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Recordemos que después de la Colonia Residencia, que fue un éxito, entre 1934 y 1936 Rafael Bergamín proyectó la Colonia El Viso, que hoy da nombre a uno de los barrios del distrito de Chamartín.

La promotora fue también la Propiedad Cooperativa, acogida a la Ley de Casas Baratas y Económicas de 1925 que eximía a los propietarios de pagar impuestos durante quince años. La Cooperativa de Casas Económicas El Viso proyectada para obreros y funcionarios terminó por convertirse en una colonia ocupada por la clase media-alta; aprovechándose de una ley para vivienda obrera se construyeron hoteles de lujo. Nuevamente fue Gregorio Iturbe quien compró los terrenos.

La colonia ocupa una de las zonas más elevadas de la ciudad, el viso, sobre los 700 metros de altitud, al final de la calle Serrano, eje alrededor del que se sitúan las calles Arga, Daniel Urrabieta, Francisco Alcántara, Madre Carmen del Niño Jesús, Nervión, Sil, Tormes, y Turia, junto a la Colonia Iturbe 4, que el empresario había promovido anteriormente, entre 1928 y 1930.

Plano de la Colonia El Viso. Revista Arquitectura, 1967.

Bajo la concepción de colonia-jardín, las manzanas se ordenaron en una trama ortogonal, en bloques, con viviendas unifamiliares dotadas de jardín en la fachada principal y patio trasero. En el proyecto había varios tipos, según superficie, pero todas tenían tres plantas, semisótano, baja y primera, como las de Parque Residencia. Aunque finalmente cada una se construyó según los gustos del cliente. El proyecto constaba en su inicio de 130 hoteles pero debido a la enorme demanda se llegó a 242, aprovechando la edificabilidad al máximo.

Foto: Santos Yubero (Archivo Regional Comunidad de Madrid)

Se proyectaron cuatro tipos:

Fachadas anterior y posterior de uno de los bloques. Revista Arquitectura, 1967.

Los dos primeros, A y B, correspondían a las zonas centrales de las hileras con 200 metros cuadrados construidos; el tipo C, en los extremos, casi todas especiales, con su característica rotonda de la sala de estar en los extremos; y D, de menor superficie, 150 metros cuadrados, normalmente en el centro de la hilera.

Las casas, con fachadas muy simples que seguían las normas racionalistas, fueron pintadas de diferentes colores, para compensar la excesiva sencillez, según el propio Bergamín, de la arquitectura «muy simple, muy cúbica, … un poco seca» que esperaba compensar «con los distintos colores con que se pintaron las fachadas de los diferentes bloques y, sobre todo, pensando en la vegetación que pronto habría de crecer y romper la monotonía de aquella arquitectura repetida».

El maestro albañil fue Benito Platas, que contó con los mejores colaboradores en todas las áreas (estuco y revoco, pintura, solado, carpintería, cerrajería artística, cantería y mármoles, etc.). Algunos jardines fueron diseñados por Javier de Winthuysen.

Por otra parte, las viviendas disfrutaron de todos los adelantos para la época, agua corriente, teléfono… y la novedad de una gran mejora en la red eléctrica que permitió la instalación de nevera, cocina y calentador de agua en todas ellas.

En los años 50 la colonia se amplió, hacia la calle del Dr. Arce, levantándose casas de otra tipología. Aunque una parte se conserva, en general a lo largo de los últimos años la colonia ha sufrido una gran transformación, con edificios que no tienen nada que ver con la idea original.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

GARCÍA PÉREZ, J. «Cooperativa de casas económicas El Viso», El eco patronal, Madrid, sept. 1935.
Revista Arquitectura, nº 90 (1966); nº 101 (1967); nº 204 (1977).
SAN ANTONIO GÓMEZ, Carlos de. El Madrid del 27. Arquitectura y vanguardia 1918-1936. Comunidad de Madrid, 2000.
SAN ANTONIO GÓMEZ, Carlos de, “La Colonia El Viso”, en Un siglo de vivienda social: 1903-2003. Tomo I. Exposición Ministerio de Fomento, Madrid, 2003.
COAM. Guía de Arquitectura. Madrid, 2003.

