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Afirmaba el cronista Antonio Velasco Zazo en los años 50 del pasado siglo, en su libro dedicado a los recintos sagrados de Madrid, que la iglesia del pueblo de Canillejas, Nuestra Señora de la Blanca, muy antigua, carecía de importancia.

Desde luego es una construcción muy sencilla, de aparejo toledano, de ladrillo y cajas de mampostería de piedra y sílex. Y en su interior las imágenes son modernas debido a que durante la guerra fue asaltada, resultó muy afectada y todos sus retablos se perdieron. Pero lo cierto es que la parroquia de Santa María la Blanca es uno de los templos más antiguos de Madrid, con su valor histórico y artístico.

En 1950 el municipio acababa de ser anexionado a Madrid. Igual que ocurrió con otros pueblos que hemos visitado, como Carabanchel, donde se encuentra la iglesia de Santa María la Antigua; Barajas, cuyo Casco Histórico ha celebrado su IV Centenario; o Vallecas y la extraordinaria iglesia de San Pedro Ad Víncula con su Camarín de la Virgen del Rosario.

Canillejas fue una pequeña villa, documentada su existencia desde época medieval, que pertenecía a uno de los sexmos –división administrativa– de Madrid, el Sexmo de Vallecas, que se encontraban bajo la jurisdicción del Concejo de Madrid. Como tal, a veces, a finales del siglo XV aparece mencionada en los Libros de Acuerdos, casi siempre por motivos de donación de solares o huertas y pagos de tributos o pechos. Los sexmeros, vecinos que representaban a los pecheros de la villa –los menos privilegiados–, asistían en esas ocasiones a las reuniones del Concejo.

De esa época es la parte más antigua conservada, probablemente del templo primitivo, el ábside.

Como ocurre en tantas otras iglesias, incluidas las que hemos mencionado al principio, la actual es el resultado de sucesivas reformas y ampliaciones. El cuerpo central, que corresponde a la única nave, fue construido en el siglo XVI.

Así lo indica la inscripción en las dovelas del arco de que da entrada a la iglesia por el lado de la epístola, Año de 1552 Mayordomo Andrés de Reyas.

El bello arco, de medio punto, es de piedra caliza.

Por el lado del evangelio, tras pasar por un pequeño atrio con un jardín, hay otro acceso, igualmente bajo un arco de medio punto; esta zona con revoco en los muros.

La torre, de tres cuerpos, se cree debió ser construida después, tal vez en el siglo XVII.

En su interior, a los pies de la nave se encuentra el coro alto.

El presbiterio, ubicado en la parte más antigua, en principio datada en el siglo XV como vimos, ahora está tapado debido a las obras. Hace pocos días la noticia ha sido divulgada por la Comunidad de Madrid: se están realizando trabajos de restauración de la carpintería aparecida bajo el falso techo de yeso. Es una gran noticia sin duda.

La armadura de la cubierta, explican, se convertirá en el ejemplo de carpintería de lazo más relevante de la ciudad de Madrid.

Foto: Comunidad de Madrid

Esperamos volver pronto a visitar la parroquia de Santa María la Blanca y poder admirar su artesonado y decoración restaurados, que como nos cuentan promete ser un ejemplo único de arte madrileño.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

GARCÍA GUTIÉRREZ, P.F – MARTÍNEZ CARBAJO, A.F. Iglesias de Madrid. La Librería, Madrid, 2006.

Comunidad de Madrid

El País, 3 nov. 2018

Enrique NUERE. La carpintería de lazo.

 

 

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Continuando con mi tradición veraniega de publicar un artículo contando la historia de algún lugar visitado en tierras catalanas, este año os invito a conocer el Monasterio de Pedralbes y especialmente su Capilla de San Miguel, decorada con extraordinarias pinturas murales del siglo XIV.

El Monasterio de Pedralbes fue fundado en 1327 por la reina Elisenda de Montcada, cuarta esposa del rey Jaime II de Aragón (1267-1327). Dedicado a Santa María, fue ocupado por monjas clarisas. Una pequeña comunidad de once monjas continúa viviendo en nuevas dependencias junto al antiguo monasterio, hoy convertido en un magnífico museo.

El lugar elegido para su construcción fue Sarriá, una localidad que fue independiente hasta 1921, año en que fue anexionada al municipio de Barcelona. Pedro Texeira la representó en su Atlas del Rey Planeta, que ya vimos cuando visitamos otra población próxima, Cornellá.

Pedro Texeira. Atlas del rey Planeta.

En Sarriá, que hoy pertenece al distrito barcelonés de Sarriá-San Gervasio, se encontraba la zona de Pedralbes.

Pedralbes proviene del latín, petras albas (piedras blancas), nombre documentado desde finales del siglo X.

Pedro Texeira. Atlas del rey Planeta.

A lo largo de los años el monasterio primitivo se fue ampliando con nuevas estancias. Hoy día el conjunto es un bello ejemplo del arte gótico. Originalmente estaba rodeado por una muralla de la que solo se conservan dos puertas y sus respectivas torres de vigilancia.

La iglesia es uno de los elementos más antiguos, los monarcas colocaron la primera piedra el 26 de marzo de 1326.

Es de una sola nave, con capillas a los lados, cubierta con bóvedas de crucería.

Original del siglo XIV es también el claustro gótico que consta de dos galerías con veintiséis columnas de piedra a cada lado y de un tercer piso levantado posteriormente a modo de buhardilla.

El techo es de madera y los capiteles, que sostienen bellos arcos ojivales, están decorados con los escudos de la casa real y de la familia Montcada.

En el patio se ha recreado un Jardín medieval en el que se cultivan plantas medicinales, convertido así en un jardín entre científico y espiritual.

Alrededor del claustro se organizan las dependencias del monasterio. La sala capitular, la cocina, el dormitorio, la abadía, el refectorio, las procuras…

Las procuras, así llamadas porque estaban a cargo de la procuradora del monasterio, responsable del abastecimiento, era el lugar donde se almacenaban los alimentos, utensilios y herramientas del huerto.

Desde sus comienzos se dispuso de una enfermería que pronto necesitó reformas; los espacios que hoy se pueden ver son del siglo XVI, construidos en 1568 gracias a la donación de 600 ducados de oro del rey Felipe II.

Las pequeñas celdas de día, algunas de las cuales hoy se pueden contemplar, adornadas como capillas, son del siglo XVI al XX, aunque la mayoría de las que se conservan son modernas.

Las estancias, con su mobiliario y objetos, nos explican cómo era la vida conventual. La cocina, situada junto al refectorio o comedor, utilizada desde el siglo XIV hasta 1983, es testigo del paso del tiempo y de las diferentes épocas.

