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Miguel de Cervantes Saavedra nació en 1547 en Alcalá de Henares. Su vida fue bastante azarosa, una buena parte de la cual pasó en Madrid. Además de monumentos, placas y lápidas varias dedicadas al gran escritor, dos recuerdan que vivió en la Villa, aunque don Miguel tuvo aquí al menos hasta ocho domicilios distintos, que recorreremos tal vez otro día, casi todos en el mismo barrio, el hoy llamado Barrio de las Letras.

Una de esas lápidas se encuentra en su última casa alquilada en la calle de Francos, hoy de Cervantes nº 2, esquina calle del León, donde murió el 22 de abril de 1616.

Calle de Cervantes nº 2

Calle de Cervantes nº 2

Aunque no tanto como su vida terrenal, los restos de Cervantes han sufrido bastantes avatares, ligados a la historia de la iglesia del Convento de las Trinitarias.

Últimamente se ha hablado mucho de don Miguel, sobre todo de sus huesos, con motivo de su búsqueda en dicho Monasterio de San Ildefonso y San Juan de Mata de Trinitarias descalzas, en el nº 18 de la cercana calle de Lope de Vega.

Miguel de Cervantes fue enterrado en la primitiva iglesia del monasterio, tal como él mismo había solicitado. Pero con motivo de la construcción del nuevo convento y su templo -los que hoy podemos contemplar-, se desconocía el lugar exacto en que se encontraban sus restos.

Gracias a los documentos localizados por el historiador Francisco Marín Perellón se ha sabido que en algún momento fueron trasladados a la cripta, bajo el templo actual, donde se encontraron los huesos de varios cuerpos. Según han afirmado los investigadores existen “certezas históricas, documentales, arqueológicas y de arqueología forense” de que algunos de ellos, aunque no se haya podido precisar cuáles, corresponden a Cervantes y su esposa Catalina de Salazar.

El antiguo Convento de las Trinitarias descalzas de San Ildefonso fue fundado por doña Francisca Romero Gaitán en 1612.

Plano de A. Mancelli, 1623 (detalle)

Plano de A. Mancelli, 1623 (detalle)

Doña Francisca era hija del capitán Juan Romero, así consta en el plano de Pedro Texeira, que representa el Convento con el nº XLVIII.

La Comunidad de religiosas ocupó unas casas compradas por la fundadora, luego casas 11 y 12 de la que sería manzana 230, en la calle de las Huertas con vuelta a la calle de Cantarranas, actual Lope de Vega.

La primitiva iglesia, que debía ser muy modesta, se encontraba en la zona más al este de la manzana, junto a la actual Costanilla de las Trinitarias.

huertas trinitarias

Solo seis años después de la fundación, en 1618 los conflictos provocaron que doña Francisca abandonara el patronato. A partir de entonces el Convento tuvo bastantes problemas, buscó un nuevo patrono, pero no lo encontró hasta 1630. María de Villena y Melo, marquesa viuda de la Laguna, afrontó con sus rentas y bienes en Castilla y Portugal la dotación de la comunidad de Trinitarias Descalzas.

María de Villena murió al año siguiente y los conflictos continuaban. Francisca Romero, que presentó una demanda para recuperar sus casas y, por otra parte, la sublevación de Portugal en 1640, impidieron que el dinero de su legado llegara al convento. Hasta 1668 en que se firmó la paz de Lisboa y se pudo comenzar la construcción del nuevo templo. Ese año Marcos López proyectó la iglesia que construyeron José de Arroyo y Miguel Chocarro entre 1673 y 1698.

Hacia 1694 se emprendió la construcción del convento, que se prolongó hasta 1730. Las obras fueron iniciadas por Francisco Ruiz y finalizadas por Juan Ruiz. Entonces la antigua iglesia fue demolida. Así, ambas iglesias coexistieron durante más de treinta años.

Desde el siglo XIX una lápida de mármol, obra del escultor Ponciano Ponzano, ya recordaba que allí yacía Cervantes, por última voluntad.

fachada y lapida cervantes

La entrada a la iglesia tiene lugar por un pórtico con tres arcos de medio punto, con rejas de forja de finales del XVII.

nartex trinitarias

Sobre ellos, un relieve con la Imposición de la casulla a San Ildefonso, y encima el escudo de la orden trinitaria. A ambos lados, los escudos de los marqueses de la Laguna, los segundos fundadores.

La inauguración de la nueva lápida en el interior del templo tuvo lugar el pasado día 11 de junio. El día anterior se habían depositado tres urnas con parte de los restos hallados durante las investigaciones de los cuerpos enterrados entre 1613 y 1630 en la primera iglesia de las Trinitarias, luego trasladados a la cripta, entre los cuales se encuentran los que podrían pertenecer a Cervantes. Se celebró una ceremonia de reentierro jurídico.

La lápida ha sido colocada en los pies del templo, junto a la entrada, en el lado del evangelio, a la izquierda.

lapida cervantes

La inscripción dice que “Yace aquí Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616)”, a continuación un texto, propuesto por la Real Academia Española, que procede de una de sus obras, Los trabajos de Persiles y Sigismunda (1616):

El tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y, con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir”.

lapida cervantes hoy copia

A propósito de todo esto, en el vestíbulo del Museo de Historia, en la calle de Fuencarral hasta el próximo 27 de septiembre, se puede visitar una pequeña exposición Cervantes a la luz. Imágenes del hallazgo.

expo cervantes

Museo de Historia

Pero volvamos al templo, que guarda algunas obras de gran valor artístico.

A continuación de la nueva lápida dedicada a Cervantes, la primera capilla en el lado del Evangelio exhibe un Cristo de las enagüillas, copia del Cristo de Burgos. La siguiente, una pintura del siglo XVII de Alonso del Arco, Visión de San Felipe Neri, arriba, San Ignacio de Loyola, y en el altar una bella talla de la Inmaculada, atribuida a Sebastián Herrera Barnuevo.

Inmaculada

En el crucero, frente a los retablos a ambos lados del Altar Mayor, dos lápidas recuerdan a los segundos fundadores, el marqués de la Laguna, Sancho de la Cerda, y la marquesa María de Villena.

El altar-retablo lateral, en este lado del Evangelio, del siglo XVIII y estilo churrigueresco, está dedicado al Cristo de la Piedad, obra de 1715, de la escuela castellana.

retablo cristo piedad

Dos pequeñas tallas ubicadas a ambos lados, una Magdalena y un San Pedro de Alcántara, atribuidos a Pedro de Mena.

magdalena

Llama la atención una Piedad sobre la puerta del Sagrario, bajo el Cristo, una tabla flamenca del siglo XV.

piedad xv

El Retablo Mayor dedicado a San Ildefonso, es obra de Manuel de Mesa, del siglo XVIII. Las esculturas a ambos lados, de San Juan de la Mata y San Félix de Valois, fundadores de los Trinitarios en el siglo XII, son obra de Manuel Correa (1659), escultor portugués considerado discípulo de Manuel Pereira.

Además de la que se encuentra en la fachada del convento, como vimos, y de la nueva, sobre la ventana enrejada del Coro bajo junto al altar mayor, sobre la cripta, hace tiempo que ya existía una lápida recordando que Cervantes yacía en este monasterio, junto a su esposa Catalina de Salazar, su hija Isabel y Sor Marcela de San Félix, hija natural de Lope de Vega, como lo fue la de Cervantes.

lapida cervantes antigua

En algún momento se tachó el nombre de la hija de Cervantes, y sorprendentemente, así continúa.

Al otro lado, el retablo de San Juan Bautista de la Concepción, junto a la puerta de la Sacristía. En la primera capilla de la Epístola, hallamos la Visión de San Agustín, lienzo de 1669, de Juan Espinosa de los Monteros. A continuación, en los pies, el altar de Santa Cecilia, con una pintura flamenca de Van Aken, del XVII.

El Monasterio de San Ildefonso y San Juan de Mata, situado en la Calle de Lope de Vega nº 18, con fachadas a la Costanilla de las Trinitarias y la calle Huertas, es Bien de Interés Cultural desde 1943, y la Iglesia desde 1921.

No demasiado lejos de su último domicilio, donde murió, ni del Convento de las Trinitarias, donde fue enterrado, en el Paseo del Prado en la verja del Jardín Botánico hay otra placa municipal en homenaje a Cervantes, mi preferida, en la que unas líneas de su Viaje del Parnaso dicen :

“Adiós Madrid; adiós tu Prado y fuentes
que manan néctar, llueven ambrosía…”

placa adios madrid

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

COAM. Guía de Arquitectura. Madrid, 2003.
Guerra de la Vega, Ramón. Guía para visitar las iglesias y conventos del antiguo Madrid. Madrid 2009.
García Gutiérrez, P.F. y Martínez Carbajo, A.F. Iglesias conventuales de Madrid. Ed. La Librería, Madrid 2011.
memoriademadrid
Proyecto Cervantes: búsqueda, localización y estudio osteológico de los restos mortales de Don Miguel de Cervantes. Informe ejecutivo de la segunda fase 2015. Ayuntamiento de Madrid.
Cervantes, reenterrado solemnemente”. El País, 12 de junio de 2015.

