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Ayer una vez más volví al querido Jardín Botánico para visitar a Pantalones, el viejo olmo, preguntarle qué tal está, y comprobar que sigue bien, al menos que sigue luchando por vivir. Felizmente, como esperábamos, las flores de marzo se han transformado en hojas que presagian el verano. A estas alturas del mes de junio he tenido el placer de poder añadir dos fotografías del entrañable árbol –plantado en febrero de 1781– y sus nuevas hojas verdes -nacidas en la primavera de 2015- en la entrada publicada hace tres meses. Si os apetece, podéis ver la actualización del artículo y sus fotos aquí.

Pero hoy además quería hablar de otra faceta del Botánico, su papel como fuente de conocimiento, de información del mundo de las flores, las plantas, hierbas, los viajes de los sabios e investigadores…

El Real Jardín Botánico tiene, entre otras, una misión científica: descubrir la diversidad actual de las plantas y hongos, comprender cómo dicha diversidad se ha generado y promover su conservación. Para lograrlo realiza una labor de investigación, en la que se sirve de distintas herramientas, con la ayuda de su Archivo histórico y su hermosa Biblioteca.

La entrada al Centro de Investigación, donde está la Biblioteca, se encuentra en la Cuesta de Moyano, en su punto más alto, frente al Retiro.

entrada biblioteca botanico

El origen de la Biblioteca del Real Jardín Botánico se remonta al siglo XVIII, cuando el jardín -que había sido creado durante el reinado de Fernando VI- fue trasladado a estos terrenos del antiguo Prado de Atocha. Por entonces fue plantado Pantalones. Eran los tiempos del reinado de Carlos III.

biblioteca botanico

La biblioteca conserva desde valiosísimos incunables del siglo XV al XVIII hasta las más modernas publicaciones sobre Botánica y Horticultura.

laminas botanico

Mapas, láminas, etc. Un rico fondo documental a disposición de todas las personas interesadas.

Es muy gratificante la visita a la Biblioteca, llena de libros maravillosos, con sus ventanas que se asoman al Jardín, pero si no podemos acercarnos, el Botánico también nos ofrece una Biblioteca digital.

lamina mutis

Y otros recursos online, como los Anales del Jardín Botánico de Madrid, los bellos dibujos de la Real Expedición Botánica dirigida por don José Celestino Mutis… Y no podía faltar, en estos tiempos, una aplicación gratuita para los teléfonos móviles, la arbolapp, para identificar árboles.

Son muchas las oportunidades para conocer el inmenso Patrimonio vegetal madrileño, su origen y su significado.

En fin, por si fuera de vuestro interés, os traslado la noticia que me ha llegado de un Curso de Verano muy tentador, organizado por la UNED, que se va a celebrar en Aranjuez, los próximos días 6, 7 y 8 de julio: El Mundo Vegetal en el Real Sitio de Aranjuez: la Botánica del poder.

Aranjuez es uno de los Reales Sitios, escenarios de esa “botánica del poder” a la que se refiere el título del curso. Hace un mes visitamos el Real Cortijo de San Isidro, un ejemplo de lo que supuso la llegada de Carlos III a esta localidad.

“La monarquía española observó los beneficios de este paisaje y lo habitó enmarcándolo en grandes y complejos proyectos cinegéticos, agrícolas y de jardinería: este Mundo Vegetal resultó en una variadísima y vasta superficie verde y acuática”. Mundo que es el objeto de este curso que incluye ponencias en aulas y paseos por los jardines históricos. Serán muchos los temas apasionantes que se abordarán, el nacimiento del propio Real Sitio, las mencionadas expediciones científicas a través de los océanos, el agua de riego, la filosofía del jardín… a cargo de importantes especialistas.

Cartel Curso UNED_El Mundo Vegetal en el Rel Sitio de Aranjuez

Podéis encontrar todos los datos, el programa, precios de matrícula y detalles en la web de la UNED, aquí.

Por : Mercedes Gómez

 

Hace tiempo, en octubre de 2010, contamos la historia del Estanque de las Campanillas, antiguo Estanque Ochavado, que por entonces se encontraba en obras. Como vimos, aunque muy transformado este estanque es uno de los pocos elementos originales del primitivo Real Sitio del Buen Retiro creado en el siglo XVII.

Gracias a la Asociación Madrid Ciudadanía y Patrimonio hemos conocido los resultados preliminares de la Intervención arqueológica en la Fuente de las Campanillas, en el Parque del Retiro, publicados en las Actas de las X Jornadas Arqueológicas de la Comunidad de Madrid, celebradas el pasado año 2014. Por ello, recordamos la historia y actualizamos el artículo.

Como explicamos entonces, el Jardín Ochavado fue uno de los Jardines del Real Sitio creados para el rey Felipe IV, que se encontraba entre el Palacio y el Estanque Grande.

El Jardín Ochavado en el plano de Texeira, 1656.

El Jardín Ochavado en el plano de Texeira, 1656.

Era un jardín formado por ocho paseos que se unían en una pequeña plaza central. Una estructura de madera adornada con enredaderas formaba ocho túneles de frondosa vegetación. Unos huecos o ventanas permitían contemplar los árboles y los espacios entre los paseos.

En la esquina noreste, al final de una de las calles, en el punto más alto, se formó una glorieta, también rodeada de madera, donde se instaló un Estanque Pequeño, el Estanque Ochavado, así llamado por su forma polilobulada. Ocho lados semicirculares que constituían el vaso del estanque en el que nadaban patos y otras aves acuáticas y alrededor del cual paseaban el rey, su familia y sus invitados. El Jardín Ochavado era un ejemplo perfecto de jardín barroco de la época de los Austrias en los que se combinaba la jardinería, el agua, la arquitectura, los juegos y la escenografía.

Pedro Texeira, en su plano realizado unos años después que los propios jardines del Buen Retiro, detalla perfectamente los paseos de madera y los árboles entre ellos, así como la torrecilla en el centro del estanque de ocho lados y su puentecillo de acceso.

Estanque de las Campanillas, Texeira 1656.

Estanque de las Campanillas, Texeira 1656.

El jardín mostraba una gran pendiente natural, que en el siglo XVIII fue allanada para la formación del nuevo jardín al estilo francés, el Parterre.

La torrecilla desapareció y en el siglo XIX, en tiempos de Fernando VII, el arquitecto real Isidro González Velázquez en el centro de la fuente instaló un pequeño pabellón o templete chinesco del que colgaban una serie de campanillas que sonaban con la ayuda del viento. Este templete también desapareció en la siguiente gran reforma, siendo instalada en 1911 la rocalla que aún hoy día podemos contemplar.

La necesidad de realizar unas obras de impermeabilización del vaso de la fuente para resolver los problemas de fugas de agua que se habían detectado motivó las obras y la actuación arqueológica.

2 de octubre 2010

2 de octubre 2010

La hoy llamada Fuente de las Campanillas, como después han confirmado los restos arqueológicos, era en origen un estanque utilizado para el riego de los jardines situados al sur y oeste del mismo.

En una primera fase se realizaron tres sondeos, dos de ellos en el interior del vaso. Uno de los principales objetivos fue documentar la estructura del vaso original.

Después se realizó una zanja perimetral, con el fin de controlar el movimiento de tierras, en la que se documentaron numerosos restos asociados a la fuente de diferentes etapas históricas. Arquetas, canalizaciones, una galería y un pozo de ladrillo. Aún a la espera de un estudio de los materiales, según las autoras, una de las principales conclusiones es que se han hallado elementos de una de las construcciones más antiguas de los Jardines del Palacio del Buen Retiro.

Se trata de vestigios de las tres fases constructivas, la primitiva del siglo XVII, las reformas del siglo XIX, ­cuando se sustituyó la torre por el remate chinesco, y la última gran reforma en el siglo XX, momento en que se colocó la rocalla que hoy vemos. Estas conclusiones preliminares se basan en los diferentes tipos de ladrillo y argamasa utilizados.

A una primera fase, la época más antigua, corresponde el muro perimetral exterior del vaso y una de las arquetas, de planta rectangular.

