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La exposición El Arte del presente está formada por una selección de obras de la Colección Helga de Alvear, la famosa galerista que además de ser una de las personas más importantes en el mundo del mercado del arte es una gran coleccionista, y mecenas en su decidido apoyo a los artistas emergentes.

Desde el pasado mes de mayo en el Palacio de Cibeles se exponen alrededor de cien obras pertenecientes a su colección privada, de su Fundación, en Cáceres, en la que están presentes sus artistas preferidos pertenecientes a disciplinas diversas y de todos los estilos. La pintura abstracta, instalaciones, video, escultura, fotografía… obras de autores de diferentes países y tendencias que van pasando ante nuestro ojos; a la vez, nosotros mismos nos movemos por el espacio de cada sala entre los cuadros y objetos, y lo que cada uno nos sugiere. También las obras se relacionan entre ellas.

Dos figuras de mi admirado Juan Muñoz, frente a un espejo, componen uno de sus personales y enigmáticos conjuntos escultóricos.

J. Muñoz (Two figures, one pushed into the wall, 1997)

Juan Muñoz (Two figures, one pushed into the wall, 1997)

Notables artistas de las dos últimas décadas, protagonistas de la vanguardia, están representados. La videoinstalación del artista chino Ai Weiwei, una Familia (2003) de Louise Bourgeois… La interesante y algo inquietante fotografía del americano James Casebere; este singular artista construye maquetas que representan espacios abandonados e inundados que luego fotografía.

J. Casebere, Monticello (2001)

J. Casebere, Monticello (2001)

Del madrileño Santiago Sierra se expone un video en blanco y negro (24’ 31”) Palabra quemada, filmación de su obra Future montada en un solar de El Cabanyal en Valencia, un barrio valenciano amenazado por los derribos en el que se prendió fuego una pieza de madera de 17 metros como acto simbólico.

En fin, la muestra, un tanto laberíntica, va deparando sorpresas según pasamos de una sala a otra.

He llegado un poco tarde, solo quedan tres días; se puede visitar hasta el próximo domingo 3 de noviembre. Si no la habéis visto, os gusta el arte contemporáneo, os interesa saber cómo es el arte más actual, y no os vais de puente… no os la perdáis; estas últimas jornadas la entrada es gratuita.

Por Mercedes Gómez

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CentroCentro – Palacio de Cibeles
1ª planta
El Arte del presente. Colección Helga de Alvear.
Hasta el 3 de noviembre
Horario: Martes a domingo: de 10.00 a 20.00 h.

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El año pasado, recordando a Julio López Hernández, evocamos el grupo de jóvenes, Escuela del Realismo madrileño, que en la década de los años 50 del pasado siglo XX compartieron el arte y la vida, grandes artistas que además fueron amigos, algunos de ellos incluso se enamoraron y se casaron. Antonio López, que se casó con la pintora madrileña María Moreno; el hermano de Julio, Francisco López Hernández, con Isabel Quintanilla; y otra memorable pareja, la que formaron Amalia Avia y Lucio Muñoz.

Lucio Muñoz nació en Madrid el 27 de diciembre de 1929. Una placa del Círculo de Bellas Artes A la memoria del pintor Lucio Muñoz situada en la plaza del Carmen recuerda que allí vivió el artista.

Plaza del Carmen

Plaza del Carmen

La placa está en un lugar un tanto extraño, en la medianería del edificio que da a la plaza esquina a la calle de las Tres Cruces, junto a un feo manojo de cables y tubos. Merecería algo mejor.

Plaza del Carmen (2012)

Plaza del Carmen (2012)

Lucio, que como la mayoría del grupo estudió en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, comenzó pintando al óleo en estilo realista. Una de sus primeras obras figurativas fue el retrato de su mujer, el Retrato de Amalia (1958). Junto a la pintura ambos posaron en la terraza de la casa del barrio de Argüelles en la que él tenía su estudio.

en la terraza

Acaso la misma que pintaría Antonio López entre 1962, cuando aún la debía habitar el pintor amigo, y 1990, ya ocupada la casa por otras personas que al parecer le permitieron subir y continuar la pintura inacabada.