 

La Iglesia de San Antón, en la calle de Hortaleza nº 63, ha abierto sus puertas.

La Fundación Mensajeros de la Paz, tal como ellos mismos cuentan en su web, se ha hecho cargo del templo y “va a emprender en sus instalaciones un ambicioso proyecto religioso, social y cultural, con atención permanente; abierto a todos, y en el que todos caben”. Y así es, todo el mundo es bienvenido, incluidos los animales de compañía. Durante todo el día, todos los días del año.

san anton entrada

Una iglesia abierta a todas aquellas personas que lo necesiten. No solo ayuda religiosa, sino de todo tipo, social, psicológica… alimentos, un ropero, simplemente un café si hace falta… y adaptándose a la vida actual, hay hasta wi-fi, conexión gratuita a internet, y modernas pantallas de televisión.

Los cepillos están abiertos, bajo el lema “deja lo que puedas, coge lo que necesites”.

Se puede colaborar de muchas maneras, además de estos cepillos hay una máquina para realizar donaciones similar a la que la Fundación instaló las dos últimas Navidades en el cercano Humilladero de la calle Fuencarral con el fin de comprar alimentos para las familias que más lo necesiten. El objetivo es ayudar a cubrir las necesidades espirituales y también las necesidades básicas.

Y no han olvidado que la iglesia construida en el siglo XVIII es un Bien de Interés Cultural, por lo que consideran que debe estar abierta igualmente a la Cultura y a todos los madrileños y visitantes interesados en conocer el valioso patrimonio que alberga.

La iglesia de las Escuelas Pías de San Antón, hoy convertidas en sede del Colegio de Arquitectos de Madrid, fue proyectada hacia 1735 por Pedro de Ribera. Su fachada se perdió en el siglo XIX cuando se construyó el colegio.

La nueva fachada que podemos contemplar hoy es de estilo neoclásico, del gusto que imperaba en la época. Sobre la portada, en una hornacina, se situó una escultura de San Antonio Abad.

san anton fachada

Sí se conserva la espléndida planta barroca con las formas curvas de las capillas ideadas por Ribera.

san anton interior

Un cartel en la entrada, junto a una mesita camilla que ofrece un café solidario (“si necesitas un café pero no puedes pagarlo, sírvetelo; si puedes, deja pagado otro para otra persona”), explica brevemente la historia del edificio y las obras más importantes.

Además, junto a las piezas de mayor valor artístico se ha colocado un cartel explicativo.

En el lado de la epístola, a la entrada a la derecha, en la pequeña Capilla del Santísimo se encuentra una Inmaculada del siglo XVIII, del tipo de la escuela de Pedro de Mena.

san anton inmaculada xviii

A continuación un Sagrado Corazón de Jesús moderno, salvado del gran incendio de 1995, que estaba colocado en la escalera monumental del Colegio. En la segunda capilla, una copia del cuadro que Francisco de Goya pintó en 1819, la Última comunión de San José de Calasanz, en su última época, la misma en la que realizó las Pinturas negras, en su Quinta cercana al Manzanares. Acompañan a esta pintura las Reliquias de San Antón y de San Valentín.

capilla reliquias

El Altar mayor reconstruido igual que la fachada en los inicios del XIX, es neoclásico. En la gran hornacina central la imagen de San Antonio, de finales del siglo XVIII.

altar san anton

En la primera capilla del lado del Evangelio se encuentra un San José que procede del Convento de Agozinantes de San Camilo de la calle Fuencarral, al parecer obra de finales del XVII de Sebastián Herrera Barnuevo, artista madrileño que tuvo entre otros cargos el de Maestro Mayor de Obras Reales con Felipe IV.

En la cuarta y última capilla un magnífico Cristo de los niños, talla anónima del siglo XVII próxima al estilo de Gregorio Fernández, autor al que algunos autores atribuyen la obra.

san anton cristo xvii

Sobre esta capilla contemplamos un órgano del siglo XIX.

cristo y organo

Es sin duda un proyecto muy bonito, ejemplar. Aparte las creencias religiosas, toda una lección en estos tiempos que vivimos. Hay que tener, además de buenas intenciones, mucha confianza en los demás.

Confianza, solidaridad y cultura en uno de los templos barrocos más notables de Madrid.

Por Mercedes Gómez

 

Según recoge la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos publicada en enero de 1900, en la escritura del Patronato del Real Convento de religiosas Carmelitas descalzas de Santa Teresa consta que “fundaron este convento en el año 1683 don Nicolás Gaspar Felipe de Guzmán, Príncipe de Astillano, y su mujer doña María Álvarez de Toledo en unos terrenos que habían comprado al efecto en el titulado Jardín del Príncipe de Parma, calle del Barquillo, junto al Convento de Mercedarios descalzos de Santa Bárbara, trasladando a aquel la comunidad que antes residía en Ocaña.”

Plano de Texeira, 1656 (detalle)

Plano de Texeira, 1656 (detalle)

Bajo la dirección de la Madre María Francisca de los Ángeles, impulsora de la creación del convento en Madrid, ocho monjas fundadoras salieron de Ocaña el 8 de septiembre de 1684.

Cuenta Álvarez y Baena en su Compendio histórico de las grandezas de la Coronada Villa de Madrid­ que las religiosas entraron en el convento -que fue fundado contando con el apoyo de la reina doña María Luisa, esposa de Carlos II-, tomando posesión el 9 de septiembre de 1684, al anochecer.

Solo cinco años después, en 1689 falleció el patrono-fundador legando obras de arte muy valiosas. Alhajas y objetos litúrgicos; una tapicería “bordada de realce, de oro y plata”; una Inmaculada de Pedro de Mena; y preciosas pinturas.

El Príncipe de Astillano también legó a las Carmelitas los terrenos donde se había construido el convento y la huerta que habían sido de su propiedad; el cenobio pasó a estar bajo patronazgo del rey Carlos II, el que le admitió con singular gusto año de 1689, y desde entonces con el favor de sus Majestades fue uno de los principales Monasterios de la Corte.

Ya en tiempos de Felipe V, en los comienzos del siglo XVIII la iglesia fue derribada y en 1719 se construyó una nueva.

Era la gran manzana 280, situada junto a la Cerca entre la Puerta de Santa Bárbara y la de Recoletos, ocupada por los Conventos de Santa Bárbara de padres mercedarios descalzos, que había sido fundado en 1606; el de las Salesas, de 1748; y el de Santa Teresa, que ocupaba la casa nº 5 que, recuerda la Planimetría General, fue terreno del Príncipe de Astillano, quien hizo donación de el para la fundación del convento de religiosas de Santa Teresa.

Plano de Espinosa, 1769 (detalle)

Plano de Espinosa, 1769 (detalle)

La manzana correspondía a los terrenos que hoy delimitan las calles Génova, Recoletos, Fernando VI y Santa Bárbara.

No hay muchos datos sobre la iglesia, pero se sabe que era de cruz latina, y, según Álvarez y Baena, que era capaz y hermosa. Sí se conocen algunas obras que hubo en su interior.

Convento de Santa Teresa (Foto Museo de Historia , memoriademadrid.es)

(Foto Museo de Historia , memoriademadrid.es)

El rey Felipe V donó el Retablo mayor en cuyo camarín central se situó la Transverberación de Santa Teresa. La Biblioteca Nacional guarda un dibujo sobre papel del proyecto del retablo.

Anónimo (1700-1730) (BNE)

Anónimo (1700-1730) (BNE)

Sobre él se situó la pintura Transfiguración del Señor, copia de la obra de Rafael, un gran cuadro de altar del maestro italiano, que había sido adquirido por Ramiro Núñez de Guzmán y cedido por su hijo Nicolás a las Carmelitas de Santa Teresa.

En 1868, tras la revolución y caída de la reina Isabel II, las monjas fueron obligadas a abandonar el Convento, pudiendo llevarse escasas pertenencias al parecer. Se refugiaron en el vecino Monasterio de las Salesas, del que se conserva su iglesia, actual Parroquia de Santa Bárbara. Ambas comunidades fueron expulsadas y trasladadas al Convento de Concepcionistas de El Pardo.

En 1869 el Convento de Santa Teresa de Madrid fue derribado. En su lugar fueron abiertas las calles de Argensola, Campoamor, Justiniano y Santa Teresa, esta última único recuerdo del antiguo monasterio.

En el Pardo estuvieron las Carmelitas hasta 1894 en que se trasladaron a su nuevo Convento levantado en la calle de Ponzano, distrito de Chamberí, donde continúan. Igual que en el siglo XVII el convento se había situado en los límites de la villa, junto a la Cerca, nuevamente a finales del siglo XIX el edificio fue construido en las afueras, en lo que entonces eran los límites de la ciudad, en una zona aún con escasas edificaciones junto al foso del Ensanche.

Por la misma época sus antiguas vecinas, las Salesas Reales, se trasladaron también a su nuevo convento de la calle de Santa Engracia.

