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La reforma de la Plaza de España, de gran envergadura, no ha afectado solo a la propia plaza sino también a los Jardines de Sabatini, a la calle de Bailén, bajo la cual se ha construido el túnel por el que ahora circulan los automóviles, que conecta con la calle de Ferraz, y al paso hacia la Cuesta de San Vicente. Han corrido ríos de tinta, con opiniones para todos los gustos, así que son numerosos los reportajes y noticias sobre todo el proceso. En general, creo que el resultado es bueno. Excepto una parte de la plaza, la más próxima a Gran Vía, que resulta muy árida, el resto, sobre todo el paseo de la calle Bailén, ahora libre de coches, me parece muy agradable.

Un aspecto muy importante de la obra merece un capítulo aparte: los hallazgos arqueológicos, en los que hoy os invito a detenernos.

Calle Bailén antes de las obras, desde el Palacio de Godoy.

Calle Bailén, 2019

Calle Bailén 2022

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Las excavaciones para la construcción del nuevo túnel bajo la calle de Bailén-Ferraz en 2019 dieron lugar a una serie de hallazgos arqueológicos; entre otras cosas, aparecieron vestigios de tres edificios del siglo XVIII, todos ellos proyecto de Francisco Sabatini, el arquitecto del rey Carlos III:

las Caballerizas reales, junto al Palacio Real; enfrente, el Palacio de Godoy; y al norte, el Cuartel de San Gil.

Plano de F. Cañada, h. 1900.

Los primeros hallazgos, según se confirmó tras unas primeras informaciones dudosas, en gran parte pertenecían al Palacio de Godoy, obra del siglo XVIII; los sótanos y hasta un metro de la primera planta, de una parte del edificio que había sido derribada en 1932 con motivo de las obras de ampliación de la calle Bailén.

Pudimos leer en la prensa que en el estudio que las arqueólogas Esther Andreu y Carmen Sánchez presentaron a la Consejería de Cultura de la Comunidad de Madrid decían que habían quedado al descubierto «suelos de granito, los enlucidos en las paredes, los techos abovedados, las escaleras de acceso…», todo ello en muy buen estado de conservación.

Aparecieron también restos de un muro de cimentación de las nuevas Caballerizas –las de Sabatini, del siglo XVIII– y del Cuartel de San Gil.

No fueron los únicos restos hallados. También se encontraron otros vestigios arqueológicos medievales de gran importancia (cerámicas y un horno del siglo XV, bajo el cimiento del palacio de Godoy, según la directora arqueóloga Esther Andreu) que esperamos conocer algún día, en el centro de interpretación que se abrirá junto a los restos del palacio de Godoy.

 

Las caballerizas reales

La calle Bailén. Las caballerizas reales a la izquierda. A la derecha, el Palacio de Godoy. (1930) (Foto: memoriademadrid)

Las caballerizas reales, construidas por Sabatini, fueron derribadas en 1934; en sus terrenos se crearon los Jardines que llevan el nombre del arquitecto.

Durante las obras se hallaron restos de un muro con contrafuertes que formó parte de la cimentación del edificio.

El significado de los vestigios del muro hallado creo que se explica de una forma confusa. Se ha inscrito un texto sobre una línea de metal que hay que recorrer con paciencia y ánimo para poder leer toda la información:

«Esta línea quebrada es el reflejo en superficie de la traza del muro con contrafuertes construido en el siglo XVIII por el arquitecto italiano…

… Francesco Sabatini para conformar la topografía de la calle Bailén durante las obras del llamado Palacio Real Nuevo, iniciado en el año 1737…»

Solo se muestra un trozo del muro, tras un cristal, que se ve con cierta dificultad.

La explicación continúa:

«…durante la República la calle obtuvo su anchura actual cuando se demolió parcialmente el Palacio de los Secretarios de Estado y las Caballerizas de la Regalada fueron derribadas en su totalidad…».

Al final de la línea, en el pavimento se ha instalado una representación del plano de la zona. Es bonito, pero se va a conservar muy mal, me temo, si no se cuida.

 

Palacio de Godoy

El llamado Palacio de Godoy fue proyectado, como hemos visto, por el arquitecto real Francesco Sabatini en 1775 por encargo de Carlos III como Palacio de los Secretarios de Estado pues estaba destinado a albergar al Primer Secretario de Estado o primer ministro. En aquellos momentos el Secretario era el marqués de Grimaldi, que nunca llegó a instalarse en él. Finalizado el edificio, sí lo habitó su sucesor, el conde de Floridablanca, y luego Manuel Godoy, que se instaló en el bello palacio, lo amplió y reformó a su gusto, y llegó a convertirse en su propietario por lo que es conocido como Palacio de Godoy.

En 1932 comenzó el derribo de una parte del palacio debido a las obras de ampliación de la calle Bailén.

La calle Bailén y las caballerizas reales a la izquierda. A la derecha, ya ha comenzado el derribo de una parte del Palacio de Godoy. (1932) (memoriademadrid)

En 2020 se anunció la intención de conservar los restos hallados en su sitio, su restauración –que al parecer ya ha finalizado– y la creación de un museo.

Varias entradas al espacio que cubre las ruinas ocultan el futuro museo o centro de interpretación.

Arriba, Palacio de Godoy. Abajo, entrada al futuro centro de interpretación.

Sobre el césped de la cubierta del futuro museo, un plano del palacio y un texto, en este caso de lectura más cómoda que la línea quebrada, explican la historia.

Mientras esperamos que abran el centro de interpretación, de los restos del Palacio de Godoy poco podemos ver, algo a través de una ventanita.

La verdad es que no se ve mucho a través del cristal, pequeño, no se si ¿habría sido posible dejar algo más a la vista?

