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El pasado mes de mayo tuvimos el placer de asistir a la presentación de una de las exposiciones más bellas e interesantes de esta temporada, I Segni nel tempo. Dibujos españoles de los Uffizi, en la sede de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Primero intervinieron los representantes de las instituciones organizadoras. Fernando de Terán, director de la Academia, Pablo Jiménez Burillo, director del Área de Cultura de Fundación Mapfre y Marzia Faietti, directora del Gabinetto Disegni e Stampe de las Gallerie degli Uffizi. Después Benito Navarrete, comisario de la exposición, presentó el resultado del proyecto desarrollado durante dos años en una breve pero intensa y fascinante conferencia.

El origen de la colección de dibujos españoles en las Gallerie degli Uffizi se encuentra en los dibujos adquiridos en Madrid por el comerciante florentino Giovanni Filippo Michelozzi durante su estancia en nuestra ciudad hacia 1745-1746. Es un ejemplo del gran interés por el dibujo español que por entonces mostraron los coleccionistas italianos. Después de diversos avatares los dibujos llegaron a la Galería de los Uffizi en Florencia.

portada catalogo

Su riguroso trabajo además de estudiar la Colección en profundidad ha permitido descubrir autorías desconocidas hasta el momento. El profesor Navarrete a lo largo de una larga y minuciosa investigación ha aclarado la autoría de más de setenta dibujos que estaban mal atribuidos.

Alonso Berruguete. “Estudio para un ángel” (h. 1511)

Alonso Berruguete. “Estudio para un ángel” (h. 1511). Lápiz negro, pluma de tinta parda, aguada grisácea sobre papel verjurado.

La exposición muestra ciento veintinueve dibujos de los artistas más notables desde el siglo XVI al XVIII en un deslumbrante recorrido dividido en cinco partes.

La primera está dedicada a mostrar El primado del dibujo italiano. Castilla y El Escorial (1515-1600).

Tanto la influencia flamenca como la italiana fueron importantes en la formación de los estilos del dibujo español en el siglo XVI. Pero hubo un hecho decisivo, la llegada a Madrid por deseo de Felipe II de artistas toscanos y genoveses para trabajar en el Monasterio de El Escorial como fresquistas. Estos pintores influyeron en los artistas locales que a su vez contribuyeron a difundir el dibujo italiano por otras zonas de la Península.

A continuación, Madrid y el arte de corte: de Carducho a los gustos de Francia (1600-1730). Esta parte de la muestra, en la que nos vamos a detener con calma, ofrece numerosos detalles de interés para los estudiosos y amantes de nuestra ciudad.

Como leemos en uno de los paneles, Madrid, sede de la Corte, fue “el principal centro artístico en que comenzaron a desarrollarse las formas gráficas herederas del Escorial”, a cargo de artistas como Eugenio Cajés y Vicente Carducho. El dibujo se convirtió en un paso decisivo en el proceso de creación de la obra de arte.

Este uso del lápiz, la pluma y la aguada lo mantuvieron los grandes artistas del barroco madrileño. Félix Castello, Claudio Coello, José Donoso, Francisco Rizi, Juan Carreño de Miranda, etc.

Sus dibujos nos permiten conocer detalles de las pinturas que decoran nuestros templos barrocos. Como San Plácido, para el que trabajó Francisco Rizi. Se conservan varios de sus dibujos, proyectos de decoración para la cúpula.

F. Rizi. “Proyecto de decoración para cartela” (h. 1660)

F. Rizi. “Proyecto de decoración para cartela” (h. 1660)

También otro tipo de edificios, como la Casa de la Panadería, de cuya decoración se expone algún dibujo realizado por Claudio Coello.

Además de su indiscutible belleza, nos explican el proceso que siguieron sus autores en la creación de sus obras. Y algunos nos proporcionan información decisiva.

Uno de los dibujos que llama nuestra atención es la Sección longitudinal de la iglesia de San Antonio de los Portugueses (h. 1624), firmado por Pedro Sánchez.

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P. Sánchez (h. 1624 ) Lápiz negro, pluma y aguada parda sobre papel 675×440 mm.

Como leemos en el Catálogo dirigido por Benito Navarrete, esta firma corrobora que el autor del proyecto de la iglesia madrileña fue el arquitecto jesuita y no Juan Gómez de Mora, quien como Maestro Mayor de las Obras reales y de la Villa de Madrid sí debió ver y aprobar las trazas, aunque no las proyectó. Este dibujo junto a otro de la fachada conservado en la Hermandad del Refugio y Piedad avalan su autoría, que como decimos, no corresponde a Gómez de Mora como algunos autores han defendido.

En la sala dedicada a Madrid están representados todos los autores y expresiones artísticas del barroco madrileño en las que el dibujo jugó un papel de gran importancia. Bocetos para pinturas, escenografías, arquitecturas efímeras, dibujos para decoraciones de las iglesias, proyectos para decoraciones murales…

Juan Cano de Arévalo. “Decoración efímera de la Puerta de Guadalajara para la entrada de Mariana de Neoburgo” (1690) Lápiz negro, tinta negra y aguadas de colores sobre papel verjurado.

Juan Cano de Arévalo. “Decoración efímera de la Puerta de Guadalajara para la entrada de Mariana de Neoburgo” (1690)
Lápiz negro, tinta negra y aguadas de colores sobre papel verjurado.

