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Finalizamos la serie dedicada a las Sargas, telas pintadas y al oficio de sargeros con la última obra mencionada en el primer artículo, una pieza datada en 1819 obra de Zacarías González Velázquez, propiedad del Museo Cerralbo. Esta sarga tampoco se puede ver hoy día, pero sí he podido conocer información valiosa, gracias a la Conservadora del museo Cristina Giménez Raurell.

Se trata de una pintura destinada al monumento funerario efímero levantado para las exequias de la joven reina María Isabel de Braganza, segunda esposa de Fernando VII, fundadora del Museo del Prado, que murió el 26 de diciembre de 1818 con solo 21 años. Fueron celebradas el día 2 de marzo de 1819 en la iglesia del Convento de San Francisco el Grande.

Fue obra de Isidro González Velázquez, Arquitecto Mayor del rey.

Estampa Museo de Historia “Cenotafio erigido para las reales exequias de la Reina María Isabel de Braganza”

Estampa Museo de Historia “Cenotafio erigido para las reales exequias de la Reina María Isabel de Braganza” “Isidro G. Velázquez. Grabador Francisco Jordán. (memoriademadrid.es)

Participaron los mejores artistas de la época, escultores, tallistas, carpinteros, doradores, vidrieros, tapiceros… el poeta Nicasio Gallego pronunció los discursos previos a los responsos por la reina.

El hermano del arquitecto, Zacarías –ambos formaron parte de una gran familia de artistas- realizó las pinturas, aguazo sobre sarga, veinticuatro metros de grisalla pintados para cubrir el pedestal del cenotafio que estaba coronado por un gran obelisco.

Zacarías González Velázquez (Madrid, 1763-1834), gran pintor de historia al estilo neoclásico, fue Pintor de Cámara de Fernando VII, también llegó a ser Director de la Real Academia de Bellas Artes.

El friso consta de dos piezas de ligamento en tafetán que suman cerca de veinticinco metros. Los dos lienzos se cosieron en horizontal, a lo largo.

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La obra está compuesta por 54 figuras que escenifican el duelo desfilando tristes por la reina desaparecida y nos hablan en un lenguaje alegórico.

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(detalle)

Los elementos fueron desmontados y repartidos por distintos lugares, Colegio de María de Aragón, fundaciones religiosas, Palacio Real, Casón del Buen Retiro… No se sabe cómo llegó esta pieza hasta el Palacio del marqués de Cerralbo. Se creyó destruida, pero felizmente se encuentra en las Colecciones del Museo. Catalogada en 1924, gracias a las fotos de Otto Wunderlich se sabe que hacia 1941 estuvieron expuestas en el piso bajo, un lienzo en la pared y el otro en la escalera que unía esta planta con el piso principal. Después la sarga fue almacenada.

En 2013 fue identificada por Alejandro Martínez Pérez, cuyo valioso trabajo sirvió para catalogar detalladamente la obra. Toda su interesante investigación se puede leer en el artículo citado al final.

Tras su restauración, actualmente se encuentra en los almacenes del museo.

Sería maravilloso que algún día pudiéramos contemplarla, acaso en una exposición y, puestos a soñar, verla junto a la sarga de Juan de Villoldo, del Museo de Historia. Imaginemos una exposición dedicada a las Sargas, telas pintadas… algún día en algún lugar.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Descripción del cenotafio erigido para las reales exequias de la reina nuestra señora Dª María Isabel de Braganza. Madrid 1819.

Martínez Pérez, Alejandro. “La muerte elocuente de una reina. El friso de Zacarías González Velázquez para el cenotafio de Isabel de Braganza (1819)”. Ars Magazine, nº 18, abril-junio 2013, pp. 58-70.

Museo de Historia (memoriademadrid)

Museo Cerralbo.

Contábamos hace unos meses que la pintura al temple sobre tela es una técnica muy antigua aunque su uso se desarrolló durante la Edad Media y llegó a ser muy habitual en los siglos XV y XVI en Flandes, llegando a otros países, entre ellos España. Los sargueros españoles eran los cleederscrivers flamencos o, en inglés, los cloth painters (pintores de telas). Era un oficio más, regulado por las Ordenanzas, como el de dorador, el pintor de retablos, de techumbres de madera o de murales.

Ahora vamos a completar aquel artículo Sargas, telas pintadas gracias al conocimiento de nuevos documentos e información.

Libros de Acuerdos

Comenzamos hoy refiriéndonos a las mencionadas Ordenanzas que la investigadora Mercedes Agulló sacó a la luz, tal vez único documento conocido sobre el tema, incluidas en su libro Noticias sobre pintores madrileños de los siglos XVI y XVII.

Con fecha 11 de mayo de 1543 el Ayuntamiento estaba reunido como era habitual en las Casas de la plaza de San Salvador –hoy plaza de la Villa–. Ese día firmaron y publicaron en las Actas de reunión las Ordenanças de pintores, ordenanzas para el ofiçio de pintores de sargería.

Habían sido solicitadas por algunos oficiales sargeros vecinos de la Villa para que los pintores fueran examinados y que solo ejercieran el oficio si antes eran declarados hábiles para ello.

Se estableció que ningún pintor del arte de la sargería de cualquier calidad o condición podía pintar en Madrid si no era examinado por los examinadores nombrados por la Villa, bajo pena de 600 maravedíes si hiciera lo contrario, el doble la segunda vez que infringiera la norma. A la tercera sería privado del oficio y desterrado de Madrid y su tierra.

Firmados los acuerdos, los presentes, el Corregidor y los Regidores suplicaban a Su Majestad los confirmara y mandara guardar.

Poco después, aproximadamente en 1547 fue cuando fueron instaladas las grandes sargas que cubrían el retablo de la bellísima Capilla del Obispo, entre las que estaba la que parece única pieza conservada, que ya vimos, el Descendimiento de la Cruz, de Juan de Villoldo, hoy guardada en los almacenes del Museo de Historia.

Así consta en el Inventario del Ayuntamiento de Madrid 2014, Muebles de carácter histórico o artístico.

El Descendimiento

El Descendimiento

La sarga está archivada con el nº 00073057 como Pintura, temple sobre sarga, con el título de “Descendimiento”, Juan de Villoldo, aprox. año 1547. Medidas 7,90 x 3,10 m.

Continuará…

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

AGULLÓ y COBO, Mercedes. Noticias sobre pintores madrileños de los siglos XVI y XVII. Departamentos de Historia del Arte de las Universidades de Granada y Autónoma de Madrid. Granada 1978. Pág. 193.

Inventario del Ayuntamiento de Madrid. Muebles de carácter histórico o artístico. Madrid 2014.

El Parque Móvil de los Ministerios Civiles, Vigilancia y Seguridad fue creado según Decreto del Consejo de Ministros, de 28 de septiembre de 1935. Va a cumplir por tanto 80 años, que celebra con una exposición que nos cuenta su larga historia, desde su origen en la República, su desarrollo a lo largo de la Dictadura, y situación actual bajo la Monarquía Parlamentaria. Y nos invita a conocer una parte de sus instalaciones.