El dormitorio es otro de los espacios más antiguos, del siglo XIV, junto con la iglesia y la planta baja del claustro, como vimos. El techo data del año 1533. Fue remodelado en 1990 siendo convertido en una espectacular sala de exposiciones.

Uno de los tesoros del monasterio sin duda es la capilla de San Miguel, decorada con pinturas murales realizadas en 1345 por el pintor Ferrer Bassa.

Fueron encargadas por la segunda abadesa del monasterio, sobrina de la reina Elisenda, Francesca ça Portella.

Con el tiempo la capilla tuvo diversos usos, fue archivo, fue utilizada como guardarropa –quedando ocultos los murales–, se abrieron ventanas… A finales del siglo XIX las pinturas fueron descubiertas y valoradas, interés que felizmente ha ido en aumento. En el siglo XX fueron restauradas por primera vez. Y en la actualidad han sido objeto de un largo y minucioso proceso de restauración.

La capillita, después de más de diez años cerrada al público, ha sido reabierta hace pocas semanas. La exposición Murales divinos los muestra espléndidos, intentando recordar lo que debió ser una estancia resplandeciente, envolvente, destinada a la meditación.

Bajo un techo-cielo estrellado, los murales de la diminuta estancia estaban destinados a deslumbrar con sus tonos dorados y plateados realizados con láminas finas de estaño, plata y oro, lamentablemente perdidos.

Los primitivos muros blancos, gracias a las pinturas de Ferrer Bassa, se transformaron en un intenso fondo azul para las escenas, azul de azurita, que con el tiempo y la aplicación de fijadores se fue oscureciendo. Gracias a la restauración ha recobrado parte de su esplendor.

Las pinturas, de carácter italianizante, innovadoras en su momento, fueron ejecutadas con una técnica mixta: al fresco y al seco. Se han conservado mejor los frescos que las realizadas al temple o al óleo, más afectadas por desprendimientos.

Los especialistas han considerado que tienen influencia de varios maestros, Giotto entre ellos. Los espacios representados son tridimensionales, con tratamiento de la perspectiva, y las figuras muy expresivas.

Varios paneles explican la iconografía que se inspira en las devociones marianas y representa la Pasión de Cristo, los gozos de la Virgen y varias figuras de santos. La narración discurre de izquierda a derecha en franjas.

Se han eliminado repintes y retoques antiguos que ocultaban el original.

La restauración también ha permitido descubrir los mármoles fingidos, puro trampantojo, del nivel inferior, antes tapados.

Por : Mercedes Gómez

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Más información:

Monasterio de Pedralbes

Murales divinos. Capilla de San Miguel Monasterio de Pedralbes. Ajuntament de Barcelona, 2018.

Retomamos la historia del pintor Juan Vicente de Ribera cuya vida y obra conocimos en el artículo Juan Vicente de Ribera, pintor madrileño. Entre otras facetas, el artista destacó por sus pinturas al temple, en la que se mostró heredero de las técnicas ilusionistas introducidas en España por Mitelli y Colonna.

Como vimos, en 1685, al morir su maestro Francisco Rizi, continuó su formación con Antonio Palomino con quien trabajó hasta aproximadamente 1700. Desde al menos un año antes ya había establecido sus primeros contactos con la Compañía de Jesús, a la que estuvo vinculado toda su vida y para la que realizó un buen número de obras. Una de ellas, la que ha dado origen a la revisión de su obra y su recuperación a raíz de su restauración en 1994, fueron las pinturas de la cúpula de la Capilla de las Santas Formas, en la antigua Iglesia del Colegio Máximo de la Compañía de Jesús, en Alcalá de Henares. Anteriormente habían sido atribuidas a Juan Cano de Arévalo. Las obras sacaron a la luz la firma del autor, Juan Vicente de Ribera.

Recordábamos en dicho trabajo el equívoco que arrastrado durante dos siglos provocó el olvido de este pintor, verdadero autor de la obra.

En esos momentos, estábamos en 2013, no pudimos visitar ni el Camarín de Nuestra Señora del Rosario en la iglesia de San Pedro Ad Víncula de Vallecas, ni la Capilla de San Ignacio en la iglesia del Hospital de Antezana en Alcalá de Henares, ambas en obras de restauración. Y ambas actualmente atribuidas a nuestro protagonista.

El Camarín de Nuestra Señora del Rosario en Vallecas por fin tuvimos el placer de conocerlo. Hoy os invito a visitar la Capilla de San Ignacio de Loyola en Alcalá de Henares.

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La Capilla de San Ignacio está situada a los pies de la iglesia del Hospital de nuestra Señora de la Misericordia, conocido como Hospital de Antezana. El origen de la casa se remonta al siglo XV, reformada y transformada en hospital en el XVI.

Hospital de Antezana (Hauser y Menet, h. 1910)

La primera Capilla de San Ignacio de Loyola se construyó en 1616 en recuerdo del santo que había llegado a Alcalá casi un siglo antes. En el Hospital estuvo alojado y trabajó como enfermero.

En 1667 fue ampliada y posteriormente decorada con pinturas murales, como decíamos atribuidas a Ribera, de las cuales quedan algunos restos.

Retablo de San Ignacio. Foto: Archivo Moreno (1893-1953) (IPCE)

El espacio que ocupa hoy la Capilla barroca corresponde a los dos pisos existentes en la época en que aquí vivió San Ignacio. El piso bajo, que ya sería alguna dependencia de la iglesia, y el piso superior que probablemente era el aposento que ocupó el santo. Eliminada la separación entre ambos pisos, quedó el lugar tal como hoy lo contemplamos.

La planta es rectangular, con una antecapilla cubierta con una bóveda de arista.

Y la capillita propiamente dicha cubierta con una cúpula sobre pechinas con linterna. Ambas estancias están separadas por un arco.

Las pechinas sobre las que se apoya la cúpula muestran la imagen de cuatro santos de la Compañía de Jesús: San Francisco de Borja, San Francisco Javier, San Luis Gonzaga y San Estanislao de Kostka.

Curiosamente, la Capilla se construyó en el siglo XVII en el interior de una edificación anterior, del siglo XVI. Debido a ello la cúpula queda oculta a la vista –sobresale la linterna–. Actualmente, tras las obras de rehabilitación del Hospital, durante las visitas guiadas que ofrecen, desde el patio se puede observar el exterior de la construcción de ladrillo que conforma la cúpula, en el interior de una de las habitaciones del piso superior.

La casa original del siglo XV fue transformada en el XVI para alojar el hospital de caridad, como comentamos.

El estudio de los materiales ha mostrado que los utilizados en la capilla corresponden al siglo XVII.