También se exponen dibujos de Andalucía y los distintos modelos que siguieron sus artistas: Flandes, Italia y el peso de la Academia (1540-1700). Valencia entre la tradición mediterránea y la influencia de la corte (1550-1700). Y finalmente la última sala está dedicada a José de Ribera “Hispanus Velentinus”.

Llegando al siglo XVIII terminamos este breve recorrido que comenzó en el siglo XVI, apenas unas notas sobre una exposición imprescindible, con uno de los magníficos retratos de un joven Felipe V realizados por Miguel Jacinto Meléndez.

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Solo añadir, como ya apuntamos, que completa la muestra un extraordinario Catálogo, I segni nel tempo. Dibujos españoles de los Uffizi, fundamental para el estudio de la Colección, del dibujo español en general y de su importancia dentro de la historia del arte.

Por : Mercedes Gómez

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Real Academia de Bellas Artes de San Fernando
I Segni nel tempo. Dibujos españoles de los Uffizi.
Hasta el 24 de julio

El vestíbulo de entrada al Museo de Historia de Madrid está adornado por dos esculturas antiguas. Son dos joyas históricas y artísticas, propiedad del Museo Arqueológico Nacional, conservadas en depósito en nuestro querido museo municipal.

Son las figuras de la Abundancia y de Endimión. Según consta en las cartelas, ambas coronaban dos fuentes monumentales en el siglo XVII madrileño.

entrada estatuas2

Dentro del plan para solucionar las necesidades de agua en Madrid tras el aumento de población que provocó la llegada de la Corte en 1561, en los comienzos del siglo siguiente se construyeron viajes de agua (Abroñigal, Castellana…) y se instalaron numerosas fuentes públicas. La mayor parte eran muy sencillas, modestos caños de vecindad, pero también se crearon algunas fuentes monumentales con el fin de decorar las plazas más notables de la Villa.

Una de las primeras fue la de la plaza de la Cebada, encargada en 1617 al arquitecto Juan Gómez de Mora. Otras, entre ellas la cercana Fuente del Humilladero de San Francisco, al año siguiente fueron diseñadas por el escultor Rutilio Gaci. Ambas aparecen dibujadas por Pedro Texeira en su plano realizado unos años después, en 1656.

Con la leyenda nº 46, la Fuente de la plaza de la Cebada que se encontraba en un lateral de la gran plaza dedicada a mercado. Suministraba agua procedente del Viaje del Alto Abroñigal.

texeira cebada

Fue realizada por el alarife Pedro de Pedrosa y el maestro de cantería Martín de Gortairi. Se coronó con una figura mitológica.

Según indica el letrero del museo, la estatua de mármol de la Abundancia sosteniendo un niño, realizada hacia 1650, formó parte del remate escultórico.

la abundancia

La Abundancia (h. 1650)

En el interior del museo podemos ver dos pinturas del siglo XVIII que representan la importante plaza.

La Procesión de la Virgen de Gracia en la Plaza de la Cebada (1741) de Manuel de Chozas.

Procesión de la Virgen de Gracia en la Plaza de la Cebada (1741) M. de Chozas

Procesión de la Virgen de Gracia en la Plaza de la Cebada (1741) M. de Chozas

En la esquina a nuestra izquierda aparece la fuente. En el conjunto escultórico hay otro niño a los pies de la figura principal.

fuente procesion cebada

Procesión de la Virgen de Gracia en la Plaza de la Cebada (1741) M. de Chozas (detalle)

Y la Feria de Madrid en la plaza de la Cebada (1770-1780), de Manuel de la Cruz, perteneciente al Museo del Prado.

Feria de Madrid en la plaza de la Cebada (1770-1780), M. de la Cruz

Feria de Madrid en la plaza de la Cebada (1770-1780), M. de la Cruz

En esta pintura ya no aparece el niño en la base.

abundancia feria cebada

Feria de Madrid en la plaza de la Cebada (1770-1780), M. de la Cruz (detalle)

La fuente sufrió varias obras y reformas en los siglos XVII y XVIII; muy deteriorada, fue demolida en 1840. No he conseguido información sobre los posibles cambios en el remate escultórico y si la estatua fue sustituida por otra en algún momento.

Con el nº 50 Texeira dibujó la Fuente del Humilladero de San Francisco, de Puerta de Moros o de Endimión; en este caso se surtía del Viaje del Bajo Abroñigal.

texeira endimion

Se cree que fue obra de Rutilio Gaci y el mismo Martín Gortairi; se construyó entre 1620 y 1638. La obra de cantería fue encargada al maestro Miguel de Collado.

Fue rematada por la figura de Endimión, igualmente de mármol, obra reformada y limpiada por el escultor Manuel Pereira, trabajo tasado en 1640.

A mediados del siglo XIX la escultura fue trasladada a la fuente de la plaza de Lavapiés.

Foto Revista Villa de Madrid

Foto Revista Villa de Madrid nº 53

Fuente que también desapareció, pero la escultura felizmente se conserva.

Endimión (h. 1620)

Endimión (h. 1620)

Endimión y la Abundancia nos reciben cuando llegamos al Museo de Historia de Madrid, en la calle de Fuencarral nº 78. Merece la pena detenerse unos minutos, contemplarlas y recordar su larga historia y los misterios que las envuelven.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

MOLINA CAMPUZANO, Miguel. Fuentes artísticas madrileñas del siglo XVII. Ayuntamiento de Madrid – IEM 1970.
DÍAZ y DÍAZ, Mª del Sol. “Fuentes públicas monumentales del Madrid del siglo XVII” Revista Villa de Madrid nº 53. Madrid, 1976.