Calle Cea Bermúdez, 1-5

Calle Cea Bermúdez, 1-5

Situado en la calle Cea Bermúdez nº 5 -el conjunto arquitectónico ocupa casi toda la manzana entre esta calle y las de Bravo Murillo y Donoso Cortés-, el antiguo organismo ha abierto sus puertas a los ciudadanos.

panel

Según la Guía del Colegio de Arquitectos de Madrid, en 1944 terminaron las obras de construcción de la primera fase de las viviendas del Poblado del Parque Móvil San Cristóbal, según proyecto del arquitecto José Fonseca Llamedo. La 2ª fase se construyó entre 1948 y 1952. Hacia 1950 Antonio Arroyo edificó los garajes y talleres. También se creó una capilla (h. 1950) y una escuela (1955).

Esa era su singularidad, que después de la guerra el Parque fue planificado como una ciudad autosuficiente, con todos los servicios que sus habitantes pudieran necesitar. Es un importante ejemplo del llamado “paternalismo industrial consistente en la construcción de poblados para los trabajadores en torno a las instalaciones fabriles o mineras donde prestaban sus servicios”.

Por una parte la muestra nos narra esta historia de 80 años de servicio público a través de la movilidad, por otra es un recorrido por la sociedad española a lo largo de todo ese tiempo.

La primera parte nos cuenta la historia y evolución mediante paneles y fotografías. Luego vemos una recreación de un antiguo despacho y algunos objetos, entre ellos un album fotográfico.

oficina

Oficina

Las oficinas han cambiado mucho…

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Máquina de escribir “Mercedes”

A continuación accedemos al espectacular Taller en el que continúan trabajando algunas personas mientras los visitantes contemplamos todos los objetos, recreaciones de los diferentes lugares que componían el Parque, automóviles antiguos y modernos, etc.

Exterior del Taller, desde el inicio de la calle Joaquín María López

El Taller, desde el inicio de la calle Joaquín María López

El Taller es un espléndido ejemplo de arquitectura industrial, una gran nave de una sola planta con techo en forma de dientes de serrucho, estilo que permitía crear grandes espacios y una mayor entrada de luz en los talleres o fábricas.

taller 1

La exposición nos muestra cómo era el Gabinete médico, que se cree existió desde el principio, la Peluquería, el Economato…

economato

Y no olvidaban el aspecto de ocio, había sesiones de cine y teatro para los trabajadores en el Salón de Actos. El Parque contaba con su propia Imprenta, Residencia de conductores, etc.

automoviles

Hasta los años 70 del pasado siglo XX funcionó una Escuela de aprendices, donde aprendían los oficios, chapistas, pintores, mecánicos.

Era un forma de proteger e incentivar al trabajador cualificado, también sin duda una forma de control.

autos

La exposición es muy interesante, por su contenido y por la posibilidad de acceder al taller, además es una ocasión única de ver el mural de Germán Calvo, Los oficios del automóvil, pintado en 1951.

mural parque movil

Mide 26 metros de largo por 1,6 de alto, y representa las distintas escenas de los oficios, Tapicería, Carpintería –antiguamente los vehículos eran de madera-, Construcción del parque móvil, el Estudio del arquitecto, la Soldadura y la Pintura.

Este mural es “posiblemente la única réplica en contenido y tamaño de los célebres murales industriales que Diego Rivera pintó a principios de los años treinta en las factorías automovilísticas de Ford y General Motors, en la ciudad norteamericana de Detroit”, como recuerdan en la propia Nota de prensa del Ministerio de Hacienda en la inauguración de la muestra, en referencia al gran muralista mexicano.

mural carpinteria

La exposición permanecerá abierta al público, en el Parque Móvil del Estado, desde el 10 de julio al 30 de septiembre (agosto cerrado), en horario de 9,30 a 13,30 horas.

Por : Mercedes Gómez

 

 

A Juan,
por hablarme de Luis Quintanilla, y de otras cosas.

 

Luis Quintanilla nació en 1893 en Santander. Su familia pertenecía a la burguesía acomodada, conservadora. Luis fue la oveja negra, decían. Fue pintor y fresquista, también dibujante y grabador; artista importante, comprometido con la República, fue activista político, socialista. Vivió la guerra y finalmente el exilio. Fue boxeador, espía…Conoció a personajes notables, escritores, pintores… seductor… su vida fue apasionante y apasionada.

En 1912, con poco más de 18 años, como tantos artistas viajó a París donde conoció a Juan Gris, aprendió y vivió el ambiente cubista. A los tres años volvió a España, donde en Madrid participó en las tertulias de moda por entonces, nuevamente a París… Tuvo relación con grandes pintores, Chagall, Modigliani… y entabló una gran amistad con Ernest Hemingway.

(Foto: www.lqart.org)

(Foto: lqart.org)

Su interés por la técnica del fresco y una beca de la Junta de Ampliación de Estudios en 1924 le llevaron a Italia.

Dos años después regresó y expuso en el Círculo de Bellas Artes de Madrid los bocetos que había hecho en Italia, a partir de lo cual le salieron encargos de pintura mural, entre ellos, en Madrid, los frescos del Palacio de Liria (1927).

En 1929 había ingresado en el Partido Socialista. Tuvo amistad, entre otros, con Juan Negrín y Largo Caballero.

Otros encargos que recibió fueron los frescos de la Sala de Conferencias de la Casa del Pueblo (1931), el fresco Mujeres (1931) para el antiguo Museo de Arte Moderno (1931), los del Pabellón de Gobierno de la Ciudad Universitaria (1932) y los del Monumento a Pablo Iglesias, que realizó junto con el escultor Emiliano Barral (1934-1936). De todos el de Mujeres es el único que se conserva, hoy propiedad del Museo Reina Sofía.

Llegó la guerra, que vivió en primera fila, recorrió el frente, conoció el horror, lo pintó y lo dibujó.

(Foto: www.lqart.org)

(Foto: lqart.org)

Sus dibujos se expusieron en plena guerra, en 1937, en el Hotel Ritz de Barcelona.

Después, en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

Museo Reina Sofía

Museo Reina Sofía

Todo esto fue un éxito para el pintor, y fue uno de los elegidos en 1938 para representar a España en la Exposición de Nueva York -como en 1937 lo había sido Pablo Picasso, cuando creó el Guernica para la Exposición de París-.

Así, por encargo del Gobierno de la República, junto a otros artistas españoles viajó a Nueva York para decorar el Pabellón de España en la Exposición Universal de 1939. Fue uno de los muchos intelectuales que trabajaron en defensa de la República, Miguel Hernández lo llamó el batallón del talento.

