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Durante más de treinta años el solar, de más de setecientos metros cuadrados, con entrada por la Cava Baja 22 y Almendro 3 ha estado tapiado y cerrado, excepto una época en que al parecer sirvió de aparcamiento. Solo sabíamos que allí se había constatado la existencia de restos de muralla.

En 1983 fue realizada una excavación arqueológica con el fin de localizar dichos vestigios de la muralla, perfectamente documentado su paso por el lugar, y de datarlos. Aún en el siglo XVII se conservaba parte del lienzo y algunas torres que dibujó nuestro cartógrafo Pedro Texeira.

Plano de P. Texeira (1656)

Plano de P. Texeira (1656)

Durante la excavación aparecieron la muralla y el arranque de uno de los cubos semicirculares, y restos arquitectónicos superpuestos o adosados a ella, desde el siglo XIV al XIX; la muralla conserva solo una altura de unos dos metros. Se consideró una construcción de finales del siglo XI, comienzos del XII, o sea de la época cristiana. Los restos del muro hallado son, según los informes entonces, de mampostería con un espesor de unos dos metros y medio.

También se encontraron numerosos vestigios de cultura material, ataifores o platos islámicos y otras cerámicas, de cronología musulmana, de los siglos X y XI, lo cual ratificaba la existencia de un arrabal islámico en la zona.

Cava Baja, 22.

Cava Baja, 22.

¡Cuántas veces hemos visto el candado en la puerta de madera en la Cava Baja y observado los muros en la calle del Almendro! solo podíamos ver los árboles que sobresalían magníficos sobre las tapias.

Ahora hace pocos días el Ayuntamiento de Madrid ha abierto sus puertas.

Calle del Almendro, 3.

Calle del Almendro, 3.

Es una buena noticia. Para los vecinos, que ya han comenzado a disfrutar del espacio; para los amantes y estudiosos de las murallas de Madrid, para quienes era un lugar cerrado y misterioso que escondía sus restos, ahora abierto con la expectativa de su futura restauración; y para todos los madrileños, pues un solar cerrado y desaprovechado en pleno centro de la ciudad ahora es un lugar prometedor.

Un casi poético cartel firmado por los niños del barrio nos cuenta qué hay en este número 3 de la histórica calle.

almendro 3 letrero

Es un espacio en el que se puede estar y jugar, un espacio salvajemente romántico en medio de la jungla de Madrid, leemos.

El redactor del cartel lo expresa bien, sí, es salvaje y es romántico, un espacio que se está pensando, hasta hace poco impensable, que se está construyendo, aunque hasta ahora todos esperábamos que se construyeran casas en él… Nos cuentan también los niños firmantes que el solar tiene unas reglas, el tabaco y el alcohol no son bienvenidos. El horario se decide en grupo. Es una buena idea, preservarlo de usos no deseados por todos; y que los visitantes lo mantengan, mantengamos, limpio.

Desde luego de momento esto no tiene nada que ver con un parque ni con un jardín, es un terreno silvestre, aunque parezca mentira un trocito de campo en pleno centro de Madrid.

almendro 3 solar

Pero no olvidemos que el solar estuvo ocupado casi desde los orígenes de Madrid, cuando se convirtió en uno de los arrabales del Mayrit islámico como han demostrado los hallazgos arqueológicos.

Contemplamos el solar y la puerta de madera de la Cava Baja desde dentro, por fin. Dos mamás con sus hijos pequeños se encuentran aquí tranquilas esta mañana en que yo lo he visitado, ellas charlan y ellos juegan.

Aquí, bajo la parcela cubierta de cemento, están los vestigios de la muralla.

almendro solar muralla

No hay fecha, ni quizá presupuesto, para su restauración pero esperemos que en un futuro próximo se saque a la luz. Y que se explique que por aquí pasaba la muralla medieval, un monumento de gran importancia en nuestra historia. Y que aquí vivieron nuestros antepasados desde al menos el siglo X, quedando algunos de los objetos utilizados en su vida cotidiana aquí sepultados como prueba. Colocar un cartel que lo mencionara y lo explicara también sería una buena idea.

En uno de los muros de las antiguas construcciones también hay vestigios de mampostería.

almendro muro muralla

muros almendro 3

Y aún quedan restos de las casas que en el pasado en ella se apoyaron, tal vez las últimas del siglo XIX, con sus baldosas hidráulicas.

almendro 3 suelo

Junto a la entrada de la calle del Almendro hay una fuente de hierro, de 1903, con pilón de piedra, que ignoro desde cuando está aquí. ¿Volverá a proporcionar agua?

almendro 3 fuente

A la salida la verdad es que resulta algo enternecedor ver tres viejos bancos de piedra, después de haber visto cómo se destruían sin misericordia en algunos lugares de Madrid, salvados, procedentes vaya usted a saber de qué almacén, colocados en la estrecha antiquísima calle del Almendro, a la entrada de un solar rodeado con una tapia pintada de colores, en el que juegan los niños y en el que hay restos de muralla y recuerdos de otros tesoros.

almendro bancos piedra

Otro día volveremos a la calle del Almendro, que tanta historia guarda. Continuará.

Por : Mercedes Gómez

 

Ya hemos hablado aquí, hace mucho tiempo, en los comienzos del blog, de los restos de una antigua Cerca, junto al Senado, en la calle de Bailén. Entonces no había indicación alguna sobre qué era o a qué época correspondían estos vestigios de una de las cercas que rodearon Madrid en el pasado.

Como vimos, se trata de un trozo de tapia construida en mampostería de aproximadamente tres metros de longitud que apareció durante las obras de ampliación de la sede de la Cámara Alta en el año 1991, muy cerca del Palacio Real. Se encuentra junto a la garita de entrada al moderno edificio, protegido por una verja.

cerca bailen

En el momento de su descubrimiento existieron discrepancias sobre la fecha de su construcción. ¿Se trataba de la Cerca de Felipe IV que rodeó Madrid desde el siglo XVII hasta 1868?, ¿de la más antigua Cerca del Arrabal?… El historiador y especialista Manuel Montero Vallejo creía que pertenecían a la Cerca de Felipe II, hipótesis que –desconozco si ha habido algún estudio o investigación posterior– ha sido aceptada como veremos.

Como ya hemos tratado en otros artículos, si resulta difícil establecer con exactitud los recorridos de las murallas árabe y cristiana, más desconocidos son los límites de las posteriores tapias que se construyeron a medida que Madrid fue creciendo: la Cerca del Arrabal construida en el siglo XV, y la llamada Cerca de Felipe II, levantada hacia 1566, poco después que el rey decidiera asentar la Corte en la Villa de Madrid en 1561.