En el interior de la capilla, en el retablo dorado hay un cuadro de San Ignacio de Loyola pintado en 1669 por Diego González de la Vega, discípulo de Francisco Rizi –igual que lo fue Ribera por cierto–. Debajo hay dos tablitas que representan a la Virgen y Cristo con la cruz, que podrían ser del mismo autor.

Los muros laterales muestran restos de las pinturas murales realizadas al temple por Juan Vicente de Ribera que un día los decoraron.

En el lado izquierdo hubo una cartela, que recogió Cabello Lapiedra en 1922, que decía: ” I H S / ESTA CAPILLA FUE EL APOSENTICO / EN QUE VIVIÓ PARA / ASISTIR A LOS ENFER / MOS S. IGNACIO / DE LOIOLA.”

Cabello Lapiedra. Revista de Arte. 1922.

Igual que las pinturas de la cúpula, prácticamente todas las de la parte inferior de los muros se han perdido.

En la derecha, donde hay una ventanita que da al patio, se conserva algo más de los murales de Ribera. Jarrones, flores, guirnaldas y falsos mármoles se combinan con restos de arquitecturas fingidas.

Realmente es una pena que no se conserven y poder contemplar la recoleta capilla en todo su esplendor, pero en cualquier caso merece la pena acercarse a visitarla y por supuesto conocer la iglesia y sus obras de arte.

Por: Mercedes Gómez

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Hospital de Antezana. Visitas guiadas.
Calle Mayor, 46
Alcalá de Henares.

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Bibliografía:

VVAA. “El hospital de Antezana (Alcalá de Henares, Madrid): estudio arqueométrico y análisis arquitectónico de ladrillos y morteros”. En: X Congreso Ibérico de Arqueometría: 2013, Museo de Bellas Artes de Castellón.
ROMÁN, C. y FERNÁNDEZ, J. Datos históricos y evolución arquitectónica de la Fundación Antezana. Alcalá de Henares, 1996.
GALINDO, Natividad. “El pintor madrileño Juan Vicente de Ribera”. Boletín del Museo del Prado. Vol XV, nº 33, Madrid 1994.
CABELLO LAPIEDRA, L.M. “San Ignacio en Alcalá”. Arte Español, Madrid 1922.

La Basílica Hispanoamericana de Nuestra Señora de la Merced se encuentra en la calle General Moscardó 23, barrio de Cuatro Caminos, distrito de Tetuán, en la zona próxima al conjunto AZCA. Fue proyectada en 1949 en lo que entonces eran las afueras al norte de Madrid, en la prolongación del Paseo de la Castellana.

Recordemos que en los años 40, después de la guerra, se proyectó la creación o reforma de varios templos en Madrid. El de San Agustín, Espíritu Santo, Nuestra Señora de la Paz, Nuestra Señora de Covadonga… Y la Basílica Hispanoamericana dedicada a Nuestra Señora de la Merced.

Para esta última se convocó un Concurso de ideas cuyo motivo era la realización de un templo de la hispanidad compuesto por la iglesia y la residencia de los frailes de la merced, los mercedarios. Convocado el concurso, la Revista Nacional de Arquitectura publicó los trabajos presentados, siete en total.

Los proyectos de Miguel Fisac –de quien ya hemos visitado algunas de sus obras, entre ellas la iglesia de Santa Ana–, Luis de Villanueva, Manuel Muñoz Monasterio, Manuel Martínez Chumillas, Casto Fernández Shaw y Rodolfo García Pablos. El jurado encargado de calificarlo concedió por unanimidad el Primer Premio al trabajo presentado por los arquitectos Luis Laorga y Francisco Javier Sáenz de Oiza.

Sáenz de Oiza y Laorga casi nada más terminar sus estudios de arquitectura comenzaron a trabajar y juntos ganaron algunos concursos, uno de ellos este de la Merced. Serían los comienzos de una larga y fructífera carrera.

Los autores proponían una solución basilical clásica, adecuada al espacio alargado del solar, con un gran arco en la fachada principal, aunque alejada del puro historicismo. En el proyecto estaba previsto que la fachada estaría adornada con estatuas, como si fuera un retablo, que representarían escenas de la vida de la virgen realizadas en bronce.

Proyecto 1950 (Tesis Enrique Arenas Laorga)

Se anunció que el 12 de diciembre de 1949 a la una de la tarde sería colocada la primera piedra en presencia de todas las autoridades de la que sería una de las grandes iglesias de la Cristiandad debido a sus enormes dimensiones. En enero de 1951 terminaron las obras de cimentación.

(Foto de: twitter.com/Ls_Madriles)

La ejecución fue larga y problemática. Se paralizó durante largos periodos, los arquitectos no cobraban, se cambiaron algunas de sus propuestas; y las obras no terminarían hasta 1965. Al final Oiza y Laorga, que además de trabajar juntos eran amigos, acabaron también por tener problemas entre ellos, se separaron y renunciaron a su autoría.

Construida en piedra y bloques de hormigón no cabe duda de que se trata de un edificio imponente. Tiene 66 metros de largo, 35 de ancho y 42,5 de alto.

Bajo la nave de la iglesia se halla la cripta y a espaldas del templo, tras el ábside, se edificaron la casa parroquial y el convento.

La fachada principal está formada por el mencionado gran arco central, aunque a ambos lados del arco las dos torres proyectadas quedaron reducidas a dos calles lisas; y las esculturas que compondrían el retablo no llegaron a realizarse.

La entrada consta de tres puertas de hierro realizadas en 1970 por Joaquín Rubio Camín y Roberto Laorga; otras puertas del mismo material existen en los laterales. El hierro junto a la piedra y el hormigón son los materiales dominantes.

En el impresionante interior, con 25 metros de altura, la planta es de cruz latina. En los muros laterales hay dos grandes vidrieras lisas.

Otro de los muchos cambios obligados por motivos económicos y de todo tipo fue la cubierta. Los arcos de hormigón previstos fueron sustituidos por una estructura metálica que queda a la vista desde el interior y que se convirtió en una de las singularidades de la iglesia.

A ambos lados de la nave se encuentran las capillas, dedicadas a algunos de los paises hispanoamericanos.

El retablo de la Capilla mayor fue realizado en 1968 por Joaquín Rubio Camín. La figura principal es un Cristo crucificado acompañado de una serie de planchas de hierro y cadenas que dan a la obra un carácter abstracto.

El mismo escultor realizó también el fondo tras la imagen de la virgen, junto a Roberto Laorga que participó en muchos aspectos de la decoración interior, aunque estos también fueron modificados respecto al proyecto original.

La imagen de La Merced tallada en madera policromada fue realizada en 1970.