 

Son muchos los arquitectos que a lo largo de los siglos han trabajado para el Ayuntamiento de Madrid, hemos hablado de algunos de ellos; recientemente de Luis Bellido, a propósito de la exposición en el Centro Cultural Conde Duque. Algunos han sido muy importantes para la configuración de la Villa, como Pedro de Ribera, Ventura Rodríguez, etc., pero hay muchos otros, cuya labor es menos conocida y su obra menos influyente en la imagen de la ciudad, pero que trabajaron durante muchos años para Madrid, que también dejaron sus huellas y merecen nuestra atención. Como Felipe Trigo Seco de Herrera (1892- Madrid, 1951).

Felipe Trigo obtuvo el título de arquitectura en 1920. En 1924, tras la marcha de Emilio Vargas, fue nombrado arquitecto de la Compañía Madrileña de Urbanización (C.M.U.), fundadora de la Ciudad Lineal; junto a Agustín Enrile y José González Edo, fueron los nuevos arquitectos y nuevos funcionarios de la C.M.U.

En 1932 se presentó –junto a otros diecisiete arquitectos– a un concurso para una plaza en la Sección de Construcciones y Propiedades del Ayuntamiento de Madrid, la cual ganó, convirtiéndose desde entonces en arquitecto municipal. Trabajó en esa sección junto a Adolfo Blanco Pérez del Camino, Francisco García Nava, Bernardo Giner de los Ríos y Francisco Javier Ferrero.

En 1939 proyectó la segunda reforma de la Casa de Cisneros –la primera, recordemos, fue obra de Luis Bellido en 1909–. En esta ocasión se reformó el interior de las salas de recepción en la segunda planta con el fin de embellecerlas.

Salón de Fiestas, Casa de Cisneros, 1951 Foto: en “Casa de la Villa de Madrid” (*)

En 1984-86 el arquitecto Joaquín Roldán llevó a cabo una nueva rehabilitación de la zona del alcalde y los salones. En el Salón de Fiestas se conserva no solo el gran tapiz Tideo y Polinices (siglo XV), el más antiguo de la colección, sino también, como se aprecia en las fotografías, algunos cuadros colocados en el mismo lugar y las lámparas, manteniendo en gran medida la decoración que diseñó Felipe Trigo.

Salón de Fiestas, Casa de Cisneros, 2019

En los años 40 Trigo fue Jefe de la mencionada Sección de Construcciones, época en la que trabajó en varias promociones de viviendas municipales. Sucesor de José Lorite como director del Patronato Municipal de Vivienda, después de la guerra reconstruyó las colonias que su antecesor había proyectado entre 1928 y 1931: la hoy conocida como Colonia Moscardó y las Colonias municipales de casas ultrabaratas y baratas Salud y Ahorro, en el distrito de Usera, y la 1ª fase de la Colonia Cerro Bermejo en el distrito de Latina.

En el Archivo de Villa se conservan varios planos firmados por el arquitecto, en algún caso como director del mencionado Patronato Municipal de Vivienda.

Proyecto de viviendas económicas en la Colonia «General Moscardó» (plano GM-7), 1945. (Archivo digital memoriademadrid)

Felipe Trigo compaginó su actividad profesional con su afición a la pintura, llegando a ser un acuarelista apreciado; en 1945 fue el primer vicepresidente de la Agrupación española de acuarelistas que se había constituido como resultado de las reuniones que tuvieron lugar en el famoso café El gato negro, en la calle del Príncipe.

También fue Secretario del Círculo de Bellas Artes de Madrid.

En 1949 proyectó el Grupo de Viviendas protegidas Florestán Aguilar para funcionarios municipales, construido entre 1949 y 1950 por Adolfo Blanco Pérez. Los bloques de la colonia se sitúan en la calle Cartagena nº 2 y calle de Florestán Aguilar 1-13, con vuelta a Doctor Gómez Ulla.

Sería su última obra.

Calle de Florestán Aguilar

Repentinamente, a la edad de 58 años, el 22 de enero de 1951, tal como reflejó la prensa, el arquitecto municipal y acuarelista Felipe Trigo murió, en plena madurez y actividad profesional.

El proyecto consistía en la construcción de 116 viviendas, englobado en el Plan Municipal de viviendas del Ayuntamiento del alcalde José Moreno Torres, conde de Santa Marta de Babío, que fue ingeniero además de político.

