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Esta entrada es una actualización del artículo «Paseo en busca de la muralla árabe» publicado en 2012. Aunque han pasado diez años, no hay grandes novedades, pero me gustaría recordar la importancia del estudio de la muralla del siglo IX, origen de Madrid. Y animar a los posibles lectores a recorrer su camino, desde la plaza de Oriente hasta la Cuesta de la Vega, y evocar nuestro pasado.

 

El emir Mohamed I fundó Mayrit, una pequeña ciudad amurallada, hacia el año 865, en un lugar privilegiado, rodeado de defensas naturales, el arroyo de Leganitos –Cuesta de San Vicente–, el arroyo de las Fuentes de San Pedro –calle de Segovia– y el río luego llamado Manzanares. Probablemente por entonces ya vivían en la zona algunos grupos de población musulmana pero fue en la segunda mitad del siglo IX cuando los árabes se establecieron de forma organizada, primero con un objetivo meramente militar. Con el tiempo los mayritíes desarrollaron una rica vida cultural y científica, como demuestran, además de las fuentes escritas, los objetos de su vida cotidiana encontrados en las excavaciones de la plaza de Oriente, de la Cuesta de la Vega y en los arrabales islámicos, que podemos contemplar en nuestros museos.

La mayoría de investigadores están de acuerdo en que el Madrid islámico estaba formado por dos recintos, el primero, de unas cuatro hectáreas, con la forma de un cuadrilátero irregular, acogía la medina o recinto urbano.

Plano de “Las murallas de Madrid”. Ed. Doce Calles.

El segundo recinto, hipotético, era otro espacio fortificado donde se encontraba la residencia del Gobernador. Probablemente se hallaba en el lugar donde hoy se levanta el Palacio Real aunque algunos autores dicen que pudo estar donde hoy se encuentra la Catedral de la Almudena.

Respecto a lo anterior, antes de comenzar nuestro recorrido recordemos que al norte de este primer recinto, en la actual plaza de Oriente se conservan escasas pero importantes huellas de la presencia árabe:

En primer lugar, parte de un muro de un albacar del siglo X. Era un recinto anejo a la fortificación de la ciudad, probable ampliación del primer recinto árabe hacia el norte, que entre otras funciones pudo tener la de servir de refugio a la población en caso de ataque. Es un resto importantísimo, por su datación y posible significado, desgraciadamente no conservado.

Albacar siglo X (en “Nacimiento y evolución del Madrid medieval” de A.Malalana)

Y en segundo lugar, una atalaya del siglo XI.

Atalaya siglo XI en el aparcamiento bajo la plaza de Oriente.

Desde los Altos de Rebeque, punto más alto de la muralla, contemplamos la espectacular vista de lo que fue Mayrit.

Este primer recinto, antigua al-mudayna o almudena, tenía tres puertas, la de la Sagra, la de la Almudena y la de la Vega, y algún portillo.

De la Puerta de la Sagra, que se cree estaba situada entre la actual plaza de la Almudena y los Altos de Rebeque, aún no hay pruebas materiales de su existencia, que quizá permanecen escondidas bajo la calle de Bailén y esperamos que algún día salgan a la luz.

Siempre hemos imaginado que bajo el jardín de los Altos de Rebeque se encontraba la muralla, que discurría por esos terrenos, para dirigirse a la calle Mayor por la calle del Factor.

Ahora, tras la realización de una serie de catas arqueológicas a cargo del Ayuntamiento, en la base del muro de contención que existe en la mencionada calle del Factor se hallaron restos de interés de los cuales esperamos conclusiones definitivas oficiales, que «podrían corresponder, en parte o en su totalidad, a secciones de los primeros recintos fortificados de la Villa, bien de un solo momento histórico o de sucesivos».

Como ya vimos durante nuestro paseo por la calle del Factor, en 2005, en el solar del nº 3 se realizaron las correspondientes prospecciones arqueológicas. Se localizaron restos de construcciones pertenecientes al siglo XVII levantadas junto a la muralla.

Calle del Factor, 3 (Foto: 2005).

Sobre todo ello se construyó un nuevo edificio de viviendas.

A continuación, en el nº 1 de la calle, esquina Mayor 86, donde se encuentra el Palacio de Abrantes, actual sede del Instituto Italiano de Cultura, en uno de los muros de la Biblioteca lucen los restos de sílex de la vieja muralla.

El muro discurre paralelo a la calle Mayor, perpendicular a la del Factor. El hecho de que en los planos de la Comunidad de Madrid que representan la muralla, en este lugar aparece dibujado uno de los cubos como elemento constatado, nos lleva a preguntarnos si los alrededor de cinco metros que podemos contemplar corresponden a dicho cubo, más la anchura de la muralla.

Continuando nuestro paseo llegamos a la calle Mayor donde se hallaba el Arco de la Almudena, luego llamado de Santa María.

Cruzamos la calle Mayor, bajo la cual acaso permanezcan escondidos vestigios de la Puerta de la Almudena.

La muralla continuaba hacia el lugar donde desde el siglo XVII se levanta el Palacio de Uceda, hoy sede de Capitanía General. Desde allí la tapia se dirigía hacia el oeste.

Rodeando el Palacio de Uceda nos acercamos al Viaducto cuyo arco situado más al norte traspasamos. Así, llegamos al aparcamiento del edificio cuya fachada principal da a la calle de Bailén nº 12, construido en 1959 sobre la muralla, tras destruir varios metros del largo lienzo descubierto pocos años antes. Resulta asombroso comprobar que allí debajo, tras la reja de la propiedad privada, pervive parte del monumento más antiguo de Madrid, incluyendo una de las torres.

Nos dirigimos hacia el Parque de Mohamed I, bajando por la Cuesta de Ramón.

Aquí, junto a la Cuesta de la Vega, frente a la Catedral de la Almudena, se halla el lienzo más largo conservado, descubierto y defendido en 1953 por Jaime Oliver Asín y Leopoldo Torres Balbás, que lograron salvar una gran parte del hallazgo. El día 2 de diciembre de ese año el diario ABC publicó la noticia de la carta enviada por ambos al periódico.

ABC 2 dic 1953

En la década de los 70, tras la demolición del Palacio de Castro Serna, perteneciente a la duquesa de Benavente, la muralla fue restaurada. Los restos de las viviendas aparecidas (de los siglos XVII a XIX) se conservaron. En la última remodelación del parque fueron tapadas.

El lienzo de muralla en la Cuesta de la Vega mide aproximadamente 120 metros de muro de pedernal en su parte inferior y piedra caliza blanca en la parte superior, jalonado por varias torres macizas cuadradas, características de la arquitectura militar islámica.

Muralla islámica (Cuesta de la Vega)

Muro de pedernal en la Cuesta de la Vega

Su anchura aproximada es de 2,60 m.

En la confluencia de la calle Mayor con la Cuesta de la Vega se abría la Puerta de la Vega, la más importante. Se conserva parte de la torre derecha -vista desde el exterior-. Probablemente bajo la calle Mayor se encuentren los restos de la torre de la izquierda y de la Puerta, quizá algún día los encontremos.

Una segunda torre está casi totalmente desaparecida. El lienzo conserva en gran parte otras tres torres. Desde allí la muralla se dirigía hacia el norte, bordeando la llamada Cornisa de Madrid.

Desaparecido su rastro bajo la Catedral, durante las obras de construcción del Museo de Colecciones Reales aparecieron importantes restos arqueológicos, entre ellos la muralla correspondiente al extremo noroeste que ahora se encuentra en las salas del museo cuyas obras tuvimos oportunidad de visitar en 2012.

El edificio, obra de los arquitectos Emilio Tuñón y Luis Moreno Mansilla, ha sido construido junto al Palacio Real para albergar el Museo de Colecciones Reales.

La visita, guiada por Emilio Tuñón fue muy emocionante e interesante.

Durante nuestra visita al futuro museo solo pudimos adivinar los hallazgos y fantasear sobre la vieja fortaleza, ya que se encontraban cubiertos por lonas y andamios. El lienzo de muralla en su parte más alta conservada mide unos 8 metros.

Los tramos hallados miden en total unos 70 metros, que podemos ver en las fotos publicadas por los arquitectos. Su construcción es similar al lienzo de la Cuesta de la Vega, de sílex y caliza, igualmente trabados con argamasa de cal. También aparecieron varios cubos de planta cuadrangular.