Planta del muro perimetral (M.L.García y A.B.Martínez. Actas X Jornadas Patrimonio Arqueológico)

Planta del muro perimetral (M.L.García y A.B.Martínez. Actas X Jornadas Patrimonio Arqueológico)

Arqueta 2 (M.L.García y A.B.Martínez. Actas X Jornadas Patrimonio Arqueológico)

Arqueta 2 (M.L.García y A.B.Martínez. Actas X Jornadas Patrimonio Arqueológico)

A través de las arquetas se distribuía el agua del estanque hacia los jardines. La torrecilla central y la pasarela han desaparecido.

En el siglo XIX, segunda fase, se reforzó el interior del vaso adosando un nuevo muro al antiguo, se sustituyó la antigua arqueta por otra y se construyó una nueva pasarela hacia la figura chinesca.

En el siglo XX se rellenó el vaso, aumentando la cota del suelo; fue entonces cuando el estanque se convirtió en una fuente, se construyó la rocalla y se eliminó la pasarela.

Las tres etapas se aprecian en todos los aspectos. Las tuberías más antiguas son de cerámica, que después fueron sustituidas por otras de hormigón y finalmente por otras de hierro.

Tuberías de alimentación de agua de cerámica (M.L.García y A.B.Martínez. Actas X Jornadas Patrimonio Arqueológico)

Tuberías de alimentación de agua de cerámica (M.L.García y A.B.Martínez. Actas X Jornadas Patrimonio Arqueológico)

A finales de 2013 las obras habían terminado. Los machones o pilares de piedra y la verja habían vuelto a su lugar.

Fuente de las Campanillas (noviembre 2013)

Fuente de las Campanillas (noviembre 2013)

El año pasado 2014, en junio, fue reinaugurada.

Junio 2014

Fuente de las Campanillas (junio 2014)

Hoy estaba vacía, los encargados de su cuidado la estaban limpiando, lo cual hacen cada tres o cuatro meses según me cuentan. Mañana o pasado habrá vuelto el agua a la fuente.

mascaron

5 mayo 2015

Según el informe arqueológico, “estas primeras conclusiones serán ampliadas o modificadas al término del estudio que se está llevando a cabo en relación al sistema de canalizaciones, galerías y otros elementos ornamentales de la fuente, como mascarones, machones y barandilla, que, junto con el estudio de materiales completarán los datos”.

Los hallazgos arqueológicos son muy importantes pues, como decíamos al principio, una parte corresponde a la época más antigua del Buen Retiro, datada en 1632. Y los informes técnicos son muy valiosos y agradecemos a Patrimonio Histórico que la versión digital de estas Actas esté disponible para todos. Esperamos con gran interés las anunciadas conclusiones y datos definitivos.

Pero lamentamos una vez más que los hallazgos sean documentados y luego “tapados”, ¿no merecían ser mostrados de alguna manera y explicados a todos los madrileños? El Retiro es uno de nuestros mayores tesoros patrimoniales, no solo un bello jardín al que acudir a pasear y tomar el sol, y el Estanque Ochavado, luego Fuente de las Campanillas, uno de los pocos recuerdos de aquella época de esplendor del Jardín en el siglo XVII.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

ARIZA, Carmen. Buen Retiro. Ed. Doce Calles. Madrid 2001.
DURÁN, Consuelo. Jardines del Buen Retiro. Ed. Doce Calles. Madrid 2002.
GARCÍA GARCÍA-SAAVEDRA, Mª Luisa; MARTÍNEZ GRANERO, Ana Belén. “Intervención arqueológica en la Fuente de las Campanillas, Parque del Retiro, Madrid. Resultados preliminares.” Actas X Jornadas de Patrimonio Arqueológico en la Comunidad de Madrid. Madrid, 2014. Pág. 229-238.

A lo largo de las últimas semanas estamos asistiendo a un espléndido Ciclo de charlas-visitas sobre las Fábricas Históricas Madrileñas, coordinado por Dolores Muñoz para el Aula G+I PAI Gestión e Intervención en el Patrimonio Arquitectónico e Industrial. Especialistas en cada materia nos explican la historia y funcionamiento de cada fábrica, y nos guían en las completas y enriquecedoras visitas a cada una de ellas. Un lujo.

El pasado jueves día 9 de abril de 2015 tuvo lugar la primera charla-visita, en la Real Fábrica de Tapices.

fabrica tapices

El acto de inauguración fue llevado a cabo por el Director General de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid, un representante de la UPM y la directora de la institución.

A continuación, expertos en los distintos campos nos hablaron sobre la historia, el edificio, sistema productivo y la restauración del inmueble, que ha recuperado varias construcciones del antiguo recinto y el bello jardín.

Conferencias

La charla introductoria del Ciclo fue desarrollada por Carlos Caballero, Doctor en Geografía e Historia. La segunda fue a cargo del Conservador de la Real Fábrica de Tapices, Antonio Sama García, quien luego nos guió por la fábrica-museo. El arquitecto Gregorio Marañón, encargado de la restauración del inmueble, nos mostró el Jardín y los edificios rehabilitados.

Fue muy interesante escuchar en primer lugar la importancia del proyecto general de formación de Reales Fábricas en España, más de setenta, dentro de la filosofía de la Ilustración. Se crearon fábricas de tejidos, armas, cristal, porcelana, etc. El proyecto global fracasó por motivos diversos (emplazamiento, costes de producción, malas condiciones laborales…). Así que a finales del XVIII, principios del XIX muchas desaparecieron. Entre otras cosas, lo que queda de ellas es un inmenso patrimonio arquitectónico. Como el magnífico conjunto en el que nos encontramos y que vamos a tener la suerte y el placer de conocer a fondo.

fachada fuenterrabia

El primer emplazamiento elegido por Felipe V para Fábrica de Tapices fue una Casa junto a la Puerta de Santa Bárbara, extramuros, donde estuvo hasta 1881. Entonces la Corona compró parte del antiguo Olivar del Convento de Atocha donde se construyó el edificio actual, proyectado en 1884 por el Arquitecto Mayor de Palacio José Segundo de Lema. El traslado definitivo tuvo lugar en 1889.

Como curiosidad podemos hacer un breve paréntesis y contar que los antecedentes de la Real Fábrica de Tapices se remontan a la Casa de la Tapicería de su Majestad o de Santa Isabel, que existió en la calle de este nombre a finales del siglo XVI. Después de que Antonio Pérez huyera su casa pasó a manos de la Corona y Felipe II creó allí un colegio para niños y niñas desatendidos con el fin de enseñarles los oficios. En mayo de 1596 las Cortes aceptaron la propuesta de dos de sus procuradores para que el maestro tapicero Pedro Gutiérrez se instalara junto al Colegio de Santa Isabel para enseñar a los niños su arte.

La Real Fábrica de Tapices como tal fue fundada por Felipe V en 1721. El rey nombró director a Jacobo Vandergoten, maestro tapicero procedente de Amberes. Su principal objetivo era surtir a los Reales Sitios. En un principio los tapices fueron elaborados a partir de cartones flamencos pero la pérdida de las posesiones de los Países Bajos obligaron a la creación de una producción nacional. Poco a poco comenzaron a utilizarse los elaborados por los pintores del rey, entre los que pronto destacó don Francisco de Goya.

Entre 1775 y 1793 Goya pintó los cartones para tapices para los Reales Sitios de San Lorenzo de El Escorial y de El Pardo, bajo la dirección de Anton Raphael Mengs, pintor de cámara y director artístico de la Real Fábrica de Tapices. En relación a este tema, recordemos que hasta el próximo 7 de junio podemos visitar en el Museo del Prado la exposición Goya en Madrid.

Visita a la Fábrica-Museo

En la Fábrica se realizan, conservan y restauran Tapices, Alfombras y Reposteros.