Es una copia de la virgen del siglo XIV que se encuentra en la iglesia de La Merced en Barcelona, patrona de esa ciudad.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

ARENAS LAORGA, Enrique. Luis Laorga, arquitecto. Tesis doctoral, ETSAM 2015.
GARCÍA GUTIÉRREZ, P.F – MARTÍNEZ CARBAJO, A.F. Iglesias de Madrid. La Librería, Madrid, 2006.
Diario ABC, 12 enero 1951

El belén barroco quiteño de Las Carboneras

 

Queridos amigos:

Un año más, os deseo una Feliz Navidad y que paséis unas muy felices fiestas.

En esta ocasión hablando de uno de los belenes más bonitos de Madrid, el belén barroco quiteño del Monasterio del Corpus Christi, más conocido como Las Carboneras. El monasterio es sin duda una de las joyas de la arquitectura y del arte barroco madrileños que ya ha cumplido sus cuatrocientos años de vida habitado por las monjas jerónimas. Su fundadora fue Beatriz Ramírez de Mendoza, bisnieta de Beatriz Galindo La Latina y de Francisco Ramírez el Artillero.

No se conoce exactamente la historia del belén ni cómo llegó al convento, pero sí se sabe que aquí se encuentra desde su fundación en 1605; se trata por tanto del belén más antiguo de Madrid.

Es de origen ecuatoriano y fue realizado a finales del siglo XVI o comienzos del XVII en su capital, Quito, en madera policromada al estilo barroco.

Se representan los misterios del Nacimiento y la Epifanía. Además hay dos personajes que eran habituales en los belenes en época de los Austrias aunque luego desaparecieron. Se trata de El Caballero de la Estrella, que guía a los magos y El Heraldo que con su trompeta anuncia la llegada del Gran Rey de reyes.

Visitadla esta Navidad, la iglesia de Las Carboneras acoge obras de arte deslumbrantes, siempre merece la pena, además estos días con el aliciente del delicado belén quiteño.

Y un año más, ¡muchas gracias! por vuestra compañía. Con el deseo de que el próximo año sigamos compartiendo historias madrileñas.

Muchos saludos y besos

Mercedes

La Capilla del Espíritu Santo, como ya vimos en los dos artículos anteriores dedicados a la Colina de los Chopos y al antiguo Auditorio de la Residencia de Estudiantes sobre el cual se construyó, fue encargada a Miguel Fisac en 1942.

Recordemos que, como explica la placa en su fachada, muestra influencia de la arquitectura de Asplund, el arquitecto sueco cuya obra conoció Fisac en su viaje por Europa, pero también elementos tradicionales de la arquitectura española como el gran óculo, los arquillos ciegos y el tambor cilíndrico con cúpula de media naranja.

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Se trata sin duda de una iglesia singular, pero no solo por su arquitectura sino también por la pintura y escultura que alberga en su interior.

El hecho de que el arquitecto se vio condicionado por la necesidad de respetar la planta y en la medida de lo posible los muros del antiguo auditorio, unido a su afán innovador a lo largo de toda su carrera, marcaron la creación de este templo.

A pesar de los planes iniciales los muros del auditorio no pudieron aprovecharse pues eran demasiado delgados para sostener el peso de las bóvedas proyectadas por Fisac. Se levantaron unos pilares nuevos, aunque se conservaron los muros del auditorio rebajados rodeando la capilla, quedando entre ambos unos pasillos que veremos más adelante.

La iglesia carece de los elementos tradicionales, la planta de cruz latina, crucero con cúpula, etc. El propio Fisac explicó que se había inspirado en algunos templos mozárabes en los que no existe crucero y la bóveda o la cúpula se alza sobre el presbiterio en cuyo centro se sitúa el altar.

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La única nave mide 21 metros de largo por 14 de ancho. En el interior dominan los tonos ocres, tanto en los mármoles como en la pintura de las paredes. El pavimento es de mármol color gris oscuro. Las hornacinas situadas en los arcos ciegos son de ágata de Conil, Málaga. Los materiales elegidos fueron todos de gran calidad.

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La cubierta está dividida en tres tramos separada por arcos fajones con bóvedas vaídas decoradas con pinturas al fresco.

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Los hermosos frescos son obra del pintor Ramón Stolz Viciano. Tuvimos ocasión de conocer a este pintor en nuestra visita al Real Cortijo de San isidro en Aranjuez en cuya ermita pudimos contemplar obras suyas.

Las pinturas en la bóveda del Espíritu Santo representan escenas bíblicas con personajes que encarnan las virtudes teologales, la Fe, la Esperanza y la Caridad.

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El bautismo del etíope, la presentación del Niño Jesús en el Templo, el buen samaritano, la Magdalena perdonada por Jesús, etc.

Stolz. Presentación del Niño Jesús en el Templo.

Stolz. Presentación del Niño Jesús en el Templo.

El ábside fue construido en ladrillo; mide 14 metros de diámetro y está cubierto por una cúpula sin linterna. Su altura total interior es de 31 metros. Aquí los colores son más cálidos, gracias a los mármoles empleados, de tonos rojos.

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El altar carece de retablo que fue sustituido por un fresco igualmente pintado por Stolz que representa la venida del Espíritu Santo sobre la Virgen y los Apóstoles el día de Pentecostés.

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Stolz es también autor de los frescos del Coro y las figuras del arco que une la nave con el presbiterio, así como de los cartones para las vidrieras situadas bajo las pinturas de las bóvedas.

Los frescos han sido restaurados por la Comunidad de Madrid.

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Bajo la pintura se ubicaron unos magníficos relieves, de piedra blanca, obra del escultor Juan Adsuara.

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El relieve central representa la Creación, a los lados la Anunciación y el Bautismo de Jesús.

Adsuara es también autor del frontal de bronce dorado en el altar de mármol, la puerta del Sagrario, el púlpito en madera y relieves sobre los confesionarios. Finalmente le encargaron la realización de las esculturas situadas en las hornacinas, San Isidoro y San Alberto Magno.

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Al presbiterio se abren dos puertas que permiten el acceso a los dos pasillos a los que nos referíamos al principio. La de la izquierda comunica con la sacristía y otras dependencias que dan a un pasillo desde el cual ya contemplamos el Claustro que se conserva del antiguo auditorio de la Residencia de Estudiantes.

A la derecha se construyó una pequeña Capilla de la Virgen que nos sorprende pues muestra un retablo barroco inesperado, obra de inicios del siglo XVIII.

La capillita tiene 13 metros de longitud por 3 de ancho, una pequeña cúpula con linterna y un presbiterio con el mencionado retablo.

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La imagen es la Virgen del Rosario, una preciosa talla del siglo XVII o de la misma época del retablo, principios del XVIII.

