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La antigua Fábrica de Tabacos vuelve a ser noticia. Hace pocos días se ha publicado que podría acoger una parte de la gran Colección Fontanals-Cisneros de arte latinoamericano contemporáneo.

Actualmente el edificio, en la calle de Embajadores 51-53, está ocupado por el Ministerio de Cultura, el espacio Tabacalera. Promoción del Arte, alrededor del Patio norte, que programa interesantes exposiciones. Y desde 2011, tras la cesión del Estado, por el Centro Social Autogestionado, CSA La Tabacalera, que desarrolla actividades diversas, en la zona sur.

Pero la mayor parte del inmenso edificio está vacío. La antigua Tabacalera es enorme, cerca de treinta mil metros cuadrados de pasillos, salas y abandonadas oficinas casi vacíos que ofrecen grandes posibilidades. Y que guardan la esencia de la arquitectura fabril y muchos recuerdos de su anterior función.

Visitamos por primera vez allá por 2009, en los comienzos de este blog, una pequeña parte, gracias a su apertura con motivo de una exposición, la mencionada zona habilitada por el Ministerio de Cultura.

Patio norte

Entonces contamos un poco su historia:

El edificio, situado entre las calles de Embajadores, Miguel Servet y Provisiones, con fachada a la Glorieta de Embajadores, es el único superviviente de la arquitectura industrial neoclásica del Madrid de Carlos III. Fue construido por Manuel de la Ballina entre los años 1781 y 1792, junto al Casino de la Reina en la salida de la ciudad, frente al Portillo de Embajadores; ampliado por primera vez a finales del siglo XIX, y nuevamente en los comienzos del XX. Su planta rectangular se distribuye en torno a tres patios, el jardín central, que felizmente permanece descubierto y ajardinado, y otros dos laterales, cubiertos.

Plano Coello y Madoz (h. 1849)

En un principio se construyó para albergar la Real Fábrica de Aguardientes, Rosolís y Naypes. Fue en tiempos de José Bonaparte cuando se convirtió en fábrica de cigarros y polvo de tabaco. Desde 1945 fue sede de la Tabacalera Española, hasta su cierre en 2000, en que pasó a pertenecer al Estado.

Los proyectos y conflictos para decidir el uso de este gran edificio se han sucedido desde que se cerrara la fábrica. El Ministerio de Justicia lo quiso para ocupar sus salas con juzgados, el Museo del Prado para ampliar sus dependencias, fue considerado sede perfecta de los Museos de Artes Decorativas y Reproducciones Artísticas, los vecinos reclamaron un uso social… Por fin se decidió emprender su rehabilitación para acoger el futuro Centro Nacional de las Artes Visuales, proyecto que también tuvo dificultades para la adjudicación del concurso. Tras una impugnación volvió a adjudicarse al mismo equipo de arquitectos, Nieto Sobejano. Con la crisis también se abandonó.

En una segunda visita pudimos conocer el precioso Jardín en el patio central. En el nuevo proyecto se habla de que en él se podría instalar una cafetería.

Jardín central

La idea es que una parte, la segunda planta, sea ocupada por la mencionada Colección Ella Fontanals-Cisneros y otra parte por el Museo Reina Sofía, manteniéndose los usos actuales.

En una nueva visita, la última de momento, hace tres años pudimos conocer el edificio mucho mejor. Subimos a la segunda planta, producto de una de las ampliaciones, que constaba de buhardillas en que las cigarreras liaban el tabaco. En 1929 fue convertida en un espacio diáfano, luminoso, que no nos permitieron fotografiar. Sigue vacía y tras necesarias obras de rehabilitación será, si se llega a cumplir el proyecto, la sede de la Colección Fontanals-Cisneros.

En los sótanos abovedados se amontonan objetos, restos de para nosotros extrañas maquinarias…

… testigos del pasado, inesperadas huellas de la vida de las mujeres que allí trabajaron y de sus hijos.

Sótanos que en estos nuevos tiempos han sido pintados con grafitis que se mezclan con los restos de un pasado cargado de Historia y de historias, la memoria de las cigarreras.

En el patio sur varios murales en las paredes las rememoran.

Patio sur

Como decíamos al principio, la mecenas Ella Fontanals-Cisneros donará parte de su importante colección, unas 700 obras, para exponerlas en esta antigua fábrica, creando un centro dedicado al arte latinoamericano que deberá convivir con los demás espacios, conservando el espíritu industrial de este edificio singular.

Por : Mercedes Gómez

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Noticias:

Diario El País 26 feb. 2009; 20 feb , 16 y 17 marzo 2018.

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El antiguo Hipódromo de Madrid estaba situado en el Paseo de la Castellana frente al Palacio de las Artes y la Industria, actual sede del Museo de Ciencias Naturales y la Escuela de Ingenieros, lugar que por ello recibiría el nombre de Altos del Hipódromo. Fue derribado en 1933 dentro del Plan de Ordenación de la zona y la construcción de los edificios hoy conocidos como Nuevos Ministerios. Junto al arquitecto Secundino Zuazo en ese gran proyecto trabajó el ingeniero Eduardo Torroja.

“Concurso hípico en el antiguo Hipódromo de la Castellana”, Archivo Ruiz Vernacci (IPCE).