Foto: E. Tuñon

Los restos arqueológicos se podrán contemplar en dos salas. El motivo de la separación –representada en el plano a continuación–, como cuenta Emilio Tuñón, es la pérdida de una buena parte el siglo pasado durante la construcción de la Catedral.

Imagen: E. Tuñón

Por fin, esperamos con ilusión la anunciada inauguración del museo el próximo año 2023, que por cierto ha pasado a llamarse Galería de las Colecciones Reales.

Foto: E.Tuñón

por Mercedes Gómez

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Bibliografía:

VVAA. Plaza de Oriente. Arqueología y evolución urbana. Ayuntamiento de Madrid, Madrid, 1998.
VVAA. Las murallas de Madrid. Ed. Doce Calles. Comunidad de Madrid 2003.
F.J. Marín Perellón y J. Ortega. La forma de la Villa de Madrid. Comunidad de Madrid 2006.
E. Andreu. «El Madrid Medieval». Cæsaraugusta, 78. 2007, pp.: 687-698
J.L. Garrot. «Recuerdos de Mayrit», En el tránsito de la Edad Media a la Moderna, Madrid 2008, pp. 83-103.
Christine Mazzoli-Guintard. Madrid, pequeña ciudad de Al-Andalus (siglos IX al XXI). Ed. Almudayna. Madrid 2011.

Tuñón y Albornoz Arquitectos

Emilio Tuñón: el museo de las colecciones reales

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La reforma de la Plaza de España, de gran envergadura, no ha afectado solo a la propia plaza sino también a los Jardines de Sabatini, a la calle de Bailén, bajo la cual se ha construido el túnel por el que ahora circulan los automóviles, que conecta con la calle de Ferraz, y al paso hacia la Cuesta de San Vicente. Han corrido ríos de tinta, con opiniones para todos los gustos, así que son numerosos los reportajes y noticias sobre todo el proceso. En general, creo que el resultado es bueno. Excepto una parte de la plaza, la más próxima a Gran Vía, que resulta muy árida, el resto, sobre todo el paseo de la calle Bailén, ahora libre de coches, me parece muy agradable.

Un aspecto muy importante de la obra merece un capítulo aparte: los hallazgos arqueológicos, en los que hoy os invito a detenernos.

Calle Bailén antes de las obras, desde el Palacio de Godoy.

Calle Bailén, 2019

Calle Bailén 2022

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Las excavaciones para la construcción del nuevo túnel bajo la calle de Bailén-Ferraz en 2019 dieron lugar a una serie de hallazgos arqueológicos; entre otras cosas, aparecieron vestigios de tres edificios del siglo XVIII, todos ellos proyecto de Francisco Sabatini, el arquitecto del rey Carlos III:

las Caballerizas reales, junto al Palacio Real; enfrente, el Palacio de Godoy; y al norte, el Cuartel de San Gil.

Plano de F. Cañada, h. 1900.

Los primeros hallazgos, según se confirmó tras unas primeras informaciones dudosas, en gran parte pertenecían al Palacio de Godoy, obra del siglo XVIII; los sótanos y hasta un metro de la primera planta, de una parte del edificio que había sido derribada en 1932 con motivo de las obras de ampliación de la calle Bailén.

Pudimos leer en la prensa que en el estudio que las arqueólogas Esther Andreu y Carmen Sánchez presentaron a la Consejería de Cultura de la Comunidad de Madrid decían que habían quedado al descubierto «suelos de granito, los enlucidos en las paredes, los techos abovedados, las escaleras de acceso…», todo ello en muy buen estado de conservación.

Aparecieron también restos de un muro de cimentación de las nuevas Caballerizas –las de Sabatini, del siglo XVIII– y del Cuartel de San Gil.

No fueron los únicos restos hallados. También se encontraron otros vestigios arqueológicos medievales de gran importancia (cerámicas y un horno del siglo XV, bajo el cimiento del palacio de Godoy, según la directora arqueóloga Esther Andreu) que esperamos conocer algún día, en el centro de interpretación que se abrirá junto a los restos del palacio de Godoy.

 

Las caballerizas reales

La calle Bailén. Las caballerizas reales a la izquierda. A la derecha, el Palacio de Godoy. (1930) (Foto: memoriademadrid)

Las caballerizas reales, construidas por Sabatini, fueron derribadas en 1934; en sus terrenos se crearon los Jardines que llevan el nombre del arquitecto.

Durante las obras se hallaron restos de un muro con contrafuertes que formó parte de la cimentación del edificio.

El significado de los vestigios del muro hallado creo que se explica de una forma confusa. Se ha inscrito un texto sobre una línea de metal que hay que recorrer con paciencia y ánimo para poder leer toda la información:

«Esta línea quebrada es el reflejo en superficie de la traza del muro con contrafuertes construido en el siglo XVIII por el arquitecto italiano…

… Francesco Sabatini para conformar la topografía de la calle Bailén durante las obras del llamado Palacio Real Nuevo, iniciado en el año 1737…»

Solo se muestra un trozo del muro, tras un cristal, que se ve con cierta dificultad.

La explicación continúa:

«…durante la República la calle obtuvo su anchura actual cuando se demolió parcialmente el Palacio de los Secretarios de Estado y las Caballerizas de la Regalada fueron derribadas en su totalidad…».

Al final de la línea, en el pavimento se ha instalado una representación del plano de la zona. Es bonito, pero se va a conservar muy mal, me temo, si no se cuida.

 

Palacio de Godoy

El llamado Palacio de Godoy fue proyectado, como hemos visto, por el arquitecto real Francesco Sabatini en 1775 por encargo de Carlos III como Palacio de los Secretarios de Estado pues estaba destinado a albergar al Primer Secretario de Estado o primer ministro. En aquellos momentos el Secretario era el marqués de Grimaldi, que nunca llegó a instalarse en él. Finalizado el edificio, sí lo habitó su sucesor, el conde de Floridablanca, y luego Manuel Godoy, que se instaló en el bello palacio, lo amplió y reformó a su gusto, y llegó a convertirse en su propietario por lo que es conocido como Palacio de Godoy.

En 1932 comenzó el derribo de una parte del palacio debido a las obras de ampliación de la calle Bailén.

La calle Bailén y las caballerizas reales a la izquierda. A la derecha, ya ha comenzado el derribo de una parte del Palacio de Godoy. (1932) (memoriademadrid)

En 2020 se anunció la intención de conservar los restos hallados en su sitio, su restauración –que al parecer ya ha finalizado– y la creación de un museo.

Varias entradas al espacio que cubre las ruinas ocultan el futuro museo o centro de interpretación.

Arriba, Palacio de Godoy. Abajo, entrada al futuro centro de interpretación.

Sobre el césped de la cubierta del futuro museo, un plano del palacio y un texto, en este caso de lectura más cómoda que la línea quebrada, explican la historia.

Mientras esperamos que abran el centro de interpretación, de los restos del Palacio de Godoy poco podemos ver, algo a través de una ventanita.

La verdad es que no se ve mucho a través del cristal, pequeño, no se si ¿habría sido posible dejar algo más a la vista?

 

Cuartel de San Gil

El Cuartel de San Gil, igualmente proyectado por Sabatini a finales del siglo XVIII, se encontraba en la zona suroeste de la actual plaza de España. Fue derribado a comienzos del XX.

Calle de Ferraz. (J. Laurent, 1903) (memoriademadrid)

El mismo año 2019, durante la excavación, al otro lado de la Cuesta de San Vicente aparecieron nuevos restos arqueológicos.

Espléndidos muros con arcos de medio punto, que fueron catalogados como arcos del camino de ronda del antiguo Cuartel de San Gil.

Los arcos no podían ser conservados en su lugar debido a la construcción del túnel pero han sido trasladados a la superficie e instalados en la calle de Ferraz, junto a la entrada al túnel. Otro letrero, nuevamente en el suelo ajardinado, nos habla del Cuartel «…que se edificó en la escarpada pendiente que descendía hacia el río Manzanares…»

El paseo desde la plaza de Oriente hasta la calle de Ferraz, a los pies del Templo de Debod (o al revés), es un camino bonito, que merece la pena recorrer, si es posible. Si no, espero que esta entrada os ayude a conocerlo.

A la izquierda, Jardines de Sabatini. Arriba, a la derecha, Palacio de Godoy. En el centro, la calle Bailén y el futuro centro de interpretación. Al fondo, la plaza de España.

Por: Mercedes Gómez

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Diario El País 28 agosto 2019; 27 nov. 2019; 17 abril 2020.