A. López, “Terraza de Lucio” (1962-1990)

Antonio López, “Terraza de Lucio” (1962-1990).

En 1956 gracias a una beca del gobierno francés, Lucio Muñoz fue a París, viaje que cambió su vida y su arte para siempre. Allí conoció a Amalia, según contó ella misma en una bonita entrevista. Y allí, tras conocer en directo la obra de Klee, Dubuffet, Tapies… y otros creadores, realizó otro “viaje”, el que le llevaría del realismo a la abstracción.

El joven Lucio descubrió la madera con la que creó sus obras más singulares y que le identifican. Manejaba con maestría las herramientas de carpintero con las que labraba y modelaba las superficies. Su gran amigo Antonio López dijo: “La figuración era algo común y decisivo para él hasta que encontró su voz y su material, la madera. Así llegó a la abstracción con una naturalidad asombrosa”.

Calificado de informalista, su obra se encuentra en importantes museos como el Reina Sofía, y en Colecciones tanto públicas (Aena, Ayuntamiento, Congreso de los Diputados…) como privadas, y no solo en Madrid. Entre otros premios, en 1983 obtuvo el Nacional de las Artes Plásticas.

Durante los dos últimos años de su vida realizó el gran mural que ocupa una de las paredes del hemiciclo de la Asamblea de Madrid en Vallecas, de 12 m. x 11,5, un gran rompecabezas de 44 piezas de cedro, roble y fresno, labradas y pintadas con pasión hasta pocos días antes de su muerte a los 68 años en Madrid, el 24 de mayo de 1998. A la obra, que el autor no pudo ver instalada, se le dió el nombre de La ciudad inacabada.

Amalia Avia nació el 23 de abril de 1930 en Santa Cruz de la Zarza, provincia de Toledo, pero ha sido una de las grandes pintoras de Madrid, ciudad a la que amaba y en la que vivió casi toda su vida. Son inconfundibles sus imágenes de las calles, comercios, puertas… En la misma entrevista antes mencionada dijo que “pintaba cosas tan viejas y poco monumentales que todo lo iban tirando. Donde pongo la brocha, pongo la pica”. Con cierta ironía y mucho acierto definía su pintura, testigo de ese Madrid que ha ido desapareciendo.

avia-fontanero

“Benito García, fontanero”. 1988.

En 2004 publicó sus memorias con el significativo título De puertas adentro. Murió en Madrid el 30 de marzo de 2011.

Amalia y Lucio se habían casado en 1960. Tuvieron cuatro hijos, Lucio, Nicolás, Diego y Rodrigo, que mantienen vivo el recuerdo y el arte de sus padres.

El Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, en el Centro Cultural Conde Duque, que lamentablemente continúa cerrado, posee obras de ambos artistas. El Museo Reina Sofía tiene once pinturas de Lucio Muñoz, realizadas entre 1960 y 1993. Actualmente solo se expone una, Abimelech, de su época más temprana, en la Sala 417 dedicada a La pintura española en el desarrollismo.

L. Muñoz. Abimelech (1961)

L. Muñoz. Abimelech (1961)

En cuanto a Amalia Avia, estos días, hasta el próximo 10 de noviembre en el Museo de Bellas Artes de San Fernando, tenemos la oportunidad de visitar una pequeña y deliciosa exposición El Madrid de Amalia Avia, de Falla y Bretón.

La muestra se ha organizado con motivo de la representación de Los amores de la Inés de Manuel de Falla, y La verbena de la Paloma de Tomás Bretón, en el Teatro de la Zarzuela. La escenografía está inspirada en su pintura.

En la sala 30 de la 2ª planta se expone una fotografía del decorado realizado y siete cuadros con algunos de sus temas más característicos.

“La Bobia”, 1963.

“La Bobia”, 1963.

La pintura de Amalia Avia trasmite emoción, el sentimiento de lo vivido, incluso cuando no hay personas representadas se siente su presencia.

“Tienda de máquinas”, 1987.

“Tienda de máquinas”, 1987.