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Una vidriera realizada por la Casa Maumejean cubre uno de los ventanales que se abren a la fachada norte y, junto a la pequeña cúpula, da luz a la capilla con una espléndida imagen que representa la Inmaculada de Murillo.

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Estos son solo unos breves apuntes sobre la gran riqueza artística que esconde esta bella Capilla del Espíritu Santo que merece la pena descubrir.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía :

GARCÍA CUÉLLAR, Fidel. La obra artística de Fisac, Adsuara y Stolz en la iglesia del Espíritu Santo. CSIC, Madrid 2007.

Pintura mural de la Comunidad de Madrid. Comunidad de Madrid, 2015, pp. 526-528.

 

La villa de Pinto, situada a 20 km. al sur de Madrid, es una localidad que merece la pena ser visitada. Conocer su centro histórico, con calles que evocan su pasado, sobre todo las situadas alrededor de la Plaza de la Constitución, la imponente Torre en la que estuvieron presos la Princesa de Éboli y Antonio Pérez, los restos de la fábrica de chocolate la Compañía Colonial, la iglesia del convento de las Capuchinas, la ermita del Cristo del Calvario… y la iglesia de Santo Domingo de Silos.

La iglesia parroquial de Santo Domingo de Silos fue construida entre los siglos XVI y XVII, probablemente sobre un templo anterior románico que quizá a su vez pudo haber sido levantado sobre una mezquita. La historia de Pinto es muy antigua.

Vista de Pinto, anónimo (entre 1880-1912). Col. Ripollés. Comunidad de Madrid.

Vista de Pinto. Anónimo (entre 1880-1912). Foto: Colección Ripollés. Comunidad de Madrid.

Lamentablemente se perdió la fachada de finales del XVI, que al parecer estaba adornada con esculturas y columnas platerescas; la que hoy contemplamos es muy sencilla, de ladrillo y mampostería. A mediados del siglo XX también la torre se derrumbó y fue construida la actual.

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Pero su estructura primitiva sigue existiendo.

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En la esquina superior de uno de los muros de una parte de la construcción más tardía hay una inscripción, seguramente la fecha en que fue edificada, año 1698.

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El templo, muy hermoso, conserva elementos originales, y en su interior guarda rasgos góticos y renacentistas. Tiene planta rectangular con tres naves separadas por arcos de medio punto cubiertas por bóvedas de crucería.

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Además de su espectacular arquitectura posee varias piezas que sobresalen por su gran valor artístico.

La pila bautismal es quizá el elemento más antiguo de la iglesia.

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Bellísimo y también muy antiguo es el púlpito, realizado en la primera mitad del siglo XVI, labrado en piedra y yeso, así como los adornos del pilar al que se encuentra adosado. Se trata de una delicada, exquisita obra de arte enmarcada dentro del estilo manierista, siguiendo los modelos de Alonso de Covarrubias. La singular construcción está cubierta por un dosel, un templete con columnillas y una cupulilla.

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Adornada con grutescos y todo tipo de figuras fantásticas, humanas, animales y vegetales.

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El valioso púlpito fue restaurado en dos fases entre 2000 y 2001. Tras una limpieza general, eliminando una capa de cemento, se recuperaron los querubines perdidos bajo una capa de yeso, se consolidó y se protegió el conjunto con un barniz.

Púlpito (detalle) Foto: Comunidad de Madrid.

Púlpito (detalle) Foto: Comunidad de Madrid.

Otra de las joyas de esta iglesia es el retablo mayor de madera dorada y policromada. Como escribió Alfonso Pérez Sánchez, es un ejemplo magnífico de lo que puede considerarse etapa intermedia del gran barroco madrileño, en cuya creación intervinieron algunos de los grandes artistas de la época.

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La obra fue realizada en el segundo tercio del XVII por Pedro de la Torre con la colaboración de otro arquitecto y escultor toledano, Francisco González de Vargas. Contratado en 1637, su construcción terminó en 1653, siendo dorado por José Hernández entre 1653 y 1655. Finalizado el retablo se contrataron las pinturas.

Está formado por banco en la parte inferior, un cuerpo de tres calles, separadas por cuatro columnas de orden corintio con fuste estriado que sostienen un rico entablamento y ático en forma de cascarón en la superior.

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En la calle central y bajo una hornacina se ubica la escultura de Santo Domingo, realizada por Pedro de la Torre.

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En la bóveda del presbiterio sobre el retablo llaman la atención los frescos. Son un ejemplo pictórico muy original, no se trata estrictamente de pintura mural sobre revoco de cal y arena sino que se pintó sobre planchas de madera encastradas en los huecos o plementos entre los nervios, preparadas a modo de pinturas murales. Además de decoraciones vegetales, se pintaron dos figuras alegóricas, la Justicia y la Fortaleza.

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Las del retablo son pinturas al óleo, obra del madrileño Francisco Camilo y de Antonio de Pereda.

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Son obra de Pereda, a la derecha la Adoración de los Reyes y, debajo en el banco, la Visitación.

La Adoración de los Reyes

La Adoración de los Reyes

La Adoración de los pastores y se cree que el resto de óleos del banco o parte inferior pertenecen a Camilo.

La Adoración de los pastores

La Adoración de los pastores

El retablo fue restaurado en 2001 por la Comunidad de Madrid. Se realizó una limpieza general y se recuperó la policromía original que había desaparecido bajo un repinte. Fueron restauradas las pinturas, los frescos y como dijimos, el púlpito.

También son notables los retablos barrocos laterales, con excelentes pinturas y esculturas de los siglos XVII y XVIII. El de San Sebastián, Sagrado Corazón o del Cristo.

Ahora la iglesia va a ser restaurada en su totalidad, algo necesario debido al estado general. Mientras, el culto se celebrará en un nuevo espacio situado junto a la Sacristía, una antigua Sala capitular que hasta hace poco se utilizaba como salón de actos, conferencias, etc.

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Hoy la preciosa estancia abovedada del siglo XVII, cuyo exterior vimos al principio, se encuentra en obras con el fin de habilitarla como parroquia provisional hasta que finalicen las de restauración del templo que se prevén largas. Como es obligado se realizarán las correspondientes catas arqueológicas. Esperamos que los trabajos terminen lo más pronto posible y la iglesia brille en todo su esplendor.

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Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

CHUECA GOITIA, Fernando. “La iglesia de Santo Domingo de Silos, en Pinto (Madrid)”, Boletín de la Real Academia de la Historia. Tomo CLXXXII. Nº I. Año 1985.

Conservar y restaurar. Cuatro años de actuaciones. Comunidad de Madrid, 2003.

Pintura mural de la Comunidad de Madrid. Comunidad de Madrid, 2015.

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El Monasterio Real de la Visitación de Nuestra Señora, más conocido como las Salesas Reales, fue fundado en 1748 por la reina Bárbara de Braganza, esposa de Fernando VI.