Comenzó la construcción del nuevo Convento de Santa Teresa y su iglesia hacia 1870, finalizando en 1893, fecha que figura en la entrada. Situado en la calle de Ponzano 79 esquina María de Guzmán 26, su exterior de ladrillo es de estilo neomudéjar.

Calle Ponzano, 79

Calle Ponzano, 79

Sobre el arco de medio punto de la entrada en el interior de una espadaña hay una escultura de piedra de Santa Teresa. Otra espadaña en la fachada a María de Guzmán aporta un cierto equilibrio al sobrio conjunto. La cúpula está cubierta por tejado de pizarra, con ventanas con arcos de medio punto, rematada por las tradicionales bola, veleta y cruz de forja.

espadaña santa teresa

El interior del templo, de una sola nave, es neobarroco, rememorando las históricas iglesias barrocas madrileñas.

nave iglesia teresa

Las pinturas de las pechinas de la cúpula son de comienzos del XIX, del mismo autor que el cuadro situado en la parte superior del altar mayor. Debajo, una Transverberación de Santa Teresa de cartón piedra, del siglo XX, imitando los modelos barrocos. Y en la zona inferior, a ambos lados del sagrario, hay dos esculturas, una Santa Teresita de los talleres de Olot y un San Juan de la Cruz del siglo XVII, una de las escasas obras procedentes del antiguo convento.

san juan de la cruz

Otra es la imagen de Nuestra Señora de Europa, escultura de vestir del siglo XVIII, que se encuentra en un retablo en el lado del Evangelio. El Niño es moderno pues el original se perdió durante la guerra civil.

virgen de europa

Por otra parte, en la exposición recientemente visitada en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, El triunfo de la imagen, con obras restauradas por la Comunidad de Madrid, cinco de ellas pertenecen a este convento, alguna quizá también procedente del histórico monasterio.

La obra más antigua, una delicada y tierna Virgen con el Niño, anónimo flamenco del Taller de la ciudad de Malinas, antigua capital de los Países Bajos. Realizada a finales del siglo XV en madera dorada, esgrafiada y policromada.

Un Manuscrito apógrafo de Santa Teresa de Jesús : Camino de Perfección, anónimo español del siglo XVI con anotaciones de la propia Santa Teresa. Las cubiertas de plata son de 1755. Se trata de una de las tres copias del texto original autógrafo de Santa Teresa, la llamada copia de Madrid, una de las tres más importantes por tener anotaciones de la autora, junto con la de Salamanca y la de Toledo. Se cree debió llegar al Monasterio de la mano de la Madre María de San Jerónimo que en 1591 fue desde el Convento de San José de Ávila al de Santa Ana de Madrid y en 1595 a la fundación de Ocaña. Desde aquí las Carmelitas descalzas llevaron esta y otras reliquias de la santa al convento madrileño.

La Inmaculada Concepción de Pedro de Mena, 1686, en madera policromada (124 x 40 x 20). Igual que la Virgen y el Niño medieval, es la primera vez que se expone en España.

pedro de mena2

P. de Mena. Inmaculada (1686).

Como la Adoración de los pastores (Nacimiento) de Luisa Roldán, La Roldana, realizada en terracota policromada durante su etapa madrileña. La última obra es la Transverberación de Santa Teresa de Jesús, de 1725, creada por Nicola Fumo en madera policromada (104 x 70 x 30), igualmente expuesta por vez primera.

santa teresa

N.Fumo. Transverberación de Santa Teresa de Jesús (1725).

Se cree que también procede del primitivo convento de la calle del Barquillo.

Otra de las joyas que se conservan es parte de la tapicería o Colgaduras bordadas en sedas y oro que mencionamos al principio, que habían pertenecido a la Princesa de Astillano, madre del fundador. El Museo Arqueológico Nacional guarda nueve piezas, en cada una de las cuales se representa una galería con sus balaustres, cubierta por un emparrado que está sostenido por cuatro columnas salomónicas.

Paño de las Colgaduras del Convento de Santa Teresa (4,70 x 4,75) (MAN) (Foto Revista de Archivos)

Paño de las Colgaduras del Convento de Santa Teresa (4,70 x 4,75) (MAN) (Foto Revista de Archivos)

La extraordinaria pintura la Transfiguración del Señor, después de la revolución de 1868 pasó al Museo de la Trinidad, y de ahí al Museo del Prado donde hoy se puede contemplar.

G. Penni (taller de G. Romano) (1520-28) (396 x 263 cm) (Foto Museo del Prado)

G. Penni (taller de G. Romano) (1520-28) (396 x 263 cm) (Foto Museo del Prado)

El cuadro de grandes dimensiones preside la gran Sala 49 dedicada a la pintura italiana, junto a otras pinturas del propio Rafael.

Este año en el que se conmemora el nacimiento de Teresa de Cepeda y Ahumada, Santa Teresa de Jesús, que tuvo lugar en 1515 en Ávila, reformadora de la orden carmelitana y escritora mística, que nunca pudo fundar un convento en Madrid, merece la pena conocer la historia del Real Monasterio de Carmelitas descalzas madrileño y las riquezas artísticas que atesora; visitar el Museo del Prado, la exposición en la Real Academia de Bellas Artes ya recomendada y, por supuesto, la bella Iglesia de Santa Teresa en la calle de Ponzano, heredera del Barroco madrileño.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

J.A. Álvarez y Baena. Compendio histórico de las grandezas de la coronada villa de Madrid, Corte de la Monarquía de España. Madrid, 1786. pp. 176-77.
V. Vignau. “La Colgadura del Convento de las Carmelitas Descalzas de Santa Teresa de Madrid”, en Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, Madrid, tomo IV, año 1900, nº 1. pp 31-48.
J. Sánchez Amores. “Las colgaduras bordadas del convento de Santa Teresa de Jesús, de Madrid, en el Museo Arqueológico Nacional”. Boletín del Museo Arqueológico Nacional, 3, nº 2, 01-feb-1985, pp. 177-193.
P.F. García Gutiérrez y A.F. Martínez Carbajo. Iglesias conventuales de Madrid. Ed. La Librería, Madrid 2011.
Catálogo exposición Real Academia de BBAA de San Fernando, El triunfo de la imagen. Tesoros del arte sacro restaurados por la Comunidad de Madrid. Madrid 2015.

Doña Catalina Téllez, camarera de la reina Isabel la Católica, en 1510 fundó una Casa de Recogimiento cerca de una de las Puertas de la Villa, la de Valnadú, próxima al Alcázar; en la actual calle de Carlos III, junto a la Plaza de Oriente. Fue el origen del Convento de Santa Catalina de Sena o Siena, institución histórica de azarosa vida a lo largo de cinco siglos cumplidos.

En 1574 las beatas convertidas en religiosas, habiendo adoptado la regla de Santo Domingo, se trasladaron a la actual plaza de los Mostenses, donde luego se instalarían los religiosos premostratenses de San Norberto, de modo que las monjas se vieron obligadas a sufrir un nuevo cambio de domicilio.

En 1610 se instalaron entre la Carrera de San Jerónimo, la calle del Prado y la de Santa Catalina, que conserva el nombre en recuerdo de la santa italiana que había vivido en el siglo XIV. Este Convento de Santa Catalina de Sena fue uno de los dos conventos construidos por el poderoso Francisco Gómez de Sandoval duque de Lerma, ambos comunicados con su casa de recreo en el Prado de San Jerónimo por un pasadizo volado.

Durante la guerra de la Independencia fueron expulsadas y en 1824 el convento fue demolido. Las dominicas se mudaron, una vez más, en esta ocasión al Palacio de Santisteban en la calle del Nuncio. Poco después, gracias a la donación del duque de Medinaceli de un edificio de su propiedad, la Comunidad fue trasladada a la calle del Mesón de Paredes en el barrio de Embajadores.

Sobre el solar que desde el siglo XVI y a lo largo del XVII estuvo ocupado por varias casas de diferentes propietarios, en el siglo XVIII el Conde de las Torres edificó su palacio.

Plano de Pedro Texeira (1656)

Plano de Pedro Texeira (1656)

Era la casa nº 11 de la manzana 56, con fachada a las calles de Cabestreros (hoy Mesón de Paredes) y de la Comadre (actual calle del Amparo). El edificio fue habilitado para acoger a las religiosas.

Plano del General I. de Ibero (h.1875)

Plano del General I. de Ibero (h.1875)

Las monjas dominicas lo abandonaron a mediados del pasado siglo XX.

Los arquitectos Francisco Coello de Portugal Acuña y Francisco Moreno López en 1966 construyeron la nueva sede del Convento, en la calle Leonor de Austria nº 2 en el distrito de Hortaleza, donde continúan en la actualidad.