Ayuntamiento de Madrid

Emprendemos un nuevo paseo en busca de la muralla medieval, la fortificación construida desde finales del siglo XI-siglo XII tras la llegada del rey Alfonso VI a Mayrit, con el fin de actualizar la localización y estado de los restos conservados.

Recordemos que los límites del llamado segundo recinto estaban marcados por el antiguo Alcázar -ubicado aproximadamente en el lugar donde hoy se levanta el Palacio Real-, y sus cuatro puertas: La Puerta de Valnadú, la Puerta de Guadalajara, la Puerta Cerrada y la Puerta de Moros.

El Plano de Espinosa, de 1769, representa perfectamente algunos de los tramos, conocidos gracias a la Planimetría General de Madrid realizada a partir de 1750, que aún hoy nos sirve de ayuda para completar nuestro recorrido.

Segundo recinto. Plano de Espinosa (1769) (en rojo, restos actuales, aprox.)

Siguiendo el plano, de norte a sur, el paseo se puede leer/recorrer de una vez, o, si os parece muy largo, dividirlo en cuatro tramos, igual que la propia muralla. Como guste el lector/caminante.

1

De la Puerta de Valnadú a la Puerta de Guadalajara

En algún sitio cercano al Alcázar, procedente del primer recinto islámico, nacía la muralla construida a lo largo del siglo XII en mampostería de sílex y piedra caliza.

Plano de Espinosa (1769). De Valnadú a Puerta de Guadalajara.

La muralla debía de recorrer los terrenos donde hoy se asienta el Teatro Real y llegar a la plazuela de los Caños del Peral, actual plaza de Isabel II. Es un tramo hipotético, pero –hay que citarlo–, en un programa de Telemadrid dedicado a los 200 años del Teatro Real, paseando a más de veinte metros bajo el suelo de Madrid por una galería perimetral, los protagonistas comentaron que ahí dicen que está la muralla cristiana.

Teatro Real (Telemadrid)

La Puerta de Valnadú es quizá la más desconocida de todas, en cuanto a ubicación y características. Una placa la recuerda en la esquina de la calle de la Unión con la de Vergara.

Desde la Puerta de Valnadú –próxima a la actual plaza de Isabel II–, en su camino hacia la Puerta de Guadalajara en la calle Mayor, la muralla discurría entre las actuales calles de la Escalinata y Mesón de Paños –ronda exterior- y del Espejo –ronda interior–.

En la plaza de Isabel II nº 3, en el sótano del restaurante Foster’s Hollywood, se hallan los restos, muy modificados, de un lienzo en su cara intramuros. En el centro existe una puerta con arco de medio punto de ladrillo, abierta en época más moderna, que comunica con el solar colindante en la calle de la Escalinata.

Plaza de Isabel II, 3.

Dicho solar, en la calle de Escalinata nº 21, tras la demolición en 1988 del edificio que lo ocupaba, ocultos durante mucho tiempo tras unos paneles, en 2012 quedaron al descubierto los vestigios de la muralla, en su cara extramuros, muy deteriorados, pidiendo a gritos desde entonces una consolidación, restauración y acondicionamiento. La puerta que vemos es la misma que pudimos ver en el interior del restaurante, en su cara exterior.

Calle Escalinata, 21.

Recientemente se ha publicado en la prensa, aquí, que el Ayuntamiento procederá a calificar este solar como zona verde de uso público. Después, lo prioritario debería ser la restauración y protección de la muralla.

Desde Escalinata se ve perfectamente el singular edificio, situado en Espejo nº 12, que fue construido adaptándose a la forma de una torre de la fortaleza defensiva, forma que ha conservado a lo largo de los siglos a pesar de las construcciones sucesivas.

Calle de la Escalinata

A sus pies hay un garaje con entrada por la calle de la Escalinata nº 13 donde además de coches se guardan los restos de la torre y un considerable tramo de la muralla.

A sus espaldas, intramuros, en el solar que corresponde al nº 14 de la calle del Espejo, cerrado desde hace mucho tiempo, también existen vestigios constatados en los años 80. Recientemente ha habido obras, al parecer se ha llevado a cabo un nuevo estudio arqueológico. Esperamos noticias.

Calle Espejo, 14 (nov. 2021)

Las obras, a fecha de hoy, de momento parece que han terminado.

Calle Espejo, 14

A continuación, en el mencionado número 12 de la calle del Espejo se conservan varios metros de restos de muro bajo un cristal. Aparecieron en 2009 durante las obras de acondicionamiento de la escuela allí alojada. El local era la sede de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País y del Centro de Estudios Jovellanos. Un letrero en la cabecera del aula recordaba a los alumnos y visitantes ocasionales, que «estos restos arqueológicos pertenecen a un lienzo del segundo recinto amurallado de Madrid (siglo XII)». Este tipo de información debería figurar junto a todos los restos conservados, y no es así.

Vendido el inmueble, en 2016 fue ocupado por la Pastelería Santa Eulalia. Las dos aulas de la anterior escuela fueron unidas en un único espacio.

Calle Espejo, 12

En el nº 2 de Espejo, antiguo taller de reparación de instrumentos musicales, también se conserva una parte del lienzo, constatado según estudio arqueológico.

Calle Espejo, 2

En otra noticia televisiva (que no tenía nada que ver con la muralla) pudimos ver hace pocos meses un muro que seguramente pertenece a ese tramo.

Calle Espejo, 2

A espaldas de la calle del Espejo, en la calle Mesón de Paños números 11-15 se constataron restos de los que al parecer no queda nada, tras la construcción de viviendas modernas a finales de los años 60 del pasado siglo.

La muralla sigue su camino hacia la calle Mayor y atraviesa la Calle de Santiago, en cuyo nº 2, tras el derribo del edificio que lo ocupaba, en 1977 durante la construcción de las nuevas viviendas se realizó una intervención arqueológica que permitió constatar la presencia de la cerca. En el garaje se guardan muestras de aquellos hallazgos.

Calle Santiago, 2

La muralla continuaba. En el subsuelo del edificio de la calle Milaneses nº 2 –que fue tapiado hace tiempo, y así continúa– también se hallaron restos arqueológicos, probablemente vestigios de la muralla.

Calle de los Milaneses

A esta altura, en la calle Mayor se encontraba la Puerta más importante de la Villa, la Puerta de Guadalajara.

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2

De la Puerta de Guadalajara a Puerta Cerrada

El camino de la muralla desde la Puerta de Guadalajara hasta Puerta Cerrada es conocido. La Cava de San Miguel y la calle de Cuchilleros nacieron sobre el foso, originando las manzanas 171 y 169.

Plano de Espinosa (1769). De Puerta de Guadalajara a Puerta Cerrada.

En las escasas intervenciones arqueológicas realizadas en este tramo se documentó un resto original en su cara intramuros, en la calle Gómez de Mora nº 4, planta baja.

Calle Juan Gómez de Mora, 4

Desde aquí la muralla continuaba su camino hasta la Puerta Cerrada.

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3

De Puerta Cerrada a Puerta de Moros

La Puerta Cerrada fue la segunda en importancia en el Madrid medieval, después de la de Guadalajara.

Plano de Espinosa (1769). De Puerta Cerrada a Puerta de Moros.

Se encontraba situada en la actual plaza del mismo nombre, entre las calles del Nuncio, Gómez de Mora, Cava Baja y Cuchilleros.

Puerta Cerrada

La muralla, que desde Puerta Cerrada se dirigía hacia Puerta de Moros, discurre por el interior de la manzana 150 que igual que muchas otras, como hemos visto, nació alrededor de la tapia.

La puerta ya no existe pero la plaza guarda aún hoy día muchas huellas del Madrid medieval. En los edificios que a ella se asoman se encuentran algunos de los vestigios más notables de muralla cristiana. En el nº 6 se conserva un lienzo completo en altura, a través de los pisos de las viviendas, visible en el sótano del bar en la planta baja.

Puerta Cerrada, 6, sótano (2006)

En dicho lienzo se apoyan los edificios del mencionado nº 6, el 5 y el colindante nº 4, una construcción muy antigua, tal vez del siglo XVIII, que en 2008 en parte se encontraba apuntalada. A pesar de su antigüedad y de tratarse de un edificio teóricamente protegido, en 2011 fue demolido.