Como ya contamos, al parecer uno de los motivos para la construcción de las Salesas por parte de Bárbara de Braganza fue la de poder disponer de un lugar de retiro en caso de que el rey falleciera y así quedar protegida frente a Isabel de Farnesio, la Reina Madre. La realidad fue que ella murió antes que él, en 1758, solo un año después de inaugurado el convento, a los 47 años. Al año siguiente, a los 45 murió el rey Fernando VI. Ambos, que estaban enamorados y deseaban seguir juntos, fueron enterrados en su fundación sin apenas haber podido disfrutarla.

El conjunto de las Salesas Reales estaba formado por el convento, los jardines, huertos y la iglesia.

El edificio, reconstruido tras el gran incendio sufrido en 1915, es actualmente la sede del Tribunal Supremo, uno de los más espectaculares de Madrid. Los Jardines ya no existen, pero sobre el antiguo Jardín de la Reina hoy día se encuentran los Jardines de la Villa de París, uno de los dos únicos casos singulares entre los desaparecidos jardines de conventos madrileños en los que se ha conservado su espacio ajardinado, recuerdo del pasado. El otro es el Huerto de las Monjas que también hemos visitado, ubicado en el lugar donde estuvo el Convento del Sacramento.

La iglesia, hoy Parroquia de Santa Bárbara, es el único elemento original que se salvó.

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Proyecto de François Carlier, las obras fueron dirigidas por Francisco Moradillo entre 1750 y 1758. Moradillo por entonces también construyó la Sacristía de los Caballeros, junto al convento de las Comendadoras de Santiago.

La fachada, rematada por un frontón, está formada por siete calles. Las tres centrales en su primer cuerpo forman el pórtico de entrada bajo tres arcos de medio punto que dan acceso al atrio.

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La fachada está ricamente decorada con esculturas de Giovanni Domenico Olivieri, que fue Escultor de Cámara de Fernando VI. Sin embargo las dos estatuas, San Francisco de Sales y Santa Juana de Chantal, son obra de Alfonso Giraldo Bergaz. Estos santos fueron, en 1610, los fundadores de la Orden de la Visitación.

El medallón o tondo central, en el que se representa la Visitación emblema de la Orden, sí es obra del italiano Olivieri.

El interior del templo igualmente atesora valiosas obras realizadas por los grandes pintores y escultores del último periodo barroco del siglo XVIII con algunos elementos del exquisito rococó francés, como el púlpito y la tribuna regia.

Su planta es de cruz latina, con una única nave.

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El retablo del altar mayor fue diseñado por el propio Carlier, realizado con lujosos mármoles verdes y bronce dorado. El lienzo es obra del pintor napolitano Francesco de Mura. A ambos lados, las esculturas de San Fernando y Santa Bárbara son obra de Olivieri.

A la izquierda se encuentra la mencionada tribuna regia, que comunicaba con el Cuarto Real, de madera dorada y cristal, con los escudos de España y Portugal en la parte superior.

Además de los altares laterales, el retablo mayor y otros detalles decorativos, destacan los monumentos funerarios de los reyes, Fernando VI y Bárbara de Braganza. Diseñados por Francisco Sabatini por encargo de su hermanastro y sucesor, Carlos III, la obra escultórica fue realizada por Francisco Gutiérrez (autor de varias obras en Madrid, entre ellas la diosa Cibeles de nuestra emblemática fuente) y Juan León.

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Monumento funerario Fernando VI

El crucero está cubierto por una cúpula sobre pechinas. A los pies, un coro alto.

Las pinturas murales realizadas al temple son obra de los hermanos González Velázquez, que realizaron entre 1755 y 1757, dirigidos por el italiano Corrado Giaquinto.

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Precisamente Giaquinto es el autor del primer cuadro a los pies en la Epístola, que una vez más representa a san Francisco de Sales y santa Juana de Chantal.

giaquinto

Llegando al crucero una puerta da acceso a un pasillo que lleva hasta la Capilla, llamada del Reservado, antiguo coro bajo de las monjas.

En dicho pasillo hay una bella Inmaculada Concepción de taller sevillano del XIX, inspirada en el estilo de Murillo.

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El retablo de la Capilla es de mármol, con una esplendorosa Sagrada Familia de Olivieri.

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A los pies se encuentra el sepulcro de doña Bárbara, situado a espaldas del de don Fernando.

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Monumento funerario Bárbara de Braganza

Los dos monumentos que guardan los restos de ambos están separados por una pared.

Se conserva el precioso suelo de marquetería de la Capilla, dicen, elegido por la reina.

En esta iglesia se encuentra otra creación del XIX, el mausoleo del General Leopoldo O´Donnell realizado por Jerónimo Suñol.

Son muchas las obras de arte que guarda este templo y merece la pena detenerse ante todas ellas.

A partir de 2010 tras la redacción de un Plan Director que asegurase su buena conservación se han acometido obras varias (en cubiertas, fachadas y la Capilla del Reservado ). Actualmente en su interior se están restaurando la caja del órgano y las pinturas murales.

Los grandes andamios en los que trabajan los restauradores ocupan los pies de la iglesia y toda la fachada delantera.

La caída del pebetero de una de las torres el año pasado sembró la alarma y se constató que la fachada principal estaba gravemente deteriorada principalmente debido al paso del tiempo.

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Se trata de una de las iglesias más notables y hermosas de Madrid, declarada Bien de Interés Cultural en 1979, espléndido ejemplo del arte del siglo XVIII, con elementos franceses, italianos y españoles.

Gracias al programa Abierto por obras de la Comunidad de Madrid actualmente podemos visitarla, incluida la Capilla del Reservado, normalmente cerrada, y conocer su historia gracias a las buenas explicaciones que nos ofrecen. Si el tiempo y las obras acompañan se puede subir al andamio exterior y contemplar de cerca las esculturas de la fachada.

Parroquia de Santa Bárbara
Plaza de las Salesas
Hasta el próximo 8 de diciembre
Inscripciones
en la web Abierto por obras.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

Abierto por obras, folleto.

Gª GUTIÉRREZ, P.F y MTNZ. CARBAJO, A.F. Iglesias de Madrid. Ed. La Librería. Madrid, 2006.

