (85 cm x 65,5 cm). Foto: Museo del Prado.

En la sala, en el extremo norte de la planta baja del Edificio Villanueva, comparte espacio con Juan de Juanes y con Juan Correa de Vivar.

Además, hasta el mes de octubre, El Divino Morales comparte espacio también con quien quizá fue su maestro, Pedro de Campaña, hasta ahora inédito en el Prado. Son dos pinturas extraordinarias, de pequeño formato, El Descendimiento y el Camino del Calvario, óleos sobre tabla de roble que deben ser admirados de cerca, pertenecientes a la donación Plácido Arango, que nos dan aún más motivos para visitar esta sala 52c del siempre apetecible, inmenso Museo del Prado. A la espera de la exposición dedicada al pintor renacentista extremeño, Luis de Morales.

Por Mercedes Gómez

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Fuentes:

Museo del Prado.
El Divino Morales.

Palomino, Antonio. Las vidas de los pintores y estatuarios eminentes españoles… Londres 1742.

Ver artículos en Revista de Estudios Extremeños

Catálogo. Exposición de obras del Divino Morales. Museo del Prado 1917.

Conferencia de Leticia Ruiz en el Museo del Prado, 4 diciembre 2012, “Melancólica dulzura: la pintura de Luis de Morales”, Ciclo Maestros en la sombra.

Finalizamos la serie dedicada a las Sargas, telas pintadas y al oficio de sargeros con la última obra mencionada en el primer artículo, una pieza datada en 1819 obra de Zacarías González Velázquez, propiedad del Museo Cerralbo. Esta sarga tampoco se puede ver hoy día, pero sí he podido conocer información valiosa, gracias a la Conservadora del museo Cristina Giménez Raurell.

Se trata de una pintura destinada al monumento funerario efímero levantado para las exequias de la joven reina María Isabel de Braganza, segunda esposa de Fernando VII, fundadora del Museo del Prado, que murió el 26 de diciembre de 1818 con solo 21 años. Fueron celebradas el día 2 de marzo de 1819 en la iglesia del Convento de San Francisco el Grande.

Fue obra de Isidro González Velázquez, Arquitecto Mayor del rey.

Estampa Museo de Historia “Cenotafio erigido para las reales exequias de la Reina María Isabel de Braganza”

Estampa Museo de Historia “Cenotafio erigido para las reales exequias de la Reina María Isabel de Braganza” “Isidro G. Velázquez. Grabador Francisco Jordán. (memoriademadrid.es)

Participaron los mejores artistas de la época, escultores, tallistas, carpinteros, doradores, vidrieros, tapiceros… el poeta Nicasio Gallego pronunció los discursos previos a los responsos por la reina.

El hermano del arquitecto, Zacarías –ambos formaron parte de una gran familia de artistas- realizó las pinturas, aguazo sobre sarga, veinticuatro metros de grisalla pintados para cubrir el pedestal del cenotafio que estaba coronado por un gran obelisco.

Zacarías González Velázquez (Madrid, 1763-1834), gran pintor de historia al estilo neoclásico, fue Pintor de Cámara de Fernando VII, también llegó a ser Director de la Real Academia de Bellas Artes.

El friso consta de dos piezas de ligamento en tafetán que suman cerca de veinticinco metros. Los dos lienzos se cosieron en horizontal, a lo largo.

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La obra está compuesta por 54 figuras que escenifican el duelo desfilando tristes por la reina desaparecida y nos hablan en un lenguaje alegórico.

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(detalle)

Los elementos fueron desmontados y repartidos por distintos lugares, Colegio de María de Aragón, fundaciones religiosas, Palacio Real, Casón del Buen Retiro… No se sabe cómo llegó esta pieza hasta el Palacio del marqués de Cerralbo. Se creyó destruida, pero felizmente se encuentra en las Colecciones del Museo. Catalogada en 1924, gracias a las fotos de Otto Wunderlich se sabe que hacia 1941 estuvieron expuestas en el piso bajo, un lienzo en la pared y el otro en la escalera que unía esta planta con el piso principal. Después la sarga fue almacenada.

