Iniciamos hoy la publicación de un trabajo excelente sobre el Claustro de los Jerónimos y su restauración en las Obras de Ampliación del Museo del Prado. Su autora es Celia Vinuesa, arquitecto.

Para mi es una inmensa suerte, un lujo, el contar con su colaboración en este blog.

Celia fue la coordinadora de las obras de ampliación del Prado por parte de la Gerencia de Infraestructuras y Equipamientos de Educación y Cultura del Ministerio de Educación y Cultura, entre los años 2000 y junio de 2004.

Con mimo, pieza a pieza, el Claustro de los Jerónimos fue desmontado, documentado, restaurado y montado de nuevo. Asistiremos a todo el proceso gracias a Celia, testigo de excepción, a través de sus textos y sus fotografías.

En la primera parte de su artículo nos cuenta la historia del Claustro, tan antigua, y nos muestra el estado en que se encontraba antes de la restauración. En la segunda parte asistiremos a su Preconsolidación y Desmontaje. Y en la tercera a su Restauración y Montaje.

Espero que os guste, y cuando Celia nos descubra los hallazgos conseguidos gracias a este desmontaje necesario, os parezcan tan emocionantes como a mí.

Mercedes

Introducción histórica y estado antes de la restauración.-

Las obras del Monasterio de San Jerónimo el Real comenzaron en 1503, probablemente siguiendo las trazas y dirección de Enrique Egás. Su estilo era gótico tardío de tipo isabelino y se componía, además de la Iglesia, de un claustro en torno al cual se situaban las dependencias monacales. La construcción respondió a la petición hecha a los Reyes Católicos por parte de los monjes del convento situado en el camino de El Pardo que Enrique IV había fundado en 1464, ya que consideraban que el lugar primitivo era insalubre y pantanoso. El nuevo emplazamiento estaba en la zona extramuros de la villa, en un pequeño alto sobre el Arroyo de la Fuente Castellana.

Entre 1550 y 1560 se levantó un nuevo claustro de estilo plateresco, llamado posteriormente “claustro viejo”, al oeste del que ya existía. Fiel a la costumbre de la monarquía española de alojarse en los conventos, pero consciente de la incomodidad de hacerlo en las mismas celdas que los monjes, Felipe II ordena a Juan Bautista de Toledo construir un Cuarto Real adosado al lado norte del ábside de la iglesia. En la década de 1630, con motivo de la jura del príncipe Baltasar Carlos y por mediación del Conde Duque de Olivares, Felipe IV transforma el Cuarto Real. Lo que en un principio era una Ampliación de los aposentos reales existentes en el Monasterio, se convirtió en la residencia de recreo y descanso de los Austrias en las afueras de la villa.

El Monasterio de  los Jerónimos en el plano de Mancelli-Witt, hacia 1635

El Monasterio de los Jerónimos en el plano de Mancelli-Witt, hacia 1635

El Monasterio de los Jerónimos y el Palacio del Buen Retiro en el plano de Teixeira, 1656.

El Monasterio de los Jerónimos y el Palacio del Buen Retiro en el plano de Teixeira, 1656.

El Claustro principal conocido popularmente como Claustro de los Jerónimos hoy reconstruido dentro de la Ampliación del Museo del Prado fue levantado en el lugar donde se encontraba el primer claustro gótico isabelino del Monasterio. La fecha probable de construcción, en opinión de la mayoría de los autores, es 1672, y el autor Fray Lorenzo de San Nicolás. Está realizado en granito madrileño y decorado con los escudos reales y con los emblemas de los Jerónimos.

En 1808 el Monasterio se convirtió en Cuartel General de Murat y posteriormente en el transcurso del ataque a Madrid por las fuerzas angloespañolas resultó considerablemente dañado. Tras la desamortización del reinado de Isabel II la iglesia del Monasterio fue Parque de Artillería y el convento cuartel. En 1837 el Claustro se convirtió en hospital o cuartel de inválidos y en 1855 se utilizó como hospital de coléricos coincidiendo con la gran epidemia.

“Plan Topographique de la Ville de Madrid et ses environs / avec la position de l'armée française pendant le bombardement le 3 decembre 1808". Servicio Geográfico del Ejército (Madrid 1808).

“Plan Topographique de la Ville de Madrid et ses environs / avec la position de l'armée française pendant le bombardement le 3 decembre 1808". Servicio Geográfico del Ejército (Madrid 1808). El Monasterio y el Palacio en la parte inferior.

En torno a 1865 con la construcción de la Calle Ruiz de Alarcón entre los Jerónimos y el Museo del Prado, dentro de las obras del nuevo Ensanche de Madrid, se perdió el claustro plateresco y comienzan a perderse las galerías en torno al Claustro. Nos queda, como testimonio de la coexistencia de los dos claustros, la maqueta de León Gil de Palacio de 1830 que se encuentra en el Museo Municipal.

Plano de construcción del Ensanche. Ya se ha perdido el claustro plateresco. En azul los restos del Palacio del Buen Retiro.

Plano de construcción del Ensanche. Ya se ha perdido el claustro plateresco. En azul los restos del Palacio del Buen Retiro.

Maqueta de León Gil de Palacio de 1830, Museo Municipal.

Maqueta de León Gil de Palacio de 1830, Museo Municipal.

Maqueta de León Gil de Palacio de 1830, Museo Municipal.

Maqueta de León Gil de Palacio de 1830, Museo Municipal

En febrero de 1879 se hizo el deslinde entre el Buen Retiro y el Monasterio y en el mismo mes de 1880 ya se habían realizado las obras más urgentes de restauración general del templo a cargo del arquitecto Enrique María Repullés y Vargas, quién en la memoria de su intervención destacaba el estado de ruina en que se encontraba el Claustro.