(Foto: www.lqart.org)

(Foto: lqart.org)

Pero cuando finalizó los frescos terminó la guerra, y el nuevo Gobierno del General Franco anuló la muestra, España no participó en la Exposición de Nueva York.

Con su mujer, Jan Speirs (Foto: www.lqart.org)

Con su mujer, Jan Speirs (Foto: lqart.org)

Los frescos se expusieron por última vez en Nueva York en 1940, creyéndose desaparecidos desde entonces.

Luis Quintanilla llegó a ser muy famoso en Nueva York, como artista y por su compromiso con la defensa de la democracia en España. Cuando llegó el momento del exilio allí se instaló, en la calle 8, con su mujer, a la que había conocido en Madrid –se habían casado en febrero de 1939- y su hijo, que nació en enero de 1940. Vivió años de bienestar, entre 1940 y 1945, en los que entre otros trabajos realizó bocetos para películas en Hollywood, como escenógrafo, retratos a personajes famosos, Gary Cooper, John dos Passos, etc. En 1946 publicó el libro Franco’s Black Spain, la España Negra de Franco, serie de 40 dibujos realizados durante la guerra.

Padre e hijo (Foto: www.lqart.org)

Padre e hijo (Foto: lqart.org)

Su vida ha sido narrada en un magnífico y emocionante documental emitido en La 2 de TVE en 2014, titulado Los otros Guernicas. En el documental, una de las intervenciones más interesantes, emotiva, y también triste, es la de su hijo Paul, que recuerda aquella época. Cuenta que su padre entonces tenía muchos amigos, disfrutaba de una vida rica en Estados Unidos, pero que “fue muy duro para él” el estar lejos de su país.

A finales de la década de los 40 la situación, la visión política americana cambió, su pintura dejó de interesar, y comenzó a escribir para poder tener ingresos.

En 1958 se marchó, abandonando a su familia. Resulta dramático escuchar a Paul Quintanilla (por entonces debía tener 18 años) hablar ahora de su padre, también triste ver su mirada : “Se fue a París para intentar revalorizar su nombre como artista, y pensamos que iba a volver, mostrar sus pinturas, venderlas… pero las cosas no funcionaron así… y mis padres se separaron”.

Luis Quintanilla vivió veinte años en París, fue una etapa en la que creó buenas pinturas pero una vez más perdió clientes y llegaron tiempos difíciles.

En su "Palomar" , el nombre que dio a su estudio en 61 Franklin D. Roosevelt Avenue en Paris. (Foto: www.lqart.org)

En su “Palomar” , el nombre que dio a su estudio en 61 Franklin D. Roosevelt Avenue en Paris. (Foto: lqart.org)

 

En 1976 volvió a España, ya mayor y con problemas de salud. Murió en Madrid a finales de 1978.

La sorpresa surgió en 1990 cuando aparecieron los frescos que se creían desaparecidos. Él contó que se habían perdido en una inundación, pero no era cierto. Los debió vender, nunca se sabrá qué ocurrió, ni por qué lo hizo. Aparecieron en los muros de un pasillo de un cine en Nueva York, y tras grandes esfuerzos y negociaciones fueron recuperados, los otros Guernica llegaron a Santander en febrero de 2007. Hoy se encuentran en el Paraninfo de la Universidad de Cantabria. Son cinco grandes paneles titulados: Dolor, Destrucción, Huida, Soldados y Hambre, agrupados bajo el nombre genérico de Ama la paz y odia la guerra.

En 2010 en la exposición dedicada a Miguel Hernández en la Biblioteca Nacional, La sombra vencida, fueron expuestos tres de ellos, Hambre, Soldados y Dolor.

Dice Paul Quintanilla, que nació y creció en Estados Unidos : “Creo que fue una gran pérdida, si no hubiera tenido que abandonar España…”, ¡cuántos grandes frescos hubiera podido pintar!

En Madrid podemos ver algunos dibujos, propiedad de Paul, que están depositados en el Museo Reina Sofía.

Museo Reina Sofía

Museo Reina Sofía

En la segunda planta, en la que el Guernica de Pablo Picasso acapara casi todas las miradas, al fondo, la última sala, la 206.09, a la que quizá no todos los visitantes lleguen, está dedicada a Luis Quintanilla.

Museo Reina Sofía. Sala 206.09

Museo Reina Sofía. Sala 206.09

En ella se encuentran sus Dibujos de la guerra, de 1937 y la España negra, de 1938.

Dibujos de la guerra. Museo Reina Sofía.

Dibujos de la guerra. Museo Reina Sofía.

Y tres bellos dibujos con grafito y acuarela, de 1942-43.

“Ruinas” 1943. Museo Reina Sofía.

“Ruinas” 1943. Museo Reina Sofía.

Todas las obras son depósito de su hijo Paul Quintanilla.

Paul también mantiene una página web, The art and world of Luis Quintanilla, El arte y el mundo de Luis Quintanilla, hermoso homenaje a su padre.

Luis Quintanilla, que en cierto modo iba a ser el pintor de la República, fue el pintor de la guerra.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Gil Orrios, Ángel: “Los frescos de Luis Quintanilla sobre la guerra Civil aparecen en un cine «porno» de Nueva York”. El País, 8.11.1990, p. 35.

López Sobrado, Esther. “Sobre la pintura mural de Luis Quintanilla”. Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, Tomo 58, 1992.

Los frescos de Luis Quintanilla sobre la guerra. Catálogo. Universidad de Cantabria. 2007.

Luis Quintanilla, testigo de guerra. Catálogo. Universidad de Cantabria, 2009.

Luis Quintanilla en el Museo Reina Sofía. Obras.

Se acaba de inaugurar en la Biblioteca Nacional la extraordinaria exposición Vicente Carducho. Teoría y práctica del dibujo en el Siglo de Oro, que podremos visitar hasta el próximo 6 de septiembre.

La muestra es el resultado del trabajo de sus comisarios Isabel Clara García-Toraño, Álvaro Pascual Chenel y Ángel Rodríguez Rebollo. Unos días antes tuvimos la suerte y el placer de asistir a las previas Jornadas El Dibujo madrileño en el siglo XVII, organizadas por la Biblioteca junto a la Fundación Universitaria Española. Ellos fueron solo tres de los grandes especialistas que participaron y nos ofrecieron dos días magníficos, hablándonos del arte y del dibujo en el Madrid del siglo XVII.

expo carducho

Aunque históricamente su obra se ha visto eclipsada por haber sido contemporáneo del genio Diego Velázquez, Carducho fue uno de los pintores más importantes en las primeras décadas del siglo XVII. En su propia época gozó de gran prestigio y fue muy prolífico, además fundó una Academia de Dibujo y su influencia fue decisiva en lo que hoy conocemos como Escuela Madrileña. Felizmente en la actualidad se está recuperando su arte y su figura.