Desde la Edad Media el tapiz fue muy valorado, más caro incluso que los cuadros. El arte de la Tapicería era considerado superior a la Pintura. A lo largo de la visita vemos cómo se realizan los tapices en los antiguos telares.

tapiz en el telar

El trabajo se realiza por la parte posterior, un espejo ayuda a ver lo que se va creando.

tapiz y espejo

Nos explican las distintas técnicas, de bajo lizo o alto lizo, manuales, para tapices más artísticos. Admiramos las canillas de infinitos colores…

canillas

Es un espectáculo ver la cantidad de madejas de lanas y sedas almacenadas por tonalidades de colores, aquí los verdes, allá los azules, precioso… podría compararse con la mezcla de colores de la paleta del pintor.

madejas colores

Nos muestran cómo realizan el nudo turco o el español de las alfombras. El nudo español es más sencillo, pero más laborioso pues hay dos filas de hilos, se hace primero una fila, y luego la otra, lo que significa el doble de tiempo, mientras que en el nudo turco se cogen las dos filas de hilo a la vez, el nudo es doble, por eso es más complicado, pero más rápido.

tejiendo alfombras

Es admirable la destreza manual de estos artistas.

alfombra dos hilos

Finalmente admiramos el bordado de los reposteros, llevado a cabo con gran maestría y delicadeza.

bordando repostero

Además de un lugar vivo, en el que se trabaja, la Real Fábrica es un museo. Guarda antigua maquinaria, herramientas, un Libro de Jornales de 1793 a 1797 que muestra el detalle de los jornales de los obreros, retupidores, alfombristas…

El pasillo del edificio principal está decorado con tapices de los siglos XVI al XVIII, grandes obras de arte.

tapices pasillo

En los siglos XIX y XX el prestigio de la Fábrica fue creciendo, de forma que sus tapices y alfombras decoran teatros, hoteles y palacios de todo el mundo.

Por otra parte, sus diseños se fueron adaptando a las nuevas tendencias artísticas. Hay tapices según modelos de artistas como Alberto Corazón, Joaquín Vaquero Turcios o Guillermo Pérez Villalta.

Modelo de G. Pérez Villalta

Modelo de G. Pérez Villalta

Edificios

La Real Fábrica ocupa la manzana entre las calles de Fuenterrabía 2, Andrés Torrejón 7, Vandergoten 1 y Julián Gayarre 4 y 6.

tapices fuenterrabia

Una placa del Colegio de Arquitectos de Madrid junto a la entrada nos recuerda que “La Real Fábrica de Tapices fue establecida por Felipe V a principios del XVIII con artesanos flamencos dirigidos por Jacobo Vandergoten. En 1889 se traslada a este lugar sobre el olivar y huerta del Convento de Atocha. Conjunto formado por un edificio representativo de tres plantas y a cada lado en L se sitúan los edificios puramente industriales. Destacan la gran chimenea y la decoración de las fachadas dentro de la estética neomudéjar.”

El conjunto está formado por dicho edificio principal con fachada a Fuenterrabía y los mencionados cuerpos laterales; en el ala esquina a Andrés Torrejón se encuentra el antiguo Obrador, hoy sala de eventos y exposiciones.

obrador

Los espectaculares muros son de mampostería y ladrillo.

obrador muros

El conjunto se completa con otras edificaciones auxiliares de ladrillo situadas en el lado sur, además de su chimenea, como sabemos una de las pocas que se conservan en la ciudad.

chimenea

Igual que en el edificio principal, están adornados por sencillos motivos neomudéjares.

edificio auxiliar

Finalmente visitamos el taller de restauración donde tapices y alfombras procedentes de muchos lugares son reparados y limpiados.

nave taller

Jardín

Hoy la entrada principal a la Real Fábrica es la de la calle Fuenterrabía pero en origen era la de la esquina de Vandergoten con Julián Gayarre, por donde se accede al Jardín, que se halla en el centro del recinto.

jardin calle

El proyecto para la restauración y ordenamiento de los jardines y espacios públicos del conjunto monumental de la Real Fábrica de Tapices fue realizado en 2008 por el arquitecto Gregorio Marañón, nos recuerda una pequeña placa a los pies de la escalera.

jardin

De una pequeña plazoleta frente a la puerta que da acceso al edificio principal parten caminitos rodeados de hermosa vegetación.

construccion en el jardin

El Jardín histórico, de 100 metros cuadrados, además de algunos árboles, conserva elementos originales, como el pavimento empedrado.

pavimento y muro

También el viejo lavadero y los secaderos de las alfombras.

secaderos

En 1996 la institución fue convertida en una Fundación sin ánimo de lucro. Sus fines son el “mantenimiento de los oficios artísticos ligados a la Fábrica, la 
manufactura, conservación y 
restauración 
del patrimonio textil del
 Estado español, el estudio y divulgación de la propia historia, así como el fomento en general de todas las actividades culturales que contribuyan a un mejor conocimiento y aprecio de la tapicería”.

En 2006 fue declarada Bien de Interés Cultural.

La Real Fábrica de Tapices puede visitarse de lunes a viernes (no festivos) de 10.00 a 14.00 h. Hay visitas guiadas cada 30 min (última a las 13.30 h).

Aún tenemos ocasión de asistir a una nueva charla-visita, el próximo viernes día 8 a Nuevo Baztán. Además de otras interesantes actividades del Aula G+I PAI, que podéis consultar en su web.

Por : Mercedes Gómez

El Olmo, Ulmus minor, del Botánico, con sus más de doscientos años de edad, forma parte del Itinerario de Árboles Singulares del Real Jardín. Es uno de los más conocidos y apreciados por los visitantes, no solo por su antigüedad sino por sus curiosas características.

Pantalones, así llamado por la forma de sus dos ramas principales, que parecen un pantalón al revés, mide unos 34 metros y es uno de los pocos olmos viejos que quedan en la Península, la mayoría han desaparecido debido a la grafiosis, la gravísima enfermedad que puede llegar a obstruir los vasos por donde circula la savia, entonces las ramas se secan y el árbol muere.

Hace ya muchos años (más de veinte, según me cuenta uno de los jardineros del Botánico) el olmo cayó enfermo por primera vez y fue tratado.

En marzo 2006, en un cartel junto al árbol podíamos leer:

“Este magnífico olmo debe su nombre popular al aspecto de sus dos recios troncos, que surgen inclinados y se doblan a poca altura, semejando un pantalón invertido. Tenía en su origen seguramente un tercer brazo que perdió hace muchos años. De resultas de esa herida, sufrió una infección por hongos xilófagos, que han ahuecado el tronco principal y los dos brazos restantes en buena medida. Pese a ello y a su avanzada edad goza aún de buena salud, rebrotando con fuerza todos los años.”

El hongo, Ophiostoma ulmi, es un hongo maligno que cuando llega a la savia del árbol produce la gravísima enfermedad. Un escarabajo es el culpable de transmitirla de un árbol enfermo a otro sano, sobre todo a los más viejos, que encuentran más débiles y por tanto perforan más fácilmente la gruesa corteza con sus “púas”. Por eso la lucha contra la enfermedad, además de la atención al árbol, requiere la eliminación del bicho, el Scolytus scolytus.

El año pasado saltó la alarma, algunas ramas estaban secas, la enfermedad volvió a aparecer… se aplicó un costoso tratamiento que el viejo y singular olmo recibirá de nuevo esta primavera.

"Pantalones" en invierno

“Pantalones” en invierno

Después del otoño y del largo invierno, en marzo las flores comienzan a aparecer en el Jardín Botánico. Unas de las primeras son las de los olmos, tan verdes que destacan a gran distancia entre los demás árboles aún desnudos.

Primavera 2015

Marzo 2015

Los investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y los jardineros lo cuidan con mimo. Dicen los expertos que este año es vital, si consigue salvar el nuevo ataque del hongo quizá el peligro habrá pasado, aunque desgraciadamente nunca se sabe qué puede ocurrir.

Se va a repetir el tratamiento, un producto que se inyecta en las raíces del árbol, intentando que el mal no prospere. La enfermedad se puede controlar pero no desaparece, sus cuidadores están muy atentos y cualquier rama seca hay que podarla urgentemente.

Hoy el viejo olmo se encuentra bien, con mucha vida. En los inicios de esta primavera luce espléndido, majestuoso, y las flores tempranas están naciendo con fuerza.

pantalones flores

A mediados de este mes de marzo, en el Botánico, hace unos días las flores de los olmos eran las únicas que podíamos contemplar entre los árboles de hoja caduca.

flor del olmo copia

Hay otro olmo en el Jardín, felizmente sano. Y pequeños olmos, nuevos retoños que aseguran la pervivencia de la especie.

Si todo va bien, entre abril y mayo las flores darán paso a las hojas.