 

Cuartel de San Gil

El Cuartel de San Gil, igualmente proyectado por Sabatini a finales del siglo XVIII, se encontraba en la zona suroeste de la actual plaza de España. Fue derribado a comienzos del XX.

Calle de Ferraz. (J. Laurent, 1903) (memoriademadrid)

El mismo año 2019, durante la excavación, al otro lado de la Cuesta de San Vicente aparecieron nuevos restos arqueológicos.

Espléndidos muros con arcos de medio punto, que fueron catalogados como arcos del camino de ronda del antiguo Cuartel de San Gil.

Los arcos no podían ser conservados en su lugar debido a la construcción del túnel pero han sido trasladados a la superficie e instalados en la calle de Ferraz, junto a la entrada al túnel. Otro letrero, nuevamente en el suelo ajardinado, nos habla del Cuartel «…que se edificó en la escarpada pendiente que descendía hacia el río Manzanares…»

El paseo desde la plaza de Oriente hasta la calle de Ferraz, a los pies del Templo de Debod (o al revés), es un camino bonito, que merece la pena recorrer, si es posible. Si no, espero que esta entrada os ayude a conocerlo.

A la izquierda, Jardines de Sabatini. Arriba, a la derecha, Palacio de Godoy. En el centro, la calle Bailén y el futuro centro de interpretación. Al fondo, la plaza de España.

Por: Mercedes Gómez

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Diario El País 28 agosto 2019; 27 nov. 2019; 17 abril 2020.

Ayuntamiento de Madrid

Recordemos que después de la Colonia Residencia, que fue un éxito, entre 1934 y 1936 Rafael Bergamín proyectó la Colonia El Viso, que hoy da nombre a uno de los barrios del distrito de Chamartín.

La promotora fue también la Propiedad Cooperativa, acogida a la Ley de Casas Baratas y Económicas de 1925 que eximía a los propietarios de pagar impuestos durante quince años. La Cooperativa de Casas Económicas El Viso proyectada para obreros y funcionarios terminó por convertirse en una colonia ocupada por la clase media-alta; aprovechándose de una ley para vivienda obrera se construyeron hoteles de lujo. Nuevamente fue Gregorio Iturbe quien compró los terrenos.

La colonia ocupa una de las zonas más elevadas de la ciudad, el viso, sobre los 700 metros de altitud, al final de la calle Serrano, eje alrededor del que se sitúan las calles Arga, Daniel Urrabieta, Francisco Alcántara, Madre Carmen del Niño Jesús, Nervión, Sil, Tormes, y Turia, junto a la Colonia Iturbe 4, que el empresario había promovido anteriormente, entre 1928 y 1930.

Plano de la Colonia El Viso. Revista Arquitectura, 1967.

Bajo la concepción de colonia-jardín, las manzanas se ordenaron en una trama ortogonal, en bloques, con viviendas unifamiliares dotadas de jardín en la fachada principal y patio trasero. En el proyecto había varios tipos, según superficie, pero todas tenían tres plantas, semisótano, baja y primera, como las de Parque Residencia. Aunque finalmente cada una se construyó según los gustos del cliente. El proyecto constaba en su inicio de 130 hoteles pero debido a la enorme demanda se llegó a 242, aprovechando la edificabilidad al máximo.

Foto: Santos Yubero (Archivo Regional Comunidad de Madrid)

Se proyectaron cuatro tipos:

Fachadas anterior y posterior de uno de los bloques. Revista Arquitectura, 1967.

Los dos primeros, A y B, correspondían a las zonas centrales de las hileras con 200 metros cuadrados construidos; el tipo C, en los extremos, casi todas especiales, con su característica rotonda de la sala de estar en los extremos; y D, de menor superficie, 150 metros cuadrados, normalmente en el centro de la hilera.

Las casas, con fachadas muy simples que seguían las normas racionalistas, fueron pintadas de diferentes colores, para compensar la excesiva sencillez, según el propio Bergamín, de la arquitectura «muy simple, muy cúbica, … un poco seca» que esperaba compensar «con los distintos colores con que se pintaron las fachadas de los diferentes bloques y, sobre todo, pensando en la vegetación que pronto habría de crecer y romper la monotonía de aquella arquitectura repetida».

El maestro albañil fue Benito Platas, que contó con los mejores colaboradores en todas las áreas (estuco y revoco, pintura, solado, carpintería, cerrajería artística, cantería y mármoles, etc.). Algunos jardines fueron diseñados por Javier de Winthuysen.

Por otra parte, las viviendas disfrutaron de todos los adelantos para la época, agua corriente, teléfono… y la novedad de una gran mejora en la red eléctrica que permitió la instalación de nevera, cocina y calentador de agua en todas ellas.

En los años 50 la colonia se amplió, hacia la calle del Dr. Arce, levantándose casas de otra tipología. Aunque una parte se conserva, en general a lo largo de los últimos años la colonia ha sufrido una gran transformación, con edificios que no tienen nada que ver con la idea original.

Por: Mercedes Gómez

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Bibliografía:

GARCÍA PÉREZ, J. «Cooperativa de casas económicas El Viso», El eco patronal, Madrid, sept. 1935.
Revista Arquitectura, nº 90 (1966); nº 101 (1967); nº 204 (1977).
SAN ANTONIO GÓMEZ, Carlos de. El Madrid del 27. Arquitectura y vanguardia 1918-1936. Comunidad de Madrid, 2000.
SAN ANTONIO GÓMEZ, Carlos de, “La Colonia El Viso”, en Un siglo de vivienda social: 1903-2003. Tomo I. Exposición Ministerio de Fomento, Madrid, 2003.
COAM. Guía de Arquitectura. Madrid, 2003.

 

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