Puerta Cerrada

Al fondo del solar se ve el muro de otro de los edificios apoyados en la muralla, el correspondiente a la Cava Baja nº 4. La buena noticia fue que quedaron a la vista nuevos restos de la cerca en su cara extramuros y de un torreón semicircular. Tras el derribo se estudiaron los hallazgos de los dos solares, el de Puerta Cerrada nº 4 y el de Cava Baja 4. En este último, el lienzo en su cara extramuros hasta el nivel de la primera planta y el impresionante torreón, que se conserva casi en su totalidad.

La torre y parte del lienzo de muralla estaban prácticamente cubiertos por un testero que fue eliminado y se procedió a su consolidación además de analizar la técnica constructiva. Los restos que quedaron a la vista en el solar de Puerta Cerrada 4 también se estudiaron y consolidaron.

Puerta Cerrada, 4

No existe nada semejante en todo Madrid. Los propietarios continúan esperando los permisos para poder convertir el local en restaurante y que todos podamos admirar la espectacular torre medieval.

Cava Baja, 4

La torre, de forma semicircular, como todas las más de cien que formaban parte de la muralla cristiana madrileña –al contrario que las construcciones militares islámicas que solían ser cuadradas–, construida en mampostería de sílex y piedra caliza, ocupa la planta baja y el primer piso del inmueble.

Se conserva una de las ventanitas o saetera, y en su interior la escalera de subida hasta ella. Es emocionante imaginar cómo sería su aspecto y recordar su función en el Madrid medieval, hace más de nueve siglos. La calle, actual Cava Baja, era la cava o foso de la muralla que no olvidemos formaba parte de la fortificación defensiva del Madrid cristiano desde finales del siglo XI.

A lo largo de la Cava Baja se localizan diversos tramos visibles desde algunas viviendas y locales comerciales.

Cava Baja

En el número 10 se encuentra uno de 7 metros de largo por entre 1 y 4 de altura, un precioso ejemplo consolidado y acondicionado mediante acristalamiento y luces que favorecen su contemplación.

Cava Baja, 10

Hace pocos años nuevos restos, unos doce metros, salieron a la luz en el nº 12, en una de las antiguas posadas de la Cava. La Posada del León conserva además del arranque del cubo que ya pudimos contemplar en el edificio del nº 10, y la mitad de otro cubo, un lienzo de unos 12 metros de largo y un metro de anchura. Este bonito hotel ha resguardado bajo cristales los restos defensivos que se pueden admirar en su restaurante, a la entrada del local.

Cava Baja, 12

La muralla continúa en el edificio contiguo, números 14-16, la Posada del Dragón y antigua jabonería La Antoñita. El acogedor bar y restaurante en la planta baja también guarda la muralla.

Cava Baja, 14

En el nº 22, otro solar durante muchos años cerrado tras una puerta de madera, como el que vimos en Espejo, guardaba más vestigios de la muralla medieval.

Durante más de treinta años el solar, de más de setecientos metros cuadrados, con entrada por la Cava Baja 22 y Almendro 3 estuvo tapiado y cerrado, excepto una época en que al parecer sirvió de aparcamiento. Solo sabíamos que allí se había constatado la existencia de restos de muralla.

En 1983 fue realizada una excavación arqueológica con el fin de localizar dichos vestigios, perfectamente documentado su paso por el lugar, y de datarlos. Aparecieron unos cuatro metros de muralla y el arranque de uno de los cubos semicirculares, y restos arquitectónicos superpuestos o adosados a ella, desde el siglo XIV al XIX; la muralla conserva solo una altura de unos dos metros. Se consideró una construcción de finales del siglo XI, comienzos del XII. Los restos del muro hallado son, según los informes entonces, de mampostería con un espesor de unos dos metros y medio.

En 2016 el Ayuntamiento de Madrid acondicionó el lugar y abrió sus puertas.

El lugar por el que discurría la muralla y el torreón, cuyos restos subsisten bajo el nivel del suelo, se marcaron en el pavimento que recrea la forma de su planta. Ahora podemos ver y comprender el camino que seguía la muralla, límite de Madrid en el siglo XII.

Cava Baja, 22 / Almendro 3

En el nº 15 de la calle del Almendro existe otro lienzo, de unos 16 metros de largo por 11 de alto, hallado tras el derribo de un edificio en 1967, que hasta hace poco nunca había sido restaurado ni objeto de estudio. Su estado, muy deteriorado por antiguas perforaciones y el paso del tiempo, era de ruina.

Calle del Almendro, 15

Volvemos al exterior de la Villa, a la Cava Baja. En el nº 30 se conserva un largo lienzo de muralla muy antiguo, al parecer el único de construcción altomedieval, es decir, del siglo XI ó XII, pues la mayoría presentan intervenciones de siglos posteriores; mide 19 m de largo por 11,5 de alto.

Cava Baja, 30

Esto significa que, después de la muralla árabe en la Cuesta de la Vega construida en el siglo IX, y la impresionante torre mudéjar de la iglesia de San Nicolás de los Servitas del siglo XII, estamos ante una de las construcciones más antiguas de Madrid.

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4

De Puerta de Moros a la Puerta de la Vega

Al final de la Cava, llegamos a la plaza del Humilladero donde se encontraba la Puerta de Moros.

Plano de Espinosa (1769). De Puerta de Moros a la Puerta de la Vega.

Desde aquí, la muralla se dirigía hacia el Barranco, actual calle de Segovia.

Los restos conservados en el número 3 de la plaza de los Carros, planta baja y sótano, permiten apreciar el modo en que la cerca medieval madrileña fue utilizada en la construcción de viviendas e incluso habitada.

Plaza de los Carros

Tal como explicaba la investigadora Mercedes Agulló «… los habitantes madrileños de la muralla no sólo la habían utilizado como morada, sino que la habían adaptado a sus necesidades y caprichos abriendo puertas y ventanas, ocupando las torres y torreones, agregando a las casas que estaban arrimadas a ella parte de la propia muralla de Madrid o derribando y deshaciendo lo que les estorbaba.»

Como hemos repetido tantas veces, desde el siglo XV, y sobre todo en el siglo XVI, las manzanas se formaron alrededor de la muralla, utilizando lo que convenía, destruyendo o modificando lo que no. Así ocurrió con la entonces futura manzana 126 cuyas casas darían lugar a las calles de Don Pedro y de Los Mancebos.

Tuvimos noticias del lienzo a finales de 2003, con la apertura del primer local abierto. Mide unos 6 metros de largo por 2,80 de alto. Cerrado el primer restaurante, el local ha sido ocupado por sucesivos bares, el último hace pocos meses.

En la Calle Mancebos 3 se encuentra otro de los lienzos conservados en su cara intramuros.

Es incomprensible el estado en el que se encuentra en la actualidad, literalmente cayéndose a trozos, uno de nuestros monumentos más antiguos, bien de interés cultural, de protección obligada. Esperemos que forme parte del plan de mejora que afecta al solar de la calle de la Escalinata y, suponemos, al de la calle del Espejo.

Mancebos, 3

Este tramo, que bajaba desde la Puerta de Moros entre las actuales calles de don Pedro y de los Mancebos, continuaba por la de los Yeseros y Angosta de los Mancebos.

Volvemos por un momento al exterior del recinto amurallado. En la calle de Don Pedro 8, 10 y 12, en el interior del antiguo Palacio del marqués de Villafranca, hay un lienzo espectacular.

La zona del palacio que hoy corresponde al nº 8 son viviendas.

Calle Don Pedro, 8

Después de la rehabilitación, el edificio hoy día está ocupado por modernos apartamentos en alquiler en los que en algunas de las habitaciones se mantiene la muralla a la vista, los conocemos por sus anuncios, bautizados como La Muralla, utilizada como reclamo.

Foto Apartamentos Don Pedro

En los números 10 a 12, se conserva un lienzo espectacular, bien restaurado y cuidado, de unos 30 metros, en el sótano del antiguo palacio, actual sede de la Real Academia de Ingeniería. Un tesoro.

Desde aquí la muralla descendía hacia la calle de Bailén, continuaba paralela a la Cuesta de los Ciegos y después atravesaba el antiguo Arroyo de San Pedro, hoy Calle Segovia, para llegar hasta la Cuesta de la Vega donde se unía a la primera muralla, construida en el siglo IX, probablemente a la altura del tercer cubo desde la Puerta de la Vega.

Por: Mercedes Gómez

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NOTA: Esta entrada es una actualización de nuestros paseos en busca de la muralla medieval, en los enlaces a los varios artículos anteriores se puede encontrar bibliografía.