El mismo Torroja junto a los arquitectos Carlos Arniches y Martín Domínguez construiría el nuevo Hipódromo fuera de la ciudad, en la Zarzuela, cerca de El Pardo. En 1934 su proyecto resultó ganador entre las nueve propuestas presentadas al concurso convocado. La obra quedó interrumpida por la guerra y no finalizó hasta 1941.

El Hipódromo de la Zarzuela, con su famosa marquesina volada, es una obra extraordinaria, una de las más importantes del siglo XX, por su arquitectura innovadora y su belleza.

Hace pocos días tuvimos ocasión de visitarlo gracias nuevamente a uno de los magníficos programas esPATRIMONIODescúbrelo organizados por Dolores Muñoz, en este caso dedicado a Eduardo Torroja, dentro del Ciclo Movimiento Moderno y los grandes Maestros del siglo XX.

La visita, en su primera parte, fue guiada por el arquitecto restaurador Jerónimo Junquera. Tras una breve introducción histórica nos explicó los pasos y características de la restauración que tras años de abandono y dificultades devolvieron la vida al Hipódromo de Madrid reabierto en 2005. El objetivo fue recuperar los valores, materiales y sistemas constructivos originales.

Nuestro punto de encuentro fue el vestíbulo de la tribuna sur.

En el edificio que acoge el vestíbulo se encuentran las taquillas, sala de apuestas y acceso a las tribunas.

Dominan las formas curvas, bellas y armónicas.

Sobre él se apoyan las gradas de las tribunas.

Y su cubierta de 12,80 metros de vuelo formada por bóvedas laminares de hormigón armado con solo 5 cm. de espesor en el extremo.

Las instalaciones del Hipódromo en cierto modo recuerdan a la arquitectura regionalista que los arquitectos practicaron en un primer momento, como Los albergues de carretera, considerados la arquitectura del primer desarrollo turístico español (1928-1935) que vimos en la exposición del Museo ICO, Arniches y Domínguez. La Arquitectura y la vida.

Las vigas recuerdan las tradicionales de madera, pero son de hormigón.

Por el contrario, el edificio de las tribunas fue totalmente innovador. Tras las gradas hay una galería superior, también en voladizo, que equilibra la construcción y mediante tirantes de acero sujeta la cubierta.

Sin duda se trata de una singular obra de arquitectura e ingeniería que tras los trabajos de limpieza y restauración (que nos cuenta Junquera no han terminado) luce espléndida.

 

Museo Eduardo Torroja

Después visitamos el Museo Eduardo Torroja, inaugurado en 2016 con el fin de rendir homenaje al gran ingeniero, ubicado en una sala bajo la tribuna norte, acondicionado y adecuado para museo también por el estudio Junquera Arquitectos.

Fotografías, documentos y maquetas explican la gran obra de Torroja.

Frontón Recoletos, Torroja y el arquitecto S.Zuazo (1935)

El museo se puede visitar los domingos durante las jornadas de Carreras de Caballos; la temporada se acaba de inaugurar. Toda la información en la web de la Fundación Eduardo Torroja y del Hipódromo.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Catálogo Museo Eduardo Torroja. Fundación Torroja, Madrid, 2016.
“Rehabilitación de las cubiertas del Hipódromo de la Zarzuela en Madrid”
Guía de Arquitectura. COAM.
“Hipódromo de la Zarzuela”. Informes de la Construcción nº 137, 1962.

 

Como hemos visto en artículos anteriores, en los terrenos que hoy ocupa la ciudad de Madrid han existido grupos de población, más o menos estables, en la edad del bronce, incluso alguna villa romana, aunque eso no significa que existiera un núcleo urbano.

Y como sabemos es muy posible que incluso propios grupos musulmanes pudieron vivir aquí antes de que en la segunda mitad del siglo IX llegara el emir Muhammad I, se estableciera con su ejército y mandara construir la muralla, la llamada muralla árabe, en torno al primer recinto conocido como Mayrit.

Maqueta evolución urbana de Madrid siglos IX al XIX (Museo de San Isidro)

Un momento importantísimo de nuestra historia ocurrió hacia el año 860, cuando el mencionado emir de Córdoba Muhammad I (que estuvo en el poder entre los años 852 y 886) fundó Mayrit, en principio como torre de vigilancia, gracias a su situación estratégica, que se convertiría en el origen de la villa de Madrid.

Hace ya seis años que hablamos aquí del Madrid islámico en el Museo de San Isidro. Desde entonces es grato comprobar que el interés por esta etapa histórica y sus restos arqueológicos ha crecido enormemente. Como ha transcurrido ya mucho tiempo y el museo muestra una renovada y más amplia exposición dedicada al Madrid de los siglos IX al XI ha llegado el momento de visitarlo nuevamente y actualizar la información.

Una hermosa vitrina guarda diversos objetos y cartelas que explican cómo pudo ser la vida cotidiana en aquel Mayrit remoto.

Entre estos emocionantes vestigios de tiempos pasados encontramos referencias a algunas de las actividades que tuvieron lugar en aquel Madrid medieval, en la medina de Mayrit que surgió junto al castillo primitivo.

De las manufacturas existentes en aquella época quizá la más importante fue la alfarería, la fabricación de útiles domésticos, ollas, cazuelas, cuencos… recipientes alabados por su capacidad para mantener los alimentos calientes o conservarlos durante mucho tiempo. Las ollas se colocaban sobre hornos o anafres, o directamente sobre el fuego.