Por esas mismas fechas el edificio de Lavapiés fue adquirido por el Ayuntamiento; su estado era al parecer ruinoso y finalmente fue derribado, conservándose únicamente el muro que daba a Mesón de Paredes. El solar fue urbanizado como plaza pública. En una foto publicada por el diario El Mundo en 2007 se aprecia una entrada adintelada de piedra y sillares de granito del muro que, considerado una “barrera arquitectónica”, había sido demolido el año anterior.

cabestreros 2006 el mundo copia

En 1997 se había proyectado la reforma de la plaza y la construcción de un aparcamiento. Los arquitectos seleccionados fueron Emilio Rodríguez y Francisco Domoso. La idea fue dejar la plaza diáfana para evitar la inseguridad denunciada por los vecinos, debido a las escaleras y recovecos existentes. La entrada adintelada y los arcos o zócalos de valor se recolocarían según informó el Ayuntamiento.

Plaza de Cabestreros (2014)

Plaza de Cabestreros (2014)

Hace más de tres años, hablando de las Fuentes de la República, visitamos la Fuente de Cabestreros, colocada en 1934 frente a los muros del Convento. En los comentarios al artículo surgió el tema del muro, que creíamos desaparecido.

El pasado mes de diciembre, durante uno de sus deliciosos paseos guiados por el barrio de Lavapiés, David Gutiérrez nos descubrió el lugar donde habían sido colocados algunos restos. Los sillares de la puerta de granito y parte del muro se encuentran tumbados sobre el pavimento de la plaza.

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Según el Ayuntamiento, de acuerdo con la recomendación de Patrimonio, así se ha mantenido la “Huella histórica” del antiguo convento.

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Ha sido una sorpresa saber que no todos los restos del viejo muro del Convento de Santa Catalina de Sena, antiguo Palacio de los Condes de Torres, habían desaparecido tras su demolición.

restos de capitel

Aunque la verdad, se trata de una de las conservaciones de elementos históricos más raras que conozco.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía y fuentes:

Ayuntamiento de Madrid. 11 nov 2004.
Monasterio de Santa Catalina. rtve.es 9 agosto 2009.
P.F. García Gutiérrez – A.F. Martínez Carbajo. Iglesias conventuales de Madrid. Ed. La Librería. Madrid, 2011.

 

 

La plaza de Manuel Becerra está situada en el distrito de Salamanca; a ella se asoman cuatro de sus barrios, el de Lista, Goya, Fuente del Berro y la Guindalera. La calle de Alcalá la cruza, y en ella convergen las de Francisco Silvela, del Doctor Esquerdo (antiguos Paseo de Ronda y Foso de Circunvalación) y la calle de don Ramón de la Cruz.

Recordemos que el barrio de Salamanca fue proyectado en 1860 por Carlos María de Castro dentro del plan de Ensanche de Madrid. Hacia 1866 estaba trazado pero apenas había comenzado su construcción; ya existían las primeras manzanas junto a la Puerta de Alcalá y la calle de Serrano pero poco más. Mas allá casi todo era campo y la futura plaza de Manuel Becerra estaba en el límite este del proyectado Ensanche. Los terrenos entre el antiguo Camino de la Fuente del Berro al sur (aproximadamente en el lugar donde hoy discurre la entonces incipiente calle de Goya), y la Vereda de la Guindalera al norte, eran sobre todo huertas y campo.

En los comienzos del siglo XX la plaza recibía el nombre de Glorieta de la Alegría, dicen que debido a una venta o ventorro situado en las proximidades. Otros cronistas hablan de los comentarios más o menos ingeniosos o irónicos que provocaba el nombre debido a que por allí había que pasar para dirigirse al Cementerio del Este, hoy de la Almudena.

Plano de Facundo Cañada (1900)

Plano de Facundo Cañada (1900)

Lo cierto es que, según el plano del Madrid de 1900, había un merendero llamado la Alegría, pero a algo más de un kilómetro de distancia de la glorieta, al otro lado del arroyo Abroñigal (actual M-30), junto a su afluente, el arroyo Calero.

Plano de F.Cañada (a900) Merendero de la Alegría

Plano de F.Cañada (1900) Merendero de la Alegría

Estaba en lo que hoy es aproximadamente la calle Elfo números 13-15. Es curioso comprobar que la calle de Alcalá, al otro lado del Puente de Ventas, cerca de la cual se encontraba el merendero, entonces (según el plano) se llamaba calle de Vista Alegre.

Volviendo a la glorieta, en los terrenos al otro lado del paseo del Ensanche las construcciones eran escasas. En la esquina entre el paseo y la calle de Alcalá se encontraba la Quinta de los Leones o Quinta de Nogueras, así llamada por su primer propietario Francisco Noguera.

Junto a la extensa Quinta también había algunas villas o casas de campo, Villa Amalia, Villa Luisa… y ya se habían construido las primeras fases de la Colonia del Madrid Moderno. Frente a ella, al otro lado de la calle de Alcalá, se hallaba la Estación del Tranvía del Este (donde hoy se encuentra el Parque de Bomberos). El Tranvía unía las Ventas del Espíritu Santo con la plaza de Cibeles, y un ramal llevaba a los aficionados hasta la Plaza de Toros, entonces situada donde hoy se encuentra el Palacio de los Deportes en la calle Goya.

En el centro de la plaza estaba el Fielato de consumos, donde se cobraban las tasas municipales que se aplicaban al tráfico de mercancías en esta salida de Madrid.

En el plano de Facundo Cañada todas estas edificaciones están representadas en color rojo.

Plano de Facundo Cañada (1900)

Plano de Facundo Cañada (1900)

En 1905 por acuerdo municipal se cambió su denominación por la de plaza de Manuel Becerra, en honor al político que fue diputado y Ministro de Ultramar y Fomento en diferentes periodos entre los años 1868 y 1894. Becerra, nacido en 1823 en Lugo, había muerto en Madrid en 1896.

Plano de Núñez Granés (1910)

Plano de Núñez Granés (1910)

En 1914 en el centro de la plaza ajardinada fue instalado el llamado Obelisco de la Fuente Castellana, procedente del paseo de la Castellana. La fuente, que contaba con dos esfinges-surtidores de bronce, había sido construida por encargo de Fernando VII para celebrar el nacimiento de su hija, futura Isabel II. En 1869 el pilón había sido eliminado ajardinándose la zona alrededor del obelisco, y las esfinges trasladadas al parque del Retiro. Con su ubicación en la plaza de Manuel Becerra recuperó la condición de fuente y las esfinges.

Por esa misma época en la esquina con Francisco Silvela fue levantada la iglesia de Nuestra Señora de Covadonga, sobre terrenos de la antigua Quinta cedidos por algunos miembros de la aristocracia que habían pasado a ser sus propietarios (marquesas de Aldama y de Ortueta) y una parte adquirida por el prelado de la diócesis.

Conocemos cómo era la plaza en aquellos momentos gracias a una valiosa postal del Archivo Regional de la Comunidad de Madrid.

Manuel Becerra antigua

La primera piedra de la iglesia había sido colocada el 26 de marzo de 1913. El proyecto inicial, realizado en 1911, fue obra de Joaquín María Fernández y Menéndez-Valdés aunque tras su fallecimiento la obra fue llevada a cabo por Diego de Orbe. Su estilo era neorománico, diseñado dentro del historicismo que imperaba en la época. Fue inaugurada en junio de 1915.

Manuel Becerra antigua copia

Muy dañada durante la guerra, fue reconstruida.

En 1952 el arquitecto Manuel Muñoz Monasterio además de edificar la casa parroquial alargó la nave central y construyó una nueva fachada.

iglesia fachada

La torre del campanario con su antiguo chapitel desapareció, y fue sustituida por un nuevo campanario de ladrillo. El aspecto del templo se transformó completamente.

En 1961 el Consistorio volvió a cambiar la denominación, pasando a ser la plaza de Roma. Unos años después, en 1969 el Obelisco se desmontó nuevamente para construir el paso subterráneo bajo la plaza por el que hoy continúan circulando los automóviles; el pobre monumento, que no encontraba descanso, fue entonces situado en el parque de la Arganzuela junto al río Manzanares. Recientemente, tras las obras de soterramiento de la M-30 ha vuelto a su lugar junto al río, pero una vez más ha perdido su carácter de fuente.

La antigua Quinta de los Leones, dividida en tres fincas a mediados del siglo XX, fue convertida en el parque de Eva Perón y se abrió la calle del Doctor Gómez Ulla.

parque eva peron

La iglesia parroquial de Nuestra Señora de Covadonga tiene tres naves, sin crucero. Las pilastras imitan mármoles.

iglesia nave central

Las pinturas del ábside fueron realizadas en 1947 por Pedro de Varzi Roa.

iglesia altar mayor

La mayor parte de las imágenes son modernas, posteriores a la guerra, pues todo lo anterior fue destruido o desapareció. Excepto un Cristo de la Humildad del siglo XVIII (según García Gutiérrez y Martínez Carbajo, autores del libro Iglesias de Madrid) que se encuentra a los pies de la Epístola, junto a un Cristo nazareno, en una hornacina barroca un poco escondida, difícil de contemplar.

