Pedro Texeira nació en Lisboa en 1595, cuando aún reinaba Felipe II, y en su ciudad creció en el seno de una familia de cartógrafos, por lo que tanto él mismo como su hermano mayor, Joao, aprendieron su oficio desde pequeños. Su padre, Luis Texeira Albernas, fue Cosmógrafo Mayor de Portugal.

Pedro pronto aprendió también a hacer la guerra. Muy joven, se embarcó como corsario, participando en varias batallas y en el saqueo de navíos enemigos, convirtiéndose en un pirata.

El oficio que aprendió Texeira no era fácil, para desempeñarlo era necesario poseer aptitudes tanto artísticas como científicas o militares. Personaje desconocido hasta hace poco, gracias a algunos investigadores, ya no hay ninguna duda de que fue un hombre culto, aficionado a las matemáticas y a la lectura de libros de historia, que también fue soldado, luchó y manejó las armas de fuego. Hombre inteligente, fuerte y ambicioso. Y aventurero.

En 1619, junto a su hermano, abandonó Lisboa y ambos llegaron a Madrid con su licencia de cosmógrafos, y se sumaron a la colonia de portugueses que ya habitaban en Madrid desde 1580 cuando Portugal se había unido a la Corona. Fue entonces cuando comenzaron a trabajar para Juan Bautista Lavanha, Cartógrafo Mayor de la Corona, importante personaje a quien en 1585 Felipe II había encargado la creación de la Academia de Matemáticas de El Escorial.

Al poco tiempo de llegar a Madrid, Pedro contrajo matrimonio con Eugenia de Salazar, en la iglesia de San Martín, una de las iglesias madrileñas más antiguas y que desgraciadamente fue derribada por los franceses hacia 1810. Pedro y Eugenia quedaron ya vinculados a esta iglesia y al barrio de San Martín durante toda su vida. Tuvieron dos hijos, Antonio y Francisca.

Vista de la iglesia de San Martín. Dibujo de Juan de Villanueva grabado por Juan Minguet, 1758 (Biblioteca Nacional)

A estas alturas Texeira tenía ya experiencia tanto en cartografía militar, como en piratería naval, y se convirtió en un auténtico espía al servicio de la Monarquía, reconociendo y midiendo fortificaciones de Francia o Italia, evaluando puertos, y estudiando castillos o torres. Peligrosamente, se infiltró en las filas enemigas en numerosas ocasiones, siempre con el objetivo de tramar líneas defensivas para su rey.

Descripción de los puertos y pasos que vienen de Francia a la Villa de Burguete, señalando los reductos y Cuerpos de Guardia para la defensa de ellos. (Simancas)

No olvidemos que desde 1618 a 1648 la Monarquía Hispánica vivió en guerra, la Guerra de los Treinta Años, por lo cual resultaban necesarios buenos y precisos instrumentos cartográficos que ayudaran a defenderse del enemigo.

En 1621 murió Felipe III, que reinaba desde 1598, sucediéndole Felipe IV con tan solo 16 años.

Al año siguiente Lavanha recibió un encargo cartográfico muy especial: la realización de un Atlas de la Península Ibérica, en el que deberían estar representados todos los pueblos.

Por esas fechas, Texeira obtuvo el título de Cosmógrafo Real, gracias a lo cual el 12 de septiembre de 1622, recién casado, inició su participación en este trabajo.

A los dos años murió Lavanha, el director del proyecto, y por unas razones o por otras, poco a poco, sus compañeros de tarea fueron abandonando la empresa. Así, el azar quiso que Texeira se fuera quedando solo para elaborar el que llegaría a ser conocido como el Atlas del rey Planeta, el Atlas creado para un único destinatario, el rey Felipe IV.

Detalle Atlas del Rey Planeta

Empleó doce años de su vida en este trabajo, de los cuales ocho transcurrieron recorriendo la costa peninsular, pueblo a pueblo. Un trabajo duro, verdaderamente, y sin los medios materiales o científicos con los que hubiera podido contar hoy día desde luego, las mediciones tenía que llevarlas a cabo de forma muy elemental, probablemente desde una barca sencilla. La resistencia física era primordial.

El resultado de su trabajo y de su esfuerzo fue sin duda una obra de gran interés militar para la época. Actualmente podemos considerarla una maravillosa obra de arte.

Detalle del Atlas del Rey Planeta

La primera casa madrileña en la que residió Texeira fue una casa alquilada en la calle de Jácome Trenzo, hoy Jacometrezo (que en su propio plano por error aparece nombrada como calle Postigo de San Martín), muy cerca de la plazuela de Santo Domingo.

Era una pequeña casa de dos plantas, con jardincito en su interior.