Olla del siglo X (pl. de Oriente) sobre Hornillo o anafre (de sg. IX-XI)

Eran los cacharros que los mayrities utilizaban para guardar, cocinar y tomar sus alimentos, de una cerámica tan buena que se hizo famosa. Existe una descripción anónima de Al-Andalus en el siglo XI que dice:

Hay en Madrid una tierra magnífica con la que se fabrican unas ollas que se emplean durante veinte años sin que se estropeen y que, además, protegen los alimentos contra cualquier alteración en los días de verano”.

Jarra, Cuesta de la Vega (siglo X-XI) y botella o redoma, plaza de Oriente (sg. IX)

La mayor parte de objetos proceden de las excavaciones de la Cuesta de la Vega y la plaza de Oriente, zonas pertenecientes o próximas al primer recinto; aunque también se han producido hallazgos en otros lugares extramuros, en el exterior del primer recinto árabe, en los llamados arrabales, como la plaza de los Carros. Llama la atención, entre los útiles domésticos, un mango de cuchillo hallado en la que fue Casa de Iván de Vargas.

Los candiles, realizados igualmente por los artesanos musulmanes, jugaban un papel importante en la vida cotidiana.

Candiles siglos X-XI

Unas torteras o pesas de hilar halladas en la Cuesta de la Vega dan muestra de otra actividad que se desarrollaba en la medina, expuestas junto a unas monedas, dirham, dinar, tercio de dinar y dobla, utilizadas en la época islámica.

Además de los útiles domésticos, otros objetos revelan detalles sobre la vida de nuestros antepasados. Se sabe que uno de los juegos que los árabes introdujeron en Al Andalus fue el ajedrez; uno de los hallazgos de la Cuesta de la Vega fue un peón de ajedrez.

Otro aspecto importante de la época es el agua.

El agua era abundante, gracias a los arroyos y manantiales subterráneos de los cuales se extraía mediante pozos. En algún momento los árabes debieron aplicar su técnica de construcción de los viajes de agua, como hemos visto hace pocos días al hablar de la plaza de los Carros. En cualquier caso, los numerosos arcaduces hallados, de los que se expone una pieza, demuestran la existencia de norias movidas por animales. Desde fuentes o desde los pozos el agua que se guardaba en tinajas o cántaros llegaba a la población que la consumía en las jarras de la buena cerámica mayrití.

Cantimplora, Plaza Oriente y Cántaro, plaza de los Carros (IX-XI)

Los pobladores de la medina se dedicaban, además de a la alfarería, a la agricultura y la ganadería.

Pequeñas huertas eran explotadas tanto dentro como fuera de los muros. Un cartel titulado Una medina ajetreada explica todo esto. La ganadería se basaba sobre todo en la explotación de ovejas y cabras, vacas, caballos… no solo para obtener alimentos sino productos secundarios como la leche o el cuero.

La agricultura era muy importante en Mayrit. La cebada y el trigo eran los cereales principales, también cultivaban legumbres, etc. Y diferentes clases de árboles. Había encinas, pinos, cerezos, nogales, madroños, manzanos, … una vegetación muy rica. Semillas de vid, melón, zarzamora…

La religión formaba parte de la vida cotidiana por lo que aparecen referencias a Alá en objetos y recipientes. Se han hallado en silos restos de huesos de animales con inscripciones religiosas y se cree que este hecho puede tener un sentido ligado a la magia, con el dios como protector de los alimentos que se guardaban en esos lugares. Se expone en el museo un ejemplo, un omóplato de vaca con inscripción árabe hallado en el solar de la Cava Baja 30, antiguo arrabal.

Omóplato de vaca. Siglo XI. Cava Baja 30.

Gracias a los restos arqueológicos sabemos que durante el período islámico en aquellos entonces abruptos terrenos además de vida militar se desarrolló una vida cotidiana, familiar, cultural y comercial; además de útiles domésticos y de otro tipo, han aparecido restos que revelan la existencia de basureros, hornos, huertos, pozos de agua … que muestran que allí hubo actividad agrícola y artesanal.

Todo esto nos ayuda a comprender, a imaginar cómo pudo ser la vida en el Madrid de los siglos IX al XI. Además de la población militar hubo otros dos grupos sociales. Los notables o sabios, el más famoso de ellos fue el astrónomo y matemático Maslama al-mayrití, Maslama el madrileño, aunque no el único; hubo médicos, maestros de la escritura, etc. Y los trabajadores, comerciantes del zoco, artesanos, alfareros, campesinos…

Todas estas piezas en la vitrina, tan interesantes y bonitas, nos hacen pensar que al fin y al cabo son una mínima parte de lo hallado, de lo que podría aparecer si se excavaran zonas de interés arqueológico en un futuro y de cuánto nos queda por aprender.

Por Mercedes Gómez

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Museo de San Isidro. Los orígenes de Madrid.

Plaza de San Andrés, nº 2

La fuente de la Fama, obra de Pedro de Ribera, fue originalmente conocida como la fuente de Antón Martín debido a que esta plazuela fue su primera ubicación.

Ribera, que por entonces era Arquitecto Mayor de Obras Reales y Maestro Mayor de las Obras de Madrid, recibió el encargo de Felipe V de crear una serie de fuentes para abastecer a Madrid que a la vez sirvieran de adorno de la ciudad. La destinada a Antón Martín fue proyectada en 1716, aunque las obras comenzaron en 1731 cuando Ribera ya había alcanzado el cargo de Maestro Mayor de Obras y Fuentes de la Villa y sus Viajes de Agua.