Entre la Avenida Ciudad de Barcelona, a la altura del nº 164, y las vías del tren que parten de la cercana estación de Atocha se encuentra el conjunto formado por los Antiguos Cuarteles de Daoíz y Velarde, de Intendencia y Maestranza y el Parque de Artillería o de los Docks.

Su origen arquitectónico se remonta a la segunda mitad del siglo XIX. Los primeros edificios, la Aduana y sus almacenes o docks, fueron construidos hacia 1861, después transformados en cuarteles. El arco de entrada y edificio principal son posteriores, de principios del siglo XX.

entrada cuarteles

Se trata de un gran ejemplo de arquitectura industrial y militar rehabilitada para usos sociales, culturales y deportivos.

torre cuartel

El pabellón central del antiguo cuartel, la Maestranza de Artillería, aloja el polideportivo municipal Daoíz y Velarde desde 2004, rehabilitado por Oscar Tusquets.

cuarteles

La reestructuración general para Junta Municipal de Retiro y su moderno edificio, realizados entre los años 2000-2003, fueron obra de Rafael de la Hoz Castanys. Una de las naves del cuartel fue convertida en espacio para centro cultural…

cuartel docks

… conservando las fachadas de ladrillo y la cubierta metálica en forma de dientes de sierra.

cuarteles centro cultural

Además de la Junta municipal, el centro cultural y otras instalaciones aquí se encuentra un pequeño y singular museo, el Museo de Policía Municipal de Madrid.

entrada museo policia

Es uno de los varios museos municipales que podemos disfrutar, como el Museo de Bomberos, que visitamos hace un par de años, el Museo de Bomberos en Vallecas.

Este museo de Policía recoge la historia vivida desde casi los orígenes de Madrid, con referencia a los alguaciles medievales, hasta nuestros días.

historia alguaciles

En 1561, tras la llegada de la Corte de Felipe II a Madrid, se dictó el primer Bando de Policía de la Villa. En los comienzos del siglo XVII (1609) Felipe III publicó la Real Cédula con las normas y servicios relativos a los Alcaldes de Barrio. Fue el primer Reglamento de los Porteros de Vara y Alguaciles, germen del de 1743. En el siglo XVIII en tiempos de Carlos III se formó la Milicia Urbana, con personal inválido de guerra.

La Policía Municipal como tal fue creada en 1850, cuando se aprobó el Reglamento Orgánico de la Guardia Municipal de Madrid. Los Alguaciles y Porteros de Vara fueron desapareciendo y el Cuerpo pasó a denominarse Policía Urbana.

En esta etapa, entre 1850 y 1924, ocurrieron hechos muy importantes: la reimplantación de la Sección Montada en 1893, la creación de la Academia Preparatoria en 1906 y la del Servicio de Carruajes en 1914 para controlar la circulación de coches de caballos y los primeros automóviles.

documentos policia

En las cuidadas salas podemos comprobar que la historia de la Policía Municipal es también la historia de Madrid.

Nos cuenta nuestro guía que el museo se va formando con legados y donaciones, nunca compras, lo cual tiene mucho mérito. Contemplamos todo tipo de objetos, premios, fotografías, una bonita colección de soldaditos de plomo, gorras, placas… libros y películas cuyos protagonistas son nuestros policías municipales. Condecoraciones, uniformes desde los más antiguos hasta los actuales…

uniformes museo policia

Salvando el terrible paréntesis de la guerra, entre 1924 –cuando se aprobó un nuevo Reglamento– y 1978 tuvo lugar la modernización del Cuerpo, varias reestructuraciones y otro nuevo Reglamento.

guarda jurado

La mujer se incorporó en 1972 pero en una agrupación con sus propios mandos femeninos, y siempre con la condición de no casarse ni tener hijos; como curiosidad, tampoco podían usar pantalones. No se integró en la plantilla del Cuerpo sin distinción por razón de sexo hasta 1980.

guardia urbano

Desde 1978 con la llegada de la democracia constitucional la Policía cambió, igual que la sociedad en general. Se crearon nuevas unidades, de Medio Ambiente, Educación Vial, etc.

Madrid Río

Sección Madrid Río

Existe la Banda de Música de Policía Municipal y un grupo de Teatro que interpretan obras también escritas por policías aficionados.

Todo esto y muchas más cosas las podemos conocer en el interesante museo, y por supuesto escuchar las magníficas y amables explicaciones del policía encargado que nos guía por esta faceta de nuestra historia, Francisco Javier Alonso, a quien agradecemos la estupenda visita que nos ofreció.

Por : Mercedes Gómez

 

 

Mi admirada Cristina Iglesias vuelve a exponer en Madrid. Hemos hablado aquí varias veces de su escultura, sus obras en distintos lugares de Madrid, en el Museo Reina Sofía y de sus exposiciones. Así que no puedo dejar de recomendar esta nueva muestra titulada Impresiones.

En el Museo de la Casa de la Moneda, en sus salas dedicadas a exposiciones temporales, contemplamos grabados y serigrafías sobre distintos materiales con los que experimenta, como es habitual en esta artista.

sala cobre2

Acero, cobre -esplendoroso-, aluminio, seda y papel reflejan sus impresiones.

cristina iglesias cobre

Dice João Fernandes en su texto La máquina de enmarañar paisajes que “la obra impresa de Cristina Iglesias es el reflejo de una obra dentro de la obra”.