Ambas, al haber perdido su función defensiva y ser construidas como medio de control fiscal y de protección ante las epidemias, no eran tan recias como las antiguas murallas y, ante el rápido crecimiento de la villa, tuvieron una vida relativamente breve y apenas dejaron rastro.

Una vez más, recurrimos al investigador Miguel Molina Campuzano que en su libro Planos de Madrid de los siglos XVII y XVIII estudió el Madrid de antes y después de Felipe II. Pensaba este autor que la nueva cerca construida en 1566 partía de algún punto de la muralla medieval cristiana, probablemente de la manzana 126, es decir, del lienzo ubicado en la calle de Don Pedro, del que se conserva una buena parte como sabemos. Bajaba por la calle de las Aguas, cruzando la Carrera de San Francisco, hacía un quiebro tomando la calle del Águila hasta tomar la dirección que correspondería a la actual calle Calatrava, hacia el este. Luego atravesaba la calle de Toledo.

Probablemente, siempre según Molina Campuzano, la cerca continuaba por la calle de Santa Ana hasta la plaza del Rastro, hoy de Cascorro, donde se encontraba el Matadero, desde allí iba hacia la actual calle de Embajadores, Mesón de Paredes, atravesaba la calle del Ave María, Carrera de San Jerónimo, Puerta del Sol, Santo Domingo… y continúa el autor su descripción hasta llegar al punto hipotético en que se unía nuevamente a la muralla del siglo XII, en algún lugar al noroeste, próximo al Alcázar, lugar donde hoy se levanta el Palacio Real.

Es muy interesante y sugerente contemplar la dirección del muro.

cerca felipe ii direccion alcazar

Son hipótesis basadas en las Actas del Concejo y otros documentos de la época que hablan de las casas por las que discurría la Cerca, estudiados por Molina y otros autores que él cita, como Íñiguez Almech.

Felizmente el pasado mes de marzo de este año 2016 ha sido colocada una placa municipal que informa sobre estos restos.

cerca bailen verja

Era algo obligado, me alegra mucho, pues como leemos en la impagable página memoriademadrid esta información es muy importante “para el conocimiento del urbanismo de Madrid”.

Cerca Bailen placa

Es una noticia excelente pues, como decíamos entonces, es tal vez el único resto conservado perteneciente a cualquiera de estos históricos muros, muestra importante del viejo Madrid cercado, testigo de nuestra historia y de la vida de nuestros antepasados, que debemos cuidar y conocer.

Por : Mercedes Gómez

 

Uno de los hechos que siempre se ponen de manifiesto a la hora de hablar de los orígenes de Madrid es la ausencia de restos humanos localizados en los numerosos yacimientos arqueológicos excavados a lo largo del tiempo que acompañen los hallazgos materiales. Por eso la noticia publicada en 1999 en el diario El País, hace casi diecisiete años, tiene una gran importancia. Según el periódico, que no desvelaba el lugar exacto del hallazgo, los arqueólogos de la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid habían descubierto tres esqueletos de la Edad del Bronce, de hace unos 4.000 años, en las inmediaciones del Rastro, en pleno centro de Madrid.

La noticia, además, era trascendental por otro motivo: explicaba que sobre los restos prehistóricos había una capa de estratos de edificaciones que abarcaban desde el siglo IX al XIX, lo cual indicaba que posteriormente, desde la época islámica, esos terrenos habían estado habitados.

Continuaban diciendo que la prospección, entre junio y julio de ese año, fue realizada en el más absoluto sigilo. Desde luego, una de las cosas que más llama la atención en esas noticias que se sucedieron durante varios días, es que no se indicaba el lugar del hallazgo.

Hacia 1970 había sido derribada la última edificación en el misterioso solar, un palacio del siglo XIX al parecer. Debajo estaba la historia de Madrid.

El mismo diario publicó pocos días después que el Museo Arqueológico Regional proyectaba exponer los esqueletos. En cualquier caso, decían, las decisiones se tomarían una vez realizado el informe de los arqueólogos autores del hallazgo, logrado durante la cata obligatoria previa a unas obras de edificación de viviendas.

Ante la importancia de la noticia y la búsqueda infructuosa de datos nuevos para un trabajo sobre este tema en el que estoy embarcada y espero vea la luz pronto, solicité información al Museo Arqueológico Regional.

La respuesta fue que sí, dichos restos se encuentran depositados en el museo, junto con la documentación de dicha intervención. Aunque, a pesar del gran lapso de tiempo pasado, se encuentran todavía en proceso de estudio y pendientes de publicación por parte de los arqueólogos directores de dicha intervención, por lo que no es posible su consulta tal como yo solicitaba.

Lo que sí me comunicaron amablemente es que se trataba de la calle de los Mancebos nº 3.

Conocemos muy bien el solar, efectivamente allí se encuentra uno de los lienzos conservados de la muralla medieval visible en su cara intramuros –a unos minutos del Rastro en realidad–. Pertenece al primer tramo de la muralla que rodeaba el llamado segundo recinto, que iba desde la Cuesta de la Vega hasta Puerta de Moros, del cual se conservan bastantes vestigios en las manzanas de casas que crecieron a partir de los siglos XV-XVI adosadas a la tapia, configurando las actuales calles de Don Pedro y de los Mancebos.

En el libro Las murallas de Madrid, publicado por la Comunidad en 1998, anteriormente a las noticias que comentamos, aparece la foto del solar.

Calle de los Mancebos nº 3 (1998) (Foto: Pilar Mena)

Calle de los Mancebos nº 3 (1998) (Foto: Pilar Mena)

En la nueva edición de 2003 comprobamos que ya se había construido el nuevo edificio, dejando una franja en la zona próxima a la muralla. Fue la condición para poder construir, dejar unos tres metros libres para una posible futura excavación.

Calle de los Mancebos nº 3 (2016)

Calle de los Mancebos nº 3 (2016)

El edificio resultante es por tanto estrecho, con un pequeño jardín que lo separa del edificio que da a la calle Don Pedro. Tras una verja podemos contemplar los restos de la muralla.

mancebos3 jardin estrecho copia

La muralla visible había aparecido en una primera intervención arqueológica. En la segunda, la que comentamos de 1999, aparecieron nuevos restos de muralla y una serie de silos colmatados por un apreciable conjunto de cerámica de cronología islámica y cristiana, además de, añaden en dicho libro de forma muy discreta, sin más comentarios, una inhumación prehistórica.