Esperamos poder volver pronto al maravilloso Jardín Botánico, visitar de nuevo a Pantalones y contemplar su esplendoroso porte, asomando las hojas en sus ramas, que nos darán sombra en verano, y colocar aquí otra foto que completará el ciclo anual del querido olmo.

 

ACTUALIZACIÓN 13 de junio 2015

Aún faltan ocho días para que llegue el verano, pero hoy he vuelto al Botánico a visitar a Pantalones. Como esperábamos, las flores del mes de marzo se han convertido en hojas.

13 junio 2015

13 junio 2015

A pesar de las ramas muertas y de su estado algo preocupante, el viejo olmo sigue resistiendo, es fuerte y está siendo cuidado con mucho mimo. Si se cumple el pronóstico de los científicos, superada la primavera, ha pasado lo peor. Ojalá. Da gusto ver el intenso color verde de las hojas nuevas.

hojas pantalones junio

Por : Mercedes Gómez

 

Los terrenos junto a la plaza de Legazpi, entre el paseo de la Chopera y el río, hacia 1900 eran una zona arbolada, parte de la antigua dehesa de la Arganzuela. Los alrededores eran sobre todo huertos y las construcciones eran escasas.

Plano de Facundo Cañada, h. 1900 (detalle).

Plano de Facundo Cañada, h. 1900 (detalle).

Pocos años después se construyó el nuevo Matadero y Mercado de Ganados. Las obras comenzaron en 1910, según proyecto del arquitecto Luis Bellido. Alrededor la zona se fue urbanizando.

Lógicamente para el nuevo Matadero el suministro de agua era un elemento de gran importancia. En la memoria redactada por Bellido en 1910 figuraban cinco depósitos que finalmente no fueron construidos.

Plano de Madrid. L. Delage, 1915 (detalle).

Plano de Madrid. L. Delage, 1915 (detalle).

La memoria de 1918 refleja que el arquitecto había calculado que se necesitaban unos 1.200 metros cúbicos diarios por lo cual había proyectado un depósito de reserva, de hormigón armado, de 750 metros con el fin de solventar los posibles problemas que pudieran surgir.

Después de una serie de cambios en los proyectos se construyó un depósito que acumulaba agua durante la noche. Su volumen era de 800 metros cúbicos y su altura suficiente para garantizar la presión necesaria.

Hauser y Menet, 1916 (memoriademadrid.es)

Hauser y Menet, 1916 (memoriademadrid.es)

El Depósito elevado, construido entre 1916 y 1917, estuvo en uso desde 1924 hasta 1996.

Hoy es un elemento importante del Centro Cultural Matadero, símbolo y recuerdo de aquel tiempo en que fue creado y de una arquitectura industrial, que forma parte del perfil de la plaza de Legazpi.

deposito lejos

Sus casi 25 metros de altura están formados por tres partes. Una base de forma octogonal de mampostería de piedra de 2 metros de altura; la estructura de hormigón, de 15 metros, y la cuba, de 5,5 m. con un diámetro interior de 14 m., ambas de hormigón armado.

A la cuba se accede por una escalera de hierro y se cubre con una bóveda rebajada.

En contraste con el estilo neomudéjar del conjunto y otros depósitos construidos en ladrillo (el bello Depósito del Canal de Isabel II, el primero elevado, hoy sala de exposiciones en la calle de Santa Engracia, se había levantado entre 1907 y 1911) se optó por el hormigón y la funcionalidad absoluta.

Los adornos son mínimos. Detalles de piedra artificial en la base de la cuba y cerámica sevillana en el canto del forjado superior.

cuba adornos

Originalmente el depósito estaba rodeado por pabellones destinados a los trabajadores del Matadero y parcelas donde las plantas y los arbustos crecían espontáneamente, sobre un terreno fértil, o eran plantados por sus inquilinos.

Tras la rehabilitación del espacio como centro cultural y otros usos, la zona del depósito pasó a cobrar una gran importancia, como lugar de entrada al complejo desde la plaza de Legazpi, vestíbulo de acceso a la calle principal, convertido en una zona terrosa y algo abandonada. Se quiso transformar el emblemático depósito en un lugar, no en un objeto, darle vida.

Entonces se decidió convertir la base en un jardín, recuperando las especies que allí crecían en el pasado. Se creó el Depósito de Especies.

Obra de los arquitectos María Langarita y Víctor Navarro, a quienes conocemos por su rehabilitación de las Serrerías Belgas, fue inaugurado en 2011.

El Jardín combina árboles, arbustos y plantas trepadoras.

plantas1

Árboles de pequeño porte como el ciruelo de hojas púrpura y la higuera, Prunus pisardi, Ficus carica, …

plantas2

… Rhus typhina, Parthenocissus tricuspidata, Lonicera caprifolium o madreselva, Aloysia triphylla, hierba luisa, Pergonium crispum, Cinerária, Cornus sanguínea, Garrya elliptica, Fragaria y Vitis vinífera.

plantas3

Son muchos los alicientes para visitar Matadero Madrid, centro de creación contemporánea: exposiciones, talleres, teatro, cineteca, incluso la cantina… y este pequeño y curioso jardín, que nos da la bienvenida al recinto.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Ayuntamiento de Madrid. El nuevo Matadero y Mercado de Ganados. Memoria explicativa. Madrid 1918.
COAM. Memoria histórica para la rehabilitación del antiguo Matadero municipal de Madrid. Madrid 2005.
Langarita-Navarro. Depósito de las especies. 2011.

Continuamos conociendo la historia de los terrenos situados entre el paseo de la Castellana, la calle de Zurbarán y Fortuny. Como vimos, el palacio de la antigua Quinta de la Chilena, luego Villa Olea y finalmente residencia de los duques de Santa Elena, que había albergado fiestas lujosas, durante la guerra fue ocupado como cuartel, bombardeado y finalmente derribado.

Foto Archivo Rojo.

Foto Archivo Rojo. Mº Cultura.

A finales de 1941 el solar fue adquirido por la Asociación del Colegio Alemán de Madrid para la construcción de un nuevo colegio.

El Colegio Alemán desde 1909 hasta 1936 había estado ubicado en la misma calle Zurbarán, actual nº 21, en un edificio hoy sede del Instituto Goethe. Durante la guerra también había sido ocupado por el ejército republicano, tras la cual fue devuelto al Colegio.

Pero, finalizada la Segunda Guerra Mundial, en 1945 Alemania sufrió la expropiación de todos sus inmuebles que pasaron a poder del Estado español, entre ellos el edificio donde en aquellos momentos se hallaba la Embajada, en el Paseo de la Castellana nº 4 y su Capilla aneja, el Colegio y los terrenos del Palacio de Santa Elena en la Castellana.

En el edificio del Colegio Alemán hacia 1950 se instaló el Instituto de Bachillerato Cervantes (hasta 1960 en que se trasladó a su ubicación actual en Embajadores).

El país germano recuperó sus propiedades en 1959. Entonces su Gobierno, mediante la Dirección Federal de Construcciones, decidió construir en estos terrenos entre la calle Fortuny y la Castellana, entonces avenida del Generalísimo, la nueva Embajada.

La nueva Embajada de la República Federal de Alemania fue construida en 1966 por los arquitectos alemanes Guillermo Schoebel, Alexander von Branca y Máximo Bobran, junto con el ingeniero Gerhard Maasberg.

fachada

Ese mismo año 1966 fue derribada la antigua sede, el palacete de la Castellana nº 4. En su lugar Miguel Fisac construyó un edificio de oficinas, que allí continúa. Solo se conservó la Capilla de la Embajada, la Iglesia Evangélica alemana, hoy nº 6 del paseo.

Actualmente la entrada a la Embajada de Alemania en España tiene lugar por la calle de Fortuny nº 8.

fachada y verja

Son dos edificios exentos, la Cancillería u oficinas y la Residencia del Embajador, rodeados de un gran jardín, que mantienen el uso de zona residencial de lujo, como lo fuera en el pasado.

dos edificios

Aunque su arquitectura es muy distinta, expresión de una época nueva.

Los arquitectos trabajaron bajo la influencia de la escuela alemana de la Bauhaus, en la que predominaba la simplicidad de las formas, en busca de la funcionalidad. A la vez, se buscó la máxima calidad en los materiales y en los detalles. El diseño, tanto de los edificios como de los espacios interiores, fue muy cuidado.