Como comentamos en otra ocasión, sus creaciones tienen mucho que ver con la arquitectura, con el espacio, más que con la forma o el volumen. Ella misma ha dicho que no da mensajes, crea lugares. Quizá por eso sus esculturas tienen algo que invita a involucrarse, sugieren, animan a imaginar, también son algo misteriosas. Sus serigrafías, obra impresa, también forman parte de ese mundo relacionado con el espacio.

cristina iglesias aluminio

Además de estas serigrafías sobre los distintos soportes, no podía faltar uno de sus muros vegetales de bronce.

cristina iglesias

El Museo Casa de la Moneda está un poco alejado de los circuitos habituales del arte y del centro de la ciudad pero merece la pena acercarse, ahora con el aliciente de contemplar las obras siempre bellas y sugestivas de Cristina Iglesias.

Exposición Impresiones, hasta el 13 de septiembre, en la calle Doctor Esquerdo, 36.

Por: Mercedes Gómez

 

Hace unos meses conocimos la historia del Real Monasterio de Santa Teresa y pudimos contemplar algunas deslumbrantes obras de arte, sobre todo de pintura y escultura, que guardan su iglesia y su convento de la calle de Ponzano. También tuvimos noticia de una de las obras más valiosas que habían pertenecido a las carmelitas casi desde su fundación, una “tapicería bordada de realce, de oro y plata” que había sido legada a las monjas por el patrono-fundador don Nicolás Gaspar Felipe de Guzmán Príncipe de Astillano, Duque de Sanlúcar la Mayor y de Medina de las Torres, poco antes de su muerte en 1689, actualmente propiedad del Museo Arqueológico Nacional.

Desde la Edad Media las piezas textiles fueron muy valoradas. Los tapices y alfombras, las sargas o telas pintadas, las colgaduras bordadas… De origen utilitario, proteger del frío o del calor, servir de cortinas, incluso de elemento decorativo, llegaron a convertirse en objetos de gran valor artístico y en cierto modo de ostentación social y símbolo del lujo.

Las colgaduras son paños de seda bordados que solían ser utilizados, como los tapices, para cubrir las paredes de las estancias. Aunque, al contrario que los tapices que servían para abrigar en invierno, las colgaduras eran utilizadas sobre todo en verano, y eran mucho más delicadas.

Las Colgaduras del Convento de Santa Teresa habían pertenecido a la Princesa de Astillano, madre del fundador.

Según algunos autores fue considerada una obra milanesa o flamenca. Recientemente, Juan María Cruz Yabar, Conservador del Museo Arqueológico Nacional del Departamento de Edad Moderna, ha estudiado los documentos existentes y ha llegado a la conclusión de que fue realizada en Nápoles entre 1640 y 1644.

Fue adquirida por el Museo en 1877, donde se conservan nueve piezas, siete de 4,75 m. de alto por 4,70 de ancho, y dos de la misma altura por 2,31 de ancho. Son paños bordados en relieve con hilos de seda, oro y plata, en cada uno de las cuales se representa una galería con sus balaustres, cubierta por un emparrado que está sostenido por cuatro columnas salomónicas. Hojas, flores y pájaros componen el dibujo; en el centro de los balaustres se representan animales.

Paño del lebrel

Paño del lebrel

A los paños napolitanos se había añadido una nueva pieza con función de dosel, hoy perdida, compuesta del respaldo, cielo y cuatro frisos, que debió ser obra madrileña realizada entre 1655 y 1660.

En cada una de las piezas hay un escudo de armas. Estos escudos, según Cruz Yabar, también fueron añadidos después de su llegada a Madrid. Eran los escudos de Guzmanes y Caraffas, los del Príncipe de Astillano.

Durante un tiempo se consideró que las piezas habían pertenecido al Conde Duque de Olivares, pero ahora se sabe que pertenecieron a la Princesa de Astillano, que las heredó de su madre, así figura en los documentos.

En la actualidad las Colgaduras no están expuestas en la Colección Permanente del Museo Arqueológico pero sus bellísimos relieves sí se pueden contemplar ocasionalmente, y merece la pena.

colgaduras sala noble

Son nueve paños magníficos, colgados en las paredes de las Salas Nobles, en las que se organizan conferencias y conciertos, con acceso público por tanto.

El Paño del oso y el perro, el del leopardo, del león con bola, del león erguido, del lebrel, del ciervo, carnero, perrillo y del mono.

Paño del leopardo

Paño del leopardo

De Nápoles al Real Monasterio de Santa Teresa de Madrid, hasta llegar al Museo Arqueológico Nacional, las colgaduras han tenido una vida azarosa. Con el paso del tiempo, cambios de ubicación, revoluciones, guerras… los paños se deterioraron, recientemente han sido restaurados y sobre todo sometidos a una limpieza, y hoy lucen esplendorosos.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

VIGNAU, Vicente. “La Colgadura del Convento de las Carmelitas Descalzas de Santa Teresa de Madrid”, en Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, Madrid, tomo IV, año 1900, nº 1. pp 31-48.