La inhumación prehistórica deben ser los tres esqueletos de la edad del bronce, restos de personas que habitaron la ladera del llamado cerro de las Vistillas o de San Andrés hace unos cuatro mil años.

Recordemos que un poco más abajo, a medio camino de la subida al cerro, previamente a la construcción de otro edificio, en la calle de Angosta de los Mancebos nº 3, en 1984 ya se habían encontrado restos, aunque no humanos, de la existencia de un poblado, que ya vimos aquí.

Calle Angosta de los Mancebos, 3

Calle Angosta de los Mancebos, 3

Se hallaron cerámicas, un molino y restos de huesos de animales. Se cree que debió pertenecer a un pequeño núcleo que vivía de la ganadería menor (ovejas, cabras y cerdos) y del pequeño cultivo, en un entorno de bosque y monte bajo, parecido a los actuales Monte del Pardo o a la Casa de Campo. Las cabañas solían estar construidas con ramas revestidas de barro. En el interior, o en los alrededores, excavaban hoyos donde guardaban los cereales, base de su alimentación junto a la caza y la ganadería.

Los recipientes hallados conservados en el Museo de San Isidro en la plaza de San Andrés, muy cerca de su lugar de origen, revelan la existencia de vida en un Madrid muy remoto, en el que unos hombres y mujeres prehistóricos construían sus cabañas con los elementos que tenían a mano, ramas y barro, y fabricaban objetos de cerámica utilizando la arcilla para guardar sus alimentos y cocinarlos.

Museo de San Isidro

Museo de San Isidro

Quizá algunos de estos madrileños que vivieron hacia el año 1330 a. de C. fueron los que aparecieron enterrados en el solar un poco más arriba, en la calle de los Mancebos.

De lo que no cabe duda es de que esta colina, separada por las aguas del arroyo de San Pedro -de las que seguramente se surtían sus habitantes- de la otra colina hoy llamada de Palacio en la que siglos después se fundaría Mayrit, origen de Madrid, fue habitada desde tiempos muy antiguos.

Cerro de las Vistillas. A la derecha, inicio de la calle Angosta de los Mancebos, subida a San Andrés

Cerro de las Vistillas. A la derecha, inicio de la calle Angosta de los Mancebos, subida a San Andrés.

Volviendo a la calle Mancebos nº 3, debemos comentar que en el momento del hallazgo los conflictos parece que fueron los habituales en Madrid en estos casos. ¿Conservamos en su lugar o lo mostramos en un museo, lo tapamos, evitamos la construcción de la casa para salvar el hallazgo…? También como casi siempre, con mucho sigilo, se tapó y se construyó. Hace casi diecisiete años.

Ojalá se reanuden las interesantes publicaciones de Arqueología madrileña tanto municipales como de la Comunidad, y que entre ellas se encuentre la relativa a estos hallazgos tan importantes para el conocimiento de nuestra historia.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Priego, Carmen. “El yacimiento de Angosta de los Mancebos, nueva contribución al conocimiento de la Edad de Bronce madrileña”, en Estudios de Prehistoria y Arqueología madrileñas, nº 9, Instituto Arqueológico municipal, Museo de San Isidro, Madrid 1994.

VVAA. Las murallas de Madrid. Arqueología medieval urbana. Comunidad de Madrid. Madrid, 1998.

Diario El País 7, 8 y 11 agosto 1999.

VVAA. Las murallas de Madrid. Arqueología medieval urbana. Ed Doce Calles, Comunidad de Madrid. Madrid, 2003.

 

Hemos hablado aquí a menudo de los orígenes de Madrid, del primer Madrid islámico, de la Plaza de Oriente y de los numerosos elementos arqueológicos hallados en las distintas excavaciones, realizadas sobre todo a raíz de la construcción del aparcamiento en los años 90 del pasado siglo XX. Hemos visitado los restos de la Atalaya del siglo XI durante nuestro paseo en busca de la muralla árabe, único elemento constructivo conservado y expuesto en la primera planta bajo la plaza.

Pero hasta hace pocos días, hasta que no leí el artículo sobre Los restos arqueológicos de la plaza de Oriente en el blog Mirador Madrid, desconocía la existencia de la segunda planta, una dársena de autobuses y que en ella se colocaron varias vitrinas con textos, fotos y alguna reproducción de objetos de los hallazgos.

palacio real

Este mes de julio la dársena está llena de viajeros que van, vienen o esperan, el calor es sofocante, nadie mira las vitrinas (lógicamente por otra parte), y resultan un tanto extrañas ahí situadas junto a las máquinas de café y agua.

vitrina

Pero aquí se situaron tras las obras, intentando ilustrar los importantes vestigios de casi todas las etapas de nuestra historia hallados en estas profundidades. Desde el Mayrit islámico del siglo IX hasta el Madrid del XIX.

Las obras fueron muy polémicas, pues prácticamente todos los restos constructivos desaparecieron, excepto los de la atalaya medieval.

La primera vitrina nos recuerda que se encontraron pozos, basureros y restos de actividades artesanales de época islámica.

vitrina origen islamico

Materiales cerámicos y también orgánicos de animales y plantas que han proporcionado mucha información sobre la vida en estos terrenos, como hemos comentado en alguna ocasión, por ejemplo durante nuestro paseo por los siglos X y XI.

Se mencionan los arrabales y se muestra una foto del cimiento del “posible albacar”, recinto fortificado del siglo X.

albacar

Una curiosidad es que los objetos son reproducciones realizadas en la Escuela de Cerámica de la Moncloa.

ceramicas

El Madrid Medieval cristiano, de los siglos XII al XV. El Madrid de los Austrias. Se describe la Casa del Tesoro y el Convento de San Gil, y se muestran algunas fotos de los hallazgos.

iglesia san gil

El Madrid de los Borbones, Sabatini… hasta el siglo XIX.

Es un breve recorrido por la historia de Madrid a través de los hallazgos arqueológicos que ojalá hubiéramos podido contemplar de verdad.

En fin. Como leemos en uno de los paneles, “las labores arqueológicas han afectado a menos de un 20% de la totalidad del yacimiento. Permanecen, así pues, la mayoría de los restos aún ocultos, esperando que los investigadores del futuro los puedan algún día recuperar, porque conocer nuestro pasado nos ayuda a vivir nuestro presente”.

Los terrenos desde la Cuesta de la Vega hasta la plaza de Oriente esconden el Madrid más antiguo que poco a poco vamos conociendo, aunque aún quedan muchas incógnitas.

Por cierto, Patrimonio Nacional ha anunciado la apertura del Museo de Colecciones Reales -durante cuya construcción también se encontraron importantísimos hallazgos arqueológicos- para el año que viene.