Obra de arquitectos alemanes, sin embargo en ambos edificios se utilizaron algunos de los materiales tradicionalmente madrileños, quizá a modo de guiño a la arquitectura local.

residencia2

Residencia del Embajador

Granito de la sierra de Guadarrama, el ladrillo en el suelo de los interiores, la cerámica vidriada en la celosía de la Cancillería…

El Jardín, obra del arquitecto paisajista Alfred Reich ocupa mas de 3.000 metros cuadrados, de los más de 8.500 de la parcela. Adornado con plátanos de sombra, palmeras, sóforas, el árbol del amor… césped, hiedra, setos…

jardin2

La escultura allí ubicada es obra de Fritz Koenig, artista alemán famoso por ser el autor de The Sphere, la Esfera, que estuvo situada en el centro del World Trade Centre hasta los graves atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York.

fachada jardin escultura

Cancillería

Como vimos al final del artículo anterior, el único elemento conservado del decimonónico palacete es el pequeño pabellón en la esquina del paseo de la Castellana con la calle Zurbarán.

Decorado con cenefas florales y una pequeña cúpula, se accede a él por una doble escalerita de piedra. Actualmente no tiene uso, pero lo tuvo, debajo se conserva una pequeña cocina. Existe el proyecto de restaurarlo para pequeños eventos pues solo permite la estancia de unas veinte personas.

jardin pabellon

Y así terminamos, regresando a los comienzos de la historia.

En el plano del General Ibáñez de Íbero, realizado hacia 1875 ­–unos años después de que doña Dolores Quesada y su marido don Andrés Arango convirtieran parte de la Huerta de Loinaz en su quinta de recreo, La Chilena–, el pequeño templete ya aparece representado.

Plano I. Ibero (h.1875)

Plano I. Ibero (h.1875)

El pabellón del siglo XIX, entonces capricho de un jardín romántico, hoy extraño testigo del pasado en el nuevo jardín, que observa a prudente distancia a sus actuales compañeros, dos edificios de la vanguardia del pasado siglo XX.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía y fuentes:

Edificio de nueva planta para sede de la representación diplomática en Madrid de la República Federal Alemana, en el Paseo de la Castellana número 25. Cuadernos de arquitectura, nº 67, Colegio Arquitectos Cataluña 1967.

COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003.

Visita a la Embajada de Alemania. Semana de la Arquitectura 2014.

El Palacio de Liria es un gran edificio exento, situado en la calle de la Princesa 20, calle de las Negras 1 y calle Mártires de Alcalá 2, rodeado por un frondoso jardín. El primer proyecto realizado en 1762 fue obra del arquitecto francés Guilbert para don Jacobo Fitz-James Stuart, III duque de Berwick y Liria (1718-1785). En 1771 se hizo cargo Ventura Rodríguez.

Como podemos leer en la lápida situada a la entrada principal en la calle de la Princesa, el palacio es una joya arquitectónica del siglo XVIII, destruido durante la guerra civil, que fue reconstruido por don Jacobo Estuart y Falcó duque de Berwik y de Alba, en 1953. Los arquitectos fueron Edwin Lutyens y Manuel de Cabanyes.

En 1974 fue declarado Bien de Interés Cultural.

liria fachada2

El Palacio de Liria es uno de nuestros edificios más notables, así como la extraordinaria colección de arte que alberga, sin duda ambos merecen ser conocidos. Pero no debemos olvidar sus bellísimos jardines, los jardines históricos privados más grandes de Madrid, creados sobre antiguos huertos y tierras muy fértiles regadas por un arroyo.

En el siglo XVII estos terrenos donde luego se levantaría el palacio estaban situados en el extremo noroeste de la Villa, en los límites de la Cerca junto a la Puerta de San Joaquín; de la Puerta partía el Camino de San Bernardino (antes de las Cruces, hoy calle Princesa). La Cerca a su vez estaba rodeada por campo y sembrados. Por ellos fluía el arroyo de las Minillas que bajaba hacia el sur hasta desembocar en el arroyo de Leganitos.

Cuando el III duque de Berwick adquirió esos terrenos eran la casa nº 1 de la manzana 548. La casa nº 2 era el Real Seminario de Niños Nobles. Toda la manzana (casas 1, 2 y 3) había pertenecido a doña Paulina de Chaves.

Una de las muchas solicitudes de exención de cumplir la obligación de Aposento que ocurrieron durante el reinado de Felipe IV, fue la de doña Paulina.

El 30 de enero de 1623 se oyó en la Cámara la petición de Dª Mª Paulina de Chaves, esposa del licenciado D. Juan de Chaves y Mendoza, de la Cámara y Consejo de su Majestad, quien pidió exención de huésped de aposento para poder labrar una huerta y sitios que compró camino de San Bernardino, por bienes del Conde de Nieva… (en el plano de Antonio Mancelli, de esta época, está representada la “Huerta del conde de Nieva”)…

Plano de Mancelli, 1623 (detalle)

Plano de Mancelli, 1623.

…La Cámara está de acuerdo con la petición y así se lo hace saber al Monarca quien dice: “Désele la exención que pide para lo que está labrado y se fabricare en la huerta y en los suelos que están pegado a ella y tienen 360 pies de delantera y 246 por el lado de la huerta.”

Plano de Texeira, 1656 (detalle)

Plano de Texeira, 1656.

Así, todas estas tierras, futura manzana 548, quedaron libres de carga de aposento o tributo, a cambio de construir y mejorar los sitios y huerta.

Nicolás Chalmandrier dibujó en su plano (1761) junto a la Puerta y al Seminario de Nobles, con el nº 193 unos Jardines particulares.

Plano de Chalmandrier, 1761.

Plano de Chalmandrier, 1761.

Aparece representada la Plaza del Duque de Werwick, desaparecida; el solar hoy corresponde al jardín frente a la fachada principal del palacio.

En el plano de Espinosa de 1769 entre los cuarteles simétricos del jardín ya se dibuja una fuente.

Plano de Espinosa, 1769.

Plano de Espinosa, 1769.

No se sabe quién fue el autor del diseño original de los jardines del palacio pero es muy posible que fuera obra del propio Ventura Rodríguez.

El tiempo y los cambios en las modas y estilos fueron modificándolo. En el siglo XVIII debió reflejar el gusto por el jardín francés en el que predominaba la geometría. La llegada del siglo XIX trajo el estilo romántico de los paisajistas ingleses, con sus caminos curvos y vegetación y arbolado más libre y natural. Los planos ilustran estos cambios y muestran cómo pudo ser el jardín a lo largo del tiempo.

Plano de Ibáñez de Íbero, 1875.

Plano de Ibáñez de Íbero, 1875.

Tras sucesivas reformas, el jardín había ido perdiendo su trazado original. En 1916 el XVII duque de Alba encargó al jardinero Forestier la reforma de la parte posterior para que recuperara el estilo primitivo, de acuerdo con el edificio dieciochesco. Es el jardín, al estilo francés, que podemos ver en la actualidad desde los balcones que miran al norte.

jardin posterior

En el centro se ubica una sencilla fuente quizá diseñada por el propio Ventura Rodríguez a finales del siglo XVIII.

fuente

El jardín frente a la fachada principal conserva el estilo romántico. Espléndidos árboles de distintas especies lo adornan. Hay un granado…

liria granado

… mimosas, tejos, un castaño…

liria arboles

El Palacio de Liria se puede visitar los viernes previa petición. No olvidemos que es una residencia privada; la lista de espera es tan larga que debemos aguardar muchos meses hasta que llega nuestro turno. Pero merece la pena. En la web de la Fundación Casa de Alba podéis ver los detalles.

Yo ¡por fin! he podido conocerlo, gracias a mi estimado amigo Carlos R. Zapata (que siempre anda por ahí descubriendo lugares para luego contárnoslo en su blog), que me incluyó en su solicitud de visita.

Gracias, Carlos, este artículo está dedicado a ti.

Por : Mercedes Gómez

 

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Bibliografía:

Vicente Carredano. Los Jardines del Palacio de Liria. En: Revista Villa de Madrid, nº 5. Madrid 1959.
Pedro Navascués. Casas y jardines nobles de Madrid. En: “Jardines clásicos madrileños”. Museo Municipal, Madrid 1981.
José del Corral. Las composiciones de aposento y las casas a la malicia. IEM 1982.
COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003.
Mónica Luengo. “Jardín”, capítulo 3 El Palacio de Liria. Ed. Atalanta 2012.