La colonia fue un gran proyecto urbano creado junto al paseo de ronda –hoy calle de Francisco Silvela–, límite del Ensanche de Madrid.

En el Boletín del Ayuntamiento de Madrid de 2 de abril de 1951 se publicó, hablando de la construcción de colonias para la solución del problema de la vivienda modesta, que se habían construido viviendas de clase media con fines además urbanísticos en la calle de Florestán Aguilar, donde también en cuanto al tema benéfico-sanitario se creó un Centro Asistencial inaugurado el mes anterior.

Se lee con dificultad, pero se conservan las marcas del antiguo letrero:

CENTRO MUNICIPAL

ASISTENCIAL

PROTECCIÓN CIVIL?

Se conserva también el escudo de Madrid con el dragón, el oso y el madroño y la corona cívica –en vigor hasta 1967–.

Ese mismo año de 1951, entre la plaza de Manuel Becerra y la colonia, en junio se inauguraron los Jardines Eva Duarte de Perón.

En cuanto a su faceta de acuarelista, el Museo de Historia guarda cinco vistas de Madrid, la serie Rincones de Madrid (1934-42). Pertenecen al conjunto de veinte obras expuesto en la exposición Rincones de Madrid, presentada por el arquitecto en la Casa de Cisneros en 1944; el Ayuntamiento compró estas cinco obras, tres de ellas de la Iglesia de San Sebastián y dos de Calles de Madrid.

F. Trigo. “Calle de Madrid”, h. 1942. Acuarela sobre papel pegado a cartón (30 x 21,5 cm).

Como reconocimiento a su labor en la consecución de los Salones de la acuarela –el primer Salón tuvo lugar en 1946–, se instituyó el premio patrocinado por el Ayuntamiento de Madrid que lleva su nombre, la Medalla Felipe Trigo.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Diario ABC, 23 enero 1951.
VARELA, Eulogio. Casa de la Villa de Madrid. Madrid 1951. Fotografías (*) : Casariego, Moreno y Muro.
VILARROIG, Pedro. “Los Salones de Estampas de Madrid y la Medalla Felipe Trigo”. Revista Villa de Madrid, nº 53, 1976.
COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003.
JIMÉNEZ DE TEJADA, César.; HURTADO DE MENDOZA, María. “Un juego perverso: viviendas municipales Florestán Aguilar”, en Un siglo de vivienda social 1903-2003. (Vol. 1). Ed. Nerea. Madrid, 2003.
Museo de Historia. Dibujos en el Museo de Historia de Madrid. Madrid, 2011.

 

Retomamos nuestro recorrido por las Colonias históricas, nuevamente en el barrio de El Viso, distrito de Chamartín.  

Después de visitar las cuatro Colonias Iturbe, el pasado mes de octubre 2020 nos quedamos en las Oficinas Iturbe, en el nº 160 de la calle de Serrano, sede de las compañías que presidía el constructor Gregorio Iturbe, obra de Rafael Bergamín.

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1. RAFAEL BERGAMÍN

Con anterioridad a las Oficinas Iturbe (1933-34) y a la Colonia de El Viso (1934-36), el arquitecto construyó otros edificios en los que ya utilizó el lenguaje racionalista. Recordemos: una arquitectura sencilla, funcional, con superficies y volúmenes limpios, sin elementos decorativos superfluos en el exterior y todas las comodidades y gran calidad en el interior.

Cerca, en el nº 130 de Serrano, unos años antes, entre 1927-29 había edificado la Casa del marqués de Villora, considerada obra pionera del racionalismo madrileño.

Bergamín, además de la búsqueda de la funcionalidad y la sencillez propuso una vuelta al uso del ladrillo, que se realiza en la Casa del Marqués de Villora de manera magistral. Se utiliza un «buen ladrillo cerámico madrileño».

La Casa se conserva, aunque muy transformada.

Calle Serrano, 130

Regresamos a los alrededores de la plaza de la República Argentina donde, en la calle Joaquín Costa nº 27, en 1933 Bergamín proyectó la Casa del Barco, antigua Casa Vega; su interior también fue muy modificado para albergar la Embajada de Japón; actualmente es sede de la Embajada de Tailandia.