El maestro cantero fue Pedro de la Piedra y el encargado de las esculturas, Juan Bautista.

Foto: Alfonso Begué. 1864. (Museo de Historia)

Se trata de una obra que explica perfectamente el arte del arquitecto Ribera, uno de los representantes del barroco tardío madrileño, llamado barroco castizo, junto con Ardemans y Churriguera, hoy felizmente valorado, pero no siempre fue así.

Como ya contamos a propósito de la historia del Hospicio de San Fernando hoy sede del Museo de Historia, son de sobra conocidas las críticas tan crueles a las que los cronistas madrileños del siglo XIX (Mesonero Romanos, Madoz, Monlau, Fernández de los Ríos…), defensores del neoclasicismo, sometieron a Pedro de Ribera y a la fuente.

Don Ramón de Mesonero Romanos en su paseos por El Antiguo Madrid, publicado en 1861, al hablar de la Fuente de Antón Martín se refirió a ella como caprichosa y una lastimosa aberración. Pascual Madoz por su parte calificó a los delfines grandotes, los niños que se cobijan en conchas y las hornacinas con floreros de trivialidades y ridiculeces que terminaban con la figura de una fama. No se quedó atrás Fernández de los Ríos, quien afirmó que Ribera parecía dibujar los monumentos apretando un borrón de tinta entre dos papeles. Aunque todos ellos estaban de acuerdo en que debía conservarse para la historia del arte, como ejemplo de mal gusto. Pensemos que eran cosas de la época…

En cualquier caso, aparte su probable mal estado y que debió convertirse en un estorbo para el tránsito en la plazuela, lo cierto es que en 1879 la fuente, tan denostada, fue desmontada y las piezas decorativas trasladadas a un almacén municipal hasta comienzos del siglo siguiente en que fueron recuperadas, cumpliendo los curiosos deseos de los decimonónicos cronistas, que no llegaron a verlo.

El 9 de septiembre de 1907 se presentó al Ayuntamiento una memoria de las obras de cantería precisas para montarla de nuevo. Eran necesarias sesenta y ocho piezas para lo cual se recurrió a la piedra resultante del derribo del cuartel de San Gil que se había iniciado el año anterior. Se hicieron cargo de la restauración y reconstrucción el arquitecto José Loute y el escultor Ángel García Díaz.

En 1911 la fuente fue instalada en el Parque del Oeste.

Foto: Antonio Passaporte. Archivo Loty (IPCE)

Durante la guerra volvió a desmontarse y guardarse. Después, en 1941 fue instalada en los jardines que recibieron el nombre de Jardines del Arquitecto Ribera, en honor de su autor, a espaldas del Museo Municipal, igualmente obra suya como sabemos, donde continúa.

La nueva base, al parecer diseño del arquitecto Luis Bellido, en tres de sus cuatro lados muestra un escudo con los años de creación y reubicación, 1731, 1911 y 1941. En el cuarto se encuentra el escudo de Madrid con el oso y el madroño.

En Marzo de 1995 concluyeron las obras de restauración durante las cuales se consolidó, reparó y limpió. Fue también por esa época cuando tuvo lugar el cerramiento de la histórica fuente, que se hallaba muy deteriorada por los actos de vandalismo que sufría, mediante una verja metálica sobre un poyete.

Cerrado al público durante años, este verano se ha abierto el acceso al jardín, desde el museo, de forma que después de tanto tiempo podemos volver a acercarnos al borde del pilón que es tetralobulado, dando singularidad al conjunto. En la base, cuatro delfines la custodian.

Los elementos decorativos son de piedra de Colmenar; en el segundo cuerpo hay unas hornacinas con jarrones y en cada esquina unos niños que sujetan grandes veneras.

El pilón y el resto de la fuente son de granito.

Todo el conjunto, a una altura de unos diez metros, se corona con la figura de la Fama.

Sin duda es un monumento muy bello que ha sufrido una vida azarosa, desmontajes y reformas, pero conserva la esencia del proyecto de Pedro de Ribera, una de las pocas fuentes del siglo XVIII que siguen existiendo en Madrid. El Jardín del Museo de Historia es un remanso de paz, merece la pena visitarlo, igual que por supuesto el propio museo.

Por : Mercedes Gómez

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Museo de Historia de Madrid
Calle de Fuencarral, 78
Horario: de martes a domingos de 10 a 20 horas
Acceso gratuito

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Bibliografía:

MARTÍNEZ CARBAJO, A.F. – GARCÍA GUTIERREZ, P.F. “Fuentes de Madrid”. La Librería, Madrid 2009.
RINCÓN, José. Historia de los monumentos de la Villa de Madrid. Madrid, 1909. Ed. Facsimil, Asoc. Libreros de Lance, 2011.
memoriademadrid.es

En la 4ª planta de Centro Centro en el Palacio de Cibeles podemos visitar la exposición Ciudad en Proceso, que forma parte del Ciclo Concentrador de arquitectura, ciudad y pensamiento, una serie dedicada a la arquitectura madrileña, la desaparecida, la existente y la futura.

Hace unos meses conocimos la Ciudad Emocional, la Ciudad Visible y la Ciudad Decisiva, que se recogen en la web concentrador.org, un ciclo expositivo sobre cómo ver, entender y pensar la ciudad y su arquitectura a través de diferentes formatos que la representan. Fotografías, mapas, planos y documentos.