Recordemos que finalizada la guerra de la Independencia, tras la ocupación francesa y la destrucción de edificios por parte del ejército inglés, los Jardines del Buen Retiro se encontraban en ruinas; Fernando VII promovió su recuperación. El rey mantuvo la apertura al público de casi todo el recinto pero destinó los terrenos situados en la esquina noreste para su uso personal. Encargó a su arquitecto Isidro González Velázquez la creación de sus Jardines Reservados cuyas obras se iniciaron en 1817.

Además de la creación de los jardines se construyeron varios caprichos románticos, edificios de tipo recreativo reservados al disfrute de la familia real. La mayoría desaparecidos, se conservan algunos, como la Montaña Artificial , y muy cerca, a sus pies, la Casita del Pescador.

Otro capricho fue la Casa del Contrabandista, la Noria titulada del Contrabandista, tal como aparece mencionada en el dibujo del arquitecto, González Velázquez.

Noria titulada del Contrabandista. AGP (En: Consuelo Durán, “Jardines del Buen Retiro”)

La construcción consta de una estancia principal, la Sala, circular en su interior, octogonal en su exterior de ladrillo y mampostería, cubierta con una cúpula con linterna central y pequeñas buhardillas, y a continuación una parte alargada, rectangular, formada por tres gabinetes.

En el dibujo conservado en el Archivo General del Palacio Real aparece el edificio de la noria hidráulica junto al del Embarcadero del Estanque Grande, que también había construido González Velázquez.

AGP, Planos, nº 4.449 (En “Isidro Velázquez, arquitecto…”)

Arriba, a la derecha, el arquitecto representó la planta de la Noria del Contrabandista, la cual dibujó en su interior.

Planta de la noria (AGP detalle)

El título del dibujo indicaba que cubría una noria, más antigua que el edificio, como veremos.

Al parecer el nombre proviene de que su interior estaba decorado con referencias a la Fábrica de Porcelana y con una serie de muñecos autómatas entre los que se encontraba la figura de un contrabandista.

La Casa del Contrabandista, después de ser uno de los caprichos en los que los reyes pasaban sus ratos de ocio, ha tenido usos diversos; en 1890 se convirtió en establecimiento de venta de aguas oxigenadas; en el siglo XX, hacia 1923, fue Viena Park; y después, hacia 1945, se convirtió en la famosa Florida Park.

Debido a todo esto, la construcción original está muy transformada, rodeada de nuevas edificaciones que forman el conjunto hostelero de la nueva Florida Retiro.

Como decíamos, el nombre indicado en el plano por el arquitecto hacía suponer que albergaba una noria, como así se demostró.

En 2015, durante las obras de reforma/reconstrucción de Florida Park, aparecieron los restos de una noria perteneciente a un complejo hidráulico del siglo XVII, época de creación del Buen Retiro.

Restos de la noria descubierta (Rafael Fraguas, El País)

La noria, de tracción animal, seguramente formaba parte de la red hidráulica del Buen Retiro.

Los vestigios de la noria del Contrabandista, en el interior de la estancia circular del capricho, fueron restaurados y se cubrieron con un cristal.

La Sala (floridapark.es)

Desgraciadamente, según me contaron en el local, el cristal se rompió y el suelo de La Sala fue cubierto con moqueta.

La Sala, Florida Retiro. 2018.

Aunque tapados, ahí continúan los restos de la noria que en el siglo XVII surtía de agua a algunas zonas o instalación del Buen Retiro, acaso el Estanque.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

DURÁN, Consuelo. Jardines del Buen Retiro. Ed. Doce Calles. Madrid 2002.
ORTEGA VIDAL, J. – MARÍN PERELLÓN, F.J. “Al este del Prado” en Isidro Velázquez (1765-1840). Arquitecto del Madrid fernandino. Ayuntamiento de Madrid, 2009.
FRAGUAS, Rafael. “Descubierta una noria del siglo XVII bajo el Florida Park”, El País, 25 julio 2015.

Ver: Un viaje de agua, cinco pozos de noria y un acueducto en Barceló

En la entrada anterior, Fuentes y templetes de la Red de San Luis, conocimos la historia de la plazuela de San Luis, desde el siglo XVII hasta la actualidad.

Plazuela de San Luis (Plano de A. Mancelli, 1623)

Nos quedamos en el momento de la inauguración oficial de la nueva estación de metro de Gran Vía, con el famoso templete. Al día siguiente se abrió a los viajeros. Ahora, además de poder volver a coger el metro en la estación después de casi tres años cerrada, podemos visitar una pequeña zona musealizada con hallazgos arqueológicos aparecidos durante las obras, así como algunos paneles informativos.

En el vestíbulo se ha restaurado el bonito mural cerámico, obra de Miguel Durán Loriga  realizado en los años 70 del pasado siglo, y se ha recuperado el escudo de Madrid de cerámica vidriada, realizado en azulejos con reflejo metálico por el ceramista Ramos Rejano. En las vitrinas se exponen cerámicas de la decoración original de la estación.

Pero, sobre todo, es interesante que, además de los restos de la propia estación de metro construida en el siglo XX y explicaciones sobre su construcción, la Gran Vía, Antonio Palacios, etc., se exponen objetos que son testigos importantes de la antigüedad de la zona. La mayor parte son del siglo XIX, pero, según las cartelas, también de siglos anteriores. Objetos que nos llevan a preguntarnos cómo era la zona en sus orígenes. Propongo un viaje hacia atrás, al tiempo anterior al que nos mostraban Mancelli y Texeira en sus planos del siglo XVII.

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Recordemos que la Puerta del Sol en el siglo XV estaba situada en el lugar que entonces era el límite de Madrid por el este; era una de las puertas  de la Cerca del Arrabal que rodeaba la Villa en aquellos momentos.

Ya vimos que durante unas obras, casualmente, en la Puerta del Sol se hallaron valiosas piezas cerámicas datadas en los siglos XIV-XV.

Piezas cerámicas Puerta del Sol (Catálogo Museo Municipal, 1979)

Como sabemos, en 1561 Felipe II trajo la Corte a Madrid. Poco después, en 1566, ante el aumento de población y crecimiento de la Villa, el rey mandó construir una nueva tapia, la llamada Cerca de Felipe II. De esta Cerca de Felipe II solo conocemos un posible resto, en la calle de Bailén, nunca aclarado del todo a qué época pertenece.

Jarro de cerámica esmaltada en azul y blanco. Talavera. Serie de los jarros de Santiago. Siglo XVI.

En la nueva Cerca, la Puerta del Sol conservó el nombre pero fue situada un poco más adelante, en la calle de Alcalá. Según Miguel Molina Campuzano, otra de las puertas pudo estar ubicada en la Red de San Luis. De allí, como siempre fue habitual en murallas y cercas, partían caminos, en este caso los Caminos a Hortaleza y Fuencarral. Y, como igualmente solía ocurrir, en la plazuela formada junto a la puerta, se instaló un red de mercado de alimentos que siguió existiendo durante mucho tiempo.

Murallas y Cercas de Madrid (siglos. IX al XVII) según Miguel Molina Campuzano

La ronda exterior de la cerca que desde San Luis conducía hasta la Puerta de Santo Domingo originó la calle de Jacometrezzo –hoy día en gran parte desaparecida tras la construcción de la Gran Vía–.

El Postigo de San Martín y la Puerta de Santo Domingo de la anterior Cerca del Arrabal se cree que coinciden en el trazado de la nueva Cerca de Felipe II.

Puerta o portillo de San Luis, en la Cerca de Felipe II (1566) según Miguel Molina Campuzano.

Es muy interesante observar que algunos hallazgos, monedas, objetos de la vida cotidiana… corresponden a mediados y finales del siglo XVI, incluso anteriores.

Albarelo en azul, Talavera (sg. XVI)

En una de las vitrinas de la estación de Gran Vía se exponen monedas, entre ellas una blanca del siglo XV, época de los RRCC, y maravedíes de los siglos XVI y XVII, época de Felipe II, Felipe III y Felipe IV.

Plato de cerámica esmaltada azul y blanco. Talavera. Serie de las Golondrinas. Siglo XVII.

El siglo XVIII también se encuentra bajo la Red de San Luis actual. Han aparecido estructuras subterráneas, y diversos objetos, entre ellos botellas de todo tipo, bajo lo que fue Casa de Astrearena, construida en el siglo XVIII, en cuyo sótano pudo existir una taberna.