 

La primera Real Fábrica de Porcelana creada por el rey Carlos III en el siglo XVIII fue instalada en El Retiro en los terrenos cercanos a los que hoy ocupa la estatua del Ángel Caído, en la antigua ermita de San Antonio de los Portugueses. Convertida en cuartel por los franceses en 1808, fue destruida por los ingleses durante la Guerra de la Independencia.

Finalizada la guerra, unos años después, durante el reinado de Fernando VII, en 1816 se construyó una nueva Real Fábrica promovida por la reina Isabel de Braganza, cuyo amor al arte le llevó no solo a impulsar la creación del Museo del Prado sino otros lugares como esta nueva Real Fábrica de Loza y Porcelana de la Moncloa, en el Real Sitio de La Florida, ubicada en la Granjilla de los Jerónimos, tierra de labor que perteneció a los Jerónimos, y que antes se llamó El Paso –aquí, cerca de donde hoy se encuentra la ermita de San Antonio, estuvo el primer Convento de los Jerónimos, el Monasterio de Nuestra Señora de El Paso, fundado por Enrique IV en 1464, antes de su traslado al Buen Retiro–.

Las obras fueron dirigidas por Joaquín García Rojo, en calidad de teniente arquitecto mayor; su ayudante fue Pedro Vargas. Su planta en “L” aparece representada en un plano del Real Sitio conservado en la Biblioteca Nacional.

Real Sitio de La Florida (plano 1860-1900 (BNE)

“La Fábrica de la China” en el Real Sitio de La Florida (plano 1860-1900 (BNE)

El primer director fue Antonio Forni. La cerámica era de gran calidad, como lo fue la del Retiro, pero la fábrica no funcionaba como se esperaba, de modo que en 1820 Forni fue sustituido por Bartolomé Sureda, que ya había dirigido la Fábrica del Retiro antes de la guerra. Pero las cosas seguían sin marchar bien y en 1850 se cerró.

Los talleres de la Fábrica de la Moncloa aún vivieron una última etapa, en tiempos de Alfonso XII. Con los hermanos Zuloaga al mando fue reabierta en 1874 como Fábrica y Escuela de Artes Cerámicas de La Moncloa.

Eusebio Zuloaga, director de la Real Armería del Palacio Real, fue quien inculcó el arte de la cerámica en sus hijos Guillermo, Daniel y Germán, consiguiendo que fueran a estudiar a la Escuela de Cerámica de Sèvres, lo cual les proporcionó además de enseñanzas mucho prestigio. Los tres protagonizaron el resurgir de la Fábrica aunque el camino estuvo lleno de dificultades.

Sus trabajos pudieron contemplarse en el Pabellón de Cerámica de la Moncloa, en la Exposición Internacional de Minas que tuvo lugar en el Retiro en 1883. Esta muestra trajo consigo encargos y un cierto alivio económico, pero las cosas seguían sin ir bien. Guillermo, su director desde 1881, se hipotecó, estuvo a punto de ir a la cárcel, y le tuvieron que ayudar Daniel y Germán. En el Museo Zuloaga de Segovia se conserva una foto de los hermanos junto con sus operarios en aquellos tiempos difíciles.

Real Fábrica de la Moncloa, h.1883 (Museo Zuloaga, Segovia)

Real Fábrica de la Moncloa, h.1883 (Museo Zuloaga, Segovia)

Finalmente la antigua Fábrica fue clausurada; de ella subsisten algunas construcciones, la chimenea, el pabellón Florida…

 pabellon

… y el espectacular horno conocido como La Tinaja, construido después de 1881 para la cocción de vidrio.

tinaja

La fábrica y la escuela se cerraron pero estos terrenos no iban a olvidar fácilmente su pasado.

En 1911 se fundó la Escuela de Cerámica de Madrid, en un primer momento instalada en la calle Fernando el Católico nº 12, en un edificio cedido por el Ayuntamiento que pertenecía al Asilo de San Bernardino. El lugar no era apropiado y los talleres se trasladaron a las antiguas dependencias de La Tinaja, donde antes estuvo la Escuela de los Zuloaga, que fueron rehabilitadas.

El arquitecto municipal Luis Bellido y Leopoldo José Ulled construyeron los nuevos pabellones y la tapia que hoy día se conservan.

Su fundador y primer director Francisco Alcántara en 1929 consiguió que el entonces Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes colaborara con el Ayuntamiento en el mantenimiento de la Escuela y su mecenazgo. Convivían la Escuela Oficial y la Escuela municipal de Cerámica.

abside

Como sabemos, fueron profesores de la Escuela los ceramistas Enrique Guijo y Daniel Zuloaga, que llegaron solicitados por Alcántara, artista y crítico de arte, vinculado a la Institución Libre de Enseñanza, a la Junta de Ampliación Estudios, y a sus protagonistas, entre ellos Ramón Menéndez Pidal quien recordemos decoró los muros de su jardín, que hemos visitado hace pocos días, con azulejos de la Escuela de Cerámica.

Lo dijo el propio Alcántara: “En la Escuela de Cerámica se aprende, a la vez, a pintar y a modelar, a preparar toda clase de tierras, a manejar la rueda del alfarero, a vaciar y a reproducir por todos los procedimientos los trabajos escultóricos, a caldear los hornos y conducirlos al fin deseado, y fomentar el continuo anhelo de belleza y de arte en sus dos expresiones de la pintura y de la escultura”.

La Escuela en 1924 (La Esfera 19.7.24)

La Escuela en 1924 (La Esfera 19.7.24)

Continuó su labor su hijo Jacinto, solo interrumpida por la guerra, otra vez. En los años 40 se reanudó la actividad. El conjunto escolar fue reconstruido y ampliado con nuevos pabellones formando una “U” alrededor del jardín, que hoy se mantiene.

jardin2

En 1966 Jacinto Alcántara fue asesinado por un loco. Igual que a su padre una escultura le recuerda en el jardín.

Don Francisco Alcántara

Don Francisco Alcántara

Don Jacinto Alcántara

Don Jacinto Alcántara

El Jardín fue diseñado en 1925 por el pintor y jardinero-paisajista Javier Winthuysen (1874-1856).

Hoy día, cuando el arte de la alfarería casi ha desaparecido y la cerámica es en su mayor parte de producción industrial, ya no existe la fábrica, pero sí las dos escuelas: la Escuela municipal de Cerámica de la Moncloa, y la Escuela de Arte Francisco Alcántara, actualmente dependiente de la Comunidad de Madrid.

Tras una complicada sucesión de denominaciones y titularidad, desde la Fábrica y Escuela de Artes Cerámicas de La Moncloa donde estuvieron los hermanos Zuloaga a fines del siglo XIX, y la Escuela-taller municipal de Artes industriales fundada por Francisco Alcántara en los comienzos del XX junto a la Escuela Oficial estatal, llegamos al siglo XXI. Hoy, una frente a la otra, separadas por el jardín, funcionan independientes desde 1984 en que la antigua colaboración estatal y municipal se rompió. Pero en 2011 ambas celebraron juntas el Centenario de la fundación de la Escuela de Cerámica de Madrid, dirigida por Francisco Alcántara.

escuela municipal

Con motivo de la Semana de la Ciencia hemos tenido ocasión de visitar algunas de las instalaciones. Después de una charla en el Salón de Actos que pertenece a la Escuela municipal, conocimos alguna de las aulas y talleres de la Escuela de Arte Francisco Alcántara en el antiguo Pabellón Bellido.

Visitamos el taller de alfarería y tuvimos el placer de contemplar cómo uno de los profesores trabajaba en el torno. Después en una de las aulas vimos cómo los alumnos trabajaban en el difícil arte del modelado, todos alrededor de una mesa, como antaño.

modelado

Conocimos el taller de moldes y matricería, con vistas al Parque del Oeste. En el laboratorio de química vimos un pequeño horno eléctrico funcionando a muy alta temperatura. Apenas quedan recuerdos de los comienzos… en el taller de alfarería, un poco escondida, cerca del techo hay una pieza en forma de media luna que recuerda las cerámicas antiguas en la que, solo ampliando la foto, podemos leer: Escuela Especial de Cerámica 1911-1919 Madrid.

recuerdo 1911

Las obras que ahora adornan las estanterías y los pasillos del pabellón son modernas, realizadas por los alumnos de la escuela.