Vicencio (o Vicente) nació hacia 1576 en Florencia. Llegó a España siendo un niño de unos 9 años -no se sabe exactamente porqué, siendo tan pequeño-, con su hermano Bartolomé que contaba con poco más de 25, quien como otros artistas italianos se trasladó al Escorial a trabajar para el rey Felipe II en la pintura de los frescos del Monasterio, con su maestro Federico Zuccaro.

Así, acompañando a su hermano, el joven Vicente se formó en un principio en el arte italiano, en el manierismo del Escorial, para llegar al barroco español que culminarían sus discípulos, que trabajaron con él en su obrador, sobre todo Francisco Ricci (o Rizi).

Con Juan Gómez de Mora, que era su amigo además de Maestro Mayor de la Villa, trabajó en diversos proyectos. En el Palacio del Pardo, que fue reconstruido tras su incendio en 1604, en la Torre de la Parada… en Madrid en la Iglesia del Convento de la Encarnación, etc.

Además de para el rey, y para los monasterios de patronato real, trabajó para la nobleza y para casi todos los conventos madrileños. El retablo del altar mayor de San Antonio de los Portugueses (luego de los Alemanes), del que se conservan dos pinturas en la Sacristía actual, la Santa Cena del retablo mayor de la iglesia de las Carboneras, de gran valor artístico, y también histórico ya que se conserva en su lugar desde que fue inaugurado en 1625. Etc.

Era el Madrid que dibujó Antonio Mancelli, con quien Vicente Carducho tuvo mucha relación, el Madrid de Felipe III, de su arquitecto Juan Gómez de Mora, los últimos años de Cervantes, el escultor Manuel Pereira que vivía en la calle de Cantarranas, actual Lope de Vega. Los comienzos del reinado de Felipe IV, el Madrid de Félix Castello, uno de sus discípulos, que también vivía en la plazuela de Antón Martín, de Luis de Góngora, otro amigo…

Plano de A.Mancelli (1621) (detalle)

Plano de A.Mancelli (1623) (detalle)

El Madrid de Lope de Vega, otro ilustre vecino y gran amigo que le mencionó en alguna de sus obras y que le dedicó un soneto:

A Vicencio Carducho, Pintor ilustre.

soneto de lope

Era el Madrid del Siglo de Oro.

Los Carducho vivieron y trabajaron, ya para siempre, en el barrio que hoy es conocido como de Las Letras, en torno a la Iglesia de San Sebastián, en cuyos archivos figuran algunos datos que nos hablan de su vida.

Vicente se casó con Francisca de Benavides el día 3 de febrero de 1608, siendo su hermano Bartolomé uno de los testigos.

Bartolomé Carducho tuvo su casa en la actual calle de Atocha 54, en Antón Martín, donde una placa municipal lo recuerda. Murió solo nueve meses después, en noviembre de ese mismo año 1608, con solo 48 años. Al año siguiente Vicente heredó el cargo de Pintor del rey Felipe III que antes había logrado su hermano.

Vicente Carducho tuvo tres casas-taller, cercanas entre sí:

En 1611 vivía en la esquina de las calles de Huertas y Echegaray.

echegaray huertas

En 1614, en la calle del Prado actual nº 4, donde una placa también lo recuerda.

placa calle prado

Finalmente, entre 1626 y 1628, en la calle de Atocha, junto a la iglesia de San Sebastián –manzana 235, casas 9 y 10, de su propiedad–.

Calle de Atocha

Calle de Atocha

Viviendo ya en la calle de Atocha, por los documentos de la parroquia se sabe que Vicente Carducho estaba casado con Francisca Astete, que también murió, en noviembre de 1630.

Durante las Jornadas, Ángel Aterido comenzó su conferencia dedicada al Dibujo madrileño en la segunda mitad del siglo XVII, con el Plano de Pedro Texeira de fondo, diciendo que en esos momentos Madrid era “una de las ciudades mejor dibujadas de Europa”.

En la exposición se muestra una reproducción del plano de Texeira en el que se han marcado los lugares en los que trabajó Carducho. El Alcázar, el Palacio del Buen Retiro, y… hasta veintinueve conventos. Todo ello lo llevó a cabo en sus tres casas-obrador.

mirando el texeira

Hoy Madrid ha cambiado mucho, apenas quedan construcciones de la época, pero el recorrido por este barrio, la calle del Prado, Echegaray, Huertas, hasta Atocha, es muy evocador, es de los pocos que conservan las huellas del siglo XVII.

La época más activa del pintor fue entre los años 1626 y 1634, en que realizó entre otras su gran obra, las cincuenta y cuatro pinturas de gran tamaño –de las que se conservan cincuenta y dos– más dos pequeñas que representaban los escudos del rey y de la Orden cartuja, perdidos, para el Claustro del Monasterio de Santa María del Paular, que después de su dispersión han sido restauradas y han vuelto a su lugar de origen.

Fueron realizadas a lo largo de seis años en su taller de la calle Atocha, con la ayuda de sus discípulos, entre ellos Félix Castello. En la exposición, en la que se muestra alguno de los dibujos preparatorios, se recrea el alzado del Claustro de la Cartuja del Paular con todas las pinturas.

el paular

Los dibujos en el siglo XVII tenían distintos objetivos, dentro de la idea pictórica del momento servían de patrón y modelo para los discípulos en el taller. Así ocurrió con la gran obra del Paular.

La exposición es espléndida. Observar de cerca las bellísimas obras permite admirar la gran meticulosidad y perfección en los detalles del artista. Son una maravilla.

Una de las características de los dibujos de Carducho es el uso del albayalde, pigmento blanco que utilizó con maestría. Hay varios ejemplos en la exposición de la Biblioteca Nacional, algunos sobre papel azul. Como este dibujo sobre papel azul grisáceo verjurado realizado con lápiz negro, pincel, aguada parda y realces de albayalde.

Aparición del padre Basilio de Borgoña a San Hugo de Lincoln (1632) (BNE) Preparatorio para la pintura (El Paular)

Aparición del padre Basilio de Borgoña a San Hugo de Lincoln (1632) (BNE) Preparatorio para la pintura (El Paular)

Clara de la Peña, otra de las personas participantes en las Jornadas, en su interesante conferencia sobre la Disponibilidad y uso del papel en el dibujo madrileño del siglo XVII, utilizó una frase que Carducho había escrito en su Tratado: “Los rasguños, esquicios y dibujos se hacen sobre papel blanco…”

Había papel blanco de baja y de alta calidad. El de mayor calidad se importaba de Flandes, Francia, incluso Italia, y era caro; el papel de estraza y el papel azul, más bastos, se fabricaban en España y eran más baratos.

Además de una gran conocimiento de la técnica del dibujo, Carducho dominaba el uso del papel y de los colores.

Demonio huyendo, lápiz negro sobre papel blanco de baja calidad (243 mm x 180 mm)

Demonio huyendo, lápiz negro sobre papel blanco  (243 mm x 180 mm). Museo del Prado.