Ahora, hasta el mes de septiembre, la Ciudad en Proceso presenta una reflexión sobre las prácticas de desarrollo actuales de espacios para la cultura que están teniendo lugar en este momento en Madrid. Una selección de proyectos tanto públicos como privados de un nuevo uso cultural de algunos edificios.

El CA2M de la Comunidad de Madrid; la Colección Solo en la plaza de la Independencia; el Espacio Mahou en el Palacio del Infantado; Grigri Pixel, espacio vecinal en Arganzuela…

Y el Museo del Palacio del Capricho, proyecto de obras de rehabilitación y museográfico en el antiguo palacio de la duquesa de Osuna en los Jardines de El Capricho para la ciudad de Madrid.

El futuro museo se creará en torno en la figura de la duquesa, una mujer avanzada para la época y preocupada por las artes y las ciencias, como ya contamos aquí en agosto de 2015 haciéndonos eco de la buena noticia, el proyecto del Ayuntamiento de convertir el Palacio de la duquesa de Osuna del Parque del Capricho en un museo.

Un museo dedicado a la figura de este personaje singular, una mujer culta, ilustrada, amante de la música, del teatro y mecenas del arte, doña María Josefa de Pimentel (1752-1834), condesa-duquesa de Benavente, casada con don Pedro Alcántara Téllez-Girón IX duque de Osuna.

El Ayuntamiento de Madrid en mayo de 2016 convocó un concurso de ideas para la realización de dicho proyecto. En agosto se publicó que el ganador había sido el proyecto Entre-luces. Los arquitectos Patricia Fernández y José Ramón Gámez proponían un espacio de doble altura alrededor del cual se articularían el resto de las salas.

En esta pequeña exposición en Centro Centro un panel muestra el proyecto de ejecución y explica que el objetivo es intentar establecer un diálogo abierto con la Ilustración, un intercambio entre la cultura ilustrada y la cultura actual.

Se muestran los paneles del concurso. Los recorridos propuestos en el futuro museo no son secuenciales sino que toman muchas direcciones a través de una Caja de intercambios.

En esta caja de intercambios mediante proyecciones se verán las pinturas de Francisco de Goya que en su día adornaban el palacio.

En la planta baja, a su alrededor, se reconstruirá el Comedor de los mosaicos, que quedarán protegidos por unas losetas de vidrio. Otras estancias estarán dedicadas al teatro y a la música del siglo XVIII.

En la planta 1 se reconstruirán los gabinetes del duque y de la duquesa y se explicará cómo era la vida doméstica entonces en el palacio. Una biblioteca, con fondos de la Biblioteca Nacional, expondrá en papel y digitalizados libros pertenecientes a la duquesa.

Finalmente en la 2ª planta tres estancias explicarán la historia de los duques de Osuna, el significado de la mujer ilustrada y la invasión napoleónica.

En el panel se pueden ver también dos planos muy bonitos en los que se representa el Eje Alcalá – Alameda, el Madrid de 1875 comparado con el Madrid actual. Un eje que iba desde la Casa de los duques de Osuna en las Vistillas por la calle de Alcalá hasta el parque del Capricho en la Alameda de Osuna.

Esperamos que pronto tendremos el placer de disfrutar de un nuevo espacio cultural en Madrid, muy especial, el Museo del Palacio del Capricho.

Mercedes Gómez

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Centro Centro
Plaza de Cibeles, 1
4ª planta
Ciudad en Proceso

Más información:
Ayuntamiento de Madrid
COAM. Memoria y proyecto museográfico Palacio del Capricho. Entre-luces.

Se acaba de abrir al público la nueva exposición de la Colección Permanente del Museo de San Isidro, el Museo de los Orígenes de Madrid.

Hemos visitado muchas veces en este blog este querido museo –inaugurado en el año 2000­–, gracias al cual hemos conocido quienes fueron los primeros pobladores de Madrid, cómo era el Madrid islámico, hemos reencontrado con ilusión los sepulcros de La Latina y El Artillero, visitado su Patio renacentista, el Jardín Arqueobotánico, su Almacén… son varios los artículos a él dedicados, como no podía ser menos en una página dedicada a nuestra ciudad. Pero hoy no puedo dejar de contar mi nueva visita, ayer, el primer día de su apertura al público, y animar a todos a visitarlo.

La nueva exposición permanente ha sido organizada en tres ámbitos: Antes de Madrid; Mayrit: Madrid; y San Isidro.

Los espacios totalmente renovados son los dos primeros con una nueva museografía, moderna y didáctica.

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Antes de Madrid explica nuestros orígenes más remotos. Este ámbito nos muestra la gran colección paleontológica, los restos de elefantes, mamuts… y otras especies extinguidas que vivieron en los valles de los ríos, los primeros habitantes cazadores-recolectores y sus herramientas de piedra. Cómo eran los poblados prehistóricos… En el nuevo museo los videos y las nuevas tecnologías juegan un papel importante.

Nos ayudan a comprender cómo gracias a la arqueología desenterramos el pasado.

Asistimos a la formación de la Carpetania y a la llegada de los romanos y de los visigodos.

Una de las grandes y gratas sorpresas es la exposición de los mosaicos romanos de la villa de Carabanchel del siglo IV-V, antes dispersos, ahora juntos, ubicados de forma que se puede apreciar mejor su belleza. Han sido restaurados y lucen espléndidos.