Lo cuenta su hijo Rodrigo Muñoz Avia en el cartel explicativo en la sala del museo, “no había nacido en Madrid pero se sentía madrileña… amaba la ciudad en la que vivía… y no se cansaba nunca de defender, con argumentos, y con su propia pintura, la singular belleza que encerraban sus calles y sus edificios”.

Tanto en la pintura de Amalia Avia como en la de Lucio Muñoz hay mucha belleza. Cada uno siguió su camino, ella el del realismo, él el de la abstracción; los dos, cada uno en su estilo, nos legaron una visión poética de la ciudad.

por Mercedes Gómez

“… Y este alma invisible de la ciudad tiene su mejor y más auténtica representación en sus jardines, que se han ido formando lenta y trabajosamente a través de su historia.”

(Carmen Añón, en Catálogo Exposición Jardines Clásicos madrileños,
Museo Municipal. Madrid 1981)

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Poco a poco el otoño está llegando a la ciudad, sobre todo ya se nota su presencia en los jardines, como el de la Quinta de la Fuente del Berro. Es un placer recorrer sus caminos, ver la ría y escuchar el sonido de la pequeña cascada, contemplar los árboles y las plantas bien cuidadas…

Quinta de la Fuente del Berro

Quinta de la Fuente del Berro

Paseando y observando, el sábado recordé la noticia publicada el pasado mes de septiembre: el cuidado de muchos parques, incluidos los Jardines históricos, va a ser privatizado.

toma de agua

Como se puede leer en la propia web municipal, se ha convocado un concurso que afecta a los parques históricos y de especial protección, a los parques singulares, y finalmente a los parques forestales y viveros. A partir de noviembre, y al menos durante los próximos ocho años, la mayor parte de nuestros espacios verdes va ser gestionada y cuidada por empresas privadas.

En Madrid disfrutamos de bellísimos jardines, valiosos tesoros. Fue en el siglo XIX cuando surgió la jardinería urbana como tal y las zonas verdes públicas, a cargo del Ayuntamiento. Hasta entonces se habían limitado a algunas zonas escasas y siempre por iniciativa de la Corona. El incremento de la población propició la expansión de la ciudad y creó la necesidad de espacios verdes; entre otros surgieron las bellas plazas ajardinadas, hoy casi todas desaparecidas, sustituidas por el duro granito.

En 1819 se nombró al jardinero mayor y catedrático de Agricultura del Real Museo de Ciencias Naturales Antonio Sandalio, Director de Paseos y Arbolado de Madrid. Hasta 1869 ocupado por varios profesionales, el cargo pasó a llamarse Director General de Jardines y Plantaciones. Así llegamos al siglo XX con la existencia de jardines, parques y viveros cuidados por los jardineros formados en el Ayuntamiento, a las órdenes de algunos de nuestros jardineros mayores más conocidos.

Celedonio Rodrigáñez y Vallejo (1860-1913), nada más obtener su título de ingeniero agrónomo a los 21 años, ingresó en los servicios del Ayuntamiento de Madrid. En 1885 fue nombrado Director de Parques y Jardines, desde cuyo puesto creó el Parque del Oeste. A Rodrigáñez le sucedió Cecilio Rodríguez, su ayudante y jardinero mayor.

Cecilio, en 1873 cuando tenía solo 8 años de edad, se convirtió en aprendiz de jardinero en el Ayuntamiento de Madrid. Eran otros tiempos. Desde entonces, su vida estuvo enteramente ligada a los jardines, al Retiro, y sobre todo a Madrid. En 1914 fue nombrado Jardinero Mayor del Retiro y poco después (1918) fue Director de Parques y Jardines. Al poco tiempo se le encomendó la creación de la Rosaleda y se le concedió la Gran Cruz del Mérito Agrícola. Su sucesor fue el arquitecto Miguel Herrero Palacios a quien hoy están dedicados los jardines ubicados en los terrenos de la antigua Casa de Fieras.

Junto a ellos trabajando a lo largo del siglo XX ha habido numerosos jardineros, la mayoría desconocidos, pero muy importantes, jardineros municipales que trabajaban a las órdenes de un jardinero mayor, capataces, oficiales… que durante dos siglos han desempeñado su oficio realizando una labor extraordinaria.