Y la imagen de la Virgen de Covadonga situada en el Altar Mayor, en un camarín en forma de hornacina con dos columnas a cada lado, que según afirman en la propia parroquia, procede del histórico Convento de San Plácido.

virgen1

La actual plaza de Manuel Becerra, que recuperó su anterior nombre en 1980, es sin duda muy distinta a aquellos comienzos del siglo XX en que era el límite de un nuevo Madrid, con el jardín y el Obelisco en el centro, y la coqueta iglesia. La postal ha cambiado.

manuel becerra 2014

Ya no pasa el tranvía sino demasiados automóviles, hay una estación de metro y paradas de autobuses que te llevan a casi todas partes. No hay merenderos pero sí bares con numerosas terrazas, churrerías, quioscos de prensa… el Antiguo Universal Cinema construido en los años 40, hoy vaciado y convertido en gimnasio… hasta un puesto de flores, y muchos bancos, donde los vecinos se sientan a charlar o pasar el rato como antaño. Ha cambiado mucho pero sigue siendo una plaza viva, no solo un lugar de paso, sino un lugar de encuentro.

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía y otras fuentes:

ABC 25 marzo 1913
ABC 15 junio 1915
La Construcción moderna. 30 jun 1915.
COAM. Arquitectura de Madrid. Madrid 2003.
P. García Gutiérrez y A.F. Martínez Carbajo. Iglesias de Madrid. Ed. La Librería, Madrid 2009.
Parroquia de Covadonga
IDE histórica de la ciudad de Madrid

La iglesia parroquial de San Pedro ad Víncula se encuentra en el Casco Histórico de Vallecas, uno de los dos barrios del distrito madrileño Villa de Vallecas, antiguo pueblo incorporado a Madrid en 1950, que encierra mucha historia y mucho arte. La advocación hace referencia a la liberación del apóstol San Pedro de la prisión por un ángel.

iglesia S.Pedro ad Vincula

Su fachada principal se asoma a la plaza Juan de Malasaña, dedicada al héroe de la Guerra de la Independencia nacido en Vallecas que fue bautizado en esta iglesia el 10 de febrero de 1759 como recuerda una lápida en el muro junto a la puerta de entrada. Padre de la más famosa Manuela Malasaña, murió en Madrid en 1811.

lapida

La iglesia es una joya, por su antigüedad, su arquitectura y por los tesoros que guarda en su interior. Fue construida en el siglo XVI sobre un templo anterior, probablemente mudéjar, del que se conservan algunos restos, sobre todo en el cuerpo inferior de la majestuosa torre.

torre

En el anexo del documento de Declaración de Bien Cultural publicado en el Boletín Oficial del Estado, que tuvo lugar en 1995 tras el informe favorable de la Real Academia de San Fernando, consta que “la primera noticia documental sobre su existencia se encuentra en el Libro de Visitaciones (Archivo de la Biblioteca Nacional), manuscrito de 1427, que describe una edificación de tres naves con muros de mampostería y pedernal, de estilo probablemente mudéjar, dada la presencia por entonces de un importante núcleo de población musulmana en Vallecas”.

“En 1565, según consta en documento notarial (Archivo Histórico de Protocolos; protocolo 403), se inicia la construcción del crucero de la nueva iglesia, cuyo primer proyecto se atribuye al arquitecto Juan de Herrera, según consta en documentos no originales depositados en el Archivo Municipal de Madrid. No hay datos que permitan asegurar que se efectuara el derribo total de la antigua iglesia para construir la nueva”.

O sea, que sobre ella, tras su derribo o tal vez reforma, debió construirse la estructura del conjunto actual. Como indican los documentos, su traza inicial se atribuye a Juan de Herrera, el gran arquitecto de Felipe II. La torre, de 1775, se atribuye a Ventura Rodríguez. A la base de ladrillo y mampostería se añadieron dos cuerpos más, uno para las campanas y otro con forma de chapitel de pizarra rematado con bola y una veleta.

Así, la iglesia hoy día es el resultado de diferentes épocas y etapas constructivas. Mudéjar, gótico, renacimiento, barroco, neoclasicismo.

Construido en mampostería con hiladas de ladrillo, el templo tiene dos entradas. La principal al oeste, en la plaza de Juan Malasaña, a los pies, a la que se llega tras subir la gran escalinata. La bella fachada está rematada por un singular frontón mixtilíneo.

fachada oeste

La portada de acceso es renacentista, realizada en granito, en arco de medio punto con columnas toscanas a ambos lados sobre las que se asienta un frontón curvo, en el que se halla un relieve que representa La Liberación de San Pedro, a su vez rematado por otro pequeño frontón triangular. Óculos, jarrones y otros adornos completan la decoración. Las puertas de madera con herrajes son una maravilla.

puerta

Al sur, en la calle de Sierra Gorda –antiguamente, calle de la Iglesia–, la segunda portada abierta por el lado de la Epístola en el siglo XVIII es neoclásica, de sillería. Nuevamente, en la parte superior, las armas de San Pedro.

entrada2

Caminando hacia la parte más alta del montículo donde hace siglos se construyó el templo, tomamos la calle de la Sierra de Encinares para rodear la cabecera y poder contemplar todo el conjunto hasta llegar a la calle del Archivo –así llamada desde al menos antes de 1870–, donde las capillas más modernas se unen a la base de la antigua torre.

calle archivo

Después de rodear la iglesia, nuevamente en la plaza, accedemos por fin al interior. Tiene tres naves, separadas por arcos de medio punto, cubierta la nave central con bóveda de cañón.

naves

Muchos de sus elementos son renacentistas, aunque conserva restos góticos, como la espléndida bóveda de crucería en la zona del crucero anterior al presbiterio.

cruceria

Las capillas fueron añadidas en el XVII. En el lado del Evangelio, tras la entrada a los pies, a la izquierda hallamos una capilla de decoración moderna pero que alberga una pila bautismal del siglo XVI, uno de los elementos más antiguos de la bella iglesia. La reja es del XVII; junto a ella un pozo antiquísimo.

pila bautismal

A continuación, la capilla del Cristo de la Salud; la del Nazareno, con cúpula sobre el crucero; y otra capilla con unas lápidas de 1667.

En el Altar Mayor se conserva la espléndida obra de Francisco Ricci, La liberación de San Pedro, pintado en 1669, óleo sobre lienzo de 5,75 x 3,80 metros.

altar ricci

Originalmente formaba parte de un gran retablo barroco –que sustituía a otro anterior–, obra de Pedro y Francisco de la Torre realizado entre los años 1669 y 1672, desaparecido durante la guerra civil. La guerra causó graves daños en el templo. El cuadro, junto a otras obras de esta iglesia y de otros lugares, fue salvado por las tropas republicanas que las entregaron a la Junta de Incautación del Tesoro Artístico Nacional. Todas ellas fueron inventariadas, fotografiadas por la Junta de Incautación de Madrid y depositadas en la Junta del Museo del Prado. Las fotografías se conservan en el Ministerio de Cultura, Fototeca del Patrimonio Histórico.

A ambos lados de la obra de Ricci se sitúan otras dos pinturas del siglo XVII, Santiago Matamoros de la Escuela Madrileña, y otra Liberación de San Pedro atribuida a Angelo Nardi.

En el lado de la Epístola, caminando hacia los pies, la escultura de Nuestra Señora del Rosario… Otra de las capillas está cerrada con otra reja de hierro forjado del XVII.

A ambos lados del crucero, existen dos antiguos vanos de puerta adintelados. A los pies, un coro alto desde el que se accede a la torre.

coro alto

A lo largo del tiempo la parroquia de San Pedro ad Víncula ha sido restaurada en varias ocasiones. Por Francisco Caballero hacia 1965. En 1995, como ya comentamos, fue declarada Bien de Interés Cultural, comenzando poco después las nuevas obras de restauración a cargo de José Miguel Ávila (1996-2004). En 2012 se acometieron las nuevas reformas y restauraciones, que continúan.

Junto al altar se encuentra la Capilla del Santísimo, antiguo Camarín de Nuestra Señora del Rosario, actualmente cerrada por dichas obras. En principio, conocer esta capilla fue el motivo de nuestra visita, así que tendremos que volver en cuanto sea posible. Como comentamos en su momento, está decorada con pinturas atribuidas a Juan Vicente de Ribera.

Recordemos que Ribera fue el autor de las pinturas de la cúpula de la Capilla de las Santas Formas en la antigua Iglesia del Colegio Máximo de la Compañía de Jesús, en Alcalá de Henares, entre otras obras. Según Natividad Galindo, que ha estudiado al pintor en profundidad, pudo ser el autor de la Cúpula de la Capilla del Sagrario en la iglesia de San Pedro ad Víncula, a finales del XVII, principios del XVIII.

La cúpula está decorada con alegorías marianas pues como ya hemos comentado en origen la capilla estaba dedicada a la Virgen del Rosario. Natividad Galindo describe las pinturas: “En los ocho gajos aparecen ángeles portadores de alegorías marianas y al pie de cada recuadro, dentro de unas barrocas tarjas que interrumpen el anillo, aparecen unas letras que, conjuntadas, forman la advocación de Nuestra Señora a la que estuvo dedicada la capilla: María del Rosario.”

Vallecas. Decoración de la bóveda de la capilla del lado de la Epístola adosada a la Mayor. Protegida por la Junta. 15 agosto 1937. Fototeca Mº Cultura.