Pero no todo se puede olvidar fácilmente. Desde el patio trasero se divisan los restos de la antigua Fábrica y Escuela de los Zuloaga, a su vez construida sobre la antigua Real Fábrica de Loza.

Tinaja desde escuela

En 1991 el Pabellón Florida fue rehabilitado por Joaquín Roldán para centro cultural y sala de exposiciones, pero desde 2001 está ocupado por oficinas de la Policía municipal.

La Escuela se encuentra junto al Cementerio de la Florida, en el nº 2 de la calle de Francisco y Jacinto Alcántara así llamada en homenaje a su fundador y primeros directores; merece la pena asomarse a ver el edificio de Luis Bellido y el precioso Jardín de Winthuysen. Y por supuesto disfrutar de los alrededores, del hoy llamado Parque de la Tinaja, inaugurado en 1973 sobre terrenos de la antigua Fábrica de Cerámica, en el Parque del Oeste.

por Mercedes Gómez

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Bibliografía:

La Esfera. 28.6.1919
Mª Teresa Fernández Talaya. El Real Sitio de La Florida y La Moncloa. Caja Madrid. Madrid 1999.
COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003.
Abraham Rubio. La Fábrica de Cerámica de la Moncloa en la época de los Zuloaga (1877-1893). En Revista de Arte, Geografía e Historia nº 7, Comunidad de Madrid. 2005.

En los comienzos del siglo XX Madrid, rodeado por las Rondas, por el norte terminaba en el lugar donde se encontraba el Hipódromo –actualmente, Nuevos Ministerios–. Más allá apenas existían construcciones, los Asilos de San Rafael y Convalecientes, separados por la Carretera que llevaba al pueblo de Chamartín de la Rosa, algún ventorro como el de la Cruz del Rayo y poco más; casi todo era campo.

Plano de Madrid (L. Delage, 1915)

Plano de Madrid (L. Delage, 1915)

En estos terrenos, entre Madrid y Chamartín, se encontraba el gran Olivar de Chamartín, que situado en una colina ofrecía inmejorables vistas. La zona suroeste era conocida como Olivar del Balcón. En 1917 José Castillejo lo compró. Castillejo era el Secretario de la Junta para Ampliación de Estudios, que había sido fundada con el fin de promover la investigación científica, heredera de Giner de los Ríos y Cossío, impulsores de la Institución Libre de Enseñanza. El objetivo de la Junta era desarrollar los ideales de la ILE.

Castillejo convenció a sus amigos y colegas, repartió el terreno y les vendió una parte. Allí se instalaron entre otros Ignacio Bolívar, director del Museo Nacional de Ciencias Naturales (y sucesor de Ramón y Cajal como Presidente de la Junta), el poeta Dámaso Alonso y  Menéndez Pidal, Vicepresidente y Director del Centro de Estudios Históricos.

De la Carretera, hoy convertida en Paseo de la Habana, casi en el límite del término municipal del pueblo de Chamartín, partía una Cuesta llamada del Zarzal. Junto a ella construyó su casa Menéndez Pidal.

Zarzal 23

Madrid fue creciendo, se construyeron los Nuevos Ministerios dentro del Plan de prolongación de la Castellana… Los terrenos entonces formaban parte del barrio de las Cuarenta Fanegas, distrito de Progreso.

Barrio de las Cuarenta Fanegas (Plano de Madrid, 1932)

Barrio de las Cuarenta Fanegas (Plano de Madrid, 1932)

Llegó la guerra, que como sabemos afectó la vida en todos los terrenos, época de destrucción, exilios… la vida de cada uno de nuestros protagonistas sería una larga historia. La Junta desapareció y en la posguerra sus centros pasaron a formar parte del nuevo CSIC. El pueblo de Chamartín de la Rosa fue anexionado a Madrid en 1948. Ramón Menéndez Pidal y su familia volvieron a España.

Hoy día la manzana situada entre las calles de Padre Damián, Henri Dunant, Menéndez Pidal y Alberto Alcocer, pertenece al barrio de Nueva España, distrito de Chamartín. La tapia que rodea una gran parte de ella guarda un tesoro. Allí continúa, rodeado por altos y modernos edificios el antiguo Olivar de Chamartín, del que se conserva una gran parcela dividida en dos propiedades. La mayor, de 20.000 metros cuadrados, pertenece a la Fundación Castillejo. La otra, algo menos de 3.500, en su esquina noreste alberga la Fundación Menéndez Pidal.

Se trata de uno de los escasos recuerdos de cómo pudo ser esta zona de Madrid antes de cubrirse de edificaciones, cuando aún era campo. En el interior de la Fundación Menéndez Pidal se puede ver un dibujo de la zona, ampliación de uno que realizó alguno de los habitantes de la casa en el pasado.

mapa

(Fuente: Casa de Menéndez Pidal)

Ramón Menéndez Pidal nació en La Coruña en 1869, estudió en Madrid y fue un gran historiador, medievalista y filólogo. Durante una conferencia en el Ateneo conoció a María Goyri, también investigadora y filóloga –una de las primeras mujeres que estudió Filosofía y Letras­–; en 1900 se casaron. Ya durante su viaje de novios, siguiendo la ruta del Cid, recogieron romances por los pueblos que fueron formando el importante Archivo del Romancero. María, además de ser la mujer de Ramón Menéndez Pidal, fue una destacada figura de la vida cultural española. Tuvieron dos hijos, Jimena (1901-1990) y Gonzalo (1911-2008).

Jimena se casó con Diego Catalán, otro importante investigador del campo científico. Su hijo fue Diego Catalán Menéndez Pidal, a su vez notable filólogo español. Jimena, pedagoga, entre otras cosas fue la fundadora del Colegio Estudio que se creó después de la guerra con el objetivo de continuar con las ideas de la ILE.

Todos ellos vivieron en el Olivar y desarrollaron su actividad intelectual.

Plano de Madrid (h. 1950)

Plano de Madrid (h. 1950). Detalle Cuesta del Zarzal.

Don Ramón murió en 1968, a solo 4 meses de cumplir los 100 años. Fue entonces cuando el nombre de la Cuesta del Zarzal fue sustituido por el de calle de Ramón Menéndez Pidal, por acuerdo municipal, en homenaje al historiador que allí vivió y trabajó desde 1925 hasta su muerte, como recuerda la placa colocada junto a la entrada de la finca. Tras la puerta nos esperan gratas sorpresas.

tapia placa

Calle de Menéndez Pidal 3-5

La casa fue construida entre 1922 y 1925 en estilo regionalista.

casa

Está rodeada de bellos olivos centenarios, milagroso vestigio del paisaje que conformaba el norte del antiguo Madrid, zona de huertas y arbolado. Junto a los olivos don Ramón plantó otros árboles frutales, romero, jaras y plantas procedentes de la sierra de Guadarrama que él deseaba revivir en su casa de Madrid.

olivo y casa

Entre 1928 y 1929 los muros internos de la tapia fueron adornados por azulejos pintados que reproducen escenas de tareas agrícolas, realizados en la Escuela de Cerámica de la Moncloa.

azulejos

La familia disfrutaba de un solárium, los Baños de Sol, una pequeña construcción ubicada en el extremo suroeste de la finca rodeada por una tapia que la separa del resto del jardín. Una habitación, una ducha y un olivo por toda compañía, allí siguen.

baños de sol

Otra de las joyas de este jardín serrano es un hermoso madroño, uno de los más antiguos de la ciudad. Es tan frondoso que la luz no llega fácilmente a sus ramas, lo cual unido a la falta de lluvia estival ha provocado que este otoño solo haya frutos en la parte más alta de su copa, según nos cuenta su jardinero, pero su estado de salud y su aspecto son magníficos.

madroño

A las puertas de los Baños un madroñito joven, más expuesto a la luz del sol, sí ofrece sus otoñales frutos rojos.

madroño joven

Los problemas y las dificultades para el mantenimiento de la finca y todo su contenido ocasionaron su venta. En 1984 fue adquirida por la Fundación Ramón Areces para acoger la Fundación Menéndez Pidal con el fin de “asegurar la continuidad así como conservar su recuerdo en la casa que fue su vivienda y su lugar de trabajo”. Rehabilitada, al año siguiente fue inaugurada con la presencia de la Reina doña Sofía y de Jimena Menéndez Pidal, que entonces tenía 85 años y pudo disfrutar de haber logrado algo por lo que había luchado: conservar el material reunido por la familia a lo largo de tanto tiempo. Junto a la entrada a la casa hay un espléndido albaricoquero que cuentan nació por un hueso tirado al suelo por Jimena, entonces una niña.