CRUZ YÁBAR, Juan María. “De Nápoles a Madrid: la colgadura de los animales del Duque de Medina de las Torres”, en Espacio, Tiempo y Forma, Serie VII-Historia del Arte (nueva época), nº 2, 2014. UNED, Madrid, 2014.

En el Museo de San Isidro se acaba de inaugurar una exposición dedicada a Las Murallas de Madrid. Es una noticia excelente, un regalo de Navidad, que se recuperen las exposiciones temporales en el Museo y el tema elegido, nuestras antiguas murallas, tan olvidadas.

La muestra es sencilla y muy clara. Da gusto ver cómo el público va y viene por la pequeña sala, observa, comenta y se muestra interesado.

puerta y torre

Mediante imágenes animadas por ordenador un magnífico video va mostrando los recorridos de las murallas, sus características y los restos conservados en la actualidad. Asistimos a la recreación de lo que fue el primer recinto rodeado por la muralla árabe del siglo IX, la posterior muralla cristiana del siglo XII y la cerca de Felipe IV del siglo XVII. Sus características, puertas de acceso, torres y materiales de construcción. El video no es exhaustivo, pero sí muy didáctico.

muralla cristiana

Se reconstruyen con detalle algunas Puertas de los tres recintos. La de la Vega, del recinto musulmán; la de Guadalajara, del cristiano.

Puerta Guadalajara

Puerta de Guadalajara en la calle Mayor

Y la Puerta de Fuencarral, de la cerca del siglo XVII. Son muy interesantes las simulaciones que muestran cómo pudieron ser estas antiguas puertas situadas en el Madrid actual.

puerta fuencarral

Puerta de Fuencarral en la calle San Bernardo

No hay referencias a la posible segunda muralla árabe del siglo X, que sí aparece representada, como las demás murallas y cercas, en la maravillosa maqueta colocada bajo la pantalla, en la cual un más que discreto texto inscrito sobre el cristal que la cubre recuerda que “después de casi cien años de investigaciones se mantiene el debate científico sobre algunos puntos controvertidos”:

El trazado exacto de los dos primeros recintos amurallados, la posibilidad de que el Alcázar Trastámara del siglo XIV se levantase sobre una fortaleza árabe, la posible ampliación de la muralla islámica sustentada en algunos hallazgos arqueológicos y la situación exacta de la Torre de Narigües.

maqueta murallas

Una vitrina muestra objetos de la vida cotidiana de cada época hallados gracias a las excavaciones arqueológicas. Junto a ellos, de forma sencilla, breves textos resumen la historia de Madrid, desde su fundación durante el emirato de Córdoba a mediados del siglo IX hasta 1868 cuando fue derribada la última cerca, que había sido levantada por Felipe IV en 1625.

vitrina

Se expone un dibujo de los Límites y puertas de la Villa, otro de la Puerta de Fuencarral de Juan Gómez de Mora, ambos procedentes del Archivo de Villa… Y uno de nuestros tesoros arqueológicos, hallado precisamente durante las obras de reconstrucción de este edificio que alberga el museo, la Casa de San Isidro. Es el Modelo de Puerta islámica, del siglo X-XI, maqueta de una Puerta de recinto fortificado, realizada a mano en terracota o barro cocido.

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Se cree pudo ser un juguete, o un pebetero, como podrían indicar las quemaduras de las torres. En cualquier caso es un ejemplo de la importancia que tenía la representación de las fortificaciones en la sociedad islámica. A pesar de haberse hallado en este solar, y ser una de las piezas arqueológicas más importantes recuerdo del Madrid musulmán, se encuentra en el Museo Arqueológico Regional de Alcalá de Henares, que la ha prestado para la ocasión.

La exposición es estupenda, merece una visita.

Por : Mercedes Gómez

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Las Murallas de Madrid
Museo de San Isidro
Plaza de San Andrés, 2

 

Hoy miércoles día 10 de diciembre de 2014, por fin, la alcaldesa de Madrid ha inaugurado el nuevo Museo de Historia, antiguo y querido Museo Municipal, en la calle de Fuencarral.

Curiosidad, interés, emoción… eran muchas las sensaciones que esta mañana flotaban en el patio cubierto, nuevo vestíbulo de entrada al museo, entre los numerosos invitados a vivir este momento tan esperado por muchos de nosotros, la reapertura de la Colección Permanente.

patio alcaldesa

Tiempo habrá de volver una y otra vez, y observar las bellas pinturas, esculturas, objetos.. y hablar de ellos, pero hoy no podíamos faltar a la cita y es obligado dejar constancia en este blog, en el que tanto hemos hablado de este museo y de algunas de sus obras, de la grata noticia: nuestro Museo, el museo que cuenta nuestra historia ha reabierto sus puertas.

La maqueta, el Modelo de Madrid, de León Gil de Palacio, permanece en el sótano, donde se podía admirar desde hace algún tiempo, es la Sala -1 dedicada a Cartografía y maquetas. Junto al patio, en la planta 0, se encuentran los restos de la Noria del viaje de agua hallados durante las obras, que de momento no van a ser mostrados al público.

En las plantas 0, 1 y 2 ha sido ordenada la Colección bajo un lógico criterio cronológico. A través de las salas en las tres plantas asistimos al relato de nuestra historia, desde que en 1561 el rey Felipe II trajera por vez primera la Corte a la pequeña villa de Madrid hasta los albores del siglo XX.