Además, con gran acierto, la maqueta de la villa romana ha cobrado vida en la pantalla facilitando a los visitantes la comprensión de lo que pudo ser. Un video nos permite adentrarnos en ella.

Otra buena noticia es que la Colección se ha visto ampliada y completada con piezas cedidas por el Museo Arqueológico Regional de Alcalá de Henares. Y ha adquirido especial relevancia el Legado de Sáez Martín a los museos municipales, con numerosas piezas.

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En Mayrit : Madrid, la zona dedicada a la historia de Madrid desde su fundación islámica hasta la llegada de la Corte en el siglo XVI es espectacular.

La novedad más llamativa y sorprendente procede del Museo del Prado: los restos del primitivo Monasterio de los Jerónimos.

Para admirarlos y conocer bien su historia es obligado leer el artículo que ha publicado nuestro Sereno de Madrid: El primitivo Monasterio de los Jerónimos renace en el Museo de San Isidro.

Los Sepulcros de Beatriz Galindo La Latina y su esposo Francisco Ramírez El Artillero continúan en su lugar pero igualmente explicados con un video.

Otro de los museos que colabora es el Museo Lázaro Galdiano con un delicado Retrato femenino que podría representar a La Latina.

Anónimo. “Retrato femenino ¿Beatriz Galindo La Latina?”(1501-1525). Museo Lázaro Galdiano.

El montaje museográfico, la iluminación, etc. son magníficos. Pero tal vez el mayor acierto del nuevo San Isidro sea que el museo no se limita a exponer piezas u obras de arte, las explica y las sitúa en un contexto histórico de forma amena y sugerente. Nos cuenta la historia de Madrid.

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Finalmente, la sala dedicada a San Isidro es la menos modificada pero también muestra interesantes novedades, entre ellas dos extraordinarias pinturas de Eduardo Vicente, San Isidro Labrador y El milagro de la fuente, adquiridas en 2005.

Eduardo Vicente. “San Isidro Labrador” (h. 1950-60)

Os recomendamos vivamente visitar el Museo de San Isidro, merece la pena. Además se encuentra en uno de los lugares más bonitos de nuestra ciudad, la plaza de San Andrés nº 2.

Y para terminar, solo añadir que la historia de Madrid, desde 1561, donde finaliza el relato que nos ofrece este Museo de los Orígenes, continúa en el Museo de Historia, en la calle de Fuencarral nº 78. Allí podemos conocer nuestro pasado y nuestro arte desde la llegada de Felipe II a la Villa en el siglo XVI hasta el siglo XIX.

Por : Mercedes Gómez

Nuestro querido Museo municipal, el Museo de Historia de Madrid, acaba de inaugurar su cuenta en la red social Facebook.

Su objetivo es informarnos de sus actividades, fondos, adquisiciones y curiosidades. ¡Tienen muchas cosas que contarnos!

En los poquitos días que llevan participando ya nos han revelado alguna novedad. Acaba de tener lugar en la bella Capilla del Museo la presentación del próximo Ciclo de Música Sacra en iglesias y parroquias de nuestra ciudad para celebrar la Semana Santa. Desde el 31 de marzo hasta el 16 de abril grupos musicales y corales ofrecerán una muestra de la música religiosa cristiana desde la Edad Media hasta la actualidad. Una de las novedades de este año serán las actuaciones de saetas flamencas en la Plaza Mayor y en la Plaza de la Villa.

Todos los detalles los podéis encontrar en su dirección:

https://www.facebook.com/museohistoriamadrid/

Os animo a seguirles con toda la ilusión, la misma con la que seguro el propio Museo ha iniciado esta nueva faceta en su deseo de comunicación con todos nosotros.

Muchas gracias.

Mercedes

Con motivo de la celebración del III Centenario del nacimiento de Carlos III en los próximos días se van a inaugurar en Madrid varias exposiciones, además de ciclos de conferencias y otras actividades como visitas guiadas.

Celebramos la vuelta del que dicen fue el mejor Alcalde de Madrid.

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Lo cierto es que bajo su reinado se desarrollaron en la Villa grandes proyectos urbanísticos y de embellecimiento de la ciudad. Todo ello podremos conocerlo gracias a este merecido homenaje conjunto de algunos de nuestros museos e instituciones al rey ilustrado, que en cierto modo es también un homenaje a Madrid.

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La semana que viene, el martes 6 de diciembre, Día de la Constitución, se inaugura la primera exposición, Carlos III. Majestad y Ornato en los Escenarios del Rey Ilustrado, en el mejor escenario posible, el Palacio Real. Se podrá visitar hasta el 31 de marzo de 2017.

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El Museo de Historia de Madrid se suma al recuerdo del rey con la muestra Carlos III y el Madrid de las Luces que podremos visitar desde el día 13 de diciembre hasta el 29 de abril. Casi doscientas piezas procedentes de varios museos nos ayudaran a conocer el Madrid de la época y el progreso conseguido durante su reinado.

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El museo además ha inaugurado un ciclo de conferencias III Centenario del nacimiento de Carlos III, que se prolongará hasta el próximo mes de mayo. Organizado por el Instituto de Estudios Madrileños y el Ayuntamiento de Madrid se trata de resaltar y explicar el gran papel del monarca. Una oportunidad única para conocer en profundidad todos los aspectos que explican el reinado de Carlos III y su influencia en nuestra ciudad.