Por : Mercedes Gómez

 

Hace tiempo, en octubre de 2010, contamos la historia del Estanque de las Campanillas, antiguo Estanque Ochavado, que por entonces se encontraba en obras. Como vimos, aunque muy transformado este estanque es uno de los pocos elementos originales del primitivo Real Sitio del Buen Retiro creado en el siglo XVII.

Gracias a la Asociación Madrid Ciudadanía y Patrimonio hemos conocido los resultados preliminares de la Intervención arqueológica en la Fuente de las Campanillas, en el Parque del Retiro, publicados en las Actas de las X Jornadas Arqueológicas de la Comunidad de Madrid, celebradas el pasado año 2014. Por ello, recordamos la historia y actualizamos el artículo.

Como explicamos entonces, el Jardín Ochavado fue uno de los Jardines del Real Sitio creados para el rey Felipe IV, que se encontraba entre el Palacio y el Estanque Grande.

El Jardín Ochavado en el plano de Texeira, 1656.

El Jardín Ochavado en el plano de Texeira, 1656.

Era un jardín formado por ocho paseos que se unían en una pequeña plaza central. Una estructura de madera adornada con enredaderas formaba ocho túneles de frondosa vegetación. Unos huecos o ventanas permitían contemplar los árboles y los espacios entre los paseos.

En la esquina noreste, al final de una de las calles, en el punto más alto, se formó una glorieta, también rodeada de madera, donde se instaló un Estanque Pequeño, el Estanque Ochavado, así llamado por su forma polilobulada. Ocho lados semicirculares que constituían el vaso del estanque en el que nadaban patos y otras aves acuáticas y alrededor del cual paseaban el rey, su familia y sus invitados. El Jardín Ochavado era un ejemplo perfecto de jardín barroco de la época de los Austrias en los que se combinaba la jardinería, el agua, la arquitectura, los juegos y la escenografía.

Pedro Texeira, en su plano realizado unos años después que los propios jardines del Buen Retiro, detalla perfectamente los paseos de madera y los árboles entre ellos, así como la torrecilla en el centro del estanque de ocho lados y su puentecillo de acceso.

Estanque de las Campanillas, Texeira 1656.

Estanque de las Campanillas, Texeira 1656.

El jardín mostraba una gran pendiente natural, que en el siglo XVIII fue allanada para la formación del nuevo jardín al estilo francés, el Parterre.

La torrecilla desapareció y en el siglo XIX, en tiempos de Fernando VII, el arquitecto real Isidro González Velázquez en el centro de la fuente instaló un pequeño pabellón o templete chinesco del que colgaban una serie de campanillas que sonaban con la ayuda del viento. Este templete también desapareció en la siguiente gran reforma, siendo instalada en 1911 la rocalla que aún hoy día podemos contemplar.

La necesidad de realizar unas obras de impermeabilización del vaso de la fuente para resolver los problemas de fugas de agua que se habían detectado motivó las obras y la actuación arqueológica.

2 de octubre 2010

2 de octubre 2010

La hoy llamada Fuente de las Campanillas, como después han confirmado los restos arqueológicos, era en origen un estanque utilizado para el riego de los jardines situados al sur y oeste del mismo.

En una primera fase se realizaron tres sondeos, dos de ellos en el interior del vaso. Uno de los principales objetivos fue documentar la estructura del vaso original.

Después se realizó una zanja perimetral, con el fin de controlar el movimiento de tierras, en la que se documentaron numerosos restos asociados a la fuente de diferentes etapas históricas. Arquetas, canalizaciones, una galería y un pozo de ladrillo. Aún a la espera de un estudio de los materiales, según las autoras, una de las principales conclusiones es que se han hallado elementos de una de las construcciones más antiguas de los Jardines del Palacio del Buen Retiro.

Se trata de vestigios de las tres fases constructivas, la primitiva del siglo XVII, las reformas del siglo XIX, ­cuando se sustituyó la torre por el remate chinesco, y la última gran reforma en el siglo XX, momento en que se colocó la rocalla que hoy vemos. Estas conclusiones preliminares se basan en los diferentes tipos de ladrillo y argamasa utilizados.

A una primera fase, la época más antigua, corresponde el muro perimetral exterior del vaso y una de las arquetas, de planta rectangular.

Planta del muro perimetral (M.L.García y A.B.Martínez. Actas X Jornadas Patrimonio Arqueológico)

Planta del muro perimetral (M.L.García y A.B.Martínez. Actas X Jornadas Patrimonio Arqueológico)

Arqueta 2 (M.L.García y A.B.Martínez. Actas X Jornadas Patrimonio Arqueológico)

Arqueta 2 (M.L.García y A.B.Martínez. Actas X Jornadas Patrimonio Arqueológico)

A través de las arquetas se distribuía el agua del estanque hacia los jardines. La torrecilla central y la pasarela han desaparecido.

En el siglo XIX, segunda fase, se reforzó el interior del vaso adosando un nuevo muro al antiguo, se sustituyó la antigua arqueta por otra y se construyó una nueva pasarela hacia la figura chinesca.

En el siglo XX se rellenó el vaso, aumentando la cota del suelo; fue entonces cuando el estanque se convirtió en una fuente, se construyó la rocalla y se eliminó la pasarela.

Las tres etapas se aprecian en todos los aspectos. Las tuberías más antiguas son de cerámica, que después fueron sustituidas por otras de hormigón y finalmente por otras de hierro.

Tuberías de alimentación de agua de cerámica (M.L.García y A.B.Martínez. Actas X Jornadas Patrimonio Arqueológico)

Tuberías de alimentación de agua de cerámica (M.L.García y A.B.Martínez. Actas X Jornadas Patrimonio Arqueológico)

A finales de 2013 las obras habían terminado. Los machones o pilares de piedra y la verja habían vuelto a su lugar.

Fuente de las Campanillas (noviembre 2013)

Fuente de las Campanillas (noviembre 2013)

El año pasado 2014, en junio, fue reinaugurada.

Junio 2014

Fuente de las Campanillas (junio 2014)

Hoy estaba vacía, los encargados de su cuidado la estaban limpiando, lo cual hacen cada tres o cuatro meses según me cuentan. Mañana o pasado habrá vuelto el agua a la fuente.

mascaron

5 mayo 2015

Según el informe arqueológico, “estas primeras conclusiones serán ampliadas o modificadas al término del estudio que se está llevando a cabo en relación al sistema de canalizaciones, galerías y otros elementos ornamentales de la fuente, como mascarones, machones y barandilla, que, junto con el estudio de materiales completarán los datos”.