Casa del Barco

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Aunque se apartan de nuestra ruta, no podemos dejar de mencionar dos obras de Rafael Bergamín desaparecidas, ambas construidas junto a Luis Blanco Soler, con quien trabajó en casi todos sus proyectos.

Una, de 1928, es la Residencia Fundación del Amo, en la Ciudad Universitaria, destruida durante la guerra.

Fundación del Amo (Foto «Arquitectura», 1931)

La otra es el Hotel Gaylord’s, o Gaylord’s Apartments, en la calle de Alfonso XI nº 3, finalizado en 1931. Inspirado en los apartamentos americanos, con servicios comunes, se trataba de algo similar a lo que hoy llamamos aparto-hotel.

Foto «Cortijos y Rascacielos», 1933.

El hotel fue equipado con las comodidades y adelantos más modernos para la época (aislantes para evitar ruidos, agua caliente, teléfonos…).

Foto «Cortijos y Rascacielos», 1931.

Desgraciadamente demolido,  en 1970 fue sustituido por un edificio sin valor arquitectónico. Hasta no hace mucho eran oficinas de propiedad municipal, hoy tiene el cartel de disponible.

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2. COOPERATIVA COLONIA PARQUE-RESIDENCIA

Como vimos hace ya tiempo hablando de las Colonias históricas, el origen de la promoción de casas baratas para las clases más modestas y de las cooperativas se remonta a finales del siglo XIX, aunque ambas cobraron más importancia en las primeras décadas del siglo XX. En 1907 fue creado el Instituto de Reformas Sociales que cuatro años después promulgó la 1ª Ley de Casas Baratas, con varios objetivos, asegurar unas mínimas condiciones de higiene en las viviendas, fomentar el crédito a la construcción, etc. La 2ª Ley de Casas Baratas en 1921 promovía la formación de cooperativas.

Entre 1931-32 Rafael Bergamín trabajó en el proyecto de la Colonia Parque-Residencia nuevamente con Luis Blanco Soler y con la colaboración del ingeniero Javier Gómez de la Serna.

Los terrenos eran una vez más propiedad de Gregorio Iturbe. Bergamín, Blanco y de la Serna, amparándose en la mencionada Ley de Casas Baratas y Económicas, crearon la Cooperativa de Casas Económicas Residencia en los Altos del Hipódromo. Los cooperativistas, profesionales liberales en su mayoría, no se ajustaban realmente a esa Ley, pero según Bergamín para ser beneficiario de una «Casa Económica» solo había que acreditar no poseer otras propiedades y vivir de su trabajo.

También fue conocida como Colonia de los Arquitectos ya que varios profesionales vivieron allí.

La Colonia se encuentra entre el paseo de la Castellana, la calle Vitruvio y Joaquín Costa.

En aquellos momentos se estaba proyectando la Ordenación para la prolongación de la Castellana y la construcción de los edificios hoy conocidos como Nuevos Ministerios.

Inicio de la calle Jorge Manrique (al fondo, Nuevos Ministerios)

En la calle Jorge Manrique, junto a la Castellana, unos de los primeros hoteles de la colonia eran las viviendas del propio arquitecto Rafael Bergamín, el nº 3, y del ingeniero Javier Gómez de la Serna el nº 5.

Calle Jorge Manrique, 3
Calle Jorge Manrique, 5

Otra edificación firmada por Bergamín y Blanco Soler es la de la calle Belalcázar nº 4.

Calle Belalcázar, 4

Además de Bergamín y Blanco Soler, autores del proyecto general y el urbanismo de la colonia, varios arquitectos proyectaron las viviendas: Miguel Durán Salgado, Fernando García Mercadal, Santiago Esteban de la Mora y Anca, Fernando Cánovas del Castillo y de Ibarrola y Fernando Salvador Carreras.

Tres casas en la calle Carbonero y Sol 22-28 fueron obra de Fernando García Mercadal, una de ellas su propia vivienda. También proyectó la casa del nº 10 de la calle Jorge Manrique, hoy con sus singulares fachadas curvas tapadas por las plantas.

Calle Jorge Manrique, 10.

Después del éxito de esta Colonia Residencia, entre 1934 y 1936 Rafael Bergamín proyectó la Colonia de El Viso, que visitaremos más adelante.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Guía de Arquitectura. COAM. Madrid, 2003.