En 2013 fue identificada por Alejandro Martínez Pérez, cuyo valioso trabajo sirvió para catalogar detalladamente la obra. Toda su interesante investigación se puede leer en el artículo citado al final.

Tras su restauración, actualmente se encuentra en los almacenes del museo.

Sería maravilloso que algún día pudiéramos contemplarla, acaso en una exposición y, puestos a soñar, verla junto a la sarga de Juan de Villoldo, del Museo de Historia. Imaginemos una exposición dedicada a las Sargas, telas pintadas… algún día en algún lugar.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Descripción del cenotafio erigido para las reales exequias de la reina nuestra señora Dª María Isabel de Braganza. Madrid 1819.

Martínez Pérez, Alejandro. “La muerte elocuente de una reina. El friso de Zacarías González Velázquez para el cenotafio de Isabel de Braganza (1819)”. Ars Magazine, nº 18, abril-junio 2013, pp. 58-70.

Museo de Historia (memoriademadrid)

Museo Cerralbo.

Contábamos hace unos meses que la pintura al temple sobre tela es una técnica muy antigua aunque su uso se desarrolló durante la Edad Media y llegó a ser muy habitual en los siglos XV y XVI en Flandes, llegando a otros países, entre ellos España. Los sargueros españoles eran los cleederscrivers flamencos o, en inglés, los cloth painters (pintores de telas). Era un oficio más, regulado por las Ordenanzas, como el de dorador, el pintor de retablos, de techumbres de madera o de murales.

Ahora vamos a completar aquel artículo Sargas, telas pintadas gracias al conocimiento de nuevos documentos e información.

Libros de Acuerdos

Comenzamos hoy refiriéndonos a las mencionadas Ordenanzas que la investigadora Mercedes Agulló sacó a la luz, tal vez único documento conocido sobre el tema, incluidas en su libro Noticias sobre pintores madrileños de los siglos XVI y XVII.

Con fecha 11 de mayo de 1543 el Ayuntamiento estaba reunido como era habitual en las Casas de la plaza de San Salvador –hoy plaza de la Villa–. Ese día firmaron y publicaron en las Actas de reunión las Ordenanças de pintores, ordenanzas para el ofiçio de pintores de sargería.

Habían sido solicitadas por algunos oficiales sargeros vecinos de la Villa para que los pintores fueran examinados y que solo ejercieran el oficio si antes eran declarados hábiles para ello.

Se estableció que ningún pintor del arte de la sargería de cualquier calidad o condición podía pintar en Madrid si no era examinado por los examinadores nombrados por la Villa, bajo pena de 600 maravedíes si hiciera lo contrario, el doble la segunda vez que infringiera la norma. A la tercera sería privado del oficio y desterrado de Madrid y su tierra.

Firmados los acuerdos, los presentes, el Corregidor y los Regidores suplicaban a Su Majestad los confirmara y mandara guardar.

Poco después, aproximadamente en 1547 fue cuando fueron instaladas las grandes sargas que cubrían el retablo de la bellísima Capilla del Obispo, entre las que estaba la que parece única pieza conservada, que ya vimos, el Descendimiento de la Cruz, de Juan de Villoldo, hoy guardada en los almacenes del Museo de Historia.

Así consta en el Inventario del Ayuntamiento de Madrid 2014, Muebles de carácter histórico o artístico.

El Descendimiento

El Descendimiento

La sarga está archivada con el nº 00073057 como Pintura, temple sobre sarga, con el título de “Descendimiento”, Juan de Villoldo, aprox. año 1547. Medidas 7,90 x 3,10 m.

Continuará…

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

AGULLÓ y COBO, Mercedes. Noticias sobre pintores madrileños de los siglos XVI y XVII. Departamentos de Historia del Arte de las Universidades de Granada y Autónoma de Madrid. Granada 1978. Pág. 193.

Inventario del Ayuntamiento de Madrid. Muebles de carácter histórico o artístico. Madrid 2014.

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