Los hallazgos arqueológicos son muy importantes pues, como decíamos al principio, una parte corresponde a la época más antigua del Buen Retiro, datada en 1632. Y los informes técnicos son muy valiosos y agradecemos a Patrimonio Histórico que la versión digital de estas Actas esté disponible para todos. Esperamos con gran interés las anunciadas conclusiones y datos definitivos.

Pero lamentamos una vez más que los hallazgos sean documentados y luego “tapados”, ¿no merecían ser mostrados de alguna manera y explicados a todos los madrileños? El Retiro es uno de nuestros mayores tesoros patrimoniales, no solo un bello jardín al que acudir a pasear y tomar el sol, y el Estanque Ochavado, luego Fuente de las Campanillas, uno de los pocos recuerdos de aquella época de esplendor del Jardín en el siglo XVII.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

ARIZA, Carmen. Buen Retiro. Ed. Doce Calles. Madrid 2001.
DURÁN, Consuelo. Jardines del Buen Retiro. Ed. Doce Calles. Madrid 2002.
GARCÍA GARCÍA-SAAVEDRA, Mª Luisa; MARTÍNEZ GRANERO, Ana Belén. “Intervención arqueológica en la Fuente de las Campanillas, Parque del Retiro, Madrid. Resultados preliminares.” Actas X Jornadas de Patrimonio Arqueológico en la Comunidad de Madrid. Madrid, 2014. Pág. 229-238.

Queridos amigos:

De vez en cuando tenemos buenas noticias. El próximo día 24 de septiembre en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura se va a celebrar una Jornada sobre la Investigación, protección y conservación de Conjuntos amurallados de la Comunidad de Madrid.

jornada

La Jornada no puede ser más prometedora, con la participación de los especialistas (historiadores, arquitectos y arqueólogos) que mejor conocen nuestras murallas pues han trabajado o están trabajando en su estudio, restauración y conservación.

Además de los planes de gestión a cargo de la Comunidad de Madrid y su Dirección General de Patrimonio Histórico los participantes expondrán casos concretos:

Los recintos amurallados de nuestra querida Villa de Madrid y la intervenciones arqueológicas que han tenido lugar.

Buitrago de Lozoya, Talamanca de Jarama, Alcalá de Henares…

¿A que suena bien?

Podéis leer el interesantísimo Programa y todos los detalles en la web de la ETSAM, así como descargar la hoja de inscripción que se debe enviar antes del 22 de septiembre.

La asistencia es gratuita.

Mercedes

Aunque un poco más tarde que otros años ­–agosto llega a su fin­–, y ya de vuelta en Madrid, no quería dejar de cumplir la tradición y dedicarle una entrada veraniega a las tierras catalanas.

En la misma localidad en que el verano pasado conocimos el Museo de las Aguas  (¡agua va! no se gritaba solo en Madrid), Cornellá de Llobregat, hace unos días he visitado su centro histórico donde se conservan de forma impecable los restos que cuentan su pasado, su origen romano y posterior historia medieval. El nombre proviene del patronímico latino Cornelius, que dio lugar a la palabra Cornelianus.

Las ruinas y una serie de paneles explicativos se sitúan alrededor de la iglesia moderna, la iglesia de Santa María, comenzada a construir en 1940 e inaugurada en 1953, sobre los terrenos de la primitiva.

Los restos arqueológicos expuestos corresponden a varias etapas históricas. Los siglos II y III, cuando en el lugar donde hoy se encuentra el Ayuntamiento junto a la plaza de la Iglesia, existió una villa romana. Restos del siglo V, y de una pequeña iglesia del siglo VI cuyo ábside se conserva en el suelo cubierto por un cristal a la entrada del Ayuntamiento. A este templo primitivo en el siglo X, en torno al año 977 se añadieron dos columnas prerománicas, de tipo califal, que hoy se conservan en la entrada de la Casa Consistorial. Así como vestigios posteriores, medievales de los siglos XIV y XV, y modernos del XVIII y XIX.

Casa Consistorial

Casa Consistorial

Columna prerománica siglo X

Columna prerománica siglo X

Junto a la primitiva iglesia visigótica en el siglo XV se levantó el nuevo templo que, tras posteriores reformas y ampliaciones, subsistió hasta la guerra civil en que fue destruida.

Iglesia siglo XV y su entorno hacia 1920

Iglesia siglo XV y su entorno hacia 1920

En la actualidad, junto al muro de la iglesia del siglo XX, se conservan los restos de los cimientos de la antigua iglesia del siglo XV con un tramo del muro romano hallado en su interior.

iglesia siglo XV

Este artículo no tiene nada que ver con Madrid, permitidme la excepción, aunque ambas villas sí tuvieron algo en común: en el siglo XVII nuestro mágico cartógrafo, Pedro Texeira, las visitó.

Antes de comenzar nuestro Plano de la Topographia de la Villa de Madrid, Texeira representó esta pequeña ciudad catalana en su bellísimo Atlas del Rey Planeta, el atlas realizado para su rey Felipe IV, durante doce años de duro trabajo.

Texeira Barcelona

Texeira incluyó la ciudad en su atlas, cercana a la amurallada Barcelona, a la que entonces pertenecía.

Texeira Cornella

La pintó junto al río Llobregat representada con dos edificios, quizá su castillo y su iglesia medieval que el Cosmógrafo Real debió poder contemplar.

Texeira Cornell2a

Por : Mercedes Gómez

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Fuentes e información:

Felipe Pereda y Fernando Marías. “El Atlas del Rey Planeta de Pedro Texeira. La Descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos (1634)”. Ed. Nerea, 2003.

Cornellá. Patrimonio histórico.

Hay calles en que su forma esconde toda su historia, son las calles que nacieron a partir de los accidentes del terreno, antiguos caminos, o arrimadas a las murallas. La Cava Baja -su nombre ya nos cuenta su origen medieval-, antigua cava o foso de la muralla cristiana, es una de ellas.

Cava Baja

Cava Baja

Aunque su historia es más antigua. Como sabemos gracias a la arqueología (hallazgos de silos, restos de un muro de época islámica, materiales domésticos…), los terrenos entre Puerta de Moros y Puerta Cerrada se fueron poblando, conformando el llamado arrabal de la Cava Baja, uno de los arrabales musulmanes que existieron entre los siglos IX al XI, donde luego los cristianos levantaron uno de los tramos de su muralla.