Actualmente las Zonas Verdes y Arbolado urbano son una Subdirección General dependiente del Área de Gobierno de Medio Ambiente y Movilidad. El Concejal al mando es Licenciado en Ciencias Políticas y Administración.

Pensando en todo esto, caminando por el parque, veo que está muy limpio, muy cuidado, solo algún banco está pintarrajeado por lo que parece una plaga, los grafiteros que ensucian toda la ciudad. Es fin de semana, encontramos algunas personas paseando, otras sentadas en los bancos, algún chico corriendo, niños jugando…  a pesar de que ha llovido un poco a primera hora.

paseo

Da gusto ver cómo aún hay flores en algunos macizos junto a los árboles que ya empiezan a perder sus hojas y los colores amarillos, marrones y rojizos van tiñendo el jardín.

flores y arboles

Algunos tienen una majestuosidad apabullante. Pienso de pronto que como los veo con cierta frecuencia no les doy la importancia que merecen; son impresionantes, y lo son gracias al cuidado de los jardineros que los cuidan y atienden con esmero. El pobre madroño, en otro tiempo muy frondoso, supongo que ha debido ser podado para evitar males mayores, no lo se. Aún así, como cada otoño, empieza a dar sus frutos junto al grupo escultórico dedicado a Bécquer que fue vecino del barrio.

arboles

El Parque de la Fuente del Berro es solo uno de los 189 registrados en la web del Ayuntamiento de Madrid. La plantilla de jardineros municipales se encarga de su cuidado, ¿qué ocurrirá a partir de ahora?.

Por: Mercedes Gómez

La comedia de Miguel Mihura Maribel y la extraña familia ayer ha celebrado las 100 funciones en el Teatro Infanta Isabel. Igual que hace cincuenta y cuatro años cuando se estrenó en el Teatro Infanta Beatriz, la obra es un éxito. Divertida, entrañable,… nos hace reír y nos hace pensar. Como escribió Alfredo Marqueríe el 30 de septiembre de 1959, el teatro de Mihura es “de fondo romántico, generoso, poético, lleno de indecible ternura…”.

Después de tanto tiempo, en 2013 se ha vuelto a estrenar en el Infanta Isabel, bajo la dirección de Gerardo Vera, que nos recuerda que” este autor soltero, perezoso y sentimental nos hace reconciliarnos a todos con el mejor teatro. Bienvenidos a este nuevo viaje de la mano del gran Miguel Mihura”.

Bienvenidos a la magia del teatro.

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El centenario Teatro Infanta Isabel, en la Calle Barquillo 24, es uno de los más antiguos de Madrid. Su origen se remonta al año 1906 cuando el arquitecto Eladio Laredo Carranza recibió el encargo de proyectar uno de los primeros cinematógrafos madrileños. Era la época en que los primeros cines nacidos a finales del siglo XIX principios del XX, ubicados normalmente en barracones efímeros de madera en los que a veces se alternaban las películas con espectáculos de variedades, ante el creciente éxito obtenido comenzaron a ser sustituidos por construcciones más sólidas y seguras, de ladrillo. Eran los pabellones de proyecciones.

En aquellos momentos la calle del Barquillo, que en el siglo XVIII fue calle Real del Barquillo por ser el camino que llevaba desde la calle de Alcalá hasta el Monasterio de las Salesas fundado por la reina Bárbara de Braganza, era una vía de importancia y por tanto también lo fue el nuevo local, de grandes dimensiones; el vestíbulo medía más de 11 metros de ancho por 8 de profundidad.

Fue inaugurado en 1907 –lo recuerda la inscripción en números romanos en la parte superior de la fachada– como Antiguo Cinematógrafo Nacional, luego llamado Cine Petit Palais. Era un edificio sencillo, de una planta, en el que –como era habitual en ese tipo de establecimientos– lo único que llamaba la atención por su decoración era la fachada, que se utilizaba como reclamo.