Bóveda de la capilla adosada a la Mayor. Protegida por la Junta. 15 agosto 1937. Fototeca M. Cultura.

 

A primeros de año varios medios publicaron la noticia de que durante las obras de restauración que se llevaban a cabo habían aparecido restos de bóvedas y pinturas de la primera mitad del siglo XVII y que “en la actualidad se trabaja en la identificación del arquitecto y del autor de la decoración de esta primera capilla”, que fue ampliada a mediados de siglo siendo dividida en dos estancias, y posteriormente decorada; fue entonces cuando debió intervenir el pintor Ribera. También se ha hallado “un arco o ventana de conexión con la iglesia en estilo herreriano”. Todos estos hallazgos son muy importantes, quedamos a la espera de nuevas noticias y de poder visitar la sin duda valiosa capilla, ejemplo del primer barroco madrileño. Mientras, ha sido un placer conocer esta hermosa iglesia.

Salimos de nuevo a la plaza de Juan Malasaña para tomar el autobús de vuelta al centro de Madrid (otra posibilidad es la línea 1 del metro), con la intención de volver pronto a este histórico barrio y conocerlo mejor.

plaza de Manuel Malasaña

Por : Mercedes Gómez

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Bibliografía:

COAM. Guía de Arquitectura. Madrid 2003.
García Gutiérrez, P.F. y Martínez Carbajo, A.F. Iglesias de Madrid. Ed. La Librería 2006.
Díaz Fernández, A.J. “El retablo mayor de la parroquial de Vallecas (Madrid): una arquitectura desaparecida de Pedro y Francisco de la Torre (1672)”. Espacio, Tiempo y Forma, Hª del Arte, t. 17, 2004, págs.. 149-172”.
Aparisi Laporta, L.M. Toponimia madrileña. Ayuntamiento de Madrid 2001.

Y la web vallecastodocultura

 

 

Hoy día 15 de mayo celebramos la fiesta de nuestro patrón San Isidro Labrador, la fiesta de Madrid. Todos los años nos gusta visitar alguno de los lugares del Santo y conocer algo nuevo; este año os invito a salir de la Villa para visitar una preciosa ermita en Alcalá de Henares.

Alcalá, aparte su condición de sede universitaria, era una ciudad agrícola, por lo que de forma natural a mediados del siglo XVII se levantó este templo dedicado al patrón de los labradores en lo que entonces eran tierras de labranza.

En 1629 catorce labradores alcalaínos, entre ellos Diego de Portillo, fundaron la Cofradía y Hermandad del Señor San Isidro. Unos años después, en 1650 por encargo de Juan Castillejo, cumpliendo el testamento del mencionado don Diego comenzó la construcción de la ermita. Esta zona extramuros situada al norte de la Vía Complutense a partir de entonces fue conocida como las Eras de San Isidro. Rodeada por un prado, atraía fiestas, romerías… En 1814 se disolvió la Cofradía y se creó la Hermandad del Glorioso San Isidro que pasó a cuidarla.

En los años 60 del siglo XX se construyeron los bloques de viviendas que la rodean desde entonces. En 1967, por iniciativa de la Hermandad, fue convertida en parroquia.

san isidro frente

La modesta ermita es un buen ejemplo de arquitectura barroca. Su exterior es de ladrillo visto, cajones de tapial y zócalo de piedra. La cubierta de tejas árabes sobre un alero de madera conforma uno de los detalles característicos de esta sencilla pero valiosa iglesia.

san isidro fronton

El pórtico de acceso y la estancia que acoge la sacristía en la parte posterior fueron añadidas en el siglo XIX. Aún así el juego de volúmenes es rotundo y armonioso.

La verja de entrada procede de una de las capillas de la antigua iglesia del Colegio Máximo de los Jesuitas.

san isidro trasera

La planta es de cruz griega, con bóveda de cañón sobre los brazos, cúpula y linterna que junto a tres ventanales ilumina el interior ordenado por una serie de columnas de estilo toscano.

El altar está adornado por un gran retablo fingido realizado en 1885 para sustituir el primitivo retablo barroco que había sido destruido durante la guerra de la Independencia. Un falso templete o baldaquino con la imagen de la Inmaculada Concepción en el centro, Santa Bárbara y San Antonio Abad a los lados, rodean la figura de San Isidro, que sí es real, aunque podamos dudar debido a la perfección del mural. La escultura, talla de los años 40 en sustitución de la original, se encuentra en la base en una pequeña hornacina.

san isidro altar

El espectacular trampantojo es obra de Manuel Laredo que como sabemos además de gran coleccionista y amante del arte fue arquitecto, restaurador y pintor.

Recordemos que hacia 1872 Laredo comenzó a trabajar como restaurador en Alcalá y poco a poco fue integrándose en la vida de esta ciudad, participando en la creación de muchas de las obras de su época más floreciente. En 1881, para construir su casa, con una gran visión de futuro eligió unos terrenos entonces rodeados por huertas, las mencionadas Eras de San Isidro, que se convertirían en el “ensanche” de Alcalá.

La pintura, que fue realizada al temple con retoques al óleo, imita muy bien los imaginarios mármoles, el bronce dorado… y los efectos de la luz que entra por una de las ventanas y crea falsas sombras que parecen verdaderas.

trampantojo

Deteriorado durante la guerra civil, en 1942 fue restaurado por M. Hijazo. Ambas fechas y nombres figuran en los ángulos inferiores de la pintura.

san isidro laredo

Muy dañada por el paso del tiempo y los sucesivos avatares, en los años 90 se acometieron obras de reforma y restauración que hoy día nos permiten admirar esta pequeña pero singular obra barroca y el magnífico trampantojo pintado por Manuel Laredo.

Alrededor de la ermita se creó un jardín que rememora el viejo prado escenario de paseos y juegos. Frente a la esquina de las calles de Manuel Azaña y del Pintor Juan de Arellano una escultura que sirve de entrada al recinto recuerda el milagro de los bueyes arando con ayuda de un ángel.

san isidro escultura

Frente a la entrada de la ermita se conserva una pequeña construcción que servía de cuadra y granero del Gremio de Labradores.

casita de labradores

En este lugar, con algunos paréntesis, desde el siglo XIX todos los días 15 de mayo se celebra una romería.

¡Feliz San Isidro a todos!

Por : Mercedes Gómez

Con agradecimiento a mi querida amiga María Rosa que una vez más me guió por Alcalá mostrándome lugares bonitos y desconocidos, y con mucha ilusión me llevó a ver el espléndido trampantojo de San Isidro. Por cierto, no dejéis de leer la última entrada de su blog también dedicada a Alcalá, a su Jardín Botánico.

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Bibliografía:

Varios autores. Libro-guía del visitante de la Ermita-Parroquia de San Isidro Labrador. Obispado y Ayuntamiento de Alcalá de Henares 1994.

 

 

 

Hace unos días, visitando la nueva Sala Várez Fisa del Museo del Prado que contiene las doce espléndidas obras de arte español del Románico al Renacimiento donadas por esta familia, pensaba que era una suerte que el museo reciba este tipo de legados que nos brindan la oportunidad de admirar el arte medieval del cual desgraciadamente subsisten escasos ejemplos en Madrid. Una de ellas es un espectacular artesonado de madera tallada y policromada procedente del sotacoro de la iglesia de Santa Marina de Valencia de Don Juan (León). Es una obra anónima realizada hacia 1400 en un taller leonés. Mide 11,4 metros de largo por 6,05 de ancho; representa numerosas figuras profanas y religiosas además de escudos familiares y el escudo de Castilla y León.

Contemplando esta impresionante techumbre plana que cubre toda la sala y las demás obras de pintura románica que se exponen en el Prado recordé una de nuestras joyas, la ermita de Santa María de la Antigua en Carabanchel, en cuyo interior se conserva un sencillo pero igualmente bello techo mudéjar.

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La ermita, antigua iglesia parroquial de la Magdalena, está en la calle de Monseñor Oscar Romero junto al Cementerio de Carabanchel al que desde el siglo XVII sirve como Capilla.

Detalle mudéjar junto al cementerio cristiano

Detalle mudéjar junto al Cementerio.

La torre de la iglesia de San Nicolás del siglo XII, Santa María la Antigua del XIII, la torre de la iglesia de San Pedro del siglo XIV y la Torre y la Casa de los Lujanes del XV, ­–en este caso un edificio civil–, son los recuerdos del pasado árabe madrileño y ejemplos del arte que los alarifes mudéjares realizaron en nuestra ciudad y sus aledaños tras la conquista de los cristianos a finales del siglo XI.

Santa María de la Antigua es la única iglesia mudéjar enteramente conservada en Madrid, además de la más antigua. No se conoce a ciencia cierta el momento de su construcción; según el Colegio de Arquitectos, la restauración y las recientes excavaciones han constatado que el ábside, los pilares y la portada sur datan de la primera mitad del siglo XIII. En cualquier caso, la historia de sus orígenes y la de los terrenos donde se asienta es antiquísima.