Antes de la construcción de la Gran Vía en el siglo XX, la zona estaba ocupada por calles estrechas en las que había comercios, casas de hospedaje, librerías, tabernas, una farmacia…

En la calle de la Montera, José Ortega compró una farmacia que se convirtió en una de las mejores y más modernas de Madrid. En la rebotica se reunían por las tardes médicos, farmacéuticos y otros científicos, tertulia que fue origen de la Tertulia Literario-médico-quirúrgica-pharmacéutica (1733), que se convertiría en precedente de la Real Academia de Medicina.

Jarra. Cerámica en vidriado interior. Siglo XVIII.

Del siglo XIX, además de jarros, platos, cántaros, etc. se han encontrado dedales de bronce, fichas de dominó, un tintero, un anillo, botones… ejemplos de actividades cotidianas, la costura, la escritura, el ocio…

Como siempre, estos hallazgos arqueológicos, recuerdos y testigos de la vida de nuestros antepasados en el Madrid más antiguo, me parecen muy emocionantes.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Miguel Molina Campuzano. Planos de Madrid de los siglos XVII y XVIII. Cajamadrid, Madrid 2002 (Facsimil ed. 1960).

Como sabemos, hasta mediado el siglo XIX en que se inauguró el Canal de Isabel II, el abastecimiento de agua en Madrid estaba a cargo de los Viajes de Agua, viajes subterráneos, grandes obras de ingeniería cuyos vestigios hoy día son un elemento histórico singular.

La zona de captación estaba a unos diez kilómetros al norte de la ciudad; desde los pozos, a través de galerías, el agua se dirigía a las puertas situadas al norte de la Villa. En el siglo XVII, –construidos debido a la necesidad de agua que provocó el crecimiento de población tras la llegada de la Corte a Madrid–, los cuatro viajes principales de aguas finas o potables eran: Alcubilla, Abroñigal Alto, Abroñigal Bajo y Castellana.

Plano de Texeira, 1656 (detalle Puerta de Santa Bárbara)

Una vez alcanzada la Cerca, el agua se vertía en un arca principal, donde se medía, y de ahí partían las galerías de conducción que, una vez en el interior, se convertían en una red intrincada de galerías y arcas de repartición. El agua era elevada mediante norias hasta las fuentes públicas o particulares.

En los comienzos del siglo XXI, en el entorno de la calle Barceló –entre las calles de Fuencarral, Barceló, Mejía Lequerica, Beneficencia y San Mateo–, aparecieron varios restos arqueológicos procedentes de antiguas estructuras hidráulicas, entre ellos varios pozos de noria y un acueducto.

Calle de Mejía Lequerica y el nuevo Mercado Barceló. A la izquierda, lugar donde se halló una noria, entre Beneficencia y San Mateo. A la derecha, tapia del Palacio de Ustáriz (2013)

Hemos hablado de algunos de estos hallazgos en este blog y solicitado información repetidamente, así que es obligado contar las conclusiones publicadas en diversas actas de reuniones arqueológicas, citadas al final. Me parece muy interesante, espero que lo sea para todos.

Noria del Museo de Historia (2002-2007)

En 2004 durante las obras de rehabilitación del Museo Municipal, hoy Museo de Historia, se halló un «complejo hidráulico del siglo XVII de gran entidad y envergadura», según se publicó en aquellos momentos. La entonces directora del museo, la arqueóloga e historiadora Carmen Priego explicó que se trataba de un «conjunto formado por el estanque de una noria de las denominadas de sangre, es decir, de tracción animal, empleada para el riego de huertos y el abastecimiento de una comunidad… Las paredes del gran vaso descubierto, en ladrillo toledano del usado en las construcciones madrileñas en el siglo XVII, constan de peldaños perfectamente trazados, pates, que descienden hasta 15 metros de profundidad, aproximadamente».

A una profundidad de unos ocho metros surgía un ramal excavado en la tierra, que Carmen Priego opinó que casi seguro “este conducto perteneció al gran viaje de agua de Alcubilla, que cruzaba diagonalmente el edificio del Museo Municipal en dirección a la calle de Fuencarral“. La idea era integrar los hallazgos en el Museo.

Pero pasaron muchos años hasta que por fin se reabrió el museo y supimos que el estanque de la noria se había conservado y quedado a la vista. El resto del hallazgo debió de ser tapado.

A pesar de que aún no forma parte del recorrido visitable del museo, al menos una parte del hallazgo allí se encuentra felizmente; fue una suerte que la estructura se encontrara en terrenos del antiguo Hospicio, parece que eso la salvó.

Se documentó un pozo de forma ovalada, en fábrica de ladrillo, y una galería identificada como perteneciente al viaje de agua de Alcubilla o el de la Fuente Castellana.

Noria Museo de Historia de Madrid. Calle Fuencarral.

El estudio arqueológico en este caso fue completado con el análisis mediante termoluminiscencia de piezas halladas en la excavación. Aparecieron, entre otras cosas, numerosos cangilones o arcaduces que demuestran la existencia de las norias movidas por animales, que recogían el agua de los pozos.

La conclusión del análisis fue que esta noria había sido construida hacia 1644-45.

Deseamos que estos restos conservados y musealizados pronto por fin se abran al público y se explique el hallazgo y su gran importancia en la Historia de Madrid.

La noria de Barceló (2005-07)

Tras el derribo del antiguo Mercado de Barceló, durante la construcción del nuevo mercado y aparcamiento, en el entorno de la plaza de Barceló se produjeron otros hallazgos importantes, entre ellos un nuevo pozo de una noria de sangre. Apareció también una galería, probablemente del ramal del viaje de agua que abastecía a la noria, en terrenos de lo que entonces pertenecía al antiguo Hospicio, hoy plaza de Barceló.

Planta de la noria de la calle de Barceló al comienzo de la excavación (Foto: Actas RAM 2016)

Noria de Mejía Lequerica (2010)

Con motivo de las obras –se iba a construir el nuevo mercado, una biblioteca y otras instalaciones–, a partir de 2008 se realizaron una serie de controles arqueológicos en la que se denominó Área de Protección Específica Barceló.

El pozo de noria, hallado en enero de 2010 en la calle Mejía Lequerica, entre las calles de Beneficiencia y San Mateo, al excavar la salida del aparcamiento, era similar al mencionado de la calle Barceló y al del Museo de Historia, de ladrillo y mortero de cal y arena.

Pozo de noria de la calle Mejía Lequerica (Foto: Actas RAM 2016)

El pozo fue documentado y desmontado.

Acueducto (2011)

Durante la misma excavación de la rampa del aparcamiento, en marzo de 2011, en la calle Mejía Lequerica, apareció una espectacular nueva estructura de ladrillo y mortero de cal y arena, que en su momento pudimos ver, en uno de sus dos tramos descubiertos, que probablemente continúa hacia la calle Sagasta.

Calle Mejía Lequerica, agosto 2011

El País publicó la noticia del hallazgo de un muro de sesenta metros de largo por uno y medio de ancho que recorre el último tramo de la calle. Aunque el titular era «Un gran muro del XVIII paraliza las obras en Mejía Lequerica» el reportaje planteaba dudas sobre si pertenecía a un antiguo cuartel o a una estructura hidráulica, quizá al antiguo Viaje de Agua de la Castellana.

Nosotros en esos momentos pensamos que podía tratarse de una estructura perteneciente al Viaje de Agua de la Castellana. En septiembre del mismo año se apreciaban perfectamente los arcos de la construcción que finalmente fue catalogada como acueducto y datado entre los siglos XVI y XVIII.

Calle Mejía Lequerica, sept. 2011

Una foto de las actas publicadas, con la imagen de una persona trabajando, nos permite hacernos una idea de la magnitud del acueducto:

Acueducto. Labores de engasado. (Foto: Actas Jornadas Arq. 2012)

Según leemos en las actas, los restos fueron consolidados, desmontados los arcos y los pilares mediante cortes con hilo de diamante y, una parte, trasladada y almacenada. La construcción de la rampa del aparcamiento continuó.