Le Petit Palais (boceto de Antonio del Castillo) madridteatro.net

Le Petit Palais (boceto de Antonio del Castillo) madridteatro.net

El único piso además del gran vestíbulo estaba formado por dos zonas de planta cuadrada, una para las localidades de general y otra para las de preferencia.

Cinco años después, en 1912 con el fin de transformarlo en teatro se inició la primera reforma de la fachada, realizada por Luciano Delage Villegas. Al año siguiente, ahora hace cien años, recibió el nombre de Teatro Infanta Isabel, en honor a la primogénita de la reina Isabel II, La Chata.

En 1914 el mismo arquitecto reforzó la estructura primitiva con pilares de hierro y creó un segundo piso. A lo largo de los tres años siguientes José Espelius Anduaga amplió los palcos y el escenario. El edificio actual, resultado de las sucesivas reformas, es quizá el único que se conserva de aquellos antiguos cinematógrafos.

fachada sup

Destaca la fachada con elementos modernistas, decoraciones geométricas, bandas, adornos vegetales, etc. El acceso principal está adornado por unas magníficas vidrieras de la Casa Maumejean.

fachada inf

La promesa de una buena obra en un bonito lugar nos anima: hoy vamos al teatro.

taquilla

Su interior conserva todo el sabor del teatro tradicional.

vidrieras vestibulo

Algunos cuadros adornan las paredes del vestíbulo, también del acogedor bar en el primer piso. Desde la platea admiramos los palcos con sus balconadas de hierro forjado con minuciosos dibujos.

palcos

Nos vamos acomodando en las antiguas butacas rojas…

platea

… shhhh! La función va a empezar… si es posible, no os la perdáis.

Por Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Ana Suárez. El Teatro en Madrid: siglos XVII-XX (Guía histórica). La Librería 2003.
Oscar da Rocha Aranda-Ricardo Muñoz Fajardo. Madrid modernista. Guía de arquitectura. Ed. Tébar. Madrid 2007.
Oscar da Rocha. El modernismo en la arquitectura madrileña: génesis y desarrollo de una opción ecléctica. CSIC 2009.
Dº ABC, 30 sept. 1959

Hemos hablado aquí alguna vez del gran Diego Velázquez. De cómo además de llegar a ser Pintor de Cámara de Felipe IV, desempeñó varios cargos para su rey. Fue ujier, alguacil de casa y corte, aposentador…, y entre otras muchas cosas se encargó de la decoración de las dependencias del Alcázar Real. De su segundo viaje a Italia con el cometido de adquirir obras de arte antiguo que incrementaran la Colección del monarca. Hemos conocido algunas de las obras que compró, reproducciones de las más importantes esculturas clásicas mediante la técnica del vaciado en yeso o en bronce. Su influencia en otros artistas, como Carreño de Miranda

Sobre su pintura han escrito ampliamente los mejores especialistas, describiendo su espectacular uso de la perspectiva, la luz y el color –esos cielos velazqueños–, la pincelada suelta precursora de la modernidad, su pintura alla prima, o sea sin boceto previo…

Diego Velázquez es muy importante para el Prado, uno de sus grandes protagonistas.

Su figura esculpida por Aniceto Marinas en 1899 se encuentra en lugar de honor, frente a la entrada principal que recibe el nombre del genial pintor.

Velazquez estatua copia

Y al revés, la creación del Museo del Prado tuvo una importancia decisiva para el conocimiento y valoración de este artista que por una serie de razones no siempre fue tan admirado. Hasta la inauguración del museo en 1819 las pinturas de Velázquez solo podían ser contempladas en las estancias reales. A partir de entonces, alrededor de Las Meninas, se fueron instalando las obras maestras. De las más de noventa que posee la pinacoteca, hoy día hay casi sesenta fascinantes obras expuestas.

Hoy martes 8 de octubre se ha abierto al público la exposición Velázquez y la familia de Felipe IV, que muestra su trabajo como retratista los últimos once años de su vida y los diez años siguientes, el trabajo de sus sucesores, su yerno Juan Bautista Martínez del Mazo, y Juan Carreño de Miranda.