Los hallazgos arqueológicos a lo largo de los últimos siglos han revelado que en este cerro del histórico pueblo de Carabanchel, que a pesar de la cercanía de las zonas urbanas continúa ofreciendo un aspecto rural, existió población desde tiempos remotos, incluso anteriores a la llegada de los romanos.

El pasado romano de estos parajes se conoce desde el siglo XVIII cuando en sus proximidades fue descubierto el famoso Mosaico de Carabanchel, que hoy podemos contemplar en el Museo de San Isidro.

En los comienzos del siglo XX, cuando los Carabancheles aún no pertenecían a Madrid –fueron anexionados en 1948–, en los alrededores de la ermita se encontraron nuevos restos arqueológicos de población romana.

Más de noventa años después, en el verano de 1999 durante las obras de ampliación de la línea 5 del metro, actual estación Eugenia de Montijo, apareció un yacimiento de extraordinaria importancia. Restos pre-romanos y numerosas estructuras y materiales que demuestran la existencia de una gran Villa romana en los siglos I-II.

Sobre parte de este antiguo poblado, en el siglo XI-XII los mudéjares construyeron una iglesia, nombrada en el Códice de Juan Diácono (sg. XIII), que según dicen fue visitada por San Isidro, y así lo recuerda una placa municipal en el exterior.

placa San isidro

La modesta ermita actual es un valioso ejemplo de arquitectura mudéjar. Sus muros son de mampostería con verdugadas de ladrillo.

puerta

Destacan la preciosa portada de ladrillo con tres arcos rehundidos enmarcados en un alfiz y la singular torre maciza excepto en la zona del campanario; ésta mide 20 metros y es de planta rectangular. Junto al templo se encuentra la Sacristía, construida en el siglo XVII. Un elemento moderno es la escalera de metal adosada a la torre.

ext torre

Su interior guarda algunos tesoros. En 1995 aparecieron fragmentos de pinturas medievales y un pozo.

pozo

El pozo, probablemente del siglo XII, perteneció a la iglesia anterior, aunque quizá su origen se remonte a la época romana; unos años después fue hallado muy cerca un horno romano.

Ante los hallazgos en su entorno se sospechó la existencia de importantes restos bajo la ermita. Prácticamente todo el interior de la iglesia fue excavado.

Según publicó la prensa por entonces, uno de los descubrimientos más importantes fue un muro de grandes dimensiones perteneciente al templo primitivo, el que se supone acogió al Santo Patrón madrileño. También se hallaron cerámicas, entre ellas objetos domésticos carpetanos, de época pre-romana, pavimentos romanos y el citado horno –indica que quizá en este lugar estaban las casas de los trabajadores de la villa romana–, elementos mudéjares y sepulturas del siglo XVII; toda la historia de Madrid bajo el suelo de esta ermita.

Entre los años 2000 y 2002 se llevó a cabo su restauración y rehabilitación a cargo del arquitecto Pedro Iglesias.

nave

Detrás del retablo barroco que adorna el altar con algunas pinturas de la Escuela madrileña y una imagen moderna de Nuestra Señora de la Antigua, en el ábside semicircular aparecieron restos de pinturas románicas.

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Lamentablemente no se pueden apreciar los temas representados pues la mayor parte ha desaparecido, pero ayudan a imaginar cómo debió ser este pequeño templo en el siglo XIII.

pinturas1

En la Epístola, junto al Altar, tras el retablo que la cubrió durante mucho tiempo apareció una hornacina con más restos de pinturas.

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A los pies se encuentra el sencillo Coro.

detalle viga

Ubicado sobre vigas de madera decoradas con pinturas.

techos

Como en el caso de los frescos de los muros, la mayor parte se ha perdido pero se conservan algunas escenas dedicadas a San Isidro y castillos y leones del Escudo de Castilla, como en el bellísimo artesonado de la iglesia leonesa que ahora podemos admirar en el Museo del Prado.

detalle pintura

Por: Mercedes Gómez

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Museo del Prado
Sala Várez-Fisa: Edificio Villanueva, Sala 52 A, planta baja.

Ermita de Santa María la Antigua
Calle Monseñor Oscar Romero 92.
Metro: Eugenia de Montijo.
Según nos informa María Rosa en su post dedicado a San Isidro en la Ermita de Santa María de la Antigua, la iglesia se puede visitar los sábados a las 11 h. de la mañana.

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Bibliografía:

Florit, José Mª. “Restos de población romana en los Carabancheles (Madrid)”. Boletín de la Real Academia de la Historia. Madrid 1907.
Navascués, Pedro J. La ermita de Santa María la Antigua en Carabanchel (Madrid). revista Al-Andalus  (CSIC) nº 26. 1961.
Diario El País 25 agosto1999, 2 sept. 1999, 27 dic. 2005.
Diario El Mundo 21 sept. 1999.
C. Caballero, F.J. Faucha, I. M. Fernández, J.Mª Sánchez Molledo. Materiales Arqueológicos Inéditos Procedentes del cementerio parroquial de Carabanchel Bajo (Madrid). Estudios de Prehistoria y Arqueología Madrileñas, nº 12, 2002.
COAM. Guía de Arquitectura. Tomo II. Madrid 2003.

Blogs:
Guerra Esetena. Pasión por Madrid. Santa María la Antigua.

Queridos amigos :

¡Tenemos una excelente noticia! La antigua Capilla de Nuestra Señora de la Soledad, conocida como Humilladero de la calle Fuencarral, ha abierto sus puertas. ¿Recordáis? Cuando el pasado verano evocamos su historia y charlamos aquí sobre sus obras de arte y la posibilidad de que algún día pudiéramos entrar a conocerla, no imaginábamos que pronto ocurriría, en Navidad, además por un motivo solidario y humano, ayudar a los niños y familias que lo necesiten en estos tiempos de crisis.

La Fundación Mensajeros de la Paz ha organizado un Belén Solidario con el fin de recoger alimentos no perecederos (sobre todo leche, alimentos infantiles, aceite, galletas y conservas) para ayudar a las personas necesitadas que desgraciadamente son muchas hoy día.

Calle de Fuencarral, 44.

Calle de Fuencarral, 44.

Para ello la Iglesia de San Ildefonso les ha cedido durante un mes la capilla que han limpiado y preparado para esta campaña de ayuda, y que cuidarán y mantendrán abierta hasta el próximo día 10 de enero. Ha sido un placer y una ilusión el poder entrar en el viejo Humilladero.

belen solidario

Necesitan nuestra colaboración; llevemos alimentos o su equivalente en metálico. También agradecerían la participación de voluntarios; mantener la capillita abierta durante un mes y organizar todas las donaciones va a suponer mucho trabajo así que cualquier ayuda les vendría muy bien.

Vayamos a verles y ayudemos, y por supuesto visitemos el antiquísimo Humilladero y contemplemos de cerca el cuadro de la Virgen de la Soledad, el Cristo del Consuelo, la imagen del Niño del Remedio…

Humilladero Cristo

Además del belén solidario, han instalado otro bonito belén artesano traído desde Filipinas… todos los detalles los podéis leer en su web.

Gracias a los Mensajeros de la Paz, a la Parroquia de San Ildefonso y a todos.

Mercedes

Ya hemos visitado la iglesia de San Nicolás en varias ocasiones. La hemos conocido durante nuestro paseo por las Iglesias del Fuero, hemos intentado descifrar la misteriosa inscripción en su ábside, hemos contemplado su pasadizo, admirado algunas de las obras de arte que guarda en su interior… la iglesia parroquial de San Nicolás de los Servitas es uno de los tesoros madrileños. Ocupa la manzana 426, rodeada por la plazuela de las Monjas de Constantinopla –hoy del Biombo–, calle de San Nicolás y plazuela de este nombre.

placas

No por repetido es menos emocionante recordarlo, aparte los restos de las murallas medievales, su torre es la construcción más antigua que existe en Madrid, una auténtica joya considerada Monumento Nacional desde la llegada de la República en 1931, y calificada de Bien de Interés Cultural en 1978. Pero no siempre fue así, su historia está llena de dificultades, incluso estuvo a punto de ser derribada.

Actualmente en general se acepta como fecha de su edificación el siglo XII, realizada por los alarifes mudéjares madrileños; aunque durante mucho tiempo algunos autores opinaron que su origen es anterior, que fue un alminar árabe. En cualquier caso parece probable que en el mismo emplazamiento antes se levantó una mezquita.

En estos terrenos ubicados fuera del primer recinto musulmán, pero en el interior de la medinilla, posible segundo recinto islámico, entre la calle del Factor y la calle de Señores de Luzón, se desarrolló un intrincado tejido urbano de callejones que por su forma en el siglo XVIII recibieron el nombre del Biombo. Las callejuelas desaparecieron en el siglo XIX al derribar el Convento de Constantinopla; en su lugar se abrieron las calles de Juan de Herrera y de Calderón de la Barca, pero la zona conserva recuerdos de lo que fue un arrabal islámico en los siglos X-XI como han demostrado los hallazgos arqueológicos, de los que ya hemos hablado aquí repetidamente. Recordemos que en las cercanías de la plaza de Ramales (Calle San Nicolás y Calle Noblejas) se encontraron restos islámicos, materiales que fueron fechados entre el siglo IX al XI.