El espacio interior ha sido totalmente remodelado, recordemos que por el arquitecto Juan Pablo Rodríguez Frade. Las nuevas salas, con suelos, paneles y techos de cálida madera, son luminosas y acogedoras. Ha sido muy agradable comprobar que no ha habido concesiones a una falsa “modernidad”, las obras son las protagonistas.

casa de campo

En la planta 0 se exponen las que ilustran los años finales del siglo XVI y sobre todo el siglo XVII. Villa, Corte y capital de dos mundos. Ese Madrid cosmopolita, con sus luces y sus sombras, sus nobles y sus mendigos, sus literatos y sus artesanos, ese Madrid, nuevo escenario de poder, al que llegaron personajes desde todos los rincones del Imperio. Las Vistas del Alcázar, de la Plaza Mayor, la Plaza de la Villa; la ciudad festiva y teatral del Barroco.

alcazar

En la planta 1 se cuenta la historia desde 1700, con la llegada de la nueva dinastía borbónica, hasta 1814, finalizada la guerra de la Independencia. El Madrid, Centro ilustrado del Poder, que vio cómo llegaban las nuevas ideas en economía, el arte y las ciencias.

pasillo bayeu

Finalmente, en la planta 2 nos sumergimos en el Sueño de una ciudad nueva, en el Madrid vivido de 1814 a 1910. Los barrios pobres y el nacimiento de un nuevo Madrid, el Ensanche y la actividad industrial, una realidad múltiple y antagónica.

Pero el Museo no es solo un museo de historia, está lleno de maravillosas obras de arte. Es un placer ir descubriendo o recordando las piezas en las que grandes artistas han ido pintando, dibujando y fotografiando nuestra ciudad.

dos de mayo

Hacía demasiado tiempo que no podíamos disfrutar del rico patrimonio artístico que atesora esta institución, que a su vez forma parte de nuestra historia, alojada en el Antiguo Hospicio, el singular edificio de Pedro de Ribera. Sobre todo los madrileños más jóvenes no lo recordarán, lo más probable es que no lo conozcan. Ahora todos tenemos la ocasión, el privilegio, de poder volver, o empezar a conocerlo.

Me voy a permitir decirlo: ¡Qué bonito!

El Museo de Historia, en la calle de Fuencarral nº 78. Entrada gratuita.

Por : Mercedes Gómez

 

 

La semana pasada, en el acogedor salón de actos del Museo de la Imprenta Municipal en la calle de la Concepción Jerónima, tuvo lugar la inauguración del Curso 2014-2015 del Instituto de Estudios Madrileños, a la que tuve el placer de asistir.

Además del discurso inaugural, Por la cultura en una sociedad en cambios, a cargo de Miguel Ángel Recio, Director General de Bellas Artes, Bienes Culturales y de Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, los asistentes pudimos escuchar algunas buenas noticias.

Siempre es gratificante comprobar que la actividad del Instituto sigue viva, a pesar de los malos tiempos que corren. Según informó el Presidente Alfredo Alvar, pronto tendremos a nuestra disposición el ejemplar de los Anales correspondiente a 2014. Se está trabajando en la organización de unas jornadas que tendrán lugar en diciembre en homenaje a Julio Caro Baroja en el centenario de su nacimiento, que fue miembro del Instituto desde 1978 hasta su fallecimiento en 1995. En enero habrá otras prometedoras jornadas sobre Cervantes. Y probablemente el año que viene se celebrará un nuevo ciclo de Conferencias sobre La vida cotidiana en Madrid, que aún está en fase de proyecto.

En medio de todo esto, nos dieron otra buenísima noticia.

Hemos clamado aquí tanto por la reapertura del Museo Municipal, que es obligado hablar de la buena nueva.

Por fin, el próximo mes de diciembre, en torno al día 10, en cualquier caso antes de Navidad, será inaugurado el nuevo Museo de Historia, nuestro querido antiguo Museo Municipal, en la calle de Fuencarral. Lo comunicó el propio concejal de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, Pedro Corral.

Museo Municipal, calle Fuencarral 78.

Museo Municipal, calle Fuencarral 78.

A finales de 2001 el museo cerró sus puertas (excepto para algunas exposiciones temporales). Hace ya demasiado tiempo de eso.

Muchos madrileños recordamos con cariño las antiguas salas llenas de pinturas, grabados, esculturas, maquetas… hay que hacerse a la idea de que todo lo vamos a encontrar muy cambiado… y esperar la apertura con interés y emoción.

Recordemos que hace unos años las Colecciones del Museo Municipal fueron divididas en tres partes: la primera, desde nuestros orígenes al siglo XVI, fue destinada al Museo de San Isidro, en la plaza de San Andrés. La segunda, ubicada en este Museo de Historia, desde el XVI hasta el XIX. Y la última, que abarca las obras del siglo XX hasta la actualidad, en el Museo de Arte Contemporáneo, en el antiguo Cuartel de Conde Duque (museo del que por supuesto también deseamos su reapertura).

Así, el recorrido que nos propondrá el nuevo Museo de Historia comenzará durante el reinado de Felipe II, desde el momento en que en 1561 se produjo el primer traslado de la Corte a Madrid, y finalizará en el siglo XIX.

Durante las largas obras al parecer todas las salas han sido remodeladas, según proyecto del arquitecto Juan Pablo Rodríguez Frade (que también ha rehabilitado el Museo Arqueológico Nacional).