Calle Mejía Lequerica, sept. 2013

Según se publicó, la Dirección General de Patrimonio Histórico notificó que la pieza iba a ser desmontada para ser posteriormente musealizada, no en el mismo lugar, sino en otro cercano. Afirmaron que su intención era exhibir una parte del acueducto al aire libre, cerca del lugar de origen, la calle de Mejía Lequerica, «para no alejarlo de su lugar natural y para el disfrute de la ciudadanía». Eso mismo se puede leer en las actas. Aunque nunca se ha vuelto a hablar del tema, las piezas salvadas deben de continuar en el almacén municipal, la Casilla de la Casa de Campo, adonde fueron trasladadas a la espera de determinar su ubicación con el fin de dar a conocer y explicar el antiguo sistema de abastecimiento de agua a la ciudad de Madrid.

Noria, calle de San Mateo 3 (2015)

En la calle de San Mateo nº 3, en 2015, se halló un nuevo pozo de noria, en mal estado de conservación. Destaca que en el relleno del pozo se hallaron cerámicas, entre ellas azulejos datados a partir del siglo XVI, época en la que se construyeron algunos de los primeros edificios que conformaron la zona.

Noria del Palacio de Ustáriz (2015)

Otra noria fue localizada durante las obras de rehabilitación del Palacio de Ustáriz, al retirar uno de los árboles del jardín.

Viaje de Agua en la calle Fuencarral (2018)

Más recientemente, en el verano de 2018, nuevamente durante unas obras se encontraron unas galerías que enseguida se identificaron como probables restos del siglo XVII.

Por su ubicación en esos momentos vimos que podría tratarse de vestigios del Viaje de la Alcubilla. En Fuencarral, en el cruce con las calles de San Mateo y San Joaquín, se sabe que discurría uno de los ramales del viaje.

Calle Fuencarral, agosto, 2018

En ese punto hubo un arca de repartición del agua, el “arca que está debaxo de tierra en calle alta de Fuencarral, frente de la de San Mateo”, como describió Aznar de Polanco, y recordamos entonces.

Calle Fuencarral, sept. 2018.

Sin duda fue un hallazgo muy importante. Es bonito saber que la descripción en el artículo de las actas RAM así se titula: «La arca treinta esta debaxo de tierra en la calle alta de Foncarral, frente de la de San Matheo», trabajo que incluye fotografías de las galerías y esquemas muy interesantes.

Por: Mercedes Gómez

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Ver Actas Reuniones Arqueología:

RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ, Antonio. «Resultados del seguimiento arqueológico intensivo de los movimientos de tierra de las obras del Área de Protección Específica 01.03 “Barceló” (Madrid)», Actas de las Octavas Jornadas de Patrimonio Arqueológico en la Comunidad de Madrid, 2011, pp. 431-440.

RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ, Antonio. «Consolidación, conservación preventiva, desmontaje, traslado y almacenamiento de parte del acueducto hallado durante el seguimiento arqueológico de los movimientos de tierra de las obras del nuevo Centro Polivalente Barceló», Actas de las Novenas Jornadas de Patrimonio Arqueológico en la Comunidad de Madrid, 2012, pp. 417-421.

CABALLERO, Carlos; GÓMEZ HERNANZ, Juan; HERRERA Teresa; MENDUIÑA, Roberto C.; PETRI, Aldo; RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ, Antonio; VEGA, Jorge J. y VILLANOVA, Luis. «Estructuras hidráulicas en el entrono de la plaza de Barceló (Madrid)», Actas Reunión de Arqueología Madrileña, 2016, pp. 212-220.

SILVESTRE, Manuel; FERRER, Genaro y NUÑO, Antonio. «La arca treinta esta debaxo de tierra en la calle alta de Foncarral, frente de la de San Matheo», Actas Reunión de Arqueología Madrileña, 2019, pp. 179-189.

Llegamos al último capítulo de la serie dedicada a la historia del Concejo o Ayuntamiento de Madrid y a la plaza de San Salvador, a la que estuvo ligado desde siempre, como hemos visto. Último capítulo, al menos de momento; esperamos poder volver pronto y visitar los restos arqueológicos que veremos a continuación, y contarlo en una quinta entrega.

Hoy regresamos al Madrid medieval, al siglo XV, casi donde comenzamos.

Como vimos en un artículo muy antiguo en el blog, hace más de ocho años, dedicado a la Casa de Álvaro de Luján –actual sede de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas– a finales del siglo XV uno de los edificios existentes en la plaza de la Villa era el Auditorio. Recupero un párrafo escrito por entonces:

… aún no existía la Casa de la Villa, el Concejo se reunía en la iglesia de San Salvador, a cuyas sesiones por cierto consta que acudía muchas veces Álvaro de Lujan como representante de los Caballeros. Frente a las Casas de los Lujanes había un conjunto quizá algo abigarrado, no resulta fácil imaginarlo, la Cárcel de Villa, la Casa del Corregidor, la bodega de los cueros, la Alhóndiga del Trigo, la Carnicería, alguna vivienda… ese mismo año –1494– se construyó allí un nuevo Auditorio o “sala abierta de Justicia” donde los corregidores tenían sus audiencias para “escuchar y juzgar”… y la plaza llamada de San Salvador aún era lugar de mercado. Casi todas las cosas importantes en la vida de la Villa ocurrían en esta plaza que había sido ampliada y embellecida por orden de Enrique IV…

 

En octubre del pasado año 2018 el Ayuntamiento de Madrid dio a conocer un impresionante hallazgo, unos restos arqueológicos aparecidos en el sótano de la Casa de la Villa que podrían corresponder al mencionado Auditorio o sala de audiencias medieval.

Explicaba la noticia municipal que “las obras de redistribución de espacios y acondicionamiento interior llevadas a cabo por la Dirección General de Patrimonio del Ayuntamiento de Madrid en el edificio de Casa de la Villa (plaza de la Villa, 5) han sacado a la luz un hallazgo sorprendente”. Las fotos del propio Ayuntamiento son espectaculares.

Foto: Ayuntamiento de Madrid

Manuel Montero Vallejo, el gran estudioso del Madrid Medieval, lo situó al sur de la manzana, en la esquina con la actual calle de Madrid, basándose en los documentos municipales. En ese lugar es donde se encuentran los vestigios que han salido a la luz, que corresponden a varias épocas, desde el siglo XV al XVII, según la noticia.

Foto: Ayuntamiento de Madrid

Recordando la historia que hemos ido recorriendo en las entradas anteriores, se trata de los terrenos donde se situarían las casas consistoriales adquiridas por el Concejo casi un siglo después y los mismos donde en el siglo XVII se levantaría la Casa de la Villa (zona de la cárcel, como vimos).

Foto: Ayuntamiento de Madrid

Acudo una vez más a las Actas, a los Libros de Acuerdos municipales.

En una de las sesiones a comienzos del año 1492 los miembros del Concejo incluyeron en el orden del día la construcción de un nuevo auditorio que “se haga en el rincón de la plaza questa a espaldas de casas de Diego González, platero, y se quite donde está, pues es tan pequeña la que agora ay, y en lugar tan encubierto; lo qual sea honra desta Villa y ennoblecimiento de la plaza de San Salvador”.

Dos años después aún se repetía lo de que era un lugar muy estrecho, lamentando que un pueblo como este tenga semejante audiencia, suplicando a sus altezas que se concediera licencia y se hiciera el nuevo, que la honra y nobleza de la villa es mucha.

Entre 1492 y 1495 la necesidad del nuevo auditorio aparece mencionada bastantes veces en las actas de reunión.

En su web, el Ayuntamiento cuenta los detalles y conclusiones: ¿El primer Ayuntamiento de Madrid debajo de la Casa de la Villa?

El hallazgo es una maravilla, ojalá pronto podamos visitarlo. Decía la noticia que la intención es que próximamente los restos puedan ser expuestos al público.

 

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Diario de Madrid. Noticias Ayuntamiento de Madrid.

MONTERO VALLEJO, Manuel. El Madrid medieval. La Librería, Madrid, 2003.

VARELA, Eulogio. Casa de la Villa de Madrid. Ayuntamiento de Madrid, 1951.

Libros de Acuerdos del Concejo madrileño (1464-1515, cinco vol.). Ayuntamiento de Madrid, 1932-1987.

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Artículos anteriores:

A finales de 2017, comienzos 2018, el Ayuntamiento de Madrid, ante el desprendimiento de algunas piedras del muro o pretil que separa las calles del Rebeque y del Factor de la calle Bailén, procedió a la colocación de una serie de lonas protectoras y, como hemos sabido recientemente gracias al diario El País, proyectar su consolidación y restauración. Además, la gran noticia es que se va a proceder a su estudio y a la prospección arqueológica.