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Desde el día 15 y hasta el 16 de marzo podremos visitar en el Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando la muestra Carlos III y la difusión de la antigüedad. Nápoles, Madrid, México.

Programada por la Real Academia junto con el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles y la Escuela de Bellas de Artes de la Universidad Nacional Autónoma de México, se celebrará simultáneamente en las tres ciudades relacionadas con la actividad arqueológica del monarca: Nápoles, Madrid y México DF.

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Su objetivo principal es resaltar el papel del rey en la difusión de los descubrimientos arqueológicos que tuvieron lugar en Herculano y el impulso que dio al conocimiento de las antigüedades a través de las Academias de Madrid y de Nueva España.

En la misma sede de la Real Academia desde el día 21 veremos la exposición Una corte para el rey. Carlos III y los Sitios Reales organizada por la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid, en colaboración con la Academia y Patrimonio Nacional. Su objetivo es dar a conocer la influencia del monarca en la innovación y adecuación arquitectónica y urbanística de la Villa y de los Sitios Reales.

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Se complementará con un programa de visitas guiadas que requerirán inscripción previa y que de momento no conocemos fechas. También con un ciclo de conferencias.

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Desde el viernes 16 de diciembre, el Museo Arqueológico Nacional nos ofrecerá la exposición Carlos III, proyección exterior y científica de un reinado ilustrado.

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En este caso su objetivo es valorar dos aspectos muy importantes del reinado de Carlos III: la política exterior y la aportación científico-cultural española, así como el papel desempeñado por la Corona en la promoción del conocimiento. Se expondrán unas cien piezas procedentes de diversas instituciones.

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Preparemos las agendas porque el programa es amplio, interesante y muy bonito. Muchas actividades para disfrutar este otoño-invierno en Madrid, con Carlos III.

Por : Mercedes Gómez

Acaba de inaugurarse La Moda Romántica, una sugerente exposición sobre los usos sociales de la moda en el siglo XIX que podremos visitar hasta el próximo 5 de marzo de 2017 en el Museo del Romanticismo.

Museo del Romanticismo. Foto: Javier Rodríguez

Museo del Romanticismo. Foto: Javier Rodríguez

Organizada en colaboración con el Museo del Traje al que pertenecen gran parte de las piezas, se exponen veintidós modelos de indumentaria decimonónica entre los que se encuentra una levita que perteneció a Mariano José de Larra, en este caso propiedad del Museo del Romanticismo.

La muestra nos invita a un paseo por la evolución de los trajes y su significado social desde comienzos del siglo, a lo largo de todo el reinado de Isabel II.

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Está enmarcada en una nueva sociedad, la de la burguesía del siglo XIX que surgió tras la Revolución Francesa. Por primera vez un grupo más amplio de población, no solo la nobleza, pudo disfrutar de la moda. Hacia 1850 nacieron los grandes almacenes lo cual contribuiría a facilitar esta situación inédita que llevó la moda a más personas debido sobre todo a los mejores precios. Junto a esto se dio otro fenómeno decisivo, la proliferación de las revistas de moda. En Madrid, entre 1833 y 1869 se editaron unas treinta revistas femeninas.

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Así, la exposición es muy interesante desde el punto de vista artístico, de la moda, pero también desde el sociológico. Como afirma su comisario Eloy Martínez de la Pera, “con la moda romántica, el traje alcanza un apogeo sin precedentes, asistimos a la apoteosis de la apariencia, a una revolución de este fenómeno llamado moda y al paso definitivo hacia el vestir contemporáneo”.

Los trajes expuestos en las diferentes estancias del museo, dentro del contexto de la Colección, esconden cada uno de ellos una historia, la de una mujer o un hombre, también algún niño, que en realidad existieron y hoy nos hablan y nos invitan a viajar a ese tiempo que ellos vivieron. Se trata de personajes que muy bien pudieron deambular por las salas del antiguo palacete, hoy museo, vestidos para la ocasión.

comedor

Los trajes están situados en los lugares en los que en otro tiempo pudieron ser utilizados. El comedor, el salón de baile, etc.

baile

Siempre es buen momento para acudir al Museo del Romanticismo, ver su rica Colección Permanente en sus hermosas estancias, visitar su Librería, por supuesto su Jardín… pero esta exposición es una excelente excusa añadida para volver una vez más.

Por : Mercedes Gómez

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Museo del Romanticismo
Calle San Mateo, 13

La Moda Romántica
Hasta el 5 de marzo de 2017

El pasado mes de mayo tuvimos el placer de asistir a la presentación de una de las exposiciones más bellas e interesantes de esta temporada, I Segni nel tempo. Dibujos españoles de los Uffizi, en la sede de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Primero intervinieron los representantes de las instituciones organizadoras. Fernando de Terán, director de la Academia, Pablo Jiménez Burillo, director del Área de Cultura de Fundación Mapfre y Marzia Faietti, directora del Gabinetto Disegni e Stampe de las Gallerie degli Uffizi. Después Benito Navarrete, comisario de la exposición, presentó el resultado del proyecto desarrollado durante dos años en una breve pero intensa y fascinante conferencia.