Un ejemplo en papel blanco de calidad es el dibujo Expulsión de los moriscos con el que en 1627 participó en el certamen que ganaría Velázquez. Ninguno de los cuadros se conserva, perdidos en el incendio del Alcázar, pero sí el dibujo de Carducho.

Expulsión de los moriscos. 1627. Museo del Prado.

Expulsión de los moriscos. 1627. Museo del Prado.

Carducho fue un hombre culto, de formación intelectual sólida, pintor y dibujante, también teórico del arte. Su biblioteca era una de las más importantes de un pintor en el siglo XVII en la que abundaban los tratados de arquitectura. Además de por sus pinturas y sus dibujos fue conocido por su tratado Diálogos de la Pintura (1633). Se pintó a sí mismo escribiéndolo.

Carducho. Autorretrato (1633-1638)

Carducho. Autorretrato (1633-1638) (Glasgow, Pollock House)

Vicente Carducho murió en Madrid, la ciudad a la que llegó siendo un niño, en la que creció, estudió, creó una Academia de Dibujo, vivió, escribió, se casó, tuvo amigos, dibujó, pintó… en 1638, a la edad de 62 años.

Por : Mercedes Gómez

Fuentes y bibliografía:

Museo del Prado. Vicente Carducho.
Vicente Carducho en la Biblioteca Nacional.
Planimetría General de Madrid.
Fernández, Matías. Parroquia madrileña de San Sebastián: algunos personajes de su archivo. Caparrós ed. 1995.
Muñoz de la Nava Chacón, J.M. “Antonio Mancelli: corógrafo, iluminador, pintor y mercader de libros en el Madrid de Cervantes (I)”. Revista Torre de los Lujanes, Nº 57 (2005).

En los parques y jardines, Reales Sitios como la Casa de Campo o el Buen Retiro, siempre existieron además de palacios, estancias lujosas y caprichos, otro tipo de construcciones cuyo fin era utilitario. Las casitas de los guardas, almacenes, invernaderos, estufas, talleres… algunas de ellas se conservan.

paseo fernan nuñez

En el extremo sur del Retiro, junto al Real Observatorio, a los pies del Cerrillo de San Blas, se encuentra un conjunto originalmente formado por el Vivero, un Almacén y Talleres, construido a finales del siglo XIX, comienzos del XX, creado como zona de servicios separada del parque, rodeada por una tapia de la que se conservan algunos tramos; son una muestra de cómo era la cerca que rodeaba el Retiro, que poco a poco fue sustituyéndose por la verja actual.

tapia retiro

Esta antigua tapia de mampostería y ladrillo, uno de los pocos ejemplos que subsisten en los Jardines, y en todo Madrid, separa el llamado Huerto del Francés (donde se encuentra la reconstrucción de una de las norias de la antigua Fábrica de Porcelana) del Vivero.

El llamado Vivero de Estufas del Retiro es uno de los viveros municipales, junto con el de la Casa de Campo y el de Migas Calientes. Subiendo por el Paseo de Fernán Núñez, frente a la Cuesta de Moyano, antes de llegar a la plaza de la Fuente del Ángel Caído, un caminito empedrado a la derecha nos lleva hasta la entrada.

camino entrada huerto

Hoy día el llamado Huerto del Retiro está separado de los invernaderos y las estufas del Vivero por una valla metálica pero en origen formaba parte del recinto.

El Huerto del Retiro, Centro de Información y Educación Ambiental, es un lugar encantador, que ofrece actividades diversas. Organizan itinerarios guiados, visitas al Vivero, cursos de jardinería, exposiciones, un taller educativo, un huerto ciudadano…

huerto2

Frente al huerto, en el que un grupo de personas trabajan, un sugerente cartel con un plano que representa los distritos madrileños nos invita a descubrir las zonas verdes de la ciudad; y alegres macetas muestran el resultado del aprendizaje de los asistentes a los talleres.

apio

Hay todo tipo de plantaciones, macetitas, hierbas, flores, hasta… un hotel de insectos (no tengo idea de qué puede ser esto).

hotel de insectos

Frente a los invernaderos se encuentra el antiguo edificio destinado a Talleres de oficios.

taller oficios

Actualmente alberga una Oficina de información y una Sala de exposiciones.

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Del viejo taller se guarda un máquina que al parecer servía para cortar materiales.

maquina taller

Bajo un cristal se puede ver, gracias a una cuidadosa rehabilitación, el lugar por donde antaño circulaba el agua subterránea que proporcionaba la energía para poner en funcionamiento el artilugio.

conductos agua maquina

Actualmente y durante todo el mes de marzo podemos visitar la exposición Madrid, ciudad saludable en bici.

Arco de cuchilleros. Collage con acrílicos. 92x73.

Arco de cuchilleros. Collage con acrílicos. 92×73.

Es una muestra de pintura magnífica, obras de María José Ayala, artista madrileña que nos ofrece un Madrid sugestivo, alegre, colorido… los lugares, calles, edificios emblemáticos, con un elemento común: la bicicleta, que aparece en todos los cuadros.

El estanque del Retiro. Collage con acrílicos. 80x1,20.

El estanque del Retiro. Collage con acrílicos. 80×1,20.

Aunque estas bellas pinturas no solo invitan a recorrer la ciudad en bici sino también a pasear tranquilamente o descansar; la plaza de la Villa, la Puerta de Alcalá, las Cuatro Torres… y por supuesto el propio Retiro, el Parque de Madrid.

Por : Mercedes Gómez

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El Huerto del Retiro
Horario: martes a viernes de 9 a 14 y de 15:30 a 18 horas. Sábados, domingos y festivos de 10 a 14 y de 15:30 a 18 horas.

El pasado viernes 20 de febrero fue inaugurada la exposición El triunfo de la imagen. Tesoros del arte sacro restaurados por la Comunidad de Madrid, que se podrá visitar en el Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando hasta el 12 de abril. La entrada es gratuita.

Son sesenta obras, sobre todo pinturas y esculturas, también orfebrería y textiles, de una inmensa calidad que, restauradas en los últimos años por la Comunidad, ahora resplandecen ante nuestros ojos. Una gran parte de ellas se exponen por primera vez, procedentes de iglesias, conventos, colegios, del Palacio arzobispal… lo más probable es que algunas de ellas no vuelvan a mostrarse, al menos durante mucho tiempo. Así que aprovechemos la ocasión y disfrutemos.

Son tantas las obras singulares, los autores representados y los lugares de los que proceden, que nos sugieren infinidad de temas, pero hoy la intención es solo dar unos breves apuntes para animar a visitar esta exposición irrepetible. Más adelante quizá volveremos para centrarnos en algunas de las obras expuestas.

El montaje en la Real Academia de Bellas Artes ofrece un recorrido por la historia del arte religioso en Madrid, que no deja de ser un recorrido por la historia del arte en general y la propia historia de la Villa, desde la Edad Media al Renacimiento del siglo XVI y la apoteosis de la Capital del Barroco.