Primer domicilio de Pedro Texeira en Madrid

En 1630 Texeira regresó a Madrid y cuentan sus biógrafos que durante cuatro años puso en limpio todos los apuntes y mediciones tomados durante su viaje y realizó tanto los mapas como los textos de la Descripción que los acompañan. Desde su nueva casa de Madrid, en la calle que aparece en su plano como calle del Pardo, cerca de lo que hoy es la plaza de España, dió forma y color al que sería el primer Atlas de la costa peninsular, “La descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos”.

Segundo y último domicilio de Texeira

En 1634, terminado el Atlas, Texeira sufrió un recorte en sus ingresos como empleado de la Artillería de España y solicitó un puesto de Ayuda de Cámara del Rey, pero Felipe IV no se lo concedió. Volvió a encomendarle empresas navales, en las que con casi 40 años de edad vivió nuevas peripecias en Aragón y Cataluña, el País Vasco y Navarra. Para entonces Texeira ya se había convertido en un auténtico espía, ostentaba el tratamiento de Capitán, y era miembro destacado de la orden de los Caballeros del Hábito de Cristo.

En 1640 Portugal recuperó su independencia, y la restauración de la Corona en la persona de Joao IV ocasionó conflictos de lealtad a muchos portugueses residentes en Madrid.

Texeira se mantuvo fiel a Felipe IV, pero probablemente más por un instinto de supervivencia que por patriotismo. Seguramente consideró dónde iba a ser mejor remunerado, su trabajo iba a ser más valorado y dónde podía conseguir ese ansiado cargo de ayuda de cámara que el rey ya le había prometido en los años 30, y que nunca consiguió. Se cree que Pedro Texeira decidió ser súbdito del rey Felipe IV por razones puramente familiares. Aunque su mujer murió de forma inesperada el 29 de diciembre de 1647, lo cierto es que sus dos hijos madrileños pudieron contribuir a su decisión de permanecer en la Villa.

A finales de los años 40, Texeira ya se había convertido en pieza importantísima de la política de defensa de la Corona española, y sus servicios como cartógrafo eran muy solicitados en la Corte. Sirva como ejemplo que dieciséis mapas de España, Flandes e Italia decoraban las paredes de la Torre Dorada del antiguo Alcázar Real de Madrid. Lamentablemente, cuando el Alcázar se incendió en 1734 estos mapas se perdieron para siempre.

Los años siguientes Pedro Texeira se dedicó a su último gran trabajo, la Topographia de la Villa de Madrid. Tenía ya más de 50 años cuando emprendió su obra más famosa y estudiada, el conocido Plano de Texeira.

Después de haber dedicado varios años a tomar las medidas de Madrid, calle por calle, edificio tras edificio, la terminó en 1651, aunque no apareció hasta 1656.

El 4 de marzo de 1658 Texeira concertó la boda de su hija Francisca con José Lendínez Ladrón de Guevara, entonces Secretario del Rey.

En Portugal asistió a la derrota de los ejércitos españoles. A partir de aquí, enfermo, se retiró de la vida activa. Los últimos cuatro años vivió con su hija y su yerno, que se habían instalado en la casa de la calle del Pardo.

En 1660 Texeira redactó su testamento.

Murió en Madrid en 1662, el 13 de abril, en su casa de dos plantas de la calle del Pardo. Fue enterrado en la iglesia de San Martín. La partición de sus bienes, en aplicación de sus últimas voluntades, tardó poco más de 5 meses, cuando regresó desde Italia su hijo, por entonces capitán de Infantería Española en Sicilia. Aparentemente no había que heredar más que deudas, las cuales fueron satisfechas por su yerno.

Su patrimonio era en apariencia escaso pero hay que tener en cuenta que en 1658 ya había sido partido para dotar a su hija. Tras su muerte únicamente quedó una mera declaración de bienes enseres.

En cualquier caso, muy pobre declaración para un personaje tan importante, aunque también tan desconocido, don Pedro Texeira, ingeniero militar, cosmógrafo real, pirata, espía al servicio del rey Felipe IV, inolvidable y mágico cartógrafo de Madrid.

Texto: Mercedes Gómez

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NOTA: Una primera versión de este artículo la escribí allá por el mes de mayo del año 2005. Hacía mucho tiempo que el Plano de Texeira era conocido y apreciado, pero poco se sabía sobre la vida de su autor, al menos yo la desconocía completamente. La visión de un documental sobre el personaje me resultó fascinante, y me llevó a leer y escribir sobre él. Este post es una revisión. Y un recuerdo.

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Bibliografía:

16 documentos de Pedro Texeira Albernaz en el Archivo Histórico de Protocolos de Madrid”. Comunidad de Madrid 2002.

Felipe Pereda y Fernando Marías. “El Atlas del Rey Planeta de Pedro Texeira”. Ed. Nerea, 2003.

Pedro Texeira”. Documental Canal de Historia, Assai Producciones. Año 2004.

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