Aunque no hay documentos ni restos que demuestren una u otra teoría, lo único cierto es que San Nicolás es una de las diez parroquias mencionadas en el Fuero de Madrid de 1202, las iglesias cristianas más antiguas, las que dividían el Madrid del siglo XII en diez barrios o colaciones. Se trate de una edificación del siglo XII o anterior, en cualquier caso seguro que queda alguna huella de los siglos en que allí habitaron los musulmanes, aunque sea bajo tierra, como comentaremos.

La plaza de San Nicolás estaba en un lugar estratégico, entre la calle de Santa María, actual calle Mayor, y el Alcázar pero su mención en los Libros de Acuerdos del Concejo medieval es escasa; el 3 de noviembre de 1503 se acordó que la calle desde San Nicolás hasta la casa de Gonçalo de Monçon fuera empedrada porque es la principal calle que va a palacio.

Hoy día, desde la calle Mayor hay que recorrer despacio la calle de San Nicolás, observar su forma curva y empinada que seguro se adapta a antiguos caminos, hasta llegar a la altura de la iglesia, contemplar sus muros, detenernos y mirar hacia la plaza de Oriente, para intentar comprender cómo debía ser el paisaje hace siglos.

La fábrica de la torre es de ladrillo, excepto la base que está formada por un zócalo de sillares de piedra. Su planta es cuadrada, con 3,70 metros de lado. Desde dicho zócalo hasta el campanario mide más de 15 metros de altura. El campanario y el chapitel que la coronan fueron añadidos en los comienzos del siglo XVII, ¿quizá reforma o sustitución de otro anterior del siglo XVI?: en el plano de Antonio Mancelli el templo está representado con el nº 67; en el campanario están representadas dos ventanas.

Plano de Mancelli (1623)

Plano de Mancelli (1623)

Unos años después Pedro Texeira lo dibujó con bastante detalle, con una ventana, y debajo dos filas de arcos.

Plano de Texeira (1656)

Plano de Texeira (1656)

En los comienzos del siglo XIX se pensó en su demolición, pero en 1825 se hizo cargo de la iglesia la Orden Tercera de los Servitas que desde entonces la ha cuidado. Se construyeron las dependencias parroquiales que rodearon y casi taparon la torre. Por una parte el convento ocultaba la joya mudéjar, por otra tal vez este hecho sirvió para protegerla.

Ramón de Mesonero Romanos se refirió a ella como la antiquísima y mezquina parroquia de San Nicolás;  edificio mezquino, escribió Pascual Madoz… este adjetivo era muy del gusto de los autores del XIX. Por suerte, el tiempo pasó y la torre sobrevivió discreta. A lo largo de su historia llena de azares y problemas, ha tenido varias reformas. En una de ellas, hacia 1912 tras sufrir un incendio, los muros fueron revocados. Desde la calle apenas se contemplaba solo el campanario con su chapitel de pizarra al estilo de la época de los Austrias.

En 1927 el historiador y profesor Elías Tormo, durante su famoso curso sobre las Iglesias de Madrid y posteriores visitas a todas ellas, pudo conocer el interior de la torre. Imaginamos que con mucha emoción, –también el fotógrafo de la revista La Esfera, Miguel Cortés, que realizó un reportaje– subió por sus escaleras, contempló de cerca sus viejos ladrillos, y accedió a las buhardillas y desvanes que entonces la rodeaban.

torre 1927 copia

Tormo descubrió sus elementos mudéjares tapados hasta entonces. La prensa publicó sus conclusiones como “interesantísimo hallazgo arqueológico”:

“Al examinar el enlace del cuerpo primitivo con el de las campanas, vio que éste era completamente postizo y que debajo aparecía el pretil y rellano general de las torres de mezquita, o sea la azotea donde el muecín o almuédano anunciaba la oración a los musulmanes, en cuenta que entre ellos no se usaban las campanas”.

arcos revocados

Bajo los tejados aparecieron los arcos que habían quedado escondidos en el interior de los desvanes pegados a la torre.

Arcos lobulados ocultos bajo uno de los tejados.

Arcos lobulados ocultos bajo uno de los tejados.

Elías Tormo estaba convencido de que era un alminar construido antes de 1085. La consideraba obra del siglo XI. El gran defensor del patrimonio histórico y artístico madrileño pidió que se quitara el revoco así como las construcciones que tapaban la torre.

Ese mismo año el arqueólogo e historiador Manuel Gómez Moreno publicó un artículo en el que, basándose en el estilo y orientación del templo, consideraba que la torre no fue nunca mezquita sino que estuvo dedicada al culto cristiano desde un primer momento.

El estado de la iglesia llegó a ser ruinoso, no siendo restaurada y consolidada hasta 1948-1953 por Francisco Íñiguez Almech; por fin se eliminó el revoco de la torre y quedó una parte visible al ser derribada la zona superior de las dependencias residencia de los padres servitas que la tapaban, extendiéndola sobre el pasadizo del Biombo que quedó cubierto.

san nicolas

Igual que Manuel Gómez Moreno, Basilio Pavón Maldonado la sitúa en los últimos años del siglo XII, obra de mudéjar toledano con elementos de influencia andaluza, características reconocidas por la mayoría de especialistas.

torre

A partir de los 8 metros por encima del nivel del suelo, la torre se adorna con tres líneas de arquerías ciegas, iguales en los cuatro lados. En los dos primeros niveles, aunque el primero sigue sin ser visible desde la calle, tres arcos lobulados en cada frente; en el cuerpo más alto, cuatro arcos de herradura por lado.

columnillas

La última restauración del templo fue dirigida por Jaime Lorenzo desde el comienzo de la década de los años 80 hasta 2000.

En lo que se refiere a la torre en 1983 se abrió un pequeño patio que al menos permite ver –un poco, pues hay muchas plantas– su base de sillares de piedra sobre los que se eleva la bella torre. El acceso al patio está en el interior del templo.

patio

Desde allí podemos admirar uno de sus lados con los tres niveles de arquerías.

torre desde patio

La  zona de la ventanita fue rehecha debido a su mal estado.

tres arquerias copia

Fue entonces cuando se colocaron las columnillas con su capitel al estilo corintio, de piedra artificial, que hoy adornan los arcos.

columnillas 3

Pavón describió algunos elementos del interior de la escalera de la torre a lo almohade, similares a los de algunos alminares de Córdoba o Granada, como los techitos, aunque en este caso de madera en lugar de piedra, cuando en Toledo se suele solucionar con falsas bovedillas de ladrillo escalonadas.

Desgraciadamente hoy día el interior no es fácil conseguir verlo, lo que sí hemos podido admirar es el sótano del edificio donde se encuentra el despacho parroquial, bajo terrenos que en la Edad Media pertenecían a la plazuela de San Nicolás y al pasadizo del Biombo, junto a la torre.

sotano

En este sótano se hallan los cimientos de la torre, los sólidos muros de piedra y ladrillo que durante la última reforma y rehabilitación fueron raspados de forma que lamentablemente al parecer se ha perdido su aspecto primitivo.

cimientos

Aún así, el lado norte, resguardado junto a la escalera de espaldas al despacho, muestra un maravilloso muro de ladrillo y pedernal que nos traslada al Madrid más antiguo.

muro cimientos

Escribió el profesor Montero Vallejo que durante las obras hubo hallazgos arqueológicos que hubieran merecido un estudio pero, una vez más en Madrid, fueron tapados rápidamente. En la cripta, bajo el Altar Mayor, aparecieron gruesos muros y unos arquitos de medio punto y lobulados que podrían haber pertenecido a algún tipo de fortificación quizá exenta al primer recinto. No parece descabellado pensar que la torre de la iglesia cristiana posterior a 1085 fuera levantada sobre una torre árabe, bien religiosa o defensiva.

Por : Mercedes Gómez

NOTA: Con todo mi agradecimiento al párroco de la Iglesia de San Nicolás de los Servitas, el Padre Jaime, por su gran ayuda.

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Bibliografía:

J.D.B: Reseña de GOMEZ MORENO, Manuel.- La torre de San Nicolás, en Madrid. Archivo Español de Arte y Arqueología, 1927. Nº 16, Revista de la Biblioteca Archivo y Museo. Madrid, octubre 1927.
Rodero, Lorenzo. “Un monumento árabe en Madrid”. La Esfera, 23 abril 1927, pp. 3-6.
“El templo más antiguo de Madrid, restaurado”. Hoja del Lunes, 17 nov. 1952, pp. 1-2.
Montero Vallejo, Manuel. Madrid musulmán, cristiano y bajo medieval. Ed. Avapiés. Madrid 1990.
Testimonios del Madrid Medieval. El Madrid Musulmán. Museo de San Isidro, Madrid 2004.
Pavón Maldonado, Basilio. Tratado de Arquitectura Hispanomusulmana. Mezquitas. Vol. IV. CSIC, Madrid 2009.

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