Ejemplos del arte medieval, con imágenes en madera policromada de los siglos XIII-XIV, como la Virgen del Castillo o la Virgen del Remedio, de Montejo de la Sierra; pintura del siglo XVI, como el impactante Juicio final, anónimo, copia de Jean Cousin, una de las tres obras que veremos del Monasterio de Mercedarias de D. Juan de Alarcón. Piezas de los grandes pintores y escultores del siglo de oro… La Liberación de San Pedro de Angelo Nardi, de la iglesia de San Pedro ad Víncula de Vallecas. Carducho, Van Dyck, Alonso Cano…

Antoon van Dyck. Virgen con niño y ángeles (h.1626-1632). Monasterio de Mercedarias de D. Juan de Alarcón. Madrid.

Antoon van Dyck. Virgen con niño y ángeles (h.1626-1632). Monasterio de Mercedarias de D. Juan de Alarcón. Madrid.

Se exponen dos cuadros anónimos, óleo sobre lienzo, dos escenas madrileñas de gran interés, más por su contenido narrativo que por su valor artístico, procedentes de la antigua Iglesia de Santa María. La procesión de Santa María de la Almudena en 1638 y la Intervención y milagros de Santa María de la Almudena, ejemplos de pintura al servicio de la Iglesia católica, que más que mostrar un lugar real lo representan de forma que ilustre el contenido religioso deseado.

Anónimo. La Procesión de Santa María de la Almudena en 1638 (h. 1640). Catedral de Santa María la Real de la Almudena.

Anónimo. La Procesión de Santa María de la Almudena en 1638 (h. 1640). Catedral de Santa María la Real de la Almudena. Madrid.

El segundo cuadro muestra la imagen de la Virgen de la Almudena tras la Puerta de la Vega de la muralla ante el asedio de los musulmanes.

Anónimo. Intervención y milagros de Santa María de la Almudena (h. 1640). Catedral de Santa María la Real de la Almudena. Madrid.

Anónimo. Intervención y milagros de Santa María de la Almudena (h. 1640). Catedral de Santa María la Real de la Almudena. Madrid.

Del Convento de San Plácido destaca un delicioso San Juan Bautista Niño, anónimo andaluz o madrileño de madera policromada de la segunda mitad del XVII.

Anónimo. San Juan Bautista Niño (segunda mitad siglo XVII). Madera policromada. Monasterio de Benedictinas de San Plácido. Madrid.

Anónimo. San Juan Bautista Niño (segunda mitad siglo XVII). Madera policromada. Monasterio de Benedictinas de San Plácido. Madrid.

Asistimos al final de siglo, con Claudio Coello, Pedro de Mena, Carreño de Miranda, Luca Giordano…

Luca Giordano. Anunciación (1685-1690). Óleo sobre cobre. Tercer Monasterio de la Visitación (Salesas). Madrid.

Luca Giordano. Anunciación (1685-1690). Óleo sobre cobre. Tercer Monasterio de la Visitación (Salesas). Madrid.

El extraordinario Martirio de San Ginés (1681), de Francisco Ricci, de la Parroquia de San Ginés. Un inédito Nacimiento o Adoración de los pastores, conjunto escultórico de Luisa Roldán, La Roldana, realizado en su etapa madrileña, de terracota policromada, ejemplo de su maestría en la expresividad de los rostros, procedente del Real Monasterio de Carmelitas Descalzas de Santa Teresa de Jesús. Son varias las obras de este convento, otra es una maravillosa Inmaculada de Pedro de Mena.

Luisa Roldán. Adoración de los pastores (1689-1706). Real Monasterio de Carmelitas Descalzas de Santa Teresa de Jesús. Madrid.

Luisa Roldán. Adoración de los pastores (1689-1706). Real Monasterio de Carmelitas Descalzas de Santa Teresa de Jesús. Madrid.

Y llegamos al final del recorrido, el siglo XVIII, con varias obras magníficas, entre ellas una inquietante Santa María Magdalena de Luis Salvador Carmona.

Luis Salvador Carmona. Santa María Magdalena (h. 1745-1752). Madera policromada. Iglesia parroquial de Santa María Magdalena. Torrelaguna.

Luis Salvador Carmona. Santa María Magdalena (h. 1745-1752). Madera policromada. Iglesia parroquial de Santa María Magdalena. Torrelaguna.

Son solo algunos ejemplos, hay que ir, si es posible, a contemplar de cerca las bellísimas obras de arte y dejarse llevar.

Además, una serie de videos muestran también los proyectos de restauración de algunos bienes inmuebles: la Capilla del Obispo, el convento de las Comendadoras de Santiago en Madrid, el monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias en Pelayos de la Presa y la iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora en Meco.

Un ciclo de conferencias a cargo de los arquitectos y restauradores que han participado en algunas de las actuaciones completan la oferta de la Comunidad de Madrid en colaboración con la Real Academia de Bellas Artes. La primera, Restauración del monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias, en Pelayos de la Presa, mañana martes 24 de febrero, a las 19,00 h.

Por : Mercedes Gómez

Ahíto de luz quisiera recordar desde la sombra, cuando ya hayan pasado muchos años, que un día te pinté, Madrid, desde un mirador que no recuerdo, transitando tejados.

(A. Calle)

En el Centro Cultural Lope de Vega, en el barrio de Entrevías, distrito Puente de Vallecas, expone sus acuarelas Alfonso Calle García.

Alfonso es pintor, escritor y arquitecto, autor entre otras obras de la reconstrucción de la Puerta de San Vicente, de Francisco Sabatini. Dicha reconstrucción fue fruto de un minucioso, paciente y sabio trabajo, como vimos. Además, ahora que al cabo de cuatro años he tenido el placer de conocerle y escucharle, añadiré que también fruto de su admiración por el gran Sabatini, porque la tarea no era fácil.

Alfonso Calle ha abandonado la arquitectura y se dedica a escribir y a pintar, dos actividades maravillosas; podemos conocer su trabajo en su blog. Y ahora tenemos la ocasión y suerte de poder contemplar sus cuadros. La muestra en el Centro Cultural Lope de Vega nos invita a dar un paseo por la Gran Vía, desde su inicio hasta la Plaza de España, adentrarnos en el Madrid más antiguo, y volar hasta Chile.

Edificio Grassy

Edificio Grassy (acuarela 70 x 50 cm.)

Junto a los cuadros dedicados a la Gran Vía, unos textos escritos por el propio autor con motivo de la conmemoración del Centenario, cuentan su historia, El significado de la Gran Vía de Madrid. También explican el proceso de la pintura.

Ciudad y Poderes

Ciudad y Poderes (acuarela 90 x 65 cm.)