El muro se encuentra en el denominado Jardín de Larra, terreno propiedad del Ayuntamiento, con una superficie de unos 6.000 metros cuadrados. Tiene un nivel 3 de Protección en el Catálogo de Parques y Jardines de Interés y nivel 1 en el de Elementos Urbanos Singulares por su valor Histórico Artístico. Parte del gran arbolado es considerada vegetación singular.

El Jardín ocupa los llamados Altos de Rebeque y la espalda de los edificios impares de la calle del Factor, por donde –como ya hemos contado repetidamente en este blog–, subía la muralla árabe del siglo IX.

Hemos recorrido infinidad de veces la calle del Factor, y tantas otras nos hemos preguntado sobre el lugar por donde continuaba tras llegar a los Altos. Es sin duda uno de los misterios más importantes de nuestra historia. Se considera que en este punto podría girar hacia el oeste. También es posible que continuara hacia el norte. Y no muy lejos debía estar la unión con la muralla cristiana del siglo XII, incluso con una hipotética segunda muralla árabe.

“Las murallas de Madrid”. Ed. Doce Calles. Primer recinto (la línea más oscura representa los restos visibles de muralla, la gris los constatados, y la más clara los restos hipotéticos)

El muro mide unos 60 metros, 50 en el primer tramo paralelo a la calle Rebeque y, tras un giro, alrededor de 10 metros en un segundo tramo, paralelo a la calle del Factor.

El pretil sin duda evoca el camino que seguía la muralla del primer recinto islámico hasta aún no se sabe exactamente dónde.

Ya contamos la historia de las murallas de Madrid y los Altos de Rebeque. No vamos a repetirla, pero recordemos que hace un siglo aún quedaban restos de la muralla en este lugar. En 1913 se derribaron unos paredones y unos desmontes dentro de obras de mejora de la calle Bailén y ajardinamiento de los alrededores de Palacio. En el diario ABC el cronista Antonio Velasco Zazo lamentaba el derribo de un resto de antigüedad, de ese trozo que perteneció a la muralla primitiva, por la parte que se llamó calle del Viento.

El material constructivo principal del muro es la piedra caliza, con algunos sugerentes bloques de sílex o pedernal. En algunas zonas se aprecia relleno de ladrillos.

En dirección sur el muro se va convirtiendo en un paredón y la barandilla de granito que separan el jardín de la calle del Factor.

Lo importante ahora es que por fin el Ayuntamiento va a estudiar con criterio arqueológico la zona. Hace muchos años que estudiosos e interesados en las murallas madrileñas hemos deseado y pedido la excavación, es lógico pensar que bajo el jardín existen probables restos de muralla islámica.

¿En qué momento fue construido el pretil?, ¿quizá en la época en que fue derribado el lienzo de muralla que subsistía a principios del siglo XX?, ¿serían reutilizados sus restos?…

¿Qué nos deparará el estudio de los cimientos del muro?

Tal como informa el mencionado artículo de El País, en referencia al informe arqueológico que posee el Ayuntamiento, se espera encontrar datos decisivos sobre el supuesto giro de la muralla islámica hacia el oeste y la posible unión con la muralla cristiana.

Este mes de septiembre el Ayuntamiento iniciará los trabajos de restauración con el fin de devolverle la importancia que posee y está previsto que finalicen en diciembre. Esperemos noticias.

Como nos recuerda el reportaje, esta actuación forma parte de un proyecto global de recuperación, valoración y explicación de las murallas de Madrid. Bienvenido sea.

Por: Mercedes Gómez

Hace pocos días hablábamos de los vestigios de un viaje de agua hallados en la calle Fuencarral, unas galerías que, según la propia Comunidad de Madrid en un principio, podrían corresponder a una construcción del siglo XVII. A propósito de esta noticia, escribí que podría tratarse de vestigios del Viaje de Agua de la Alcubilla. Y es que, como comentaba, se sabe que uno de sus ramales bajaba por allí. En este barrio se han encontrado varios restos importantes (galerías, norias…) en diferentes obras en la zona.

A través del diario ABC y de TVE, el pasado día 30 de agosto la Dirección de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid confirmó que se trata de un importante y hermoso tramo de un viaje de agua y pudimos ver imágenes del interior de la galería.

Aunque ya conocemos la historia básicamente, creo que el gran hallazgo merece una breve actualización del post.

Según las noticias los técnicos de la Dirección General de Patrimonio afirman que se trata de un viaje de agua del siglo XVII, procedente de los de Fuente Castellana y La Alcubilla.

Recordemos que el Viaje de la Alcubilla y el Viaje de Contreras, a su llegada a Madrid, se unían al de la Fuente Castellana que se comenzó a construir en 1612 y finalizó en 1619, aunque las reparaciones y obras de mejoras fueron numerosas a lo largo de todo el siglo XVII, como en todos los viajes. Ya en el interior de la villa el Viaje de la Castellana se extendía en un complicado entramado de galerías.

Según las mencionadas noticias, este tramo, de unos 180 metros, fue construido en 1632.

Como vimos, también se sabe que en ese punto, a la altura de las calles de San Mateo y San Joaquín, hubo un arca de repartición del agua, el “arca que está debaxo de tierra en calle alta de Fuencarral, frente de la de San Mateo”, como describió Aznar de Polanco.

Felizmente, también se han encontrado restos de esta construcción.

El arqueólogo, Manuel Silvestre, explica que el hallazgo, muy bien conservado, tiene una gran valor arqueológico.

Hallazgo que nos permite conocer un nuevo tramo de una galería de conducción que trasladaba el agua desde el norte de Madrid a las casas próximas a este lugar, desde el siglo XVII hasta mediado el siglo XIX. Y conocer un poco mejor cómo eran los viajes de agua, patrimonio singular madrileño.

Por : Mercedes Gómez

Nota: Actualizado a fecha 6 febrero 2019, eliminadas dos fotos que no eran de «Arte en Madrid».

 

La semana pasada supimos por las noticias de Telemadrid que se habían paralizado unas obras en la calle Fuencarral al encontrase unas galerías que podrían tener valor histórico.

El día 8 las autoridades de la Comunidad de Madrid notificaron que estaban estudiando los hallazgos y confirmaron que parte de los restos podrían ser galerías del siglo XVII.

Noticia Telemadrid 8 agosto 2018

Después varios diarios han publicado la noticia con las explicaciones de la Comunidad. Lo más importante de la nota de prensa es que se confirmaba que una parte de los restos serían una construcción original del siglo XVII, a la espera del informe arqueológico solicitado por la Dirección de Patrimonio.

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Podría tratarse de vestigios del Viaje de Agua de la Alcubilla.

El antiquísimo viaje de la Alcubilla, recordemos, se comenzó a construir en 1399. Nacía en la Dehesa de Chamartín en el valle de la Alcubilla, a 18 metros de profundidad, y llegaba a Madrid a través de una serie de pozos.

Por el Camino de Fuencarral, hoy Bravo Murillo, llegaba hasta la actual Glorieta de Cuatro Caminos, donde se dividía en dos ramales, uno por la calle de Santa Engracia hasta la plaza de Santa Bárbara, donde comenzaba la distribución de las aguas. El otro se dirigía a la glorieta de Quevedo, donde a su vez se dividía en dos ramales, uno bajaba por San Bernardo y otro por Fuencarral, en dirección a la ciudad.

Calle de Fuencarral

Por aquí, en el cruce con las calles de San Mateo y San Joaquín, se sabe que discurría el viaje y que en el siglo XVIII se encontraba un arca de distribución del agua.

Lo poco que he podido ver hoy desde la acera en las obras que ocupan la vía es la sección de una bonita galería.

Y en su entrada, debajo, adivinar otra galería o arco, perpendicular, en la dirección de la calle Fuencarral, típico de los viajes de agua.

Entre otras cosas, el vicepresidente y portavoz del gobierno de la Comunidad de Madrid, Pedro Rollán, ha dicho en las declaraciones publicadas que no existe ninguna calle en Madrid en la que no aparezcan elementos históricos en los trabajos que ejecutan el Canal de Isabel II, Metro o compañías de servicios.

Qué drástico. Si es así, nos gustaría tener más noticias. Y comprendemos que no todo se puede convertir en un museo y mostrar al público indefinidamente, pero sería deseable una mayor información, más transparencia, y de vez en cuando, conservar, explicar y mostrar, no solo documentar para uso interno y tapar.

Los Viajes de Agua de Madrid forman parte de un patrimonio histórico único.

Por Mercedes Gómez

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