Dentro del programa Nuevas Miradas el pasado día 30 de enero fue inaugurada en el Museo Nacional de Artes Decorativas la exposición SOS. Eugenio Ampudia. La intención de este programa es establecer un diálogo entre los museos históricos y los artistas contemporáneos, “ofrecer un nuevo enfoque en la lectura de las colecciones de los museos estatales bajo el prisma de la creatividad contemporánea…” En definitiva se trata de relacionar las colecciones de nuestros museos y los edificios que las albergan con la creación actual.

En esta exposición el edificio del Museo se convierte en actor principal.

Construido en 1878 por José María Gómez para la duquesa de Santoña en terrenos que desde el siglo XVII habían pertenecido al Palacio Real del Buen Retiro, es un buen ejemplo de arquitectura clasicista. Originalmente fue uno de los varios hoteles levantados en la zona, hoy desaparecidos. Entre lo que hoy es el Retiro, la calle de Alcalá, el paseo del Prado y el Botánico se abrieron una serie de calles que conformarían el actual barrio de Los Jerónimos. La primera fue la calle Granada (actual Alfonso XII), Alfonso XI, Ruiz de Alarcón, Valenzuela, Alberto Bosch, Felipe IV… y la calle de Montalbán, que recibe este nombre desde 1865 por acuerdo municipal.

Del Buen Retiro únicamente se conservan en el interior del barrio creado en las últimas décadas del siglo XIX, el Casón, el Salón de Reinos y la iglesia de los Jerónimos.

Calle Montalbán

Calle Montalbán

En 1909 el palacete fue ocupado por la Escuela de Estudios Superiores de Magisterio, hasta 1932, tal como nos recuerda una placa en la fachada. Entonces se trasladó aquí el Museo Nacional de Artes Decorativas. A lo largo de todo este tiempo, el edificio ha tenido varias ampliaciones y remodelaciones, la última en 1991, convirtiéndose en el edificio de cinco plantas actual.

Calle Montalbán, 12.

Calle Montalbán, 12.

Del palacete original poco queda. Además de la fachada de ladrillo y granito se conserva la escalera imperial de mármol blanco, y los pavimentos de mosaico italiano realizados por Pellerin y Domenico. Son estos elementos los que interactúan con las obras de Eugenio Ampudia. Nos cuenta el propio artista durante la presentación que sus instalaciones funcionan como una llamada de auxilio y reflexión en torno a la cultura.

Eugenio Ampudia nació en 1958 en Valladolid aunque vive y trabaja en Madrid. Él mismo se define como artista multidisciplinar, trabaja con un equipo. Su objetivo es “contar cosas”, también reflexionar sobre el arte y el papel de los espectadores. Sus propuestas son conceptuales, por ejemplo su representación de una moto corriendo a gran velocidad por las galerías del Museo del Prado, símbolo de en lo que a veces se puede convertir una visita a un museo, según el artista.

El programa La Aventura del Saber en la 2 de TVE le dedicó su espacio el pasado mes de marzo 2013, Creadores: Eugenio Ampudia. A lo largo de casi media hora nos cuenta su forma de trabajar, el proceso mediante el cual llega a realizar sus creaciones, cuál es el significado de una pieza de arte para él…

Alguna de sus intervenciones en la ciudad tuvo bastante eco, como cuando organizó la Evacuación de Madrid en la Noche en blanco de 2008 invitando al público a cruzar la Puerta de Alcalá, en un intento de devolver a la puerta su sentido, el poder entrar y salir por ella. Sin duda su opinión sobre la emblemática Puerta es muy personal y radical, la considera “un monumento absolutamente obsoleto”. Para la mayoría de nosotros se trata de un monumento valioso, en mi opinión muy bello y querido, ¿puede un monumento que además de un componente arquitectónico y artístico presenta un valor histórico ser obsoleto?. En cualquier caso sin duda es interesante escuchar todo el discurso de Eugenio Ampudia y crearnos nuestra propia opinión.

En el Museo de Artes Decorativas las ideas que nos transmite no son tan tajantes, son sobre todo una petición de ayuda para la cultura, que no vive sus mejores momentos.

La primera intervención está en el exterior del edificio. Un juego de luces que piden auxilio en el lenguaje morse, un SOS universal, tres puntos cortos, tres puntos largos, otros tres cortos…

ext noche

Ya en el interior, en el vestíbulo, sobre el suelo de cerámica y bajo la lámpara decimonónica, un Acumulador formado por libros iluminados. La luz de los libros que iluminan la cultura y por tanto a las personas. Se agradece que hoy día –que tanto se habla de la “muerte del papel”– un artista recuerde el valor de los libros como garantía de una sociedad culta. ¿Recordáis la película de François Truffaut, Fahrenheit 451?

Acumulador (2014)

Acumulador (2014)

Nuevamente los libros son los protagonistas de la siguiente video instalación, Las palabras son demasiado concretas.

Eugenio Ampudia y "Las palabras son demasiado concretas" (2013-2014)

Eugenio Ampudia y “Las palabras son demasiado concretas” (2013-2014)

Entre los libros de una biblioteca, doce proyectores que han sido instalados en doce libros-caja para contar cosas… y que sirven al artista para hacer algunos guiños literarios y cinéfilos. Él mismo nos muestra uno de estos artilugios.

libro interior

La Habitación de lluvia (2010) y Tiempo (2008) son las otras obras expuestas.

En esta última, una vez más, el movimiento y el paso del tiempo. Los trozos de hierro van girando hasta conformar la palabra tiempo sobre las pequeñas piezas de cerámica del antiguo pavimento del palacete.

tiempo

tiempo2

por Mercedes Gómez

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Museo Nacional de Artes Decorativas
Calle Montalbán, 12.
Hasta el día 27 de abril.

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