El autor muestra la arquitectura del siglo pasado y refleja las calles del siglo XXI llenas de vida. Los edificios, el día, las noches, la luz, las sombras, los transeúntes…

Una primera mirada a sus cuadros nos lleva a calificar su pintura como hiperrealista. Y lo es. Aunque no únicamente. A su dominio de la técnica se unen sus conocimientos de arquitectura. En un primer plano él pinta los edificios como son en realidad, pero en algunos casos, sobre todo en los planos posteriores puede pintar los elementos arquitectónicos, los muros, las ventanas… porque “sabe cómo son”, aunque no correspondan necesariamente con la realidad, lo cual aporta una visión especial y personal.

Otro de los aspectos que llama poderosamente la atención es el colorido de las escenas, de gran expresividad.

El Retiro

Parque del Retiro de Madrid. Vista de la iglesia de San Manuel y San Benito (acuarela 70 x 50 cm.)

Me explica Alfonso que conseguir un color determinado pintando a la acuarela depende entre otras cosas de la cantidad de capas aplicadas. Contemplando sus cuadros de cerca, añadiría que también del buen gusto y la mucha paciencia.

No quedan muchos días, la exposición se clausura el próximo viernes día 20 de febrero, os animo a acercaros a verla. Además, si no conocéis ese barrio (como me ocurría a mí), merece la pena el paseo. Además de otras posibilidades (el coche o el tren de cercanías), el autobús 102 deja casi en la puerta del Centro Cultural, un edificio de cinco plantas moderno y espectacular, que fue inaugurado hace ahora cuatro años junto a las viviendas sociales de La Viña.

Exposición de Acuarelas Madrid-Chile, de Alfonso Calle García.
Calle Concejo de Teverga, 1.
Hasta el viernes 20 de febrero de 2015, de 9 a 14 y de 17 a 19 horas.

Aunque habrá más ocasiones de contemplar su magnífica pintura, tomad nota:

de aquí la exposición se trasladará a otro centro cultural del mismo barrio, el del Pozo del Tío Raimundo, en la avenida Glorietas 19, donde permanecerá durante todo el mes de marzo. Después, desde el día 6 al 16 de abril, la encontraremos en la Sala de Exposiciones La Paloma del Centro Cultural Puerta de Toledo. Y en verano, falta confirmar las fechas, en la Sala de exposiciones de la Junta Municipal de Retiro.

Por : Mercedes Gómez

La palabra sarga, tal como recoge el Diccionario de la Real Academia Española, en su primera acepción tiene dos significados, se puede referir a un tipo de tela y a un tipo de pintura.

sarga1. (Del lat. serĭca, de seda).
1. f. Tela cuyo tejido forma unas líneas diagonales.
2. f. Pint. Tela pintada para adornar o decorar las paredes de las habitaciones.

Hoy vamos a hablar de las telas pintadas. Se suele llamar sarga a las pinturas realizadas sobre la tela sin ninguna preparación, excepto el encolado. Se habla de pintura sobre sarga, pero las telas empleadas eran sobre todo el lino, el tafetán y el cáñamo. La sarga es el objeto, no el soporte.

La pintura al temple sobre tela es muy antigua aunque su uso se desarrolló durante la Edad Media y llegó a ser muy habitual en los siglos XV y XVI en Flandes, llegando a otros países, entre ellos España. Los sargueros españoles eran los cleederscrivers flamencos o, en inglés, los cloth painters (pintores de telas). Era un oficio más, regulado por las Ordenanzas, como el de dorador, el pintor de retablos, de techumbres de madera o de murales. La pintura sobre sarga era difícil, requería una gran maestría y firmeza, pues secaba con gran rapidez y no admitía corrección.

Se realizaron muchas sargas debido a que eran más baratas que los tapices, para cubrir paredes con un fin decorativo. También eran utilizadas como puertas de los órganos en las iglesias o cortinas para cubrir los retablos de los altares en tiempos de Cuaresma.

Debido a que en muchas casos estuvieron destinadas a obras efímeras (arcos triunfales, representaciones teatrales, túmulos funerarios…) y a su fragilidad, muy pocas han llegado hasta nuestros días, pero quedan ejemplos en España, algunos en los museos de Madrid.

Hay varias obras propiedad del Museo del Prado calificadas como sargas.

De Pedro Berruguete el Prado posee cuatro sargas creadas para una iglesia de Ávila, procedentes del Museo de la Trinidad, no expuestas. Son pinturas sobre lienzo al aguazo, cada una mide 350 x 206 cm. San Pablo y La Adoración de los Reyes (temple), y San Pedro y Dos reyes magos (técnica mixta).

Berruguete. San Pablo (1493-99)

P.Berruguete. San Pablo (1493-99) (Foto Museo del Prado)

Otra, tampoco expuesta, es La Anunciación y la Visitación (205 x 167 cm.), temple sobre sarga, de un pintor anónimo llamado Maestro de la Leyenda de Santa Lucía, por la obra que representa escenas de la vida de esta santa (que se encuentra en la iglesia de Santiago de Brujas, ciudad en la que estuvo activo el pintor entre 1480 y 1501).

La obra está fechada entre 1485-1490. Fue adquirida por el Ministerio de Cultura en marzo de 1985 con destino al Museo del Prado. Es una pintura en grisalla, con escasos elementos de color, en la tradición flamenca. Las grisallas eran pinturas monocromas que empleaban únicamente la gama de los grises, para simular esculturas de piedra ubicadas en marcos arquitectónicos.

La Anunciación y la Visitación, temple sobre sarga, 205 x 167 cm.

La Anunciación y la Visitación, temple sobre sarga (1485-1490) (Foto Museo del Prado)

Otra sarga, propiedad del Museo Municipal, donde ingresó en 1936, es el Descendimiento de la Cruz, atribuido a Juan de Villoldo, temple sobre sarga, de 7,90 x 3,10 metros, del que tenemos noticia gracias al Catálogo de la exposición inaugurada a finales de 1979, Madrid hasta 1875 : testimonios de su historia. En aquellos momentos la directora del museo era Mercedes Agulló, a quien agradezco su gran ayuda, y su amistad.

Leemos en él que la pintura es “de estilo muy próximo al de Juan de Villoldo (h. 1507-1551), que en 1547 contrata las grandes sargas que cubrían el retablo de la Capilla del Obispo”.

Actualmente se encuentra, según informan en el hoy Museo de Historia, en algún almacén municipal. La imagen incluida en el mencionado Catálogo, la única que he podido localizar, es en blanco y negro, pero está “pintada con efecto de claroscuro, solamente coloreados los rostros y manos de los personajes”, casi una grisalla, como muchas de las sargas religiosas de la época.

El Descendimiento

Juan de Villoldo. El Descendimiento (mediados sg.XVI). Museo Municipal.

Ojalá en alguna próxima exposición la podamos ver. Escribió Pérez Sánchez que es un “ejemplo casi único del arte de mediados del siglo XVI, del manierismo más característico…”, del arte que Berruguete introdujo en Castilla.