SAN ANTONIO GÓMEZ, Carlos de. El Madrid del 27. Arquitectura y vanguardia: 1918-1936. Comunidad de Madrid, 1998.

“Gaylord’s Apartments”. Cortijos y Rascacielos, nº 13, Madrid, 1933.

“Colonia Residencia. Tres casas medianeras”, Revista de Arquitectura, nº 14, Madrid, 1933.

“Residencia del Amo (Madrid). Revista de Arquitectura, nº 145, Madrid, 1931.

BERGAMÍN, Rafael. “Casa del marqués de Villora en Madrid”. Revista de Arquitectura, nº 113, Madrid, 1928.

Además de la Colonia Iturbe 1 , la Colonia Iturbe 2 y la Colonia Iturbe 3, el arquitecto Enrique Pfitz finalmente proyectó la Colonia Iturbe 4, para la «Propiedad Cooperativa» dirigida por Gregorio Iturbe, que recordemos impulsó la construcción de suburbios-jardín al amparo de la Ley de Casas Baratas.

Siguiendo el camino hacia el norte iniciado con las promociones anteriores, entre 1928 y 1930 la Cooperativa construyó otro conjunto de cien viviendas, en terrenos situados a continuación de lo que entonces era el final de la calle de Serrano; como las otras colonias, la Iturbe 4 se situó al otro lado del Paseo de Ronda, límite del Ensanche de Madrid.

Calle Serrano en la actualidad, barrio de El Viso.

Los hoteles se edificaron con las mismas sencillas características que las promociones anteriores del distrito de Salamanca, las de Fuente del Berro y La Guindalera.

La Colonia Iturbe 4 se encuentra entre las calles de Arga, Genil, Leizarán y Sil, junto a la Colonia de El Viso que espero visitemos en otra ocasión, en el barrio del mismo nombre, distrito de Chamartín.

Por: Mercedes Gómez

Después de la Colonia Iturbe 1 y la Colonia Iturbe 2, en 1927, una nueva Colonia Cooperativa de Casas Baratas y Económicas, la Iturbe 3, fue proyectada por el mismo arquitecto, Enrique Pfitz, para la «Propiedad Cooperativa» dirigida por Gregorio Iturbe.

En esta ocasión abandonamos el barrio de la Fuente del Berro para trasladarnos al de la Guindalera, dentro del mismo distrito de Salamanca.

(Plano Colonia Iturbe 3, COAM)

Los nuevos hoteles se construyeron entre la avenida de los Toreros y la calle Rafaela Bonilla; las obras se desarrollaron entre 1929 y 1931.

Entrada Colonia Iturbe 3. Av. de los Toreros

En esta promoción se construyeron menos viviendas unifamiliares que en las dos anteriores, pero tenían más metros cuadrados, más de cien, lo cual no ocurría en las colonias I y II, aunque las características eran muy similares.

Hoy día, igual que en la Fuente del Berro, la revalorizada colonia de la Guindalera ha sido muy alterada en cuanto a fachadas, revocos, huecos, decoraciones, etc.

Pero también igualmente conserva todo su encanto.

Por: Mercedes Gómez

 

En los terrenos situados al norte de la Colonia Iturbe I, junto al Barrio del Porvenir del Artesano, el mismo arquitecto Enrique Pfitz en 1926 proyectó la Colonia Iturbe 2, nuevamente con la colaboración del ingeniero José Urroz. Las obras tuvieron lugar a lo largo de los tres años siguientes. Fue una nueva promoción de la “Propiedad Cooperativa” dirigida por Gregorio Iturbe, ubicada entre las calles Diego Bahamonde, Dolores Romero, Paseo Marqués de Zafra, Gabriel Abreu y Doctor Oloriz.

(Plano Colonia Iturbe 2. COAM)

El límite al norte, adonde se asoman las espaldas de los primeros hoteles que se construyeron, es la calle Diego Bahamonde, que en un tramo aún parece la callejuela de una población antigua.

Como en el primer caso, estaba formada por 184 viviendas.

Esta segunda colonia tenía una tipología urbanística y características arquitectónicas similares a la primera; la única diferencia fue que se añadió a las viviendas un tercer nivel, un sótano.