En 1925, por Real Orden del 15 de Julio, el Claustro fue declarado Monumento Histórico-Artístico de carácter nacional. En marzo de 1931, el arquitecto Emilio Moya informó al entonces Director General de Bellas Artes del estado de ruina inminente en que se encontraba el Claustro, recomendando que se prohibiera el acceso al mismo hasta que se aprobaran las obras de apeo. Hay carencia de documentación y de intervenciones hasta el año 1947, probablemente debido a la Guerra Civil, año en que se realizó la edificación en torno al Claustro cegando los arcos de la arcada inferior.

En los años 1963 y 1964 el arquitecto José María González Valcárcel realizó la reconstrucción de las arquerías del lado Sur del Claustro tras el desplome acaecido en la década anterior. Su proyecto comprendía, según la memoria del mismo, “… las obras de consolidación y recalzo de cimientos detalladas en los documentos del proyecto, la sustitución de las basas y capiteles totalmente descompuestos y abiertos y la cornisa desaparecida o totalmente destruida, que es preciso sustituir. También se incluye la restauración de dos escudos y dos claves con emblemas jerónimos que están en mal estado de conservación y en peligro de caerse. Para estas obras es preciso montar los andamios necesarios, procurando conservar al máximo las piedras antiguas, aún cuando la mala calidad de la piedra y el abandono en que ha estado a raíz de la exclaustración del Monasterio, obliga a sustituirlas parcialmente….” Valcárcel utilizó una cantera diferente de la original, según pudo comprobarse años después en los ensayos previos a la restauración del Claustro.

La proximidad del Claustro y del Museo del Prado y la necesidad de este último de constantes ampliaciones y aumento de superficie desde el momento en que se decidió cambiar el uso del edificio que se había comenzado a construir en 1785 para Gabinete de Historia Natural y Academia de las Ciencias al de Galería de las Nobles Artes en 1818, ha provocado que muchos de los numerosos proyectos para ampliaciones que no llegaron a construirse actuaran en el entorno del Claustro. Ya en 1851, siendo director del Museo José de Madrazo, se solicitó el espacio del antiguo convento de San Jerónimo para establecer allí a los celadores, talleres de restauración de pintura y escultura, y para poder también desarrollar algún espacio para exponer obras de los depósitos. En 1972 Fernando Chueca Goitia y Rafael Manzano Martos plantearon en torno al claustro del monasterio de los Jerónimos un edificio conectado con el Museo por medio de un puente-galería.

Proyecto de ampliación del Museo del Prado de Fernando Chueca Goitia y Rafael Manzano Martos, 1972. El Claustro a la derecha de la imagen.

Proyecto de ampliación del Museo del Prado de Fernando Chueca Goitia y Rafael Manzano Martos, 1972. El Claustro a la izquierda de la imagen.

En septiembre de 1996 el concurso internacional para la ampliación del Museo del Prado es declarado desierto. En 1998, en la convocatoria de un concurso restringido a los diez últimos finalistas del primer concurso, es elegido el anteproyecto de Rafael Moneo Vallés para la ampliación del Museo del Prado. El proyecto contemplaba la construcción de tres niveles de sótano bajo la cota del Claustro para destinarlas a salas de exposiciones temporales y almacenes, con lo que se hizo imprescindible el desmontaje del mismo.

Proyecto de ampliación del Museo del Prado de Rafael Moneo Vallés.

Proyecto de ampliación del Museo del Prado de Rafael Moneo Vallés. El Claustro a la derecha de la imagen.

Las obras de ampliación del Museo comenzaron en 2001 pero desde el año 2000 se vinieron realizando en el Claustro actuaciones y estudios previos al desmontaje. La situación de partida era la de unas arquerías exentas, carentes de bóvedas, arcos o cualquier elemento estructural que en el pasado dieron estabilidad al conjunto, que mostraban una visible y alarmante curvatura hacia el patio según pudo apreciarse con claridad desde los andamios que se montaron para las obras de Preconsolidación y Desmontaje, las dos primeras del proceso de recuperación del Claustro, a las que seguirían la Restauración y el Montaje, finalizando este último en 2004.

Estado del Claustro antes de la restauración:

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Texto, selección de imágenes y fotografías por : Celia Vinuesa, arquitecto.

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Bibliografía.-

Pedro Moleón Gavilanes. Proyectos y obras para el Museo del Prado. Fuentes documentales para su historia. Madrid, Museo del Prado, 1996.

Jonathan Brown – John H. Elliot. Un palacio para el Rey. El Buen Retiro y la Corte de Felipe IV. Madrid. Taurus. 2003.

Elías Tormo y Monzó. Las iglesias del antiguo Madrid. Madrid. 1927. Reedición del Instituto de España. 1979. Pág. 200-206.

Antonio Ponz. Viage (sic) de España. Madrid. Viuda de Ibarra. 1793. Vol. V. Pág. 12-21.

Fray José de Sigüenza, OSH. Historia de la Orden de San Jerónimo. Madrid. Nueva Biblioteca de Autores Españoles. 1907. Vol. I. Pág. 373-376.

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Y los próximos títulos serán:

La restauración del Claustro de Los Jerónimos en las obras de ampliación del Museo del Prado (II).- Preconsolidación y Desmontaje.

La restauración del Claustro de los Jerónimos en las obras de ampliación del Museo del Prado (III).- Restauración y Montaje.

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