La muestra es pequeña, treinta lienzos, pero magnífica. Comienza en el momento en que Velázquez aún no había regresado de su segundo viaje a Italia, con algunos de los cuadros realizados en la corte papal, de gran expresividad, entre los que se puede admirar la versión de El Papa Inocencio X que el pintor se trajo a Madrid a su vuelta de Roma y que regresa a España por primera vez desde su salida durante la Guerra de la Independencia (actualmente en el Wellington Museum-Apsley House de Londres). La segunda sala enlaza con la historia de la familia de Felipe IV, su segunda esposa Mariana de Austria y su hija María Teresa (de su primera esposa, Isabel de Borbón), Las dos primas, madrastra e hijastra, casi de la misma edad. A continuación la sala dedicada a La infanta Margarita y la infancia es extraordinaria; asombran las miradas del niño Felipe Próspero y su perro, la dulzura de los rostros y el detalle de los trajes son inigualables.

Las dos últimas salas están dedicadas a Rodríguez del Mazo y Carreño de Miranda, pintores de Cámara sucesores del maestro. Entre otras obras admiramos un espléndido Carlos II de Carreño procedente del Museo de Bellas Artes de Asturias.

Finalmente, a la salida un letrero nos anima a continuar la visita contemplando Las Meninas, “obra que culmina la labor de Velázquez como retratista cortesano, que forma parte fundamental de esta exposición”, en su lugar habitual, la Sala 12.

Como dice Alberto Corazón en su artículo Velázquez en El Prado, el aliento de un genio, a Velázquez solo se le puede admirar con el lienzo ante nuestros ojos.

Sin duda en Madrid tenemos el privilegio de poder disfrutar de uno de los grandes pintores de todos los tiempos. Por eso solo queda animar a todos los amantes de la pintura a visitar esta exposición, contemplar los cuadros, y disfrutar.

Velazquez cartel

Velázquez y la familia de Felipe IV, en el Museo del Prado, desde el 8 de octubre 2013 al 9 febrero 2014.

Por Mercedes Gómez

Queridos amigos:

Tengo el placer de anunciaros la conferencia que tendrá lugar el próximo lunes 21 de octubre sobre la rehabilitación de la “Manzana de Cascorro”, a cargo de don Francisco Pol, arquitecto y Premio Nacional de Urbanismo.

El encuentro será en el Salón de Actos del Museo de Artes y Tradiciones Populares de la Universidad Autónoma de Madrid, que ya tenemos la suerte de conocer los amigos que acudimos a la Jornada sobre las Corralas de Madrid organizada el pasado mes de mayo por la propia Universidad y la asociación ¡Yo no me voy!.

Cartel conf_PacoPol A4

(Pulsar para ampliar)

En la calle Carlos Arniches, nº 3, a las 19,00 h.

Gracias a todos

Mercedes

Los palacios de Ustáriz y de Villagonzalo se encuentran entre la plaza de Santa Bárbara, la calle de Hortaleza, Mejía Lequerica, Beneficencia y Serrano Anguita.

dos palacios

El espacio ocupado por ambos edificios, separados por la calle de San Mateo, corresponde a las manzanas 330 y 336. En la segunda mitad del siglo XVIII gran parte de esos terrenos eran propiedad de la señora viuda del Marqués de Ustáriz y herederos.

Casimiro de Uztáriz o Ustáriz Azuara fue el primer marqués. Falleció en 1751 a la edad de 52 años sin descendencia; su sobrino Gerónimo de Uztáriz y Tovar, nacido en 1735, heredó el título y el mayorazgo, incluido su palacio madrileño. El II marqués de Ustáriz murió en 1809.

Plano de Espinosa (1769)

Plano de Espinosa (1769)

La manzana número 336, entre San Mateo y la calle de la Florida (actual Mejía Lequerica), San Benito (actual Beneficencia) y de San Opropio (hoy Serrano Anguita) estaba formada por una sola Casa propiedad de la Marquesa, ocupada por el Palacio del Marqués de Ustáriz que había sido construido en 1748 por el arquitecto José Pérez.