Otra gran noticia es que se conservan los restos de la Noria, estructura hidráulica del siglo XVII, hallados en 2004 durante las obras gracias a los sondeos arqueológicos realizados. Los lectores más antiguos del blog tal vez recordéis que nos hemos preguntado aquí también varias veces sobre ella, debido a su importancia dentro de la red de viajes de agua madrileños. Ante la falta de noticias llegamos a pensar que el hallazgo quizá había sido tapado, pero no fue así, así que estamos de enhorabuena.

Continuará…

Por: Mercedes Gómez

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ACTUALIZACIÓN 24 noviembre 2014 :

Ya se conocen los detalles del próximo Seminario en homenaje a Julio Caro Baroja, que tendrá lugar los días 9, 10 y 11 de diciembre en la Biblioteca Pública Manuel Alvar (c/ Azcona, 42). Si estáis interesados, podéis descargar el programa aquí.

 

Después de la quizá irrepetible gran exposición disfrutada esta primavera en Toledo, El Griego de Toledo, y la espectacular muestra del Museo del Prado El Greco y la pintura moderna (que aún se puede visitar, finaliza el 5 de octubre), llega a Madrid la sugestiva Entre el cielo y la tierra. Doce miradas al Greco, cuatrocientos años después.

Esta nueva exposición –un paso más en la celebración del IV Centenario de la muerte del genial pintor– que se acaba de inaugurar en el Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, nos permite comprobar que el arte del Greco continúa fascinando a los creadores y es fuente de inspiración para muchos artistas contemporáneos.

Organizada por el Ministerio de Cultura dentro del programa Nuevas Miradas, procede del Museo Nacional de Escultura de Valladolid donde se pudo visitar hasta los comienzos del pasado mes de agosto. El origen del título, Doce miradas…, es que allí se expusieron las obras junto al Apostolado del Greco, pintura propiedad de ese museo. Aquí en Madrid la pintura que recibe la visita de los artistas actuales es San Jerónimo.

San Jerónimo. El Greco © Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

San Jerónimo. El Greco © Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

Han acudido a la cita, Entre el cielo y la tierra, José Manuel Broto, Jorge Galindo, Pierre Gonnord, Luis Gordillo, Secundino Hernández, Cristina Iglesias, Carlos León, Din Matamoro, Marina Núñez, Pablo Reinoso, Montserrat Soto y Darío Villalba.

La influencia no es tan evidente como apreciamos en el arte de las vanguardias pero es poderosa, los propios artistas plantean abiertamente su vínculo con el Greco.

Durante la presentación, visita guiada por la comisaria Isabel Durán, y con la presencia de algunos de los artistas, se habla de la fuerza de la pintura del Greco, del color, de trascendencia, religión, luz, la mirada, libertad, innovación…

Los colores y la fuerza del Expolio de Cristo inspiran a José Manuel Broto.

Dos de las obras más explícitas son El Griego revisitado en Borox, de Jorge Galindo. Las características manos y brazos de las figuras del pintor cretense cambian de lugar…

Las inconfundibles fotografías de Pierre Gonnord tienen en común con la pintura del Greco la facilidad, la sencillez con que son capaces de retratar el alma, el interior de los seres humanos. Una de las tres obras expuestas, Konstantina, aparte las dudas que actualmente existen sobre la autoría del Greco, recuerda, como comenta Isabel Durán, la Dama del armiño.

Luis Gordillo mediante formas abstractas en su Sagrado Corazón de Jesús en vos confío representa el espíritu religioso, qué es la religión se pregunta.

Secundino Hernández nos cuenta que cuando era un niño coleccionaba cromos, esas imágenes que “venían en sobrecitos”, –como casi todos los niños– y, por lo que fuera, siempre reunía muchos con imágenes del Greco. Aún no sabía que iba a ser pintor, pero ya le atraía. Su expresiva pintura nace del uso libre del pincel; admira al Greco y se identifica con él y su valor al arriesgarse utilizando nuevas formas de expresión.

secundino hernandez

Cristina Iglesias no podía faltar, ella “quería estar en esta exposición”, tras haber trabajado en Toledo en su proyecto Tres Aguas, nos revela Isabel Durán. La obra elegida Sin título (Berlin II), es como casi siempre en su caso un espacio que invita al espectador a participar, a situarse. Un tapiz y un cristal azul que evoca el agua debe ser mirada desde abajo hacia arriba, desde la tierra hacia el cielo.

cristina iglesias2

La obra de Carlos León expresa mucha fuerza. Su pintura abstracta, del mismo título de la obra del Greco –que se encuentra en el Metropolitan Museum de Nueva York–, El Cardenal don Fernando Niño de Guevara, evoca al temido personaje mediante el color púrpura, representación de la sangre y del poder.

carlos leon

Nuevamente la luz y el color, Cenital 1 y Cenital 2, de Din Matamoro, dos grandes cuadros que representan, según palabras del pintor, “nada más lo que ve en el aire: la luz y el color”, como hacía el Greco, aunque eliminando los elementos figurativos.

Marina Núñez participa con un video creado a partir de la Vista y plano de Toledo, más explícito que otras obras presentes en esta exposición, que incluye movimiento y música.

Es fantástico ir comprobando cómo la respuesta de cada artista es diferente. Pablo Reinoso reinterpreta el Laocoonte –de la National Gallery de Washington, que aún podemos ver en el Prado– mediante maderas entrelazadas.

La mirada al cielo y a la tierra de Montserrat Soto.