Caminando por sus calles vemos que los hoteles de esta segunda fase han sufrido más modificaciones que la anterior, en cuanto a fachadas, y algunos sobre todo en altura.

Las Colonias Iturbe 1 y 2 forman lo que actualmente conocemos como Colonia de la Fuente del Berro, unidas de sur a norte por la calle Ambros, junto al histórico parque.

Por: Mercedes Gómez

 

 

Como vimos hace tiempo en un primer trabajo sobre las Colonias históricas madrileñas, el origen de la promoción de casas baratas para las clases más modestas y de las cooperativas se remonta a finales del siglo XIX, aunque cobraron más importancia en las primeras décadas del siglo XX.

Recordemos la Sociedad cooperativa El Porvenir del Artesano que en 1879 había adquirido terrenos cerca de la Fuente del Berro para la construcción de casas para obreros. En 1907 fue creado el Instituto de Reformas Sociales que cuatro años después promulgó la 1ª Ley de Casas Baratas, con varios objetivos, asegurar unas mínimas condiciones de higiene en las viviendas, fomentar el crédito a la construcción, etc.

En 1912 se formó La Propiedad Cooperativa que proyectaba la construcción de suburbios-jardín, dirigida por Gregorio Iturbe, que daría nombre a varias Colonias. La Sociedad en esos momentos estaba formada por unos 400 socios.

En años siguientes, 1921, 1922 y 1925, hubo nuevas leyes, intentando mejorar las condiciones, permitir la cesión de terrenos por parte del Estado y organismos locales, premiar la construcción… Aunque estas iniciativas no tuvieron mucho éxito por distintos motivos, entre ellos la especulación del suelo, se construyeron varias colonias, algunas desaparecidas, y otras supervivientes, hoy día sin duda revalorizadas, convertidas en viviendas de lujo, en un entorno muy agradable, como las que se conservan junto al Parque de la Fuente del Berro.

La 1ª Colonia Iturbe se situó al sur del Barrio del Porvenir del Artesano, entre la Quinta de la Fuente del Berro al este y el Antiguo Asilo en el Paseo de Ronda –hoy Residencia de Personas Mayores de las Hermanitas de los Pobres. Mi casa, en la calle de Doctor Esquerdo, construido en 1910, al oeste.

Plano de Núñez Granés (1910) (detalle)

Alrededor de la actual calle de Mercedes Fórmica –por ahí discurría el antiguo Camino de La Elipa– se construyeron dos grupos de hoteles, representados en el plano general firmado por el arquitecto Enrique Pfitz, según proyecto de 1925, con la colaboración del ingeniero José Urroz.

La Construcción Moderna , 30 mayo 1926 (Hemeroteca BNE)

Los hoteles de la Colonia Iturbe 1 estaban separados por unos terrenos propiedad de la Fundación Vedia, ocupados por el Colegio de la Sagrada Familia en la calle de Jorge Juan y otra pequeña Colonia de viviendas, de las que algunas se conservan, hoy cerrada como propiedad particular.

Colonia Vedia

En mayo de 1926 se publicó que había sido inaugurada en Madrid una barriada de viviendas higiénicas de La Propiedad Cooperativa.

Se inauguraron 21 de los 184 hoteles proyectados de la nueva colonia o suburbio-jardín.

Los hoteles, en grupos de dos, tres o cuatro, tenían la misma superficie y distribución interior, cuarto de baño, WC y servicio de agua fría y caliente, y su pequeño jardín. El presupuesto de cada uno iba de las 25.000 a las 30.000 pesetas.

La construcción representó una novedad para la época pues se utilizó el hormigón –cemento Portland– en los muros de carga en lugar de ladrillo y hormigón armado en los forjados.

Casa tipo A (dos hoteles adosados) (Hemeroteca BNE)

Dentro de la sencillez se buscó la decoración, con detalles de cerámica y aleros de madera. En la actualidad, tras numerosas obras y reformas, la uniformidad ha desaparecido. Muchos han sido modificados, en fachadas, huecos, aleros, incluso en altura.