Una vez más el libro La Forma de la Villa nos ofrece información valiosa. Uno de los importantes sondeos realizados en los años 80 del pasado siglo, el del misterioso solar, tantos años cerrado, ubicado en el nº 22, además de constatar la presencia de un lienzo de muralla de cuatro metros y un cubo semicircular, “la estratigrafía del terreno deparó el hallazgo de una serie de estructuras constructivas interpretadas por los directores de la excavación (Luis Caballero y Araceli Turina) como un probable arrabal de época islámica”.

cava baja 22 2

Cava Baja 22, a la izquierda

Las excavaciones en otros inmuebles, números 30 y 32, también ofrecieron información sobre el pasado árabe de la zona.

En los inicios del siglo XVI, construyendo en estos solares arrimados a la antigua tapia, se creó la manzana 150. Originalmente comenzaba a numerarse en Puerta Cerrada, seguía por la Cava Baja de San Francisco, hoy Cava Baja, volvía por la calle del Almendro, y por la calle del Nuncio llegaba nuevamente a Puerta Cerrada.

En los comienzos del siglo XVII Antonio Mancelli dibujó la manzana con el lienzo completo de la muralla y sus torres. Es un dibujo precioso, se observa todo el tramo que aún entonces debía estar a la vista.

Plano de Antonio Mancelli (detalle), 1625.

Plano de Antonio Mancelli (detalle), 1623.

Unos años después Pedro Texeira también la dibujó, detallando extraordinariamente alguno de los lienzos, el resto quizá ya ocultos por los inmuebles que los habían utilizado como muro.

Plano de Pedro Texeira (detalle), 1656.

Plano de Pedro Texeira (detalle), 1656.

Por entonces en la Cava Baja se ubicaban varias dependencias del Pósito, almacén de trigo o granero municipal. El Peso de la Harina, que estaba enfrente, en la Casa nº 4 de la manzana 148, representada en el plano de Texeira con el número 27. El edificio después se convertiría en la primera Posada madrileña, actualmente restaurante La Posada de la Villa, en el número 9 de la calle.

Posada de la Villa (2010), antiguo Peso de la Harina

Posada de la Villa, antiguo Peso de la Harina

El Alholí de la Villa ocupaba un gran solar en la manzana a que nos referimos, la 150; tenía dos puertas, la llamada Puerta Falsa que daba a la calle del Almendro (Casa 40), y la principal a la Cava (Casa 13).

Entre otras dependencias, allí existían también dos mesones. Uno de ellos, junto al Alholí, era el Mesón del Dragón.

Esta Casa del Alholí de la Villa de Madrid, Alhóndiga o primer Pósito municipal, del que ya conocimos su historia, cuyo origen se remonta a la época de los Reyes Católicos, había sido construido en los comienzos del siglo XVI sobre la muralla del siglo XII. Entre 1664 y 1665 se realizaron obras para la instalación de cuatro muelas para la tahona, proyecto del maestro de obras Juan de Lobera. Como sabemos, en 1666 el Pósito se trasladó a las afueras de la villa, junto a la Puerta de Alcalá. En 1745 el antiguo Alholí fue transformado en depósito de pan y de aceite.

El conjunto fue demolido a mediados del siglo XIX cuando el Ayuntamiento procedió a la prolongación de la calle del Almendro hasta la Cava, atravesando la manzana que quedó partida en dos, por la casa nº 13 que -según la Planimetría- en el siglo XVIII pertenecía al Real Pósito de la Villa y antes fue del Alholí. Eran del Pósito estas casas mencionadas, la nº 13 y la colindante nº 40.

Calle del Almendro

Calle del Almendro

Como tuvimos ocasión de comprobar durante nuestro último paseo en busca de la muralla cristiana, la Cava Baja ofrece algunos de los tramos mejor conservados.

Un nuevo paseo nos permite contemplar detenidamente otros vestigios, cuidados y conservados con cariño, en los inmuebles construidos sobre una parte del antiguo Alholí y mesones, en los primeros números pares de la calle, en la luego denominada manzana 150 “duplicado”, cimentados sobre la muralla.

Posada del León de Oro, Cava Baja 12

Posada del León de Oro, Cava Baja 12

En los actuales números 12 y 14 se encuentran la Posada del León de Oro y la Posada del Dragón, que guardan los vestigios de la muralla y de la historia de Madrid. Durante las obras de rehabilitación para convertirlas en hoteles modernos se realizaron las correspondientes sondeos arqueológicos. Se documentaron los lienzos extramuros al recinto fortificado del siglo XII y el foso de la muralla, además de los mencionados hallazgos anteriores a la ocupación cristiana, y se conservaron los tramos sacados a la luz, hoy día a la vista del público.

La Posada del León conserva además del arranque del cubo que ya pudimos contemplar en el edificio contiguo -en el nº 10-, y la mitad de otro cubo, un lienzo de unos 12 metros de largo y un metro de anchura.

posada del leon muralla1

Este bonito hotel ha resguardado bajo cristales los restos defensivos que se pueden admirar en su restaurante, a la entrada del local.

posada del leon muralla2

En el edificio contiguo, en el nº 14, se encuentra la Posada del Dragón.

Posada del Dragón, Cava Baja mº 14.

Posada del Dragón, Cava Baja mº 14.

Las vigas de madera de la antigua corrala que aloja las habitaciones están decoradas con frases que cuentan la historia de Madrid.

posada dragon corrala

Es un lugar encantador que ha conservado varios elementos de la antigua posada del siglo XX, como el viejo pilón de piedra en el patio.

posada dragon pilon

Han recuperado también la contigua tienda de Jabones La Antoñita manteniendo los letreros históricos de su fachada y su bañera de mármol, donde se elaboraba el jabón, que se ha instalado en los lavabos, junto a una reproducción del primer plano de Madrid, el de Mancelli, adornando sus paredes.

antoñita bañera

Y por supuesto el acogedor bar y restaurante en la planta baja también guarda la muralla.

posada del dragon muralla1

El antiguo Mesón del Dragón junto al Alholí de la Villa, luego Posada, hoy es un Hotel que ha sabido salvar su historia.

Por : Mercedes Gómez

Bibliografía:

Planimetría General de Madrid.

Pérez Vicente, Daniel. “Excavaciones arqueológicas en el Madrid islámico”, en Testimonios del Madrid Medieval. Madrid musulmán. Museo de San Isidro, Madrid 2004.

Ortega Vidal, Javier y Marín Perellón, Francisco José : La Forma de la Villa. Comunidad de Madrid. 2004.