Y ese “gitanito” Entre dos mundos, de Darío Villalba. El arte que representa la vida.

dario villalba

Aproximadamente la mitad de las obras han sido creadas expresamente para esta exposición, otras ya existían, pero todas son un homenaje a la pintura del Greco, otras miradas, desde la abstracción o la reinterpretación. Mediante pintura, escultura, fotografía o video.

En realidad son doce artistas más uno, pues en las estancias de la Real Academia, en algunos de sus rincones, se ha situado Joan Fontcuberta con seis Caballeros de la mano en el pecho un tanto sorprendentes, seis Camuflajes que esconden un juego, al propio artista escondido en cada imagen.

Las obras están repartidas entre la sala de exposiciones temporales (atención a la recepción, en la entrada) y la sala de Calcografía, donde además del Greco, su espíritu y su arte encontramos la mirada, cuatrocientos años después, de algunos de los artistas contemporáneos actuales más importantes.

En la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, hasta el próximo 8 de noviembre.

 

Por: Mercedes Gómez

 

 

 

El Museo Reina Sofía, entre otras actividades, ofrece una serie de visitas comentadas a través de su Colección Permanente, muy interesantes. Nos propone, además de la visita tradicional, lineal, nuevas miradas que ellos definen como transversales. Son otras formas de contemplar la Colección, otros puntos de vista, teniendo en cuenta que la obra de arte no es solo un hecho en sí mismo, un autor, una fecha, sino que se enmarca, influye y es influida por el momento histórico, político y social.

El Teatro, la Arquitectura, el Cuerpo, el Feminismo… son algunos de los temas que nos sugieren. Un folleto ayuda a que nosotros mismos organicemos la visita. También, en algunos casos, ofrecen una visita guiada. Se pueden consultar todos los detalles en la página web del museo.

Elegimos una de estas últimas para empezar a conocer, a compartir estas miradas diferentes, el Feminismo : una mirada feminista sobre las vanguardias.

sala

No se trata de mostrar una selección de obras realizadas por mujeres, como se ha hecho en otros casos, sino de analizar su papel en el Arte a lo largo de los últimos años del siglo XIX hasta el final de la guerra civil, y en la sociedad. La mujer es sujeto pero también objeto de la producción artística.

Feminismo propone al visitante un recorrido por los espacios de la Colección dedicados a las vanguardias históricas y cuestiona el papel y la visibilidad de la mujer en la Historia del Arte. Se pretende despertar una nueva mirada, incitar a considerar críticamente las imágenes de dominación masculina e invitando, en definitiva, a reconocer el trabajo de la mujer en la superación de estos roles y modelos”.

Uno de los primeros cuadros comentados es la Tertulia del Café Pombo, de José Gutiérrez Solana, una de las muchas tertulias famosas de comienzos del siglo XX, en las que participaban los intelectuales de la época y en las que la presencia femenina era escasísima.

J.G.Solana. “La Tertulia del Café Pombo” (1920)

J.G.Solana. “La Tertulia del Café Pombo” (1920)

Aunque el nuevo siglo llegó con grandes promesas de modernidad, la Institución Libre de Enseñanza incorporaba a las mujeres en sus textos y actividades, éstas se incorporaban al mundo de la industria y del trabajo, etc. su visibilidad en el mundo del arte era mínima. Solo algunas artistas entraron en los círculos intelectuales dominados por los hombres.

Maruja Mallo. “La verbena” (1927)

Maruja Mallo. “La verbena” (1927)

Durante la visita la guía nos invita a reflexionar sobre la imagen de la mujer transmitida por los pintores Anglada Camarasa, Nonell o Picasso.

H. Anglada Camarasa. “Sonia de Klamery” (1913)

H. Anglada Camarasa. “Sonia de Klamery” (1913)

Y por supuesto sobre las creaciones de mujeres singulares. Dora Maar, muy conocida por su relación con Picasso, quizá no tanto por su propia actividad artística. La cineasta Germaine Dulac, desconocido su trabajo hasta hace poco tiempo, en que se intenta su recuperación. La pintora Sonia Delaunay, no tan reconocida como su marido Robert… Observamos una curiosa pintura, el retrato del dadaísta Tristán Tzara, obra de Robert Delaunay, en la que el interesante personaje luce una bufanda hecha por Sonia.

R.Delaunay. “Retrato de Tristan Tzara” (1923)

R.Delaunay. “Retrato de Tristan Tzara” (1923)

Admiramos los cuadros de grandes pintoras como Maruja Mallo, María Blanchard o Ángeles Santos. Nuestra guía comenta especialmente la vida de María, una de las pocas que sí formó parte de los círculos vanguardistas a lo largo de su vida tan dura, que ya conocimos, o la de Ángeles Santos, cuyo espectacular comienzo pictórico que provocó curiosidad y admiración de artistas como Ramón Gómez de la Serna, Jorge Guillén, García Lorca o Juan Ramón Jiménez, se vio truncado también por una vida difícil.

A.Santos. “Un mundo” (detalle) (1929)

A.Santos. “Un mundo” (detalle) (1929)

El itinerario, guiado por una de las personas encargadas del servicio de mediación cultural del museo, se convierte en un gratísimo paseo por las salas de la 2ª planta dedicadas a la Vanguardia. Y un estímulo para conocer mejor aquella época y a sus protagonistas.

Por : Mercedes Gómez

 

 

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