Después de una larga etapa de restauración, la parroquia de los Santos Justo y Pastor y Nuestra Señora de las Maravillas –cuya historia y riqueza ya contamos aquí hace más de tres años– vuelve a mostrarse espléndida, por fin libre de andamios, desde hace apenas dos semanas. Pude visitarla el pasado domingo 17 de julio.

maravillas dos de mayo

Una grata sorpresa fue que en la entrada, en los tablones de anuncios, se habían colocado planos, fotografías e información sobre la restauración.

maravillas entrada norte

La empresa encargada nos cuenta que se han acometido obras de saneamiento, reparación y consolidación de las cubiertas y fachadas “por encargo de la Parroquia de los Santos Justo y Pastor (Maravillas), Excmo. Arzobispado de Madrid”.

maravillas entrada

Se ha llevado a cabo un picado de los revestimientos de los muros exteriores con el fin de eliminar las viejas juntas de la fábrica de ladrillo y un rejuntado con mortero de cal.

maravillas ladrillos

Eliminados anteriores revocos, en los muros donde el ladrillo estaba muy deteriorado se ha aplicado un estuco con acabado de ladrillo fingido… creando en esa zona en realidad un gran trampantojo.

maravillas ladrillo fingido

Se ha restaurado la construcción de granito, incluido el pórtico, elementos ornamentales…

maravillas puerta

… las rejerías, ventanas, balcones y la puerta principal de maderas nobles.

maravillas puerta madera

En el interior también se han realizado obras de restauración y rehabilitación. Tras el desmontado del pavimento de losas de piedra se realizó una “excavación arqueológica con informe de actuación”, aunque no se informa de ningún resultado. En su lugar se ha instalado un solado de granito gris.

maravillas interior

La iglesia luce en todo su esplendor, únicamente llamó nuestra atención la ausencia de la imagen de Nuestra Señora de las Maravillas.

maravillas altar

Tras esta visita, solo habían pasado quince días, ayer leíamos en el periódico digital Somos Malasaña una noticia sorprendente, que la parroquia desaparece, se va a integrar en la vecina de San Ildefonso.

Efectivamente, esta misma mañana hemos podido leer el cartel colocado en la puerta que afirma que desde ayer día 1 de agosto la parroquia de los Santos Niños Justo y Pastor se ha unido a la de San Ildefonso y que la iglesia permanecerá cerrada hasta el próximo 6 de septiembre.

Con este traslado vemos que el peregrinaje de la histórica parroquia no ha terminado.

Recordemos, lo contábamos en el artículo hace tres años aquí, que la parroquia de San Justo, una de las más antiguas de Madrid, una de las Iglesias del Fuero anteriores a 1202, estaba situada entre la plaza del Conde de Miranda y la calle de San Justo, desaparecida a finales del siglo XVII… y que en 1890 la parroquia de los Santos Niños Justo y Pastor se trasladó a la iglesia de las Maravillas.

Ahora, ciento veintiséis años después, sufre un nuevo traslado, uniéndose a la de San Ildefonso.

Así, a partir de ahora, el hermoso templo de Nuestra Señora de las Maravillas, como también nos recuerda otro cartel, quedará solo como iglesia, no como parroquia.

Curiosamente, hace dos días, el 31 de agosto –un día antes del cierre– el diario El Mundo publicaba otro reportaje que incluía una entrevista al párroco, pero no se hablaba del traslado parroquial. Sí de su cierre en agosto en que se va a aprovechar para cambiar la instalación eléctrica y restaurar la imagen de la Virgen –que en la visita habíamos echado de menos–, para que pueda volver a su casa el próximo mes.

maravillas portico

Esperamos en septiembre poder visitar de nuevo esta hermosa e histórica iglesia y admirar su inmenso patrimonio artístico.

Por: Mercedes Gómez

 

 

 

En el siglo XVII el gran espacio de terreno existente junto al Prado de Atocha, actual Paseo del Prado, entre la Carrera de San Jerónimo y la calle de las Huertas, pertenecía al poderoso Duque de Lerma. Allí él construyó su casa principal y fundó dos conventos, el de los Trinitarios descalzos y el de San Antonio de padres Capuchinos. Antonio Mancelli los dibujó junto a sus Huertas y jardines.

Plano de A. Mancelli, 1623.

Plano de A. Mancelli, 1623.

El Convento de Trinitarios descalzos de la Encarnación fue fundado, como decíamos, por don Francisco Gómez de Sandoval, Duque de Lerma, valido de Felipe III, Cardenal de la Santa Iglesia de Roma, el 7 de abril de 1606, así consta en el Plano de Pedro Texeira.

Plano de P. Texeira, 1656 (detalle Iglesia)

Plano de P. Texeira, 1656 (detalle Iglesia Trinitarios)

El Convento de Padres Capuchinos de San Antonio lo fundó tres años después, en 1609.

El de los Trinitarios, que había pasado a estar bajo el patronato del duque de Medinaceli, se mantuvo más o menos tal como había sido creado hasta el siglo XIX pero durante la ocupación francesa a partir de 1808 fue casi destruido. Reedificado en tiempos de Fernando VII, en 1836 fue desamortizado y quedó sin uso hasta que en 1843 volvió a manos del duque de Medinaceli que lo cedió a las monjas del Caballero de Gracia.

Por otra parte a mediados del siglo también los terrenos comenzaron a sufrir transformaciones. Se abrió la prolongación de la calle Lope de Vega –antes llamada de Cantarranas– hasta el Paseo. Poco después en el solar resultante entre dicha calle y la de Huertas se edificó el famoso palacio de Xifré de estilo árabe. Y a principios del siglo XX tuvieron lugar la prolongación de las calles de Cervantes –antigua calle de Francos– y de Jesús –en el siglo XVII calle de los Trinitarios–, actual calle del Duque de Medinaceli. Así la posesión, la gran única  manzana 233, se convirtió en las cuatro manzanas actuales.

Plano L.Delage, 1915

Plano L.Delage, 1915

El Palacio de los duques de Medinaceli fue a su vez derribado para levantar el Hotel Palace. El de Xifré sobrevivió hasta los años 50, sustituido por la antigua Casa Sindical, actual Ministerio de Sanidad.

Pero volvamos al Convento, a los años finales del siglo XIX. La comunidad de padres capuchinos del vecino San Antonio del Prado, que recordemos también había sido fundado por el duque de Lerma y estaba igualmente bajo patronato del duque de Medinaceli, pasó a ocupar el edificio de los Trinitarios. Así fue como desde 1895 los Capuchinos custodiaron la imagen del Nazareno que se hallaba en la modesta Capilla de Jesús único vestigio al parecer de la antigua iglesia de los Trinitarios.

1932 medinaceli

Desaparecida iglesia de Jesús de Medinaceli. Archivo Ruiz Vernacci, fototeca Mº Cultura.

En 1917 Jesús Carrasco Muñoz-Encina proyectó el nuevo Convento de los Padres Capuchinos, situado junto a la iglesia en la actual plaza de Jesús nº 2 y con fachada a la calle de Lope de Vega 45. Se construyó entre 1917 y 1920 en parte del terreno del antiguo convento. El mismo arquitecto lo amplió en 1954.

convento capuchinos

En 1921 proyectó la actual Basílica de Jesús de Medinaceli. La antigua iglesia fue derribada.