El origen de la colección de dibujos españoles en las Gallerie degli Uffizi se encuentra en los dibujos adquiridos en Madrid por el comerciante florentino Giovanni Filippo Michelozzi durante su estancia en nuestra ciudad hacia 1745-1746. Es un ejemplo del gran interés por el dibujo español que por entonces mostraron los coleccionistas italianos. Después de diversos avatares los dibujos llegaron a la Galería de los Uffizi en Florencia.

portada catalogo

Su riguroso trabajo además de estudiar la Colección en profundidad ha permitido descubrir autorías desconocidas hasta el momento. El profesor Navarrete a lo largo de una larga y minuciosa investigación ha aclarado la autoría de más de setenta dibujos que estaban mal atribuidos.

Alonso Berruguete. “Estudio para un ángel” (h. 1511)

Alonso Berruguete. “Estudio para un ángel” (h. 1511). Lápiz negro, pluma de tinta parda, aguada grisácea sobre papel verjurado.

La exposición muestra ciento veintinueve dibujos de los artistas más notables desde el siglo XVI al XVIII en un deslumbrante recorrido dividido en cinco partes.

La primera está dedicada a mostrar El primado del dibujo italiano. Castilla y El Escorial (1515-1600).

Tanto la influencia flamenca como la italiana fueron importantes en la formación de los estilos del dibujo español en el siglo XVI. Pero hubo un hecho decisivo, la llegada a Madrid por deseo de Felipe II de artistas toscanos y genoveses para trabajar en el Monasterio de El Escorial como fresquistas. Estos pintores influyeron en los artistas locales que a su vez contribuyeron a difundir el dibujo italiano por otras zonas de la Península.

A continuación, Madrid y el arte de corte: de Carducho a los gustos de Francia (1600-1730). Esta parte de la muestra, en la que nos vamos a detener con calma, ofrece numerosos detalles de interés para los estudiosos y amantes de nuestra ciudad.

Como leemos en uno de los paneles, Madrid, sede de la Corte, fue “el principal centro artístico en que comenzaron a desarrollarse las formas gráficas herederas del Escorial”, a cargo de artistas como Eugenio Cajés y Vicente Carducho. El dibujo se convirtió en un paso decisivo en el proceso de creación de la obra de arte.

Este uso del lápiz, la pluma y la aguada lo mantuvieron los grandes artistas del barroco madrileño. Félix Castello, Claudio Coello, José Donoso, Francisco Rizi, Juan Carreño de Miranda, etc.

Sus dibujos nos permiten conocer detalles de las pinturas que decoran nuestros templos barrocos. Como San Plácido, para el que trabajó Francisco Rizi. Se conservan varios de sus dibujos, proyectos de decoración para la cúpula.

F. Rizi. “Proyecto de decoración para cartela” (h. 1660)

F. Rizi. “Proyecto de decoración para cartela” (h. 1660)

También otro tipo de edificios, como la Casa de la Panadería, de cuya decoración se expone algún dibujo realizado por Claudio Coello.

Además de su indiscutible belleza, nos explican el proceso que siguieron sus autores en la creación de sus obras. Y algunos nos proporcionan información decisiva.

Uno de los dibujos que llama nuestra atención es la Sección longitudinal de la iglesia de San Antonio de los Portugueses (h. 1624), firmado por Pedro Sánchez.

san antonio seccion

P. Sánchez (h. 1624 ) Lápiz negro, pluma y aguada parda sobre papel 675×440 mm.

Como leemos en el Catálogo dirigido por Benito Navarrete, esta firma corrobora que el autor del proyecto de la iglesia madrileña fue el arquitecto jesuita y no Juan Gómez de Mora, quien como Maestro Mayor de las Obras reales y de la Villa de Madrid sí debió ver y aprobar las trazas, aunque no las proyectó. Este dibujo junto a otro de la fachada conservado en la Hermandad del Refugio y Piedad avalan su autoría, que como decimos, no corresponde a Gómez de Mora como algunos autores han defendido.

En la sala dedicada a Madrid están representados todos los autores y expresiones artísticas del barroco madrileño en las que el dibujo jugó un papel de gran importancia. Bocetos para pinturas, escenografías, arquitecturas efímeras, dibujos para decoraciones de las iglesias, proyectos para decoraciones murales…

Juan Cano de Arévalo. “Decoración efímera de la Puerta de Guadalajara para la entrada de Mariana de Neoburgo” (1690) Lápiz negro, tinta negra y aguadas de colores sobre papel verjurado.

Juan Cano de Arévalo. “Decoración efímera de la Puerta de Guadalajara para la entrada de Mariana de Neoburgo” (1690)
Lápiz negro, tinta negra y aguadas de colores sobre papel verjurado.

También se exponen dibujos de Andalucía y los distintos modelos que siguieron sus artistas: Flandes, Italia y el peso de la Academia (1540-1700). Valencia entre la tradición mediterránea y la influencia de la corte (1550-1700). Y finalmente la última sala está dedicada a José de Ribera “Hispanus Velentinus”.

Llegando al siglo XVIII terminamos este breve recorrido que comenzó en el siglo XVI, apenas unas notas sobre una exposición imprescindible, con uno de los magníficos retratos de un joven Felipe V realizados por Miguel Jacinto Meléndez.

felipe v

Solo añadir, como ya apuntamos, que completa la muestra un extraordinario Catálogo, I segni nel tempo. Dibujos españoles de los Uffizi, fundamental para el estudio de la Colección, del dibujo español en general y de su importancia dentro de la historia del arte.

Por : Mercedes Gómez

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Real Academia de Bellas Artes de San Fernando
I Segni nel tempo. Dibujos españoles de los Uffizi.
Hasta el 24 de julio

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