El plano del general Ibáñez de Ibero realizado un siglo después lo representa con sus construcciones anejas y el gran jardín. Junto a él  en la manzana contigua ya se había levantado el Palacio del Conde de Villagonzalo adaptado a la parcela de forma triangular.

Plano Gral. I. Ibero (h.1875)

Plano Gral. I. Ibero (h.1875)

A pesar de la ampliación y reforma acometida en 1878 y el deterioro sufrido por el paso del tiempo, conserva su singular fachada dieciochesca con su gran escudo de piedra y los relieves en forma de columnas.

ustariz

Años después la posesión pasó a manos del Conde de Villagonzalo, por lo que el originalmente llamado Palacio de Ustáriz pasó a ser conocido como de Villagonzalo, nombre con el que figura actualmente en el registro municipal, con dirección principal en la calle de San Mateo 25.

Según el Plan de Ordenación Urbana de 1997 el edificio goza de la máxima protección Nivel 1, Grado Singular. En 2011 fueron derribadas las construcciones que se asomaban a la calle de Mejía Lequerica.

Al parecer en su interior existen elementos de interés artístico que esperemos sean conservados.

Ayuntamiento de Madrid (Urbanismo)

Fotos : Ayuntamiento de Madrid

El Jardín, incluido en el Catálogo de Parques y Jardines de Interés, también gozaba teóricamente del Nivel 1 de Protección. Actualmente subsisten algunos árboles.

La manzana 330 que empieza a numerarse por la calle de Hortaleza, vuelve por la de Mejía Lequerica (antigua de la Florida), sigue por la San Mateo y continua por la plaza de Santa Bárbara, constaba de cuatro Sitios; los dos primeros, la zona más próxima a Santa Bárbara, a mediados del XVIII también pertenecían a la señora viuda y herederos del Marqués de Ustáriz.

El edificio que hoy la ocupa fue proyectado en 1862 por Juan de Madrazo y Kunt para Palacio del Conde de Villagonzalo. En el registro del Ayuntamiento aparece únicamente con la denominación de “Palacio” con su dirección principal en la calle Hortaleza 85.

villagonzalo entrada

Recordemos que aquí tenía su domicilio oficial la propietaria del Humilladero de la calle Fuencarral, doña María Luisa Maldonado y Salabert, nacida en 1888, hija de don Mariano Maldonado, séptimo conde de Villagonzalo y de doña Fernanda Salabert y Artega, marquesa de Valdeolmos. El inmueble, en el que también estaba fijada la sede de su Administración, era este Palacio del Conde de Villagonzalo, su padre. La marquesa murió el día 11 de mayo de 1947.

El arquitecto Juan de Madrazo y Kuntz se caracterizó por la búsqueda de un racionalismo en sus edificios al margen del historicismo imperante. Aquí levantó uno de planta trapezoidal organizado en torno a un pequeño patio. Construido en ladrillo visto con elementos neomedievales, destacan sus miradores de hierro en las esquinas y el alero de madera.

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Ha sido reformado en dos ocasiones, por Antonio Ferreras en 1916 y por Ignacio de Aldama en 1932.

La planta baja de la calle Mejía Lequerica nº 2 está ocupada por una ferretería. En el extremo más estrecho que se asoma a la plaza de Santa Bárbara se encuentra la entrada bajo un bonito pórtico sobre el cual hay un balcón rodeado de una zona ajardinada.

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Esta parte del edificio últimamente se alquila para bodas y otro tipo de eventos. El pasado domingo 29 de septiembre acogió una interesante acción publicitaria que nos permitió visitarlo.

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Por unas horas las obras de algunos grafiteros o conocidos artistas urbanos que anunciaban una marca de vino ocuparon las paredes y salones del antiguo palacete.

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por: Mercedes Gómez

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Fuentes:

Planimetría General de Madrid.
COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003
Ayuntamiento de Madrid
A. Cardozo. Don Gerónimo Enrique de Uztáriz y Tovar. II Marqués de Uztáriz. Protector y maestro de Simón Bolívar. Presente y Pasado. Revista de Historia. Universidad de los Andes 2011.

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