Felizmente, en 2009 la Comunidad de Madrid aprobó proteger el Olivar, con sus olivos centenarios y sus edificios singulares.

Hoy el delicioso paseo por el jardín transcurre por estrechos caminos de tierra y entre los arbustos, tal como era en tiempos de don Ramón. Huele a romero.

Después de muchos avatares, los libros y los archivos reunidos a lo largo de tantos años y tanto trabajo continúan en la casa, a disposición de los investigadores. Como nos comentan durante la visita, no estamos en un museo, es un lugar de trabajo, y así lo vamos comprobando. Cada estancia se ha convertido en una parte de la impresionante biblioteca.

Biblioteca de autores clásicos en el antiguo Comedor

Biblioteca de autores clásicos en el antiguo Comedor

La vivienda es un lugar lleno de historia y de recuerdos que se mezclan con los libros.

mesita

El Gabinete de María Goyri muestra su tesis sobre el romance La difunta pleiteada, y numerosos objetos y fotos de la familia. Especialmente entrañable y rico por todo lo que atesora es el despacho del historiador. Sus fichas, libros, fotografías… además de objetos de la época en que él lo ocupaba.

telefono

La que fuera habitación de su hija Jimena los últimos años, comunicada por una puerta con la habitación de su padre, al que cuidaba ­–su madre, María Goyri había muerto en 1954–, guarda una biblioteca de primeras ediciones, al parecer la única que posee dos ejemplares de los Campos de Castilla de Machado.

En el sótano se conservan fotografías, recortes de prensa… y los valiosos fondos del Romancero Antiguo y del Tradicional, archivos llenos de historias, que fueron recopilando y grabando por los pueblos de España. Es el Cuarto del Romancero. En él trabajó su nieto, Diego Catalán Menéndez-Pidal (1928-2008), que heredó sus archivos y continuó investigando. Este Archivo que antes de la guerra había sido declarado Tesoro Nacional viajó junto con las obras del Museo del Prado cuando partieron de Madrid en dirección a Ginebra.

Todo está a disposición de los estudiosos, también reciben con amabilidad a quienes deseemos conocer la finca y su historia. Todos los jueves a las 12.00 del mediodía abren la puerta a quien desee visitarla y ofrecen una visita guiada. Este artículo solo intenta reflejar algunas de las muchas cosas interesantes y bonitas que allí aguardan.

Por Mercedes Gómez

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Bibliografía:

David Castillejo y Diego Catalán. Historia del Olivar de Chamartín. Madrid 2005.

“… Y este alma invisible de la ciudad tiene su mejor y más auténtica representación en sus jardines, que se han ido formando lenta y trabajosamente a través de su historia.”

(Carmen Añón, en Catálogo Exposición Jardines Clásicos madrileños,
Museo Municipal. Madrid 1981)

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Poco a poco el otoño está llegando a la ciudad, sobre todo ya se nota su presencia en los jardines, como el de la Quinta de la Fuente del Berro. Es un placer recorrer sus caminos, ver la ría y escuchar el sonido de la pequeña cascada, contemplar los árboles y las plantas bien cuidadas…

Quinta de la Fuente del Berro

Quinta de la Fuente del Berro

Paseando y observando, el sábado recordé la noticia publicada el pasado mes de septiembre: el cuidado de muchos parques, incluidos los Jardines históricos, va a ser privatizado.

toma de agua

Como se puede leer en la propia web municipal, se ha convocado un concurso que afecta a los parques históricos y de especial protección, a los parques singulares, y finalmente a los parques forestales y viveros. A partir de noviembre, y al menos durante los próximos ocho años, la mayor parte de nuestros espacios verdes va ser gestionada y cuidada por empresas privadas.

En Madrid disfrutamos de bellísimos jardines, valiosos tesoros. Fue en el siglo XIX cuando surgió la jardinería urbana como tal y las zonas verdes públicas, a cargo del Ayuntamiento. Hasta entonces se habían limitado a algunas zonas escasas y siempre por iniciativa de la Corona. El incremento de la población propició la expansión de la ciudad y creó la necesidad de espacios verdes; entre otros surgieron las bellas plazas ajardinadas, hoy casi todas desaparecidas, sustituidas por el duro granito.

En 1819 se nombró al jardinero mayor y catedrático de Agricultura del Real Museo de Ciencias Naturales Antonio Sandalio, Director de Paseos y Arbolado de Madrid. Hasta 1869 ocupado por varios profesionales, el cargo pasó a llamarse Director General de Jardines y Plantaciones. Así llegamos al siglo XX con la existencia de jardines, parques y viveros cuidados por los jardineros formados en el Ayuntamiento, a las órdenes de algunos de nuestros jardineros mayores más conocidos.

Celedonio Rodrigáñez y Vallejo (1860-1913), nada más obtener su título de ingeniero agrónomo a los 21 años, ingresó en los servicios del Ayuntamiento de Madrid. En 1885 fue nombrado Director de Parques y Jardines, desde cuyo puesto creó el Parque del Oeste. A Rodrigáñez le sucedió Cecilio Rodríguez, su ayudante y jardinero mayor.

Cecilio, en 1873 cuando tenía solo 8 años de edad, se convirtió en aprendiz de jardinero en el Ayuntamiento de Madrid. Eran otros tiempos. Desde entonces, su vida estuvo enteramente ligada a los jardines, al Retiro, y sobre todo a Madrid. En 1914 fue nombrado Jardinero Mayor del Retiro y poco después (1918) fue Director de Parques y Jardines. Al poco tiempo se le encomendó la creación de la Rosaleda y se le concedió la Gran Cruz del Mérito Agrícola. Su sucesor fue el arquitecto Miguel Herrero Palacios a quien hoy están dedicados los jardines ubicados en los terrenos de la antigua Casa de Fieras.

Junto a ellos trabajando a lo largo del siglo XX ha habido numerosos jardineros, la mayoría desconocidos, pero muy importantes, jardineros municipales que trabajaban a las órdenes de un jardinero mayor, capataces, oficiales… que durante dos siglos han desempeñado su oficio realizando una labor extraordinaria.

Actualmente las Zonas Verdes y Arbolado urbano son una Subdirección General dependiente del Área de Gobierno de Medio Ambiente y Movilidad. El Concejal al mando es Licenciado en Ciencias Políticas y Administración.

Pensando en todo esto, caminando por el parque, veo que está muy limpio, muy cuidado, solo algún banco está pintarrajeado por lo que parece una plaga, los grafiteros que ensucian toda la ciudad. Es fin de semana, encontramos algunas personas paseando, otras sentadas en los bancos, algún chico corriendo, niños jugando…  a pesar de que ha llovido un poco a primera hora.

paseo

Da gusto ver cómo aún hay flores en algunos macizos junto a los árboles que ya empiezan a perder sus hojas y los colores amarillos, marrones y rojizos van tiñendo el jardín.

flores y arboles

Algunos tienen una majestuosidad apabullante. Pienso de pronto que como los veo con cierta frecuencia no les doy la importancia que merecen; son impresionantes, y lo son gracias al cuidado de los jardineros que los cuidan y atienden con esmero. El pobre madroño, en otro tiempo muy frondoso, supongo que ha debido ser podado para evitar males mayores, no lo se. Aún así, como cada otoño, empieza a dar sus frutos junto al grupo escultórico dedicado a Bécquer que fue vecino del barrio.

arboles

El Parque de la Fuente del Berro es solo uno de los 189 registrados en la web del Ayuntamiento de Madrid. La plantilla de jardineros municipales se encarga de su cuidado, ¿qué ocurrirá a partir de ahora?.

Por: Mercedes Gómez

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