Oñate, Pilar y Sanguino Juan. “Intervención arqueológica previa al proyecto de rehabilitación del inmueble ubicado calle Cava Baja nº 12 de Madrid., en IV Jornadas de Patrimonio Arqueológico en la Comunidad de Madrid. Museo Arqueológico Regional, Alcalá de Henares 2007.

 

 

Hace cerca de un año conocimos la noticia del hallazgo de los nuevos restos del Hospital del Buen Suceso.

Las obras de rehabilitación del antiguo Hotel París en la Puerta del Sol destinado a albergar un centro comercial de una famosa marca tecnológica, cumpliendo con las obligadas excavaciones arqueológicas, habían sacado a la luz los cimientos del antiguo hospital situado junto a la Iglesia del Buen Suceso.

Nunca se sabe, pero parece que esta vez sí estamos ante el último capítulo de esta larga, azarosa e inesperada historia. El pasado sábado por fin fue inaugurada la nueva tienda.

puerta del sol

Respecto a los restos hallados, aunque bajamos al sótano con ciertas esperanzas, no hay sorpresas.

sotano

Se han conservado en ladrillo visto las bonitas bóvedas del sótano del antiguo hotel, convertido en parte en una pequeña sala de reuniones visible tras una puerta de cristal.

sala reuniones

bovedas

Pero, tal como hace un año anunció la Dirección General de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid, los cimientos del antiquísimo hospital han quedado enterrados bajo el suelo de las dependencias privadas de la empresa actual dueña del inmueble.

solo empleados

Solo empleados

En el sótano, frente a la mencionada sala se ha colocado un panel informativo, tal como también anunció la Dirección de nuestro Patrimonio.

panel

Un dibujo muestra la planta del edificio con los restos de los muros de la cimentación de la iglesia-hospital del Buen Suceso hallados durante las obras, diferenciados de los restos del antiguo Hotel París (siglos XIX-XX).

Un breve texto, encabezado por la enumeración de todas las leyes y decretos que apoyan la actuación de las autoridades competentes en Patrimonio Histórico –el autor o autores del texto parecen dar una importancia primordial a este aspecto–, explica la conservación de los hallazgos.

Los restos del hospital del Buen Suceso, nos indican, se han conservado “in situ” bajo el suelo del nuevo local comercial, marcado su trazado en distintos colores, al parecer. No es posible verlo pues se encuentra en la zona destinada solo a empleados, como decíamos.

A continuación leemos una pequeña historia del solar, desde la construcción del primer hospitalillo en el siglo XV hasta la actualidad. Comienzan recordando que el origen de la Iglesia-Hospital del Buen Suceso se remonta a 1438, cuando Juan I mandó construir un hospital… ¿Juan I?

Juan I, de la Casa de Trastámara, reinó mucho antes de la época a la que nos estamos refiriendo, casi un siglo antes. Juan I murió en 1390 cuando ni siquiera había nacido Juan II que fue el monarca que reinaba en Castilla en 1438, momento en que se creó el hospitalillo antecedente del Buen Suceso al que se refiere el texto de la Comunidad de Madrid.

Un “pequeño” error. Pero es que, continuamos leyendo, y con asombro comprobamos que no es el único.

El panel está ilustrado entre otras imágenes con la reproducción de un fragmento correspondiente a la Puerta del Sol del plano de Antonio Mancelli, el primer plano de Madrid, realizado en 1623.

Mancelli

Una vez más…  incomprensiblemente el pie de la imagen indica que el plano es obra de “Frederick de Wit/Antonio Mancelli, hacia 1635”.

Como ya vimos en el artículo enlazado más arriba, gracias a la labor de los investigadores sabemos que Frederick de Witt nació en 1630, varios años después de la creación del plano, por lo cual nunca pudo participar en ello. Durante mucho tiempo se dio como fecha de impresión original la de 1635, hecho igualmente imposible pues en todo caso en esos momentos de Witt tenía solo cinco años de edad.

En fin. Bien está que se cumplan las leyes, por supuesto; comprendemos que un inmueble propiedad privada tiene sus derechos, y no siempre se pueden conservar los hallazgos de cara al público; pero sí pedimos, por favor, seriedad al contar nuestra historia e instalar un panel informativo, sobre todo si los encargados son los responsables del cuidado de nuestro Patrimonio.

 

Por : Mercedes Gómez

 

 

 

Mucho antes de que existiera la Villa, antes de la fundación de Mayrit por los árabes en el siglo IX, de los probables asentamientos visigodos, antes de la construcción de las villas romanas que existieron entre los siglos I y V en lo que hoy es la ciudad de Madrid. Mucho antes de la Edad del Bronce, allá por los siglos XIII-XV antes de Cristo, época de la que tenemos noticias arqueológicas sobre grupos de población organizados en el Cerro de las Vistillas. Antes incluso del Neolítico –última etapa de la larga Edad de Piedra–, unos 6.000 años a. de C., cuando grupos pequeños vivían en poblados formados por cabañas construidas con barro y ramas, aún sin conocer las técnicas de cultivo que más tarde les permitirían una transformación en el modo de vida, establecer una organización social, división social del trabajo, adoptar creencias religiosas y tener una vida más sedentaria –en Madrid esto se produjo hace solo unos 7.400 años, setenta y cuatro siglos–.

Mucho antes de que todo esto tuviera lugar, en tiempos remotos, en el Paleolítico, primera época de la Edad de Piedra, hace entre 400.000 y 9.000 años, los valles junto al río Manzanares, que por supuesto aún tampoco tenía nombre, fueron habitados por pequeños grupos humanos que vivían de la caza y la recolección de los frutos.

M-30. Un viaje al pasado. Museo de los Orígenes (2007). Ilustración de M.Antón.

M-30. Un viaje al pasado. Museo de San Isidro (2007). Ilustración de M.Antón.

El Paleolítico fue la época caracterizada por el desarrollo de la industria lítica o talla de la piedra, que fue el primer material utilizado por los humanos para la creación de herramientas que permitieran su subsistencia. También se inició la creación de objetos de arte como expresión del pensamiento simbólico (arte rupestre y decoración de los objetos).

En el Museo de Ciencias Naturales hay una didáctica recreación de un corte geológico que muestra los diferentes estratos resultado de la evolución humana. Arriba del todo, bajo el nivel del suelo de la sociedad industrial, se encuentran los restos de la industria lítica y del arte del Paleolítico Superior.