Sí podemos contemplar y admirar, en el Museo del Prado, El vino de la fiesta de San Martín, de Pieter Bruegel el Viejo. Es una pintura al temple de cola sobre tela (sarga), de 148 x 270,5 cm, pintado entre 1565-1568.

Bruegel. El vino de la fiesta de San Martín (h.1565-1568) (Foto Museo del Prado)

Bruegel. El vino de la fiesta de San Martín (h.1565-1568) (Foto Museo del Prado)

Llegó al Prado en 2009 en muy mal estado, cubierta por un grueso barniz, varios repintados y reentelados. Todo ello fue eliminado tras una lenta, laboriosa y delicada restauración.

La sarga o tüchlein estuvo expuesta de forma temporal, desde diciembre de 2011 a marzo de 2012, en una pequeña muestra junto a las imágenes radiográficas y explicación de las fases de su restauración. Ahora se encuentra en la Colección Permanente en la Sala LVI A, una de las más importantes del museo. Sala deslumbrante, dedicada a los grandes maestros de la Pintura flamenca, El Bosco, Patinir y el propio Bruegel, de quien hasta ese momento el museo solo poseía una obra, El triunfo de la muerte, óleo sobre tabla (h. 1562).

Todas las obras de la sala son óleos sobre tabla, excepto la sarga El vino de la fiesta de San Martín. Contrastan los colores brillantes e intensos de los demás cuadros con el color mate de la sarga sin barniz.

La pintura de Bruegel describe el reparto del vino procedente de la vendimia el día 11 de noviembre, día de San Martín, y los excesos que provoca; representa más de noventa figuras y está llena de detalles, pequeñas escenas, algunas divertidas o irónicas dentro de lo dramático de la situación de los protagonistas, de la escena general. Robos, peleas, hasta una madre dando de beber vino al niño…

Bruegel. El vino de la fiesta de San Martín (detalle).

Bruegel. El vino de la fiesta de San Martín (detalle).

De Bruegel el Viejo se conservan solo tres pinturas en sargas, dos en el Museo Nazionale di Capodimonte en Nápoles, y esta del Prado. Es una obra maestra realizada al final de su vida, en la que demuestra su dominio de la pincelada.

Pintada con temple de cola sobre una tela sin preparación, técnica habitual en Flandes en los siglos XV y XVI como hemos comentado. Se utilizó lino con ligamento de tafetán, una tela muy fina, de color claro, que se empleaba a menudo en la época. “Sobre la tela solo se aplicó un apresto de cola de origen animal, como es habitual en las sargas, que se solían colgar en la pared sin bastidor”.

Con el tiempo se fue abandonando la pintura sobre sarga, aunque hay algunos ejemplos realizados ya en el siglo XIX.

En el Museo de Historia hallamos varias pinturas, temple sobre sarga. De autor anónimo, forman parte de un conjunto de cinco sargas que representan distintos lugares de Madrid; se cree debieron adornar las paredes de alguna finca de recreo. Son cinco trampantojos pintados sobre sarga gruesa que representan lugares rodeados por guirnaldas y marcos fingidos.

Actualmente se exponen cuatro de ellas, son sobre todo valiosos documentos de la vida madrileña hacia 1816. Miden 1,50 x 2,80 m. En la planta sótano, junto a la maqueta de 1830 de León Gil de Palacio contemplamos el Palacio de Buenavista y fuente de Cibeles.

El Palacio de Buenavista y la fuente de Cibeles.

Palacio de Buenavista y fuente de Cibeles (1816).

El Palacio de Buenavista y la fuente de Cibeles (detalle).

Palacio de Buenavista y fuente de Cibeles (detalle).

En la planta 1, El estanque grande del Retiro y la Fábrica de “la China” y el Palacio Real desde la Cuesta de la Vega. En la planta 2, la Puerta de San Vicente.

La del Estanque del Retiro es especialmente interesante pues representa el edificio de la antigua Fábrica de Porcelana, o lo que quedaba de ella después de la guerra de la Independencia, y el antiguo Embarcadero.

El Estanque grande del Retiro (detalle).

El Estanque grande del Retiro (1816) (detalle).

Finalmente, el Museo Cerralbo posee una sarga datada en 1819 obra de Zacarías González Velázquez, que podría proceder de un friso funerario, obra de arquitectura efímera, dedicado a la reina Isabel de Braganza.

Por : Mercedes Gómez

——

Bibliografía:

A.E. Pérez Sánchez. “Pintura y dibujo de los siglos XVI y XVII”. Catálogo exposición Museo Municipal, Madrid hasta 1875 : testimonios de su historia. Ayuntamiento de Madrid, 1979.
Guía del Museo Municipal de Madrid. Ayuntamiento de Madrid, 1993.
E. Bermejo. “La Anunciación y la Visitación del Maestro de la Leyenda de Santa Lucía”. Boletín del Museo del Prado. Vol 15, nº 33, 1994.
S. Santos y M. San Andrés. La pintura de sargas. AEA, LXXVII, 2004.
P. Silva, M. Sellink y E. Mora. Pieter Bruegel el Viejo. El vino de la fiesta de San Martín. Museo del Prado, Madrid 2011.

 

Como ya vimos, el pintor Claudio Coello nació en 1642 en Madrid.

A la edad de 35 años adquirió una casa en la calle Calatrava, entre las calles de San Bernabé y del Águila. Como también sabemos, tuvo algunos inquilinos, entre ellos la familia de Teodoro Ardemans; allí vivió hasta su muerte en 1693.

Pero Claudio Coello había nacido en las cercanías de Puerta Cerrada.

En la entrada dedicada al pintor en mayo de 2103 comentamos que no habíamos podido localizar la placa que el Ayuntamiento le había dedicado en 1991. El caso fue que efectivamente por algún motivo no estaba en su lugar.

Hace unos días paseando por el barrio pudimos verla, allí estaba, recordando que en este lugar nació en 1642 Claudio Coello, pintor de cámara del Rey Carlos II.

La placa está situada en la fachada del Palacio Arzobispal que da a la plaza, esquina calle de San Justo. Es la manzana 175.

El Plano de Texeira muestra cómo era el barrio en la época en que vivió Coello, y las casas que ocupaban el sitio nº 1 de la manzana. Imaginamos que la familia del artista llegaría a Madrid desde Portugal y ¿se instalaría de alquiler en las proximidades de la plaza?

Plano de Texeira (1656)

Plano de Texeira (1656)

Gracias al magnífico especial de la página municipal memoriademadrid dedicado a las Placas de Madrid sabemos que el pasado mes de diciembre 2014 fue repuesta, así que podemos actualizar el artículo.

Puerta Cerrada Coello

Aprovecho para recomendar, si es que aún no la habéis visitado, la página mencionada: Placas de Madrid, con información muy detallada y valiosa.

Coello placa copia

Además, cualquier excusa es buena para darse una vuelta por los alrededores de Puerta Cerrada. Que disfrutéis.

Por : Mercedes Gómez

 

 

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