Ladrillo visto, revocos de colores, blanco, lila, azul…

Ese mismo año 1926 Pfitz proyectó la segunda fase de la Colonia junto a la Fuente del Berro, la Colonia Iturbe 2, que se construiría a lo largo de los tres años siguientes.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

La Construcción Moderna, nº 10, 30 mayo 1926.

COAM. Guía de Arquitectura de Madrid. Madrid, 2003.

 

Colonias históricas madrileñas I.- Cooperativas 1920-30.

El origen de la promoción de casas baratas para las clases más modestas y de las cooperativas se remonta a finales del siglos XIX, aunque ambas cobraron más importancia en las primeras décadas del siglo XX. En 1907 fue creado el Instituto de Reformas Sociales que cuatro años después promulgó la 1ª Ley de Casas Baratas, con varios objetivos, asegurar unas mínimas condiciones de higiene en las viviendas, fomentar el crédito a la construcción, etc.

En años siguientes 1921, 1922 y 1925, hubo nuevas leyes, intentando mejorar las condiciones, permitir la cesión de terrenos por parte del Estado y organismos locales, premiar la construcción… Aunque estas iniciativas no tuvieron mucho éxito por distintos motivos, entre ellos la especulación del suelo, se construyeron varias colonias, algunas desaparecidas, y otras supervivientes, hoy día sin duda revalorizadas.

La 2ª Ley de Casas Baratas en 1921 promovía la formación de cooperativas y surgieron una serie de ellas para la construcción de viviendas a determinados colectivos, militares, funcionarios, ferroviarios, periodistas, carteros, etc.

En el barrio de la Guindalera, la zona cercana al Arroyo Abroñigal, actualmente cubierto por la M-30, a principios del siglo estaba formada por huertas, la Huerta de Flores, de Ochoa, del Rubio, etc. Sobre la Huerta del Catalán, se construyó la Colonia de los Carteros, proyecto de Enrique Martí Perla de 1920, formada por 120 viviendas unifamiliares rodeadas de un jardincito, promovidas  a lo largo de toda la década por la Sociedad Cooperativa de Casas Baratas para Carteros. Actualmente está enclavada entre las calles de Martínez Izquierdo, Orcasitas, Brescia y Avenida de Brasilia.

Hoy día parece que estás en un pequeño y alegre pueblo. Estas ahora plácidas calles no fueron pavimentadas hasta los años de la República, y recibieron nombres llenos de buenos deseos, como las calles de la Belleza y de la Bondad, que figuran en el callejero madrileño desde 1934.

Calle de la Belleza

Cerca de la antigua Estación de Delicias, actualmente sede del Museo del Ferrocarril, en la calle de Tomás Bretón con vuelta a Alonso Martos, existen unas casas o antiguos hotelitos que llaman la atención. Se trata de la Colonia Casas de Ferroviarios, construida entre los años 1923 y 1926 por Francisco Alonso Martos, arquitecto y urbanista que da nombre a la segunda calle.

Calle de Tomás Bretón

Son casas unifamiliares con fachada continua a la calle, y pequeños jardines interiores. Se construyeron para la Cooperativa de Casas Baratas de la Asociación General de Empleados y Obreros de los Ferrocarriles de España.

A la vez, este mismo arquitecto construyó otra Colonia, el Hogar del Ferroviario, sobre la antigua Huerta de Zabala, al otro lado del Arroyo Abroñigal, zona también formada por huertas, en terrenos que pertenecían al pueblo de Vicálvaro. Se proyectaron 51 viviendas con amplio jardín en cada una de ellas. Hoy día pertenecen a Madrid, calle de Manuel María Arrillaga, del barrio de Moratalaz.

Otro ejemplo lo hallamos en el barrio de Goya, entonces Ensanche de Madrid. En la calle de Montesa se encuentra la Colonia Martí, construida en 1927 por Eduardo Ferrés y Puig, para la Cooperativa de Funcionarios del Estado, Provincia y Municipio. En este caso se trata de viviendas con planta baja y tres alturas.

Calle de Martí, esquina calle de Montesa

Este arquitecto hacia la misma época proyectó otras dos Colonias para la misma Cooperativa, como arquitecto de dicha institución, la Colonia Cruz del Rayo, en el barrio de El Viso, y la Colonia del Manzanares o de los Infantes, entre el Río y la Casa de Campo.

Texto y fotografías por : Mercedes Gómez

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