Museo de Ciencias Naturales

Museo de Ciencias Naturales

Los hallazgos arqueológicos y paleontológicos correspondientes al Paleolítico localizados en las terrazas del Manzanares, desde la Casa de Campo hasta su desembocadura, son importantísimos. Nos aportan una información asombrosa sobre nuestro pasado. Aunque hoy nos parezca mentira, entonces las riberas de nuestro río estaban pobladas por diferentes especies animales, y eran boscosas, con árboles que proporcionaban frutos suficientes para alimentarse. Esto, junto al agua abundante y los yacimientos de pedernal que eran materia prima esencial para su vida, provocaron los numerosos asentamientos. Los grupos que pasaban por estas tierras tenían todo lo que necesitaban. Quizá construían sus chozas aún solo con ramas y en el exterior encendían el fuego. Lógicamente de ellas no quedan huellas, pero sí de los muchos utensilios que tallaban, hachas, puntas, lascas, cuchillos…

De la antiquísima vida en las riberas del río dan fe estas herramientas de sílex que utilizaban sus pobladores encontrados en los numerosos yacimientos excavados a lo largo del siglo XX. Fueron hallados restos en Carabanchel, junto al Cementerio de San Isidro, Villaverde, Moratalaz y Usera.

Almacén Museo de San Isidro

Almacén Museo de San Isidro. Nº 20, hoja del arenero de los Hnos. Muñoz (Usera)

En el distrito de Usera, barrio de Moscardó, se encontró uno de los yacimientos más importantes, el llamado de El Sotillo, explorado por Paul Wernert y José Pérez de Barradas a partir del mes de julio de 1919. Estaba situado entre la actual calle de Antonio López y el Manzanares, a unos 400 metros del Puente de la Princesa, a 35 metros del río.

En los inicios del siglo XX la zona, a ambos lados del Manzanares, estaba ocupada sobre todo por huertas. Había un pequeño soto, zona arbolada, y un merendero llamado El Sotillo, junto al cual antes estuvo el arenero del mismo nombre, que propició las excavaciones y hallazgos arqueológicos. El Sotillo era un vado por el que se podía cruzar el río, llamado Vado de Santa Catalina.

Plano de Facundo Cañada (h. 1900)

Plano de Facundo Cañada (h. 1900)

Se estudiaron los diferentes estratos del terreno que dieron información sobre las etapas geológicas. No demasiados, pero también aparecieron restos paleontológicos (mamíferos, tortugas…). La mayor parte de hallazgos correspondieron a pedernales de diferentes tamaños y formas tallados con el fin de servir como utensilios diversos y armas.

El arenero del Sotillo había sido uno de los más importantes del barrio. La zona contaba con varios establecimientos industriales, areneros y tejares. Muy cerca se encontraba el tejar de Matapobres. Los materiales industriales que proporcionaban, arenas, gravas, etc, eran utilizados en las construcciones urbanas que por entonces tenían lugar, entre ellas la del Matadero, al otro lado del Manzanares que ya aparece representado en el plano de 1915.

Plano de Madrid (1915)

Plano de Madrid. L. Delage (1915)

Entonces los arqueólogos aconsejaban que la mejor forma de llegar al yacimiento para visitarlo era tomar el tranvía 37, que salía de la esquina del Banco de España hacia el Puente de la Princesa.

El Sotillo, plano de situación (1919)

El Sotillo, plano de situación (1919)

Tras cruzarlo, seguir la orilla derecha del Manzanares hasta llegar al merendero junto al cual estuvo el arenero.

El Sotillo. (Foto: J.P. de Barradas)

El Sotillo. (Foto: J.P. de Barradas)

Hoy el yacimiento ya no existe, aunque bajo el terreno continúan existiendo las capas de tierra que cuentan los secretos del pasado de Madrid. Sigue siendo interesante y bonito acercarse hasta allí y dar un paseo por este barrio de Madrid, a ambos lados del río. Lo mejor es llegar en el metro, o como cada uno prefiera, hasta la Plaza de Legazpi. Desde aquí tomar la calle Vado de Santa Catalina, cuyo nombre constituye casi el único recuerdo de aquellos tiempos, entre el Mercado de Frutas y el Matadero, hoy magnífico centro cultural, hacia el Puente de la Princesa.

calle vado santa catalina

Cruzando el río, siguiendo las instrucciones de Wernert y Pérez de Barradas, llegamos a la calle de Antonio López, recorremos los metros indicados y llegamos a un solar.

Allí debajo debía estar el yacimiento de El Sotillo.

(Foto: J.P. de Barradas)

Foto: J.P. de Barradas (1919)

Hoy, igual que ayer, desde aquí contemplamos el Matadero y la torre de la Casa del Reloj.

Calle de Antonio López (2014)

Calle de Antonio López (2014)

Ahora las construcciones son numerosas; el Manzanares se puede cruzar a través de modernos puentes en lugar de vados naturales; y las riberas del río están ocupadas por paseos allanados, destinados a peatones y ciclistas, y árboles jóvenes.

riberas manzanares 2014

Pero no podemos dejar de pensar que aquí hubo vida en la prehistoria madrileña, desde los tiempos más antiguos. Una vida nómada y aún muy primitiva, pero al fin y al cabo una etapa de nuestra historia, precursora de civilizaciones más avanzadas, todas las que llegaron después, que citábamos al principio, hasta nuestros días.

Finalmente, volvemos una vez más al Museo de San Isidro para contemplar los recuerdos de esta historia, fruto de las visitas y del trabajo de los arqueólogos al arenero y sus hallazgos en el yacimiento prehistórico. El museo guarda el diario manuscrito de las excavaciones, el diario de campo escrito por un José Pérez de Barradas muy joven en aquellos momentos, apenas 22 años, que con el tiempo llegó a ser uno de nuestros arqueólogos más notables.

diario de campo

Yacimientos paleolíticos. Diario de campo. J. Pérez de Barradas (Museo de San Isidro)

Los hallazgos de El Sotillo están datados entre hace 20.000 y 15.000 años, en el Paleolítico Superior, cuando vivieron los Homo Sapiens, cuyas capacidades más desarrolladas que las de sus antecesores permitieron que establecieran grupos sociales más complejos, un lenguaje más evolucionado y una gran técnica en la construcción de herramientas. De todo ello quedaron evidencias en el subsuelo de este barrio madrileño, en Usera, junto al Río Manzanares.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Wernert, P. y Pérez de Barradas, J. “EL yacimiento paleolítico de El Sotillo (Madrid)”, en Anuario de Prehistoria madrileña. Vol. I. Ayuntamiento de Madrid 1930.

Museo de San Isidro. Orígenes. Un viaje al pasado de Madrid. Ayuntamiento de Madrid 2012.

Exposición Pérez de Barradas (1897-1981). Museo de San Isidro 2008.

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