Foto La Esfera, 1926.

Foto La Esfera, 1926.

Conocemos por la prensa de la época cómo era ese primer proyecto que no llegó a realizarse suponemos que entre otras razones por motivos económicos.

(Hemeroteca Mº Cultura 2006)

(Hemeroteca Mº Cultura 2006)

Las obras comenzaron pero en 1927 se acometió un segundo proyecto que no se terminó hasta 1929. Como leemos en una placa instalada en la fachada, la iglesia en su estructura actual fue inaugurada en 1930.

De estilo neo-barroco la fachada consta de dos cuerpos superpuestos coronados por un frontón y una cruz. El cuerpo inferior está dividido en tres partes, en el centro está la entrada principal.

2016 medinaceli fachada

En el cuerpo superior bajo un arco de medio punto y entre pilastras una bonita vidriera de la Casa Maumejean representa la Apoteosis del Cristo de Medinaceli.

medinaceli vidriera

El interior de planta de cruz latina tiene tres naves. Al fondo de la gran nave central en el altar mayor se encuentra el camarín que normalmente cobija al Cristo, excepto en momentos como la Semana Santa en que desciende para salir en procesión.

medinaceli tres naves

En la nave del Evangelio hay varias capillas. La mayor, en el crucero, dedicada a la Inmaculada Concepción, imagen de principios del siglo XIX procedente del Convento de San Antonio del Prado. A su derecha, tras una espléndida reja de forja del siglo XVII, se encuentra la capilla-panteón creada en 1953 para la familia del ducado de Medinaceli, obra del arquitecto Luis Gutiérrez Soto.

cerradura panteon

En ella se encuentran dos sepulcros de mármol con los restos del duque de Medinaceli Luis Jesús Fernández de Córdoba fallecido en el mes de julio de 1956 y su segunda esposa. En el centro la pintura de un Cristo Crucificado de fines del siglo XVIII. El techo está decorado con pinturas de Enrique Segura.

medinaceli panteon

Otras capillas de interés son la de la Divina Pastora y la de Nuestra Señora de la Divina Providencia con una escultura de la Virgen de la Leche obra de Mariano Bellver. Ambas proceden también de San Antonio del Prado. Y la última dedicada a San Antonio de Padua muestra una escultura de Mariano Benlliure, de 1945.

Sin duda la obra más valiosa y más antigua es la de Nuestro Padre Jesús Nazareno o Jesús del Rescate, más conocido hoy día como Jesús de Medinaceli.

La escultura es una talla sevillana de la primera mitad del siglo XVII. No hay certeza sobre quién fue su autor, tal vez Francisco de Ocampo o, más probablemente se cree por las características artísticas, Luis de la Peña. Es una imagen modelada de cuerpo entero, no de vestir, con los brazos articulados.

jesus medinaceli

Se cree que la escultura fue creada para los Padres Capuchinos de Sevilla que la llevaron a una ciudad en el norte de África para ser venerada por los ciento cincuenta soldados allí destinados. Hacia 1681 se encontraba en Mámora, conocida en España como San Miguel de Ultramar, pequeña colonia que por entonces se perdió. Los soldados y las imágenes, entre ellas el Nazareno, cayeron en manos de los musulmanes. Eran los últimos tiempos del reinado de Carlos II.

Después el Cristo fue recuperado, aunque sobre el precio no hay acuerdo y entramos en el terreno de la leyenda lo cierto es que volvió a España y luego llegó a Madrid, y que su historia a lo largo de sus casi cuatro siglos de vida ha sido muy azarosa.

Primero llegó al Convento de los Trinitarios descalzos de Sevilla, de ahí en 1682 al Convento de la misma Orden en Madrid. Su Capilla fue inaugurada en 1689. Por entonces se realizaron numerosas copias.

jesus cuerpo entero

A causa de la guerra de la Independencia sufrió varios traslados, a los Basilios en la calle Desengaño, San Martín… tras la desamortización en 1836 fue llevado a la parroquia de San Sebastián. En 1845 el duque solicitó su vuelta al convento de Trinitarios lo cual consiguió al año siguiente.

En el inicio de la guerra civil los religiosos temieron por la imagen y la escondieron. En 1937 un batallón republicano estableció su cuartel en este convento, y una mañana buscando madera para calentarse en el sótano encontraron la caja con el Cristo y, después de una restauración de urgencia pues le había afectado la humedad, la valiosa escultura fue trasladada al Museo del Prado. La imagen fue una más de las obras salvadas por las tropas republicanas que las entregaron a la Junta de Incautación del Tesoro Artístico Nacional. Jesús de Medinaceli viajó con los cuadros y otros elementos del Patrimonio a Valencia, posteriormente a Francia y en 1939 se expuso en Ginebra en la Sociedad de Naciones junto con algunas pinturas del Prado. En mayo de 1939 regresó a Madrid.

Además de su gran valor histórico y artístico, fue y sigue siendo sin duda una de las imágenes religiosas más veneradas en Madrid.

Del convento de los Trinitarios del siglo XVII y su iglesia, así como de la casa del duque de Lerma, no quedan apenas vestigios. Como vimos, fue todo sustituido por las nuevas construcciones y otros edificios que a su vez fueron derribados para levantar los actuales.

Parte de la antigua manzana 233 desde el Paseo del Prado

Parte de la antigua manzana 233 desde el Paseo del Prado

En el pavimento del Paseo del Prado, frente a la calle de las Huertas, unas losas de distinto color al de la acera marcan la situación y la planta del torreón que allí se levantaba, en la cerca que rodeaba el convento.

Texeira 1656 (detalle torreón)

Texeira 1656 (detalle torreón)

 

Paseo del Prado 2016

Paseo del Prado 2016

Estas losas y una placa colocada en 2003 son el único recuerdo de los restos arqueológicos hallados durante unas obras de las que no he logrado conseguir información.

placa torreon

Pero sobre todo se conserva la imponente presencia de la imagen de Jesús tallada en Sevilla en las primeras décadas del siglo XVII y llegada a este convento posiblemente, según los padres Capuchinos, el 21 de agosto de 1682.

jesus medio cuerpo copia

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

La Esfera 18.3.1922 y 27.3.1926 ; Hoja del Lunes 16.7.1956
García Gutiérrez, P.F. y Martínez Carbajo, A.F. Iglesias de Madrid. Ed. La Librería, Madrid 2006.
Azorín, Francisco. El Madrid romero y devoto. Ed. La Librería, Madrid 2006.
Folleto HH.MM. Capuchinos

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